Page 1337 of 6195
1 1.335 1.336 1.337 1.338 1.339 6.195

Argentina – Murió Ramona de La Garganta Poderosa: tenía Covid-19 y había denunciado la falta de agua en Villa 31

Murió Ramona de La Garganta Poderosa: tenía Covid-19 y había denunciado la falta de agua en Villa 31

Estaba internada y en grave estado de salud. Tenia 42 años y era insulino-dependiente. Hay más de 1200 personas infectadas en villas y asentamientos precarios de la Ciudad de Buenos Aires.

Domingo 17 de mayo | 12:00

Hace instantes la organización La Poderosa anunció una muy triste noticia. Ramona Medina, vecina de la Villa 31 y referente de dicha organización, falleció a causa del Covid-19. Ramona estaba internada, en muy grave de estado de salud, y formaba parte de la población de riesgo.

«NOS MATARON A RAMONA»

Apretando los dientes, golpeando el teclado, mordiendo la rabia y escupiendo lágrimas, nos toca escribir ahora esta mierda, para gritar todo eso que Ramona ya gritó.

No vamos a parar,
¡hasta que paguen los responsables!

NO PODEMOS MÁS.#JusticiaPorRamona pic.twitter.com/2GZDShZFuk

— La Garganta Poderosa (@gargantapodero) May 17, 2020

Es un crimen.
Es un sistema criminal.
Es hoy la pelea porque no haya vidas de primera y vidas de tercera. https://t.co/QCYh49C83b

— Patricio del Corro (@Patriciodc) May 17, 2020

#JusticiaPorRamona La pelea de los vecinos del barrio 31 viene de hace tiempo. En las calles reclamaban, que no le vendan sus tierras, poder vivir dignamente. No se los escuchó, se los maltrató y despreció. Hoy estamos ante un verdadero crimen social. Justicia pic.twitter.com/tZ0VNXyDhI

— Alejandrina Barry (@Barry__Ale) May 17, 2020

Hace unos días atrás, Ramona había denunciado en la situación de riesgo que se encontraba y la responsabilidad del gobierno por la falta de agua en el barrio. Ante los medios realizó varias denuncias para hacer conocida la crítica situación que se vive en las villas y asentamientos precarios. “Soy parte del grupo de riesgo y hace doce días que estoy sin agua en mi casa. No tengo plata para comprar bidones, tengo que reciclar agua para todo; desde el Gobierno se la pasan diciendo que este virus se combate higienizándose, ¿pero cómo podemos hacer para higienizarnos si no tenemos ni una gota de agua?», decía Ramona.

Por su parte Myriam Bregman, denunció la responsabilidad de los gobernantes por la muerte de Ramona. «Hace meses que la única solución estatal para frenar el contagio del Covid-19 es es el aislamiento social, sin ninguna respuesta para la población que vive en villas, con hacinamiento y falta de agua. La desidia estatal es responsable de este verdadero crimen social», sostuvo la diputada del PTS-FIT.

Bregman agregó «por eso venimos exigiendo una Sesión especial y urgente de la Legislatura para poder dar respuesta a cada una de las demandas de los sectores vulnerables y que se traten las decenas de proyectos que se presentaron para encarar con seriedad el flagelo del contagio y la crisis social en villas, geriátricos, población en situación de calle y en la salud pública».

Alejandrina Barry, diputada porteña del Frente de Izquierda, sostuvo «Por Ramona y por todas y todos, es necesario la mayor y amplia movilización de las organizaciones territoriales, sindicales, como la CTA, de DD. HH., estudiantiles y políticas, para que este crimen no quede impune. Y para imponer que se cumplan todas y cada una de las demandas de los vecinos de las villas. Hay que detener las muertes evitables, hay que enfrentar la desidia estatal».

En un comunicado que publicó La Garganta Poderosa, con bronca volvieron a denunciar lo que ya venía advirtiendo «Ramona les dijo en tiempo pasado, todo eso que nos cansamos de gritar durante dos meses, todo eso que no quisieron escuchar, ni cuando postergaron 4 años la relocalización de su familia, ni cuando pedimos que registraran a los grupos de riesgo, ni cuando escondieron sus denuncias para cuidarse, ni cuando callaron por plata, ni cuando nos dejaron sin insumos en todas las postas de salud, ni cuando maquillaron la realidad con programas fantasmas, ni cuando jugaron a cubrirse las espaldas, ni cuando publicamos el primer contagio en la Villa 31, ni cuando demostramos que no habían aislado a tiempo a la primera fallecida, ni cuando denunciamos que no estaban asistiendo a los demás, ni cuando dejaron 12 días al barrio sin agua, ni cuando gritó desesperada que tenía 7 personas de riesgo viviendo hacinadas».

Y afirman en el mismo comunicado que «¡Ramona no se murió! A Ramona la mataron los dueños del silencio, los cómplices de la indiferencia, los mudos de la justicia».

Ramona vivía, junto a su familia, en la casa 79 de la manzana 35en la Villa 31 y era insulino-dependiente.

Parte de su familia, incluida una de sus hijas quién además tiene una discapacidad, también se encuentra infectada por Cobvid-19.

Hasta el momento, son 1201 los casos de Covid-19 en los asentamientos precarios y villas de la Ciudad de Buenos Aires y 9 las personas fallecidas.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com/Fallecio-Ramona-integrante-de-La-Poderosa-y-habitante-de-la-villa-31

 

Comparte este contenido:

España: Julio Anguita, compañero imprescindible, maestro de todos, que fue en serio

Julio Anguita, compañero imprescindible, maestro de todos, que fue en serio

Por Salvador López Arnal | 17/05/2020 | España

Para Javier Aguilera, Manolo Monereo, Miguel Riera y Víctor Ríos, que siempre estuvieron ahí.

¡Cuántas veces repetí estas palabras [¡Al mar con estos continentales!]… Luego conocí a la clase obrera de una ciudad industrial y entendí lo que realmente significaban las cosas de Marx que antes había leído antes por curiosidad intelectual. De este modo me apasioné por la vida, por la lucha, por la clase obrera. (Antonio Gramsci, 6 de marzo de 1924)

No pretendo que la lógica histórica sea siempre tan rigurosa o tan consciente de sí misma como debería serlo; ni que nuestra práctica concuerde muy a menudo con nuestras declaraciones. Sólo pretendo que esta lógica existe. Y que no somos todos nosotros unos niños de pecho. (Edward P. Thompson, 1978)

Muchas muertes, demasiadas. Arden tantas pérdidas y el dolor se agolpa. De nuevo la muerte ha levantado pronto su vuelo.

Intento hablar con palabras no gastadas.

Tengo para mí que Julio Anguita será (ya es) un clásico del pensamiento socialista transformador del siglo XX y de estas primeras décadas del XXI. Y no solo para la ciudadanía española. Con el tiempo seremos más conscientes de la grandeza, de la enorme importancia (político-filosófica) de este gran luchador, de este gran pensador, de este gran orador. Entre lo mejor que ha generado la cultura comunista democrática en toda su historia.

Empecé a entender la importancia política (¡Y cultural!) de Julio Anguita, hace muchos, muchos años, en una larga conversación -que guardo con detalle en mi memoria- con un amigo suyo, maestro mío, Francisco Fernández Buey (Entrevisté a Anguita el 14 de abril de 2012 y fue idea suya, sabía que Paco estaba enfermo, dedicar la entrevista al autor de Marx (sin ismos).

Desde entonces, he procurado seguir sus reflexiones, su hacer, sus sugerencias, sus propuestas. Incluso su vivir, su estar ahí. Nos hemos escrito en alguna ocasión; nos hemos saludado en seis o siete encuentros. Más allá de acuerdos o desacuerdos (pocos estos últimos), siempre fue respetuoso. Nunca habló desde un púlpito ni desde ningún trono inaccesible. Tampoco desde una concepción dogmática, talmúdica e indiscutible de la razón política.

No es este el momento de hacer un balance de su trayectoria político-filosófica ni de su complejo, nada unidimensional, ser-en-el-mundo. Tampoco se trata de recordar la lista innumerable de insultos y descalificaciones que la derecha (y no sólo la derecha-derecha) lanzaron contra él, sobre todo en los años en que fue coordinador general de IU y secretario general del PCE

Sí es momento de recordar que Anguita, un buen hombre machadiano (con el tiempo, como al poeta, le recordaremos, sin contradicción, como don Julio y como compañero Anguita), fue un hombre honesto, cabal, un hombre de principios, siempre en primera línea de combate, de resistencia; un imprescindible: el poema de Brecht cobra nuevos sentidos en su caso; un incorruptible, a la Robespierre; un dirigente que escuchaba, enseñaba y aprendía; un comunista muy querido por gentes trabajadoras (sabía conectar con ellas como pocas veces he visto en mi vida); un político (en el mejor sentido de la palabra; su caso es ejemplo de ello) que intentaba hablar siempre con claridad, mojándose, sin ocultarse; alguien que (como ha señalado Enrique Olivas Cabanillas) supo unir como pocos, en su decir y en su hacer, ética y política; alguien del que se mofaron una y mil veces hasta la ignominia por aquello (tan verdadero, tan básico, tan real y tan esencial) de “programa, programa y programa”; alguien que supo (y nos enseñó) que el socialismo, el comunismo, es una lucha ininterrumpida, no para el mañana sino para el hoy; un estudioso que gozaba con la lectura y el estudio; un epicúreo, un amante de la (buena) vida (nada que ver con el lujo ni con el disparate); alguien tan contrario a las puertas giratorias que regresó, modestamente, a su trabajo como profesor de Instituto de bachillerato a los 60 años; un camarada apasionado por la pasión razonada de los de abajo; un comunista democrático que captó bien y en profundidad las dimensiones de los tres grandes problemas que nos acechan, cercanos ya al abismo: las desigualdades asesinas, el cambio climático irresponsable y sus prolongaciones, y el armamento y la guerra nuclear.

Todos recordamos su “malditas sean las guerras” (https://cadenaser.com/emisora/2020/05/16/radio_cordoba/1589627860_741718.html), cuando su hijo Julio Anguita Parrado murió (muy joven) en la guerra imperial de Iraq. No hemos olvidado, por supuesto que no, la caza y captura diseñada en su contra con el infundio de “la pinza” Izquierda Unida-PP de Aznar. Todos recordamos su lucha ininterrumpida por la III República Española y por la unidad de las clases trabajadoras españolas y sus críticas, a veces en minoría de a uno (con la oposición incluso de sus propios compañeros de organización), contra las prácticas históricas, las reales, no las inventadas, de la burguesía catalana (entre lo peor de las burguesías hispánicas afirmó). Nuestra memoria también ha acuñado el sobresaliente papel, siendo ya mayor, que desempeñó en el Frente Único, sin olvidar su incansable trabajo, sin búsqueda de personalismos, en el Colectivo Prometeo.

Me olvido, lo sé, de mil cosas. La lista es interminable.

¿Alguna filosofía que podamos asociarle? La filosofía de la praxis por supuesto. Pero pensada con cabeza propia, aportando, no repitiendo lo sabido (Tengo para mí que, más pronto que tarde, se escribirán tesis doctorales sustantivas sobre sus aportaciones político-filosóficas).

Tal vez se cuidó poco, un corazón demasiado abierto a todos. Más generosidad de la que su cuerpo pudo aguantar.

Una trabajadora amiga, currante donde las haya, escribió el sábado por la mañana al poco de conocer su fallecimiento: “Pobre. No nacerá otro como él nunca más”. No será fácil. El filósofo-filólogo Joaquín Miras lo ha expresado así: “Un hombre íntegro. Probidad es la palabra”. Javier Aguilera lo ha dicho con estas palabras: “La España de Julio. Se nos ha muerto, a la tercera, nuestro amigo y Presidente de la República democrática de los trabajadores, La lucha, sigue… ¡Camarada Julio, nos vemos en la próxima cita secreta! ¡No faltes!”. Enrique Olivas Cabanillas, como decía, ha destacado un nudo esencial: “Le escribo con el espíritu dañado por la muerte de Julio Anguita que ejemplificó, para muchos de nosotros, la unidad entre la política y la ética, que nunca se deben escindir si no se quiere afrontar el riesgo, que padecemos, de olvidar lo más esencial de una cultura de lo común”.

Intento acompañarle en su despedida (que nunca será olvido) con un poema que sé que le gustaba (fue un buen lector de poesía como sabemos) y con una reflexión de Manuel Sacristán (que sé también que era de su agrado).

Los versos finales de un poema de otro andaluz universal, de don Luis Cernuda, cobran también un nuevo sentido con él porque, en su caso, aquella causa que parecía perdida con la desaparición de la URSS, le hizo hablar en ocasiones en un desierto de oyentes mientras tantos, tantos y tantos descubrían las “bondades inagotables” de un capitalismo sin bridas que mostraba su cara más antidemocrática, más antihumana, más antihumanista:

Que aquella causa aparezca perdida,

nada importa;

Que tantos otros, pretendiendo fe en ella

sólo atendieran a ellos mismos,

importa menos.

Lo que importa y nos basta es la fe de uno.

Por eso otra vez hoy la causa te aparece

como en aquellos días:

noble y tan digna de luchar por ella.

Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido

a través de los años, la derrota,

cuando todo parece traicionarla.

Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa.

Gracias, compañero, gracias

por el ejemplo. Gracias

porque me dices/que el hombre es noble.

Nada importa que tan pocos lo sean:

Uno, uno tan sólo basta

como testigo irrefutable

de toda la nobleza humana.

La nota de Manuel Sacristán:

Por eso era esencial saber que el marxismo no es teoría, sino intento de programa (sobre un deseo), que se intenta fundamentar en crítica (Ballestero) y en conocimiento científico. No se debe ser marxista (Marx); lo único que tiene interés es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradición que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.

El marxismo no es teoría, es intento de programa. Siempre lo tuvo presente.

Por la cresta, por el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos concluyan, por ahí transitó Julio Anguita.

Que la tierra te sea leve querido compañero, querido camarada, querido maestro. Hasta la victoria siempre.

PS. Un discurso que merece ser recordado (de 1999):  https://www.youtube.com/watch?v=cwuDyhU0FSs.

Tres de sus últimas intervenciones (tan lúcido, claro y didáctico como siempre):

1) 4 de mayo de 2020, cadena SER: https://www.youtube.com/watch?v=dPew7jLQWsE&feature=youtu.be.

2) En nombre del Colectivo Prometeo: https://cordopolis.es/2020/05/04/anguita-y-el-colectivo-prometeo-impulsan-un-manifiesto-reflexivo-en-reaccion-a-la-crispacion/

3) 10 de mayo de 2020:  https://www.youtube.com/watch?v=cpsFDLiXjMM&feature=youtu.be

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/julio-anguita-un-companero-imprescindible-maestro-de-todos-que-fue-en-serio/

Comparte este contenido:

Colombia: Gobierno anuncia análisis para saber si instituciones educativas pueden reabrir

Gobierno anuncia análisis para saber si instituciones educativas pueden reabrir

En la tarde de este sábado, el presidente Iván Duque anunció que a partir de la próxima semana comenzará un análisis para evaluar las posibilidades de reapertura de colegios y universidades a nivel nacional.

En la tarde de este sábado, el presidente Iván Duque anunció que a partir de la próxima semana comenzará un análisis para evaluar las posibilidades de reapertura de colegios y universidades a nivel nacional.

“Desde el principio dijimos que vamos hasta finales de mayo sin colegios ni universidades operando, pero vamos también a hacer una valoración durante la próxima semana con el equipo de epidemiólogos”, señaló.

El primer mandatario añadió que no se trata de mantener las instituciones educativas cerradas de manera indefinida. “Lo que se busca es que podamos llevar el mayor control en los meses que pueden representar picos de COVID-19”, dijo.

Frente a la liquidez de instituciones educativas como jardines infantiles y colegios, Duque se refirió a la destinación de un billón de pesos para créditos en condiciones especiales para que estas instituciones puedan cubrir hasta el 90% de su nómina, con un respaldo de la Nación del 80%, un período de gracia de seis meses y un plazo de pago entre 12 y 36 meses.

De igual modo, recordó la creación del Fondo Solidario para la Educación, el cual incluye una línea de crédito para padres de familia o acudientes, destinada al pago de pensiones de jardines o colegios privados.

Fuente de la Información: https://www.vanguardia.com/colombia/gobierno-anuncia-analisis-para-saber-si-instituciones-educativas-pueden-reabrir-EB2377161

 

Comparte este contenido:

Según la ONU la Desigualdad está aumentando, pero estamos a tiempo de arreglarlo

Según la ONU la Desigualdad está aumentando, pero estamos a tiempo de arreglarlo

Por  | 17 mayo 2020 | 

Según un informe de las Naciones Unidas, la desigualdad económica está aumentando para el 70% de la población mundial

El Informe Social Mundial de la ONU de 2020 afirma que la mayoría de los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, muestran una brecha de desigualdad entre sus ciudadanos. El 1% de la población mundial posee el 45% de la riqueza del planeta según un informa de Credit Suisse de 2019, y esta proporción ha aumentado en las últimas tres décadas.

En contraste, el 40% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y poseen sólo una cuarta parte de activos económicos. Las diferencias dentro la clase media son las únicas que disminuyen. Asimismo, la diferencias entre países pobres y ricos siguen  presentes: el sueldo medio en norteamérica es 16 veces más alto que en África subsahariana.

La acción a nivel nacional es fundamental, pero se necesitan medidas multilaterales y coordinadas a nivel mundial para hacer frente a las desigualdades, según el informe

El informe de las Naciones Unidas de este año se centra en cómo afectan a la desigualdad los desafíos clave de la época actual: el cambio climático, las migraciones, la innovación tecnológica y la urbanización. También sugiere tres estrategias para reducir la desigualdad: igualdad de oportunidades, políticas fiscales que incluyan medidas sociales, y medidas para luchar contra la discriminación.

El cambio climático está teniendo un gran impacto en la calidad de vida de la población mundial pero los más afectados son aquellos que cuentan con pocos recursos, según la ONU. Los países pobres podrían hacerse más pobres, perdiendo los avances alcanzados hasta ahora en la disminución de la desigualdad. Si la industria optase por vías de producción más ecológicas, el empleo mundial aumentaría y, por tanto, disminuirá la pobreza, según indica el informe.

ONU desigualdad aumento

 

El efecto de la migración sobre la desigualdad tiene dos caras. Por una parte, los migrantes que envían dinero a su país de origen para ayudar a sus familias reducen la desigualdad en país del que proceden. Por otra, el país al que llegan puede ver aumentada su desigualdad cuando aceptan trabajar por menos dinero, si bien también pueden ayudar a reducir el desempleo aceptando trabajos que los nacionales no quieren hacer.

La innovación tecnológica hace crecer la economía de los países, ya que impulsa avances en la productividad y mejoras en la sanidad, educación y telecomunicaciones. Pero, como los anteriores, también puede ser causa del aumento de las desigualdades. Los avances tecnológicos hacen que muchos puestos de trabajo queden obsoletos y sean remplazados por máquinas. A cambio, crean otros nuevos puestos de trabajo para personal altamente cualificado.

Por último, las zonas urbanas, ahora más pobladas que las rurales, son las que registran mayores niveles de desigualdad ya que allí los más pobres conviven con los más ricos.

Según indica en el prólogo del informe Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, las políticas gubernamentales deben utilizar estos instrumentos para lograr un mundo más equitativo y sostenible. Así, se deberían utilizar las nuevas tecnologías para crear más puestos de trabajo y reducir la pobreza, hacer las ciudades más inclusivas, que las migraciones sean seguras, ordenadas y reguladas, y hacer más resistentes ante cambio climático a los países mas pobres.

REFERENCIAS

UNDESA World Social Report 2020

El informe de Naciones Unidas que condena a los más pobres

Fuente de la Información: https://www.quo.es/ser-humano/q2005438096/onu-aumento-desigualdad/

Comparte este contenido:

Argentina: La educación prohibida

La educación prohibida

En casa. Hay que dejar de lado la mirada restrictiva hacia la formación virtual. FOTO: CEDOC

Paulo Falcón

La educación a distancia no puede ser desarrollada para estudiantes menores de 18 años, salvo en los casos de ruralidad y en los últimos años del secundario; así lo marca la Ley de Educación Nacional en su art. 109. Por lo que claramente tanto el Covid-19 como la definición del aislamiento social, preventivo y obligatorio como política de Estado para evitar la propagación del coronavirus condicionan las definiciones adoptadas en la legislación educativa en Argentina, que hace eje en lo presencial como opción pedagógica para niñas, niños y adolescentes que son nativos digitales. Ante la emergencia, una de las respuestas del Ministerio de Educación de la Nación, junto a Educar SA y Contenidos Públicos SA, fue el impulso del programa Seguimos Educando, que según la información publicada por la propia cartera educativa viene a acompañar “las resoluciones emitidas por la cartera educativa sobre la suspensión de las clases presenciales en todos los establecimientos educativos del nivel inicial, primario y secundario”.

A su vez, este programa tiene el objetivo de “colaborar con las condiciones para la continuidad de las actividades de enseñanza en el sistema educativo nacional a través de un sistema multiplataforma”. A esto se le debe agregar un abanico de políticas que se han generado para garantizar la continuidad educativa y que han puesto en valor la educación mediada por tecnologías. Por eso es legítimo plantearnos una serie de cuestiones, ya que si se sigue educando en contexto de aislamiento y emergencia, pero docentes y estudiantes no comparten espacio, ¿eso es educación a distancia? Si están cerradas las escuelas, ¿cómo se enmarca la actividad de docentes y estudiantes en este tiempo? ¿Cómo se justifican legalmente algunas iniciativas del Estado, las provincias, las escuelas y sus docentes?

La urgencia puso en crisis definiciones que van a contramano de las necesidades actuales. Notoriamente, es imperioso dejar de lado la mirada restrictiva desde lo legal hacia la educación a distancia; en un país en el que un joven de 16 años puede elegir presidente pero no formarse a distancia, el sostenimiento de esta prohibición es un absurdo. Lo segundo debería ser que el Consejo Federal de Educación genere marcos de referencia que permitan salir de la urgencia para dar reconocimiento a las acciones que en estos días se llevan adelante con tanta dedicación y a futuro permitirán contar con instrumentos que mejoren el empleo de entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje (EVEA) y los recursos educativos puestos en funcionamiento en este tiempo.

La educación en emergencia precisa definiciones que le den contención, y el Estado tiene los medios para resolver estos temas y aquellos que se han expuesto aunque no son novedosos, como la brecha digital y los déficits formativos o de conectividad, por citar algunos. La crisis es una oportunidad para eliminar limitaciones innecesarias a la educación a distancia como opción pedagógica y didáctica para sostener y fortalecer el vínculo docente/estudiante, ya que hoy hay instrumentos y mecanismos para asegurar pisos de calidad educativa y tecnología que permite potenciar el acceso a la educación de calidad a niñas, niños y adolescentes, e incluso para enriquecer y complementar la educación presencial, más allá de la pandemia. Los desafíos del presente –que no han sido pocos– evidencian la necesidad de amparo legal a la educación a distancia para menores de 18 años. El Estado ha generado acciones muy valiosas para sostener la educación a través de la tecnología y los medios, y estas medidas deben servir de enseñanza para trabajar en la educación post Covid-19 y hacerla más abierta, y por lo tanto más inclusiva. *Miembro del Consejo de Gobierno de Ielsac/Unesco.

Fuente de la Información: https://www.perfil.com/noticias/opinion/la-educacion-prohibida.phtml

Comparte este contenido:

Perú: Los docentes ante la emergencia: la importancia de la colaboración

Los docentes ante la emergencia: la importancia de la colaboración

“La heterogeneidad de situaciones hace recordar la importancia que tienen las redes docentes para algo que es esencial en la labor profesional: el trabajo colegiado que se traduce en compartir y aprender de experiencias».

Por Hugo Díaz Díaz, miembro del Consejo Nacional de Educación

La emergencia sanitaria pone a los maestros ante un gran reto. Son los actores que permitirán que el año escolar sea aprovechado por los casi 10 millones de estudiantes en el sistema educativo. Enorme responsabilidad que los obliga a liderar procesos de aprendizaje muchas veces en condiciones difíciles, diversas y sin la preparación debida.

Los primeros sondeos sobre al acceso a las modalidades de educación a distancia en las escuelas públicas señalan que el mayor porcentaje de estudiantes lo hace mediante la radio o la televisión.

Hay abundante material que se difunde, pero el diseñado para trabajar exclusivamente en casa es escaso y en localidades donde priman los bajos niveles de educación, muchos padres manifiestan su incapacidad para apoyar a sus hijos en aprendizajes cuya complejidad es mayor que en el pasado.

Frente a estudiantes que viven en hogares a veces muy dispersos, hay docentes que buscan el apoyo de miembros de la comunidad para orientar o retroalimentar a sus alumnos; otros procuran que la radio extienda sus espacios de emisión de mensajes educativos o aprovechan el celular que posee la mayoría de padres de familia.

El Estado podría negociar con las empresas respectivas para que, mientras dure la situación de emergencia, las comunicaciones entre docentes, padres y estudiantes referidas exclusivamente al aprendizaje, sean gratuitas. Nótese que la comunicación no es solo importante por los aprendizajes sino también para dar seguimiento al estado socioemocional que es un elemento clave en su desarrollo.

Quienes utilizan el Internet disponen de recursos variados y pueden utilizar metodologías de trabajo colaborativo, por proyectos, estudios de caso. Van conociendo el momento en que sus estudiantes disponen del equipamiento tecnológico en casa y se adaptan a las variadas situaciones. A veces deben llenarse de paciencia cuando la comunicación es lenta.

Un grupo de docentes se ha adaptado rápidamente a la nueva forma de trabajo, otros están en proceso y un tercer grupo necesita mucha ayuda.

La heterogeneidad de situaciones hace recordar la importancia que tienen las redes docentes para algo que es esencial en la labor profesional: el trabajo colegiado que se traduce en compartir y aprender de experiencias y buenas prácticas, colaborar para solucionar problemas comunes o particulares y enfrentar la situación lo mejor que se pueda.

La mejor capacitación de cualquier profesional, incluidos los docentes, es el trabajo con colegas. La capacitación oficial vendrá en el camino, los estudiantes que aprovechen las tecnologías podrán aumentar al igual que la variedad de los recursos de aprendizaje.

Mientras tanto, los beneficios potenciales del trabajo de docentes en redes no necesitan demostrarse, más bien extenderlos y generar las condiciones para que, con más autonomía que la habitual, se descubra un creciente número de iniciativas capaces de darle vuelta a la adversidad, aún en los casos en los que no se tenga acceso a ninguna de las modalidades a distancia que el Ministerio de Educación ha organizado.

Será clave contar con una normatividad que no sea frondosa, detallista, excesiva en procedimientos que funcionan, si acaso, en un escenario normal, pero no en la situación actual. Confiemos en los maestros y hagámosle la vida más fácil para enfrentar los retos que asumen, muchos en condiciones muy precarias.

Fuente de la Información: https://peru21.pe/opinion/los-docentes-ante-la-emergencia-la-importancia-de-la-colaboracion-educacion-noticia/

 

Comparte este contenido:

Nueva York: Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus.

Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus.

Por Naomi Klein

En este revelador artículo para The Intercept, la periodista canadiense Naomi Klein analiza el fichaje del ex Ceo de Google Eric Schmidt para encabezar una comisión para «reimaginar la realidad post-Covid» en Nueva York donde, dice, comienza a gestarse un futuro dominado por la asociación de los estados con los gigantes tecnológicos: “Pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país”. Klein define una Doctrina del Shock pandémico, a la que llama el nuevo pacto o New Deal de las Pantallas (Screen New Deal). Plantea el riesgo liso y llano de que esta política de las corporaciones amenace destruir al sistema educativo y de salud. El rastreo de datos, el comercio sin efectivo, la telesalud, la escuela virtual, y hasta los gimnasios y las cárceles, parte de una propuesta “sin contacto y altamente rentable”.

La cuarentena como laboratorio en vivo, un «Black Mirror», y la aceleración de esta distopía a partir del coronavirus: “Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia”. Cuáles son las dudas (de siempre) y cómo, bajo el pretexto de la inteligencia artificial, las corporaciones vuelven a pelear por el poder de controlar las vidas. (Traducido por Agencia Lavaca.org).

Durante la sesión informativa diaria sobre coronavirus del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo el miércoles, la sombría mueca que llenó nuestras pantallas durante semanas fue reemplazada brevemente por algo parecido a una sonrisa.

La inspiración para estas vibraciones inusualmente buenas fue un contacto en video del ex CEO de Google Eric Schmidt, quien se unió a la reunión informativa del gobernador para anunciar que encabezará una comisión para reimaginar la realidad post-Covid del Estado de Nueva York, con énfasis en integrar permanentemente la tecnología en todos los aspectos de la vida cívica.

«Las primeras prioridades de lo que estamos tratando de hacer», dijo Schmidt, «se centran en telesalud, aprendizaje remoto y banda ancha… Necesitamos buscar soluciones que se puedan presentar ahora y acelerar la utilización de la tecnología para mejorar las cosas». Para que no haya dudas de que los objetivos del ex CEO de Google eran puramente benevolentes, su fondo de video presentaba un par de alas de ángel doradas enmarcadas.

Justo un día antes, Cuomo había anunciado una asociación similar con la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar «un sistema educativo más inteligente». Al llamar a Gates un «visionario», Cuomo dijo que la pandemia ha creado «un momento en la historia en el que podemos incorporar y avanzar en las ideas [de Gates] … Todos estos edificios, todas estas aulas físicas, ¿para qué, con toda la tecnología que se tiene?» preguntó, aparentemente de modo retórico.

Ha tardado un tiempo en edificarse, pero está comenzando a surgir algo parecido a una doctrina del shock pandémico. Llamémoslo «Screen New Deal» (el New Deal de la pantalla). Con mucho más de alta tecnología que cualquier otra cosa que hayamos visto en desastres anteriores, el futuro que se está forjando a medida que los cuerpos aún acumulan las últimas semanas de aislamiento físico no como una necesidad dolorosa para salvar vidas, sino como un laboratorio vivo para un futuro permanente y altamente rentable sin contacto.

Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».

Es un futuro en el que nuestros hogares nunca más serán espacios exclusivamente personales, sino también, a través de la conectividad digital de alta velocidad, nuestras escuelas, los consultorios médicos, nuestros gimnasios y, si el estado lo determina, nuestras cárceles. Por supuesto, para muchos de nosotros, esas mismas casas ya se estaban convirtiendo en nuestros lugares de trabajo que nunca se apagan y en nuestros principales lugares de entretenimiento antes de la pandemia, y el encarcelamiento de vigilancia «en la comunidad» ya estaba en auge. Pero en el futuro, bajo una construcción apresurada, todas estas tendencias están preparadas para una aceleración de velocidad warp (forma teórica de moverse más rápido que la velocidad de la luz).

Este es un futuro en el que, para los privilegiados, casi todo se entrega a domicilio, ya sea virtualmente a través de la tecnología de transmisión y en la nube, o físicamente a través de un vehículo sin conductor o un avión no tripulado, y luego la pantalla «compartida» en una plataforma mediada. Es un futuro que emplea muchos menos maestros, médicos y conductores. No acepta efectivo ni tarjetas de crédito (bajo el pretexto del control de virus) y tiene transporte público esquelético y mucho menos arte en vivo. Es un futuro que afirma estar basado en la «inteligencia artificial», pero en realidad se mantiene unido por decenas de millones de trabajadores anónimos escondidos en almacenes, centros de datos, fábricas de moderación de contenidos, talleres electrónicos, minas de litio, granjas industriales, plantas de procesamiento de carne, y las cárceles, donde quedan sin protección contra la enfermedad y la hiperexplotación. Es un futuro en el que cada uno de nuestros movimientos, nuestras palabras, nuestras relaciones pueden rastrearse y extraer datos mediante acuerdos sin precedentes entre el gobierno y los gigantes tecnológicos.

Si todo esto suena familiar es porque, antes del Covid, este preciso futuro impulsado por aplicaciones y lleno de conciertos nos fue vendido en nombre de la conveniencia, la falta de fricción y la personalización. Pero muchos de nosotros teníamos preocupaciones. Sobre la seguridad, la calidad y la inequidad de la telesalud y las aulas en línea. Sobre autos sin conductor que derriban peatones y aviones no tripulados que destrozan paquetes (y personas). Sobre el rastreo de ubicación y el comercio sin efectivo que borra nuestra privacidad y afianza la discriminación racial y de género. Sobre plataformas de redes sociales sin escrúpulos que envenenan nuestra ecología de la información y la salud mental de nuestros hijos. Sobre «ciudades inteligentes» llenas de sensores que suplantan al gobierno local. Sobre los buenos trabajos que estas tecnologías eliminaron. Sobre los malos trabajos que producían en masa.

Y, sobre todo, nos preocupaba la riqueza y el poder que amenazaban a la democracia acumulados por un puñado de empresas tecnológicas que son maestros de la abdicación, evitando toda responsabilidad por los restos que quedan en los campos que ahora dominan, ya sean medios, minoristas o transporte.

Ese era el pasado antiguo conocido como «febrero». Hoy en día, una gran ola de pánico arrastra a muchas de esas preocupaciones bien fundadas, y esta distopía calentada está pasando por un cambio de marca de trabajo urgente. Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia, las claves indispensables para mantenernos a salvo a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Gracias a Cuomo y sus diversas asociaciones multimillonarias (incluida una con Michael Bloomberg para pruebas y rastreo), el estado de Nueva York se está posicionando como la brillante sala de exposición para este sombrío futuro, pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país.

Y en el centro de todo está Eric Schmidt. Mucho antes de que los estadounidenses entendieran la amenaza de Covid-19, Schmidt había estado en una agresiva campaña de lobby, presiones y relaciones públicas impulsando precisamente la visión de la sociedad del Black Mirror (o Espeo Negro, por la serie inglesa) que Cuomo acaba de darle poder para construir. En el corazón de esta visión está la perfecta integración del gobierno con un puñado de gigantes de Silicon Valley: con escuelas públicas, hospitales, consultorios médicos, policías y militares, todas las funciones principales se externalizan (a un alto costo) a empresas privadas de tecnología.

Es una visión en la que Schmidt ha estado avanzando en sus funciones como presidente de la Junta de Innovación de Defensa, que asesora al Departamento de Defensa sobre el mayor uso de la inteligencia artificial en el ejército, y como presidente de la poderosa Comisión de Seguridad Nacional sobre Inteligencia Artificial, o NSCAI, que asesora al Congreso sobre «avances en inteligencia artificial, desarrollos relacionados con el aprendizaje automático y tecnologías asociadas», con el objetivo de abordar «las necesidades de seguridad nacional y económica de los Estados Unidos, incluido el riesgo económico». Ambas juntas están llenas de poderosos CEOS de Silicon Valley y altos ejecutivos de compañías como Oracle, Amazon, Microsoft, Facebook y, por supuesto, los colegas de Schmidt en Google.

Como presidente, Schmidt aún posee más de 5.3 mil millones de dólares en acciones de Alphabet (la compañía matriz de Google), así como grandes inversiones en otras empresas tecnológicas, esencialmente ha estado llevando a cabo una reestructuración con sede en Washington en nombre de Silicon Valley. El objetivo principal de las dos cámaras empresarias es solicitar aumentos exponenciales en el gasto del gobierno en investigación sobre inteligencia artificial y en infraestructura que permita tecnologías como la 5G, inversiones que beneficiarían directamente a las compañías en las que Schmidt y otros miembros de estos grupos tienen amplias participaciones.

Primero en presentaciones a puertas cerradas para legisladores y más tarde en artículos de opinión y entrevistas públicas, el argumento de Schmidt ha sido que, dado que el gobierno chino está dispuesto a gastar dinero público ilimitado para construir la infraestructura de vigilancia de alta tecnología, mientras permite a las empresas tecnológicas chinas como Alibaba, Baidu y Huawei obtener los beneficios de las aplicaciones comerciales, la posición dominante de los EE.UU en la economía global está al borde del colapso.

El Centro de Información de Privacidad Electrónica recientemente obtuvo acceso a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información a una presentación realizada por el NSCAI de Schmidt hace un año, en mayo de 2019. Sus diapositivas plantean una serie de afirmaciones alarmistas sobre cómo la infraestructura reguladora relativamente laxade China y su apetito sin fondo por la vigilancia está haciendo que se adelante a los EE.UU. en varios campos, incluyendo la inteligencia artificiaal para diagnóstico médico, vehículos autónomos, infraestructura digital, ciudades inteligentes, viajes compartidos y comercio sin efectivo.

Las razones dadas para la ventaja competitiva de China son innumerables, desde el gran volumen de consumidores que compran en línea; «La falta de sistemas bancarios heredados en China», lo que le ha permitido saltar sobre efectivo y tarjetas de crédito y desatar «un enorme mercado de comercio electrónico y servicios digitales» utilizando «pagos digitales»; y una grave escasez de médicos, lo que ha llevado al gobierno a trabajar estrechamente con compañías tecnológicas como Tencent para usar la AI (inteligencia artificial) como medicina «predictiva». Las diapositivas señalan que en China, las compañías tecnológicas «tienen la autoridad de eliminar rápidamente las barreras regulatorias, mientras que las iniciativas estadounidenses se ven envueltas en el cumplimiento de HIPPA y la aprobación de la FDA».

Sin embargo, más que ningún otro factor, el NSCAI señala la voluntad de China de adoptar alianzas público-privadas en la vigilancia masiva y la recopilación de datos como una razón para su ventaja competitiva. La presentación promociona el «apoyo y participación explícita del gobierno de China, por ejemplo, en el despliegue del reconocimiento facial». Sostiene que «la vigilancia es uno de los ‘primeros y mejores clientes’ para Al» y, además, que «la vigilancia masiva es una aplicación asesina para el aprendizaje profundo».

Una diapositiva titulada «Conjuntos de datos estatales: vigilancia = ciudades inteligentes» señala que China, junto con el principal competidor chino de Google, Alibaba, están corriendo por delante.

Esto es notable porque la empresa matriz de Google, Alphabet, ha estado impulsando precisamente esta visión a través de su división Sidewalk Labs, eligiendo una gran parte de la costa de Toronto como su prototipo de «ciudad inteligente». Pero el proyecto de Toronto se cerró después de dos años de controversia incesante relacionada con las enormes cantidades de datos personales que Alphabet recolectaría, la falta de protecciones de privacidad y los beneficios cuestionables para la ciudad en general.

Cinco meses después de esta presentación, en noviembre, el NSCAI emitió un informe provisional al Congreso que suscitó la alarma sobre la necesidad de que EE.UU actúe frente a la adaptación China de estas tecnologías controvertidas. «Estamos en una competencia estratégica», afirma el informe , obtenido a través de FOIA por el Centro de Información Electrónica de Privacidad. “La inteligencia artificial estará en el centro. El futuro de nuestra seguridad y economía nacional está en juego ”.

A fines de febrero, Schmidt estaba llevando su campaña al público, tal vez entendiendo que el aumento de presupuesto que su junta directiva estaba pidiendo no podría aprobarse sin una mayor aceptación. En un artículo de opinión del New York Times titulado “Silicon Valley podría perder frente a China», Schmidt pidió «asociaciones sin precedentes entre el gobierno y la industria» y, una vez más, haciendo sonar la alarma de peligro amarilla:

AI (inteligencia artificial) abrirá nuevas fronteras en todo, desde biotecnología hasta banca, y también es una prioridad del Departamento de Defensa. … Si las tendencias actuales continúan, se espera que las inversiones generales de China en investigación y desarrollo superen a las de Estados Unidos dentro de 10 años, aproximadamente al mismo tiempo que se proyecta que su economía sea más grande que la nuestra .

A menos que estas tendencias cambien, en la década de 2030 competiremos con un país que tiene una economía más grande, más inversiones en investigación y desarrollo, mejor investigación, un mayor despliegue de nuevas tecnologías y una infraestructura informática más sólida. … En última instancia, los chinos están compitiendo para convertirse en los principales innovadores del mundo, y Estados Unidos no está jugando para ganar.

La única solución, para Schmidt, era un chorro de dinero público. Elogiando a la Casa Blanca por solicitar una duplicación de la financiación de la investigación en inteligencia artificial y ciencia de la información cuántica, escribió: “Deberíamos planear duplicar la financiación en esos campos nuevamente a medida que creamos capacidad institucional en laboratorios y centros de investigación. … Al mismo tiempo, el Congreso debe cumplir con la solicitud del presidente para obtener el nivel más alto de financiamiento de I + D de defensa en más de 70 años , y el Departamento de Defensa debe capitalizar ese aumento de recursos para desarrollar capacidades innovadoras en inteligencia artificial, cuántica, hipersónica y otras prioritarias áreas tecnológicas «.

Eso fue exactamente dos semanas antes de que el brote de coronavirus se declarara una pandemia, y no se mencionó que el objetivo de esta vasta expansión de alta tecnología era proteger la salud de los estadounidenses. Solo que era necesario evitar ser superado por China. Pero, por supuesto, eso pronto cambiaría.

En los dos meses transcurridos desde entonces, Schmidt ha sometido estas demandas preexistentes, para gastos públicos masivos en investigación e infraestructura de alta tecnología, para una serie de «asociaciones público-privadas» en inteligencia artificial y para el aflojamiento de innumerables protecciones de privacidad y seguridad, a través de un ejercicio agresivo de reposicionamiento discursivo. Ahora, todas estas medidas (y más) se están vendiendo al público como nuestra única esperanza posible de protegernos de un nuevo virus que nos acompañará en los próximos años.

Y las compañías tecnológicas con las que Schmidt tiene vínculos profundos, y que pueblan las influyentes juntas asesoras que preside, se han reposicionado como protectores benevolentes de la salud pública y generosos campeones de los «héroes cotidianos» de los trabajos esenciales (muchos de los cuales perderían sus empleos si estas compañías se salieran con la suya). Menos de dos semanas después del cierre del estado de Nueva York, Schmidt escribió un artículo de opinión para el Wall Street Journal que estableció el nuevo tono y dejó en claro que Silicon Valley tiene toda la intención de aprovechar la crisis para una transformación permanente.

Al igual que otros estadounidenses, los tecnólogos están tratando de hacer su parte para apoyar primera línea de respuesta a la pandemia. …

Pero cada estadounidense debería preguntarse dónde queremos que esté la nación cuando termine la pandemia de Covid-19. ¿Cómo podrían las tecnologías emergentes desplegadas en la crisis actual impulsarnos hacia un futuro mejor? … Empresas como Amazon saben cómo suministrar y distribuir de manera eficiente. Tendrán que proporcionar servicios y asesoramiento a los funcionarios del gobierno que carecen de los sistemas informáticos y de la experiencia.

También deberíamos acelerar la tendencia hacia el aprendizaje remoto, que se está probando hoy como nunca antes. On line, no existe un requisito de proximidad, lo que permite a los estudiantes obtener instrucción de los mejores maestros, sin importar en qué distrito escolar residan …

La necesidad de una experimentación rápida a gran escala también acelerará la revolución biotecnológica. … Finalmente, el país está atrasado hace tiempo en infraestructura digital real … Si queremos construir una economía futura y un sistema educativo basado en tele-todo, necesitamos una población totalmente conectada y una infraestructura ultrarrápida. El gobierno debe hacer una inversión masiva, tal vez como parte de un paquete de estímulo, para convertir la infraestructura digital de la nación en plataformas basadas en la nube y vincularlas con una red 5G.

De hecho, Schmidt ha sido implacable en la búsqueda de esta visión. Dos semanas después de la aparición de ese artículo de opinión, describió la programación ad hoc de educación en el hogar que los maestros y las familias de todo el país se vieron obligados a improvisar durante esta emergencia de salud pública como «un experimento masivo en el aprendizaje remoto». El objetivo de este experimento, dijo, era «tratar de descubrir: ¿cómo aprenden los niños de forma remota? Y con esos datos deberíamos ser capaces de construir mejores herramientas de aprendizaje a distancia que, cuando se combinan con el maestro … ayudarán a los niños a aprender mejor ” Durante esta misma videollamada, organizada por el Club Económico de Nueva York, Schmidt también pidió más telesalud, más 5G, más comercio digital y el resto de la lista de deseos preexistente. Todo en nombre de la lucha contra el virus.

Sin embargo, su comentario más revelador fue el siguiente: “El beneficio de estas corporaciones, que amamos difamar, en términos de la capacidad de comunicarse, la capacidad de lidiar con la salud, la capacidad de obtener información, es profundo. Piensa en cómo sería tu vida en Estados Unidos sin Amazon «. Agregó que la gente debería «estar un poco agradecida de que estas compañías obtuvieron el capital, hicieron la inversión, construyeron las herramientas que estamos usando ahora y realmente nos han ayudado».

Es un recordatorio sobre que, hasta hace muy poco, el rechazo público contra estas corporaciones estaba creciendo. Los candidatos presidenciales discutían abiertamente la caída de la gran tecnología. Amazon se vio obligado a abandonar sus planes para una sede en Nueva York debido a la feroz oposición local. El proyecto Sidewalk Labs de Google estaba en una crisis perenne, y los propios trabajadores de Google se negaban a construir tecnología de vigilancia con aplicaciones militares.

En resumen, la democracia se estaba convirtiendo en el mayor obstáculo para la visión que Schmidt estaba promoviendo, primero desde su posición en la cima de Google y Alphabet y luego como presidente de dos poderosas juntas asesorando al Congreso y al Departamento de Defensa. Como revelan los documentos de NSCAI, este inconveniente ejercicio del poder por parte del público y los trabajadores tecnológicos dentro de estas megaempresas, desde la perspectiva de hombres como Schmidt y el CEO de Amazon, Jeff Bezos, desaceleró enloquecedoramente la carrera armamentista de la inteligencia artificial, manteniendo flotas de automóviles y camiones sin conductor potencialmente mortales fuera de las carreteras, evitando que los registros de salud privados se conviertan en un arma utilizada por los empleadores contra los trabajadores, evitando que los espacios urbanos se cubran con software de reconocimiento facial, y mucho más.

Ahora, en medio de la carnicería de esta pandemia en curso, y el miedo y la incertidumbre sobre el futuro que ha traído, estas corporaciones ven claramente su momento para barrer todo ese compromiso democrático. Para tener así el mismo tipo de poder que sus competidores chinos, que ostentan el lujo de funcionar sin verse obstaculizados por intrusiones de derechos laborales o civiles.

Todo esto se está moviendo muy rápido. El gobierno australiano ha contratado a Amazon para almacenar los datos de su controvertida aplicación de seguimiento de coronavirus. El gobierno canadiense ha contratado a Amazon para entregar equipos médicos, generando preguntas sobre por qué omitió el servicio postal público. Y en solo unos pocos días a principios de mayo, Alphabet ha puesto en marcha una nueva iniciativa de Sidewalk Labs para rehacer la infraestructura urbana con $ 400 millones en capital semilla. Josh Marcuse, director ejecutivo de la Junta de Innovación en Defensa que preside Schmidt, anunció que dejaría ese trabajo para trabajar a tiempo completo en Google como jefe de estrategia e innovación para el sector público mundial, lo que significa que ayudará a Google a sacar provecho de algunas de las muchas oportunidades que él y Schmidt han estado creando con su lobby.

Para ser claros, la tecnología es sin duda una parte clave de cómo debemos proteger la salud pública en los próximos meses y años. La pregunta es: ¿estará la tecnología sujeta a las disciplinas de la democracia y la supervisión pública, o se implementará en un frenesí de estado de excepción, sin hacer preguntas críticas, dando forma a nuestras vidas en las próximas décadas? Preguntas como, por ejemplo: si realmente estamos viendo cuán crítica es la conectividad digital en tiempos de crisis, ¿deberían estas redes y nuestros datos estar realmente en manos de jugadores privados como Google, Amazon y Apple? Si los fondos públicos están pagando gran parte de eso, ¿el público no debería también poseerlo y controlarlo? Si Internet es esencial para muchas cosas en nuestras vidas, como lo es claramente, ¿no debería tratarse como una utilidad pública sin fines de lucro?

Y aunque no hay duda de que la capacidad de teleconferencia ha sido un salvavidas en este período de bloqueo, hay serios debates sobre si nuestras protecciones más duraderas son claramente más humanas. Tomemos la educación. Schmidt tiene razón en que las aulas superpobladas presentan un riesgo para la salud, al menos hasta que tengamos una vacuna. Entonces, ¿no se podría contratar el doble de maestros y reducir el tamaño de los cursos a la mitad? ¿Qué tal asegurarse de que cada escuela tenga una enfermera?

Eso crearía empleos muy necesarios en una crisis de desempleo a nivel de depresión y les daría mayor margen a todos en el ambiente educativo. Si los edificios están demasiado llenos, ¿qué tal dividir el día en turnos y tener más educación al aire libre, aprovechando la abundante investigación que muestra que el tiempo en la naturaleza mejora la capacidad de los niños para aprender?

Introducir ese tipo de cambios sería difícil, sin duda. Pero no son tan arriesgados como renunciar a la tecnología probada y verdadera de humanos entrenados que enseñan a los humanos más jóvenes cara a cara, en grupos donde aprenden a socializar entre ellos.

Al enterarse de la nueva asociación del estado de Nueva York con la Fundación Gates, Andy Pallotta, presidente de United Teachers del Estado de Nueva York, reaccionó rápidamente: “Si queremos reimaginar la educación, comencemos por abordar la necesidad de trabajadores sociales, consejeros de salud mental , enfermeras escolares, cursos de artes enriquecedores, cursos avanzados y clases más pequeñas en distritos escolares de todo el estado «, dijo. Una coalición de grupos de padres también señaló que si realmente habían estado viviendo un «experimento de aprendizaje remoto» (como lo expresó Schmidt), los resultados fueron profundamente preocupantes: «Dado que las escuelas cerraron a mediados de marzo, nuestro la comprensión de las profundas deficiencias de la instrucción basada en pantalla solo ha crecido «.

Además de los obvios sesgos de clase y raza contra los niños que carecen de acceso a Internet y computadoras en el hogar (problema que las compañías tecnológicas están ansiosas por cobrar, mediante grandes ventas tecnológicas), hay grandes preguntas sobre si la enseñanza remota puede servir a muchos niños con discapacidades, como lo exige la ley . Y no existe una solución tecnológica para el problema de aprender en un entorno hogareño superpoblado y / o abusivo.

El problema no es si las escuelas deben cambiar ante un virus altamente contagioso para el cual no tenemos cura ni vacuna. Al igual que todas las instituciones donde los humanos actúan en grupos, las escuelas cambiarán. El problema, como siempre en estos momentos de conmoción colectiva, es la ausencia de debate público sobre cómo deberían ser esos cambios y a quién deberían beneficiar. ¿Empresas tecnológicas privadas o estudiantes?

Las mismas preguntas deben hacerse sobre la salud. Evitar los consultorios médicos y los hospitales durante una pandemia tiene sentido. Pero la telesalud pierde en gran medida frente a la atención persona a pesona. Por lo tanto, debemos tener un debate basado en la evidencia sobre los pros y los contras de gastar recursos públicos escasos en telesalud, en comparación con enfermeras más capacitadas, equipadas con todo el equipo de protección necesario, que pueden hacer visitas a domicilio para diagnosticar y tratar pacientes en sus hogares. Y quizás lo más urgente es que necesitamos lograr el equilibrio correcto entre las aplicaciones de seguimiento del virus, que con las protecciones de privacidad adecuadas tienen un papel que desempeñar, y los llamados a un Cuerpo de Salud Comunitario que pondría a millones de estadounidenses a trabajar no solo haciendo seguimiento de contactos sino asegurándose de que todos tengan los recursos materiales y el apoyo que necesitan para estar en cuarentena de manera segura.

En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.

Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.

La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.

Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.

Autora: Naomi Klein

Fuente de la Información: https://www.lavaca.org/portada/la-distopia-de-alta-tecnologia-post-coronavirus/

 

 

Comparte este contenido:
Page 1337 of 6195
1 1.335 1.336 1.337 1.338 1.339 6.195