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Un año de duelo por el desastre minero en Brasil

América del Sur/Brasil/26-01-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec

Redacción BRUMADINHO

“Vale #Asesinos”. El cartel con letras negras entre dos árboles a la entrada de Brumadinho avisa que esta pequeña ciudad del sudeste de Brasil sigue cargando el dolor y los estigmas de la rotura hace un año de un dique perteneciente a ese grupo minero.

Un total de 270 personas (11 de ellas desaparecidas hasta hoy) murieron tras el colapso de la presa, el 25 de enero de 2019, que sepultó gran parte de la región bajo un torrente de lodo.

El lugar ya nunca será el mismo, pese a las millonarias indemnizaciones de unos 2.000 millones de reales (unos 480 millones de dólares) que Vale fue condenada a pagar.

Los ausentes no son olvidados y los bomberos siguen buscando hasta ahora los desaparecidos.

“Brumadinho es pequeño y la mayoría de la gente se conoce. Tenemos a nuestros amigos de infancia. Yo he ido a unos 30 o 40 entierros”, cuenta Natalia de Oliveira, que perdió a una hermana y a muchos amigos.

“Cuando nos encontramos en la calle o en el supermercado, nos decimos: ‘¡Cuánta gente murió aquí!’ Alguien que perdió a su padre, a su madre, que habían ido a trabajar”.

Al duelo se suman la devastación y el impacto ecológico de los 12 millones de metros cúbicos de lodo cargado con residuos mineros que se desprendieron del dique. El siniestro es particularmente visible en los suburbios rurales de Brumadinho: viviendas abandonadas, poblaciones desplazadas, pescadores y agricultores a quienes se prohibió ejercer su oficio.

Una región parada 
La contaminación del río Paraopeba paralizó las actividades de la zona y dejó sin sustento a pescadores y agricultores.

Adelson Silva de Oliveira aplasta con su tractor las malezas de dos metros de altura que invadieron su campo junto al río. Desde hace un año, no ha plantado nada.

“Plantábamos lechuga, coles, maíz. Pero paramos todo. ¿Quién quiere comprar productos de aquí. ¡Nadie!”, afirma.

Los 106.000 habitantes que viven a menos de un kilómetro del río reciben una “ayuda de emergencia” de 1.000 reales por mes (240 dólares), equivalente a un salario mínimo. Esa suma se reducirá a la mitad a partir de febrero.

Homicidio intencional
Vale, por su lado, que había perdido un cuarto de su valorización de mercado, recuperó la semana pasada en la Bolsa de Sao Paulo su nivel de antes de la catástrofe.

Y se mantuvo por encima de esa marca incluso tras perder 2,32% el martes, después de que la fiscalía de Minas Gerais acusase a su expresidente y otros ejecutivos de ese época de homicidio intencional y a la firma de crimen ambiental.

Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102301074/un-ano-de-duelo-por-el-desastre-minero-en-brasil

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Chile: Editores denuncian al Mineduc por censurar un libro de Tercero Medio con textos de Víctor Jara

Redacción: La Tercera

El Ministerio de Educación rechazó el libro de texto de Educación Ciudadana de tercero medio que bajo licitación había obtenido la editorial Cal y Canto. Ante el argumento del Mineduc en cuanto los contenidos del libro no eran satisfactorios, la editorial denuncia que el rechazo está motivado por motivos ideológicos, lo que corresponde a una abierta censura. Los textos impugnados por el ministerio cuya titular es la abogada pinochetista Marcela Cubillos son de Víctor Jara y del filósofo español Fernando Savater.

A la denuncia pública hecha por la editorial se ha sumado la  Corporación del Libro y la Lectura, entidad gremial que agrupa a los editores que hacen circular la mayor parte de los libros en Chile. El ministerio, acusan, ha alterado gravemente los procedimientos de las licitaciones con el solo propósito de impedir la circulación de determinados contenidos de un libro.

La irregularidad no queda solo en el rechazo por motivos de fundamentalismo ideológico al impugnar a dos autores reconocidos universalmente. También por irregularidades administrativas y gastos innecesarios de los fondos públicos. El Mineduc, posteriormente al rechazo del texto de Cal y Canto adjudicó a dedo el mismo libro a otra editorial.

  1. La Corporación de libreros pide un pronunciamiento fundado o rectificación del error de parte de las máximas autoridades del MINEDUC, “ya que somos proveedores de contenido de los escolares chilenos y la certeza jurídica de su proceder es de vital importancia para el ejercicio de nuestras funciones. Pero, sobre todo, por tratarse de una repartición pública mandatada por la ciudadanía para educar a las futuras generaciones de chilenos”.

En tanto, la sociedad de Derechos de las Letras también ha repudiando esta abierta acción de censura que nos remite a los peores momentos del siglo pasado.

Fuente: https://kaosenlared.net/chile-editores-denuncian-al-mineduc-por-censurar-un-libro-de-tercero-medio-con-textos-de-victor-jara/

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Mujeres emprendedoras de Zimbabue combaten la pobreza a toda costa

Redacción: trt.net.tr

A medida que la economía del país africano flaquea, las mujeres construyen industrias domésticas con las que ayudan a otras personas de la comunidad.

Hace seis años tener una cama propia para dejar de dormir en el piso parecía un sueño lejano para Michelle Chitembwe, de 47 años, quien vivía en una casa en los tugurios de Harare, la capital de Zimbabue.

Con una idea en la mente y desafiando las dificultades, Chitembwe lanzó una empresa para fabricar jabón con la cual pudo mejor su vida. Ahora disfruta de su lujosa casa en un suburbio de Harare.

Su iniciativa fue como un toque mágico en su vida, pero también lo fue para el de muchas mujeres quienes consiguieron un empleo en la fábrica de jabón y ahora tienen un sustento que les garantiza un futuro mucho más prometedor.

Pese a que en el inicio Chitembwe se abrió camino sin ayuda de nadie, más adelante encontró el respaldo de algunas agencias y ONG que se encargan de brindar apoyo a las mujeres emprendedoras de Zimbabue.

«Obtuve apoyo de organizaciones como USAID (la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) para dar forma a mi visión”, dijo la ahora empresaria a la Agencia Anadolu.

Chitembwe señaló que gracias a los frutos que dejó su arduo trabajo, ahora puede pagar una escuela privada para la educación de sus hijos.

El caso de Chitembwe es uno entre varios donde mujeres zimbabuenses se dedicaron a formar industrias en el hogar, algunas de ellas incluso crearon y produjeron líquidos para lavar platos, refrescos y perfumes.

«Estas mujeres emprendedoras se convirtieron en fuentes de la mayoría de los productos domésticos que muchos de nosotros vendemos en nuestras tiendas», aseguró Humphrey Gatawa, un empresario radicado en Harare.

Agness Chiramba, que vive en el municipio de Mbare en Harare y hace líquido para lavar platos, dijo que el mercado de su producto nunca ha dejado de sorprenderla.

«Estoy tan sorprendida por la forma en que las empresas minoristas locales han pedido mi líquido para lavar platos. Les digo que hago dinero simplemente al hacer líquido para lavar platos y gano más de USD 200 cada día en ventas», señaló Chiramba.

Esta empresaria y madre soltera, con educación académica en ingeniería química, era una más de las miles de personas desempleadas del país. Sin opciones a la vista, Chiramba recurrió a hacer un líquido para lavar platos para así mantener a su familia.

Mujeres motivadas

Beneficiarias del apoyo de organizaciones no gubernamentales, las mujeres emprendedoras prosperan en Zimbabue, aunque sus actividades no están reguladas por el gobierno debido a la burocracia y la corrupción.

«USAID Zimbabwe financió mi curso a través de su asociación con Junior Achievement Zimbabue, un foro para agregadores de crecimiento empresarial juvenil y que ha ayudado a mujeres como yo», señaló Chiramba.

Como resultado, Chiramba y Chitembwe se han vuelto autónomas, en un momento en que la economía de Zimbabue está al borde del colapso, con una inflación de alrededor del 300%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La nación del sur de África lucha con una tasa de desempleo del 90%, según el Congreso de Sindicatos de Zimbabue. Sin embargo, mujeres como Chiramba y Chitembwe han desafiado la crisis con sus habilidades empresariales y la han enfrentado a lo largo de los años.

Según estadísticas del Ministerio de Asuntos de la Mujer, Desarrollo de la Comunidad, Pequeñas y Medianas Empresas en Zimbabwe, alrededor de 261.000 mujeres participan en proyectos como la fabricación de jabones y detergentes, entre otros que generan ingresos.

Últimamente, los expertos en desarrollo han atribuido el aumento de las mujeres que se aventuran en las industrias manufactureras en el hogar a la economía hostil de la nación del sur de África.

«Las mujeres han visto que los hombres están perdiendo sus empleos a medida que las industrias formales se están cerrando y la única opción que han ideado para sobrevivir a lo largo de los años es saltar a proyectos propios para sobrevivir a la dura economía», aseguró Donald Sengwayo, un experto en desarrollo de Zimbabue radicado en Harare.

Excepto por el apoyo técnico y financiero que han obtenido de organizaciones no gubernamentales como USAID, dicen las mujeres, el gobierno del país no se ha dejado ver con ninguna ayuda.

«Las ONG han visto la necesidad de apoyar a las mujeres y nuestro gobierno hasta ahora no ha hecho nada significativo para respaldar nuestros avances», dijo Chitembwe.

Mujeres soñando en grande

Para las mujeres emprendedoras, trabajar en los patios traseros de sus hogares no es suficiente: ellas buscan más.

«Personalmente, lo que deseo es terminar, algún día, dirigir una gran industria, producir jabones e incluso exportarlos», señaló Chitembwe.

Pero para muchas mujeres como Chiramba, esto puede no ser fácil.

«No tenemos acceso a préstamos en los bancos porque la mayoría de nosotras no tenemos garantías que nos permitan obtener más capital de los bancos», enfatizó Chiramba

Además de las dificultades para acceder a las capitales de los bancos, Chitembwe y Chiramba señalaron la dificultad para encontrar clientes como otro de los obstáculos que tuvieron que vencer.

«Al principio, los dueños de tiendas y la gente común no confiaban realmente en mis productos, sino que preferían ordenar existencias de países como Dubai, Sudáfrica o India; usted ve, naturalmente, como zimbabuenses, evitamos los productos fabricados localmente. Entonces, se tuvo que trabajar mucho para explicarle a la gente por qué estaba haciendo mi producto desde casa antes de que pudieran comprarlo”, dijo Chiramba.

Ahora, gracias a su persistencia, muchas mujeres empresarias en Zimbabue se convirtieron en fuentes opcionales de productos consumibles caseros asequibles.

«Debido al aumento de los precios por la inflación en el país, las mujeres que producen objetos como jabones, velas y líquido para lavar platos se convirtieron en proveedores de estos artículos gracias a los bajos precios a los que los venden. Personalmente estoy feliz de tratar con ellos», dijo Marian Sithole, una mujer de Harare de 26 años.

Incluso Taurai Kandishaya, coordinadora nacional del Foro de Ciudadanos de Zimbabue, una organización de la sociedad civil con vínculos con el Frente Patriótico de la Unión Nacional Africana de Zimbabue (Zanu-PF), está entusiasmada con los productos que las mujeres están produciendo en sus hogares.

«Los productos caseros hechos por estas empresarias ofrecen a nuestros ciudadanos una alternativa más barata, aunque eventualmente pueden verse afectados por el aumento de los precios de las materias primas que usan, lo que podría obligarlas a aumentar sus precios», señaló Kandishaya a la Agencia Anadolu.

Fuente: https://www.trt.net.tr/espanol/economia/2020/01/13/mujeres-emprendedoras-de-zimbabue-combaten-la-pobreza-a-toda-costa-1339094

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«Los 20 y tantos años está matando a mucha gente», la reflexión que recorre todo Instagram

Redacción: Lintín Diario

Una reflexión que muestra la imagen de un joven dentro de una maleta en la que trata de encajar y el mensaje de “Los 20 y tantos años está matando a mucha gente”, se ha hecho viral en Instagram.

El texto, publicado el pasado martes 21 de enero, ha recorrido diversas cuentas de Instagram de personas que se sienten identificadas por la reflexión plasmada por el pastor Ageu Da Rosa.

En su mensaje indica que en la actualidad los jóvenes son presionados para cumplir una serie de etapas que son aceptadas por la sociedad; sin embargo, al final del día “no importa si somos infelices, ansiosos o depresivos. Lo que importa es que tú seas alguien”.

La publicación, que tiene 44,900 ‘me gusta’, también juzga el hecho de que a los 15 años las personas no saben hacer un currículo vitae, pero que la sociedad espera que para los 25 años el joven ya posea una empresa.

“Eso es tontería, pero mientras tú solo ves dinero, morirás por intentar ser y aparentar ser tantas cosas, y sin que nadie te vea”, finaliza la reflexión.

Mensaje íntegro publicado en Instagram:

Tú terminas la secundaria, y te dicen que te falta la universidad.

Tú terminas la universidad, y te dicen que no tienes trabajo.

Tú logras tener un trabajo, y te juzgan por ganar muy poco.

Tú ganas bien y te critican porque no cuidas tu cuerpo.

Tú pagas nutricionista, dieta y gimnasio, y te dicen que estás abandonando a tu familia.

Tú construyes una familia y te dicen que tú no tienes casa propia.

Los 20 y tantos años está matando a mucha gente.

Mal entiendes lo que quieres de la vida, y te cobran a que te cases, que tengas hijos, seis idiomas, un auto del año. Pero no te dicen cuánto te sale todo eso.

La vida comienza con una cobranza enorme y un sueldo de $6,000 pesos, todo eso para que digas que “eres alguien”. Eso ridículo.

El tiempo va pasando.

Uno abre el Instagram y parece que la vida de todo el mundo está mejor que la nuestra.

La ansiedad aparece, gritando y diciendo que tú tienes poco tiempo, eres un sin suerte, eres un inútil, fracasado.

El tiempo va pasando.

Cuanto más maduro vas siendo, mucho menor se hace tu círculo de amigos.

Las fiestas y juntadas ya no son divertida.

Descubres que algunos amigos no eran tan amigos.

Comienzas a culparte por errores de otros.

Descubres que el “para siempre” cada vez más se acorta.

Te ves trabajando en un lugar donde nunca te has imaginado, y te gusta cosas que jamás pensaste que de gustaría.

Con el tiempo tu mayor gana ya no será más entender a otros, si no entender a ti mismo.

La vida comienza alternar en días medios y horribles.

El tiempo pasa más rápido. Comienzas a pensar en ayer y te das cuenta de que ya pasaron 10 años.

Los 20 y tantos años no son lindos.

Con 15 las personas no saben ni siquiera hacer un currículum, y los 25 ya tienen que tener una empresa.

Ya no importa nuestra salud psicológica, emocional ni física.

No importa si somos infelices, ansiosos o depresivos. Lo que importa es que tu “seas alguien”.

Eso es tontería, pero mientras tú solo ves dinero, morirás por intentar ser y aparentar ser tantas cosas, y sin que nadie te vea.

Fuente: https://listindiario.com/entretenimiento/2020/01/23/601222/los-20-y-tantos-anos-esta-matando-a-mucha-gente-la-reflexion-que-recorre-todo-instagram

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Cristian Olivé, profesor rebelde: «Con una lectura obligatoria hago a mis alumnos crear una serie para Netflix o canciones como Rosalía»

Redacción: Hípertextual

Este profesor catalán hace todo lo posible por ser un rebelde dentro del sistema educativo español y acerca la realidad de sus alumnos a su aula. En Hipertextual hemos querido hablar con él para que nos cuente cómo son sus clases.

Para hacer su trabajo usa las lecturas obligatorias para guionizar una serie de Netflix, con todo el trabajo de marketing y escritura que conlleva, o propone a sus alumnos crear un álbum musical al estilo de Rosalía: una canción por capítulo. Olivé publica su libro Profes rebeldes (Grijalbo) en el que cuenta su experiencia.

¿Cómo es ser un profesor rebelde?

Ser un profesor rebelde, para mí, es situar al alumno en el centro de su propio aprendizaje. A veces es algo muy evidente, pero bueno, tenemos unas programaciones que seguir, que cumplir a rajatabla… a veces no nos lo permite. En cambio, yo creo que aquellos profesores que intentamos dejar un poquito de lado aquella programación tan fija y a veces incluso rancia, que se aleja de lo que les interesa a los alumnos y, en cambio, centrarlos a ellos en lo que quieren… Para mí eso es ser rebelde.

Todo esto para que sean críticos, para que tengan opinión propia, para que se sientan valorados, para todo eso al final. Porque muchas veces enseñar lengua, literatura, matemáticas, tecnologías… está muy bien, pero solamente enseñamos los contenidos, no nos olvidamos de lo más importante: que crezcan como personas.

Aprender, educación

 

¿Qué coges de su vida para llevarlo a clase?

Desde los gustos de las series que miran hoy en día, las aplicaciones que utilizan en el móvil, redes sociales como Instagram o YouTube, su lenguaje de WhatsApp… preparaban para trabajar algunos aspectos en clase. Y, al final, lo que consigo con eso es demostrarles que aquello que les gusta no solamente lo respeto, no lo juzgo, sino que pueden aprender con ello porque lo que aprenden tiene una aplicación en la realidad.

Supongo que será difícil convencer a tus alumnos con las lecturas obligatorias: ¿cómo les vendes los libros que vais a trabajar?

Los clásicos los vendo desde el punto de vista que cualquier historia universal, que ya se ha convertido en un clásico, sigue vigente. Porque lo que está vigente no solamente es la historia sino que son las emociones que sienten los protagonistas. Y luego para trabajar las lecturas, sean clásicos o no, me gusta que lo vivan, que sea una experiencia.

El otro día estuvimos creando una serie de Netflix con una de las lecturas y eso implicaba crear no solamente el guión, luego grabarse, también implicaba preparar la campaña de promoción, todos los tuits, los posts de Instagram, la campaña de difusión. Todo eso para ellos fue vivir la lectura de ese modo.

Con Instagram también he trabajado y les hago crear al protagonista como si fuera él un influencer o instagramer y contando su día a día con las publicaciones en esta red social, por ejemplo.

¿Crees que esto también les ayuda a darse cuenta de lo que quieren dedicarse el día de mañana?

Si, yo creo que sí, porque de hecho ese tipo de actividades que planteo, como es convertir la novela en un álbum musical, y tiene que crear las letras como Rosalía, que creó su disco y cada canción es un capítulo. Y tienen que crear una historia y me estoy dando cuenta de que a muchos de ellos les gusta escribir, por ejemplo. Con la de Netflix algunos les gustaba dedicarse al mundo del periodismo o del marketing…

Creo que justamente lo que tiene que hacer la escuela es darles herramientas para descubrir sus talentos. Siempre digo que tenemos una educación que enseña mucho, pero pregunta muy poco. Tienen que preguntarles a los alumnos sobre lo que les gusta y hacerles pensar sobre ellos mismos, porque si no pasa lo que pasa, que acabamos la ESO o Bachillerato y no saben lo que quieren hacer, ni a lo que se quieren dedicar.

¿Cómo se relaciona la Odisea con los migrantes?

Bueno, justamente me gusta trabajar los clásicos y siempre darles un punto de actualidad. Y así, como en su momento hablé de El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, para trabajar la obsesión por el físico, que todavía en el mundo actual persiste en las redes sociales, ese postureo que tanto criticó… Pues la Odisea, para mí, esa lucha, ese viaje lleno de obstáculos, al final no deja de ser un reflejo de las personas que intentan buscar una vida mejor y que se encuentran con un montón de dificultades en el mar para llegar hacia su destino, tal y como le pasó a Ulises. Aunque con circunstancias distintas.

Me gusta mucho utilizar la literatura para trabajar también temas que a ellos les pueda llegar, porque los conocen, porque los ven en el día a día.

¿Aprender está reñido con tener una nota a final de curso?

Para mí una nota al final yo creo que es una tara del sistema. Resumir o reducir un aprendizaje tan amplio a una nota yo creo que es bastante humillante para una persona, porque al fina lo que interesa es el proceso de aprendizaje, lo vivido. Más que la meta importa el camino para llegar hasta ahí y con las notas todo esto se pierde.

Entonces no pones notas a tus alumnos, ¿no?

Pongo notas porque al final me obliga el sistema, pero mi manera de poner notas es distinta. Ellos ya están acostumbrados, pero al principio no les gusta. No les doy nota numérica sino que le pongo comentarios. Al principio siempre me dicen pero ¿qué nota tengo?. Bueno, pues la nota que tienes es el comentario que te acabo de decir para que mejores.

El problema es que les hemos acostumbrado tanto a que cualquier trabajo o cualquier esfuerzo tiene una recompensa en forma de nota que les cuesta, al principio, aceptar que venga un profe y les da un comentario para mejorar. Pero si es un poco una lucha que tengo contra las notas, pero al final se puede ser rebelde, pero tengo que cumplir lo que me obliga el sistema, por mucho que a veces me duela.

Este comentario se asemeja a lo que luego les pasará en el mundo laboral, ¿es otra forma de prepararles para el día de mañana?

Exacto. Yo siempre pongo el ejemplo de como adultos imaginémonos que estamos trabajando y al final de la semana nos hacen ir al despacho y nos dicen mira, tienes un 10 o tienes 8. Eso no os va a servir de mucho. De hecho, todo lo contrario, va a provocar frustración por no entender lo que tienes que mejorar.

En cambio, un comentario, siempre bien dicho, de forma constructiva, creo que sería mucho mejor para superarte a ti mismo que no una nota simplemente. A veces les pedimos a los alumnos, a los adolescentes o a los jóvenes, que acepten lo que los adultos no somos capaces de aceptar. Y me parece muy injusto.

¿Tratamos a los adolescentes como si fueran tontos?

Sí, porque tenemos los adultos, tenemos ese tono de condescendencia que da mucha pereza y por eso el hecho de acercar la materia a su realidad, el mensaje que les estás lanzando es os respeto, os entiendo y aunque no compartamos los gustos, vamos a convivir con ellos, ¿no? Vamos a aprender los dos a la vez. Yo creo que los adultos deberían hacer más este ejercicio de aceptación y de entendimiento hacia ellos. Más que de juicio o de prejuicio.

¿También pides ayuda a tus alumnos para poder desarrollar tus clases?

Sí, de hecho, yo siempre aprendo con ellos. Y el mejor aprendizaje que hacemos los profes y los alumnos es el que hacemos juntos, cuando aprendemos juntos. Y a mí me gusta mucho cuando me preguntan oye, ¿y esto? y responderles: «Pues no tengo ni idea, vamos a aprenderlo juntos, vamos a investigarlo. O, incluso, estar en medio de una conversación o debate con ellos y que uno suelte un comentario sobre algo que yo desconozca y a partir de ahí vaya a más la clase y que yo aprenda algo que ni sabía. A mí eso me parece brillante y es lo que debe ser, porque sea finalmente entendemos la figura del profe como del que lo sabe todo… es tan falso, es tan irreal que no aporta nada. Entonces lo mejor es aprender a la vez. Me parece que es lo más sensato

¿Te has tenido que enfrentar como profesor a algún caso de acoso escolar

Por desgracia es un tema habitual en las aulas y a mí me da mucho miedo no verlo, porque muchas veces el adulto es el último que lo ve porque la víctima, la persona que lo está sufriendo, muchas veces tiene miedo de expresarlo. Y justamente tenemos muchos protocolos en el centro y también como profesores estamos alerta de que los posibles casos, pero sí sé que ha habido.

¿Cómo has tratado en el aula el tema del acoso?

Creo que para generar un buen clima de convivencia se tienen que tratar estos temas, hacerles reflexionar sobre ello y, sobre todo, educar en el respeto y la tolerancia para evitar posibles futuros casos.

¿Cuándo te diste cuenta de que quería ser profesor?

Bueno, yo desde siempre. Yo, por suerte, siempre he tenido clarísimo que me quería dedicar a ser profesor. Desde que empecé a ir a clase en parvulario. Entonces yo, en ese sentido, cuando veo gente que no tiene nada claro lo que quiere es en el futuro. Pues intento luchar contra ello, para que se descubran a sí mismos, para que tengan una pasión a la que quiere dedicarse. Yo, por suerte, siempre la he tenido.

Fuente: https://hipertextual.com/entrevistas/cristian-olive-profesor-rebelde-netflix-rosalia

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Luchando contra la humillación de menstruar para niñas de Suazilandia

Redacción: Inter Press Service

La capacitadora Nomcebo Mkhaliphi, rodeada de niñas en la escuela primaria de la ciudad de Kwaluseni, en Suazilandia. Ella recorre los centros escolares de esta pequeña y conservadora nación del sur de África para acabar contra los tabúes que rodean la menstruación y los traumas y humillaciones que acarrea para las niñas y adolescentes. Crédito: Cortesía de Nomcebo Mkhaliphi

MBABANE, Suazilandia, 23 ene 2020 (IPS) – Cuando Nomcebo Mkhaliphi, de 14 años, notó por primera vez la sangre que salía de su vagina, se sorprendió. Confundida, recurrió a sus hermanas mayores para pedirles consejo, en su humilde hogar en Suazilandia.

«Mis hermanas me dijeron que a ellas les sucedía lo mismo cada mes y que se protegían con tela, papel higiénico u hojas de periódicos como ropa sanitaria», recuerda Mkhaliphi, que ahora tiene 45 años. Tenía que seguir su ejemplo y usar estos materiales porque no tenían dinero para comprar toallas sanitarias.

Mkhaliphi y sus cuatro hermanas y hermanos fueron criados por su padre en un pobre hogar de la zona rural de Makhonza,  en el sur de Suazilandia, también conocida como Esuatini, esta pequeña nación del sur de África carente de litoral, que es la última monarquía del continente y con unas costumbres sociales muy conservadoras.

Los padres de Mkhaliphi se habían separado cuando ella tenía nueve años, por lo que nunca tuvieron conversaciones sobre la menstruación, tanto en el hogar como en la escuela.

Relatar su experiencia con los períodos evoca recuerdos tristes para Mkhaliphi. Hubo tres momentos traumáticos en la escuela donde su menstruación la puso en el centro de chismes, acosos y humillaciones.

La primera ocasión fue cuando su túnica se manchó de sangre, las otras dos ocurrieron cuando el papel higiénico o el periódico que llevaba cayeron al suelo empapados frente a otros escolares.

«Estos incidentes disminuyeron mi autoestima porque otros estudiantes los usaron para intimidarme», dice esta mujer que es madre de dos hijos y una hija.

En lugar de abandonar la escuela como otras chicas en una situación similar, Mkhaliphi perseveró hasta que completó su educación secundaria. Hoy, ofrece su tiempo como voluntaria para informar y concienciar a las niñas y niños de las escuelas y las comunidades acerca de la menstruación, particularmente el estigma asociado con los períodos.

Ella incluye a los niños para que dejen de ver las reglas femeninas como un asunto de burla y lo asuman como algo natural para sus condiscípulas.

«Hay muchos estigmas asociados con la menstruación. Cuando una mujer tiene sus períodos  se dice que su cuerpo se está ‘limpiando’ algo que la retrata como sucia. Es por eso que en algunas familias a una mujer que tiene la regla no se le permite cocinar, mientras que en algunas iglesias se les veta que se acerquen al pastor «, cuenta Mkhaliphi a IPS.

Añade que en algunos centros de culto, en este país de mayoría cristiana, en especial de credos protestantes o evangélicos, ordenan a las mujeres que tienen la menstruación que se sienten atrás y no participen en la ceremonia.

Lo que es peor, es tabú hablar sobre la menstruación porque en la muy conservadora cultura suazilandesa  siempre se ha tratado como un secreto.

En sus charlas, Mkhaliphi utiliza su historia para terminar con el estigma asociado con los períodos y generar confianza entre las niñas al brindarles la información correcta sobre su salud sexual reproductiva. También da charlas a niños de primaria porque, dice, es importante hablar con ellos cuando son jóvenes.

«Las chicas se abren conmigo sobre sus propias historias negativas una vez que me escuchan hablar sobre mi experiencia», dice ella.

Una de esas chicas es Nomthandazo (*), de 14 años, quien estudia en una escuela pública en la ciudad industrial de Matsapha, en el centro de Suazilandia, quien narra que solía fugarse de la escuela cuando tenía la menstruación, después que un día se le cayeron las hojas de periódico que llevaba como protección y eso la convirtió en objeto de burlas por mucho tiempo.

Sin dinero para comprar toallas sanitarias, fingía ir a la escuela y se escondía de sus padres durante los días que tenía la regla.

«Ahora uso trapos. Tardan mucho en secarse, pero son mejores que los periódicos», dice a IPS.

Algunos padres no tienen ninguna conversación con sus hijas, y menos con sus hijos, sobre la menstruación. Por ejemplo, Temphilo (*), de la zona rural de Sihhoye, se lo fue a decir a su madrastra tan pronto como vio sangre entre sus piernas, pensando que le pasaba algo malo. La reacción de su madrastra fue golpearla y acusarla de haber tenido relaciones sexuales, lo que no era cierto.

«Sangré durante casi un mes y ni siquiera me llevó al hospital porque sintió que yo había provocado la situación”, rememora Temphilo a IPS. Después de esa primera vez irregular, felizmente sus periodos se regularizaron.

Gracias a Mkhaliphi es que supo que la menstruación es algo natural que le ocurre a todas las mujeres y que no debería avergonzarse por ello. Mkhaliphi ha tenido charlas con más de 3 000 escolares desde que comenzó esta actividad, una vez que en 2016 dejo su trabajo como secretaría en el sector legal.

«Me invitan a muchos lugares donde los docentes y los líderes de la comunidad me piden que hable con las y los estudiantes y los jóvenes de las comunidades», dice. «Pero es difícil llegar a todos debido a la falta de recursos financieros», se lamenta.

Mkhaliphi también toca el tema en su cuenta de Twitter, @nomcebo_mkhali, para crear conciencia sobre la necesidad de normalizar la menstruación en las escuelas  y las comunidades de Suizalandia.

También busca donaciones para adquirir toallas sanitarias, que entrega a las niñas y adolescentes durante sus visitas a los centros escolares. Pero resulta un esfuerzo insuficiente ante las muchas niñas que viven en entornos pobres, donde las toallas sanitarias resultan un lujo inasequible.

«Es triste que la mayoría de las niñas sigan usando materiales inseguros que no solo son inadecuados para la protección sino que también pueden provocar enfermedades», dice.

El censo anual de educación de Suazilandia de 2017 registra que 220 niñas desertaron de la escuela primaria, aunque la educación sea gratuita. No se dan razones para su abandono, pero Mkhaliphi cree que un alto porcentaje obedece a la inseguridad o acoso que sufren a causa de la regla y su falta de toallas absorbentes.

«Construir la confianza de la niña no es suficiente si no tienen acceso a los instrumentos que preservan su dignidad e higiene cuando menstrúan”, asegura.

El presidente del Comité Legislativo de Salud, Mduduzi Dlamini, concuerda con Mkhaliphi.

«No tiene sentido que este material sanitario no se proporcione de forma gratuita tanto en la escuela como en los centros comunitarios», dijo este legislador a IPS.

Tras su participación en la 25 Conferencia Internacional sobre Desarrollo de la Población, celebrada en Nairobi en noviembre, prometió que la provisión de ropa sanitaria gratuita para las niñas era uno de los temas que impulsaría para su discusión en el parlamento.

«Lo que aprendí de la Conferencia es que cuando las niñas carecen de artículos de tocador, como las compresas, se vuelven vulnerables a ser explotadas por quienes les compran estas cosas», aseguró Dlamini.

«Algunas niñas terminan siendo infectadas con el VIH… todo porque no tienen acceso a las toallas sanitarias. El gobierno debe abordar este problema», sentenció.

Según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (Onusida) «las mujeres se ven desproporcionadamente afectadas por el VIH» en Suazilandia: 120 000 de los 190 000 adultos que viven en el país con VIH son mujeres.

Además, «las nuevas infecciones por  VIH entre las mujeres jóvenes de 15 a 24 años fueron más del cuádruple que las de los hombres jóvenes: 2 400 nuevas infecciones entre las mujeres jóvenes, en comparación con menos de 500 entre los hombres jóvenes», indica Onusida.

Hasta ahora, Kenia y Botswana son los únicos gobiernos africanos que avanzan en un plan para brindar material sanitario gratuito a las mujeres para su menstruación por mandato legal.

(*) Los nombres de las estudiantes son ficticios para proteger su identidad.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2020/01/luchando-la-humillacion-menstruar-ninas-suazilandia/

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Uganda: Una escuela de oficios para los huérfanos de Kampala

Redacción: El País

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Una visita al centro de estudios Uganda Children’s Centre, que abrió sus puertas en 1998 en la capital del país africano, donde niños y adolescentes necesitados y sin familia son acogidos para aprender una profesión.

    • El centro de estudios Uganda Children's Centre nace en 1998 como escuela vocacional en Kampala, la capital de Uganda, Allí, niños y adolescentes necesitados son acogidos para aprender un oficio. En el año 2018, este país contaba con 42.7 millones de habitantes de los que el 23% se consideran analfabetos. Además, el 4% de la población está desempleada y otro 25% vive en límites de extrema pobreza.
      1El centro de estudios Uganda Children’s Centre nace en 1998 como escuela vocacional en Kampala, la capital de Uganda, Allí, niños y adolescentes necesitados son acogidos para aprender un oficio. En el año 2018, este país contaba con 42.7 millones de habitantes de los que el 23% se consideran analfabetos. Además, el 4% de la población está desempleada y otro 25% vive en límites de extrema pobreza.
    • Instituto Makindye es el nombre que recibe este centro debido a la demarcación territorial en la que se encuentra, dentro del distrito de Kampala. “Nosotros queríamos que el local estuviera más cerca de la gente de las comunidades locales”, afirma Fred Kakembo, director y cofundador de este proyecto.
      2. Instituto Makindye es el nombre que recibe este centro debido a la demarcación territorial en la que se encuentra, dentro del distrito de Kampala. “Nosotros queríamos que el local estuviera más cerca de la gente de las comunidades locales”, afirma Fred Kakembo, director y cofundador de este proyecto.
    • Uno de los problemas en Uganda es el alto índice de natalidad en mujeres que no cumplen la mayoría de edad. De acuerdo con el centro de estadística nacional, una de cada cuatro adolescentes, de entre 15 y 19 años, está embarazada.
      3. Uno de los problemas en Uganda es el alto índice de natalidad en mujeres que no cumplen la mayoría de edad. De acuerdo con el centro de estadística nacional, una de cada cuatro adolescentes, de entre 15 y 19 años, está embarazada.
  • Sarah Nalubwama Birungi es una estudiante que se esfuerza por conseguir el Certificado Nacional de Servicios Electrónicos, un título no muy común entre mujeres, y que requiere estudios en matemáticas. En ausencia de la profesora, ella realiza sus operaciones en la pizarra. El joven de la camisa de cuadros se llama Peter Sentume y es un huérfano patrocinado por una organización cristiana llamada Watato. También está decidido a terminar sus estudios.
    4. Sarah Nalubwama Birungi es una estudiante que se esfuerza por conseguir el Certificado Nacional de Servicios Electrónicos, un título no muy común entre mujeres, y que requiere estudios en matemáticas. En ausencia de la profesora, ella realiza sus operaciones en la pizarra. El joven de la camisa de cuadros se llama Peter Sentume y es un huérfano patrocinado por una organización cristiana llamada Watato. También está decidido a terminar sus estudios.
  • Algunos materiales y actividades de la clase de Física. Fred Kakembo, el director del centro, comenta lo mucho que admira a una de las profesoras especializadas en la materia, de nombre Itungo.
    5. Algunos materiales y actividades de la clase de Física. Fred Kakembo, el director del centro, comenta lo mucho que admira a una de las profesoras especializadas en la materia, de nombre Itungo.
  • Ivan Ogeng, estudiante de Ferretería, llegó al centro de la mano de SOS, un orfanato encargado del cuidado de niños que son abandonados por sus familias a las puertas del mismo centro, en contenedores de basura, o en similares circunstancias.
    6. Ivan Ogeng, estudiante de Ferretería, llegó al centro de la mano de SOS, un orfanato encargado del cuidado de niños que son abandonados por sus familias a las puertas del mismo centro, en contenedores de basura, o en similares circunstancias.
  • Uno de los oficios que ofrece este centro es el de peluquería y estética, elegido principalmente por mujeres adolescentes. Alguna de ellas ya son madres y deben asistir a la escuela con sus hijos para no perder la clase. Otras de las profesiones ofertadas son: informática, electrónica e instalaciones eléctricas, moda y diseño, restauración, forja, mecánica, fontanería, albañilería, decoración y organización de eventos, negocios y administración y gestión de empresas.
    7. Uno de los oficios que ofrece este centro es el de peluquería y estética, elegido principalmente por mujeres adolescentes. Alguna de ellas ya son madres y deben asistir a la escuela con sus hijos para no perder la clase. Otras de las profesiones ofertadas son: informática, electrónica e instalaciones eléctricas, moda y diseño, restauración, forja, mecánica, fontanería, albañilería, decoración y organización de eventos, negocios y administración y gestión de empresas.
  • Corte y confección es una de las profesiones estrella. En su mayoría acuden mujeres, aunque también hay algún hombre, como Israel Muluzi. Tiene 17 años y trabaja en una barbería por la tarde, después de las clases, para poder pagarse el curso y obtener el certificado en Moda y Diseño.
    8. Corte y confección es una de las profesiones estrella. En su mayoría acuden mujeres, aunque también hay algún hombre, como Israel Muluzi. Tiene 17 años y trabaja en una barbería por la tarde, después de las clases, para poder pagarse el curso y obtener el certificado en Moda y Diseño.
  • El material inicial y las herramientas para el aprendizaje de un oficio son donadas por patrocinadores en la mayoría de los casos. “Cuando el patrocinio termina, somos nosotros quienes los compramos con el dinero de la matrícula” dice Fred Kakembo. “Es un reto, puesto que las herramientas y equipos son muy caros ya que el Gobierno todavía no ha quitado los impuestos sobre esos productos. Ni siquiera aportan subvenciones para instituciones privadas” afirma el director.
    9. El material inicial y las herramientas para el aprendizaje de un oficio son donadas por patrocinadores en la mayoría de los casos. “Cuando el patrocinio termina, somos nosotros quienes los compramos con el dinero de la matrícula” dice Fred Kakembo. “Es un reto, puesto que las herramientas y equipos son muy caros ya que el Gobierno todavía no ha quitado los impuestos sobre esos productos. Ni siquiera aportan subvenciones para instituciones privadas” afirma el director.
  • Los estudiantes acuden a clase de forma voluntaria y comprometida. Según Fred Kakembo, director del centro, “Se puede decir que ellos son los que construyen este centro con su colaboración e implicación”.
    10. Los estudiantes acuden a clase de forma voluntaria y comprometida. Según Fred Kakembo, director del centro, “Se puede decir que ellos son los que construyen este centro con su colaboración e implicación”.
  • En el centro de formación, son los propios alumnos quienes deciden qué estudiar para ser profesionales en un oficio concreto y salir de la pobreza en la que se encuentran. Kampala cuenta con 47.730 huérfanos de 0 a 17 años de los que 41.848, de seis a 17 años, no están escolarizados.
    11. En el centro de formación, son los propios alumnos quienes deciden qué estudiar para ser profesionales en un oficio concreto y salir de la pobreza en la que se encuentran. Kampala cuenta con 47.730 huérfanos de 0 a 17 años de los que 41.848, de seis a 17 años, no están escolarizados.
  • Mercy Mwagala es una estudiante keniana de Moda y Diseño. Lleva dos años en la escuela, donde también reside. Sus padres, que viven en Kenia, pagan la matrícula del curso.
    12. Mercy Mwagala es una estudiante keniana de Moda y Diseño. Lleva dos años en la escuela, donde también reside. Sus padres, que viven en Kenia, pagan la matrícula del curso.
  • El número de estudiantes graduados en los últimos 10 años que ha obtenido un certificado profesional supera los 2.000.
    13. El número de estudiantes graduados en los últimos 10 años que ha obtenido un certificado profesional supera los 2.000.
  • Emma Semanza es un congolés que trabaja como cocinero del centro de estudios desde hace ocho años.
    14. Emma Semanza es un congolés que trabaja como cocinero del centro de estudios desde hace ocho años.
  • Aula de forja y herrería. En la imagen se aprecia el caos que reina en esta sala, llena de materiales donados por patrocinadores que pagan la matrícula de algunos de los alumnos.
    15. Aula de forja y herrería. En la imagen se aprecia el caos que reina en esta sala, llena de materiales donados por patrocinadores que pagan la matrícula de algunos de los alumnos.

    Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/12/23/album/1577119202_301762.html#foto_gal_15

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