Panamá/08 de agosto de 2017/Fuente: Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación
El BannabaFest invita a cineastas y estudiantes de todo el mundo a inscribir obras que aborden temas como medio ambiente, educación, pueblos originarios, afrodescendientes, migración, niñez, vejez, calidad de vida, salud, mujeres, memoria, agua, género, identidad sexual, entre otros.
La palabra “bannaba” significa “más allá” en la lengua tradicional guna, y es el origen de la palabra Panamá. Es con un guiño a los pueblos originarios del país que se anuncia el primer Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de Panamá, intitulado BannabaFest.
El Festival se celebrará en la Ciudad de Panamá del 23 al 27 de octubre de 2017, y es impulsado por el Centro de Imagen y Sonido (CIMAS) y la Universidad Especializada de las Américas (UDELAS), como parte del programa Cultura en Movimiento.
El BannabaFest convoca a un concurso de videos en las categorías Ficción, Documental y Corto Estudiantil. En ese sentido, invita a cineastas y estudiantes de todo el mundo a inscribir obras que aborden temas como medio ambiente, educación, pueblos originarios, afrodescendientes, migración, niñez, vejez, calidad de vida, salud, mujeres, memoria, agua, género, identidad sexual, entre otros. En complemento se brindarán charlas relacionadas con los Derechos Humanos.
La competencia del festival está abierta a todos los géneros, formatos y duraciones, realizados desde 2015 a esta fecha. Un jurado de especialistas otorgará premios a los mejores filmes, que recibirán los siguientes premios en cuatro categorías.
Premio Bannaba a Mejor Ficción, diploma y USD 5000.
Premios Bannaba a Mejor Documental, diploma y USD 5000.
Premio Especial del Jurado, diploma y USD 3000.
Premio Ricardo J. Alfaro a Mejor Corto Estudiantil de cualquier género, diploma y USD 2000.
La inscripción y recepción de las obras quedan abiertas hasta el próximo 22 de septiembre a las 17 horas, aquí.
Para saber más, entre en contacto:
Bannaba Fest
Universidad Especializada de las Américas, a/c CIMAS
Avenida Diógenes de la Rosa
Apartado 0834-1925 Ancón, Albrook
Panamá 0834, República de Panamá
México/07 agosto 2017/Autor: Guillermo Villaseñor García/Fuente: Biblioteca Clacso
En este libro, referido a la Función Social de la Educación Superior en México, Guillermo Villaseñor profundiza y actualiza las reflexiones que inició hace varios años, al publicar su obra La Universidad pública alternativa (1994). Su nuevo libro es extremadamente oportuno, ya que las circunstancias en que se encuentra el país y, sobre todo, los efectos que éstas han tenido en las Instituciones de Educación Superior (IES) lo estaban exigiendo con urgencia.
Para leer, descargue aquí: http://biblioteca.clacso.edu.ar/Mexico/dcsh-uam-x/20170524030753/pdf_676.pdf
Revista. Crítica y Emancipación.
ISSN 1999-8104
CLACSO.
Buenos Aires.
2008
Sumario Editorial
• Dos momentos del pensamiento social latinoamericano
La Constituyente boliviana: espacio de disputa hegemónica
•Empate catastrófico y punto de bifurcación (Álvaro García Linera)
• Análisis de la nueva Constitución Política del Estado (Raúl Prada Alcoreza)
Cultura y política en América Latina
• Cultura e democracia (Marilena Chaui)
• Las poéticas colonizadas de América Latina (Eduardo Subirats)
• Los Andes: la metamorfosis y los particularismos de una región (Heraclio Bonilla)
Diálogos latinoamericanos
• Tomás Moulian. Itinerario de un intelectual chileno. Entrevista de Emir Sader, Juan Carlos Gómez Leyton y Horacio Tarcus
Perspectivas
• El pensamiento tibio. Una mirada crítica sobre la cultura francesa (Perry Anderson)
Revistas de Nuestra América
• A cuarenta años de Pensamiento Crítico (Fernando Martínez Heredia)
Lecturas críticas
• Las promesas del proyecto decolonial o las cadenas de la esperanza. A propósito de La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial de Walter D. Mignolo (Marcel Velázquez Castro)
Documentos
• Desafíos de las ciencias sociales en América Latina hoy. A propósito del discurso del presidente Correa (Jorge Rovira Mas)
• Discurso de Rafael Correa: 50º Aniversario de FLACSO
Daniel Chávez. Hernán Ouviña. Mabel Thwaites Rey. [Editores]
Sergio Arconada. Karina Arévalo. Javier Biardeau. Atilio A. Boron. Ana Esther Ceceña. Reinaldo Iturriza. Claudio Katz. Claudia Korol. Edgardo Lander. Miguel Mazzeo. Juan Carlos Monedero. Nildo Ouriques. Isabel Rauber. Maristella Svampa. Marco Teruggi. Zuleima Vergel. Raúl Zibechi. [Autores de Capítulo]
ISBN 978-90-70563-59-2
CLACSO. IEALC. TNI.
Buenos Aires. Ámsterdam.
Julio de 2017
Desde marzo de 2017, en un contexto de agravamiento de la polarización política en Venezuela y a partir de la publicación de entrevistas, pronunciamientos colectivos y declaraciones públicas de académicos y militantes políticos y sociales, la izquierda latinoamericana está inmersa en un profundo y pasional debate sobre el presente, el pasado y el posible futuro del proceso bolivariano. Las ideas expuestas en este dossier demuestran que alguien puede ser defensor del proceso bolivariano y crítico de algunas de sus limitaciones o errores más evidentes; o ser crítico del gobierno y al mismo tiempo defensor de las muchas conquistas y logros del mismo proceso. El objetivo de la presente publicación es contribuir a crear un espacio de debate que permita superar la lógica defensiva y en gran medida sectaria que define al actual clima de discusión en la izquierda latinoamericana. Ello implica reflexionar sobre opiniones y datos que se perciben como contrarios o equivocados, procurando un intercambio de saberes relevantes y fructíferos sin intentar avasallar a quien no comulgue con las ideas propias.
06 Agosto 2017/Fuente:La Capital /Autor: Matías Loja
Pase al frente», le dijeron; y el alumno se sentó en una sillita que provocaba vértigo, frente a un tribunal que iba a calificar su lección. No lucía nervioso, pero por las dudas se llevó unos papelitos con unos apuntes tipo «machetes» para no perder el hilo de su exposición: tenía por delante 30 minutos de reloj clavados y era mucho lo que había para desarrollar. Mientras el alumno disertaba sobre los adolescentes, la escuela y la cultura digital, a sus espaldas el aula comenzaba a resquebrajarse hasta caer a pedazos.
Pero el alumno no era otro que el sociólogo Marcelo Urresti, el salón de clases era el escenario del cine y teatro Arteón, y la lección formaba parte de un juego. El original formato de simulación de un tradicional examen oral inauguró un ciclo de conferencias llamado «Pase al frente», organizado por el proyecto Nuevo Mundo Educativo (NME). «Adolescentes, entornos de comunicación/aprendizaje y escuela media: encuentros, diferencias y disputas», fue el nombre de la exposición que brindó Urresti en Rosario. Las posibilidades de la experiencia autodidacta, la brecha entre docentes y alumnos; y el rol socializador de la escuela frente a un cultura que tiende a atomizar el consumo fueron algunos de los ejes de la charla del docente e investigador de la UBA y de Flacso. Si bien destacó la expansión en el acceso a las redes digitales, advirtió que ello no implica la eliminación de desigualdades. Y afirmó: «Si eso la escuela no lo compensa no podemos pensar en un sociedad democrática o igualitaria a futuro».
A lo largo su «lección», Urresti desarrolló cómo los adolescentes de hoy se ven atravesados, por primera vez en la historia, «por un conjunto de repertorios, saberes, información y datos que les otorgan una creciente autonomía». Un entorno cambiante plagado de novedades efímeras. «Cuando aparecieron los blogs —recordó— hubo muchos críticos culturales y especialistas en comunicación que dijeron que la educación iba a cambiar definitivamente y que incluso se acababa el periodismo. El periodismo no terminó y la tasa de mortalidad de los blogs es más o menos del 97 por ciento».
Al tiempo que corría la disertación de Urresti en el escenario del Arteón, a sus espaldas una pantalla mostraba un video que se repetía en loop. La imagen era un típico salón de clases —bancos, sillas y pizarrón— pero que con el transcurrir de los segundos comenzaba a derruirse. Primero las paredes, después el techo. Mientras Urresti contaba que los adolescentes desarrollan su experiencia y forma de relacionarse con el mundo a través de las redes digitales, en la pantalla del fondo la vieja escuela comenzaba a desplomarse.
«Las jóvenes generaciones —continuó el sociólogo— empiezan a gestionar sus propios proyectos de vida adulta y el aterrizaje en el mundo de la autosocialización en un contexto comunicativo cambiante», especialmente «en una población que no tiene una experiencia previa de lo que fue el mundo antes de internet».
Así, la cultura digital abrió una serie de cambios cada vez más vertiginosos que, a su entender, deberían habilitar un debate sobre el rol que le cabe a los docentes y a la institución escolar. «Buena parte de la escuela —continuó— se basó sobre la escasez de información existente en la sociedad. El monopolio y su autoridad dependían de esa característica, pero en nuestros días es claro que ese monopolio está siendo discutido. Aparecen muchísimas fuentes de información dispersas que no sólo cuestionan la escuela, sino a los docentes».
Urresti dio el ejemplo de los tutoriales de YouTube para explicar cómo, si antes alguien quería aprender una destreza dependía del saber de un experto, hoy esos videos son redes de colaboración que generan un canal de aprendizaje alternativo. Redes de «autoformación» que permiten que «el autodidacta de nuestros días tenga muchas más probabilidades de salirse con la suya que el de épocas anteriores, porque las redes digitales lo acompañan».
La brecha
De todas formas, y sobre la distancia entre maestros y alumnos ante la cultura digital, indicó que «ya se están incorporando a las escuelas nuevas generaciones de docentes y con el paso del tiempo esa brecha generacional va a empezar a mitigarse, en la media que los docentes jóvenes traen incorporadas estas cuestiones y las tratan de sumar con fines pedagógicos dentro de las aulas». Aunque igual la escuela tendrá que combinar «de la manera más inteligente, esas dos culturas: la letrada tradicional y la digital». En este punto, alertó que, más allá de sus beneficios, la cultura digital «también tiene muchísimas contraindicaciones desde el punto de vista educativo». Y que la escuela, «si tiene por objetivo lo educativo, va a tener que discutir los elementos antieducativos de la cultura digital, que son muchos y peligrosos».
Ante un escenario donde el avance de lógicas de mercado y discursos publicitarios piensan a los sujetos como meros consumidores, sostuvo que «a la escuela le queda renovar la garantía de lo público». Explicó que en otras épocas la televisión, si bien no era educativa desde lo escolar, lo era desde el punto de vista socializador, porque planteaba a una variedad enorme de personas estímulos comunes: los integrantes de una familia viendo un mismo programa de televisión. «En nuestros días esos estímulos comunes tienden a desaparecer, cada cual puede construir su propia memoria, hacer lo que quiere y hasta dos hermanos de una misma generación tener una experiencia informativa distinta. Eso desde lo educativo es muy complicado, porque tiene una lógica privatista y atomizante», apuntó el especialista.
Para Urresti, en este marco la escuela «tiene el rol, como decía un mandato de la Unesco y que citaba Juan Carlos Tedesco, de enseñar a vivir juntos, porque hay cuestiones que tienen una entidad pública más allá de las partes, y si eso no lo hace la escuela estamos en un problema, porque los medios masivos no hacen eso y la familia hoy tampoco lo hace».
Pese a los avances tecnológicos, advirtió que el de las redes digitales «de ninguna manera es un sistema compensador o distributivo, simplemente es un sistema de amplitud de acceso». Y cerró: «Si la escuela no lo compensa no podemos pensar en un sociedad democrática o igualitaria a futuro».
Una transformación que cambió los modos de ser niños y adolescentes
En su disertación en Rosario, Urresti hizo hincapié en la aparición de las nuevas herramientas tecnológicas y las dividió en objetos de primera generación ya casi caduca (notebook y cámaras digitales), una segunda generación (smart TV, teléfonos inteligentes «que son microcomputadoras de mano» y hasta electrodomésticos que se pueden manejar desde los celulares), y una tercera generación (drones y visores 3D), que si bien su distribución aún no se han masificado, suponen un cambio «que va a completar nuestra experiencia de la información, el entretenimiento y hasta de la sexualidad».
Aseguró que «la comunicación masiva o de uno a uno la tenemos todo el tiempo en nuestros dispositivos», y que así se produce «una transformación cultural en nuestros chicos que se incorporan estas oleadas de comunicación, que los aleja de los modos tradicionales de ser niños y adolescentes».
La próxima conferencia de «Pase al frente» será el 28 de agosto y estará a cargo del investigador Cristobal Cobo (Fundación Ceibal). Para más información sobre el proyecto Nuevo Mundo Educativo escribir al email consultas@funpei.org o vistar el sitio www.nuevomundoedu.org
Fuente de la reseña: http://www.lacapital.com.ar/educacion/a-la-escuela-le-toca-renovar-la-garantia-lo-publico-n1445360.html
Fuente de la imagen: http://static.lacapital.com.ar/adjuntos/203/imagenes/021/155/0021155200.jpg
OEI, 5 de agosto de 2017. Fuente: Fundación Iberoamericana para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Luces para la ciudadanía global es un proyecto impulsado desde la Fundación Iberoamericana para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que nace en 2013 con el objetivo de inculcar a los más jóvenes unos valores que les lleven a construir una ciudadanía sostenible y comprometida con los problemas mundiales.
Durante los tres años que ha durado, el programa ha estado presente en 61 centros educativos de cinco países: Madrid, Rivas Vaciamadrid y Fuenlabrada en España, la Zona 9 Comuna de Milán en Italia, Sao João da Madeira en Portugal, Stuttgart en Alemania y Pécs en Hungría. En total se ha llegado a crear una comunidad de 100.000 personas beneficiarias.
El principal objetivo de ‘Luces para la ciudadanía global’ es sensibilizar a los estudiantes sobre la situación que atraviesa el mundo en el que viven y que sean conscientes de los grandes retos que hay que afrontar para mejorarlo. El proyecto trabaja con alumnos de todos los cursos, divididos por grupos de edad: de 6 a 8 años, de 9 a 11, de 12 a 15 y de 16 a 18.
Las actividades que se trabajaban en las aulas estaban divididas en cuatro bloques temáticos, medioambiente, derechos de la infancia, migraciones y discriminaciones. Los materiales de aprendizaje están disponibles en los cinco idiomas de los países que participaban en el proyecto y online para los docentes. El modo de aprendizaje se basa fundamentalmente en la reflexión del alumno mediante situaciones propuestas, muy similares a las que se dan en la vida real.
Además, otra de las principales líneas de acción de la iniciativa es en colaboración con la Organización de Estados Iberoamericanos y su proyecto ‘Luces para aprender’, un programa que persigue llevar electricidad solar y conexión a internet a las escuelas rurales de Latinoamérica. Ambos programas se fusionaron para poner en contacto a estudiantes europeos con alumnos de los centros educativos de Sudamérica. Ver las precarias condiciones en las que estudiaban los niños de América Latina fue una experiencia muy enriquecedora y un golpe de realidad para los alumnos occidentales.
El broche final de ‘Luces para la ciudadanía global’ lo pusieron cinco meses en los que los alumnos trabajaron en las aulas el drama humanitario que vive el mundo con la crisis de los refugiados. Estudiantes y profesores profundizaron en lo que significa tener que huir de tu país en busca de una vida mejor, así como en las causas y consecuencias que estos duros viajes provocan en los migrantes.
Tras estas importantes lecciones, los jóvenes estudiantes quisieron poner su pequeño granito de arena y compartir lo aprendido con la sociedad, reivindicando en la red un trato digno a los refugiados por parte de los gobiernos europeos.
“Ningún ser humano es ilegal y debemos respetar los Derechos Humanos” clama una de las niñas participantes en el proyecto, demostrando que el mensaje que transmiten les ha calado hondo y que están dispuestos a hacer lo que estén su mano para cambiar el mundo.
América del Sur/Argentina, 5 de agosto de 2017. Fuente: La Nación. Autor: Daniel Santa Cruz/ Nota: Soledad Acuña
Acceso pleno a la educación, menos docentes, más tecnología, redes sociales más sofisticadas, clases personalizadas, realidad virtual, materias flexibles, formación continua que no culminará con la graduación en el nivel superior, alumnos obligados a ser mínimamente bilingües, aulas con otro formato donde las hileras de bancos desaparecerán…. Estos son algunos de los cambio que varias investigaciones internacionales conciben como parte vital de la escuela dentro de 25 años.
Otra guía para imaginar la escuela del futuro se puede encontrar en el Observatorio de Tendencias Coolhunting Community, que presentó a principios de este año un informe titulado «10 Tendencias en Educación». La primera de las tendencias habla de «empoderar a los alumnos», con el objetivo de estimular su talento y su vocación. Otra, el desarrollo de la actividad física. Y aparece en el futuro la meditación como una novedad escolar. También la tecnología se hace presente varias veces en estas tendencias al señalar que la escuela del futuro creará plataformas virtuales donde alumnos, docentes y padres estarán conectados de modo permanente. Dentro de estas tendencias aparece la llamada «gamificación educativa», que llegará para quedarse con mucha fuerza y consistirá en implementar juegos en el aula con premios y recompensas con el fin de dinamizar el aprendizaje y afianzar los conocimientos.
¿Qué pasará en la Argentina?
«Estamos seguros de que, dentro de 25 años, las escuelas argentinas van desarrollar estructuras mucho más flexibles», dice a LA NACION Soledad Acuña, ministra de educación de la Ciudad de Buenos Aires, y agrega: «Más flexibles respecto a la sociedad, es decir que tendrán mayor capacidad para adaptarse a los cambios y ofrecerán respuestas a las necesidades tanto del mercado del trabajo como del mercado laboral, acompañando los valores que la sociedad le va imprimiendo. Pero también escuelas más flexibles respecto a los estudiantes, porque van a tener perspectivas mucho más personalizadas en relación al potencial y a los intereses de cada uno».
«No creo que sea tan distinta a la actual. Tiene que ser una escuela que contenga a los chicos, que les dé un marco sano y democrático de crecimiento y les enseñe saberes básicos», dice Gustavo Iaies, especialista educación, y añade: «Me imagino una escuela ordenada, con maestros y directores más respetados por chicos y padres y más ajustados en sus intervenciones. Es una escuela que tiene que garantizar que esos aprendizajes básicos los adquieran todos, para poder indagar e innovar en el mundo en el que deberán vivir y desarrollarse después».
«Dependerá mucho de la capacidad del Estado de impulsar políticas educativas con financiamiento, creatividad y retroalimentación con el sistema», señala por su parte Axel Rivas, co-director -del Programa de Educación del Cippec.»Para qu las brechas entre lo público y lo privado no se expandan, es clave el rol del Estado en la creación de ecosistemas de innovación dentro del sector público y el desarrollo de una plataforma estatal de contenidos digitales llenos de posibilidades, creatividad y belleza. Hay que aprovechar las posibilidades de llegar a todos desde lo público», remarca.
«Uno de los desafíos de la escuela en los próximos años es que los chicos puedan seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida y puedan ir adaptándose a los cambios enormes que la velocidad de la tecnología nos va imprimiendo. Nos imaginamos una escuela provocadora de talentos», reafirma Acuña.
¿Las nuevas tecnologías cambiarán la escuela argentina?
Según estos informes, la tecnología cambiará todo. Hoy ya existen muchas aplicaciones y dispositivos educativos que permiten crear nuevas experiencias educativas. Se cree que en el futuro existirán recursos en el aula, como por ejemplo la realidad virtual. Así el alumno podría caminar virtualmente por un museo, cruzar un puente, recrear un hecho histórico o ver presentaciones en 3D. Los videos, sonidos y textos interactivos formarían parte de las herramientas de aprendizaje.
Vera Rexach, Especialista en TIC y Educación de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), no cree que la tecnología cambie demasiado en la educación argentina en 25 años. «Tampoco lo hará en otros países. No es solo cuestión de tecnologías digitales: las escuelas, como todas las instituciones arraigadas, cambian a ritmos más lentos, lo que no es indicador de inmovilidad, sino de dinámicas diferentes», expresa.
Rexach recuerda otros informes internacionales que analizaron el impacto de tecnologías emergentes en educación. «En ellos se viene hablando hace un buen tiempo de cuestiones como gamificación y videojuegos en el aula, realidad virtual, robótica, impresión 3D, flipped classroom. Se preveía que para 2014-2015 estas tendencias estarían más o menos integradas en las currículas escolares, y si bien algunos de esos conceptos nos parecen conocidos, no podemos decir que son lo usual en la mayoría de las escuelas», argumenta la especialista.
«La tecnología obviamente va a estar mucho más presente, pero no como un fin sino que tendrá que ser un mediador del proceso de aprendizaje, una herramienta para aprender. El lenguaje de la programación va a ser el segundo idioma natural y los campus virtuales y las plataformas interactivas serán las organizadoras del proceso de aprendizaje», sostiene la ministra Acuña.
¿La tecnología reemplazará a los docentes?
«No. Las escuelas tendrán la misma cantidad o más docentes pero con otro rol, con un perfil de guía o de facilitadores de los procesos de aprendizaje. Estarán enfocadas más en las capacidades que en los contenidos curriculares, no tantas asignaturas en compartimentos estancos sino más bien en áreas de conocimientos relacionadas y donde los docentes tendrán un rol de tutores o facilitadores de los procesos de aprendizaje», concluye la ministra porteña.
«No debería reemplazarlos», señala, en tanto, el ex ministro de educación Andrés Delich.»Desde hace siglos que los chicos aprenden conocimientos transmitidos por adultos preparados. Luego comenzó a reunirse un grupo básico de esos conocimientos y a agruparlos en lo que conocemos como currícula. La fórmula docentes-currícula se mantuvo y resistió a todos los cambios a los largo del tiempo. ¿Por qué deberían ser reemplazados ahora? Sí se va a modificar y a adaptar su rol a la nueva era», asevera.
El futuro llegó hace rato
Según las investigaciones citadas, la relación entre los maestros y las familias será más intensa en el futuro con la utilización de aplicaciones y redes sociales más sofisticadas.
Este modelo de comunicación moderna ya cuenta con algunas experiencias en algunas escuelas privadas de nuestro país y está pronto a llegar a las escuelas públicas. «En dos meses lanzaremos una APP Para Familias», cuenta a LA NACION Diego Meirino, subsecretario de planeamiento e innovación educativa porteño, y detalla: «Los padres podrán bajar esa APP que les permitirá desde su celular seguir y conocer desde el presentismo hasta las notas que obtienen sus hijos y sus tareas. Y contarán también con un sistema de alertas y un muro para interactuar con los docentes».
Para Meirino no se trata de renunciar al contacto personal entre los padres y los docentes, que define como «ideal», pero cree que hay que generar otras vías de contacto. «En muchos casos y por distintas razones, a los docentes les cuesta mucho reunir a todos los padres», asegura.
Las nuevas tendencias disparan los primeros desafíos para la escuela
«Algunas tendencias empiezan a combinar el uso de las plataformas adaptativas con inteligencia artificial y la gamificación, como incentivos para el aprendizaje con gratificación inmediata. Algo parecido a los videojuegos. Esta tendencia será tentadora, pero peligrosa. Puede llevarnos a extender el aprendizaje a toda hora del día pero difícilmente desemboque en capacidades críticas de reflexión histórica, social y científica sobre el mundo. Puede generar sujetos más especializados, pero me cuesta pensar en este modelo formando ciudadanos críticos y comprometidos», advierte Axel Rivas.
Vera Rexach señala que uno de los primeros desafíos «será entender que los cambios serán de abajo hacia arriba». En ese sentido describe algunos retos a tener en cuenta, como «la portabilidad, las tecnologías móviles en los bolsillos y mochilas de los estudiantes, las tendencias hacia una cultura más colaborativa, la necesidad de rediseñar los espacios para nuevas infancias y nuevas juventudes, la posibilidad de utilizar inteligentemente las analíticas de datos, el convencimiento de que un aprendizaje profundo será más beneficioso y conveniente que uno puntual y basado en la aprobación de exámenes».
«No será la tecnología la que transforme la escuela. Será la sociedad, seremos todos», finaliza la especialista.
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