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Brasil. MST celebra 42 años de resistencia, producción y educación en el campo brasileño.

Beatriz Dragué Ramos y Leonardo Fernandes /Brasil de Fato / Resumen Latinoamericano.

Foto: Día 1 del Encuentro Nacional del MST, en 2025.Crédito: Filipe Augusto Peres

El movimiento celebra la historia de la lucha por la tierra dentro de un modelo de desarrollo sostenible que une la agroecología y la justicia.

Este jueves (21), el  Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST ) cumple 42 años. Considerado una de las mayores fuerzas populares de Brasil, el movimiento fue fundado oficialmente en 1984, enfocado en organizar a los trabajadores rurales y luchar por el acceso adecuado a la tierra, además de producir alimentos libres de venenos y construir un proyecto popular y sustentable  .

Para los activistas Vânia Ferreira y Pablo Neri, el movimiento y su legado son esenciales para construir una visión comprometida con la dignidad humana.

“El MST me inculcó esta visión del mundo a través de intercambios, experiencias compartidas, convivencia y encuentros. El MST es mi mayor educador, mi mayor maestro, mi mayor escuela”, afirma Ferreira, líder nacional histórico del MST en Maranhão y, este año, precandidato a la Asamblea Legislativa del estado.

Pablo Neri, quien también se postulará a diputado estatal por Pará en 2026, enfatiza que el activismo no es un evento aislado, sino una postura permanente ante la existencia. Según él, en estos 42 años, la organización ha invitado a la sociedad a adoptar valores coherentes.

Debemos reafirmar que la lucha no es un asunto aislado, sino una postura ante la vida. El movimiento llama a la sociedad a adoptar una postura coherente y comprometida con los valores que nos llevarán a una vida mejor y a un estado de dignidad humana. El movimiento nos llama a luchar por la vida que queremos», dijo Neri.

Historia del movimiento

El MST surgió al final de la dictadura militar en Brasil, fundado oficialmente en el primer Encuentro Nacional en Cascavel (PR), del cual surgieron tres objetivos principales: luchar por la tierra, por la reforma agraria y por el cambio social en el país. Hoy, el movimiento cuenta con 450.000 familias asentadas y otras 65.000 en campamentos repartidos en 24 estados.

La estrategia de ocupación de tierras improductivas como principal forma de presión política ha sido adoptada desde el inicio del movimiento campesino, buscando hacer efectiva la función social de la tierra estipulada en la Constitución.

A lo largo de su carrera, enfrentó y sigue enfrentándose a una fuerte represión estatal y a conflictos violentos en el campo, incluyendo masacres como la de Eldorado do Carajás (1996) , que asesinó a 21 campesinos y se convirtió en un símbolo mundial de la lucha agraria.

Congreso del MST en la década de 1980. Créditos: MST

Para el movimiento, la lucha por la tierra también es tecnológica y ambiental. A diferencia de la agroindustria convencional, que depende de pesticidas y semillas transgénicas, el modelo que defiende el movimiento de los sin tierra se apoya en la agroecología, la recuperación del suelo y el desarrollo de maquinaria adecuada para la agricultura campesina, combatiendo la lógica de las grandes empresas tecnológicas que intentan controlar los datos de la naturaleza.

Un ejemplo práctico de esta filosofía es la producción de arroz orgánico en la región metropolitana de Porto Alegre. Con más de mil familias involucradas, el MST se ha convertido en el mayor productor de este grano libre de pesticidas en toda Latinoamérica.

Además, casi dos mil asociaciones y cientos de cooperativas y agroindustrias permiten al MST sostener cadenas de producción a gran escala de leche, frijoles, café, frutas y verduras. Según el MST, existen 185 cooperativas, 120 agroindustrias, 1900 asociaciones, 400.000 familias asentadas y 70.000 familias que viven en campamentos.

El movimiento también demuestra que su organización va mucho más allá de la conquista de tierras. Una de sus áreas de acción paralelas es la ambiental, con el objetivo de plantar 100 millones de árboles, habiendo alcanzado ya los 25 millones en los últimos años.

En 2020, el MST lanzó el plan “Plantar árboles, producir alimentos saludables”, con el objetivo de plantar 100 millones de árboles hasta 2030.
En 2020, el MST lanzó el plan «Planta árboles, produce alimentos saludables», con el objetivo de plantar 100 millones de árboles para 2030. | Crédito: Wellington Lenon

En el ámbito educativo y cultural, los resultados son igualmente positivos. El MST ha construido dos mil escuelas públicas que atienden a unas 200.000 personas y ya ha alfabetizado a más de 100.000 brasileños.

A través de su Colectivo Cultural, el movimiento promueve festivales que atraen a cientos de miles de visitantes, utilizando el arte para desafiar los valores del agronegocio y difundir la educación y la cooperación.

Durante la crisis sanitaria del COVID-19, esta red solidaria fue crucial, donando nueve mil toneladas de alimentos y millones de comidas a familias en situación de vulnerabilidad urbana.

En los asentamientos y campamentos, las familias se organizan en grupos que discuten las necesidades de cada zona.

En estos centros se elige a los coordinadores del asentamiento o campamento. La misma estructura se repite a nivel regional, estatal y nacional. Un aspecto importante es que los órganos de decisión están orientados a garantizar la participación de las mujeres, siempre con dos coordinadores, un hombre y una mujer. En las asambleas de campamentos y asentamientos, todos tienen derecho a voto: adultos, jóvenes, hombres y mujeres, explica el sitio web del movimiento.

Las comunidades constituidas por el movimiento también promueven una reconfiguración social del espacio geográfico donde se ubican, integrándose a las dinámicas locales a través de la implementación de Escuelas Rurales y el fortalecimiento de saberes populares centrados en la salud.

Editado por: Nathallia Fonseca

Brasil. MST celebra 42 años de resistencia, producción y educación en el campo brasileño.

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Hoy el conocimiento es una mercancía

Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también, y justamente por esa razón, una economía del engaño…” – Zygmunt Bauman
Texto del sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, publicado por primera vez en su libro Liquid modern challenges to education del año 2005.
Por: Zygmunt Bauman
La imagen del conocimiento reflejaba que el compromiso y la visión de la educación eran una réplica de las tareas que ese compromiso fijó en la agenda moderna. El conocimiento tenía valor puesto que se esperaba que durara, así como la educación tenía valor en la medida en que ofreciera conocimiento de valor duradero. Ya fuera que se la juzgara como un episodio aislado, o bien que se la considerara una empresa de toda una vida, la educación debía encararse como la adquisición de un producto que, como todas las demás posesiones, podía y debía atesorarse y conservarse para siempre.
Así llegamos al primero de los múltiples retos que la educación contemporánea debe afrontar y soportar. En nuestra «modernidad líquida», las posesiones duraderas, los productos que supuestamente uno compraba una vez y ya no reemplazaba nunca más —y que obviamente no se concebían para ser consumidos una única vez—, han perdido su antiguo encanto. Considerados alguna vez como activos ventajosos, hoy tienden a verse como pasivos. Los que alguna vez fueron objetos de deseo se transformaron en objetos de resquemor. ¿Por qué? Porque el «mundo vital» de la juventud contemporánea, compuesto desmañadamente con porciones de sus experiencias vitales, ya no se parece a los pasadizos ordenados, sólidos y «aprendibles» de los laberintos «de ratones de laboratorio» que hace medio siglo se utilizaban para explorar los misterios de la buena adaptación a través del aprendizaje. John Kotter , profesor de la Harvard Business School, aconseja a sus lectores que eviten quedar atrapados en empleos de larga duración del tipo «puesto permanente» y, en realidad, desaconseja desarrollar una lealtad institucional o dejarse absorber demasiado en cualquier empleo durante un tiempo prolongado. No debe sorprendernos, pues, que el panadero Rico se lamentara ante Sennett de lo dificultoso que le resultaba explicar qué podía significar un compromiso .
La historia de la educación está plagada de períodos críticos en los cuales se hizo evidente que las premisas y estrategias probadas y aparentemente confiables habían perdido contacto con la realidad y exigían ajustes o una reforma. Con todo, aparentemente la crisis actual es diferente de las del pasado. Los retos actuales están golpeando duramente la esencia misma de la idea de educación tal como se la concibió en el umbral de la larga historia de la civilización: hoy está en tela de juicio lo invariable de la idea, las características constitutivas de la educación que hasta ahora habían soportado todos los retos del pasado y habían emergido ilesas de todas las crisis. Me refiero a los supuestos nunca antes cuestionados y mucho menos sospechosos de haber perdido vigencia, con lo cual, necesariamente, deberían reexaminarse y reemplazarse.
En el mundo de la modernidad líquida, la solidez de las cosas, como ocurre con la solidez de los vínculos humanos, se interpreta como una amenaza. Cualquier juramento de lealtad, cualquier compromiso a largo plazo (y mucho más un compromiso eterno) auguran un futuro cargado de obligaciones que (inevitablemente) restringiría la libertad de movimiento y reduciría la capacidad de aprovechar las nuevas y todavía desconocidas oportunidades en el momento en que (inevitablemente) se presenten. La perspectiva de cargar con una responsabilidad de por vida se desdeña como algo repulsivo y alarmante.
Hoy se sabe que las cosas más preciadas envejecen rápido, que pierden su brillo en un instante y que súbitamente y casi sin que medie advertencia alguna, se transforman de emblema de honor en estigma de vergüenza. Los editores de las lustrosas revistas de moda saben tomar bien el pulso de la época: junto con la información sobre las nuevas tendencias acerca de «lo que hay que hacer» y «lo que hay que tener», proporcionan regularmente a sus lectores consejo sobre lo que «ya no se usa» y debe descartarse. Además, hoy se espera que ni siquiera los hábitos que supuestamente habrían de durar un poco más permanezcan inalterables. Un anuncio reciente de oferta de teléfonos móviles atrae a los curtidos usuarios de teléfonos con esta exhortación: «Usted ya no puede presentarse en público con ese móvil que tiene ahora… vea los nuevos modelos». Nuestro mundo recuerda cada vez más la «ciudad invisible» de Leonia de Italo Calvino, donde «la opulencia puede medirse, no tanto por las cosas que se fabrican, se venden y se compran cada día; [… ] sino, antes bien, por las cosas que se tiran diariamente para dejar lugar a las nuevas». La alegría de «deshacerse» de las cosas, de descartarlas, de arrojarlas al cubo de la basura, es la verdadera pasión de nuestro mundo.
La capacidad de durar mucho tiempo y servir indefinidamente a su propietario ya no juega a favor de un producto. Se espera que las cosas, como los vínculos, sirvan sólo durante un «lapso determinado» y luego se hagan pedazos; que, cuando —tarde o temprano, pero mejor temprano— hayan agotado su vida útil, sean desechadas. Por lo tanto hay que evitar las posesiones, y particularmente las posesiones de larga duración de las que no es fácil librarse. El consumismo de hoy no se define por la acumulación de cosas, sino por el breve goce de esas cosas. Por lo tanto, ¿por qué el «caudal de conocimientos» adquiridos durante los años pasados en el colegio o en la universidad habría de ser la excepción a esa regla universal? En el torbellino de cambios, el conocimiento se ajusta al uso instantáneo y se concibe para que se utilice una sola vez. Los conocimientos listos para el uso instantáneo e instantáneamente desechables de ese estilo que prometen los programas de software —que aparecen y desaparecen de las estanterías de las tiendas en una sucesión cada vez más acelerada —, resultan mucho más atractivos.
Todo este encogimiento del lapso de vida del saber, provocado por un «contagio» completo —por el impacto de degradar la durabilidad de la posición, alguna vez venerable, que ocupaba en la jerarquía de valores—, está exacerbado por la mercantilización del conocimiento y del acceso al conocimiento.
Hoy el conocimiento es una mercancía; al menos se ha fundido en el molde de la mercancía y se incita a seguir formándose en concordancia con el modelo de la mercancía. Hoy es posible patentar pequeñas porciones de conocimiento con el propósito de impedir las réplicas, al tiempo que otras porciones —que no entran en el marco de las leyes de la patente— constituyen secretos cuidadosamente guardados mientras están aún en el proceso de desarrollo (como un nuevo modelo de automóvil antes de que se exhiba en el salón del año siguiente), siguiendo la bien fundada creencia de que, como en el caso de cualquier otra mercancía, el valor comercial refleja lo que diferencia al producto de los ya existentes antes que la calidad del producto en su conjunto. Lo que diferencia al producto, por regla general, es de corta vida, pues el impacto de la novedad se desgasta rápidamente. Por lo tanto, el destino de la mercancía es perder valor de mercado velozmente y ser reemplazada por otras versiones «nuevas y mejoradas» que pretenden tener nuevas características diferenciales, tan transitorias como las de los productos que acaban de ser desechados porque ya perdieron su momentáneo poder de seducción. Concentrar el valor en lo diferencial es una manera de devaluar, oblicuamente, el resto del conjunto, el resto que no ha sido afectado por el cambio, el resto que «sigue siendo igual».
Así es como se desalienta la idea de que la educación puede ser un «producto» que uno gana y conserva, atesora y protege y, ciertamente, ya son pocos los que hablan a favor de la educación institucionalizada. Antes, para convencer a sus hijos de los beneficios del aprendizaje, los padres y madres solían decirles: «Nadie podrá nunca quitarte lo que has aprendido». Semejante consejo puede haber sido una promesa alentadora para aquellos niños a los que se les enseñaba a construir sus vidas como casas —desde los cimientos hasta el techo, mientras en ese proceso iban acumulando el mobiliario—, pero lo más probable es que la juventud contemporánea lo considere una perspectiva aterradora. Hoy los compromisos tienden a ser muy mal vistos, salvo que contengan una cláusula de «hasta nuevo aviso». En una cantidad cada vez mayor de ciudades de Estados Unidos, los permisos para construir sólo se entregan junto con su correspondiente permiso de demolición…
https://bloghemia.com/2021/05/hoy-el-conocimiento-es-una-mercancia.html
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Bill Gates revela las dos habilidades poco valoradas que marcan el éxito profesional y por qué casi nadie la desarrolla

Bill Gates afirma que el aprendizaje fundamental en la niñez incide directamente en el éxito profesional futuro.

El empresario y filántropo Bill Gates ha reiterado que una de las claves menos atendidas del éxito profesional se forma durante la infancia. Según la información publicada en la página web de la Fundación Gates, la educación solo cumple su propósito cuando los estudiantes adquieren conocimientos básicos que les permitan avanzar en su formación académica y su vida laboral.

En los contenidos difundidos en su sitio oficial, la fundación indica que existen métodos educativos con resultados comprobados para mejorar el desempeño escolar desde los primeros años. Allí se detalla que la pedagogía estructurada y la instrucción dirigida son “enfoques probados y rentables para fortalecer el aprendizaje fundamental”, aunque se advierte que “muy pocos países las están implementando a gran escala”.

Desde la página web de la Fundación Gates se sostiene que el desarrollo del aprendizaje fundamental, centrado en la lectura y las matemáticas, es determinante para ampliar oportunidades educativas y laborales a largo plazo. En ese mismo espacio se afirma que “mejorar el aprendizaje fundamental es esencial para ayudar a los niños a alcanzar su máximo potencial” y que la organización se enfoca en “acortar la brecha entre la evidencia y la acción” para mejorar los resultados de aprendizaje.

Según la Fundación Gates, el dominio de lectura y matemáticas incide en las oportunidades laborales.
Según la Fundación Gates, el dominio de lectura y matemáticas incide en las oportunidades laborales.Crédito: Freepik

Aprendizaje fundamental y éxito profesional

De acuerdo con lo expuesto en la web de la fundación, el fortalecimiento de las habilidades básicas permite que los estudiantes accedan a aprendizajes más complejos y continúen su trayectoria educativa. En ese sentido, el documento señala que “la educación sin aprendizaje es una promesa incumplida”, ya que la asistencia escolar no garantiza resultados si no se desarrollan competencias esenciales.

En los mismos contenidos institucionales se indica que la fundación trabaja con socios para “impulsar la innovación, cerrar brechas de investigación y probar ideas audaces que puedan conducir a soluciones prácticas y efectivas”. Estas acciones buscan facilitar la adopción de programas basados en evidencia dentro de los sistemas educativos.

Educación en África subsahariana e India

Bill Gates explica por qué el aprendizaje fundamental sigue siendo clave para el futuro profesional.
Bill Gates explica por qué el aprendizaje fundamental sigue siendo clave para el futuro profesional.Crédito: Freepik

Según la información publicada en la página oficial, laFundación Gates concentra su trabajo en África subsahariana y India, regiones donde millones de niños no alcanzan niveles básicos de lectura y matemáticas.

En su web se explica que la estrategia se apoya en cuatro áreas: “estimular la innovación para acelerar el progreso”, “ampliar las vías a través de los sistemas educativos gubernamentales”, “colaborar con los financiadores” y “crear un entorno propicio en el que el aprendizaje fundamental sea una mayor prioridad”.

Asimismo, la fundación señala en su sitio web que colabora con socios para “adoptar soluciones efectivas basadas en evidencia”, escalar programas que fortalezcan la alfabetización y la aritmética, e integrar herramientas de tecnología educativa e inteligencia artificial. También indica que apoya transiciones de aprendizaje para estudiantes bilingües y de educación primaria superior.

Finalmente, en su página web la organización advierte que existe una “crisis de aprendizaje fundamental” con impactos para toda una generación, pero sostiene que “la crisis tiene solución” mediante la implementación a mayor escala de intervenciones basadas en evidencia.

https://www.lafm.com.co/sociedad/bill-gates-revela-habilidad-poco-valorada-clave-en-el-exito-profesional-388862

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IFE Insights Reports | Inteligencia artificial generativa en la educación superior: Una visión objetiva

Por Observatorio | IFE

Informe que analiza el uso actual de la IA generativa desde una mirada crítica y ética, destacando el papel clave de las personas y aportes de expertos globales.

Este informe tiene como objetivo ofrecer una perspectiva objetiva del escenario actual, reconociendo tanto los avances como las dudas que aún persisten en torno al uso de la Inteligencia Artificial Generativa. Con un eje transversal claro, el papel insustituible de las personas, el análisis va más allá de lo que estas tecnologías pueden ofrecer, subrayando que la intervención humana consciente, crítica y ética es la que aporta el verdadero valor a su aplicación.

El documento reúne las visiones de especialistas de distintas regiones del mundo que trabajan con Inteligencia Artificial Generativa en contextos reales y cotidianos. A través de sus testimonios, se comparten aprendizajes, experiencias y buenas prácticas y, aunque el tiempo transcurrido para evaluar su impacto a largo plazo ha sido limitado, estos aportes ya ofrecen valiosas perspectivas sobre el potencial transformador de esta tecnología.

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Alcira Ramírez: La educación sigue siendo esperanza en Venezuela

Por: Josimar Ampies

En el marco del Día Mundial de la Educación, que se conmemoró el pasado 24 de enero, la doctora Alcira Ramírez, educadora e investigadora, dijo a Radio Fe y Alegría Noticiasque la vigencia del hecho educativo es la herramienta principal para que el país salga adelante.

A pesar de las tensiones estructurales que lo acechan, según ella, el recurso educativo sigue siendo una oportunidad en medio de un mundo complejo, entendiendo que todavía la educación es esperanza para Venezuela y el mundo.

Ramírez mencionó que a casi seis años del inicio de la pandemia de Covid-19, sus secuelas aún persisten en el sistema y advirtió que el rezago educativo es un fenómeno global, pero que en Venezuela se profundiza debido a crisis preexistentes.

“La recuperación del rezago puede durar entre dos y tres años. Las generaciones que vivieron la paralización de clases tendrán consecuencias marcadas en su vida. En Venezuela, esto se suma a problemas de infraestructura y condiciones docentes que ya arrastrábamos”, explicó la investigadora.

Educación técnica

Ramírez señaló que en el mercado laboral actual está más valorado las capacitaciones cortas y la educación técnica que los títulos universitarios tradicionales. Sin embargo, aclaró que la educación no debe verse solo como una fábrica de empleados para el sector empresarial.

“Ser competente no significa solo estar preparado para una empresa. Significa ser capaz de asumir roles sociales, ser voluntario, trabajar en una ONG o en la familia. Es hacerse competente para la vida”, enfatizó, rescatando el concepto de “saber ser” que promueve el modelo de educación popular.

Para la doctora Ramírez, el docente es el pilar que sostiene la esperanza, pero hoy enfrenta una realidad: una mística inquebrantable frente a una precarización extrema.

Retos del docente

Asimismo, destacó que los retos de la formación docente actual incluyen el cierre de la brecha digital, destacando que no basta con tener equipos, sino que se requiere acompañamiento humano.

También está el enfoque en habilidades blandas, que pueden lograrse fomentando el pensamiento crítico, la resolución de conflictos y la creatividad.

Y, por último, mencionó la atención a la diversidad, formar maestros capaces de atender realidades como la migración y las discapacidades en el aula de clase.

Finalmente, la investigadora recordó que la escuela no es una isla.

Un llamado urgente

Ramírez hizo un llamado urgente al Estado venezolano para atender la infraestructura (con un 70% en condiciones precarias) y haciendo énfasis en la precarización de los salarios, de la incluso social y de la falta de matrícula que también tiene que ver con la falta de valorización del docente.

“En el imaginario, el docente es quien prepara el futuro, pero en la práctica es poco valorado. No podemos hablar de educación si no hablamos de los problemas sociales que la impactan. El Estado debe facilitar la labor docente y entender el contexto de supervivencia de las familias”, concluyó.

Alcira Ramírez: La educación sigue siendo esperanza en Venezuela

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Chile – 35 años de LOM: «Celebrar el pensamiento crítico como práctica colectiva»

35 años de LOM: «Celebrar el pensamiento crítico como práctica colectiva»

En el marco de la conmemoración de la editorial, convocan al encuentro “Lecturas en ruta desde y hacia el sur” que se desarrollará entre el 15 y el 18 de enero de 2026. Esto, en el Hall de la Biblioteca de la Universidad de Concepción.

En el marco de la conmemoración de sus 35 años de trayectoriaLOM ediciones realizará en Concepción el encuentro “Lecturas en ruta desde y hacia el sur”, una intensa programación cultural que se desarrollará entre el 15 y el 18 de enero de 2026. Esto, en el Hall de la Biblioteca de la Universidad de Concepción, como parte de la Escuela de Verano UdeC.

La iniciativa contempla mesas de debate, conversatorios, presentaciones de libros y conferencias, abiertas al público general, con la participación de destacadas figuras de la literatura, las ciencias sociales, la historia, el pensamiento crítico y el periodismo.

Este encuentro busca celebrar colectivamente la historia editorial de LOM, promover el diálogo de ideas y fortalecer el acceso a la lectura y al pensamiento crítico desde una perspectiva descentralizada y latinoamericana.

Fundada en 1990, LOM ediciones es una de las editoriales independientes más relevantes de Chile y América Latina. Su catálogo —con más de mil títulos publicados— abarca áreas como pensamiento crítico, ciencias sociales, historia, derechos humanos, feminismos, literatura chilena y latinoamericana, consolidando un proyecto editorial comprometido con la memoria, la reflexión política y la transformación social.

A lo largo de sus 35 años, LOM ha publicado a autoras y autores fundamentales del debate contemporáneo y ha sostenido una activa política de descentralización cultural, llevando libros y pensamiento crítico a regiones, ferias, universidades y espacios comunitarios.

Invitadas e Invitados destacados

  • Ramón Díaz Eterovic – Premio Nacional de Literatura 2025
  • Kathya Araujo – Socióloga, académica e investigadora
  • Rossana Dresdner – Premio Municipal de Literatura de Santiago 2025
  • Danilo Martuccelli – Sociólogo
  • Mario Garcés – Historiador
  • Paulo Slachevsky – Director de LOM ediciones
  • Autoras, autores y académicos del catálogo LOM y de la Universidad de Concepción

Programación (resumen)

 Jueves 15 de enero

  • Mesa de debate: La novela negra: ¿la nueva literatura social del siglo XXI?
    Con Ramón Díaz Eterovic y autores del género.

Viernes 16 de enero

  • Conversatorio con Ramón Díaz Eterovic, Premio Nacional de Literatura 2025.
  • Presentación del libro “Fracturas y utopías. Concepción 1960–1974″.
  • Mesa Un pasado que divide y los silencios de la memoria.
  • Presentación del libro “Tu memoria en mis ojos”, de Rossana Dresdner.

 Sábado 17 de enero

  • Mesa sobre Palestina, colonialismo y barbarie contemporánea.
  • Presentación revista Actuel Marx / Intervenciones N°35.
  • Mesa Identidad y clase social: ¿dos izquierdas irreconciliables?
  • Presentación del libro “Tejiendo rebeldías. Escritos feministas de Julieta Kirkwood”.

Domingo 18 de enero

  • Conferencia de cierre:
    Siete claves para entender la sociedad chilena hoy, por Kathya Araujo.

Todas las actividades se realizan en el Hall de la Biblioteca UdeC y la entrada liberada.

 

Fuente de la Información: https://radio.uchile.cl/2026/01/15/35-anos-de-lom-celebrar-el-pensamiento-critico-como-practica-colectiva/

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Tecnología Educativa – La inteligencia artificial podría transformar la educación… si las universidades responden correctamente

La inteligencia artificial podría transformar la educación… si las universidades responden correctamente

Enrique Dans

El pánico no es una estrategia pedagógica

Cuando apareció ChatGPT, gran parte del mundo académico no reaccionó con curiosidad, sino con miedo. No miedo a lo que la inteligencia artificial podría permitir que aprendieran los estudiantes, sino miedo a perder el control sobre cómo se ha controlado tradicionalmente el aprendizaje. Los profesores designaron la inteligencia artificial generativa como «veneno», advirtieron que destruiría el pensamiento crítico y exigieron prohibiciones tajantes en los campus casi de inmediato. Otros se apresuraron a revivir los exámenes orales y las evaluaciones manuscritas, como si hacer retroceder el reloj hiciera desaparecer el problema. Esta respuesta nunca fue realmente sobre pedagogía: fue sobre autoridad.

La narrativa de la «integridad» enmascara un problema de control

La reacción ha sido tan caótica que los investigadores ya han documentado el desorden resultante: políticas contradictorias, directrices vagas y mecanismos de aplicación que incluso el propio profesorado tiene dificultades para entender, como recoge un artículo ampliamente citado sobre las respuestas institucionales a ChatGPT.

Las universidades hablan sin descanso de integridad académica y de plagio mientras admiten en privado que no existe una definición compartida de lo que significa la integridad en un mundo aumentado por la inteligencia artificial. Mientras tanto, todo aquello que realmente importa para el aprendizaje, desde la motivación hasta la autonomía, el ritmo de estudio o la posibilidad de equivocarse sin humillación pública, prácticamente no entra en la conversación.

En lugar de preguntarse cómo podría la inteligencia artificial mejorar la educación, las instituciones se han obsesionado con cómo preservar la vigilancia.

 

Las evidencias apuntan en la dirección contraria

Y, sin embargo, las evidencias señalan justo lo contrario: los sistemas de tutoría inteligente ya son capaces de adaptar contenidos, generar prácticas contextualizadas y ofrecer retroalimentación inmediata de un modo que las aulas masificadas simplemente no pueden igualar, tal y como resume la investigación educativa más reciente. Esa desconexión revela algo sumamente incómodo.

La inteligencia artificial no amenaza la esencia de la educación, amenaza la burocracia construida a su alrededor. Los propios estudiantes no están rechazando estas herramientas: las encuestas muestran de forma consistente que consideran el uso responsable de la inteligencia artificial una competencia profesional básica y que reclaman orientación, no castigo, para aprender a utilizarla bien. La brecha es evidente: los estudiantes avanzan, mientras las instituciones académicas se atrincheran.

 

Qué significa realmente una estrategia «all-in»

Llevo más de treinta y cinco años dando clase en IE University, una institución que ha adoptado de forma consistente la postura opuesta. Mucho antes de que la inteligencia artificial generativa entrase en la conversación pública, IE ya experimentaba con educación online, modelos híbridos y aprendizaje apoyado en tecnología. Cuando llegó ChatGPT, la universidad no entró en pánico: en su lugar, publicó una declaración institucional muy clara sobre inteligencia artificial, en la que la enmarcaba como un cambio tecnológico histórico, comparable a la máquina de vapor o a Internet, y asumía el compromiso de integrarla de forma ética y deliberada en la docencia, el aprendizaje y la evaluación.

Esa apuesta «all-in» no tenía nada que ver con la novedad ni con el branding. Partía de una idea sencilla: la tecnología debe adaptarse al estudiante, no al revés. La inteligencia artificial debe amplificar la labor docente, no sustituirla. Los estudiantes deben poder aprender a su propio ritmo, recibir retroalimentación sin un juicio constante y experimentar sin miedo. Los datos deben pertenecer al alumno, no a la institución. Y los educadores deberían dedicar menos tiempo a vigilar resultados y más a hacer lo que solo los humanos pueden hacer: guiar, inspirar, contextualizar y ejercer criterio. La decisión de IE de integrar herramientas de OpenAI en todo su ecosistema académico refleja esa filosofía llevada a la práctica.

La uniformidad nunca fue rigor

Este enfoque contrasta de forma radical con el de las universidades que tratan la inteligencia artificial, ante todo, como un supuesto problema de alumnos tramposos. Esas instituciones están defendiendo un modelo basado en la uniformidad, la ansiedad, la memorización y la evaluación, en lugar de en la comprensión. La inteligencia artificial deja al descubierto los límites de ese modelo precisamente porque hace posible uno mejor: un aprendizaje adaptativo, escalable y centrado en el estudiante, una idea respaldada por décadas de investigación educativa.

Pero asumir esa posibilidad no es sencillo. Exige abandonar la reconfortante ficción de que enseñar el mismo contenido a todos, al mismo tiempo, y evaluarlo con los mismos exámenes basados en la memorización representa la máxima expresión del rigor académico. La inteligencia artificial revela que ese sistema nunca tuvo que ver con la eficiencia del aprendizaje, sino con la comodidad administrativa. No es rigor… es rigor mortis.

 

Alpha Schools y la ilusión de la disrupción

Existen, por supuesto, experimentos que aseguran señalar el camino hacia el futuro. Alpha Schools, una pequeña red de centros privados en Estados Unidos que se definen como AI-first, ha llamado la atención por reorganizar radicalmente la jornada escolar en torno a tutores basados en inteligencia artificial. Su propuesta resulta atractiva: los estudiantes completan las materias troncales en unas pocas horas con apoyo de la inteligencia artificial, lo que libera el resto del día para proyectos, trabajo colaborativo y desarrollo social.

Pero Alpha Schools también ejemplifica lo fácil que resulta equivocarse al aplicar la inteligencia artificial a la educación. Lo que despliegan hoy no es un ecosistema de aprendizaje sofisticado, sino una fina capa de distribución de contenidos impulsada por inteligencia artificial y optimizada para la velocidad y el rendimiento en pruebas estandarizadas. El modelo, simple y limitado, prioriza la aceleración frente a la comprensión, la eficiencia frente a la profundidad. Los alumnos pueden avanzar más rápido por el temario, pero lo hacen siguiendo itinerarios rígidos y predefinidos, con bucles de retroalimentación extremadamente simplistas. El resultado se parece menos a un aprendizaje aumentado y más a una automatización disfrazada de innovación.

 

Cuando la inteligencia artificial se convierte en una cinta transportadora

Este es el riesgo central al que se enfrenta la inteligencia artificial en la educación: confundir personalización con optimización, autonomía con aislamiento, e innovación con automatización. Cuando la inteligencia artificial se trata como una cinta transportadora en lugar de como un acompañante, reproduce los mismos defectos estructurales de los sistemas tradicionales, solo que más rápido y más barato.

La limitación aquí no es tecnológica: es conceptual.

Una educación verdaderamente impulsada por inteligencia artificial no consiste en sustituir profesores por chatbots ni en comprimir los currículos en franjas temporales más cortas. Consiste en crear entornos en los que los estudiantes puedan planificar, gestionar y reflexionar sobre procesos de aprendizaje complejos; donde el esfuerzo y la constancia se hagan visibles; donde equivocarse sea seguro; y donde la retroalimentación sea constante pero respetuosa. La inteligencia artificial debería fomentar la experimentación, no imponer el cumplimiento.

La verdadera amenaza no es la inteligencia artificial

Por eso la reacción contra la inteligencia artificial en las universidades está tan profundamente equivocada. Al centrarse en la prohibición, las instituciones pierden la oportunidad de redefinir el aprendizaje en torno al desarrollo humano en lugar del control institucional. Se aferran a los exámenes porque son fáciles de administrar, no porque sean eficaces. Temen a la inteligencia artificial porque deja en evidencia algo que los estudiantes llevan tiempo sabiendo: que buena parte de la educación superior se dedica a medir resultados, mientras descuida completamente la comprensión.

Las universidades que prosperarán no serán las que prohíban herramientas o resuciten rituales de evaluación propios del siglo XIX. Serán aquellas que traten la inteligencia artificial como infraestructura educativa básica: algo que debe diseñarse, gobernarse y mejorarse, no temerse. Entenderán que el objetivo no es automatizar la docencia, sino reducir la desigualdad educativa, ampliar el acceso al conocimiento y liberar tiempo y atención para los aspectos profundamente humanos del aprendizaje.

La inteligencia artificial no amenaza a la educación: amenaza a los sistemas que olvidaron para quién es la educación.

Si las universidades continúan respondiendo de forma defensiva, no será porque la inteligencia artificial las haya desplazado. Será porque, al enfrentarse a la primera tecnología capaz de posibilitar un aprendizaje verdaderamente centrado en el estudiante y a escala, optaron por proteger sus rituales en lugar de proteger a sus estudiantes.

Fuente de la Información: https://www.enriquedans.com/2026/01/la-inteligencia-artificial-podria-transformar-la-educacion-si-las-universidades-responden-correctamente.html

 

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