«No soy ni mujer ni hombre»

Por Miguel Lajarín

Tres jóvenes murcianos ´trans´ hablan de la diversidad LGTBI+ y de la importancia de separar el sexo biológico y la identidad de género Además de varones y féminas, hay personas no binarias y agéneros

Que no solo hay mujeres y hombres, tal como establece la sociedad cisheteropatriarcal, es algo que ha quedado claro con la visibilidad de las personas transgénero y no binarias en el orgullo LGTBI+ de este año, cuya finalidad era dar voz a la diversidad de género y al colectivo ´trans´.

En cambio, la mayoría de personas desconocen las diferencias entre los conceptos que definen a las personas no normativas, es decir, aquellas que no se identifican con lo tradicionalmente conocido como ´mujer´ y ´hombre´ en nuestra sociedad occidental. A ello se suman los numerosos estudios que muestran que aún queda mucho camino por recorrer hasta acabar con todas las discriminaciones y agresiones que sufren las personas LGTBI+.

Para acabar con estos problemas, hace tres años en la Región de Murcia se creó el grupo joven LGTBI+ de No Te Prives, un espacio donde pueden participar tanto jóvenes del colectivo como heterosexuales que defienden la igualdad e inclusión de las personas LGTBI+. Además, para trabajar específicamente las cuestiones que afectan a las transgénero, en la asociación hay un grupo trans en el que participan personas de todas las edades. Entre los coordinadores de estos grupos, se encuentran Sam García y Félix Peñalver. Sam tiene 20 años, es ´trans´ y no binario.

«No soy ni mujer ni hombre, aunque principalmente tengo una expresión de género masculina», explica. Es bisexual y tiene una relación con un chico ´trans´. Con él se casará pronto. A nivel profesional, se dedica al arte y a la literatura. Por su parte, Félix, de 19 años, retomará sus estudios el año que viene. Él se define como chico ´trans´, bisexual, vegetariano y poliamoroso. También tiene una relación abierta. Además, otro chico ´trans´ colabora con la asociación LGTBI+: Anton Khokhashvili, que tiene 38 años y es psicólogo. En su día a día colabora con varias ONG como intérprete para personas refugiadas y también como facilitador de talleres de prevención del consumo de drogas para presos.

Todos ellos quieren hablar con LA OPINIÓN para explicar la diversidad de géneros, algo que viven en primera persona. De hecho, es una de las cosas a las que se dedican durante su activismo.

Los tres coinciden en que hay que visibilizar la diversidad así como separar el sexo biológico y la identidad de género. Sam lo explica con el ejemplo de la luz y los colores. «Los géneros son como el espectro de luz. No todo es blanco o negro. Hay dentro muchos colores más. También hay luz no visible. Hay personas que son de otros colores intermedios y hay personas que se perciben de un color o de otro dependiendo de su etapa personal. Hay personas agénero, como la luz no visible. Son personas sin género, no hay color con el que se puedan identificar. El género fluido es un punto que no se mantiene fijo en ese espectro y ese movimiento no está condicionado por nada que se sepa. Solo conocemos que se mueve, que fluye. De ahí lo de género fluido. Hay personas que se pueden levantar hombres un día y otro día mujeres. Y esa fluidez puede durar años, meses, o días. Incluso también fluir en otros colores intermedios o incluso salirse del espectro y ser agéneros por un tiempo».

Con respecto a las personas transgénero, Félix señala que «hay que entender el pene o la vagina como un órgano más. No son ni masculinos ni femeninos. Una mujer puede tener pene o pene y vulva y seguir siendo una mujer».
Además, es algo que sienten desde la infancia. Anton, por ejemplo, reconoce que desde pequeño le gustaban las chicas, pero «había algo más». Con la llegada de la pubertad su intelecto no cambió, seguía identificándose como hombre, pese a tener la menstruación. Era un hombre.

En cambio, todos denuncian que a las personas ´trans´ se les sigue pidiendo informes de psicólogos. «No queremos que un test diga lo que somos porque estos están hechos para personas con trastornos mentales y nos sentimos atacados cuando nos los hacen». Además, tanto Anton como Félix aseguran que si una persona sufre algún problema como ansiedad, depresión o un trastorno como personalidad múltiple, ya no se les reconoce como transgénero.

ANTON KHOKHASHVILI

La educación, la solución

Los tres apuestan por educar en la diversidad para que desde el colegio se entienda y conozca con naturalidad que hay personas no binarias y trans para prevenir futuras discriminaciones. «Los niños son los más abiertos porque no tienen prejuicios, asumen la diversidad sin cuestionarla», explica Félix. A su vez, Anton afirma que «si un niño acosa o dice comentarios despectivos, es porque ya los ha escuchado en su casa. Los padres son responsables del acoso escolar y tienen que formarse para educar en el respeto y la igualdad».

A nivel sanitario, también hay cosas que cambiar y demandan formación para los profesionales. «Cuando vamos al médico tenemos que explicarles lo que somos y tenemos la sensación de que no nos escuchan», dice Félix. También lamenta que los doctores no entienden que hay personas ´trans´ que no quieren operarse. Incluso Sam reconoce que no le ha dicho nunca a sus médicos y endocrinos que es no binario, ya que teme «que no lo entiendan o lo manden al psicólogo».

Lenguaje inclusivo

Por último, también rechazan las típicas frases sobre las personas transgénero y piden que no se sigan usando. Frases como «es una mujer que se ha operado para hacerse hombre» o «nació en el cuerpo equivocado». Ambas son tránsfobas. Además, apoyan el uso de la ´e´ y del pronombre ´elle´, por ser neutro, aunque son conscientes de que es difícil ahora mismo. Eso sí, reclaman el uso de sustantivos colectivos. Porque todes somos valioses.

Fuente del artículo: https://www.laopiniondemurcia.es/descubre-fds/2018/08/12/mujer-hombre/945775.html

 

Comparte este contenido: