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Méjico: ¿A quién va dirigido la creación de la Universidad de la Salud?

¿A quién va dirigido la creación de la Universidad de la Salud?

Aunque es una iniciativa atractiva para toda la población que buscaba introducirse en este campo, sin ningún éxito, dada la alta demanda en instituciones como la UNAM, IPN, UAM y lo costoso que es estudiar carreras enfocadas a este sector en instituciones privadas. ¿Cómo es que esta medida contrasta con el severo ataque presupuestario que hoy enfrenta el sector salud?; ¿Cómo atiende esta medida las necesidades de los pacientes y trabajadores del sector salud?; ¿Quién se beneficia de la creación de dicha institución?

La Ciudad de México aglutina a la gran cantidad de estudiantes en el área del sector salud, médicos, personal de enfermería, especialistas y a las instituciones de salud que actúan como centro de concentración para toda la población del país (Centros Médicos Nacional e Institutos pertenecientes al sector salud) además de las unidades médico de alta especialidad.

Hoy la 4T nos presenta un programa de formación en el que plantea que se busca principalmente que los egresados vuelvan a sus lugares de origen, a servir a las necesidades de su población.

Dejando de lado dos cuestiones que ya se presentan en la CDMX:

La primera es que dichos egresados que se forman en la CDMX que vienen del interior del país, tienden a no volver a sus lugares de origen, porque no hay ofertas de trabajo, no hay recursos financieros y los lugares dónde se puede laborar, son sedes que carecen de insumos, personal capacitado en todas las áreas (médico, enfermería, trabajadores sociales, administrativos) y claramente por la inseguridad y violencia que se padece. Además de que las plazas que se ofertan ni siquiera corresponden con los lugares dónde se encuentran sus familias, en muchas de las veces.

La segunda, es que existe una sobrepoblación de profesionales del sector salud, en lo que hace a otros estados, pero que contradictoriamente se mantiene sin cubrir las propias necesidades de quienes viven en esta ciudad. Cuestión que se atribuye al recorte presupuestario, cuya consecuencia inmediata es el recorte de plazas para laborar en instituciones públicas del sector salud, la burocracia sindical que hace mal manejo de las plazas y la falta de creación de instituciones que den cobertura tanto en primer, segundo y tercer nivel.

Hacia una mayor tecnificación del sector…

Otra cuestión delicada es que pretender formar “médicos generales y personal en enfermería” como se expresa con la creación de esta nueva universidad implica hacer más obvia la tecnificación de dichas profesiones, las cuales sean venido modificando con las reformas a los planes de estudio, para cumplir con este objetivo en las distintas universidades donde se imparten estas carreras.

Se deja de lado la formación de especialistas que atiendan las complejidades en enfermedades que sufre la población por la calidad de vida a la que están sometidas.

Por tanto, un programa que recoja esta tecnificación, sin invertir en los institutos encargados en la investigación y especialidades, necesariamente implicará aún más la precarización de los trabajadores del sector salud, porque entonces por ejemplo: “Tendrás un gran número de médicos generales atendiendo a la población como especialistas pero cobrando como médicos generales”, mismo caso con el personal de enfermería que no será especializado sino con los conocimientos generales.

Así la tecnificación del personal médico y de enfermería, bajo la formación a la que aspira esta nueva universidad, se enfocará al primer nivel de atención de salud, el eslabón más necesitado de personal, pues implica todo el enfoque de control y manejo de enfermedades crónico-degenerativas, las cuales son la principal causa de enfermedad y muerte en las y los trabajadores de México.

Lamentablemente este enfoque tiene como fin dejar de lado la construcción de la medicina preventiva, la cual debe estar basada en el cuestionamiento de fondo delos factores que generan todas estas enfermedades crónico-generativas, causadas por los exhaustivos ritmos de trabajo (efectos: estrés, fatiga, poco descanso) y la alimentación supeditada a los bajos salarios y a la producción transgénica. Además de una educación para la salud y auto cuidado que deben recibir las y los trabajadores.

¿Actualmente cómo se encuentra el sector salud?

El primer año de gobierno de la 4T tuvo una destacada acción: disminuir el presupuesto otorgado a las instituciones pertenecientes a la secretaria de salud, IMSS e ISSSTE, para otorgarlo a la creación y funcionamiento de la Guardia Nacional.

Sin tomar en cuenta que tanto el IMSS como el ISSSTE venían enfrentando un duro ataque al recorte presupuestario bajo el sexenio anterior, ni los malos manejos financieros del personal administrativo que fue nombrado por la burocracia sindical. Por órdenes del ex presidente Enrique Peña Nieto, el IMSS sufrió mucho más afectaciones en su financiamiento, algo que no es casual, pues implica avanzar en privatizar el derecho a la salud de los trabajadores.

Por lo que hace al IMSS es alarmante que se mantenga el ataque presupuestario, dado que es una institución de salud cuyo objetivo es brindar cobertura y atención a los trabajadores del país, actualmente conforme a los datos oficiales cuenta con aproximadamente 40 millones de personas adscritas a la institución. Y aunque el ISSSTE tiene similitud con los tipos de servicios que se ofrece a su población, la diferencia con el IMSS, es el número de pacientes adscritos (aproximadamente 10 millones) y su enfoque en la atención de los trabajadores al servicio del Estado.

El ataque presupuestario no es menor. Implica la falta de insumos, calidad de atención a los derecho-habientes, infraestructura, personal y la falta de condiciones adecuadas para que las y los trabajadores al interior realicen sus funciones laborales.

Por ello es necesario que se aumente el presupuesto educativo con base al no pago de la deuda externa para la construcción de universidades en todo el país, de acceso irrestricto, científicas y gratuitas para los hijos de las y los trabajadores y aumentar el presupuesto para la salud para crear un sistema digno de atención médica para los trabajadores. De la mano de implementar planes de curriculares que apunten a formar profesionistas con un enfoque crítico, humano y al servicio del pueblo trabajador.

La 4 Transformación lejos de esta perspectiva solo realiza acciones de simulación para aparentar un cambio en la política neoliberal que en realidad se profundiza en el sector educativo y de salud pública.

 

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.mx/A-quien-va-dirigido-la-creacion-de-la-Universidad-de-la-Salud

 

 

 

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Méjico: Secretaría de Educación Pública pide a padres de familia realizar programa “Mochila Segura”

SEP pide a padres de familia realizar programa “Mochila Segura”

La Secretaría de Educación Pública (SEP) exhortó a los padres de familia a realizar el protocolo “Mochila Segura” afuera de los colegios.
El titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, señaló que los policías y elementos de seguridad no pueden cubrir con toda la demanda al ser muchas escuelas, asegurando que la seguridad debe comenzar desde casa.
Para garantizar y respetar a dignidad de las niñas y niños, el titular informó en conferencia de prensa que el programa “Mochila Segura” se realiza en coordinación con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Asimismo, afirmó que se implementarán planes en las escuelas para que docentes y alumnos sepan como actuar ante situaciones de riesgo, así como brindar conocimientos de psicología para asesorar a los estudiantes, apoyo que se podría brindar a través del servicio social profesional de universidades.
Por su parte, la organización Internacional de Derecho Pontificio, Scholas Ocurrentes, presente en 190 países y que integra a más de 446.000 escuelas y redes educativas, realizó un comunicado a través de su representante en México Héctor Sulaimán Saldívar:
Para garantizar y respetar a dignidad de las niñas y niños, el titular informó en conferencia de prensa que el programa “Mochila Segura” se realiza en coordinación con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
“En relación a los tristes acontecimientos sucedidos en Torreón el pasado viernes 10 de enero, desde la sede de Scholas México expresamos nuestras más sentidas condolencias, nos unimos al llamado de oración de la Conferencia Episcopal Mexicana y reiteramos nuestro compromiso de hacer realidad la Cultura del Encuentro por la Paz que nos pide el Papa Francisco a través de la educación”.

Fuente de la Información: https://www.contrareplica.mx/nota-SEP-pide-a-padres-de-familia-realizar-programa-Mochila-Segura–202014138

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Méjico: La Educación Emocional: Su importancia Estratégica

La Educación Emocional: Su importancia estratégica

Gilberto Guevara Niebla

Los hechos trágicos del Colegio Cervantes de Torreón, que nos han conmovido a todos, dan oportunidad para hablar de la importancia estratégica que tiene la educación emocional en el combate a la violencia.

La educación emocional no es una materia que deba confundirse con la vasta literatura comercial de autoayuda o baratijas semejantes. Se trata de una asignatura seria, con base científica. El trabajo sobre neurociencias de las últimas cuatro décadas ha aportado numerosas evidencias sobre el papel decisivo que desempeñan las emociones en el desarrollo humano.

Junto al conocimiento de las relaciones entre emociones, intelecto y conductas, los científicos han aportado además pruebas de que es posible “enseñar” o “entrenar” las emociones. Muchos datos sobre este tema se pueden encontrar en la obra clásica de Daniel Goleman, La inteligencia emocional, pero en la actualidad existe una vasta bibliografía sobre el tema. Mencionaré dos títulos que me son familiares: Pedagogía emocional de Daniel y Michel Chabot (2009) y Educar desde el bienestar, Competencias socioemocionales para el aula y la vida de Emiliana Rodríguez, Leandro Chernicoff, et al. (2020).

En el centro de la educación emocional está una habilidad: el En el centro de la educación emocional está una habilidad: el para reconocer los sentimientos de las demás personas y respetarlos.

La edad en la cual se facilita el desarrollo de estas dos habilidades es la primera infancia (entre 0 y 6 años). En esa etapa de la vida el tamaño del cerebro crece en dos terceras partes y en él se desarrollan redes neuronales que tienen gran importancia en la conformación del carácter de la persona. La significación para la vida personal y para el desarrollo social de la educación emocional en estas edades ha sido destacado, entre muchos otros, por el premio nobel de economía del año 2000, James Heckman.

El primer lugar donde se educan las emociones es la familia: la relación cotidiana entre padres e hijos tiene aquí un papel determinante. Las respuestas cariñosas, el cuidado y el afecto que brindan los progenitores a sus vástagos (o por el contrario, los maltratos o desatenciones que les dan) ejercen una influencia decisiva en la conformación del carácter.

El segundo lugar es la escuela. La educación emocional adquiere enorme relevancia en educación inicial, en preescolar y en los primeros grados de primaria, pero debe ofrecerse en todos los niveles educativos. Y las escuelas que prioritariamente deben ofrecer educación emocional son las que se encuentran en barrios pobres y en entornos violentos.

Desde este punto de vista debe reconocerse el mérito que tiene la política educativa del presidente Andrés Manuel López Obrador que se propone dar a la educación emocional una enorme importancia en todos los niveles educativos y dar prioridad a las regiones pobres del país, ncluyendo las zonas indígenas, las áreas más deprimidas del campo y los suburbios marginales de las ciudades. Una política como ésta no tiene precedentes.

Fuente de la Información: https://www.cronica.com.mx/notas-la_educacion_emocional_su_importancia_estrategica-1143137-2020

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Méjico: Deserción escolar se incrementa en el nivel medio superior

Deserción escolar se incrementa en el nivel medio superior

Griselda Álvarez directora del SEER reconoce que la deserción escolar en jóvenes de entre los 15 y 18 años, se debe a la condición actual del país.

San Luis Potosí, SLP.- El nueve por ciento de los alumnos de nivel medio superior en San Luis Potosí, deciden desertar de sus estudios, reveló Griselda Álvarez Oliveros, directora del Sistema Educativo Estatal Regular (SEER).

Una de las principales motivaciones que tienen los alumnos al dejar sus estudios básicos, es querer percibir un sueldo para ser autosuficientes, un trabajo de tiempo completo que les ayude también a sacar adelante a sus familias.

La funcionaria estatal, reconoció que la deserción escolar en jóvenes que tienen entre los 15 y 18 años de edad, se debe a la condición actual del país, situación que impacta a San Luis Potosí también.

“Sobre todo porque el joven quiere entrar ya a trabajar, ahí es donde se da un poco más alta la deserción”.

Álvarez Oliveros declaró que la deserción escolar es nula en educación preescolar y en educación primaria, abundó que es mínima en educación secundaria y recalcó que la deserción ocurre con los adolescentes debido a que ya comienzan a ser atractivos para las fuerzas laborales.

Finalmente, dijo que aunque ya se ha intentado dotar de becas y convencerlos a ellos y a los padres, no se ha logrado abatir con la deserción al cien por ciento.

Fuente de la Información: https://planoinformativo.com/708398/desercion-escolar-se-incrementa-en-el-nivel-medio-superior

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Estados Unidos: What Role Should Textbooks Play in Education?

What Role Should Textbooks Play in Education?

Does your school use textbooks for teaching and learning? Are there certain subjects for which you think textbooks are important?

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Do your teachers use textbooks in class or for homework assignments? Are there certain classes where you think textbooks are particularly beneficial to learning? Are there other subjects that you prefer learning a different way?

The New York Times writer Dana Goldstein spent the last five months reading 43 middle school and high school textbooks. In “Two States. Eight Textbooks. Two American Stories.,” Ms. Goldstein writes about the differences between major textbooks published in Texas and California since 2016:

In a country that cannot come to a consensus on fundamental questions — how restricted capitalism should be, whether immigrants are a burden or a boon, to what extent the legacy of slavery continues to shape American life — textbook publishers are caught in the middle. On these questions and others, classroom materials are not only shaded by politics, but are also helping to shape a generation of future voters.

Conservatives have fought for schools to promote patriotism, highlight the influence of Christianity and celebrate the founding fathers. In a September speech, President Trump warned against a “radical left” that wants to “erase American history, crush religious liberty, indoctrinate our students with left-wing ideology.”

The left has pushed for students to encounter history more from the ground up than from the top down, with a focus on the experiences of marginalized groups such as enslaved people, women and Native Americans.

The article continues:

The differences between state editions can be traced back to several sources: state social studies standards; state laws; and feedback from panels of appointees that huddle, in Sacramento and Austin hotel conference rooms, to review drafts.

Requests from textbook review panels, submitted in painstaking detail to publishers, show the sometimes granular ways that ideology can influence the writing of history.

A California panel asked the publisher McGraw-Hill to avoid the use of the word “massacre” when describing 19th-century Native American attacks on white people. A Texas panel asked Pearson to point out the number of clergy who signed the Declaration of Independence, and to state that the nation’s founders were inspired by the Protestant Great Awakening.

All the members of the California panel were educators selected by the State Board of Education, whose members were appointed by former Gov. Jerry Brown, a Democrat. The Texas panel, appointed by the Republican-dominated State Board of Education, was made up of educators, parents, business representatives and a Christian pastor and politician.

Shortly after the article was published, many Times readers responded in comments and on social media. In the follow-up article “Readers Respond to Our Look at the Politics of American History Textbooks,” Ms. Goldstein highlights some of those comments.

She noticed many readers were struck by the difference in how the two states interpreted and presented African-American history. For example, the CNN commentator Keith Boykin tweeted:

Both California and Texas textbooks teach the Harlem Renaissance. But Texas school books say that some critics “dismissed the quality of literature produced.” California explains white flight to the suburbs in the 1950s. Texas doesn’t mention their race.

There were educators, and other readers, who questioned the benefits and future of textbooks:

One teacher, Peggy Warren, wrote on Twitter that the article was “Solidifying my decision to not use the designated textbook in my classroom! Primary sources are the way to go!”

Some people questioned how much students retain from textbooks. But others responded that textbooks may be most influential as a guide to teachers on how to focus their lessons.

James, a Times reader in Los Angeles, commented, “I teach college freshmen. Those of you who think that these textbooks have little or no effect on the students’ education are being naïve. I see the difference every day. Some states simply teach better history.”

Writing on the Mother Jones website, the journalist Kevin Drum said, “I hate both of these textbooks. I hate all textbooks these days. Cut them all in half! Get rid of the endless boxed inserts and stupid ‘discussion points.’ But add more charts! If I had been forced to learn American history from one of these overstuffed, chopped-up monstrosities, I’d probably hate history too.”

Some readers proposed that there be a national curriculum to ensure consistency of interpretation across the United States:

Trish Zornio, a Democratic candidate for Senate in Colorado, wrote on Facebook, “As an educator myself I’ve long supported a basic federal common core curriculum (e.g. evolution not creationism) to ensure American children get consistent and quality education no matter where they grow up. This comparison of textbooks between two states shows why it’s vital.”

Richard N. Haass, the president of the Council on Foreign Relations, agreed, posting on Twitter:

National unity depends on their being a national narrative. This is especially so for the US as it is a country based on an idea. The idea of each state fashioning its own narrative is an oxymoron that contributes to our political dysfunction.

However, Nikole Hannah-Jones, a writer at The New York Times Magazine and the creator of The 1619 Project, responded to Mr. Haas on Twitter by saying:

“National unity” has depended on a national narrative and political reality that downplays and erases genocide and slavery to play up an “idea” only made possible through the subjugation of millions. The belief that there was ever a single national narrative is naive.

Students, read the entire article, then tell us:

  • What are your experiences with textbooks? What are the benefits and limitations to learning with textbooks? Have you had different experiences with textbooks depending on the subject you were studying or how the teacher presented the material?

  • Do you trust all that you read in textbooks? Have you ever perceived bias in the textbooks you have used? If yes, have teachers or other students called out or responded to the bias? Do you think any textbooks are free from bias or opinion? Can you think of anything you have read in a textbook that reflects something about the state where you live? You can look at the examples in the original article if you want ideas.

  • 1. Authors, often academics, write a national version of each text.

    2. Publishers customize the books for states and large districts to meet local standards, often without input from the original authors.

    3. State or district textbook reviewers go over each book and ask publishers for further changes.

    4. Publishers revise their books and sell them to districts and schools.

    What do you think about this process? Is there anything you think could be done differently? Why? How do you think people should be selected for reviewing textbooks?

    • In the two articles, some teachers express how they have thought about ditching textbooks entirely, adding or challenging the information in the textbook, or using an article, like Ms. Goldstein’s, to remind students about the bias inherent in their textbooks. What do you think about these approaches and responses? Does one resonate with what you think should be done?

    • What do you think about the idea of having a national curriculum? Do you think it would be beneficial to have one narrative or one perspective on science, math, history, English and other subjects? What concerns do you have about this approach?

    What do you think about the idea of having a national curriculum? Do you think it would be beneficial to have one narrative or one perspective on science, math, history, English and other subjects? What concerns do you have about this approach?

Fuente de la Información: https://www.nytimes.com/2020/01/14/learning/what-role-should-textbooks-play-in-education.html

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Violencia escolar y derechos humanos

Por: Carlos Ornellas. 

¿Cómo un niño de 11 años pudo hacerse de dos pistolas cargadas?

El drama que vivieron el viernes alumnos, docentes y padres de familia del Instituto Cervantes, de Torreón, Coahuila, acaso sea el signo mayor de una pandemia que académicos denominan violencia escolar. Atención, no nace en la escuela, pero tampoco es un mero reflejo del contexto social. Guarda una lógica perversa que se despliega en el sistema escolar; es difícil de aquietar.

La violencia escolar se manifiesta de miles de maneras: agresión verbal, física o sicológica, sea entre alumnos o entre docentes y alumnos; hostigamiento de diverso tipo (bullying) que incluye irrupciones cibernéticas. Estos engendros se asocian a fenómenos externos cerca de los planteles: pandillerismo y venta de drogas a infantes.

En esas relaciones hay víctimas y victimarios y, cuando suceden tragedias, se buscan culpables al tiempo que los actores cercanos tratan de deslindarse. “La influencia del medio”, expresó el presidente municipal de Torreón (a quien hay que reconocer que actuó con rapidez para calmar ánimos); “los videojuegos instigan a los menores”, dijo el gobernador. “Se relajó la disciplina escolar”, escuché a una experta en la radio. No faltó alguien que le colgó el sambenito a la Cuarta Transformación por lo de “abrazos y no balazos”. “Son los derechos humanos”, comentó un iracundo.

Cierto, ante varios reclamos, el año pasado la Comisión Nacional de los Derechos Humanos estableció que el programa de Mochila Segura violentaba las potestades de padres y alumnos. Las familias que tienen a sus hijos en el Instituto Cervantes solicitaron que se eliminara la medida, que ellas se harían cargo de la vigilancia.

Una familia no lo hizo, ¿cómo un niño de 11 años pudo hacerse de dos pistolas cargadas? Por ello, en las redes, ciertos coléricos condenaron a la parentela del niño que mató a su maestra y luego se suicidó. Sin embargo, tal vez sean ellos quienes necesiten más apoyo y comprensión en estos momentos. Su dolor ha de ser inmenso.

Más allá del hecho concreto, en el centro del debate se plantea una contradicción entre derechos, el de la seguridad de las personas (y de alumnos dentro y fuera de sus escuelas) y los derechos humanos.

Siendo Josefina Vázquez Mota secretaria de Educación Pública, allá por 2007 y 2008, la SEP diagnosticó —con acierto, a mi juicio— que cientos de niños introducían armas (no sólo pistolas) a las escuelas. Como medio de prevención e inhibición de conductas violentas, sería conveniente revisar sus mochilas. Nació el programa Mochila Segura.

A fe mía que gracias a ese programa se previnieron actos de agresión fatales. Pero era molesto para niños, padres de familia y hasta para los docentes que tenían que hacer la revisión. “No somos policías”, me dijo una maestra en aquellos tiempos.

Hoy, la urgencia es cómo resolver esa contradicción. Por lo pronto renace el programa de Mochila Segura, pero sospecho que será insuficiente. La pandemia es profunda y necesitamos más discusión y acción política.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/violencia-escolar-y-derechos-humanos/1357719

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