Amérca del Sur/Argentina/03-02-2023/Autor(a) y Fuente: www.diariodecuyo.com.ar
El ranking de las carreras más elegidas por los alumnos.
La Universidad Nacional de San Juan este primero de febrero abrió sus puertas para recibir los aspirantes a estudiar las carreras disponibles en la institución.
Según la secretaria Académica de la UNSJ, Rosa Ferrer, la concurrencia fue amplia y, hasta ahora, la dependencia con mayor número de preinscriptos es Sociales, con 3150 aspirantes: “La cantidad de estudiantes que están en nuestras aulas y pasillos son muchos y tienen muchas expectativas al respecto. Hay un conteo general que indica que 8000 o 9000 personas aspiran a ingresar a la UNSJ y son ellos los que están girando por todas las unidades. La única Unidad que cerró su ingreso es la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud que ya hizo su curso y su examen el año pasado”.
Por un lado, la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño contó con 535 preinscriptos, de los cuales 242 aspiran para entrar a Diseño Gráfico, 226 a Arquitectura y 67 Diseño Industrial. Ferrer explicó que la Facultad de Ciencias Sociales comenzó el curso de nivelación en noviembre-diciembre del 2022 y continúa en febrero de manera presencial para en marzo llegar a la evaluación final. Tal como dijo la Secretaria Académica la carrera con más interesados/as de la FACSO es Abogacía con 812 aspirantes, sigue la Licenciatura en Trabajo Social con 702, la Lic. en Administración con 513, Contador Público con 485, 398 personas para la Tecnicatura en Administración Pública, 148 para Comunicación Social, 91 para Sociología, 80 para la Licenciatura en Ciencias Políticas y 12 para el Profesorado en Sociología.
Mientras que la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales reunió a 2359 aspirantes a iniciar su carrera universitaria este primero de febrero. La secretaria Académica comentó que la carrera con más preinscriptos/as de la FCEFN en este 2023 es Computación con 679, luego la Tec. Univ. Programación Web con 604, la Lic. Sistema de Información con 405, la Lic. En Biología con 371 y la Lic. En Cs. Geológicas con 300 inscriptos/as.
Por otro lado, la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes retomó actividades este primero de febrero para continuar con los cursillos que comenzaron inclusive en agosto. Rosa Ferrer comentó que al 28 de diciembre había 1700 aspirantes. Mientras que las carreras con más preinscriptos/as son: Turismo, Inglés, Artes Visuales, Ciencias de la Educación e Historia, en ese orden.
Finalmente, la Facultad de Ingeniería suma 1246 aspirantes, pero este número no es definitivo ya que esta primera semana de febrero pueden seguir inscribiéndose para comenzar con los cursillos. A su vez, la secretaria Académica de la UNSJ comentó que entre las carreras con mayor cantidad de preinscriptos/as están: Ingeniería en Minas, Ingeniería Civil, Ingeniería Industrial y Bioingeniería, con más de 100 preinscriptos/as en cada una.
Fuente e Imagen: https://www.diariodecuyo.com.ar/sanjuan/Comenzaron-los-cursillos-de-ingreso-en-la-UNSJ-Abogacia-la-que-tiene-mas-aspirantes-20230201-0058.html
América Central/El Salvador/03-02-2023/Autora: Susana Joma/Fuente:www.elsalvador.com
Desde la gremial Simeduco señalan que un 90 % de instituciones educativas públicas no han recibido el presupuesto de operación y que padres de familia y maestros están afrontando los gastos de los centros.
A escasas semanas de que finalice el año escolar, los representantes de tres gremiales de docentes, Bases Magisteriales, Simeduco y SEDESA, se volvieron a pronunciar el miércoles para pedir al ministro de Educación, Mauricio Pineda, entre otras cosas, que esa cartera de Estado deposite los presupuestos de operación o funcionamiento a todos los centros educativos públicos del país.
«Estamos en el noveno mes y seguimos sin presupuestos escolares, excepto algunos departamentos que han depositado una parte de la primera parte. Ayer (martes) estuve en Cuscatlán en una reunión con compañeros de ese departamento y me manifestaban que en Cuscatlán a las escuelas solo les han depositado una parte de la primera parte; en San Vicente igual, y de ahí a la mayoría de departamentos les hace falta el presupuesto escolar «, afirmó el profesor Daniel Rodríguez, secretario general del Simeduco al ser abordado tras una conferencia de prensa.
Rodríguez, como representante del Simeduco y director de un centro educativo de Panchimalco, externó que a algunos directores incluso de parte del Ministerio de Educación «les han dicho que no se comprometan con las librerías, ni ferreterias, porque no saben si van a entregar el presupuesto y eso sí es complicado.
«Estamos desfinanciados en estos momento y los padres de familia están asumiendo los costos de la escuela, los maestros tienen que andar comprando pilots y materiales que necesitan de su salario y eso no puede ser, también hemos andando en muchas actividades este año para recaudar fondos con miras a poder hacer los gastos», citó.
La estimación de Rodríguez es que un 90 % de instituciones educativas públicas están en espera de los recursos.
El sindicalista sostuvo que este mes se incrementan los gastos para atender los actos cívicos y si no hacen actividades no tienen fondos para cubrir eso.
«La exigencia al ministro de Educación interino, es que a la mayor brevedad posible se debería hacer efectivos los depósitos de los presupuestos a los centros escolares», subrayó.
Según los gremios de profesores la falta de presupuesto de operación no les permite cubrir necesidades que se presentan en los centros educativos, como la reparación de goteras en los techos. FOTO EDH / Archivo
El profesor Rodríguez explicó que el gobierno actual hizo una nueva tabla para dar fondos, con respecto a lo que entregaban en el gobierno anterior.
En la actualidad las escuelas que tienen de 0 a 500 estudiantes les asignan $1,500 dólares y eso va aumentado en la medida que la población es mayor; mientras en el gobierno del FMLN era de 0 a 500 estudiantes $750, pero más allá de que han aumentado el monto en $750 el problema es que no se los dan.
«Siempre la escuela pública durante el año lectivo pasa desfinanciado. Los padres de familia tienen que hacer actividades o se les tiene que pedir colaboración para comprar materiales y poder trabajar», insiste.
Sostiene que el material que se compra al final del año apenas dura los primeros 3 o 4 meses, después la escuela se queda otra vez sin nada.
«La educación a mi forma de ver y como Simeduco dejó de ser gratuita desde hace bastante tiempo. Eso solo es una forma de hacer ver la educación pero no es gratuita desde el momento que se les pide a los padres colaboración», puntualizó.
Y es que según detalla cuando se dañan algunas cosas de la infraestructura, como el techo, sanitarios y no hay presupuesto hay que pedir colaboración a los padres de familia, o hacer actividades que los padres de ellos terminan pagando.
«Hay centros escolares que celebran el concurso de Señorita Independencia, la reina del centro escolar y los papás tienen que asumir los gastos porque al final son nuestros usuarios y al final eso ya no es educación gratuita. Con un poquito de suerte se consigue un donante, por ejemplo nosotros en el Centro Escolar Cantón El Cedro hace poco conseguimos una donante de instrumentos musicales», precisó.
Los profesores también pidieron al titular de Educación que establezca la mesa de diálogo para abordar el tema de la revisión salarial docente que por ley corresponde llevar a cabo este año. Esto con miras que los miembros del magisterio reciban una mejora al salario base, a las horas clase, a los sobresueldos, entre otros.
Muchas escuelas enfrentan problemas para llevar a cabo reparación de techos u otras obras menores, debido a la falta de presupuesto de funcionamiento.
El profesor Manuel Molina, del Movimiento Magisterial y quien fuenge como director, confirmó que en centros educativos de Cuscatlán ya realizaron un desembolso de presupuesto de los dos, pero no es así en La Libertad.
«Es igual que los años anteriores. No ha cambiado. Lo que ellos dicen para quitarse el golpe es que con ese dinero que nos dan al final del año que compremos para el principio del próximo año lectivo: las escuelas venimos con déficit de varios años en el tema de presupuesto escolar», aseguró el educador.
Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/sindicatos-de-profesores-simeduco-presupuestos-educacion-centros-educativos-ministerio/995239/2022/
América del Sur/Ecuador/03-02-2023/Autor(a) y Fuente: /www.lahora.com.ec
Ni ser astronauta o científico, lo que más buscan los ecuatorianos en motores de consulta como Google es cómo convertirse en un personaje de redes sociales y ganar dinero a través de ello.
Hace alrededor de 15 días, el director del Servicio de Rentas Internas (SRI), Francisco Briones, declaró que en el mundo de los influencers de rede sociales «realmente se mueven millones de dólares. Hay muchos influencers que reciben transferencias millonarias por parte de las empresas de redes sociales fuera del radar de las autoridades tributarias ecuatorianas»
Este tipo de declaraciones, junto con la exposición de la economía digital y la profundización del uso de redes sociales desde el inicio de la pandemia de la COVID, han consolidado una realidad social en donde cada vez más ecuatorianos ven a los influencers como un modelo económico y de vida.
Con base en las búsquedas de Google, un reciente estudio apunta a que la profesión deseada por los ecuatorianos no es ser astronauta, científico, maestro o ingeniero; sino convertirse en un influencer de redes sociales.
Es decir, una persona que genera contenidos audiovisuales (fotos, videos, etc) en plataformas como Facebook o Instagram; y generan ingresos de acuerdo al número de seguidores, interacciones, contratos con marcas, colaboraciones, entre otros.
Con datos recabados entre octubre de 2021 y octubre de 2022, la mayoría de las búsquedas que iniciaron con la frase «como ser un», se completaron con la palabra influencer, sobre todo en los segmentos más jóvenes entre 18 y 35 años.
La economía ecuatoriana precisamente genera pocas opciones laborales para esos jóvenes, que, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC), representan más de 4 de cada 10 ecuatorianos en la informalidad y el desempleo.
Lorena Mora, economista y docente, explicó que a las precarias oportunidades laborales se suma una deficiente educación primaria y secundaria que no impulsa a que la gente busque formarse en perfiles técnicos y tecnológicos con alta demanda en el Ecuador y el mundo; sino que llena las facultades universitarias en las mismas cuatro o cinco profesiones ya saturadas.
» Existen muchos jóvenes, y no tan jóvenes, frustrados porque no pueden salir de la informalidad, o que sobreviven en trabajos mal pagados y con pocas garantías. En ese escenario, muchos se interesan por saber cómo hacerse influencer para mejorar su mala situación. En muchos casos se tiene la imprecisión que esa actividad es fácil y genera mucho dinero; pero es más compleja de lo que parece y no todos los influencers están forrados de dinero», puntualizó.
Rosanna Zaldumbide, educadora en escuelas y colegios, comentó que se puede canalizar el interés creciente por lo audiovisual y las redes sociales hacia generar interés en los niños y jóvenes sobre las oportunidades que da la tecnología y las profesiones técnicas.
» Los influencers cumplen una función social, e incluso en muchos casos de divulgación de conocimientos. A través de su popularidad, se puede incentivar el interés por otro tipo de actividades que cada vez son más importantes en la economía presente y futura», añadió.
El interés por convertirse en influencer no es solo una realidad ecuatoriana; sino que se replica, por ejemplo, en casi todos los países de Sudamérica. Las únicas excepciones son Guayana y Trinidad y Tobado donde la profesión más deseada es la de escritor; la Guayana Francesa donde las búsquedas están encabezadas por la profesión de abogado; y Brasil donde las preferencias apuntan a convertirse en empresario. (JS)
Fuente e Imagen: https://www.lahora.com.ec/pais/profesion-mas-deseada-ecuador-convertirse-influencer/
A escasos metros de la Fiscalía Especializada en Delitos contra Mujeres Niñas y Niños, ubicada en la colonia Vistamar, del municipio de Veracruz, una joven de 17 años que fue violada posteriormente de ser asaltada.
De acuerdo con sus familiares, la joven transitaba por el parque Superación Ciudadana situado sobre las calles Sol de Verano y Prolongación Cuauhtémoc, junto con su novio, en el lugar un sujeto les golpeó y posteriormente abusó sexualmente de la adolescente.
De acuerdo con los hechos el joven fue golpeado brutalmente y aunque solicitaron apoyo a la policía estatal que custodiaba la entrada de la Fiscalía, cuando llegaron al lugar el agresor ya había huido.
Posterior a la agresión la víctima fue llevada a un hospital junto con su novio, para ser atendidos, posteriormente la familia acudió a presentar la denuncia.
Es de mencionar que cerca de este parque dónde fue atacada se encuentra un Sendero Seguro, espacio que fue habilitado como parte de la estrategia municipal para atender la Alerta de Violencia de Género por Feminicidios.
“El impacto emocional de la barbarie climática es tan acuciante que no han tardado en multiplicarse las patologías, sobre todo entre los jóvenes. Una vez apuntalado el diagnóstico, la solución que se suele proponer obedece a patrones neoliberales: medicalizar al ciudadano”, reflexiona la periodista y poeta.
Muchos días salgo a pasear por el Guadiana. Sus meandros, pequeñas islas y orillas llenas de juncos a su paso por Badajoz no solo constituyen un hogar para multitud de especies, sino que se han transformado poco a poco en un espacio que adquiere tonos de ritual conforme voy caminando, a veces absorta en mis pensamientos y, la mayoría, atenta a las distintas transformaciones que presenta: qué aves han construido nidos, cómo sube o baja el caudal permitiendo ver o cubriendo ciertas rocas, dónde se esconde el único cisne que habita este paisaje.
Sin embargo, hace unas semanas esos cambios fueron de una magnitud intolerable: las lluvias torrenciales que arrasaron la zona trajeron consigo tanta basura que, cuando por fin amainaron y el agua regresó a los niveles anteriores, lo hizo dejando a la vista una ristra de bolsas de plástico enganchadas a la vegetación; envases varios, botellas, cajas; hasta restos de una valla y un carrito de supermercado. Yo, que nunca he sido especial amante de la naturaleza, pero que a base de lecturas sobre la crisis climática he aprendido a valorar la necesidad de su preservación, sentí un nudo en la boca, casi una náusea y, acto seguido, una tristeza infinita. ¿De dónde provenían todos esos desperdicios que habían convertido al río en vertedero? ¿Sería posible que infligiésemos tanto daño, hasta entonces oculto a mis ojos? Ese día volví a casa afligida, consciente de que los nuevos retazos de basura se quedarían allí por mucho tiempo, como de hecho ha ocurrido.
Mi historia se ha repetido, mutatis mutandi, cada vez que he estado en contacto con un paraje natural, y ya tenía antecedentes: contemplar un paisaje seco y pensar lo fácilmente que ardería; ir a la playa, otear el horizonte a sabiendas de que los pedazos de redes de pesca estarían asesinando en ese instante a la fauna marina; o simplemente ver la tala de árboles que efectúan muchos ayuntamientos provocan en cada vez más personas un sentimiento que en ocasiones se denomina ecoansiedad, pero que yo identifico más como un proceso de duelo, proveniente de saber lo rápidamente que estamos devastando ecosistemas y aniquilando especies: por ejemplo, un 70% de la vida salvaje ha sido exterminada en los últimos cincuenta años. Este fenómeno psicológico, resultante de una muerte como cuando fallece un ser querido, es tan doloroso que en algunos países ya hay quien realiza funerales por los glaciares desaparecidos, una manera de llorar lo que no supimos proteger que se da muchas veces en asociación con la culpa.
Es más, el impacto emocional de la barbarie perpetrada es tan acuciante que no han tardado en multiplicarse las patologías, sobre todo entre la juventud: depresión, síndrome de estrés postraumático, numerosas adicciones, y una pregunta por el futuro que a menudo concluye con respuestas catastróficas. Una vez apuntalado el diagnóstico, la solución que se suele proponer obedece a patrones neoliberales de sobra conocidos: medicalizar al ciudadano hecho paciente, tratarlo con pastillas que anestesien un sufrimiento legítimo, pues nunca antes en la historia de la humanidad se ha visto tal grado de destrucción, vinculado a una sola causa: un sistema económico depredador.
Sin embargo, hay otro camino, menos explorado y más liberador, que podría transitarse. Denuncia el filósofo Byung-Chul Han que, en las sociedades contemporáneas, el dolor se ha privatizado, individualizado y desvinculado de las circunstancias que lo generan. La obligatoriedad de ‘ser feliz’ a toda costa, independientemente de unas condiciones sociopolíticas que conducen directamente al desastre, debe ser cuestionada, afirma, y esto atañe asimismo a los constantes embistes a la biosfera que, entre otras cosas, están poniendo en peligro la supervivencia de la humanidad. Politizar el dolor, configurar redes de colaboración, sensibilización y cuidados con esa energía resultante del malestar no sólo contribuiría a mitigar el aislamiento analgésico al que se nos fuerza, sino también a parar la debacle y articular nuevos lenguajes que podrían desembocar en distintas acciones.
Una de ellas es el activismo, pero el abanico se extiende si nos esforzamos por mirar: de ahí surgen proyectos como The Walk, una ruta a pie de Granada a Helsinki realizada por la artista Marta Moreno Muñoz en el contexto de su tesis doctoral que pretende concienciar sobre la crisis climática y, no casualmente, lleva por título El arte como experiencia de disolución del yo, como si el ego debiera disolverse para proceder a su integración con el medioambiente y, hecho líquido, actuar en conexión con el resto del planeta esquilmado.
Otro ejemplo lo conformaría el bellísimo cortometraje Solastalgia, de la cineasta canadiense Millefiore Clarkes, protagonizado por una madre a la que atenazan visiones de derrumbes democráticos y fenómenos meteorológicos extremos aglutinadas en un caos que únicamente encuentra solaz en la poesía. La movilización colectiva, los sepelios simbólicos del hielo que sucumbe, las composiciones líricas, pictóricas o de cualquier vertiente artística contienen un potencial capaz de construir comunidades políticas para hacer frente a esa aflicción que, guardada en soledad, se multiplica y conduce al nihilismo.
Es normal ese desgarro que sentimos; como seres ecodependientes a quien arrebatan la casa, es perfectamente coherente la preocupación, el desaliento que provoca la pérdida, incluso la ira, la rabia. Lo que no es lógico es su arrinconamiento en los cuartos oscuros de la conciencia en pro de la perpetuación del statu quo, la patologización de sujetos que ya no pueden más y tienen derecho a gritar sus males para intentar erradicarlos.
Dos años después de la asonada en el país asiático, el acceso a la escolarización es precario, especialmente para los que huyeron. En Tailandia, los Centros de Aprendizaje para Migrantes ofrecen formación.
“Antes del golpe de Estado, me gustaba ir a la escuela. Después, la enseñanza era muy mala. […] Ya no quería ir al colegio”. Aye Aye Than (nombre ficticio para preservar su identidad) tiene el pelo negro, recogido con una cinta azul, y viste el uniforme escolar, camisa blanca y falda azul por debajo de las rodillas. Habla sentada en un banco a la sombra en el patio de uno de los Centros de Aprendizaje para Migrantes de Mae Sot, Tailandia, en la frontera con Myanmar (la antigua Birmania).
Esta joven de 16 años llegó a Mae Sot desde Rangún en febrero de 2022, un año después de que el ejército de Myanmar expulsara al Gobierno electo de Aung San Suu Kyi y tomara el poder. El día del golpe, estaba en casa con su familia. “Sentí pena porque el país estaba bajo el poder de los militares”. Ella fue uno de los miles de estudiantes que salieron a la calle a protestar contra la dictadura en las semanas siguientes. Durante una de las manifestaciones, perdió a sus amigos entre la multitud cuando los militares empezaron a emplear la violencia contra ellos. “Después de aquello, no volví a salir. Me quedé en casa durante dos o tres meses”.
Aye Aye Than (seudónimo), una estudiante de Myanmar de 16 años, se sienta en un columpio en un Centro de Aprendizaje para Migrantes de Mae Sot (Tailandia). Tras el golpe militar de febrero de 2021, dejó de asistir a clase. Ella fue uno de los miles de estudiantes que salieron a la calle para protestar contra la dictadura.VALERIA MONGELLI (HANS LUCAS
El 1 de febrero de 2023 se cumple el segundo aniversario del golpe. Según un informe del relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en el país, 7,8 millones de niños siguen sin acudir a la escuela, 250.000 son desplazados internos y, según denuncia, hay menores que han sido secuestrados y reclutados como soldados para combatir en el conflicto armado.
Tras el golpe, Aye Aye Than dejó de asistir a sus clases. Los militares reabrieron las escuelas en junio de 2021, pero según la Federación de Profesores de Myanmar, solo se matriculó el 10% de los alumnos. Algunos de los amigos de esta adolescente, los que sí volvieron a clase, le contaron que los militares visitaban su escuela. “Entraban en las aulas, gritaban a profesores y alumnos, y a veces les pegaban […] sin motivo, únicamente para demostrar su poder”, rememora. Los militares detuvieron a uno de sus vecinos. “Le echaron ácido por todo el cuerpo. Cuando volvió, tenía la cara desfigurada”.
Los militares reabrieron las escuelas en junio de 2021, casi cinco meses después del golpe, pero según la Federación de Profesores de Myanmar, solo se matriculó el 10% de los alumnos
Hay 65 centros de aprendizaje para inmigrantes en la región de Mae Sot, en Tailandia, que imparten educación a 11.156 estudiantes de Myanmar de entre 3 y 18 años
Aye Aye Than dice que se siente mejor en su nueva escuela. En su aula, una construcción sobre pilotes de bambú, hay una pizarra blanca apoyada en una de las paredes, mientras que otra está cubierta por dibujos de los alumnos. La joven se sienta en el suelo con las piernas cruzadas junto a otra docena de alumnos. Cuando la profesora pronuncia su nombre, se levanta y pega en la pared un trabajo de ciencias junto a un colorido mapa del sudeste asiático.
Riesgos para los refugiados
En la actualidad, hay 65 centros de aprendizaje para inmigrantes en la región de Mae Sot que imparten educación a 11.156 estudiantes de Myanmar de entre 3 y 18 años. Todos siguen el plan de estudios de Myanmar y, además, aprenden tailandés como segunda lengua. Sin embargo, la situación está cambiando: cada vez más emigrantes se plantean prolongar su estancia en Tailandia, ya que temen regresar a su país de origen, por lo que los centros están evaluando la posibilidad de cambiar a la enseñanza bilingüe.
En los últimos dos años, el número de alumnos en los centros de aprendizaje para inmigrantes ha aumentado un 20%. Sin embargo, no hay cifras disponibles que indiquen cuántos de estos nuevos estudiantes llegaron a Tailandia después del golpe. Para protegerlos a ellos y a sus familias, no les solicitan ninguna información sensible que pueda comprometer su seguridad. Muchos refugiados recientes, y especialmente los que huyeron por su actividad política, viven con el temor de ser detenidos y deportados a Myanmar. Residen escondidos en refugios precarios y trabajan en la economía informal. La situación es aún más peligrosa para los niños, puesto que aumenta la posibilidad de que acaben en situaciones de abuso y de que caigan en redes de trabajo infantil. La explotación laboral de los emigrantes en Mae Sot es, de hecho, un problema notorio en la región.
Algunos de los estudiantes recién llegados a Tailandia proceden de entornos de alto nivel educativo, mientras que la mayoría de los inmigrantes antiguos proceden de zonas rurales, habitualmente empobrecidas. Sin embargo, Tin Aung, profesor de ciencias del centro en el que estudia Aye Aye Than, no ha notado ningún problema de integración entre unos y otros. “Todos los alumnos han estado [físicamente] fuera de la escuela durante años debido a la pandemia, así que cada alumno es nuevo”. Los Centros de Aprendizaje para Migrantes reabrieron sus puertas por primera vez desde la crisis sanitaria desencadenada por la covid-19, en junio de 2022.
A la hora del almuerzo, en el jardín de la escuela resuenan risas y gritos de alegría. Los alumnos más jóvenes hacen cola para lavarse las manos bajo la supervisión de un profesor. Algunos juegan al fútbol. Aye Aye Than come arroz de una cajita metálica en su clase. “Antes de mudarme a Tailandia, quería ir a la universidad”, dice. Ahora quiere ser profesora en uno de los centros como en el que ella estudia. “En Tailandia me siento un poco más segura. Pero a veces tengo miedo de que la policía nos devuelva a Myanmar a mí y a mi familia. […] Solo quiero volver si derrotamos a los militares”.
Entre 17.000 y 20.000 refugiados de Myanmar han buscado seguridad en Tailandia desde la toma del poder, según fuentes del Gobierno tailandés y las ONG. Esta cifra se suma a los 91.000 refugiados de aquel país que, desde antes del golpe, viven junto a la frontera entre ambos países, separados por el estrecho río Moei, de color café y que representa un paso fácil para los emigrantes que desean cruzar.
Aye Aye Than llegó a Tailandia por esta ruta, cruzando el río de noche con su madre. Myint Oo, su padre, ya estaba en Mae Sot. El hombre, de 32 años, se alistó en las Fuerzas Armadas Populares (PDF, por sus siglas en inglés), brazo armado del Gobierno de Unidad Nacional, en septiembre de 2021. Durante un combate junto a la frontera tailandesa, una mina le hirió en la cara, por lo que huyó a Mae Sot con otros combatientes heridos.
Cuando llegamos a Mae Sot, fue realmente duro. Nos sentíamos deprimidos hasta el punto de querer suicidarnos
Tin Aye, refugiada de Myanmar en Tailandia
Myint Oo relata su historia mientras la lluvia cae a cántaros sobre el tejado de chapa de su casa. Su mujer, Tin Aye, está sentada en una alfombra a su lado. Ella es ingeniera y trabajaba en el Ministerio de Energía de Myanmar, mientras que Myint Oo tenía un taller mecánico. Tras el golpe, el hombre empezó a fabricar minas a distancia para las Fuerzas Armadas Populares. Un día, los militares fueron a buscarlo. Consiguió escapar, pero clausuraron comercio. Cuando se quedó sin empleo, abandonó Rangún para unirse a las PDF.
Tin Aye participó en su primera protesta en febrero de 2022. Después de aquello, sufrió amenazas en su trabajo: le ordenaron firmar un documento en el que declaraba que no volvería a participar en manifestaciones y también tuvo que aceptar por escrito trabajar gratis durante seis meses. De lo contrario, se habría enfrentado a un juicio y una condena de hasta 20 años de prisión. Firmó, pero tres meses después decidió marcharse de su capital con su hija.
“Cuando llegamos a Mae Sot, fue realmente duro”, asegura Tin Aye. “Nos sentíamos deprimidos hasta el punto de querer suicidarnos”. Ahora las cosas les van un poco mejor. Ella trabaja como empleada doméstica, mientras que su marido es obrero de la construcción. Quiere volver a luchar. “Pero únicamente si conseguimos más armas”, manifiesta.
A pesar de preocuparse por su hija, no le prohibieron participar en las manifestaciones. “Los jóvenes tienen que luchar por su futuro”, alega Tin Aye. “Para mi hija, deseo un futuro sin golpe de Estado”, comenta su marido. “El golpe está destruyendo el futuro de todos”
La falta de planteamientos claros para atacar el apagón educativo es para los expertos la tendencia hasta ahora que se ha tenido en el MEP durante la actual administración liderada por Katherine Müller.
Han pasado casi nueve meses y el Gobierno del presidente Rodrigo Chaves aún no ha planteado estrategias claras para combatir la crisis educativa que el país lleva años arrastrando y que se agudizó tras la pandemia de COVID-19.
Hasta el 31 de enero del 2023, de las acciones para “encender la luz” en el sistema educativo por parte de la administración Chaves, no había ni rastro, señalan expertos en educación.
“Es evidente que no hay cambios o acciones en esa dirección. Hay una urgencia de acciones. (…) Hay un sistema educativo con problemas serios en la dirección política del Ministerio de Educación, donde no se ve una direccionalidad ni un sustento en la toma de decisiones”, destacó el investigador de la Universidad Nacional (UNA), Pablo Chaverri.
De acuerdo con el último Informe del Estado de la Educación, actualmente el país enfrenta una grave crisis en educación, la cual es el resultado de rezagos y problemas históricos no resueltos antes de la pandemia a los cuales se les suman los efectos de la emergencia sanitaria y las rigideces institucionales para responder a la afectación. (Foto: Katya Alvarado)
De acuerdo con el último Informe del Estado de la Educación del 2021, actualmente el país enfrenta una grave crisis en educación, un apagón educativo, el cual es el resultado de rezagos y problemas históricos no resueltos antes de la pandemia a los cuales se les suman los efectos de la emergencia sanitaria y las rigideces institucionales para responder a la afectación.
Los investigadores del informe señalaron también que esta crisis educativa es la peor en varias décadas y necesita de la respuesta de todo el país. Dentro de esta crisis educativa destacan graves problemas en infraestructura y en conectividad dentro de los centros educativos, rezagos importantes en los aprendizajes en todos los niveles, así como pocas competencias digitales en los docentes, entre otros.
Sin planteamientos claros
La falta de planteamientos claros para atacar el apagón educativo es para los expertos la tendencia que hasta ahora se ha tenido en el MEP durante la actual administración liderada por Katherine Müller. Así lo señala el investigador del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina), Diego Conejo. “No hay hasta el momento algún plan anunciado, o estrategia que permita ver cuáles son las acciones concretas que se están llevando a cabo”, mencionó Conejo.
La idea también fue reforzada por la presidenta de la Asociación Nacional de Educadores Costarricenses (ANDE), Gilda Montero, quien indicó que en los primeros meses el Gobierno se ha enfocado en poner en práctica el Plan Integral de Nivelación Académica. “Ella ingresa en mayo del 2022, cuando en apariencia el Gobierno anterior dejó un plan de nivelación para cinco años. Durante estos meses, de mayo a noviembre, lo que hizo el MEP –y no es una justificación para el trabajo de doña Katherine– fue ponerlo en práctica”, indicó Montero, quien además señaló que existen varios temas pendientes por abordar en el Ministerio, pues el sistema educativo viene muy resentido de Gobiernos anteriores.
“Incoherencias” en ideas del MEP
Por su parte, la diputada del Frente Amplio (FA) Rocío Alfaro, señaló que las comunicaciones que ha realizado el MEP han estado permeadas de “incoherencias”.
“Si vemos el comportamiento del Gobierno de apostarle a la tecnología para traer desarrollo al país y bienestar a las personas, pero quitar el presupuesto para Robótica o cerrar convenios que facilitaban el acceso a computadoras en zonas rurales. Es una incoherencia que por un lado se diga que hay que cerrar la brecha y darle importancia a la ruralidad y después quitar los recursos”, indicó Alfaro, quien además agregó que el plan del MEP por crear megacentros y disolver escuelas unidocentes es a su juicio “desconocer la realidad rural del país”.
“(…)“Se habla de habilidades de carácter laboral o empresarial que se quiere trabajar con los jóvenes. Eso nos hace pensar que se abandona la idea de una formación integral de la población, de desarrollar su capacidad de aprender cualquier tipo de aprendizaje y se concentra en una visión empresarial exclusivamente para atender el mercado laboral inmediato”, criticó la legisladora.
Alfaro agregó también que el único proyecto que se ha recibido por parte del Gobierno en la Comisión Especial de Educación en la Asamblea Legislativa es el expediente 23.380 “Ley Reguladora del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES)”, pretende quitar autonomía en la administración de este Fondo a las universidades públicas e incluso está lleno de inconstitucionalidades.
“No se ve el sistema educativo integralmente, se ve a la educación superior como algo de lo que se puede dispensar. (…) En la Asamblea Legislativa no hemos tenido ningún proyecto que vaya en la línea de revertir el rezago educativo que se está viviendo”, mencionó.
Asimismo destacó que dentro del MEP existe una tendencia en declaraciones y en procedimientos de culpabilizar a los docentes del rezago; sin embargo, no se fiscaliza la graduación masiva de profesionales de la educación en universidades privadas en tiempo récord.
¿Qué debería tener el plan para combatir el rezago educativo?
Ante el estado actual de rezago en que se encuentra el sistema educativo, la tarea pendiente del Gobierno es “mucha” en esta materia. Así lo señalaron los diversos investigadores y expertos consultados. Para el investigador de la UNA, Pablo Chaverri, es sumamente necesario diagnosticar cómo se encuentra el sistema educativo.
“Se necesita evaluar el estado de los aprendizajes. La ministra dice que le preocupa que hay niños en tercero que no saben leer y escribir y propone la posibilidad de que los niños que así lo necesitan, repitan primer grado, pero para tener un diagnóstico no se vale decir ‘yo vi a un chiquito un día cuando visité una escuela’. Yo no puedo decir que, como vi eso, eso significa que todos los niños están mal”, indicó Chaverri, haciendo referencia a que cualquier tipo de cambio en el sistema educativo se debe realizar luego de una evaluación.
“Más que tener unas pruebas nacionales, lo que necesitamos es un sistema de evaluación de los aprendizajes que tenga la capacidad de reportarle a los estudiantes, a los profesores y al país cuál es el estado de los aprendizajes de los niños y niñas”, agregó.
Además de esto, Chaverri considera importante que se dé la educación entre pares para que los estudiantes avanzados ayuden a los que están rezagados, que se apliquen cambios en en el sistema de reclutamiento de los docentes, así como una transformación en la formación inicial de los docentes.
El Informe del Estado de la Educación, en 2019, por ejemplo, señaló luego de realizar una encuesta que solo la mitad de docentes de primaria de la GAM tiene el perfil idóneo para lograr una implementación exitosa del programa de estudios de Español, tomando en consideración su formación académica inicial, concepciones y prácticas en el aula, relacionadas con la enseñanza de la lectura y la escritura. Asimismo, un 64% de los docentes consultados no se siente preparado para enseñar el Español.
Chaverri agregó que ve necesario que la educación tenga objetivos intelectuales, pues el Gobierno ha hecho hincapié en que hay que “enseñar para hacer cosas prácticas” para así obtener empleo. “Hay presión por formar técnicos, pero la formación debe ser integral”.
El investigador del Ineina, Diego Conejo, respaldó algunas de estas ideas y agregó que se requieren estrategias localizadas y no generales debido a la heterogeneidad y desigualdad que existe en el sistema educativo. Asimismo señaló que es necesaria la capacitación al cuerpo docente, y que se den procesos de diálogo que tomen en cuenta perspectivas docentes.
En la misma línea, la presidenta de la ANDE, Gilda Montero, señaló también que considera necesario que el MEP garantice la capacitación docente para que estos estén mejor calificados para dar las clases. Montero agregó que ve importante que no existan improvisaciones en el sistema educativo, que se devuelva al docente la posibilidad de mejorar los estándares de conducta dentro del aula pues estos ni siquiera le pueden llamar la atención a los estudiantes, así como asegurar que los estudiantes inicien el curso lectivo con docentes, entre otros.
UNIVERSIDAD consultó al MEP sobre las acciones que ha realizado durante esta administración para combatir el rezago educativo; sin embargo, sobre este tema la institución indicó que el próximo jueves 2 de febrero realizará la presentación de la “Ruta de la Educación”.
Esta estrategia es liderada por Silvia Castro, prima hermana de la ministra de Educación, Katherine Müller y presidenta de la Junta Directiva de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit), quien ha insistido en años recientes en ataques e intentos de desfinanciamiento a las universidades públicas.
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