Por: Fernando Díaz Naranjo
La docencia debería contar con el reconocimiento de cualquier Estado para otorgarles las herramientas suficientes para su mejor práctica, como, un salario digno, sin embargo, México es uno de los países en donde es mal pagada.
La docencia es una de las profesiones más nobles, honrosas y con una gran trascendencia para el adecuado desarrollo de cualquier nación, ya que su esencia es la formación de jóvenes que se desarrollarán en múltiples ramas como: la ciencia política, el derecho, las ciencias, la filosofía, la literatura, los idiomas, las artes, entre muchas más y que constituyen la fortaleza de la sociedad.
La docencia es a su vez una gran responsabilidad, ya que forma a las generaciones que vienen atrás de nosotros. La docencia no solo es conocer una determinada temática con amplitud teórica, es conocerla en su caso, en la práctica; la docencia significa no solo las horas de clase, la preparación del curso, la delimitación de los parámetros de evaluación, la revisión de trabajos y la asignación de calificaciones sobre exámenes, la actualización y la preparación constante, así como los mecanismos determinados que le permitan a las y los alumnos acreditar la materia.
Esta profesión debería contar con el reconocimiento real de cualquier Estado para otorgarles las herramientas suficientes para la mejor práctica de la docencia, entre ellas, un salario digno, sin embargo, México es uno de los países en donde la docencia es mal pagada.
Países como Suiza los maestros de educación primaria reciben un salario promedio anual de entre 50 mil a 60 mil dólares; en Noruega los maestros de educación secundariapueden percibir entre 50 mil hasta 80 mil dólares anuales. En Alemania los salarios de los docentes, por ejemplo, están entre 70 mil a 100 mil dólares anuales.
De acuerdo con el Programa Nacional de Educación Superior 2026-2030 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) alrededor del 70% de las y los docentes de educación superior (universitaria) viven en situación de precariedad laboral. Me explico.

La precariedad laboral debe entenderse como el deterioro continuo de determinadas condiciones de trabajo tales como inestabilidad en el empleo docente, falta de determinadas prestaciones, bajos salarios, entre otros.
Estos factores traen como consecuencia que múltiples docentes se vean en la necesidad de emplearse en otras actividades que, en muchos casos no están relacionados con la docencia, lo que invariablemente merma en el trabajo docente o de plano terminen por no dedicarse a ella.
Asimismo, los recortes presupuestarios que enfrentan las universidades públicas es otra limitante, por ejemplo, para contratar a personas docentes de tiempo completo o bien, que puedan además dedicarse a la investigación, elemento fundamental de cualquier universidad.
También, es importante señalar que diversas reformas educativas priorizan más aspectos de cantidad que calidad lo que deriva en la contratación de profesoras y profesoras de medio tiempo.
Otro aspecto es la movilidad de las y los docentes por más esfuerzos que hagan las universidades por atraer o bien retener a buenas personas profesoras. Esta movilidad deriva principalmente por condiciones económicas.
Como podemos observar esta precariedad laboral en nuestras instituciones de educación superior (con énfasis en las universidades públicas) tiene un impacto directo en la calidad de la educación de nuestro país.
Ante este panorama resulta impostergable que las autoridades educativas, así como las gubernamentales aborden con seriedad esta problemática. La inversión educativa es una inversión de un mejor país, de una mejor sociedad que, al final, nos hará crecer y desarrollarnos en múltiples disciplinas para que nuestro país tenga un crecimiento importante.
https://lasillarota.com/opinion/columnas/2026/5/3/la-precariedad-laboral-de-las-los-docentes-de-la-educacion-universitaria-597226.html






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