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La Educación Mexicana y Pisa 2018.

Por: Mauro Jarquín.

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A lo largo de los últimos lustros, el campo educativo ha sido un rubro de importantes transformaciones orgánicas e ideológicas a nivel mundial, principalmente a partir de ciertas propuestas de cambio originadas en los pasillos de organismos multilaterales (OCDE-Banco Mundial), think-tanks, y gobiernos nacionales con alcance global. Dichos cambios se han llevado a cabo de forma armonizada con las dinámicas de funcionamiento del capitalismo cognitivo contemporáneo, para el cual el conocimiento y la educación se presentan como elementos fundamentales con respecto a las posibilidades de desarrollo de las economías y las sociedades en general.

En nuestro país, las autoridades educativas asociadas con organizaciones de corte empresarial, como Mexicanos Primero e instancias multilaterales, han recreado un análisis, programa y política sobre educación que, en consonancia con ciertas tendencias internacionales, se ha conformado como una serie continua de engranajes cuya forma y sentido es el de un programa gerencial de reforma en educación; es decir, un programa de reforma educativa inspirado en ciertos principios organizativos y programáticos retomados del mundo de los negocios y la administración privada, con el fin supuesto de maximizar la rentabilidad de los procesos educativos y sus resultados.

Dicho cambio de ruta ha sido acompañado de un replanteamiento de la función de la educación en la sociedad mexicana, el cual ha sido mencionado una y otra vez por secretarios de educación pública, subsecretarios, líderes empresariales, etc. Para ellos, la educación debe ser pensada ahora como una palanca fundamental del crecimiento y desarrollo económicos a través de la generación del capital humano idóneo para la ejecución de los procesos productivos; es decir, la educación debe producir una mercancía determinada que a través de su buen uso, coadyuve a mantener una economía sana, estable y en constante desarrollo.

Los valores de mercado han impregnado el programa educativo, considerando así que para que nuestra economía y sociedad se desarrolle, es necesario que la sociedad haga su trabajo, a través de un acercamiento cada vez mayor entre las prácticas educativas y los valores de eficiencia, productividad y emprendimiento capitalistas.

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Para lograr el control necesario con respecto a los productos escolares, el gerencialismo en educación ha importado también el término calidad, del mercado y sus transacciones, a los procesos educativos públicos. La noción de educación de calidad, aún no del todo definida y nunca consultada con las comunidades escolares, el profesorado y los propios estudiantes,  se presenta así como la garantía de que aquello que se realiza en las escuelas responde a los intereses y metas planteados por las autoridades educativas y por los intereses objetivos de la economía nacional (es decir, de los sectores y fracciones dominantes del capital doméstico). Considerando que bajo este esquema la escuela desarrolla sus tareas cotidianas como un espacio de producción y reproducción social de capital humano,  podemos pensar que una “educación de calidad” encuentra su materialización en un capital humano de calidad, el cual puede ser entendido como la acumulación de aptitudes y competencias suficientes para el buen desempeño de una persona a lo largo de su vida laboral en un contexto de flexibilización laboral y competitividad.

Ahora bien, ¿de qué manera puede comprobarse dicha condición deseada en los productos educativos? La respuesta, al parecer, es sencilla: a través de una evaluación. ¿Qué tipo de evaluación? Una evaluación estandarizada.

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Las políticas internacionales de medición de capital humano, las cuales buscan identificar su cantidad y calidad, han coincidido en que la prueba más relevante en este tenor es el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE, conocido como prueba PISA. Según la OCDE, PISA es un proyecto cuyo objetivo es evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria a los 15 años [ y ] tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber[1].

Dicha prueba ha sido muy bien recibida por una gran cantidad de gobiernos y ministerios de educación en el mundo, aunque profundamente criticada desde distintas voces. Una de ellas es la de Julio Carabaña, sociólogo español, para quien: “El problema fundamental es que mide una cosa que ellos llaman literacia (literacy), que son aptitudes muy generales que se pueden desarrollar algo en las escuelas pero fundamentalmente no”. Lo anterior es algo que el informe PISA menciona en todas sus ediciones, al recomendar: “Téngase en cuenta a la hora de interpretar estos datos que cuando un país está por encima de otro en las clasificaciones ello no se debe a las escuelas solamente, porque las puntuaciones PISA dependen de toda la experiencia vital de los individuos”[2].

Nuestro país ha participado en la realización de dicha prueba desde hace más de 15 años, a lo largo de los cuales se ha encontrado en el último lugar de los países participantes de la OCDE. De estos resultados se ha culpado principalmente al magisterio, señalando en su labor la supuesta incapacidad para incrementar los niveles de calidad educativa en las escuelas nacionales, incluso sin dar suficiente atención al mismo diseño de la prueba.

Como menciona Carabaña, la medición de capital humano expresada en la prueba PISA tiene por objeto de análisis una dimensión del desarrollo intelectual que no depende exclusivamente del espacio educativo, sino también del contexto en el cual los individuos se desarrollan en sociedad. No es complicado comprender las implicaciones de lo mencionado previamente en una sociedad fragmentada por la desigualdad, la inseguridad, por la pobreza, por la falta de acceso a servicios educativos, culturales, médicos, etc. Una sociedad en la cual las posibilidades de desarrollar un capital socialefectivo se diluyen por la desconfianza, el temor y también, en muchos casos, por la desidia. PISA no solo evalúa a las escuelas, sino también evalúa a la sociedad en la cual estas escuelas están insertas, es algo que no debemos perder de vista.

Los resultados en PISA se han convertido en el leit motiv contemporáneo del debate educativo a nivel mundial, y el incremento de los puntajes en dicha prueba, una condición sine qua non de la política educativa de la gran mayoría de gobiernos avocados a mejorar en los rankings internacionales. Sus resultados son importantes porque se presume que aquellos países que han “mejorado su educación”, y con ello han logrado obtener los primeros lugares en la prueba, han alcanzado o mantenido el anhelado desarrollo económico. Los ejemplos recurrentes -lugares comunes de ello- son principalmente Singapur y Corea del Sur. En nuestro país, tal discurso ha sido repetido de forma impaciente por líderes empresariales que encuentran en los resultados PISA de cada edición, un aliento nuevo a su agenda educativa privatizadora[3]. Sin embargo, basta solamente con conocer un poco de historia de dichas regiones para comprender que tales explicaciones son, cuando menos, infantiles. El desarrollo de sus fuerzas productivas y la configuración de sus relaciones de producción, a la luz de importantes transformaciones geopolíticas en la zona, devinieron vientos de cambio en tales economías, y en dicho proceso de transformación, la inversión en los sistemas educativos, en tecnología, etc., fue un engranaje más en una narrativa bastante compleja.

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Asimilando la agenda educativa nacional con ciertas tendencias mundiales, el gobierno mexicano ha hecho explícito su interés por aumentar a toda costa los puntajes obtenidos por estudiantes mexicanos en PISA. No puede ser de otra forma, su reforma en educación, que tuvo por bandera el incremento en la “calidad educativa”, tiene que dar frutos de alguna manera, y no, no será a partir de una dinámica democrática de funcionamiento en los centros escolares, o a través de la mejora en las circunstancias sociales en las cuales se llevan a cabo los procesos educativos; mucho menos a partir del reconocimiento de la diversidad cultural de nuestro país, o del cada vez mayor interés del alumnado por el aprendizaje continuo a través de un ambiente escolar agradable; tampoco será vía una mejor remuneración al magisterio, o una inversión sin precedentes a las instancias de formación magisterial. Mucho menos debido a la cobertura educativa universal, o, al menos, a la existencia de comedores escolares en comunidades con alta marginación, no.

Los frutos de la reforma de Peña y los empresarios, asociados al paradigma gerencial en educación, buscan ser reflejados en el incremento del puntaje obtenido en la prueba de la OCDE. Ahora bien, en la misma lógica de la prueba, si ésta dice analizar aptitudes que se desarrollan tanto en el espacio escolar como fuera de él, ¿cómo nuestro país puede obtener un puntaje más alto con una sociedad en muchos aspectos sumamente golpeada y excluyente? Nuevamente, la respuesta parece sencilla: Cargándole todo el peso a la escuela.

Lo anterior nos lleva a una siguiente pregunta: ¿De qué forma la escuela podrá hacerse cargo del contenido educativo que no ha sido suficientemente desarrollado en  los procesos de socialización? La SEP nos dirá: a partir de una estrategia útil y, probablemente, exitosa.

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La estrategia de la SEP de cara a PISA 2018 es similar a determinadas políticas sobre educación que se han llevado a cabo en otros países, con miras a mejorar los resultados obtenidos en pruebas estandarizadas. El pasado 31 de enero, Otto Granados, actual titular de la SEP, habló sobre la aplicación de una “estrategia de capacitación” para preparar a los estudiantes mexicanos ante la prueba PISA 2018, la cual, según el secretario, “se trata de una  estrategia muy rápida, focalizada y efectiva de preparación para la próxima presentación de la prueba PISA, que deberá ocurrir en los primeros días de abril. [Para ello, las autoridades educativas] han diseñado una estrategia que tiene dos componentes: uno de entrenamiento y capacitación, pero otro también de motivación”[4].

En tal estrategia será fundamental el papel de la Fundación Carlos Slim, a través de la plataforma digital “PruébaT”, cuyo objetivo es “brindar de manera gratuita, experiencias de aprendizaje a docentes, estudiantes y padres de familia, con el fin de fortalecer conocimientos y habilidades indispensables para aprender a lo largo de la vida”. La plataforma, vinculada a la página “Fortalecimiento de los aprendizajes y competencias en los alumnos de 15 y 16 años” de la SEP, contiene material didáctico para “familiarizarse con PISA”, con su estructura, características y competencias evaluadas. En línea también aparece material similar al que se enfrentan los estudiantes con PISA, con miras a aprender cómo solucionar determinados planteamientos expuestos en la prueba de la OCDE.

Como en otros países, el sector privado ha sido llamado para participar en el coaching necesario para aumentar el puntaje total en pruebas estandarizadas. Al fin de cuentas, “son los privados los que de saber lograr objetivos específicos de mejor forma”.

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No obstante que las líneas generales de tal política de coaching con miras a la prueba no han sido publicadas aún en sus puntos más específicos, es imprescindible discutir los efectos sociales que tales políticas han generado en otras sociedades y las prácticas docentes que con esta buscan generarse.

Los sistemas educativos que le han dado demasiada relevancia a la medición educativa a través de pruebas estandarizadas han creado, en términos generales, un ambiente de trabajo tenso tanto para los docentes como para los estudiantes. Debido a que en tales políticas de evaluación lo que cuenta son los resultados y no tanto así el proceso pedagógico que llevó a determinados resultados, el foco tiende a ponerse en el momento de la prueba, el cual es tan solo una etapa, bastante restrictiva además, de los procesos educativos en las escuelas.

Distintas prácticas docentes se han llevado a cabo para aumentar los puntajes en pruebas estandarizadas, muchas de las cuales se ubican en el espectro de la exclusión educativa y la interiorización de prácticas competitivas en lugar de solidarias al interior del aula. De esta forma, acciones tales como la exclusión de la prueba a estudiantes con “bajos niveles de rendimiento”, o el teaching to the test, se han convertido paulatinamente en prácticas comunes que los docentes deben llevar a cabo para evitar resultados negativos en las pruebas y de esa forma, evitar también señalamientos públicos a los planteles educativos y repercusiones negativas en su trabajo.

El teaching to the test  (enseñar-preparar para la prueba), ha sido una práctica común en sistemas educativos en los cuales los resultados por centro escolar  en pruebas estandarizadas son centrales en materia de financiamiento educativo y reconocimiento social y consiste en utilizar tiempo destinado al contenido curricular en entrenamiento para responder correctamente las pruebas estandarizadas. En este sentido, probablemente el caso estadounidense sea el más representativo a partir de la entrada en vigor de la política No Child Left Behind, a principios de los 2000.

A propósito del teaching persisten varias tendencias interpretativas. Algunas apuntan a que tal práctica no es dañina al espacio escolar cuando los docentes se dedican a enseñar las “habilidades” requeridas para responder determinadas pruebas; es decir, cuando la enseñanza no se centra en la forma y contenido de las pruebas, sino en las capacidades requeridas para su buena resolución. Algunos más, mencionan que, aunque en ciertas prácticas de coaching se pretenda enseñar las aptitudes necesarias para responder la prueba, en última instancia lo que se hace es desplazar tiempo necesario en otro tipo de contenido curricular para destinarlo al entrenamiento de capacidades que pueden ser muy útiles para dichas pruebas, pero no para el desarrollo educativo integral de los estudiantes.

La política del teaching  ha generado distintos efectos en los sistemas escolares en los que se ha implementado, y con respecto a los cuales debemos estar atentos. Entre ellos se encuentra: el aumento del control docente en función de los contenidos que, según las autoridades educativas y las fracciones políticas dominantes en un tiempo-espacio determinado, deben ser enseñadas en la escuela; el ejercicio de prácticas educativas comprometidas más con los resultados medibles que con una sana y necesaria formación ética y la pérdida de interés en el aprendizaje por parte de los estudiantes, debido, entre otras cosas, a la falta de profundización en temas fuera del alcance de las pruebas.

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Aunque no de forma desarrollada, la propuesta de la SEP para “hacer frente” a PISA 2018 es, probablemente, la experiencia más cercana al teaching to the test llevada a cabo a nivel nacional. Este precedente genera una serie de problemas que es preciso analizar, específicamente a partir del papel central que la evaluación ha tenido desde hace algún tiempo en el sistema educativo nacional, principalmente en los años recientes.

Como se ha mostrado en distintos elementos de las transformaciones educativas, un elemento central de la política actual es la despedagogización de las escuelas, tanto por la posición marginal que se le ha atribuido al normalismo, como por la inducción de procesos pedagógicos enfocados a los resultados medibles, y no al desarrollo integral de las comunidades educativas.

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La lucha por una educación pública sólida y pertinente para las necesidades de nuestros pueblos no debe pasar únicamente por la lucha contra la evaluación punitiva presente en la conformación del Servicio Profesional Docente, sino también por reformar prácticas administrativas y pedagógicas más enfocadas a complacer al mundo de los negocios que a las comunidades educativas que le dan sentido a cualquier proyecto de educación nacional.

Fotografía: conaced
Fuentes:

[1] http://www.oecd.org/centrodemexico/medios/programainternacionaldeevaluaciondelosalumnospisa.htm

[2] http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2016/11/28/pisa-mide-aptitudes-que-no-se-desarrollan-en-la-escuela/

[3] Véase: http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/192271

[4] http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/sep-capacitara-alumnos-para-contestar-prueba-pisa

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¿Es el TDAH una epidemia?

Por: lavanguardia.com/ Alejandra Sánchez Mateos/ 04-04-2018 
El psicoanalista, José Ramón Ubieto, asegura que hay un sobre diagnóstico de este trastorno.

Habla demasiado, no para de hacer ruiditos y de moverse, es extremadamente impulsivo, tiene problemas para concentrarse y antes de terminar una cosa ya está empezado otra…en el colegio te han dicho que va más allá de ser nervioso o un ‘terremoto’. Malas noticias: su diagnóstico es TDAH, puede que tenga que medicarse para llevar una vida normal.

Según la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una patología psiquiátrica que padece entre un 2 y un 5% de la población infantil. Es crónico, se suele revelar antes de los siete años y estiman que el 80% de los niños que lo padecen seguirán teniendo problemas durante la adolescencia, mientras que del 30 al 65% también durante su vida adulta.

Sin embargo, José Ramón Ubieto, psicoanalista, profesor de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) y autor de Niñ@s hiper (2018), afirma que “hemos hecho del TDAH una epidemia, ya que hay un sobrediagnóstico de este trastorno”.

Asegura que entre los años 2000 y 2012 el número de casos diagnosticados en España se ha multiplicado por treinta, con más de 250.000 menores –un 3% de los niños y un 7% de los adolescentes (de doce a quince años)– tomando psicoestimulantes. “La situación en Estados Unidos es aún más alarmante: en la última década los casos han aumentado un 53% y el TDAH se sitúa como el segundo diagnóstico más frecuente a largo plazo (muy cerca del primero, el asma)”, sentencia en su libro.

Una patología psiquiátrica que padece entre un 2 y un 5% de la población infantil”

FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE AYUDA AL DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (FEAADAH)

Esta avalancha de diagnósticos da lugar a que se medique de manera abusiva, tal y como señala el experto. A pesar de que en otros países, como Francia y Suecia, la prescripción de fármacos es prácticamente nula. Ubieto considera que las pastillas son una solución o guía de actuación que tiene un ‘efecto sedante’ de la angustia, tanto para los profesionales, como para niños y padres, aunque cuando no ofrece los resultados esperados surge un sentimiento de culpabilidad.

La teoría que conecta la carrera espacial y el TDAH

En FEAADAH explican que su aparición está vinculada a una producción insuficiente de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina, sustancias químicas necesarias para una correcta comunicación entre las neuronas. Asimismo, este déficit genera problemas en los circuitos reguladores de varias zonas del cerebro: el córtex prefrontal –ayuda a ejecutar o planificar una acción (desde su inicio hasta su conclusión), corrige errores y evita las distracciones, cuando se está llevando a cabo dicha acción–, el cuerpo calloso –conecta ambos hemisferios y coordina sus funciones– y los ganglios basales –coordina o filtra la información para controlar los impulsos–. También incluyen factores biológicos (genéticos, prenatales y perinatales) y psicosociales.

No obstante, Ubieto lo describe como “una etiqueta diagnóstica que encubre malestares muy diversos, algunos relacionados con la agitación propia –y no patológica– de la infancia y la adolescencia, mientras que otros reactivos a situaciones del ambiente (abusos sexuales, duelos migratorios o familiares, violencia…) y en último lugar, debidos a dificultades psicológicas o problemas médicos”.

El psicoanalista relaciona el ‘invento’ de esta etiqueta y el aumento de los casos con el fracaso de los EE.UU. en la carrera espacial durante la Guerra Fría: “Ante el avance del Sputnik –primer satélite artificial de la historia lanzado por la Unión Soviética en 1957– los americanos concluyeron que sus alumnos no atendían ni se concentraban lo suficiente. Lo que antes tenía otros nombres –disfunción cerebral mínima– pasó a llamarse TDAH. Asimismo, el éxito de este “falso nombre” lo atribuye a los beneficios obtenidos por la industria farmacéutica. Por su parte, la FEAADAH cataloga la versión de que este trastorno es un invento de la psiquiatría norteamericana para vender medicación como mito, entre otros muchos.

Entre los años 2000 y 2012 el número de casos diagnosticados en España se ha multiplicado por treinta, con más de 250.000 menores tomando psicoestimulantes”

Además, Ubieto indica que en la propia Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes (GPCTDAH) del Ministerio de Sanidad hay numerosos desacuerdos respecto al diagnóstico y tratamiento: “Existe controversia sobre los criterios que se deben emplear para su diagnóstico, que suele utilizar escalas cuestionarios (Conners) con un alto grado de subjetividad. Muchas veces la diferencia entre un niño movido o un niño con dificultades psicológicas depende del grado de tolerancia de los adultos que lo rodean”.

Tanto en la FEAADAH como en el portal tdahytu.es, advierten que no todo lo que parece es TDAH, pues muchos niños pueden presentar características similares a las que indican dentro de la hiperactividad, la falta de atención y la impulsividad. Si se cumplen una serie de síntomas, pasadas unas pruebas evaluadas por un especialista, se determinará si el niño sufre o no el trastorno.

Los efectos secundarios de los fármacos

Por lo general, el tratamiento suele ser multimodal, es decir, se combina una serie de medicamentos prescritos por un especialista con una terapia psicológica conductual y psicoeducacional. Para Ubieto estos psicoestimulantes (metilfenidato) mejoran a corto plazo la atención y focalización del alumno en sus tareas, aunque considera que causarían este mismo efecto en cualquiera que tomase anfetaminas.

Explica que a medio y largo plazo estos efectos de mejora desaparecen, como ya comprobó el estudio más conocido (MTA), tras un seguimiento longitudinal de años de aquellos niños que tomaban por un tiempo estos estimulantes, al mismo tiempo que descubrió que experimentaban una perdida de peso y crecimiento. “No es por casualidad que se inventaran como sustancias adelgazantes, además de que también implican riesgos cardiovasculares y arteriales. Pero quizás el efecto secundario más nocivo es la ‘desresponsabilización’, al considerar que todo lo que el paciente haga es cosa de su bioquímica cerebral y no por su propia responsabilidad”, concluye.

Estos psicoestimulantes (metilfenidato) mejoran a corto plazo la atención y focalización del alumno en sus tareas, aunque considera que causarían este mismo efecto en cualquiera que tomase anfetaminas”

JOSÉ RAMÓN UBIETO

Psicoanalista, profesor de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) y autor de Niñ@s hiper (2018)

Como alternativa asegura que la terapia primero debe centrarse en la educación, destacando la escuela como lugar de detección del problema para buscar estrategias de cambio, y cuando esto no sea posible pensar en otras intervenciones, sin descartar la medicación cuando esté justificada. Ubieto afirma que la Agencia de Calidad Sanitaria de Catalunya en un informe de 2017, en sus prácticas evaluadoras y partiendo de los datos oficiales, constata que hay un sobrediagnóstico y que la medicación es la respuesta más frecuente y la primera opción.

Según el experto, esto contradice todas las recomendaciones de las guías oficiales de práctica clínica que apuestan por un tratamiento multimodal, que incluye otros abordajes –educativo, familiar, psicológico–, además del farmacológico al que nunca sitúan como el primer recurso. Premisa con la que coincide el estudio de 2015Medicalización de la infancia en el campo del TDAH –del Instituto de Educación de la University College London y la División de Psicología Educativa e Infantil de la Sociedad Británica de Psicología–, donde constatan que la medicación se considera el tratamiento predominante, a pesar de que las guías NICE recomienden antes la implementación de intervenciones psicológicas.

Para finalizar, Ubieta considera que esta ‘epidemia’, que está alcanzando también a los adultos –un estudio holandés situó su prevalencia alrededor del 3% en la tercera edad–, “exonera al sujeto de su responsabilidad, le otorga un sentido más tranquilizador a aspectos de su cotidianidad (presentes, pasados y futuros), pues está en la línea actual neurocentrista de reducir nuestra condición de sujetos al cerebro, como si él lo explicase todo”.

*Fuente: http://www.lavanguardia.com/vivo/20180403/442119490962/es-tdah-una-epidemia.html

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“Aprendí a esquivar las balas antes de aprender a leer”: Edna Chávez habla en la Marcha por Nuestras Vidas sobre la violencia armada en las comunidades marginadas de EE.UU.

Por: democracynow.org. Edna Chávez. 01/04/2018

Discurso de Edna Chávez en la “Marcha por nuestras vidas” sobre la violencia armada en las comunidades marginadas de EE.UU.
Más de un millón de estudiantes, padres, docentes y activistas contra la violencia salieron a las calles el sábado para la “Marcha por nuestras vidas” en todo el mundo. El histórico día de acción fue organizado por los estudiantes sobrevivientes de la masacre del Día de San Valentín en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, ubicada en Parkland, Florida, donde murieron 17 personas: 14 estudiantes y tres profesores. En Washington DC, jóvenes de todas partes de Estados Unidos, desde Parkland hasta Chicago, subieron al escenario para denunciar el poder de la Asociación Nacional del Rifle y la epidemia de violencia armada que asuela Estados Unidos. Una de las personas que habló fue Edna Chávez, estudiante de 17 años de edad del sur de Los Ángeles.

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

EDNA LIZBETH CHÁVEZ: Hola, buenas tardes. Mi nombre es Edna Lizbeth Chávez, y soy de South Los Angeles, California. ¡El sur de Los Angeles! Tengo 17 años y este es mi último año en la Escuela Secundaria de Artes Manuales y formo parte de una organización llamada Community Coalition, donde soy una líder juvenil en el grupo Empoderamiento de la juventud del sur de Los Ángeles. En la Community Coalition ayudamos a estudiantes de secundaria a desarrollar sus habilidades de liderazgo para impulsar justicia educativa en nuestras comunidades. Por eso me he involucré, para tener impacto en las políticas y asegurarme de que nuestras voces sean escuchadas.

Soy una líder juvenil. Una sobreviviente. He vivido al sur de Los Angeles toda mi vida y he perdido a muchos seres queridos por la violencia armada. Es algo normal, normal hasta el punto de que aprendí a esquivar las balas antes de aprender a leer. Mi hermano estaba en la escuela secundaria cuando murió. Fue un día como cualquier otro, con el sol cayendo en el sur de Los Angeles. Escuchas estallidos, pensando que son fuegos artificiales. Pero no lo fueron. Ves que la melanina en la piel de tu hermano se vuelve gris. Ricardo era su nombre. ¿Pueden decirlo conmigo?

MULTITUD : ¡Ricardo! ¡Ricardo! ¡Ricardo! ¡Ricardo! ¡Ricardo! ¡Ricardo! ¡Ricardo! ¡Ricardo! ¡Ricardo!

EDNA LIZBETH CHÁVEZ: Perdí más que a mi hermano ese día. Perdí a mi héroe. También perdí a mi madre, a mi hermana y a mi misma por el trauma y la ansiedad. Si la bala no me mató, esta ansiedad y este trauma lo harán. Llevo este trauma a donde sea que vaya. Lo llevo conmigo a la escuela, a las clases, caminando de vuelta a casa y visitando a mis seres queridos. Y no soy la única que ha sufrido estas experiencias. Durante décadas, mi comunidad del Sur de Los Angeles se ha acostumbrado a esta violencia. Es normal ver velas. Es normal ver carteles. Es normal ver globos. Es normal ver flores honrando las vidas de los jóvenes negros y de color que han perdido sus vidas por culpa de una bala.

¿Cómo podemos hacer frente a esto, cuando nuestro distrito escolar tiene su propio departamento de policía? En lugar de hacer que los estudiantes negros y de color se sientan seguros, continúan discriminándonos racialmente y criminalizándonos. En cambio, deberíamos tener un departamento especializado en justicia restaurativa. Tenemos que abordar las causas de raíz de los problemas que enfrentamos, y llegar a un acuerdo sobre cómo resolverlos.

Estoy aquí para honrar a los estudiantes de Florida que perdieron sus vidas y para apoyar a los estudiantes de Parkland. Estoy aquí hoy para honrar a Ricardo. Estoy aquí hoy para honrar a Stephon Clark. ¡Estoy aquí hoy para alentar a mi comunidad del Sur de Los Angeles! Ya basta. Pregunta: ¿Cuántos niños más tienen que morir para que este problema sea finalmente solucionado?

Políticos, escuchen. ¡Armar a los maestros no funcionará! ¡Poner más seguridad en nuestras escuelas no funciona! ¡Las políticas de tolerancia cero no funcionan! Nos hacen sentir como criminales. Deberíamos sentirnos fortalecidos y apoyados en nuestras escuelas. En lugar de financiar estas políticas, financien programas de tutoría, recursos de salud mental, pasantías remuneradas y oportunidades de trabajo. Mi hermano, como muchos otros, se habría beneficiado de esto. Hagámoslo realidad. Es importante trabajar con las personas afectadas por estos problemas, las personas que ustedes representan. Necesitamos enfocarnos en cambiar las condiciones que fomentan la violencia y el trauma. Y es así como transformaremos a nuestras comunidades y elevaremos nuestras voces. Esto no nos ha detenido, ni debe hacerlo. Solo nos ha empoderado.

Mi nombre es Edna Lizbeth Chávez. Recuerden mi nombre. Recuerden estas caras. Recuérdennos y recuerden que estamos generando cambios. La lucha sigue. Gracias y bendiciones.

*Fuente: https://www.democracynow.org/es/2018/3/27/aprendi_a_esquivar_las_balas_antes

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EEUU: Teachers in Oklahoma and Kentucky Walk Out: ‘It Really Is a Wildfire’

Por: nytimes.com/ Dana Goldstein/04-04-2018

Thousands of teachers in Oklahoma and Kentucky walked off the job Monday morning, shutting down school districts as they protested cuts in pay, benefits and school funding in a movement that has spread rapidly since igniting in West Virginia this year.

In Oklahoma City, protesting teachers ringed the Capitol, chanting, “No funding, no future!” Katrina Ruff, a local teacher, carried a sign that read, “Thanks to West Virginia.”

“They gave us the guts to stand up for ourselves,” she said.

The walkouts and rallies in Republican-dominated states, mainly organized by ordinary teachers on Facebook, have caught lawmakers and sometimes the teachers’ own labor unions flat-footed. And they are occurring in states and districts with important midterm races in November, suggesting that thousands of teachers, with their pent-up rage over years of pay freezes and budget cuts, are set to become a powerful political force this fall.

The next red state to join the protest movement could be Arizona, where there is an open Senate seat and where thousands of teachers gathered in Phoenix last week to demand a 20 percent pay raise and more funding for schools.

The growing fervor suggests that labor activism has taken on a new, grass-roots form.

“Our unions have been weakened so much that a lot of teachers don’t have faith” in them, said Noah Karvelis, an elementary school music teacher in Tolleson, Ariz., outside Phoenix, and leader of the movement calling itself #RedforEd, after the red T-shirts protesting teachers are wearing across the country

“Teachers for a long time have had a martyr mentality,” Mr. Karvelis said. “This is new.”

The wave of protest is cresting as the Supreme Court prepares a decision inJanus v. Afscme, a major case in which the court is expected to make it harder for public sector unions to require workers to pay membership fees. But the recent walkouts suggest that labor activism may not need highly funded unions to be effective. Unlike in strongholds for labor, like New York or California, teachers’ unions in West Virginia, Oklahoma, Kentucky and Arizona are barred by law from compelling workers to pay dues. Yet that has not stopped protesters from making tough demands of lawmakers.

Striking West Virginia teachers declared victory last month after winning a 5 percent raise, but Oklahoma educators are holding out for more.

Last week, the Legislature in Oklahoma City voted to provide teachers with an average raise of $6,000 per year, or roughly a 16 percent raise, depending on experience. Gov. Mary Fallin, a Republican, signed the package into law.

Teachers said it was not enough. They have asked for a $10,000 raise, as well as additional funding for schools and raises for support staff like bus drivers and custodians.

About 200 of the state’s 500 school districts shut down on Monday as teachers walked out, defying calls from some parents and administrators for them to be grateful for what they had already received from the state.

To pay for the raise, politicians from both parties agreed to increase production taxes on oil and gas, the state’s most prized industry, and institute new taxes on tobacco and motor fuel. It was the first new revenue bill to become law in Oklahoma in 28 years, bucking decades of tax-cut orthodoxy.

In Kentucky, teachers earn an average salary of $52,000, according to the National Center for Education Statistics, compared with $45,000 in Oklahoma. But teachers there, thousands of whom are picketing the Capitol during their spring break, are protesting a pension reform bill that abruptly passed the State House and Senate last week. If Gov. Matt Bevin signs it into law, it will phase out defined-benefit pensions for teachers and replace them with hybrid retirement plans that combine features of a traditional pension with features of the 401(k) accounts used in the private sector. Teachers in the state are not eligible for Social Security benefits.

Andrew Beaver, 32, a middle school math teacher in Louisville, said he was open to changes in teacher retirement programs, such as potentially asking teachers to work to an older age before drawing down benefits; currently, some Kentucky teachers are eligible for retirement around age 50. But he said he and his colleagues, many of whom have called in sick to protest the bill, were angry about not having a seat at the negotiation table with Mr. Bevin, a Republican, and the Republican majority in the Legislature.

“What I’m seeing in Louisville is teachers are a lot more politically engaged than they were in 2015 or 2016,” he said. “It really is a wildfire.”

In Arizona, where the average teacher salary is $47,000, teachers are agitating for more generous pay and more money for schools after watching the state slash funds to public education for years.

“We’re going to continue to escalate our actions,” Mr. Karvelis said. “Whether that ultimately ends in a strike? That’s certainly a possibility. We just want to win.”

Oklahoma educators are holding out for more than the $6,000 per year raise that was signed by the Legislature last week. CreditAlex Flynn for The New York Times

Mr. Karvelis, 23, said teachers would not walk out of class unless they were able to win support from parents and community members across the state, including in rural areas. But he said the movement would be influential regardless of whether it shuts down schools.

“We’re going to have a lot of teachers at the ballot box who I don’t think would normally go in a midterm year,” he said. “If I were a legislator right now, I’d be honestly sweating bullets.”

With Republican legislators and governors bearing the brunt of the protesters’ fury, the Democratic Party is trying to capitalize on the moment. The Democratic National Committee plans to register voters at teacher rallies, and hopes to harness the movement’s populism.

The teacher walkouts are “a real rejection of the Republican agenda that doesn’t favor working-class people,” said Sabrina Singh, the committee’s deputy communications director. “Republicans aren’t on the side of teachers. The Democrats are.”

That type of rhetoric is a sea change from the Obama years, when many Democrats angered teachers by talking less about core issues of schools funding than about expanding the number of charter schools, or using student test scores to evaluate teachers and remove ineffective ones from the classroom.

“School reformers kind of overshot the mark, and we’re now in a pendulum swing where teachers increasingly look like good guys,” said Frederick Hess, director of education policy studies at the American Enterprise Institute, a conservative-leaning think tank.

Republicans, too, he said, should consider pitching themselves as teacher-friendly candidates, perhaps by tying teacher pay raises to efforts to expand school choice through private school vouchers or charter schools.

Lily Eskelsen García, president of the National Education Association, the nation’s largest teachers’ union, called the movement an “education spring.”

“This is the civics lesson of our time,” she said. “The politicians on both sides of the aisle are rubbing the sleep out of their eyes.”

*Fuente: https://www.nytimes.com/2018/04/02/us/teacher-strikes-oklahoma-kentucky.html

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EEUU: What’s Christian higher education worth? How about $60 billion a year

EEUU/ April 3, 2018/BY JOSEPH JONES/Source: http://www.fresnobee.com

The Council for Christian Colleges and Universities (CCCU) last Monday issued a ground-breaking economic study of its 142 members in the United States, which includes Fresno Pacific University.

These institutions broaden the educational options for students by creating environments where students can freely integrate their Christian faith into their education. Many schools, like FPU, do not require their students to be Christians, but do encourage the integration of faith and knowledge in preparation for service to society and their communities.

The report highlights the economic value of these institutions throughout the country, and particularly addresses the 16 colleges/universities in California. FPU is the only university of this nature in the Valley, providing educational options for traditional, non-traditional and graduate students. The university has the highest degree-completion rate in the Valley and is a Hispanic-serving institution.

The CCCU study released Monday shows that its members have a national economic impact of $60 billion each year. That’s $166 million per day. This study mirrors a similar study of private colleges and universities in California by the Association of Independent California Colleges and Universities.

These 79 colleges and universities, including FPU, employ 88,800 Californians and provide a $26 billion-plus economic contribution to the state. They produce 22 percent of the bachelor’s degrees, 52 percent of the master’s degrees and 54 percent of the doctoral degrees in California.

Here are a few key findings about the Christian schools in the CCCU study:

 ▪  For every $1 in federal grant money a student receives, Christian institutions provide $5 in aid to that student through grants and scholarships.

 ▪  The student loan default rate for graduates (6.3 percent) is nearly half the national average (11.5 percent).

▪  Although tax exempt, they generate $9.7 billion in federal tax revenue each year.

▪  For every $1 in federal grant money a student receives, the schools generate more than $20 in federal tax revenue.

 ▪  One in three students are first-generation college students.

 ▪  50 percent come from families that make less than $50,000 a year.

 ▪  While approximately one in four college students across the country volunteer, more than one in three of our students participate in community service, contributing about 5.4 million hours a year.

Fresno Pacific University in comparison to other Christian and independent colleges reveals:

 ▪  49 percent of FPU students are the first in their families to attend college or university, rather than one in three, and these students graduate at the same rate as our students in general.

 ▪  56 percent come from families who earn $40,000 or less annually, rather than 50 percent of students coming from families who earn less than $50,000.

 ▪  student default rate is 4.4 percent, below the CCCU average of 6.3 percent.

 ▪  All our traditional undergraduate students perform community service.

 ▪  44 percent of our students identify themselves as Latino or Latina. They also graduate at the same rate as our students in general.

In all, the 16 CCCU institutions in California spend $1.8 billion annually on operations and capital investments, enroll over 60,000 students, employ more than 10,000 people, support more than 45,000 other jobs, attract more than $500 million in ancillary student spending and generate $370 million in state tax revenues.

Their more than 220,000 alumni earning an extra $2.8 billion a year due to the education they received. Nationwide, CCCU schools educate 445,000 students, employ 72,000 faculty and staff and serve 3.5 million alumni around the world.

The return on investment in institutions like Fresno Pacific is not just realized in dollars and cents. Our success is defined by the ways in which we produce effective graduates.

Our spiritual and ethical commitment to the Valley is only a reflection of our commitment to Christ. We have adopted the mantra to “Engage the Cultures and Serve the Cities in the Valley.” We are privileged to join with others to serve in the economic well-being of our region and this state. We look forward to partnering with others who are also committed.

Source:

http://www.fresnobee.com/opinion/readers-opinion/article207082359.html

 

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How do we improve the region’s health? Education and opportunity

By: DR. RANDY WYKOFF

“If you could only do one thing to improve health in the region, what would you do?” That is a question I have been asked regularly since my family and I moved to the Tri-Cities area a dozen years ago.

When I was first asked this question, my answer was simple and straight-forward. I knew that the major factors impacting our health are our behaviors — smoking, poor diet, lack of physical activity and, increasingly, substance abuse. My advice in those early years was that we needed to change our behaviors, especially as they relate to smoking.

Smoking is the leading preventable cause of death in the United States, and Tennessee has one of the highest smoking rates in the nation. Smoking rates in Central Appalachia, including Northeast Tennessee and Southwest Virginia, are much higher than the country as a whole. The cost to the region—in health care, lost productivity and, most importantly, in the incredible devastation of families and communities—is hard to fathom.

Over the years, I realized my initial answer was short-sighted. While smoking, and other unhealthy behaviors, are clearly the major contributors to early disease and death in our country and our region, there are factors that lead people to smoke, to be less active and even factors that lead to substance abuse.

We know people with lower levels of education and less economic opportunities are more likely to smoke, less likely to eat healthy diets and more likely to engage in less physical activity. With that in mind, a few years ago, I changed my answer to suggest the most important thing we could do to improve health in the region is improve educational achievement and enhance economic opportunity.

These two factors, of course, go hand-in-hand.

To get a better job, people often need more education. It takes a robust tax base — which results from a strong economy — to support the types of programs schools need to help students succeed. We know that when they occur together — more educational achievement AND more economic opportunities — people’s health and well-being improve. Importantly, we know communities with greater educational achievement and higher income typically have lower smoking rates, lower obesity rates and more physical activity. They are, in short, healthier.

So many of the challenges facing our region persist from one generation to another. A child’s educational achievement often reflects the parents’ level of education. A child born into a poor family is very likely to remain poor for his or her entire life. Parental smoking is one of the factors that predicts a young adult’s decision to start smoking — and the list goes on-and-on.

The inter-generational cycles of poor health, poverty and lack of education are pervasive and well-documented. With this fact in mind, I have come to believe the most important thing we can do to improve health in the region is launch a concerted regional effort to disrupt the inter-generational cycles that limit the lifetime opportunities of so many children in our region.

With the merging of our region’s health systems, and the desire by both states to assure this merger has a long-lasting impact on the health status of the region, we have a remarkable opportunity to truly impact health in the region.

If we pool all of our regional efforts, and combine them with additional support from the states, the federal government as well as from regional and national foundations, and then apply a laser-like focus on disrupting the inter-generational cycles that significantly damage the children of our region, we have a unique and unprecedented opportunity to dramatically impact the health of this region.

This will require more focus on these issues than is currently anticipated. It will require the many community-service organizations in our region to work together on a small number of high impact priorities and it will require regional businesses to work together toward the common goal of giving every child in this region a better chance at a healthy and productive life.

If all of us work together to assure that, from the time a woman becomes pregnant to the time her child is ready to enter school, both of them have the knowledge, skills and opportunities to live the healthiest, most productive and most rewarding life possible, then we all benefit as our region becomes healthier, richer and more productive.

Source:

http://www.johnsoncitypress.com/Column/2018/04/01/No-1-thing-to-improve-the-region-s-health-Better-education.html

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Nuevos nombramientos en la dirección de la UNESCO

UNESCO/03 de abril de 2018

La Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, anunció hoy el nombramiento de cuatro nuevos miembros en el equipo de dirección de la Organización.

Se trata de:

  • Xing Qu (China, 61 años), desempeñará el cargo de Director General Adjunto. Ex presidente del Instituto de Estudios Internacionales en el ministerio de Relaciones Exteriores de China (2009-2014), desde 2014 era Embajador de China en Bélgica.
  • Stefania Giannini (Italia, 57 años), ocupará el puesto de Subdirectora General de Educación. Ex ministra italiana de Educación, Universidades e Investigación (2014-2016), desde octubre de 2017 se desempeñaba como asesora del Comisario Europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas.
  • Ernesto Renato Ottone Ramírez (Chile, 45 años) es el nuevo Subdirector General de Cultura. Ex ministro presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2015) y posteriormente ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, desde 2016 desempeñaba además la función de presidente del Consejo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).
  • Moez Chakchouk (Túnez, 42 años), ha sido nombrado Subdirector General de Comunicación e Información. Ex comisario de la Comisión de la Gobernanza de Internet (2014-2016) y presidente director general de la Agencia Tunecina sobre el Internet (2011-2015), desde 2015 era Presidente Director General del Servicio de Correos de Túnez.

Todos ellos asumirán sus cargos respectivos en el curso de las próximas semanas.

Se unen al equipo directivo de la Organización, del que ya forman parte Flavia Schlegel (Suiza), Subdirectora General de Ciencias Exactas y Naturales, Vladimir Ryabinin (Federación de Rusia), Subdirector General y Secretario Ejecutivo de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental, Nada Al-Nashif (Jordania), Subdirectora General de Ciencias Sociales y Humanas y Firmin Édouard Matoko (Congo), Subdirector General del Departamento África.

Al anunciar estos nombramientos, la Directora General declaró: “La llegada de estas cuatro personalidades a la dirección de la UNESCO se inscribe de lleno en la dinámica que quiero infundir a nuestra Organización. La calidad de sus trayectorias profesionales y su diversidad representan una verdadera riqueza para la UNESCO y atestiguan nuestra ambición de construir la paz desde una encrucijada de culturas”.

Por último, la Directora General agradeció muy calurosamente al Director General Adjunto saliente, Getachew Engida, por su compromiso al servicio de la UNESCO así como el trabajo realizado por los precedentes subdirectores generales.

Fuente de la Noticia:

https://es.unesco.org/news/nuevos-nombramientos-direccion-unesco

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