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#YoTambiénMeQuedo en la escuela: que ninguna nos falte

Por: Sonia del Valle y Ana Razo 

“#YoTambienMeQuedo en la escuela” es un llamado para salvar el futuro de las mujeres y revertir el abandono escolar. Se trata de una convocatoria abierta que lanza la Red de Mujeres Unidas por la Educación (MUxED) para crear una reflexión colectiva con las adolescentes, las jóvenes y la sociedad sobre la importancia que tiene la escuela como el mejor lugar –y el más seguro– para aprender y transformar el mundo, para que confíen en que es posible crear, desde ese espacio, un futuro de libertades.

Pero primero unos datos de la crisis educativa para las mujeres: La SEP estima que, por efectos de la pandemia, cerca de 800 mil adolescentes de secundaria no se inscribirán este año en el bachillerato (PNUD 2020) [1] y aunque el dato no está desagregado por sexo, se podría estimar que la mitad al menos serán mujeres

Por ejemplo, si las niñas abandonan a tasas similares a las de la crisis del Ébola de 2014-2015, 10 millones de niñas en edad de cursar la educación secundaria en países de ingresos bajos y medios-bajos nunca volverán a la escuela, según una proyección de la Fundación Malala. Este problema no es nuevo, pero crece, en México, antes de la pandemia, 2.3 millones de niñas, adolescentes y jóvenes de 6 a 17 años no asistían a la escuela.[2]

Las condiciones del aislamiento social y el cierre de las escuelas aumentan, para las adolescentes, el riesgo en las formas de abuso. El Consejo Nacional de Población (Conapo) alertó que, solo durante la pandemia, habrá un incremento de 20 por ciento en el embarazo adolescente. Sumando a lo anterior, la representante del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en México, Arie Hoekman, aseguró que los ingresos de las mujeres adultas que tuvieron hijos cuando eran adolescentes son 32 por ciento menos que los de las mujeres que aplazaron su maternidad.[3]

Para nuestro país, que las adolescentes abandonen sus estudios por embrazo representa, además de trayectorias y vivencias educativas truncadas, una pérdida económica anual estimada en 31,000 millones de pesos.[4]

Como resultado de esta pandemia, un gran número de adolescentes se enfrentarán a la presión de absorber las responsabilidades domésticas y de cuidado de hermanos menores, personas con enfermedad, adultos mayores y trabajo del hogar. Hay antecedentes: durante la crisis del Ébola, en 2014, las niñas experimentaron un aumento en el trabajo doméstico y labores de cuidado que limitó el aprendizaje en el hogar para las niñas comparado con el de los niños, y agravó el abandono escolar cuando las escuelas reabrieron.[5]

 Sin dejar de reconocer los múltiples problemas y retos que ya enfrentaba el sistema educativo, y que hoy la crisis sanitaria hace evidente y agudiza, la escuela y los aprendizajes sociales y académicos que se desarrollan en la escuela siguen siendo la ruta más firme hacia la construcción de un proyecto de vida en un mundo que es cada vez más incierto y complejo.

Hoy más que nunca necesitamos transmitir a las niñas, adolescentes y jóvenes que no están solas. Que regresar y quedarse en la escuela –en cualquier modalidad– les ayudará a construir un mejor futuro, para ellas, en lo individual, y para el país, en general.  Es nuestro deber, el de todas y todos, hacer que la escuela tenga sentido para ellas. Que los aprendizajes en los que se involucren en la escuela las empodere y les dé independencia y libertad para alcanzar la vida que sueñan. 

La campaña #YoTambiénMeQuedo en la escuela retoma del movimiento feminista MeToo, que busca visibilizar y combatir el acoso y la agresión sexual hacia las mujeres, para incorporar una dimensión a la lucha hacia la igualdad de los derechos de las mujeres: el derecho a la educación.

Esta campaña busca transmitir a las estudiantes el sentido que tiene para ellas seguir estudiando. Busca revertir el abandono escolar de las jóvenes adolescentes haciéndoles saber que, en momentos de gran adversidad, como los que atravesamos, la escuela es el mejor lugar para construir la vida propia y junto a ella, la de su familia y la del país.

Desde MUxED, junto con las organizaciones e instituciones que se han unido en la campaña, estamos convencidas de que es necesario trasmitir a las adolescentes y las jóvenes solidaridad, confianza, altas expectativas y apoyo para que sigan estudiando.

La Red de Mujeres Unidas por la Educación hace un llamado a la sociedad y a las familias para unirse a la campaña #YoTambiénMeQuedo en la escuela, para decirle a las adolescentes y las jóvenes el gran valor –ético, ciudadano, de aprendizaje y de desarrollo pleno y solidario– de permanecer en la escuela. Queremos que las adolescentes sepan y sientan que es posible quedarse en la escuela, que es posible confiar en sus talentos y capacidades de aprender para salir adelante, pero, sobre todo, que en momentos tan complejos, como los que vivimos hoy, es posible crear su vida; porque las decisiones que tomen en el presente incidirán en su futuro.

Las jóvenes estudiantes tienen derecho de ir a la escuela y aprender. La educación de las niñas y las adolescentes tiene el poder de salvar vidas, estimulando los efectos multiplicadores que reducen la pobreza. Para las mujeres, mayores trayectorias educativas están vinculadas con vidas más saludables, libres de violencia, mayor participación en el mercado laboral formal y con mayores ingresos, con la postergación del matrimonio temprano, más información sobre salud reproductiva, así como decisiones propias sobre el inicio de su vida sexual activa. También está asociado con mejor atención médica y educación para sus hijos, si eligen convertirse en madres.

Necesitamos intervenciones educativas y sociales creativas y flexibles, con un enfoque integral de género desde distintos ámbitos (salud, estancias infantiles, brechas digitales y seguridad) y desde los diversos niveles de actuación gubernamental.

La campaña habla directamente con las jóvenes para apoyar su continuidad en la escuela y la recuperación del ritmo de aprendizaje que esta crisis desaceleró.

Los apoyos económicos no serán suficientes, necesitamos exigir el cumplimiento del derecho de todas las jóvenes mujeres a los servicios educativos y enaltecer el valor que la escuela tiene, en particular, para ellas. La campaña #YoTambiénMeQuedo en la escuela, busca contribuir para lograrlo.

 

¡Únete a la campaña #YoTambiénMeQuedo en la escuela!

El lanzamiento de la campaña, para México y la región Latinoamericana, será el 3 de septiembre de 2020 a las 17 horas de la Ciudad de México (GMT-5). Ponte en contacto (contacto@muxed.mx). Accionemos el poder de las redes sociales para conversar con las jóvenes, apoyarla y convencerlas, hoy más que nunca, de quedarse en la escuela.

 

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Morir de Covid-19 en los pueblos indígenas de México y no contar ni en las estadísticas

Por: Tlachinollan

Nadie tiene un conteo de los contagios y muertes por Covid en las comunidades de la Montaña. El gobierno estatal se basa en el registro que llevan los hospitales para dar las “cifras oficiales”. En las comunidades indígenas las personas pueden morir de Covid-19 y no ser parte de la estadística, los decesos que deja la pandemia no existe forma de saber si son por coronavirus, ni siquiera hay pruebas para el diagnóstico.

Desde que empezó la pandemia en el país, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha documentado un alza en la población que viaja a los campos agrícolas en autobuses en mal estado, sin seguro de viajero y llevando a los niños en los pasillos o en las piernas la mayoría de veces.

“Tan solo del mes de abril a julio se tiene el registro de 4 mil 800 personas que migraron, un 150% más que el año pasado. En las comunidades los precios de los productos han subido, no hay empleo y prefieren arriesgarse e irse a trabajar que morir de hambre en su comunidad”, dice el director de Tlachinollan, Abel Barrera Hernandez.

Gerardo tiene 21 años, es Na savi (gente de la lluvia), de la colonia de Rancho de los Hilarios, anexo de Calpanapa, municipio de Cochoapa el Grande, enclavada en la región de la Montaña del estado de Guerrero. Estudió hasta el 4to. año de primaria y él, como la mayoría de las y los habitantes de su comunidad, no tienen otra opción más que migrar a los campos agrícolas del norte del país.

A la edad de 10 años empezó a ir con  su papá a los campos, como a los 16 años inició su trabajo. “De niño no hay nada que hacer, nada más jugar con los otros niños. En los campos empezamos a sembrar chiles y cuando están buenos los cortamos. Aquí en la comunidad se siembra maíz, calabaza, frijol, no hay otra cosa que funcione porque es cerro, aquí pura milpa”.

Victoria es la esposa de Gerardo. Tiene 16 años, es de la comunidad de Calpanapa y solo habla Tuú Savi. Se juntó cuando tenía 15 años. Se le ve un silencio profundo en el rostro.

“Cuando nació pensé que iba a crecer, que iba a salir bien todo, pero a los tres o cuatro días empezó a estar mal y comencé a preocuparme. Nació el 8 de mayo de este año, en Rancho de los Hilarios, ahí estuvimos como un mes y luego nos fuimos a trabajar”, cuenta Gerardo.

“La niña cuando nació no podía respirar ni alimentarse bien, estuvo así como un mes y  días.  Llegamos allá a inicios de junio y al primer hospital que la llevamos, ya llegó mal, no podía respirar y la entubaron, después la mandaron al Centenario Hospital Miguel Hidalgo en Aguascalientes, ahí estuvo como dos meses y me dijeron que su corazón ya no aguantaba.

“Yo pensé que tenía mucha flema o algo así, pero no, era otra cosa. A lo mejor así nació. Lo primero que me dijeron en el hospital es que era covid-19, pero luego dijeron que no y que su garganta era pequeña y que al respirar se tapaba; no podía comer leche y la operaron para meter una sonda, eso fue un viernes. El miércoles falleció. De ahí venimos para acá”.

Acompañados por sus padres y en medio de la lluvia, tuvieron que dar sepultura a su hija como a media noche porque no hubo rezos, ni el sacerdote ni el rezandero quisieron acudir porque la niña no fue bautizada.

Gerardo y Victoria sólo regresaron a la Montaña para enterrar a su pequeña hija, la trasladaron en una carroza desde Aguascalientes, les cobró 23 mil pesos, de los cuales deben más de la mitad, por ello regresarán en unos días a esos mismos campos para volver a trabajar y pagar su deuda.

“Podemos tardar un poco para regresar porque tengo que hacer unas cartas, así me dijo la funeraria, que tengo que ir y llevar un papel, pero no sé qué, no me acuerdo para qué me dijo que era ese papel, pero tenemos que entregarlo para que salga bien, para que me den un acta de nacimiento, algo así. Me siento mal, no puedo ni pensar en nada. No estaba registrada, pero se llama Alexa Fernanda”.

Fuente e imagen: http://www.tlachinollan.org/reportaje-morir-de-covid-19-en-los-pueblos-indigenas-de-mexico-y-no-contar-ni-en-las-estadisticas/

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México: extrema violencia y hambruna viven comunidades desplazadas de Chiapas

Luis Enrique Aguilar/desinformemonos.org

 

Cientos de familias tsotsiles de Aldama están en riesgo de padecer hambruna por el desplazamiento forzado e intermitente derivado de los recientes ataques armados de un grupo paramilitar del municipio de Chenalhó, en la región de Los Altos de Chiapas.


Los ataques con armas de alto poder por parte del grupo paramilitar se incrementaron en cantidad y frecuencia desde el pasado 13 de agosto, sin que las autoridades hayan intervenido para mediar el conflicto.

Los tsotsiles desplazados utilizan casas en construcción y escuelas como refugios temporales, mientras que otros buscaron asilo con familiares al estar imposibilitados de entrar a sus tierras de cultivo por temor a ser asesinados.

La presión de los paramilitares de Chenalhó que mantienen ataques constantes día y noche es para tomar posesión de 60 hectáreas que han pertenecido históricamente a los tsotsiles de Aldama. Las intervenciones del gobierno han sido insuficientes para detener la violencia, a pesar de que los pobladores de Aldama han solicitado en numerosas ocasiones su participación para detener el conflicto.

Fuente:https://desinformemonos.org/extrema-violencia-y-hambruna-viven-comunidades-desplazadas-de-chiapas/
Imagen: Luis Enrique Aguilar
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México: Niños zoques inician nuevo ciclo escolar con limitaciones y desigualdades


En esta comunidad enclavada en la Selva de los Chimalapas, solo un 15 por ciento tiene acceso a una antena de televisión de paga, porque contratar este servicio que permitiría las clases por televisión, le cuesta 230 pesos mensuales al padre de familia, y qué decir del servicio a internet, las fichas de prepago para este tipo de conexión tienen un valor de 10 pesos por hora, dinero que tampoco tienen.

Para los niños de primero y segundo grado, los profesores entregaron una guía de estudios, pero para los que cursen de tercero a sexto grado de primaria, tendrán que interactuar por vía WhastApp y televisión, esa fue la recomendación. Benito Juárez, es una agencia municipal de San Miguel Chimalapas y se localiza en la zona oriente del Istmo de Tehuantepec y aproximadamente a 8 horas de la capital de Oaxaca, sus habitantes son históricos defensores de la selva de los chimalapas y por lo mismo constantemente se enfrentan con invasores tzotziles del estado de Chiapas.El acceso a esta comunidad es complicado por el camino terracero y por las condiciones climáticas , aquí habitan unas 250 personas entre adultos y niños que sobreviven principalmente de la agricultura y de la producción de resina, pero esta última actividad está suspendida desde que comenzó la emergencia sanitaria en el mes de marzo, por lo que se dificulta obtener ingresos.

Italia Jiménez es madre de familia y dijo que se le dificultará darle clases a sus hijos de lo que van a ver en la televisión, en primera porque no sabe leer ni escribir, elabora tortillas para vender y comer y su esposo trabaja.

“Ahorita no sé cómo le vamos hacer aquí en el rancho, sí tenemos servicio de televisión por paga pero es pagarlo mes con mes, y a veces no tenemos dinero, no sé qué ocurrirá, realmente todo esto se dificulta mucho para nosotros y más en estas condiciones que vivimos y la lejanía con que tenemos todo”.

El presidente del comité de padres de familia, Mauro Vásquez Cruz resaltó que esta nueva normalidad dificulta la forma de dar clases, porque no todas las familias podrán acceder a televisión por paga por la falta de recursos.

“Los maestros llegaron y nos dieron los cuadernillos para primero y segundo grado, porque de tercero a sexto grado tendrán que aprender de la televisión, quién sabe cómo le haremos, y también para los de preescolar, que ellos están más abandonados, ni siquiera les han dicho nada”.

Junto con esta situación educativa que aún desconocen cómo resolver, también enfrentan la falta de médico y enfermeras en su única unidad de salud que desde hace dos años está cerrada, por lo que tienen que trasladarse a la comunidad cercana ubicada en el Estado de Chiapas.

“Aquí padecemos de dengue, aunque la enfermedad, esa nueva que dicen Covid-19 aún no llega, para nosotros no hay acceso a la salud, estamos muy abandonados, bueno siempre lo hemos estado”, concluyeron.

Publicado originalmente en IstmoPress

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México: Evaluaciones gubernamentales de calidad, inapropiadas para educación superior intercultural

Pedro Rendón/ IBERO

Los protocolos de evaluación establecidos por las agencias gubernamentales para asegurar la calidad de las universidades no resultan apropiados para evaluar a la educación superior intercultural, porque no consideran las especificidades de ésta, consideró el Dr. Daniel Mato, académico adscrito al Centro Interdisciplinario de Estudios Avanzados (CIEA) de la Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF), de Buenos Aires, Argentina.

A esto se agrega que los pares evaluadores con frecuencia provienen de universidades convencionales y suelen tener escasos o nulos conocimientos acerca de las diferencias y relaciones interculturales, y la colaboración intercultural, añadió, durante su participación en la presentación del número 76 de la revista DIDAC, de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, dedicado a la ‘Educación Intercultural en Educación Superior’, y en el que colaboró como coautor.

Es así que los procesos y criterios de evaluación de las agencias gubernamentales encargadas de acreditar a las instituciones de educación superior (IES) y sus carreras, y en consecuencia del reconocimiento de los títulos profesionales que otorgan, enfrentan los desafíos que plantean las diferencias entre las visiones de mundo, epistemologías, modalidades de aprendizaje y habilidades hegemónicas; y las de los pueblos indígenas y afrodescendientes.

Esto es muy importante porque las iniciativas que pueda tomar cualquier universidad están necesariamente condicionadas por estas prácticas y criterios de evaluación de los respectivos organismos de acreditación y/o aseguramiento de la calidad de cada país, y porque “de nada sirve o de poco sirve que se creen carreras que no van a tener un reconocimiento público, cuyos títulos no van a servir para el ejercicio profesional. Esta es la suerte que han corrido, que corren aún, muchas universidades indígenas en América Latina”.

El caso es que los modos de producción de conocimiento no son elementos aislados, sino que están asociados a visiones de mundo, que resultan propias de las llamadas ‘sociedades occidentales modernas’ o de los pueblos originarios. Si bien, las cosmovisiones de los diversos pueblos indígenas y afrodescendientes americanos son disímiles entre sí, por lo general comparten un rasgo que a su vez las diferencia especialmente de la visión de mundo de las sociedades occidentales modernas.

La visión de mundo hegemónica (de las sociedades occidentales) está marcada por la dicotomía entre modernidad y naturaleza, incluso aunque a su interior existan visiones críticas al respecto. En tanto que las visiones de mundos ancestrales de la mayoría de los pueblos indígenas y afrodescendientes, aun en su diversidad, “predominantemente consideran que todo lo que constituye nuestro mundo, incluyéndonos a nosotros mismos, los seres humanos, formamos parte de un mismo todo”.

Estas diferencias no se limitan a nociones abstractas, sino que se expresan en las prácticas asociadas a cada una de estas visiones. En este sentido, se puede constatar que, de manera consistente, en la visión occidental moderna se desarrolló y se utiliza la idea de recursos naturales, a los cuales habría que ‘aprovechar, explotar, para lograr el progreso, el desarrollo y/o el bienestar’; entendido este último, más frecuentemente que no, como asociarlo a la disposición y el disfrute de bienes materiales.

Por otro lado, en las visiones de mundo de la mayoría de los pueblos indígenas y afrodescendientes no se plantean esta oposición. En ellas, la ‘Madre Tierra’ no es vista como fuente de recursos y, por tanto, no se plantea explotarla, sino respetarla.

“Esta diferencia entre visiones de mundo da lugar a que también sean diferentes las categorías de reflexión y análisis de sistemas de relaciones significativas entre ellas, y las maneras de evaluar las posibilidades o conveniencia de diversas formas de acción humana, así como de qué tipo de conocimientos producir, para qué y cómo. La observación en campo permite afirmar que estas diferencias y tensiones emergen regularmente en el ámbito de la educación superior intercultural y en los procesos para tratar de lograr su reconocimiento”.

Qué se entiende por educación superior intercultural

Al profundizar en qué se entiende por educación superior intercultural, el doctor Mato, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), de Argentina, afirmó que lo que distingue a la educación superior intercultural es que está orientada a brindar oportunidades de formación que articulan entre sí las visiones de mundo, valores, lenguas, modos de producción de conocimiento y modos de aprendizaje en más de una tradición cultural, al menos dos.

Como existen diversas formas de entender estas orientaciones, el campo de la educación superior intercultural es marcadamente heterogéneo. Dentro de este campo se suelen incluir diferentes tipos de experiencias, algunas corresponden a universidades o IES que han sido creadas por organizaciones, intelectuales o dirigentes indígenas y afrodescendientes; otras consisten en programas, áreas y carreras particulares en universidades convencionales; otras son iniciativas desarrolladas por organizaciones sociales con fines educativos, frecuentemente en colaboración con organizaciones o referentes de esos pueblos; y otras experiencias corresponden a universidades interculturales que han sido creadas por los Estados en colaboración con universidades convencionales.

“Las formas de entender la idea de interculturalidad y de concebir la educación intercultural varían notablemente entre estos diferentes tipos de experiencias. No obstante en América Latina, en todas ellas, los procesos de aprendizaje no sólo incluyen la adquisición de conocimientos semejantes a los de cualquier universidad convencional, sino también los correspondientes a diversos pueblos indígenas y afrodescendientes”.

En algunos casos, en la educación superior intercultural las modalidades de aprendizaje son análogas a las de las universidades convencionales, es decir, mediante la lectura, la escritura y el trabajo en aulas o laboratorios. Según las particularidades institucionales y campos de formación, en ciertos casos esas modalidades se articulan también con clases a cargo de referentes de los pueblos indígenas y afrodescendientes, quienes frecuentemente no cuentan con título universitario y en muchos casos tampoco de otros niveles educativos.

El reto: establecer relaciones de colaboración intercultural       

Mato añadió que no son una novedad las limitaciones y errores de las y los profesionales y técnicos universitarios para tratar con personas y comunidades indígenas, afrodescendientes y otras culturalmente diferenciadas.

Tampoco son una novedad sus limitaciones para formular políticas públicas que resulten apropiadas a la diversidad regional y sociocultural que caracteriza a cada uno de los países latinoamericanos. En algunos casos, estas limitaciones de los profesionales no salen a relucir por lo que hacen, sino por lo que no hacen, e incluso por lo que impiden hacer, “me refiero a su frecuente incapacidad para escuchar y valorar propuestas provenientes de sectores sociales que por su experiencia de vida no les resultan familiares y acerca de los cuales su formación universitaria no les ha preparado”.

En realidad, el problema es más profundo y de carácter ético y epistemológico; su formación universitaria no les ha preparado para valorar otras visiones de mundo, otros modos de vida y otros sistemas de conocimiento. “En la mayoría de los casos, nuestros profesionales han recibido una formación de carácter monocultural, pero además, y muy importante, no se les han brindado recursos para participar en experiencias de colaboración intercultural”.

“Considerando que todas nuestras sociedades son socioculturalmente diversas, parece evidente que los sistemas educativos, incluyendo la educación superior, deberían ofrecer una formación que resulte apropiada para desempeñarnos en esa diversidad”.

“¡Pero cuidado!, el reto no es que se nos prepare para aplicar conocimientos monoculturales en ambientes culturalmente diversos; el reto es que esa formación nos prepare para establecer relaciones de colaboración intercultural mutuamente provechosas, con los más diversos sectores sociales. Es decir, los sistemas educativos en general, y la educación suprior en particular, deberían prepararnos para interesarnos por, y ser capaces de, desarrollar, sostener, relaciones de colaboración intercultural mutuamente provechosas”. Pero esto no ocurre para nada.

Presentación

En la presentación del número 76 de la revista DIDAC también tomaron parte, con sus comentarios, la Mtra. Sylvia Schmelkes del Valle y la Dra. Luz María Stella Moreno Medrano, vicerrectora académica y docente del Departamento de Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, respectivamente.

Fuente:  IBERO

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México: Regreso a clases a distancia en la mañanera


En la mañanera del pasado 24 de agosto, López Obrador rindió un minuto de silencio y aplausos por los docentes que fallecieron a causa de este virus, y afirmó que a pesar de la pandemia por covid-19, México continuó con el ciclo escolar.


López Obrador dio el banderazo del regreso a clases a distancia para el ciclo escolar 2020-2021 mediante la difusión en televisión de contenidos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), para que los alumnos continúen con sus estudios.

Durante la conferencia matutina se rindió un minuto de silencio y aplausos por los docentes que fallecieron a causa de este virus, y afirmó que a pesar de la pandemia por covid-19, México no se detuvo en el ciclo escolar.

El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, afirmó que a pesar de la contingencia sanitaria «México no se dejó vencer y hoy inicia ciclo escolar a distancia». El funcionario explicó que con estos nuevos contenidos se pretende que no haya “niños incorruptibles».

Por su parte López Obrador agradeció a los padres de familia por hacerse partícipes de la educación a distancia de los alumnos, a pesar de que esto significa una mayor carga de trabajo, en especial para las mujeres.

«que nos van a ayudar a hacer posible el reinicio de las clases con este sistema de educación a través de la radio, la televisión y del internet. Vamos adelante y me da mucho gusto que a pesar de la pandemia, a pesar del dolor, el sufrimiento que ha causado, nosotros estamos erguidos, estamos de pie los mexicanos».

En el informe presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) “Desarrollo Humano y Covid-19 en México: desafíos para una recuperación sostenible”, señala que “en México, solo el 44.3% de los hogares cuentan con equipo de computación y únicamente 56.4% cuenta con conexión a Internet. En el ámbito rural, las cifras son considerablemente menores: 20.6% y 23.4% de los hogares cuentan con computadora y con conexión a Internet, respectivamente”.

A pesar de esto, la SEP decidió continuar con el ciclo escolar en el contexto de la pandemia bajo el modelo de educación en línea con el programa “Aprende en Casa” que significó dejar fuera a la mitad de los estudiantes del país.

Fuente e imagen: http://www.laizquierdadiario.mx/Regreso-a-clases-a-distancia-en-la-mananera

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México: “Un caos” el inicio del ciclo escolar: docentes

Arturo Méndez/Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

En contraste con el discurso de Esteban Moctezuma, el primer día de clases reflejó la realidad de la educación a distancia en México.

En lo que muchas maestras y maestros califican como un caos, este lunes 24 de agosto inició el ciclo escolar 2020-2021 en educación básica y media superior.

Desde Palacio Nacional, en la conferencia matutina de López Obrador, el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, cerró su discurso con “un mensaje de que México no se rinde”.

Señaló que “otros países se han rendido”, ya sea por concluir apresuradamente su ciclo escolar y dejarlo trunco, sin opción de estudios virtual o a distancia, porque cancelaron las clases hasta nuevo aviso y en automático aprobaron a todos los alumnos, porque repetirán el año, porque no volverán hasta el año 2021 o porque reanudarán clases hasta que haya vacuna. Mencionó también que en otros casos se abrirán las escuelas sin importar las condiciones de salud de su infancia, de su magisterio y de la población.

Pero “México no se rindió”, continuó el secretario, asegurando que concluyó satisfactoriamente el ciclo 2019-2020, ignorando así, convenientemente, las opiniones contrarias del magisterio para dar inicio a distancia al nuevo ciclo escolar.

Y finalizó de manera hipócrita diciendo que “quizá otros países no cuenten con el compromiso del magisterio mexicano; quizá no posean el tamaño del corazón de madres y padres como los nuestros; quizá nuestras niñas, niños y jóvenes deseen aprender más que nadie en el mundo; quizá otros países no posean un gobierno tan cercano con su pueblo; o quizá sea todo esto junto”.

Como si nos hubieran preguntado, como si la presencia de una maestra y un maestro en la conferencia, “en representación del magisterio nacional”, ¡a quienes ni siquiera les dieron la palabra!, subsanara la exclusión de la comunidad escolar para la toma de decisiones. ¿Esa es la revalorización del magisterio pregonada por la 4T?

¿Cómo fue en la práctica el primer día de clases? (una pequeña muestra)

A partir del intercambio con compañeras y compañeros docentes, un vistazo a las redes sociales y a algunos medios, lo que podemos decir de entrada es que en el inicio a distancia del ciclo escolar se presentaron muchos de los problemas ya criticados por el magisterio, madres y padres de familia en la primera versión del Aprende en casa, a los que se suman otros nuevos, cuya solución de conjunto está lejos de simplemente identificar las debilidades que hubo para mejorar, como machacaron las autoridades en los consejos técnicos de la semana pasada.

Luego de imponer el Aprende en casa II, la SEP nos dejó a las maestras y maestros resolver la implementación de la educación a distancia como pudiéramos, dejando al gobierno libre de esta responsabilidad y sin solucionar las carencias y las situaciones adversas en los hogares.

En consecuencia, por cada escuela se resolvieron distintas estrategias, en una suerte de “sálvese quien pueda”. El resultado es que en muchas escuelas se terminó estableciendo, como condición para el envío de actividades y la comunicación entre alumnos y docentes, contar con internet. Incluso en algunos casos comenzaron las clases mediante videoconferencias, lo que por otra parte es la regla en las escuelas privadas, con toda la sobrecarga laboral que conlleva y las dificultades para el “control de grupo” a distancia.

Nuevamente tenemos, entonces, el problema de la falta de acceso internet. Además de quienes no podrán contar con este medio (con el consecuente rezago educativo), ya empezaron a circular casos de alumnos que deben salir a la calle, arriesgándose al contagio, para conectarse a la señal de los postes; madres y padres de familia se están endeudando o están vendiendo sus pertenencias para contratar el servicio, comprar computadoras, teléfonos celulares e incluso televisores. Esto en el marco de las terribles consecuencias de la crisis sanitaria y económica, con el fallecimiento de miembros de la familia que eran el sostén del hogar, millones de despidos y reducciones salariales.

También como consecuencia de la crisis, muchos niños y adolescentes están trabajando, lo que restringe sus posibilidades de acceder a la educación.

Hay incluso casos de escuelas públicas en donde los directivos plantean a las maestras la posibilidad de ir a buscar a los alumnos a sus casas porque hay pocas inscripciones.

Se presentaron además problemas con las plataformas digitales, de conectividad a internet, para configurar los televisores y de regiones a las que no llega la señal de todos los canales de TV.

Pero incluso contando con todos los recursos, esta modalidad a distancia resulta inadecuada en términos pedagógicos, pues a pesar de los esfuerzos de las y los docentes, no garantiza el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.

Madres y padres de familia han comenzado a expresar su frustración, enojo, tristeza y preocupación por los contenidos de las clases por televisión.

En cuanto a las maestras y maestros, en muchos casos se pidieron planeaciones sin conocer las condiciones de las y los alumnos, los medios con los que cuentan, ni los contenidos de los programas del Aprende en Casa II. En secundaria, además, apenas se publicaron en la página de CONALITEG los contenidos de los libros de texto.

En otros tantos casos se ha pedido hacer una planeación para quienes tienen acceso a internet, otra para quienes sólo tienen acceso a la TV y otra para quienes no cuentan con ninguno de estos medios.

En la misma línea de dejarnos la tarea de resolver como podamos, hay tutoras y tutores de grupo a quienes se les ha dado la responsabilidad de contactar a todas las madres y padres de familia. En general se empieza a sentir el incremento del trabajo que implica esta modalidad a distancia y la atención individual a madres, padres, alumnas y alumnos: “el teléfono no deja de sonar”, “ayer (domingo) respondí más de 100 mensajes”, comparten compañeras y compañeros.

Todo lo que implica la educación a distancia deberemos garantizarlo, por supuesto, con nuestros propios recursos. Mientras tanto, la SEP aprovecha para reivindicar la dedicación y disposición para cooperar de maestras y maestros que han acondicionado sus casas para dar clases, buscando volcar a la opinión pública en contra de quienes cuestionamos la política para el inicio del ciclo escolar.

En medio de todas estas dificultades, muchas maestras y maestros llegamos sin claridad sobre lo que había que hacer en el primer día de clases, pues de poco y nada sirvieron para eso las sesiones de consejo técnico.

Así, con el inicio del ciclo 2020-2021, nuevamente se empiezan a presentar la incertidumbre, el estrés y el desgaste en la comunidad escolar.

Quizá los beneficiados son otros

Para replicar la retórica de Esteban Moctezuma, quizá ningún otro país tiene las presiones de México en su vecindad con Estados Unidos, expresadas en la premura con que se impone la “nueva normalidad” –y como parte de ello el inicio del ciclo escolar- como resultado de la reactivación económica exigida por Donald Trump, cuyos intentos por reiniciar las clases son resistidos valientemente por las maestras y maestros al otro lado de la frontera.

Quizá ningún otro gobierno, como el de AMLO, tenga un discurso tan popular mientras que en los hechos se subordina a los dictados de la Casa Blanca y beneficia a los grandes empresarios, como los de las televisoras.

Quizá no haya ningún otro secretario de Educación que provenga directamente de servir a Salinas Pliego, uno de los empresarios más ricos de México y dueño de TV Azteca, es decir, un secretario tan proempresarial y por lo tanto tan proclive a imponer el inicio del ciclo escolar a distancia en un país signado por la desigualdad, sin importar las condiciones de las familias en medio de la crisis económica y de la pandemia, cuya continuidad es responsabilidad del gobierno.

Como hemos dicho anteriormente, desde la agrupación Nuestra Clase opinamos que el ciclo escolar debería iniciar cuando pueda ser de manera presencial, es decir, cuando no haya riesgo de contagio para nadie. Mientras tanto, a través de los medios necesarios garantizados por el Estado, las maestras y maestros podríamos desarrollar actividades reflexivas, lúdicas y significativas en este contexto, no obligatorias ni sujetas a calificación, mientras que las televisoras deberían poner sus recursos al servicio de transmitir contenidos culturales, artísticos, documentales, cine, etc.

Maestras, maestros, madres y padres de familia, nuestras solas fuerzas constituyen una comunidad de millones, pero para hacerlo valer hace falta unirnos, organizarnos y alzar la voz por todos los medios posibles para ponerle un alto a esta simulación de educación, con todas sus consecuencias.

Fuente e imagen: http://www.laizquierdadiario.mx/Un-caos-el-inicio-del-ciclo-escolar-docentes

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