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Ellos viven en México y van a la escuela a Estados Unidos

México/05 junio 2017/Fuente: CNN en Español 

En quinto grado, JoAnna Rodríguez está en su camino hacia el autobús escolar cuando se da cuenta de que ha olvidado algo importante. No es la tarea ni el almuerzo. Saca un teléfono celular y llama a casa, mientras rebusca en su mochila.

«Mamá, se me olvidó mi pasaporte», dice ella.

JoAnna, de 11 años, necesita demostrar que es ciudadana estadounidense para llegar a la escuela. Esta autoproclamada futura enfermera es una de los casi 800 estudiantes estadounidenses que viven en Palomas, México, y cruzan la frontera con Estados Unidos cada mañana para asistir a la escuela pública en las cercanías de Columbus.

Desde hace más de cuatro décadas, la constitución del estado de Nuevo México garantiza a los ciudadanos estadounidenses una educación gratuita, sin importar dónde vivan. Esto da a familias que enfrentan la deportación la oportunidad de vivir juntos en México, sin sacrificar la educación de sus hijos en  EE.UU. Y crea escenas como esta en un control fronterizo.

De acuerdo con Aduanas y Protección Fronteriza, cientos de estudiantes cruzan otras partes de la frontera entre Estados Unidos y México para asistir a la escuela en lugares como El Paso, Texas. Para esos estudiantes, sin embargo, la educación en Estados Unidos no es gratis. Ellos pagan para ir a escuelas privadas.

A las 8 de la mañana, una fila de niños inquietos se extiende fuera de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza del puerto de entrada de Columbus, donde los agentes molestan a los estudiantes durante el escaneo de pasaportes y la inspección de sus pertenencias. Voltean sus cuadernos, abren sus bolsas de comida y hacen preguntas.

«¿Qué hay en la bolsa?», pregunta un agente.

«Dulces», responde una niña de ojos color avellana con una camisa de color rosa brillante.

Cuando sus hijos cruzan la frontera hacia Nuevo México, las madres les dicen adiós, de puntillas, antes de regresar a México. Muchos de los padres de estos niños fueron deportados y no se les permite pasar más allá de la barrera que se ha convertido en una forma de vida aquí.

La valla divide las dos ciudades, pero no ha impedido que la cultura de ambos países se filtre a través de ella. Encontrarás tacos y hamburguesas en ambos lados. Las calles están llenas de vendedores que hablan en inglés y español, y el pop americano y la música norteña mexicana se puede escuchar desde los coches en Columbus y Palomas.

Cada mañana, los autobuses esperan en el lado estadounidense para llevar a los estudiantes hacia una educación en Estados Unidos.

Es un viaje en autobús de apenas 8 kilómetros. Tan cerca, y sin embargo, para algunos de sus padres, tan lejos.

La familia Rodríguez

El padre de JoAnna, Jesús Rodríguez, es mecánico. Él es optimista, y ama los animales y el campo.

Su madre, Arianna Rodríguez, trabaja con estudiantes de educación especial. Ella es la roca de la familia.

Hay uns diferencia grande entre ellos: ella es ciudadana estadounidense. Él no.

Jesús, de 35 años, nació y se crió en Zacatecas, México. Fue deportado de EE.UU. en 2007 después de ser capturado cruzando la frontera ilegalmente varias veces.

Para Arianna, de 30 años, no es fácil explicar su compleja situación a sus hijas, JoAnna y su hermana menor, Nahima, de 10 años.

«Papá violó la ley porque entró varias veces a Estados Unidos. Es por eso que tuvo que esperar», les dice. «La ley es la ley y tenemos que cumplirla».

JoAnna intenta contener las lágrimas al hablar de su padre. Nahima también está preocupada. Las preocupaciones han aumentado debido a que las nuevas políticas de inmigración del presidente Donald Trump podrían reducir las posibilidades de su padre de volver a EE.UU.

«Tengo miedo», dice ella, al responder preguntas en el patio de recreo de la escuela.

Después de ser deportado, hace 10 años, Jesús se trasladó a una ciudad fronteriza en Chihuahua, México, donde tenía parientes. No estaba dispuesto a renunciar a las oportunidades en EE.UU. para sus hijas, y él y Arianna acordaron que ella y las pequeñas se quedarían en Hatch, Nuevo México.

La decisión obligó a la familia a estar separada durante cinco años. Los fines de semana, Arianna conducía dos horas hacia el sur con las niñas, a Ciudad Juarez, para visitar a Jesús. Cuando llegaba el momento de salir de México, JoAnna pedía a su madre que le dejara quedarse con su padre.

«Ella me decía: ‘No le digas a mamá donde me voy a esconder'», cuenta Jesús.

Arianna describe los viajes de fin de semana como una prueba dolorosa y poco práctica. Le preocupaba que a sus hijas le faltaban demasiados momentos especiales con su padre.

«Dar a papá un beso de buenas noches, que se cayera su primer diente, caminar, hablar… esos son los momentos que se estaba perdiendo», dice ella, con la voz entrecortada por la emoción. «Me hubiera gustado que él estuviera allí».

«Un rayo de luz»

Cuando Arianna oyó por primera vez sobre una escuela primaria en Nuevo México que admitía a ciudadanos que viven en Estados Unidos y México, se mostró escéptica. Parecía demasiado bueno para ser verdad.

Así que se dio una vuelta por la escuela primaria de Columbus. Tres días más tarde, se trasladó a Palomas con las dos niñas. Jesús les salió allí.

«Siempre hay un resquicio de esperanza», dice el director de la escuela primaria de Columbus, Armando Chavez. «Esta escuela es el rayo de luz».

Dos tercios de los 700 estudiantes que asisten a la primaria de Columbus viven en Palomas, según Chavez. Son ciudadanos de Estados Unidos.

Y el número de inscripciones sigue creciendo, por lo que a Chávez le preocupa poder mantener el ritmo de llegada de nuevos estudiantes.

«Me preocupa la longevidad de esta escuela», admite.

La escuela, que ofrece una educación bilingüe, tiene tres reglas en cada clase: mostrar respeto, tomar buenas decisiones y resolver problemas.

Mientras los estudiantes de primer grado escriben frases en inglés, una clase de segundo grado al final del pasillo se centra en la gramática en español. Cada mañana los niños juran lealtad a la bandera estadounidense en los dos idiomas.

En el almuerzo, JoAnna habla con cinco amigas en inglés. Dos de las niñas viven en Palomas, las otras tres en Columbus.

«Hablamos de a qué vamos a jugar en el recreo, y de secretos», dice con una sonrisa. «Pero no te puedo decir».

Esta situación fronteriza no es única. Escuelas cerca de la frontera, en otros estados, como Texas y California, proporcionan educación a estudiantes que viven en México, pero no de forma gratuita. Son en su mayoría privadas, y la mayoría de las familias no pueden pagarlas.

Sin embargo, no todo el mundo en Columbus está de acuerdo con la disposición que permite la llegada de estudiantes de México.

Keith Harris, vicepresidente primero del Partido Republicano del condado de Luna, entiende que los niños que son ciudadanos estadounidenses merecen una educación en Columbus. Pero no está seguro de que deba ser gratuita.

«Ellos obtienen la matrícula gratuita, mientras otros padres están pagando impuestos», dice.

El futuro

La familia Rodríguez espera poder contar con la escuela para mantenerse juntos. A pesar de las dificultades presentadas por la deportación de Jesús, han aprendido a apreciar que viven bajo el mismo techo.

Tienen un nuevo miembro en la familia, una niña llamada Sofía. Y sueñan con cosas simples.

«Hablamos de ir a Walmart juntos, nosotros cuatro, bueno, nosotros cinco», dice Arianna.

A pesar de que la escuela da a la familia Rodríguez la oportunidad de vivir juntos, Jesús no podrá compartir algunos momentos especiales de la vida de su hija debido a su estatus migratorio.

«Me siento triste por que nuestra graduación se acerca y mi padre no va a poder estar», dice JoAnna.

Jesús Rodríguez ha esperado 10 años para seguir una forma legal que le permita regresar a EE.UU. Pero él y su familia temen que las estrictas políticas de inmigración del presidente Trump aplasten sus sueños.

La familia ha contratado a un abogado de inmigración de El Paso, y Jesús ha aplicado para convertirse en residente legal de Estados Unidos.

«Sí, me preocupa, pero se lo dejo a Dios. He aprendido que dejar las cosas a Dios, las cosas salen como se supone que deben salir», dice Arianna.

Con una lágrima corriendo por su rostro, Jesús explica que se apoya en su fe.

«Dios aprieta, pero no ahoga», dice. «Yo sé que él nos ayudará».

Cada tarde, Jesús regresa a la frontera que no puede cruzar a recoger a sus hijas después de la escuela. Después de que los funcionarios fronterizos mexicanos escanean las mochilas de los estudiantes, las dos hermanas compiten por el preciado asiento delantero de la camioneta de papá. JoAnna gana.

Jesús sonríe, sabiendo regresará a casa con su familia.

Fuente:http://cnnespanol.cnn.com/2017/06/05/416814/

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Más universitarios: una parábola

Por:

Un amigo mío usa una frase para analizar cualquier asunto: “Hay amores que causan penas”. Otros dos amigos, unos 20 años menores que yo, en una charla reciente estaban entre orgullosos y preocupados: sus hijos, por fin, habían concluido la licenciatura, pero no sabían qué hacer, no hay empleo disponible y no les gustaría laborar en alguna otra cosa que no fuera su profesión, menos aceptar un trabajo que no esté a la altura de sus expectativas. A sus 25 y 26 años de edad, esos hombres siguen siendo hijos de familia; de vez en cuando consiguen trabajos eventuales e ingresos, pero viven en los hogares paternos.

Desde hace unos 40 años comenzó en México la fiebre por incrementar las inscripciones (y después el número de graduados) de las universidades y de otras instituciones de educación superior. Académicos y funcionarios públicos convirtieron el crecimiento de la matrícula en su amor. Con el enamoramiento no se le veían defectos a tan noble novia; no se vislumbraba (tal vez no se podía) que podría traer penas consigo; una de las primeras fue lo que se denominó la masificación de la educación superior. Algunos, los más fríos y tal vez ya no aptos para el enamoramiento, se negaban a aceptar las bondades de ese crecimiento; señalaban que la universidad era para las élites, para pocos, que estaba reservada a la aristocracia del conocimiento y que las masas deberían estudiar otra cosa (recuerdo los artículos de Marcos Moshinski en el Excélsior de mediados de los años 70).

El aumento de la matrícula era democrático y ampliaba las oportunidades de educación a segmentos sociales antes desfavorecidos; incluso, decían, a mayor escolaridad promedio de la población, mayor solidez del tejido social. Atributos que hacían más atractiva a la novia y hasta la vestían de galas democráticas. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a notársele defectos que engendraron penas. Pero el enamoramiento siguió porque el amor es ciego. No importaba mucho que los escépticos señalaran que la inscripción no era todo; mencionaban a una rival, llamada eficiencia terminal, que se encargaba de echarle malas vibras a la cobertura. Los incrédulos decían que los enamorados no miraban los defectos más o menos visibles de la deserción, la reprobación y, lo más grave, que la inscripción era testaruda.

La matrícula siguió concentrada en las profesiones prestigiosas del pasado (hay más de mil 300 escuelas de derecho), otras de empleo más o menos seguro, aunque no necesariamente bien remunerado (contaduría pública y administración en sus diversas variantes) y en unas cuantas más de relumbrón; se negaba a las demás. Las ciencias naturales, por ejemplo, no rebasan tres por ciento de las inscripciones totales en licenciatura; en las humanidades las universidades expulsan temprano a la mayoría de los que llegan a las aulas y es veleidosa con las nuevas profesiones.

A pesar de los defectos todavía hay algunos enamorados de la expansión casi sin límites, exigen la apertura de más espacios en las carreras tradicionales. A los adeptos a la matrícula en incremento constante el afecto les impide ver los problemas o, si ya se les acabó el amor, predican por conveniencia que siga habiendo escuelas tradicionales, no les importa mucho: las penas de su cariño se las causan a otros, son ajenas.

En los debates sobre educación superior no he encontrado posiciones acerca de la relevancia de muchas profesiones; se habla de saturación y hay cierta preocupación por la devaluación de algunas carreras, pero no hay propuestas serias para cerrar o limitar el ingreso a algunas de ellas.

Mis dos amigos eran de aquellos enamorados; la pena para uno de ellos es mayor, ya que sus dos hijas estudian para ser abogadas.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/mas-universitarios-una-parabola/

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Ninguna escuela de EEUU puede rechazar a un estudiante por ser indocumentado: Conoce los derechos de los estudiantes

Estados Unidos/05 junio 2017/Fuente: Univisiòn

Todos los menores de edad tienen derecho a una educación. Incluso, negar o disuadir de estudiar a estudiantes indocumentados o hijos de padres indocumentados es ilegal. Tanto padres, educadores y estudiantes deben tener sus derechos y responsabilidades claras. Entérate de cuáles son.

Los niños van a la escuela a aprender, los maestros, a enseñar. Parece sencillo, pero esto a veces se pierde en medio del clima político actual, cargado de retórica antiinmigrante. Es importante que tanto padres, estudiantes y educadores tengan claro cuáles son los derechos de los estudiantes en las escuelas, sean estos inmigrantes o no.

Lo más importante es que todos los estudiantes, sin importar su estatus migratorio, tienen los mismos derechos cuando se trata de su educación y de las escuelas. Esto proviene de una decisión de la Corte Suprema de 1982, Plyler v. Doe, que dictaminó que los niños indocumentados o de padres indocumentados tienen el mismo derecho de asistir a las escuelas públicas que tienen los niños que son ciudadanos estadounidenses.

Todo esto además está respaldado por la clausula de Protección Equitativa ( Equal Protection clause, en inglés), parte de la 14va Enmienda de la Constitución, que dice que ningún estado puede negarle a una persona «la protección equitativa de la ley».

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Ahora, en Estados Unidos, los jóvenes no solo están obligados a asistir a la escuela hasta los 18 años. Además, las escuelas públicas no pueden:
  • Negarle la matrícula a un estudiante basándose en su situación legal y/o migratoria, ya sea a principios del curso o durante el año escolar.
  • Tratar a un estudiante en forma desigual al verificar la situación de migratoria solo de ciertos estudiantes.
  • Promover prácticas cuyo resultado es negar el derecho de acceso a los servicios escolares.
  • Requerir que un estudiante o sus padres revelen o documenten su situación migratoria.
  • Interrogar a estudiantes o padres con la intención de obligarlos a exponer y revelar su situación de indocumentados.
  • Exigir que los padres produzcan licencias de conducir u otros documentos de identificación.
  • Exigir que un estudiante obtenga un número de Seguro Social (SS) como requisito de admisión a la escuela.

Si un estudiante no tiene un número de SS, la escuela debe asignarle un número de identificación, según la Asociación de Investigación de Desarollo Intercultural, o IDRA, por sus siglas en inglés. Los adultos sin números de SS que necesitan almuerzo o desayuno gratis solo tienen que indicar que no tienen Seguro Social. Allí debe terminar la conversación.

Sin embargo, escuelas alrededor del país están publicando avisos en sus páginas web y otros sitios web escolares indicando que es necesario tener una tarjeta de SS o un certificado de nacimiento para registrar a los niños en la escuela. Aunque las escuelas pueden solicitar un certificado de nacimiento, no pueden prohibir que los estudiantes se matriculen si no tienen este documento. Esto sería una violación directa de Plyler v. Doe.

Los padres además deben saber que tanto ellos como sus hijos tienen derecho a la privacidad, es decir, el derecho a que no se comparta información de sus hijos, ya se migratoria o de otros temas. La Ley de Derechos Educativos y Privacidad Familiar le restringe a las escuelas compartir información con ICE, o la agencia de Inmigración y Control de Aduanas.

A los estudiantes indocumentados no se debe desalientar asistir.
A los estudiantes indocumentados no se debe desalientar asistir. iStock

¿Por qué EEUU tiene estas políticas de educación hacia los inmigrantes?

Lo que Plyler v. Doe dictaminó fue radical en su momento. La corte dictó que el estatuto de Texas contra el que se entabló la demanda «le impone una vida entera de dificultad y sufrimiento a una clase específica de niños que no son responsables por su estatus discapacitante. Estos niños no pueden ni afectar la conducta de sus padres ni su propio estatus indocumentado».

Además, continúa el texto de la decisión, «la educación pública tiene un rol crucial en mantener el tejido de la sociedad y en mantener nuestra herencia política y cultural. Privar de educación deja una marca negativa inestimable en el bienestar social, económico, intelectual y psicológico del individuo, e impone un obstaculo para la realización personal».

El personal de las escuelas – en especial el director y los que admiten a los estudiantes – deben ser conscientes de que no tienen la obligación legal de hacer que se cumplan las leyes de inmigración del país. Su labor es educar y apoyar a sus estudiantes para ayudarlos a aprender y triunfar como individuos y como miembros de la sociedad.

Fuente: http://www.univision.com/noticias/educacion-publica/ninguna-escuela-de-eeuu-puede-rechazar-a-un-estudiante-por-ser-indocumentado-conoce-los-derechos-de-los-estudiantes
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Casi la mitad de los inmigrantes que llegan a EE.UU. tiene título universitario

Por: EFE

Los inmigrantes adultos que llegaron a Estados Unidos entre 2011 y 2015 tenían un nivel de estudios superior al de los anteriores expatriados, y el 48 % de ellos eran graduados universitarios, según un reporte presentado hoy por el Migration Policy Institute (MPI).

En comparación, solo el 27 % de los inmigrantes que llegaron al país hace un cuarto de siglo (1986-1990) tenía título universitario, señala el centro de estudios. Esto ha contribuido a que la población inmigrante con educación universitaria se haya triplicado entre 1990 y 2015, al pasar de 3,1 a 11,1 millones de personas.

“Hoy en día los inmigrantes componen el 17 % de los 66,4 millones de adultos en Estados Unidos con título universitario, frente al 10 % en 1990”, apunta el estudio. Jeanne Batalova, coautora del informe, indicó que este aumento refleja la “creciente migración desde Asia”, pues la mitad de los inmigrantes universitarios que llegaron al país desde 2010 procedían de este continente.

Muestra además, en su opinión, una mejora educativa a nivel mundial, un aumento de la educación superior en inglés y que este idioma se ha convertido en la “lengua franca global”, especialmente en los negocios y la ciencia, entre otras áreas.

Los latinoamericanos son ahora el segundo mayor grupo de inmigrantes altamente calificados, desbancando a los europeos, que cayeron al tercer lugar. Sin embargo, los inmigrantes europeos tienen mayor probabilidad de tener un título universitario (65 %), por encima de los procedentes de Asia (62 %), Oceanía (61 %), Norteamérica (53 %), África (40 %) y América Latina (23 %).

Todo ello ha llevado a que los inmigrantes tengan mayor formación académica que los nacidos en Estados Unidos en un buen número de estados. Por ejemplo, en Michigan y Ohio, mientras entre el 59 % y 63 % de los inmigrantes llegados a estos dos estados tenía título universitario, solo el 26 % o 27 % de los nacidos en estas regiones tenía estudios superiores.

En total, el porcentaje de los nacidos en Estados Unidos con un grado universitario era del 31 %, contra el 48 % de los llegados al país entre 2011 y 2015.

Fuente: http://elmundo.sv/casi-la-mitad-de-los-inmigrantes-que-llegan-a-ee-uu-tiene-titulo-universitario/

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Más de 500.000 niños no tienen acceso a la educación en México, según un informe

México/05 de Junio de 2017/Notmérica

La Secretaría de Educación Pública de México no garantiza a más de un millón y medio de niños con edades comprendidas entre tres y cinco años la educación preescolar, según un informe sobre rezago educativo en México.

 Los datos y las cifras fueron proporcionados por la Estrategia Nacional de Inclusión que sostiene que la falta de asistencia a los centros educativos también afecta a más de 800.000 niños entre cinco y 15 años por no poder inscribirse en ningún centro escolar.

Por su parte, especialistas del programa ‘México Incluyente’ consideran que aproximadamente 13,4 millones de personas nacidas antes de 1982 no lograron culminar la educación primaria, mientras que 5,9 millones de personas que recibieron educación primaria no pudieron concluir la formación secundaria, según informó ‘Tele Sur’.

Un informe emitido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social explica que 2015 el rezago educativo afectó a 21,8 millones de personas mayores de 15 años, es decir, no tuvieron la oportunidad de terminar la educación básica.

Las organizaciones sociales, por su parte, consideran que el bajo nivel educacional perjudica al 35 por ciento de la población.

Varios expertos aseguran que el retraso educacional que vive México es debido a las problemas históricos con la falta de recursos económicos y la necesidad familiar de trabajar para sobrevivir.

Fuente: http://www.notimerica.com/sociedad/noticia-mas-500000-ninos-no-tienen-acceso-educacion-mexico-informe-20170529175019.html

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México: Llega el cuarto Congreso Internacional de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey

México/05 de Junio de 2017/Universia

El tema de este año es “Diseñando el futuro de la educación”.

El Congreso Internacional de Innovación Educativa se llevará a cabo este año del 11 al 13 de diciembre en el Campus Ciudad de México del Tecnológico de Monterrey. El tema de esta edición es “Diseñando el futuro de la educación” y se dirige a estudiantes, académicos y profesionales interesados en conocer diversos aspectos de innovación en el mundo educativo.

El evento se lleva a cabo anualmente desde el 2006 y es un espacio para compartir experiencias, generar un diálogo entre los actores educativos, e impulsar el conocimiento y la innovación como agentes de cambio.

La organización está a cargo del prestigioso Tecnológico de Monterrey, que busca fomentar la experimentación e innovación entre profesores, estudiantes, emprendedores y todas las personas interesadas en educación, acercándolos a las mejores experiencias nacionales e internacionales.

Se puede participar del cuarto Congreso Internacional de Innovación Educativa como colaborador o participante. Para registrarse como colaborador, la fecha límite para la recepción de propuestas es el 20 de junio del 2017. Las colaboraciones pueden ser ponencias de investigación; ponencias de innovación;paneles; presentación de libros y mesas de networking.

Para los participantes se entregarán diplomas participación al finalizar el evento en forma digital. La participación en el Congreso acreditará 24 horas de capacitación.

Ser parte del cuarto Congreso Internacional de Innovación Educativa permite conocer las tendencias en innovación educativa que están transformando al mundo, conectar con expertos de alcance internacional, compartir experiencias de la práctica docente y buscar soluciones a los desafíos de cara al futuro.

Conoce más sobre la propuesta y regístrate para participar en la web de Ciie

Fuente: http://noticias.universia.net.mx/educacion/noticia/2017/05/31/1152925/llega-cuarto-congreso-internacional-innovacion-educativa-tecnologico-monterrey.html

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United States: School vouchers don’t just undermine public schools, they undermine our democracy

United States / June 5, 2017 /Latimes

Reseña: El presidente Trump quiere desviar miles de millones de dólares de las escuelas públicas para financiar los vales para escuelas privadas y religiosas. Es una mala idea para los niños, la educación pública y nuestra democracia.

President  Trump wants to siphon billions of dollars from public schools to fund private and religious school vouchers. It’s an idea that’s bad for kids, public education and our democracy.

Today, vouchers are used by less than 1% of the nation’s students. Trump and his Education secretary, Betsy DeVos, want to change that. Trump’s new budget proposal would make historic cuts to federal education spending, while diverting $1 billion into voucher programs — a “down payment” on his oft-repeated $20-billion voucher pledge. We believe the president’s plan would deal a terrible blow to public schools and to the 90% of America’s children who attend them, while doing almost nothing to benefit children who receive vouchers.

Although our organizations have sparred and disagreed over the years, such is the danger to public schooling posed by Trump’s embrace of vouchers that we are speaking out together on this issue. The Trump-DeVos effort to push vouchers, or something equivalent through tax credits, threatens the promise and purpose of America’s great equalizer, public education.

At a time when low-income children make up the majority of public school students, we as a country must do more to support families, teachers, administrators and public schools. Trump’s plan would do the opposite.

Public schools have never fully recovered from the Great Recession. Research, common sense and our collective experiences working with children, families and schools tell us that we must invest in, not cut back, public education. That means providing high-quality preschool for kids, and the social, health and mental health services they need. It means making sure students are reading at grade level by the end of third grade; that they have powerful learning opportunities, including career and technical training that can prepare them for college and work; and that they are guided by well-supported teachers and other education specialists. It means addressing the federal government’s deep underfunding of special education and building a culture of collaboration among teachers, administrators, parents and communities.

The Trump-DeVos budget and voucher plans, while still lacking in details, would eliminate more than 20 education initiatives, including after-school and summer programs, career and technical education, teacher professional development and funding to lower class size. Public money would go instead to schools that lack the accountability and civil rights protections of public schools. DeVos alarmingly fueled these concerns during a congressional hearing last week, when she repeatedly declined to say the Department of Education would withhold vouchers from schools that discriminate, including against LGBT students or students with disabilities. She similarly sidestepped questions about accountability.

We believe taxpayer money should support schools that are accountable to voters, open to all, nondenominational and transparent about students’ progress. Such schools — district and charter public schools — are part of what unites us as a country.

Champions of an essentially unregulated, free-market approach to K-12 education, including DeVos, counter that theirs is a better path to helping students in need. But the facts show that where vouchers have been put into practice on a meaningful scale, they hurt student learning.

Administration officials have suggested what amounts to a “back door” way to increase the reach of vouchers: tax credits for corporations and the rich who contribute to third-party voucher funds. The nation’s School Superintendents Assn. looked at states where such credits are already in place and found that, in some cases, the donors have been able to make a profit off the backs of taxpayers and ultimately kids. And what Carey calls the “shell game” of moving money through these funds makes it difficult to account for how the money is spent.

The Trump administration’s perverse priorities are increasingly clear: Impose the biggest cuts to federal education funding in memory and slash support to poor children and families by cutting Medicaid, food stamps and other programs, all while cutting taxes for the rich. It is an agenda that betrays millions of families seeking a better life, and one at odds with what this country stands for. Public schools are a fundamental engine of opportunity in this country. We will stand together to defend them.

Jonah Edelman is chief executive of Stand for Children, which advocates for quality public education. Randi Weingarten is president of the American Federation of Teachers.

Link: http://www.latimes.com/opinion/op-ed/la-oe-edelman-weingarten-school-vouchers-20170531-story.html

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