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Convenio permitirá alfabetización de millones en Haití

Centroamérica/Haití/prensa-latina.cu

La Universidad Estatal de Haití y la Secretaría para la Alfabetización firmaron un convenio que permitirá a unos cuatro millones de personas aprender a leer y escribir, se informó hoy.

Ambas instituciones se comprometieron a hacer posible la alfabetización para todos como está estipulado en la Constitución de 1987.

Fritz Deshommes, rector de la Universidad Estatal, recordó que la carta magna obliga a realizar una ‘verdadera campaña de alfabetización’ y brindar educación a todos los niños sin distinción, así como encontrar los recursos necesarios para su participación igualitaria en el desarrollo nacional.

Actualmente casi uno de cada tres haitianos aún no sabe leer y escribir, y la tasa de alfabetización adulta no supera el 60 por ciento, según cifras de Naciones Unidas (2018).

En septiembre pasado, el presidente Jovenel Moïse pidió ampliar los programas de enseñanza en todo el territorio nacional, lo que permitirá que todos los ciudadanos adquieran las habilidades mínimas, aseguró.

Actualmente, el programa de enseñanza a adultos recibe apoyo de especialistas cubanos a través del método Yo sí puedo, y se encuentra vigente en cuatro de los 10 departamentos.

Haití fue pionero en la región al instaurar la Ley de Educación Obligatoria, sin embargo, su sistema educativo es uno de los más privatizados, con alrededor del 90 por ciento de las escuelas bajo la dirección de las iglesias, organizaciones no gubernamentales o pequeños empresarios.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=407068&SEO=convenio-permitira-alfabetizacion-de-millones-en-haiti
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La pandemia destruye el 7% de la fuerza laboral en la educación superior de EEUU

  • Los centros privados han mostrado algunas tímidas señales de mejora.
  • La pandemia del coronavirus continúa haciendo mella entre las universidades de Estados Unidos, tanto en el desplome de las matrículas como en la fuerza laboral dentro de la educación superior patria. De hecho, ésta se ha contraído ya un 7% desde el pasado febrero, una destrucción de empleos sin precedentes que pone de manifiesto la incertidumbre en curso a medida que la recuperación económica se modera y los contagios por Covid-19 superan ya los 8,2 millones a este lado del Atlántico. 

    Según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) entre febrero y agosto de este año se han registrado 337.000 trabajadores menos entre las instituciones de educación superior privadas y las controladas por los gobiernos estatales del país. En ningún momento desde que se comenzaron a contabilizar oficialmente las dinámica laborales de esta industria a finales de la década de los 50, las universidades han despedido a tantos empleados a un ritmo tan sorprendente.

    No obstante, los centros privados han mostrado algunas tímidas señales de mejora. Si entre febrero y abril estas instituciones despidieron un total de 237.000 empleados, desde entonces han vuelto a contratar alrededor de 100.000 trabajadores. En comparación, los centros públicos controlados por los estados han registrado una pérdida mensual de al menos 200.000 puestos de trabajo desde abril.

    En estos momentos todavía es difícil determinar qué clase de puestos de trabajo entre los centros universitarios han sido los más afectados y podrían sufrir cambios estructurales a medio y largo plazo. Muchas universidades han eliminado ciertos programas deportivos, como la natación y tenis. Otras facultades han eliminado algunas titulaciones y planes de estudios, como como idiomas y sociología, entre otros.

    Muchas universidades han eliminado ciertos programas deportivos, como la natación y tenis

    Todo ello en un momento en que la radiografía del número de matriculaciones este otoño pone de manifiesto que menos estudiantes han optado por continuar con sus títulos universitarios este semestre, ante los temores de un incremento de las infecciones y las limitaciones educativas de muchas universidades que han trasladado buena parte de sus clases a un formato digital y online.

    El National Student Clearinghouse Research Center indicó que hasta el pasado 10 de septiembre, las matrículas entre estudiantes universitarios bajó un 2,5% este año en todos los tipos de instituciones, mientras que el número de estudiantes graduados aumentó un 3,9%. De esta forma, la inscripción general dentro de la educación superior estadounidense se mantienen un 1,8% cuando se compara con el mismo período del año pasado.

    El número de matriculaciones se ha reducido entre todos los grupos raciales y étnicos, con caídas más pronunciadas del 8% entre los nativos americanos. El recuento de estudiantes blancos y negros disminuyó un 6% mientras que el de los hispanos y asiáticos cedió más de un 3%. Los primeros datos también muestran una caída abrupta del 11,2% en las inscripciones de estudiantes internacionales.

    Aún así, las instituciones públicas que ofrecen titulaciones de cuatro años parecen registrar mejores resultados que las universidades privadas. Las universidades públicas en zonas urbanas han experimentado un ligero repunte en sus matrículas, aunque en las areas rurales se han seguido experimentando caídas. En los community colleges, las matriculaciones han caído un 8%, continuando así con la tendencia a la baja que Clearinghouse ya notó durante el verano.

    Las universidades públicas en zonas urbanas han experimentado un ligero repunte en sus matrículas

    Geográficamente, el Medio Oeste del país experimentó la caída más pronunciada, con un 5,7%. Las universidades de esta región han inscrito a menos estudiantes Durante los últimos años, en gran parte debido a las tendencias demográficas. Un aspecto positivo del informe es que el número de matriculaciones entre estudiantes que aspiran a un máster aumentó un 2,7%.

    La destrucción de empleo entre los centros universitarios así como la caída de matriculaciones coincide a su vez con el freno en los pagos de préstamos estudiantiles. Según datos analizados por el experto en educación superior Mark Kantrowitz, vicepresidente de análisis en la plataforma savingforcollege.com, menos del 11% de los estudiantes están costeando sus créditos durante la pandemia. Es decir, solo alrededor de 4,6 millones de los 42 millones de prestatarios en EEUU continúan pagando su deuda universitaria.

    La tolerancia del gobierno durante la pandemia ha permitido congelar los pagos de los préstamos federales en un momento en que muchos estudiantes han visto cómo sus ingresos se han agotado debido a la crisis desatada por la pandemia.

    Los préstamos a estudiantes han superado durante mucho tiempo el apalancamiento de las tarjetas de crédito y créditos para comprar coches como una de las principales carga para los estadounidenses. Anualmente, el 70% de los graduados universitarios comienzan su vida laboral con una deuda que oscila una media de 30.000 dólares, aunque en algunos casos ésta supera los 100.000 dólares.

    El 70% de los graduados universitarios comienzan su vida laboral con una deuda que oscila una media de 30.000 dólares

    Los datos dados a conocer por el Institute for College Access and Success (TICAS, por sus siglas en inglés), indican que el 62% de los estudiantes universitarios que se graduaron en 2019 contaban con algún tipo de deuda relacionada con sus estudios frente al 65% de la promoción de 2018. La cantidad adeudada también disminuyó ya que estos prestatarios debían una media de 28.950 dólares, casi un 1% menos que los 29.200 dólares registrada por los graduados un año antes.

Fuente: https://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/10853592/10/20/La-pandemia-destruye-el-7-de-la-fuerza-laboral-en-la-educacion-superior-de-EEUU.html

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Piden investigar amenazas contra 25 líderes sociales en La Guajira

Como un hecho sin precedentes calificó el Sindicato de Trabajadores de la Educación de La Guajira (Asodegua) las amenazadas contra 25 líderes sociales a través de un panfleto firmado por un grupo al margen de la ley. Entre las personas que aparecen en el documento se encuentran docentes, un representante de Fecode y miembros del movimiento Colombia Humana en este departamento.

“Veinticinco personas amenazadas en un solo panfleto es un hecho histórico en La Guajira, por eso exigimos al Gobierno Nacional las garantías suficientes para el ejercicio de la democracia, de la paz y del sindicalismo en Colombia”, expresó Ruth Mariela Fernández, miembro de Asodegua.

“No es posible que en este país siga haciendo curso este modo de proceder, en el cual no se puede presentar una voz de protesta ante las políticas de Estado porque enseguida proceden estas amenazas, situación que es de suma preocupación, porque una vez más se demuestra que en este país ser líder social o sindical es una actividad que pone en riesgo la vida de quienes se atreven a levantar la voz en contra de las injusticias sociales que a diario ocurren en Colombia”, manifestó el sindicato en un comunicado.

Por estos hechos las autoridades realizaron un consejo de seguridad donde determinaron que analizarán la veracidad del panfleto, además activaron los protocolos para la toma de denuncias a las personas amenazadas.

Fuente: https://www.radionacional.co/noticia/lideres-sociales/piden-investigar-amenazas-contra-25-lideres-sociales-la-guajira

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Australia’s Bushfires Burned an Area Twice the Size of Florida. Climate Change Means That’s Just the Beginning, a New Report Warns

Australia’s Bushfires Burned an Area Twice the Size of Florida. Climate Change Means That’s Just the Beginning, a New Report Warns

The bushfires that scorched vast tracts of Australia in late 2019 and early 2020 were just a glimpse of what’s to come as global temperatures rise, a landmark report made public on Friday warned.

The Royal Commission into National Natural Disaster Arrangements, which was commissioned by the Australian government, says that global warming over the next 20 to 30 years is inevitable, and Australia must adapt to further changes to the climate.

“Australia will have more hot days and fewer cool days. Sea levels are also projected to continue to rise,” the inquiry, led by a former chief of the Australian Defense Force, a former federal court judge and a climate policy expert, found“Tropical cyclones are projected to decrease in number, but increase in intensity. Floods and bushfires are expected to become more frequent and more intense.”

Climate activists say they are hopeful the report will help break the country’s deadlock on climate reform—and spur a government that had been largely ambivalent on the issue into action.

“Climate change is real, climate change is affecting all of us and it’s time for urgent action,” says Greg Mullins, the former fire chief of New South Wales. “It’s time for the government to listen.”

Although fires are an annual occurrence on the continent, last season’s apocalyptic blazes, known as the “Black Summer” fires, burned up to 83 million acres, an area twice the size of Florida. The report’s findings come as fires rage on America’s West Coast. More than 90,000 people were urged this week to flee their California homes as Santa Ana winds fueled fires. Already, it has been a record-breaking fire season in the U.S., with wildfires tearing across parts of California, Oregon and Washington.

Australia’s last fire season was one of the worst on record, too. More than 30 people died in the blazes, including at least nine firefighters. More than 400 people may have been killed by smoke pollution from the fires, according to a study published in the Medical Journal of Australia. More than 3,000 homes and many other buildings were destroyed, and one researcher, in a widely shared figure, projected that as many as 480 million animals have been killed or would die in the state of New South Wales—where Sydney is located—alone.

The authors did not urge specific action to reduce Australia’s green house gas emissions—most of the report’s 80 recommendations revolved around practical ways to improve Australia’s natural disaster response. Mullins, who is also a councillor at the non-profit Climate Council, says the report makes a stronger statement on climate change than he expected. “It calls for mitigation across all sectors,” says Mullins. “I take that as code for the government must be serious with your policies on climate change.”

A quick search shows the phrase “climate” used 355 times in the 594 page document (in 67 of those instances the phrase “climate change” was used.)

Fuente de la Información: https://time.com/5904762/australia-bushfires-climate-change-report/

 

 

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Green jobs for graduates: what should you study and how can you reskill?

Green jobs for graduates: what should you study and how can you reskill?

Leah Bennett has always wanted to make a difference. The 23-year-old graduate from Preston has volunteered to clean up beaches, investigated the politics behind the Amazon forest fires, researched alternatives to plastic packaging and given up her time to edit a digital magazine for the environmental organisation Louder Than The Storm.

Jobs with purpose wanted
Bennett isn’t alone in looking for graduate opportunities in the environmental sector. A 2018 survey from the Department for Business, Energy and Industrial Strategy found that almost two-thirds (60%) of 18-24 year olds were interested in pursuing a career in the green economy. Even in other industries, this generation of young jobseekers wants to work for organisations that takes sustainability seriously. The graduate recruitment app Debut found that 89% of female and 80% of male students and graduates say they want to work for an organisation with a strong environmental policy. Increasingly, those credentials are being highlighted in job ads, even if the role itself would not be considered “green”.

“It’s becoming a real differentiator for companies,” Kim Connor Streich, marketing director at Debut, says. “And there are an awful lot of opportunities outside of the traditional ‘green’ companies, or on graduate schemes, where you get an all-round understanding of what companies are doing, with the chance to specialise later.”

The green boom
The good news is that the green jobs market is growing fast. Renewable energy, electric vehicles (EV) and smart technologies are at the heart of the UK’s plans to reach net zero carbon emissions by 2050. Worldwide, the Global Commission on the Future of Work expects 24m new jobs to be created by the green economy over the next 10 years.

Graduates from Stem (science, technology, engineering and mathematics) subjects will be key in helping the UK achieve net-zero carbon emissions, says Jacqui Murray from Innovate UK, who leads the Faraday battery challenge for EVs. But part of her mission is also to encourage young people to appreciate the range of skills that will be needed in a green future. “Stem is always a labour of the heart,” she says. “It’s problem solving and it’s teamwork. It’s something everybody can contribute to. You may not be a world-leading scientist, but you may be someone who can fit the pieces together in a facility in Southampton.

“The real power is in the cross-discipline nature of what we do. Stem skills are absolutely going to be at the heart of the green economy, but the ability to communicate and translate those ideas is really important [as well].”

A young woman is working on a wind turbine in an engineering workshop. She is wearing a protective mask as well as blue coveralls.

The benefit of a fresh pair of eyes
Irfan Lohiya, the founder of Green Recruitment Solutions, says he’s seen an increase in demand for graduates in sectors such as waste recycling, water, renewable energy and green investment since he launched his business in 2013. “Organisations have realised that they need to source talent,” he says. “There is an ageing workforce right now in the sector.” A lot of the roles are technical, he adds, and engineering degrees are highly sought after. “Process engineering comes up a lot. Chemical engineering is good because it can be applied to water, waste management and energy process industries.”

In the energy and sustainability consulting sector, Inspired Energy launched its first graduate scheme last September, hiring six candidates from a variety of academic backgrounds to spend two years across its different departments. It’s been so successful that the programme is being extended to 20 graduates this year. “[Graduates] are hungry and ready to get started. And we’ve enjoyed having fresh pairs of eyes,” says Matt Jones, commercial director for optimisation at the firm. “Seeing the enthusiasm light up in them when they latch on to this subject is brilliant.”

Getting the right job for you
Part of the challenge in finding the right role in the green economy is how broad the sector is, says Shannon Houde, a career and executive coach for the impact sector and author of Good Work: How to Build a Career that Makes a Difference in the World.

“I break it down into five key categories: corporate responsibility and sustainability; social impact and international trade and development; sustainable finance and responsible investment; environmental (for example, renewable energy); and smart cities and food.” As well as looking to big brands, such as Unilever, Patagonia and Nike, there are opportunities in the public sector, non-governmental organisations, industry associations and consulting. “There are lots of SMEs worth looking at too, from sustainable fashion to vegan food companies,” she says.

Quote: 'There’s going to be more and more growth in this space. It is definitely a way to future-proof [your career] way beyond your own personal values'

 

Hat maker working in her studio.

Future-proofing your career
Graduates should emphasise skills such as building relationships, communication, project management, research, analysis and reporting, Houde says. It also pays to focus your attention on one or two impact issues, which you can talk about in an interview. That approach has worked for Bennett, who has secured three paid, part-time internships by highlighting the skills she does have. At the Centre for Global Eco-Innovation at Lancaster University, she’s now working as an environmental and sustainability researcher. “I told them: ‘I’m good at research, I can communicate information and I can make it accessible.’ These skills come in handy in so many ways.”

In a challenging post-pandemic jobs market, aligning yourself with the green economy could be a shrewd move, Houde adds. “There’s going to be more and more growth in this space. It is definitely a way to future-proof [your career] way beyond your own personal values.”

To search for all the latest green jobs visit Guardian Jobs

Fuente de la Información: https://www.theguardian.com/guardian-green-jobs/2020/oct/19/green-jobs-for-graduates-what-should-you-study-and-how-can-you-reskill

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México: La leyenda de Pancho Rojas y el tesoro del Cerro Partido

La leyenda de Pancho Rojas y el tesoro del Cerro Partido

La leyenda cuenta que Pancho Rojas un arriero tamaulipeco cruzaba caminando el Cerro Partido en Ocampo, Tamaulipas para dirigirse a su trabajo y un día se detuvo para buscar el tesoro dentro de la cueva, pero nunca imagino lo que pasaría.  Un joven llamado Pancho Rojas, para dirigirse a trabajar siempre cruzaba con su burro por el Cerro Partido, en una de las tantas veces que pasaba por la sierra, se sentó a descansar ante el inmenso sol. Al estar recostado bajo la sombra de un árbol, recordó las historias de los antiguos mexicanos en su comunidad sobre la existencia de un inmenso tesoro en una de las cuevas del cerro, compuesto de joyas, doblones de oro español y demás riquezas en una de las cuevas del cerro.  Te recomendamos: La Mujer Vampiro de la iglesia San Juan Bosco, entre el mito y la realidad Comenzó la búsqueda del oro Con la idea dando vueltas en la cabeza, Pancho pensó que era buena idea salir a buscar aquella fortuna perdida. Por suerte (o desgracia), el arriero encontró la entrada de la cueva, guiado por el brillo del precioso metal que se desbordaba a la entrada del lugar. Pancho en seguida se puso a llenar unos costales, pero cuando iba a salir se le cerró la puerta y escuchó una voz que le dijo: “Todo o nada”. Impactado, el hombrecillo escuchó una voz cavernosa que le susurró al oído: ¿Quieres el tesoro, hijo mío? Todo o nada, Panchito… Asustado, el  hombre echó a andar con los costales cargados en el lomo de su burro, sin voltear la mirada. Siguiendo su recorrido hasta llegar a su casa.  Al mostrar todas las riquezas que descubrió, sus familiares le aconsejaron para alejar todo el mal o desgracias que le pudiera ocasionar  la maldición de la cueva, que pagara una manda de oro a la Virgen del Contadero y que donará la mitad de su fortuna.

La desgracia  Ante la avaricia de Pancho, no lo realizo,  pero un día cuando iba de camino a hacer compras con sus costales repletos de oro,  pasó frente a la imagen de la Virgen y recordó las palabras  que escuchó en la cueva. De pronto, su tesoro se convirtió en piedra, por lo que el arriero busco la manera de regresar al cerro pero no encontró la cueva. Sólo volvió a escuchar aquella tenebrosa voz y ante él apareció un viejo indio. En ese mismo instante, Pancho cayó muerto. Pancho Rojas y sus mulas Los habitantes de la comunidad de «El Contadero» en el municipio de Ocampo, Tamaulipas señalan que al ingresar al Cerro Partido, camino a la Virgen, se puede observar la silueta del arriero Pancho Rojas y sus mulas en la Sierra Madre Oriental.

Fuente de la Información: https://www.milenio.com/cultura/leyendas-tamaulipas-pancho-rojas-tesoro-cerro-partido

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La vía ecosocialista o cómo construir una alternativa para evitar la catástrofe climática

La vía ecosocialista o cómo construir una alternativa para evitar la catástrofe climática

La editorial Sylone – viento sur publica “Como si hubiera un mañana”, un compendio de ensayos para una transición ecosocialista. Desde el feminismo, el sindicalismo o la perspectiva agroalimentaria, el libro plantea la necesidad de desmaterializar la idea de progreso para dibujar un futuro diferente y alejado de la distopía climática.

La crisis climática ha puesto sobre la mesa la inconsistencia de un sistema económico que parece haberle declarado la guerra a la vida. La premisa del crecimiento material sobre la que se asienta el neoliberalismo parece estar más en tela de juicio que nunca y las propias élites empiezan a asumir que el barco hace aguas. El futuro, plagado de incertidumbres, sólo se subroga a las certezas de la ciencia: el clima se está transformando a marchas forzadas por la inacción del ser humano y sus consecuencias cambiarán por completo la forma en la que se han articulado las civilizaciones. En ese punto nace el deseo de transformar las sociedades hacia un horizonte alternativo y vinculado a las premisas de sostenibilidad. Esa es la idea central del libro “Cómo si hubiera un mañana”, un conjunto de ensayos sobre la transición ecosocialista en el que participan voces como Yayo Herrero, Jorge Riechmann, Esther Vivas, Manuel Gari y Marta Pascual, entre otros.

“No se trata de preservar a toda costa el modelo de crecimiento que lleva aparejado necesariamente pérdida de biodiversidad, sino replantearse de verdad que producir para quién producir y cómo hacerlo”, explica a Público Manuel Gari, coordinador de la publicación. “Por más que se intente paliar, por más que se intenten controlar las emisiones con la compraventa de derechos de contaminación, el crecimiento económico va contra los límites biofísicos de la Tierra”, agrega, en referencia a la visión neoliberal del Green New Deal que se impulsa desde la Unión Europea, que representa, a su juicio, una falsa salida de la crisis sistémica que vive la humanidad, con la que no se cuestionan los elementos más dañinos para el medio ambiente y las clases desfavorecidas.

En ese sentido, este compendio de ensayos ecosociales dibuja un futuro más justo y sostenible donde la descarbonización de la economía no sea un escollo sino una oportunidad. El modelo de crecimiento actual, articulado en torno al consumo, hace que bienes superfluos se conviertan en bienes necesarios. Esta es la idea que, según Garí, se debe revertir, poniendo por delante las necesidades de las mayorías y los límites biológicos del planeta. “Hay que cambiar la óptica de justicia social y redistribución de la riqueza, pero también eliminar las formas de producción contaminantes”.

La periodista Esther Vivas aborda en el libro la necesidad de cambiar las dinámicas capitalistas que desde la segunda mitad del siglo XX llegaron a los huertos del mundo. Las transformaciones agrarias han sido, a lo largo de la historia contemporánea, los grandes ejes vertebradores de proyectos revolucionarios. Quizá, porque no hay nada más emancipador que la soberanía alimentaria. “La lógica del sistema capitalista viene a convertir necesidades y derechos en objeto de negocio. Ante esta realidad es fundamental tomar conciencia de que la alimentación está sometida a los intereses socioeconómicos que hacen que no se cultive para generar alimentos sino para ganar dinero”, denuncia la experta.

Frente a los monocultivos industrializados y la intensificación del campo, Vivas dibuja una alternativa agroecológica, donde las comunidades se articulen en torno al ideal de consumo de proximidad de carácter extensivo. “Lo que estamos viendo es que una alimentación ecológica y de kilómetro cero está calando en amplios sectores de la población. El reto actual pasa por disputar esa idea al capitalismo, que considera que con una etiqueta bio o km 0 puede mercantilizar una idea justa. Lo que se plantea es alcanzar un modelo agroalimentario basado en la producción ecológica, local y campesina. Si esto se consigue, va a ser difícil que la industria coopte las alternativas y las vacíe de contenido como suele hacer con todo, produciendo alimentos de proximidad, pero con transgénicos, o ecológicos, pero cultivados en la otra punta del mundo y con una gran huella de carbono”.

La transición ecológica planteada en el libro no se queda en el campo, sino que llega a todos los sectores de la sociedad, con el objetivo final de desmaterializar, en la medida de lo posible, la idea de progreso. Para ello, las clases trabajadoras y los sindicatos se prestan como ejes vertebradores del cambio. “Sin la clase trabajadora y sin la entidad consciente de sus organizaciones más representativas, el cambio de modelo productivo y energético se ve muy dificultado”, advierte Gari. “Esa clase trabajadora, que es heterogénea en todos sus aspectos, articula una mayoría social en los procesos productivos que puede permitir inclinar la balanza en un sentido u otro.

Los cambios que se persiguen o se plantean en esta publicación, abordados desde la transversalidad existente en las clases trabajadoras, van encaminados, no solo a poner fin a un modelo industrial y energético contaminante, sino a conseguir nuevos derechos laborales que contribuyan a esa descarbonización. La reducción de la jornada laboral, un debate cada vez más ineludible, podría permitir que se redistribuya el empleo y que la sociedad pueda tener más tiempo libre, no para consumir, sino para descansar, para formarse y para poder participar democráticamente en las transformaciones ecosociales que se tejen.

Desde el punto social, Gari recalca que esta nueva configuración ideológica que ya está cogiendo fuerza en las clases trabajadoras viene de la mano de sectores concretos como el campesinado mundial, que “ha reaparecido en la escena” con la legitimidad de estar experimentando cómo la tierra es cada vez menos fértil y menos accesible. Pero también de la mano de la juventud mundial. “El fenómeno de Greta Thunberg es importante no sólo por lo que pueda decir, sino porque ha puesto sobre la mesa un reclamo que estaba dormido. Si la hija de un obrero metalúrgico tiene conciencia ecológica, es posible que la lleve a casa y su padre la acabe teniendo. La incorporación de los jóvenes a esta lucha es imprescindible“.

Junto a ello, los ecofeminismos se prestan como uno de los factores más determinantes para trazar en el horizonte un futuro esperanzador. Así lo entiende Marta Pascual, otra de las autoras del ensayo en cuestión, que plantea la necesidad de que los cambios pasen por“todas las personas no hegemónicas” que no han sido representadas en el poder a lo largo de la historia. “El futuro que se abre requiere de mucha de la sabiduría que se ha construido a través de la práctica del cuidado, que tradicionalmente ha estado en manos de las mujeres”, arguye.

En cierta medida la perspectiva feminista agrega al proyecto de transición la conciencia de que el ser humano es ecodependiente, es decir, un ser que requiere de los cuidados de otros miembros de su especie y que depende de la naturaleza para poder sobrevivir. “En la cultura actual esta interdependencia ha desaparecido”, recalca Pascual. “Hemos visto durante la crisis de la covid que somos muy vulnerables y que necesitamos de los cuidados para salir adelante“.

De algún modo, la interrelación de los ecofeminismos con el empoderamiento agroecológico y la perspectiva de clase sirve de punto de partida para imaginar futuros alternativos y utópicos donde la vida se ponga en el centro. Se trata de progresar hacia una sociedad dónde los individuos no sean opresores ni agresivos con su entorno natural. Tal y como zanja el filosofo Jorge Riechmann, el reto es tan mayúsculo, que la transformación económica y cultural requiere también de una suerte de “conversión” individual, con la que los propios ciudadanos adquieran una conciencia global del problema y dejen atrás esas formas de consumo que atentan contra el planeta.

Fuente de la Información: https://vientosur.info/59093-2/

 

 

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