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México: Feministas piden a diputados rechazar iniciativa sobre educación

América del Norte/México/24 Septiembre 2016/Fuente: El Financiero/Autor: Anabel Clemente

Las representantes de diversos grupos anunciaron que entregarán a la Cámara de Diputados, un documento en el que argumentan por qué la iniciativa de Encuentro Social atenta contra los derechos de los homosexuales y las mujeres.

Diez asociaciones feministas pidieron a legisladores rechazar la iniciativa del Partido Encuentro Social para modificar el artículo 4 Constitucional, que busca eliminar la educación laica.

En el contexto de la división por la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto para legalizar las uniones de personas del mismo sexo, Encuentro Social, de inspiración evangélica, presentó el 8 de septiembre una propuesta a la Cámara de Diputados, en la que se pretende dejar la educación pública en manos de los padres de familia.

Ante ello, Patricia Bedolla, representante de Academia, Litigio Estratégico e Incidencia en Derechos Humanos, pidió a los legisladores que asuman su responsabilidad en la atención de la denuncia social y rechacen de inmediato la iniciativa.

“Ellos están obligados, tienen la obligatoriedad por ley, el sueldo que devengan vienen de todos los impuestos que nosotras pagamos, pues que se pongan a trabajar, y si no quieren trabajar y si no le quieren entrar, les da mucho miedo, pues que renuncien, ese es el llamado que les hacemos, si no quieren entrar al debate que renuncien”, explicó la activista de Morelos.

Acompañada de María de la Luz Estrada de Católicas por el Derecho a Decidir, y Guadalupe Ramos del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres, Bedolla explicó que entregarán a la Cámara de Diputados, un documento en el que argumentan por qué la iniciativa de Encuentro Social atenta contra los derechos de los homosexuales y las mujeres.

Asimismo, señalaron que las protestas que se realizarán este sábado en la Ciudad de México los grupos opositores a los matrimonios igualitarios, es resultado de la intolerancia del Frente Nacional por la Familia.

“Hicieron una movilización donde llamaron al odio, a la intolerancia… A eso nos están llamando, a confrontar, a dividir la sociedad. Entonces que asuman la responsabilidad, los grupos religiosos, de lo que hacen, porque esas son las consecuencias con ese tipo de llamados. Hemos luchado por derechos y no habría pasado eso, pero cuando se mueven fanatismo e intolerancia, el nivel de agresión lo está promoviendo los mismos grupos que supuestamente están a favor de la vida”, explicó María de la Luz Estrada.

Fuente de la noticia: http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/feministas-piden-a-diputados-rechazar-iniciativa-sobre-educacion.html
Fuente de la imagen: http://www.elfinanciero.com.mx/files/article_main/uploads/2015/10/12/561c4a4f42c3a.jpg
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Canadá-Perú: ¡Victoria! Petrolera canadiense abandona un territorio de los matsés

América del Norte-Sur/Canadá-Perú/www.survival.es/

Una compañía petrolera canadiense ha abandonado el territorio de un pueblo indígena amazónico de Perú. En julio de 2016, la petrolera Pacific E&P rescindió su contrato de exploración petrolífera, vista la firme oposición de los  indígenas matsés.

La resistencia de los matsés impidió a la empresa petrolera iniciar su primera fase de prospección de petróleo.

La exploración en busca de petróleo es devastadora para los pueblos indígenas. En el proceso suelen utilizarse miles de explosiones subterráneas a lo largo de cientos de senderos abiertos en la selva para ubicar los yacimientos de petróleo.

Las explosiones ahuyentan a los animales, por lo que quedan pocos alimentos que cazar, y el proceso en su conjunto provoca un enorme daño.

“El petróleo destruirá el lugar donde nacieron nuestros ríos. ¿Qué ocurrirá con los peces? ¿Qué beberán los animales?”, se preguntaba una mujer matsés.

Los indígenas batallan ahora para que se cancele la concesión prtolífera y para evitar que las autoridades peruanas otorguen un nuevo contrato a otra compañía.

Pacific E&P todavía pretende seguir adelante con la prospección en una zona cercana, donde se sabe que viven indígenas matsés no contactados.

Todos los pueblos indígenas aislados se enfrentan a una catástrofe a menos que su tierra sea protegida. Poblaciones enteras están siendo exterminadas por la violencia ejercida por los foráneos que les arrebatan sus tierras y recursos, y por enfermedades como la gripe y el sarampión frente a las que no tienen inmunidad.

Tomado de: http://www.survival.es/noticias/11419

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EE.UU: Prevención de enfermedades de transmisión sexual y pruebas para los estudiantes universitarios

América del Norte/EE.UU./24 de septiembre de 2016/www.huffingtonpost.com/Por: Robert Segal

Los estudios muestran que sólo el 52% de los estudiantes usar un condón durante las relaciones sexuales. Como muchos hombres y mujeres jóvenes están fuera de los colegios y universidades en todo el país – algunos por primera vez – este es el comienzo de una nueva era de libertad y exploración. Con esta nueva libertad también viene de conocer gente nueva y tener nuevas experiencias, incluyendo el consumo de alcohol y de citas. Cuando se combinan, sin embargo, estas nuevas experiencias pueden llevar a riesgos asociados con el sexo sin protección y enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Mientras que los estudiantes (edades 15-24) sólo representan una cuarta parte de la población sexualmente activa, que representan la mitad de todos los nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual en los EE.UU. cada año, de acuerdo con los CDC y los estudios muestran que sólo el 52 por ciento de los estudiantes usar un condón durante el acto sexual. Eso significa que los jóvenes están recibiendo una educación sobre enfermedades de transmisión sexual el camino difícil – a contraer la clamidia, la gonorrea, verrugas genitales y el VIH al doble de la tasa de todos los otros grupos de edad.

Podría haber muchas razones para esta tendencia.

  • Anticoncepción Oral– Como muchos estudiantes salen a los anticonceptivos orales, que renuncian al uso de condones aumentando así sus posibilidades de contraer o propagar una ETS.
  • Tecnología– El aumento de los sitios de citas y aplicaciones puede hacer que sea más fácil para las personas que tienen «gancho-ups» y el sexo casual que conduce a un mayor riesgo para ellos y sus socios.
  • La falta de educación– Irónicamente, la mayoría de los colegios y universidades no hacen la educación sexual un requisito en su plan de estudios general. Los estudiantes se queden con los mismos mitos y la desinformación que han recibido en la escuela secundaria por lo general de sus pares.
  • Falta de Comunicación– Con poca experiencia en las relaciones, la mayoría de los jóvenes les resulta más difícil hablar de sexo que en realidad tienen. Eso significa que no hay discusión sobre la historia sexual, la salud, la monogamia o incluso la anticoncepción, lo que les deja de tomar sus posibilidades.
  • Bajo la Influencia– Uno de los factores más destructivos en situaciones de carga sexual es la introducción de alcohol. Hombres y mujeres jóvenes pueden tener poca experiencia en relación a su edad. Con la libertad de vivir por su cuenta y alteraciones en el juicio, que no pueden estar tomando las precauciones apropiadas durante sus experiencias sexuales.

Para tomar las precauciones necesarias y evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual o contracción, la mayoría de los principales colegios y universidades tienen centros de salud del campus. Estos centros pueden proporcionar información, chequeos y algunos, incluso las pruebas y el tratamiento. Para las escuelas que no ofrecen pruebas y tratamiento, los estudiantes que tienen la tecnología en la punta de sus dedos deben investigar las tendencias de salud digitales como LabFinder.com. El servicio puede ayudar a los estudiantes ocupados en la búsqueda de localizaciones próximas a hacerse la prueba así como el libro y acceder a sus resultados de las pruebas de ETS – de forma rápida y discretamente.

Tomado de: http://www.huffingtonpost.com/entry/std-prevention-and-testing-for-college-students_us_57db06afe4b053b1ccf295f9?section=us_college

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Assassination Talk, the Banality of Evil, and the Paranoid State of American Politics

Por: Henry Giroux

During a campaign rally in North Carolina, Donald Trump suggested that “Second Amendment people” would take care of Hilary Clinton for picking Supreme Court judges who favor stricter gun laws. The Clinton campaign and many others saw this as a veiled endorsement of an assassination attempt.[1] These inflammatory, if not dangerous, comments are part of a wider movement in American politics to empty political discourse of any substance, turning it mostly into a form of rhetorical theater designed to mimic a larger culture of stupidity, idiocy, and spectacle. The spectacle of titillating and infantilizing consciousness and public discourse with a flood of shocks, sensations and simplistic views has become the hallmark of a broken political system now largely controlled by the ideological extremists who inhabit big corporations, hedge funds, and the ranks of the ultra-rich. It is a strategy that mixes what Hannah Arendt once called the “banality of evil” with what the eminent historian, Richard Hofststadter has called the paranoid style of American politics.[2]

Trump’s rhetoric, along with the discourse of other extremists, echoes Hannah Arendt’s insight that totalitarianism is produced, in part, by making human beings superfluous, ignoring their voices, and silencing them in fascistic discourses of certainty, absolutes, and unaccountability that allow no space for critical thinking, informed judgment, and critical agency. Trump’s speeches and his off-the-cuff comments bear an eerie resemblance to what Arendt once called in her famous book on Adolf Eichmann “the banality of evil,” in which she defines the roots of totalitarianism being shaped by a type of thoughtlessness, the inability to think, and the disavowal of any form of self-reflection and critical inquiry. For some theorists such as Richard J. Bernstein, Arendt was largely interested in understanding how ordinary people with banal motives can commit horrendous crimes and how such actions were connected to making human beings superfluous as critical, thinking agents.[3] He is only partly right. Arendt connected the dethroning of the political and the emergence of a kind of anti-politics to the inability or reluctance of individuals to “imagine what the other person is experiencing…a kind of stupidity (in which) obedience is idealized.”[4] Trump and other ideological and political fundamentalists exemplify a kind of thoughtlessness in which informed judgment and dialogue are replaced by a rigid ideological embrace of certainty, the eschewing of doubt, and a willingness to sacrifice critical inquiry to the realms of emotion, anger, and contempt for others.

Language in the service of violence is on full display in Trump’s use of the term “loser,” a term that he carries over from his Reality TV shows and is used in many of his political speeches. Trump’s use of the term, echoing Hofstadter, denotes a language in the service of humiliation, but there is also a deeper structure of meaning that is indebted to the current fascistic embrace of “total war” and a “survival-of-the fittest” ethos in which winning and losing become the central organizing principles of a neoliberal society. As the discourse of war and excessive competition moves into the realm of the market place, consumption also serves to reward winners and debase losers based upon a fetishistic notion of consumption. Subjecting the majority of the polity to the discourse of humiliation and disdain and praise for the small number of winners who constitute the .01 percent of the population create an affective economy of misdirected rage, resentment, and retaliation, which finds its most egregious expression in the hateful and racist discourses of authoritarianism, buttressed by a kind of stupidity that is as banal as it is dangerous. The economic and pedagogical forces at work in the production of the banality of evil in reinforced in the registers of atomization, loneliness, and humiliation that often provide fertile ground for the rise of the fascistic sovereign. This was evident at the 2016 Republican National Convention when Donald Trump told his adoring crowd that “I am your voice. I alone can fix it. I will restore law and order.” As Yoni Appelbaum points out in The Atlantic, Trump “did not appeal to prayer, or to God. He did not ask Americans to measure him against their values, or to hold him responsible for living up to them. He did not ask for their help. He asked them to place their faith in him.”[5] And in doing so, he was greeted with sporadic emotional outburst that amounted to disturbing expressions of racism, hyper-nationalism and calls for lawlessness. According to Applebaum, “when Trump said, ‘I am your voice,’ the delegates on the convention floor roared their approval. When he said, “I alone can fix it,” they shouted their approbation. The crowd peppered his speech with chants of ‘USA!’ and ‘Lock her up!’ and ‘Build the wall!’ and ‘Trump!’ It booed on cue, and cheered when prompted.”[6]

In this instance, neoliberal values support and amplify what the Richard Hofstadter called the “paranoid style in American politics.” Writing in the 1960s in the aftermath of the McCarthy period, Hofstadter made clear that the animosities, anger, “heated exaggerations, suspiciousness, and conspiratorial fantas[ies]” that characterize such a style were deeply rooted in American politics and history and did not simply apply “to men with profoundly disturbed minds.”[7] Such a paranoid style could only be understood with a broader social, cultural, and political context specific to a distinctive historical era. Hofstadter performed a theoretical service in providing a language for unpacking the new authoritarianism in American society. Building on Hofstadter’s insights, Trump represents more than the fascistic celebration of the heroic leader, there is also a systemic attempt to empty politics of its democratic impulses, repress debate and dialogue, and construct an anti-politics that thrives on conflict, on an enemy/friend divide, fueled by a rhetoric of demonization, objectification, and hatred. Under such circumstances, language becomes militarized, serving as an expression of politics in which persuasion becomes armed, wedded to the production of desires, modes of agency, and forms of identification compatible with political and economic forms of authoritarian domination. The friend/enemy divide creates the boundaries, borders, gate keeping, and circle of certainties that intensify the paranoid state of mind in the American polity while at the same time creating the foundation for new forms of totalitarianism unique to American society.

What is distinct about the current era is that such extremism has moved to the center of politics and has become the hallmark of a period characterized by the destruction of civil liberties, the emergence of what Mike Lofgren calls The Deep State,[8] mass surveillance, the militarization of everyday life, the widespread spectacle of violence, and a culture steeped in the mobilization of mass fear and cruelty. Donald Trump’s take over of the Republican Party alone cannot explain the emergence and embrace of right-wing populism among millions of Americans who as Beverly Bandler observes: “sport idiocy as a ‘badge of honor,’ cling to the discredited, silly birtherism, brazenly support serial lying, rampant xenophobia, racism, misogynism, [and] suggest that [Trump’s] political opponent is ‘the devil’.”[9]

We live in an era when knowledge has been replaced by information, and propaganda seeps into every institution in American society fueled by the billions of dollars provided advertisers, the Koch brothers, hedge fund criminals, bankers, the ultra-rich, and big corporations, all of whom provide the pedagogical parameters for what can be considered to falsely be acceptable ideas, views, and frames of reference. Screen culture is the new force of politics and it is signed, sealed, and delivered by powerful corporate interests, with some exceptions in the mainstream media and certainly a sprinkling of alternative views in online progressive sites such as Truthout, Truthdig, Counterpunch, and others, though such sites operate at the margins of American society. Combine the control by the rich of commanding cultural apparatuses such as the media and public and higher education with the Supreme Court ruling, Citizens United, which allowed politics to be flooded and controlled by big money and you have what Tom Engelhardt has rightly called the “first 1% elections” coupled with a dominant public pedagogy infused with insults, stupidity, insults, racism, and a toxic “sea of words and images.”[10]

Arend’t’s notion that evil becomes banal when it is normalized, supported by a culture in which thinking is seen as an act of stupidity and thoughtlessness provides the foundation for mass violence is crucial to understanding one of the most fundamental elements of American politics—an attack on all vestiges of critical thought and the institutions that support them. Hofstadter makes clear that such extremism has to be understood within broader historical, political, and cultural context and cannot be addressed in limited vocabulary of the eccentric or outlandish personality.

Both Arendt and Hofstadter offer fertile ground for addressing the question of what might be learned from the rise of the political and economic structures of domination in the current historical moment. Implicit in their work is the notion that any viable understanding of politics has to address the role of the educative nature of a politics as a powerful force that demoralizes and infantalizes consciousness, stunts any viable notion of agency, and embraces view of war that thrives on demonization, exclusion, and the production of losers. Central to such a task is expanding the notion of the political to include a notion of public pedagogy that would be fundamental to addressing matters of identity, consciousness, and agency. The teaching machines of the current era are not limited to simply schools but are found in multiple sites in society. Hence, addressing the ideological and structural forces that celebrate the inability to think, readily eliminate institutions and public spheres that make thinking possible, intensify the connection between non-thinking, thoughtlessness and the routinization of misery, human suffering, along with the destruction of the eco system should be at the heart of any viable movement for political and economic change. At stake here is the creation of a politics willing to address the distinctive challenges posed by the emergence of a digital age in which culture, power, and politics become more integrated and serve to reconstitute the ways in which people relate to themselves, others, and the larger world. What Arendt and Hofstadter teach us is that the task of politics in the age of an overabundance of information and knowledge is not to make politics a discourse limited to structural forms of domination but to broaden its meaning as part of a wider project of which pedagogy is central to how it understands, addresses, and shapes the world, particularly how it shapes memory, consciousness, and individual and social agency.

The emergence of Donald Trump, and the deeply corrupt Republican and Democratic political parties on the current American political scene exemplify how ignorance breeds corruption and endears a large number of people to falsehoods, venality, and carnival barking. The corruption of both the truth and politics is made all the easer since the American public have become habituated to overstimulation and live in an ever-accelerating overflow of information and images. Experience no longer has the time to crystalize into mature and informed thought. Leon Wieseltier is right in stating that “words cannot wait for thoughts and patience [becomes] a liability.”[11]Opinion outdoes reasoned and evidence based arguments and the power of expression degenerates into a spectacle. News has become entertainment and echoes reality rather than interrogating it. Popular culture revels in the spectacles of shock and violence.[12] Universities now labor under the burden of a neoliberal regime that celebrate the corporate model made famous by McDonalds. Knowledge is now instrumentalized, standardized, and collapses the distinction between education and training. Knowledge is packaged for easy consumption resulting in curricula that resemble a fast-food menu[13].

Many of the commanding institutions that produce and distribute ideas—from the media to higher education—have become disimagination machines, tools for legitimating ignorance, stoking paranoid fantasies, legitimating conspiracy theories, and are central to the formation of an authoritarian politics that is gutting any vestige of democracy from the ideology, policies, and institutions that now shape American society. Education has lost its moral, political, and spiritual bearings just as teachers, union members, and other public servants across the country are being belittled and attacked by economic and religious fundamentalists. One consequence is that an increasing number of public spheres have become corporatized, employ a top-down authoritarian styles of power, mimic a business culture, and infantilizes the larger polity by removing the public from all forms of governance. Clearly all of these defining relations produced in a neoliberal social order have to be challenged and changed.

The rise of thoughtlessness and the inability to think along with the demonization of vulnerable others constitute a political epidemic and do not augur well for democracy. Americans live in a historical moment that annihilates thought. A culture of cruelty and a survival-of-the-fittest ethos in the United States is the new norm and one consequence is that democracy is on the verge of disappearing or has already disappeared! Where are the agents of democracy and the public spaces that offer hope in such dark times? What role will progressives play at a time when the very ability of the public’s ability to translate private troubles into broader systemic issues is disappearing? How might politics itself be rethought in order to address the pedagogical and structural conditions that contribute to the growing intensification of violence in all spheres of American society? What role should intellectuals, cultural workers, artists, writers, journalists, and others play as part of a broader struggle to reclaim a democratic imaginary and exercise a collective sense of civic courage? What is now clear is that not only is pedagogy linked to social change but also to the production of modes of agency and the institutions that make radical change possible. Education as a political force makes us both the subjects of and subject to relations of power. The key is to expand that insight so as to make education central to politics itself. That is a lesson we can learn from both Arendt and Hofstadter.

Notes.

[1] Surprisingly, a good take on this issue can be found in Thomas L. Friedman, “Trump’s Wink Wink to ‘Second Amendment People’,” The New York Times, [August 9, 2016] Online:http://www.nytimes.com/2016/08/10/opinion/trumps-ambiguous-wink-wink-to-second-amendment-people.html?_r=0; see also, David S. Cohen, “Trump’s Assassination Dog Whistle Was Even Scarier Than You Think,” Rolling Stone Magazine, [August 9, 2016]

Online: http://www.rollingstone.com/politics/features/trumps-assassination-dog-whistle-was-scarier-than-you-think-w433615

[2] Hannah Arendt’s notion of the banality of evil was first used in her 1963 book, Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil. Hofstadter phrase the paranoid style of politics gained prominence in his book of the same title.

[3] Richard J. Bernstein, The Abuse of Evil: The Corruption of politics and Religion since 9/11, (Polity Press, 2005).

[4] Hannah Arendt, Hannah Arendt: The Last Interview and Other Conversations, (Brooklyn, NY: Melville House Publishing, 2013), p. 50.

[5] Yoni Applebaum, “I Alone Can Fix it,” The Atlantic (July 21, 2016). Online;http://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/07/trump-rnc-speech-alone-fix-it/492557/

[6] Ibid., Applebaum.

[7] Richard Hofstadter, “The paranoid style in American politics.”Harper’s (November 1964). Onlinehttp://www.harpers.org/archive/1964/11/0014706. As mentioned above, his more extensive treatment of this idea appears in Richard Hofstadter, The Paranoid Style in American Politics (New York: Vintage, Reprint Edition, June 10, 2008).

[8] Mike Lofgren, The Deep State: The Fall of the Constitution and the Rise of a Shadow Government (New York: Viking, 2016).

[9] Beverly Bandler, “Paranoid Right-Wing Extremism,” email posting on August 12, 2016 (personal correspondence).

[10] Tom Engelhardt, “Better than reality television: The 2016 election is proving to be the greatest show on Earth,” Salon (August 10, 2016). Online: http://www.salon.com/2016/08/10/better-than-reality-televisio_partner/

[11] Leon Wieseltier, “Among the Disrupted,” International New York Times (January 7, 2015). Online: http://www.nytimes.com/2015/01/18/books/review/among-the-disrupted.html?_r=0

[12] Brad Evans and Henry A. Giroux, Disposable Futures: The Seduction of violence in the Age of the Spectacle (San Francisco: City Lights, 2016).

[13] Ulrich Beck, Twenty Observations on a World in Turmoil (London: Polity Press, 2010, especially pages 53-59

Fuente del articulo: http://www.counterpunch.org/2016/08/12/assassination-talk-the-banality-of-evil-and-the-paranoid-state-of-american-politics/

Fuente de la imagen: http://hablemosyopinemos.blogspot.com/2009/05/paranoia-porcina-porsiaca.html

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Mas de 4 millones de niños están fuera de las escuelas en México.

Por: telesur. 24/09/2016 

Al menos 3.8 millones de niños y adolescentes no están matriculados y 260 mil no asisten regularmente a las aulas de clases, los más afectados son los que viven en las zonas más vulnerables, según la Unicef.

Un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su sigla en inglés), indicó este miércoles que al menos 4.1 millones de niños y adolescentes en México están fuera de la escuela, mientras que más de 631 mil están en riesgo de abandonar las aulas.

El organismo internacional estima que 3.8 millones de niños y adolescentes no están matriculados y 260 mil no asisten regularmente a las aulas de formación primaria. Mientras que 125 mil niños de 13 a 15 años que cursan su primaria están en riesgo de exclusión; más de 95 mil de secundaria, y al menos 420 mil bachillerato.

Según el texto los más afectados son quienes viven en los hogares más pobres o zonas rurales, indígenas y con discapacidad, advirtió el Unicef en su informe Niñas y niños fuera de la Escuela.

Los programas educativos se ven afectados por la reducción de fondos, así como programas de inclusión y equidad que se ven castigados por la disminución presupuestaria, aseguró el subsecretario de Educación Básica, Javier Treviño.

En contexto

El presupuesto del Gobierno de México para el venidero año profundiza la desigualdad al tener que recortar el gasto en inversión y en lo social como la salud y la educación, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) de esa nación, publicado el pasado 17 de septiembre.

En su estudio, el CIEP consideró que el paquete económico 2017 afectará notablemente a la población mexicana. En el presupuesto de 2017 en México se prevé un recorte a los gastos de 300 mil millones de pesos (17 mil millones de dólares) confirmó la secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de la Cámara de Diputados.

Entre los sectores que afectará la medida están las secretarías de Salud, Educación Pública y Agricultura.

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Mas-4-millones-de-ninos-estan-fuera-de-las-escuelas-en-Mexico-20160921-0063.html

Fotografía: aristegui

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Leal Carretero: El proceso de investigar es claro y sencillo

Por: José María Pulido. Universidad de Guadalajara. 22/09/2016

En la “lógica de investigación se plantean preguntas, se plantean posibles respuestas que llamamos las hipótesis y se tratamos de ponerlas a prueba unas contra otras y eso es todo”. De alguna manera, el arte de investigar se puede plantear como el arte de investigar la pregunta inicial.

Así lo dijo el investigador Fernando Leal Carretero durante la conferencia inaugural del ciclo escolar 2016-B de la maestría en Ciencias Sociales, realizada en al aula Fernando Pozos Ponce, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, plantel Belenes.

Leal Carretero fue presentado por el maestro Jorge Ramírez Plascencia, coordinador de la Maestría en Ciencias Sociales.

“La buena noticia es que eso es todo, insistió. Todo lo demás que les digan… que antecedentes y marco teórico, todo, son realmente palabras que oscurecen el punto. El punto es que la lógica de investigación es ésta, se plantean preguntas, se plantean posibles respuestas que llamamos hipótesis y se trata de ponerlas a prueba unas contra otras y eso es todo”.

Agregó que “esto es además lo que en el siglo 19, cuando la gente también no tenía pelos en la lengua, llamaban además método científico, ahora la gente se asusta con eso pero realmente no es otra cosa: hacer preguntas y tratar de responderlas y buscar maneras de verificar por lo pronto cuál sería la mejor, dada la evidencia”.

Como esta es la estructura lógica de una investigación, dijo, “está claro que el punto de partida es la pregunta, porque nadie puede poner a prueba una hipótesis si no tiene una pregunta a la que esa hipótesis responde. Si uno pudiera tratar de exponer su proyecto de investigación con estas tres partes, todo sería más claro para todos, sería más claro para ustedes qué es lo que tienen que hacer, aunque a lo mejor pueden decir ‘pero no lo puedo hacer todavía’, pero la cosa es que lo intentes, y sería más fácil para sus lectores qué es lo que están tratando de probar”.

Dijo que ese “experimento” ya lo ha hecho con grupos como el de los asistentes que se dieron cita en la sala Pozos Ponce, con estudiantes que han escrito 30 páginas “que no entiende ni dios y les preguntó cuál es tu pregunta y cuando logran superar el miedo resulta muy fácil. Lo pueden hacer en media cuartilla, el resto sería dar todo el montón de razones que justifican eso”.

Les dijo además que la hipótesis está en competencia con otras y que la pregunta también está en competencia con otras preguntas, “una de las cosas que justifiquen esa pregunta es porque esa y no otra, porque admitirán ustedes que preguntas sobran, algunas son mejores, otras peores, unas están mejor plateadas, otras no tanto, unas son más claras, más investigadas, el caso es que hay muchas y entonces ustedes tiene que elegir una y decirnos por qué esa pregunta.

Y el estudiante debe ser capaz de responder en una media cuartilla porqué, aunque ninguna persona, “ni el investigador más avezado sabe cuál es su pregunta, todos comenzamos hechos bolas y lo que tenemos son inquietudes, cosas que nos atraen, tenemos ideas del tema, del área, del tipo de cosas que nos interesan y eso es todo, pero decir ésta es mi pregunta, nunca lo sabemos desde el comienzo y ¿saben por qué? pues justamente porque no hemos investigado y al investigar es cuando encuentra uno las cosas”.

Fuente: http://www.cucsh.udg.mx/noticia/el-proceso-de-investigar-es-claro-y-sencillo-leal-carretero

Fotografía: udg.mx

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UNICEF: Educación básica e igualdad entre los géneros

UNICEF/24 septiembre de 2016/Fuente: UNICEF

Los estudiantes trabajan en pupitres compartidos durante una clase de 4º curso de primaria de una escuela de la aldea de Kigeyo, Rwanda occidental.

La educación es un derecho humano fundamental, y es inherente a todos los niños y niñas. Es crucial para nuestro desarrollo como individuos y de la sociedad, y contribuye a sentar los cimientos para un futuro fructífero y productivo. Velando por que los niños y niñas tengan acceso a una educación de calidad, basada en los derechos fundamentales y en la igualdad entre los géneros, estamos creando una onda expansiva de oportunidades que incidirá en las generaciones venideras.

La educación contribuye a mejorar la vida y a erradicar el círculo vicioso de la pobreza y la enfermedad, allanando el terreno para un desarrollo sostenible. A través de una educación básica de calidad, los niños y niñas adquieren el conocimiento y las aptitudes necesarios para adoptar formas de vida saludables, protegerse del VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, y asumir un papel activo en la toma de decisiones de índole social, económica y política a medida que transitan desde la adolescencia a la edad adulta. Los adultos que han recibido una formación suelen tener menos descendencia, están más informados acerca de las prácticas óptimas para criar a su progenie y se preocupan de que sus hijos e hijas comiencen la escuela a su debido momento y de que estén preparados para aprender.

Además, un método educativo basado en los derechos fundamentales puede abordar algunas de las desigualdades más arraigadas en la sociedad, debido a las cuales millones de menores de edad, en especial niñas, se ven condenados a una vida desprovista de una educación de calidad, y en consecuencia, a una vida de oportunidades perdidas.

UNICEF trabaja incesantemente con el fin de asegurar que todos los niños y niñas –con independencia de su género, etnicidad, su entorno y circunstancias socioeconómicas– tengan acceso a una educación de calidad. Nuestro objetivo primordial es lograr la igualdad entre los géneros y eliminar las disparidades de todo tipo. Nuestros innovadores programas e iniciativas van dirigidos a esos niños y niñas de todo el mundo que se hallan en situación de desventaja: los excluidos, los vulnerables y aquellos a quienes nadie ve.

Colaboramos con una amplia variedad de aliados a escala local, nacional e internacional al objeto de alcanzar las metas relativas a la educación y la igualdad entre los géneros previstas en la Declaración del Milenio 6 y en la Declaración sobre Educación para Todos, y de generar los cambios estructurales básicos necesarios para conquistar la justicia social y la igualdad para todos.

En el mundo hay demasiados niños y niñas desescolarizados o que reciben una educación intermitente o deficiente. Cada uno de estos niños y niñas tiene un sueño que quizás no se cumpla nunca y un potencial que quizás jamás se desarrolle. Garantizando que todos los niños y niñas tienen acceso a una educación de calidad sentamos los cimientos para el desarrollo, la transformación, la innovación, la oportunidad y la igualdad.

Sea en tiempos de crisis o de paz, en las ciudades o en aldeas remotas, nuestros esfuerzos se consagran a la consecución de un objetivo fundamental y de carácter no negociable: una educación de calidad para todos.

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