En el marco del Día Mundial de la Educación, que se conmemoró el pasado 24 de enero, la doctora Alcira Ramírez, educadora e investigadora, dijo a Radio Fe y Alegría Noticiasque la vigencia del hecho educativo es la herramienta principal para que el país salga adelante.
A pesar de las tensiones estructurales que lo acechan, según ella, el recurso educativo sigue siendo una oportunidad en medio de un mundo complejo, entendiendo que todavía la educación es esperanza para Venezuela y el mundo.
Ramírez mencionó que a casi seis años del inicio de la pandemia de Covid-19, sus secuelas aún persisten en el sistema y advirtió que el rezago educativo es un fenómeno global, pero que en Venezuela se profundiza debido a crisis preexistentes.
“La recuperación del rezago puede durar entre dos y tres años. Las generaciones que vivieron la paralización de clases tendrán consecuencias marcadas en su vida. En Venezuela, esto se suma a problemas de infraestructura y condiciones docentes que ya arrastrábamos”, explicó la investigadora.
Educación técnica
Ramírez señaló que en el mercado laboral actual está más valorado las capacitaciones cortas y la educación técnica que los títulos universitarios tradicionales. Sin embargo, aclaró que la educación no debe verse solo como una fábrica de empleados para el sector empresarial.
“Ser competente no significa solo estar preparado para una empresa. Significa ser capaz de asumir roles sociales, ser voluntario, trabajar en una ONG o en la familia. Es hacerse competente para la vida”, enfatizó, rescatando el concepto de “saber ser” que promueve el modelo de educación popular.
Para la doctora Ramírez, el docente es el pilar que sostiene la esperanza, pero hoy enfrenta una realidad: una mística inquebrantable frente a una precarización extrema.
Retos del docente
Asimismo, destacó que los retos de la formación docente actual incluyen el cierre de la brecha digital, destacando que no basta con tener equipos, sino que se requiere acompañamiento humano.
También está el enfoque en habilidades blandas, que pueden lograrse fomentando el pensamiento crítico, la resolución de conflictos y la creatividad.
Y, por último, mencionó la atención a la diversidad, formar maestros capaces de atender realidades como la migración y las discapacidades en el aula de clase.
Finalmente, la investigadora recordó que la escuela no es una isla.
Un llamado urgente
Ramírez hizo un llamado urgente al Estado venezolano para atender la infraestructura (con un 70% en condiciones precarias) y haciendo énfasis en la precarización de los salarios, de la incluso social y de la falta de matrícula que también tiene que ver con la falta de valorización del docente.
“En el imaginario, el docente es quien prepara el futuro, pero en la práctica es poco valorado. No podemos hablar de educación si no hablamos de los problemas sociales que la impactan. El Estado debe facilitar la labor docente y entender el contexto de supervivencia de las familias”, concluyó.
Alcira Ramírez: La educación sigue siendo esperanza en Venezuela






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