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Cómo trabaja la docente argentina que promueve el uso del celular y compite por el “Nobel de la enseñanza”

Argentina / 4 de enero de 2018 / Autor: Fuente Externa / Fuente: Elige Educar

María Cristina Gómez enseña historia, formación ética y ciudadana y sociología. Por su capacidad para innovar en contextos desfavorables, fue una de las seleccionadas entre los más de 10 mil que se postularon para el Global Teacher Prize.

En la última semana a María Cristina Gómez no le paró de sonar el teléfono celular. Mientras sobrelleva días agitados, con viajes a Buenos Aires desde su Rosario natal, reuniones con funcionarios políticos y entrevistas con la prensa que -dice jocosamente- la hacen sentir una “rockstar”, recibió cientos de mensajes y una “avalancha” de mails con saludos y felicitaciones de parte de familiares, alumnos y ex alumnos.

Durante la tarde del pasado 13 de diciembre, a Gómez le notificaron que fue seleccionada entre más de 10 mil postulantes para competir por el Global Teacher Prize, el “premio Nobel de la enseñanza”. Había salido de trabajar y estaba en un supermercado, en “la vorágine de las compras”, cuando la llamaron desde la Fundación Varkey para informarle la novedad.

“En ese momento me olvidé de lo que estaba haciendo. No podía creer lo que pasaba y mi marido, que estaba al lado de mí, no entendía nada”, recordó la profesora en diálogo con Infobae. Y agregó: “Fue inesperado. Es una gran emoción y honor porque con tantos maestros del mundo participando para mí era una posibilidad remota”.

Casada y con tres hijos -la menor tiene apenas meses de vida-, es docente de Historia, Formación Etica y Ciudadana y Sociología. Estudió hasta finalizar el secundario en Rosario. Luego se recibió en la Universidad Católica Argentina (UCA). Vivió nueve años en España. Y desde hace siete está nuevamente radicada en la ciudad santafesina. Dicta clases en el instituto Santa Margarita N° 8185 y la Escuela N°572 El Ceibo.

“Es un reconocimiento a la carrera, a lo que venimos haciendo hace tiempo”, sostuvo la docente a este medio, subrayando la clave de su nominación: trabajar en contextos desfavorables implementando desarrollando proyectos y programas educativos innovadores en pos de quebrar el fracaso escolar.

Excepto en el inicial, Gómez enseñó en todos los niveles. Hoy está al frente de aulas de adolescentes de barrios vulnerables del cordón industrial de Rosario. Se desempeña en zonas donde, por ejemplo, prevalece la guerra entre pandillas ligadas al narcotráfico.

Como en las escuelas parroquiales en las que imparte conocimientos no abundan los recursos didácticos, proyectó entonces incorporar paulatinamente contenidos a través de la tecnología, permitiendo el uso de los teléfonos celulares como recurso.

Los progresos tardaron en llegar porque recién este año las escuelas cuentan con internet, pero el interés creció rápidamente a partir de la creación del blog Profe Cristina, una herramienta de trabajo que agilizó sus clases y puso a disposición material educativo adicional.

En el sitio web “hay videos, películas, análisis y contenido audiovisual” que forman parte central de tareas que más tarde los alumnos retoman en clase, apuntalando lo visto y estudiado con bibliografía. “Eso va generando un aprendizaje diferente. Es lo que llamamos ‘aula invertida’. La idea surgió al advertir las dificultades que en la comprensión de texto”, explicó Gómez.

Desde este año también emplea aplicaciones de juegos como Kahoot, con contenidos que produce ella misma para sus distintas materias de enseñanza. Son “ejercicios de historias, matemática, de ciencias” que se practican en “una especie de Preguntados (el juego de preguntas y respuestas)”, con imágenes y sonidos. La modalidad, consideró la docente, invita a “solucionar el tema de celulares en clase, que ha sido un tema tan disruptivo y ha generado mucha controversia”.

Además de su labor educativa, la profesora participa en otras iniciativas con la Asociación Conciencia Rosario, organización a la cual llevó el Modelo de Naciones Unidas que dirigió en Buenos Aires 20 años atrás. En su currículum también figura la colaboración con educadores del grupo Mundo de la Educación para promover programas de Educación por la Paz.

Gómez también trabaja con la Fundación Fonbec (Fondo de Becas para Estudiantes) que otorga becas para primaria y secundaria, y con el Programa Escalar, que se ocupa de transición de los estudiantes entre la universidad y el mundo del trabajo.

“Procuramos que los alumnos lleguen a la meta. Y la meta es llegar al final de la secundaria, seguir en la universidad y alcanzar un trabajo acorde a su preparación. Ese es el hilo conductor de lo que hago”, comentó.

Los esquemas de trabajos ya comenzaron a dar frutos. “Es lo que veo en resultados en chicos que empezaron hace seis o siete años con este planteo pedagógico y ahora están terminando su carrera o trabajando en su profesión. Esa es la mayor satisfacción para mí. Pensar en abrirles las puertas de otro mundo, de conocimientos, de superación”, expresó orgullosa.

Al margen de sus actividades y analizando el sistema educativo actual, Gómez consideró que debe que cambiar radicalmente. “Tenemos una estructura burocrática que ya no sirve. Es importante apostar a la capacitación docente en cuanto a la profesionalización. Y generar otra mentalidad muy distinta a la que se percibe en estos momentos. Hay muchos docentes capacitados y están sin trabajo”.

También subrayó la importancia de la tecnología, que “llegó para quedarse” de manera que “se incorpore como algo natural y cotidiano”.

“Nunca hay que dejar de prepararse, de capacitarse, de seguir estudiando”, piensa Gómez. Así lo hace desde que empezó a desempeñarse como docente en 1985, siendo maestra de grado en la escuela San Casimiro, en el inicio de una carrera que en la actualidad la llevó a estar entre los 50 mejores docentes del mundo.

Fuente de la Noticia:

http://eligeeducar.cl/trabaja-la-docente-argentina-promueve-uso-del-celular-compite-nobel-la-ensenanza

ove/mahv

 

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Derechos humanos en América Latina: educación, salud y vivienda

America de Sur/ Fuente: www.telesurtv.net.

¿Cómo está América Latina en derechos fundamentales como salud, educación y vivienda? Conoce los datos más relevantes.

70 años después de su aprobación, la Declaración Universal de los Derechos Humanos continúa siendo un pilar fundamental sobre el cual se sostiene la defensa de la igualdad de derechos y dignidad de los seres humanos sin distinción de raza, religión o sexo.

El 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, en su Resolución 217 A (III). El documento establece los derechos humanos fundamentales que deben cumplirse en el mundo entero.

La Declaración Universal de los DD.HH. fue un hito para la civilización que marcó numerosos avances en el mundo. Sin embargo, más de medio siglo después, la erradicación de la discriminación, pobreza, desigualdades, racismo y guerras sigue siendo una deuda pendiente. América Latina es un claro ejemplo.

Los DD.HH. en América Latina en tres aspectos:

1. Educación

La escuela primaria es prácticamente universal en toda la región y la movilidad económica intergeneracional mejoró, debido a que más personas recibieron mayor educación que sus padres, según datos del Banco Mundial.

Sin embargo, persisten notables diferencias entre quienes tienen menos y mayores recursos. Además, la población indígena sigue siendo la más afectada: el 43 por ciento vive en pobreza moderada y el 24 por ciento en pobreza extrema, según el informe Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI. Esto se traduce en menor acceso a la educación para los niños.

Pero la mayor deuda en la región es con la calidad de la enseñanza:  Argentina(27,4 por ciento), Brasil (26,5), Colombia (22,9) y Perú (19,7) son los países de la región con menor cantidad de estudiantes que superan el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de rendimiento académico, en áreas como las matemáticas, la ciencia y la lectura.

Durante la última década, Chile se ha estancado en calidad del aprendizaje y en la matrícula en la educación pública, la cual es de un 35 por ciento, ocho puntos menos que en 2008.

En el caso de Cuba, su sistema educación ha sido descrito como un ejemplo para el mundo por la Unesco. La nación caribeña ocupa el primer lugar del Índice de Desarrollo de la Educación para Todos, entre los países latinoamericanos, que mide calidad, primera infancia, primaria, los jóvenes, la alfabetización de los adultos y la paridad entre los sexos.

Por su parte, en Venezuela el 80 por ciento de la población tiene acceso a la educación gratuita y la ONU certificó que el país logró la meta del milenio asociada a la educación primaria universal con una tasa neta de escolaridad de 94 por ciento.

En julio de este año, Venezuela llegó a los 500.000 profesionales graduados en la Misión Sucre, que garantiza el acceso a la educación universitaria a todos los bachilleres.

2. Salud 

La desigualdad y los altos costos de servicios médicos siguen liderando los desafíos de la región.

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, reveló el año pasado que un 30 por ciento de la población en América Latina y el Caribe no tiene acceso a la atención sanitaria por motivos económicos y el 21 por ciento no busca atención debido a barreras geográficas,

Sólo cinco países del contienen americano invierten en salud un 6 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), que es el mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre ellos se encuentran Cuba, Costa Rica y Uruguay (los otros son Estados Unidos y Canadá).

Video insertado

Cuba destaca con la mayor inversión de la región: más del 10 por ciento de sus ingresos.

Por otro lado, El Salvador, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Colombia y Panamá invierten entre un 4 y un 6 por ciento del PIB.

Mientras que Guatemala, Argentina, República Dominicana, México, Perú, Brasil y Chile entre el 2 y el 4 por ciento.

En Venezuela, el 70 por ciento del presupuesto de la nación está destinado a la inversión social, con el sector salud como uno de los priorizados. En 2017 la nación fue declarada cobertura Barrio Adentro 100%, esto significa que existe un médico acompañado de un equipo básico de salud por cada 1.337 habitantes.

3. Vivienda

La región se caracteriza por «una acentuada desigualdad en la distribución de la tierra», señaló un estudio del Observatorio de Conflictividad y Acceso a la Justicia (OCCA).

Según datos de 2017 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el coeficiente Gini (que mide la desigualdad) aplicado a la distribución de la tierra alcanza un.79 en América Latina, muy superior al .57 de Europa, .56 de África y .55 de Asia.

Asimismo, datos de la CEPAL de 2012 destacan que el 80 por ciento de la población latinoamericana habita en zonas urbanas, debido al «intenso y desordenado proceso de urbanización que resultó en el desarrollo de cinturones de pobreza en la periferia de las ciudades». Mientras que TECHO estima que 113,4 millones de personas viven en asentamientos informales.

En el caso de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, México, Nicaragua y Paraguay, el estudio de OCCA indicó que en estos países el derecho a la vivienda «no es igual de respetado» que otros derechos, pues no «no existe por parte de los Estados una voluntad clara y efectiva» de satisfacer esta necesidad.

Venezuela cuenta con el programa social Gran Misión Vivienda, que ha otorgado más de dos millones de viviendas a la población de menores recursos.

Fuente de la noticia: https://www.telesurtv.net/news/derechos-humanos-america-latina-salud-educacion-vivienda-20181210-0011.html

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Investigación sobre «millennials» derriba mitos sobre su disposición al trabajo y la educación

América del Sur/Chile/ladiaria,com

Más de 15.000 jóvenes participaron en un estudio que caracteriza a la población.

Los millennials son jóvenes vagos que viven de los padres; son la generación peor preparada para insertarse en el campo laboral; son personas sin aspiraciones sobre su futuro. Esos son algunos de los mitos sobre los jóvenes de entre 15 y 24 años que el estudio Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar? tira abajo luego de trabajar con más de 15.000 jóvenes de nueve países de la región y de relevar datos cuantitativos y cualitativos para comprender mejor su relación con el estudio y el trabajo. El informe, elaborado por el centro de estudios chileno Espacio Público, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el gobierno de Canadá, se presentó la semana pasada en la Facultad de Ciencias Económicas y de la Administración de la Universidad de la República, que fue la encargada de elaborar el capítulo sobre Uruguay.

En el libro, la evidencia para Uruguay proviene de datos longitudinales; diferencias metodológicas entre esta encuesta y la hecha en otros países dificultan la comparación directa de los resultados. Los datos muestran que los jóvenes uruguayos tienen más probabilidades de estar sólo estudiando (48%) y de no estudiar ni trabajar (27%), y menos probabilidades de sólo trabajar (16%) o de trabajar y estudiar (10%) que los jóvenes del resto de los países. Al igual que en el resto de Latinoamérica, la probabilidad de caer en la categoría “ni ni” es mayor entre las mujeres que entre los hombres.

Proactivos

En la presentación, uno de los editores del libro, Rafael Novella, explicó los principales resultados a los que llegaron, que permitieron derribar los clásicos estereotipos sobre los jóvenes. “El primer mito sobre los millennials es que son vagos, no estudian ni trabajan, los conocidos ‘ni ni’, y nuestros datos permiten derribar esa creencia”, dijo. Según el estudio, en la región 41% de los jóvenes están estudiando, 21% sólo trabaja, 17% combina trabajo y estudio, mientras que 20% de los jóvenes no trabajan ni estudian.

Sobre este último grupo, Novella comentó: “Los ‘ni ni’ tienen una imagen muy negativa, se piensa que son jóvenes inactivos. Sin embargo, la definición es muy restrictiva, porque si bien son jóvenes que no trabajan ni se capacitan, no son jóvenes vagos”. La investigación demuestra que un tercio de ellos está buscando activamente trabajo, mientras que los dos tercios restantes se dedican a tareas del hogar, a colaborar en negocios familiares o al cuidado de niños pequeños y adultos mayores, y se destaca que la mayoría de este grupo son mujeres. El investigador resaltó que “solamente 3% de los ‘ni ni’, menos de 1% de toda la generación millennial, no hace ninguna de esas actividades; es un porcentaje ínfimo de jóvenes que no están haciendo ninguna actividad productiva”.

Hay una mención particular a los jóvenes “ni ni” que son padres. Según Novella, “tener un hijo antes de los 20 años tiene una relación muy fuerte con el abandono de la educación y con no insertarse en el mercado de trabajo. De hecho, en el caso de las mujeres encontramos como factor principal del abandono escolar la maternidad temprana”.

Talentosos

Otro mito es que “son la generación peor preparada y que tendrían problemas para insertarse en un mercado laboral cambiante, en el que la automatización amenaza a las ocupaciones”, señaló Novella. En este caso, la investigación mostró que los jóvenes tienen habilidades emocionales como buena autoestima, alta perseverancia y autoeficacia: “Una vez que los jóvenes se ponen una meta, van por ella. Esto es muy importante, y hay mucha literatura que indica que tener perseverancia permite lograr las metas educativas y laborales, así como otros indicadores del bienestar”.

Los millennials tienen a su favor que son nativos tecnológicos, lo que los deja mejor parados de cara al mundo del trabajo. Otra de las características que los diferencian de la generación de sus padres es su visión de género: son personas que entienden necesaria la igualdad de roles entre el hombre y la mujer, afirmó el investigador.

Sin embargo, los resultados mostraron “luces y sombras” sobre su formación. A pesar de tener desarrolladas algunas habilidades emocionales, los empleadores encuentran que les faltan otras, como liderazgo, trabajo en equipo y responsabilidad. Por otra parte, la investigación se alinea con los resultados de pruebas estandarizadas que muestran rezagos importantes en habilidades cognitivas, particularmente las relacionadas con la matemática. Además, indica que solamente uno de cada cinco jóvenes puede hablar fluidamente inglés. “Eso, sumado a otros rezagos, permite suponer que presentarán problemas para insertarse adecuadamente en el mercado de trabajo”, afirmó.

Optimistas

Entre los jóvenes de la región hay un fuerte optimismo. Los millennials tienen grandes aspiraciones sobre su futuro y se preocupan mucho por los próximos pasos que seguirán para alcanzar sus objetivos. De hecho, 88% de los encuestados está seguro de que en el futuro lograrán tener el trabajo que quieren. “85% de los jóvenes aspira a alcanzar por lo menos la educación superior; este valor es altísimo si lo comparamos con que la cobertura de educación superior en la región sólo alcanza a 40%”, subrayó Novella.

Sin embargo, los millennials están muy desinformados sobre las condiciones del trabajo actuales y tienen una percepción distorsionada de los resultados que se puede esperar de cada nivel educativo. Por ejemplo, la mayoría entiende que es más fácil conseguir trabajo estudiando en la universidad que en la formación técnica, y en general no tienen suficiente información sobre la remuneración que pueden alcanzar por cada nivel de educación, lo que deriva en malas decisiones sobre qué estudiar.

Investigar y accionar

El informe plantea tres líneas de políticas públicas. Por un lado, el acceso para el desarrollo de habilidades, al igual que reducir las limitaciones a la formación de los jóvenes, para eso se recomiendan los programas de transferencias condicionadas y becas a la educación, así como subsidios para transporte y una mayor oferta de centros de cuidado infantil. También proponen contar con sistemas de desarrollo de habilidades que se ajusten a las necesidades de los jóvenes y que sean de calidad y pertinentes, para que los jóvenes puedan aprovechar sus recursos. La última recomendación se relaciona con aportar mayor información a los jóvenes para que puedan tomar decisiones de manera eficiente e informada.

Los de acá

El capítulo uruguayo de la investigación concluye, entre otras cosas, que los determinantes de la inserción laboral y la desvinculación educativa varían según el momento en que esta última se concreta. Cuando se deja la educación entre los 12 y los 14 años, esto se debe a fuertes privaciones en la niñez, como problemas nutricionales o falta de estímulos. Cuando se abandona más adelante, las razones se vinculan con eventos de repetición previos, el inicio de la maternidad o la paternidad, los cuidados familiares y la inserción laboral. El estudio sugiere que las políticas orientadas a la retención escolar tienen que empezar en los primeros años de vida, y advierte que se identificaron carencias del sistema de protección social orientado a poblaciones vulnerables; en particular, destaca que debería revisarse el límite de los 18 años para acceder a programas de transferencias monetarias.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2018/12/investigacion-sobre-millennials-derriba-mitos-sobre-su-disposicion-al-trabajo-y-la-educacion/

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Dos veces abandonada: Las instituciones para niños adoptados no están haciendo lo suficiente para educarlos

Amçerica del Norte/EEUU/ hechingerreport.org/Por  

FILADELFIA y GREENVILLE, Pa. – Cuando todavía vivía con su familia, cuando la escuela estaba al otro lado de la calle de su casa en el oeste de Filadelfia, Johnathan Hamilton solía repasar las tareas de lectura e investigar cuestiones religiosas en línea. Tropezó con las fracciones (las matemáticas siempre fueron una lucha), pero comenzó a meterse en la filosofía desde temprana edad.

Luego, a los 15 años, su relación con sus padres se volvió violenta, y Hamilton se fue a vivir a un refugio de la ciudad para jóvenes de crianza temporal. Cuando una cama estuvo disponible en una instalación residencial en los suburbios de Glenmoore, Pensilvania, administrada por la organización sin fines de lucro Devereux Foundation, Hamilton fue enviada a vivir allí. Durante aproximadamente nueve meses, fue a la escuela en los terrenos de las instalaciones, y dice que la mayor parte del tiempo fue perdido.

Las clases estaban llenas de niños de diferentes edades. El material que le asignaron parecía tener muchos niveles de grado por detrás. En una clase, recuerda haber jugado mucho Bingo. «Simplemente me sentí como una guardería», dijo Hamilton, quien agregó que la experiencia lo dejó con una designación sin sentido para una discapacidad y lagunas en su conocimiento académico. «Fue terrible. No fue la escuela «.

Los jóvenes que se encuentran en hogares de guarda a lo largo de Pensilvania (y el país) dicen que ser enviados a instalaciones residenciales a menudo los sumen en problemas académicos en lugar de encaminarlos. Los horarios están llenos de asignaturas optativas como terapia de movimiento, terapia de arte y «valores». Proliferan la educación basada en computadora y en las hojas de trabajo. Las escuelas a menudo operan como agujeros negros educativos, y no ayudan a los niños a obtener créditos relevantes. Los estudiantes se quejan de que los mantienen en el campus cuando podrían asistir a las escuelas del vecindario. Y falta la supervisión del gobierno.

El número de niños que viven en hogares grupales, centros de tratamiento y otras instituciones se ha reducido en los últimos años debido a que el almacenamiento residencial de niños ha caído en desgracia. Según un estudio nacional de 2015, en un solo día en 2013, los datos completos más recientes disponibles, los niños en esas instalaciones contaban con 55,916, 37 por ciento menos que la cifra de 2004. La legislación federal aprobada a principios de este año está diseñada para impulsar a los estados a reducir aún más El número de niños en residencias.

Gráfico que muestra el aumento en las entradas de cuidado de crianza en comparación con la tasa nacional

Pero los jóvenes mayores todavía terminan en instalaciones residenciales en cantidades significativas. Según el estudio de 2015, de los aproximadamente 51,000 niños de 13 años o más que ingresaron en un hogar de acogida en un año, aproximadamente la mitad pasó tiempo en entornos institucionales . Algunos de estos niños tienen serias necesidades de salud mental o problemas de comportamiento que, según las agencias de bienestar infantil, pueden dificultar la ubicación de las familias. Algunos se envían a escuelas residenciales debido al absentismo escolar. En algunas partes del país, en su mayoría rurales, la epidemia de opioides está llevando a más jóvenes a la atención residencial.

«Eso es el 65 por ciento del problema», dijo Cinnamon Evans, directora ejecutiva del Defensor Especial Designado por la Corte (CASA) para el Condado de Venango, que asiste a los jóvenes de acogida. Las muertes por sobredosis en el condado del noroeste de Pennsylvania aumentaron en un 300 por ciento entre 2015 y mediados de 2017. Evans dijo que comenzó a ver a más niños ingresar a las instalaciones residenciales en su área, como los que maneja el Centro de Adolescentes de Keystone y el Centro de Adolescentes de Pathways, debido al abuso de drogas por parte de los padres.

En Pensilvania, dicen los abogados, muchos de los residenciales están regulados como escuelas privadas, es decir, casi nada. Si bien las escuelas privadas son esencialmente controladas por padres adinerados y que pagan la matrícula que optan por ellas, no existen tales controles para las escuelas que atienden a los jóvenes de acogida, quienes por definición han sido excluidos de sus familias.

«Los tratan como escuelas preparatorias», dijo Maura McInerney, directora legal del Education Law Center, una organización sin fines de lucro de Filadelfia que aboga por la equidad educativa. «Ellos pueden hacer lo que quieran.»

El Departamento de Educación de Pennsylvania visita las escuelas residenciales. Pero bajo su plan de educación estatal, solo se requiere registrarse una vez cada seis años , y el monitoreo de la agencia solo concierne a los niños con discapacidades. Cuando se le preguntó en una encuesta sobre el monitoreo y sanción de las escuelas residenciales, el Departamento de Educación de Pennsylvania le dijo a Hechinger / HuffPost que se pusiera en contacto con el Departamento de Servicios Humanos del estado. El departamento de educación rechazó nuevas solicitudes de entrevistas. DHS, por su parte, dijo que la revisión de los servicios educativos recayó en la agencia de educación.

«Está fuera de la vista, fuera de la mente», dijo McInerney.

Las partes del país afectadas por la epidemia de opioides, como Oil City, en el oeste de Pensilvania, han visto un aumento en el número de jóvenes que ingresan a hogares grupales y otras instalaciones para jóvenes de acogida.

Según afirman defensores del bienestar de los niños, partes del país que se vieron gravemente afectadas por la epidemia de opioides, como Oil City, en el oeste de Pensilvania, registraron un aumento en el número de jóvenes que ingresan a hogares grupales y otras instalaciones para jóvenes de acogida. 

El desprecio por la calidad educativa dentro de estas instalaciones es un problema nacional. De los 44 departamentos de educación estatales que respondieron a una encuesta de Hechinger / HuffPost, la mayoría indicó que enviaron jóvenes de acogida a escuelas residenciales. Pero solo 15 dijeron que sus agencias realizaron visitas a sitios y solo una dijo que había sancionado una escuela residencial en los últimos tres años. De los departamentos de educación estatales que dijeron que realizan visitas, solo cuatro lo hacen al menos una vez al año; La mayoría visita con menos frecuencia.

«Es completamente inaceptable que las agencias de educación no estén supervisando y supervisando las instituciones educativas que reciben fondos públicos», dijo Jesse Hahnel, director ejecutivo del Centro Nacional para la Ley de la Juventud, una organización sin fines de lucro en Oakland, California, que aboga por los niños desfavorecidos. “Eso es lo que estos son; seamos claros al respecto «.

Un informe de 2013 comisionado por el Distrito Escolar de Filadelfia y entregado a Hechinger / HuffPost, encontró numerosas preocupaciones en su estudio de las instalaciones residenciales administradas por tres organizaciones: Horsham Clinic, Devereux Foundation y VisionQuest, donde la ciudad enviaba a cientos de estudiantes. «Los programas académicos en las instituciones residenciales carecen de rigor, no están vinculados de manera significativa a los estándares estatales o nacionales, y no pudieron demostrar un progreso aceptable de los estudiantes», dice el informe.

Y las escuelas residenciales son caras. Gym, la concejala, dijo que la colocación de un niño en una instalación de hoy cuesta a los contribuyentes aproximadamente $ 140,000 por año. Según la revisión de 2013, Devereux Brandywine, a la que Hamilton asistió, cobró $ 85,886 por estudiante por un año académico de servicios de educación especial (esa cantidad aumentó a $ 128,756 si el niño necesitaba un asistente). El presidente del grupo, que supervisa las instalaciones en 13 estados, ganó más de $ 875,000 en salarios y otras compensaciones en 2015, el año más reciente para el cual estaban disponibles los formularios de impuestos de la organización. (Devereux rechazó una solicitud de entrevista para esta historia).

Relacionados: Los maestros son los primeros en responder a la crisis de los opioides.

Cuando Hamilton llegó por primera vez a Devereux Brandywine, lo enviaron a una escuela alternativa fuera del campus. Allí amaba a la maestra con quien pasaba la mayor parte del día de clase, dijo, aunque los académicos a menudo se sentían como una revisión. Pero después de unos seis meses fue expulsado luego de un desacuerdo con un maestro, dijo, y comenzó a asistir a la escuela. «Simplemente no había mucho que hacer», dijo Hamilton, ahora de 21 años y alto, con una voz resonante y una barba llena. «Era más como actividades que nos ocupaban durante el día». Deseaba salir del campus para asistir a una clase de artes marciales, ya que había estado observando a Jackie Chan desde que era pequeño. Pero dijo que el personal de Devereux rechazó su solicitud y le dijo que era demasiado viejo para la clase y que podría usar los movimientos que aprendió contra los empleados.

Finalmente, Hamilton fue enviado a un hogar grupal en el Condado de Carbon de Pennsylvania, donde asistió a una escuela pública. Pero la designación para educación especial que le habían asignado en la escuela de Devereux, que él dice que era innecesaria y de rigor para los estudiantes de las instalaciones, lo siguió. Como resultado, Hamilton dice que lo colocaron en clases segregadas que eran demasiado fáciles. Después de semanas de negociaciones con los oficiales escolares, se le permitió inscribirse en todas las clases de educación general, excepto matemáticas. La próxima primavera, se graduó de la escuela, Jim Thorpe Area High School, después de hacer la lista de honor.

En el refugio donde la enviaron a vivir, dirigida por la organización sin fines de lucro Keystone Adolescent Center, el personal era amable y atento, pero la educación era abismal, dijo MS El día escolar fue un largo período de sesiones ante una computadora en una habitación con una sola Profesor que prestaba muy poco apoyo. “El albergue escolar fue horrible. Esperaban que hicieras todo en línea y que lo hicieras todo en un corto período de tiempo «.

Después de aproximadamente un mes, MS se mudó al programa de vivienda de transición de Keystone, que envía a la mayoría de sus hijos a una escuela autónoma cercana administrada por la misma familia que opera el programa residencial. Para entonces, sin embargo, el año escolar estaba terminando.

MS se sentó un día de julio en un Pizza Hut cerca de la casa de ladrillos que compartía con otras siete niñas en el programa, MS se giró para ver cómo un grupo de mujeres ancianas se saludaban para almorzar. «Oh, Dios mío, están tan felices», dijo. «Qué lindo». En días no programados como estos, su actividad principal era sentarse en el jardín delantero de la casa de transición, en una calle residencial, y observar a los transeúntes, explicó.

Si MS se quedara en Keystone, ella probablemente iría a su escuela autónoma. Pero ella esperaba que sus primos la acogieran y que pudiera asistir a la escuela secundaria cerca de ellos.

Keystone Charter School es una escuela diurna en el distrito escolar local y sirve a niños en hogares de guarda y a aquellos que han luchado en escuelas públicas tradicionales. El centro de adolescentes y la escuela son un gran negocio para la familia que los administra: en 2016, el último año para el cual hubo declaraciones de impuestos disponibles, Robert Gentile, director ejecutivo de Keystone, ganó aproximadamente $ 158,000 en salarios y otras compensaciones; su hermano, James T. Gentile, el director de finanzas, ganó aproximadamente $ 157,000. Otro hermano, Mike Gentile, dirige la escuela autónoma y se desempeña como director educativo del Keystone Adolescent Center.

Su difunto padre, James Gentile, quien fundó Keystone y una vez dirigió la escuela y el centro de adolescentes, fue multado por la comisión estatal de ética en 2013 por usar sus cargos en esas organizaciones para beneficiar a una empresa privada que también dirigía. En ese momento, James Gentile dijo a un periódico local que él era responsable de las violaciones citadas por la comisión de ética. El informe de un fiscal general en 2015 volvió a plantear preguntas similares sobre estos arreglos, que involucraban acuerdos de arrendamiento entre varias organizaciones operadas por la familia gentil.

En una entrevista telefónica con Hechinger / HuffPost, Mike Gentile notó que la agencia de educación estatal aprobó estos acuerdos y que estaba orgulloso de que la organización fuera un «negocio familiar». También dijo que la escuela del albergue era un «gran ambiente de aprendizaje» con contacto directo. instrucción de un profesor y cursos basados ​​en computadora proporcionados por el currículo en línea de A +. Gentile enfatizó que los niños permanecen en la escuela del albergue solo por períodos cortos, y agregan que las decisiones sobre dónde educar a los jóvenes que viven a más largo plazo en las instalaciones residenciales de Keystone se basan en «qué es lo mejor para el estudiante».

Los críticos de las instalaciones residenciales, por su parte, incluyen personal anterior. Roberta Trombetta dejó su trabajo como jefa de Carson Valley Children’s Aid, un proveedor sin fines de lucro de servicios residenciales para niños vulnerables, en su frustración después de creer que las instalaciones para niños en hogares de guarda hacen más por impedir la educación de los niños que por ayudar. En 2015, inició CB Community Schools, una institución privada financiada por donaciones que sirve a jóvenes de acogida en una antigua fábrica en una sección de gentrificación del noroeste de Filadelfia.

George Junior Republic, una escuela residencial en Grove City, Pensilvania, ofrece seis clases de taller que incluyen carrocería de automóviles. Hasta este año, la instalación albergaba a muchos jóvenes de crianza y delincuentes de Filadelfia, que a veces eran enviados allí porque estaba lejos de la ciudad y de las vidas de los estudiantes.

George Junior Republic, una escuela residencial en Grove City, Pensilvania, ofrece seis clases de taller que incluyen carrocería de automóviles. Hasta este año, la instalación albergaba a muchos jóvenes de crianza y delincuentes de Filadelfia, que a veces se enviaban allí porque estaba lejos de la ciudad y de las vidas de los estudiantes. 

Ashley F., una joven de 18 años que pasó un tiempo en escuelas residenciales como Carson Valley y VisionQuest, espera graduarse en diciembre de CB «Horrible», dijo Ashley sobre la educación en Carson Valley. «Horrible. Literalmente no hice nada «. Los niños fueron disruptivos, los maestros simplemente entregaron hojas de trabajo y una clase consistió en ver películas, dijo. (En una declaración enviada por correo electrónico, Diane Kiddy, directora ejecutiva de Carson Valley Children’s Aid, defendió los servicios de la organización: «Nuestro programa educativo se distingue por un enfoque de la instrucción centrado en el trauma que es individualizado e incluye apoyos terapéuticos».)

La transcripción de Ashley es una confusa confusión. Recibió dos calificaciones finales de 67, aunque sus calificaciones semestrales en esos cursos sumaron números diferentes. Un curso de ecología pasó a llamarse biología. Y no está claro por qué el distrito escolar le dio tres créditos de matemáticas ya que el resto de su transcripción sugiere que no ha tomado tantas clases de matemáticas.

«Es cosas inventadas», dijo Trombetta. “Verá que los niños que han pasado un año en residencias y temas de contenido básico no están en sus transcripciones. … Verás muchas optativas. Verás a los niños identificados en programas residenciales como educación especial que no habían sido antes educación especial «.

Los empleados de programas residenciales argumentan que sus escuelas desempeñan un papel fundamental para ayudar a los niños vulnerables que han luchado en otros entornos. También dicen que el personal se asegura de que los niños asistan a la escuela en los entornos menos restrictivos posibles y señalan que a menudo las cortes son las que ordenan a los niños que ingresen en instalaciones residenciales y escuelas en los terrenos.

Al caer bajo un mosaico de clasificaciones dentro del código de educación del estado, las escuelas residenciales son una combinación de instituciones administradas por familias, grandes proveedores sin fines de lucro y sin fines de lucro, organizaciones afiliadas a la religión y organizaciones sin fines de lucro más pequeñas. Carson Valley y Devereux Brandywine están situados en campus grandes, relativamente aislados. Pathways Adolescent Center es un grupo de nueve o menos edificios monótonos en las afueras de Oil City, un antiguo centro de la industria petrolera que ha estado perdiendo empleos y residentes. Los servicios educativos que existen son escasos y no preparan a los estudiantes para la vida en el exterior, según informes de dos exalumnos y funcionarios locales involucrados con el sistema de bienestar infantil. (El personal de Pathways rechazó una solicitud de entrevista).

El campus de 500 acres de George Junior Republic, que atiende a hombres jóvenes que están involucrados en los sistemas de justicia juvenil y de bienestar infantil, está salpicado de edificios de ladrillo marrón (llamados «cabañas»), «unidades de necesidades especiales» que brindan educación de manera restrictiva. medio ambiente y un gran edificio escolar que atiende a adolescentes que se han ganado el derecho a recibir educación en ese entorno.

A diferencia de la mayoría de los residenciales, George Junior está dirigido por el distrito escolar que lo rodea, por lo que sigue el plan de estudios de Grove City, emplea a sus maestros y ofrece deportes y otros programas extracurriculares, según Jim Anderson, el director. Cuenta con seis clases de taller, que incluyen carrocería de automóviles, carpintería y servicio de comidas, una sala de música y un aula donde los estudiantes nuevos pasan una semana de orientación. Los niños que solicitan tomar clases de Colocación Avanzada pueden hacerlo en Grove City High School; Dos tomaron clases de AP el año pasado, dijo Anderson.

Sin embargo, Filadelfia recientemente dejó de enviar niños de crianza y delincuentes a las instalaciones. Heather Keafer, portavoz del Departamento de Servicios Humanos de la ciudad, dijo en un correo electrónico que la agencia no estaba «satisfecha con la prestación de servicios» en George Junior y está tratando de mantener a más jóvenes cerca de casa. También señaló que su agencia no es responsable de evaluar los servicios educativos de la instalación. Anderson dijo que George Junior y el gobierno de Filadelfia se abalanzaron sobre cómo cuidar a estos niños.

Oliver Francis, de Filadelfia, fue colocado en un hogar de acogida porque estaba ausente. Se graduó de George Junior Republic, una escuela residencial en Grove City, Pennsylvania, esta primavera.

Oliver Francis, de Filadelfia, fue colocado en un hogar de acogida porque estaba ausente. Se graduó de George Junior Republic, una escuela residencial en Grove City, Pennsylvania, esta primavera. 

«Están siendo enviados aquí porque las escuelas públicas no pudieron manejarlos», dijo Anderson de los niños que vienen a George Junior. “Somos una instalación que está diseñada para manejar a los niños de comportamiento difícil, para manejar al niño que no le gusta venir a la escuela. La mayoría de estos niños se entusiasman con la educación si están aquí el tiempo suficiente «.

Uno de esos estudiantes es Oliver Francis, de 18 años. Nacido en el oeste de Filadelfia, fue colocado en un hogar de acogida después de perderse aproximadamente la mitad de su segundo año en una escuela secundaria pública. Un juez lo envió a George Junior porque estaba a más de 300 millas de su casa, demasiado lejos para correr, dijo Francis.

Había escuchado sobre problemas en George Junior y no quería ir. Pero su perspectiva cambió poco después de su llegada, dijo, sentado para una entrevista un día este verano en el edificio de la escuela George Junior. Francis comenzó a disfrutar del trabajo escolar, especialmente de la carpintería, y consiguió créditos a través de un programa de recuperación de créditos en línea que George Junior ofrece antes y después del horario escolar. Seis meses después, dijo, el juez de la corte de familia le ofreció la oportunidad de regresar a Filadelfia. Pero Francisco solicitó quedarse.

«Pensé que si me quedaba aquí, tenía la garantía de graduarme», dijo Francis, quien espera matricularse en Northampton Community College este año. «Si me fui a casa, las tentaciones de estar sola no pensé que estaba lista para eso».

Pero Francis, que estaba en los equipos de básquetbol y pista de George Junior, y ganó el tercer lugar en todo el estado en salto de altura, dijo que desearía que sus cursos hubieran sido más desafiantes. «Sentí que probablemente podría aprender una materia más alta, en niveles más altos de matemáticas, inglés y biología».

A medida que Pensilvania y otros estados intentan reducir el número de niños en instalaciones residenciales, pueden encontrar soluciones simples que son difíciles de alcanzar. California ha cerrado muchas de sus instalaciones residenciales y ha canalizado más dinero a alternativas basadas en la comunidad.

Este otoño, Johnathan Hamilton se inscribió en la Universidad Cabrini, en Radnor, Pennsylvania. "Siento que no estoy preparado", dijo. "Pero eso no significa que no pueda hacerlo".

Este otoño, Johnathan Hamilton se inscribió en la Universidad Cabrini, en Radnor, Pennsylvania. «Siento que no estoy preparado», dijo. «Pero eso no significa que no pueda hacerlo». 

Pero California continúa enviando a algunos de sus jóvenes de acogida ( aproximadamente 300 en cualquier momento ) a instalaciones fuera del estado. De vez en cuando terminan en George Junior. (No hay datos federales disponibles al público sobre jóvenes de crianza temporal enviados a través de líneas estatales, pero los defensores dicen que la práctica es relativamente rara).

Kate Burdick, abogada del Juvenile Law Center, una organización sin fines de lucro de Filadelfia que defiende a los jóvenes en los sistemas de justicia juvenil y de bienestar infantil, dijo que a su grupo le gustaría ver un día en que no se educa a niños de crianza temporal de la ciudad en estas instalaciones. Hasta entonces, dijo, se necesita desesperadamente una supervisión más estricta.

“La solución real será, en última instancia, sacar a los niños de las ubicaciones, en general. Pero no estamos renunciando a mejorar la calidad de los jóvenes que se quedan «.

Sentada en el Pizza Hut este verano, MS, la adolescente de Greenville, dijo que no se arrepiente de haber sido puesta en un hogar de acogida. Su relación con su abuela necesitaba ser reparada, y ella ha aprendido a valorarse y preocuparse menos por las opiniones de otras personas. «He cambiado mucho como persona», dijo. Echaba de menos a la directora de su antigua escuela y a su antigua maestra de biología, que recientemente la había sacado a comer a la comida china, pero también estaba lista para comenzar de nuevo.

Sobre todo, dijo, ella esperaba que sus académicos siguieran el camino para poder estudiar para convertirse en psicóloga escolar. «Quiero poder ayudar a las personas y asegurarme de que tengan lo que necesitan para la vida en lugar de que pasen por lo que pasé».

En agosto, sus primos acordaron criarla, lo que le permitió comenzar el año escolar en la escuela secundaria pública local.

Después de breves períodos en un colegio comunitario en la zona rural de Pensilvania y en entrenamiento militar, Hamilton volvió a Filadelfia. Encontró un apartamento en el oeste de Filadelfia por el que pagó con dinero de un trabajo en seguridad y con la ayuda de un programa de vida independiente en hogares de guarda. (Pensilvania es uno de los más de dos docenas de estados que permiten a los jóvenes permanecer en hogares de guarda hasta que cumplan 21 años).

Una tarde de mayo, Hamilton se sentó en una pequeña mesa en el apartamento de una habitación mientras su gato, Chun-Li, llamado así por la luchadora callejera de una de sus series de artes marciales favoritas, le rodeaba los pies. El día anterior, Hamilton había recibido una gran noticia: había sido aceptado en la Universidad de Cabrini, una pequeña universidad de cuatro años en Radnor, Pensilvania. A pesar de la inquietud por volver a la escuela, estaba seguro de que se matricularía.

Planeaba estudiar comunicaciones, para poder algún día producir películas de artes marciales y otros contenidos multimedia. Le atrae la forma en que los guerreros nobles en las películas de artes marciales utilizan su autoridad moral y física para detener las malas acciones y el mal comportamiento, en contraste con la vida real. «La mayoría de las personas son espectadores», dijo, «y si no son espectadores, habilitadores».

Hamilton visitó Cabrini y dijo que estaba impresionado con su equipo multimedia: el colegio tiene un centro de transmisión y una estación de radio. También se sintió alentado porque la universidad es una de las pocas en Pennsylvania que participa en un nuevo esfuerzo para ayudar a los jóvenes de crianza a tener éxito en la universidad. Esperaba que, dada su educación desigual, necesitaría ese apoyo adicional.

«Siento que no estoy preparado», dijo Hamilton. «Pero eso no significa que no pueda hacerlo».

Esta historia sobre el cuidado de crianza y la educación fue producida por The Hechinger Report , una organización de noticias independiente sin fines de lucro centrada en la desigualdad y la innovación en la educación. Inscríbete para recibir el boletín de Hechinger .

Fuente: https://hechingerreport.org/institutions-for-foster-kids-arent-doing-enough-to-educate-them/

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Shrinking Japan: Lack of Japanese language education hobbling integration of foreign kids

Asia/ Japan/ Source: mainichi.jp.

A female instructor holds up cards each bearing a Japanese phonetic katakana character, and the nine children with foreign nationalities in the class read them out in unison, «A, i, u …» The instructor changes the order of the cards, and the students follow right along: «I, o, u …»

This basic Japanese lesson is part of the four-level language course offered by the Tabunka Free School, run by nonprofit organization Multicultural Center Tokyo in the capital’s Arakawa Ward. Most of the 30 or so students at the school are aged 15 or above and have finished compulsory education in their home countries. Many of them are aspiring to enter Japanese high schools, for which they also study math and English at the school.

«I would like to pass the entrance exam for a high school,» said Nguyen Quang Duc, a 16-year-old Vietnamese student in an advanced Japanese language class at Tabunka.

Seven Tokyo metropolitan high schools offer alternatives to regular entrance exams for foreign students who came to Japan within the past three years, screening applications through interviews and compositions. However, only one in two applicants gets through the highly competitive selection process. As for regular exams, foreign students are allowed certain exception to the usual rules, such as bringing a dictionary, but the need to take science and social studies segments makes it hard for them to get in.

According to government statistics, in 2016 there were roughly 150,000 foreign children aged 6 to 17 living in Japan. Of them, more than 80,000 attended public schools here. It remained unclear, though, where most of the remaining students were studying, even if those enrolled at private schools were factored in. There are known cases of foreign students being shunned by elementary and junior high schools due to their poor Japanese language ability. The Multicultural Center Tokyo received 243 consultations about places of learning for foreign children in fiscal 2017, almost double the figure of five years ago.

Multicultural Center Tokyo representative Noriko Hazeki, 66, told the Mainichi Shimbun, «Japanese (as a second) language education at schools in this country is insufficient. The government should look into the realities of the situation and improve things swiftly.»

Ruhina Maherpour, a 21-year-old Iranian citizen studying at Nihon University, was born and raised in Japan due to her father’s job. However, her Japanese was not sufficient to move on in her education here despite understanding the language. And so she went through the language courses at Tabunka Free School, finishing them in academic 2012.

Maherpour then started evening classes at a Tokyo metropolitan high school while studying at a school at the Iranian Embassy in Japan. She quit the metro school after a year after she found going to both too burdensome, but this made her preparations for university entrance exams even harder.

Although she sought to take admission exams for Japanese universities with special quotas for foreign students, an education ministry official told her that the quota was only for students based overseas. Among the 30 or so schools she contacted, only five allowed her to sit for their exam. One of them was for Nihon University, where Maherpour now studies sociology while engaging in activities to introduce Iranian culture here in Japan.

«I get the sense that Japanese people welcome foreign tourists but not residents. I want to do whatever I can to make it easier for people from abroad to live here,» she said.

There are now growing calls for creating places and opportunities for foreign residents here to improve their Japanese skills to a sufficient level. Education minister Masahiko Shibayama told a press conference on Nov. 13, «We will support efforts across the country and introduce new skills certifications for Japanese language teachers.»

According to a 2017 Agency for Cultural Affairs study, about 60 percent of the roughly 40,000 Japanese language teachers in the country are volunteers. While at least 415 local governments and education boards provide Japanese language education to non-native speakers, even lessons given by public institutions depend heavily on volunteer instructors.

Tokyo’s Shinjuku Ward, where foreign residents account for about 12 percent of the 346,000 inhabitants, provides Japanese language classes for foreigners at 10 locations. The classes are taught by roughly 70 volunteers registered with the ward after going through 70 hours of training. As the fees for the Japanese lessons are just 2,000 yen for a weekly, four-month course, some of the classes have long waiting lists.

«There are limits to what municipal governments can do. In order to improve Japanese language education, support from the central and prefectural governments is imperative,» said a ward official in charge.

A government-sponsored bill to revise immigration law to accept more foreign workers into Japan is being debated in the current extraordinary Diet session. If it passes, the government envisages allowing up to 340,000 foreigners to work in the country over a five-year period beginning next spring. However, questions are being raised over whether the government has plans to integrate these newcomers as full-fledged members of local communities, instead of just treating them as a boost to the country’s workforce.

To answer that question, the government needs to consider not only Japanese language education but also social security programs for foreign workers. For example, a foreign worker who paid pension premiums for more than three years cannot get the money refunded. Policy holders are also required to stay on the program for at least 10 years to be eligible for future pension benefits.

If their home countries have a social security agreement with Japan, foreign workers do not have to make duplicate payments here and back home. However, there were only accords with 18 countries as of August this year, including just three Asian countries: South Korea, India, and the Philippines.

There are also concerns that medical costs could increase if more foreigners start working in Japan. Public health insurance policies held by company employees cover the medical bills of dependents within three degrees of kinship — even, under certain conditions, if they live abroad. However, the health ministry is planning to submit a bill to revise the Health Insurance Act to next year’s regular Diet session to limit coverage to those living in Japan.

Source of the notice: https://mainichi.jp/english/articles/20181124/p2a/00m/0na/012000c

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Las estrategias de lectura siempre irán con tu personalidad

Por: estrelladigital.es/ Luis Cifuentes

Como todo un excelente lector siempre buscarás de las estrategias de lectura para mejorar el hábito; la pasión por las letras y el contenido inagotable que tiene la literatura harán de tu compresión lectora y cultura una fuente eterna de sabiduría

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Idel Vexler: el 2018 ha sido un buen año de desarrollo escolar en Chile

América del Sur/ Chile/ 31.12.2018/ Fuente: andina.pe.

Consideró necesario seguir con política meritocrática para mejorar la calidad en la educación

El 2018 ha sido un buen año de desarrollo escolar en el Perú, señaló el exministro de Educación, Idex Vexler, quien a su vez, consideró necesario seguir impulsando los concursos de nombramiento, de ascensos y de las pruebas de desempeño docente a fin de continuar elevando la calidad educativa.

En declaraciones a la Agencia Andina, Vexler insistió igualmente en la necesidad de mejorar la escala salarial de los maestros, teniendo en cuenta que los educadores profesionales son el factor clave del mejoramiento de la calidad educativa.
Destacó la labor que viene realizando el gobierno del presidente Martín Vizcarra por mejorar la infraestructura educativa a escala nacional.
“Creo que el presidente (Vizcarra) muestra preocupación por la educación del Perú. Por eso, sugiero al Ministerio de Educación y a todos los actores educativos tratar de trabajar juntos para mejorar la educación”, refirió.
En esa misma línea, invocó a que se siga trabajando con los maestros, cerca de las escuelas y de los padres de familia.
Vexler consideró que el 2018 ha sido un buen año escolar porque las clases se han desarrollado de manera regular, no ha habido suspensiones por desastres naturales y mucho menos por huelgas de un sector radical del magisterio.
“Aquellas dirigencias radicales que convocaron huelgas para este año fracasaron totalmente, tanto en la convocada en julio como en agosto”, anotó.
Sostuvo que este panorama positivo responde a las medidas adoptadas a favor de la Educación por el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, a fines del 2017 e inicios del 2018, incrementando el presupuesto del sector.
“Esto permitió cumplir con  todos compromisos contraídos como aumentos de sueldos, bonificaciones, CTS. Eso generó una inversión de 2,250 millones de soles”, recalcó.
Dijo que la política de principio de autoridad y diálogo dejada por la gestión anterior ha sido continuada por el ministro de Educación, Daniel Alfaro.
Sin embargo, consideró preocupante que no se haya incluido en el Currículo Nacional algunos cambios referentes a tutoría, educación sexual, competencias de aprendizaje y terrorismo.
“Espero que, en el 2019, cuando se generalice el Currículo Nacional en las escuelas, se capacite a los maestros, porque hay cosas en que los maestros no están familiarizados”, aseveró.
En otro momento, Vexler consideró necesario archivar el predictamen de un proyecto que se encuentra en la Comisión de Educación del Congreso y que busca la reposición en sus plazas de un grupo de maestros que las perdieron por no cumplir con los méritos necesarios.
“Un ingreso a la Carrera Pública Magisterial sin evaluaciones sería ir contra la meritocracia”, subrayó.
Sin embargo, no descartó la posibilidad de que esos profesores interinos puedan postular en el 2019 en un nuevo concurso de nombramiento, dándoles una pequeña bonificación en el puntaje en base a sus años de experiencia, sobre todo en los ámbitos rurales, de frontera e intercultural bilingüe.
Fuente de la noticia: https://andina.pe/agencia/noticia-idel-vexler-2018-ha-sido-un-buen-ano-desarrollo-escolar-737531.aspx
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