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La pedagogía de la ignorancia en México

Por: José Carlos Buenaventura

El mundo está en una grave crisis mundial del aprendizaje como lo señala la ONU.[2] Esto se ve claramente en México cuando en las aulas de clase de educación media superior de las zonas periféricas, y hasta en las principales ciudades, más de la mitad de los jóvenes no sabe leer, escribir o hacer operaciones básicas. Esto sucede incluso en la educación superior cuando en los primeros semestres se les pide resolver simples operaciones matemáticas relativas a las tablas de multiplicar así como un ejercicio de comprensión lectora. Un ejemplo de ello es cuando en un grupo de 40 estudiantes, sólo 6 saben las tablas de multiplicar, lo que representa un 15 por ciento. Alguien podría decir que eso no importa, ya que estamos en la sociedad de la información y del conocimiento y que tenemos instrumentos como las calculadoras, celulares o computadoras, para obtener el resultado buscado.

El problema implica que el estudiante, al no aprender esto, no desarrolla parte del pensamiento abstracto y formal (nivel cognitivo fundamental), además de que será mucho más difícil adquirir la llave para entrar al mundo de la ciencia. Los conocimientos básicos que se deberían de garantizar en la educación básica no se están transmitiendo a un alto porcentaje de los estudiantes en las escuelas. No se sabe con exactitud cuántos estudiantes están en esta situación en México, una situación que llamaré de ignorancia o también de un analfabetismo funcional, a pesar de que se haya cursado preescolar, primaria, secundaria y bachillerato. Es nuestra responsabilidad intelectual y política preguntar: ¿cómo hemos llegado a esto? La pálida paradoja contemporánea puede enunciarse así: cuanto más se impulsó el discurso de la calidad educativa (hoy “excelencia”), el máximo logro de aprendizajes, así como el discurso del aprendizaje basado en el estudiante, cuanto menos se ha aprendido realmente en las escuelas.

Los datos que aparecen con mayor exactitud son aquellos que nos señala el INEGI: hay 4, 744, 057 analfabetas en México, así como los datos de estudiantes excluidos de educación superior por no alcanzar los puntajes esperando para tener acceso a la educación superior en instituciones públicas de prestigio como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en donde, año con año, quedan fuera más del 90% de los estudiantes que desean entrar a estudiar alguna de las carreras ofertadas ahí. Por un lado, encontramos que no crece la matrícula de estas instituciones, ya que no se le otorga presupuesto público que haga posible esto, por lo cual se argumenta la necesidad de llevar a cabo procesos de selección a través de exámenes. Por otro lado, podemos formular una hipótesis: un alto porcentaje de estos jóvenes no alcanza la meta ya que sus conocimientos y habilidades conseguidos en niveles anteriores no son adecuados ante el nivel de exigencia de los retos universitarios. Este no-saber, esta ignorancia estructural, nos conduce negativamente a una pedagogía de la ignorancia, esto es, a un proceso continuo de exclusión epistémica que no es exclusivamente responsabilidad individual (de quien “no estudió lo suficiente”), sino que es una responsabilidad fundamentalmente estatal, además de social y colectiva.

Con “pedagogía de la ignorancia” nos referimos, entonces, a un conjunto de mecanismos, prácticas e instituciones que han funcionado básicamente dentro de los marcos del neoliberalismo, doctrina que niega por principio la capacidad política y social de transformación de la realidad, reconociendo en el silencio ideológico que el conocimiento es poder, aunque en el artículo 3° constitucional esté prohibido educar en la ignorancia, es decir, en la incapacidad de lograr acceder a una vida pública realizada plenamente. La pedagogía de la ignorancia transmite reproductiva y mecánicamente el no-saber resolver problemas de diversas índoles en la realidad social de los ciudadanos, esto es, acrecienta la incapacidad de lograr el acceso a niveles más altos de estudio que por último han de contribuir (según ha quedado estipulado en nuestra Carta Magna) no sólo a la prosperidad personal sino sobre todo a la prosperidad colectiva, nacional. Esto no quiere decir que alguien sea un ignorante total, sino que los conocimientos e información que se transmiten no permiten resolver nacionalmente problemas sociales, culturales, económicos, tecnológicos, académicos, religiosos entre tantos otros de cuya resolución adecuada depende realmente nuestra auténtica independencia.

Esta pedagogía de la ignorancia ha funcionado a través de diversos mecanismos de control hacia los docentes y en general sobre la educación pública, lo que ha conducido a un desastre de la educación pública nacional, aunque no se mantengan constantes estos acuerdos, sino que son intermitentes, el problema es que crean en la cotidianidad prácticas en los docentes y en los diferentes actores educativos. Un ejemplo de esos acuerdos fue el 648 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) donde los estudiantes de primero y segundo no podrían ser reprobados, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 2012. Nuevamente, para el 29 de marzo 2019 se publica el acuerdo 11/03/19, por el secretario de Educación Esteban Moctezuma, donde vuelve a tomar la misma idea de la no reprobación a los estudiantes de primero y segundo grado de primaria: sólo con asistir pasan. En tercero, cuarto y quinto grado deben tener un promedio mínimo de 6 y haber aprobado sólo 6 de las asignaturas cursadas y en sexto grado se dice que deben tener un promedio mínimo de 6 en todas las asignaturas, sólo que por la carga de trabajo los docentes no han reprobado a muchos estudiantes a lo largo de los años, ni lo harán en un futuro probablemente. Algo muy importante es que ha perdido valor la enseñanza del español y las matemáticas, que como lenguajes permiten conocer el mundo, ya que los estudiantes pueden reprobar estas asignaturas y acreditar otras. Además, que los padres de familia presionan para que sean acreditado su hijo o hija, así tengan que presionar al maestro, al director, ir a las supervisiones o a las direcciones operativas, ellos comprenden que el derecho de su hijo es pasar, más no el conocimiento. Volviendo a la retórica de la reprobación como el chivo expiatorio y responsable de que los estudiantes no aprendieran. Sin embargo, no se profundizaba en las causas de los malos resultados como eran y siguen siendo problemas de aprendizaje a nivel individual, la pobreza, el desempleo de los padres, la alimentación, la discriminación, la violencia estructural que se vive en los diferentes estados de la República o simplemente porque los maestros no pueden dar una atención individualizada y especializada cuando los grupos son mayores de 40 estudiantes, lo que nos lleva  a plantear que se necesitan más profesores y más escuelas que puedan dar más tiempo y atención a los estudiantes, ya que, hoy por hoy, en 60 minutos un maestro puede darle un minuto y medio de atención a cada estudiante; en seis horas 9 minutos; no sobran sino faltan muchos docentes en un país necesitado de una educación digna.

Los problemas educativos, no son sólo problemas educativos o didácticos, sino problemas sociales en determinados espacios y temporalidades. La salida fácil ha sido no reprobar. Mientras tanto, a los largo de los años nos endulzaban el oído con el discurso políticamente correcto de que cada día iban más personas a la primaria, a la secundaria y hasta al bachillerato, no importa si aprenden, sino que estén allí para ser guardados y controlados por docentes que no pueden cumplir con sus misión histórica que ha sido la enseñanza. Por otro lado, surgió un discurso conservador de los derechos humanos, donde el maestro perdió su figura social de autoridad (de una autoridad sapiencial y moral) y sólo se ha limitado como mero “cuidador” o en el mejor de los casos como “facilitador”, siempre y cuando no estresen ni incomoden a los estudiantes, ya que si esto pasa se violarían sus derechos fundamentales (aunque la contradicción es que tanto padres de familias como estudiantes no conocen estos derechos ni han sido formados en este horizonte).

Una última característica a mencionar es que la pedagogía de la ignorancia es una pedagogía que no toma en cuenta los conocimientos originarios de esta nación. Se relega, se niega o se destruye la enseñanza de las lenguas y culturas originarias de México, diciendo que su desaparición es un proceso natural y evolutivo y que sólo se pueden rescatarlas haciendo registros escritos de sus conocimientos para guardarlos en archivos, bibliotecas y museos o quizás sólo enalteciendo a una de ellas como el náhuatl (cuando en México existen más de 364 variantes lingüísticas en 68 agrupaciones lingüísticas y 11 familias lingüísticas de acuerdo al INALI). Recordemos que de acuerdo al INALI todas las lenguas originarias están en riesgo de desaparición. Se presume un cierto indigenismo, siempre y cuando no estén los indígenas de carne hueso. Esto es sumamente grave, ya que. como señala Noam Chomsky, uno de los sectores sociales nos está enseñando cómo controlar y confrontar el cambio climático, problema que pone en riesgo la vida humana, son precisamente los pueblos originarios de acuerdo con sus conocimientos ancestrales. Sin embargo, mientras siga imperando en la educación mexicana una pedagogía de la ignorancia no se nos permitirá por último la dignidad de nuestra historia, ya que siempre estamos preocupados en resolver los problemas que vienen del Centro económico internacional, que están representado por las naciones extrajeras y por los grandes empresarios nacionales e internacionales. Quizás, precisamente por eso, por estar nuestra mirada siempre orientada al exterior, es que nuestras políticas educativas han sido creadas para seguir manteniendo una dependencia (amarga y estéril para nosotros; dulce y fecunda para otros) que iniciara violentamente, acallando voces y alternativas, hace más de 500 años.

[1] Coordinador del Seminario de Perspectivas Críticas en Educación de México y Latinoamérica, que se realiza en la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. Agradezco las sugerencias y correcciones de David Elías Hernández y Jorge Alberto Reyes, integrantes del seminario.

[2]https://www.jornada.com.mx/2019/08/18/sociedad/029n1soc?fbclid=IwAR1tzihy5U4Z_rlLIhnxuFPMLBC2jQl-ywuwt88CmreCIFeAV_3Am7onGSo

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-pedagogia-de-la-ignorancia-en-mexico/

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Feminicidio galopante en el capitalismo, las mujeres dicen BASTA

Por: Cecilia Zamudio

Sobre como avanza el feminicidio en un sistema como el capitalista. El caso de México.

Varios policías se llevan a una adolescente y la violan. No es la primera vez que pasa algo similar. El feminicidio(1) avanza moliendo vidas, por todo el planeta: el feminicidio se incrementa al amparo de un sistema, el capitalismo, que promueve misoginia a través de su industria de alienación cultural; un sistema en el que los medios de comunicación están en manos de un puñado.

La clase explotadora usa los medios para alienar a la clase explotada, inyectando machismo y racismo porque son paradigmas de sumisión y explotación, de división de la clase explotada. 

El feminicidio galopa desenfrenado al amparo de un sistema, el capitalismo, profundamente patriarcal, racista y clasista, que banaliza la explotación y la tortura porque sobre ellas se yerguen fortunas, galopa en un sistema que produce violadores a granel. 

Millones de niños son hoy educados en la misoginia, en el porno y la banalización de la injusticia y la crueldad, marinados en machismo y bombardeados por la industria de alienación masiva (televisión, cine, publicidad, video juegos, productos de la industria musical profundamente misóginos, etc): una educación que lesiona la capacidad de empatía y genera violadores en masa.

El feminicidio galopa en un sistema, el capitalismo, en el que las mujeres son utilizadas como «chivos expiatorios» de toda la rabia que genera un sistema de explotación, por su carácter injusto y maltratador. 

La clase explotadora promueve misoginia, racismo, xenofobia, banalización de la tortura, para desviar la rabia de las y los explotados, para que esa rabia nunca llegue contra los grandes capitalistas, que son quienes explotan a las y los trabajadores y saquean el planeta hasta la médula, que esa rabia se quede estallando entre la misma clase explotada pulverizada, desmembrando vidas, comunidades y toda posibilidad de organización para subvertir este abyecto sistema de explotaciones concatenadas.

El feminicidio galopa en un sistema, el capitalismo, en el que el aparato judicial beneficia siempre a la clase explotadora y a sus matones, dejando en impunidad a los ladrones de cuello blanco mientras se ceba contra quien roba un pan, dejando en impunidad a los banqueros que desahucian familias enteras mientras encarcela a quien busca un techo, dejando en impunidad a las multinacionales que saquean montañas y ríos, mientras encarcela durante décadas a las y los campesinos e indígenas en lucha.

El feminicidio galopa en un sistema, el capitalismo, cuyo aparato judicial deja en impunidad total o parcial a los violadores de mujeres y niñas (en total impunidad o con penas ínfimas por violar y destruir vidas). El feminicidio galopa cuando los militares, los policías y demás encargados de reprimir a los pueblos y salvaguardar al Capital, son cobijados de impunidad por las violaciones que cometen…

A los capataces del capital se les paga también con prebendas que incluyen impunidad por las torturas cometidas. Los policías violadores resultan en la mayoría de los casos impunes. Los militares gozan también de impunidad. Los militares estadounidenses gozan de total inmunidad en ciertos países, cuyos gobiernos títeres han firmado convenios que los eximen de ser perseguidos por las violaciones sexuales que cometan (por ejemplo, el gobierno colombiano firmó un convenio que les otorga inmunidad a los militares estadounidenses, incluso por violaciones sexuales. Hay decenas de niñas que fueron llevadas a bases militares y violadas, que han sido incluso filmadas, que no obtendrán «justicia» alguna en virtud de este convenio).

En México las mujeres dicen ¡BASTA!

Las mujeres toman las calles hastiadas del feminicidio; y los medios de alienación titulan que «las mujeres son violentas y destruyen monumentos», pero guardan silencio sobre la impunidad casi absoluta que desde siempre y estructuralmente cobija a las fuerzas represivas, incluso en casos de violaciones sexuales, torturas y desaparición forzada…

A la clase explotadora, propietaria de los medios de comunicación, le parece más «violenta» una pintada callejera que la violencia cotidiana y brutal contra las mujeres, o que la violencia impune ejercida por los aparatos represivos contra la población. A los medios, propiedad de la burguesía, siempre les parecerá más violenta la persona que protesta contra la injusticia, que la injusticia en sí, porque de un sistema profundamente injusto sacan sus privilegios.

Varios policías se llevan a una adolescente y la violan. Otro policía viola a una adolescente en un baño de un museo. En México, cada 18 segundos violan a una mujer, y cada día 9 mujeres son asesinadas por violencia machista.

En el mundo se estiman en no menos de 6 feminicidios cada hora en el ámbito familiar (asesinatos perpetrados predominantemente por la pareja o expareja) sin contar los feminicidios que ocurren fuera del ámbito familiar. El 60 % de las 87.000 mujeres que fueron asesinadas en 2017 en todo el mundo fueron víctimas de un crimen machista cuyo perpetrador fue su expareja o un familiar, según denuncia un informe de naciones Unidas (2).

El informe arroja que 15 millones de muchachas adolescentes (de entre 15 y 19 años) de todo el mundo han sido obligadas a relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas. Según los datos recogidos en 30 países, solamente el 1 por ciento de ellas ha buscado ayuda profesional.

Las cifras de violaciones intrafamiliares o extrafamiliares son elevadísimas, y aún así, no reflejan sino una pálida punta del iceberg de una realidad brutal. El empobrecimiento por saqueo capitalista aboca a la aberrante explotación de la prostitución a las mujeres más empobrecidas de la clase explotada mundial (coacción económica). La cifras de la Trata (tráfico de seres humanos y prostitución con coacción violenta), arrojan que los proxenetas capitalizan más de 32 millones de dólares al año: más de 4 millones de mujeres y niñas víctimas, en su inmensa mayoría mujeres de la clase explotada (cifras en aumento). 

El feminicidio es una realidad tangible, que cabalga al amparo de un sistema que promueve incesantemente misoginia a través de su aparato cultural, que cabalga en un sistema de explotaciones concatenadas.

Las mujeres toman las calles hastiadas de tanta barbarie, del feminicidio galopando, de la impunidad que cobija a los policías violadores, de las injusticias y agresiones cotidianas y continuadas que padecemos las mujeres bajo este sistema criminal que promueve misoginia y feminicidio.


Notas:

(1) Feminicidio no es únicamente el homicidio contra una mujer por violencia machista; en un sentido integral el feminicidio es también el asesinato del derecho a la integridad, las violaciones sexuales y todas las violencias ejercidas contra las mujeres. El feminicidio como realidad social se compone de todo el ámbito de la barbarie misógina y crece de manera dramática en el capitalismo.

(2) Ending violence against women, facts and figures, UN WOMEN, 2018

Fuente: Blog de la autora: www.cecilia-zamudio.blogspot.com

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Libro: Clásicos del pensamiento pedagógico mexicano de Gilberto Guevara Niebla

Por: dgespe.

Reunión de textos académicos para orientar la práctica educativa particularmente a nivel elemental. Un estudio del desarrollo que ha tenido la pedagogía en México desde las instituciones educativas prehispánicas como los Calmécac, pasando por el movimiento educativo más importante del país después de la Revolución Mexicana en manos de José Vasconcelos hasta las nuevas tendencias del siglo XXI.

 

Fuente del documento: https://www.cevie-dgespe.com/documentos/inb_30.pdf

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Ética y la inteligencia emocional

Por:  Manuel Alberto Navarro Benítez.

Vivimos en una sociedad que, a costa de los [1]personajes que hacen hincapié sobre un número en una boleta como símbolo absoluto de inteligencia, llevan consecuencias directas e indirectas al educando, sus emociones, y su contexto, cegándolo a veces de por vida, de la infinidad de espacios donde él o ella pueda destacar.

Comenzaré en definir la ética por dos de mis autores favoritos:

“La ética es la práctica de reflexionar sobre lo que vamos a hacer y los motivos por los que vamos a hacerlo” (Savater, 2012, pág. 14).

“Toda la Ética se basa en ser consciente de las consecuencias de las acciones” (Goleman & Senge, 2016, pág. 67).

Donde concuerdo ampliamente que la formación del educando y el papel del docente sobre la ética debe llevarse seriamente y a más profundidad en nuestro día a día, logrando “formar personas autónomas e independientes”. (Savater, 2012, pág. 36).

Además, del gran olvido sobre la ética y lo emocional en la educación,donde podemos apreciar que, más allá de una inteligencia cognitiva, en la inteligencia emocional, es muy importante tomar en cuenta la ética y la actitud para llevarla a cabo con éxito. “el buen trabajo requiere entusiasmo, ética y excelencia” (Goleman & Senge, 2016, pág. 18).

Es necesario, un gran desarrollo de la autoconciencia como partícipes de la educación con todos los que interactuamos y más, con los educandos cuando les inculcamos sobre el importantísimo papel que tiene cada uno en la vida “los nuevos descubrimientos parecen indicar el modo en que las regiones cerebrales relacionadas con la autoconciencia nos ayudan a aplicar la ética y a tomar decisiones en general” (Goleman, 2013, pág. 17).

Ahora bien, necesitamos empezar a interpolar en los temas ético-emocionales; la reflexión crítica sobre sus aplicaciones en qué momento puede llegar a ser una política pública de cambio social y educativo, concientizando porqué impacta en nosotros, promoviendo la autoconciencia de sus actos a nivel personal e interpersonal, sobre la aplicación y respeto en las diversas jerarquías de los personajes en la educación.

Impulsando y motivando a la investigación a nuestros personajes en fuentes verídicas para entender el impacto en la sociedad actual y futura “el interés es necesario para que los estudiantes mantengan la atención y logren una adecuada aprehensión de los conocimientos” (Frías, 2000, pág. 21), aterrizando y rompiendo lo absoluto de la inteligencia cognitiva de su posicionamiento social, como nos maneja el jurista y filósofo Hans Kelsen, realizar casos prácticos, lúdicos, reales que granjeen su atención y dejar atrás todos aquellos modos tradicionales. “del pensamiento crítico en el aula es que en el salón de clases se incluyan problemas relacionados con el mundo real, y que no sólo se recurra a ejercicios artificiales” (Frías, 2000, pág. 23).

Y, si bien puede haber cierta resistencia por parte de algunos personajes, los que entendemos esto y queremos un cambio, debemos mostrar iniciativa en este campo que no se ha desarrollado y se ha infravalorado sobre las demás materias por lo que debe contar con “un  manejo democrático de los puntos de vista; mostrar ‘coraje intelectual’ para soportar la resistencia de los estudiantes al cambio; tomar riesgos, experimentar, ser humilde, resistirse a la arrogancia y demostrar claridad” (Frías, 2000, pág. 29).

Continuando con la importancia, me es menester enfatizar que a veces no estamos dando ejemplo en la calle, en la casa, en un proceso administrativo, en la misma escuela y, recodemos muy bien que todos nos ven y a veces por una acción les recordarán siempre como dice Savater “todas mis decisiones dejan huella en mí mismo antes de dejarla en el mundo que me rodea” (1998, pág. 117).

Una calificación tendrá su debida relevancia, pero el verdadero tesoro es el aprendizaje que dejas en cada acción, y éste no lleva ningún número.

 

Bibliografía
Frías, B. (2000). Pensamiento crítico y creativo. Trillas.

Goleman, D. (2013). El cerebro y la inteligencia emocional: Nuevos descubrimientos. Barcelona, España: Ediciones B, S. A.

Goleman, D., & Senge, P. (2016). Triple focus: Un nuevo planteamiento de la educación. Barcelona, España: Ediciones B, S. A.

Savater, F. (1998). Ética para amador. Barcelona, España: Ariel. S. A.

Savater, F. (2012). Ética de urgencia. Barcelona, España: Grupo Planeta.

[1]Por personaje entenderemos a los participantes de la educación: institución, educando, docente, padres de familia, etcétera.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/etica-y-la-inteligencia-emocional/

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Jóvenes construyendo el futuro. ¿Realmente mejora las experiencias educativas?

Por: Educación Futura

Dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, es notorio que el proyecto educativo se centra en ofrecer programas para la juventud. Lo anterior, no resulta extraño, porque el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador ha subrayado en reiteradas ocasiones la necesidad de contar con programas que faciliten a los jóvenes el acceso a la vida laboral y fortalecer las condiciones para la continuidad de su trayecto educativo porque en un futuro serán quienes tomen las decisiones del país. Así también, destacar que algunos jóvenes al ser padres y e incorporarse al programa se ambiciona que mejoren su compromiso para educar a sus hijos. Hay buenos propósitos en los programas de inserción al mercado laboral para la juventud, entendido como la incorporación de los jóvenes a la actividad económica y productiva del país e incluso para algunas sociedades occidentales representa la forma de medir el nivel de bienestar social de su población.

Sin duda, son escenarios optimistas con la expectativa de que se generen incrementos en los indicadores de ocupación, de empleo, de economía, de educación, de desarrollo sostenible, de calidad de vida, entre otros. Y naturalmente, tener presente que los programas buscan disminuir y prevenir problemáticas. Concretamente, “jóvenes construyendo el futuro” es un programa del PND 2019-2024, creado en el marco de la política social para el desarrollo sostenible y la educación y que se ofrece a mexicanos y mexicanas, con edades que van de entre los 18 a los 29 años de edad que se encuentran sin empleo o que se les ha dificultado encontrar trabajo.

Los jóvenes una vez que se inscriban a través de una plataforma, una vez aceptados por las empresas, las instituciones públicas y las organizaciones, recibirán por parte del gobierno federal la cantidad mensual de 3 mil 600 pesos, a la par de resultados de parte de sus empleadores en torno a su desempeño laboral. Pero, en particular, tratándose de jóvenes egresados de media superior o con avances de estudios en licenciatura, la pretensión es que se motiven a continuar con sus estudios de nivel superior y a cambio reciban un apoyo económico, desarrollar experiencia laboral e inserción al trabajo.

Es así, que el gobierno de México implementa estrategias en materia de política laboral y con vinculación al sector productivo de nuestro país ya que se ofrece a los jóvenes que al ingresar al programa “el 70% de los inscritos colaborarán en el sector privado, el 20% en el sector público y el 10% en organizaciones sin ánimo de lucro” (Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, 2018, p. 1).

Sin embargo, es necesario analizar el impacto estratégico del programa jóvenes construyendo el futuro, porque en las propias voces de las personas que se han incorporado al programa manifiestan que lo menos que planean es permanecer en los programas laborales, porque no se apegan a sus aspiraciones o porque las funciones que realizan, en nada, se vinculan con lo que estudiaron, ni siquiera consideran que impactan para mejorar sus experiencias laborales.

Los protagonistas tienen las claves de lo que se puede mejorar, porque la realidad es que el programa fue creado con propósitos que no están ni cerca de cumplirse. Por su parte, el reto de un programa, no solo reside en la disyuntiva de ofrecer empleo o de considerar que se solucionan algunas variables porque entonces estaremos resolviendo otro tipo de problemas.

La buena noticia es que es en torno a los resultados de las detecciones es posible mejorar la aproximación y conexión entre empleadores, académicos, representantes de la iniciativa programa “jóvenes construyendo el futuro” y beneficiarios del programa para que sea más satisfactoria la experiencia laboral y formativa para todos y menos asociada a un ámbito de conveniencia, o vacío por falta de realización personal, social, laboral y entonces ¿a que le llamamos progreso o avances de bienestar?. Son tensiones de la sociedad que tienen que ver con la complejidad de los contextos donde se mueve. Sin duda, es necesario crear puentes y no muros, revisar los programas e implementar nuevos filtros o criterios para mejorar el impacto de los proyectos que se ofrecen a los jóvenes a mediano y largo plazo.

También, sin duda, hay que dar más tiempo porque son propuestas que están iniciando en el sexenio de Obrador como mandatario y hay buenos propósitos, pero también es necesario aportar mejoras en torno al impacto de los programas que se ofertan a la juventud, porque sus escenarios no solo radican en el valor social, sino económico, educativo, de bienestar y de ética. Además los programas una vez creados no se trata de presentarlos y luego, hecho lo anterior no se vuelve a tocar el tema, es necesario el análisis de una mejora continua. Sin duda, es necesario discutir a profundidad estas propuestas.  Insertarse al mercado laboral, no es sólo una forma de ganarse la vida económica,. Es, sobre todo, una forma realizarse y aportar mejoras en beneficio de la vida de los otros.

Referencias:

Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (11 de diciembre de 2018). Programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, oportunidad educativa y laboral. [Mensaje en un blog]. Recuperado de: https://www.gob.mx/profedet/es/articulos/programa-jovenes-construyendo-el-futuro-oportunidad-educativa-y-laboral-184843?idiom=es

 

 

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¿Qué es la Agenda 2030 y dónde estamos?

Por: Lucila Giammatteo

El año 2030 es considerado como la fecha límite para que el efecto de la intervención humana en el planeta sea irreversible (Naciones Unidas, 2016). La agenda 2030 es una iniciativa global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que establece objetivos específicos para alcanzar un desarrollo sustentable. Los objetivos que se plantearon fueron delimitados para el año 2030 y abarcan diversos sectores como acción por el clima, agua limpia, energía asequible y no contaminante, vida submarina, vida de ecosistemas terrestres, producción y consumo responsable, educación de calidad, fin de la pobreza, salud y bienestar, trabajo decente y crecimiento económico, así como también paz, justicia e instituciones sólidas, entre otras categorías.

En la actualidad se percibe un aumento en las campañas de concientización ecológica para proteger el medio ambiente, así como también más gente ocupada tratando de hacer un cambio positivo en su entorno. ¿Qué has hecho para contribuir en este esfuerzo? Si ya formas parte de alguna iniciativa en comunidad o personal, ¡te felicito!, porque todo esfuerzo suma. Si es la primera vez que escuchas sobre la Agenda 2030 no te preocupes, el primer paso es informarse para saber dónde estamos.

Anualmente la ONU publica un reporte que muestra estadísticas de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs por sus siglas en inglés) por país. Estos reportes pueden encontrarse en línea, en la página oficial.

La mala noticia es que en 2018 el desempeño de México no fue bueno. Se encuentra en el ranking con 65.2 puntos, lo que sugiere que hemos alcanzado el 65 % del mejor resultado posible. Ocupa el lugar 84 de 156 países del ranking. En los primeros lugares están Suecia, Dinamarca y Finlandia con un puntaje de 85, 84.6 y 83, respectivamente. De América Latina, los países mejor posicionados son Costa Rica (lugar 33), Chile (lugar 38) y Cuba (lugar 42).

Evaluación de México en la Agenda 2030

La siguiente figura muestra la evaluación de México en 2018 para cada uno de los objetivos establecidos en la agenda. Se utiliza un sistema de cinco colores que indican qué tan cerca se encuentra el país de cumplir con los objetivos, a partir de una extrapolación matemática. El color verde indica que el valor incrementa o se mantiene de tal manera que el objetivo se cumplirá para 2030. El color amarillo indica que el valor se incrementa a una velocidad superior al 50 % requerido. El color naranja implica que el valor se ha mantenido, o que la velocidad de incremento es inferior al 50 % requerido. El color rojo, que establece que el país se está moviendo en la dirección incorrecta, se asocia a un valor disminuido con respecto a años anteriores.

El avance del logro de los objetivos se monitorea cada año y se actualizan con más detalle. Por ejemplo, aunque en México no hemos alcanzado el primer objetivo, la flecha verde indica que sí hemos avanzado respecto a años anteriores. Utilizando un sistema similar al de colores mencionado anteriormente, y visto de una manera más gráfica, se utilizan flechas para mostrar las tendencias.

Es evidente que tenemos mucho por hacer. Existen diversas ONG en México que en apoyo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) impulsan la agenda 2030 con programas de concientización y de acción social. Además, las escuelas se están involucrando a partir de la generación de proyectos invitando a los alumnos a que se sumen a esta iniciativa.

En el Tec de Monterrey hemos desarrollado diferentes propuestas interdisciplinarias para contribuir a la Agenda 2030 a partir del cuidado de recursos y campañas de conocimiento. En los cursos que imparto sobre Materia, Entorno y Sostenibilidad a los alumnos de PrepaTec Campus Estado de México, se plantearon las siguientes formas de involucrarse:

  1. Una reforestación de más de 200 árboles en un área protegida del Estado de México.

  2. Una campaña de concientización involucrando a familiares y vecinos sobre el consumo responsable.

  3. Una investigación sobre el consumo de agua y electricidad en el campus en conjunto con planta física. Como resultado de la investigación los alumnos propusieron diversas formas de reducir su consumo.

Este proyecto llevó a los alumnos a ser más conscientes sobre su impacto en el medio ambiente y a involucrarse con acciones cotidianas que puedan aportar directamente a las métricas de los objetivos de desarrollo. Además, pudieron relacionar sus vivencias en clase con su experiencia Tec en el extranjero, ya que en muchos países se llevan a cabo programas en conjunto con las comunidades para que los habitantes se involucren en la Agenda 2030. Por ejemplo, los alumnos involucrados en la campaña de consumo responsable que participaron en el semestre itinerante, notaron que en ciertas ciudades de Italia se llevan a cabo actividades por semana para promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Si te interesa conocer más acerca del proyecto, puedes revisar el artículo The 2030 Agenda for Sustainable Development: How to Get Students Involved? publicado en World Journal of Educational Research DOI: https://doi.org/10.22158/wjer.v5n4p358 Este proyecto lo presenté en el congreso (IUPAC) International Union of Pure and Applied Chemistry 2019, donde recibí el premio al mejor póster en educación química.

A partir de los resultados obtenidos para México, podemos ver que el camino por recorrer es largo si queremos alcanzar los objetivos propuestos para el año 2030. La mejor forma de lograrlo es involucrarnos activamente desde nuestro entorno ya que hasta la contribución más pequeña puede lograr un cambio significativo si todos colaboramos. Empecemos por cambiar hábitos en nuestra vida cotidiana que puede tener un impacto positivo en el medio ambiente.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-bits-blog/que-es-la-agenda-2030-y-donde-estamos

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México: Se va Carrera Magisterial, ya cumplió su cometido, bienvenido el Programa de Incentivos para maestros

Redacción: Maestros por México

Durante el Ciclo Escolar 1992-1993 se inicia el sistema de Carrera Magisterial, en el que los factores a considerar eran: La preparación académica, la atención a los cursos de actualización, los conocimientos del maestro, el desempeño en la docencia y la antigüedad en el servicio y en los niveles de la propia Carrera. Muchos líderes locales, hicieron su agosto con este programa, y lo usaban para premiar a sus familiares e incondicionales.

Ahora se pretende motivar a los maestros a que sigan preparándose, para eso se tiene contemplado que no se cambiará la función del que esté beneficiado en el programa, se requerirán dos años de antigüedad, con el nombramiento en función, los incentivos mayores serán para docentes en zona de alta pobreza.

También, todo incentivo deberá refrendarse, sin embargo, no podrán participar aquellos cuyos incentivos por Carrera Magisterial y K1 sean mayores a los nuevos estímulos.

Se tiene contemplado que quienes participen en el nuevo programa, teniendo incentivos de Carrera Magisterial y K1, dejarían de percibirlos. Dese luego, que quienes no participen, conservarán sus incentivos de Carrera Magisterial y K1.

Aún falta por determinar con cuántas horas puede el docente participar en este nuevo programa de incentivos, ya que con carrera magisterial, existía el limitante para los que tenían pocas horas.

Fuente: https://maestrospormexico.com/blog/2019/08/19/se-va-carrera-magisterial-ya-cumplio-su-cometido-bienvenido-el-programa-de-incentivos-para-maestros/

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