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El celular: Una herramienta fundamental de Aprende en Casa

Por: Gema Jara

Cuando en enero escuchábamos de una epidemia en China, jamás imaginamos que en pocas semanas nos alcanzaría. Sin duda, esta emergencia nos llegó por sorpresa, y nadie pudimos prepararnos ni capacitarnos para enfrentar los retos del encierro, del cierre de escuelas, trabajos y actividades económicas.

En los múltiples seminarios en línea, conferencias y artículos que se han producido durante esta pandemia, parece que existe coincidencia en que las interacciones digitales llegaron al ámbito educativo para quedarse. Sin embargo, cuando hablamos de la interacción digital es necesario hacer ciertas precisiones, ya que los diversos sectores de la población cuentan con referentes, formas de uso y recursos muy diversos. Para quienes tienen más medios económicos, las computadoras o tabletas, son su mejor aliado, pues de acuerdo con los datos del INEGI, solo el 44.3% de los hogares de México tiene computadora[1], de ahí que más de la mitad de la población no cuenta con estas posibilidades y su herramienta digital se limita y concentra en los teléfonos celulares.

En esta emergencia, la gente echó mano de los recursos que tenía al alcance, como son para la mayoría de la población los teléfonos inteligentes. Por esa misma encuesta de INEGI, sabemos que en México hay 80.6 millones de usuarios de Internet y 86.5 millones de personas usuarias de teléfonos celulares, es decir, que solo un 6 % de quienes tienen celulares no cuenta con Internet.

También sabemos que, hoy en México, el WhatsApp es la herramienta más utilizada entre los diversos actores de la comunidad educativa.[2] Este hecho se constata en otros países de la región, como Perú, en donde el Ministerio de Educación pudo comprobar lo mismo.[3] De esta manera, pensamos que ya tenemos un peldaño avanzado, en tanto los medios están disponibles y se están usando. Sin embargo, por diversas declaraciones informales, como mensajes, comentarios personales y quejas hemos confirmado que, muchos docentes, lo que hacen es dar clases tradicionales frente al celular, es decir, han trasladado las prácticas expositivas del aula a entornos digitales.

Lo anterior parece no ser muy apreciado por los alumnos, quienes manifiestan: “estudiar en casa es aburrido”; “los profesores se han vuelto fastidiosos y ya no son buena onda como eran en la escuela”; “ahora tengo más trabajo que antes y cuando no entiendo no sé qué hacer”; “mi mamá me regaña porque no resuelvo todas las tareas que me ponen”. Así, la clase por celular tampoco consigue captar la atención de los alumnos y, por ende, no se logran los aprendizajes esperados. Además, las niñas y los niños se desesperan, las familias se estresan y se ha generado una especie de demencia por cubrir –durante la emergencia– todos los contenidos marcados en los programas de estudio.

Esta situación de incomodidad de los alumnos no se da porque los maestros no quieran que sus alumnos aprendan, por el contrario, los docentes hacen su mejor esfuerzo por desempeñar las funciones que les corresponden lo mejor que pueden. Debido a este sentido de responsabilidad, ahora toman al papel de actores frente a una cámara –lo que no resulta nada fácil– pero los motiva el amor y el compromiso por cumplir, de la mejor manera, con sus obligaciones y bajo cualquier circunstancia. Además, sienten mucha presión, ya que, a menudo cuando dan su clase por el celular, todos en la familia los ven, los observan y los juzgan. Ahora están en un escenario que nunca habían vivido y a esa presión se suma su propia experiencia de la pandemia, que pone a prueba sus emociones e incorpora sus problemas familiares. Deben cumplir con sus responsabilidades profesionales, además de sus tareas domésticas y entablar una relación más estrecha con los padres de familia.

Por su parte, ahora también los padres, y especialmente las madres, han tomado un nuevo rol, el de maestras de sus hijos y de psicólogas de la familia. En ellas reposa la responsabilidad de supervisar un sinfín de actividades escolares, que se suman a las tareas cotidianas y laborales. Las tensiones laborales son tanto para quienes trabajan como para quienes perdieron su empleo y sus ingresos económicos, por la ansiedad que acarrea la perspectiva de un futuro incierto. Sin contar, además, con que muchos padres no dominan a cabalidad los contenidos que sus hijos están estudiando, lo que sin duda les genera una presión adicional. Lo positivo es que, en general, los menores disfrutan con la compañía y la atención de los adultos de la casa.

De esta manera, vemos que la sola presencia de recursos digitales es insuficiente para garantizar el aprendizaje a distancia. Es necesario también reinventar y desaprender los usos que antes teníamos de ellos. Ya no son solo herramientas para conversar, ver videos divertidos y memes, sino que ahora ocupan un lugar central en los procesos de enseñanza y de aprendizaje y, si aceptamos la premisa de que la digitalización llegó a la educación para quedarse, entonces deberemos reorientar y redimensionar el uso del celular en la escuela. Recordemos que antes de la cuarentena se restringía su uso, e incluso muchas escuelas lo prohibían, sin embargo, ahora son los protagonistas de la comunicación escolar.

Atendiendo a toda esta problemática, en MUxED decidimos apoyar a alumnos, docentes, mamás y papás, mediante la elaboración de infografías, para invitarlos a que reaprendan nuevas formas de uso de su celular, que a la vez redunden en la mejora de los procesos educativos y comunicativos. MUxED busca contribuir a que cada uno de estos actores cumpla de mejor manera sus responsabilidades y tareas, utilizando herramientas eficientes y eficaces que les permitan formarse a sí mismos, sea que estudien desde casa o en el aula.

Así nacieron las tres infografías del ABC para el uso del WhatsApp, desde una perspectiva educativa, para que la comunidad escolar pueda comprender que, en estos tiempos de emergencia sanitaria, debemos dar una utilización pedagógica a este medio, ya que, en muchos casos, es la única fuente de interacción entre docentes y alumnos, donde los padres son los mediadores y toman el papel de maestro en casa con sus hijos.p

[1] ENDUTIH 2019 INEGI. Consulta 15 05 20. Liga:

http://www.ift.org.mx/comunicacion-y-medios/comunicados-ift/es/en-mexico-hay-806-millones-de-usuarios-de-internet-y-865-millones-de-usuarios-de-telefonos-celulares

[2] Encuesta Marzo Valora Consultores. Consulta 15 05 20. Liga:

https://drive.google.com/file/d/1pYb86WGNP4LeBZqB6oZoR5ghzb8v0ovD/view?fbclid=IwAR2rfmeGXNIhU0iCST6JrfYoY-gEpZac57BzBMYyAj4EhbOhPDNgQtMCFuE

[3] Encuesta Ministerio de Educación, Perú. Consulta 15 05 20. Liga:

https://app.sparkmailapp.com/web-share/qOcJg-xldbuOw-KXKeog5vEoRF1g8VSZ3RmzCi7e

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-celular-una-herramienta-fundamental-de-aprende-en-casa/

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Tareas que Atarean. El nuevo intruso familiar

Por: José Ángel Pernett C.

La tarea es hoy el nuevo intruso familiar; es la muestra de todas las muestras, es decir, la evidencia de que el estudiante está estudiando y el docente trabajando. A maestros y maestras “se les tiró” una herramienta digital… donde la tarea se vuelve la otra pandemia. Se quejan más las madres que los maestros y a tanta gritería la llamo “Silencio Pedagógico”.

Recuerdo a una Secretaria de Educación de Bogotá, -ella echaría más tarde sobre sus hombros el Ministerio de Educación-, que se le ocurrió la ingeniosa idea de desaparecer las jornadas pedagógicas en las instituciones educativas, con el argumento de que “eran una perdedera de tiempo”, puesto que sumadas a los puentes festivos hacían de la educación un producto malo. Lo cierto fue que muchos maestros y maestras compartieron tan inescrupulosa como atolondrada idea; le “copiaron”mejor dicho.

Es como si a los médicos les dijeran que a partir de ahora les queda prohibido usar estetoscopios, asi fueran los de “manguerita negra” o los modernos digitales; o a los ingenieros les objetaran echar mano del calibrador vernier, el teodolito óptico o el odómetro y en general a sus instrumentos de medición. La pedagogia, como cualquier otra herramienta profesional es potestativa de los trabajadores de la educación y la cultura. Docente que no echa mano de la pedagogia o no se apoya en ella, simplemente trabaja sin herramienta. Y cualquier profesional reconoce las consecuencias de este descuido.

La pedagogía no es una herramienta física y tangible como las de la ingeniería o la medicina; es una herramienta conceptual y por tanto de características abstractas que solo se concretiza en el aula de clase o en aquel escenario seleccionado para realizar el proceso educativo. Cuando son sesiones de clase presenciales, el escenario será físico; si son sesiones en línea, será un escenario virtual.

En educación, tanto en uno como en otro escenario, la práctica docente está mediada por el acto pedagógico, que consiste en la reflexión que hacen maestros y maestras sobre su propia práctica y/o las de sus colegas de forma individual o colectiva en las denominadas jornadas pedagógicas. De manera que eliminar de tajo las jornadas de reflexión es eliminar la pedagogía de la práctica docente. ¡Vaya propuesta de parte de una alta magistratura en educación!

En medio de las circunstancias pandémicas que vive hoy la región, a los docentes “se les tiró” una herramienta digital, impuesta como instrumento de trabajo individual más que colectivo, formateada para currículos con manejo de tiempos y horarios rígidos y donde solamente es el estudiante el único que puede ver el contenido que se le enseña, situación que conspira de frente contra aquello de “aprender juntos”. Y ni hablar del reducionismo del trabajo por temas a cambio del trabajo por problemas transversales o interdisciplinares que conlleva a la complejidad de un trabajo crítico-creativo-colaborativo desde una perspectiva ético-política.

Lo esencial es la tarea. La tarea como evidencia, la tarea como muestra de que se está estudiando y trabajando. Y como siempre, la recomendación de las direcciones escolares para quedar a todas luces bien: “por favor no recargar a los estudiantes de tareas”.

El grito ya lo han pegado las madres que son las que con mayor resignación se ponen el overol multifacético en tiempos de crísis. Se quejan más las madres que los maestros y a tanta gritería la llamo Silencio Pedagógico”. Ese que utiliza la escuela con un “shhhh” o “shiiito” para que los estudiantes dejen de hablar. En medio del atareo del quehacer doméstico, ellas quieren ser escuchadas con abundancia y muy poco les importa lo que piensan hoy los maestros. Gritería que contiene verdades y emociones -como la de la vendedora ambulante que llamó la atención de redes sociales y medios hace apenas una semana, -pero que no llega a oídos del Estado, porque son “ausentes pedagógicos” dado que ya creyeron haber resuelto el episodio cuando endosaron la estrategia de la “clase virtual” para todas las escuelas.

Lo terrible está en el silencio de los maestros y maestras, porque aun no se escuchan sus reflexiones respecto del proceso educativo al que han estado abocados. Revisar las prácticas pedagógico-didácticas de lo que se está haciendo, cómo se está haciendo y dónde se está haciendo es un imperativo ético y moral del magisterio llámese privado u oficial. El llamado para romper este “silencio” es también a quienes son responsables de las direcciones escolares, como de sus agremiaciones, ahora que pareciera estar en manos de maestros y maestras la conducción de la enseñanza.

En el proceso didáctico el silencio pedagógico se produce cuando el docente calla o manda a callar para que los estudiantes se comuniquen. Es un silencio que provoca tensión y subjetivación de su mundo interior (y exterior). El Silencio Pedagógico les enseña a los estudiante a usar la palabara, pero no a construirla y ese ¡Cállense, dejen hablar! se está usando desde los hogares para que el maestro calle, escuche y reflexione. El peligro está sí no lo hace.

En el anterior artículo[1] nos referimos a la necesidad que tiene el docente hoy en materia educativa: capacitar individuos para resistir la adversidad y desde luego para emprender un camino de explicaciones socioemocionales y de incertidumbres hasta que llegue el día en que se abran nuevamente las escuelas. Lo dijimos y lo repetimos nuevamente: no es el momento de los contenidos disciplinares o de las materias. Esos están ahí en el cyberespacio y se puede acudir a estos conocimientos cuando se desee, con pandemia o sin ella.

¿Será que habrá perdido el año un estudiante que fue capaz de superar el momento de la pandemia sin haber accedido a los conocimientos de las materias, pero saliendo fortalecido y sobre todo habiendo comprendido los efectos socioafectivos y emocionales que padecen todos y con la mejor actitud hacia el mundo que se nos viene? Yo pienso que no; pienso por lo contrario, que habrá ganado con lujos un año lectivo en una escuela que se dio en una forma distinta de la que estaba acostumbrado.

Es posible que la pandemia se apodere del cuerpo de una de esas criaturas escolares que hubo estudiado los contenidos de materias como álgebra, geografía, química etc, pero traumados frente a la agonía de no entender lo que está ocurriendo y del por qué de las impotencias de sus padres, esos a los que, a la preocupación por  conseguir el sustento diario, ahora se le agrega la de acompañar a sus hijos en la realización de tareas y actividades que a lo mejor ni entienden. Aquí es donde esas convencionales tareas, atarean la tranquilidad familiar.

Una escuela así, en medio de estas circunstancias sociales y sanitarias no puede recibir denominación distinta a la de DESASTRE.

Desastre, suena agreste, pero así es que hay que denominarla. No lo decimos como ironía, sino tal como lo dice la INEE (Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia), sigla en inglés, cuya misión es velar por unos aprendizajes en situaciones de emergencia y en la recuperación posterior a la crisis. La INEE (2010), define en unas Normas Mínimas para la Educación en situación de emergencia recomendaciones para los entes gubernamentales del mundo, que vale la pena acudir a ellas. Entre algunas de estas normas tenemos:

  • La educación debe estar incluida en todas las respuestas a una crisis.
  • La educación, al igual que otros esfuerzos humanitarios y de desarrollo, debe adherirse a estándares claros de calidad y ser responsable de los resultados.
  • Las crisis que desestabilizan la educación pueden abordarse no solo como situaciones urgentes de necesidad inmediata, sino también como oportunidades para un cambio positivo.
  • Permitir que las voces marginadas sean escuchadas.
  • Todos los individuos tienen acceso a iguales oportunidades educativas adecuadas y de calidad.
  • Los ambientes de aprendizaje promueven la protección y el bienestar psicosocial de los educandos, maestros y demás personal educativo.
  • Los maestros y demás personal educativo deben recibir capacitación para brindar apoyo psicosocial a los educandos.

Y siguen otras más[2]. Esperamos que el magisterio inicie, sobre el escenario que trajina, su reflexión pedagógica

[1] “¿Están mis criaturas entrenadas para luchar contra la adversidad?, www.edugesprospectiva.net/blog-2

[2] INEE, https://www.eird.org/publicaciones/INEE_MSEE_Espanol.pdf

Artículo enviado por el Autor a OVE

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Google classroom, la cuarentena. El silencio como ausencia pedagógica

Google classroom, la cuarentena

El silencio como ausencia pedagógica

Por

Miguel Andrés Brenner

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Buenos Aires

Abril de 2020

 

Por razones de público conocimiento, la escuela pública en Argentina también sufre de la cuarentena. A partir de aquí, los docentes “son instruidos normativamente” para que utilicen ciertas plataformas a fin de continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje. El problema acontece cuando “se instruye” para usar plataformas tales como, por ejemplo, Google classroom. Nadie de quienes tiene potestad de hacerlo alertan sobre el perfil pedagógico[1] de la misma, mientras cada docente hace lo que puede, bien o mal, con mayor o menor empeño. Pareciera que no existiera otro tipo de tecnología educativa, más humana, lo que no es cierto. Google classroom se impone ante la urgencia, lo cual también es comprensible, aunque ello, a un futuro cercano, debiera dar  pie para revisar todas las prácticas pedagógico-didácticas en el aula de la escuela pública. Sin embargo, al respecto, acontece el “silencio” de quienes son responsables en el establecimiento de condiciones laborales/pedagógicas más humanas.

Veamos, en tal sentido, algunos considerandos muy puntuales, sin pretender que este escrito se constituya formal académicamente, sino más que nada en una denuncia que apela a lo utópico en vez de a lo distópico, que apela a una escuela digna en vez de una escuela de la que el sabor frecuente sea el malestar en la docencia.

Desde la plataforma Google classroom:

  1. El docente no puede crear su propio diseño de clase, que viene ya pautado. El diseño de la clase viene pautado de manera tal que cada docente puede reiterar el modo como da clases de manera tradicional-presencial con todos sus vicios, empero lo que ocurre es que ahora lo hace digitalmente. “El problema es que el currículo rígido y con mandatos de aplicación en fechas y horarios preestablecidos conspira contra esta nueva forma dialógica e interactiva de aprender juntos. El sistema educativo construido sobre la lógica de la máquina newtoniana (partes ensamblables, con periodos fijos de ciclos) salta por los aires y no nos damos cuenta.”[2]Desde aquí, hacemos las siguientes consideraciones.
  2. No hay posibilidad de retroalimentación entre alumnos-alumnos, docentes-docentes, alumnos-docentes (en este último caso, salvo con el formato tradicional). En Google classroom hay un ítem para crear tareas y preguntas, sin embargo, se presta al “copiar y pegar”, ahora de manera digital.
  3. Desde el punto de vista pedagógico, para el docente, es un trabajo meramente individual, que no favorece la comunicación entre docentes, no permite la socialización o mirada de los contenidos por parte de otros docentes. O sea, cada materia no es una cuestión comunitaria, sino individual, y se reiteran los “vicios” frecuentes de una llamada escuela tradicional, donde las materias se dan compartimentadamente. No hay trabajo colaborativo, ni crítico, ni creativo. Es decir, posibilita que un trabajo sea visto por los alumnos (por cada alumno aisladamente), pero no por colegas docentes.
  4. Permite trabajar por módulos o unidades a través de temas, pero no a través de problemáticas, con la complejidad de un trabajo crítico-creativo-colaborativo desde una perspectiva ético-política. Importa la tarea individual para mostrársela al docente, aunque nada más. Se presta a reiterar los vicios que acaecen en una clase escolar tradicional. Por ej., el docente que tiene pocas ganas de trabajar, simula; el docente que pretende ser exigente sobrecarga[3] de trabajo a los alumnos. A veces, hay directivos que sugieren “no recargar a los alumnos de tareas”. Y he aquí el problema, pues pedagógicamente la cuestión no debiera reducirse a “recargar o no recargar”, con un perfil netamente bancario en ambos casos.
  5. Se pierde el trabajo personalizado en la relación alumno-docente y en la relación alumno-alumno.
  6. Cada tarea es para hacer en casa, enviarla digitalmente al docente, quien luego hace una devolución, pero no se da virtualmente la dinámica dialógica como dentro de un espacio áulico. O sea, se mantiene el formato de “tareas”, antiguamente llamadas “deberes”. Hay que tener en cuenta que existe en la actualidad otro tipo de tecnología superadora del formato criticado.
  7. Importa una constante revisión de los criterios pedagógico/didácticos referidos a la enunciación de explicaciones, textos y consignas. Por ejemplo, si en clase me doy cuenta, mediando la relación cara-a-cara, de que necesito realizar alguna modificación, estoy a tiempo para efectuarla. En términos digitales, lo “escrito, escrito está”. De ahí que se dé el requerimiento de una tecnología que favorezca dicha evaluación/valoración, y comunitariamente,del propio diseño y su ejecución conjuntamente otros docentes[4]. Quienes diseñaron la plataforma Google classroom no consideraron dicha necesidad, y esto no es algo ingenuo desde un posicionamiento político determinado.
  8. Por otro lado, en la medida en que se apliquen“pruebas” o “tests” a los alumnos por opciones múltiples, ello apunta a una especie de tecnicismo-positivista propio de un enciclopedismo o modalidad bancaria tan criticada por Paulo Freire.
  9. Otros problemas tienen que ver con la conectividad, con el tipo de instrumentos tecnológicos[5] que cada alumno tiene, con el tener o no en el hogar un espacio propio para poder estudiar, con el acompañamiento o no de los padres y la calidad efectiva de dicho acompañamiento,con la habituación o no al uso de los medios digitales más allá del entretenimiento, con la interpretación de las consignas de trabajo o de las lecturas propuestas dentro de una realidad en la que la mayor parte de los alumnos de los sectores populares en la actualidad egresan del sistema escuela aún como semianalfabetos.

TODA TECNOLOGÍA VALE DENTRO DE UN CONTEXTO DE RELACIÓN CARA-A-CARA Y QUE NO REITERE LOS VICIOS DE UNA CLASE TRADICIONAL. Al respecto, existen tecnologías adecuadas, válida, para ser usadasen calidad de instrumentos o mediosdentro de un marco valorativo ético/político pleno de humanidad.

Desafíos. Dada la inesperada pandemia y cuarentena social, aparece la importancia para, luego del presente lapso, revisar comunitaria, crítica y creativamente, las prácticas pedagógicas en el aula de la escuela pública, con el acompañamiento de supervisores que sepan en tal sentido más que los docentes, que los orienten, más allá de la asfixiante normatividad debido al tsunami normativo (valga la redundancia). Sin embargo, tengamos en cuenta que el presente malestar en la docencia no predispone para el desafío propuesto, aunque existen voluntades que batallan contra viento y marea para hacer realidad el derecho a la educación. Sin embargo, vale la expresión de Antonio Gramsci: “con el pesimismo de la inteligencia, pero el optimismo de la voluntad”. Es que en la historia no todo se encuentra dicho, y de ahí un fuerte hálito de esperanza es posible.

Al común de los docentes “se le tiró” una herramienta digital. ¿Será la misma, luego de transcurrido el actual momento, motivo para una superación?

Es necesario como desafío, para superar el silencio como ausencia pedagógica, apreciar y/o luchar contra un marco de valores propios del neoliberalismo/capitalista, dándole un sentido crítico/creativo/colaborativo-comunitario a la utilización de las plataformas digitales en educación.

Además, consideremosque el perfil último económico/político del home-learning o enseñanza on-line, entrelazado con el home-office[6], dentro del presente neoliberalismo,significa el trabajo por proyectos, la remuneración por proyectos, la no vigencia de un contrato laboral con la empresa y la pertinente dependencia, la no existencia de sindicatos que defiendan los derechos de los trabajadores, porque la única relación sería la del individuo con la empresa que, luego de ejecutado el proyecto, cesa en su relación con la misma, hasta el diseño y ejecución de un nuevo proyecto.

Como señala Paulo Freire: ¿enseñar para qué?, ¿a favor de qué?, ¿a favor de quiénes?, ¿en contra de qué y en contra de quiénes?

 

Apéndice

Valga comentar que Google actúa como medio de espionaje al servicio del poder hegemónico, pues espía a niños y adolescentes en el colegio y en sus casas[7] a través de las plataformas digitales que ofrece en el mercado. El servicio es supuestamente gratuito, sin embargo, la intimidad de niños y adolescentes es vendida como insumo mercantil para las necesidades políticas y económicas de quienes lo demanden.

¿Y por dónde pasa también la función mercantil de Google classroom? Tiene un límite de almacenamiento, por lo que quien requiera aumentar el mismo debe “pagar”[8].

 

[1]Perfil pedagógico que no es meramente pedagógico, sino ético/político/pedagógico.

[2]Bonilla-Molina, Luis (2020). “Coronavirus: Google y la NASSA en la reingeniería educativa.” http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/342434  (consulta: 4/4/2020)

[3]Si se visibilizan, al menos en algo, críticas o quejas, son las de algunos padres o madres.

[4]Dicho espíritu también debiera existir en el aula concreto de la escuela pública.

[5] La brecha social también existe en países del “primer mundo”, como por ejemplo, en España. https://www.xataka.com/otros/ninos-tecnologia-ninos-acceso-a-educacion-escuela-a-distancia-esta-acentuando-brecha-social  (consulta: 4/04/2020) Ver en el mismo sentido: https://www.elcorreo.com/sociedad/educacion/ensenanza-online-agranda-20200329213348-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F  (consulta: 4/04/2020). O bien en el caso de Nueva York, aunque obviamente no con el dramatismo de nuestros países sojuzgados (empero, pensemos que maltratar a un solo alumno/persona, es un crimen). https://eldiariony.com/2020/03/21/300-mil-alumnos-pobres-no-tienen-tecnologia-o-ni-siquiera-una-casa-para-nuevas-clases-por-internet-en-nueva-york/  (consulta: 4/04/2020)

[6]Trabajo en casa.

[7]https://www.elmundo.es/tecnologia/2020/02/25/5e5459fcfc6c8366368b4577.html (consulta: 4/04/2020). Podemos acudir a muy diversas fuentes de información al respecto.

[8]https://one.google.com/storage?hl=es&i=u&utm_source=drive&utm_medium=web&utm_campaign=banner_ninety_five_percent#upgrade  (consulta: 3/04/2020)

 

Autor: Miguel Andrés Brenner

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Alfabetización digital en Uruguay: 33% de alumnos de 2º año de educación media no llegan al nivel básico

Redacción: Subrayado

Un estudio internacional sostiene que el nivel de dificultad es «alto en términos relativos».

Uno de cada tres (33%) alumnos de segundo año de liceo y UTU no llegan al nivel básico de «alfabetización digital», informa Búsqueda en base a declaraciones de Cecilia Hughes, jefa de Evaluación y Monitoreo del Plan Ceibal.

La contracara es un 37% que logra cierto grado de sofisticación por un manejo avanzado de la herramienta digital.

Además, un 50% de los estudiantes de los quintiles más pobres mostraron «ciertas habilidades básicas».

Uruguay participó de un Estudio Internacional de Alfabetización Informática e Información a efectos de medir el grado de conocimiento de las TICs que tienen los estudiantes. En el trabajo se compararon resultados de 14 países.

El capítulo uruguayo se denominó «Preparación de la vida en el mundo digital y coordinada por el Plan Ceibal con el apoyo del Instituto Nacional de Evaluación Edicativo (Ineed).

El director de la investigación Julian Fraillon explicó que la alfabetización digital e sla «habilidad individual para usar una computadora para investigar, crear y comunicarse, de modo de participar de manera efectiva en su hogar, el lugar de trabajo y la sociedad».

La investigación se enfocó en el entorno virtual simulado de 2.600 estudiantes de segundo año de educación media (promedio 14,5 años) para medir su desempeño digital.

Al comparar con otros paìses, el porcentaje de estudiantes uruguayos que no llegan al nivel 1 (baja performance) resulta «alto en términos relativos», solo inferior a Kazajistán (54%), seguido de Italia (24%) y Chile (20%).

Según el estudio, 70% de los alumnos uruguayos utiliza internet para investigar. El guarismo es similar al de otros países como Francia, Portugal o Chile.

En Dinamarca, uno de los países más avanzados en la materia, 9 de cada 10 usan el recurso.

En Uruguay, uno de los problemas del estudio fue el alto porcentaje de no respuestas, esto es la no respuesta a la tarea o pregunta requerida en las pruebas.

Hughes señala que detrás de ello puede haber «factores culturales».

Fuente: https://www.subrayado.com.uy/alfabetizacion-digital-33-alumnos-2-ano-educacion-media-no-llegan-al-nivel-basico-n573523

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Daniela y su videojuego, un trabajo escolar de premio para el Simo EducaciónEspaña:

Daniela y su videojuego, un trabajo escolar de premio para el Simo

Educación

Daniela recorre los seis niveles de su juego con su mascota Lolo. Supera retos, consigue premios y aprende, además, hábitos de vida saludable. Las históricas aventuras de Daniela es el título del videojuego creado entre los alumnos de 4º, 5º y 6º de Primaria del colegio rural de Almogía Miguel Hernández y los estudiantes de FP de la familia de Informática del instituto Campanillas. Se presentó en junio y después de recibir varios galardones, el Simo Educación lo va a reconocer como mejor recurso digital propio.

Desde el pasado mes de diciembre hasta junio escolares de 10, 11 y 12 años estuvieron trabajando mano a mano con alumnos mucho mayores. Los de Primaria traían la idea y el guión y los de Formación Profesional, que cursaban el módulo de programación web, le dieron forma, un juego de plataformas en 2D para facilitar las cuestiones técnicas.

Entre todos crearon este producto que se puede descargar tanto en su versión móvil como para web y que tiene su propio espacio en el Polo Digital, desde donde se apadrinó el proyecto que es ante todo una herramienta digital de primer orden. “Primero se hizo el diseño de personajes, luego la programación, aprendieron la lógica computacional que se ha usado, también se trabajó con el sonido y el audio”, explica Sergio Banderas, profesor de Programación en la FP de Informática y coordinador bilingüe del IES Campanillas.

Y destaca que está disponible en cuatro idiomas, español, inglés, italiano y alemán. Excepto este último, los alumnos de Primaria hicieron todas las voces, que grabaron en un estudio profesional, en Krill Audio. “Y un youtuber cordobés se puso en contacto con nosotros para hacernos la banda sonora”, apunta el docente.

“Ha sido una experiencia muy divertida para ellos y a los alumnos que han participado les ha permitido ver todo el proceso de creación de un videojuego, desde la elaboración del guión a la publicación del videojuego y el márketing posterior que conlleva”, añade este docente que ha compartido la coordinación del proyecto con la directora del Miguel Hernández, Carmen González Roque. Igualmente subraya que la integración entre los dos centros y entre los distintos niveles ha sido muy cómoda porque tan solo son seis alumnos en el colegio rural.

El juego en 2D de plataformas fue desarrollado de diciembre a junio.

La versión móvil está colgada en Google Play y la web en la plataforma Itch.io para programadores independientes. “Una de las finalidades del proyecto es que pudiese ser utilizado como material didáctico, así que es un proyecto totalmente abierto, el código fuente está abierto para que cualquier programador pueda ver cómo está hecho”, afirma Banderas.

Apunta, además, que “los alumnos de Primaria han trabajado ese currículum educativo y han aprendido un montón de competencias digitales, además de toma de decisiones, creatividad y habilidades comunicativas”. Sus alumnos del ciclo superior, por su parte, ahondaron en los contenidos de su módulo poniendo en pie el videojuego.

Una herramienta didáctica con muchos premios

“Además de la ayuda del Polo Digital, tuvimos una pequeña colaboración de dos programadores independientes, que nos ayudaron a darle una visión más real y profesional”, indica Banderas, nominado como mejor docente de FP en los premios Educa Abanca 2019. Los logros conseguidos desde junio por Las históricas aventuras de Daniela son numerosos.

El profesor Sergio Bandera, la ministra María Isabel Celáa y la directora Carmen González.

El primero de ellos fue el premio Videoexperiencia del programa Innicia en la Feria Emprendimiento de Málaga 2019 organizado por Andalucía Emprende. Luego llegó el Digital Skills Awards 2019 en la categoría Competencias Digitales en FP organizado por Ametic en el II Foro Alianza por el Desarrollo del Talento Digital. Después el premio del público de la zona Indie en el Festival de Videojuegos Gamepolis 2019.

Ahora ha sido seleccionado entre las diez experiencias educativas más innovadoras en los VII Premios a la Innovación Educativa Simo Educación 2019 en la categoría mejor recurso digital de creación propia. Se presentaron más de 200 participantes. Durante la feria van a exponer el proyecto como buena práctica de experiencia educativa innovadora y optan a dos premios generales, uno de ellos el de innovación educativa.

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