Brasil: Por qué miles de indígenas están protestando contra Jair Bolsonaro

Redacción: El Comercio

Unos dos mil indígenas acamparon el miércoles en Brasilia bajo un fuerte operativo de seguridad, iniciando tres jornadas de manifestaciones contra el gobierno de Jair Bolsonaro

Unos dos mil indígenas acamparon el miércoles en Brasilia bajo un fuerte operativo de seguridad, iniciando tres jornadas de manifestaciones que este año denuncian la expansión de actividades mineras y agropecuarias favorecidas por el presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro en detrimento de sus tierras ancestrales.

Los líderes indígenas empezaron a instalar durante la madrugada su «Campamento Tierra Libre» en la Explanada de los Ministerios, enmarcados por importantes contingentes policiales, comprobaron periodistas de la AFP.

«Nuestras tierras son sagradas. No a la minería en tierras indígenas», proclamaba una de las primeras pancartas instaladas frente al campamento que mira al icónico edificio del Congreso nacional y tiene a los lados los edificios de los ministerios.

«Nuestros derechos no se negocian», se leía en otro cartel.

Este «Campamento Tierra Libre«, que se realiza desde el 2004, arranca este año en un clima de tensión con el recién inaugurado gobierno Bolsonaro, que se ha manifestado en varias ocasiones contra nuevas demarcaciones de tierras indígenas y a favor de la expansión de actividades económicas cuestionadas por los pueblos originarios y por los defensores del medio ambiente en la Amazonía.

«Desde el 1 de enero [cuando asumió Bolsonaro], el gobierno atacó a los indígenas en todos sus derechos, uno de ellos la educación», dijo a la AFP Luana Kumaruara, de 33 años, nativa de Pará (norte), que cursa una maestría en antropología.

Kumaruara, que realiza su tercer campamento, recordó que el primer ministro de Educación de Bolsonaro, Ricardo Vélez (destituido este mes), llegó a afirmar que la universidad no era para todos, lo cual afectaría el acceso a una educación superior de los indígenas, tradicionalmente con menos recursos.

Bolsonaro cuestionó la semana pasada la organización de este campamento.

«Va a ocurrir un encuentro grande de indígenas, la próxima semana. Se prevé 10.000 indígenas aquí en Brasilia. ¿Y quién va a pagar la cuenta de los 10.000 indios que vienen? Usted», dijo el presidente en una transmisión en vivo en Facebook.

Esa afirmación fue rebatida de inmediato por la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), responsable del evento, que aseguró que la iniciativa es financiada con campañas propias de colecta de fondos.

Según cifras oficiales, unos 800.000 indígenas de 305 etnias viven en Brasil, un país de 209 millones de habitantes.

La Constitución brasileña determina que esos pueblos tienen el derecho al usufructo exclusivo sobre las tierras que ocupan, pero la demarcación se ve amenazada por la tala ilegal, la expansión de la ganadería y el avance de la frontera agrícola.

Fuente: https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/brasil-miles-indigenas-acampan-brasilia-protestar-jair-bolsonaro-fotos-noticia-nndc-629527

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El victimismo y el folclorismo postergan las luchas indígenas

Por: Ollantay Itzamná

Cuando observamos los empinados caminos de los pueblos indígenas en países con poblaciones mayoritariamente indígenas, como Bolivia y Guatemala, constatamos que los siglos de historias de sufrimientos son muy similares. Incluso bajo el colonialismo interno de estados republicanos bicentenarios.

Pero, la actitud y las inconclusas historias emancipatorias emprendidas por dichos pueblos son diferentes en estos dos países. Los pueblos andino amazónico de Bolivia avanzan en el ejercicio y defensa de sus derechos sociopolíticos y económicos, mientras en Guatemala, en buena medida, los pueblos indígenas aún no logran dar el salto de los derechos culturales (culturalismo) hacia el ejercicio de los derechos políticos (para disputar y ejercer poder).

La explicación de intelectuales indígenas y no indígenas sobre este atasco culturalista es: hay miedo en los pueblos indígenas, fruto de la guerra interna, para transitar hacia los derechos políticos. Aunque, en los hechos, en las comunidades indígenas en resistencia se constata todo, menos miedo.

¿Por qué los pueblos indígenas de Bolivia dieron saltos significativos en sus agendas emancipatorias, y en Guatemala aún no ocurre ello?

Rol de la memoria histórica de las luchas

En Bolivia, el siglo XVIII estuvo encumbrado por la rebelión encabezada de la pareja legendaria de Túpac Katari-Bartolina Sisa; el siglo XIX, con Zárate Villka, y continuas sublevaciones indígenas; el siglo XX, con el movimiento indianista/katarista (que sistematizó y socializó la agenda política indígena); el siglo XXI con el movimiento indígena-campesino que construye el Estado Plurinacional.

En Guatemala, no están registradas o debidamente registradas las revueltas o sublevaciones indígenas en la historia. Las luchas del pueblo quiché, mam, q’echí… son prácticamente desconocidas.

Aunque, sí existe, en Guatemala, literatura sobre la dimensión cultural de los sucesos históricos (sobre todo antropología rescatista o culturalista). Estos esfuerzos de investigaciones culturalistas fueron o son financiados, en buena medida, por cooperación internacional (como la USAID) o universidades privadas como la Universidad del Valle (con una intencionalidad política definida).

Rol del “academisismo” indígena.

Para inicios del presente siglo, la población indígena en Bolivia estaba absolutamente excluida de la academia. Por eso, en un foro continental, en la ciudad de Antigua, Guatemala, una quechua boliviana, hace algunos años atrás, desafiaba a indígenas guatemaltecos en los siguientes términos: Nosotras, sin títulos universitarios, hicimos los cambios en Bolivia. Aquí en Guatemala Uds. tiene bastantes profesionales indígenas…”. Y, efectivamente, en Guatemala hay más cantidad de indígenas profesionales que en Bolivia

Pero, por las condiciones coloniales, el o la indígena, cuanto más títulos o grados académicos posee, más doctrinero/a de la colonización se vuelve. En Guatemala existen muchos profesionales indígenas, pero, en su mayoría, desterritorializados y “despolitizados”, compitiendo entre sí por ventanillas en el Estado etnofágico y/o en la cooperación u ONG “apolíticos”. A ellos/as, casi nunca se los mira ni en las calles, ni en las comunidades ejerciendo el derecho a la resistencia creativa, junto a los suyos.

Por eso, mientras profesionales indígenas ejecutan proyectos sobre derechos culturales, los pueblos y comunidades indígenas debaten y plantean restitución de sus territorios, autodeterminación, Estado Plurinacional, proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional.

En buena cuenta, el culturalismo y la victimización son más rentables económicamente para muchos/as indígenas graduadas y posgraduadas que impulsar procesos de cambios estructurales y profundos en el país.

Rol de la cooperación internacional culturalista y apolítica

Los Acuerdos de Paz cultivó la proliferación de ONG, becas de estudio para indígenas, etc. Pero, todo estaba orientado al culturalismo o al afianzamiento del libre mercado. Consecuencia de ello tenemos ingentes cantidades de ONG indígena o no, aún ejecutando proyectos centrados exclusivamente en “derechos culturales”. Nunca para el ejercicio de derechos políticos (porque las ONG y sus profesionales tienen que ser apolíticos)

Las agencias de cooperación, las ONG, las universidades privadas y el Estado cooptaron, casi en su totalidad a los profesionales indígenas. Y lo más difícil, grandes sectores del mundo indígena aún cree que los profesionales son portadores de verdad y benignidad para los pueblos. Así, el colonialismo interno estatal ya no requiere de doctrineros mestizos para controlar a los pueblos indígenas.

Bolivia tuvo la dicha de no tener Acuerdos de Paz, ni contar con cooperación en las dimensiones que Guatemala tuvo. El Bolivia, el sistema neoliberal se impuso, sin el aceite de los Acuerdos de Paz, y los pueblos indígenas se sublevaron sin mayores distracciones culturalistas.

Rol del pentecostalismo indigenista

Guatemala aventaja a Bolivia, no sólo en la megadiversidad de trajes e idiomas indígenas, sino también en la cantidad de “guías espirituales”. Pero, estos guías, en su gran mayoría, también son “apolíticos”. Únicamente se ocupan de la dimensión espiritual de la realidad. Espiritualismo, en otros términos.

En Bolivia, los yatires (sacerdotes andinos, en aymara) para ejercer su labor no requieren de la credencial oficial emitida por el Estado. En Guatemala, sí. Por eso, en Bolivia, en las protestas y movilizaciones indígenas casi nunca faltan ceremonias performativas y ofrendas a la Madre Tierra (también como signo de protesta o celebración). En Guatemala, el espiritualismo o pentecostalismo apolítico permea a indígenas y cristianos casi por igual.

Aquí o allá, sin una espiritualidad y mística transformadora, cualquier intento de cambios profundos será siempre más difícil.

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El victimismo y el folclorismo postergan las luchas indígenas

Por: Ollantay Itzamná

Cuando observamos los empinados caminos de los pueblos indígenas en países con poblaciones mayoritariamente indígenas, como Bolivia y Guatemala, constatamos que los siglos de historias de sufrimientos son muy similares. Incluso bajo el colonialismo interno de estados republicanos bicentenarios.

Pero, la actitud y las inconclusas historias emancipatorias emprendidas por dichos pueblos son diferentes en estos dos países. Los pueblos andino amazónico de Bolivia avanzan en el ejercicio y defensa de sus derechos sociopolíticos y económicos, mientras en Guatemala, en buena medida, los pueblos indígenas aún no logran dar el salto de los derechos culturales (culturalismo) hacia el ejercicio de los derechos políticos (para disputar y ejercer poder).

La explicación de intelectuales indígenas y no indígenas sobre este atasco culturalista es: hay miedo en los pueblos indígenas, fruto de la guerra interna, para transitar hacia los derechos políticos. Aunque, en los hechos, en las comunidades indígenas en resistencia se constata todo, menos miedo.

¿Por qué los pueblos indígenas de Bolivia dieron saltos significativos en sus agendas emancipatorias, y en Guatemala aún no ocurre ello?

Rol de la memoria histórica de las luchas

En Bolivia, el siglo XVIII estuvo encumbrado por la rebelión encabezada de la pareja legendaria de Túpac Katari-Bartolina Sisa; el siglo XIX, con Zárate Villka, y continuas sublevaciones indígenas; el siglo XX, con el movimiento indianista/katarista (que sistematizó y socializó la agenda política indígena); el siglo XXI con el movimiento indígena-campesino que construye el Estado Plurinacional.

En Guatemala, no están registradas o debidamente registradas las revueltas o sublevaciones indígenas en la historia. Las luchas del pueblo quiché, mam, q’echí… son prácticamente desconocidas.

Aunque, sí existe, en Guatemala, literatura sobre la dimensión cultural de los sucesos históricos (sobre todo antropología rescatista o culturalista). Estos esfuerzos de investigaciones culturalistas fueron o son financiados, en buena medida, por cooperación internacional (como la USAID) o universidades privadas como la Universidad del Valle (con una intencionalidad política definida).

Rol del “academisismo” indígena.

Para inicios del presente siglo, la población indígena en Bolivia estaba absolutamente excluida de la academia. Por eso, en un foro continental, en la ciudad de Antigua, Guatemala, una quechua boliviana, hace algunos años atrás, desafiaba a indígenas guatemaltecos en los siguientes términos: Nosotras, sin títulos universitarios, hicimos los cambios en Bolivia. Aquí en Guatemala Uds. tiene bastantes profesionales indígenas…”. Y, efectivamente, en Guatemala hay más cantidad de indígenas profesionales que en Bolivia

Pero, por las condiciones coloniales, el o la indígena, cuanto más títulos o grados académicos posee, más doctrinero/a de la colonización se vuelve. En Guatemala existen muchos profesionales indígenas, pero, en su mayoría, desterritorializados y “despolitizados”, compitiendo entre sí por ventanillas en el Estado etnofágico y/o en la cooperación u ONG “apolíticos”. A ellos/as, casi nunca se los mira ni en las calles, ni en las comunidades ejerciendo el derecho a la resistencia creativa, junto a los suyos.

Por eso, mientras profesionales indígenas ejecutan proyectos sobre derechos culturales, los pueblos y comunidades indígenas debaten y plantean restitución de sus territorios, autodeterminación, Estado Plurinacional, proceso de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional.

En buena cuenta, el culturalismo y la victimización son más rentables económicamente para muchos/as indígenas graduadas y posgraduadas que impulsar procesos de cambios estructurales y profundos en el país.

Rol de la cooperación internacional culturalista y apolítica

Los Acuerdos de Paz cultivó la proliferación de ONG, becas de estudio para indígenas, etc. Pero, todo estaba orientado al culturalismo o al afianzamiento del libre mercado. Consecuencia de ello tenemos ingentes cantidades de ONG indígena o no, aún ejecutando proyectos centrados exclusivamente en “derechos culturales”. Nunca para el ejercicio de derechos políticos (porque las ONG y sus profesionales tienen que ser apolíticos)

Las agencias de cooperación, las ONG, las universidades privadas y el Estado cooptaron, casi en su totalidad a los profesionales indígenas. Y lo más difícil, grandes sectores del mundo indígena aún cree que los profesionales son portadores de verdad y benignidad para los pueblos. Así, el colonialismo interno estatal ya no requiere de doctrineros mestizos para controlar a los pueblos indígenas.

Bolivia tuvo la dicha de no tener Acuerdos de Paz, ni contar con cooperación en las dimensiones que Guatemala tuvo. El Bolivia, el sistema neoliberal se impuso, sin el aceite de los Acuerdos de Paz, y los pueblos indígenas se sublevaron sin mayores distracciones culturalistas.

Rol del pentecostalismo indigenista

Guatemala aventaja a Bolivia, no sólo en la megadiversidad de trajes e idiomas indígenas, sino también en la cantidad de “guías espirituales”. Pero, estos guías, en su gran mayoría, también son “apolíticos”. Únicamente se ocupan de la dimensión espiritual de la realidad. Espiritualismo, en otros términos.

En Bolivia, los yatires (sacerdotes andinos, en aymara) para ejercer su labor no requieren de la credencial oficial emitida por el Estado. En Guatemala, sí. Por eso, en Bolivia, en las protestas y movilizaciones indígenas casi nunca faltan ceremonias performativas y ofrendas a la Madre Tierra (también como signo de protesta o celebración). En Guatemala, el espiritualismo o pentecostalismo apolítico permea a indígenas y cristianos casi por igual.

Aquí o allá, sin una espiritualidad y mística transformadora, cualquier intento de cambios profundos será siempre más difícil.

Fuente: https://www.telesurtv.net/bloggers/El-victimismo-y-el-folclorismo-postergan-las-luchas-indigenas-20180820-0003.html

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México: “No habrá muro:” Sioux, Yaquis y Tohono O’odham. Las luchas indígenas se unen

México/23 febrero 2017/Fuente: insurgenciamagisterial.com

La política “xenófoba y agresiva contra México” de Trump ha puesto en alerta a los pueblos originarios de Estados Unidos y México, quienes declararon que “no habrá muro”. La lucha de los pueblos indígenas se suma de ambos lados de la frontera, y en Cuetzalan, en la Sierra Norte de Puebla,  con la presencia de representantes de los pueblos indígenas de Nuevo México y Dakota, ratifican la defensa de sus tierras y territorios. 
Tohono O’odham, Sioux y diversas tribus indígenas están en contra de las políticas de Donald Trump y prometen llegar hasta las últimas consecuencias en defensa de su territorio.
La tribu Sioux de Standing Rock y sus defensores han hecho la promesa de resistir la orden ejecutiva de Donald Trump que autoriza la construcción de un oleoducto en Dakota y piensan impulsar medidas legales, llamar a la desobediencia civil e instalar un campamento de resistencia para proteger el agua del río.
“El presidente Trump tiene la obligación legal de respetar los derechos que nos reconocen los tratados y garantizar que todo el proceso para la construcción del o leoducto sea justo y razonable”, explica el jefe de la tribu Sioux de Standing Rock, Dave Archambault.
Otros han prometido que expresarán su solidaridad con protestas a lo largo y ancho del país. “Necesitamos un movimiento masivo de desobediencia civil y que los ciudadanos expresen su solidaridad con Standing Rock”, explica Kandi Mossett, miembro de las tribus Mandan, Hidatsa y Arikara.
cuetzalan 6
“La administración Trump está provocando una revolución que nos hará más fuertes que nunca”.
Los pueblos Sioux ya enfrentaron a la administración demócrata de Barack Obama, al que calificaban como “el señor de los drones y las guerras”. Los Sioux junto a los pueblos Mdewakanton Dakota y Dine lograron una victoria en 2016 cuando consiguieron cancelar el decreto de Obama para construir un oleoducto en Dakota. Sin embargo, Trump decidió revivir el mes pasado el decreto con el que se aprueba la construcción de esta obra que consideran depredadora del medio ambiente y destructiva para su hábitat milenario.
Ahora, los Sioux rechazan nuevamente la medida e hicieron un llamado a la movilización, no sólo contra este oleoducto sino también contra el “muro fronteriz” que Donald Trump pretende construir.
La tribu Tohono O’odham, de Arizona que controla más de un millón de hectáreas colindantes en parte con México, expresó su rechazo absoluto al muro que pretende construir Trump porque va contra sus costumbres ancestrales.
Esta “nación” tiene actualmente 28 mil nativos y antes del Tratado Guadalupe-Hidalgo que en el siglo XIX provocó la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano a manos estadounidenses, los Tohono O’odham se desplazaban libremente entre los estados de Sonora y Arizona. Ahora, denunciaron que la policía migratoria estadounidense ha desatado una guerra en contra suya, por lo que advirtieron que se movilizarán contra el muro que quiere construirse en la frontera.
La Tribu Yaqui comparte territorio en el estado de Sonora en México y en Arizona, en Estados Unidos. En 1978 también fue reconocida como nación y han manifestado su respaldo al movimiento “antimuro”. “Sobre mi cadáver”, es una de las consignas de las tribus de la frontera que comparten territorio con México. ”Divide nuestra tierra ancestral y a las familias que han transitado libremente desde antes de que se dibujara la línea fronteriza”.
“Nosotros llegamos antes que las naciones y las fronteras nos dividen”, señaló un dirigente indígena luego de que Trump insultó a miembros de la tribu Hopi con el título de “Pocahontas”.
Contra el gobierno de Donald Trump, el muro, las deportaciones forzosas y más políticas xenófobas los trabajadores mexicanos y de los Estados Unidos deben unificar sus reclamos a los de los pueblos Sioux y Tohono O’odham. Abajo el muro construir la resistencia con los trabajadores, los pueblos indígenas, las mujeres en ambos lados de la frontera.
foto: Diógenes Rabello
De Standing Rock a la Sierra Norte de Puebla: pueblos indígenas se unen en la defensa del territorio
Los pueblos campesinos, indígenas y mestizos de la Sierra Nororiente de Puebla han demostrado, una vez más, su capacidad de organización y autodeterminación.
Como ya es costumbre en esta región, cada dos meses, y ahora fue el día 18 de febrero, cientos de personas que llegaron de 173 pueblos y 16 municipios se reunieron en la 18ª Asamblea en Defensa del Territorio para reafirmar el poder  decidir sobre sus vidas y el destino de sus territorios.
El encuentro se desarrolló en la cabecera municipal de Cuetzalan, donde sus habitantes llevan a cabo una importante lucha contra la imposición de una subestación eléctrica y líneas de alta tensión, cuya instalación están destinadas a favorecer a los megaproyectos mineros, el fracking y las hidroeléctricas en la región según lo ha informado el portal Hijos de la Tierra.
En la suma de luchas de los movimientos sociales estuvieron presentes representantes del Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra, de la comunidad de San Francisco Xochicuautla, la comunidad maya de Hopelchén, Campeche que lucha contra la siembra de transgénicos, estudiantes de las escuelas normales rurales, madres de Ayotzinapa y dos representantes de los pueblos nativos de Nuevo México y Dakota del Sur, en Estados Unidos, quienes se organizan y defienden su territorio y los ríos de Standing Rock contra el oleoducto “Dakota Acces” impulsado nuevamente por Donald Trump.
Al encuentro estaban invitados la presidencia municipal de Cuetzalan y representantes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para que dieran información acerca del motivo  y objetivos del proyecto eléctrico que pretenden desarrollar en el lugar. Sin embargo, no se presentaron por lo que la asamblea decidió seguir deteniendo las obras y mantener el campamento instalado desde el mes de noviembre.
foto: Diógenes Rabello
foto: Diógenes Rabello
foto: Diógenes Rabello

 

Fuente: http://gobiernolegitimobj.blogspot.mx/2017/02/no-habra-muro-sioux-yaquis-y-tohono.html?spref=fb&m=1

Fotografía: hijosdelatierra

Fuente:http://insurgenciamagisterial.com/no-habra-muro-sioux-yaquis-y-tohono-oodham-las-luchas-indigenas-se-unen/

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Resistencia indígena en Estados Unidos

Estados Unidos/07 de Noviembre de 2016/Jornada

Mientras los medios televisivos bombardean al pueblo estadounidense con los discursos misóginos y racistas de Donald Trump, y con los rumores recurrentes en torno a los correos electrónicos de Hilary Clinton, las redes sociales y los medios de comunicación alternativos dan cuenta de una movilización indígena inédita en el último siglo en el país vecino del norte, en defensa del agua, la tierra y el territorio.

Miles de indígenas de todo el país, pertenecientes a unas 200 tribus diferentes nativas americanas, han superado sus diferencias para apoyar la lucha de la tribu Standing Rock Sioux (nación hunkpapa lakota), que se opone a la construcción de un petroducto de unos mil 800 kilómetros que atravesará su territorio, afectando sus fuentes acuíferas y tierras sagradas. El llamado Dakota Access Pipeline (DAP), cuya construcción tendrá un costo de unos 3.8 billones de dólares, transportará petróleo desde Dakota del Norte hasta Illinois, pasando a sólo medio kilómetro de la reservación. La construcción de este petroducto viola los tratados de 1868 firmados entre el pueblo sioux-lakota y el gobierno estadounidense, los cuales dieron origen a la Gran Reservación Sioux, estipulando la protección de sus derechos al agua, la caza y la pesca.

Inicialmente el petroducto iba a atravesar la ciudad de Bismark, mayoritariamente blanca, pero sus habitantes rechazaron el proyecto y éste se trasladó a tierras indígenas, lo que ha sido denunciado por los dirigentes del movimiento como un acto de racismo ambiental. Aparte de violar las tierras sagradas, destruir flora y fauna, el petroducto representa un peligro latente de contaminación del río y los manantiales de la zona. Según datos oficiales, de 1995 a la fecha han existido 2 mil incidentes con petroductos en Estados Unidos, que han causado la muerte de 347 personas y desastres ambientales que afectaron la vida de miles.

Paralelamente a un litigio legal que posibilitó la interrupción temporal del proyecto en tierras federales, los habitantes de Standing Rock han optado por la movilización y la toma de tierras, para lograr la cancelación definitiva, pues las excavaciones continúan en tierras privadas aledañas. La solidaridad con Standing Rock ha venido no sólo de la población indígena de distintas regiones de Estados Unidos y Canadá, sino también de ambientalistas, activistas y estudiantes de todo el país, que se han declarado protectores del agua y desde abril pasado mantienen un campamento permanente en las inmediaciones de la excavación. La represión ha sido constante, usando gases lacrimógenos, balas de plástico y perros entrenados contra los manifestantes. A la fecha más de 400 manifestantes han sido arrestados; la mayoría fueron liberados después bajo fianza.

Los candidatos presidenciales han optado por dar la espalda a las protestas y continuar sus campañas como si nada estuviera sucediendo. Hillary Clinton hizo una declaración muy tibia al inicio de su campaña, llamando a la conciliación y a respetar el derecho a la protesta. Donald Trump, por su parte, no ha mencionado el caso en sus discursos públicos, pero se ha referido a la necesidad de flexibilizar las leyes ambientales para apoyar a la industria energética. A unos días de las elecciones se filtró la noticia de que el candidato republicano es accionista de Energy Transfer Partners, la compañía que construye el petroducto, y que la encargada de relaciones públicas de la misma, Kelcy Warren, es una de las donantes de su campaña.

Podemos imaginarnos cuál será el futuro del movimiento de Standing Rock si gana Donald Trump. Las memorias de la represión y criminalización contra el Movimiento Indígena Americano (AIM, pos sus siglas en inglés) en la década de los 70 están presentes entre los protectores del agua. Leonard Peltier, el preso político más antiguo del continente, fue recluido en 1975 y condenado a dos cadenas perpetuas después de un enfrentamiento entre indígenas del AIM y agentes federales en la reservación de Pine Ridge, a unos cuantos kilómetros de Standing Rock.

Pase lo que pase en las próximas elecciones, el movimiento indígena del país vecino del norte estará necesitando de toda la solidaridad internacional en su lucha contra las petroleras. La defensa de Standing Rock es un símbolo de la defensa de la Madre Tierra que nos compete a todos y todas. Cierro con las palabras de uno de los dirigentes del movimiento, Mekasi Horinek: No se trata sólo de un asunto indígena. Se trata de proteger el agua y el planeta, no sólo para nuestras familias y nuestros hijos, sino para sus familias y sus hijos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/11/05/resistencia-indigena-en-estados-unidos-r-aida-hernandez-castillo

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La bota en el tablero y la física cuántica

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

AJEDREZ
Jorge Luis Borges.

Intento imaginar cómo sería jugar ajedrez en un tablero ubicado en el microcosmos dónde rigen las leyes de la física cuántica. No sé cuáles podrían ser las reglas, pues una pieza podría ocupar dos posiciones distintas a la vez. ¿Cómo dar jaque mate si el rey negro, estaría a la vez en dos cuadros diferentes? Y el caballo que intento mover se convertiría de pronto en una intangible onda, imposible de asir. Además de que la configuración del tablero cambiaría de manera probabilista de un momento a otro. Todo vibra, se materializa y se transforma en etéreas ondas en un vaivén continuo. También puede suceder que alguna pieza ajena al tablero surja fantasmagóricamente desde abajo del mismo, por el efecto túnel como lo llaman los físicos.

Pienso que posiblemente el tablero de la política en México, que casi siempre se reduce al tablero electoral, podría convertirse en un tablero con estas características. La reflexión me surge debido a la reciente propuesta zapatista de proponer como candidata independiente a la presidencia de la República a una mujer indígena, lo cual ha provocada airadas  reacciones de quienes acostumbran jugar al ajedrez político electoral bajo las reglas convencionales y en un tablero sujeto a las leyes de la mecánica clásica. Más aún, casi siempre se juega sabiendo quien será el ganador pero al final todos ganan aunque sea un premio de consolación: al menos  una pluri, carnal.

No sé por qué  tanto escándalo por postular a una mujer indígena como candidato independiente, si hasta El Bronco y Jorge Castañeda se han lanzado en esa condición.

Encuentro una explicación en un texto presentado por el entonces Subcomandante Marcos en el Encuentro Intercultural “Los caminos de la dignidad: derechos indígenas, memoria y patrimonio cultural”, celebrado en marzo del 2011. Empleando a manera de epígrafe un poema de Borges, Marcos -amanuense  de Durito-  relata el cuento El otro jugadorque, para mí, esclarece la posición actual del EZLN y bases que lo acompañan. Dice así:

“Un grupo de jugadores se encuentra enfrascado en un importante juego de ajedrez de alta escuela. Un indígena se acerca, observa y pregunta que qué es lo que están jugando. Nadie le responde. El indígena se acerca al tablero y contempla la posición de las piezas, el rostro serio y ceñudo de los jugadores, la actitud expectante de quienes los rodean. Repite su pregunta. Alguno de los jugadores se toma la molestia de responder: “Es algo que no podrías entender, es un juego para gente importante y sabia”. El indígena guarda silencio y continúa observando el tablero y los movimientos de los contrincantes. Después de un tiempo, aventura otra pregunta: “¿Y para qué juegan si ya saben quién va a ganar?”. El mismo jugador que le respondió antes le dice: “Nunca entenderás, esto es para especialistas, está fuera de tu alcance intelectual”. El indígena no dice nada. Sigue mirando y se va. Al poco tiempo regresa trayendo algo consigo. Sin decir más se acerca a la mesa de juego y pone en medio del tablero una bota vieja y llena de lodo. Los jugadores se desconciertan y lo miran con enojo. El indígena sonríe maliciosamente mientras pregunta: ¿Jaque?”

Más claro ni el agua, pero habrá que tomar en cuenta el comentario añadido.

Continúa Marcos: Yo sé que en estos tiempos de modernidad, donde los coeficientes intelectuales son sustituidos por las cuentas bancarias, la poesía por los spots publicitarios, y la ciencia por la diarrea verbal, hablar de sueños no deja de sonar anacrónico.

Sin embargo, la lucha de los pueblos indios por su dignidad es fundamentalmente un sueño, eso sí, es un sueño muy otro.

La lucha indígena en México es un sueño que no sólo sueña el mañana que incluya el color de la tierra, también, y sobre todo, es un sueño que lucha para apremiar el despertar de ese mañana.

Los pueblos indios resurgimos precisamente cuando lo que nos niega parece más fuerte y sólido. Y es que precisamente nuestro sueño adivina ya que los monumentos que el neoliberalismo se autoerige, no son sino ruinas futuras.

En la lucha por la dignidad, se da una vuelta parecida al pasado, pero, y esto es fundamental, el horizonte final es el futuro.

Los intelectuales neoliberales, a diferencia de sus antecesores, han renunciado a la iniciativa histórica y ya no anuncian el futuro. No porque no alcancen a verlo, sino porque lo temen.

La clave del cuento “El Otro Jugador” no está en la vieja bota llena de lodo que interrumpe y subvierte el ajedrez mediático de los señores del poder y del dinero, y el juego que hay entre quienes han hecho de la política el arte de la simulación y el engaño. Lo esencial está en la sonrisa que sonríe el indígena, y es que algo sabe. Sabe que falta ahí el otro jugador que es él y el otro que no es él pero que también es otro y falta. Pero sobre todo, sabe que no es cierto que la lucha ha terminado y que hemos perdido. Sabe que apenas ha comenzado. Y lo sabe no porque sabe, sino porque sueña.

En suma, los indígenas no somos parte del ayer, somos parte del mañana.

Y puesto que botas, cultura y mañanas, recordamos lo que escribimos hace tiempo, mirando hacia atrás y soñando hacia delante:

“Una bota es una bota que se equivocó de camino y que busca ser lo que toda bota anhela, es decir, un pie desnudo”.

Y viene a cuento porque en el mañana que soñamos no habrá botas, ni vaqueras ni militares, sino pies desnudos, que es como se deben tener los pies cuando la mañana apenas comienza…

En resumen: la propuesta zapatista es como mover el tablero  del marco de la mecánica clásica al de la cuántica, de la que poco saben los neoliberales. De ahí el desconcierto y la alharaca.

Fuente: http://alef.mx/la-bota-en-el-tablero-y-la-fisica-cuantica/

Fotografía: desmotivaciones

 

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