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La odisea de volver a clase o el espejismo de la educación en Venezuela

Por: El País

Crumilka Curvelo saca unos muñecos artesanales, varias carpetas con afiches didácticos, folletos de Romeo y Julieta y Un tranvía llamado deseo dramatizados por sus alumnos y una colección de cartas de restaurant hechas con materiales de desecho. Los muestra con orgullo. La maestra, de 52 años, usaba estos recursos para mantener la atención de sus alumnos en una escuela pública en el barrio 23 de Enero, en el centro de Caracas. Eran sus armas en la difícil batalla por retener a los estudiantes en el aula en un país que atraviesa una profunda crisis humanitaria y donde la falta de comida, agua, electricidad, transporte o gasolina son razones frecuentes para faltar a clases.

Un nuevo año escolar comenzó esta semana a distancia en Venezuela y uno de los principales temores se ha confirmado. La pandemia se ha convertido en un colador por el que escapan alumnos y también maestros, que además se han declarado en conflicto en reclamo por mejores salarios. Crumilka tiene razones para protestar. Varios días en la semana tiene la nevera vacía. Logra comer cuando alguien le regala un kilo de arroz o de harina. El teléfono con el que puede comunicarse se lo regaló un exalumno que emigró del país. En el colegio en el que trabaja, de 39 profesores del bachillerato solo se han reincorporado cinco. En la primara ha faltado la mitad. Al menos 55 alumnos se han retirado, una parte de ellos para seguir sumando al goteo migratorio de venezolanos, en medio del agravamiento de la crisis económica por la pandemia.

La profesora de inglés Crumilka Curvelo.
La profesora de inglés Crumilka Curvelo.ANDREA HERNÁNDEZ

La maestra tiene a cargo más de 300 alumnos de diez secciones de bachillerato a los que enseña inglés. Su sueldo no supera los 2 dólares mensuales, el salario mínimo en Venezuela. “Ahora haré una suplencia en Química porque el profesor consiguió trabajo en una tienda en la que le pagan 8 dólares al mes y se retiró”, dice. En los primeros meses de la cuarentena también perdió a uno de sus alumnos porque se fue a trabajar con el papá en un mercado de la ciudad. “Les pagaban con restos de verdura o pescado”, cuenta Crumilka.

Los tres meses que transcurrieron entre marzo y junio las clases fueron a distancia, con todas las dificultades que eso significa para un país que ostenta la Internet más lenta de la región y en el que solo cuatro de cada 10 venezolanos tiene una línea de teléfono móvil activa, según las estadísticas oficiales de 2019. Crumilka recuerda que un día pasó 16 horas intentando revisar un correo con tareas adjuntas de sus alumnos. “Es demasiado frustrante”, dice, sobre todo porque su chistera de trucos educativos debe quedarse guardada. Las condiciones no mejoraron durante el receso de agosto. Se enseñará a través de guías que los padres deben recoger cada 15 días y algunos mensajes de WhatSapp que llegan a destiempo.

Para los sindicatos, que agrupan a 430.000 docentes de la educación pública en el país, no hay condiciones para volver a clases. Pidieron aplazar el inicio a clases, pero no fueron escuchados por el gobierno de Nicolás Maduro. En un sondeo que hizo la Fundación para el Desarrollo Integral Docente sobre el impacto del coronavirus en Venezuela se recoge que solo 10% de los alumnos reporta tener una conexión estable, 67% no dispone de recursos materiales para el trabajo en casa y 94% de los docentes opina que la mayoría no tienen buen servicio de electricidad, ni capacitación digital para cumplir con el programa educativo.

El conflicto sindical de calle se ha trasladado al mundo virtual. Solo los colegios privados, que representan solo 15% de la matrícula escolar, han comenzado clases en línea con los vaivenes de la luz y el internet. El resto acumula días sin recibir educación y la brecha de la desigualdad crece. Aunque es un año atípico para la educación en casi todo el mundo, en las fragilidades de Venezuela la pandemia supone un enorme retroceso.

El aula en casa

Iris Pellicer dice que muchos de los niños del barrio José Félix Ribas, en el populoso Petare, al este de Caracas, no volvieron a recibir clases después de que se decretó la cuarentena por la covid-19 en marzo pasado. Por eso decidió abrir una especie de escuela en su casa, donde recibe a los alumnos del vecindario en grupos de cinco. “Eso de tener tanto tiempo a los niños sin hacer nada me preocupa”, dice, “¿Qué va a ser de Venezuela en cinco años si esta es la educación que vamos a tener?”

Pellicer solo tiene una tablet, un móvil con el que tiene que pescar señal y los libros que dejaron sus hijos. Pero eso es mucho más de lo que tienen algunos de los alumnos que recibe, que ya han pasado seis meses sin estudiar. La escuelita, como la llama, es un paliativo a sus angustias. “Imagínate a un muchacho que le envíen unos polinomios por WhatsApp. Acá tienen un profesor al que le pueden preguntar”, dice la mujer de 56 años, que también intenta culminar la carrera de Derecho de forma online.

La pequeña contención que hace Pellicer en su barrio no altera los tristes indicadores que mostraba Venezuela previo a la pandemia. La Encuesta de Condiciones de Vida del Venezolano, realizada por tres universidades del país, reveló que entre 2019 y 2020 se reportaron 1,7 millón menos alumnos en todo el sistema escolar, desde la educación inicial hasta el nivel universitario. También aumentó el rezago. Casi un 20% de los estudiantes entre 12 y 17 años tiene dos años de atraso y un 18% va retrasado un año. La cobertura educativa en Venezuela tocó techo y retrocedió, de acuerdo al informe. El año pasado, un 40% de los alumnos faltaba con con frecuencia a clases.

Niños en una clase en la escuela improvisada por Iris Pellicer.
Niños en una clase en la escuela improvisada por Iris Pellicer.ANDREA HERNÁNDEZ

Fausto Romeo representa a una asociación de colegios privados en Venezuela. En algunos de estas instituciones han grabado clases en video, usan plataformas digitales y han intentado cumplir con un horario y actividades escolares desde casa. “No es solo el tema educativo, es también la psicoafectividad que proporciona la escuela. Los alumnos necesitan ver a sus maestros y a sus compañeros. Mi mayor preocupación es que con esto estaremos perdiendo muchachos”, dice.

En los colegios privados un maestro puede ganar entre 80 y 100 dólares al mes. Es una diferencia enorme con respecto a las tablas salariales del sector público, pero tampoco es suficiente. Luis Martínez Vera, de 63 años, es profesor de ciencias sociales en los dos sectores. Está en la bisagra de la desigualdad. Con los alumnos del colegio privado interactúa a través de una plataforma digital, con los del público solo intercambia correos electrónicos. Pese a los dos ingresos salariales, el docente, que tiene dos carreras universitarias y maestrías, trabaja como jardinero cerca de su casa para poder hacer ahorros. También siembra tomates, pimentones o papayas en su casa en Caracas, para poder comer «lo que es prohibitivo comprar en un supermercado.

https://elpais.com/internacional/2020-09-27/la-odisea-de-volver-a-clase-o-el-espejismo-de-la-educacion-en-venezuela.html

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Infancia en Ucrania: jugar a 500 metros de la guerra

Unos 50.000 niños continúan viviendo en la línea del frente ucraniano seis años después del inicio de la guerra del Donbás en un estado de desprotección y vulnerabilidad que ha empeorado con la crisis de la covid-19

  • Unos 50.000 niños continúan viviendo en la línea del frente. Se encuentran en una situación de desprotección y vulnerabilidad que ha empeorado con la crisis de la covid-19. Cerca del puesto de control fronterizo de Mayorsk, uno de los cinco del este de Ucrania, se reúnen cada sábado los niños de Zaitseve. Esta pequeña población de 3.000 habitantes antes de la guerra quedó dividida en cuatro por el conflicto. La escuela, la iglesia y un amplio territorio quedaron en la República Popular de Donetsk (DNR, por sus siglas en ruso). Tres fragmentos más, alejados entre sí, terminaron bajo control del Gobierno ucraniano.Unicef estima que más de 100.000 niños viven a una distancia menor de diez kilómetros de la línea del frente. En la imagen, Helena Rozvadovska (35), exportavoz de la Oficina Presidencial de Defensa de la Infancia y actualmente voluntaria en la asociación Voices of Children, acompaña a dos niñas a casa para solicitar el permiso a los padres y llevarles una semana de excursión a Leópolis, en la otra punta del país, con el resto de sus compañeros.
  • Alrededor de 150 menores han perdido la vida en el este de Ucrania. Algo más de 220 si se suman los 80 que perecieron en el avión derribado de Malaysia Airlines en julio de 2014, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). El aparato, un Boeing 777 que cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur, fue alcanzado por un misil cerca de Donestk. No hubo supervivientes, según el Gobierno ucranio, que culpó a los separatistas prorrusos. En la imagen, Yaroslav (11) y Vadym (9) juegan en el parque.
    2Alrededor de 150 menores han perdido la vida en el este de Ucrania. Algo más de 220 si se suman los 80 que perecieron en el avión derribado de Malaysia Airlines en julio de 2014, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). El aparato, un Boeing 777 que cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur, fue alcanzado por un misil cerca de Donestk. No hubo supervivientes, según el Gobierno ucranio, que culpó a los separatistas prorrusos. En la imagen, Yaroslav (11) y Vadym (9) juegan en el parque.
  • Todos los sábados, los niños de las tres zonas controladas por el Gobierno se juntan en la fracción del pueblo ubicada en los 500 metros que separan los controles militares de uno y otro bando. Allí disponen de un edificio y un pequeño patio cuya ubicación exacta piden no desvelar por seguridad.
    3Todos los sábados, los niños de las tres zonas controladas por el Gobierno se juntan en la fracción del pueblo ubicada en los 500 metros que separan los controles militares de uno y otro bando. Allí disponen de un edificio y un pequeño patio cuya ubicación exacta piden no desvelar por seguridad.
  • Las personas que decidieron quedarse conviven con las propiedades destruidas de los que fueron sus familiares o amigos. Según el Gobierno ucranio, continúa habiendo 1,4 millones de desplazados internos en el país. Otros organismos internacionales como el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC), reducen la cifra hasta los 730.000.
    4Las personas que decidieron quedarse conviven con las propiedades destruidas de los que fueron sus familiares o amigos. Según el Gobierno ucranio, continúa habiendo 1,4 millones de desplazados internos en el país. Otros organismos internacionales como el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC), reducen la cifra hasta los 730.000.
  • Ir al parque o conducir el coche automático de la voluntaria Helena Rozvadovska son otras de las actividades preferidas de los más pequeños. Anton (12) acostumbra a llevar un gorro negro para ocultar los restos de metralla de una bomba que también destrozó su casa.
    5Ir al parque o conducir el coche automático de la voluntaria Helena Rozvadovska son otras de las actividades preferidas de los más pequeños. Anton (12) acostumbra a llevar un gorro negro para ocultar los restos de metralla de una bomba que también destrozó su casa.
  • Las únicas ONG que llegan a este lugar lo hacen a través de voluntarios independientes. En el pueblo, los más pequeños juegan cerca de minas, militares o parques con alambre de cuchilla. En los inicios del conflicto estuvieron más de un año sin electricidad y todavía hoy siguen sin contar con asistencia médica civil.
    6Las únicas ONG que llegan a este lugar lo hacen a través de voluntarios independientes. En el pueblo, los más pequeños juegan cerca de minas, militares o parques con alambre de cuchilla. En los inicios del conflicto estuvieron más de un año sin electricidad y todavía hoy siguen sin contar con asistencia médica civil.
  • La mayoría de padres no valora invertir en la formación de sus hijos y tan solo unos pocos tienen la fortuna de alejarse unas decenas de kilómetros. Todo para continuar sus estudios en un país cuyo salario mínimo no alcanza los 155 euros, pese a haberse triplicado desde 2016. A la izquierda de la foto, una pareja de adolescentes que comenzó su relación en mitad de la guerra. A la derecha, Mykyta (14) lleva a hombros a su hermano Artem (7) y Mykola (16), otro amigo del grupo.
    7La mayoría de padres no valora invertir en la formación de sus hijos y tan solo unos pocos tienen la fortuna de alejarse unas decenas de kilómetros. Todo para continuar sus estudios en un país cuyo salario mínimo no alcanza los 155 euros, pese a haberse triplicado desde 2016. A la izquierda de la foto, una pareja de adolescentes que comenzó su relación en mitad de la guerra. A la derecha, Mykyta (14) lleva a hombros a su hermano Artem (7) y Mykola (16), otro amigo del grupo.
  • La guerra cumple el sexto aniversario y lo más pequeños no tienen ningún otro recuerdo de infancia. Han crecido rodeados de pobreza, odio y armas. Las consecuencias económicas de la crisis sanitaria son un nuevo desafío en un lugar sin oportunidades. 2019 fue el primer año en el que ningún menor de Zaitseve tuvo que cruzar la línea cada mañana para ir a la escuela.
    8La guerra cumple el sexto aniversario y lo más pequeños no tienen ningún otro recuerdo de infancia. Han crecido rodeados de pobreza, odio y armas. Las consecuencias económicas de la crisis sanitaria son un nuevo desafío en un lugar sin oportunidades. 2019 fue el primer año en el que ningún menor de Zaitseve tuvo que cruzar la línea cada mañana para ir a la escuela.
  • Olexandra (12) y Maria (11) viven en el enclave más alejado de Zaitseve. Necesitan conducir una hora en coche por una carretera llena de socavones y peligro real de fuego cruzado para llegar al punto de encuentro con el resto. Además, desde 2014, el este de Ucrania se ha convertido en una de las zonas más minadas del planeta, según la organización Cluster Munition Monitor.
    9Olexandra (12) y Maria (11) viven en el enclave más alejado de Zaitseve. Necesitan conducir una hora en coche por una carretera llena de socavones y peligro real de fuego cruzado para llegar al punto de encuentro con el resto. Además, desde 2014, el este de Ucrania se ha convertido en una de las zonas más minadas del planeta, según la organización Cluster Munition Monitor.
  • Ya son más de 13.000 las vidas perdidas en un conflicto que llega a los seis años y que sigue sin resolver el problema identitario. La cicatrización y la respuesta al odio quedarán en manos de una generación criada en la guerra y cuyo futuro es una gran incógnita.
    10Ya son más de 13.000 las vidas perdidas en un conflicto que llega a los seis años y que sigue sin resolver el problema identitario. La cicatrización y la respuesta al odio quedarán en manos de una generación criada en la guerra y cuyo futuro es una gran incógnita.Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/08/25/album/1598365687_042846.html#foto_gal_10

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India: Modi: India’s Vaccine Capacity Will Help All

Modi: India’s Vaccine Capacity Will Help All

India as the world’s biggest vaccine maker will use its resources «for all humanity» in the battle against the coronavirus, Prime Minister Narendra Modi told the United Nations (UN) on Saturday.

In his address to the virtual UN General Assembly (UNGA) Modi made no direct mention of climate change or of India’s current border tussle with China following a clash in June when 20 Indian troops died, however.

«As the largest vaccine producing country of the world… India’s vaccine production and delivery capacity will be used to help all humanity in fighting this crisis,» Modi said.

India will also help all the countries in enhancing their cold chain and storage capacities for the delivery of the vaccines,» he said.

On Friday Australian Prime Minister Scott Morrison had insisted in his speech to the UN that any nation that develops a COVID-19 vaccine share it universally.

Morrison made the strongly worded appeal as the United States (US) resists global efforts to collaborate on a vaccine.

«This is a global responsibility and it’s a moral responsibility for a vaccine to be shared far and wide,» Morrison had said.

More Influence

Modi also steered clear of directly mentioning Pakistan despite Prime Minister Imran Khan having used his UN address to lambast India over Kashmir and the New Delhi government’s Hindu nationalist ideology.

But Modi reiterated India’s calls for reform of the UN and for the world’s second-most populous country to be given more influence in the global body.

«Over the last eight to nine months, the whole world has been battling the pandemic of the coronavirus. Where is the United Nations in this joint fight against the pandemic? Where is its effective response?» Modi said.

India’s 1.3 billion people «have been waiting for a long time for the process for the reforms of the United Nations to get completed,» Modi said.

«Today, people of India are concerned whether this reform process will ever reach its logical conclusion. For how long will India be kept out of the decision-making structures of the United Nations?»

India together with Norway, Ireland and Mexico will become a non-permanent member of the UN Security Council (UNSC) for a two-year term beginning on 1 January, 2021. – AFP

Fuente de la Información: https://theaseanpost.com/article/modi-indias-vaccine-capacity-will-help-all

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Estados Unidos: 6 Ways to Avoid Isolation Fatigue While Balancing the Demands of Remote Work

6 Ways to Avoid Isolation Fatigue While Balancing the Demands of Remote Work

 

Covid-19 has confronted businesses and employees with the acute challenges of remote work, underscoring the need to provide the right tools, planning, and support to ensure people stay healthy, connected, and productive. Managers are focused on working with employees to ensure the right infrastructure is in place, not just in technology but also in the way they set up expectations, processes, and priorities.

Of course, if remote workers lack the right tools or access to information, they’ll feel disconnected, disorganized, and disengaged. So it’s been vital to put in place the right tools, from computers, microphones, and cameras to the right software and apps. To create a productive ecosystem, employees also need easy access to group and shared drives and a plan for setting up team goals, deliverables, and timelines. Sharing schedules and documenting team members’ preferred working hours are also important.

But working from home is the new reality for many people. It’s not just equipment and process that are needed; employees are confronting new issues around feeling disconnected from the office while facing new pressures at home. So leaders need to think about new ways of helping workers manage expectations around both office and family.

This means managers must be realistic about the challenges. Working at home may mean more multitasking. Some employees may be less productive, so encourage employees to set achievable daily tasks and goals. If those go well, gradually make the goals more ambitious. Get employees to agree on workloads, projects, and priorities with their manager and communicate them to the team.

Keeping the whole team connected is crucial. Get the communication wrong and team collaboration grinds to a halt, customer focus could fail, and innovation could be stifled. So it’s important for each team member to be aware of others’ projects, timelines, and goals. Syncing responsibilities and deadlines with teammates helps manage projects, maximizes efficiency, and ensures that everyone’s work gets done. Online meetings should have clear goals, agendas, and outcomes, so send pre-reads sufficiently in advance.

Connectivity is only one solution for enabling remote working. Failure to provide remote workers with the right support can affect their motivation, productivity, and work-life balance. Isolation fatigue could easily set in, so encourage employees to think about these steps:

Set Expectations With the Family

Set Boundaries With a Workspace

Urge employees to carve out a space, zone, or approach to work that’s separate from family members when they need privacy or are on a call. Wearing headphones or placing a sign on the back of their chair or monitor works as a clear signal to others.

Build a Routine, And Practice Good Self-Care

Encourage a routine that helps get work done efficiently and effectively. For some people, this means rebuilding their home office environment. For others, it’s about establishing a new routine. It’s important to set reasonable boundaries so workers don’t feel that they’re “always on” when working remotely. Breaks need to be prioritized to avoid burnout. And routines need to include staying connected with social communities, including business resource groups and work support groups on platforms like Workplace, Facebook, and Instagram.

Stick to Meeting Schedules

Working remotely doesn’t mean working reactively. Give employees the freedom to push back on last-minute conversations and spontaneous meetings—particularly those unrelated to their priorities.

Socialize With Colleagues

Isolation is a common problem for remote workers, so it’s more important than ever to come together. Try creating and participating in chat threads where team members can talk about common interests. Video calls are better to connect with colleagues, even just for an end-of-day watercooler chat. They also help introverts—who’d rather not socialize—periodically connect with team members.

Communicate with Clarity and Positivity

Working remotely makes it vital for communications, especially by email or chat, to be clear and positive, or they may be viewed as cold or indifferent. Happy emojis, fun photos, and generous compliments all are tools to maintain morale and build rapport.
Fuente de la Información: https://hbr.org/sponsored/2020/07/6-ways-to-avoid-isolation-fatigue-while-balancing–the-demands-of-remote-work
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Costa Rica: Universidad replantea formación de futuros médicos ante pandemia

Universidad replantea formación de futuros médicos ante pandemia

UCIMED creó hospital con consultorios, equipo médico, simuladores y todo lo necesario para que los estudiantes demuestren su conocimiento

La pandemia del Covid-19 ha representado todo un reto para los diversos sectores de la sociedad y la educación superior no es la excepción.

El nuevo escenario afecta particularmente la formación de médicos, que implica cercanía de los estudiantes con los pacientes y con el ambiente hospitalario en sí. Al ser un proceso determinante para los estudiantes, las universidades han buscado soluciones para que a pesar de la situación, los estudiantes puedan obtener el mismo aprendizaje.

Por ejemplo, la Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED) recreó escenarios similares a los que enfrentan los médicos a través del Hospital UCIMED, que cuenta con consultorios, equipo médico, simuladores y todo lo necesario para que los estudiantes demuestren su conocimiento y destrezas, como lo hacían anteriormente en las consultas médicas.

“Esta coyuntura nos ha obligado a buscar alternativas para mantener siempre activa la academia, a pesar de los contratiempos y del cierre temporal de hospitales para las prácticas, rotaciones e internados de los futuros profesionales”, explicó el doctor Pablo Guzmán, Rector de UCIMED.

Carlos Siri, Decano de Medicina de la universidad, añadió: “Durante esta pandemia las clases y muchas de las evaluaciones, se han realizado de forma virtual y con total éxito. Sin embargo, el reto principal ha sido la enseñanza presencial y nos hemos adecuado a esta realidad, para proponer y ofrecer alternativas, porque es claro que la formación académica no puede detenerse”.

Actualmente, casi 500 estudiantes de medicina de UCIMED se enfrentan a los distintos escenarios clínicos, que implican las patologías más comunes, hasta las más severas. Asimismo, la universidad mantiene activos sus laboratorios y prácticas supervisadas o rotaciones.

Fuente de la Información: https://adiariocr.com/educacion/universidad-replantea-formacion-de-futuros-medicos-ante-pandemia/

 

 

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Yemen podría tener más de un millón de infectados con el coronavirus

Yemen podría tener más de un millón de infectados con el coronavirus

La ONU exhortó una vez más a la solidaridad con el pueblo de Yemen, donde podría haber un millón de casos de COVID-19. El líder de la Organización advierte que habrá una hambruna inminente y devastadora si no se consiguen fondos para asistir a la población.

La ONU realizó este jueves un evento de alto nivel sobre Yemen para pedir apoyo internacional frente a los efectos de la pandemia de COVID-19, el aumento de los ataques y el empeoramiento de la situación humanitaria.

En ese foro, el Secretario General indicó que si bien los casos reportados de COVID-19 apenas superan los 2000, expertos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres estiman que ya sumarían un millón los contagiados con el coronavirus en el país árabe.

António Guterres agregó que en ese escenario, la tasa de mortalidad llegaría al 30% debido a la destrucción de las instalaciones de salud durante el conflicto, según calcula la Universidad John Hopkins.

Escalada de violencia

Guterres también dijo que los ataques aéreos de la coalición liderada por Arabia Saudita y los enfrentamientos terrestres entre esas fuerzas y los houthis han causado numerosas víctimas entre la población civil.

Además, se estima que 14.500 migrantes están varados en Yemen y que muchos de ellos no tienen acceso a la asistencia alimentaria y de salud que brindan las agencias humanitarias de la ONU y sus socios en el terreno.

El titular de la ONU deploró la escalada de violencia pese a que las partes en conflicto han manifestado apoyo a su llamamiento a un alto el fuego global en el marco de la pandemia.

Añadió que agosto fue el mes con más muertes en lo que va de este año y detalló que una de cada cuatro víctimas civiles feneció o resultó herida dentro de la casa.

En este contexto, instó nuevamente a todos los actores a que cooperen con el enviado especial de las Naciones Unidas a ese país y a que “se comprometan de buena fe y sin condiciones con los esfuerzos por llegar a un acuerdo sobre la Declaración Conjunta”.

Guterres explicó que esa declaración comprendería un alto el fuego nacional y medidas económicas y humanitarias para generar confianza y permitir la reanudación del proceso político.

Afirmó, asimismo que la Organización seguirá apoyando la implementación de los entendimientos ya alcanzados en el país.

Buque petrolero

Por otra parte, el Secretario General reiteró su preocupación por el buque carguero Safer, anclado en la costa oeste de Yemen desde 2015 como depósito de combustible, ya que al no haber tenido mantenimiento desde hace cinco años podría tener algún derrame, explosión o incendio“ con consecuencias humanitarias y ambientales catastróficas para el país y la región”.

Entre las secuelas más graves en caso de un siniestro de la embarcación estaría el cierre durante varios meses del puerto de Hodeida, el punto de entrada de los suministros alimentarios para millones de personas.

Urgencia de recursos

Guterres conminó a los donantes internacionales que cumplan con sus promesas de financiar el plan de respuesta de la ONU en vista de que sólo han desembolsado el 30% de la cantidad solicitada para las operaciones humanitarias.

Subrayó que se trata del nivel más bajo de recursos a esta altura del año.

Finalmente, el Secretario General advirtió que se están cerrando programas de asistencia vital y recalcó el peligro de una “hambruna devastadora” en el país si el dinero no llega pronto.

“Ahora es el momento de ayudar al pueblo de Yemen”, enfatizó.

Fuente de la Información: https://news.un.org/es/story/2020/09/1480682

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España: Códigos y Alertas que no llegan. En primera persona: «He dado positivo, usado Radar Covid y no ha servido para nada»

CÓDIGOS Y ALERTAS QUE NO LLEGAN

En primera persona: «He dado positivo, usado Radar Covid y no ha servido para nada»

Mario González, un joven mallorquín, cuenta su experiencia con la ‘app’ Radar Covid tras su positivo. Tardó un día en recibir el código y sus contactos estrechos, hasta ocho días en recibir alerta

Me llamo Mario, tengo 30 años, vivo en Mallorca y el pasado martes 15 de septiembre me dieron el resultado de mi PCR: soy positivo por coronavirus. Todo empezó unos días antes, sobre el 9 de septiembre, cuando comencé a sentir cansancio y dolores de cabeza. Lo atribuí al trabajo, estaba con jornadas de 12 horas y durmiendo muy poco, pero la cosa fue a más. Dos días después, llegó la tos. Tampoco le di más importancia, no eran síntomas fuertes ni tenía fiebre. El domingo fui con mi chica, con la que vivo, y un amigo a comer, pero esa tarde los síntomas fueron a peor: se añadió un fuerte dolor en los ojos y visión borrosa.

Al llegar a casa, llamé inmediatamente al número de InfoCovid en Mallorca y me dijeron que no eran suficientes síntomas. Estaba preocupado, trabajo en una oficina, mis padres son población de riesgo… pero no llegué a tener más de 37,5 de fiebre. «Nada, nada, ni caso, tú a tu casa tranquilo y si te encuentras peor, nos vuelves a llamar, pero de momento no tiene sentido hacer PCR«, me dijeron. Tengo la gran suerte de que mi suegra es enfermera, trabaja en la Sanidad Pública, y a través de ella logré que al día siguiente, el lunes, nos hicieran la prueba a mí y a mi novia. En menos de 24 horas, el martes 15, me avisan del centro de salud: mi chica da negativo y yo positivo.

Se pone el protocolo en marcha, me llama una rastreadora, me pide todos los contactos con los que he estado y entonces le pregunto: «¿Me puedes dar un código para meter en Radar Covid y notificar el positivo?». Yo tenía instalada la ‘app’ desde agosto, soy un poco friki, pruebo todas estas cosas, en cuanto estuvo disponible me la bajé. Mi sorpresa fue escuchar su respuesta. «No tengo ni idea, no sé cómo funciona eso ni tengo el código«. Me pide que llame otra vez a InfoCovid y se empiezan a pasar la pelota unos a otros. Me tiré buena parte del día telefoneando a un sitio y a otro para que me lo dieran. A la cuarta llamada lo conseguí, me llegó el código por SMS.

Esto es lo primero que me pareció increíble. Igual que te llaman para informarte de que eres positivo, en ese momento creo yo que te deberían decir, «si tienes la ‘app’, te podemos pasar el código, por favor, utilízalo». Pero no solo no lo hacen sino que, tras pedirlo yo a todo el mundo, el centro de salud, mi médico, la rastreadora, el InfoCovid… nadie sabía nada y parecía que les hablaba en chino.

La cosa no acabó ahí. Una vez metí el código, me quedé a la expectativa a ver cómo funcionaba todo. Aunque al meterlo me sorprendió que la ‘app’ te mostraba frases en inglés [se puede ver en el vídeo debajo]. Para mí no es problema, lo entiendo perfectamente, pero habrá mucha gente que no y eso les llevará a no seguir adelante. Imagino que es temporal, pero no es lo ideal, la ‘app’ no está pulida. Me olvidé de ello y esperé a ver qué pasaba.

Me aislé en casa, bajaba a la cocina solo para desayunar, comer y cenar, y le preguntaba a mi chicha, «oye, ¿te ha llegado alguna alerta de la ‘app’?». Su respuesta era siempre la misma: no. Preguntaba a los amigos con los que había estado mucho más de 15 minutos a menos de dos metros. Nada. A mi chica le acabó llegando cinco días después de meter el código. A mi cuñado, ocho días después. A un amigo con el que estuve justo el día anterior de mi PCR comiendo codo con codo, que se ha aislado, todavía no le ha llegado nada. A algunos de estos contactos les han hecho rastreo tradicional, a otros no. Pero si a ellos les ha tardado tanto en llegar la alerta, a los contactos que yo no he facilitado como estrechos porque no los conozco les habrá pasado lo mismo.

¿Mi opinión personal? Esta ‘app’, así, no es útil. En mi caso, al menos, no lo ha sido. Si no se notifica a todos los contactos estrechos y los que sí reciben la alerta la reciben con tantos días de retraso, ¿de qué vale? Antes de ocurrirme esto, yo creía ciegamente en esta idea. Y ojalá se solucionen estos problemas, porque creo que puede ser de gran ayuda, pero hoy por hoy, con este funcionamiento, no sirve para nada. Si estuviéramos en marzo o en abril, entendería estos fallos. Pero estamos en septiembre, hemos tenido tiempo para solucionar estas cosas. A raíz de esto, lo que les he dicho a mis amigos, familiares y personas cercanas con quienes he estado en contacto es muy sencillo: protegeros vosotros mismos porque ni la ‘app’ ni el sistema funcionan como tendrían que funcionar.

A raíz de este caso, que no es en absoluto aislado (más aquíaquí o aquí), Teknautas ha hablado con varios programadores conocedores del funcionamiento de Radar Covid y señalan dos problemas y responsables diferentes: el retraso en la entrega de los códigos es cosa de cada comunidad, mientras que el retraso en el envío de las alertas está en el tejado de la Secretaría de Digitalización e Inteligencia Artificial (Sedia). Es este organismo quien gestiona el servidor que comprueba dos veces al día las listas de claves de positivos y contactos estrechos. Este diario se ha puesto en contacto tanto con la Sedia como con fuentes del Gobierno de Baleares para conocer su versión sobre esta problemática.

EFE.

¿Por qué los rastreadores desconocen cómo facilitar un código a un positivo en coronavirus? «La verdad es que no lo sé. En teoría, todos están formados, tanto en la central de covid, que es donde están los rastreadores que realizan las llamadas, como en los centros sanitarios, pero siempre se puede escapar algún caso que no esté al tanto de cómo funciona el sistema«, explica una fuente del Departamento de Tecnología del Gobierno de Baleares, responsable de la ‘app’.

¿Por qué los contactos estrechos de este contagiado tardaron hasta ocho días en recibir la alerta y otros ni siquiera la han recibido? Preguntados al respecto, fuentes de la Sedia explican que «las alertas no las envía el servidor. Este pone a disposición de los terminales los ficheros de claves infectadas que se descargan y cada terminal hace una comparación con sus claves almacenadas para ver si ha habido exposición al riesgo (siempre en el móvil). En este caso puntual, podría haber habido problemas de acceso a internet en esos dispositivos«, explican. Mario lo niega: en ningún momento hubo problemas de acceso a internet.

Las fuentes del Gobierno balear también discrepan. «El tema de las alertas claramente está en el tejado de la Sedia. Cuando tú metes un código en el móvil, la ‘app’ consulta el registro de códigos de teléfonos con los que has estado en contacto en los últimos cinco días. Luego lanza una petición al servidor de la Sedia para contrastar esa lista con la actualizada en el servidor. Esto lo hace dos veces al día. Si no se han enviado alertas en hasta ocho días, quiere decir que esas peticiones no están entrando ni saliendo del servidor de Sedia. Y eso es un problema serio. Son 16 peticiones que no han podido validarse. Es algo que no debería ocurrir y habría que analizar en detalle».

 

 

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