Hacer de la maternidad y la paternidad un ejercicio crítico

«En Cuba, ser madre y ser padre se asume con mucha ilusión y entusiasmo; pero al mismo tiempo en los escenarios cotidianos de la familia se suelen sentir dudas, indecisiones, agobio, sobrecargas, culpas. Por lo general se piensa que es un problema de “uno,” “que no saben hacerlo bien”, o que hacer familia implica esos desgastes que hay que aguantar y esperar “a que pasen”».

Es la primera reflexión, el primer «ponernos en contexto» con el que la doctora Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), inicia el diálogo con Granma, sobre el propósito de una de las actividades que impulsa la institución, y que constituye una valiosa propuesta de reflexión y desmontaje de estereotipos: la 5ta. edición de las jornadas Maternidad y Paternidad. Iguales en derechos y responsabilidades.

«¿Qué supone ser una “buena madre” o un “buen padre”? ¿Es un don de la naturaleza o es el resultado del aprendizaje de patrones sociales?¿Todo patrón social es saludable? Cuando se comprende que se trata de la reproducción de pautas educativas no saludables, pero asumidas como correctas, se contribuye a superar la culpa y se asumen responsabilidades con mayor autonomía y seguridad.

«Lo que nos proponemos es estimular una lectura crítica sobre el ejercicio de la maternidad, la paternidad y las actuales pautas de crianza. Hemos aprendido patrones educativos que obstaculizan la adquisición de autonomía en el desarrollo de las hijas y los hijos, cuando se trata de un elemento indispensable. Esto implica atender algunos de los necesarios procesos de transformación de la familia», apuntó la entrevistada.

Pero, ¿cuáles serían algunos de los fallos más frecuentes en las actuales pautas de crianza?

En opinión de la entrevistada «con frecuencia escuchamos decir, por ejemplo, que “para una madre los niños nunca crecen”. Esta frase simboliza una propuesta de crianza que pondera la sobreprotección, el protagonismo de la mujer como madre, la perpetuidad de su papel de cuidadora y del papel del padre como principal proveedor de la familia. Esto implica que en las funciones que desempeñan las madres y los padres no se identifica el proceso de crecer como un camino que conlleva sucesivas separaciones (desprendimientos) de los adultos cuidadores, que desde cada nueva habilidad adquirida conduce a mayores grados de autonomía para la vida.

«Toda madre y padre desea que sus hijas e hijos sean felices, sientan seguridad, tengan buenos resultados en la escuela, sean personas responsables, entre otros aspectos. Pero, esto no se logra solamente por la voluntad y buenos deseos de la familia, sino desde un trabajo sostenido que potencie la adquisición de nuevas responsabilidades acordes con las nuevas capacidades que una niña o un niño ha desarrollado. Si ya puede comer, vestirse, asearse, es importante que los adultos no se lo impidan bajo la justificación “de que llegarán tarde o de que no lo hacen bien”», comentó Castro Espín.

De hecho, también se constatan con mucha frecuencia dificultades con el ejercicio de la autoridad y el establecimiento de límites por parte de los adultos, agregó la especialista. «Hay algunas expresiones que ponen de manifiesto la impotencia del adulto para sostener su lugar de autoridad, como: “yo con este niño no puedo”, “esta niña me saca de quicio”, “no te vas a salir con la tuya”, “si no comes te van a inyectar”, “si te portas bien te traigo un regalito”, “el tete se perdió”, “no tengo dinero para comprarte globos”…

«Los chantajes, las justificaciones, las explicaciones excesivas, ponerse al mismo nivel de los niños y niñas, son algunas cuestiones que distorsionan el adecuado ejercicio de la autoridad y el lugar de los adultos como referentes. Es importante destacar que los límites adecuados no son imposiciones arbitrarias para la obediencia, sino marcos de referencia que delimitan el lugar de la niña y el niño en función de sus necesidades».

Y, ¿este análisis aplica para todo tipo de familias?, preguntamos.

De acuerdo con la coordinadora de estas jornadas, las mismas están dirigidas a todo tipo de familias, «ya sean de parejas heterosexuales, madres o padres solos, abuelas y abuelos al cuidado de sus nietos/as, parejas homosexuales, entre otras.

Las mismas pautas que favorecen o distorsionan un desarrollo saludable deberían ser consideradas en todos los casos», apuntó.

En ese sentido, y refiriéndose a los procesos de transformación que el Cenesex propone, explicó que la institución cuenta con un departamento de trabajo comunitario que utiliza principalmente la Educación Popular y la Metodología de los Procesos Correctores Comunitarios (Metodología ProCC).

«Esta última aporta varios programas dirigidos a grupos específicos de las comunidades con el propósito de crear espacios de reflexión grupal sobre una problemática determinada, brindar elementos de análisis y potenciar el desarrollo del protagonismo personal-social para la búsqueda de alternativas en la solución de los conflictos», dijo.

Algunos de ellos –mencionó– son los Programas ProCC de Escuela para madres y padres; Embarazo, parto y puerperio; El rol de la mujer y su problemática actual; La problemática silenciada del hombre; Pubertad, todo me cambia; Adolescencia, ¿asignatura pendiente?; Niños y niñas con necesidades especiales; La tarea educativa en la escuela y su problemática actual; entre otros temas.

«Las valoraciones de la población son una retroalimentación que nos compromete», subrayó la Directora del Cenesex, quien se refirió a criterios expresados por quienes participan en los programas mencionados y que reiteran que “es como una escuela de la vida. Lo he aplicado no solo en la familia, también al trabajo y otras relaciones”; “Esta experiencia ha sido una liberación, la gente no tiene conciencia de que es una necesidad”; “Aprendí a descifrar muchos códigos sociales ocultos. Uno es el primero que debe ser cambiado”…».

Las Jornadas… planteó la entrevistada, se orientan hacia una visión más integral del papel de la familia en la sociedad.

«Es un reto ocuparnos, desde la familia, de la fina orfebrería de la construcción del sujeto autónomo y cooperativo necesario al proyecto emancipador de la sociedad que deseamos, a la visión de país aprobada en el 7mo. Congreso del Partido y refrendada por la Asamblea Nacional: socialista, democrático, soberano, independiente, próspero y sostenible.

«Insistimos en que toda tarea de transformación social, junto a los cambios materiales, debe poner la mirada en la subjetividad y esto conlleva una perspectiva más integral. Podremos trabajar en el perfeccionamiento de las formas de producción basadas en relaciones de cooperación frente a las de explotación de los seres humanos, pero si no atendemos cuidadosamente la transformación del sujeto ideológico –que continúa reproduciendo la lógica explotadora del capital–, el anhelo sagrado de formar hombres y mujeres libres y plenos seguiría siendo una utopía. En el ejercicio responsable de la maternidad y la paternidad se juegan elementos claves para el desarrollo del sujeto autónomo», puntualizó Castro Espín.

Entonces, ¿quedarían muchas más jornadas por delante?

«El proceso de transición socialista en Cuba nos sitúa ante el reto permanente de analizar de manera crítica la herencia cultural que reproduce en la vida cotidiana aspectos de la lógica explotadora de los sistemas socioeconómicos que nos precedieron en la historia. Este proceso favoreció de manera peculiar la participación de las mujeres en la transformación de la sociedad y de ellas mismas como sujetos de derecho. A la par de avanzar en la consolidación y profundización de las conquistas sociales de las mujeres, tenemos el desafío de priorizar, estratégicamente y de manera más propositiva, la problemática silenciada de los hombres, las orientaciones sexuales y las identidades de género no binarias.

«Sentimos satisfacción por el camino recorrido, pero tenemos plena conciencia de la apasionante y compleja tarea de seguir inventando el socialismo. ¿Por qué? Porque es la voluntad soberana de este pueblo maravilloso», concluyó.

Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2018-02-28/hacer-de-la-maternidad-y-la-paternidad-un-ejercicio-critico-28-02-2018-19-02-10

Comparte este contenido:

La sexualización de la infancia, el maltrato, y el riesgo para su bienestar

Por: Lisandra Fariñas Acosta

Considerado por más de un experto como forma de maltrato infantil, y aceptado por muchos en varias zonas del planeta, el fenómeno de la sexualización de la infancia es un tema de gran impacto, más aún en un contexto donde la sociedad es constantemente bombardeada por los medios de comunicación y «las pautas» que estos trazan.

Considerado por más de un experto como forma de maltrato infantil, y aceptado por muchos en varias zonas del planeta, el fenómeno de la sexualización de la infancia es un tema de gran impacto, más aún en un contexto donde la sociedad es constantemente bombardeada por los medios de comunicación y «las pautas» que estos trazan.

En ese sentido no solo requiere de atención, sino de comprensión y soluciones, pues es una tendencia que supone también la imposición de una sexualidad adulta a las niñas y los niños, que no están ni emocional ni sicológica, ni físicamente preparados para ello, advierten los especialistas.

«Es la propensión de adelantar los comportamientos y actitudes sexuales a edades tempranas», explica Silvia María Pozo Abreu, especialista en Medicina General Integral y Bioestadística, de la facultad de ciencias médicas 10 de Octubre, quien justamente sobre este tema propone el debate en el último número del boletín electrónico PreveMi, correspondiente a los meses de julio a septiembre del 2017, disponible en el portal de Prevención del Maltrato Infantil, de la Red de Salud de Cuba.

Para la autora, son muchos los niños que, «fruto de la sociedad, viven en un entorno erotizado, donde los padres alientan a sus hijas a imitar actrices y modelos que derrochan erotismo, permitiendo que sigan patrones que ni siquiera son reales. No solo se les expone a imágenes hipersexualizadas, sino se les vende la idea de que tienen que verse sexy», señala.

Sobran los ejemplos para ilustrar esta problemática, expone Pozo Abreu, y menciona al respecto «las hijas de modelos famosas, devenidas en famosas modelos desde la infancia o hermanas de otras modelos, que han comenzado la carrera incluso con menos de diez años.

En este fenómeno también influyen los concursos infantiles de belleza donde solamente prima el tener un rostro, busto, es decir, una figura perfecta de niña-mujer. Y es que entonces esto provoca que muchas niñas con poca edad empiecen a medirse por las apariencias. Incluso, algunas de las competidoras han sido sometidas a explotación por las horas de entrenamiento y prácticas punitivas a las que se ven obligadas, refiere la especialista.

Asimismo, el texto menciona no solo el impacto de estos concursos sobre las niñas, sino una afección sicológica «de la que padecen algunos de los padres de las niñas: el “logro conseguido por distorsión”. Consiste en que los padres no son capaces de diferenciar sus necesidades de las de sus hijas, por lo que, ante la necesidad de sentirse exitosos y la obsesión por entrar en los medios, empujan a sus hijas a tener cierta apariencia y comportamiento».

Es entonces –advierte la autora– cuando tenemos que estar alertas porque esta forma de maltrato infantil trae consecuencias negativas en el desarrollo sicoafectivo de los menores.

No debería el fenómeno parecernos distante, en un mundo donde las tecnologías de la información y los medios de comunicación nos acercan, globalizan modas y tendencias, y marcan los comportamientos y la vida de millones de personas. Cuba no está ajena a esta influencia.

De ahí lo prudente de «valorar este problema, que provoca daños más graves que el usar mucho maquillaje con poca edad para una foto o un certamen de belleza, pues se trata de la construcción de la identidad femenina. Como esas menores aprenden a valorarse en base al atractivo y deseo que despierten, es normal que un número cada vez más creciente de niñas y jóvenes a las que se les está despojando de su inocencia aprendan a valorar más lo sexy que lo dulce. Defendamos pues la inocencia infantil evitando el desarrollo de este mal a nuestro alrededor», alerta la especialista.

La reflexión es más que válida. La disminución de la autonomía personal y la quema de etapas vitales para niños y niñas, es uno de los lastimosos resultados de la vida centrada en la mirada del otro; y la separación entre la conducta sexual y la afectiva puede plantear en el futuro problemas relacionales.

Ello, además de trastornos de la alimentación, baja autoestima y depresión.

No se trata de negar que la sexualidad es libertad, y como tal es también necesaria una información sexual adecuada para los más jóvenes. De igual modo, no es para nada fuera de lugar que la adolescencia exprese un pulso reivindicativo en las formas de vestir, además de ser una etapa en la cual se producen cambios físicos, cobra importancia la propia imagen y es lógico gustarse y querer gustar. Pero ello no es sexualización.

De lo que hablamos, y merece la atención de la sociedad es de ese enfoque instrumental de la persona, mediante la percepción de la misma como objeto sexual, y donde quedan al margen su dignidad y sus aspectos personales.
Hablamos de ese fenómeno que trae consecuencias negativas para el funcionamiento cognitivo, la salud física y mental, la sexualidad y las actitudes y creencias; y que para nada ayuda a desarrollar en niñas y niños la capacidad para vivir una sexualidad sana.

Fuente: http://www.granma.cu/todo-salud/2017-08-27/la-sexualizacion-de-la-infancia-el-maltrato-y-el-riesgo-para-su-bienestar-27-08-2017-22-08-19

Comparte este contenido:

Comprender, respetar, aceptar: aprender

Lisandra Fariñas Acosta

La escuela no puede estar divorciada de la ideología de la Revolución, de ese sentido de responsabilidad colectiva que es lo que nos da capacidad de independencia, es lo que nos permite emanciparnos como seres humanos

«Maestro. Maestra: Palabras sagradas».

Así comienza su diálogo con Granma la doctora en Sociología y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro Espín, para quien la 10ma. Jornada cubana contra la homofobia y la transfobia, nos coloca en esta ocasión frente a la oportunidad de mirar (nos) un espacio trascendental de la sociedad como lo es la escuela.

De los prejuicios que pueden subsistir en el escenario de aprendizaje social por excelencia, y cuánto hemos podido avanzar como país en materia de políticas públicas, y en la visión y la transformación de la opinión ciudadana y política sobre la población LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales), habla la entrevistada.

El hecho de que este año se hayan escogido los espacios escolares como escenario fundamental de la décima Jornada, dijo, no guarda relación directa con estudios cuantitativos o estadísticas al respecto sino con algunas investigaciones cualitativas e informes del Servicio de Orientación Jurídica del Cenesex, subrayó la experta.

«Cuba se encuentra entre los países que menos situaciones de violencia escolar vive, según estudios regionales. Sin embargo también en investigaciones nuestras, que no son muchas y se necesitan incrementar, se describen algunas expresiones concretas de violencia hacia las personas LGBT.

«Hay problemas, y aunque no contamos con suficientes estudios, los identificados bastan para visibilizar el tema y fortalecer las estrategias de prevención y atención. Nuestras escuelas son uno de los lugares más seguros en la vida de las niñas, los niños, los adolescentes y jóvenes, por eso debemos velar porque este tipo de situaciones no ocurran».

Para la doctora Castro Espín, «en la escuela se aprende el sentido de ciudadanía, que es entenderte como sujeto con deberes y derechos. Es importante saber que los derechos entrañan deberes, porque cuando no comprendes tus responsabilidades sociales, podrías entonces violar los derechos de otras personas, y vulnerar los tuyos.

Ello, expresó, se aprende además en la familia, en los diferentes entornos comunitarios, en la televisión y diversos medios. «Por tanto el Programa Nacional de Educación y Salud Sexual tiene el deber de sintonizar todos estos ámbitos con una responsabilidad educativa, en tanto trasmiten valores, conocimientos, cultura, y facilitan el aprendizaje de estos mensajes. «La escuela no puede estar divorciada de la ideología de la Revolución, de ese sentido de responsabilidad colectiva que es lo que nos da capacidad de independencia, es lo que nos permite emanciparnos como seres humanos», significó. Por eso el Ministerio de Educación trabaja para prevenir todas las formas de violencia y de manera específica el acoso ( bullying ) homofóbico y transfóbico.

«Mediante la educación se pretende movilizar un proceso de transformación de las conciencias y de la realidad de manera coordinada para generar mecanismos efectivos para prevenir y atender la violencia basada en la orientación sexual e identidad de género en las escuelas. Defendemos el fortalecimiento de valores basados en los principios de igualdad y no discriminación en nuestra sociedad».

Este año, subrayó, los mensajes están dirigidos, sobre todo, a las niñas y niños en las escuelas, a sus maestras y maestros, al personal en general que labora en las instituciones escolares pues todos tienen una responsabilidad educativa, y con su actitud transmiten valores.

ROMPER ESTIGMAS

«Alguien nos dijo un día, cuando suene la corneta china y los tambores todos saldrán a la calle. Y así fue», cuenta Mariela, que habla de la Conga santiaguera, con un entusiasmo cómplice, y asegura que luego de diez años de jornadas se ha avanzado en la toma de conciencia de las personas con relación a la necesidad de trabajar el respeto a los derechos por orientación sexual e identidad de género; y ello se aprecia en todo el país.

«Todas han sido maravillosas. Cada jornada le sube la parada a la anterior. Antes de ir a Santiago, hubo quien comentó tener cuidado porque era muy fuerte la cultura homofóbica y machista; y en Santiago se realizó una de las mejores jornadas con todo el apoyo de las autoridades locales».

«Con la conga salió todo el mundo a la calle. Tenían motivación, interés en entender qué era lo que queríamos comunicar», dice y en ese punto se detiene para afirmar con determinación: «La Conga cubana contra la homofobia y la transfobia, que ha ido ganando en organización en todo este tiempo, es una manera alegre y autóctona de presentar nuestros mensajes y reflexiones para que la población se involucre en los diferentes escenarios de diálogo. No es una provocación».

Para la experta, «en la medida en que las campañas de bien público se han perfeccionado a lo largo de cada jornada, unas dirigidas a los espacios familiares, otras a los laborales, y actualmente a las escuelas, se han articulado mejor los mensajes y fortalecido el Programa Nacional de Educación y Salud Sexual (Proness)».

Asimismo, dijo, el proceso de organización de las jornadas es muy democrático, y parte de las propuestas de las instituciones, organizaciones y activistas que participan en el comité organizador, en cuanto a las actividades y mensajes que se presentarán.

«Cada país tiene culturas muy ricas –e independientemente de que coincidamos en el mismo objetivo, que es involucrarnos en la sensibilización de toda la población para garantizar los derechos sexuales en general, y los derechos por orientación sexual e identidad de género– creo que cada uno puede aportar de una manera auténtica a este tipo de celebraciones. Realmente me parece muy aburrido uniformarnos en una sola forma de presentar el tema».

«La manera en que lo hacemos es divertida, creativa. Me da satisfacción cultural, espiritual, que lo hagamos buscando en los propios recursos tradicionales de nuestra cultura. Hay países que tienen muchos más años de vida que la nación cubana, con una riqueza cultural más amplia y antigua, que recurren a sus tradiciones para presentar mensajes hacia la población. Hay mucha alegría pero sobre todo un alto sentido de responsabilidad.

«Me parece excelente que se tomen como referencia los sucesos de Stonewall en New York, generalmente reconocidos como el catalizador del movimiento moderno pro-derechos LGBT en esta nación y en todo el mundo, pues constituyó un valioso espacio de lucha por las libertades civiles».

«Recuerdo cuando me recibió el secretario de Harvey Milk en San Francisco, y me contaba: “aquí corrió mucha sangre. Ahora se ve alegría, banderas multicolores, la gente celebrando, pero aquí se sufrió mucho, y hubo que luchar”. Allí, en un pequeño museo que tienen en la calle Castro, que incluso ha sido atacado, se ve claramente cómo la lucha por los derechos LGBT han estado estrechamente ligadas a movimientos sociales más amplios por las libertades civiles que reclamaban las mujeres, las poblaciones originarias, afroamericanas e inmigrantes, los sindicatos, entre muchas otras. Es no solo más poderoso, sino más orgánico», refirió. «Porque no tiene sentido luchar solamente por un tipo de problemática sin mirar al lado. La solidaridad es indispensable para desmontar los mecanismos que generan discriminación y exclusión social», aludió la entrevistada que acto seguido ejemplifica como parte de las Jornadas se sumaron a la lucha internacional por la libertad de los Cinco y aún se integran en el repudio al bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba.

¿Avances? Para la sexóloga cubana, la formación de activistas por los derechos sexuales, que no solo involucra a personas LGBT sino a toda la población interesada en la tarea, es una de las principales fortalezas que se han logrado, además de la respuesta articulada del Partido, el gobierno, salud, educación, junto a otras instituciones del Estado y organizaciones de la sociedad civil que en cada provincia participan; en la búsqueda también de resultados de investigaciones científicas como sostén de los mensajes.

TRANSFORMAR CONCIENCIAS Y REALIDADES

De aquel 17 de mayo de 2007, «de aquel recorrido desde el Cenesex hasta el cine 23 y 12 en que salimos por primera vez a celebrar el día internacional contra la homofobia y la transfobia. De aquel frío acusador de la mirada, del miedo que pueden provocar las expresiones desagradables, de desaprobación», habla Mariela satisfecha, también de lo diferente diez años después.

«Entonces la reacción de las personas no fue agresiva físicamente, pero sí incisiva, cuestionadora, molesta. El objetivo nuestro no fue molestar, sino generar comprensión, solidaridad e interés por pensar en la realidad que viven las personas LGBT».

Sonríe mientras recuenta que incluso, «en las primeras congas donde empezamos a llevar carteles, yo observaba mucho los diversos rostros de la población, sus miradas, y me llamaba la atención cómo leían y se quedaban pensando y comentando. Nos dimos cuenta de que el recurso educativo funcionó, y le dedicamos entonces mucho tiempo a la selección y elaboración de los lemas que le presentamos. La conga se convirtió para nosotros en un recurso educativo y comunicacional».

Pero, afirmó, tenemos que continuar buscando diferentes soportes para comunicar y espacios de divulgación para que llegue a la mayor cantidad de personas posibles de todas las edades; así como lograr una mejor articulación de trabajo con las organizaciones de masas y especialmente las estudiantiles y juveniles, en la construcción colectiva de ideas que nutran las campañas.

«Enviar un mensaje y abrir una puerta de diálogo. Nuestro objetivo es ese, porque en el diálogo se construye el conocimiento, en el diálogo se construye el consenso, la unidad de un pueblo para transformarse y enriquecerse espiritual y culturalmente, y encontrar mejores caminos ante las contradicciones que se viven», apuntó.

Resulta muy raro que en Cuba ocurran crímenes de odio homofóbico y transfóbico, lo cual no quiere decir que no existan expresiones de incomprensión, exclusión, discriminación, gente que prefiere segregar, excluir, apartar a estas personas como en otros tiempos se hacía con los negros o los pobres, o las mujeres. Seguimos reproduciendo, muchas veces sin tener conciencia de ello, esos mismos mecanismos de discriminación hacia otras personas, que además generan injusticia social», ejemplificó.

Si un saldo positivo ha dejado cada una de las jornadas anteriores es, a juicio de la entrevistada, la oportunidad de fortalecer los vínculos del Programa Nacional de Educación y Salud Sexual (Proness), y del Cenesex con organizaciones como la Central de Trabajadores de Cuba, «donde recibimos todo el apoyo del compañero Ulises Guilarte, su secretario general, en la pasada campaña dedicada a los espacios laborales.

«Este año hemos trabajado de conjunto con el Ministerio de Educación y pretendemos visibilizar y fortalecer el programa de educación sexual en las escuelas que forma parte y es uno de los más importantes del Proness. La campaña pretende impactar de manera especial en las carreras pedagógicas y las escuelas formadoras de maestros y maestras, y el espacio de diálogo de las escuelas con la familia».

Asimismo, mencionó que la Unesco ha tenido un liderazgo importante en investigaciones y proyectos en el mundo para visibilizar las problemáticas del bullying homofóbico y transfóbico, que constituyen un importante referente metodológico para esta campaña.

DIÁLOGO Y PENSAMIENTO COLECTIVO

«Queremos que el profesorado asuma un mayor protagonismo creativo en el Programa nacional de educación sexual en la escuela», señaló la doctora Castro Espín, quien significó el hecho de que hoy en los seminarios metodológicos los maestros y las maestras solicitan otros recursos educativos de referencia.

En ese sentido, explicó que el Proness ha ido identificando sus fortalezas y debilidades y uno de los retos es justamente perfeccionar el trabajo en las carreras pedagógicas y las escuelas formadoras de maestros.

«Con este trabajo pretendemos aportar otros elementos al diálogo de la escuela con la familia, que es una figura insustituible en la vida de un ser humano, en tanto es la institución fundamental, sobre todo en las primeras etapas de la vida, y a lo largo de esta, desde su lugar protector, educador, contenedor. La familia necesita herramientas educativas y la escuela como una de las instituciones culturales más importantes de la comunidad, tiene el deber de aportarle a la familia recursos educativos. Ser familia, madre y padre es muy difícil, es una responsabilidad que también se aprende», refirió la experta.

«La familia y la escuela tienen cada uno su rol propio y no se deben confundir. Una cosa es que en condiciones excepcionales el maestro asuma un rol más abarcador, de apoyo emocional a niñas y niños que vienen de hogares disfuncionales, que sea una figura muy especial, significativa… pero ello no quiere decir que sustituya a la familia, y la palabra maestra, maestro es muy importante en la vida de un ser humano».

Un buen ejemplo de esos roles no confundidos, dice, es Martí. «Rafael María de Mendive fue transcendental en la vida del Apóstol, pero Martí tenía a su mamá que fue fundamental y a su papá, con quien tenía grandes contradicciones pero lo amaba y respetaba, y lo admiraba por ser un hombre honesto».

«La escuela y la familia son espacios fundantes de la psiquis humana y vehículos educativos fundamentales encargados de proporcionarnos herramientas de pensamiento, y debe cada una jugar su papel»

La entrevistada insistió en que la población entienda que «la campaña que se está llevando a la escuela y junto con la educación de la sexualidad, no pretende ponderar la homosexualidad, sino dar conocimientos, valores, para que todas las personas se sientan felices, en paz, no sientan culpa; y sobre todo para que cada niño o niña se sienta orgulloso de su capacidad solidaria de ponerse en el lugar de otro, de comprender y respetar a cada persona de acuerdo con sus características singulares. Es un ejercicio de aprendizaje de lo que significa la ciudadanía, que todas las personas nacemos con derechos y aprendemos nuestros deberes».

«La sociedad no puede interpretarse en blanco y negro, dentro de los extremos de los rígidos arquetipos de lo masculino y lo femenino hay matices, y por eso ninguna persona es inferior. Aprender a respetar, comprender, es sumamente importante, nos hace mejores personas. Eso sí, vivir la sexualidad plenamente es hacerlo con sentido de responsabilidad», concluyó.

Fuente del articulo: http://www.granma.cu/cuba/2017-05-05/comprender-respetar-aceptar-aprender-05-05-2017-00-05-58

Fuente de la imagen: http://www.granma.cu/file/img/2017/05/medium/f0084309.jpg

Comparte este contenido:

Inclúyete, por escuelas libres de toda discriminación

Dedicada en esta ocasión a la prevención del bullying o acoso homofóbico en los espacios escolares, la décima Jornada cubana contra la Homofobia y la Transfobia –que inició este 3 de mayo y se extenderá hasta el próximo día 20– pretende ser una oportunidad para educarnos, visibilizar y debatir una vez más sobre los prejuicios que aún persisten en la sociedad cubana.

Se trata de motivar el cambio en las conciencias y actitudes de las personas que excluyen, rechazan y aíslan a quienes poseen una orientación sexual  o identidad de género no heteronormativa, señaló en conferencia de prensa la Doctora Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

Bajo el lema de Por escuelas sin homofobia ni transfobia. Me incluyo, esta nueva jornada propone, de acuerdo con la experta, abordar un tema que en las investigaciones de las ciencias sociales, jurídicas y médicas realizadas en Cuba, aparece como una realidad que subsiste en los centros educativos del país. «No hacemos esta batalla porque sea un problema grande, sino porque es un problema, y por tanto hay que visibilizarlo. El mayor obstáculo es que no hay la suficiente conciencia de que estas cosas existen, ni conocimientos para identificar en qué momento se están expresando este tipo de fenómenos y sus diversas manifestaciones, desde las más explícitas hasta las más sutiles. Hoy es un reto para las instituciones cubanas profundizar en este tipo de estudios».

Es por ello, dijo Castro Espín, que con el apoyo del Ministerio de Educación (Mined) y las diferentes organizaciones de la sociedad civil, desarrollamos un amplio conjunto de estrategias encaminadas a  educar a nuestra población, en el sentido de la responsabilidad que tiene la comunidad, y también la escuela.

De esta última, dijo la directora del Cenesex, «debe ser uno de los lugares más seguros, porque es donde nuestros hijos pasan mayor tiempo. Por ello debe ser un espacio en el cual todas las personas se sientan acogidas, respetadas, amadas y bien tratadas; y donde aprendan a respetar, a amar, a convivir con personas con características diferentes a las propias».

En ese sentido, la 10ma. Jornada cubana contra la Homofobia y la Transfobia busca además que se comprenda que «la labor educativa pasa también por educar en la no violencia, en la convivencia respetuosa, en el sentido solidario, en ese interés en entender qué le pasa a una persona y cómo se puede ayudar cuando lo necesita».

La doctora Castro Espín señaló, que este y el próximo año la campaña se centrará en los espacios escolares, y estará enfocada también hacia las carreras pedagógicas y las escuelas formadoras de maestros y maestras, teniendo en cuenta que dentro del Programa Nacional de Educación y Salud Sexual, uno de los retos identificados es justamente perfeccionar el trabajo en estos escenarios.

Asimismo, la Jornada cuenta con un amplio y variado programa, que contempla, tanto en la capital, como en la Villa Clara, la provincia sede, un numeroso grupo de actividades académicas y culturales, explicó Manuel Vázquez, subdirector del Cenesex.

Estas, dijo, incluyen la celebración de conferencias, talleres y paneles, donde se abordarán temáticas relacionadas, entre otros aspectos, con el activismo, la salud y los derechos sexuales en los espacios escolares; así como exposiciones fotográficas de artistas cubanos y foráneos, la cancelación de un sello conmemorativo por la 10ma. Jornada, el festival de cine por la Diversidad, y la tradicional Gala y la Conga cubana contra la homofobia y la transfobia, entre otras actividades.

Alcides Alejandro Roca Zayas, funcionario del Mined destacó que hoy es una prioridad impulsar y promover en las más de 10 000 instituciones educativas del país, acciones encaminadas a fortalecer una sexualidad sana, responsable, feliz; y dirigidas a erradicar todo tipo de violencia dentro del ámbito escolar.

Por su parte, Daniela Vega, actriz transgénero, y cantante chilena expresó que «es alentador lo que ocurre en Cuba; que desde la institucionalidad, tengamos estos fuertes apoyos, esta capacidad de replantearse la diversidad humana como algo válido y positivo. Hago la invitación a continuar trabajando por la equidad de género, para continuar mirándonos a los ojos con honestidad y cariño, porque es la forma que tenemos como seres humanos de poder ser más felices. Rebeldía, dignidad y libertad: esas tres cosas definen a un ser humano».

La 10ma. Jornada cubana contra la Homofobia y la Transfobia defiende el fortalecimiento de valores basados en los principios de igualdad y no discriminación en nuestra sociedad; y en ese sentido está orientada hacia toda la población cubana, y no exclusivamente a la comunidad LGBTI.

Fuente del articulo: http://www.granma.cu/cuba/2017-05-03/incluyete-por-escuelas-libres-de-toda-discriminacion-03-05-2017-23-05-24

Fuente de la imagen:http://www.granma.cu/cuba/2017-05-03/incluyete-por-escuelas-libres-de-toda-discriminacion-03-05

Comparte este contenido:

La educación a lo largo de la vida: un derecho ciudadano

Por: Lisandra Fariñas Acosta

Esta reflexión la compartió con Granma la profesora Teresa Orosa Fraíz, presidenta de la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana.

«La sociedad no está preparada aún para el envejecimiento de la población y las personas mayores tampoco. Coexisten numerosos estigmas que impiden vivir a plenitud esta etapa de la vida, todavía marcada por la exclusión, el desconocimiento y la discriminación, ante lo cual la educación se erige en factor principal para el logro del envejecimiento activo, pues promueve inclusión, una nueva imagen y espacios de desarrollo».

Esta necesaria reflexión la compartió con Granma la profesora Teresa Orosa Fraíz, presidenta de la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, quien subrayó que justamente «el principal objetivo del programa cubano de educación para las personas adultas, es favorecer la educación continua y permanente de este sector de la población con el objetivo de colocar al hombre y la mujer mayor a la altura de los cambios y novedades tecnológicas, sociales y científicas de este tiempo».

Hace casi dos décadas, explicó la experta, en la mayoría de los países de la región iberoamericana se crearon los llamados programas universitarios de mayores, con el objetivo del desarrollo cultural de sus participantes.

Pero hoy, dijo, ante el marcado proceso de envejecimiento de la población, tales programas están llamados a posicionar la educación, no solo desde lo teórico como factor de envejecimiento activo, sino desde la demostración concreta y la búsqueda de espacios estratégicos, aportando en primera línea a una nueva imagen de la vejez, desde escenarios de carácter escolar, social y comunitario.

En Cuba el primer programa universitario con mayores se crea bajo la denominación de Cátedra del Adulto Mayor, en la Universidad de La Habana, hace 17 años; y con la extensión inmediata a todas las provincias del país. De acuerdo con la entrevistada, muchas han sido las experiencias en este tema a favor de los egresados del programa y de toda la sociedad.

En ese afán, agregó, se celebran los talleres EduMayores, dedicados al intercambio académico universitario entre las cátedras del adulto mayor de todo el país, junto a sus auspicios y colaboradores.

Al respecto, hizo extensiva la convocatoria de la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, a sus cátedras homólogas y colaboradores de todo el país, para la celebración del  VI Taller Nacional EduMayores 2017, que se celebrará entre los días 23 al 26 de mayo.

Justamente bajo el lema La educación como factor de envejecimiento activo y de participación ciudadana, este encuentro, —cuya sede será la Casa Estudiantil de la UH— será un escenario oportuno para debatir sobre temas como el diseño curricular del programa docente y presupuestos teóricos de la Gerontología Educativa, presentar investigaciones vinculadas con el programa, analizar el papel que desempeñan las cátedras del adulto mayor como expresión de la extensión universitaria y de acciones en la comunidad, así como las diferentes experiencias de capacitación a mayores en estas tecnologías, entre otros.

Los trabajos, precisó, deben enviarse a la dirección electrónica adultomayor@psico.uh.cu antes del 15 de marzo.

Fuente: http://www.granma.cu/archivo?a=40

Comparte este contenido:

Adolescencia y juventud en Cuba: de urgencias y desafíos

Por. Lisandra Fariñas Acosta

A colocar la mirada en las adolescentes y en el diseño e implementación de políticas para empoderarlas en sus entornos cotidianos tanto en el ámbito privado como público, convocó el panel «Invirtiendo en las adolescentes: el futuro comienza hoy»

Una etapa difícil, polémica, de cambios continuos. Así la definen, con razón, muchos expertos. Pero hay que aprender a mirar también este periodo de la vida como una etapa de oportunidades, reflexionaba un profesor hace ya algún tiempo sobre los desafíos que entraña arribar a la adolescencia.

Justamente a colocar la mirada en las adolescentes (sin perder de vista que ello implica invertir en ellos también), y en el diseño e implementación de políticas para empoderarlas en sus entornos cotidianos tanto en el ámbito privado como público, convocaba el pa­sado 11 de julio, Día Mundial de la Po­blación, el panel «Invirtiendo en las adolescentes: el futuro co­mienza hoy», or­ganizado por el Fon­do de Po­blación de las Na­ciones Unidas (UNFPA) y el Cen­tro de Es­tudios sobre la Juventud (CESJ).

“No se es vulnerable por ser adolescente” reflexio­naba en el encuentro la doctora Nati­vidad Gue­­rrero, jefa del Departamento de Investigaciones del Centro Nacional de Educación Sexual, pero de las oportunidades que les generemos de­penderá que tanto ellas como ellos puedan construir su futuro, lo cual es su derecho, y evitar que caigan en situaciones de vulnerabilidad.

Reflexiones que, y partiendo de que de la adolescencia de hoy dependen nuestros jóvenes del mañana, nos abocan a un esbozo de lo que sin duda constituyen aciertos, y también las brechas y desafíos de la siempre urgente necesidad de invertir en quienes construyen no ya el futuro, sino el presente del país.

Pero para la Máster María Josefa Luis Luis, subdirectora científica del CESJ, la inversión en esta población no puede verse enfocada en una única arista por las exigencias propias de este grupo.

En Cuba, dijo, “pudiera pensarse que no hay di­señadas políticas dirigidas específicamente a esta po­blación, al no contar con un ministerio de Ju­ven­tud, pero sí existen, subsumidas en las políticas universales del país y que no son específicas únicamente de la adolescencia o la juventud”, apuntó a Granma.

En ese sentido, precisó por ejemplo, que la política educacional ha establecido la enseñanza obligatoria hasta el noveno grado para todos los me­nores, independientemente de su sexo, al tiempo que el Estado cubano se esfuerza continuamente por ofrecer oportunidades ilimitadas de sa­lud y educación a las niñas, adolescentes y jóvenes cu­banas, que les permita alcanzar  independencia social y construir importantes proyectos de vida, como profesionales y técnicos.

Asimismo, ejemplificó, en el ámbito la­boral, le­gislaciones como el Código del Trabajo contemplan acápites dirigidos a pro­teger los más jóvenes. “La edad promedio para la inserción la­boral es 19 años y se exige, para comenzar a trabajar y el empleo de la fuerza calificada y remuneración, solo capacidades, habilidades y resultados de trabajo, in­dependientemente de la edad y el sexo”.

De igual modo el sistema de salud pública prioriza en sus estrategias a esta población —trascendió en el panel mencionado—, pues desde la infancia cuentan por ejemplo con un esquema de vacunación que los protege de múltiples enfermedades, además de la cobertura sanitaria gratuita y accesible para todos los grupos de edades.

Otra muestra de ello es la atención primaria pre­natal universal y el parto institucionalizado pa­ra todas las embarazadas, sin tomar en cuenta si viven en zonas rurales o urbanas. Ello se comporta con especial atención para aquellas que residen en zonas de difícil acceso, lo que garantiza la salud materna y contribuye a que se alcancen indicadores de mortalidad materna de calidad; y para las madres adolescentes que reciben un se­guimiento estricto y un acompañamiento durante el embarazo, el parto y el puerperio.

Ellos y ellas en el centro del vórtice
El mayor y mejor recurso de un país es su po­blación, por lo que construir una sociedad que in­cluya a cada segmento de esta es vital para la articulación de cualquier proyecto social. Pero, son los adolescentes y jóvenes estratégicos dentro de esta construcción, y conocer hacia donde van, qué piensan, necesitan, y quieren es el primer paso…

En Cuba, son múltiples las urgencias y desa­fíos a los que se enfrentan todavía. Según refirió el CESJ en el panel, enfocar desde el género las estrategias políticas para la atención a las juventudes y a toda la población si­gue siendo necesario, en aras de posibilitar una educación popular transformadora de los basamentos machistas de nuestra cultura cívica, defendidos in­cluso por mujeres de todas las edades. Al respecto, las percepciones de riesgo de enfermedades de trans­misión sexual y embarazo —se­ña­laron los po­nen­tes— son más expresadas por mujeres y esto no es por co­rres­pondencia genética sino social.

Por otro lado, la cultura y otras consideraciones fa­miliares inciden en que aún no sean muchos los hombres, ni familias las que se acojan a “la ley de paternidad” luego del nacimiento de los hijos, la cual permite la asunción familiar de estrategias en función de la rápida incorporación de la madre joven al escenario de estudio o trabajo.

Se trata del Decreto-Ley 234 de la Maternidad de la Tra­ba­jadora (2003), con su Resolución complementaria número 22/2003, que otorga iguales derechos a los padres cubanos para obtener una licencia laboral y quedarse al cuidado de los hijos durante el primer año de vida. Si bien esta ley es un logro, aún este derecho  en­cuen­tra prejuicios, estereotipos y resistencias en la so­ciedad cubana.

También, señalaron los panelistas, los escasos servicios de cuidados a personas adultas mayores condicionan, de igual forma, la dedicación de las mujeres a estos, renunciando a sus proyectos de vida como estudiantes o trabajadoras.

La investigadora del Centro de Estudios De­mo­gráficos de la Universidad de La Habana (CE­DEM), Grisell Rodríguez, decía sobre este te­ma a Gran­ma que esto forma parte de un problema  “puer­tas hacia adentro, donde se mantienen y re­producen patrones de comportamiento machistas, y prevalece la sobrecarga de roles a la mujer”.

Es una realidad que las responsabilidades asumidas hacia el interior de la familia hacen que mu­chas jóvenes capacitadas, renuncien a las posibilidades de ocupar cargos de dirección en el escenario del Estado y el gobierno; a pesar de las políticas que favorecen que esto pueda ser posible. A ello, se suma la carencia de escenarios de cuidado a los menores, en respuesta a la alta demanda, por lo cual muchas se ven ante la disyuntiva de renunciar al estudio o el trabajo, para cuidar a su descendencia, dijeron los expertos.

En lo que se refiere a salud sexual y reproductiva, es el embarazo adolescente en Cuba un foco de atención sobre el cual deben centrarse las miradas desde los múltiples sectores involucrados.

Si bien las estadísticas regionales están muy por encima de la tasa de embarazo adolescente del país, la tasa en Cuba de fecundidad adolescente —que de acuerdo con datos de la Dirección de Re­gistros Médicos y Estadísticas de Salud del Mi­nisterio de Salud Pública, es de 51.8 por 1 000 mu­jeres de 15 a 19 años— es una muestra que exis­ten brechas en este sentido.

“Cuando una adolescente queda embarazada o tiene un hijo, su salud, educación, potencial de obtener ingresos y todo su futuro pueden estar en peligro, y puede quedar atrapada en una vida sumida en la pobreza, la exclusión y la impotencia”, señaló la máster Raida Semanat, investigadora de la línea Fa­milia y Sexualidad del CESJ.

De ahí que, apuntó, resulta imprescindible que las familias comprendan el derecho que tienen las y los adolescentes a la información sobre anticoncepción, porque forma parte del derecho que tienen a su salud. Insistió en el hecho de que salvar estas brechas  en los más jóvenes es garantizar un proyecto de independencia e igualdad de posibilidades, sobre todo para la mujer.

Familia y escuela… Un camino para andar
Pero esa inversión en adolescentes y jóvenes no puede ir desligada de la que se haga en la familia, crucial para revalorizar el papel de esta  en relación con esas poblaciones, reflexionó María Josefa Luis.

A juicio de la Doctora en Ciencias Keyla Es­tévez, jefa del Departamento Sociopolítico del CESJ, “hay dos instituciones en la sociedad —la familia y la escuela cubana— que tienen los roles de la educación, pero está faltando que se complementen en una mejor preparación de todas las juventudes, y hoy no se les exige en este sentido”.

Estas dos instituciones, dijo, saben que tienen mu­chas deudas al respecto. “Hoy está ocurriendo un fenómeno en la sociedad cubana relacionado con que los adolescentes y jóvenes creen ciegamente y hacen lo que dice la familia. Nuestro último estudio  de adolescentes reveló que esta institución es la que decide por los jóvenes, por ejemplo, en cuanto a su futuro profesional, relación con los
coetáneos…”.

“Desde Vi­gots­ky 1 y otros expertos que han estudiado estos te­mas, quedó sentado que la principal actividad para el adolescente era el intercambio con los coetáneos, llevarse bien con su grupo, y que este  lo autodetermine, autorregule, autoexija, autoevalúe…”, reflexionó.

Sin embargo, ¿qué está sucediendo hoy en Cuba?, insistió. “El grupo no se está conformando por afiliación (por destacamentos, organizaciones como la FEEM) sino por los que son similares a uno, esto quiere decir que dentro de la propia escuela cubana hay subdivisiones por clase”.

En este contexto, argumentó, “donde la fa­milia está decidiendo, y está claro que es en las dos instituciones referidas donde se debe decidir todo, debemos apostar que las inversiones se hagan dentro de las mismas. No es responsabilidad ni de los me­dios de comunicación, ni de un organismo es­pecífico, sino de que la sociedad acabe de asimilar que debe unirse en función de la educación de los más jóvenes. Eso implica las críticas.

“Pero hay que tener en cuenta que se trata de una sociedad que ha arrastrado más de 20 años de situaciones económicas difíciles, donde la fa­milia se ha adaptado a ‘resolver cosas’ de una forma muchas veces no convencional ni educativa, al tiempo que la escuela ha pasado por ese difícil periodo acarreando pérdida de maestros, planes de estudios descontextualizados… y un grupo de temas que, en ambas instituciones, es­tán impidiendo educar de una forma mejor”.

De acuerdo con Estévez García, se re­quie­re de una ma­yor conciencia, de atemperar planes de estudios, que se elaboren currículum más apegados a las individualidades, y que permitan y les den libertad al claustro de profesores de adaptar los contenidos a las condiciones de un lugar, e insertar temas de impacto para la comunidad.

“Hoy el Ministerio de Educación está escribiendo un perfeccionamiento donde el currículum institucional es el que el claustro de profesores puede modificar en función de las peculiaridades del entorno inmediato y el alumno. Pero ¿hemos educado a la gente para eso, cómo le decimos a un metodólogo municipal o funcionario de cualquier nivel que tiene que preguntar  cómo lo hace cada centro, y adaptarse a las adecuaciones internas?

“Hará falta un periodo de adaptación en que la gente entienda que ya puede proponer, y que de ello depende hacer y cambiar un grupo de cosas”, señaló.

Por otra parte, precisó que es urgente logar que lo cognitivo vaya de la mano de lo formativo. “Existe hoy la asignatura de educación cívica que intenta suplir estas carencias, pero no es suficiente. ¿Cómo se hace conciencia ciudadana? To­­dos los días. Puede perfectamente un profesor de Biología a la vez que enseña sobre las células, transmitir a sus estudiantes que debemos cuidar el entorno y ver la vida integralmente. Y eso le falta a la escuela cubana hoy”.

En este sentido— mencionó— debemos  tra­tar que los cambios y transformaciones se pien­sen en función de ese niño, adolescente o joven, no co­mo adulto, si­no como muchacho/a que nació en el entorno de una familia, que arrastra años de periodo especial, que interactúa con un celular al lado de su cuna… y la educación tiene que transformarse a tono con ese contexto.

Para la investigadora del CESJ, la escuela tiene además responsabilidad en la formación de la familia, y al respecto mencionó que el programa de las vías no formales, es uno de los buenos espacios que existen para educar y preparar a esta en mu­chos temas, pero no se han aprovechado todas sus potencialidades.

Construir un futuro a tu medida
En ese sentido refirió Estévez García que hay que propiciar políticas integrales, acciones que les permitan desarrollarse a los jóvenes por sí mismos, a partir de las cuales les brindemos oportunidades de independencia, autodeterminación, y participación más amplia y donde ese joven autoconstruya cómo quiere que sea su vida. “De­be­mos ser menos verticalistas y paternalistas. Par­ticipar implica poder, querer y saber hacerlo”.

En ese contexto, y con la mirada puesta además en mantener un conjunto de logros e indicadores alcanzados, es fundamental propiciar espacios de participación y fortalecer los ya existentes, en tanto “potenciar la identidad na­cional en nuestros jóvenes, categoría en constante renovación”, es también una urgencia en la búsqueda de que las nuevas generaciones “se apropien de lo mejor de nuestra cultura, la hagan suya, la fortalezcan y la renueven”, reflexionó el director del CEDEM, Antonio Aja Díaz.

“Si queremos tener en un futuro ciudadanos participativos, revolucionarios, dispuestos, saludables, alegres, hay que ocuparse en esta etapa, de la cual dependerá el ciudadano de otros tiempos”, apunta la especialista María Josefa Luis.

Al respecto, mencionó que en los estudios de participación realizados por el CEJC los jóvenes —aunque reconocen que existen varios— ha­blan de la necesidad de espacios de comunicación y que se tengan en cuenta sus cri­te­rios. “Los espacios existen pe­ro no siempre se aprovechan. Para participar hay que saber hacerlo y ahí hay una brecha”, apuntó la experta.

Con este criterio coincide An­to­nio Aja, para el cual “nuestros jóvenes de­ben encontrar y reconocer al escenario de la sociedad cubana como el de su futuro y no solo el del presente”, y agrega que “la cla­ve está en cómo logramos que hagan esta realidad suya y participen en la conformación de ese futuro al que aspiran, lo cual incluye entregarles la posibilidad de la toma de decisión de ellos y ellas sobre dicha construcción social”.

Aja significó que en la sociedad actual, no pueden perderse de vista que para estas poblaciones existen temas vulnerables de los que no po­demos desentendernos, pues forman parte de realidades en el mundo, y a las cuales estamos expuestos. En ese sentido mencionó conductas como la drogadicción, la prostitución, el alcoholismo, donde la escuela, la familia y los medios de comunicación tienen un rol determinante.

Al calor de nuevos cambios
Con los nuevos escenarios en el ámbito socio económico que se abren en el país, emergen va­rias preocupaciones para los jóvenes cubanos.

Si por una parte —explica la investigadora Ma­ría Josefa Luis Luis— en la esfera laboral se ha visibilizado la importancia que ha representado el hecho de que el Estado garantice el empleo, y aún la mayoría de los jóvenes trabajen en el sector estatal; es una realidad el acercamiento creciente al sector privado. “Hoy conviven el querer trabajar con el Estado, para garantizar la seguridad laboral, y el deseo de em­plear­se además en el privado, para satisfacer las necesidades que el salario no permite cubrir”.

Pero las nuevas formas de gestión imponen, también a los jóvenes, múltiples retos; ante prácticas ya consolidadas como que el mayor número de contratos no se hacen por escrito sino de forma verbal. Es una alerta, pues esta población ve distante el proceso de jubilación y ni siquiera piensa en ello, advirtió.

“Entre un 29 y 31 % de los trabajadores por cuenta propia son jóvenes, y de ellos alrededor de un 46 % son contratados”, refirió la entrevistada.

Asimismo, acotó que las investigaciones re­velan que hay más hombres que mujeres dueñas de negocios, y proporcionalmente es mayor, en el caso de ellas, el número de mujeres jóvenes contratadas que propietarias de determinada ac­tividad comercial. En el caso de las muchachas, la investigadora explicó se suman hoy otras limitaciones, pues ellas se enfrentan a exigencias que pueden ir desde condicionantes de edad, color de la piel hasta el ser madres o no, entre otras.

Fuente: http://www.somosjovenes.cu/articulo/adolescencia-y-juventud-cuba-urgencias-y-desafios-final

Imagen: www.somosjovenes.cu/sites/default/files/articulos/adolescentes_5_juventudrebelde.jpg

Comparte este contenido:

Las evidentes diferencias entre hablar y golpear

Por. Lisandra Fariñas Acosta

Las consecuencias del maltrato infantil van, entre otros, desde los patrones de baja autoestima, miedo de realizar actividades nuevas, insomnio y tendencia a interrupciones en su estabilidad vivencia.

Al maltrato infantil, “ese fenómeno invisibilizado” muchas veces a nivel social e incluso familiar, y que afecta, alertábamos, a un inimaginable número de niños en el mundo, dedicábamos la columna anterior Las evidentes cicatrices de golpes ocultos.

Hacíamos mención entonces, de acuerdo con el criterio de expertos, que el tipo de maltrato más frecuente en las edades más tempranas es la negligencia o el abandono físico; y en la adolescencia, el maltrato emocional a través de palabras, gestos, apatía e imposición de criterios.

Las consecuencias van, enfatizaban los es­pecialistas, desde los patrones de baja autoestima, incapacidad para confiar en otros, conducta agresiva, retraimiento, miedo de realizar actividades nuevas, problemas escolares, hiperactividad, insomnio, abuso de drogas o de alcohol y tendencia a interrupciones en su estabilidad vivencial, su sentido de comunidad y estructura familiar.

A partir de los comentarios recibidos por los lectores, muchos de los cuales iban dirigidos a cómo fomentar una educación en nuestros menores que redunde en un mejor comportamiento del niño o niña, les ofrecemos en este espacio algunas premisas al respecto.

¿Disciplina o castigo? Un interesante artículo que aparece en el sitio web Prevención del maltrato infantil, de la Red de Salud de Cuba, In­fomed, expone acertadamente que “la disciplina en los niños implica impartirles formación y ayudarlos a desarrollar un criterio, la conciencia de unos límites, el autocontrol, la autosuficiencia y una conducta social positiva”.
El texto comenta que frecuentemente la disciplina es confundida con el castigo,“particularmente entre los cuidadores, que se valen del castigo corporal para corregir y modificar el comportamiento del niño”, y enfatiza en que hay marcadas diferencias entre uno y otro concepto.

“Las estrategias de disciplina positiva reconocen el valor personal de cada niño. Su finalidad es reforzar su fe en sí mismo y su capacidad para comportarse adecuadamente y para entablar relaciones positivas”, explica el citado artículo.

Justamente muchos entendidos en esta ma­teria defienden que para una crianza adecuada, la clave está en la “disciplina positiva”, una filosofía del psicoterapeuta austríaco Alfred Adler y el psicólogo estadounidense Rudolf Dreikurs, que promueve alternativas para tratar a los ni­ños y adolescentes con dignidad y respeto. Asi­mismo, no comulga con un manejo basado en la violencia ni en la agresividad, y tampoco promueve el uso de los premios ni castigos.

“El castigo físico o emocional refleja frecuentemente la ira o la desesperación del cuidador, y no una estrategia para dar a entender al niño lo que se espera de él”, advierte el texto.

Tales castigos, dice, implican un control externo y una relación de poder y de dominación, mientras que por lo general no se adecuan a la edad y estado de desarrollo del niño.

Disímiles investigaciones han demostrado que el castigo corporal, el cual conlleva el uso de la fuerza física, no es un medio eficaz para conseguir el cambio de comportamiento deseado de modo duradero. Sin embargo, “puede llegar a destruir una relación. Es humillante para el niño/a, y puede ocasionarle lesiones físicas y graves trastornos de desarrollo”, alerta el artículo mencionado.

En ese sentido, y partiendo de que todos los niños necesitan disciplina, y lo ideal sería ayudar al niño a disciplinarse a sí mismo; el material científico explica que es necesario fomentar modalidades de disciplina que no estén basadas en el castigo corporal. Menciona, por ejemplo, la desviación o la reorientación, el establecimiento de un periodo de “enfriamiento” (tiempo de re­flexión sobre las acciones), el establecimiento de normas y límites apropiados a la edad y fase de desarrollo del niño/a, la resolución de problemas, o la retirada de privilegios.

Es importante que se tenga en cuenta que la conducta violenta o agresiva suele aprenderse a una edad temprana, por lo que padres, familiares y otras personas que cuidan a los menores pueden y deben ayudarles a aprender cómo enfrentar sus emociones sin usar la violencia.

La Asociación Americana de Psicología, plan­tea algunas sugerencias esenciales para tratar con los niños y niñas, entre las cuales brindarles amor y atención constantes ocupa un lugar esencial. Se trata de hogares seguros, llenos de afecto, donde los padres participen activamente de la vida de sus hijos.

Del mismo modo, explican, es importante asegurarse de que sus hijos sean supervisados adecuadamente. Nunca deje a niños so­los en la casa, aunque sea un breve periodo de tiempo.

“Acompañe a sus hijos a actividades de juego supervisadas y observe cómo se llevan con los demás. Enséñeles a sus hijos cómo responder adecuadamente cuando otros recurren a insultos o amenazas o lidian con el enojo dando golpes.

Explíqueles que esas no son conductas adecuadas”, es otra de las sugerencias.

Por otra parte, que los padres muestren a sus hijos cómo comportarse correctamente, con su ejemplo, es fundamental, refieren los expertos, pues los niños suelen aprender de ello.

Asimismo, es medular ser consecuente con las reglas y disciplina, pues los menores necesitan una estructura con expectativas claras para su conducta. Establecer reglas y luego no hacerlas cumplir resulta confuso para ellos, explica la Asociación Americana de Psicología.

Mantener la violencia lejos del hogar, procurar que sus hijos no consuman materiales violentos en los medios de comunicación, conversar mucho con ellos y ellas sobre las graves consecuencias de las conductas violentas, apoyarlos y fomentar la no discriminación hacia otras personas son pasos estratégicos en la crianza de los menores.

Y muy importante, no pegarle a sus hijos. Castigarlos, intimidarlos y sembrar temores en niños y niñas para disciplinarlos, el único resultado que puede arrojar es la inseguridad.

Fuente: http://www.granma.cu/todo-salud/2016-08-14/las-evidentes-diferencias-entre-hablar-y-golpear-14-08-2016-23-08-54

Imagen: http://www.granma.cu/file/img/2016/08/medium/f0066199.jpg

Comparte este contenido: