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Chile: Estudiantes responden al Mineduc «¿Usan los mismos argumentos que la derecha?»

América del Sur/ Chile/ 5 Enero 2017/ Fuente: Entorno Inteligente.

Falta de autocrítica y propuestas. Esas fueron las palabras de dirigentes estudiantiles ante las afirmaciones de la ministra (S) de Educación, Valentina Quiroga, quien señaló en entrevista con La Tercera que la razón del bajo rendimiento en la PSU de colegios emblemáticos se debe a las movilizaciones.

Marcelo Correa, vocero de la Coordinadora Nacional Estudiantes Secundarios (Cones), señaló que»nosotros colocamos en la palestra el déficit que hay en la educación pública, que no son sólo emblemáticos, sino también los colegios de comunas periféricas, olvidados por el gobierno» En esa línea, el dirigente agregó que es irresponsable»tirarle el peso al movimiento estudiantil, cuando nosotros hemos llevado a la luz los problemas y son ellos los que no incorporan soluciones»

Desde el movimiento universitario también criticaron los dichos de la ministra (S). Nicole Cornejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la U. Austral y vocera de la Confech, indicó que culpar a las movilizaciones de la baja en los resultados»es miope. Sin duda, las movilizaciones, como hemos reconocido, han tenido costos. Pero la pregunta que debemos hacernos es por qué nos movilizamos, y eso es porque hay una sordera sostenida por parte de los gobiernos»

El presidente de la Feusach y vocero de la Confech, Patricio Medina (RD), lamentó el planteamiento de Quiroga y sostuvo que»sus argumentos son los mismos de la derecha y eso es decepcionante» El dirigente remarcó que no hay evidencia ni estudios que señalen que las tomas y los paros perjudiquen los resultados.

Medina manifestó que el gobierno debe»preguntarse por qué protestamos. Desde el 2006 a la fecha, todo sigue igual, hay demandas que no se están tomando en cuenta y promesas incumplidas»

Visión similar tiene el presidente de la Fech y vocero de la Confech, Daniel Andrade. El estudiante criticó que el proyecto de desmunicipalización y la reforma a la educación superior, ambos estancados en el Congreso,»no se hacen cargo de una crisis en educación. Por eso, nos movilizamos y nos seguiremos movilizando» Agregó que si desde el gobierno quieren que se detengan las manifestaciones,»se debe escuchar a la ciudadanía»

Marta Cinto, presidenta de la Federación de U. de Valparaíso y vocera de la Confech, remarcó que la baja en la calidad»es por las políticas que han tomado distintos gobiernos y que de nada han servido para mejorar el sistema. Por eso se dan las movilizaciones»

Por otro lado, algunos expertos respaldaron los dichos de Quiroga sobre la pérdida de clases y la relación con los malos resultados en la prueba.

El investigador de la U. del Desarrollo, Mauricio Bravo, sostuvo que la PSU»mide cobertura curricular, entonces si pierdes clases estás dejando de ver contenidos y tienes más probabilidades de que te vaya mal»

Así, remarcó Bravo, las movilizaciones sí tendrían un efecto en los resultados de la prueba,»considerando que las recuperaciones de clases que se hacen nunca logran recuperar todo el contenido»

En tanto, el director ejecutivo de Acción Educar, Raúl Figueroa, dijo que las tomas y paros influyen en los resultados. En esa línea, el experto indicó que»es esperable que un colegio que cambia su cultura de trabajo y la reemplaza por paros y tomas, tenga peores resultados. Es lamentable, pero no debería sorprender. Entonces, el reconocimiento de Quiroga es correcto»

Luego de conocer los resultados de la PSU, varios parlamentarios del oficialismo y la oposición señalaron que el gobierno debe mantener la selección en los establecimientos emblemáticos, sistema que gradualmente bajará debido a la Ley de Inclusión, que sólo permitirá que estos liceos seleccionen a un 30% de su matrícula.

Ante esto, la vocera de gobierno, Paula Narváez, indicó que el Ejecutivo»está disponible para reponer la indicación que aumenta a un 50% el nivel de selección de los colegios emblemáticos»

Felipe Kast, uno de los parlamentarios que quiere mantener la selección y que presentó un proyecto para ello, sostuvo que»es un error que el gobierno no entienda la gravedad de la concepción ideológica que tienen sobre los liceos de excelencia. La selección en los liceos emblemáticos no sería necesaria si toda la educación pública fuera de calidad, pero lo que se está haciendo con esto es nivelar hacia abajo»

El senador Jaime Quintana señaló sobre la idea del gobierno y las peticiones para que vuelva la selección que»hay algunos sectores que no han hecho una buena lectura de la PSU. En lugar de estar viendo qué pasa con los emblemáticos, hay que preocuparse de la gran cantidad de estudiantes que no alcanzan los 450 puntos para postular a la universidad.

Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/9453430/CHILE-Estudiantes-responden-al-MineducUsan-los-mismos-argumentos-de-la-derecha-30122016

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Especialización y Curso Internacional Epistemologías del Sur

Especializacion y Curso Internacional – Epistemologias del Sur

[Versión del mensaje en formato texto]

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Especialización y Curso Internacional
EPISTEMOLOGÍAS DEL SUR

3ra cohorte (2018-2019)

La especialización y el curso internacional en Epistemologías del Sur promueve diálogos interdisciplinares Sur-Sur con el propósito de registrar e interpretar las resistencias al colonialismo, al capitalismo y al patriarcado en nuestras sociedades.

Una propuesta de formación que abordará el Sur Global en toda su diversidad, un Sur que metafóricamente expresa un amplio campo de innovación económica, social, cultural y política de diversidad creciente, en el cual los diálogos entre saberes traducen las condiciones de la pluriversalidad.

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Coordinación general

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS | Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal

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Coordinación académica

MARÍA PAULA MENESES | Universidad Eduardo Mondlane, Mozambique y Universidad de Coimbra, Portugal.

KARINA BIDASECA | CLACSO, Universidad Nacional de San Martín y Universidad de Buenos Aires, Argentina.

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Equipo docente:

Boaventura de Sousa Santos (Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal) | María Paula Meneses (Universidad Eduardo Mondlane, Mozambique y Universidad de Coimbra, Portugal) | Karina Bidaseca (CLACSO, Universidad Nacional de San Martín y Universidad de Buenos Aires, Argentina) | Marta Sierra (Kenyon College, Estados Unidos) | Peter Ronald de Souza (Centre for the Study of Developing Societies, India) | Juan Carlos Gimeno Martín (Universidad Autónoma de Madrid, España) | Teresa Cruz e Silva (Universidad Eduardo Mondlane, Mozambique) | Carla Braga (Universidad Eduardo Mondlane, Mozambique) | Cristiano Gianolla (Centro de Estudios Sociales, Universidad de Coimbra, Portugal) | Gladys Tzul Tzul (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México) | Ileana de las Mercedes Hodge Limonta(Academia de Ciencias, Cuba) | Ivani Ferreira de Faria (Universidade Federal do Amazonas, Brasil) | Jason Fernandes (Instituto Universitario de Lisboa, Portugal) | João Arriscado Nunes (Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal)| Ángeles Castaño Madroñal (Universidad de Sevilla, España) | Jorge Ramos Tolosa (Universidad de Valencia, España) | José Gandarilla (Universidad Nacional Autónoma de México, México) | Leonardo Avritzer (Universidade de Minas Gerais, Brasil) | María Antonieta Antonacci(Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, Brasil) | María Haydeé García Bravo (Universidad Nacional Autónoma de México) | Mario Rufer (Universidad Autónoma Metropolitana, México) | Marisa Gonçalves(Centro de Estudios Sociales, Universidad de Coimbra, Portugal) | Nilma Gomes (Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil) | Orlando Aragón Andrade (Escuela Nacional de Estudios Superiores, Universidad Nacional Autónoma de México) | Rosalva Aída Hernández (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México) | Sara Araujo (Centro de Estudos Sociales, Universidad de Coimbra, Portugal) |Teresa Cunha (Centro de Estudios Sociales, Universidad de Coimbra, Portugal) | Sandra Silva Carvalho(Centro de Estudios Sociales, Universidad de Coimbra, Portugal)

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Modalidad virtual

Inscripción abierta del 27/12/2017 al 18/03/2018

Consultas: epistemologias3@clacso.edu.ar

Más información e inscripciones: www.clacso.org

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La acreditación y certificación de la Especialización y del Curso Internacional será realizada por el Centro de Estudios Sociales – CES Portugal y por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

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México: Escuela de Ciudad de México recibe a niños indígenas que trabajan

América del Norte/ México/ 5 Enero 2017/ Autor: Elba Mónica Bravo/ Fuente: Sipse.com

Decenas de menores son parte del soporte económico de sus padres y en vacaciones regresan a sus lugares de origen a trabajar la tierra. El proyecto de la escuela intercultural ‘Alberto Correa’ pretende que los niños estudien y concluyan la primaria a pesar de que por cuestión cultural deban trabajar con sus padres migrantes.

El periodo vacacional por los festejos de Navidad y Año Nuevo es de trabajo duro para René, alumno del sexto año de primaria de la escuela Alberto Correa, quien a diario enfrenta circunstancias difíciles, porque además de estudiar ayuda a sus padres en la confección y venta de artesanías.

René es uno de los 65 niños con orígenes otomí y huichol que encontraron en esta escuela una oportunidad para estudiar y no ser dados de baja ante los periodos prolongados de ausencia en los que viajan a sus comunidades de origen en Querétaro y Jalisco para participar en labores de siembra y cosechas, así como en las festividades.

Durante la presidencia de Vicente Fox se abrió el proyecto para promover a la escuela, ubicada en la colonia Roma Norte, con carácter intercultural de atención especial para la comunidad indígena.

La primaria Alberto Correa es la única con estas características de las cuatro mil 194 que existen en Ciudad de México, aunque todos los niños hablan español no tienen materiales para estudiar en su lengua materna y fue hasta este ciclo escolar que llegó un maestro de educación indígena.

Matemáticas y ciencias son las materias preferidas de René y en los últimos exámenes obtuvo una calificación de nueve en matemáticas, porque se equivocó en el cálculo de un porcentaje y sacó 10 en Ciencias. Tiene buenos resultados a pesar de que solo cuenta con 15 minutos para hacer la tarea, porque debe ayudar en la venta de artesanías a su madre en el mercado de la Ciudadela.

Entrevistado en el patio de la escuela durante el recreo, René confiesa que todos los días parecen «igual de difíciles», porque «se cansa mucho», particularmente en las últimas semanas en las que ya tiene que ayudar a su papá a realizar figuras de barro, pero los días de celebraciones no estuvo con su padres.

Tuvo que viajar en compañía de su primo a Santa Catarina, en Jalisco, donde en estas fechas la temperatura es muy baja para ayudar en la cosecha a su tío.

«Voy a trabajar y voy a ir a mi pueblo a ayudarle a mi tío, nada más que hace mucho frío. Se llama Santa Catarina. Él no vende nada, en el campo siembra maíz, tomate, chile y zanahoria», explica.

Lizeth es una de sus compañeras, es Otomí y nació en Metzquititlán, Querétaro, habla hñahñu y ayuda a su mamá a vender dulces, asegura que le gusta ayudar a sus padres y que no le da pena vender los mazapanes, chicles y paletas, que cuestan tres pesos.

Plantel solicita apoyo de la SEP

Para la directora de la escuela Yenicsi Yaneli Jiménez se podrían obtener mejor resultados académicos si se tuviera de parte de la Secretaría de Educación Pública. Apoyos en materiales y asesoría de especialistas para los maestros de la escuela, con el fin de motivar que los niños no dejen la lengua materna.

Incluso, no se conoce la cifra exacta de los niños indígenas que han egresado de la escuela y menos un seguimiento de cuántos continúan con sus estudios de secundaria y demás grados.

La situación de enseñanza- aprendizaje se complica por el nivel socioeconómico de las familias de estos alumnos, que enfrentan situaciones de pobreza, desnutrición, la poca convivencia familiar y su falta de derecho al descanso y esparcimiento, además de abusos por parte de los adultos porque están expuestos en las calles, afirmó la directora.

Además, refirió la anécdota de un niño proveniente de Querétaro que de pronto dejó de asistir a la escuela por la falta de integración familiar, hasta que se le buscó en las calles y fue una de sus propias compañeras quien lo encontró pidiendo dinero en la glorieta de Insurgentes, presentando algún nivel de desnutrición, pero después regresó a la escuela.

La directora aclaró que la escuela es regular y tiene el plus de que llegan los niños indígenas que enriquecen la práctica educativa, pero «si me gustaría contar con mucho más apoyo del gobierno, de la SEP, para que pudiéramos dar más opciones», como turnos de tiempo completo a fin de que los alumnos estén más alejados del trabajo infantil.

Es decir, apunta Jiménez, que se cumpla la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, así como sus derechos constitucionales para que no trabajen, aunque entre los familiares se tenga la idea de que es un apoyo para la familia; además de que se implemente un programa que dé seguimiento a los niños a fin de continúen sus estudios de educación secundaria.

Por lo pronto, René regresará en enero próximo con la ilusión de que los Reyes Magos le traigan unos tenis negros, porque los que tiene ya se le están rompiendo y Lizeth con del deseo de dejar de vender dulces en las calles.

Fuente: http://sipse.com/mexico/primaria-alberto-correa-abierta-ninos-indigenas-trabajan-237159.html

 

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Experts warn Japan’s language schools are becoming a front for importing cheap labor

Japón/Enero de 2017/Fuente: The Japan Times News

RESUMEN: Una estudiante nepalesa de 29 años de edad en Tokio se ha visto atrapada en el limbo con sus sueños descarrilados, y el estado de las escuelas de idiomas de Japón es culpable. Un sobreviviente de la trata de personas en el pasado, la mujer, que deseaba ser identificada sólo por su apellido, Puri, llegó a Japón en 2014 como estudiante de intercambio. Brimming con grandes expectativas en el momento, dijo que estaba decidida a adquirir una maestría en sociología, con un énfasis en un tema querido a ella, los derechos de las mujeres. Imagine su decepción, entonces, cuando su sueño fue interrumpido por la escuela de japonés en Tokio, donde estudiaba. La escuela le enseñó sólo lo básico de la lengua, la agrupó con los estudiantes desmotivados que con frecuencia se quedaban dormidos en clase y – a su conmoción – le informó que una escuela vocacional era el único camino educativo que podría preparar para ella. Ser negada la oportunidad de avanzar a la escuela de posgrado refrenó su motivación académica, lanzando sus planes para el futuro en desorden.

A 29-year-old Nepalese student in Tokyo has found herself stuck in limbo with her dreams derailed, and the state of Japan’s language schools is to blame.

A survivor of human trafficking in the past, the woman, who wished to be identified only by her last name, Puri, came to Japan in 2014 as an exchange student.

Brimming with high expectations at the time, she said she was determined to acquire a master’s degree in sociology, with an emphasis on a subject dear to her, women’s rights.

Imagine her disappointment, then, when her dream was cut short by the Japanese-language school in Tokyo where she was studying.

The school taught her only the very basics of the language, lumped her in with unmotivated students who frequently fell asleep in class and — to her shock — informed her that a vocational school was the only educational path it could prepare her for. Being denied the opportunity to advance to graduate school curbed her academic motivation, throwing her plans for the future into disarray.

Today, Puri finds herself trapped at a vocational school in western Tokyo studying tourism, a subject completely unrelated to her interest in gender issues.

“I don’t know what I should do next,” she said.

Puri’s plight highlights the apparently falling quality standards of Japanese-language schools and their shifting emphasis from education to commercialism, with some even turning into what critics call a hotbed of profiteering. These subpar institutes allow, or even actively arrange, illegal overwork on the part of students, facilitating their transformation into an unofficial, cheap source of labor in Japan’s rapidly shrinking workforce.

Prime Minister Shinzo Abe’s government seeks to boost the number of foreign students to 300,000 by 2020, viewing their talent as vital to making Japan more internationally competitive.

But a recent influx of students with low academic motivation highlights a disparity between the reality and the rosy goals Abe espouses.

Justice Ministry statistics show that the number of exchange students hit a record 257,739 as of last June, up about 30,000 from a year earlier.

The rise is due mainly to a spike in Vietnamese and Nepalese students, whom language institutes here have been bending over backward to attract to offset a recent decline in Chinese and South Korean students.

Many students from these developing countries come here after being hoodwinked by brokers back home into believing they can make a fortune working part time in Japan, experts say. That Japan imposes no language proficiency test as a prerequisite for their entry — not to mention the fact that they are allowed to work up to 28 hours a week — makes Japan seem like an alluring option, they say.

In line with this influx, the number of Japanese-language schools has increased steadily, from 461 in 2011 to 549 in 2015, according to the education ministry.

While some language institutes are under the jurisdiction of that ministry or a municipal government, the majority are subject to no such oversight and simply operate as private companies — although they are required to fulfill guidelines set forth by the Justice Ministry before launching their businesses.

This lack of proper monitoring has seen many language institutes engage in malpractice, allowing them to prioritize business over education and increasingly cater to Vietnamese and Nepalese students whose central motive is, by and large, to save money by working in Japan, according to Susumu Ishihara, president of the Japan Immigrant Information Agency, a Tokyo-based company that publishes a magazine called Immigrants for researchers and nonprofit organizations.

“The Japanese government is gung ho about getting top-notch exchange students as ‘global talent,’ but in reality, such individuals are becoming harder to come by,” Ishihara said.

Indeed, out of the 21,208 students at Japanese-language schools who advanced to higher education in fiscal 2014, an overwhelming 60.3 percent ended up in vocational schools, versus 26.4 who went to universities, according to a survey released in March by the Association for the Promotion of Japanese Language Education.

It is against this backdrop that a cross-party group of lawmakers was established in November with the aim of crafting a law to better manage the Japanese-language education system.

Currently, different ministries and agencies divvy up the responsibilities in the absence of a central policy, but the envisaged law seeks to correct this half-hearted government commitment by specifying which entity should be in charge.

“We need to take the leadership role in solving this issue, with an eye to creating a relevant law and providing a common platform” to discuss it, Hiroshi Hase, a lawmaker from the ruling Liberal Democratic Party who serves as secretary-general of the group, said in a recent interview.

One of the group’s priorities is how to eradicate malpractice, which is seemingly rife in Japanese-language schools.

In Fukuoka Prefecture, three executives running a language institute were arrested last January for reportedly arranging for its Vietnamese students to work “part time” for up to 72 hours a week, far beyond the 28-hour limit currently permitted for exchange students, to make sure they did not default on their tuition payments.

Schools in Gunma and Tochigi prefectures have made headlines for similar misconduct.

The Okinawa-based newspaper Ryukyu Shimpo, meanwhile, reported in December that a language institute in Naha had confiscated the zairyu residence cards from 90 of its Nepalese students to keep them from running away.

These incidents hardly strike Bijay Gyawali, a 33-year-old Nepalese clinical psychologist in Tokyo, as surprising.

Gyawali himself recalls being told to surrender his passport to a language school in Saga Prefecture in 2007 after being informed that it needed to be “kept safe.” In hindsight, Gyawali says, the school probably wanted to keep him and other students on a short leash so that they wouldn’t run away.

Students from countries such as Vietnam and Nepal have it tough.

Many hail from ordinary working-class families and usually wind up deep in debt after paying tuition and other fees.

Like many others, Gyawali, then 23, found himself up to his neck in debt after paying about ¥1.2 million both to a consultancy firm in Nepal and the Saga language school when he first came to Japan on a student visa in 2007.

As he put it, “¥1.2 million is big money in Nepal. . . . And after coming to Japan, my first priority was to work part-time” to pay off the loans.

Gyawali had it better than most of his compatriots during his time at the language institute, thanks mainly to financial support he received from his family back home. He said that of the 400 Nepalese students who studied at the Saga school, only two — including himself — advanced to universities in his year.

As a clinical psychologist, he has dealt first-hand with a number of debt-laden Nepalese students who overworked themselves to the point of depression. Everybody, he says, works well beyond the 28-hour limit and fears they might get busted by Immigration and deported at anytime. Distraught, some turn to alcohol, sometimes excessively so, before killing themselves.

Gyawali, who works closely with the Nepal Embassy in Tokyo, said that last year alone at least four Nepalese students took their own lives.

“Many persons who come here as students. . . . They’re not students. They’re workers. The Japanese government brings in lots of workers on a student status (because) it needs a lot of workers,” the doctor said.

Masako Tanaka, an associate professor at Sophia University who has conducted extensive research into the situation in Nepal, said the dark side of Japanese-language schools doesn’t end there.

She pointed out collusion between language schools in Japan and those in Nepal. Prior to their arrival in Japan, most Nepalese students learn rudimentary-level Japanese in their local language schools, which, according to Tanaka, now increasingly advertise their “easy admission” and “free-of-charge course” in vernacular newspapers.

Those schools, she said, thrive on “rewards” they get from Japanese institutes for funneling students to them. Last time she checked, such shady under-the-counter payments typically amounted to ¥200,000 per head, she said.

The professor says these backstreet profits have corrupted schools in Nepal, which no longer make an effort to hire good teachers and improve their classes. As a result, Nepalese students arrive in Japan these days with an abysmally low command of the language, she said.

“The whole thing is turning into an underground business now. I’d say it verges on human trafficking,” Tanaka said.

Fuente: http://www.japantimes.co.jp/news/2017/01/03/national/social-issues/experts-warn-japans-language-schools-are-becoming-a-front-for-importing-cheap-labor/#.WGwXDLlGT_s

Imagen: Bijay Gyawali, a 33-year-old clinical psychologist from Nepal, says the Japanese government brings in lots of workers on a student status (because) ‘it needs a lot of workers.’ | TOMOHIRO OSAKI

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Matrícula escolar en Nicaragua arranca el 16 de enero

Nicaragua/Enero de 2017/Autor: Oscar Morales/Fuente: TN 8 Tv

El próximo 16 de enero en todas las escuelas del sistema público de educación en Nicaragua se reanudará la matrícula escolar, explicaron este martes las autoridades.

Después de avanzar en la organización de la inscripción de los estudiantes desde el pasado mes de noviembre en completo orden y por un proceso rápido, apuntaron los funcionarios a que los padres acudan a los centros de estudio para asegurar a sus hijos en la matricula y tener así la contabilidad del alcance de la merienda escolar y el mobiliario.

María Elsa Guillén, directora general de la modalidad de secundaria, también explicó que entre las novedades para el año lectivo 2017 está la ejecución de un nuevo programa educativo denominado “Emprender y Prosperar”, el mismo será impartido en todos los centros.

“Estamos organizando el calendario y un sinnúmero de actividades que nos aseguran un exitoso ciclo”, dijo Guillén.

Por su parte Luis Hernández del departamento de educación de preescolar y primaria dijo que “es importante matricular a los hijos en la edad oportuna porque así se garantiza el tránsito a la educación primaria”, dijo.

El Gobierno Central enfoca mucha de sus tareas y proyectos en continuar mejorando el modelo de educación en el país, procurando que no quede ningún menor de edad sin acceso a una escuela.

El año escolar iniciará el próximo 6 de febrero, la proyección es matricular a más de un millón 700 mil estudiantes en las modalidades de preescolar, primaria, secundaria y las escuelas normales.

Fuente: http://www.tn8.tv/cronica-tn8/396374-matricula-escolar-nicaragua-arranca-16-enero/

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FAO: Construir ciudades más verdes: nueve beneficios de los árboles urbanos

Enero de 2017/Fuente: FAO

Por primera vez en la historia, más del 50 por ciento de la población mundial vive en ciudades. En 2050, se espera que este número aumente al 66 por ciento. El cambio de las zonas rurales a las urbanas, principalmente en África y Asia, se debe a la pobreza y a factores socioeconómicos relacionados.

En su mayor parte, la rápida expansión de las ciudades se lleva a cabo sin ninguna estrategia de planificación del uso de la tierra y la consiguiente presión humana tiene efectos altamente perjudiciales sobre los bosques, paisajes y áreas verdes en las ciudades y sus alrededores. Los efectos ambientales de la urbanización a menudo son intensificados por el cambio climático e incluyen el aumento de la contaminación, la disminución de la disponibilidad de alimentos y recursos, así como el aumento de la pobreza y la frecuencia de eventos climáticos extremos.

Los árboles urbanos pueden ayudar a mitigar algunos de los impactos negativos y las consecuencias sociales de la urbanización, y así hacer que las ciudades sean más resistentes a estos cambios. He aquí nueve formas en que los árboles y los bosques urbanos contribuyen a hacer las ciudades socioeconómicamente y ambientalmente más sostenibles:

  1. Los árboles pueden contribuir al aumento de la seguridad alimentaria y nutricional local, proporcionando alimentos como frutas, frutos secos y hojas tanto para el consumo humano como para el forraje. Su madera, a su vez, se puede utilizar para cocinar y calentar.
  2. Los árboles juegan un papel importante en el aumento de la biodiversidad urbana, proporcionando a las plantas y animales un hábitat, alimento y protección.
  3. Un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año. Como resultado, los árboles juegan un papel importante en la mitigación del cambio climático. Especialmente en ciudades con altos niveles de contaminación, los árboles pueden mejorar la calidad del aire, haciendo de las ciudades lugares más saludables para vivir.
  4. La ubicación estratégica de los árboles en las ciudades puede ayudar a enfriar el aire entre 2 y 8 grados Celsius, reduciendo así el efecto de «isla de calor» urbano y ayudando a las comunidades urbanas a adaptarse a los efectos del cambio climático.
  5. Los árboles grandes son excelentes filtros para contaminantes urbanos y partículas finas. Absorben gases contaminantes (tales como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono y óxidos de sulfuro) y filtran partículas finas como polvo, suciedad o humo del aire atrapándolos sobre las hojas y la corteza.
  6. Las investigaciones demuestran que vivir cerca de los espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo disminuyendo la tensión arterial alta y el estrés. Esto, a su vez, contribuye al bienestar de las comunidades urbanas.
  7. Los árboles maduros regulan el flujo del agua y desempeñan un papel clave en la prevención de inundaciones y en la reducción de riesgos de desastres naturales. Un perennifolio o árbol maduro de hoja verde permanente, por ejemplo, puede interceptar más de 15 000 litros de agua al año.
  8. Los árboles también ayudan a reducir las emisiones de carbono ayudando a conservar la energía. Por ejemplo, la colocación correcta de los árboles alrededor de los edificios puede reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30 por ciento y reducir las facturas de calefacción en invierno entre un 20 y 50 por ciento.
  9. La planificación de paisajes urbanos con árboles puede aumentar el valor de una propiedad en un 20 por ciento y atraer turismo y negocios.

Una ciudad con una infraestructura verde bien planificada y bien manejada se vuelve más resistente, sostenible y equitativa en términos de nutrición y seguridad alimentaria, mitigación de la pobreza, mejora de los medios de subsistencia, mitigación y adaptación al cambio climático, reducción del riesgo de desastres y conservación de ecosistemas. A lo largo de su vida, los árboles pueden proporcionar un paquete de beneficios que vale dos o tres veces más que la inversión en plantación y cuidado.

¡Por lo tanto, plantar árboles hoy en día es esencial para las generaciones futuras! Planta un árbol y comparte tu foto con nosotros a través de Instagram (@UNFAO) y Twitter (@FAOForestry)!

Fuente: http://www.fao.org/zhc/detail-events/es/c/455658/

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México: Escolaridad, democracia y ciudadanía ¿una relación fallida?

México/Enero de 2017/Autor: Otto Granados/Fuente: El Periódico de México

Los resultados del Brexit, el plebiscito en Colombia, el avance del Frente Nacional en Francia o la victoria de Trump, han introducido en la discusión pública serias dudas sobre la relación que existe entre los niveles de escolaridad, la emergencia de una ciudadanía de alta intensidad y los grados de participación política y cívica, y que puede resumirse de la siguiente manera: el pensamiento convencional decía que, como regla general, una sociedad, mientras más educada, toma decisiones más sensatas y racionales. Pero a juzgar por lo visto en 2016, en países y culturas muy distintas, esto dejó de ser cierto o, por lo menos, automático. ¿Por qué?

En agosto pasado, por ejemplo, la UNESCO presentó el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2016 (Informe GEM) que mide la velocidad a la que todos los países se están acercando, o no, al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en especial el que identifica a la educación, además de bien público en sí mismo, como precondición para alcanzar, según sugiere Jeffrey D. Sachs, que asesoró el estudio, una democracia de calidad, un alto capital social o una vida política robusta. La realidad sin embargo, habría dicho Talleyrand, parece sugerir que el encanto de aquel mundo donde todo estaba en su sitio, no existe más.

El Informe GEM pretende inferir en qué medida los años de escolaridad arrojarían otro tipo de satisfactores sociales y políticos y predecir los vínculos entre la educación y la equidad, la democracia, la participación o el crecimiento, entre otras variables. Pero hay por lo menos dos aspectos en los que esas relaciones pueden estar resultando fallidas.

El primero tiene que ver con la verdadera contribución de la educación al crecimiento. Por un lado, como principio general parece cierto, pero llama la atención la creciente distancia que hay entre el mundo de la educación superior tradicional y el de la innovación económica y el empleo; dicho de otra forma: ya no basta con la adquisición de una determinada calificación o un título universitario para insertarse eficazmente en el mercado laboral. Por ejemplo, en América Latina si bien la tasa de matrícula en educación terciaria está alrededor del 45% (Banco Mundial), se empieza a producir eso que se llama «devaluación educativa», que consiste en la pérdida de importancia de ciertos grados académicos cuando se expande la cobertura y se generaliza su obtención, lo que significa que las personas deben cursar más años de estudios formales para acceder a ocupaciones crecientemente mediocres o para alcanzar salarios similares a los que la generación precedente tenía con menos escolarización.

Pero, por otro, algunos análisis para los casos de Argentina, Brasil, Chile y México, indican que el incremento de la matrícula universitaria parece haber tenido poco impacto (cuando no nulo) en el crecimiento del PIB entre 1970 y 2012. En el caso de México, desde mediados del siglo XX la oferta de educación superior se duplica cada 9 años y la matrícula aumentó 145 veces desde 1950; no obstante, el crecimiento promedio del PIB ha sido de 2.2% anual en las últimas tres décadas.

En suma, contra la suposición habitual que repite la UNESCO, el reto ya no es solo que más personas alcancen educación superior sino más bien en qué especialidades, de qué instituciones o qué tan vinculada está esa educación a las nuevas exigencias de la economía. No es que el aumento de la matrícula no contribuya al crecimiento económico sino que esta relación ahora depende de factores mucho más sofisticados.

El segundo aspecto es en torno a la afirmación del Informe GEM de que la educación es el motor central de la participación política y la democracia. Tampoco esta correlación parece ser ya automática. Por ejemplo, en diversos países de América Latina —Argentina, Chile o México— los años de escolaridad han ido en aumento pero esto no se ha traducido en niveles mayores de participación político-electoral, de valoración democrática o de cultura cívica. La encuesta Latinobarómetro reportó que el apoyo a la democracia no mejora sustancialmente en la región: en 2016 alcanzó apenas un discreto 54%, porcentaje nueve puntos más bajo que hace 21 años cuando empezaron estos estudios y cuando en varias partes la normalidad democrática no era el común denominador.

Pero aún en países con escolaridad alta también hay declive o bien, en otros, una grave distorsión de la noción clásica de democracia. El caso más problemático es Venezuela, que con apenas 6.2 años de escolaridad registra, surrealismo puro, un porcentaje de apoyo a la «democracia» del 77%. En Brasil, los escándalos de corrupción y la decapitación de Dilma Roussef, llevaron a que, pese a contar con 7.2 años de escolaridad, apenas el 32% de la población respalde la democracia. En cambio, en Perú, Chile y México que tienen entre 9.2 y 10 grados de escolaridad, el apoyo a esa forma de gobierno alcanza tan solo 53%, 54% y 48%, respectivamente. Y en Estados Unidos, parece revivir el escepticismo de Tocqueville: de los graduados universitarios que votaron el ocho de noviembre, 45% lo hizo por Trump (49% por Clinton) y de quienes tienen un posgrado el 37% hizo lo mismo frente al 58% que prefirió a la candidata demócrata.

Tampoco está tan claro, como cree la UNESCO, que la educación impulse mecánicamente la participación. Un ejemplo es México, donde un estudio reciente (INE-El Colegio de México) sobre calidad de la ciudadanía muestra que, después del 2000, año en que concluyó la larga hegemonía del PRI, la abstención electoral ha oscilado entre 40% y 50%, lo que contrasta con las elecciones presidenciales de 1994 cuando la tasa de participación fue de 76%, sin haber vuelto a estos niveles tras la alternancia a pesar de que sí ha habido aumentos en el promedio de escolaridad. Lo mismo pasa en otras partes: un estudio de The Economist (16-05-2016) calculó que los referendos celebrados en Europa, donde las años de escolaridad son los más altos en el mundo, tenían en los años 90 una participación de 71%, pero en el último lustro ha sido de 41%.

El informe UNESCO también considera que «la educación hace más probable que los ciudadanos descontentos encaucen sus inquietudes a través de movimientos no violentos como protestas, boicots, huelgas, etc.». Tampoco parece ser el caso, al menos en México. El mismo estudio del INE reporta que es bajísimo el porcentaje de quienes concurren a actividades políticas no electorales: solo 11% y, peor aún, entre este reducido universo es más elevada la participación de quienes tienen solo secundaria completa (24.5%) que de los graduados universitarios, que es de 14%.

Las razones de este fenómeno que mezcla el descontento, la desilusión y la pasividad como expresión cívica son sin duda variadas e incluso contradictorias (desigualdad, bajo crecimiento, desempleo, oposición a la globalización, pérdida de control, odio a los políticos, etc.) pero lo cierto es que ha creado condiciones de irracionalidad muy peligrosas donde el ciudadano, como dice Daniel Innerarity, más que elegir, deselige: «hay mucho más rechazo que proyecto… no se vota para solucionar sino para expresar un malestar. Y, en lógica correspondencia, son elegidos quienes prefieren encabezar las protestas contra los problemas que ponerse a trabajar por arreglarlos. Por eso la competencia o incompetencia de los candidatos es un argumento tan débil. Lo decisivo es representar el malestar mejor que otros».

En cualquier escenario, lo que antes se daba por sentado, que con solo escolarizar mejora la calidad de la ciudadanía, la democracia y la política, ahora tiene que ser abordado tomando en cuenta otros factores sicológicos, mediáticos, sociales y culturales sin cuya comprensión fina será imposible construir una vida pública razonablemente coherente e inteligente.

Fuente: http://elperiodicodemexico.com/nota.php?id=844191

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