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Principales hallazgos de la investigación educativa en el eje de equidad

Para que toda la población reciba una educación de calidad, como lo establece el cuarto objetivo de la Agenda para el Desarrollo Sostenible es importante identificar si hay grupos sociales que, de manera sistemática, tienen dificultades para ejercer su derecho a la educación.

En el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) un grupo de investigadores realizamos una revisión de cuáles han sido los principales hallazgos de la investigación educativa sobre este tema, esto lo llevamos a cabo a petición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y corresponde además con uno de los principales objetivos de la Universidad Iberoamericana que es promover la justicia social, y con otros dos objetivos de gran importancia para el INIDE: realizar investigación con incidencia social y promover la equidad educativa. En este espacio comparto lo que encontramos en dicho trabajo.

En México los mayores problemas para el acceso y la permanencia en el sistema educativo, y los bajos niveles de Iogro, los presentan cuatro grupos: la población que vive en condiciones de pobreza, las personas que viven en lugares con altos niveles de marginación, la población indígena y las niñas y niños que pertenecen a familias de jornaleros agrícolas migrantes. Sobre estos grupos, nuestra interpretación de lo que encontramos se resume en lo siguiente: Las desigualdades educativas se originan en tres grandes ámbitos: a) Condiciones del contexto socioeconómico y territorial; b) Características de la oferta educativa (o la ausencia de ésta) y c) Factores que se relacionan con las peculiaridades que presenta la demanda. A continuación, detallo cada uno de esos elementos.

Con respecto al contexto, las oportunidades educativas de las personas se ven afectadas por las inequidades sociales y económicas que existen en los lugares donde operan los sistemas educativos.  Factores como la pobreza, la marginación o el nivel general de desarrollo social y económico de las poblaciones, municipios y entidades federativas, afectan las oportunidades educativas de sus habitantes.

En especial hay dos factores contextuales importantes: las características de los territorios y las condiciones socioeconómicas de las familias.  El hecho de radicar en zonas rurales o en lugares donde prevalecen condiciones de marginación social se relaciona con la poca cantidad y la mala calidad de los servicios educativos a los que la población tiene acceso. Esto afecta a toda la población, con independencia de su nivel de ingreso. Si, por ejemplo, en una zona rural no hay escuelas de nivel medio superior, esto afecta de forma negativa las oportunidades de educación de todos, incluso de los que tienen ingresos más altos.

Por otra parte, el pertenecer a hogares pobres, limita las oportunidades de acceder a la educación de los estudiantes que viven en las condiciones más precarias. De forma inversa, incluso cuando habitan en territorios con una amplia disponibilidad de escuelas, los estudiantes pobres no tienen acceso a las mismas, por la necesidad de trabajar o por la imposibilidad de cubrir los costos de transporte, alimentación, uniformes, libros y materiales escolares que implica asistir a la escuela.

En relación al tema de la oferta, aunque el contexto puede influir en el logro educativo, no determina por completo los resultados de la educación, como lo muestra la existencia de escuelas que atienden a alumnos de bajo nivel socioeconómico que logran que sus estudiantes obtengan resultados académicos satisfactorios. Por tanto, hay factores escolares que pueden originar, reproducir o disminuir condiciones de desigualdad. Los principales elementos  son: a) Las inversiones  que destina  el Estado al financiamiento de la educación, la cual debe ser  proporcional a la ampliación de la matrícula; b) La formación docente debe ser  adecuada y a los maestros se les debe preparar para que puedan adaptarse a  los contextos en los cuales tendrán que laborar; c) La existencia de modelos  pedagógicos apropiados y pertinentes a las circunstancias sociales, culturales y  medioambientales en las que están insertas las escuelas; d) El diseño de currículos a  partir de las necesidades de los sectores desfavorecidos; la existencia y  distribución apropiada de materiales pedagógicos y escolares; e) Las condiciones de  la infraestructura escolar acorde al entorno; f) La gestión escolar y el apoyo directivo  y de supervisión que genere apoyos pedagógicos, más que control y vigilancia; g) La  existencia de apoyos colectivos, de pares y externos al trabajo docente; h) El que las  escuelas promuevan la participación activa de padres de familia y miembros de las  localidades o barrios en aspectos centrales de la gestión escolar y en el desarrollo  educativo de los estudiantes, entre otros aspectos.

Buena parte de los estudios consultados señalan que los recursos educativos asignados a los sectores más pobres han sido de menor calidad que los destinados a la educación de los grupos socioeconómicamente más favorecidos, lo cual no contribuye a disminuir las desigualdades educativas si no, por el contrario, fortalece la reproducción de la desigualdad educativa y hace que se profundicen las brechas existentes.

En relación a las características de la demanda, es importante considerar el perfil de los estudiantes, sus necesidades, sus perspectivas y realidades con respecto a la educación, así como cuestiones de género y etnicidad.

Existe una discrepancia entre el “alumno real” y la imagen del “alumno ideal” que las instituciones y autoridades educativas esperan encontrar en las escuelas, por lo que se requiere reducir dicha brecha. En ese sentido uno de los principales retos del sistema educativo es adaptarse a las condiciones reales de vida de los alumnos que atiende. En especial se debe considerar el hecho de que la mayoría de estudiantes que asisten a la educación pública provienen de hogares pobres y sus necesidades y condiciones son por completo diferentes a las de alumnos que pertenecen a familias de clase media.

Con excepción de las niñas y niños migrantes, un rasgo que caracteriza a las poblaciones más vulnerables es que prácticamente todos los niños en edad de cursar la primaria asisten a la escuela y luego las tasas de asistencia escolar se reducen conforme se incrementa la edad. Esta es una tendencia que se presenta en toda la población, como se expone en el diagnóstico del que parte el Programa Sectorial de Educación, de acuerdo con el cual, en 2010:

La cobertura neta llega a 87.3 por ciento a los cinco años de edad, cuando termina la educación preescolar; aumenta y se mantiene ligeramente superior al 96 por ciento durante los seis años de educación primaria; en la secundaria disminuye año con año para situarse en 87 por ciento a los 14 años de edad, cuando finaliza dicho ciclo. A los 15 años, cuando los jóvenes tendrían que estar iniciando la educación media superior, la cobertura disminuye a 79 por ciento. Tres años más tarde, a los 18 años de edad, cuando se esperaría que los jóvenes hubieran concluido dicho nivel, menos de la mitad de población continúa estudiando. (SEP, 2013:29).

En el caso de las niñas, niños y adolescentes que viven en poblaciones rurales, que pertenecen a comunidades indígenas, a hogares en condiciones de pobreza o que residen en localidades marginales, se observa este mismo patrón, sólo que con tasas de asistencia más bajas en secundaria y educación media superior. Por ello, cuando esos grupos se comparan con el resto de la población, se observa que sus tasas de asistencia en la edad de cursar el preescolar (de 3 a 5 años) y en la edad de asistir a la primaria (de 6 a 12 años) son similares a los que presenta la población en general. Sin embargo, las brechas se incrementan con la edad, por lo que las diferencias más amplias se observan en la educación media superior.

Las niñas y niños hijos de jornaleros agrícolas migrantes presentan un patrón totalmente distinto al descrito. En ese caso las investigaciones coinciden en que la tasa de asistencia en la edad de asistir a la primaria es de entre 14 y 17%. La asistencia irregular a la escuela, originada en la incorporación al trabajo infantil y en los constantes traslados de las familias migrantes, imposibilita que las niñas y niños concluyan la primaria y eso impide que continúen estudiando la secundaria y el nivel medio superior. En el caso de los migrantes, no sólo existen brechas con respecto a la población en general si no, incluso, en relación a lo que ocurre con otros grupos vulnerables. De todos los grupos analizados, este es el único donde se puede afirmar que existe una exclusión generalizada del derecho a la educación; casi la totalidad de las niñas y niños migrantes no concluyen la educación básica obligatoria, un ejemplo de ello es que sólo un 4% logra cursar el sexto grado de educación primaria.

Las causas del abandono escolar son diversas, porque es un problema que se origina en factores económicos, educativos y familiares. No obstante, en el caso de los grupos vulnerables, juegan un papel muy importante las condiciones de pobreza en las que viven las familias de los alumnos. Los jóvenes pobres deben incorporarse al trabajo para contribuir al ingreso familiar y las escuelas no se adaptan a las condiciones en que viven y trabajan los estudiantes; lo cual no es un problema marginal pues se estima que el 53.8% de las niñas y niños menores de 17 años vive en condiciones de pobreza. Ese problema es particularmente dramático en el caso de las niñas y niños migrantes, quienes se incorporan de manera generalizada al trabajo desde muy temprana edad, lo cual es el principal factor que explica por qué tantos alumnos potenciales están fuera de la escuela.

Como ya se mencionó, con excepción de los migrantes, las niñas y niños de 6 a 12 años que forman parte de grupos vulnerables presentan tasas de asistencia escolar casi idénticas a las del resto de la población, por lo cual, en el caso de los niños en edad de cursar la primaria, no se presentan diferencias en cuanto a  cobertura. Sin embargo, las investigaciones consultadas coinciden en que existen importantes diferencias en cuanto al aprovechamiento escolar. De  acuerdo a los resultados de pruebas estandarizadas nacionales (Excale y Planea) e internacionales (PISA), los alumnos que residen en localidades rurales obtienen  menores calificaciones que los que viven en ciudades y los estudiantes de  escuelas indígenas tienen un desempeño menor a los que asisten a escuelas no  indígenas, los estudiantes que viven en localidades con altos niveles de  marginación tienen peores niveles de logro que los que viven en comunidades de  baja marginación y los estudiantes de hogares pobres un menor desempeño que  los que provienen de familias no pobres. En el caso de las niñas y niños migrantes no se tienen datos sobre su desempeño, pero debido a la escasa asistencia escolar y a que no llegan a concluir la educación básica, se puede inferir que su nivel de logro debe ser aún mucho menor al de los grupos mencionados.

Las causas del bajo nivel de logro educativo que presentan los alumnos que provienen de grupos vulnerables son complejas, pues en el aprovechamiento influyen factores escolares, el nivel educativo de los padres, el capital cultural de las familias y las condiciones socioeconómicas de los hogares, entre otros aspectos. Sin embargo, la única forma en que la escuela puede de alguna forma revertir o contrarrestar el “efecto cuna” es mediante la asignación de mayor cantidad y calidad de insumos materiales y de maestros y directivos mejor preparados, tal como lo autoriza la Ley General de Educación en el caso de poblaciones con rezago educativo. Sin embargo, como ya lo expuse, las investigaciones consultadas coinciden en señalar que a la educación de los grupos vulnerables se asignan menos recursos e insumos de menor calidad. A las escuelas que los atienden se envía a los maestros, directores y supervisores con menor nivel de preparación, a docentes “castigados” o con poca experiencia y no existe un sistema de incentivos para atraer y retener en las escuelas que atienden a niños pobres, indígenas o migrantes a los maestros mejor formados y más experimentados.

Por los motivos anteriores, la investigación educativa en México aporta elementos para establecer que, en el caso de los grupos más afectados por la inequidad educativa, no se está cumpliendo con el principio de igualdad de trato y menos aún con el mandato de discriminación positiva previsto en la legislación vigente.

Referencias

ONU (Organización de las Naciones Unidas). Objetivos de desarrollo sostenible. 17 objetivos para transformar nuestro mundo. http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/education/ Consultada el 24 de agosto de 2017

SEP, Secretaría de Educación Pública. Programa Sectorial de Educación 2013-2018. México, D.F.: SEP, 2013.

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Why universities must defend democracy

By: Henry Giroux

The march in Charlottesville, Va., earlier this summer by white supremacists, neo-Nazis and other right-wing extremists illuminated the growing danger of authoritarian movements both in the United States and across the globe.

It’s signalling a danger that mimics the increasingly forgotten horrors of the 1930s.

Neo-Nazis in the United States, and possibly those worldwide, appear especially emboldened because they’ve found a comfortable, if not supportive, place at the highest levels of the U.S. government.

President Donald Trump’s administration has included white supremacist sympathizers like Steve Bannon, Jeff Sessions and Stephen Miller. All three embrace elements of the nefarious racist ideology that was on full display in Charlottesville.

Trump’s refusal to denounce their Nazi slogans and violence in strong political and ethical terms has suggested his own complicity with such movements.

It should surprise no one that David Duke, a former imperial wizard of the Ku Klux Klan, told the media in the midst of the violence in Charlottesville that white supremacists were “going to fulfil the promises of Donald Trump … to take our country back.”

‘God bless him’

Nor should it surprise anyone that Trump’s silence delighted the far right.

The Daily Stormer, a white supremacist website, even had this to say: “No condemnation at all. When asked to condemn, he just walked out of the room. Really, really good. God bless him.”

It appears that the presence of Nazi and Confederate flags celebrating a horrendous history of millions lost to the Holocaust and slavery, of lynchings and church bombings, and the assassinations of Black civil rights leaders like Medgar Evans and Martin Luther King, Jr., did little to move Trump.

Charlottesville has resurrected elements of a past that resulted in some of the worst crimes in human history. The ideology, values and institutions of a liberal democracy are once again under assault by those who don’t believe in equality, justice and democracy.

All of these alarming developments raise serious questions about the role of higher education in a democracy.

What role, if not responsibility, do universities have in the face of a new wave of authoritarianism?

What purpose should education serve when rigorous knowledge is replaced by opinions, the truth is labelled “fake news” by the president of the United States and his devotees, unbridled self-interest replaces the social good and language operates in the service of fear, violence and a culture of cruelty?

Universities must hold up democratic ideals

Surely, institutions of higher education cannot limit their role to training at a time when democracy is under assault around the world.

Colleges and universities must define themselves anew as a public good, a protective space for the promotion of democratic ideals, of the social imagination, civic values and a critically engaged citizenship.

Renowned education professor Jon Nixon argues that education must be developed as “a protected space within which to think against the grain of received opinion: a space to question and challenge, to imagine the world from different standpoints and perspectives, to reflect upon ourselves in relation to others and, in so doing, to understand what it means to assume responsibility.”

Given the ongoing attack on civic literacy, truth, historical memory and justice, surely it’s all the more imperative for colleges and universities to teach students to do more than master work-based skills.

Instead, we must educate them to become intelligent, compassionate, critically engaged adults fully aware of the fact that without informed citizens, there is no democracy.

There’s much more at stake here than protecting and opening the boundaries of free speech. There is the more crucial necessity to deepen and expand the formative cultures and public spheres that make democracy possible.

Educators cannot forget that the struggle over democracy is about much more than the struggle over economic resources and power. It’s also about language, agency, desire, identity and imagining a future without injustice.

Return to authoritarianism not far-fetched

As the historian Timothy Snyder has observed, it’s crucial to remember that the success of authoritarian regimes in Germany and other places succeeded, in part, because they were not stopped in the early stages of their development.

The events in Charlottesville provide a glimpse of authoritarianism on the rise and shine a spotlight upon the forces that are trying usher in a new and dangerous era, both in the United States and worldwide.

While it may seem far-fetched to assume American-style totalitarianism will soon become the norm in the United States, a return to authoritarianism is clearly no longer the stuff of fantasy or hysterical paranoia.

That’s especially since its core elements of hatred, exclusion, racism and white supremacy have been incorporated into both the highest echelons of political power and throughout the mainstream right-wing media, especially Fox News and Breitbart.

The authoritarian drama unfolding in the United States includes the use of state force against immigrants, right-wing populist violence against mosques and synagogues and attacks on Muslims, young Blacks and others who do not fit into the vile script of white nationalism.

Charlottesville was just part of a larger trend of domestic terrorism and homegrown fascism that is on the upswing in the United States.

Trump’s administration, after all, has announced it will no longer “investigate white nationalists, who have been responsible for a large share of violent hate crimes in the Unites States.”

U.S. President Donald Trump speaks to the media in the lobby of the Trump Tower in New York in the days following the white supremacist violence in Charlottesville, Va. (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais)

Trump has also lifted restrictions imposed by the Obama administration in order to provide local police departments with military surplus equipment such as armed vehicles, bullet-proof vests and grenade launchers.

These actions accelerate Trump’s law-and-order agenda, escalate racial tensions in cities that are often treated like combat zones and reinforce a warrior mentality among police officers.

Equally telling is Trump’s presidential pardon of Joe Arpaio, the notorious white supremacist and disgraced former sheriff of Maricopa County, Arizona. Not only did Arpaio engage in racial profiling, despite being ordered by the court to desist, he also had a notorious reputation for abusing prisoners in his Tent City, which he once called “a concentration camp.”

A nod to domestic terrorism

There is more at work here than Trump’s endorsement of white nationalism; he’s also sending a clear message of support for a culture of violence that both legitimizes and gives meaning to acts of domestic terrorism.

What’s more, there’s a clear contempt for the rule of law. And there’s also an endorsement not just for racist ideology, but for institutional racism and consequently the primacy of the race-based incarceration state.

In his various comments, tweets and policies, Trump has made clear that he does not see himself as the leader of the country, but as the head of a right-wing movement fuelled by rage, isolation, social atomization and communal disintegration, galvanized by a culture of fear and bigotry. He preys upon a populist hatred of democracy.

At the moment we’re seeing a looming collapse of civic culture.

A healthy democracy always struggles to preserve its ideals, values and practices. When taken for granted, justice dies, social responsibility becomes a burden and the seeds of authoritarianism flourish.

We may be in the midst of dark times, but resistance is no longer an option but a necessity.

And educators have a particular responsibility to address this growing assault on democracy. Any other option is an act of complicity, and a negation of what it means for education to matter in a democratic society.

Source:

https://theconversation.com/why-universities-must-defend-democracy-83481

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EEUU: BIA Conference Launches Inland Regional Dialogue on Education

EEUU/ September 12, 2017/Source: http://www.sfgate.com

Representatives of the Baldy View Chapter join forces with San Bernardino County superintendent of schools to identify opportunities for collaboration and economic prosperity.

Recognizing that quality education is the cornerstone of any thriving community, the Building Industry Association of Southern California, Baldy View Chapter (BIA) this week continued its regional dialogue with representatives of local school districts and institutions of higher learning, government and industry to discuss opportunities for collaboration to help raise the overall quality of life in the Inland Empire.

The 2017 Education Summit, co-hosted by the San Bernardino County Superintendent of Schools, featured a day of prominent speakers addressing everything from the impact of home ownership on education to building new career pathways for students.

 “Countless studies draw a clear association between homeownership, education and quality of life in a community,” BIA Baldy View President Ali Sahabi of Optimum Group LLC, said in his opening remarks at the conference. “We are all here today to identify ways we can work together to provide better opportunities for students facing graduation in the next 5 to 10 years.”

The summit, held Thursday at Chaffey College/Chino Community Center in Chino, featured BIA Baldy View Chapter Chief Executive Officer, Carlos Rodriguez; San Bernardino County Superintendent of Schools, Ted Alejandre; Chaffey College District President, D. Henry Shannon, Ph.D.; San Bernardino County Supervisor, Robert Lovingood; Fontana Mayor, Aquanetta Warren; San Bernardino County Economic Development Agency Deputy Executive Officer, Reg Javier; FBI Special Agent in Cyber Security and Education, Bryan Willett; and several other speakers representing educational, professional and social organizations and programs.

“This summit creates a meaningful countywide dialogue to fuel collective impact initiatives that will improve academic achievement and economic prosperity for the region,” Rodriguez said. “Clearly, our future will be determined by the educational opportunities afforded to our emerging workforce. Construction is a critical component of that emerging workforce.»

BIA is pleased to announce that in 2017 Upland Unified School District and Chaffey Joint High School District will start first-year students on a career pathway into the homebuilding industry through BITA (Building Industry Technology Academy). BITA is a four-year high school construction trades training program aimed at producing skilled professionals who will be qualified and confident to enter the workforce.

ABOUT BIA BALDY VIEW CHAPTER
The mission of the Building Industry Association of Southern California, Baldy View Chapter is to promote, advocate for and grow the homebuilding industry through member representation and community education at the local level. In addition, the Baldy View Chapter maintains a presence and influence on industry-related issues at regional, state and national levels. Visit http://www.BIAbuild.com.

For the original version on PRWeb visit: http://www.prweb.com/releases/2017/09/prweb14679243.htm

Source:

http://www.sfgate.com/business/press-releases/article/BIA-Conference-Launches-Inland-Regional-Dialogue-12185001.php

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The Wisdom Of The New York Times Magazine’s Special Issue On Race And Education

By: John Thompson

All sides of our education civil war need to see our internal battles within the context of the travesties recounted in this amazing special magazine issue.

Which was the more tragic fact reported in the New York Times Magazine’s special issue on “the persistent legacy of racism in American education”? Is it worse, as Alice Yin reports, that “81.7 percent of black students in New York City attend segregated schools (less than 10 percent white),” or should we be more appalled by the increase in segregated Southern schools?

Largely because of geography, by 1972, Southern schools were the most integrated in the nation. In 1988, 43.5 percent of black students enrolled in majority-white Southern schools. By 2011, “enrollment of black students in majority-white Southern schools declined to 23.2 percent.”

What are the reasons for the rise of resegregation?

Nikole Hannah-Jones’ “The Resegregation of Jefferson County” makes the case that the “fight for civil rights over so many decades” reveals “the way that racism does not so much go away but adapts to the times.” The decades of Southern resistance to Brown v. Topeka was obscene. But now, why would the 88 percent white town of Gardendale, Alabama fight so hard to reject its black students, which are 25 percent of the school population?

Hannah-Jones, as well as Mosi Secret’s report on segregation, can only be explained in terms of racism. However, the Times Magazine’s Mark Binelli makes us ask whether today’s resegregation is also driven by the unrestrained efforts to maximize profits on the backs of children, or whether it’s also due to the ideology of school choice.

Binelli “writes about Michigan’s gamble on charter schools — and how its children lost.” Many true believers in charters blame that state’s failure on the deregulated nature of for-profit choice schools pushed by U.S. Secretary of Education Betsy DeVos. And Binelli gives evidence that the profit motive increased inequality and damaged the entire state’s education system. He also provides evidence that the competition-driven culture, that isn’t limited to for-profit schools, undermined public education. Binelli writes:

In little more than a decade, Michigan has gone from being a fairly average state in elementary reading and math achievement to the bottom 10 states. It’s a devastating fall. Indeed, new national assessment data suggest Michigan is witnessing systemic decline across the K-12 spectrum. White, black, brown, higher-income, low-income — it doesn’t matter who they are or where they live.

And that brings us to more subtle questions about why segregation persists. As Binelli reports, “Charters continue to be sold in Michigan as a means of unwinding the inequality of a public-school system.” The same continues to apply to charters across the nation. Some argue that most charters are not-for-profit, even claiming that their draining off of money and the easier-to-educate students hasn’t damaged neighborhood schools. They tend to remain silent about an even more worrisome issue ― the resulting test-driven, competitive school cultures that are imposed disproportionately on poor children of color.

The dubious education values articulated by Kathy Tassier, a charter’s curriculum specialist, has spread to other high-poverty schools. The Tassier acknowledged disappointing outcomes but “pointed to selective testing gains.” Binelli explains how she suggested that:

The students had been motivated to “really take ownership for that growth” after learning of another local charter’s slated closure. Tassier meant the remark as a compliment. But inadvertently or not, she’d applied the language of market capitalism, of increasing productivity via brutal Darwinist competition, to a group of K-7 students. They could have been assembly-line workers being warned that the factory would close if the Chinese kept eating their lunch.

If the special issue on racism and it’s legacies’ continued role in undermining public education isn’t depressing enough, it also reports on the Trump administration’s cruel attack on “Dreamers.” Even so, some corporate school reformers hope to stay their course, even though it means cooperating with DeVos and Trump.

Most reformers who I know despise Trumpism and face a conundrum similar to the one that has worried me since the election. I had underestimated the persistence of racism, and now I must admit my mistake and ask whether I should view education policy differently. I wonder how many reformers are willing to face the facts about test-driven, competition-driven reform, and rethink their ideology.

When reading Hannah-Jones’ previous work on school segregation, I painlessly adjusted my policy priorities, incorporating her lessons about integration and accepting the need to invest political capital in that controversial approach. I was much, much slower in altering my wider worldview, and acknowledging how pervasive racism remains.

Some reformers have explicitly repudiated alliances with Trump and DeVos, but I fear that few of them will look into a deeper, darker issue. When the profit motive and extreme competitive values are unleashed on children, the resulting damage could be as persistent as other legacies.

Regardless, all sides of our education civil war need to see our internal battles within the context of the travesties recounted in this amazing special magazine issue.

Source:

http://www.huffingtonpost.com/entry/the-wisdom-of-the-ny-times-magazines-special-issue_us_59b423c9e4b0bef3378ce0b0

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México: Mantienen para este lunes suspensión de clases en Oaxaca y Chiapas tras sismo

México/11 septiembre 2017/Fuente: El Sol de Cuernavaca

La Secretaría de Educación Pública así como el Instituto Estatal de Educación pública de Oaxaca coincidieron en mantener la suspensión de clases en los estados de Oaxaca y Chiapas tras un dictámen de seguridad por los daños ocasionados por el sismo del pasado jueves.

El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer realizó recorridos por los diferentes planteles en el estado de Chiapas para verificar los daños ocasionados por el sismo del pasado jueves, de 8.2 grados Richter, posteriormente informó que se mantendrás suspendidas las clases tras la evaluaciones realizadas.


El Gobierno de Oaxaca, a través del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), informó que este lunes 11 de septiembre se mantendrá la suspensión de clases en las escuelas –públicas y privadas- de todos los niveles educativos en la entidad.

Lo anterior, como medida responsable para mantener la observación y monitoreo de la infraestructura educativa de la entidad, ante la continuación de réplicas del sismo de 8.2 grados Richter que impactó a la entidad el jueves pasado.

Las autoridades estatales recomiendan seguir únicamente las recomendaciones oficiales generadas por las Instituciones del Estado Mexicano, así como evitar difundir información sin fuente formal que pueda confundir a la población afectada por los fenómenos naturales.

Dolor y devastación persiste en la región del Istmo

Dolor y devastación causado por el sismo de 8.2 grados con epicentro en Chiapas, se siente entre la comunidad del Istmo, este derivado a las graves afectaciones en estructura y la aguda escasez de agua y alimentos, ya que la ayuda gubernamental es insuficiente para atender a cada uno de los afectados, quienes además de quedarse sin casa, viven en las calles para cuidar lo poco que les ha quedado.

Van ya 48 horas del sismo, los días pasan y junto con ellos el recuento de los daños mismos que crecen, esto unido a los más de 600 réplicas que se han sentido en la región, han afectado miles de viviendas, sin contar edificios comerciales, que se traduce en 800 mil habitantes en desgracia.

A esta comunidad llegaron los apoyos por parte del Ejército Mexicano, la Policía Federal, Estatal y cuerpos de socorro y voluntarios, quienes comenzaron a retirar escombros, donde se vislumbra con más claridad la magnitud de la tragedia.

Ante la mirada de los propios habitantes se ven las avenidas, calles y callejones de Juchitán, cientos de casas que se vinieron abajo.

Entre los escombros escapa el olor a muerte, por el hedor de los cuerpos de quienes fallecieron aplastados y sus restos aún permanecen atrapados.

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Afuera, cuidando lo que quedó de su propiedad o sentados bajo una sombra, los damnificados están en espera de apoyo de los gobiernos, pues la gente se queda sin comida y agua.

Los habitantes del Istmo se encuentran desesperados y claman “Necesitamos agua y comida, es lo que urge”, “¡Mire, mire!, cómo quedó mi casa”, “Nadie se ha aparecido por aquí por lo menos a decirnos una palabra de aliento”, “¿Quién está llevando la lista donde se anota uno por las casas caídas?”, “El gobierno nada más se acuerda de nosotros cuando hay elecciones”, reclaman los damnificados.

Estamos después de dos días del sismo, y la preocupación de la gente es la escasez del agua, y la comida, ya que las despensas entregadas por el gobierno no atenúan las necesidades.

La escasez se origina por el cierre de las tiendas departamentales y almacenes debido a los daños, además de la falta de energía eléctrica y el temor a saqueos.

Ante esto, la población se ha volcado a los alrededores de lo que fue el Mercado Municipal 5 de Septiembre, donde se han instalado los comerciantes, para adquirir los tradicionales productos de este pueblo zapoteco, como: totopo, camarón, queso, tamales y elotes.

Las tortillerías son los únicos establecimientos que abren sus puertas aunque las filas son kilométricas.

“Por lo menos ya podemos comer totopo o tortilla con queso”, ataja una mujer vestida de nahua y huipil.

Sin embargo, la insuficiencia de agua constituye la mayor contrariedad porque un buen número de damnificados no puede pagar un garrafón de agua de 18 litros ya que las empresas embotelladoras locales incrementaron el precio; antes del terremoto se vendía en 24 pesos y ahora, hasta en 50.

Decenas de edificios están a punto de colapsar.

Fuente: https://www.elsoldecuernavaca.com.mx/sociales/mantienen-para-este-lunes-suspension-de-clases-en-oaxaca-tras-sismo-2

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Estados Unidos: colapso universitario

Por: Beethoven Herrera Valencia

La educación superior estadounidense está caracterizada por un limitado o nulo aprendizaje en una vasta proporción de estudiantes.

La notable ventaja de Estados Unidos en el patentamiento de inventos y el reconocido prestigio de sus posgrados, contrasta con las falencias de sus pregrados. Es creciente el número de estudiantes universitarios que no logran graduarse, pues menos del 40 por ciento de quienes cursaron cuatro años no obtienen el título.

Además, la generación de la posguerra está saliendo del mercado laboral, las nuevas generaciones son menos educadas. Un estudio reciente encontró que los incrementos en los salarios en las universidades están concentrados en los investigadores y en algunos departamentos académicos.

Solo un tercio de los profesores universitarios son permanentes y existe el riesgo de que su vinculación se acorte para reducir costos, pero sin docentes con mejor calificación y más dedicación es imposible mejorar la educación.

Otro estudio realizado por Paul Courant, de la Universidad de Michigan, y Sarah Turner, de la Universidad de Virginia, concluyó que “dentro de los departamentos donde los profesores reciben pagos más elevados enseñan a menos estudiantes de pregrado y regentan menos cursos que sus colegas de menos salarios”. Los autores concluyen que los salarios en las Universidades “son determinados principalmente por los resultados de investigación y la reputación asociada con dichos resultados” (The Washington Post, junio 19 del 2017).

Hay una creciente separación entre los docentes que enseñan y aquellos que orientan investigaciones, y la mayor parte de los que ejercen mayor enseñanza trabajan a tiempo parcial, y entre los profesores que no están en carrera docente, la mitad laboran a tiempo parcial.

En su estudio ‘Campus confidencial: cómo la universidad trabaja o no para profesores padres y estudiantes’, el profesor Jacques Berlinerblau, de la Universidad de Georgetown, sostiene que los maestros de tiempo completo son más efectivos en el aula de clase y como tutores para estudiantes, y concluye que “las universidades más prestigiosas destinan a los profesores más calificados para trabajar en los pregrados”.

El estudio ‘Academically Adrift’ (2011) encontró que un tercio de estudiantes de pregrado no avanzan en escritura, razonamiento complejo o razonamiento crítico, y sus autores –Richard Arum y Josipa Roksa– concluyeron que esto se explica por falta de rigor; su encuesta demostró que los alumnos gastan 12 horas por semana estudiando, gran parte en grupos, y muchos no toman cursos que les exijan leer más de 40 páginas por semana, o escribir más de 20 páginas por semestre.

Los autores sostienen que “la educación superior estadounidense está caracterizada por un limitado o nulo aprendizaje en una vasta proporción de estudiantes”, y concluyen que muchos jóvenes “cursan la universidad sin un claro objetivo”.

Por el creciente costo de las matrículas, padres y estudiantes se concentran en la preparación para el trabajo y la pronta graduación, pero la investigación es larga y costosa.

Fuente noticia: http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/estados-unidos-colapso-universitario-509570

Fuente imagen: http://1.bp.blogspot.com/-bEDLiFN0iDw/VEA5cDRshcI/AAAAAAAAB9U/xLxOyVjfSFU/s1600/20140929_134209.jpg

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Educación sexual: Nuevo estudio revela los “misterios” del orgasmo femenino

Por: El Ciudadano

Un estudio realizado en EE.UU. analizó orgasmos femeninos y preferencias sexuales de un grupo de 1.055 mujeres de entre 18 y 94 años, para ver si podían desmitificar la idea de que los orgasmos femeninos son complicados, y de paso animar a las participantes a que comunicasen efectivamente lo que les hace llegar a un orgasmo. Estos fueron los resultados.

Suele hablarse del orgasmo femenino como un gran misterio e incluso como motivo de desconcierto para muchos hombres y mujeres. Pero después de romper  viejos mitos, tabúes y puritanismos, al parecer no es tan complicado como se cree.

Un nuevo estudio, realizado por expertos en salud sexual de la Universidad de Indiana, EE.UU, analizó orgasmos femeninos y preferencias sexuales de un grupo de 1.055 mujeres en Estados Unidos, de entre 18 y 94 años, para ver si podrían desmitificar la idea de que los orgasmos femeninos son complicados, y de paso animar a las participantes a que comunicasen efectivamente lo que les hace llegar a un orgasmo.

El estudio sugiere que el orgasmo femenino no es realmente un puzzle difícil de resolver. Esto no quiere decir que las mujeres no tengan sus preferencias particulares. Como ocurre con todos los placeres, como la comida o la música, todos tenemos diferentes formas de disfrutar las cosas buenas de la vida.

Según el estudio, sólo 1 de cada 5 mujeres dijo que la relación sexual por sí sola era suficiente para el orgasmo. Más del 36% señaló que la estimulación del clítoris era necesaria para el orgasmo durante las relaciones sexuales, y un 36% dijo que la estimulación del clítoris no era necesaria durante el sexo, pero hacía que el orgasmo fuera mucho mejor. Un número considerable de mujeres, casi 1 de cada 10, afirmó que no alcanzaba el clímax durante las relaciones sexuales.

El estudio incluso investigó las diferentes maneras en que a las mujeres les gusta ser tocadas por otra persona. Aunque ciertamente había preferencias diferentes, la inmensamayoría de las mujeres gozaba de una ligera a media presión de contacto, mientras casi el 16% dijo que todas las presiones se sentían bien, y el 10% señaló que le gustaba la presión más firme. Alrededor de dos tercios de las mujeres disfrutaron tocarse en un movimiento hacia arriba y hacia abajo, el 50% en movimientos circulares y el 30% indicó preferencia por el movimiento lateral.

Los autores del estudio explican que la verdadera importancia de investigar estos detalles es “recalcar el valor de la comunicación con el compañero por el placer y la satisfacción sexual”. El único requisito concreto para divertirse en el dormitorio es la capacidad de comunicarse, tocarse y no rehuir de lo que es bueno y placentero para cada persona.

Los investigadores esperan que su estudio ayude a romper las fronteras y los tabúes del placer, facilitando a mujeres y hombres la comunicación sobre sexo. También sugieren que el desarrollo de un “vocabulario más específico para discutir y calificar sus preferencias, podría permitirles explorar mejor y transmitir a la pareja lo que les parece bien”.

 Fuente: http://www.elciudadano.cl/ciencia-tecnologia/educacion-sexual-nuevo-estudio-revela-los-misterios-del-orgasmo-femenino/09/01/
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