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Voluntariamente a fuerzas el regreso a las clases presenciales

Por: Sergio Martínez Dunstan

Se prevé que los padres, madres o tutores deberán elaborar una carta responsiva asentando estar de acuerdo de que sus hijas, hijos o pupilos se encuentren de forma presencial o, de igual manera, manifestar su plena voluntad el dejar de asistir…

El gobierno federal puso en jaque a los padres, madres y tutores. Les pone la espada de Damocles por delante. O llevas a tus hijos a la escuela para que tomen sus clases presenciales o atente a las consecuencias. Tiene la firme convicción de hacerlo sin importar el costo social, incluso electoral, que trae consigo tal decisión. Se pudiera convertir, en los hechos, en un factor de exclusión. Analicemos el asunto.

Durante el transcurso de la semana, la Secretaría de Educación Pública (SEP) reiteró su postura sobre el asunto. En el blog institucional, difundió cuatro boletines. En el 102 se informó la conclusión del proceso de inoculación a los docentes. En el 103, hizo un llamado al personal que integra las instituciones educativas para regresar a las escuelas. En el 104, dio a conocer las orientaciones de apertura para el regreso a clases emitidas por la autoridad Educativa Federal de la Ciudad de México. Y, en la Conferencia Matutina del 28 de mayo de año en curso, Delfina Gómez Alvarez, máxima autoridad educativa del país, presentó un informe pormenorizado sobre la vacunación al personal del sector educativo. Con ello, dijo, tenemos la posibilidad de regresar a las escuelas el 7 de junio. También hizo saber que se ha reunido con sus homólogos y gobernadores de las entidades federativas para divulgar los protocolos de seguridad.

El Presidente, Andrés Manuel López Obrador, expuso su postura al respecto. Palabras más, palabras menos señaló:

Necesitamos regresar a clases. No podemos demorarnos más. Resta un mes para concluir el ciclo escolar. Hay quienes opinan que mejor sea hasta el próximo pero yo no lo comparto. Cada comunidad educativa lo decidirá. Si no hay acuerdo, si no hay consenso, no se regresará. No es obligatorio, nada a la fuerza. No vamos a pelearnos. Todo por la razón y el convencimiento. Si hay padres que no quieran, están en su derecho. La educación a distancia continuará para sus hijos. Adelantó que la SEP emitiría un lineamiento oficial.

La instrucción presidencial se atendió con el Boletín 105 a través del cual se presentaron las Consideraciones Generales para las comunidades educativas públicas y privadas del país, que voluntariamente decidan iniciar clases presenciales y finalizar el ciclo escolar 2020-2021. El propósito es cumplir con los planes y programas de estudio para el tipo de educación básica y Normal; y de los tipos medio superior y superior que dependan de la SEP, así como aquellos particulares con autorización y/o reconocimiento de validez oficial de estudios otorgado por la Autoridad Educativa Federal.

En las consideraciones aludidas, se plantea casi lo mismo que se estableció tanto en la “Estrategia Nacional para el Regreso Seguro a Clases Presenciales en las Escuelas de Educación Básica durante el Ciclo Escolar 2021-2021” como en la “Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante COVID 19”. Salvo una disposición por demás digna de ser analizada: Textualmente se menciona:

Los educandos de educación básica cuyos padres, madres o tutores, de forma voluntaria opten por renunciar al servicio presencial, serán incorporados a un programa de renivelación, el cual funcionará conforme las normas de control escolar que emita la Dirección General de Acreditación, Incorporación y Revalidación de Estudios, y que tendrá por objeto valorar los conocimientos del educando durante todo el periodo que se abstuvo de asistir a clase presencial, para que a su regreso al ciclo escolar que corresponda, sea incorporado al nivel o grado pertinente conforme a sus conocimientos y aprendizajes obtenidos”. Y en un párrafo posterior señala: “con objeto de revisar el grado de abandono escolar en el Sistema Educativo Nacional durante el ciclo escolar 2021-2022”. Resalté con negrillas buena parte del párrafo para destacar la importancia del párrafo.

Se prevé que los padres, madres o tutores deberán elaborar una carta responsiva asentando estar de acuerdo de que sus hijas, hijos o pupilos se encuentren de forma presencial o, de igual manera, manifestar su plena voluntad el dejar de asistir.

¡Sopas perico! Voluntariamente a fuerzas. Los sitúa entre la espada y la pared. O llevas a tus hijos a la escuela para que tomen sus clases presenciales o atente a las consecuencias. ¡Órale! Qué fuerte y delicada son las repercusiones implícitas resultado de la elección. La una, de los padres de familia, o la otra, la del gobierno federal. Recordemos que el andamiaje jurídico de la reforma educativa actual, la del dos mil diecinueve, contempla la obligaciones de los mexicanos. Entre ellas, responsabilizarse de que sus hijas, hijos o pupilos menores de dieciocho años concurran a la escuelas, para recibir la educación obligatoria así como participar en su proceso educativo, al revisar su progreso y desempeño, velando siempre por su bienestar y desarrollo (artículo 31 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).

Al respecto me surgen muchas preguntas, entre otras: ¿en qué consiste el programa de renivelación? ¿un examen? ¿algún curso? ¿o será mero trámite administrativo? ¿bajo qué normas se regulará? ¿a quién le corresponderá operarlo o aterrizarlo? ¿a las unidades administrativas? ¿las escuelas directamente? ¿los maestros? O ¿cómo será el procedimiento? ¿habrá periodos determinados o podrá solicitarse en cualquier momento? Una condición es la de estar inscrito en una escuela. Las otras interrogantes, seguramente se responderán al momento de publicar el acuerdo respectivo en el Diario Oficial de la Federación. Anteriormente, se contabilizaban a los alumnos registrados en el sistema educativo nacional y a quienes, no. A partir de ahora se agrega una tipificación más: quienes están inscritos oficialmente pero que no acuden a clases presenciales y tendrán la posibilidad de regularizarse cuándo deseen regresar bajo los criterios normativos que estipule la autoridad educativa federal.

Lo anterior influirá en decisión que tomen los padres, madres o tutores si acaso tenían la duda de llevar a sus hijos a la escuela para asistir a sus clases presenciales porque esta en riesgo su salud. La deberán pensar muy bien. Nada de que le diga a su hijo… “despreocúpate, no pasará nada si dejas de ir a la escuela en tanto se controle la pandemia”. Y menos que lo diga un director escolar o un maestro a sus alumnos, padres, madres o tutores. “Si no quiere traer a su hijo a clases presenciales, no pasará nada”. Porque sí pasará y mucho. Se reduce también el margen de maniobra que tienen las y los docentes de asistir a la escuela a impartir sus clases. Ellos estarán obligados a hacerlo por su condición contractual salvo que presenten la licencia médica respectiva. Por lo pronto, estarán a la expectativa a ver que dicen sus autoridades educativas escolares de las reuniones que tienen programadas para próximamente con sus superiores. Asimismo, esperaremos a conocer la actitud con la que asumirán la sociedad, el magisterio, los gremios sindicales y las mismas autoridades educativas, quienes tendrán la obligación de cumplir y hacer cumplir lo establecido. Vaya giro que tomó el asunto. Y a usted gentil lector ¿qué opinión le merece?

Carpe diem quam minimun credula postero


Facebook: SergioDunstan

Twitter: @SergioDunstan

Blog: http://www.sergiodunstan.net

Fuente: https://profelandia.com/voluntariamente-a-fuerzas-el-regreso-a-las-clases-presenciales/

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Venezuela: La educación a distancia para los jóvenes universitarios es una ficción difícil de asimilar

Por: David Rivas/Izquierda Diario 

Días atrás el ministro de educación universitaria, Cesar Trómpiz declaraba que el 90% de las universidades del país se habían sumado al “Plan Universidad en Casa”, pero algunas organizaciones estudiantiles y de profesores desmienten esta versión develando las innumerables dificultades que implican la educación a distancia en el país.

La educación, fue uno de los primeros sectores sociales que pararon sus actividades apenas se dio a conocer los primeros casos de COVID-19 en el país el pasado 13 de marzo, las universidades públicas del país ratificaron horas después el decreto de paralización de actividades por parte del Ejecutivo nacional.

Se abría un angustiante escenario para muchos jóvenes que combinaban sus estudios con trabajos de medio tiempo o rebusques por internet en medio una de las peores crisis económicas que ha sufrido la nación, con el pasar de los días muchos estudiantes universitarios veían con preocupación la posibilidad de seguir sus estudios en la cuarentena.

El Gobierno nacional hablaba de “estudios a distancia” por medio del “Plan Universidad en Casa”, pero a diferencia de la educación básica y media, la universitaria varía mucho dependiendo de que carrera cursa el estudiante en cuestión, siendo algunas más prácticas, dependiendo de laboratorios, talleres o personalización de la evaluación asignada.

César Trómpiz, ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, el pasado 14 de marzo por medio de llamada telefónica en un programa de la televisión estatal anunciaba que el 90% de las universidades públicas del país se habían unido al “Plan Universidad en Casa”. Pero, ¿en qué consiste este plan?, el ministro responde “desde el uso de la llamada telefónica y mensajes de texto hasta las dos herramientas más utilizadas el correo electrónico y mensajería a través de la red social WhatsApp”.

Las directrices del mentado plan parecen más ficción que realidad, pues con el déficit de educadores para el sector universitario ¿cómo sería factible aplicar clases por medio de “llamadas telefónicas”? Pero si a lo que se refiere el ministro es a llamadas por plataformas de internet como Skype, WhatsApp o Zoom, sigue estando difícil la cosa, pues el servicio de internet en el país es extremadamente limitado, pues algunos expertos indican que solo el 60% de los hogares cuentan con una conexión de internet estable.

Las otras opciones también son poco alentadoras, pues es imprescindible que el estudiante cuente con algún teléfono inteligente para poder comunicarse por correo o mensajes de WhatsApp, además de un plan de datos, que aunque el ejecutivo nacional ordenó no cortar las líneas, la verdad es que se siguen cortando si no se pagan a tiempo.

Pero tomando en cuenta que el estudiante cuente con estos últimos requisitos, no queda otra que poner en duda el método didáctico que permita continuar con el semestre.

¿Cómo afrontan los profesores el “plan del Gobierno”?

Para los profesores la situación no es muy distinta en cuanto a infraestructura para cumplir el dichoso plan, salvo que muchos tienen que cubrir con su misero salario los planes de internet o telefónicos que emplearan en dar las clases online.

Los rangos de sueldos de los profesores universitarios van desde los 588 mil bolívares, para la escala de instructor a dedicación exclusiva, hasta los 959 mil para un profesor titular también a dedicación exclusiva, esto equivaldría en dólares a un rango entre los 3 y 5 dólares respectivamente.

Otras variantes que hacen prácticamente imposible cumplir con el plan del Gobierno para las universidades sería la preocupante escasez de profesores titulares disponible. Y es que se estima que en la Universidad Central de Venezuela (UCV), una de las más importantes del país, más del 62% de los profesores son jubilados, otros tantos solo dan clases ad honorem y el porcentaje de profesores dedicados a tiempo completo es poco comparado con las cuotas óptimas para una Universidad. Esta situación es debido a la terrible precariedad de los profesores universitarios y la migración de muchos de ellos por la crisis del país.

Tomando en cuenta que aún bajo estas paupérrimas condiciones queden profesores con la dedicación y el tiempo para seguir el plan, tendría este que dividirse entre las asignaciones y el plan académico y las vicisitudes que impone la cuarentena, el mísero salario y el cuidado de sus propios hijos si es que los tiene.

¿Y las autoridades?

Las autoridades de la Universidad Central de Venezuela (UCV) también determinaron la suspensión de clases el 13 de marzo, pero dejaron en manos de las facultades la decisión de continuar o no las clases a distancia.

En la UCV, las facultades de Medicina, Odontología, Veterinaria, Agronomía y Farmacia suspendieron cualquier tipo de actividad a distancia con el alegato de que son “carreras prácticas que dependen de laboratorios y talleres”. Humanidades y Educación por su parte también se negaron a aplicar cualquier plan a distancia. Arquitectura por su parte abrió el curso de algunas optativas teóricas que se pueden ver de forma intensiva por modalidad online.

Algunas otras carreras están aplicando planes de lecturas y guías en acuerdo con los estudiantes, pero todavía queda un limbo inmenso que no está recibiendo clases de ningún tipo en un panorama lleno de incertidumbre.

La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv) insiste en que no hay medios garantizados para continuar la las clases a distancia. En un comunicado la Fapuv indica que “si existe tal plan, no es del conocimiento de las universidades, ya que el Ministerio no ha presentado una propuesta estructurada, con objetivos claros, actividades a desarrollar, plazos, responsables y presupuesto.” Las declaraciones desmienten tajantemente al ministro de educación superior al declarar que “90% de las universidades del país se habían sumado al Plan Universidad en Casa”.

Los grandes perjudicados son los estudiantes.

La crisis que atraviesa el país desde hace varios años pone en jaque a miles de jóvenes que tienen que decidir entre estudiar en la universidad, precarizarse con salarios de menos de 3 dólares o emigrar a otro país con salarios precarios, ausencias de derechos por ser “ilegales” y aguantando ataques xenofóbicos.

Esta es la realidad de los jóvenes en el país, donde algunos pocos aún pueden mantenerse en la universidad con trabajos de medio tiempo mal pagados.

El plan del Gobierno sin una infraestructura adecuada por años de desinversión en educación, internet y telefonía celular empujarán a la deserción a la mayoría de ellos que no podrán seguir el ritmo de clases a distancia por falta de mecanismos o por vivir el día a día para conseguir los insumos básicos para ellos y sus familias en medio de la cuarentena.

La lógica en estos casos no puede ser el “sálvense quien pueda”, debe haber elementos básicos de organización entre los estudiantes junto con los centros de estudiantes para evitar la deserción y atender casos particulares que impliquen la imposibilidad de ver algún contenido a distancia, junto con los profesores asignados barajar métodos flexibles para la enseñanza que no impliquen dejar afuera a muchos por no contar con lo que parece básico pero que en Venezuela se hace extraordinario, una línea telefónica y una conexión a internet.

En cuanto al “Plan Universidad en Casa” es más que evidente que es una parafernalia más del Gobierno para dar la impresión de que “toda marcha sobre ruedas”, pero que no tiene en cuenta la realidad de la universidad venezolana o simplemente la pasa por alto para la propaganda oficial.

https://www.laizquierdadiario.com.ve/La-educacion-a-distancia-para-los-jovenes-universitarios-es-una-ficcion-dificil-de-asimilar

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El desafío de la nivelación escolar

Por: Elisabeth De Puig 

Finalmente, frente a la presión de múltiples sectores, el regreso a clase está fijado para el 25 de mayo de forma gradual, controlada, voluntaria y con el consentimiento de la familia.

La mala calidad de la educación dominicana no es un secreto. Ha sido una queja general que llevó a la movilización del 4% por la educación, luego a la tanda extendida, y provocó un fuerte cuestionamiento frente a los desastrosos resultados de las últimas  pruebas PISA.

En este difícil y penoso contexto asumió, en el pasado mes de agosto, el nuevo ministro de Educación. Llegó con su propio librito para mejorar las cosas, pero nunca pudo ponerlo en marcha en razón de la difícil situación sanitaria que nos ha tocado vivir.

De las estrategias educativas aplicadas durante el periodo de la pandemia: el cierre de las escuelas por más de un año, la educación virtual, a distancia, la compra de tabletas, los cuadernillos y todo la nueva parafernalia traída por la Covid 19 hemos hablado ampliamente, al igual que de las brechas sociales, educativas y digitales que se acrecentaron en este lapso.

Finalmente, frente a la presión de múltiples sectores, el regreso a clase está fijado para el 25 de mayo de forma gradual, controlada, voluntaria y con el consentimiento de la familia. Esto significa el mantenimiento de varios sistemas de enseñanza en el territorio nacional.

Lo que se ha vuelto una necesidad deja, no obstante, interrogantes y pone en evidencia que si bien muchas escuelas están listas y habilitadas para iniciar presencialmente, no es menos cierto que otras no tienen las condiciones de infraestructura e higiene necesarias para hacerle frente a un regreso en las mejores condiciones; a veces, sencillamente, porque muchos sectores no reciben agua en cantidad suficiente.

Tampoco está muy claro cómo se realizará el distanciamiento físico de los estudiantes y si los centros educativos serán dotados a tiempo de los insumos de protección y bioseguridad necesarios.

A pesar de todo esto, asumiendo el regreso a clase como una prioridad impostergable (aún cuando estamos al final del año escolar), lo más preocupante es cómo hacerle frente a una población estudiantil más desnivelada que nunca y a los múltiples sistemas de enseñanza que van a funcionar a la par.

También habrá aumentado con creces el desnivel entre estudiantes de una misma aula, entre los que siguieron su escolaridad con tabletas, por Whatsapp o televisor, o los que sencillamente se descolgaron del sistema escolar, vagan en las calles, trabajan, o abandonaron el hogar para escapar a la violencia intrafamiliar y buscársela.

Los profesores, las familias y los niños, niñas y adolescentes han hecho un esfuerzo sobresaliente, pero es el momento de saber qué contenidos los estudiantes han podido asimilar y cuáles no. De modo que es urgente medir el retraso antes de que se acumule más. Luego de dos años escolares totalmente anormales estamos corriendo el riesgo de que la presente generación sea aún peor educada que las anteriores.

Para los casi dos millones de niños, niñas y adolescentes matriculados en las escuelas públicas y privadas de los sectores vulnerables se requiere de un modelo educativo resiliente para no dejar atrás a ningún alumno o alumna y para recuperar los desertores que, según EDUCA, son más de veintemil. A partir de ahora, cada aula presencial funcionará como un sistema de multigrado que no todos los maestros están preparados para asumir.

La nivelación escolar tiene un sentido de urgencia y de meta nacional en el contexto actual. Solo cumpliendo con este proceso se podrá lograr estándares que generen las competencias, habilidades, destrezas y aptitudes necesarias para avanzar al siguiente nivel.

Frente a tantos desafíos e interrogantes uno puede preguntarse quién velará desde las escuelas por las adolescentes de estos planteles que, durante la pandemia, dejaron sus estudios a causa de sus penurias para seguir un hombre mayor que les asegurara la comida en detrimento de todos sus derechos y a pesar de la sonada ley sobre “matrimonio infantil”.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/el-desafio-de-la-nivelacion-escolar-8945089.html

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México: Prueba piloto de PISA se reprogramó por contingencia sanitaria, no se canceló: Mejoredu

La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) informa que reprogramar la prueba piloto establecida para 2021 no significa que México haya cancelado su participación en PISA,  y considera que en virtud de las restricciones que plantea la contingencia sanitaria por Covid-19 y las condiciones bajo las cuales continúan las tareas educativas desde casa, y en tanto el proceso de regreso presencial a las escuelas no se estabilice, los protocolos de aplicación de la prueba PISA no son viables ni pertinentes, debido al riesgo sanitario que implican y a la posibilidad de generar sesgos importantes que podrían restarle validez y confiabilidad.

Ante esta situación, la comisión recomienda aplicar la fase piloto en algún otro periodo del año o generar un mecanismo para subsanar la aportación de México en esta etapa, de acuerdo con lo que el propio consorcio internacional de PISA tiene establecido para estos casos y estar en condiciones de participar en la aplicación definitiva prevista para el año próximo.

Destaca que en ambos casos la decisión habrán de tomarla coordinadamente las autoridades educativas responsables del desarrollo de la aplicación, en coordinación con las autoridades sanitarias, y será indispensable considerar los recursos físicos, humanos y materiales que se precisan para una evaluación externa de esta magnitud.

Mejoredu  también señala que, de acuerdo con diversos estudios e investigaciones realizados durante la pandemia, el grupo de alumnos que participan en esta prueba –15 años de edad, en tercero de secundaria y primero de educación media superior– constituye el segmento de población para el que las condiciones de educación a distancia han sido las más difíciles, razón por la cual  considera que desarrollar una evaluación externa de cualquier tipo para estos estudiantes resulta inapropiado y conlleva el riesgo de aumentar la presión que para ellos ha significado enfrentar la contingencia sanitaria y continuar con sus actividades escolares.

La comisión da a conocer que el consorcio internacional que coordina PISA había programado la aplicación internacional de sus pruebas para el año 2021, con una fase piloto antecedente en el 2020. Sin embargo, debido a la emergencia sanitaria que afectó a todos los países participantes decidió reprogramarla para el año 2022, a condición de que las circunstancias y los efectos de la pandemia en los sistemas educativos permitieran su aplicación, previendo la fase piloto para el 2021.

Mejoredu colaborará con la Secretaría de Educación Pública para compartir información y asesoría técnica para que desarrolle la aplicación de las pruebas PISA, tanto en su fase piloto en 2021 como en su aplicación definitiva en 2022.  Asimismo,  en el ámbito de sus atribuciones, una vez que se estabilice el regreso presencial a las aulas, llevará a cabo una estrategia de evaluación para la mejora de los aprendizajes -independientemente  de PISA-, en coordinación con las autoridades educativas del país, y presentará resultados al inicio del próximo ciclo escolar para retroalimentar el trabajo de docentes, estudiantes y padres de familia, y ofrecer información acerca del Sistema Educativo Nacional para la toma de decisiones en materia de política educativa del país.

El mandato constitucional de Mejoredu de realizar evaluaciones diagnósticas, formativas e integrales orientadas hacia la mejora continua de la educación, y la necesidad de reconceptualizar la evaluación y desarrollar propuestas que apoyen las decisiones de los distintos actores de las comunidades escolares, permitirá avanzar en la consideración de la complejidad y la diversidad de los procesos, contextos y necesidades educativas del país, en especial de la educación que se ofrece a las poblaciones en condición de mayor vulnerabilidad.

Fuente e imagen: educacionfutura

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Clases a distancia limitan protestas y organización: Boaventura de Sousa

En diversas universidades del mundo existe una tendencia a utilizar la pandemia del Covid-19 como una oportunidad para acelerar al máximo la transición digital, pero la presencia de los estudiantes en los campi resulta fundamental no sólo por la enseñanza misma, sino también por la socialización “muy importante para el desarrollo de su vida; es donde aprenden a ser ciudadanos”, aseveró el sociólogo Boaventura de Sousa Santos, catedrático en la Facultad de Economía de la Universidad de Coímbra, Portugal.

En conferencia magistral, en el marco del vigésimo aniversario del Consorcio Mexicano de Instituciones de Educación Superior para la Sustentabilidad (Complexus), expuso que si bien las universidades estaban intentando incrementar las tecnologías de información, era con el propósito primordial de que éstas son complementarias, “no pueden sustituir la presencia de los profesores y estudiantes en el campo, ésa es el alma de la universidad y ahora de repente parece que la llamada enseñanza on line pasó a ser lo principal”.

Los empresarios, manifestó, han estado invitando a las universidades a utilizar cada vez más estas herramientas en la educación a distancia, “una presión muy grande de un capitalismo digital”, y alertó que este tipo de enseñanza resulta “mucho más barata”, precariza el trabajo de los profesores y limita sobremanera la organización estudiantil y la protesta.

Boaventura de Sousa Santos también destacó que el siglo XXI comienza con la pandemia de Covid-19, ya que en los próximos años “no vamos a estar libres de sus consecuencias. Al contrario, marcará de una manera muy fuerte la sociabilidad, la política, las relaciones y a las diferentes sociedades” y ante este panorama las universidades están convocadas a reflexionar sobre ello.

De igual manera, señaló que el SARS-CoV-2 es un mensajero de la naturaleza y es necesario cambiar el sistema de producción, de consumo y de vida. “¿Dónde se piensa esto? En las universidades, es el mejor lugar, el único quizá para discutirlos.»

Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/04/23/sociedad/clases-a-distancia-limitan-protestas-y-organizacion-boaventura-de-sousa/

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Perú: Fracaso de estrategia de educación a distancia genera profunda crisis de la educación peruana

América del Sur/Perú/30-04-2021/Autor(a) y Fuente:

  • Más del 32% de estudiantes de secundaria no tuvo resultados satisfactorios en 2020.

  • A estos se suma la deserción de más de 100 mil estudiantes, equivalente al 4% de toda secundaria.

  • Debido a abandono y olvido de la educación por parte de los gobiernos neoliberales y por pandemia de Covid-19 enfrentamos una de las peores crisis de la historia republicana.

La Contraloría General de la República llevó a cabo una veeduría (inspección) para conocer los resultados a nivel de secundaria de la estrategia de aprendizaje a distancia “Aprendo en Casa”, aplicada por el Ministerio de Educación para ofrecer el servicio educativo durante la emergencia sanitaria producto de la pandemia de coronavirus.

Según dicho informe, 32% de los estudiantes de nivel secundario no alcanzaron resultados satisfactorios. La veeduría se realizó con la participación de cerca de 110 mil estudiantes, así como docentes y padres de familia de todo el Perú.

Según la Contraloría, el 72% de los estudiantes enfrentaron fallas en el servicio de Internet. Por otro lado, el 59% manifestó tener que compartir el equipo de comunicación, ya sea una computadora, radio o TV. El 59% de los estudiantes manifestó haberse quedado sin datos para el celular y el 52% señaló no contar con servicio de Internet. El 48% sostuvo que no tuvo un celular para acceder a las clases remotas.

Es así, que de las 25 regiones en las que llevó a cabo el estudio, solo aprobaron el 43% de estudiantes de secundaria, mientras que el 32% no logró obtener la nota mínima satisfactoria y tendrán una promoción guiada con la finalidad de asegurar que alcancen las competencias requeridas.

Las regiones que tienen el mayor porcentaje de alumnos con promoción guiada son seis: Tacna (47%), Madre de Dios (44%), Áncash (42%), Ucayali (39%), Ayacucho (38%) y La Libertad (38%). Por su parte, en once regiones también se encuentran estudiantes con promoción guiada por encima del promedio nacional (32%) como: Huánuco (38%) Huancavelica (37%), San Martín (36%), Moquegua (36%), Tumbes (35%), Lambayeque (35%), Amazonas (35%), Junín (34%), Cusco (33%), Puno (33%) y Pasco (33%).

Otro aspecto preocupante es que el 48% de los estudiantes afirmaron que recibieron por lo menos 2 horas de clase, mientras que el 35% recibió de 2 a 4 horas y solo el 18% habría recibido clases por más de 4 horas.

Asimismo, el 59% de docentes manifestó que no recibió ninguna capacitación desde el inicio del estado de emergencia y gran parte de las situaciones adversas sufridas por los docentes se debió a carencias para poder ofrecer las clases remotas.

Por si fuera poco, a estas terribles cifras tenemos que sumar que el 4% de los estudiantes de secundaria (es decir, más de 100 mil estudiantes) abanaron sus estudios, la mayor parte por problemas económicos ante la desatención y la falta de apoyo del gobierno para enfrentar la crisis sanitaria y el incremento del desempleo a nivel nacional.

Se advirtió con tiempo de esta crisis educativa

El Sutep advirtió al Minedu que no era viable comenzar las clases semipresenciales en zonas rurales, primero porque la situación sanitaria en todo el país es extremadamente grave y se pone en riesgo la vida y la salud de la comunidad escolar, tal como también lo señaló recientemente la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales. Segundo, porque muchos directivos y funcionarios interpretaban la RVM No 121-2021-MINEDU, que regula el retorno a la presencialidad de manera antojadiza, coaccionando y obligando a los docentes y auxiliares a acudir a los centros educativos, contraviniendo el principio 4 de voluntariedad.

Del mismo modo, manifestamos que si bien el millón de tablets para los estudiantes de las zonas más alejadas era un importante avance, la situación requería de dispositivos y conectividad para todos los alumnos, así como laptops para los docentes y auxiliares, con la finalidad de cumplir con las labores que la educación remota demanda como dictar clases virtuales, preparar clases y producir contenido pedagógico digital, administrar aulas virtuales, hacer seguimiento a los avances de los estudiantes, así como la tutoría, el apoyo socioafectivo y la coordinación con los padres de familia.

Desde el comienzo de la pandemia, hemos exigido datos para docentes y estudiantes. El Minedu otorgo paquetes de datos inadecuados a docentes y estudiantes siguen esperando.

Hemos visto que el celular es el medio más empleado, pero somos conscientes de que no es el más idóneo. Al respecto nuestro sindicato recomendó al Minedu llevar a cabo alianzas estratégicas con los operadores de telefonía para que brinden un plan de datos educativo gratuito, pensando en la tan afectada economía de los padres de familia y de este modo reducir la brecha digital en el sector.

Al parecer las clases por radio y TV no llegaron a tantos estudiantes como se esperaba, por eso el Sutep también recomendó al ministerio, que solicite a los canales de televisión de señal abierta disponer de una hora diaria de su programación para difundir el contenido educativo y de este modo ampliar las horas lectivas por este importante medio de comunicación.

Los medios privados de señal abierta han demostrado que no tienen interés en apoyar a la educación.

Como parte de las actividades de un sindicato serio que lucha por los derechos y la profesionalización de su gremio, ofrecimos dos cursos online de formación en TIC y competencias digitales para Aprendo en Casa, en los que participaron más de 12 mil docentes que aprendieron a usar herramientas como Google Drive, Zoom, Classroom, Formularios, entre otras, para el dictado y preparación de clases virtuales y la evaluación formativa.

Fuente e Imagen: https://sutep.org/articulos/fracaso-de-estrategia-de-educacion-a-distancia-genera-profunda-crisis-de-la-educacion-peruana/

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La crisis de la educación en la pandemia

Por: Katiuska Fernández Morales*

Para nadie es difícil reconocer que la pandemia sumergió a todos los actores del sistema educativo en una crisis sin precedentes en la historia moderna. Hasta el primer trimestre de 2020, la estabilidad de la práctica educativa, aunque cuestionada por investigadores y pensadores educativos por la predominancia de prácticas consideradas obsoletas y de poca concordancia con los avances en el aprendizaje y la enseñanza no se debatían en gran medida.

Cuando el país tomó conciencia de la gravedad de la situación ocasionada por la pandemia y las instituciones educativas declararon que no habría regreso al aula por tiempo indefinido, inició el descontrol por la falta de preparación ante la “nueva normalidad”. ¡Nadie esperaba nada parecido! Solo algunos de los profesores que trabajábamos en línea y que estábamos involucrados con el aprendizaje mediado por tecnología consideramos que el proceso formativo podía llevarse a cabo sin mayor inconveniente, sin embargo, los detractores de esta modalidad educativa siguen sosteniendo que no ofrece una educación de calidad.

Ahora bien, es evidente que los cambios que hemos experimentado últimamente dividirán a la comunidad académica en dos segmentos: por una parte, aquellos que añoran dejar atrás la distancia y regresar a las aulas para seguir haciendo lo que usualmente hacían y, por otra parte, los que visualizaron o descubrieron las “oportunidades”. Mientras que unos profesores desean regresar a su mundo pre-pandémico con el método expositivo en su práctica docente junto con horarios bien definidos y rígidos, otros conocieron o empezaron a conocer modelos de aprendizaje colaborativo y significativo donde los horarios flexibles pudieran ser la norma.

Es importante resaltar que no solo el profesor entró en crisis, las instituciones educativas también lo hicieron, lo cual implica crisis de identidad, de funciones y obviamente de control.

De estas reflexiones me surgen muchas preguntas: ¿quién garantiza que administrativos y académicos “cumplan” con su horario?, ¿se pueden llevar su computadora a su casa?, ¿y si se la toman de vacaciones?, ¿cómo firmarán las asistencias?, ¿cómo respondemos a las auditorías?, ¿la deserción escolar es culpa de quién?, si resulta que no necesitan venir presencialmente a clases, entonces ¿cuál es el papel de la escuela que conozco?, ¿puedo pedir y ejercer el mismo presupuesto?, ¿ahora qué tipo de informes debo hacer?

Sería una pena que después de todo lo vivido por las instituciones, los profesores y los estudiantes en esta crisis de salud que nos afecta a todos se siguiera pensando igual, o peor aún, que el proceso educativo regresara como si la pandemia nunca hubiera existido. Desaprovechar todo el esfuerzo y la creatividad surgida del deseo de continuar buscando el aprendizaje de nuestros alumnos sería una verdadera lástima. Realmente hay tantas cosas que rescatar, reflexionar y hacer, que me hacen pensar que esta crisis puede ser un escalón orientado a la mejora de todos.

*Katiuska Fernández Morales es Doctora en Investigación Educativa por la Universidad Veracruzana. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) e investigadora de tiempo completo en el Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo (IIDE) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), México, en la línea de “Mediación Tecnológica del Proceso Educativo”. Su producción científica se centra en temas relacionados con investigación educativa, innovación educativa y tecnología educativa en la educación superior.

Fuente: educacionfutura

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