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Picasso y la reforma educativa

Por: Manuel Gil Antón

Doy fe que las palabras que siguen son textuales: “Alguien me decía: este, oye, pues es que ustedes nunca son autocríticos. Y yo le contesté: pues como decía Pablo Picasso, nunca hay que hablar mal de sí mismo, que para eso están los demás: dejémosles el placer de hacerlo. Gracias”. A continuación, el auditorio festejó, con risas y aplausos, las palabras con las que concluyó el subsecretario de Planeación y Evaluación de la SEP, Otto Granados Roldán, su participación en la primera mesa, organizada por el INEE, del seminario sobre los avances y desafíos de la reforma educativa. Era el 13 de septiembre del año en curso.

El tema fue el de la evaluación docente. Luego de una exposición por parte del funcionario en la que todo estaba bien y había salido a pedir de boca, el profesor Rodolfo Ramírez, comentarista en turno, realizó una crítica bien fundada, con argumentos y evidencias, a varios aspectos de ese proceso. El eje de su intervención fue que usar la evaluación como mecanismo de control laboral, pervierte su sentido. La evaluación, expuso, si se hace bien, tiene como orientar la mejoría en los procesos de aprendizaje en las aulas y escuelas mexicanas, pues da a conocer al maestro los aspectos en que tiene deficiencias, aquéllos que ha de fortalecer y los que realiza de manera adecuada. Con base en los resultados, se siguen estrategias de formación, estudio y participación con otros colegas para hacer, de manera renovada, lo cotidiano. No ha sido así: mostró a la concurrencia el comunicado de la evaluación a un profesor, lleno de frases huecas, burocráticas en el peyorativo sentido de la palabra, carentes de la más elemental recomendación académica. Así, señaló, no se avanza.

Hizo, además, una distinción fundamental: no es lo mismo evaluar lo que se aprende, que aprender lo que se va a evaluar: lo primero es parte de un proceso de formación que se valora, y lo segundo es, nada más, instruir para “pasar” la prueba. La formación inicial —cuando se estudia para ser docente, especialidad compleja como pocas— y la formación continua (la que acompaña el ejercicio del ocio a los profesores y maestras ya en labores) no deben estar al servicio de la evaluación: es al revés, la evaluación, confiable y válida, ha de ofrecer elementos para que cada vez tengamos mejores profesores. En balde. Palabras al vacío. Ruido frente a la incapacidad de escucha del poder: la propuesta de reformar la reforma, de revisar a fondo todo lo que sea preciso, no suscitó en el subsecretario la menor apertura: todo está atado, y bien atado.

Cual Picasso Pedagógico, con sarcasmo, no acusó recibo de lo dicho por los otros si no le era favorable a su imaginación. Al poder le basta el eco del elogio en boca propia, o apropiada. ¿La crítica? Que la hagan otros. No hurtemos el placer que significa señalar defectos al quehacer de las autoridades. Total, no hay más ruta que la nuestra. Hoy vivimos malos tiempos: si se objeta el modo de cumplir su tarea a los gobernantes, enfadados por la incomprensión de sus denodados esfuerzos, acusan a quien lo expresa de maltrato a las instituciones. La autocrítica es inviable, dado que el gobierno no quiere, benevolente, quitar el placer a otros de cuestionar sus acciones.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/picasso-y-la-reforma-educativa/?platform=hootsuite

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México: Una Escuela contra la Dominación

Por:  Daniela Rea. Pie de Página. 01/12/2018

Manuel Amador ha dedicado 10 años de su vida a trabajar contra la violencia de género con estudiantes de una preparatoria en Ecatepec, uno de los municipios más violentos del país y donde la precarización cruza todos los espacios. A través de investigaciones y performance, con los que se apropian de las calles, el maestro induce a sus alumnas y alumnos a encontrar una significación para la vida

Cuando aún no amanece, Manuel Amador llega al paradero norte del metro Indios Verdes de la Ciudad de México. Con la misma prisa que el resto de los transeúntes, pero a contracorriente, camina por los pasillos entre puestos de ambulantes, fierros viejos y restos del día anterior para llegar al final del pasillo a esperar la combi que lo lleve a la colonia Hank González, en Ecatepec.

El paradero norte es un punto nodal en el traslado que cotidianamente hacen cientos de miles de personas para llegar a la ciudad a trabajar –desde sus casas en el Estado de México–, la mayoría en empleos precarios; además de la jornada, deben aumentar unas 3 o 4 horas para el traslado. Mientras todos ellos vienen, Amador va.

Amador recorre unos 20 minutos en una combi vacía, se baja al pie de la carretera a la altura del frontón, una de las paradas más peligrosas de la ruta, pues el acceso a dos vialidades de alta velocidad ofrece salidas rápidas a asaltantes y secuestradores. Después trepa una barda, cruza un puente sobre la autopista y se interna en unas callejuelas esquivando microbuses y motonetas.

Esta mañana de junio, mientras camina a paso acelerado, llama por teléfono a un amigo y le pide que vaya a su casa porque su llave se atoró en la chapa al cerrar y él no quiso esperar a un cerrajero, pues hoy se presenta los proyectos finales de la materia “Métodos y Pensamiento crítico”, en la que ha estado trabajando seis meses. Amador es maestro de la preparatoria 128 Francisco Villa y acaba de llegar a su clase 3 minutos después de las 7 de la mañana.

Llegó aquí hace casi 10 años, por invitación de Joao Arriaga, con quien había coincidido en la carrera de sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana. Amador no tenía trabajo. Había pasado una temporada intensa como candidato a la diputación local del partido Alternativa Socialdemócrata, como activista por los derechos de las personas LGBTTTI y dentro de las oficinas del gobierno del Distrito Federal, “ahí mi trabajo no trascendió, era sólo un burócrata”. Cuando Joao lo invitó, no tuvo nada que perder.

Amador debía imaginar cómo llenar las horas de clase de Etimología, su primera materia asignada, pues por sí misma resultaba aburrida e inservible para los alumnos de Ecatepec. Después le tocó educación física. Como no había ni cancha, se le ocurrió dar clases de baile. Pero el baile se convirtió en algo más que mero mover de cuerpos. Influido por su formación sociológica y las enseñanzas de pensamiento crítico de su mentor, Hugo Zemelman, fue convirtiendo las clases en talleres de expresión que ayudan a las jóvenes a entender los problemas de su vida, no como una desgracia personal, sino como resultado de la precarización de la vida en el Valle de México.

Ser maestro en Ecatepec

Amador había leído, como varios de nosotros, las historias de Ecatepec en la prensa: pobreza, corrupción, mujeres desaparecidas, mujeres asesinadas, cuerpos encontrados en baldíos, en barrancas, desnudos, lastimados, en sus casas frente a sus hijos. Las historias que escuchó en el salón de clases no fueron –no han sido- más sencillas y él se esforzó por generar un espacio seguro para nombrarlas.

“Quería construir pedagogías que pudieran responder a esos contextos –cuenta el maestro-. Que pudieran contribuir a regresar la sonrisa, la dignidad a estas personas, la posibilidad de entender que estudiar valía la pena, importaba. Me interesaba sobre todo que estas materias tuvieran una significación para su vida aquí”.

Ecatepec es el municipio con mayor número de pobres de todo el país, casi 500 mil personas viven en esa condición, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social. Es además el municipio donde los habitantes se sienten inseguros, 7 de cada 10, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Quienes aquí habitan son los migrantes (y sus descendientes) que llegaron en las décadas de los 80 y 90 como consecuencia del desmantelamiento de la Reforma Agraria que emprendieron Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Llegaron expulsados del campo y encontraron un espacio sin oportunidades laborales dignas. En Ecatepec, el empleo formal escasea y cuando lo hay es precario, por ello la mayoría sobrevive de la economía informal e ilegal, relatan Héctor Domínguez y Amador en el estudio “Diálogos interdisciplinarios sobre violencia sexual”; muchos jóvenes aspiran a ser narcomenudistas, comprar un carro para ser taxistas o vender mercancía de fayuca. Consecuencia, también, ha sido el borramiento de la identidad campesina e indígena como una forma de sobrevivencia ante el racismo. Es común, dice el estudio, que los hablantes de alguna lengua indígena no la hablen en los espacios públicos o no lo enseñen a sus hijos. En una de las clases de Amador, un grupo de alumnas expuso sobre el racismo y ellas mismas con marcados rasgos indígenas, se referían a los indígenas como los otros.

El salón de clases lo ocupan entre 55 y 60 alumnos que llegan en su mayoría sin desayunar, no sólo por falta de dinero, sino porque muchas mamás salen de madrugada a trabajar como obreras, empleadas de comercios o casas particulares; otros no viven con sus papás o tienen a su cargo a los hermanos menores a quienes hay que despertar, vestir, llevar a la escuela. A la mitad de la clase, el maestro les permite salir por café y pan.

La materia de Métodos y Pensamiento Crítico es el pretexto para que ellos hagan análisis, entrevistas, encuestas e historia de vida. Amador toma algunas estrategias de psicomagia para que alumnas y alumnos nombren las distintas experiencias de violencia. Por ejemplo, les hace formar escenas congeladas de momentos de violencia intrafamiliar o escribir en una hoja un momento triste o doloroso para luego quemarlo. Estas actividades se convierten en los performances que llevarán más tarde al espacio público. “Esto es más que una estrategia pedagógica, llevar los terrores íntimos, es más bien articular el conocimiento del espacio íntimo donde hay violencia y sacar a la luz estrategias de control del patriarcado que se han tratado de invisibilizar. Trasgredir lo público-privado y llamar a la intervención ciudadana”, comenta.

Otra de las estrategias educativas es el proyecto de investigación. Cada semestre los alumnos eligen temas que les preocupan en su vida cotidiana, los cuales han sido recurrentes en los años de clase: machismo, feminicidio, violencia en el noviazgo, discriminación indígena, embarazo adolescente, suicidio, drogas y bullying. Casi todos los temas salen de la experiencia personal.

Esta mañana, los alumnos presentan los avances de su investigación. Un equipo habla de “las formas y causas de abandono y de violencia.”

“Elegimos el tema porque yo había pensado en los perros callejeros, de ahí derivamos el tema, de las formas de abandono. Vimos un perro y no le dimos importancia y luego nos dimos cuenta que estaba muerto, días después, nadie se dio cuenta, nadie lo levantó. Pensamos que no sólo se sentía dolor por los animales sino también por las personas, por donde vivimos hay un viejito que esta en la calle todo el tiempo, también nos derivamos de eso”, expone una alumna.

Otro equipo habla del machismo. Su tema es “¿Cuáles son las motivaciones de los hombres que violentan a la mujer?” y según explica Rebeca, “este tema lo elegimos porque en mi casa se vive violencia. Quien practica esto es mi tío, él es militar y de ahí nos derivamos a todo esto. Lo que yo veo en mi casa diario es que un hombre se siente mayoritario a una mujer porque dicen ser más fuertes, nosotros como mujer debemos respetarlo, nosotros nos sentimos menor que él, nos hace sentir menos”. Una compañera agrega: “también llegamos a una conclusión que esto se ha dado desde antes, entonces tenemos que dejar de decirles a los niños no llores porque tú eres hombre. También como ellos dañan, ellos también fueron dañados y siguen ese mismo patrón y todos salimos mal, con una cicatriz en la corazón”.

— Como mujeres, ¿qué les aporta esta investigación?- interviene el maestro.

— A que cuando crezcamos y tengamos nuestras familias ya no hacer eso- responde una alumna.

— Desde el momento que estableces un noviazgo también- dice el maestro.

— El machismo se va dando desde que los padres de un niño lo maltratan, le dicen que no pueden llorar, eres el hombre de la casa, y el niño va creciendo con esas ideas, él lo va aplicando cuando se casa con su pareja va maltratando a su esposa- participan más estudiantes.

— Muy bien, gracias por involucrarse. Recuerden que ustedes están haciendo ciencia, están generando conocimiento. Con las entrevistas, con su observación, están generando conocimiento- concluye Amador.

En los cuadernos de los estudiantes se pueden leer citas de Judith Butler, Boaventura do Santos, Paulo Freire. Los términos de la filósofa norteamericana son retomados en las tareas, como una que habla de la vida precaria: pobreza, desempleo, explotación, violencia, machismo, falta de vínculos, indolencia, carencia, depresión constante, ansiedad, soledad, hostilidad, odio, resentimiento, baja autoestima. La alumna que enlistó esas palabras en su libreta escribe después: “a estos humanos se les debe regresar su dignidad”.

Ser hombre en Ecatepec

En el Estado de México, según datos de la Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, cada día 6 mujeres son asesinadas. Durante los años en que Enrique Peña Nieto fue gobernador, los feminicidios aumentaron 133 por ciento, según datos de la misma Procuraduría estatal. Esta es la realidad que enmarca la vida de las estudiantes de La Panchito, una violencia que cruza los espacios privados y públicos. Pero para entender qué es ser mujer aquí, Amador plantea primero lo que es ser hombre aquí.

“En estos lugares de exclusión y de marginación, hay hombres que se construyen a partir de elementos de exclusión. Son hombres excluidos, que yo les llamo ‘los hombres machos marginados’. Entonces, no hay oportunidades de trabajo, son explotados, hay desempleo, hay salario que no alcanza suficientemente y buscan otras formas de conseguir el dinero en los espacios de lo ilegal, lo que le llaman hacer los bisnes o la bisneada. Vemos hombres que ven en el crimen la oportunidad para subsistir, robar, vender cosas robadas en los tianguis, ingresar al crimen organizado. Eso, por una parte. Por otra, vemos hombres con carencias, sin educación, sin empleo, sin reconocimiento, sin un espacio, sin oportunidad, que fueron criados con padres autoritarios, intolerantes, porque son hombres frustrados, desesperanzados. Hay una frustración y un odio que se va naturalizando. Y cuando entran a situaciones de noviazgo, brotan las dificultades para relacionarse, para platicar con una chica, entonces se ven esas situaciones de control. Si entendemos estos espacios como esos lugares de precarización de la vida, pues bueno, ¿cómo entonces podemos entender ahí a las mujeres?”.

Ser mujer en Ecatepec

Joselin tiene 18 años recién cumplidos. Llegó a La Panchito -como le llaman de cariño a la prepa- después de dejar varias escuelas porque tenía que cuidar a su hermana, diez años menor. Joselin se hace cargo de su hermana porque su mamá no puede. No es que trabaje de sol a sol, o sí, pero está saliendo de una condición de violencia a la que estuvo sometida por su esposo desde hace casi 30 años. Entonces, Joselin es la tutora de su hermana y su novio es su tutor ante la escuela. Joselin es una joven de piel morena, cabello largo y negro, ojos negros rasgados y labios gruesos. Tiene la estatura y la complexión de una niña, quizá un poco menos niña que cuando tenía 12 años y le arrojó una cazuela con aceite hirviendo a su padre al ver que estaba abusando de su mamá. La cazuela le rebotó en la espalda y ambas cicatrices permanecen: la que dejó el aceite en el cuerpo del hombre y la que quedó en la memoria de la niña. Muy chica, Joselin entendió que si ella no salvaba a su hermana menor, la perdería de una u otra forma. Y decidió salvarla y salvar también a su madre, aunque eso implique postergarse. Ahora, estudia y trabaja para pagar la renta del cuartito a donde viven las tres.

Betsy va en segundo semestre de preparatoria, tiene 16 años. Ella y sus compañeras de equipo eligieron hablar sobre feminicidios en la exposición frente al grupo. Ella no quiere hablar y sus compañeras la protegen. Después, contará que su tía fue asesinada apenas hace unos meses. “Ella se salvó antes dos veces, pero la tercera fue cuando nos avisan y nos cayó de sorpresa, a mi como mujer nos afecta porque me quede con ese miedo de que él sigue libre, con ese miedo de que nos pueda hacer algo. Esta persona una vez estuvo en el reclusorio y quedó de cambiar, la primera vez sucedió en su casa porque estaba borracho, lo hizo frente a sus hijos y una de sus hermanas, hubo orden de alejamiento, pero el insistía e insistía. Ella no quería estar con él, pero él el no entendía, decía que se acercaba por sus hijos, pero tenía miedo de que mi tía lo dejara, ella metía denuncias y el escapaba. Aquí se crece con miedo, con miedo a salir a la calle, porque ya no estamos seguras, aquí pasan muchas, muchas cosas. Mi tía tenía 25 años y cuatro hijos de 9, 5, 4 y 3 años”.

Amador trae a colación otras historias de sus alumnas. Una de ellas le contó que su vecina se suicidó a los 18 años. “Ella estaba embarazada… dejó una carta diciendo que se suicidaba porque no quería engañar y mentirle al novio, porque había sido violada por un familiar y que ese hijo no era de él”. Otra sufrió abuso sexual de su padre cuando tenía 10 años, en revancha porque la mamá se había ido con otro; su mamá la ve como rival. En este caso, dice Amador, los lazos de parentesco y lógica del patriarcado tradicional se ha desvanecido al punto de que los miembros de la familia se convierten en enemigos.

En su estudio, Amador y Domínguez dicen que ese maltrato a las mujeres, esa misoginia “debe entenderse no solo como una fobia incubada en el plano de la frustración de los hombres marginados”, que son producto de la participación femenina en espacios de poder, sino también como resultado de esa precariedad de la vida que parte de los discursos institucionales y mediáticos, como consecuencia de una crisis social, económica y de valores.

Tomar las calles

Amador, La Panchito y las estudiantes, se hicieron famosos cuando algunos medios locales publicaron una fotografía aérea de la frase “no más feminicidios” que 120 alumnas vestidas de blanco formaron en el cerro de Guadalupe. Era el año 2011 y fue ésta la primera actividad que hicieron fuera del salón de clase. Amador lo recuerda como una hazaña, pues la violencia tenía las calles de Ecatepec convertidas en un campo de batalla. Dos años después, hicieron el performance de “Las quinceañeras”: consiguieron vestidos de gala y salieron a las calles maquilladas con golpes y heridas. La imagen es impactante: sus vestidos brillantes contrastan con el color gris de la periferia y sus rostros toman el espacio público con historias de secuestros y feminicidios.

“Las imágenes que se construyen desde ahí, son imágenes que interpelan a todos, a la sociedad, al gobierno y eso es interesante de los performance. Es decir, que se hacen imágenes que pueden lograr interpelar a la sociedad, desestabilizar y esto es lo interesante de estas imágenes”, dice Amador.

El performance de “Las quinceañeras” lo hicieron dos meses antes de que Gabriela Faustino Berenice fuera asesinada, el 16 de junio de 2015. La joven tenía 25 años y un hijo de 8. Trabajaba en una abarrotería. Salió a recoger leche subsidiada y no volvió a casa, su cuerpo quemado se encontró en un baldío. Las noticias dijeron que todavía estaba viva cuando la encontraron.

“Entonces una alumna me dice, ‘¿qué pasó, profesor? No sirve de nada las cosas que hacemos, ¿verdad?. Imagínese con qué facilidad la mataron, yo la conocía, maestro’. En ese momento dices: ‘sí, sí, sí, creo que vale la pena, hija, creo que vale la pena porque para ti y para tus compañeras que están aquí escuchando, esta realidad no les es indiferente, no nos queda de otra, debemos seguir analizando y cuestionando para que no se normalice’, les dije. Mientras hablaba pensaba ¡qué absurdo me siento diciendo esto! no era la respuesta seguramente que querían escuchar, pero ¿qué respuesta tenía en ese momento?, ¿qué respuesta tengo ahora?, no tengo respuestas”.

O quizá la respuesta fueron más performances.

Como el de “La Barbi”: las alumnas llevaron al salón una muñeca a que intervinieron con las palabras que les han gritado a lo largo de su vida. Zorra, puta, pendeja, no sirves para nada, mensa, zonza, suata, estúpida, piruja, fácil, culo fácil. Después, salieron del salón a las calles y llegaron a un lugar donde 15 días antes habían tirado el cuerpo de una joven asesinada y gritaron las palabras que les pertenecían, no las que otros querían colocar sobre sus vidas: Con falda o pantalón, respétame cabrón, ni una más, ni una más, no más violencia a las mujeres, ni objetos ni desechos, mujeres con derechos. Amador aún recuerda el diálogo con una de sus alumnas: “ay profe yo iba caminando y sentía que mis piecitos, mis piernitas se me caían, pero como vi a mis demás compañeras gritando, yo gritaba, yo gritaba”.

O el de los “Daños humanos”, que hicieron para cerrar el ciclo escolar 2016-2017: una serie de postales vivas en donde los estudiantes representaron esos daños que el capitalismo ha dejado en la vida humana: maltrato, soledad, depresión, suicidio. Eligieron hacerlo en el Deportivo, donde fue encontrado el cuerpo de una joven.

“Daños humanos”

El performance, considera Amador, permite a sus alumnas y alumnos desarticular una ideología de dominación: salir a las calles de Ecatepec, específicamente al espacio en el que son encontrados cuerpos de mujeres asesinadas (los espacios y los temas son elegidos por los estudiantes) a mostrar la violencia que viven cotidianamente en las calles y las casas, rompe con esa idea de que el espacio privado o el cuerpo es impermeable a la intervención de las instituciones o la sociedad y por tanto no se debe denunciar. Y por tanto es culpa de la víctima. Y por tanto se debe silenciar.

El hombre que va

Amador ha sido entrevistado varias veces por periodistas y académicos. Un estudiante del CIDE hizo una tesis de maestría sobre su proyecto; otra joven vino desde Francia a conocer el trabajo; otra, de la Universidad de Nueva York, se acercó a conocer la escuela en su estudio de feminicidios. Un grupo de estudiantes coordinado por el maestro Rafael Mondragón de la UNAM prepara un libro sobre la experiencia alrededor del proyecto. Las entrevistas y conversaciones con otros le han permitido conocerse un poco más. Por ejemplo, ese estudiante del CIDE trató de indagar por qué Amador escogió Ecatepec y las mujeres de Ecatepec para dedicar su vida profesional, escarbó en sus antecedentes y trató de explicarlo en la violencia que la madre del maestro sufrió de su padre, aunque él no la atestiguó. “Puede ser… mi mamá fue una mujer trabajadora que vivió violencia de mi padre, ella sufrió discriminación, crueldad. Yo no lo recuerdo porque cuando crecí nos salimos del rancho, crecí en Piedras Negras, Puebla, en el monte. A los cinco años nos fuimos de ahí”.

Pero, según él mismo, son otras las violencias que lo han cruzado. “Homofobia, intolerancia, asaltos… en el 2005 sufrí una agresión por parte de unos policías, eran como diez, me golpearon, me agarraron y otros me golpearon en la cara y fue homofobia. Yo denuncié, no pude pegarles. Decía un amigo que los crímenes de odio por homofobia en el fondo son feminicidios”.

¿Por qué Amador va todas las mañanas antes de que amanezca a contracorriente, desde su casa en el centro de la Ciudad de México a Ecatepec, para trabajar con sus alumnas, sus alumnos, para aprender a nombrar lo que les daña?

“No me es indiferente lo que pasa, me sorprendió, me impactó ver esas imágenes de mujeres que pueden ser llevadas, asesinadas. Recuerdo que una ocasión una niña me dijo ‘es que allá arriba hay un tiradero de mujeres, allá las van a tirar y yo no quiero pasar por ahí’. Me sorprendió que dijera ‘un tiradero’ y fui a ver y efectivamente era un lugar donde había cuatro cruces, de varios años que iban y tiraban ahí… Ver el miedo, el terror, el que puedan ser violentadas, ultrajadas, asesinadas y tiradas a los canales, a los bordos como si fueran una basura. Mujeres, pero también animales, hombres ancianos. ¿Qué somos nosotros, qué dice esto, estos cuerpos abandonados, de lo que somos quienes vivimos aquí ahora?”.

Amador se hace preguntas directo al cuerpo. Y las responde con el cuerpo. Por eso, pensar en él es regresar a esa imagen del paradero norte, cuando aún no amanece y él corre a contracorriente para alcanzar la combi que lo lleve a la colonia Hank González en Ecatepec, y acompañar a esas adolescentes, a esos adolescentes, al lugar del que muchos intentan escapar.

Fuente: piedepagina.mx/una-escuela-contra-la-dominacion.php

Fotografía:piedepagina

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México/Centroamérica: Las autoridades dan la espalda a las personas refugiadas LGBTI

Por: Amnistía Internacional/01-12-2017

La vida y la seguridad de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) de El Salvador, Guatemala y Honduras —países acechados por la violencia— están expuestas a un peligro cada vez mayor, ya que las autoridades de sus países no las protegen, dejándolas sin otra opción que huir y enfrentar más peligros en México, ha declarado Amnistía Internacional en un nuevo informe publicado hoy.

Sin lugar que me proteja revela el peligroso viaje al que se enfrentan las mujeres trans y los hombres gays refugiados que huyen debido al vertiginoso aumento de los niveles de discriminación y violencia por motivos de género en El Salvador, Guatemala y Honduras por parte de las bandas criminales y de miembros de las fuerzas de seguridad. El informe también acusa a las autoridades mexicanas de no proteger a estas personas frente a las violaciones y los abusos que sufren durante su viaje a través del país y hace hincapié en las insoportables experiencias que viven cuando son recluidas en el marco de la detención prolongada y sistemática de personas migrantes en Estados Unidos.

“En Centroamérica hay personas que sufren una terrible discriminación por su identidad de género, y no tienen absolutamente ningún sitio al que huir en busca de seguridad”, ha afirmado Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

En sus países viven aterrorizadas y, cuando tratan de hallar refugio en el extranjero, sufren abusos; se cuentan actualmente entre las personas refugiadas más vulnerables de las Américas. El hecho de que México y Estados Unidos estén dispuestos a seguir mirando mientras estas personas son objeto de violencia extrema es, sencillamente, criminal
Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional

“En sus países viven aterrorizadas y, cuando tratan de hallar refugio en el extranjero, sufren abusos; se cuentan actualmente entre las personas refugiadas más vulnerables de las Américas. El hecho de que México y Estados Unidos estén dispuestos a seguir mirando mientras estas personas son objeto de violencia extrema es, sencillamente, criminal.”

El Salvador, Guatemala y Honduras tienen unas de las tasas de homicidio más altas del mundo:

81,2 por cada 100.000 habitantes en El Salvador; 58,9 en Honduras, y 27,3 en Guatemala, según cifras oficiales.

La mayoría de las personas refugiadas y solicitantes de asilo que hablaron con Amnistía Internacional dijeron que la discriminación constante y los niveles de violencia que sufrían en sus países —tales como agresiones físicas y extorsión económica a manos de bandas criminales, y asesinatos— les hicieron sentir que no tenían más opción que huir.

Los elevados niveles de impunidad y corrupción en sus países hacen improbable que las autoridades castiguen a los responsables de crímenes contra las personas LGBTI, sobre todo cuando las fuerzas de seguridad están detrás de los ataques.

Según la ONG hondureña Cattrachas, 275 personas LGBTI perdieron la vida de forma violenta en el país entre 2009 y 2017. En la mayoría de los casos, no se llevó a las personas responsables ante la justicia.

Carlos, de Honduras, se vio obligado a huir a México tras ser agredido violentamente y amenazado de muerte por pandilleros por ser gay.

Contó a Amnistía Internacional: “Nunca intenté poner denuncia por lo que anteriormente les había pasado a unos amigos. De hecho, mi amigo […] fue a poner una denuncia, y ni bien había terminado de poner la denuncia que ya estaban en su casa de él, por esta razón se vino a México; otro amigo fue a poner la denuncia y en el camino lo mataron, después de poner la denuncia.”

Nunca intenté poner denuncia por lo que anteriormente les había pasado a unos amigos. De hecho, mi amigo […] fue a poner una denuncia, y ni bien había terminado de poner la denuncia que ya estaban en su casa de él, por esta razón se vino a México; otro amigo fue a poner la denuncia y en el camino lo mataron, después de poner la denuncia
Carlos, migrante de Honduras

Un viaje aterrador

Amnistía Internacional constató en los casos documentados que la brutalidad sufrida por los hombres gays y las mujeres trans en Centroamérica no termina cuando salen de sus países.

La mayoría de las personas entrevistadas para el informe afirmaron haber seguido sufriendo discriminación y violencia — incluso por parte de funcionarios públicos— en México, donde se tiene noticia de elevados niveles de violencia contra las personas LGBTI en general. Asimismo, muchas de estas personas dijeron sentirse inseguras en el país, ya que muchas de las maras y pandillas que las amenazaban en sus países de origen también actúan tras la frontera sur de México.

Según un estudio del alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, dos tercios de las personas refugiadas LGBTI de Centroamérica con las que habló en 2016 y 2017 habían sufrido violencia sexual y de género en México.

Muchos hombres gays y mujeres trans también contaron a Amnistía Internacional que en ningún momento se los informó adecuadamente sobre su derecho a pedir asilo en México, pese al extremo peligro al que se enfrentarían en caso de ser devueltos a sus países. También se quejaron de que las autoridades mexicanas no los informaron sobre ningún avance relacionado con las investigaciones tras denunciar haber sufrido abusos contra los derechos humanos en ese país.

Carlos contó a Amnistía Internacional que, estando en México, unos agentes de inmigración trataron de disuadirlo de presentar una solicitud de asilo. A pesar de ello, finalmente la presentó y sigue a la espera de la decisión.

Varias mujeres trans que lograron sobrevivir al peligroso viaje a través de México y cruzar la frontera de Estados Unidos se quejaron del trato recibido bajo custodia. Otras fueron deportadas desde Estados Unidos y México y devueltas a sus países, a la pesadilla de la que desesperadamente trataban de escapar.

Cristel, una mujer trans salvadoreña de 25 años, contó a Amnistía Internacional que la recluyeron en régimen de aislamiento en un centro de detención de inmigrantes en Estados Unidos tan pronto cruzó la frontera entre México y ese país, en abril de 2017.

Una semana después, la pusieron en una pequeña celda con ocho hombres. Al final, Cristel no pudo obtener asilo y fue devuelta a El Salvador, donde las maras siguen amenazándola.

“No quiero ser ilegal. Solo quiero vivir y estar segura”, ha contado Cristel a Amnistía Internacional.

“Cuanto menos actúen las autoridades de El Salvador, Honduras, Guatemala, México y Estados Unidos para proteger a algunas de las personas más vulnerables de América, más manchadas de sangre tendrán las manos”, ha afirmado Erika Guevara-Rosas.

“Estos gobiernos deben tomar urgentemente medidas decisivas para abordar los niveles epidémicos de violencia contra las personas LGBTI en la región y mejorar las políticas y las prácticas para garantizar que todas las personas que necesitan protección internacional pueden acceder a ella.”

Cuanto menos actúen las autoridades de El Salvador, Honduras, Guatemala, México y Estados Unidos para proteger a algunas de las personas más vulnerables de América, más manchadas de sangre tendrán las manos
Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional
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“Quienes dicen que las bibliotecas son obsoletas, no saben de su importancia”

“Quienes dicen que las bibliotecas son obsoletas, no saben de su importancia”

América del Norte/Mexico/cronica.com.mx

Añaden que todo está en internet y que el usuario sólo necesita un enchufe; están lejos de saber lo que realmente hace una biblioteca, señala Alicia Chávez Villa

«En cuanto a la lectura, sería justo señalar que los bajos salarios y el costo de los libros impiden que aquellos a quienes les gusta la lectura, puedan disfrutar de ella. Por lo que, es necesario fortalecer el sistema de bibliotecas públicas a fin de hacer accesibles estas obras a todo aquel que desee leer”, comentó ayer Micaela Alicia Chávez Villa (México, 1954), quien ayer recibió el Homenaje al Bibliotecario Feria Internacional del Libro (FIL) 2017 por su labor al frente de la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México.

La también especialista en estudios latinoamericanos, recordó el caso de un taxista que le decía que a su niña le gustaba mucho leer, entonces él iba al mercado donde compraba libros usados para ella, pero se lamentaba de que su hija los leía demasiado rápido y no podía comprarle más.

“En la Ciudad de México y en las zonas afectadas por los recientes desastres naturales, los funcionarios y los distintos medios hablan de la reconstrucción de la ciudad. Me parece que es una buena oportunidad de construir bibliotecas que se integren a las escuelas o a la vida social de una comunidad; pues no puede concebirse un sistema educativo o el desarrollo social, sin una biblioteca al lado”, comentó Chávez Villa.

Sobre las bibliotecas académicas, dijo, no se debe reducir el presupuesto destinado a la adquisición de libros. “La adquisición sería una medida inicial para asegurar que los programas de estudio cuenten con bibliografías actualizadas, y que existan suficientes ejemplares para todos los alumnos que los necesitan”

En este sentido, agregó, la colaboración de las editoriales es fundamental. “Proyectos como recursos educativos abiertos, que ya funcionan en otros países, son una excelente opción para atender las necesidades de los programas de enseñanza, a través de acciones cooperativas”

Sobre el reconocimiento de la FIL, Chávez Villa expresó que es un reconocimiento a su trayectoria y labor realizada en la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio Nacional, de la cual es Directora desde 1984, “gracias a la confianza de sus presidentes: Andrés Lira, Javier Garciadiego y Silvia Giorguli, quienes han apoyado las ideas y proyectos que han mantenido el liderazgo de la biblioteca”.

CONTRA EL PLAGIO. La investigadora también reflexionó sobre la tarea de los bibliotecarios y la función de las bibliotecas, ya que muchas veces, dijo, se piensan como personas y espacios que te proporcionan un enchufe para la computadora y la clave de WiFi.

“Cuando escucho declaraciones sobre si las bibliotecas son obsoletas porque todo está en internet, o que los mexicanos leen poco, o que el libro va a desaparecer en su forma impresa, o peor aún, que el usuario sólo necesita un enchufe donde conectar su computadora y la clave de WiFi; no puedo más que lamentar lo lejos que se está de saber qué es lo que realmente hace una biblioteca y el porqué de su importancia”.

El reto que los bibliotecarios enfrentamos día a día es enorme, precisó, “por lo cual, resultan poco alentadores los señalamientos que se hacen sobre su posible desaparición o la poca importancia que tienen hoy en día, o que alguien pregunte qué hacemos”.

Para Chávez Villa las bibliotecas son el corazón y la principal herramienta de toda institución que forma a profesionales y futuros investigadores, pues son parte de una conversación de saberes que da pie a nuevos conocimientos.

“Es importante resaltar que la Biblioteca (de El Colegio de México) siempre se ha preocupado porque se respeten los derechos de autor y la propiedad intelectual. Sin embargo, ante la facilidad del acceso y copia de información, se ha hecho indispensable que la biblioteca promueva, entre profesores, investigadores y estudiantes, elevar el grado de originalidad de sus resultados académicos y, por esa razón, la adopción de herramientas para evitar el plagio académico”, indicó.

Por último, señalo que la diversidad de plataformas para la venta de libro electrónico, obliga a los editores a hacer esfuerzos por adoptar su producto a los requisitos que cada una solicita para su distribución, lo cual genera un encarecimiento del libro.

“Los modelos de negocios desarrollados por los distintos distribuidores, dificultan la adquisición por parte de las bibliotecas, y cuando pensamos que a través de la suscripción solo tenemos acceso a los libros mientras la paguemos y si nos retiran el presupuesto y no decidimos renovarla, resulta una inversión poco fructífera”, opinó.

Fuente: http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1054653.html

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Graue llama a universidades de México y Japón a trabajar juntas en proyectos de innovación

30 noviembre 2017/Fuente: Proceso
En la Tercera Cumbre de Rectores México-Japón 2017 el rector de la UNAM Enrique Graue Wielchers hizo un llamado a instituciones de educación superior nacionales y niponas a trabajar de manera conjunta en proyectos de innovación.
Convocatoria que lanzó tras indicar que el país se colocó en el sitio 67 en el rubro de capacidad para innovar de 2016 a 2017, a pesar de que en el mismo periodo ocupó el lugar 51 de 138 países en el Índice de Competitividad Global 2016-2017 y obtuvo la posición 44 en cuanto a la calidad de instituciones científicas de investigación, refirió ante al menos 70 de sus homólogos mexicanos y japoneses.
Fuente: http://www.proceso.com.mx/513190/graue-llama-a-universidades-mexico-japon-a-trabajar-juntas-en-proyectos-innovacion
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Quiénes son «los invisibles», los niños estadounidenses forzados a crecer en México

30 noviembre 2017/Fuente: BBc
Llegaron a Tijuana en circunstancias diferentes, unas más dramáticas que otras, pero ahora comparten un destino común.
Son estudiantes que nacieron en Estados Unidos y de pronto se encontraron en México, en un entorno desconocido y en una escuela con un sistema educativo totalmente diferente.
Algunos dominan el español y otros mantienen el inglés más vivo; unos viven con su familia completa y otros tienen parientes en ambos lados de la frontera.
Los llaman alumnos binacionales, estudiantes migrantes o alumnos en tránsito.
También se los conoce como «invisibles»: su aspecto físico les hace parecer mexicanos y a veces no reciben la atención especial que quizá necesiten.

 
«No puedo leer ni escribir en español»: el reto de miles de jóvenes que nacieron en EE.UU. pero estudian en México
BBC Mundo habló con varios de ellos en la escuela de secundaria Leyes de Reforma de Tijuana.
«Nadie sabe por lo que he pasado»
Margarito Román de Santiago tiene 14 años.
Nació en Montclair, California, y llegó a Tijuana hace apenas tres meses.
«A mi papá lo deportaron hace 2 años. A finales del pasado verano mi mamá decidió venir voluntariamente. Yo pasé una última semana en EE.UU. y me mudé con ellos», cuenta Margarito.
Margarito Román de Santiago (Foto: Beatriz Díez)Image captionMargarito Román lleva en Tijuana menos de tres meses y reconoce que la adaptación está siendo difícil. (Foto: Beatriz Díez)
Lleva poco tiempo en Tijuana y dice que tiene una mezcla de emociones, le gusta la vida en México pero extraña lo que dejó en California.
Habla más inglés que español, lo que supone una lucha constante para este niño reservado que reconoce que pasa la mayor parte del tiempo solo.
«Fue muy intenso para todos. Lloramos. Ningún niño quiere ver a sus padres deportados, es demasiado emocional. Eso afectó mucho a mi familia». 
Ningún niño quiere ver a sus padres deportados, es demasiado emocional. Eso afectó mucho a mi familia».
Margarito Román, 14 años
Su hermana se casó en Estados Unidos y su hermano también se quedó allí.
«En California no hablaba tanto español como me toca hacerlo aquí. Es difícil, no puedo explicar por lo que he pasado».
Pese a la tristeza y su tono severo, Margarito está motivado para alcanzar sus objetivos de vida, que son terminar la escuela en Tijuana y regresar a EE.UU. para ir al instituto y luego a la universidad o al ejército.
Escuela Leyes de Reforma, Tijuana, México (Foto: Beatriz Díez)Image captionEn cada ciclo escolar unos 3.200 niños extranjeros llegan a Baja California, México. (Foto: Beatriz Díez)
«Este es un nuevo episodio en mi vida. Aprendo cómo vive la gente y así es cómo estoy viviendo ahora: adaptándome a mi nuevo entorno«, dice.
«Nunca me rindo»
Ángel Alexis Hernández nació hace 13 años en Moreno Valley, California. Es el más pequeño de cuatro hermanos, dos chicas y dos chicos.
Ángel Alexis Hernández (Foto: Beatriz Díez)Image captionÁngel Alexis Hernández vivió entre 6 y 7 años separado de su madre, que fue deportada a México hace una década. Ahora viven juntos en Tijuana. (Foto: Beatriz Díez)
Su mamá fue deportada a México hace casi una década y durante más de 6 años estuvieron separados.
Durante el tiempo que se quedó en California, vivió con sus tíos y abuela.
«Mi vida en EE.UU. era divertida. Tengo bastantes recuerdos. Estudiaba con mi prima, íbamos a la misma clase. Aquí tengo diferentes profesores, allí tenía uno», recuerda.
Todavía se está adaptando a los cambios: el idioma, las aulas, los escritorios, los profesores, las calificaciones… todo le resulta diferente.
Con el español no ha tenido muchos problemas porque lo hablaba en casa con su tía y abuela. 

De California lo que más extraño son los árboles, el ecosistema. Olía muy bien. Me sentía seguro allí».

Ángel Hernández, 13 años
Su madre desea regresar a EE.UU. pero no tiene papeles. El resto de la familia sí tiene documentos y cruza de un país a otro sin problema.
Ángel se quiere quedar con ella y construir recuerdos juntos.
Patio de la escuela Leyes de Reforma, Tijuana, México (Foto: Beatriz Díez)Image captionPara los estudiantes que llegan de Estados Unidos, el sistema educativo mexicano es muy diferente. (Foto: Beatriz Díez)
En cuanto a los estudios, Ángel quiere asistir a la preparatoria en EE.UU. y luego hacer la universidad o convertirse en bombero.
«De California extraño la comida rápida, las películas, la forma de vida. Pero, de todo, lo que más extraño son los árboles, el ecosistema. Olía muy bien. Me sentía seguro allí», rememora.
Tijuana también le gusta. Dice que es una ciudad divertida, caótica y sorprendente.
«Nunca me rindo. Me gusta lo de aquí y lo de allí, no puedo elegir un lado. Mi mamá vive aquí pero extraño gente de allí, es una balanza», explica.
«Mi mamá sabe que le voy a arreglar los papeles»
La llegada de Neo Mendoza Gutiérrez a Tijuana fue distinta de la de los otros chicos. El suyo no fue por un caso de deportación.
Neo Mendoza Gutiérrez (Foto: Beatriz Díez)Image caption«Mi mamá y mi padrastro han sido muy buenos conmigo. Él me enseña mucho sobre carros. Mi mamá sabe hornear y hace pasteles. Eso también lo sé hacer», cuenta Neo.
«Mi papá abusaba de mi mamá, fue un caso de violencia doméstica. Nos vinimos aquí con mi padrastro y hermanastros», relata.
Neo nació en West Covina, California, en 2003. Está en México desde hace 6 años, tiempo en el que no ha hablado casi inglés y dice que se le está olvidando.
«Siento que cuando vaya a la preparatoria en EE.UU. me voy a confundir mucho», expresa.
Es un chico tranquilo, reflexivo, con las ideas bastante claras.
«Antes odiaba a los mexicanos, ¡y mi mamá es mexicana! Poco a poco fui comprendiendo que no tenía lógica lo que hacía, era una forma de pensamiento muy extraña. No pensaba muy bien en ese entonces», reconoce.
Ahora se siente binacional: «Nací allá pero tengo sangre mexicana y me gustan los dos lugares». 

Antes odiaba a los mexicanos ¡y mi mamá es mexicana! Poco a poco fui comprendiendo que no tenía lógica lo que hacía, era una forma de pensamiento muy extraña».

Neo Mendoza, 14 años
Le apasiona la historia de México.
«En primaria sobresalí en historia, empecé a aprender todo sobre México, los indígenas, la llegada de Colón, las cuevas, los manglares, los parques, las tradiciones… me fascina».
Neo Mendoza Gutiérrez (Foto: Beatriz Díez)Image captionNeo Mendoza se quiere dedicar a una carrera de matemáticas o ciencias. (Foto: Beatriz Díez)
Las áreas verdes es lo que más extraña de California: «Salíamos mucho al parque. Íbamos a comer seguido. Aquí trabajamos más y muy rara vez salimos a la calle».
Al igual que Margarito y Ángel, Neo tiene claro que estudiará la preparatoria y la universidad en Estados Unidos.
«Mi sueño es ser profesor de matemáticas. Me fascinan las matemáticas», dice al pensar en su futuro, un futuro en el que ayudará a su familia.
«Mis papás no pueden cruzar a EE.UU. Mi mamá estaba tramitando sus papeles y se salió, entonces los cancelaron».
Y agrega: «Pero ella no se preocupa mucho por eso porque sabe que le voy a arreglar los papeles en cuanto sea mayor de edad».
«Me llaman la gringa»
Para Joana Verduzco, que nació hace 14 años en Moreno Valley, California, su paso por Tijuana es temporal.
Joana Verduzco (Foto: Beatriz Díez)Image captionJoana Verduzco quiere ser cantante en Estados Unidos. (Foto: Beatriz Díez)
Creció en San Diego y pasó casi toda su infancia entre California y Tijuana por motivos de salud en la familia.
«Cuando me quedé del todo aquí, en Tijuana, tenía 12 años. Desde entonces he estado aquí», precisa.
Joana ha hecho amigos y le gustan los profesores que tiene en México, pero vive con su mente puesta en EE.UU.
«Extraño la organización de la vida social que hay allí. Extraño a mis amigos, el tipo de materiales escolares, la educación que a veces es mejor que aquí en México«, opina. 
Será difícil dejar México, donde también tengo amigos, pero me quiero mudar».
Joana Verduzco, 14 años
«Definitivamente volveré a EE.UU. para ir al instituto. Quiero estar en un mejor ambiente de estudio. Será difícil dejar México, donde también tengo amigos, pero me quiero mudar».
En el colegio tijuanense todos saben que Joana es de EE.UU. «Me llaman la gringa», dice riendo.
No por eso la tratan de manera diferente.
«Soy sólo una chica más en su clase, que habla español y sabe inglés. Me preguntan por palabras, les ayudo y eso es todo«, comenta.
A Joana le gustaría ser cantante o actriz. Es un sueño que quiere desarrollar en EE.UU. y no tiene duda de que lo conseguirá.línea
Esfuerzos desde el sistema educativo
Las autoridades de Baja California son muy conscientes de la realidad que viven estos jóvenes con raíces a ambos lados de la frontera.
En cada ciclo escolar unos 3.200 niños extranjeros llegan a este estado mexicano, ya sea por primera vez o como regreso.
«La mayoría de ellos son estadounidenses», le dice a BBC Mundo Yara Amparo López, encargada del programa binacional de educación migrante en Baja California.
Los casos con los que trabaja López son de distinta naturaleza:
  • Niños nacidos en Estados Unidos que han estudiado desde pequeños en Baja California pero se irán a EE.UU. para completar la educación secundaria.
  • Niños nacidos en EE.UU. con formación académica inicial en dicho país, que llegan a Baja California en medio del ciclo escolar por diversos factores como deportación, salud, economía, reunificación familiar, etc.
  • Niños nacidos en México que se han formado en EE.UU. y ahora están de regreso.
Yara Amparo López (Foto: Beatriz Díez)Image captionYara Amparo López explica que se está formando a los docentes para que puedan prestar apoyo a los niños en su proceso de inserción, reinserción y a veces de partida. (Foto: Beatriz Díez)
Le preocupan especialmente «los invisibles«.
«Cuando recibimos a un chico que es estadounidense pero que sus padres son mexicanos, físicamente para mí es un mexicano», afirma.
«En un nivel educativo de secundaria es la etapa cuando al estudiante menos le interesa hablar, menos le interesa hacer amigos en un espacio nuevo, menos le interesa decir cómo se siente.
«Estos chicos tienden a ser retraídos, a no hablar de su experiencia y tienen miedo a equivocarse. Hemos encontrado que pasan a la invisibilidad porque ellos mismos generan esta invisibilidad.
«El reto de cómo trabajar la globalización en la escuela lo tiene que enfrentar el docente», sostiene López, quien agrega que el objetivo de su programa binacional es precisamente darle las herramientas necesarias a ese docente.
Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-41993352
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México tendrá sus primeras clases sobre industria 4.0 y digitalización

México/30 noviembre 2017/Fuente: El Financiero

Como parte del programa de Educación Dual pactado entre México y Alemania, y con el apoyo de Siemens, se impartirán las primeras clases en esos temas a estudiantes mexicanos de nivel técnico.

De la mano de Siemens, México y Alemania comenzarán a impartir estas dos disciplinas en el marco del programa de Educación Dual pactado este año.

¿Qué es el modelo de Educación Dual?
Consiste en una capacitación práctica para los alumnos de nivel técnico en alguna empresa y la formación escolar.

La compañía alemana, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP), impulsarán la materia de digitalización e industria 4.0 en técnicos mexicanos, con el objetivo de formar cuadros de especialistas que puedan atender la era digital que enfrenta la industria y la manufactura en su conjunto.

Gabriel Arrillaga, director regional de Recursos Humanos de Siemens México y Centroamérica, dijo que los técnicos mexicanos deben estar preparados para los desafíos que la globalización demanda en materia digital y la gestión de los recursos humanos de las empresas globales.

“Siemens trabajará junto con la Secretaría de Educación Pública para el desarrollo de una fuerza de trabajo competitiva que incremente la empleabilidad de los jóvenes mexicanos, e incentive su participación en el sector privado”, expuso.

En el marco de la Conferencia Regional de Recursos Humanos 2017 de Siemens, dijo que la digitalización forma parte de los desafíos de la industria moderna y México no puede quedar rezagado en su conocimiento y aplicación.

Para el logro de los objetivos –señaló– el acuerdo contempla la creación de un módulo curricular en materia de digitalización compatible con el Modelo Mexicano de Formación Dual de México, cuyo diseño e implementación estará acompañado de un programa de capacitación.

Recordó que Siemens tiene presencia en México desde hace 123 años (1894) y actualmente cuenta con cerca de 7 mil empleados directos y genera 82 mil empleos indirectos a través de proveedores.

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx/tech/mexico-tendra-sus-primeras-clases-sobre-industria-y-digitalizacion.html

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