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Información, autonomía y poder

Por: Pedro Flores

Para poder mejorar el desempeño de cualquier gobierno, se requieren instituciones autónomas. Organismos que generen información confiable para poner en cuestionamiento la verdad oficial y así enriquecer el debate público. Si bien la autonomía es un atributo que se puede otorgar por la vía constitucional, ésta se construye por medio de la labor independiente, los mensajes, comportamientos y acciones cotidianas de estas instituciones y de las personas que las conforman y las dirigen.

Por esta razón, fue preocupante que a principios de abril, el Senado de la República ratificara, a propuesta del presidente Enrique Peña Nieto, a la maestra Paloma Merodio como uno de los cuatro vicepresidentes para conformar la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Y no es que sea ilegal ser propuesta por el titular del Ejecutivo, el cuestionamiento tiene su origen en algo más serio y penoso. Merodio mintió en su currículum con el propósito de acomodarse a lo que le exigía la Ley del Sistema Nacional de Estadística y Geografía. Dijo haber sido maestra en Harvard cuando sólo fue asistente; además, no cumplía con el tiempo estipulado en cargos de “alto nivel”, ni tampoco era reconocida como académica “de prestigio”. De hecho, “saltó” del gobierno al órgano autónomo cuando lo ideal hubiera sido que pasara de la academia o de la sociedad civil al INEGI.

A la mentira – que algunos senadores priistas quisieron justificar con que ningún currículum puede presentarse con “claridad incuestionable” – se le aunó el sospechosismo. Esto debido a los claros vínculos de Merodio con el gobierno. Como funcionaria de Sedesol, la nueva vicepresidente del INEGI se encargaba de un área clave para mostrar si el gobierno hace bien o mal su trabajo: la evaluación y monitoreo de los programas sociales. Por esta razón, con la llegada de Merodio, la falta de independencia con que deben trabajar los miembros de los organismos autónomos se puso en cuestión.

Del caso Merodio se pueden extraer al menos cuatro lecciones. En primer lugar, y para los que dudan de la existencia de la gobernanza, vale la pena hacer notar la manera en que algunas organizaciones de la sociedad civil, articulistas y académicos reaccionaron para impugnar la propuesta del presidente Peña Nieto. Esta protesta, sin embargo, fue mucho más activa y por tanto, más visible en las redes sociales que en los medios de comunicación tradicionales. Mientras Noticieros Televisa machacaba a cada instante el trágico accidente del BMW en la avenida Reforma, avezados tuiteros aportaban elementos para sostener que estábamos ante una burla más de los altos funcionarios del gobierno priista.

Las pruebas del fraude de Merodio fueron claras y débilmente refutadas y aún así, el presidente Peña Nieto decidió mantenerla. El cabildeo entonces funcionó: en silencio votaron a favor de la propuesta presidencial 64 senadores, 26 lo hicieron en contra y hubo una abstención. Ante esto, una segunda lección puede extraerse: el presidente Peña Nieto y sus colaboradores prefieren pagar el costo del descrédito y seguir ahondando la crisis de legitimidad que posee su gobierno. La pregunta a esto es: ¿a cambio de qué? ¿Podrán manipular las cuentas nacionales a su favor? ¿Habrá “Efecto Merodio” en los próximos conteos sobre el ingreso de los hogares y la pobreza? Ante un posible “palomazo”, no va a ser raro presenciar una reacción sonora de la coalición formada por las organizaciones y estudiosos de la pobreza. México no es Atlacomulco.

Tercero, con la imposición de Merodio el gobierno de Peña Nieto vuelve a contradecirse. Me explico: por un lado está tratando de empujar una reforma educativa basada en el mérito de los maestros, pero por otro, se hace de la vista gorda cuando una candidata “no idónea” miente truqueando su CV para asirse de una plaza, de un puesto público. ¿O sea que para los maestros todo el peso de la Ley, pero para los amigos y camaradas, gracia?

Cuarta y última lección: qué haremos ante los nombramientos que se avecinan, como lo pregunta Enrique Cárdenas, el incansable director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, A.C. (CEEY) (El Universal, 14.04.17). ¿Cómo asegurar, inquiere Cárdenas, la credibilidad y la confianza en el gobierno ante la designación del gobernador del Banco de México, del fiscal anticorrupción o de los comisionados del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (IFAI)?

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) también está por renovar a un miembro de su Junta de Gobierno el próximo año y la preocupación en este caso es igual de válida. ¿Qué estrategia seguirá la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el presidente de la República para fortalecer la autonomía del Instituto? ¿Se volverá a recurrir a la comunidad de investigadores educativos para conformar la terna de candidatos o los buscarán en una dependencia gubernamental? Ante la tarea de alta especialización técnica y política que realiza el INEE, ¿habrá voces que quieran “ciudadanizarlo” para poder infiltrarse en él?[1] Estaremos atentos. Así como en el campo del estudio y medición de la pobreza, en el sector educativo también podríamos impulsar una coalición de académicos, legisladores de oposición, periodistas, think tanks y organizaciones de la sociedad civil que defienda con argumentos la autonomía del INEE.

La vida y función de los órganos constitucionalmente autónomos aún está por escribirse en este México que lucha por dejar atrás su pasado autoritario, en donde personajes poderosos se mezclan con reglas e instituciones débiles, pero que a la vez, sectores de la sociedad muestran una clara convicción por cerrarle el paso al engaño y a la simulación. Todo ello aderezado con una apertura mediática sin precedentes.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/informacion-autonomia-y-poder/

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La politización empresarial de la reforma

Por: Hugo Aboites

Grupos empresarios han decidido incursionar directamente en el conflicto en torno a la llamada reforma educativa y hacen su propia contribución a una crisis nacional. Con su rechazo a pagar impuestos y a invertir recursos en el suroeste del país toman revancha, pero su protesta no es contra el gobierno ni contra los bloqueos y los maestros movilizados; en realidad es contra el diálogo. Sobre todo cuando éste parece ofrecer una respuesta a más de un millón de maestros, cuyos derechos constitucionales claves (artículo 123) fueron cancelados. En efecto, los airados pronunciamientos de estos grupos arrancaron cuando el diálogo comenzó y se creó un ambiente de distensión y hubo acuerdos parciales. Incluso, el amparo promovido por Mexicanos Primero confirma esto al enfocarse en acuerdos con los maestros que son oscuros y concesiones indebidas producto de la debilidad lastimosa de la Segob (La Jornada, 4/8/16, pág. 3).

Es muy significativo que sea Mexicanos Primero el que asume la posición más radical contra el diálogo. Primero, porque representa la voz oficial del gran empresariado en la educación y, ahora, además, añade los medios para llevarla a cabo: sin diálogo, sin acuerdos, sin contemplaciones. Pero también es significativo porque no está sola: comparte postura con una SEP que durante casi un año se mantuvo firme contra un diálogo que no fuera acompañado de la aceptación del marco legal. De hecho, todavía hoy de fondo mantiene la misma postura. Si ya desde 2012-2013 había una estrecha cercanía SEP-Mexicanos Primero respecto de la modificación de normas constitucionales y legales para los maestros (ver la agenda-documento Ahora es cuando, de esa organización), la cercanía actual muestra la clara y firme voluntad de ambos de que no se llegue a la debilidad de acuerdo alguno. Una hipótesis que explicaría esta postura es que, desde su punto de vista, cualquier acuerdo real mostraría que el marco no es inamovible, que en el futuro tendrían ellos que seguir cediendo, y que esto pondría en peligro, de fondo, la visión misma que de la educación necesaria tengan los empresarios. Esta hipótesis explicaría por qué la consulta sobre el modelo educativo se presenta en términos tan perentorios: desde arriba, fragmentada, rápida y procesada unilateralmente. Sugerencias sí, acuerdos no.

Dado el momento actual, otra hipótesis sería la electoral. El factor 2018 tendría ya una poderosa influencia en el ámbito del conflicto y por tanto, en esta vena, un sector empresarial alarmado por la duración y fuerza de las protestas estaría cerrando filas en torno a una postura y a un candidato duro capaz de poner orden en el país en el sexenio venidero. Una tercera hipótesis, por supuesto, sería que, en realidad, los movimientos que hoy presenciamos son meras coincidencias en el tiempo, en los actores, en los temas y en la actitud, nada más.

En cualquiera de las tres hipótesis, lo cierto es que hoy la politización del tema educativo es tal que la consulta a que convoca la SEP difícilmente será significativa y, tampoco, realmente válida. Desde hace casi cuatro años, cuando se optó por despojar de derechos constitucionales básicos a los maestros, sus mismos promotores anticipaban que habría problemas (aunque calcularon mal la amplitud, duración y profundidad de la resistencia), y ahora la víctima son el país, los niños, jóvenes y maestros y padres de familia que se enfrentan a un horizonte educativo lleno de tensiones y contradicciones sin que puedan discutir tranquilamente qué educación es la que se necesita en México. Hoy que las cúpulas empresariales intervienen directamente contra el diálogo y los acuerdos que acerquen a una solución, ellos mismos prolongan y profundizan el conflicto.

Para dejar atrás esta ruta hasta suicida, de aumento creciente en la confrontación, hoy la única salida es precisamente un diálogo efectivo. Y eso requiere reducir la crispación ahí donde ésta primero se inició. Es decir, buscar una forma de abrogación, suspensión o reinterpretación del marco laboral-administrativo para que la discusión no se sitúe allí, sino en el terreno de la transformación de la educación. Y desde ahí repensar entonces qué tipo de marco laboral-administrativo, qué perfiles de los maestros, procesos de formación y actualización, tipo de condiciones de trabajo se requieren. Mientras este replanteamiento no ocurra, los maestros no tienen otro remedio que continuar manifestándose contra la exclusión laboral y al mismo tiempo y con la energía que da el propio movimiento, iniciar con sus aliados un proceso propio, amplio y representativo, una ruta que construya el gran proyecto educativo, abierto, incluyente, ese sí, desde abajo y desde las necesidades de conocimiento de los mexicanos. Y comenzará entonces una etapa a mediano y largo plazos, de una profunda disputa entre proyectos de educación, la de los empresarios por un lado, y, por otro, la de los maestros, estudiantes, padres de familia, comunidades y organizaciones sociales representativas de las grandes mayorías del país. En una circunstancia así, también los universitarios podemos, debemos pronunciarnos.

¿Qué tipo de protestas tendríamos hoy si a los empresarios, precisamente por serlo y sólo a ellos se les cancelaran derechos constitucionales básicos?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/08/06/opinion/014a1pol

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El acoso escolar en México lo sufren los alumnos con peores calificaciones

México/20 abril 2017/Fuente: El País

Un 20% de los adolescentes mexicanos reconoce haber sido objeto de burlas, golpes o empujones varias veces al mes, más que la media de países de la OCDE.

El acoso escolar asoma en las escuelas mexicanas como uno de los obstáculos más visibles para la educación. El 20% de los alumnos de 15 años reconoce haber sufrido varias veces al mes algún tipo de abuso: burlas o rumores desagradables, empujones o golpes. Y la violencia de los compañeros afecta directamente a las calificaciones: los que lo sufren obtienen peores notas, concluye un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). México se encuentra entre los países donde el bullying es más frecuente. Y sus resultados en el estudio PISA no levantan cabeza desde hace 15 años.

En el último informe PISA, publicado en diciembre de 2016, el organismo ponía encima de la mesa un tema conocido: las carencias en la educación mexicana. Los adolescentes de México reprobaron todos los exámenes: ciencias, lectura y matemáticas. Y a sus gobernantes no les quedaba otra que comparar las malas calificaciones con otras todavía peor: México, aún reprobado, sacó mejor nota que Costa Rica, Colombia, Brasil y Perú en matemáticas. Algo que ocurre con cada informe. Se trata del último consuelo educativo.

Las cifras de acoso muestran «relaciones sociales fracturadas y el desarrollo de una forma de relacionarse que es nociva», según explica Gabriela Ramos, directora de gabinete de la OCDE, sobre el informe presentado este martes acerca del bienestar de los estudiantes. No es la primera vez que el organismo advierte sobre este problema. En 2014 colocó a México como el país con el nivel más alto de bullying, según la Encuesta Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje. El documento añadía algunos testimonios de los profesores y directores señalaban el consumo de drogas y alcohol en las escuelas, además de vandalismo y robo.

Entre los otros puntos donde México destaca negativamente, se encuentra el escaso sentido de pertenencia a la escuela. Un 25% de los alumnos se siente marginado en el colegio (cuando la media de la OCDE es de 17%) y un 21% se siente solo (media de 15%).

No obstante, el informe presentado este martes recalca que si los alumnos tuvieran que ponerle nota a sus vidas, sacarían casi un sobresaliente: 8,3. Se trata del nivel más alto entre los países de la OCDE y el segundo entre todos los países participantes en PISA, después de República Dominicana. Además, se observa un nivel de motivación superior a la media: el 83% de los adolescentes declararon que quieren ser los mejores, hagan lo que hagan y el 96% está motivado para para sacar las notas más altas.

Esta motivación se hacía evidente también en los resultados del último informe PISA. Pese a las malas calificaciones en ciencia, una gran parte de los adolescentes mexicanos querían ser científicos. Al menos un 41% de los consultados se refería a ello, la mayor proporción de estudiantes con dicha expectativa entre los países OCDE. Teniendo en cuenta que sólo un 1% de ellos logró un rendimiento en ciencias aceptable y un 36% ni siquiera obtuvo un nivel mínimo, se trató de una respuesta que sorprendió al propio informe: «Estas actitudes positivas están débilmente asociadas con el desempeño de los estudiantes en matemáticas».

Los estudiantes mexicanos se ponen más nerviosos que los de otros países. Sufren una ansiedad por el estudio superior a la media, un 50% de ellos reconocen ponerse muy tensos cuando estudian y el 79% se preocupa por las malas calificaciones. Ser médico es la aspiración profesional más popular entre las niñas, mientras que ellos prefieren ser ingenieros.

El nivel de segregación escolar en México es mayor a la media de la OCDE: sólo un 6% de los niños de familias de clase trabajadora pueden permitirse un colegio privado. El documento recoge, además, que un 74% de los estudiantes de familias ricas esperan completar la universidad, frente al 43% de los estudiantes más desfavorecidos.

México invierte 27.848 dólares en educar a cada estudiante de seis a 15 años, según los datos del organismo. Este nivel de gasto representa el 31% de la media de la OCDE. El PIB per cápita de México es de 17.315 dólares (datos de 2014), el 44% de la media del organismo. El informe señala que lo que México gasta en educación en relación con el PIB del país es más bajo que en muchos otros países de América Latina, como Costa Rica, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana y Perú. Pero más alto que Uruguay.

El país destina el 5,2% del PIB al sistema de educación pública, según un estudio de la OCDE de 2015 que recoge datos de 2012. Es de los países que más dedican a esa partida de todos los que conforman el organismo, por delante de Alemania y España y muy similar al de Francia. Pero el 80% se emplea en pagar las nóminas de los maestros.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/04/19/mexico/1492612142_244670.html

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Entre el Estado evaluador y el derecho a la educación

Por:

El INEE no sólo es una aspiradora de información, también ofrece análisis y divulga los resultados mediante publicaciones periódicas y libros producto de sus investigaciones. El INEE, como cabeza del Sistema Nacional de Evaluación Educativa, es una representación fiel de lo que Guy Neave denominó el Estado Evaluador. Pero también es el promotor de una mejor educación. No es fácil encajonarlo en un solo embalaje, sus faenas son una mezcla de tendencias tecnocráticas, con aspiraciones de equidad y diversidad.

El INEE es la cabeza del Estado para realizar todo tipo de evaluaciones en el sistema educativo, en especial a los docentes, pero no refrenda los supuestos del empuje neoliberal de que los estándares de calidad son universales, generalizables y no contextuales. Lo mismo publica y hace juicios de valor sobre los resultados de PISA (México en PISA: 2015), que produce e impulsa las directrices para mejorar la atención educativa de niñas, niños y adolescentes indígenas. Lo mismo publica la evaluación de docentes de educación básica: una revisión de la experiencia internacional, de Felipe Martínez Rizo, que La educación obligatoria en México: informe 2016, con énfasis en el derecho a la educación y juicios severos sobre la inequidad en el gasto público en educación.

Lo más visible de las tareas del INEE es la valoración de los docentes y directores de escuela. Se encarga de coordinar la evaluación para el ingreso a la carrera docente, la promoción vertical y horizontal y, lo más debatido, la permanencia en el servicio docente y el reconocimiento para otorgar premios y estímulos.

Esa pudiera ser la marca de la casa. En mis charlas con maestros y directores de escuela, la única percepción que tienen del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación es la evaluación de docentes; no saben —y tal vez no les interese enterarse— de sus otras labores. Tienen grabada en su memoria las jornadas de septiembre y octubre de 2015, recuerdan las diatribas que se manejaban en la prensa y las redes, muy pocos acusan recibo de los cambios que realizó el Instituto tras las críticas que sufrió.

Para los militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, el INEE es la encarnación del neoliberalismo. No me gusta antagonizar. Cuando dialogo con ellos es con el fin de aprender y tratar de entender algo más de sus motivos para oponerse con todo a la Reforma Educativa y, en particular a la evaluación. Expresan con convicción, pero sin aportar evidencias, que la verdadera misión del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación es desprestigiar a la educación pública para luego privatizarla.

Entre docentes que no concurren con la CNTE, lo que más noto es temor, incertidumbre, no les gusta obtener información directa de la página del INEE, sino que apoyan sus creencias en lo que se propaga por las redes sociales. Si bien ya no hay tanta oposición a la evaluación docente, la mayoría de los maestros considera que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación es el símbolo omnipresente del Estado evaluador, aunque no usen ese concepto. A fe mía que allí radica el verdadero reto para el Instituto: acercarse al magisterio, ganarse su confianza y adquirir credibilidad.

El INEE ofrece muchos servicios a los docentes: materiales, estudios comparativos, informes sobre su profesión y su hacer, pero la mayoría los ignora.

Es la paradoja de las visiones encontradas. El diseño institucional del INEE, tanto en su propia ley como en la del Servicio Profesional Docente, configura un aparato proyectado para medir, valorar y producir información para funcionarios. Pero en su hacer interno va mucho más allá. Se concibe a sí mismo —al menos entre algunos miembros de la Junta de Gobierno— como una institución provechosa para la educación, los estudiantes y los maestros; además, se proyecta como defensora férrea del derecho a la educación. En su discurso empalma calidad con equidad, mejora con más oportunidades para los desfavorecidos.

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación es un ente complejo y contradictorio. Está envuelto en la disputa política e ideológica por la educación nacional. Es —al mismo tiempo— un aparato de Estado y un defensor del derecho a la educación.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/entre-el-estado-evaluador-y-el-derecho-a-la-educacion/

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México: Esto es lo que piden los niños para tener una mejor educación

México/20 abril 2017/Fuente: Alto Nivel

Los niños no juegan cuando hablan de tener una educación mejor. Estas son las principales exigencias de los pequeños mexicanos, de acuerdo a un estudio mundial.

Pagar mejores salarios a los profesores y capacitarlos en metodologías que sean más amigables con los alumnos, además de hacer que la enseñanza sea más personal, son algunas de las propuestas para mejorar la educación en México que hicieron, no legisladores o funcionarios federales, sino niños y niñas de 10 a 12 años que participaron en el estudio anual “Pequeñas Voces, Grandes Sueños”.

Cuando se les preguntó a los encuestados mexicanos cómo mejorarían la educación o las escuelas si ellos fueran líderes de su país, 44% dieron estas propuestas enfocadas en la calidad, seguidos de 38% que consideraron que lo más importante es mejorar las instalaciones.

La tercera propuesta más mencionada, con 30%, fue proveer a los estudiantes de uniformes escolares, aulas con libros y tecnología; mientras que 20% sugirió brindar mayor apoyo económico a las escuelas y a los estudiantes.

A nivel global, la mejora de las instalaciones fue la propuesta más mencionada (47%), lo mismo que en los países desarrollados; sin embargo, en los países en vías de desarrollo en los que se levantó este estudio, la propuesta que se llevó el primer lugar fue la de modernizar los planes de estudio.

Dar la voz a los niños

Realizado por la organización ChildFund, el estudio recogió la opinión de 6,226 infantes de 41 países –108 niños y niñas fueron mexicanos– sobre escolaridad y educación, además de sus propuestas de mejora.

“Es el ejercicio de participación infantil más grande del mundo”, afirmó Sonia Bozzi, directora nacional de ChildFund México, una agrupación de la sociedad civil que impulsa la protección de la infancia y el respeto y ejercicio de sus derechos.

La encuesta se enfoca en escuchar directamente a los niños, quienes son los directamente afectados por la calidad de la educación de su países.

La escuela les dará un mejor empleo

Cuando se le preguntó a los niños y niñas mexicanos por qué es importantes para ellos la educación y poder ir a la escuela, 49% respondió que eso le dará un mejor trabajo, mientras que 29% dijo que la educación y el aprendizaje los hacen mejores personas.

A nivel global, 45% piensa que ir a la escuela les garantizará un mejor empleo, mientras que en los países desarrollados, ese promedio se eleva a 64%.

Otro cuestionamiento que se hizo durante el estudio fue que si habían tenido que faltar a clases alguna vez para ayudar en el trabajo a algún familiar, lo cual respondió afirmativamente 22% de los infantes mexicanos, contra 8% de los niños de países desarrollados y 31% de los que viven en naciones en vías de desarrollo.

La seguridad

Aunque casi 6 de cada 10 niños y niñas en el mundo se sienten seguros en la escuela, hay 40% de pequeños que considera que la escuela solamente a veces o nunca es segura.

En México, 57% siempre se sienten seguros en la escuela, mientras que 32% dijo que “casi siempre”.

“Los niños y niñas son muy conscientes de cuándo están seguros en su ambiente escolar”, subrayó Bozzi.

La representante de ChildFund en México destacó que este estudio ha sido tomado en cuenta para generar políticas educativas en todo el mundo.

Fuente: http://www.altonivel.com.mx/lo-piden-los-ninos-tener-una-mejor-educacion/

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Trumpadas contra la ciencia. ¡Científicos del mundo, uníos!

Por: José Rangel

El 20 de enero de 2017, en la Marcha por las Mujeres en la ciudad de Boston, MA, se convirtió en una de las manifestaciones políticas más importantes en los EE.UU., al convocar también al mundo de la ciencia a marchar en Washington. Ahí dio inicio la Marcha por la Ciencia, que tendrá lugar este 22 de abril de 2017.

A la iniciativa de la Marcha por la Ciencia se habían unido más de un millón de personas una semana después de su convocatoria inicial. Esta propuesta se ha desarrollado como un movimiento ciudadano que rechaza la política científica de la administración Trump y busca promover y defender el lugar de la ciencia en la sociedad más allá de las fronteras estadounidenses.

Las sospechas iniciales de que la ciencia en los EE.UU. podía verse amenazada, se ha vuelto realidades.

  • Trump y sus colaboradores más cercanos han dado muestra de estar entre quienes niegan la aparición de cambio climático y calentamiento global asociado.
  • El tema no solamente ha desaparecido de los principales centros de investigación, sino se teme por la desaparición de información estadística de la mayor relevancia.
  • El nombramiento de Scott Pruitt como jefe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), y sus vínculos con los cabilderos del mundo industrial hace sospechar que Washington busca distanciarse de los Acuerdos de París.
  • Peor aún, el vicepresidente Pence ha dado fe pública de sus creencias creacionistas.
  • Científicos internacionales han sido impedidos de trabajar en los EE.UU.
  • La ciencia se ha visto hostilizada ideológicamente desde la Casa Blanca.
  • Los científicos del mundo acusan de que la puesta de la mira de Trump sobre la ciencia se debe a que la actividad científica emplea como método la colecta, verificación y análisis de datos. Este hecho se contrapone en esencia a la fabricación y uso de pseudo-hechos (“Alternative facts”), así como de la “post-verdad”, mecanismos que emplean para dar crédito a posiciones que favorecen intereses políticos, económicos y religiosos sobre grandes temas[1].
  • El primer borrador de presupuesto para 2018 incluye recortes masivos para la ciencia[2]:
    • Agencia de Protección Ambiental (-31%)
    • Departamento de Agricultura (-21%)
    • Departamento de Salud y Servicios Humanos (-18%)
    • Departamento de Energía (-6%)
    • NASA (-1%)
    • Institutos Nacionales de Salud (NHI) (-20%)

Los recortes van mucho más allá de lo que cualquiera de los observadores políticos hubiera sospechado. Desde la Segunda Guerra Mundial, la inversión en investigación y desarrollo ha sido crítica para la prosperidad y la seguridad de EE.UU., sin embargo, para la administración entrante, el financiamiento gubernamental de la ciencia se ha extendido en exceso y es necesario recortarlo, lo que redundará en impactos de la mayor envergadura más allá de las fronteras norteamericanas[3].

Miles de personas, en más de 100 ciudades alrededor del mundo se organizan para marchar a favor de la ciencia y contra las propuestas oscurantistas de Trump. Proponen movilizarse y trabajar en conjunto con el fin de resaltar y compartir las contribuciones de la ciencia, volverla más incluyente y accesible con el fin de asegurar las posibilidades de ponerla al servicio de la comunidad y garantizar que, en el futuro, desempeñe un papel fundamental en la determinación de las políticas sociales.

La Marcha por la Ciencia, convocada para celebrarse el Día de la Tierra (22.04.17) busca asegurar que la ciencia se mantenga como el pilar de la libertad y la prosperidad de la humanidad[4].

Con la Marcha se demandará:

  • Construir una comunidad científica que funcione en busca del bien común y sirva al conjunto de la población.
  • Fortalecer los lazos, el respeto mutuo y la comunicación entre la comunidad científica y la población en general.
  • Garantizar que los responsables de elaborar las políticas públicas hagan uso de la mejor ciencia disponible para informar sobre las decisiones que afectan a la población.
  • Apoyar a los hacedores de ciencia contra censura o discriminación por diseminar evidencia científica.
  • Combatir la discriminación, explotación e iniquidad en la comunidad científica.
  • Trabajar en pro de que las carreras científicas y la investigación científica sean accesibles a más miembros de poblaciones con historias de marginación y subrepresentación.
  • Pronunciarse a favor del derecho de cada niño de recibir educación científica de calidad, así como de tener acceso a las tecnologías y herramientas que dan forma al mundo.
  • Promover la participación en el proceso electoral en todos los niveles que permita vincular el pronunciamiento científico con las acciones de la sociedad civil y ser públicamente escrutable.
  • Heredar a las generaciones futuras los valores de curiosidad, libertad de palabra, libertad de cuestionamiento y pensamiento crítico[5].

Con estas demandas a cuestas, además de la marcha central en Washington, se llevarán a cabo marchas satélite en más de 514 ciudades de 52 países diferentes a EE.UU.

En México han sido convocadas 4 marchas satélite: en la Ciudad de México, en Irapuato, en San Luis Potosí, y en Guadalajara. Las posibilidades están abiertas para que, quien quiera, pueda sumarse a esta gran convocatoria y participar en una u organizar una marcha satélite en su localidad. El vínculo está abierto[6].

Los franceses reconocen que la Marcha por la Ciencia hizo su aparición como un rechazo instintivo a la política científica estadounidense de la nueva administración, para transformarse en un gran movimiento ciudadano internacional para promover y defender el lugar de la ciencia en la sociedad. Por primera vez en muchos años, reconocen, los científicos dejarán sus laboratorios para salir a la calle[7]. Aunque también reconocen que, en su caso, el apoyo a la ciencia está en declive constante, que los jóvenes científicos se ven forzados a tomar empleos precarios y que las organizaciones científicas enfrentan dificultades financieras sin precedente.

Es fundamental reconocer el papel decisivo que la ciencia tiene en nuestras vidas, dicen los franceses. Es inaplazable salir de la torre de marfil y hacer que la investigación rinda cuentas al gran público y explique la manera en que los resultados científicos permiten mejorar la calidad de vida cotidiana de millones. Junto con la American Association for the Advancement of Science, consideran que la ocasión es única para explicar la necesidad social de la ciencia.

La importancia de la Marcha y su rápida acogida mundial radica en que la negación de hechos científicos y la propagación de post-verdades (hechos falsos) son cada vez más aceptados como base del discurso social, lo cual termina siendo una amenaza directa sobre la misma ciencia.

Los alemanes marcharán no porque protesten solamente contra los recortes presupuestales, ni por las políticas ambientales, sino para luchar por un mejor uso de la ciencia y en contra de todos los discursos, cada vez más extendidos, que niegan sus resultados. O sea, es un movimiento extendido y creciente por una mayor base científica de la vida cotidiana.

Hay un problema en México, las marchas no darán puntos para el SNI, de ahí que la participación de científicos en el país puede verse fuertemente disminuida.

[1] http://www.lemonde.fr/idees/article/2017/02/15/marchons-le-22-avril-pour-signifier-l-immense-danger-que-represente-la-mise-au-pas-des-sciences_5080007_3232.html

[2] America First: A Budget Blueprint to Make America Great Again

[3] https://www.washingtonpost.com/national/health-science/trumps-budget-would-slash-scientific-and-medical-research/2017/03/15/d3261f98-0998-11e7-a15f-a58d4a988474_story.html?tid=ss_tw&utm_term=.b35f855e6618

[4] http://www.dw.com/en/march-for-science-to-unite-researchers-against-trump/a-37373616

[5] https://www.marchforscience.com/marcher-pledge/. Traducción libre.

[6] https://www.marchforscience.com/satellite-marches/?country=Mexico

[7] https://lejournal.cnrs.fr/articles/pourquoi-les-scientifiques-appellent-les-citoyens-a-marcher-pour-la-science?utm_content=buffer1bfec&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

Fuente: http://www.educacionfutura.org/trumpadas-contra-la-ciencia-cientificos-del-mundo-unios/

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Denuncian abusos sexuales en escuela donde estudiaron los Kennedy

19 de abril de 2017 / Fuente: http://www.eltiempo.com/

Investigación oficial registra 24 casos durante los últimos 40 años.

La escuela de élite Choate Rosemary Hall en el pueblo Wallingford, en el estado de Connecticut de Estados Unidos, a la que asistieron el expresidente John F. Kennedyy la hija del presidente Donald Trump, Ivanka Trump, entre otras personalidades, está en el centro del escándalo después de que se revelara una investigación interna que asegura que al menos 12 antiguos profesores del centro tuvieron contacto sexual con algunos estudiantes.

La historia empezó el 1 de octubre de 2016 después de que el Boston Globe – el mismo medio que denunció abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica – publicara un artículo titulado “Los educadores acusados de malas conductas sexuales suelen encontrar nuevos puestos”, en el que denunció diversos casos de maestros en escuelas privadas que, inclusive, contagiaron a estudiantes de enfermedades de transmisión sexual.

Ante esa denuncia, el 11 de octubre de 2016 la escuela anunció a través de una carta el inicio de una investigación independiente de la comunidad de Choate. La carta explicaba que contrataron a una experimentada investigadora, Nancy Kestenbaum de Covington & Bulring LLP, para dirigir el proceso.

Por medio del documento que enviaron a toda la comunidad educativa, les solicitaba coraje para denunciar cualquier mala conducta sexual en la institución. El reporte encontró que desde la década de 1960 se documentan este tipo de acciones.

Algo que resalta el informe es que utilizan el término de ‘mala conducta sexual’ porque reconocen que usar expresiones como ‘abuso sexual’ o ‘violación’ puede ser inapropiado para describir los incidentes discutidos.

Después de enviar el correo, se recibieron numerosas llamadas y correos en los que se denunciaban incidentes de mala conducta sexual en diferentes grados de gravedad. Algunos fueron de primera mano de egresados que describieron experiencias mientras estaban en Choate. Otros fueron reportes individuales que describieron situaciones de las que fueron testigos, o, en algunos casos, que escucharon de boca de otros.

Durante la investigación, también se encontró que ninguno de los casos de abusos fue denunciado ante la policía y que el centro educativo se limitó a pedir a los maestros que renunciaran. Inclusive, las administraciones les entregaron cartas de recomendación para que encontraran trabajo.

Los estudiantes, tanto hombres como mujeres, acusaron a los docentes de “besos íntimos, tocamientos y actos sexuales” y, en algunos casos, de “coitos forzados”.

El actual director del colegio publicó una carta en la que pide disculpas por todo lo ocurrido y lo define como “devastador”.

Aún se desconoce si esta investigación servirá para hacer denuncias que lleven a alguna actuación judicial. Por lo pronto, la comunidad educativa, especialmente los padres, aseguraron en un documento que apoyan a la institución y que se sienten más tranquilos porque saben que así no se volverá a repetir lo que ocurrió durante estos 40 años.

Fuente noticia: http://www.eltiempo.com/vida/educacion/abusos-sexuales-en-escuela-donde-estudiaron-los-kennedy-e-ivanka-trump-79130

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