CIIOVE Homenaje a Emilia Ferreiro: «Si los docentes no leen, son incapaces de transmitir el placer a la lectura».

Luz Palomino/CIIOVE/Periodista 

La conmovedora noticia del fallecimiento de la pedagoga y psicóloga Emilia Ferreiro, que tantos aportes realizo a la enseñanza. Fue argentina exiliada en México desde 1976, una de las profesionales en su campo disciplinar más reconocidas por sus investigaciones sobre la enseñanza y el aprendizaje de la lectoescritura en la infancia. Falleció el pasado 26 de agosto a los 86 años, la homenajeamos en esta nota.

Nació el 24 de julio de 1937 en Buenos Aires. Era psicóloga, educadora. Se doctoró en la Universidad de Ginebra, donde realizó su tesis bajo la dirección de Jean Piaget. Ferreiro es reconocida internacionalmente por sus contribuciones a la comprensión del proceso de adquisición de la lengua escrita. Ha dado conferencias en varios países de América Latina, Canadá, Estados Unidos, Europa, etc. Su obra y su trayectoria como investigadora ha sido distinguida por universidades y organizaciones educativas de todo el mundo.

Reconocida por su trabajo pionero en el campo de la alfabetización y el desarrollo cognitivo, particularmente en el área de la educación infantil y la adquisición del lenguaje. Ferreiro fue mejor conocida por su teoría sobre cómo los niños adquieren habilidades de alfabetización, que desarrolló en colaboración con Ana Teberosky. Su trabajo desafió las nociones tradicionales sobre el desarrollo de la alfabetización e introdujo el concepto de que los primeros intentos de los niños por escribir y leer no son simplemente imitaciones de modelos adultos, sino que representan su propia comprensión única del sistema del lenguaje escrito.

Uno de los libros más influyentes de Ferreiro es «Psicogénesis y el proceso de adquisición del lenguaje», publicado originalmente en español en 1979. En este libro, ella y Teberosky detallaron los resultados de su investigación y propusieron etapas del desarrollo de los niños en relación con la lectura y la escritura. Su trabajo ha tenido un impacto significativo en las prácticas educativas, enfatizando la importancia de comprender los procesos de pensamiento y las conceptualizaciones del lenguaje de los niños en la enseñanza.

La investigación de Ferreiro contribuyo y seguirá aportando en el campo de la educación al promover un enfoque de la alfabetización más centrado en el niño. Su trabajo también ha alentado a l@s educadores a reconocer y aprovechar las diversas etapas del desarrollo de la alfabetización por las que pasan l@s niñ@s mientras aprenden a leer y escribir.

A lo largo de su carrera, Emilia Ferreiro recibió numerosos premios y distinciones por sus contribuciones a la educación y la psicología cognitiva. Su trabajo continúa influyendo en educadores, investigadores y formuladores de políticas en el campo de la alfabetización y la educación infantil.

Emilia Ferreiro ha dejado una marca indeleble en la educación y la psicología del aprendizaje con su teoría de la psicogénesis de la lengua escrita. Su enfoque revolucionario, que reconoce la capacidad de los niños para construir su propio conocimiento, ha transformado la manera en que entendemos y abordamos la alfabetización. Su legado perdura en las aulas de todo el mundo, recordándonos la importancia de escuchar y comprender las ideas y concepciones de los estudiantes para brindarles una educación más efectiva y significativa.

 

Comparte este contenido:

Los libros, contra la intolerancia

Por: Isidoro Moreno Navarro

La celebración del Día del Libro es una buena ocasión para reivindicar el placer de leer. No es verdad que todo el conocimiento esté hoy en “las redes”, ni que los click en el teclado del ordenador puedan sustituir a la experiencia táctil de pasar las hojas de un libro. Yerran quienes así lo creen y ell@s se lo pierden. Por supuesto, no hay incompatibilidad entre ambos formatos pero uno no sustituye al otro.

Quienes han tratado de secuestrar el conocimiento, sobre todo crítico con las realidades sociopolíticas, quienes han tratado de imponer su pensamiento único, han estado contra los libros desde que estos aparecieron, con la escritura. Esta, al principio, como todos los grandes inventos humanos, estuvo al servicio exclusivo de los poderosos: sirvió para convertir la voluntad de estos en leyes con aspiración de eternidad e inmutabilidad, sirvió para llevar bien las cuentas de los impuestos que tenían que pagar los cultivadores antes autónomos convertidos en campesinos (una clase social oprimida) y para que los conocimientos importantes fueran monopolio de unos pocos (los escribas y la minoría que sabía leer). Pero, como ocurre siempre, pronto también la escritura sirvió para difundir “otra mirada” sobre la realidad, sirvió para reflejar el pensamiento crítico respecto a las verdades de los poderosos. Y los libros se convirtieron en armas para emancipar el pensamiento. Por eso han sido perseguidos, prohibidos o destruidos físicamente como parte de etnocidios o de “limpiezas ideológicas” planificadas. ¿Recordáis Fahrenheit 451?

En Andalucía es preciso recordar, como ha hecho la plataforma Granada Abierta, la quema en 1499 de los libros de la Madraza, la primera universidad de la ciudad, por orden del cardenal-inquisidor Cisneros para “desarraigarles [a los granadinos] del todo de su perversa y mala secta”, violando las cláusulas de la capitulaciones.

Como se ha recordado este domingo en la plaza de Bib-Rambla, “a la quema de libros en Granada, siguió la de códices aztecas y mayas durante la conquista de América. Y no hay que olvidar la hoguera de los nazis en la Plaza de la Ópera de Berlín, que redujo a cenizas los libros comunistas y judíos. Ni la quema de libros que el régimen franquista organizó en 1939 para celebrar la victoria sobre la II República. El diario Arriba justificaba así aquel atentado contra la cultura: «Condenamos al fuego a los libros separatistas, liberales, marxistas, a los de la leyenda negra, anticatólicos, a los del romanticismo enfermizo, a los pesimistas, a los del modernismo extravagante, a los cursis, a los cobardes pseudocientíficos, a los textos malos, a los periódicos chabacanos«. Y, lamentablemente, la quema o expolio de libros continúa en nuestros días y sigue siendo una práctica habitual de los vencedores en todas las guerras. En la guerra de Bosnia en 1992, los serbios bombardearon la Biblioteca de Sarajevo con más de 2 millones de volúmenes, y durante la invasión de Irak en 2003, los estadounidenses hicieron lo mismo con la Biblioteca de Bagdad. Tampoco se libró de la barbarie la Biblioteca de Tombuctú, durante la guerra de Malí, en África occidental, saqueada por al Qaeda, que destruyó centenares de legajos y manuscritos de la cultura andalusí.”

Los intolerantes, los fundamentalistas de diversos colores, los totalitarios, siempre han sido y son enemigos de los libros. La mejor forma de oponernos a ellos es teniendo siempre un libro en nuestra mesa o en cualquier sitio a mano, para regalarnos el placer de leer. Y transmitiendo este placer a nuestros hijos y nietos desde sus primeros años, regalándoles libros, para que no crean que con lo digital basta. Está bien que sepan utilizar las nuevas tecnologías pero está mucho mejor que, a la vez que estas, tengan también la pasión y la afición por los libros. Disfrutarán mucho más y será más difícil engañarlos.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=240755

Comparte este contenido: