En Chile, Senado despachó reforma a la educación superior: Ahora vuelve a la Cámara Baja

Chile/25 enero 2018/Fuente: Cooperativa

  • La iniciativa consagra el financiamiento institucional para la gratuidad.
  • Seguirá su tramitación en el Congreso en tercer trámite.

La Sala del Senado despachó este martes el proyecto de reforma a la educación superior, emblemática iniciativa del Gobierno de Michelle Bachelet que establece por ley la política de la gratuidad.

De esta manera, el texto pasará a la Cámara de Diputados para afrontar su tercer trámite.

La ministra de Educación, Adriana Delpiano, agradeció a los parlamentarios y pidió concordancia sobre el trámite que resta en la Cámara Baja.

«Ha sido un trabajo que no es para el día de mañana, pero se establece por ley cuáles son las condiciones que deben darse para que efectivamente el país siga avanzando», resaltó Delpiano.

La ministra dijo creer «que el fondo de esto no es sólo el apoyo económico a la familia, sino que hay una concepción detrás que a mí me parece más importante: la educación es, sin duda, un bien personal para el que se esfuerza, estudia y apoya».

La iniciativa regula el financiamiento de la gratuidad y crea un sistema de Educación Superior que estará integrado por un conjunto de organismos y servicios públicos, así como por las instituciones de educación superior.

Además, considera una nueva institucionalidad integrada por la Subsecretaría y la Superintendencia de Educación Superior y consagra diversas modificaciones al actual sistema nacional de Aseguramiento de la Calidad, es decir, en materia de acreditación.

También consagra el financiamiento institucional para la gratuidad, disponiéndose al efecto que a él podrán acceder las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica que cumplan con los requisitos señalados en esta normativa.

Mientras que el senador Ignacio Walker (DC) sorprendió en el debate con un discurso donde acusó mala política para despachar la iniciativa, pese a que participó de las negociaciones y presidió la Comisión de Educación.

«Ayudaron las indicaciones del Gobierno es algo que varios habíamos advertido, bien. Mejoraron las normas sobre la Superintendencia, mejoraron las normas sobre la Subsecretaría, dejamos sin efecto el acceso común obligatorio, porque evidentemente, más que ponerle una camisa de fuerza a las instituciones de educación superior, lo que queremos hacer es fortalecer y que florezca la educación superior en todos los niveles», indicó el senador.

Sostuvo que «cuando uno presenta 695 indicaciones en un proyecto de ley, algo anda mal en ese proyecto de ley y que estamos apurados, estamos apurados y eso es mala política«.

Por su parte, el senador socialista Carlos Montes acusó «mala voluntad» de aquellos que criticaron la iniciativa pues compromete recursos futuros.

«Cuando se dice que esto va a comprometer los recursos públicos a futuro, todos los proyectos comprometen los recursos públicos a futuro. Es lo propio de las legislaciones y los gobiernos serios lo hacen dentro de las espaldas de gasto que tienen», señaló el legislador.

Montes resaltó que «aquí hay una lógica más seria de lo que se supone y esto lo va a poder constatar el Gobierno próximo cuando se instale».

«Yo creo que aquí debiéramos haber dedicado mucho más tiempo qué universidad necesita Chile y necesita el mundo», remató.

Desde la Segpres se aseguró que no están contempladas sesiones especiales en la Cámara de Diputados para votar, porque se aseguran los votos para no ir a comisión mixta.

Fuente: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/educacion/proyectos/senado-despacho-reforma-a-la-educacion-superior-ahora-vuelve-a-la/2018-01-23/211843.html

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Reforma a la Educación Superior avanza en el Senado con votos de Chile Vamos

Chile/07 diciembre 2017/Fuente: Radio Uchile

La consagración de la gratuidad por ley, luego de dos años seguidos en que esta fue garantizada mediante una glosa presupuestaria, quedó a pasos de ser aprobada luego que este miércoles la comisión de Educación de la Cámara Alta aprobara por unanimidad la idea de legislar la Reforma a la Educación Superior.

Recordemos que la reforma establece una nueva institucionalidad para el sistema, por ejemplo, crea una Subsecretaria y una Superintendencia de Educación Superior, así como también, plantea incrementar el financiamiento a las instituciones de estudios superiores, pero sobre todo consagra por ley la gratuidad para los alumnos universitarios y técnico-profesionales más vulnerables.

En este sentido, la ministra de Educación, Adriana Delpiano, valoró la votación unánime entregada por los cinco senadores de la comisión, tanto de Chile Vamos como de la Nueva Mayoría, para sacar adelante esta iniciativa Paralelamente, desestimó las críticas respecto de los plazos en los cuales se podría alcanzar la gratuidad universal.

“Lo que más valoraría en el día de hoy no es la interpretación de cuánto se demora o no se demora en llegar a la gratuidad, sino el hecho que, transversalmente, se haya aprobado la idea de legislar y de tener una ley de educación superior que regule el sistema, no que lo sobrerregule, pero que sí lo regule; que se establezcan condiciones y  tres instituciones que son claves para el país. Vamos a trabajar, por cierto, en las indicaciones. Se ha abierto un plazo de indicaciones hasta finales de este mes, vamos a ver a los constitucionalistas la próxima semana y trabajaremos con todos los equipos, porque nos importa muchísimo que en enero salgamos con las leyes”.

Desde la oposición, el senador de Renovación Nacional Andrés Allamand, aseguró que el proyecto establece la gratuidad en la educación superior para el 60 por ciento de los estudiantes más vulnerables para el próximo año con los recursos existentes, no obstante afirmó que tendrán que pasar 40 años para extender el beneficio al 90 por ciento de los estudiantes.

“Nosotros siempre dijimos que íbamos a mantener la gratuidad al nivel que se alcanzara durante el actual gobierno, en esa materia no hay ninguna diferencia ni cosa que se le parezca. Por lo tanto, hemos votado en coherencia con lo que siempre señalamos, pero creo que ha sido muy importante el poder haber aprobado este proyecto, para los efectos que quede transparencia respecto de lo que verdaderamente se está aprobando. Tal como señaló el presidente de la comisión, Ignacio Walker, aquí no hay ninguna gratuidad universal garantizada, hay un 60 por ciento. Para llegar al 70 se requieren diez años, para llegar al 80 se requieren 20 años, para llegar al 90 se requieren 40 años. Eso es lo que, en definitiva, el gobierno de la Presidenta Bachelet ha propuesto”.

El Ejecutivo se planteó esta votación, así como la que se realizará la próxima semana en la Sala, como la “prueba de la blancura” para la oposición, luego que desde el comando presidencial de Sebastián Piñera se expusiera que estaban de acuerdo con la entrega de este beneficio y su ampliación a más estudiantes vulnerables. El senador del PPD Jaime Quintana hizo énfasis en el cambio de parecer de Chile Vamos respecto de la gratuidad, esto luego que el candidato presidencial del sector, Sebastián Piñera, girara su discurso de cara a la segunda vuelta y asegurara que, en su eventual gobierno, se profundizará la gratuidad.

“Resulta bastante curiosa esta vuelta de carnero de algunos sectores. Nos parece bien que tengamos unanimidad en un tema como este y lo que se refleja es que la votación del pasado 19 de noviembre, reafirma el rumbo estratégico de este gobierno y que la Presidenta no estaba equivocada al momento de plantear la gratuidad como derecho universal”.

Finalmente, mientras el proyecto de Reforma a la Educación Superior ha conseguido avances significativos que lo tienen a pasos de convertirse en ley, la iniciativa que modifica la normativa sobre universidades estatales aún se encuentra en la Cámara de Diputados, a la espera que su legislación se retome después del balotaje.

Fuente: http://radio.uchile.cl/2017/12/06/reforma-a-la-educacion-superior-avanza-en-el-senado/

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Educación superior: un proyecto que necesita rehacerse íntegramente

Chile / 17 de septiembre de 2017 / Autor: José Joaquín Brunner / Fuente: El Líbero

El mayor problema de la reforma de la educación superior impulsada por el gobierno es la inexistencia de un diagnóstico serio del sistema que considere todos los elementos indispensables, y la ausencia por ende de una agenda de problemas necesarios de abordar. Hasta ahora, la reforma anunciada, y el proyecto de ley enviado al Congreso para materializarla, carecen de una fundamentación racional.

Ante todo, deseo llamar la atención sobre el carácter y desempeño de nuestra educación terciaria (ET), cuya legislación más fundamental estamos tratando de cambiar. En efecto, cualquiera modificación de la legislación que la rige, sobre todo si pretende ser de fondo, debe partir por un conocimiento fundado del sistema que se busca cambiar.

 

1

Carácter. Dentro de la clasificación de regímenes de economía política de los sistemas nacionales según el carácter público/privado de la provisión y el financiamiento del sistema, el de Chile se caracteriza —en comparación con el promedio de los países de la OCDE— por tener en ambas dimensiones una presencia preponderante de matrícula y recursos privados. En esta misma categoría, aunque con perfiles diferentes de preponderancia privada, se encuentran además Brasil, Corea, Gran Bretaña, Israel, Indonesia, Japón, Perú y otros.

Un tipo diametralmente opuesto de economía política es aquel donde predominan la provisión y el financiamiento estatales, como ocurre —en diversos grados— en la mayoría de los países de Europa Occidental y también en Argentina, Cuba y Uruguay, por ejemplo.

Un tercer tipo de régimen es aquel en que predomina la provisión estatal, pero con financiamiento mayoritariamente privado (economía política estatal de costos compartidos), como poseen Australia, Canadá y Estados Unidos, entre otros.

Por último, hay sistemas cuyo régimen combina provisión mayoritaria por instituciones privadas (“de vocación pública”) con gestión independiente y financiamiento predominantemente fiscal (economía política de tercer sector), como ocurre en Bélgica, Finlandia, Estonia y Honduras, por ejemplo.

Nótese que si bien Chile se sitúa en el cuadrante de provisión y financiamiento predominantemente privados, sin embargo posee universidades que corresponden a  tres de los tipos de regímenes de economía política descritos: universidades estales financiadas mayormente con recursos privados agrupadas en el CUECH;  universidades privadas cofinanciadas con aportes directos del Estado (las del G9); y universidades privadas cuyo financiamiento principal —aunque no exclusivo— proviene de fuentes privadas.

 

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Desempeño. ¿Qué rendimiento posee nuestro sistema de ET en las dimensiones básicas de su desempeño? A continuación se presentan resumidamente los datos más relevantes (con base en OECD, Education at a Glance 2016, a menos que se indique una fuente diferente).

  1. Participación. La participación neta, sobre el grupo de edad de 20 a 29 años, alcanza en Chile a un 27%, mientras que en el promedio de la OCDE se sitúa en torno a un 22%. La participación bruta medida por la UNESCO en relación a la cohorte de edad pertinente es de 89%, trece puntos porcentuales por encima de los países de Europa Occidental y América del Norte y casi el doble de la tasa promedio de América Latina (46,3%). En breve, Chile cuenta con un sistema de ET de amplia cobertura, con acceso casi universal, lo que representa un logro notable, pero crea nuevos y más complejos desafíos, como veremos más adelante.
  2. Acceso. La tasa de primer ingreso a la ET (proporción de personas que puede esperarse ingresará a algún programa de ET en el curso de su vida), índice que ofrece una idea general sobre la accesibilidad a este nivel, es de 87% en Chile, frente a un 68% en el promedio de la OCDE. La ET dejó, pues, de ser un privilegio y hoy es un derecho que las familias reconocen frecuentemente como una obligación para sus hijos.
  3. Matrícula por niveles. La distribución de la matrícula por niveles de la Clasificación Internacional Normalizada de Educación (CINE 2011) es la siguiente en Chile: Nivel 5 (carreras de ciclo corto), 29%; Nivel 6 (programas de licenciatura o equivalentes), 63,1%; Nivel 7 (programas de maestría o equivalentes), 7,1%; y Nivel 8 (programas de doctorado o equivalentes), 0,4%. En los países de Europa Occidental y América del a Norte, las cifras correspondientes son: 24,2%; 53,5%; 19,4%; 2,8%, respectivamente (UNESCO Institute for Statistics, 2017).
  4. Equidad de la matrícula. En América Latina,Chile posee la mayor tasa de participación neta del quintil 1 (más pobre), que alcanza a un 27,4%. Asimismo, tiene el segundo índice más bajo de desigualdad 20:20 después de Bolivia; el valor para Chile es 2,3, el de Bolivia 1,8 y el índice 20:20 promedio para América Latina es 7,0. (SEDLAC, 2017). Un reciente estudio del Banco Mundial destaca que Chile ha sido uno de los países más exitosos en términos de reducir la desigualdad en el acceso a la educación superior” (The World Bank, At a Crossroads: Higher Education in Latin America and the Caribbean, 2017, p. 88).
  5. Eficiencia interna. Hay dos maneras de medir el grado de eficiencia interna del sistema de ET. (A) La tasa de 1a graduación de la ET (sin incluir estudiantes extranjeros) —que estima el porcentaje de una cohorte de edad que se espera se gradúe durante el largo de su vida— es 51% en Chile, mientras en el promedio de la OCDE es 45%. En las carreras de ciclo corto las cifras correspondientes son 22% y 11%; en el nivel de licenciatura o equivalente, 34% y 38%; en el nivel de maestría o equivalente, 9% y 18%; y en el de doctorado o equivalente, 0,2% y 1,7%, respectivamente. De modo que no sólo ha aumentado notablemente la cobertura, sino también las expectativas de graduación, calculadas en base al patrón actual de titulación en la ET. (B) La tasa de conclusión de estudios universitarios por cohorte ingresada en un determinado año no cuenta en Chile con datos confiables que pudiesen ser comparados internacionalmente. Para el promedio de los países de la OCDE es 45% de graduación en tiempo oportuno y 69% medida dentro de los tres años siguientes a la duración nominal de los correspondientes programas. Suele estimarse que en Chile esta última cifra sería significativamente inferior, existiendo además una demora para graduarse en relación con la duración nominal de los estudios.
  6. Eficiencia externa, vinculada con el empleo y la remuneración de las personas con ET. (A) La tasa de empleo de personas con ET por área de educacional, hombres y mujeres, aparece como altamente satisfactoria en la comparación internacional. Para el año 2015, se situó en Chile en un 90% en el promedio de todas las áreas. Los países de la OCDE, para los años 2012 a 2015, alcanzan una tasa algo inferior, de 85% en el promedio de los países miembros. (OECD, Survey of Adult Skills, PIAAC). (B) El diferencial del ingreso recibido por las personas con ET en relación con el ingreso promedio de las personas con educación secundaria superior (=100) es en general alto comparado con el promedio OCDE, en todos los niveles. En el nivel 6 asciende a 282 frente a 148 en la OCDE. Y en el Nivel 7, la comparación es de 444 versus 191, respectivamente. Sin embargo, se observa en Chile una creciente dispersión de las remuneraciones de los graduados; por ejemplo, en el caso de Derecho, durante el primer año después de la graduación, el 10% superior tiene una remuneración alrededor de 10 veces mayor al 10% inferior ($3,4 millones versus $344 mil pesos) (Mi Futuro, 2017). Asimismo, un reciente estudio del Banco Mundial estima que un 7% de los estudiantes que comenzó sus estudios de ET en 2012 podría haberse matriculado en programas que tendrían tasas negativas de retorno (The World Bank, At a Crossroads: Higher Education in Latin America and the Caribbean, 2017, cap. 3 de Sergion Urzúa).
  7. Calidad. Es la dimensión más difícil de medir cuantitativamente. A continuación presentamos tres indicadores.
    • Según el porcentaje de estudiantes en universidades acreditadas, menos de un 10% de los estudiantes se halla matriculado durante los últimos años en universidades no-acreditadas. Un 31% de la matrícula total de las universidades se encuentra en instituciones con el máximo de las cinco áreas acreditadas, mientras que un 14% de los estudiantes de pregrado está matriculado en universidades con acreditación solo en las dos áreas obligatorias. Considerando la matrícula de los IP y CFT, un 87,3% de la matrícula del sector técnico profesional corresponde a instituciones con dos o más áreas de acreditación y un 13% a instituciones sin acreditación. En breve, la gran mayoría de los estudiantes cursa sus estudios en instituciones que la agencia oficial del Estado califica como de un nivel satisfactorio.
    • Según el número universidades de excelencia registradas entre las mil universidades top del ranking global del Times Higher Education aparecido hace pocos días, el sistema chileno cuenta con 13 universidades de calidad internacional, una por cada 1,4 millón de habitantes, seguido de Costa Rica con una x cada 4,9 millones de habitantes, Brasil, una x cada 9,2 millón y Colombia una x 9,8 millones. Más atrás aparecen Venezuela, Perú, México y Argentina. Nótese que las mil primeras universidades corresponden a menos del 4% del total mundial de universidades registradas por Webometrics (26.368 en 2017).
    • Según el desempeño de las personas con ET en el examen PIACC de comprensión lectora (literacy), Chile muestra una baja calidad de resultados: 240 puntos en promedio, que representa un nivel elemental de literacy, frente a un promedio de 275 puntos para los países de la OCDE. La puntuación obtenida por las personas con ET en Chile es menor que el puntaje alcanzado por las personas con educación secundaria superior de la OCDE (260) y supera apenas por cinco puntos el puntaje promedio OCDE de las personas con educación inferior al nivel secundario superior (235 puntos).

Una hipótesis plausible es suponer que la baja puntuación obtenida en Chile por las personas con ET, se debe a los bajísimos niveles alcanzados previamente por las personas con menos que educación secundaria superior (186 puntos) y con educación secundaria superior (219 puntos). Dicho en otras palabras, el pobre desempeño de la ET en literacy, sería el resultado acumulativo de las desventajas de la cuna y de la pobre calidad de la educación primaria y secundaria que recibe una mayoría de los niños y jóvenes provenientes de los hogares correspondientes a los deciles de menor ingreso.

  1. Financiamiento. El gasto en ET (incluyendo I&D) medido como porcentaje del PIB —indicador del esfuerzo relativo que los países realizan en este ámbito— es en Chile netamente superior al promedio de la OCDE; de hecho, es uno de los mayores del mundo. Se caracteriza además por una fuerte participación de la financiación privada.

(A) Según niveles de la CINE 2011 alcanza en Chile a un 0.4% en el Nivel 5; a un 2.0% en los Niveles 6 a 8; en total, 2.3% del PIB. En el promedio de la OCDE, las cifras correspondientes son 0.2%, 1.4% y 1.6%, respectivamente.

(B) Según el carácter estatal o privado de las fuentes de recursos, en Chile la composición del gasto es: 1.0% estatal; 1.4% privado; total, 2.3%, respectivamente. En el caso de la OECD: 1.1% estatal; 0.5% privado; total, 1.6%.

(C) Según el monto del gasto por estudiante, la distribución en Chile  es la siguiente (expresada en USD ppc,  incluyendo gasto en I&D): Nivel 5, USD 4.079; Niveles 6 a 8, USD 9.084; total, USD 7.642 (USD 364 en I&D). En comparación, el gasto promedio de la OCDE es USD10.107, USD 16.199, 15.772 (USD  4.837 en I&D), respectivamente. En suma, Chile realiza un significativo esfuerzo de gasto en la ET en relación con el PIB, pero sostiene este esfuerzo mediante un esquema de gasto compartido. Aun así, el gasto en el Nivel 5 es comparativamente bajo para el gasto en los niveles superiores, y el gasto en I&D es ínfimo.

  1. Evaluación de sistemas nacionales. El único ranking de sistemas nacionales de universidades, realizado por Universitas 21, ubica a Chile en el lugar 34 entre 50 países, el primero de los cuatro sistemas latinoamericanos evaluados, seguido de Argentina, Brasil y México. Este ranking considera recursos, ambiente académico, conectividad y output de investigación y docencia.

 

En suma, una visión respaldada por datos sobre el desempeño comparado del sistema chileno arroja un balance positivo con una sólida performance en el contexto no sólo latinoamericano, sino también —en varias dimensiones— en relación con el promedio de la OCDE. Además, revela dónde se hallan los principales desafíos que el sistema enfrenta en la actual etapa de su desarrollo: (i) baja calidad del logro en la adquisición de competencias fundamentales; (ii) necesidad de focalizar los esfuerzos de la instancia de acreditación en cubrir a todas las instituciones, exigiendo y fomentando una mayor efectividad de los procesos de enseñanza y aprendizaje; (iii) necesidad de un constante monitoreo de la empleabilidad de los graduados, especialmente la evolución de la franja de personas con tasa negativa de retorno; (iv) preocupación por la deserción y duración tanto nominal como real de las carreras universitarias y necesidad de apoyar a los estudiantes vulnerables; (v) reducido gasto en I&D y en la enseñanza técnica de ciclo corto.

 

3

Visto el positivo desarrollo de nuestra educación superior y su estado actual, cualquier cambio que se desee introducir —sobre todo si es de cierta magnitud— debe ser seriamente fundado y técnicamente bien diseñado. El mayor problema de la reforma de la educación superior impulsada por el gobierno es la inexistencia de un diagnóstico serio del sistema que considere todos los elementos resumidos más arriba, y la ausencia por ende de una agenda de problemas necesarios de abordar. Hasta ahora, la reforma anunciada, y el proyecto de ley enviado al Congreso para materializarla, carecen de una fundamentación racional.

Tampoco ha definido los principios axiales que deberían orientar la reforma, en relación con aspectos cruciales tales como la naturaleza del sistema y su  economía política; el balance estatal/privado respecto de la provisión y el financiamiento; la mantención o no de un esquema de costos compartidos; la definición y el carácter de las instituciones; cómo ha de entenderse lo público de acuerdo a la evolución histórica del sistema y su institucionalidad; vínculo de las instituciones con el Estado (igualdad de trato o diferenciación, cuándo, cómo, en qué aspectos, etc.); la autonomía de las universidades; la identidad de sus proyectos educacionales; los esquemas de apoyo para los estudiantes, etc. En breve, la reforma carece de norte; no explícita sus objetivos ni aparece dotada de una racionalidad de valores.

Tampoco propone una estrategia sustentable de desarrollo de la ET que sirva como marco para las modificaciones legislativas y que responda a un diagnóstico fundado, incorpore los principios axiales y defina metas y medios para su implementación. Discutimos en el aire, lo que dificulta la comprensión de los asuntos discutidos e inhibe una deliberación racional.

En cuanto a la gobernanza del sistema propuesta en el proyecto, ella es orgánicamente débil y confusa en el vértice superior. En efecto, se discute en paralelo crear una Subsecretaría de Educación Superior y un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Esta dualidad no se justifica y debilita a ambas partes en vez de fortalecerlas.

Funcionalmente, el esquema propuesto es centralizado, controlista, excesivamente burocrática y parece obedecer a un generalizado sentimiento de desconfianza de las autoridades hacia las instituciones. Establece un control estatal panóptico a través del manejo de la admisión; la determinación de vacantes; la definición de estándares y la regulación curricular a través de un marco nacional de cualificaciones rígidamente concebido; el trato preferente a un grupo de universidades que recibirían el monopolio sobre el carácter público de la ET; una categorización y segmentación de las universidades; la supervisión concebida con criterios de mera contabilidad de la gestión y uso de recursos; la fijación del precio de los aranceles; y, en última instancia, la dependencia de todas las instituciones de la voluntad oficial una vez que el financiamiento del sistema se halle exclusivamente en manos del Estado.

En breve, parece haberse diseñado una gobernanza para el control del sistema, no para guiarlo en beneficio del interés común. Más que estimular la iniciativa de las instituciones, parece que la opción es sujetarlas a una administración jerárquica que operaría por medio de reglas y controles.

Tampoco se prevé  una adecuada coordinación entre los varios componentes de la gobernanza, como ministerios, agencias públicas relevantes, los actores del sistema y las partes interesadas externas de la sociedad civil. La interlocución del gobierno con los actores internos del sistema se mantiene bloqueada a favor del CRUCH, organismo que se ha vuelto disfuncional y cada vez menos representativo del conjunto de universidades acreditadas. Igualmente, se excluye la participación institucionalizada de partes interesadas externas en la formulación de las políticas para el sector, salvo en el caso de las instituciones no-universitarias.

 

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Por último, conviene anotar que toda esta discusión sobre una reforma de la ET se lleva a cabo sin atender a los desafíos que el sistema deberá enfrentar durante las próximas décadas. Menciono, por vía de ejemplo, tres órdenes de estos desafíos.

  1. Perspectivas de desarrollo de la docencia, su arquitectura, homologación con las tendencias internacionales a nivel de pregrado y posgrado, el aprendizaje de competencias claves para este siglo, el uso intensivo de las nuevas tecnologías digitales, etc. No hay una efectiva preocupación por los temas de deserción y titulación oportuna; la contención de la espiral de costos docentes; el financiamiento de los estudiantes y las instituciones; la administración de la gratuidad parcial y focalizada que se ha instaurado por medio de glosas del presupuesto de la nación; el mejoramiento continuo de los programas; el financiamiento del esquema de becas y créditos, etc.
  2. La investigación en los diferentes campos del saber y las áreas interdisciplinarias de especial interés para Chile; la concentración o dispersión de la inversión en ciencia y tecnología; cómo combinar las dimensiones global-nacional-locales; el financiamiento de I&D; los nuevos modos de producción de conocimiento; la triple hélice entre universidades, empresas y gobierno, etc; la vinculación de la ET con el desarrollo regional y las comunidades; la forma de estimular la investigación en las nuevas universidades más meritorias.
  3. Gobierno de las instituciones. Hay una escasa reflexión sobre esta crucial materia, como queda en evidencia con la discusión sobre el gobierno de las universidades estatales, asunto que se trata separadamente en otro proyecto de ley. No nos formulamos la pregunta clave, cual es, ¿cómo han de organizarse gobiernos de universidades que posean a la vez legitimidad académica, eficacia de conducción y liderazgo de cambio? Tampoco aparecen en el horizonte del debate cómo fortalecer el pluralismo dentro del sistema, la diversidad de instituciones y un trato igualitario de ellas basado en criterios de desempeño, mérito y sujeción a un marco público de regulaciones.

En suma, el actual proyecto de reforma de la ET no está a la altura de la complejidad ni de los desafíos que enfrenta nuestro sistema. Requiere ser repensado desde la base y rediseñado con criterios más contemporáneos, aprovechando sus numerosas fortalezas y ventajas, e identificando correctamente los problemas que se deben abordar.

 

José Joaquín Brunner, #ForoLíbero

 

(Versión revisada de la presentación realizada ante la Comisión de Educación y Cultura del Hon. Senado, 11 de septiembre de 2017)

 

Fuente del Artículo:

Educación superior: un proyecto que necesita rehacerse íntegramente

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Chile: Universidades Públicas No Estatales del G9 ante la reforma a la educación superior

Chile / 17 de septiembre de 2017 / Autor: Redacción / Fuente: Universia

Los rectores de las Universidades Públicas No Estatales G9 hemos sido invitados durante agosto a exponer a la Comisión de Educación del Senado, sobre el proyecto de ley de Reforma a la Educación Superior (ES). En ese espacio se ha manifestado la posición del G9 respecto a la necesidad de realizar una reforma que fortalezca y asegure la calidad del sistema de ES de nuestro país. Sin embargo, hay aspectos claves que merecen ser reconsiderados por el Senado y reformulados en el proyecto de ley. Y el momento es ahora.

Nos preocupa que el proyecto no reconozca adecuadamente la historia y el rol público de nuestras universidadeslas que forman parte del CRUCh desde su origen, y que se caracterizan por su aporte a la sociedad: creación de nuevo conocimiento, formación de personas e inclusión de estudiantes vulnerables meritorios, innovación, y desarrollo económico, social y cultural del país. En su actual estado el proyecto no valora la provisión mixta ni la diversidad del sistema de educación superior.

Nuestras instituciones se caracterizan por su calidad, generando aproximadamente el 50% de la investigación del país, y destacándose en rankings nacionales e internacionales, como Times Higher Education que ha distinguido, este año, a cinco de las instituciones del G9 entre las 25 mejores de América Latina; y el ranking de Shanghai en el que dos universidades de la red ocupan lugares destacados a nivel mundial.

Compartimos la creación de la Subsecretaría de Educación y la Superintendencia. Sin embargo, la sobrerregulación de la Subsecretaría, que toma a cargo el sistema de admisión, aranceles y cupos, junto con el exceso de atribuciones de la Superintendencia, amenazan la autonomía y eficiencia universitaria, coartando el desarrollo de su misión y aporte a los territorios donde se emplazan.Asimismo, el sistema de aseguramiento de calidad presenta aún problemas que es necesario corregir.

Además, se requiere incorporar cambios que reconozcan la naturaleza e institucionalidad de nuestras universidades, debido a que regula de la misma forma a universidades tradicionales y a aquellas privadas creadas con posterioridad al año 1981. En particular, no se puede desconocer la excelencia que han alcanzado las universidades de Concepción, Federico Santa María y Austral de Chile, en gran medida gracias a la estructura institucional generada por sus comunidades.

Ocho de las universidades del G9 se ubican en regiones, y son claves en el desarrollo científico, cultural y económico de sus comunidades. Por esta razón, es motivo de preocupación que persista la omisión al estímulo explícito al desarrollo de las universidades regionales, perdiendo la oportunidad para impulsar políticas de descentralización y equilibrio territorial.

Respecto al financiamiento, la política de gratuidad debe plantear una fórmula más equilibrada que permita financiar adecuadamente el costo de la formación de pregrado considerando la duración real de las carreras. Financiar sólo la duración nominal afectará a los estudiantes y la calidad de las instituciones.

Otro aspecto que debe ser corregido es la incorporación del Fondo Basal por Desempeño a la ley, al igual que el Convenio Marco que contribuye al financiamiento de las universidades estatales. Esta omisión injustificada sólo reitera el desconocimiento del rol que nuestras universidades históricamente han realizado en forma equivalente a todas las universidades del CRUCh.

Es fundamental que en la discusión que sigue en la Comisión de Educación del Senado, los parlamentarios consideren las observaciones propuestas y las incorporen en el proyecto, ya que se corre el riesgo de legislar apresuradamente, y que la reforma no responda en su totalidad a la necesidad de potenciar y mejorar el sistema de ES del país.

Darcy Fuenzalida O.
Presidente G9. Rector de la Universidad Técnica Federico Santa María.
Óscar Galindo V.
Vicepresidente G9. Rector de la Universidad Austral de Chile.
Jorge Tabilo A.
Vicepresidente G9. Rector de la Universidad Católica del Norte.
Ignacio Sánchez D.
Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Sergio Lavanchy M. 
Rector de la Universidad de Concepción.
Claudio Elórtegui R. 
Rector de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Diego Durán J.
Rector de la Universidad Católica del Maule.
Aliro Bórquez R.
Rector de la Universidad Católica de Temuco.
Christian Schmitz V.
Rector de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

Fuente:

http://noticias.universia.cl/educacion/noticia/2017/09/11/1155649/universidades-publicas-estatales-g9-reforma-educacion-superior.html

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Chile: Ues no estatales por reforma a educación superior: «Se corre el riesgo de legislar apresuradamente»

Chile / www.t13.cl / 13 de Septiembre de 2017

El denominado grupo G9 señaló mediante un comunicado que se deben corregir una serie de aspectos del proyecto de ley, que fue aprobado en general en la comisión de Educación de la Cámara de Diputados.

«Se corre el riesgo de legislar apresuradamente y que la reforma no responda en su totalidad a la necesidad de potenciar y mejorar el sistema de Educación Superior del país», aseguró mediante un comunicado el denominado grupo G9, que agrupa a las universidades no estatales del Consejo de Rectores (Cruch), al referirse a la reforma al sistema que impulsa el gobierno y que fue aprobada en la comisión de Educación de la Cámara de Diputados.

Según los rectores de dichas casas de estudio, se deben corregir una serie de aspectos del proyecto de ley, haciendo hincapié en que «es motivo de preocupación que persista la omisión al estímulo explícito al desarrollo de las universidades regionales, perdiendo la oportunidad para impulsar políticas de descentralización y equilibrio territorial«.

Además advierten que respecto al financiamiento, «la política de gratuidad debe plantear una fórmula más equilibrada que permita financiar adecuadamente el costo de la formación de pregrado considerando la duración real de las carreras. Financiar sólo la duración nominal afectará a los estudiantes y la calidad de las instituciones».

El proyecto de ley sigue su curso en el Congreso, mientras los rectores esperan que durante su paso por el Senado se consideren las observaciones propuestas.

Fuente:http://www.t13.cl/noticia/nacional/ues-no-estatales-reforma-educacion-superior-se-corre-riesgo-legislar-apresuradamente

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Comisión de Hacienda aprueba proyecto de Reforma Educación Superior

Chile / www.t13.cl / 12 de Julio de 2017

Durante la votación, la comisión rechazó la indicación presentada por la diputada Camila Vallejo y Giorgio Jackson para eliminar el Crédito con Aval del Estado (CAE).

Este lunes por la noche la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Reforma a la Educación Superior, que consagra la gratuidad universitaria.

Con esto, la iniciativa queda lista para que se inicie el debate en la Sala.

Durante la votación, la comisión rechazó la indicación presentada por la diputada Camila Vallejo y Giorgio Jackson para eliminar el Crédito con Aval del Estado (CAE).

«Ellos mismos reconocieron que habían utilizado la fuerza para aprobar una indicación a todas luces inconstitucional».señaló el diputado UDI Jaime Bellolio a la salida de la votación en referencia a la indicación presentada por Vallejo y Jackson.

«Ellos quisieron decir que se había terminado con el CAE, lo que a todas luces era falso. Y lo que hoy se está haciendo es restituir la razón. Es decir, se terminará el CAE, el crédito de Ricardo Lagos y se va a reemplazar por otro en la medida en que exista ese otro y que va a ser presentado por la Presidenta de la República y que va a ser presentado antes del fin de 2017», agregó.

En tanto, el diputado independiente Rojo Edwards señaló que «lo que se acaba de aprobar acá simplemente tapa un par de baches pero no en el tema más profundo. Y es un proyecto que no se hace cargo del futuro».

Fuente:http://www.t13.cl/noticia/nacional/comision-hacienda-aprueba-proyecto-reforma-educacion-superior

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Reforma a la educación superior: el camino siempre estuvo a la vista

Por: Juan Manuel Zolezzi

Hace algunos días el Gobierno hizo un anuncio muy importante para el país. Lo que veníamos pidiendo hace años, respecto del fortalecimiento de las universidades del Estado podría ser factible. Los primeros y decisivos pasos ya están dados, con la posibilidad de dividir en dos partes el proyecto de ley de Educación Superior que se encuentra en la Cámara de Diputados.

El objetivo, como han planteado las autoridades ministeriales, es aprobar las dos partes de la iniciativa antes de que concluya el mandato de la Presidenta Michelle Bachelet. Una de ellas contempla los temas de institucionalidad, marco regulatorio y financiamiento. La otra, en tanto, está relacionada con las universidades estatales y debería contemplar temas como gobernanza, fortalecimiento de redes institucionales, trabajo de investigación y financiamiento.

Si bien desde el Ministerio de Educación han anticipado que muy pronto se enviarán las indicaciones, la sola intención de reconocer el rol de las universidades estatales y su aporte al desarrollo del país ya es un buen augurio. No podemos olvidar que desde antes que se iniciara el proceso de Reforma, nuestra propuesta ha sido precisamente esa, pero hubo oídos sordos y falta de voluntad política.

Con una preocupante obstinación, una y otra vez, los responsables de conducir esta tarea optaron por transitar un largo e infructuoso camino, cuyos resultados están a la vista. Conflictos, divisiones y desacuerdos que no solo han retrasado innecesariamente una iniciativa que beneficiará al país en su conjunto, sino que también han generado diferencias entre los distintos protagonistas, muchas veces con intereses más políticos que de contenidos de fondo.

Si bien el Ejecutivo intentó cumplir lo prometido enviando el proyecto al Congreso luego de varios anuncios y postergaciones, en julio de 2016, es decir, poco más de dos años después de iniciado el Gobierno, el proceso simplemente se ha estancado. A la par, las pugnas e incertidumbres derivados de un proyecto cuestionado por la opinión pública y por los actores del sistema, han dado paso a varios cambios en el Ministerio de Educación que además han impactado en los contenidos y plazos de la iniciativa.

 Nuestro propósito como universidades estatales y públicas, nos ha obligado a seguir golpeando una y otra vez las puertas. No podemos callar, ni rendirnos, dado que estamos llamadas a colaborar en la construcción de un país más justo, solidario e inclusivo.

Recordemos que en junio de 2015, Adriana Delpiano sucedió al entonces ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre. Un año después, lo mismo ocurrió en la División de Educación Superior, cuando Francisco Martínez fue reemplazado en la jefatura por Alejandra Contreras. Se suma el constante movimiento de un sinfín de asesores y expertos que, cada cierto tiempo, entran y salen de esta repartición, con las negativas consecuencias que implican nuevos cambios a los contenidos y plazos del proceso.

Nuestro propósito como universidades estatales y públicas, nos ha obligado a seguir golpeando una y otra vez las puertas. No podemos callar, ni rendirnos, dado que estamos llamadas a colaborar en la construcción de un país más justo, solidario e inclusivo.

La generación de bienes públicos, el desarrollo de la investigación de frontera, así como la formación de profesionales con el sello de responsabilidad social, no sólo es nuestra gran fortaleza, sino el capital que ha ido construyendo el Estado de Chile con el compromiso y visión republicana de grandes hombres y mujeres, quienes han sabido deponer sus intereses personales, en pro del país.

Sin duda el actual proceso de reforma es la gran oportunidad para que el Estado retome el rol que le corresponde para con sus universidades y ese gran capital que comportan. El país se lo merece y los jóvenes sin oportunidades y con talento, lo demandan.

Fuente:http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/03/21/reforma-a-la-educacion-superior-el-camino-siempre-estuvo-a-la-vista/

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