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Legisladores demócratas impulsan educación obligatoria sobre el Holocausto en Florida

América del Norte/ Estados Unidos/ 27.08.2019/ Fuente: miamidiario.com.

 

Un par de legisladores demócratas están impulsando una propuesta que requiere que las escuelas charter y las escuelas privadas que acepten vales de becas eduquen a los estudiantes sobre el Holocausto.

El senador estatal Kevin Rader y la representante estatal Tina Polsky han presentado proyectos de ley en el Senado (SB 184) y la Cámara (HB 91), respectivamente, reportó Florida Politcs.

Las medidas ampliarían los requisitos legales del plan de estudios del Holocausto de las escuelas públicas en esas escuelas chárter y privadas.

Actualmente, esa sección de la ley requiere que “la historia del Holocausto (1933-1945), la aniquilación sistemática y planificada de judíos europeos y otros grupos por parte de la Alemania nazi, un evento decisivo en la historia de la humanidad, se enseñe de una manera eso lleva a una investigación del comportamiento humano, una comprensión de las ramificaciones de los prejuicios, el racismo y los estereotipos, y un examen de lo que significa ser una persona responsable y respetuosa, con el propósito de fomentar la tolerancia de la diversidad en una sociedad pluralista y para fomentar y proteger los valores y las instituciones democráticas».

La legislación también amplía esa parte de la ley. También se requeriría a las escuelas que «[s] tomen la reflexión de los estudiantes sobre los roles y responsabilidades de los ciudadanos en las sociedades democráticas para combatir la desinformación, la indiferencia y la discriminación» y «[p] reserven los recuerdos de los sobrevivientes del Holocausto y brinden oportunidades para estudiantes para discutir y honrar los legados de los sobrevivientes «, entre otros requisitos.

Los proyectos de ley se producen después de una controversia sobre el ex director de Spanish River High School William Latson dice a un padre: «No todos creen que ocurrió el Holocausto».

Las medidas también asignan al Departamento de Educación el desarrollo de estándares para un plan de estudios del Holocausto. El Departamento también mantendría una lista de expertos y voluntarios para compartir sus conocimientos sobre el Holocausto dentro del aula.

«Cada escuela financiada por el gobierno debe enseñar a nuestros hijos sobre las atrocidades del Holocausto, y deben aprender la importancia de enfrentar el racismo para prevenir futuras tragedias» dijo Polsky.

Fuente de la noticia: https://miamidiario.com/legisladores-democratas-impulsan-educacion-obligatoria-sobre-el-holocausto-en-florida/

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Estados Unidos: la verdad detrás de las deudas estudiantiles

Redacción: News Week Español

Solicitar préstamos para continuar los estudios es absolutamente innecesario. Aquí te explicamos por qué.

La realidad es evidente: unos 45 millones de estadounidenses tienen una impresionante deuda estudiantil que asciende a 1.6 billones de dólares. Hablamos de uno de cada cuatro adultos, casi el doble de quienes recibieron préstamos universitarios hace 15 años. La cifra de millennials es de uno de cada tres, y muchos adultos jóvenes argumentan que la deuda les impide comprar casa, casarse, procrear una familia o mudarse del sótano de sus padres.

En esos 15 años, la cantidad promedio de un préstamo para pregrado [licenciatura] se ha disparado 60 por ciento, y lo mismo ha sucedido con el impago. Más de la cuarta parte de los estudiantes no puede seguir solventando la deuda 12 meses después de recibir el préstamo mientras que, hace unos pocos años, esa proporción era de apenas 18 por ciento. Es más, se espera que el porcentaje alcance 40 por ciento en 2023. El incumplimiento de deuda se acompaña de muchos problemas: arruina la calificación crediticia; aniquila toda posibilidad de obtener otros préstamos, y rentar o comprar apartamento; y algunos lugares incluso revocan las licencias profesionales.

 

Los préstamos nuevos, sobre todo para estudiantes de licenciatura, han registrado una caída anual en los últimos siete años. Foto: Eduardo Muñoz Álvarez/Getty

 

Por ello, no sorprende que mucha gente hable de “crisis” al describir la deuda estudiantil de estos tiempos. Y tampoco que los préstamos universitarios y el sufrimiento que causan se hayan convertido en temas candentes de la campaña presidencial estadounidense de 2020. Casi todos los candidatos recurren a hipérboles y hacen propuestas para aliviar la deuda, desde mesuradas (Kamala Harris, Beto O’Rourke) hasta drásticas (Bernie Sanders, Elizabeth Warren).

Muchos expertos señalan que, si bien es innegable que algunos deudores estudiantiles enfrentan graves dificultades, es un error afirmar que todo el sistema se ha averiado. Además, esa narrativa catastrófica ensombrece aspectos clave de los empréstitos. Por ejemplo, que son contadas las deudas que exceden 100,000 dólares, y que los estudiantes con las deudas más pequeñas tienden a ser los que más padecen.

“Hablar de crisis falsea la situación”, asegura Sandy Baum, del Centro para Datos y Políticas Educativas en Urban Institute. “No todos los deudores han arruinado sus vidas. La verdad es que el acceso a empréstitos escolares aumenta las oportunidades educativas de muchas personas. Para muchos, es una inversión bien redituada. Y también es cierto que algunos enfrentan problemas graves debido a los préstamos”.

“No es una situación monolítica”, agrega Baum.

Ceremonia de graduación de Stanford, en junio pasado. Foto: Liu Guanguan/China News Service/VCG/Getty

New America, grupo de expertos de Washington, D. C., está por publicar una encuesta que demuestra cuánto se ha generalizado este error de percepción. La abrumadora mayoría de los participantes opinó que los préstamos estudiantiles eran la principal fuente de deuda de los consumidores estadounidenses (de hecho, son las hipotecas, y por mucho) y exageró drásticamente las sumas que reciben los estudiantes, así como el porcentaje de individuos que han incumplido sus empréstitos.

“Temo que los estudiantes estén recibiendo el mensaje de que los préstamos son malos y de que jamás deben pedir un centavo de ayuda para la educación superior”, señala Rachel Fishman, subdirectora de investigaciones en el programa de políticas educativas de New America. “Y dados los costos de la universidad, semejante postura es absurda para buena parte de las familias”.

Hay seis aspectos clave de la deuda estudiantil estadounidense que suelen pasar inadvertidos y que, no obstante, son críticos para informar el debate nacional sobre la reforma del sistema.

AUNQUE NO LO CREA: LOS EMPRÉSTITOS SE HAN REDUCIDO DURANTE SIETE AÑOS CONSECUTIVOS.

La cifra que se cita más comúnmente es 1.6 billones de dólares, y contempla el total de la deuda pendiente para educación superior, la cual ha crecido de manera exponencial desde 2006, cuando sumaba escasos 480,000 millones de dólares. Esto indica que los empréstitos estudiantiles exceden con mucho la deuda crediticia de Estados Unidos y los préstamos para autos, mientras que ocupan el segundo sitio respecto de las hipotecas y las segundas hipotecas sobre la vivienda, que, en conjunto, representan 9.7 billones de dólares: la mayor fuente de deuda del consumidor estadounidense.

Cierto, 1.6 billones de dólares es una cantidad preocupante. Pero esconde una tendencia opuesta igual de importante y que muchas personas desconocen: en los últimos años, los universitarios han pedido menos y no más préstamos. De hecho, los empréstitos nuevos (y lo importante aquí es el adjetivo “nuevos”) han caído anualmente a lo largo de los últimos siete años.

Las cifras cuentan una historia: según la organización College Board, el año pasado los préstamos federales para pregrado cayeron a 4,510 dólares por estudiante, respecto de los 5,830 dólares del ciclo escolar 2010-2011. Y los empréstitos anuales para familias y alumnos de todas las instituciones de educación superior también se desplomaron: de un máximo de 127.7 mil millones de dólares en 2010-2011 a 105.5 mil millones el año pasado.

¿A qué se debe esta caída? Para empezar, menos personas están ingresando en universidades y escuelas de posgrado, por lo que no solicitan préstamos. La educación superior suele aumentar en épocas de recesión —cuando la gente no encuentra empleo— y disminuye cuando la economía se recupera. Baum afirma que este patrón se observó después de la crisis financiera de 2008. Asimismo, cuando mejora el clima económico, los progenitores tienen más capacidad para costear una universidad, y esto contribuye a que los estudiantes dependientes se abstengan de solicitar préstamos. En opinión de Baum, otro factor ha sido que, en los últimos años, se ha registrado una caída en la cantidad de escuelas privadas, las cuales requieren de más empréstitos.

Insignia que porta un estudiante durante una protesta en la Universidad del Sur de Maine. Foto: Shawn Patrick Ouellette/Portland Press Herald/Getty

Por su parte, la recuperación económica ha propiciado que estados y escuelas hagan más esfuerzos para refrenar costos y préstamos. A decir de The Institute for College Access & Success (TICAS), después de la última gran recesión, los gastos estatales en educación superior reflejaron un incremento promedio de 23 por ciento durante el periodo de cuatro años concluido en 2016. Además, TICAS halló que los estudiantes de pregrado de universidades públicas y privadas que cursan carreras de cuatro años tienen mayor probabilidad de obtener becas directamente en las escuelas, cuyos préstamos suelen ofrecer alrededor de 1,000 dólares adicionales.

Lo que no explican estos datos es si la caída de los empréstitos es parte de la respuesta a la creciente negatividad de la narrativa. Fishman ha observado un cambio de actitud en sus grupos de enfoque. “Hace unos años la gente decía: ‘El préstamo es un medio para alcanzar un fin, y lo necesito para ir a la universidad’”, explica. “Ahora la actitud es: ‘Haré todo lo posible para evitar un préstamo’”.

La caída de los préstamos estudiantiles parece contradecir todo lo que pueden haberle contado últimamente, pero no es así, porque se trata de dos medidas diferentes: deuda total vs. empréstitos nuevos. Lo que ha impulsado el crecimiento de la deuda estudiantil total es la acumulación de intereses en los préstamos más añejos, sobre todo porque más deudores están inscribiéndose en programas de repago basados en el ingreso. Esos esquemas, que se han expandido varias veces durante la última década, permiten que el deudor reduzca los montos mensuales prolongando el pago de su deuda a 20 o 25 años, en vez de los 10 años convencionales. No obstante, los intereses se acumulan e incrementan la cantidad adeudada. Casi la mitad de los empréstitos pagados en la actualidad están inscritos en algún programa basado en el ingreso, respecto del 27 por ciento registrado hace apenas cuatro años.

Otro elemento que ha contribuido al aumento de la deuda total es que familias y estudiantes de posgrado están pidiendo montos muy altos. Y aun cuando son muy pocas las personas que hacen esto, el impacto en el saldo de la deuda total es enorme.

MUY POCOS DEBEN 100,000 DÓLARES O MÁS

Si hablamos de cantidades absolutas, son raras las personas que tienen deudas de seis dígitos, a quienes Fishman describe como “unicornios en la tierra de los préstamos”. Si bien solo 6 por ciento de la deuda estudiantil consiste en saldos de 100,000 dólares o más, College Board enfatiza que, en términos de dólares, esas cuentas son enormes y equivalen a un tercio de la deuda total.

El club de los 100,000 dólares está integrado, sobre todo, por estudiantes de posgrado; y la membresía aumenta rápidamente. De los deudores que terminaron sus estudios universitarios y empezaron a pagar sus préstamos en 2014, 20 por ciento tenía deudas de más de 100,000 dólares, más del doble del 8 por ciento registrado en el año 2000, señala Adam Looney, economista del Instituto Brookings. Y según informa College Board, la mitad de los prestatarios con licenciatura (digamos, médicos, abogados, dentistas) deben 100,000 dólares o más, y 20 por ciento adeuda 200,000 dólares o más. Además, esas cantidades no incluyen los préstamos de pregrado.

La orgía de empréstitos inició hace una década, con el programa PLUS para préstamos de posgrado, el cual proporcionaba el costo total de los estudios —sin otra ayuda adicional— mediante una investigación crediticia muy superficial. Por su parte, el gobierno aumentó su préstamo de 18,500 dólares anuales a 20,500 dólares al año para los alumnos de pregrado de Stanford, y facilitó el proceso de préstamo para estudiantes de programas privados y en línea.

Muchos estudiantes que ya habían ingresado en el mercado laboral (el cual recompensa los títulos con salarios más altos) aprovecharon los nuevos programas de financiación para hacer un posgrado. Y esa inversión redituó en muchos casos. En 2014, los deudores con préstamos estudiantiles de 50,000 dólares o más (el empréstito de posgrado promedio) empezaron a ganar casi el doble que quienes habían recibido préstamos más bajos, y sus tasas de impago fueron más bajas.

Pero pronto comenzaron a aparecer las grietas. Cada vez más deudores de posgrado asistían a escuelas privadas, pese a que rara vez conducen a buenos empleos (en 2014, 17 por ciento estudió en instituciones privadas contra apenas 1 por ciento en 1990). Y con miras a reducir los pagos iniciales, una población estudiantil cada vez más numerosa empezó a optar por programas de repago basados en el ingreso (y los intereses siguieron acumulándose). El resultado: por primera vez en años, quienes recibieron grandes montos debían más que cuando se graduaron, a pesar de haber pagado sus préstamos durante varios años.

“Muchos de estos prestatarios están teniendo dificultades”, dice Looney. “No me inquietan tanto los médicos, los abogados ni los administradores de empresas, quienes podrán salir adelante. Lo que me preocupa son las personas que pidieron grandes préstamos para asistir a programas que no tenían valor para el mercado laboral”.

Otra tendencia preocupante: el reciente auge del empréstito familiar. Aun cuando hay menos de un millón de progenitores entre los 45 millones de deudores estudiantiles, las cantidades que solicitan tienden a ser muy elevadas. El año pasado, el empréstito familiar típico era de 16,452 dólares (incremento de 42 por ciento a lo largo de una década) y, encima, muchos padres piden préstamos durante cada año que un hijo o una hija pasa en la universidad; y a veces, para varios hijos. Así, según datos de Urban Institute, los préstamos familiares representan hoy 23 por ciento de los 1.6 billones de dólares en deuda estudiantil, incremento de 14 por ciento respecto de hace cinco años.

Pese a que las familias pudientes y de clase media son las más propensas a solicitar préstamos, una cantidad importante de hogares de bajos ingresos obtienen préstamos PLUS, incluidas 16 por ciento de las familias con ingresos inferiores a 20,000 dólares anuales. Las tasas de impago suelen ser bajas, pero este riesgo es mucho mayor para algunos grupos; en particular, las familias con hijos en escuelas privadas, como la Universidad Strayer, la Escuela Intercontinental Estadounidense o la Universidad Walden.

Y aunque no incumplan, estos préstamos son problemáticos para los progenitores que están por jubilarse, época en que el ingreso mengua y no pueden tener deudas. Urban Institute precisa que la cuarta parte de los padres con préstamos PLUS tienen 60 años o más, y casi la mitad percibe menos de 50,000 dólares anuales.

“Temo por los padres que quieren dar una oportunidad a sus hijos y no encuentran otra manera de hacerlo”, lamenta Baum, coautora del informe.

LA MAYORÍA DE LOS UNIVERSITARIOS DEBE MENOS DE LO QUE SE DICE

Hay una estadística que tiende a citarse casi tanto como la cifra de deuda total: después de cuatro años de universidad, los graduados salen de la escuela con una deuda de 30,000 dólares (exactamente 29,650 dólares, según TICAS). Y aun cuando esa cantidad ha permanecido casi sin cambios durante cinco años, equivale a más del doble del préstamo para licenciatura otorgado en 1996.

Pero hay un detalle: ese “promedio” está muy sesgado debido a los fuertes préstamos de una minoría estudiantil (casi siempre, individuos independientes y de más edad, quienes pueden solicitar préstamos más jugosos), y no refleja las circunstancias del universitario típico. De hecho, tres cuartas partes de los estudiantes de licenciaturas de cuatro años en universidades públicas, y dos tercios de sus homólogos en escuelas privadas, terminan con deudas de menos de 30,000 dólares. Por otra parte, la mitad de los prestatarios han pedido menos de 20,000 dólares y cuatro de cada diez recibieron menos de 10,000 dólares. Por último, tres de cada diez licenciados no tienen deuda alguna.

Es evidente que una deuda universitaria de cualquier tamaño es un lastre para un joven que apenas comienza. Sin embargo, hay otros factores que influyen tanto o más en la decisión de los millennials de abstenerse de cosas como comprar casa o iniciar una familia. Por ejemplo, la vivienda se ha vuelto muy costosa: el salario anual promedio no alcanza para que los residentes de 70 por ciento de los condados estadounidenses compren una vivienda de nivel medio. También consideremos el costo de la atención infantil: una encuesta reciente de Care.com halló que 70 por ciento de las familias paga más de 10 por ciento del ingreso en este rubro, y casi la mitad paga 15 por ciento o más de su ingreso.

Ahora bien, dado que un título universitario mejora las oportunidades de empleo y los salarios más altos, los préstamos para licenciatura son una inversión redituable para muchos, y les permite costear tanto la vivienda como la atención infantil. La licenciatura típica de cuatro años redunda en salarios 70 por ciento más elevados que un simple diploma de bachiller, mientras que los títulos avanzados se traducen en sueldos hasta 120 por ciento o más altos.

LOS DEUDORES PEQUEÑOS TIENEN MÁS PROBLEMAS

¿Qué sucede con los estudiantes que no terminan la universidad, los que piden préstamos y abandonan sus estudios antes de titularse? Esas personas terminan con empréstitos relativamente pequeños, pero sin los beneficios de una licenciatura. Y resulta que, más que el préstamo, esos beneficios son un factor crítico para los resultados.

Veamos esto: casi la mitad de los deudores que incumplen no obtuvieron un título universitario y, de ellos, dos terceras partes adeudan menos de 10,000 dólares, revela un análisis reciente de Ben Miller, vicepresidente de educación postsecundaria en el Centro para el Progreso Estadounidense, y agrega que casi 35 por ciento debe menos de 5,000 dólares. Asimismo, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York afirma que quienes han incurrido en una deuda estudiantil superior a 100,000 dólares tienen 50 por ciento más probabilidades de incumplir que quienes obtuvieron un empréstito menor a 5,000 dólares.

“Desconocemos la causa precisa de las dificultades que enfrentan estos prestatarios [de pequeños montos] —escribió Miller—, pero una explicación podría ser que sus ingresos no son suficientes para permitir el pago de la deuda, lo que significa que cargamos con todos los gastos y ninguna de las recompensas de la educación universitaria”.

Evento de contratación para ciberseguridad en Long Beach, California. Foto: Brittany Murray/Medianews Group/Long Beach Press-Telegram/Getty

Hace tiempo que este problema ha pasado inadvertido, previene Judith Scott-Clayton, profesora asociada de economía y educación en Teachers College, Universidad de Columbia. “Se habla mucho de los estudiantes con deudas de más de 100,000 dólares y de la presión que [esos empréstitos] ejercen en su calidad de vida, y en su capacidad para adquirir una casa, tener hijos o hacer todo lo supone la adultez”, agrega. “No pretendo minimizar la dimensión del problema, pero si analizas la situación fríamente, verás que los prestatarios con menos deuda son los que sufren más, los que encaran las consecuencias y las implicaciones financieras más graves, y los que más ayuda necesitan”.

Reconocer esto supone repercusiones políticas muy serias, prosigue Scott-Clayton, quien ha comparecido ante el Senado en tres ocasiones como experta en investigaciones y políticas de ayuda financiera. La profesora añade: “Nuestra respuesta sería distinta si, en vez de pensar que el problema más urgente es la cantidad de estudiantes endeudados, abordamos este asunto desde la perspectiva de que más deudores puedan sobrellevar los pagos”.

Por otro lado, la tasa de impago de los estudiantes que asisten a escuelas privadas es mucho mayor que el promedio: TICA informa que 30 por ciento de los licenciados en instituciones con fines de lucro incumplieron sus préstamos 12 años después de iniciar sus estudios, contra 5 por ciento de los egresados de escuelas públicas o privadas no lucrativas. Otros grupos con un riesgo de incumplimiento superior al promedio incluyen a los estudiantes de hogares de bajos ingresos, los alumnos que son los primeros de su familia en asistir a la universidad, y los afroestadounidenses.

ESTUDIANTES Y FAMILIAS AFROESTADOUNIDENSES TIENEN MÁS DIFICULTADES

Si hay un grupo para el que la palabra “crisis” describe la experiencia de la deuda estudiantil, ese es el segmento de alumnos y familias afroestadounidenses. Los estudiantes negros tienen muchas más probabilidades de pedir préstamos (17 puntos más), obtienen préstamos más grandes (hasta el doble, en promedio), y su tasa de incumplimiento es más alta (38 por ciento incumple a los 12 años de haber iniciado los estudios, vs. 12 por ciento de los universitarios blancos).

Scott-Clayton —cuyas investigaciones recientes se han centrado en los alarmantes patrones de incumplimiento de deuda estudiantil—, comenta: “Lo más perturbador no es que existan estas disparidades, sino su magnitud”.

A diferencia de otros grupos, una licenciatura no evita que los deudores afroestadounidenses tengan dificultades. De hecho, un egresado negro tiene más probabilidades de incumplir su deuda que un blanco que abandonó los estudios.

Y el título tampoco les ayuda a saldar sus préstamos universitarios: a 12 años de iniciar sus estudios, el promedio de los graduados negros debe 114 por ciento de lo que había recibido originalmente —es decir, más que el préstamo original—, comparado con 47 por ciento en el caso de los estudiantes blancos y 79 por ciento para los latinos.

Al buscar una explicación para estas disparidades enormes —no solo entre blancos y negros, sino entre deudores negros y estudiantes de otro color—, Scott-Clayton identificó algunos factores bastante previsibles. No obstante, aun considerando aspectos como ingreso familiar, educación parental, cantidades recibidas, calificaciones, títulos, empleo y salario posuniversitario, encontró que persistía una disparidad de 11 puntos entre las tasas de impago de los deudores negros y blancos.

En una carta dirigida a las senadoras Elizabeth Warren y Kamala Harris (entre otros que pidieron información sobre la mejor manera de atacar las disparidades raciales en la deuda estudiantil), Scott-Clayton compartió sus hallazgos, resaltando la diferencia inexplicable de 11 puntos y señalando que los resultados tal vez no “captaban plenamente las diferencias en las circunstancias económicas posuniversitarias de los estudiantes, el respaldo familiar, ni la información o desigualdad de los servicios que reciben de sus instituciones y otros prestadores para hacer frente al repago”.

Agregó que otro factor es “un legado de sesgo y discriminación persistente y pernicioso, el cual podría explicar por qué los patrones observados en los negros no hispanos son distintivos de las personas de color o los estudiantes de bajos ingresos”.

Fishman concuerda: “Los estadounidenses creemos que la educación resuelve todos los problemas, y la triste verdad es que no es así”, asegura. “Las investigaciones demuestran que la educación superior tiene un impacto muy pequeño en la brecha racial de la riqueza porque intervienen otros factores, como la discriminación del mercado laboral y el racismo institucionalizado en nuestra economía”.

Aun cuando es difícil corregir siglos de racismo sistémico en unos pocos años, Scott-Clayton sugiere medidas prácticas que resultarían útiles mientras tanto. Entre ellas: simplificar y automatizar el programa de repago basado en el ingreso, a fin de que los deudores con más limitaciones financieras puedan aprovecharlo junto con el programa de condonación de deuda, actualmente en estudio y dirigido a quienes deben hasta 6,125 dólares en préstamos para licenciatura. Casi 40 por ciento de los deudores de este grupo, y hasta 70 por ciento de los prestatarios negros, incurren en incumplimientos a los 12 meses. Y Scott-Clayton agrega que esta alternativa es muy buena para esos deudores, ya que los costos serían relativamente reducidos.

LÁSTIMA, PORQUE NO ES FÁCIL CONDONAR PRÉSTAMOS

Casi todos los candidatos presidenciales demócratas han hecho alguna propuesta para reducir la deuda estudiantil, y hasta Donald Trump está a favor de modificar los esquemas de repago para que resulten menos complicados.

No obstante, nada ha despertado más interés público que las drásticas propuestas de los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders, quienes pretenden borrar todos los montos de todos los deudores universitarios (Sanders) o bien, una porción muy grande de la deuda de todos, excepto los contribuyentes más acaudalados (Warren). Fishman comenta que la condonación de deuda es “una idea nueva y extremadamente atractiva”.

Pero si necesita pruebas de que eliminar la deuda estudiantil estadounidense es mucho más difícil de lo que reconocen los candidatos, basta recordar lo que ocurrió cuando Estados Unidos hizo un esfuerzo más limitado en ese sentido: el programa federal llamado Condonación de Préstamos por Servicio Público. Suscrito por el presidente George W. Bush en 2007, el programa prometía perdonar la deuda estudiantil de quienes prestaran una década de servicio en el gobierno o alguna organización no lucrativa.

El problema es que los primeros deudores fueron elegibles hace apenas 18 meses, y el programa ha rechazado a casi 99 por ciento de los 74,000 aspirantes registrados: una tasa de fracaso espectacular que desató burlas, manifestaciones de ira y una avalancha de demandas legales, incluida la de Federación Estadounidense de Maestros contra la secretaria de Educación, Betsy DeVos, acusándola de una mala gestión pasmosa.

Muchos expertos en educación superior celebran que los candidatos traten de ayudar a los deudores en dificultades, pero también plantean interrogantes sobre los costos, la eficacia y la equidad de sus propuestas.

“Para alguien como yo, que ha trabajado en este campo desde hace mucho, es emocionante y alentador saber que el problema está recibiendo atención”, dice Scott-Clayton. “Pero ahora que hemos sorteado el primer obstáculo importante, me pregunto si estarán dirigiendo toda esa atención de la manera más productiva”.

En vez de acciones amplias y costosas para aliviar a los deudores que pueden costar sus pagos cómodamente, y hacer poco o nada para evitar problemas futuros de deuda estudiantil, muchos observadores abogan por iniciativas más dirigidas. Hacen falta soluciones para los desafíos más graves, como las altas tasas de incumplimiento en las escuelas privadas y los programas de titulación; el hipercomplicado sistema para repago de préstamos; las insignificantes revisiones crediticias; y los altísimos empréstitos otorgados a los estudiantes de posgrado, sus progenitores y cuantos ofrecen cantidades muy superiores a sus medios.

Fuente: https://newsweekespanol.com/2019/08/estados-unidos-la-verdad-detras-deudas-estudiantiles/

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Puerto Rico: Maestros del patio y de EE.UU. piden derogar la reforma educativa

“Hemos visto que usan el mismo discurso en todas partes, que hay que hacer algo por los niños, que las escuelas están subutilizadas, que las escuelas están fallando», dijo Jitu Brown, director nacional del Journey for Justice Alliance.

Los esfuerzos para impedir el cierre y privatización de escuelas en la Isla han encontrado nuevos aliados más allá de nuestras costas, anunciaron el domingo en la tarde varias organizaciones sindicales y comunitarias en la Escuela Rescatada Lorencita Ramírez de Arellano, en Toa Baja.

El anuncio se dio luego del Encuentro Transnacional en Defensa de la Educación Pública, del que participaron organizaciones como la Federación de Maestros de Puerto Rico, el Journey for Justice Alliance, Agitarte, el Programa de Egresados y de Educación de la Universidad de Puerto Rico (UPR), el Movimiento al Rescate de Mi Escuela, el Colectivo ILE, entre otras.

Los participantes catalogaron el encuentro como “un acto de solidaridad entre maestras y maestros de Puerto Rico y diferentes ciudades de los Estados Unidos”, con un mensaje claro contra la privatización y con la exigencia de “que se derogue la Ley 85 de falsa reforma educativa que abrió paso al desmantelamiento de cientos de escuelas, la privatización por medio de las charter y los vales educativos, y a incrementar la ya entronizada corrupción”.

Jitu Brown, director nacional del Journey for Justice Alliance, una red de organizaciones comunitarias con presencia en más de 30 ciudades de los Estados Unidos, aseguró que habían acudido a Puerto Rico porque saben que lo que está ocurriendo con las escuelas en la Isla también “está pasando en Chicago, Ditroit, Filadelfia, Pittsburgh, Nueva York, Oakland, Nueva Orleans, Mississippi y todos los Estados Unidos, donde hay gente que trata de decirnos que, de alguna forma, cerrar nuestras escuelas desplazar a nuestros niños va a resultar en beneficio para nosotros”.

“Hemos visto que usan el mismo discurso en todas partes, que hay que hacer algo por los niños, que las escuelas están subutilizadas, que las escuelas están fallando. Pero la verdad es que nos han fallado a nosotros. La verdad es que estamos ante sistemas escolares que ven a los niños a través de un lente de odio”, expresó Brown, quien agregó que en cuanto supieron del Encuentro decidieron unirse al mismo.

“Aquí el lenguaje que hablamos no es español ni inglés. Aquí el lenguaje común es libertad. Y cuando nos unimos, sabemos lo que podemos. Así que creemos que al venir aquí a Puerto Rico a estar con nuestras hermanas y hermanos hace nuestra unión más fuerte, porque ya no estamos solo conversando, ahora también estamos demostrando. Y esta es una relación para rato. Así que el mensaje para aquellos que buscan destruir nuestras escuelas y comunidades es que les vamos a dar problemas, les vamos a dar problemas. Y la voluntad del pueblo puede opacar a aquellos cuya agenda es solo de ganancias. Nadie tiene que convencernos de que estamos en lo correcto, porque sabemos que estamos en lo correcto”, agregó Brown.

El líder del Journey agregó que como personas de raza negra se sintieron sumamente bien al ser acogidos como gente que traía valor consigo. “Eso significó mucho más que cualquier premio. Así que nos sentimos honrados de estar aquí”.

Jorge Díaz Ortiz, de Agitarte, agregó que el encuentro era una muestra de solidaridad luego de “años defendiendo la educación pública en nuestras comunidades”.

“Hemos visto como las mismas políticas públicas que han fracasado en los Estados Unidos nos las han vendido aquí como si fuesen la solución para la educación del país. Y estamos claras y claros que esa no es la solución. La solución es mantener las escuelas abiertas, como esta grandiosa escuela. Para que la gente de la comunidad pueda venir, para que puedan participar, puedan educarse. Y abrirlo a que ocurran más oportunidades de desarrollo”, afirmó Díaz Ortiz, señalando la escuela rescatada, donde se ofrecen clases de teatro, capoeira, artesanía, manualidades, esgrima, baloncesto, voleibol, así como tutorías y estudios supervisados, todo con voluntarios.

Por su parte, la maestra Lourdes Torres Santos, miembro de la Federación de Maestros, llamó a las maestras y maestros a unirse al esfuerzo. “Si nos juntamos, podemos tener las mejores condiciones y el mejor sistema educativo. Pero eso está en nuestras manos. No está en manos del secretario de Educación, ni la gobernadora nueva, ni la Junta de Control (Supervisión) Fiscal. Crear las condiciones para que tengamos lo que nos merecemos, está en manos de todos. Este es el momento. Tenemos la capacidad de transformar el país para nuestras mejores condiciones de vida”, afirmó.

Brown comentó que durante el encuentro presentaron “un modelo que ha funcionado en muchas de nuestras ciudades”, donde se ha podido reunir las demandas de la gente e ir por encima de los intereses corporativos y levantar escuelas comunitarias sostenibles, como es el caso de Cincinnati, donde el 90 por ciento de las escuelas son escuelas comunitarias sostenibles en “un modelo que funciona”.

“Es un momento en el que realmente se está haciendo historia. Así que es un verdadero honor haber sido invitados a ser parte de esto”, insistió Brown, quien destacó que las protestas que acabaron con la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló son motivo de inspiración y “una lección para todos nosotros de que cualquier cosa es posible. Ver toda una nación alzarse, unida y disciplinada, te dice que cualquier cosa puede lograrse”.

El grupo aseguró que los encuentros en favor de la educación pública y el rescate de escuela continuarán, y además trabajarán en entrenamientos y adiestramientos sobre las mejores prácticas.

Fuente de la Información: https://www.primerahora.com/noticias/gobierno-politica/nota/maestrosdelpatioydeeeuupidenderogarlareformaeducativa-1359059/

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Estados Unidos: Ministry of Education adds more phonics to school readers

There is a change ahead for new entrants when it comes to learning to read at school.

At the moment many school books have stories where children learn to read by looking at pictures and context, rather than a phonics-based approach where they sound out the words.

However, the Ministry of Education is now putting a stronger emphasis on phonics in it’s
Ready-to-Read series of readers for primary school students.

This story has been edited. The Ministry of Education’s response to the original story has been added in full below.

To continue reading this article and to support great journalism

Fuente de la Información: https://www.nzherald.co.nz/nz/news/article.cfm?c_id=1&objectid=12259594

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Estados Unidos: Illinois Will Start Teaching LGBT History in Public Schools: ‘An Inclusive Education System can create Change’

blob:https://www.newsweek.com/01a26188-8a2b-44c1-b01d-89e0c0a1021b

llinois public schools will begin teaching LGBT history next year, after Governor J.B. Pritzer signed the Inclusive Curriculum Law on August 9.

Going into effect July 1, 2020, the measure was sponsored by State Rep. Anna Moeller (D—Elgin) and State Sen. Heather Steans (D-Lake Forest) and was supported by more than statewide and local 40 health, education and civil rights organizations.

The law will add to current curricula discussion of LGBT figures and events, like the Society for Human Rights—one of America’s first gay rights groups, established in Chicago in 1924—and astronaut Sally Ride, the first woman in space and the first known lesbian astronaut, CNN reports.

lgbt history in Illinois public schools

Illinois has become the fifth state to pass a law mandating LGBT history be included in public school curricula.GETTY IMAGES

«We are excited to pass and enact the Inclusive Curriculum Law in 2019 [in] the 50th anniversary year of the Stonewall Riots and the birth of the modern LGBTQ equality movement,» said Brian C. Johnson, CEO of Equality Illinois, in a statement. «As a former first grade teacher, I know how an inclusive education system can create change within a community.»

The curriculum will also include coverage of women and minorities’ contribution to American history, including the forceful removal and illegal deportation of Mexican-American U.S. citizens during the Great Depression.

Illinois is the fifth state to have enacted such a measure, after California in 2011 and Colorado, Oregon and New Jersey earlier this year.

On twitter, reaction to the law’s signing was mostly positive.

«Some yay news for today,» tweeted actor Mark Ruffalo.

«For everyone who is concerned about #LGBTQ history being studied in #Illinois: they are not talking about teaching separate classes,» wrote another user. «They are just adding #LGBTQ contributions to history in their classes. History is not just the history of straight white men»

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Culture-based education — a path to healing for Native youth?

By: Katrina Boone.

Reframing learning objectives and outcomes in the geographical, historical and local context of indigenous groups

The Hechinger Report is a national nonprofit newsroom that reports on one topic: education. Sign up for our weekly newsletters to get stories like this delivered directly to your inbox.

On a sweltering summer day, students run back and forth on a grassy field. Frequently erupting in laughter, they playfully dodge one another.

On the ground, two balls about the size of tennis balls are connected by a leather strap, and the children race to lift the balls from the ground with long sticks.

These Native American children are learning to play double ball, a traditional indigenous game, or at least that seems to be the focus of their activity. But at the summer camp these students are attending, Native teachers and leaders are leveraging culture-based activities like double ball to engage students more deeply in exploring their Native identities and wellness goals.

The National Indian Education Association (a current client of Bellwether Education Partners) organized the Journey to Discovery and Wellness summer camp, which took place at Riverside Indian School in Oklahoma, to provide an opportunity for Native students to learn about physical, social and emotional wellness through the lens of cultural identity.

An abundance of research indicates that culture-based education, an approach at the heart of the camp, positively affects Native students’ college aspirations, sense of belonging in school and connection to community. Culture-based education not only has the potential to support students’ academic success, but also to foster the development of traits that transcend academic contexts, like resilience and confidence.

Despite this research, data suggest that some schools and districts are anything but interested in investing in the wellness or success of Native students. For example, a school district in Montana is being investigated by the U.S. Department of Education for systematically discriminating against and mistreating Native students.

Native American parents at Havasupai Elementary School in Arizona are suing the federal government and the Bureau of Indian Education for failing to educate their children, practicing excessive exclusionary discipline, violently restraining students and denying the community’s federally protected right to participate in school decision-making.

In general, Native students in K-12 public schools in the United States experience higher-than-average rates of suspension, expulsion and school-related arrests.

Culture-based education provides a path to healing. While Native American cultural values and ways of knowing vary widely from tribe to tribe, there are shared values among indigenous groups, including a focus on community, a sense of relationality, a sense of responsibility to self and others, a rootedness in place and the responsible use of power.

Paying attention to these shared values, and building a curriculum around them, provides an opportunity to diverge from the deficits-based framework through which Native students are often viewed, and instead come to understand the assets and strengths that define many Native students’ cultures.

Culture-based education also creates space to reframe learning objectives and outcomes in the geographical, historical and local context of indigenous groups. Most importantly, it provides a path to Native cultural vitality and sustainability, a path that helps Native students understand their positioning between the cultural knowledge, language and beliefs of the past and the application of that culture today and in the future.

At the Journey to Discovery and Wellness Camp, a camp mentor described how playing double ball provided an opportunity for exercise, but also for cooperation and teamwork, as well as considering what it means to be Native:

The students are wanting to play. As Native people, we were always like that. Like, playing double ball — that’s a traditional game. We were all outside learning to play it, and running and exercising and having fun and building a team. [The game] fuses all of these things together. And that’s revitalizing, to get to think about who you are.

An educational approach rooted in indigenous thought and philosophy doesn’t have to work in contrast to the educational values of the dominant culture that generally drive education in public schools. As indigenous author and educator Marie Battiste explains, “Indigenous knowledge fills the ethical and knowledge gaps” in mainstream education.

In this way, culture-based education provides a path to healing and responsible citizenship for all of us. It helps students become aware of and comfortable with other belief and value systems. It furthers the goals of democracy and leads students of all ethnicities and races to think more deeply about their own cultural identities while also broadening their understanding of the experiences and perspectives of others.

Finally, the fruits of culture-based education can help us understand this country’s moral debts and how to pay them. Native Americans have for too long lived in a country controlled by men who, for nearly 300 years, have consistently “elevated armed robbery to a governing principle.” Through forced removal, boarding schools and relocation, our government stole and erased Native Americans’ languages and cultural knowledge. An investment in recovering, restoring and revitalizing lost and stolen indigenous cultural knowledge could guide us in understanding this country’s bloody history and place us on a path toward reconciliation and equity.

Our country has a long history of racial oppression, and education has too often been a weapon against the oppressed. But culture-based education can be a tool of equity and liberation. Wound tightly within the coils of a culture-based education’s framework is an emancipatory potential, one that can provide space and structure for all students to learn about themselves and the culture and history that comprise their inheritance.

Source of the article: https://hechingerreport.org/opinion-culture-based-education-a-path-to-healing-for-native-youth/

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En Los Ángeles, una escuela ofrece educación a las mamás adolescentes

Redacción: France 24

Las ‘teenage mums’ (mamás adolescentes) siguen siendo numerosas. Cada año alrededor de 200.000 son censadas en Estados Unidos, un problema que ha sido abordado de manera deficiente por las autoridades del país. Sin embargo, algunas instituciones ofrecen ayuda como el liceo Thomas Riley, ubicado en uno de los barrios más pobres de Los Ángeles y que recibe alumnas entre los 14 y 21 años. Este centro ofrece, a las madres, clases en un entorno adaptado. Reportaje de Pierrick Leurent.

Fuente: https://www.france24.com/es/20190722-en-foco-madres-adolescentes-eeuu

 

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