En 40 años la CNTE se fue consolidando como movimiento magisterial, pedagógico y popular, cuyo proyecto de emancipación se definió en tres grandes horizontes: democratizar el país, la educación y al SNTE. Un balance crítico tiene que poner en el centro los alcances de los fines estratégicos del movimiento a la luz de la realidad actual.
Aunque el primero de julio de 2018 se abrió una puerta para re-vertir el desastre provocado por cuatro décadas de neoliberalismo, lo que se dibuja después de un año es un gobierno de contradicciones internas en el que se funden las vi-siones progresistas con las posiciones de los sectores de la derecha que pugnan por la profundización del neoliberalismo. Las políticas decombate a la corrupción y de austeridad sirven de legitimación a la narrativa de la transformación, pero no trastocan las bases de la desigualdad ni tampoco redistribuyen la riqueza; contrariamente, han agudizado los recortes al sector público, en tanto que priorizan el pago exorbitante de la deuda pública y el financiamiento de los megaproyectos.
En este escenario, la CNTE tiene que recuperar el proyecto antineoliberal que se ha ido construyendo a lo largo de cuatro décadas con las diversas resistencias sociales, para hacer realidad la emergencia de un gobierno plurinacional desde la ciudadanía democrática, los autogobiernos indígenas, así como de las diferentes formas de poder comunal y popular. Para lograrlo, es necesario construir con las otras y los otros actores en lucha, un frente común que dispute la conducción nacional de los movimientos sociales de trabajadores y campesinos; pero también de los que no se estructuran en los esquemas tradicionales de la organización: rebeldías eclesiales, de personas afectadas por la violencia, ambientalistas, indígenas, juveniles, feministas y de las tecnologías digitales, que son el resultado de las opresiones de un mismo capitalismo criminal, armamentista, ecocida, colonial, racista, patriarcal e informático.
En el tema de la reforma educativa, la CNTE ha tenido importantes avances una vez que logró desvincular la evaluación de la permanencia y que se está concretando la basificación masiva de trabajadores de la educación que no tenían estabilidad laboral y de egresados de las escuelas formadoras de docentes que no habían sido contratados desde hace cinco años; sin embargo, no estamos ante la normalidad establecida en el nuevo marco normativo, se trata de un proceso coyuntural para resarcir los daños que fueron causados por la legislación anterior.
Paralelamente, el Estado avanza en varios ejes de la política neoliberal: la instalación del régimen de excepción laboral y de un sistema de carrera meritocrático para la fragmentación del contrato colectivo y la sustitución del derecho social al aumento del salario; el ahorcamiento presupuestal de las escuelas normales y de la formación continua; la entrega de la educación especial a la iniciativa privada, mientras que en el sector estatal se establece la estandarización o la misma educación para todos a la que llaman inclusiva; el impulso a la administración escolar descentralizada que sitúa a las escuelas en el arranque de la competencia por ganar alumnos para tener más ingresos y de otra forma de autonomía de gestión que implica a las familias en el cofinanciamiento; un nuevo pacto de gobernanza que incluye el protagonismo de otros sectores de la ciudadanía corporativa no tan visibles en el gobierno anterior, de modo que la Nueva Escuela Mexicana se va definiendo en el marco de la excelencia con visión empresarial y recogiendo iniciativas como las orquestas infantiles de Fundación Azteca, la formación financiera de la banca y la estrategia de inclusión del Teletón. Una alternativa realmente libertaria sólo podrá construirse con las clases populares, las resistencias antineoliberales y los procesos en marcha de poder popular y comunal; es decir, desde abajo hacia arriba.
La disputa del sindicalismo oficial y de una parte del magisterio disidente por presentarse como medio de transmisión de la Cuarta Transformación, cogobierno o aliados de las tribus del partido en el poder, roza los límites del neocorporativismo que obliga a la CNTE a reivindicar su autonomía frente al Estado, pero también a reafirmar la naturaleza de su existencia como movimiento social, en cuyo caso democratizar al SNTE no se define a partir del sufragio personal, la transparencia y el respeto a las reglas de elección de su dirigencia, como proclaman las expresiones patronales y neocorporativas que ven al aparato sindical como un fin en sí mismo y a las normas establecidas en la reciente reforma de la Ley Federal del Trabajo como el único medio para la participación sindical.
La democratización del SNTE se hará en la medida en que asuma su papel histórico en la organización de los trabajadores para contribuir al proceso democratizador del país y de la educación, en tanto se convierte en el instrumento de los agremiados y de las familias para hacer contrapeso a las medidas del capital que precarizan la profesión docente, privatizan la escuela pública y cosifican a los alumnos en fuerza de trabajo; sin embargo, justamente ese ha sido el papel histórico que ha desempeñado la CNTE, porque su proyecto emancipador es rebeldía, pedagogía, lucha, propuesta y emancipación en movimiento que no podrá ser diluido en las reglas de la democracia liberal acordadas en el marco del T-MEC ni tampoco en el funcionalismo del aparato sindical.
América del Norte/México/15-12-2019/Aturo(a):Notimex /Fuente: www.jornada.com.mx
Por: Notimex
Alumnos de Derecho del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) convocaron a una huelga para este viernes y a un paro total el próximo lunes, en memoria de Fernanda Michua Gantus, estudiante que se habría quitado la vida.
Luego del presunto suicidio de la alumna de las licenciaturas de Derecho y Relaciones internacionales por supuesta “carga de trabajo”, llamaron en redes sociales a tomar una postura frente a las autoridades académicas y a exigir un cambio en las políticas de atención a la salud mental de la comunidad estudiantil.
En la cuenta @SororisDerecho, de Twitter, la representación de alumnos de Derecho de la institución educativa explicó que también buscan integrar un pliego petitorio para exigir a la autoridad una educación integral.
Alrededor de las 13 horas, decenas de jóvenes efectuaron una huelga silenciosa “para ilustrar la parálisis física, mental y emocional que provoca el ambiente académico de la institución”, y sostuvieron que “la excelencia académica no debe alcanzarse a costa de nuestra salud mental y nunca debería de cobrar vidas”.
A su vez, el ITAM implementó programas de apoyo para ayudar a sus estudiantes “a tener vidas plenas” y convocó a los alumnos allegados a la joven fallecida a una sesión para escucharlos y brindarles atención psicológica, luego del fallecimiento de Fernanda, el pasado 11 de diciembre.
La institución también solicitó a directivos y profesores recibir y canalizar a los alumnos que manifiesten la necesidad de platicar “sobre este asunto o sobre otros problemas de carácter emocional”.
Qué inspirador es ver a @Andie_Naruve parándose ante autoridades del @ITAM_mx y exigiendo un cambio real. No solo en el abuso psicológico institucional, también en las medidas para combatir la violencia de género tan chafas que han prometido.
“Todo comenzó hace algo más de ocho años, cuando murió mi abuelo”, rememora Gabriela Badillo, creadora de “68 voces, 68 corazones”, un proyecto sin fines de lucro que intenta retratar las 68 agrupaciones lingüísticas indígenas de México en animaciones de cuentos y relatos tradicionales. Uno por cada lengua.
Cuando muere una lengua se cierra a todos los pueblos del mundo una ventana, una puerta… Cuando muere una lengua, la humanidad se empobrece, dice el poema de Miguel León Portilla, el historiador, filósofo y antropólogo mexicano estudioso de las culturas indígenas de su país. “68 voces, 68 corazones” quiere mantener abiertas esas puertas.
“Todo comenzó hace algo más de ocho años, cuando murió mi abuelo”, rememora Gabriela Badillo.
Luego, Gabriela escuchó el poema de Miguel León Portilla… Entonces supo que quería difundir las voces de los pueblos indígenas.
Fue así como nació “68 voces, 68 corazones”, una serie animada de relatos de pueblos indígenas de México narrados en sus propios idiomas.
“68 voces, 68 corazones” es un proyecto sin fines de lucro que intenta retratar las 68 agrupaciones lingüísticas indígenas de México en animaciones de cuentos y relatos tradicionales. Uno por cada lengua.
“Mi abuelo era de Yucatán, de una comunidad llamada Maxcanú, cerca de Mérida, tenía ascendencia maya y a su generación ya no permeó tanto la lengua. A sus hijos y a nosotros, los nietos, no llegó ya nada. Tampoco hubo el interés por intuirla o transmitirla y fue hasta hace ocho años, que él falleció, cuando hice conciencia de ello. Fui consciente de lo que se había ido con él: todas sus historias, tradiciones, sabiduría, chistes, todo lo que se va con esta forma de ver la vida y que, por una falta de interés en su momento, o por falta de conocimiento, no se continuó. Por eso, el proyecto se basa en la premisa: ‘nadie puede amar lo que no conoce’”, explica Gabriela Badillo, creadora y directora del proyecto.
A esta joven diseñadora siempre le ha gustado dedicarse a iniciativas de responsabilidad social, por lo que, junto con el equipo que produce “68 voces, 68 corazones”, busca que la serie de cuentos animados sea una chispa que dé a conocer la riqueza cultural étnica-lingüística, la gran diversidad que tiene México, y con ello, “ayudar a fomentar el respeto, el orgullo de ser parte de una comunidad, el uso de las lenguas”.
Cuando Gabriela acabó sus estudios, hizo su servicio social en Yucatán y vivió la triste experiencia de ver cómo las madres no querían que sus hijos hablaran en maya para que no sufrieran la misma discriminación que ellas.
Ilustración: Adriana Quezada
Fragmento del cuento guajiro de la serie 68 voces, 68 corazones
Cuando muere una lengua
Pero el detonante fue el poema.
“Años más tarde, me encontré con el poema de Miguel León Portilla “Cuando muerte una lengua”, todo tuvo sentido para mí y los puntos se conectaron. Escuchar y leer en su poema “cuando muere una lengua se cierra una puerta, una ventana, un universo distinto”, ahí fue cuando de verdad se conectó todo y se generó este proyecto.”
Se generó en su cabeza, pero Gabriela, que en ese entonces trabajaba en una televisora, sabía que necesitaba fondos para concretar su idea, así que registró el proyecto en un concurso del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), que lo seleccionó y le otorgó recursos para empezar a desarrollarlo.
Gracias a eso, Gabriela pudo formar Hola Combo, un estudio de animación, y produjo los primeros siete cuentos. A lo largo de ese proceso, el plan fue cambiando, dejó de ser un proyecto personal y comenzó a crecer.
Los primeros siete cuentos le permitieron conseguir el respaldo del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) y de Canal Once, que se convirtieron en dos grandes aliados para continuar la serie. El INALI apoyó con el conocimiento y abrió a los creadores las puertas con las comunidades y la televisora les respaldó en producción y difusión.
Trabajo con las comunidades de hablantes
Estas dos instancias hicieron posible la generación de más cuentos y, sobre todo, acercaron al equipo de producción a las comunidades. El INALI fue el puente para ello. Así cambió el rumbo del trabajo.
“Pudimos acercarnos a las comunidades para que no fuera sólo un proyecto generado desde fuera para la comunidad, sino hecho con la comunidad, un proyecto conjunto. Es hacia allá adonde hemos ido en una segunda fase: dar lugar sobre todo a las lenguas que están en riesgo de desaparición. Trabajamos con los adultos mayores de la comunidad, que son los principales portadores de la sabiduría y el conocimiento. Les pedimos que nos digan qué historia quisieran que los retratara, qué historia quisieran compartir. Invitamos a los niños a dibujar la historia para que también sean parte y se apropien de su cultura, de sus historias, y para fomentar lazos entre abuelos o adultos mayores y los niños, y la tradición oral.”
La convivencia con las comunidades indígenas cambió la forma de producir los cuentos y enriqueció la serie. Ahora los ilustradores reinterpretan los dibujos de los niños para generar las historias.
Cuando empezó, 68 voces, 68 corazones tenía ese nombre para hacer honor a la riqueza lingüística de México, pero Gabriela nunca imaginó que podría producir un relato en cada una de esas voces. Por eso eligió siete que consideró representativas.
“Seleccioné una muestra de las de mayor número de hablantes, las de menos hablantes y del norte, centro y sur de México para que fueran representativas de las 68”, apunta.
Brenda Orozco
Marcelino López Cruz y su esposa trabajan en un taller en Ocotlán, Oaxaca, con Gabriela Badillo, la creadora de 68 voces, 68 corazones.
El nombre
Luego hubo que darle un nombre al proyecto. Gabriela leyó que el nombre de la lengua totonaca significa tres corazones y se llama así porque la hablan tres pueblos que se unieron. Le gustó esta relación entre pueblos y corazones.
“Eso me inspiró para el título del proyecto: 68 voces porque se trata de darle voz a cada una de estas lenguas, a cada una de estas comunidades, a cada uno de estos corazones.”
Con el tiempo, 68 voces fue ganando el apoyo de más instancias tanto oficiales como privadas, lo que animó a los realizadores a ser más ambiciosos y, más tarde, a tener confianza en lograr 68 relatos.
Hasta este, el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, hay 35 cuentos terminados y tres en desarrollo, además de que lanzaron recientemente una campaña para producir tres más en las lenguas con mayor riesgo de desaparición.: akateco, de Chiapas; popoloca, de Puebla; y ku´ahl, de Baja California.
Es difícil saber cuándo estarán terminadas las 68 voces porque los creadores dependen del presupuesto. “Llevamos seis años desde que empezó la producción. Ha habido años en los que hemos logrado producir 13 historias. Este año estamos produciendo tres, varía dependiendo de los recursos que logremos”, señala Gabriela.
En el proyecto han participado hasta ahora unas cien personas entre traductores, locutores, gente de la comunidad, ilustradores, animadores, diseñadores de audio, músicos… y los que lo han hecho, lo han hecho de corazón, porque han querido entrar.
Se les ha pagado porque es su tiempo y su trabajo, pero todos han cobrado con la conciencia de que no es un proyecto comercial.
Taller 68 voces
Niños dibujando en el Taller 68 voces en San Lorenzo, Chiapas con la comunidad Q’anjob’al y Chuj, 2017.
“Estamos todos revueltos”
Los ilustradores son distintos para cada cuento, explica Gabriela.
“Desde el inicio del proyecto busqué que hiciéramos una reinterpretación contemporánea de cada una de las culturas y no caer en los estereotipos del indígena mexicano que se tienen dentro y fuera de México.”
Esto, para hacer patente que son culturas en constante movimiento, no culturas estáticas de museo. “Son comunidades y estamos revueltos todos en la sociedad. En parte por eso la decisión de incluir a estos ilustradores”, reflexiona.
El primer corazón fue el poema de Miguel León Portilla y su voz fue el náhuatl. Luego vino la voz maya, el segundo corazón de la serie, ilustrado por Gabriela con su abuelo en mente. Al ser ambos textos de autores contemporáneos, las animaciones fueron la materialización de la idea original de Gabriela.
Difusión
A medida que el proyecto sigue sumando voces, los corazones se van dando a conocer en distintos foros y están disponibles para todo el que quiera verlos en el sitio web 68 voces. Además, ahora también se puede colaborar para que continúe su producción.
Gabriela cuenta que las animaciones, que duran poco más de un minuto cada una, se presentan en festivales, en consulados mexicanos en el extranjero y, sobre todo, en escuelas y museos en las comunidades de México. Canal Once también los proyecta de manera aleatoria.
Hasta ahora, los relatos se han exhibido en unos 15 países y se han traducido a varios idiomas, entre los que se cuentan el chino, el ruso, el inglés y el portugués, todo esto con el trabajo de voluntarios.
Así, cada uno ha aportado su granito de arena para dar voz a los 68 corazones.
En voz de Gabriela: “Ha sido un proyecto muy noble, muy lindo y con muchísimo corazón de todos los que lo han integrado.”
América del Norte/Estados Unidos/14-12-2019/Autor(a): Cybernews/Fuente: www.metro.pr
La manifestación se llevará a cabo el sábado en Union Square en Nueva York.
Un grupo de organizaciones solidarias del área de Nueva York se unirán al Comité Timón de Personas y Familias de Educación Especial, Capítulo de Nueva York para rechazar el Proyecto de la Cámara 1945 sobre Educación Especial.
El grupo protestará el sábado a las dos de la tarde en Union Square, Nueva York.
«La carga que el gobierno impone a los padres y estudiantes de Educación Especial en PR es injusta. La crisis colonial del país, ya era de por sí compleja. Ahora se juntan en la ecuación nuevas exigencias de la Junta Fiscal, que responde a los intereses buitres de Wall Street, siendo acentuadas las penurias por las actuaciones de gobiernos corruptos e insensibles”, expresó Milagros Cancel, portavoz del Comité Timón, Capítulo de NY.
“El proyecto de ley 1945 perjudica los derechos de estudiantes registrados en el Programa de Educación Especial del Departamento de Educación (DE), y afecta estipulaciones en el caso Rosa Lydia Vélez vs el Departamento de Educación que representan conquistas de la población con diversidad funcional alcanzadas a través del sistema judicial puertorriqueño”, añadió.
“Desde la diáspora nos oponemos a la aprobación del mismo pues promueve la segregación institucional, en lugar de la integración, invisibiliza a los infantes, y promueve la pérdida de derechos conquistados a través de muchos años de lucha de madres, padres y encargados, entre otros graves problemas que presenta. El proyecto excluye a los infantes quedando desprovistos de los servicios de intervención temprana. También perjudica el acceso a la justicia al prohibir la solicitud de reconsideración de las decisiones que toman los jueces administrativos. El proyecto politiza la designación de jueces administrativos al eliminar los jueces designados por el Departamento de Educación. El remedio provisional se elevará a ley, esto lo pondría en riesgo ante la crisis fiscal que vive el país. El Tribunal no tendría que monitorear ni aplicar las estipulaciones del pleito de clase. Además, el proyecto es costoso y perjudicará la prestación de servicios educativos y relacionados a nuestros estudiantes. Dicho proyecto no penaliza el incumplimiento craso que día a día enfrenta la comunidad de educación especial” expresó la profesora Lorraine Liriano.
“En el corriente año el Departamento de Educación de Puerto Rico no cuenta con el presupuesto necesario, estimado en 550 millones de dólares, para suplir las necesidades de los estudiantes con diversidad funcional. La crisis en los servicios en el país es real. Los recortes en curso a la educación pública en la isla son tan severos que están causando una enorme emigración de familias con necesidades, acentuando la incertidumbre en las vidas de miles de seres humanos. A su llegada a Nueva York o a múltiples ciudades de Estados Unidos, cuando esas familias solicitan los servicios de educación especial descubren que el sistema no necesariamente satisface sus necesidades. Es también una competencia por fondos y servicios limitados y que están siendo recortados también aquí”, sostuvo por su parte Sara Catalinotto, de la organización PIST NY.
Fuente e Imagen: https://www.metro.pr/pr/noticias/2019/12/13/llevaran-protesta-proyecto-educacion-especial-ny.html
El costo de la educación superior es un tema crítico en Estados Unidos. Pero, a medida que los precios se disparan en todo el país, una universidad en el estado de Kentucky ha encontrado la manera de seguir siendo gratuita. Sólo hay una condición: los estudiantes debe trabajar para ello.
Becas o préstamos estudiantiles. Esas eran las opciones que tenía Sophie Nwaorkoro, de 18 años, para cubrir los costos de sus estudios universitarios.
Una crisis familiar en su último año de secundaria descarriló la primera opción. Se encontró sin hogar y sin la asistencia financiera necesaria para completar los vacíos de cualquier beca que le ofrecieran.
La segunda opción -pedir un crédito- hubiera colocado a Sophie entre los millones de jóvenes que empiezan la vida de adultos atados a los pagos de sus préstamos estudiantiles.
La mayoría de los análisis estiman que la deuda estudiantil total en EE.UU. es de US$1,5 billones, más de los que los estadounidenses deben en sus tarjetas de crédito. Y casi la mitad de los prestatarios han caído en cesación de pagos.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionBerea College está en una zona rural de Kentucky.
«No me hubiera arriesgado a hacerlo», comenta Sophie. «La deuda significaba el fin de mi libertad».
Sophie se resignó a no continuar con su educación, hasta que recibió una llamada del Berea College, una pequeña universidad situada en una región rural de Kentucky.
La representante le dijo a Sophie que cubrirían todos los gastos.
«Cuando ella mi lo dijo me eché a llorar», recuerda. «Abrieron un puerta que pensé que estaba definitivamente cerrada».
Berea College fue fundada en 1855 por John Fee, un pastor y abolicionista cristiano. Fue la primera universidad integrada y mixta en el sur de EE.UU.
Su campus moderno está localizado en la misma cresta donde estaba la construcción original, actualmente una constelación de edificios de ladrillos con columnas blancas que puede atravesarse a paso lento en 15 minutos.
Desde su inicio, Berea estaba destinada a estudiantes sin medios para pagar la universidad.Los estudiantes trabajaban para ayudar con su manutención.
Derechos de autor de la imagenBEREA COLLEGEImage captionEstudiantes frente a la residencia estudiantil James de Berea, construida en 1918.
Y en 1892 dejó completamente de cobrar la matricula.
«Lo que es inusual de Berea es que para entre 70% y 80% de nuestros estudiantes, esta es la única oportunidad de tener una experiencia educacional de alta calidad», expresó el presidente de Berea, Lyle Roelofs.
Más de la mitad de los estudiantes que empezaron en Berea en 2018 no contaba con ningún tipo de ayuda familiar.
El ingreso promedio de una familia de un estudiante de primer año es de menos de US$30.000. Casi 70% de los estudiantes son la la región Apalaches, donde uno de cada cinco habitantes vive bajo el nivel de pobreza.
«Siempre hemos sabido que hay personas que no pueden pagar por la educación necesaria», indica Roelofs. «El ‘cómo hacerlo’ es mucho más complicado».
Ese «cómo» tiene dos caras.
Primero, está el fondo financiero de Berea que, hasta la fecha, ha ascendido a US$1.200 millones.
«Si no tienes ingresos de matrícula, entonces vas a querer tener amigos poderosos como la bolsa de valores estadounidense», dice Roelofs.
El fondo está efectivamente protegido por el compromiso de la institución con una matrícula gratuita. Cualquier renovación o arreglo en el campus sólo es aprobada una vez la matrícula de cada estudiante está asegurada.
Su crecimiento también ha sido impulsado por un particular voto profético de la junta de Berea en 1920, que garantizó que cualquier legado no restringido -donaciones dejadas sin un propósito específico- se añadirían al fondo.
Actualmente, unos US$60 millones se retiran del fondo cada año para mantener el presupuesto operativo de Berea, incluyendo las matrículas.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionEmily Fannin, de 18 años, trabajando en el comedor.
La segunda característica especial de Berea es su programa laboral, que exige a cada estudiante trabajar en el campus por lo menos 10 horas a la semana, algo parecido al programa federal de estudio-trabajo de otras universidades en EE.UU.
«En Berea College, ningún estudiante paga matrícula para recibir una educación de alta calidad», afirma Roelofs. «No sólo admitimos a cada estudiante, sino que también empleamos a cada estudiante».
Los empleos son esenciales para la operación de Berea, tanto el trabajo de los estudiantes como la porción de su salario que se les deduce para mantener a la universidad operando.
«No es la cosa más romántica», señala Sophie quien, en su oficio en el comedor, trabaja con «los residuos de absolutamente todo el mundo».
«Sé que algunas personas lo menospreciarían, pero una entra ahí con un sentido que ‘estoy haciendo algo que ayuda a la gente'».
Y hay un obvio beneficio al final -en 2019 el 49% de los estudiantes de Berea se graduaron sin deuda, inclusive después de cubrir alimentación, alojamiento y otros gastos de vida. Para los que acumularon deuda, el promedio fue de US$6.693, una cuarta parte del promedio nacional.
Berea es pequeña, tiene unos 1.600 estudiantes y, por razones obvias, no hace alarde de relucientes instalaciones que pueden ser utilizadas para promoverse en las feria universitarias.
«No añadimos ese tipo de características atractivas que sólo está ahí para atraer estudiantes ricos», explica Roelofs. «Sabes, un rocódromo contribuyen poco a la experiencia educacional».
No tiene la fama de las instituciones élites que están desparramadas a lo largo de las costas del país, y sólo es realmente reconocida por aquellos que viven en los alrededores de los Apalaches.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionRoelofs dice que Berea «no sería Berea» si cobrara por la matrícula.
«Cuando escuché sobre ella, me sonó sospechosa», reconoce Sophie. «Si era gratis, entonces debería ser de baja calidad».
Pero Berea no se ve ni se siente como una universidad barata.
El campus es arquetípicamente universitario. La vida estudiantil sigue el compás de un campanariom y en los predios resaltan los patios cuadrangulares enmarcados por árboles.
Está situada entre 3.640 hectáreas de un verde frondoso, propiedad de la universidad, que se confunde con cientos de kilómetros de bosques en las faldas de los montes Apalaches del este de Kentucky.
Al visitar la universidad en octubre, los estudiantes hablaban sus «historias de Berea», de los desafíos que amenazaban sus posibilidades de ir a universidad, una característica común del alumnado.
Pero, con la misma facilidad, la conversación cambiaba a sus planes para fiestas o los exámenes venideros. Este es, tal vez, el mayor de los logros de Berea: para sus estudiantes, la vida diaria está aislada de las deudas estudiantiles pendientes.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionPara los estudiantes, la vida diaria está aislada de las deudas estudiantiles pendientes.
También es una de las instituciones educativas más selectivas del estado, según los registros de admisión de Berea. Los estudiantes son aceptados en base tanto a su desempeño académico como su estatus financiero.
En 2018, el 97% de la clase entrante era candidata a las becas Pell, una asistencia federal otorgada únicamente a los que «demuestran necesidad financiera excepcional».
Muchos de los estudiantes mencionan el rigor académico de Berea, que sorprende a muchos que presumieron que «matrícula gratis» era sinónimo de una educación de baja calidad.
«Definitivamente no puedes venir aquí y holgazanear», asegura Sophie.
«Creo que estamos acostumbrados a que las universidades sean tan caras que eso es lo que esperamos. Descartamos la idea que una universidad pueda ser asequible».
La dificultad de pagar por la universidad es una de las características que definen a las familias trabajadoras en EE.UU., indica Caitlin Zaloom, profesora de la Universidad de Nueva York que estudia el efecto de la deuda estudiantil en las familias. «La escalada de costos universitarios no puede ir mucho más lejos».
Es una carga que llevan mucho después de la graduación, tanto padres como estudiantes, afirma. «La deuda y los costos definen sus vidas por muchos años».
Pero, a medida que ir a la universidad se ha convertido cada vez más en un «imperativo moral», un requisito para lograr un empleo estable y el ascenso social, el financiamiento del Estado para la educación superior se ha desplomado.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionUn anuncio original de Berea hace alarde de la matrícula gratis y de tener 8.000 libros en su biblioteca.
Entre 2008 y 2017, la financiación general del Estado para instituciones de educación superior de dos y cuatro años cayó en casi US$9.000 millones, ajustados por inflación, según el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas.
Estos recortes gubernamentales han sido enfrentados con pronunciadas alzas en las matrículas, efectivamente presionando a las familias estadounidenses a tomar préstamos.
«El mayor prestamista es el gobierno federal», explica la profesora Zaloom. «Está muy claro que el gobierno federal espera que sus ciudadanos paguen por su universidad con créditos. Ese es el mensaje que reciben muy claramente las familias desde el primer día».
Sólo la última década, la deuda estudiantil nacional se ha multiplicado más del doble, saltando de US$675.000 millones a los US$1,5 billones actuales.
«Creo que realmente estamos en un punto de quiebre», advierte Zaloom. «Simplemente no es moralmente justificable exigir que jóvenes adultos inicien sus vidas con tanta deuda».
Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?
Hay amplio acuerdo de que la matrícula universitaria en EE.UU. es demasiado cara, pero no hay consenso sobre cómo resolverlo. La mayoría de las universidades estadounidenses ofrecen becas y préstamos para aliviar los costos.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionSophie dice que su trabajo en el comedor «no es romántico».
El concepto de cubrirlo todo para todos, como hace Berea, lentamente está ganando espacio.
El gobierno estatal de Nuevo México recientemente anunció un plan para hacer gratis todas las instituciones educativas estatales para todos los estudiantes, sin importar los ingresos familiares, utilizando las ganancias de la próspera industria petrolera del estado. Algunos de los principales candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2020 han acogido el concepto de matrícula gratis.
Sin embargo, Roelofs cree que «matrícula gratis» puede ser un eslogan frágil si no se acompaña con algo.
El sólo declarar que la educación universitaria es gratis no es la respuesta. Debe ser gratis y de alta calidad, expresa.
Para sus 1.600 estudiantes, el modelo de Berea funciona. Pero tiene 126 años de ventaja.
«Para realmente hacer lo que hace Berea, se tiene que conseguir una suma bastante grande de dinero para poder apenas empezar», manifiesta. «El desafío, luego, es ir incrementándola».
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionSophie, en un ensayo del Grupo Musical Negro de Berea.
El tamaño pequeño de Berea y su compromiso a largo plazo de desarrollar el crecimiento de su fondo de financiación para ofrecer matrículas gratis le ha dado una amplia ventaja sobre otras universidades que quieren imitarla.
Pero Roelofs piensa que el modelo de Berea puede ser influyente, si los gobiernos estatales dan más fondos a las universidades públicas.
«De veras creo que puede haber una Berea en cada estado», asegura Roelofs. «Sólo hay una y está en Kentucky, pero en cada estado hay jóvenes que los ves y dices, ‘caramba, se merecen una mejor oportunidad que la que tienen'».
Para Sophie, esta oportunidad era «una en un millón».
«Si me quitaran esta oportunidad, no sabría dónde terminaría. No sé en qué alcantarilla estaría metida», afirma. «Esta universidad significa todo en el mundo para mí».
Ahora, como una estudiante de primer año en la institución que ella llama su «unicornio», Sophie está estudiando física, cantando en un coro y declamando poesía «beat» en un programa universitario presentado por el Sindicato de Estudiantes Negros.
Después, espera graduarse como médico lo que significa cuatro años más de escuela de medicina, dice.
América del norte/Estados Unidos/12 Diciembre 2019/BBC mundo
El costo de la educación superior es un tema crítico en Estados Unidos. Pero, a medida que los precios se disparan en todo el país, una universidad en el estado de Kentucky ha encontrado la manera de seguir siendo gratuita. Sólo hay una condición: los estudiantes debe trabajar para ello.
Becas o préstamos estudiantiles. Esas eran las opciones que tenía Sophie Nwaorkoro, de 18 años, para cubrir los costos de sus estudios universitarios.
Una crisis familiar en su último año de secundaria descarriló la primera opción. Se encontró sin hogar y sin la asistencia financiera necesaria para completar los vacíos de cualquier beca que le ofrecieran.
La segunda opción -pedir un crédito- hubiera colocado a Sophie entre los millones de jóvenes que empiezan la vida de adultos atados a los pagos de sus préstamos estudiantiles.
La mayoría de los análisis estiman que la deuda estudiantil total en EE.UU. es de US$1,5 billones, más de los que los estadounidenses deben en sus tarjetas de crédito. Y casi la mitad de los prestatarios han caído en cesación de pagos.
«No me hubiera arriesgado a hacerlo», comenta Sophie. «La deuda significaba el fin de mi libertad».
Sophie se resignó a no continuar con su educación, hasta que recibió una llamada del Berea College, una pequeña universidad situada en una región rural de Kentucky.
La representante le dijo a Sophie que cubrirían todos los gastos.
«Cuando ella mi lo dijo me eché a llorar», recuerda. «Abrieron un puerta que pensé que estaba definitivamente cerrada».
Berea College fue fundada en 1855 por John Fee, un pastor y abolicionista cristiano. Fue la primera universidad integrada y mixta en el sur de EE.UU.
Su campus moderno está localizado en la misma cresta donde estaba la construcción original, actualmente una constelación de edificios de ladrillos con columnas blancas que puede atravesarse a paso lento en 15 minutos.
Desde su inicio, Berea estaba destinada a estudiantes sin medios para pagar la universidad.Los estudiantes trabajaban para ayudar con su manutención.
Derechos de autor de la imagenBEREA COLLEGEImage captionEstudiantes frente a la residencia estudiantil James de Berea, construida en 1918.
Y en 1892 dejó completamente de cobrar la matricula.
«Lo que es inusual de Berea es que para entre 70% y 80% de nuestros estudiantes, esta es la única oportunidad de tener una experiencia educacional de alta calidad», expresó el presidente de Berea, Lyle Roelofs.
Más de la mitad de los estudiantes que empezaron en Berea en 2018 no contaba con ningún tipo de ayuda familiar.
El ingreso promedio de una familia de un estudiante de primer año es de menos de US$30.000. Casi 70% de los estudiantes son la la región Apalaches, donde uno de cada cinco habitantes vive bajo el nivel de pobreza.
«Siempre hemos sabido que hay personas que no pueden pagar por la educación necesaria», indica Roelofs. «El ‘cómo hacerlo’ es mucho más complicado».
Ese «cómo» tiene dos caras.
Primero, está el fondo financiero de Berea que, hasta la fecha, ha ascendido a US$1.200 millones.
«Si no tienes ingresos de matrícula, entonces vas a querer tener amigos poderosos como la bolsa de valores estadounidense», dice Roelofs.
El fondo está efectivamente protegido por el compromiso de la institución con una matrícula gratuita. Cualquier renovación o arreglo en el campus sólo es aprobada una vez la matrícula de cada estudiante está asegurada.
Su crecimiento también ha sido impulsado por un particular voto profético de la junta de Berea en 1920, que garantizó que cualquier legado no restringido -donaciones dejadas sin un propósito específico- se añadirían al fondo.
Actualmente, unos US$60 millones se retiran del fondo cada año para mantener el presupuesto operativo de Berea, incluyendo las matrículas.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionEmily Fannin, de 18 años, trabajando en el comedor.
La segunda característica especial de Berea es su programa laboral, que exige a cada estudiante trabajar en el campus por lo menos 10 horas a la semana, algo parecido al programa federal de estudio-trabajo de otras universidades en EE.UU.
«En Berea College, ningún estudiante paga matrícula para recibir una educación de alta calidad», afirma Roelofs. «No sólo admitimos a cada estudiante, sino que también empleamos a cada estudiante».
Los empleos son esenciales para la operación de Berea, tanto el trabajo de los estudiantes como la porción de su salario que se les deduce para mantener a la universidad operando.
«No es la cosa más romántica», señala Sophie quien, en su oficio en el comedor, trabaja con «los residuos de absolutamente todo el mundo».
«Sé que algunas personas lo menospreciarían, pero una entra ahí con un sentido que ‘estoy haciendo algo que ayuda a la gente'».
Y hay un obvio beneficio al final -en 2019 el 49% de los estudiantes de Berea se graduaron sin deuda, inclusive después de cubrir alimentación, alojamiento y otros gastos de vida. Para los que acumularon deuda, el promedio fue de US$6.693, una cuarta parte del promedio nacional.
Berea es pequeña, tiene unos 1.600 estudiantes y, por razones obvias, no hace alarde de relucientes instalaciones que pueden ser utilizadas para promoverse en las feria universitarias.
«No añadimos ese tipo de características atractivas que sólo está ahí para atraer estudiantes ricos», explica Roelofs. «Sabes, un rocódromo contribuyen poco a la experiencia educacional».
No tiene la fama de las instituciones élites que están desparramadas a lo largo de las costas del país, y sólo es realmente reconocida por aquellos que viven en los alrededores de los Apalaches.
«Cuando escuché sobre ella, me sonó sospechosa», reconoce Sophie. «Si era gratis, entonces debería ser de baja calidad».
Pero Berea no se ve ni se siente como una universidad barata.
El campus es arquetípicamente universitario. La vida estudiantil sigue el compás de un campanariom y en los predios resaltan los patios cuadrangulares enmarcados por árboles.
Está situada entre 3.640 hectáreas de un verde frondoso, propiedad de la universidad, que se confunde con cientos de kilómetros de bosques en las faldas de los montes Apalaches del este de Kentucky.
Al visitar la universidad en octubre, los estudiantes hablaban sus «historias de Berea», de los desafíos que amenazaban sus posibilidades de ir a universidad, una característica común del alumnado.
Pero, con la misma facilidad, la conversación cambiaba a sus planes para fiestas o los exámenes venideros. Este es, tal vez, el mayor de los logros de Berea: para sus estudiantes, la vida diaria está aislada de las deudas estudiantiles pendientes.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionPara los estudiantes, la vida diaria está aislada de las deudas estudiantiles pendientes.
También es una de las instituciones educativas más selectivas del estado, según los registros de admisión de Berea. Los estudiantes son aceptados en base tanto a su desempeño académico como su estatus financiero.
En 2018, el 97% de la clase entrante era candidata a las becas Pell, una asistencia federal otorgada únicamente a los que «demuestran necesidad financiera excepcional».
Muchos de los estudiantes mencionan el rigor académico de Berea, que sorprende a muchos que presumieron que «matrícula gratis» era sinónimo de una educación de baja calidad.
«Definitivamente no puedes venir aquí y holgazanear», asegura Sophie.
«Creo que estamos acostumbrados a que las universidades sean tan caras que eso es lo que esperamos. Descartamos la idea que una universidad pueda ser asequible».
La dificultad de pagar por la universidad es una de las características que definen a las familias trabajadoras en EE.UU., indica Caitlin Zaloom, profesora de la Universidad de Nueva York que estudia el efecto de la deuda estudiantil en las familias. «La escalada de costos universitarios no puede ir mucho más lejos».
Es una carga que llevan mucho después de la graduación, tanto padres como estudiantes, afirma. «La deuda y los costos definen sus vidas por muchos años».
Pero, a medida que ir a la universidad se ha convertido cada vez más en un «imperativo moral», un requisito para lograr un empleo estable y el ascenso social, el financiamiento del Estado para la educación superior se ha desplomado.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionUn anuncio original de Berea hace alarde de la matrícula gratis y de tener 8.000 libros en su biblioteca.
Entre 2008 y 2017, la financiación general del Estado para instituciones de educación superior de dos y cuatro años cayó en casi US$9.000 millones, ajustados por inflación, según el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas.
Estos recortes gubernamentales han sido enfrentados con pronunciadas alzas en las matrículas, efectivamente presionando a las familias estadounidenses a tomar préstamos.
«El mayor prestamista es el gobierno federal», explica la profesora Zaloom. «Está muy claro que el gobierno federal espera que sus ciudadanos paguen por su universidad con créditos. Ese es el mensaje que reciben muy claramente las familias desde el primer día».
Sólo la última década, la deuda estudiantil nacional se ha multiplicado más del doble, saltando de US$675.000 millones a los US$1,5 billones actuales.
«Creo que realmente estamos en un punto de quiebre», advierte Zaloom. «Simplemente no es moralmente justificable exigir que jóvenes adultos inicien sus vidas con tanta deuda».
Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?
Hay amplio acuerdo de que la matrícula universitaria en EE.UU. es demasiado cara, pero no hay consenso sobre cómo resolverlo. La mayoría de las universidades estadounidenses ofrecen becas y préstamos para aliviar los costos.
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage caption Sophie dice que su trabajo en el comedor «no es romántico».
El concepto de cubrirlo todo para todos, como hace Berea, lentamente está ganando espacio.
El gobierno estatal de Nuevo México recientemente anunció un plan para hacer gratis todas las instituciones educativas estatales para todos los estudiantes, sin importar los ingresos familiares, utilizando las ganancias de la próspera industria petrolera del estado. Algunos de los principales candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2020 han acogido el concepto de matrícula gratis.
Sin embargo, Roelofs cree que «matrícula gratis» puede ser un eslogan frágil si no se acompaña con algo.
El sólo declarar que la educación universitaria es gratis no es la respuesta. Debe ser gratis y de alta calidad, expresa.
Para sus 1.600 estudiantes, el modelo de Berea funciona. Pero tiene 126 años de ventaja.
«Para realmente hacer lo que hace Berea, se tiene que conseguir una suma bastante grande de dinero para poder apenas empezar», manifiesta. «El desafío, luego, es ir incrementándola».
Derechos de autor de la imagenHOLLY HONDERICHImage captionSophie, en un ensayo del Grupo Musical Negro de Berea.
El tamaño pequeño de Berea y su compromiso a largo plazo de desarrollar el crecimiento de su fondo de financiación para ofrecer matrículas gratis le ha dado una amplia ventaja sobre otras universidades que quieren imitarla.
Pero Roelofs piensa que el modelo de Berea puede ser influyente, si los gobiernos estatales dan más fondos a las universidades públicas.
«De veras creo que puede haber una Berea en cada estado», asegura Roelofs. «Sólo hay una y está en Kentucky, pero en cada estado hay jóvenes que los ves y dices, ‘caramba, se merecen una mejor oportunidad que la que tienen'».
Para Sophie, esta oportunidad era «una en un millón».
«Si me quitaran esta oportunidad, no sabría dónde terminaría. No sé en qué alcantarilla estaría metida», afirma. «Esta universidad significa todo en el mundo para mí».
Ahora, como una estudiante de primer año en la institución que ella llama su «unicornio», Sophie está estudiando física, cantando en un coro y declamando poesía «beat» en un programa universitario presentado por el Sindicato de Estudiantes Negros.
Después, espera graduarse como médico lo que significa cuatro años más de escuela de medicina, dice.
«Que espero que pueda pagar».
Fuente e imagen: https://www.bbc.com/mundo/noticias-50689735
· La Mtra. Sylvia Schmelkes habló de la importancia de atender con pertinencia y calidad a los diferentes sectores de la población
· Explicó que atenderlos con equidad significa darles más y diferente
· El propósito del Faro Educativo del INIDE es servir de observatorio para la política pública en materia educativa en el país
La vicerrectora académica de la IBERO, la Mtra. Sylvia Schmelkes, señaló que la desigualdad es el principal problema del sistema educativo nacional, por lo cual es importante atender con pertinencia y calidad a los diferentes sectores poblacionales, en particular, a aquellos con los que no se ha cumplido cabalmente el derecho a acceder, permanecer y aprender en la escuela.
En la inauguración del evento Política, evaluación y mejora educativa en México: prioridades y debates, Schmelkes recordó que recientemente México reformó el artículo 3° constitucional, se modificó la Ley General de Educación y se elaboraron leyes secundarias para la mejora continua de la educación y para el servicio docente, por lo que como ciudadanos preocupados por el avance educativo del país es importante que la nueva reforma educativa se traduzca en políticas públicas y programas que permitan asegurar una mayor equidad educativa.
“Me refiero a los grupos poblacionales que viven en condiciones de marginación del servicio educativo. Los habitantes de zonas rurales, sobre todo los de comunidades pequeñas, atendidos por escuelas comunitarias o por escuelas multigrado. La población indígena, tanto la que vive en comunidades rurales como en zonas urbanas; las personas con discapacidad; los hijos e hijas de jornaleros agrícolas migrantes; los niños y niñas de la calle; así como la población que vive en zonas de alta marginación”, explicó.
Añadió que atenderlos con equidad significa darles más y diferente a los sectores más desfavorecidos: en la formación de docentes mejor capacitados y motivados, de infraestructura digna, equipamiento suficiente, escuelas accesibles, de materiales didácticos adecuados y pertinentes, de mecanismos de participación comunitaria respetuosos, esto significa transformar el paradigma de distribución de los recursos de manera que efectivamente se destine más a quien lo necesita.
“Estamos convencidos de que la equidad en la educación es condición para la equidad social y económica; que la educación es la vía legítima por excelencia a la permeabilidad social. Los documentos legales y paradigmáticos de esta administración quieren eso mismo, al menos declarativamente así es. Habrá que analizar si su traducción en políticas educativas es congruente con estas declaraciones y si los recursos destinados a su desarrollo son en los hechos suficientes”, añadió Schmelkes.
Enfatizó que desde la IBERO nos interesa el diálogo y la discusión argumentada en torno a propuestas de política educativa que permitan avanzar en estos propósitos.
Asimismo, reconoció que el propósito de Faro Educativo del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE), entidad que organizó el evento, es servir de observatorio para la política pública en materia educativa en el país. Recordó que este análisis se da desde una universidad donde el tema de la educación es un tema central tanto para la formación de cuadros como para la investigación.
Fuente de la Información: https://desdepuebla.com/2019/12/09/desigualdad-el-principal-problema-del-sistema-educativo-vicerrectora/
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