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Perú: SUTEP convoca movilización nacional este 8 de abril para exigir más presupuesto y mejoras en educación

El gremio magisterial marchará hacia el Congreso y el Poder Ejecutivo para demandar financiamiento, pago de beneficios y pensiones dignas para docentes cesantes y jubilados.

El Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP) anunció una movilización nacional para este miércoles 8 de abril a las 3:30 p. m., en una jornada de protesta que busca poner en agenda pública la necesidad de incrementar el presupuesto del sector Educación y garantizar mejores condiciones laborales para el magisterio.

De acuerdo con la convocatoria difundida por el gremio, la concentración se realizará en jirón Camaná 550, en la sede del Sutep, desde donde partirán los docentes y dirigentes sindicales para hacer escuchar sus demandas ante el Congreso de la República y el Poder Ejecutivo.

Entre los principales reclamos figura la exigencia de un mayor presupuesto para educación, orientado no solo a mejorar la infraestructura y la calidad del servicio educativo, sino también a atender compromisos pendientes con miles de maestros en actividad, cesantes y jubilados.

Asimismo, el sindicato demanda la promulgación de la ley de pensiones dignas con presupuesto garantizado, a fin de evitar que esta iniciativa quede sin aplicación efectiva. El gremio considera prioritario asegurar recursos que permitan cumplir con los pagos a docentes retirados, en reconocimiento a sus años de servicio.

Otro de los puntos centrales de la protesta es la publicación del reglamento de la Ley 31495, norma que reconoce el pago del 30 % por preparación de clases y evaluación, un beneficio largamente esperado por el magisterio nacional.

La plataforma de lucha también incluye el pago de CTS, ATS y subsidios por luto y sepelio, además de la atención a más de 55 mil beneficiarios postergados, según señala la convocatoria sindical.

Finalmente, el SUTEP exige el abono del bono de S/ 487 correspondiente a la deuda 2025, uno de los compromisos económicos que, según el gremio, sigue pendiente de cumplimiento por parte del Estado.

Con esta jornada de protesta, el sindicato busca presionar a las autoridades para que prioricen la educación pública y atiendan las demandas históricas del sector docente, en un contexto marcado por reclamos de mayor inversión y mejores condiciones para garantizar la calidad educativa en el país.

SUTEP convoca movilización nacional este 8 de abril para exigir más presupuesto y mejoras en educación

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Docentes amazónicos dinamizan la educación intercultural en la triple frontera Colombia, Brasil y Venezuela

Entre el 30 de marzo y el 1 de abril, la comunidad de San Felipe, en el Vicariato Apostólico de Inírida (Colombia), fue sede de un taller que congregó a educadores de la triple frontera amazónica: Colombia, Brasil y Venezuela, con el objetivo de fortalecer la Educación Intercultural Bilingüe (EIB) como respuesta a las realidades del territorio.

La iniciativa forma parte de un proceso articulado que se viene desarrollando desde el año pasado entre la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (Reiba), Fe y Alegría y el Equipo Itinerante. Esta alianza surgió ante la necesidad de acompañar más de cerca a las comunidades en sus procesos educativos, promoviendo propuestas pertinentes y contextualizadas.

Proceso construido desde el territorio

Previo al encuentro, las organizaciones impulsoras realizaron visitas a diversas comunidades amazónicas, donde dialogaron con docentes y pobladores locales para conocer de primera mano sus necesidades.

El recorrido permitió identificar desafíos como la urgencia de fortalecer la formación docente, mejorar el acompañamiento pedagógico y dignificar el rol del educador, además de atender limitaciones en infraestructura y acceso a materiales educativos.

A partir de estos insumos se elaboró un diagnóstico que dio origen al taller en San Felipe, concebido como un espacio para reflexionar colectivamente y avanzar en propuestas educativas que respondan a las particularidades culturales y lingüísticas de la región.

La EIB, clave para una educación con identidad

Durante el taller, la Educación Intercultural Bilingüe fue un eje fundamental para la región. Más allá de un enfoque pedagógico, se la entiende como una apuesta por reconocer la diversidad cultural y lingüística, promoviendo el aprendizaje en lenguas originarias y fortaleciendo la identidad de niños, niñas y jóvenes.

En contextos amazónicos, esta propuesta se presenta como una necesidad urgente y un derecho, que contribuye a reducir brechas históricas y a construir una educación más inclusiva. Además, permite que las nuevas generaciones crezcan con una identidad sólida, valorando sus raíces y desarrollando capacidades para interactuar en un mundo globalizado.

El uso de la lengua materna en los procesos educativos no solo mejora la comprensión, sino que también fortalece el vínculo entre la escuela y la comunidad, favoreciendo una educación más cercana y significativa.

Preservar culturas y construir futuro

Uno de los temas abordados fue la preservación de las culturas indígenas, incluyendo lenguas, tradiciones y cosmovisiones. La EIB promueve un diálogo entre saberes ancestrales y conocimientos científicos, reconociendo la diversidad de formas de aprender y comprender el mundo.

En un contexto donde muchas lenguas están en riesgo de desaparecer, esta propuesta educativa se posiciona como una herramienta clave para su revitalización y transmisión a las nuevas generaciones.

Este encuentro representa un paso importante en la consolidación de procesos educativos que nacen del territorio, responden a sus desafíos y proyectan un futuro con mayor equidad.

Participantes

El encuentro contó con la participación de representantes de distintas instituciones y territorios. Entre ellos, Sabrina Burgos, de Fe y Alegría Colombia; la hermana Lisette Escárate, Sandra Robilliard y Alfonso Franco, por Reiba; el padre Edison Quintero, SJ, párroco de Puerto Inírida; y Getulio Gómez junto al hermano João de Castro, SJ, del Equipo Itinerante.

Se resaltó la presencia de docentes indígenas como Brenda Landaeta, de nacionalidad Ñengatu, e Ignacio Cardoso, del pueblo Jivi, provenientes del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho, Venezuela, quienes aportaron desde sus propias experiencias educativas.

La coordinación pedagógica tuvo un papel valioso, especialmente a través de la asesora de EIB de Reiba, Sandra Robilliard, quien contribuyó a generar un espacio participativo, adaptado a la realidad amazónica y orientado a la construcción de propuestas prácticas. La diversidad de participantes reflejó la riqueza cultural de la Amazonía: la mayoría de los docentes provenían de Venezuela, de niveles primario, secundario y agrícola, junto a educadores de comunidades colombianas cercanas y una delegación de Brasil integrada por una directora, dos profesoras y una religiosa de la comunidad de Cucuí.

Docentes amazónicos dinamizan la educación intercultural en la triple frontera Colombia, Brasil y Venezuela

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Bullying escolar: cuando el problema es del sistema

Bullying escolar: cuando el problema es del sistema

Durante años, el bullying se explicó como una dinámica interpersonal: un agresor, una víctima y, en el mejor de los casos, algún testigo incómodo. Hoy esa mirada resulta insuficiente.

La investigación educativa y psicológica viene mostrando algo más incómodo: el acoso escolar no es un episodio aislado, sino un fenómeno estructural que expresa fallas en la cultura institucional, en los vínculos y en la forma en que la escuela gestiona la convivencia.

Un fenómeno extendido (y subestimado)

Los datos son consistentes en distintos países y metodologías: el bullying es frecuente, persistente y, en muchos casos, invisibilizado.

  • Estudios epidemiológicos en adolescentes muestran prevalencias que rondan entre el 15% y el 20% en formas reiteradas de acoso.
  • Investigaciones en América Latina registran cifras aún más altas en ciertos contextos: hasta el 66% de los estudiantes reporta haber sufrido agresiones verbales o físicas en la escuela.
  • En análisis masivos, la exposición al bullying (aunque sea leve) se asocia con un aumento significativo del riesgo de problemas emocionales, ansiedad y depresión.

La clave no es solo la cantidad, sino la normalización: una proporción importante de estudiantes declara haber presenciado situaciones de acoso sin intervenir. Es decir, el bullying no ocurre en los márgenes, sino muchas veces a la vista de todos.

Efectos: más allá del “mal momento”

Reducir el bullying a un conflicto pasajero entre pares es un error conceptual con consecuencias prácticas graves.

La evidencia muestra impactos en al menos tres dimensiones:

1. Salud mental
Las víctimas presentan mayores tasas de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y síntomas de estrés postraumático.
En casos prolongados, puede haber ideación suicida y conductas autolesivas.

2. Trayectoria escolar
El acoso no solo afecta el bienestar: también impacta en el aprendizaje.

  • Estudiantes que sufren bullying obtienen peores resultados académicos, incluso controlando variables socioeconómicas.
  • Se observan descensos en rendimiento lector y matemático, además de mayor ausentismo.

3. Desarrollo social
El bullying erosiona la confianza en los otros y en las instituciones.
A largo plazo, puede consolidar perfiles de retraimiento, agresividad o dificultades vinculares persistentes.

Un dato particularmente inquietante: investigaciones recientes sugieren que el estrés crónico asociado al acoso podría incluso afectar el desarrollo cerebral en adolescentes, especialmente en áreas vinculadas a la regulación emocional.

El error más común: pensar en “víctimas” y “agresores” como categorías fijas

Desde un enfoque pedagógico contemporáneo, el bullying no se explica por “chicos malos” y “chicos débiles”. Es una dinámica relacional que involucra al grupo completo.

  • El agresor suele buscar estatus, reconocimiento o pertenencia.
  • La víctima ocupa un lugar de vulnerabilidad que puede ser circunstancial (no esencial).
  • El grupo funciona como audiencia reguladora: legitima o desactiva la violencia.

Esto cambia completamente la intervención: no alcanza con sancionar individuos. Hay que trabajar sobre la cultura del aula.

¿Qué puede hacer la escuela? (y qué no)

Las intervenciones más eficaces comparten un rasgo: no son reactivas, sino preventivas y sistémicas.

Lo que sí funciona:

  • Normas claras y consistentes de convivencia, sostenidas por toda la institución.
  • Docentes formados en gestión de conflictos, no solo en contenidos.
  • Espacios estructurados de educación socioemocional (no como “taller aislado”).
  • Trabajo con el grupo: desarrollo de empatía, responsabilidad colectiva y rol del testigo.
  • Protocolos de intervención temprana: el bullying es un proceso que escala con el tiempo, no aparece de golpe.

Lo que no alcanza (aunque se siga haciendo):

  • Charlas ocasionales “contra el bullying”.
  • Enfoques exclusivamente punitivos.
  • Delegar el problema en orientación escolar sin involucrar al equipo docente.

Un punto incómodo pero necesario

El bullying prospera donde hay zonas grises: adultos que minimizan, instituciones que priorizan la imagen, grupos que naturalizan la exclusión.

Dicho sin rodeos: cuando el acoso se vuelve crónico, no es porque “nadie se dio cuenta”, sino porque nadie intervino a tiempo o de forma adecuada.

Para cerrar

Hablar de bullying en serio implica correrse de la anécdota y asumir una incomodidad: la escuela no solo transmite conocimientos, también produce formas de convivencia.

Y cuando esa convivencia falla, el aprendizaje —académico y humano— también se deteriora.

La buena noticia es que no es un fenómeno inevitable. Pero sí exige algo más que buena voluntad: requiere criterio pedagógico, decisión institucional y adultos que no miren para otro lado.

Fuente de la Información: https://aptus.com.ar/bullying-escolar-cuando-el-problema-es-del-sistema/

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El aprendizaje en línea, cada vez más popular en la UE

El aprendizaje en línea, cada vez más popular en la UE

La formación online se ha consolidado en los últimos años como una de las principales vías de acceso al conocimiento, transformando profundamente la manera en que las personas aprenden y se desarrollan profesionalmente.

José Luis Fernández

Impulsada por los avances tecnológicos y la expansión de internet, esta modalidad educativa ha superado las barreras tradicionales de tiempo y espacio, permitiendo que millones de usuarios accedan a contenidos formativos desde cualquier lugar del mundo. En un contexto marcado por la digitalización, aprender en línea ya no es una alternativa, sino una pieza clave del ecosistema educativo.

Una de las grandes fortalezas de la formación online reside en su flexibilidad. Los estudiantes pueden adaptar el aprendizaje a sus propios ritmos, compatibilizándolo con responsabilidades laborales, personales o familiares.

Esta capacidad de personalización ha democratizado el acceso a la educación, facilitando que perfiles muy diversos —desde jóvenes en formación hasta profesionales en activo— puedan adquirir nuevas competencias sin necesidad de interrumpir su actividad diaria. Además, la amplia oferta de cursos y programas permite una especialización cada vez más ajustada a las demandas del mercado.

Otro aspecto relevante es la constante evolución de las herramientas y metodologías digitales. Plataformas interactivas, clases en directo, contenidos multimedia o sistemas de evaluación automatizados han mejorado significativamente la experiencia de aprendizaje.

Lejos de limitarse a replicar el modelo presencial, la formación online ha desarrollado sus propias dinámicas, centradas en la autonomía del alumno y en la adquisición práctica de conocimientos. Este enfoque favorece el aprendizaje continuo, una competencia cada vez más valorada en entornos profesionales cambiantes.

Sin embargo, la expansión de la formación online también plantea desafíos importantes. La calidad de los contenidos, la acreditación de los programas o la brecha digital son algunos de los aspectos que requieren atención. No todos los usuarios disponen de los mismos recursos tecnológicos ni de las habilidades necesarias para desenvolverse en entornos virtuales, lo que puede generar desigualdades.

Aun así, con una adecuada regulación y el desarrollo de políticas inclusivas, la educación online se perfila como una herramienta fundamental para afrontar los retos del presente y del futuro.

En cualquier caso, el sector crece. Especialmente, en España, país que ocupa la sexta posición en el ranking de países de la Unión Europea donde es mayor el índice de formación en este ámbito.

En 2025, el 34,8 % de los usuarios de internet de la UE declaró haber realizado un curso en línea o utilizado materiales de aprendizaje en línea, según datos de Eurostat. Esta cifra supone un aumento de 1,4 puntos porcentuales con respecto a 2024 (33,4 %) y un salto sustancial en comparación con 2019, cuando menos de una cuarta parte de los usuarios de internet (21,4 %) había utilizado estos recursos educativos.

Los Países Bajos registraron el mayor porcentaje de usuarios de internet que participaban en el aprendizaje en línea o utilizaban materiales de aprendizaje en línea (60,2 %), seguidos de Irlanda (59,7 %), Finlandia (50,7 %) y Suecia (50,6 %). Por el contrario, la educación en línea fue menos frecuente en Rumanía (11,8 %), Bulgaria (18,4 %) y Chipre (21,0 %).

Entre los métodos específicos de aprendizaje en línea, el 17,3 % de los usuarios de internet realizaron un curso en línea en 2025, con la mayor prevalencia en Irlanda (29,6 %), Finlandia (29,3 %) y los Países Bajos (28,5 %). Asimismo, el 30,5 % de los usuarios de internet utilizaron materiales de aprendizaje en línea, con la mayor proporción en los Países Bajos (55,1 %), Irlanda (50,4 %) y Hungría (46,4 %).

Fuente de la Información: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/el-aprendizaje-en-linea-cada-vez-mas-popular-en-la-ue

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El impacto del capitalismo digital en la salud mental juvenil: diseño adictivo, algoritmos y vulnerabilidad estructura

Meta (Instagram) y Google (YouTube) han sido recientemente objeto de condena en California por los efectos adictivos y los daños psicológicos ocasionados en menores debido al diseño de sus algoritmos. Sin embargo, el impacto de estas plataformas va más allá del deterioro de la salud mental individual: también contribuyen a la polarización política y a procesos de radicalización, especialmente entre los jóvenes.

En las últimas décadas, las redes sociales han dejado de ser meras herramientas de comunicación para convertirse en espacios centrales de socialización. En este contexto, con el objetivo de maximizar sus beneficios económicos, diversas investigaciones socio-sanitarias han puesto de relieve cómo los algoritmos actúan como auténticos “arquitectos invisibles” del imaginario colectivo ya que estos sistemas están diseñados para maximizar el tiempo de permanencia del usuario mediante mecanismos de refuerzo intermitente, basados en recompensas variables como notificaciones o “likes”. Este patrón genera expectativas de recompensa impredecibles que refuerzan conductas repetitivas y persistentes.

Este tipo de diseño conductual resulta especialmente perjudicial en los adolescentes, más sensibles a la recompensa social y a la validación externa, incrementando su exposición a dinámicas de dependencia.

Desde la perspectiva del capitalismo informático, estas arquitecturas digitales priorizan el compromiso del usuario por encima de la veracidad de los contenidos o del bienestar psicológico. Como consecuencia, se genera una ansiedad constante por alcanzar reconocimiento social, lo que no solo erosiona la salud mental, sino que también favorece procesos de radicalización identitaria. En España, por ejemplo, cerca del 80% de los jóvenes entre 16 y 30 años consume información política a través de TikTok, Instagram y YouTube, desplazando progresivamente a los medios tradicionales y sustituyendo una lógica informativa racional por otra basada en estímulos emocionales y estéticos.

Estas problemáticas ya fueron denunciadas en 2021 por Frances Haugen, exgestora de productos en Facebook, quien filtró documentos internos (conocidos como los “Facebook Papers”) que evidencian que la compañía era consciente de los efectos perjudiciales de sus plataformas, pero priorizaba sus beneficios económicos frente a la mitigación de dichos daños.

Según estos documentos, Instagram agravaba problemas de autoestima en adolescentes: un 32% de las chicas con baja autoimagen experimentaban un empeoramiento, un 17% desarrollaba síntomas de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), y un 13,5% reportaba pensamientos suicidas. Elementos como los filtros de belleza, los feeds personalizados que proveen de información actualizada y así seguir “alimentando”y fidelizando a los usuarios, o la dinámica de los “likes”, favorecen la internalización de ideales corporales irreales mediante procesos de comparación social ascendente.

Muy recientemente (marzo de 2026), un jurado en California dictaminó negligencia por diseño adictivo, concluyendo que el uso de estas plataformas contribuyó a la disminución de la tolerancia a la frustración, el aumento de la depresión clínica y la aparición de dismorfia corporal en jóvenes. Como resultado, se impuso una sanción de 6 millones de dólares (de los cuales el 70% corresponde a Meta) y se abrió la puerta a más de 2.000 demandas adicionales, estableciendo un precedente jurídico relevante.

A nivel científico, diversos meta-análisis confirman la existencia de una asociación entre el uso problemático de redes sociales y síntomas de depresión y ansiedad. Aunque el tamaño del efecto es moderado, su consistencia en muestras que superan el millón de adolescentes refuerza la relevancia del fenómeno. No obstante, el impacto no es homogéneo: la arquitectura algorítmica genera efectos diferenciados según el género.

En el caso de las chicas, plataformas como Instagram y TikTok intensifican la exposición a contenidos visuales centrados en la apariencia física, promoviendo la comparación constante y la internalización del ideal de delgadez o “fit”. Estudios experimentales han demostrado que tan solo 10 minutos de exposición a contenido “pro-ana” en TikTok pueden reducir la satisfacción corporal en aproximadamente un 15%.

Por su parte, en los varones, los efectos se manifiestan con mayor frecuencia en el consumo de contenido en plataformas como YouTube o Twitch. Esto se traduce en un aumento de la adicción a los videojuegos, la aparición de hábitos vigoréxicos y la adopción de modelos de masculinidad rígidos o tóxicos, caracterizados por la competitividad extrema, la supresión emocional y la intolerancia a la vulnerabilidad. Aunque los TCA son menos prevalentes en este grupo, se observa un incremento en conductas de riesgo, menor empatía y mayor aislamiento social.

Estos efectos distan de ser anecdóticos. En España, un 39% de los jóvenes afirma que las redes sociales han tenido un impacto negativo en su autoestima. Las chicas son especialmente vulnerables a los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón, que afectan a aproximadamente 400.000 personas, en su mayoría adolescentes. Además, estos trastornos aumentaron hasta un 20% tras la pandemia.

Conviene subrayar que los TCA no son únicamente un problema alimentario, sino que reflejan conflictos más profundos relacionados con la identidad, la autoestima y la necesidad de aceptación social. A pesar de la evidencia existente, el contenido que promueve estos trastornos sigue acumulando millones de visualizaciones en plataformas como TikTok, lo que pone de manifiesto la falta de regulación efectiva y la responsabilidad estructural de estas empresas.

La cuestión de fondo es incómoda pero inevitable: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a aceptar un modelo digital que convierte la atención —y la vulnerabilidad— de los jóvenes en su principal fuente de ingresos?

No, la deriva de muchos jóvenes hacia la extrema derecha no es un accidente ni una simple “mala influencia”. Es el resultado de un ecosistema digital que monetiza la frustración, explota la inseguridad y convierte el malestar en ideología. Las plataformas no solo capturan atención: moldean emociones, ordenan deseos y, poco a poco, empujan a miles de chicos hacia relatos reaccionarios que les prometen identidad, fuerza y una explicación fácil para su rabia.

La manosfera funciona como una puerta de entrada perfecta. Empieza con vídeos de “éxito masculino”, gimnasio, disciplina o seducción, y termina normalizando discursos misóginos, antifeministas y abiertamente autoritarios. El salto no es brusco; es una pendiente resbaladiza, alimentada por algoritmos que detectan vulnerabilidades y devuelven más de lo mismo, cada vez más intenso. Cuando un adolescente consume ese tipo de contenido, no está eligiendo libremente entre ideas en igualdad de condiciones: está siendo guiado por sistemas diseñados para retenerlo, excitarlo y encerrarlo en una burbuja ideológica.

El mecanismo es perverso porque ofrece respuestas simples a problemas complejos. Si un joven se siente solo, frustrado o humillado, la manosfera le dice quién tiene la culpa: el feminismo, las mujeres, la izquierda, los inmigrantes o el “sistema”. Esa lógica no educa; intoxica. No ayuda a madurar; radicaliza. Y lo hace en una etapa especialmente frágil, cuando la identidad aún se está construyendo y la necesidad de pertenencia pesa más que el pensamiento crítico.

Las grandes plataformas saben perfectamente lo que están haciendo. Un jurado en California acaba de considerar que Instagram y YouTube fueron diseñados para generar dependencia en jóvenes, y responsabilizó a Meta y Google por daños sufridos por menores, en un veredicto que puede abrir la puerta a miles de demandas más. No hablamos, por tanto, de un efecto colateral inesperado, sino de un modelo de negocio que convierte la vulnerabilidad en beneficio.

Y el daño no es solo psicológico. También es político. Un entorno digital gobernado por la indignación, el choque y la recompensa inmediata favorece narrativas autoritarias que ofrecen orden, jerarquía y enemigos claros. La extrema derecha no necesita convencer a estos jóvenes con grandes programas: le basta con prometerles poder, estatus y revancha. La manosfera hace el trabajo sucio de preparación emocional y simbólica.

En España, además, el problema se agrava porque las redes ya son una de las principales puertas de entrada a la información política entre los jóvenes. Eso significa que una parte creciente de su visión del mundo se está formando en territorios donde la mentira compite en igualdad de condiciones con la verdad, y donde el contenido más extremo suele ser el más visible. Cuando la educación cede terreno y el algoritmo ocupa su lugar, la democracia pierde capacidad de formar ciudadanos libres.

Conviene decirlo sin rodeos: la manosfera no es una subcultura inofensiva ni una simple conversación entre hombres desorientados. Es una maquinaria de resentimiento que convierte malestar en adhesión política reaccionaria. Y las plataformas que la amplifican no son observadoras neutrales; son las infraestructuras que la hacen rentable.

La pregunta, entonces, no es por qué tantos jóvenes se acercan a la extrema derecha. La pregunta es por qué seguimos permitiendo que sean educados por algoritmos cuya principal virtud comercial es empujarlos hacia el contenido que más les daña y más les enfurece

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La reforma de Milei para transformar la escuela pública: se retira el Estado, avanzan la familia y el mercado

El Gobierno de Argentina impulsa una ley educativa que autoriza la enseñanza en el hogar, y promueve el financiamiento de la demanda y la competencia entre instituciones para conseguir alumnos y recursos

Por: Javier Lorca

El Estado pasa a tener una función subsidiaria en el sistema educativo y cede ante el papel de la familia. Los docentes dejan de ser las únicas personas habilitadas para enseñar y se autoriza la enseñanza en el hogar —el modelo que en Estados Unidos se denomina homeschooling—. Los padres de los alumnos adquieren el poder de poner y quitar directores de escuelas. En lugar de financiar la oferta, es decir, a las instituciones educativas, los fondos públicos se dirigen a financiar la demanda, a las familias de los estudiantes, para que ellas elijan escuela y definan el destino del presupuesto: así, se establece un régimen de competencia escolar para captar alumnos.

Las anteriores son solo algunas de las medidas que impulsa Javier Milei en Argentina, a través de un proyecto de Ley de Libertad Educativa, ya presentado públicamente. La iniciativa integra una batería de reformas que el presidente pretende poner en marcha en la segunda mitad de su mandato, entusiasmado por el triunfo de la ultraderecha en las recientes elecciones de medio término.

Aunque prevé cambios para el financiamiento y la evaluación de las universidades, la reforma educativa de Milei se concentra en los niveles de escolaridad obligatorios: inicial, primario y secundario.

En sus primeros artículos, el proyecto de ley promueve la “libertad educativa, entendida como el derecho de toda persona […] a enseñar y aprender conforme a sus propias convicciones, métodos y proyectos pedagógicos”. Luego, establece el “rol preferente de la familia, como agente natural y primario, que posee el derecho y deber de orientar la formación de sus hijos menores”. Y, a continuación, define la “subsidiariedad del Estado, que actúa como garante del derecho a aprender y enseñar”, pero “sin sustituir la responsabilidad individual, familiar ni la iniciativa social”.

La relegación del Estado sintoniza con el credo anarcocapitalistade Milei, para quien los actores fundamentales de la sociedad son los individuos y el mercado. En un país como Argentina, donde la escuela pública, laica y gratuita es una institución medular, la aprobación del proyecto implicaría un cambio drástico. De los más de 11 millones de alumnos de Argentina, los últimos datos disponibles indican que más del 70% concurre a escuelas públicas y cerca del 30% a privadas.

“Esta reforma vulnera el derecho a la educación establecido en la Constitución y la obligación del Estado de garantizar ese derecho”, resume Myriam Feldfeber, doctora en Educación y profesora consulta de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Es un proyecto que se propone romper y transformar las bases sobre las cuales se construyó y se fue desarrollando nuestro sistema educativo, las bases establecidas por [Domingo] Sarmiento para una educación gratuita, obligatoria e inclusiva, para todos y todas”. Con una falencia adicional, señala Feldfeber: “No resuelve ninguno de los problemas que hoy tiene la educación en Argentina”.

El corrimiento del aparato estatal supone la delegación de facultades en las propias escuelas, en las familias de alumnos y en nuevas entidades privadas. En caso de aprobarse la reforma, las escuelas públicas y privadas podrán diseñar y aplicar sus propios planes de estudios, solo respetando contenidos mínimos definidos por la Administración nacional. En cada escuela —indica el proyecto— se crearán Consejos de Padres: tendrán “funciones de asesoramiento, orientación institucional, supervisión y rendición de cuentas”, y deberán “participar en los procesos de contratación y remoción del equipo directivo de la institución”.

Bajo el subtítulo Formas alternativas de enseñanza, la propuesta del Gobierno habilita la formación por fuera del sistema escolar, bajo dos modalidades. Una sería la “educación en entornos virtuales”, para la que ya hay un ejército de instituciones privadas —extranjeras incluidas— esperando la habilitación. La segunda sería la “educación en el hogar”, “dirigida por los responsables parentales o tutores de estudiantes en edad de escolarización obligatoria, impartida por ellos mismos o por personas por ellos designadas”. Los estudiantes que recibieran educación casera o a distancia deberían, luego, validar sus conocimientos a través de “evaluaciones estandarizadas” que solo examinarán los contenidos mínimos.

“Con estas propuestas, se desregula completamente la educación y se promueve el homeschooling [educación en casa], una práctica muy elitista que supone o padres altamente educados o que puedan pagar tutores que son muy caros”, plantea Mariano Echenique, doctor en Educación por la Universidad Nacional de La Plata. “En el caso de la enseñanza virtual, suele ser un gran negocio y está muy desarrollado en la educación superior. Pero en el nivel primario y secundario, la socialización de los alumnos, que solo se consigue de forma presencial, yendo y poniendo el cuerpo en una escuela, es imposible de reemplazar con una formación únicamente virtual. Los entornos virtuales deben ser siempre complementarios y no sustitutivos de los presenciales”, advierte.

“La escuela sigue siendo el espacio donde aprendemos a convivir con los otros y donde se construye en forma colectiva el conocimiento. No es solamente un lugar de transmisión de contenidos”, coincide Feldfeber. Desde esa perspectiva, la reforma propuesta no solo subestima la función de la escuela, sino también la del maestro: “Se rompe con la idea del docente como aquel especialista que lleva adelante los procesos de enseñanza y se la sustituye por la idea de que cualquiera puede enseñar de cualquier modo”.

Además de eliminar la meta presupuestaria hoy vigente para la educación (6% del PBI), el proyecto de reforma recupera una idea promocionada por Milei durante la campaña electoral de 2023: el financiamiento de la demanda y no de la oferta educativa. “Las asignaciones otorgadas a las familias o alumnos mediante vales o bonos, becas, créditos fiscales u otros instrumentos equivalentes”, argumenta el proyecto de ley, “están orientadas a asegurar la libre elección de la institución educativa y la equidad en el acceso a propuestas diversas de aprendizaje”.

El régimen es acompañado por un condicionamiento del financiamiento directo según la cantidad de alumnos y por la publicación —hoy prohibida— de los resultados de las evaluaciones censales a estudiantes. La presumible consecuencia es la generación de un ranking de escuelas que competirán por atraer alumnos en un nuevo mercado educativo. En un contexto de severo ajuste del gasto público y de retracción de los salarios de todo el personal estatal.

Los principales sindicatos de maestros del país ya se pronunciaron contra la reforma. En particular, rechazaron su definición de la educación como “un servicio esencial”, una medida que busca desactivar las huelgas docentes. Para la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), el proyecto “responde a las demandas de las grandes corporaciones” y “profundiza la tendencia privatizadora y mercantilista en el campo educativo”.

El Gobierno ya formalizó la presentación pública del proyecto, pero aún no lo envió al Congreso para iniciar el debate. De todos modos, muchas de las posturas ya están claras. La ultraderecha y sus aliados contarán con el respaldo de instituciones educativas privadas y religiosas. Deberán enfrentar la resistencia del peronismo y las fuerzas del centro a la izquierda, la mayoría de los gremios docentes y de la comunidad educativa del sistema público, todavía mayoritario en Argentina.

https://elpais.com/argentina/2025-12-22/la-reforma-de-milei-para-transformar-la-escuela-publica-se-retira-el-estado-avanzan-la-familia-y-el-mercado.html

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Kurd-î Zan Ararat: “El kurdo no debería ser electivo, sino un idioma oficial en la educación”

Dicle Bozkurt y Diyar Demir, copresidentes de la Asociación de Lengua y Cultura Kurd-î Zan Ararat, que imparte cursos de kurdo en Ağrı, enfatizaron que el kurdo debería ser un idioma oficial en la educación.

La Asociación de Lengua y Cultura Kurd-î Zan Ararat, que recientemente anunció su establecimiento en la provincia de Ağrı, ha comenzado sus actividades. El kurdo se imparte a 80 estudiantes en dos aulas, mientras que las clases de música se imparten a 25 estudiantes en una sola aula.

Desde la asociación, Dicle Bozkurt,  recordó que la presión sobre la lengua kurda tiene una historia centenaria, diciendo: «La cuestión del idioma es un asunto con una historia profundamente arraigada que abarca un siglo. De hecho, los procesos que estamos presenciando hoy también forman parte de esta lucha por el lenguaje. Especialmente tras el golpe militar de 1980, en el que se  aumentó la presión sobre la lengua materna y se promulgaron leyes especiales para suprimir completamente la lengua popular. Durante ese periodo, a las madres no se les permitía hablar kurdo con sus hijos en la prisión de Diyarbakır, y quienes intentaban romper esta prohibición eran golpeados y expulsados. Estas presiones se extendieron también a las escuelas y a las calles. Los niños que hablaban kurdo durante las clases o en el recreo eran sometidos a violencia por parte de los profesores y castigados siendo expulsados al exterior en el frío invernal. Aunque este clima de miedo, que se extendió de las tiendas a los hogares, cambió parcialmente con la flexibilización de las leyes en 1991, la presión no terminó. Hoy, aunque se ha dado el paso de los cursos optativos, queremos ir más allá de estos límites y asegurar que el kurdo alcance un estatus oficial donde se hable en todas partes.»

Las actividades de la asociación

Dicle Bozkurt señaló que en 2025 solicitaron abordar la falta de una institución lingüística en Ağrı y la región de Serhat, diciendo: «Esta carencia no existía solo en Ağrı. En toda la región de Serhat, sentimos esta ausencia, por lo que fundamos la Asociación de Lengua y Cultura Kurd-î Zan Ararat. Dentro de nuestra asociación, ofrecemos tanto clases de idioma kurdo como cursos culturales; Nuestras relaciones con el público y otras instituciones son bastante sólidas. Actualmente, contamos con 80 estudiantes en dos aulas donde ofrecemos cursos de idiomas. Además, en nuestra clase de cultura, ofrecemos lecciones de erbane y bağlama a 25 estudiantes.»

Dicle Bozkurt afirmó que también han iniciado actividades lingüísticas y culturales en los distritos de Ağrı: «Tenemos 50 estudiantes en Diyadin, y en pocos días comenzaremos nuestros cursos en Doğubayazıt con la matrícula de 80 estudiantes. Tampoco hemos olvidado a nuestros hijos; Abrimos una clase de idiomas para niños de 10 a 13 años. La vida tiene sentido con los kurdos. El lenguaje es el cuerpo, y debemos defenderlo. Nuestra demanda es que el kurdo se hable y se viva en todas partes: en asociaciones, escuelas, hogares y calles. Habla kurdo, piensa en kurdo, vive en kurdo.»

El debate sobre las asignaturas optativas

Diyar Demir, el otro copresidente de la asociación, afirmó que la visibilidad del kurdo en la esfera pública sigue limitada por las decisiones políticas: «Aunque los obstáculos para la lengua kurda han disminuido, las barreras indirectas siguen manteniéndose. El paso optativo del estado existe en papel, pero en la práctica no hay nombramientos docentes. Incluso si los estudiantes eligen el curso, las clases suelen quedar vacías. Esta situación es una elección política que dificulta el ejercicio del derecho a la lengua materna y la transmisión de la lengua. Nuestra demanda no son cursos optativos, sino que el kurdo se convierta en un idioma oficial de la educación.»

‘Vivamos en kurdo’

Demir subrayó que el idioma kurdo sigue enfrentando obstáculos en la esfera pública: «Aunque nuestros jóvenes son conscientes de aprender su idioma y cultura en el ámbito digital, aún enfrentan serios riesgos y barreras al recibir servicios en la esfera pública. Como kurdo-î Zan Ararat, ofrecemos clases de idiomas dos días a la semana y clases de cultura y artes un día a la semana. Recibimos comentarios muy positivos del público, especialmente de jóvenes y mujeres. Este interés nos anima a ser más activos. Nuestro único deseo es que el kurdo se hable y se mantenga vivo en todas partes donde exista la sociedad; Porque, a menos que la lengua materna esté protegida constitucionalmente, el peligro de asimilación siempre permanecerá. Hablemos kurdo, pensemos en kurdo y vivamos en kurdo.»

https://espanol.anf-news.com/cultura/kurd-i-zan-ararat-el-kurdo-no-deberia-ser-electivo-sino-un-idioma-oficial-en-la-educacion-58644

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