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Mozambique: Refugiados invisibles de un conflicto inexistente

Mozambique/19 de julio de 2016/ Fuente: el país

Malawi y las agencias se afanan en acoger a miles de mozambiqueños que huyen de la violencia.

El olor a humo se extiende por el campamento y pica en la garganta. El sol empieza a esconderse, y los refugiados de Luwani encienden fuegos para preparar la cena. Mientras, la temperatura afloja en el cálido invierno de esta zona del sudeste de Malawi, a algo más de 50 kilómetros de la frontera con Mozambique. Hace unos meses, en casa de Oskar, al otro lado de la línea imaginaria que divide ambos países, también acababan de hacer la comida. Este chico de 21 años y mirada vacía almorzaba con sus padres y sus dos hermanos cuando un grupo de soldados que identifica como «de Frelimo» (el partido izquierdista que ha gobernado Mozambique desde su independencia en 1975) apareció y les hizo entrar en la vivienda. «Sentí que corríamos peligro», recuerda. Así que abrió una ventana y salió corriendo en busca de ayuda. Minutos después el humo le hizo volver la cabeza. Su casa ardía con su familia dentro.

En Luwani, un campo de refugiados que llevaba cerrado desde 2007, se escuchan decenas de historias similares: hogares reducidos a cenizas, tiroteos, soldados buscando a partidarios de «los otros» para «hablar con ellos»… Las atrocidades propias de una guerra civil como la que desangró a Mozambique entre 1975 y 1992. Tras la instauración de elecciones multipartidistas, el fin del conflicto parecía certificado y en los últimos años la antigua colonia portuguesa ha sido la joya de la cooperación internacional y uno de los países con mayor crecimiento de África. Pero «unos» y «otros», siguen siendo los mismos. Frelimo, y Renamo (el partido conservador que lucha por el poder desde entonces).

“No imaginas cómo es volver a sentirse seguro. Este lugar me da esa sensación”

Tras las presidenciales de 2014, el derrotado líder de Renamo, Afonso Dhlakama, denunció fraude electoral aunque su partido había crecido en representación. Y en marzo del año pasado anunció su intención de gobernar en las seis provincias del centro y el norte del país donde reclama legitimidad. Habitantes de esas áreas que han huido de sus tierras por los enfrentamientos entre ambas fuerzas acusan sobre todo a los de Frelimode dejar un rastro de muerte y destrucción en su persecución contra los opositores.

Ilidio, un anciano que no recuerda su edad, aún tiembla al recordar la mañana que fue a visitar a sus nietos y a medio camino vio una nube de humo que ascendía desde su pueblo. «Intenté volver a casa, pero escuché tiros. Un amigo me dijo que uno de esos disparos había matado a mi mujer». Ese temor es el que ha llevado a varios miles mozambiqueños a dejarlo todo (cuando quedaba algo que dejar) y escapar con lo puesto, a pie durante varios días, para cruzar la frontera y buscar refugio en Malawi.

Un grupo de chicos bombea agua en el asentamiento de Kapise. CARLOS MARTÍNEZ

A tres kilómetros de la aldea malauí de Kapise II, el límite entre ambos países es un camino de tierra en el que solo un mojón de piedra indica que cambias de territorio. A este pueblo empezaron a llegar hace justo un año cientos de mozambiqueños aterrorizados. Los vecinos de la comunidad los recibieron con los brazos abiertos y les cedieron terreno para que levantaran sus refugios. El hecho de que la mayoría de los que llegaban compartieran etnia y lengua (el chichewa) con la población local facilitó las cosas. «A algunos ya les conocíamos porque cruzábamos de un lado a otro para comerciar», explica William Matiwe, el jefe local. El Ejecutivo de Malawi también los admitió.

A medida que más y más personas arribaban a Kapise y otros puntos, el Gobierno y las organizaciones internacionales declararon una emergencia. Se pasó de unas 700 personas en todo julio hasta un goteo de casi 300 al día a mediados de febrero de este año, hasta superar con creces la barrera de los 10.000. Bajo la supervisión del Ejecutivo malauí y la coordinación de Acnur (el alto comisionado de la ONU para los refugiados), Médicos sin Fronteras, Acción contra el Hambre, Plan International y otras agencias y ONG acudieron a dotar a los refugiados y solicitantes de asilo de letrinas, pozos de agua, material para refugios, atención médica y hasta una escuela.

“Intenté volver a casa, pero escuché tiros. Un amigo me dijo que uno de esos disparos había matado a mi mujer”

En estas colinas de tierra rojiza, frías en esta época, decenas de inestables y minúsculas chozas de madera y paja se arraciman sin apenas dejar espacio con las construcciones locales mientras le comen terreno al bosque. La situación se tornó insostenible por la previsión de nuevas llegadas y, sobre todo, por la sensación de inseguridad. A solo dos minutos de la frontera, muchos se sentían desamparados. «En Kapise estaba muerto de miedo», recuerda el anciano Ilidio. Más aún cuando entre abril y mayo se avistaron soldados de Frelimo en una loma visible desde allí. Tampoco ayudó que miembros del Gobierno mozambiqueño insistieran en que se les dejara reunirse con los refugiados y algunos llegaran a acercarse allí— para animarles a volver, como si no pasara nada.

Porque ese es el drama. Si los refugiados y desplazados del continente africano ya cuentan poco para la comunidad internacional, es todavía más complicado aceptar tu situación cuando la lucha de la que huyes, en teoría, no existe. Las autoridades de Maputo se resisten a reconocer los enfrentamientos y solo admiten ataques de por parte de Renamo mientras desmienten noticias como la aparición de fosas comunes, aunque después se encuentren evidencias que sugieran su existencia. Y la opinión pública mundial es prácticamente ajena a todo esto.

Atardecer en el campo de Luwani.ver fotogalería
Atardecer en el campo de Luwani. CARLOS MARTÍNEZ

Para acoger a todos en condiciones, las autoridades malauís decidieron reabrir el viejo campo de Luwani, donde ya se cobijaron en su día miles de mozambiqueños junto con otros tantos ruandeses, a más de 50 kilómetros de la frontera. «No imaginas cómo es volver a sentirse seguro. Este lugar me da esa sensación», asegura Thomas, un profesor que cuenta que huyó tras esconderse entre los conejos de la casa de su hermano cuando los hombres de Frelimo fueron a buscarle allí. Le acusaban de colaborar con Renamo.

Los trabajos de reacondicionamiento en Luwani avanzan a marchas forzadas por la falta de recursos. «Tenemos que tirar de imaginación y aprovechar todo lo que nos llega», explica Fadela Novak-Irons, responsable de Acnur para la emergencia. «Eso requiere un enorme trabajo de coordinación entre todas las agencias que trabajamos aquí». Porque todo ha sucedido de improviso. «Esta crisis no estaba en el radar de nadie», reconoce Novak-Jones. Los técnicos de Acnur se afanan en demarcar zonas para levantar nuevas viviendas, cada una con su zona de cultivo (para que los habitantes del campo puedan intentar generar sus propios ingresos o alimentos), construir letrinas y zonas comunes para niños o mujeres. Ya han instalado pozos de agua, rehabilitado el centro médico y reforzado la escuela local. Las labores continúan, pero «todo depende de los fondos», señala la responsable de Acnur.

Y el principal problema, una vez más, es la comida. «Estamos contentos con la educación de los niños, pero la comida no alcanza», cuenta Hilario, de 36 años, mientras protege con una mano enorme a uno de sus cinco hijos del humo que desprende la fogata en la que su mujer prepara la cena tirando de inventiva. Hilario es de los que tuvo que huir por la amenaza de los opositores de Renamo, que se llevaron a su padre, un jefe local con los consiguientes vínculos con el Gobierno. «Me dicen que aún me andan buscando».

A mediados de abril empezaron los traslados al campo reabierto desde el asentamiento de Kapise, que Malawi quiere despejar para que sea solo un centro de tránsito para los recién llegados. Pero muchos se han negado a cambiar de lugar. Las razones son variadas. Algunas lógicas, como las de quienes esperan la llegada de familiares o conocidos antes de alejarse de su país de origen. Otras no están tan claras. Parece que gente que vivía cerca de la frontera se unió en la huida a los que procedían del interior, por miedo a que la violencia les alcanzara. Muchos de estos últimos han regresado. «Hemos visto que algunos van y vienen, otros se quedan allí. También hay quien va a cuidar sus cultivos al otro lado», explica Elsie Mills Tettey, responsable de campo de Acnur. En cualquier caso, varios rumores extendidos por Kapise desde que en Luwani hubo brotes de cólera en el pasado hasta que los traslados son tretas para lanzar a los refugiados a los cocodrilos alimentan la resistencia de quienes lo perdieron todo y fueron perseguidos.

Una hilera de refugios en el campo de Luwani.

Iris, una mujer casi en la cincuentena que está aquí con su marido Hidayat, ciego y bastantes años mayor que ella, tampoco quiere cambiar de lugar. La excusa que ofrece al personal del campo es que acaba de hacer la colada y no quiere mudarse con la ropa mojada. Aunque al final acepta que no le quedará otra, porque en Kapise donde en el último recuento a finales de junio quedaban casi 800 personas se dejará de prestar asistencia. «Iremos porque es la única opción que tenemos: no podemos volver a casa». Algunos que van y vuelven les cuentan que la lucha continúa. Allí, en Mozambique este matrimonio tenía una casa de ladrillo, animales y una granja con gente que trabajaba para ellos. Los soldados de Renamo acamparon en los alrededores y cuando llegaron los de Frelimo comenzaron los disparos. «Quemaron nuestras casas y graneros, y no pudimos traer nada».

Sus vidas, como las de Oskar, Ilidio o la de Ilario y su familia, transcurrían con tranquilidad en unos casos y con dificultades en otras, pero en paz, hasta que un día todo quedó consumido por las brasas. Ahora se dejan llevar, con la esperanza de encontrar un quehacer o tener al menos una pequeña parcela que cultivar para no depender totalmente de la asistencia. «Tal vez en Luwani nos den un trozo de terreno», suspira Iris.

El olor del humo, probablemente grabado a fuego en las pesadillas de todos estos refugiados, se hace más fuerte a medida que cae el sol. Aunque no tienen harina suficiente, Ilario, su familia y sus cinco hijos, invitan a los periodistas a cenar con ellos. Confían en que todo mejore. Y como la mayoría de los más de 1.800 nuevos vecinos de Luwani ponen de su parte para adaptarse a su nueva vida. Oskar, el chico que perdió a toda su familia, no puede ni pensar en volver. «Mozambique está lleno de matanzas, siempre hay enfrentamientos y la gente es asesinada y traicionada», escupe con rabia. «He prometido que nunca regresaré a mi país. Las experiencias que viví no me lo permiten. Haré de Malawi mi casa».

Se han asignado nombres ficticios a los entrevistados para proteger su identidad.

Este reportaje se ha realizado con la colaboración del Comité Español de Acnur (www.eacnur.org)

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/13/planeta_futuro/1468425753_198904.html

Imagen: http://ep02.epimg.net/elpais/imagenes/2016/07/13/planeta_futuro/1468425753_198904_1468518619_noticia_fotograma.jpg

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Venezuela: Unearte abre espacios para la investigación y producción de conocimiento

Venezuela/19 de julio de 2016/Fuente: Prensa Mppeuct

Habrán 59 ponencias escogidas entre las mejores de 200 presentadas en los centros de estudio con los que cuenta la universidad en todo el país, como es el caso de los estados Portuguesa, Mérida, Anzoátegui, Nueva Esparta y el Distrito Capital.

Del 25 al 29 de julio, la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) realizará varias actividades a propósito de la segunda jornada de investigación denominada Saberes y Creación Artística en la Soberanía Cultural, encuentro que permitirá mostrar la producción de conocimiento y el intercambio de saberes de esta casa de estudio, indicó este lunes el rector de Unearte, Néstor Viloria.

En entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias, informó que habrán 59 ponencias escogidas entre las mejores de 200 presentadas en los centros de estudio con los que cuenta la universidad en todo el país, como es el caso de los estados Portuguesa, Mérida, Anzoátegui, Nueva Esparta y el Distrito Capital.

Afirmó que la actividad servirá para dar a conocer la creación artística que se trabaja en la casa de estudio, que en mayo pasado cumplió ocho años de fundada por iniciativa del presidente Hugo Chávez, a quien se le rendirá homenaje el próximo 28 de julio, día de su natalicio.

«Estas jornadas de investigación son un espacio donde Unearte muestra su producción de conocimiento y su producción artística», señaló el rector.

La jornada de investigación también coincide con la realización del 22 al 31 de julio, en el eje cultural de Bellas Artes, de la Feria del Libro de Caracas.

Programación

Como parte de la programación, el lunes 25 de julio se realizará en la sede de Unearte, Caracas, un homenaje a la compositora venezolana Modesta Bor. A partir de las 2:00 de la tarde se desarrollará el foro Epistemología de las Artes: Las formas irreverentes del saber y a las 5:30 comenzará un concierto con la Orquesta Experimental de Jazz de la universidad.

El martes 26 de julio, desde las 5:30 de la tarde se llevará a cabo el foro Interculturalidad y descolonización: Pensamiento estético. Mientras que, el miércoles 27 será el foro La Función Poética: Metamorfosis de lo social.

Para el jueves 28 de julio está programada una muestra artística por parte de los grupos de danza contemporánea de Portuguesa, Caracas y Mérida.

Esta jornada finalizará con una Fiesta de los Saberes. En paralelo con todas las actividades, del martes 26 al viernes 29 de julio se dictarán los talleres de Perfeccionamiento en las Artes.

Prensa Mppeuct / AVN

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Educadores panameños convocaron a un paro de labores

Panamá/19 de julio de 2016/Fuente: hispantv

Educadores panameños convocaron a un paro de labores para protestar.

Docentes de todo el país se unieron a un paro de labores para exigirle al Gobierno panameño que aumente el porcentaje de inversión del Producto Interior Bruto (PIB) en educación. Según cálculos de los gremios que la convocaron, unos 45 mil educadores entraron en huelga.

Los manifestantes reclaman además que la actual gestión del Ministerio de Educación haya desconocido los acuerdos sobre aumentos salariales escalonados logrados durante la Administración pasada.

El tema ha generado críticas entre la sociedad, mientras las autoridades reiteran que los estudiantes deben seguir acudiendo a los planteles.

Una comisión de alto nivel designada por el presidente del país, Juan Carlos Varela, ha presentado propuestas a los docentes. Ninguna satisface las exigencias de los gremios.

La Dirigencia magisterial insiste en que continúa abierta al diálogo con el Gobierno panameño, a pesar de que junto a sus bases decidieron prorrogar la huelga por 72 horas.

Sara Morales Gallego, Ciudad de Panamá.

xsh/hnb

Fuente: http://www.hispantv.com/noticias/panama/282218/educadores-panamenos-huelga-salario-protesta

Imagen: http://metrolibre.com/images/2016/07-15/2016-07-18-cciap-califica-la-huelga-de-docentes-de-chantaje-36e-490594815.jpg

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Bolivia y Haití encabezan cifras de violencia contra niñas y adolescentes en la región

Bolivia y Haití/19 de julio de 2016/Fuente: paginasiete

Bolivia y Haití figuran como los países con los mayores índices de violencia contra niñas y adolescentes según un estudio global actualizado a mayo 2016 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El informe denominado «Niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe. Deudas de Igualdad” revisa los indicadores de educación, salud, maternidad y violencia en la población infantil y adolescente de la región.

Advierte que en América Latina y el Caribe se corre el riego de «afianzar en edades tempranas la naturalización de hechos de alta gravedad y con consecuencias irreversibles, como el feminicidio”.

El estudio realiza una revisión de datos estadísticos disponibles desde el 2003 hasta el 2014, y señala que, aunque una de las principales fuentes de información es la recopilación de estadísticas oficiales de denuncias, registradas en los servicios sociales, policía y hospitales, la violencia contra niñas y adolescentes «es muy poco denunciada, por lo que las cifras disponibles en los países de la región permiten dar cuenta únicamente de la punta del iceberg del real problema”.

Destaca que el 2014 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó que el porcentaje de mujeres de 15 a 19 años que declaraba haber sido víctima de violencia física «oscilaba entre 43% en el Estado Plurinacional de Bolivia y 10% en Jamaica, respectivamente”.

Según el estudio, la declaración sobre violencia física era superior a la de violencia sexual contra niñas y adolescentes, «la cual llegaba como máximo a 11% de las mujeres de este tramo etario en Haití y el Estado Plurinacional de Bolivia”.

En todos los países de América Latina y el Caribe, la información disponible muestra una fuerte asociación entre ser víctima de violencia física y sexual y la temprana unión conyugal de las mujeres, «la incidencia de ambos fenómenos es declarada en mayor grado por quienes tuvieron uniones antes de los 20 años”.

El informe subraya que además de la alta incidencia al interior de la familia, la escuela y los espacios públicos son lugares de exposición de las niñas y adolescentes a la violencia por su condición de mujeres.

En la escuela, «los niños varones sufren más robos y son más insultados, amenazados y agredidos físicamente… Sin embargo, las niñas y adolescentes están más expuestas a la violencia sexual y otras formas de violencia física”.

En los espacios públicos, las calles, las plazas, los parques y el transporte público son cada vez más riesgosos. Con base en información de las áreas metropolitanas de Bogotá, Ciudad de México, Lima y Santiago, el informe señala que «seis de cada diez mujeres, especialmente jóvenes y adolescentes, han sufrido actos de abuso o acoso sexual en el espacio público”.

En toda la región los datos disponibles muestran un escenario de alta incidencia de todas las formas de violencia física, sexual y psicológica, que se inicia tempranamente al interior del hogar y se extiende hasta la edad adulta.

El estudio advierte sobre «los enormes retos que tienen los países de América Latina y el Caribe para cimentar una cultura de igualdad y respeto que logre erradicar la violencia… por lo que urge generar políticas públicas en diversos planos, interviniendo frontalmente sobre la aceptación cultural de estas prácticas”.

Una medida que considera esencial es proteger a las niñas y adolescentes del matrimonio infantil y las uniones tempranas «por sus múltiples implicancias para su salud y su alta correlación con el padecimiento de violencia física y sexual”.

Fuente: http://www.paginasiete.bo/sociedad/2016/7/18/bolivia-haiti-encabezan-cifras-violencia-contra-ninas-adolescentes-region-103248.html

Imagen: http://www.wvi.org/sites/default/files/styles/article_full/public/region%20libre%20violencia%20rostros.jpg?itok=M3wvJBe_

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Educación de calidad y equitativa: el reto de Panamá

Panamá/19 de julio de 2016/ Fuente: prensalatina

(PL) Equidad, calidad, sostenibilidad son algunos de los conceptos de los que hoy adolece la educación en Panamá, una asignatura pendiente pese a los programas del actual Gobierno y del floreciente crecimiento económico del país.

Según cifras oficiales, entre 2001 y 2013, Panamá creció como promedio 7,2 por ciento anual, más del doble de los países de la región en su conjunto; sin embargo, la expansión de actividades en áreas claves generó una demanda de mano de obra por encima del nivel educativo de la fuerza laboral.

Realidad que dista mucho de responder a las necesidades de una economía que aspira a ser un referente de competitividad e innovación en el mundo, máxime cuando una encuesta de 2015 reveló que cerca de la mitad de las compañías locales reportaron dificultades para llenar sus vacantes con personal calificado.

Aunque en los últimos 15 años Panamá cuadriplicó los gastos en educación, la inversión pública en este sector es una de las más bajas de la región, y muestra de ello resultan el mal estado de algunos centros docentes, donde el 65 por ciento de las primarias son multigrados, y las más de mil aulas ranchos existentes en el país.

De acuerdo con datos estadísticos, el incremento en los gastos descansa básicamente en aumentos salariales, que el pasado año significó para los maestros 300 dólares mensuales más, solo la tercera parte comprometida, por lo que su reclamo integra el pliego de demandas ante un eventual paro general de labores.

Pero en el llamado a huelga, los maestros no solo reclaman el ajuste salarial aprobado por el anterior Gobierno menos de dos meses antes de las elecciones generales de 2014, sino también invertir anualmente el seis por ciento del Producto Interno Bruto en este sector.

«Necesitamos que todos los gremios docentes se sientan parte de lo que estamos haciendo para avanzar en esa revolución educativa, para transformar el sistema educativo», sostuvo recientemente el presidente panameño, Juan Carlos Varela, quien convocó a un diálogo nacional.

Encuentro que intenta definir un sistema de educación pública con visión de Estado, que cuente con la presencia de docentes, padres de familia y el Ministerio de Educación, con la mediación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Iniciativa que propone, además, la inclusión de la jornada única para que los niños permanezcan ocho horas en clases, la educación obligatoria hasta duodécimo grado y el fortalecimiento de la enseñanza técnica superior, entre otros temas de vital importancia para robustecer este sector, marginado y olvidado por años.

De acuerdo con Nivia Rossana Castrellón, miembro de la Unión Nacional de Centros Educativos Particulares, los puntos para revertir la problemática descansan en el acceso a una educación con equidad, calidad en los procesos de aprendizajes, fortalecimiento de la profesión docente y mejoras en la gestión administrativa y de inversión.

En su análisis, la especialista se refirió a los grandes contrastes que como sociedad enfrentan, en tanto «tenemos un Canal ampliado que constituye la oportunidad ideal para dar el gran salto hacia el desarrollo, pero contradictoriamente, uno de cada tres niños menores de siete años es pobre».

También tenemos un país, donde en la práctica solo dos de los que inician la primaria terminan luego en la Universidad, diferencias que en el caso de las comarcas indígenas suelen ser mayores, a pesar de que en ellas se concentra el peso más grande del crecimiento demográfico, apuntó Castrellón.

«Necesitamos un sistema educativo, donde el educador ocupe un puesto protagónico y se modernicen los procesos administrativos en aras de la eficiencia y la eficacia», sentenció.

En un comunicado emitido la semana pasada, el Partido del Pueblo afirmó que la situación actual refleja la crisis que afronta el Estado y las contradicciones que se producen en el marco de las políticas neoliberales implementadas en la nación tras la invasión estadounidense.

Y es que como expresara el economista y profesor universitario Rubiel Cajar, en entrevista con Prensa Latina, «hoy el modelo educativo panameño va en dos direcciones, y uno, sin lugar a dudas, es el de la privatización de la enseñanza».

Por lo pronto el futuro de Panamá, según vaticinó Castrellón, se decide en las aulas con más y mejor educación, porque como dijera el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, «el pueblo más feliz es que el tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos».

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=5074761&Itemid=1

Imagen: http://ep00.epimg.net/elpais/imagenes/2016/07/12/planeta_futuro/1468315476_153544_1468316150_noticia_normal.jpg

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Kiribati: Un país a punto de ser tragado por el mar

Kiribati/19 de julio de 2016/Fuente: lagaceta

Los habitantes del pequeño Kiribati son víctimas del cambio climático

Un día de invierno, una marejada arrasó con un dique oceánico cerca de la ciudad de Tarawa, en el remoto y bajo país insular de Kiribati, destrozando puertas y ventanas en el Hospital Betio, y lanzando arena y escombros al pabellón de maternidad.

El mozo Beero Hosea, de 37 años, apagó la electricidad y ayudó a cargar a las madres aterradas hasta una escuela cercana.

“Si la próxima está combinada con una tormenta y vientos más fuertes, ese será nuestro fin”, notó. “Va a cubrir a toda esta isla”.

Durante años, los científicos han estado pronosticando que gran parte de Kiribati podría ser inhabitable en cuestión de décadas, debido al cambio climático. Y por el mismo lapso, muchos aquí han prestado poca atención. Pero la marejada del invierno, conocida como marea rey, fue una escalofriante alarma.

“Nos impresionó”, afirmó Tean Rube, de la iglesia Kiribati Uniting. “Nos dimos cuenta de que el cambio climático es real”.

Subsistencia amenazada

Los países insulares en el Pacífico están entre los más vulnerables, física y económicamente, al cambio climático y a los eventos climáticos extremos, como inundaciones, terremotos y ciclones tropicales, alertó el Banco Mundial en un informe del 2013. Mientras las potencias mundiales sostienen reuniones cumbre para negociar tratados para reducir las emisiones de carbono, los habitantes de la pequeña Kiribati, una ex colonia británica con 110.000 habitantes, están debatiendo cómo responder antes de que sea demasiado tarde.

Gran parte de Kiribati, una colección de 33 atolones coralinos e islas de arrecife dispersas en una franja del océano Pacífico, más o menos del doble del tamaño de Alaska, no está a más de seis pies (1,83 metro) sobre el nivel del mar. Los modelos climáticos más recientes indican que los océanos del mundo podrían aumentar de cinco a seis pies para el 2100.

Esa perspectiva de suba en el nivel del mar y la intensificación de las tormentas “amenazan la existencia y la subsistencia de grandes segmentos de la población”, le dijo el gobierno a la ONU en un informe el año pasado.

Por ejemplo, la mitad del pueblo de Bikenibeu, con 6.500 habitantes, podría quedar inundado para 2050, debido al aumento en el nivel del mar y las tormentas, según el Banco Mundial.

En el estudio se expone el futuro de Kiribati con detalles apocalípticos. El agua arrasaría las rutas, paralizando la economía; los arrecifes coralinos degradados a causa del calentamiento del agua harían posible que olas más fuertes golpearan la costa incrementando la erosión, y trastocarían el suministro de alimentos que depende muchísimo de los peces a viven en los arrecifes. Las temperaturas más altas y los cambios en las precipitaciones incrementarían la prevalencia de enfermedades, como la fiebre del dengue.

Aun antes de eso, es probable que el aumento en los niveles del mar empeore la erosión, provoque escasez en las napas freáticas e incremente la intrusión salina a las reservas de agua dulce.

Emigración “digna”

En respuesta, Kiribati ha elaborado planes para cuando desaparezca. El gobierno ha promovido “la emigración con dignidad” y exhorta a los habitantes con capacidad para trabajar que consideren mudarse a otros países. Adquirió cerca de 6.000 acres (unos 24 kilómetros cuadrados) en Fiyi, un país insular a más de 1.000 millas (unos 1.600 kilómetros) de distancia, como refugio potencial. Fiyi es más elevada y tiene una costa más estable, por lo cual es menos vulnerable.

Anote Tong, un ex presidente que consiguió que se hiciera la adquisición en Fiyi, dijo que también tenía el propósito de ser un llamado de atención al mundo.

Sin embargo, hacer que un país completo empaque no es fácil, y podría no ser posible. Y muchos habitantes de Kiribati siguen siendo escépticos respecto de la necesidad de prepararse para una eventualidad que podría tardarse décadas todavía.

Los escépticos incluyen a los habitantes rurales (menos instruidos), a los de las islas exteriores (dudan de que puedan desarrollar las habilidades necesarias para sobrevivir en otros países) y a los cristianos (ponen más fe en la protección de Dios que en los modelos climáticos).

A medida que Tong se volvió una celebridad del cambio climático, al que invitaron a hablar en conferencias por todo el mundo, sus oponentes lo acusaron de ignorar los problemas en su país, como un elevado desempleo y elevada mortalidad infantil. Se burlaron de la adquisición de terrenos en Fiyi, por casi 7 millones de dólares, por considerarla un despilfarro; desestimaron su “emigración con dignidad”, y calificaron de alarmista lo que dice.

A Tong, dado que ya había estado tres periodos en el cargo, no se le permitió contender por la reelección este año, pero en las elecciones de marzo, la oposición derrotó a su partido. El nuevo presidente, Taneti Maamau, adelantó que planea cambiar las prioridades. “La mayor parte de nuestros recursos se desviaron al desarrollo relacionado con el cambio climático, pero, de hecho, existen problemas mayores, como la población, la salud de las personas, la educación del pueblo”, manifestó al Parlamento.

Ensayos e informes

La adquisición de terrenos en Fiyi no fue el primer esfuerzo para abordar el futuro peligroso de Kiribati. El Banco Mundial lideró el Programa de Adaptación de Kiribati, iniciado en el 2003, con el cual se ejecutaron planes para el manejo del agua de lluvia, se construyeron rompeolas costeros, se plantaron manglares y se instalaron sistemas para la captura de agua de lluvia. El Banco dice que con el proyecto, que costó 17.7 millones de dólares, se ha conservado agua dulce en Tarawa y se ha protegido una de las 710 millas de costa de Kiribati.

Sin embargo, el informe del 2011, encargado por el gobierno, pone en duda que el proyecto del Banco Mundial haya ayudado a Kiribati a prepararse para el cambio climático. Y, si bien los planes de los manglares y la administración del agua han ayudado, en un estudio del 2014 se dice que la primera ronda de rompeolas, hechos con sacos de arena, habían resultado ser contraproducentes y habían ocasionado mayor erosión.

“La adaptación es este gran esfuerzo prolongado, horrible y duro”, hace notar el principal autor del estudio, Simon Donner, profesor de geografía en la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver. “Es ingenua la idea de que una organización externa pueda llegar con dinero, experiencia e ideas a implementar algo con facilidad. Lo que necesitas es financiación sistemática y de largo plazo”.

Denis Jean Jacques Jordy, especialista senior en ambiente, en el Banco Mundial, reconoció hubo problemas con los primeros rompeolas, pero dijo que los subsecuentes, hechos de rocas, estuvieron mejor diseñados.

La pobreza limitante

No hay escasez de ideas para evitar el destino ambiental de Kiribati. La construcción que ha hecho China de islas artificiales en el mar de la China Meridional muestra la sofisticada tecnología en la ingeniería insular.

Sin embargo, tales medidas son financieramente poco realistas para un país pobre en recursos, como Kiribati. “No es que el lugar vaya a quedar completamente sumergido”, aclaró Donner. Y notó que, de hecho, algunas de sus islas habían aumentado de tamaño en los últimos años debido a la recuperación de tierras o a la dinámica costera natural. “Se trata de que vivir aquí se vuelve prohibitivo. Ese es el verdadero reto de Kiribati”.

La crisis paralela del agua dulce también se puede arreglar, a un costo. El agua potable es escasa en varias islas y el agua salada de las mareas altas se ha filtrado a algunos pozos. Muchos de los habitantes del sur de Tarawa, donde vive la mitad de la población del país, ahora recibe el agua potable exclusivamente de los tanques del agua de lluvia.

A los expertos les preocupa que, a medida que aumente el nivel del mar, habrá muchos más riesgos para las reservas frágiles de las napas freáticas de Kiribati; en tanto que con la próxima sequía se podría agotar rápidamente el suministro municipal y los tanques domésticos de agua de lluvia. Kiribati podría invertir en equipo de desalinización o traer agua potable en buques, pero se trata de un país que tiene un solo camino pavimentado.

“Todo se puede hacer”, dijo Doug Ramsay, gerente de la Cuenca del Pacifico en el Instituto de Investigación Acuífera y Atmosférica en Nueva Zelanda. “Pero será un ejercicio caro”.

¿Son refugiados?

Otra respuesta novedosa que está consiguiendo atención es la de aplicar la ley internacional sobre refugiados (fue elaborada después de la Segunda Guerra Mundial, en gran medida, para proteger a la gente que huyera a causa de la persecución política, religiosa o racial) a quienes se vean obligados a abandonar su casa debido al cambio climático.

En el 2012, Ioane Teitiota, un trabajador emigrante de Kiribati, solicitó asilo en Nueva Zelanda con el argumento de que no podía cultivar alimentos ni encontrar agua potable en su país debido a la intrusión marina. Su abogado, Michael Kidd, dijo que la distinción entre los refugiados ambientales y los políticos es arbitraria. “O eres un refugiado o no lo eres”, sentenció.

Los tribunales rechazaron el argumento y deportaron a Teitiota el año pasado. Kidd dijo que había apelado en la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos

No obstante, es posible que la emigración sea cada vez más importante. Tong dijo que esperaba preparar a su pueblo para movilizarse con programas de capacitación para el trabajo que cumplieran con los estándares que se reconocen en Australia y Nueva Zelanda. “La ciencia del cambio climático no es 100% precisa”, señaló en la entrevista. “Pero sabemos que, a la larga, nuestro pueblo tendrá que reubicarse, a menos que se asignen recursos, muy considerables, para mantener la integridad de la tierra.

Resignación y resistencia

Los habitantes de Buariki, un pueblo junto al mar, de chozas con techos de paja y enormes cocoteros, en la isla de Tarawa Norte, tienen cada vez más claras las amenazas costeras. Docenas de esas palmeras se han caído a lo largo de la playa debido a la erosión. El Banco Mundial estima que el 80% del pueblo, de unos cientos de metros de ancho, podría quedar sumergido en 2050.

Algunos pueblerinos dijeron que ya se resignaron a irse. “Nuestro gobierno ya tiene terrenos en Fiyi para la gente de Kiribati. Si hay más marejadas aquí, llevaran gente a vivir allá”, contó Kourabi Ngauea, de 29 años. “Pero depende del gobierno y si nos puede sostener”.

Otros no ven necesidad de irse. “Aquí es donde yo pertenezco”, expresó Aroita Tilamaen, de 76 años, mientras pelaba un coco en su patio. “Prefiero quedarme”.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/690477/medio-ambiente/pais-punto-ser-tragado-mar.html

Imagen: http://img.lagaceta.com.ar/fotos/notas/2016/07/17/tmb1_690477_201607161852080000001.jpg

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Colombia: 1.935 jóvenes de zonas rojas del país van a la universidad

Colombia/19 de julio de 2016/ Fuente: eltiempo

Buen rendimiento académico en el colegio y nivel económico les permitieron ser beneficiarios.

Desde que inició la primera versión de ‘Ser Pilo Paga’, en 2015, hasta el primer semestre de este año, cerca de dos mil jóvenes de escasos recursos, provenientes de municipios afectados fuertemente por la violencia, han tenido la oportunidad de ir a la universidad y su vida y la de sus familias ha sufrido un giro de 180 grados.

Cartagena del Chairá, Puerto Rico y San Vicente, en Caquetá; Villa del Guamuez, Puerto Asís y Orito, en Putumayo, y Tuluá, El Cairo y Riofrío en el Valle del Cauca son algunos de los municipios declarados como zona roja del país, donde viven algunos de estos estudiantes destacados.

En medio del proceso de paz que se está viviendo en el país y de la apuesta por acabar definitivamente la guerra, la educación debe fortalecerse como el arma principal para que niños y jóvenes que han crecido en medio de la violencia, tengan otras posibilidades de vida.

Alberto Cardona, vicerrector de Bienestar y Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Manizales, que actualmente tiene 62 pilos matriculados, afirma que “lo más importante para nosotros es tratar a todos los estudiantes por igual y fomentarles el deseo de crear empresa, de modo que cuando salgan de la universidad no vayan a repartir hojas de vida, sino que regresen a sus pueblos para crear empresa y generar empleo en la región”.

El 8,5 por ciento de los pilos de las dos versiones del programa asisten en este momento a la universidad. Muchos se han convertido en los primeros de sus familias que serán profesionales y por esa misma razón su perspectiva sobre la vida y su futuro les ha cambiado.

“Estamos formando a la nueva generación que llevará esperanza y desarrollo a sus regiones. Estamos formando a los futuros abogados que van a fortalecer nuestras instituciones y nuestra democracia, trabajando por la justicia del país y de sus regiones”, precisó la ministra de Educación, Gina Parody.

Entre las carreras más apetecidas por los jóvenes están las ingenierías, Medicina, Derecho y algunas administrativas. Dentro de cinco años, cuando estén egresados ya, podrán regresar a sus pueblos y ciudades y aportar al desarrollo socioeconómico de la región, generando más empleo, abriendo nuevos horizontes a su gente y, sobre todo, ayudando para que sus familiares estudien y tengan una vida diferente.

Más de 40 universidades públicas y privadas acreditadas acogen a estos 1.935 pilos. La Icesi, Javeriana y la del Valle de Cali; La Salle, Jorge Tadeo Lozano y la de Los Andes en Bogotá, y la Nacional y la Pontificia Bolivariana de Medellín son las que más pilos tienen.

Además de que ‘Ser Pilo Paga’ financia las matrículas y toda la carrera de los jóvenes –siempre y cuando mantengan un buen promedio académico, no pierdan ninguna materia y terminen en el tiempo estipulado–, le da tranquilidad a los padres de familia que no tienen el dinero para costear viajes, pasajes, arriendo y alimentación de sus hijos en otras ciudades, pues brinda auxilios semestrales para la manutención de los estudiantes.

El doctor Roberto Zarama, creador del programa, resalta que esta estrategia es muy importante porque le permite a estos jóvenes sin muchos recursos estudiar la carrera que quieren en la universidad que quieren, al igual que quienes tienen dinero para hacerlo.

“Nos llena de optimismo saber que estos jóvenes van a ser los mejores profesionales para el bien de Colombia”, concluyó Parody.

Fuente: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/jovenes-de-zonas-rojas-del-pais-van-a-la-universidad-/16647094

Imagen: http://images.et.eltiempo.digital/contenido/estilo-de-vida/educacion/IMAGEN/IMAGEN-16647173-2.jpg

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