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Ecuador asegura conectividad a internet para facilitar educación virtual en pandemia

América del sur/Ecuador/Diciembre 2020/http://spanish.peopledaily.com.cn/

El Gobierno de Ecuador lanzó hoy martes el programa «Canasta Digital», a través del cual se garantiza la conectividad a internet en todo el país con la instalación de 6.900 zonas wifi y la entrega de tabletas electrónicas para facilitar la educación virtual durante la pandemia del nuevo coronavirus.

El ministro de Telecomunicaciones, Andrés Michelena, presentó el programa en un acto oficial en el que participó el presidente Lenín Moreno.

«El futuro apunta a ser virtual, habrá que acostumbrarse a esa realidad, y la única forma es tener instrumentos digitales», dijo el mandatario, tras destacar la necesidad de cerrar la brecha digital en Ecuador con un acceso equitativo a la tecnología.

«Es importante que nosotros tengamos equidad digital (…) más aún los pobres, porque sabemos que la brecha que se abre, por las condiciones socioeconómicas y por la brecha científica, puede ser inmensa», apuntó.

Como parte del programa «Canasta Digital», Moreno entregó simbólicamente dos tabletas de un total de 100.000 que el Ministerio de Telecomunicaciones entregará en una primera fase a estudiantes del sistema educativo público para facilitar la teleeducación durante la pandemia.

Por la emergencia sanitaria, Ecuador mantiene suspendidas las clases presenciales en todos sus niveles, y debido a la nueva normalidad se realizan de manera virtual a través de plataformas digitales.

La situación generó dificultades en el aprendizaje, sobre todo en los sectores más pobres del país, debido a la carencia de internet y de dispositivos para acceder a la educación virtual.

En esa línea, Moreno resaltó que «es enorme el esfuerzo que ha hecho el Ministerio de Telecomunicaciones y el Gobierno para poder equiparar oportunidades» con la entrega de tabletas y la instalación de zonas wifi.

El ministro Michelena detalló a su vez que 2.756 puntos wifi se instalarán en parques y plazas públicas, 2.535 en escuelas y 523 en edificios públicos, entre otros espacios.

Además, se implementará la «Van Móvil de Internet», vehículos que recorrerán las 24 provincias del país para llegar con servicio de internet donde no existe conectividad.

«Estos vehículos se han adaptado para tener varios usos, como educación y trámites digitales», apuntó.

De igual manera, indicó que durante este mes se distribuirán 100.000 tabletas a estudiantes de tercer año de bachillerato junto con 50.000 chips, cada uno con 5 GB (gigabytes) de datos móviles gratis.

Ecuador registró 988 nuevos casos de contagio del nuevo coronavirus (COVID-19) en las últimas 24 horas, con lo que la cifra total se elevó a 193.673 desde el inicio de la pandemia, el pasado 29 de febrero, según el reporte diario del Ministerio de Salud.

Además, la nación andina, sumó 9.052 fallecidos confirmados por el virus y 169.804 pacientes recuperados de la enfermedad en nueve meses de pandemia.

Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2020/1202/c31617-9794743.html

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Ecuador: La Democracia en América

La Democracia en América

Ecuador, lunes,  23 de Noviembre, 2020

Juan J. Paz y Miño Cepeda

En 1831 el francés Alexis de Tocqueville (1805-1859), junto con Gustave de Beaumont, fue enviado a los Estados Unidos de América, para informarse sobre el sistema penitenciario, que despertaba enorme interés. Tras nueve meses de recorrer el país, Tocqueville escribió Del sistema penitenciario de los Estados Unidos y de su aplicación en Francia (1832), que mereció el Premio Montyón, de la Academia Francesa; pero luego publicó el primer tomo de una voluminosa obra titulada La Democracia en América (1835), cuyo segundo tomo apareció cinco años más tarde (https://bit.ly/3kSn6Gj).

El éxito de La Democracia en América fue inmediato, además de haber sido premiado con 8.000 francos por la Academia Francesa. Se transformó en un “best seller” entre políticos y estudiosos, porque descubrió, para el mundo europeo de la época, un régimen republicano y presidencialista, con un tipo de “democracia” inédita. De hecho, Tocqueville inicia la obra señalando: “De las novedades que durante mi estancia en los Estados Unidos atrajeron mi atención, ninguna sobresale tanto entre mis recuerdos como la igualdad de clase, común á todos los ciudadanos. Descubrí allí sin trabajo la influencia provechosa que ejerce este hecho primordial en la sociedad. Él da al espíritu del pueblo una determinada dirección y cierto curso á las leyes; á los gobiernos máximas nuevas en que inspirarse, y particulares hábitos á los gobernados”.

La obra de Tocqueville ha pasado hasta el siglo XXI como un clásico de las ciencias sociales para la comprensión de las relaciones entre Estado y sociedad civil, sobre el valor de las libertades y la democracia, sobre el sentido de la “igualdad de clases” a la que alude su autor. Hay centenares de estudios sobre el tema. Esquematizando en algo las ideas, Tocqueville se refiere al tipo de “democracia” que encontró no solo en la institucionalidad y las leyes, sino, ante todo, en la “asociatividad” de los ciudadanos, para crear comunidades de base igualitarias, que garantizan su “libertad”. Desde luego, son conceptos con sentido propio del autor, porque Tocqueville encuentra, al mismo tiempo, sus límites en el dominio de las elites o en la existencia de la esclavitud. Pero advierte la tendencia a la “democratización” general, que la interpreta posible y deseable también para Europa: “Una gran revolución democrática se realiza entre nosotros”.

Si Tocqueville habría visitado la América Latina naciente de aquellos tiempos, sin duda habría tenido que escribir sobre la ausencia de toda democracia y el estrangulamiento de las libertades, a consecuencia del despegue de regímenes con dominación oligárquica y exclusión social. En 1831 gobernaba en Ecuador el general Juan José Flores, vinculado al conservadorismo de los hacendados serranos. Pero actuaba también un político de enorme formación intelectual: el millonario guayaquileño Vicente Rocafuerte (1783-1847), quien sería presidente del país entre 1835-1839. Por haber estudiado en Europa y haber vivido varios años en los EEUU, forjó una conciencia más adelantada que el común de sus connacionales, de modo que fue el primer mandatario ecuatoriano en preocuparse por el fortalecimiento del Estado y de la institucionalidad, la construcción de caminos y otras obras públicas (único presidente en la historia que puso su propio dinero para financiar algunas obras), el desarrollo de la educación, la implantación del laicismo (no lo logró), el crecimiento económico y la sujeción de los intereses privados al interés nacional, debiendo emplear una férrea autoridad para imponer la ley. Por cierto, Rocafuerte también escribió un folleto titulado “Ensayo sobre el nuevo sistema de cárceles” (1830), en el que destacó el sistema penitenciario estadounidense, que admiraba tanto como a ese país.

A casi dos siglos de aquella época, la democracia en los EEUU sin duda cuenta con otro tipo de estudios, tanto como la que se ha cultivado en América Latina y, desde luego, en Ecuador. La igualdad ya no es el rasgo característico de la gran nación otrora admirada en Europa y en el propio continente. La obra Capitalismo Progresista (2020), de Joseph E. Stiglitz resulta demoledora, pues verifica que el crecimiento del PIB del país no acompañó necesariamente al mejoramiento social y que se alteró desde 1980: la economía se ralentizó, el nivel de vida decayó, la desigualdad se volvió creciente, incluyendo las desigualdades de raza, condición étnica, género y oportunidades, la desigualdad en sanidad y, desde luego, en riqueza, pues el 1% de la cima dispone de más del 40% de la riqueza total del país.

El panorama en América Latina es aún más desalentador, según todos los estudios sobre el tema realizados por CEPAL, FMI, BM o PNUD. En Ecuador, si bien la tendencia hacia una mayor equidad se estancó desde 2014, ha recuperado el camino de la concentración acelerada de la riqueza desde 2017, con la reimplantación del modelo empresarial de desarrollo, y se agravó radicalmente desde 2020 bajo la pandemia del coronavirus, que privilegió supuestas políticas de “empleo”, pero a costa de los derechos laborales. Las condiciones de vida y de trabajo en el país se deterioraron como nunca antes, conforme puede seguirse en los distintos estudios que realiza la Unidad de Análisis y Estudios de Coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central del Ecuador (https://bit.ly/2UMM8Md), así como en los diversos informes internacionales de las mismas entidades antes citadas. Y a la economía acompañó el descalabro inevitable de la democracia.

Stiglitz comprobó que el ritmo de las desigualdades en los EEUU es fruto de la confianza desmedida en los supuestos del mercado libre. Cuestiona severamente la conducción presidencial de Donald Trump, demostrando los niveles aún mayores de concentración de la riqueza a los que se llegó durante este gobierno. Pero lo mismo que dice Stiglitz es posible encontrar en América Latina, región en la cual las ideas del “neoliberalismo” se ajustaron bien a los intereses y visiones de empresarios conservadores, atrasados y rentistas, que son responsables, junto a los gobiernos que los han representado, del derrumbe de las condiciones de vida y de trabajo en la mayoría de países.

A pesar de los datos económicos y sociales, la democracia en los EEUU sigue considerándose como un patrimonio histórico. Este rasgo, que es una especie de herencia ideológica de la valoración que realizara Tocqueville, se advierte de inmediato en A Promised Land (hay traducción al español), el reciente libro de Barack Obama, presidente de los EEUU entre 2009 y 2017. Se trata del primer tomo de sus memorias (1.129 páginas), que resulta importante para entender la historia inmediata de la potencia americana, escrito como un relato enganchador para quien lo sigue. Allí se inserta la idea de que la democracia, la libertad y la igualdad constituyen la esencia del sistema norteamericano. En ese marco, la “era Trump”, como lo ha destacado el mismo Obama en diversas entrevistas a propósito de su libro (por ejemplo, la que publicó “El País”: https://bit.ly/3ft3Ga5), evidentemente ha representado una especie de “ruptura” con la tradición histórica. Y ha resultado inédita su intemperante posición en torno a los resultados electorales, pues Trump proclamó, como si lo hubiera aprendido de algún otro político latinoamericano, que se había producido un escandaloso “fraude” en su contra.

Lo insólito es que el gran fraude, según Rudy Guliani (ex alcalde de New York y abogado de campaña de Trump) y Sydney Powell (otra abogada), habría sido orquestado desde Cuba, con máquinas de Venezuela y Hugo Chávez de por medio (https://bit.ly/35PTGEj). Esto demuestra no solo que América Latina tiene particular importancia estratégica para los EEUU, sino que la diplomacia Trump siempre ha estado muy clara que en la región resultan “enemigos” los gobiernos que no se alinean con sus políticas.

En América Latina, en cambio, el fantasma de Venezuela y de Cuba no llama la atención, porque lo han usado las derechas políticas y económicas cada vez que quieren evitar o paralizar caminos sociales que corten el poder que ha estado bajo su hegemonía. De modo que, aunque en los propios EEUU esa acusación suena ridícula y en el mundo ha provocado burlas, en nuestra región resulta convincente para quienes quieren defender un tipo de “democracia” puesta al servicio de las elites conservadoras.

Fuente de la Información: http://www.historiaypresente.com/la-democracia-en-america/

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Ecuador: Cabildo de Guayaquil evaluará resultado de proyecto educativo en la zona de Monte Sinaí

Cabildo de Guayaquil evaluará resultado de proyecto educativo en la zona de Monte Sinaí

El Municipio y Unicef evaluarán los resultados del proyecto Educando en el Camino de Monte Sinaí, con el fin de asegurar un avance y conocer las condiciones de donde parte este plan de apoyo educativo.

Educación en pandemia

Educando en el Camino, iniciativa de la alcaldesa Cynthia Viteri y la Dirección de la Mujer, se ejecuta mediante el Centro de Desarrollo y Autogestión y el Ministerio de Educación, y brinda tutorías con sesiones individuales y grupales de máximo seis niños.

La iniciativa fue instaurada por el cabildo de Guayaquil para suplir la falta de recursos técnicos y tecnológicos y combatir la deserción escolar en Monte Sinaí ante el confinamiento obligado por la pandemia del COVID-19.

“Con Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) y la organización Desarrollo y Autogestión en diciembre haremos un levantamiento de la línea base con una muestra de los niños y las niñas del proyecto, para saber cómo está su nivel de estudios y que cuando termine el programa se pueda hacer un comparativo de la entrada y salida, para evidenciar los resultados y el aporte del proyecto”, informó la directora municipal de la Mujer, Vivianne Almeida.

Mientras tanto, los 273 tutores de este programa, involucrados en la atención directa a 6.000 niños y niñas del sector de Monte Sinaí, el pasado lunes 23 de noviembre terminaron su capacitación en temas de protección infantil.

El trabajo contó con la coordinación de la Dirección de la Mujer, el Consejo Cantonal de Protección Integral de Derechos de Guayaquil (CCPID-G) y la Junta Cantonal de Protección Integral de Derechos.

“La capacitación a los tutores se ha venido dando desde hace varios días, bajo una articulación con el Consejo Cantonal de Protección Integral de Derechos, para que todos tengan herramientas sobre temas de derechos de la niñez, políticas de protección y sepan cómo deben actuar ante una situación de vulneración de derechos”, explicó Almeida.

Ella también indicó que se atendieron las medidas de bioseguridad para evitar los contagios de COVID-19, por lo que los maestros fueron capacitados por grupos.

Actualmente solo unos pocos tutores faltan de capacitarse y lo realizarán en una próxima entrega del curso.

En el desarrollo del proyecto, los niños recibieron kits escolares que incluían lápices de colores, tijeras, juegos geométricos y materiales que se utilizan en el trabajo educativo.

Fuente de la Información: https://www.eluniverso.com/guayaquil/2020/11/27/nota/8064340/cabildo-evaluara-proyecto-educativo-monte-sinai

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Federación de Estudiantes Universitarios exige destitución de la Ministra de Gobierno en Ecuador

La Federación de Estudiantes Universitarios de Ecuador (FEUE) exigió la destitución de la ministra de Gobierno, María Paula Romo, a quien responsabilizan de la represión contra el levantamiento popular ocurrida durante el mes de octubre del año 2019.

Los estudiantes universitarios recuerdan que aquellas movilizaciones se produjeron “contra la política neoliberal del Gobierno de Lenín Moreno que afecta a los bolsillos de los ecuatorianos y donde Romo se convirtió en la defensora número uno de la represión a las organizaciones sociales, durante el levantamiento indígena y popular al ser, en ese momento, la responsable de la seguridad interna del país a través de la Policía Nacional”.

En este sentido, a través de un comunicado, el gremio estudiantil denuncia que la Ministra conocía del uso de bombas lacrimógenas caducas, en la zona de las universidades “que fueron declaradas zonas de paz, de las tácticas utilizadas por la policía para disparar directo al cuerpo balas de salva, perdigones, bombas lacrimógenas al pueblo ecuatoriano que protestaba”.

El comunicado de la FEUE recuerda que “mientras a la educación superior se le ha reducido durante estos tres años, mas de 300 millones de dólares, afecta el funcionamiento, investigación y oferta  académica de las universidades y escuelas politécnicas, la ministra Romo ha insistido en reiteradas ocasiones que no se reduzca el presupuesto de las Fuerzas Armadas, bajo el argumento de que es vital mantener el orden público”, refiere una nota de prensa de Telesur.

Fuente: https://www.vtv.gob.ve/federacion-estudiantes-universitarios-destitucion-ministra-gobierno-ecuador/

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Ecuador: Violencia en la casa

La violencia intrafamiliar este 2020 ha encendido las alarmas en el contexto del coronavirus. Mas, esa pandemia oculta, que es la agresión en casa, trasciende en Ecuador al confinamiento que supuso el covid-19.

¿Pandemia oculta? Sí, histórica. Hay que revisar los registros del ECU 911. Del 1 de marzo al 31 octubre del 2020, en medio del covid, el sistema recibió 73 961 emergencias por violencia intrafamiliar. En igual período del 2019 se reportaron 83 112; hubo 71 383 en los mismos ocho meses del 2018; en promedio, 300 víctimas por día. ¡Escalofriante!

¿Emergencias? “Mujeres encerradas en clósets, escondidas bajo la cama llamaron pidiendo auxilio”, reseña Fundación Aldea. Este 25 de noviembre del 2020, el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer -para tomar acción contra la violencia de género- ha encontrado a Ecuador con 101 feminicidios (del 1 de enero al 16 de noviembre , Aldea), con 95 084 reportes de violencia intrafamiliar (enero – octubre, ECU 911)…

¿Feminicidios? Sí. La máxima expresión de la violencia machista. Crímenes perpetrados por hombres que se arrogan la perversa idea de “propiedad” sobre los cuerpos de las mujeres al punto de segar sus vidas. Muertes atroces en una sociedad que trata como “asuntos de pareja” o “problemas de casa” la recurrente vulneración de derechos.

¿Derechos? Sí. A la equidad de género; a que no se naturalice la subordinación al hombre: en el trabajo, educación, familia… En Ecuador hay un feminicidio cada 72 horas. En el 66,3% de casos los feminicidas eran las parejas o exparejas; en el 7,9%, padres o padrastros (Aldea, 2020). ¿Niñas víctimas? Sí, seis menores de 5 años muertas este año. 98 niños en la orfandad sin su madre. Señores, la Ley para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra la Mujer está escrita; es tiempo de que el Estado la desempolve del librero y que este año sí asigne recursos para cumplir lo que allí reza: diseñar una política pública con enfoque de género en educación, en salud, en seguridad, en inclusión, en trabajo… ¿Es tiempo? Sí, aún si ya no quedan ministros “feministas”.

Fuente: https://www.elcomercio.com/app_public.php/blogs/derechos-y-humanos/violencia-casa-feminicidio-ley-recursos.html

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Trabajadores hospitalarios exigen pago de salarios en Ecuador

América del Sur/Ecuador/27-11-2020/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

Alrededor de 600 trabajadores se encuentran afectados por los impagos de sus honorarios desde hace 8 meses.

Trabajadores de los servicios de limpieza de hospitales del sistema de salud pública de Ecuador se manifestaron este jueves para exigir al Gobierno el pago de sus sueldos atrasados.

«El problema fundamental es que el hospital no generó la obligación, pero ahora está en manos del Ministerio de Finanzas», expresó la presidenta de la Cámara de Economía Popular y Solidaria, Lucía Calderón.

Según Calderón, alrededor de 600 trabajadores se encuentran afectados por los impagos de sus honorarios desde hace 8 meses.

Por su parte, el Ministerio de Finanzas aclaró que solo atenderá los reclamos salariales una vez que se completen los trámites administrativos necesarios.

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/ecuador-trabajadores-hospitalarios-exigen-pago-salarios-20201126-0039.html

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Ecuador: Dependencia e industrialización

Dependencia e industrialización

Juan J. Paz y Miño Cepeda

Especial para Informe Fracto, México – https://bit.ly/2IrmsCD

La teoría de la dependencia, en la cual el sociólogo André Gunder Frank (1929-2005) fue la figura principal -aunque tuvo notables intelectuales que la cultivaron en toda Latinoamérica (entre otros: Theotonio Dos Santos, Ruy Muro Marini, Celso Furtado, Enzo Faletto, Fernando Henrique Cardoso)-, adquirió decisiva influencia en la región durante la década de 1970. Incluso en los ambientes de la izquierda académica de la época (el marxismo había ganado la hegemonía intelectual) se la tuvo como el complemento necesario a la teoría del imperialismo de V.I. Lenin. Pero quien la popularizó no fue un científico social, sino el reconocido periodista y literato uruguayo Eduardo Galeano (1940-2015), a través de su libro Las venas abiertas de América Latina (1971), de cuya interpretación el mismo autor se distanció años más tarde, admitiendo sus limitaciones sobre el tema cuando escribió la obra.

De acuerdo con los dependentistas, América Latina ingresó al mundo capitalista a partir de la conquista europea. Su economía no fue autónoma sino sujeta a la evolución de la economía de España y Portugal (las potencias colonizadoras más importantes). El proceso independentista aflojó esa dependencia, pero la región cayó bajo la dependencia de Inglaterra durante el siglo XIX. En el tránsito al siglo XX hubo un momento de autonomía, pero América Latina finalmente pasó a depender de los EEUU, primer gigante imperialista. En forma esquemática, las sucesivas dependencias consolidaron la relación metrópoli/satélites, bajo la cual ambos polos del mismo imán caminaron juntos en el proceso mundial de afirmación del capitalismo como sistema; pero mientras las metrópolis se “desarrollaron”, los satélites también lo hicieron, pero no en forma ascendente, sino en forma descendente: es decir, se “subdesarrollaron”. De modo que desarrollo y subdesarrollo son dos caras de la misma moneda. Y la única forma de romper la dependencia (condicionamiento estructural de la potencia externa a las economías internas latinoamericanas) era superar el capitalismo y caminar al socialismo.

Tan sugestiva teoría, tuvo un impacto formidable. Hubo investigadores que sostuvieron, con impecable rigurosidad, la existencia de “capitalismo” en América Latina desde la época colonial, como lo hizo Fernando Velasco (1949-1978), un joven economista ecuatoriano, brillante intelectual y político, en su tesis “Ecuador: subdesarrollo y dependencia” (1981), que años después se convirtió en un libro de amplio uso universitario. Pocos críticos, como otro ecuatoriano radicado en México y profesor de la UNAM, el sociólogo Agustín Cueva (1937-1992), desmontó y rechazó la famosa “teoría de la dependencia”.

En esencia, la concepción había sobrevalorado las relaciones internacionales y descuidado los procesos latinoamericanos internos. En realidad, al examinar los orígenes del subdesarrollo, sin duda la dependencia es un factor que no cabe descuidar, pero responde, ante todo, a la evolución propia de las economías de cada país.

Sistemas agrarios, rurales, basados en las haciendas, estancias, plantaciones y latifundios, se consolidaron desde el siglo XVIII y se prolongaron hasta bien entrado el siglo XX. Las incipientes “burguesías” comerciales y bancarias no alteraron las economías atrasadas, de servidumbre campesina e indígena y, sin duda, “pre-capitalistas”. Tampoco los primeros esfuerzos industriales, que destacaron a México, Brasil o Argentina al comenzar el siglo XX.

En Ecuador, solo el liberalismo radical, que acaudilló Eloy Alfaro, se preocupó, por primera vez, de la industrialización del país. En 1909 un Mensaje de ese presidente al Congreso abogaba por el “prudente proteccionismo” y la aprobación de una “Ley de Protección Industrial”, para seguir el ejemplo de los EEUU y de Inglaterra. El mismo año, el mandatario dictó un Decreto concediendo “el uso de ríos, cascadas y de todas las aguas que corren por cauces naturales, á los empresarios que implantaren cualquier establecimiento fabril en que se emplee fuerza hidráulica ó fuerza eléctrica”; además, exoneró de impuestos a todo recurso que facilite la industrialización. Adicionalmente, Alfaro se preocupó por fomentar la minería y la explotación del petróleo, que para la época empezaba a mover a las primeras compañías imperialistas.

Pero, si bien al comenzar el siglo XX nacieron algunas manufacturas, particularmente en la ciudad puerto de Guayaquil, el país siguió atrasado y rural. No fue la “dependencia” la que marcó ese “subdesarrollo” sino la vigencia del régimen oligárquico interno, bajo el cual no interesó el mercado nacional, sino las fáciles rentas derivadas de la superexplotación de la fuerza de trabajo, con peones y sembradores en la Costa y conciertos y huasipungueros en la Sierra. Los sueños de Alfaro tampoco se cumplieron porque el Estado no se transformó en promotor capitalista, ya que la iniciativa empresarial quedó solo en manos privadas, con lo cual la industrialización no llegó.

En 1925, la Revolución Juliana del Ecuador inauguró el largo camino de superación del régimen oligárquico y la construcción de una economía social, que privilegió la atención a los trabajadores y clases medias. Pero, apenas esbozó un principio de reforma agraria, que no se cumplió. Y dictó un Decreto que nuevamente buscó la industrialización del país, exonerando a los empresarios de todo impuesto fiscal o municipal, así como imponiendo aranceles a los productos extranjeros que podían competir con las industrias, a las que se liberó las importaciones. Tampoco Ecuador se industrializó, porque a las elites rectoras de la economía nacional no les interesó cambiar el régimen agrario y rural, de cuyo fácil rentismo gozaban.

Tuvo que llegar el “desarrollismo” de la década de 1960 para que Ecuador, como ocurrió con otros países latinoamericanos, se transformara y empezara, realmente, su modernización capitalista.

En un interesante libro de Alejandro Lipschutz (1883-1980) titulado Marx y Lenin en la América Latina y los problemas indigenistas (Premio Casa de las Américas, 1974), este célebre médico e investigador (nació en Letonia, pero vivió en Chile) demostró que la concentración de tierras en Chile, causante de las desigualdades visible al comenzar los sesenta, era peor que la que tuvo Rusia antes de la Revolución de octubre de 1917, con la cual se inició el socialismo en ese país. Si se guía por los datos del Ecuador de la Junta Nacional de Planificación de la época, se encontrará que la situación en este país era peor aún que la de Chile. De modo que el capitalismo seguía estrangulado por la situación existente en el campo.

Eso explica que, bajo el programa norteamericano “Alianza para el Progreso”, y los postulados de la CEPAL sobre industrialización sustitutiva de importaciones, el desarrollismo ecuatoriano, inaugurado por la Junta Militar (1963-1966), que de todos modos fue reaccionaria y pronorteamericana (aunque en el país la atrasada elite empresarial la tildó siempre de “comunista”), implantara la reforma agraria, promoviera la industria, protegiera a los empresarios e impulsara el definitivo despegue capitalista del Ecuador.

La historia latinoamericana y ecuatoriana demostró que por simple iniciativa privada, la industria no prosperó, sino que fue necesario el intervencionismo activo del Estado para que despegara. Ese proceso desarrollista duró hasta la década de 1970. Sin embargo, el neoliberalismo, despertado desde la década de 1980, alteró el progreso económico y social de América Latina, incluso afectando el crecimiento industrial, pues benefició a las economías especulativas del sector financiero y comercial.

Fuente de la Información: http://www.historiaypresente.com/dependencia-e-industrializacion/

 

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