Debido a la dosificación de información por parte de la institución castrense y a la defensa que ha hecho de un elemento presuntamente vinculado con los hechos, las familias de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos dejaron de confiar en que el Ejército está del lado de la verdad en la investigación del caso, dijeron ayer ante el presidente de la República.
Ayer, en la que constituyó la primera reunión del año entre padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos desde septiembre de 2014 y el titular del Ejecutivo, las familias hicieron un recuento de los agravios recibidos por parte del Ejército durante la anterior administración. Expresaron que, pese a que a inicios de esta administración estuvieron abiertos a posibles cambios e incluso aceptaron ingresar al 27 Batallón de Infantería, la falta de proactividad y exhaustividad para entregar información en poder de los militares y la defensa que ha hecho la Sedena del capitán José Martínez Crespo han hecho que pierdan la confianza en que el Ejército realmente esté de lado de la verdad.
“La institución militar no ha estado a la altura de la voluntad del Presidente de esclarecer el caso”, reclamó doña María Elena Guerrero.
En presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, del general secretario Luis Cresencio Sandoval, de la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, de la secretaria de Seguridad Pública Rosa Icela Rodríguez, del Fiscal Alejandro Gertz y del Subsecretario de Derechos Humanos Alejandro Encinas, así como de un representante del Poder Judicial, las familias consideraron, en voz de don Mario González, que “(con el Ejército) no estamos en la misma sintonía de ir hacia la verdad”.
Ante los funcionarios y los representantes de la ONU-DH, de la CIDH y del GIEI, don Epifanio Álvarez sentenció: “Queremos la verdad sea cual sea, pero ya no queremos que traigan de reunión en reunión sin resultados”.
Acompañados por representantes del Centro Prodh, Tlachinollan y Serapaz, los padres y las madres escucharon que el presidente refrendó la instrucción de que todas las instituciones cooperen en el proceso, incluyendo a las Fuerzas Armadas. Ratificó su idea de que la verdad no debilita a las instituciones, sino que las fortalece.
El presidente López Obrador concluyó señalando que la siguiente reunión será en marzo, en espera de que haya resultados concretos que informar.
Hoy por la mañana, durante la conferencia matutina del presidente, el secretario de la Defensa insistió en que no han ocultado información y añadió que habrá reuniones con los familiares de los desaparecidos las veces que se requieran.
También se adelantó que México está pidiendo la extradición de Israel del ex titular de la Agencia de Investigación Criminal. El secretario Marcelo Ebrard señaló que el proceso puede ser largo dado que no existe un tratado de extradición y que el acusado está solicitando asilo, pero que debido a la gravedad del delito de tortura se podría lograr que se de ese proceso.
«Es necesario reducir el nivel de ansiedad ante la posibilidad de contagios en las aulas, que pasa por un rápido proceso de vacunación del personal docente». El sindicato SUATEA reclama de esta forma el calendario de vacunación para los profesores asturianos, una reivindicación compartida por ANPE, que exige que estos sean considerados personal laboral esencial y, por lo tanto, «grupo prioritario en la segunda fase de la vacunación».
En realidad esta es solo una de las demandas de ambos sindicatos en este complicado arranque del segundo trimestre. ANPE pide un Plan de supervisión de ventilación de las aulas, refuerzo de los sistemas de calefacción en los centros educativos y la instalación de medidores de CO2 y de purificadores de aire con filtro HEPA. También campañas de realización de pruebas PCR o de antígenos entre los docentes, así como la dotación de mascarillas FFP2. Hablan también de la necesidad de instaurar la figura de la enfermera escolar.
Por su parte, SUATEA recuerda la dificultad de compatibilizar la prevención de contagios mediante ventilación con el mantenimiento de una temperatura adecuada y reclama información oficial sobre las oposiciones de Educación que deben celebrarse este año.
La alcaldía de la ciudad brasileña de Sao Paulo (sureste) autorizó hoy la reapertura, a partir del 1 de febrero, de las escuelas públicas y privadas de nivel primario para el ciclo lectivo 2021, aunque con apenas el 35 por ciento de ocupación de los espacios para evitar contagios de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19).
El secretario de Salud del municipio de Sao Paulo, Edson Aparecido, dijo en conferencia de prensa que la decisión se tomó luego de que el miércoles el Consejo de Educación del estado de Sao Paulo, el más afectado por la pandemia, determinó que un tercio de las actividades escolares mensuales deberá ser presencial.
Explicó que aunque el cuarto estudio serológico escolar indicó que «no hay evidencias suficientes de que niños de entre 4 y 14 años aumenten la transmisión de COVID-19», la ciudad de Sao Paulo resguardará a los profesores, trabajadores de la salud y alumnos que tengan riesgo para participar de las clases presenciales.
«Las familias, por el momento, deberán elegir si envían o no a los niños a las clases, sobre todo porque la presencia deberá ser rotativa porque está autorizado el 35 por ciento del uso de espacios comunes», dijo.
En tanto, el secretario de Educación de la ciudad de Sao Paulo, Fernando Padula, expresó en la misma conferencia que las autoridades «entienden que es un momento de mucho miedo e inseguridad en las familias», por lo que garantizó que las 4.000 escuelas primarias del municipio estarán adecuadas para el nuevo ciclo lectivo.
«Gradualmente necesitamos construir esta seguridad, mostrar que la escuela es necesaria y que los riesgos son pequeños», subrayó.
Las clases en Sao Paulo habían sido retomadas en forma facultativa en septiembre pasado, aunque solo para actividades extracurriculares y recuperación de alumnos que no pudieron alcanzar objetivos mediante las clases en línea desde sus casas.
Desde grandes empresas hasta pequeñas estiman que sus ventas se triplicaron en 2020.
Grandes empresas como La Curacao vieron incrementada su demanda desde noviembre de 2020.
Las computadoras portátiles (laptop) así como las tablets y todos los accesorios que se necesitan para hacer videollamadas son los artículos más buscados de los últimos meses, según reportan desde las grandes hasta las pequeñas empresas que comercializan estos productos.
“La demanda ha sido el triple de lo que teníamos antes”, afirmó Carmen de Pérez, encargada de la tienda Alfa Computadoras.
Las grandes marcas como La Curacao también vieron incrementada su demanda desde noviembre del año pasado cuando presentaron ofertas de hasta el 40 y 50 % en muchos de sus artículos relacionados con la tecnología durante las ofertas del conocido “viernes negro”.
Las clases virtuales y el teletrabajo, que se mantendrán durante 2021 para evitar contagios de COVID-19 han obligado a muchos salvadoreños a invertir en este tipo de máquinas, cuyos precios van desde los $250 los más cómodos y sobrepasan los $2,000 en el caso de las máquinas más especializadas.
De acuerdo a De Pérez, los clientes buscan sobre todo computadoras portátiles que tengan acceso a una cámara de video y un sistema de audio completo pues son las características básicas para estar en comunicación ya sea en el colegio o en el trabajo.
Otros han buscado reparar las máquinas que tenían en desuso. “Vienen muchas personas buscando que les reparemos las computadoras que ya tenían”, afirmó De Pérez, quien agregó que la mayor demanda se vio cuando se reactivó la economía, luego de un largo confinamiento que obligó a muchos negocios a cerrar.
Y paralelo a la venta de computadoras también ha crecido el comercio de muebles de oficina.
“La gente busca muebles pequeños que se adapten a sus casas”, dijo Javier Santos, encargado de la empresa El Salvador Tecnología y Muebles de Oficina, donde también se ofreces computadoras.
Santos afirma, además, que las personas han tenido una transición de su forma de compra en línea pues antes de la pandemia, muy pocos querían comprar en línea y preferían palpar las máquinas por sí mismos para verificar todas las características. Pero una vez la pandemia confinó a todo el país su empresa vio incrementada la demanda en línea de computadoras, lo que les hizo trabajar aun más en el envío a domicilio y las garantías de sus productos.
Las redes sociales también muestran una amplia oferta de productos tecnológicos y accesorios así como escritorios y mesas para apoyar las máquinas.
Los datos del Banco Central del Reserva que registra las importaciones de todo estos productos no muestra un incremento exponencial en el ingreso de estas máquinas, pues sus partes son tan diversas que pueden clasificarse de distinta forma en cuanto a sus códigos arancelarios.
Sin embargo, en el grueso del costo por importación de máquinas para tratamiento y procesamiento de datos y sus unidades se puede decir que en 2019 el país importó un total de $99,889,778.56 en estos equipos y para 2020 esta compra bajó a $87,137,164.69.
Sin embargo, Miguel Avolevan, representante de la empresa StarShip, que comercializa productos en línea, estima que la importación de laptops desde su empresa aumentaron un 80 % respecto a hace un año.
Además estima que aumentó un 70 % la importación de repuestos y accesorios (pantallas, teclados, baterías, entre otros) pues muchos de los talleristas que trabajan con ellos demandaron muchos más productos para reparar máquinas de sus clientes.
Y las cámaras web, que son necesarias para las reuniones laborales o para los niños en sus clases virtuales, han crecido un 60 %, según los cálculos del empresario.
“Los padres de familia que tienen más de un hijo han requerido de una o varias máquinas más para poder salir con su trabajo y con las clases de los hijos”, afirmó.
Para la empresaria Carmen de Pérez, de Alfa Computadoras, esta tendencia se mantendrá a lo largo del año y traerá consigo otras necesidades como programas de protección de menores de edad y datos.
Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/crece-demanda-laptops-computadoras-clases-virtuales-teletrabajo/794918/2021/
La Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing inauguró este miércoles el Centro Nacional de Desarrollo de Profesores de Español y Portugués.
La nueva entidad tiene como objetivo proporcionar a los docentes de español y portugués de China una plataforma de intercambio a nivel nacional en la que se llevarán a cabo actividades como seminarios, talleres, conferencias e investigación conjunta entre distintas instituciones académicas, con el fin de mejorar la calidad pedagógica y promover el desarrollo profesional de los educadores.
El centro nace en el contexto del estrechamiento de los vínculos con los países de habla hispana y portuguesa y el consiguiente auge de la enseñanza del español en China, donde hay ya más de 100 universidades que imparten español como carrera y más de 40 que enseñan portugués. El 90 por ciento de estos programas se crearon después del año 2000, por lo que es necesario darle un apoyo sólido a este crecimiento acelerado en términos de profesorado, señaló Zhao Gang, vicerrector de la institución educativa.
Entre los asistentes al acto inaugural hubo decanos, catedráticos, profesores jóvenes y estudiantes graduados y activos, quienes opinaron, desde diferentes perspectivas y en modalidad presencial o telemática, sobre el desarrollo del profesorado de español y portugués de China.
Un caso en Brasil evidencia la persistencia de intolerables casos de abuso de los derechos humanos.
La mirada sobre la esclavitud ha adquirido notoriedad en los últimos años a partir de los ataques a figuras de esclavistas que, como se ha analizado largamente, no pueden ser juzgados bajo la ética y las normas del presente. Que el tráfico de esclavos fue un capítulo aterrador, nefasto y aún no superado es una cuestión siempre digna de revisitar, aunque asumiendo ese principio de extemporaneidad que lo sitúe en su perspectiva histórica. Lo que sí requiere una mirada muy exigente del presente es la herencia viva de la esclavitud que perdura entre nosotros. Mucho más extensa de lo que se suele considerar y con tentáculos enormes en todos los contextos.
El rescate de Madalena Gordiano, una brasileña captada por una familia del Estado de Minas Gerais cuando apenas tenía ocho años y pedía limosna, en cuyo seno ha servido casi 40 años como criada sin sueldo, sin derechos, sin educación e incluso explotada económicamente como un activo bajo su propiedad, debe remover conciencias. Y abrir debates.
Gordiano, que al ser liberada en noviembre tras la denuncia de un vecino tenía 46 años y se expresaba con dificultad, es un símbolo del legado de la esclavitud que pervive en Brasil, el último país americano en abolirla después de 350 años de una explotación que dejó una herencia aún insoportable. Se trata de un caso extremo que está en manos de los jueces, pero nos recuerda que la explotación a personas sin recursos —especialmente si son mujeres— y sin el poder que da la raza blanca corroe nuestro universo.
En Brasil, los negros y mestizos, herederos de los africanos, constituyen el 56% de la población, pero su esperanza de vida, sus ingresos, su formación y seguridad es sensiblemente menor a la de la población blanca. El 75% de las víctimas de asesinato son negros o mestizos. En los últimos 25 años, en Brasil han sido rescatadas 55.000 personas de trabajos esclavos, labor más complicada en el caso de las criadas.
La desigualdad a la que condujo el esclavismo y que pervive en la actualidad forma parte de los debates abiertos en el continente americano, desde las protestas del Black Lives Matter en Estados Unidos a la mencionada ofensiva contra las estatuas esclavistas. Pero la fenomenología del abuso de derechos básicos con sabor a esclavitud del siglo XXI es plural y en muchos casos no tiene que ver con un componente racista, desde los niños soldados hasta la explotación sexual o trabajos forzosos de distinta índole. La línea de avance que une el Renacimiento, la Ilustración, la Declaración Universal de Derechos Humanos y otras conquistas más recientes tiene todavía recorrido por delante, incluso en los países más avanzados. No cabe complacencia de ninguna clase.
Cuando conocí a Ahmed, estaba en un cuarto solo y encadenado. Su cuerpo estaba marcado por las palizas que le habían dado. No sabe cuántos años tiene, pero probablemente tiene 10.
La escuela en la que lo encontré es una de las 23 instituciones islámicas en Sudán, conocidas como khalwas, que filmé encubiertamente durante un período de dos años, empezando a comienzos de 2018.
Fui testigo y filmé a muchos niños, algunos de apenas 5 años, que recibían severas golpizas, rutinariamente encadenados y recluidos sin comida o agua por los jeques, u hombres religiosos, encargados de las escuelas.
Algunos de los niños que no aparecieron en nuestro documental me dijeron que habían sido violados o sometidos a otras formas de abuso sexual.
FUENTE DE LA IMAGEN,JESS KELLY/BBC
Hay unas 30.000 khalwas en todo el país, según datos del gobierno sudanés. Reciben dinero del gobierno y de donantes privados tanto de Sudán como alrededor del mundo.
A los niños se les enseña a memorizar el Corán. Debido a que no cobran nada, las familias las consideran una alternativa a la educación tradicional, especialmente en las aldeas remotas donde no hay escuelas administradas por el gobierno. Los estudiantes son internos y sólo regresan a sus hogares durante las festividades.
FUENTE DE LA IMAGEN,JESS KELLY/BBC
Para muchos, estas escuelas que han operado durante generaciones son elementos centrales de la cultura sudanesa y son vistas como parte de la identidad nacional.
Sin embargo, en años recientes, los videos de niños golpeados han sido compartidos ampliamente en las redes sociales y se han publicado historias en los medios locales sobre jeques acusados de violación en las khalwas.
Los medios, el gobierno y hasta las organizaciones de derechos humanos han ignorado las denuncias.
Quise revelar lo generalizado que es el abuso y darles una voz a estos niños que no tienen la oportunidad de compartir sus historias.
Hasta yo tuve mis propias experiencias. Como adolescente, asistí a una khalwa. Cada día era un suplicio para tratar de evitar recibir una golpiza de los maestros.
Sabía que me pelearía con amigos y familia por esta investigación, pero la historia había que contarla. En el camino algunas de las personas que entrevisté me acusaron de ser parte de un «complot occidental para atacar a la educación religiosa».
FUENTE DE LA IMAGEN,JESS KELLY/BBC
Pie de foto, Fateh Al-Rahman Al-Hamdani
Cuando contacté a la BBC, ya había estado varios meses filmando encubiertamente por mi cuenta. Una de las primeras khalwas que visité se llamaba Haj el-Daly, donde me dijeron que se habían perpetrado abusos.
Entré en la mezquita de la escuela con todos los demás durante las oraciones de mediodía y filmé secretamente con mi teléfono.
Cuando me arrodillaba, escuché un sonido metálico. Mi corazón se detuvo. Levanté la mirada y enfrente vi que los niños tenían grilletes en las piernas. Estaban encadenados como animales.
Concluidas las oraciones, los niños salieron arrastrando los pies. Pero cuando yo salía, escuché gritos violentos y llantos reprimidos.
FUENTE DE LA IMAGEN,JESS KELLY/BBC
Los sonidos me guiaron a un cuarto de estudio con poca luz, donde encontré a un niño llorando calladamente, con sus piernas juntas encadenadas. Empecé a filmar secretamente lo que veía.
Este era Ahmed. Me dijo que quería regresar a casa. Intenté tranquilizarlo, pero podía escuchar las voces de los jeques acercándose, así que dejé de filmar y me fui de la khalwa.
Pero regresé al día siguiente para poder revelar más de lo que pasaba allí.
Cuando estaba filmando con mi teléfono, me di cuenta de que un estudiante mayor me miraba. Salió súbitamente y regresó un poco más tarde con el jeque encargado de la escuela.
El jeque me gritó, preguntándome por qué estaba filmando a los estudiantes. Logré salir rápidamente por la puerta hasta la calle.
La administración de Haj el-Daly le dijo a la BBC a partir de entonces que hay un nuevo jeque encargado de la escuela y que las golpizas y el encadenamiento han cesado.
Recuerdos de mi propia khalwa
Regresé a casa perturbado. Si el enfrentamiento con el jeque se hubiera agravado, nadie sabría dónde estaría.
Pero también estaba traumatizado por lo que vi. Me trajo recuerdos de mi propio paso por una khalwa cuando era adolescente, donde las golpizas eran cosa común, aunque no encadenaban a nadie.
Anticipaba con tanto entusiasmo mi primer día en esa khalwa cuando tenía 14 años. Me probaba mi jalabiya -la vestimenta tradicional- y esperaba impacientemente la mañana.
Pero muy pronto me di cuenta de que algo no andaba bien. Noté que los otros niños parecían atemorizados por los jeques y los maestros.
El abuso empezó en las sesiones vespertinas. Si estábamos soñolientos o cerrábamos los ojos, el jeque nos azotaba. Eso sí que te despertaba.
Me quedé en la khalwa como un mes, aguantando muchas golpizas. Cuando regresé a casa, le dije a mis padres que no quería volver, aunque no podía confesarles el abuso que había sufrido. No estaban contentos con que yo interrumpiera mis estudios, pero no me forzaron a regresar.
Después del altercado con el jeque encargado de Haj el-Daly, tuve dificultades para recuperar mi confianza y seguir filmando en las khalwas.
Llevé mis pruebas al grupo Reporteros Árabes de Periodismo Investigativo (ARIJ, por sus siglas en inglés), quienes me pusieron en contacto con el Servicio Árabe de la BBC. A partir de entonces, todo cambió.
Mi editor en Londres me asignó un productor, Mamdouh Akbik. Él es sirio y yo soy sudanés, y aunque ambos hablamos árabe, nuestros dialectos son muy diferentes. Pero no pasó mucho tiempo antes de que trabajáramos juntos muy bien.
Planeamos qué khalwas investigaríamos, recopilamos evidencia y hablamos sobre seguridad y logística. Pero el momento crucial fue cuando recibí equipos de grabación encubierta. Eso me dio confianza para continuar con mi trabajo.
Sudán es un país extenso, que abarca montañas, el mar Rojo y amplios desiertos. Durante la investigación, debí haber atravesado más de 4.500 kilómetros del territorio, casi todos en autobús.
Conocí familias cuyos hijos habían sido muy maltratados. En algunos casos habían muerto mientras estaban internos y era difícil establecer la causas de sus muertes.
FUENTE DE LA IMAGEN,JESS KELLY/BBC
Pie de foto, Fátima ha entablado una demanda contra la escuela a la que asistió su hijo.Los jeques ostentan tanto poder e influencia en sus comunidades que es raro que las familias los denuncien. Los casos que logran llegar ante los tribunales se dilatan tanto que las familias se dan por vencidas. O terminan aceptando algún tipo de compensación.
La dura batalla legal contra los jeques por las familias que se ve en nuestro documental es la excepción, no la regla. Muchas familias sinceramente creen que los jeques quieren lo mejor para sus estudiantes y si se cometen «errores», es la voluntad de Dios.
Mi propia familia comparte esas creencias y tuve que mantener en secreto mi investigación. Eso resultó ser particularmente difícil cuando visité una khalwa en nuestra localidad, en Dafur del Norte, donde muchos de mis parientes todavía viven.
Después de que se publicó el documental, me expulsaron de un grupo familiar de WhatsApp. Pensé que al menos querrían hacerme preguntas o debatir conmigo; en cambio me trataron como un extraño.
Pero recibí llamadas de mis padres, quienes me dijeron que me apoyarían, aunque estaban preocupados por mi seguridad. Sentí alivio de que mi familia fuera tan comprensiva.
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La reacción al documental
El documental ha tenido un gran impacto en Sudán. Las familias en el centro de nuestra investigación han estado inundadas de ofertas de apoyo financiero, legal y emocional de parte de gente en sus comunidades locales y alrededor del mundo.
Ha habido clamor en las redes sociales, con llamados para cerrar las khalwas, mientras que otros dicen que nuestro documental es un ataque al islam y acusan a la BBC de propaganda antiislámica.
Pero hay una voz poderosa que ha relucido por su lenta respuesta: el gobierno de transición de Sudán, que en el último año ha estado hablando de reformar las khalwas.
En nuestra cinta, el ministro de Asuntos Religiosos, Nasreddine Mufreh, declaró que no habría más «golpizas, tortura, violación de los derechos humanos o los derechos de los niños de ninguna clase».
Tras el lanzamiento del documental, el gobierno sudanés dijo que abriría procesos contra todas las escuelas en las que la BBC filmó.
También emitieron una ley prohibiendo golpear a los niños en instituciones educacionales y cortaron el financiamiento de las khalwas mientras hacen una revisión de las escuelas.
Algunos de esos procesos son señales de que Sudán está lidiando con los fantasmas de su pasado reciente, pero la presencia de miles de niños encadenados y abusados en khalwas continúa creando problemas para el país.
Que el gobierno tome medidas será una prueba de su voluntad para desafiar a las poderosas instituciones religiosas en Sudán.
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