América del sur/Brasil/21 Junio 2018/Fuente: Telesur Tv
Los educadores denunciaron retrasos salariales con el lema «sin salario, sin trabajo» en Minas Gerais.
Los trabajadores de la docencia adscrito al Sindicato Único de los Trabajadores en Educación de Minas Geraisprotestaron este lunes, debido al retraso del pago de sus salarios.
Fuentes locales reseñaron que el sindicato y la fuerza laboral realizaron una manifestación frente al Palacio de la Libertad para denunciar los retrasos salariales.
Por otra parte, el Gobierno del Estado anunció que el pago del funcionalismo público se realizaría en tres parcelas, siguiendo criterios ya adoptados anteriormente: servidores con salario hasta 3 mil reales recibirían integralmente, servidores con salario hasta 6 mil reales recibirían la mitad de ese el valor y el restante en la segunda parcela, y los servidores con salario por encima de 6 mil reales recibirían una parcela de 3 mil reales, una segunda parcela de 3 mil reales y el restante en la tercera parcela.
Los trabajadores de la educación decidieron mantener la huelga iniciada el 11 de junio en reprobación al atraso en los salarios de los funcionarios estatales.
Hasta el momento más de 20 instituciones educacionales se han sumado a las manifestaciones.
Una nota de prensa del sindicato repudia el descompromiso del Gobierno Estatal con los trabajadores de la educación al no efectuar el pago el día que fue fijado.
América del sur/Perú/21 Junio 2018/Fuente: El espectador
«Estamos reforzando todas las normas de convivencia escolar para prevenir actos de acoso escolar entre estudiantes, pero también de violencia física y psicológica de adultos a menores», aseguró el ministro de educación del país vecino, Daniel Alfaro.
En los últimos diez días, el Ministerio de Educación de Perú ha despedido a 630 profesores y trabajadores administrativos de colegios públicos y privados por sentencias relacionados con delitos como violación sexual, narcotráfico y apología al terrorismo, aseguró el ministro Daniel Alfaro.
El alto funcionario explicó en declaraciones publicadas hoy por el diario Correo que el 75 % de los despidos corresponden a sentenciados por violación, cerca de un 25 % a narcotráfico y un pequeño grupo de 12 profesores por apología al terrorismo.
«Nos preocupa el alto porcentaje de violación sexual. Por eso estamos reforzando todas las normas de convivencia escolar para prevenir actos de acoso escolar entre estudiantes, pero también de violencia física y psicológica de adultos a menores», comentó.
El grueso de los despidos se concentra en la regiones de Lima, las norteñas Cajamarca y San Martín y la sureña Ayacucho, con más de 50 casos en cada una.
El ministerio del Perú ya tiene otras 40 resoluciones para despedir a más profesores en los próximos días, por lo que el ministro auguró que el número de despidos seguirá incrementándose.
«Es un trabajo importante y de compromiso del ministerio con las direcciones regionales de educación (DRE) y las unidades de gestión educativa local (UGEL). Los Gobiernos regionales han tomado la disposición en serio y han comenzado el proceso de limpieza con mucha agresividad», agregó.
El ministro prometió mejorar el cruce de bases de datos para que los despedidos no vuelvan a reincorporarse a la labor de docentes, en coordinación con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que maneja las nóminas de cobro de los profesores.
Los estudios de grado en los centros públicos cuestan entre 20.000 y 50.000 euros por lo que los jóvenes tienen que recurrir a un préstamo bancario con el aval del Estado.
El día que Belén Pérez acudió al recinto universitario para firmar el crédito que le permitiría tener acceso a los estudios superiores no lo podía creer. Fue en 2010 cuando, después de comer y acompañada de sus compañeras de carrera, ingresó al edificio y se encontró con una enorme carpa por la que desfilaban miles de personas. “Tenías que tomar un número y te asignaban un banco, entonces tenías que hacer la cola al banco que te tocaba”, recuerda la joven.
Belén tiene 26 años y hace dos se licenció en Ortodoncia en la Universidad Autónoma de Chile, de titularidad privada. Es una de las muchas estudiantes que tuvieron que endeudarse para poder acceder a la universidad. Una realidad que han vivido varias generaciones de jóvenes del país suramericano, uno de los más caros para la educación superior, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el más privatizado de América Latina. En la región, las universidades públicas o estatales son gratuitas o bien, el pago de aranceles es muy inferior al chileno. Por eso, la alternativa para los estudiantes chilenos es aceptar un crédito que fue pensado especialmente para ellos.
El Crédito con Aval del Estado (CAE) se puso en marcha durante el primer gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010), pero fue ideado en el gobierno de su predecesor, Ricardo Lagos. Se diferencia de otros créditos porque el aval del estudiante es siempre el Estado. Inicialmente, el CAE se vendió como una fórmula para dar acceso y masificar la educación superior, que había quedado restringida a las clases más acomodadas tras los 17 años de dictadura de Augusto Pinochet y su feroz privatización de derechos básicos. Después de la poca popularidad de otros mecanismos de financiación educativa, el CAE se presentó a los jóvenes como un crédito de fácil acceso que entregaba la posibilidad de tener un futuro abierto y lleno de oportunidades, sobre todo para aquellos que eran la primera generación de la familia que entraba a la universidad.
Este mes, Belén ha pagado su primera cuota del CAE. Después de 18 meses, ha llegado al final del llamado “período de gracia”, una especie de concesión temporal que dan los bancos para que los jóvenes encuentren un trabajo después de graduarse que les permita enfrentar la deuda. Una vez superado este plazo, ya no hay excusas y cada mes, puntualmente, los estudiantes deben abonar sus tasas. La dentista, por ejemplo, paga entre 172.000 y 220.000 pesos chilenos mensuales (entre 230 y 300 euros) al banco que financió su crédito. Tendrá que hacerlo los próximos 20 años. Su carrera es de las más caras del país –le cuestan, en total, casi 57.000 euros, incluyendo los aranceles anuales y la matrícula que se paga cada año– y, además, ella la cursó en una universidad privada. La misma licenciatura en una universidad pública saldría por unos 46.000 euros.
Fotografía: Daniel Labbe
Aunque el caso de Belén puede que sea extremo, lo cierto es que cualquier grado en Chile tiene costos elevadísimos en Chile. Por ejemplo, la carrera de Biología en un centro público cuesta unos 23.000 euros, mientras que la equivalente a un grado de Maestro de Educación Infantil oscila alrededor de los 22.000 euros. Unos costes que se asumen con muchas dificultades económicas ya que en Chile el sueldo mínimo es la mitad que en España.
Asumir la deuda implica quedar totalmente amarrado por años a los dictámenes de los bancos, que antes de entregar el crédito se han encargado de averiguar todo sobre el postulante: su barrio, el colegio del que procede, los empleos y remuneraciones de sus padres, la carrera que quieren estudiar y dónde.
Efectos en estudiantes y familias
Los efectos del CAE tuvieron un impacto casi inmediato en los estudiantes y sus familias. La tasa de interés, cuyo importe se suma al costo total de los grados, estuvo varios años al 6%, lo que provocó un sobreendeudamiento importante que complicó las opciones de pago de la deuda. Poco a poco se fue engordando una lista de morosos que no ha parado de crecer hasta hoy.
Según los últimos datos de la Comisión Ingresa, administradora del sistema de créditos para estudios superiores, hay más de 874.000 beneficiarios del CAE, de los cuales 397.000 están estudiando. De éstos, 151.000 están morosos, es decir, cerca del 40% del total, y arrastran una mochila que les afecta en muchos otros aspectos: desde la imposibilidad de acceder a una línea de teléfono u obtener su devolución de los impuestos hasta alquilar una vivienda.
“La impopularidad del CAE se intensificó cuando los primeros egresados tuvieron que empezar a pagarlo, porque cuando firmaron el crédito tenían 18 o 20 años y no tenían tanta claridad de lo que significaba”, explica Camila Rojas, exlíder del movimiento estudiantil y hoy diputada en el Congreso por la coalición de izquierda Frente Amplio.
“En el colegio nos dieron una pincelada sobre el sistema de becas y del crédito, pero en general uno lo tiene que aprender por las suyas”, indica Belén. La dentista reconoce que cuando le tocó firmar el CAE, después de dos horas de cola, leyó “lo poco y nada que se entiende” y que quedó con la sensación de recibir “un premio de consuelo” por no haber podido acceder a una beca.
Rojas señala como el descontento por la deuda se sumó a una crisis más profunda del sistema educativo que hasta hoy denuncia el movimiento estudiantil. “Se puso en cuestión la calidad de las carreras y que existiera una masa de universitarios que además de endeudados, luego tenían muchas dificultades para encontrar trabajo”, dice.
Las grandes manifestaciones estudiantiles de 2011 hicieron reaccionar al presidente de la época, Sebastián Piñera, quien llamó a un consenso con la oposición e ingresó un proyecto de ley que rebajó el interés del 6% al 2%. Sin embargo, la reducción no llegó por un gesto de “buena voluntad” de los bancos, sino porque el Estado decidió costear el 4% de los intereses de los estudiantes a través de recursos de sus arcas fiscales. “Esa política tuvo un impacto relevante para los endeudados porque, efectivamente, bajaba el interés, sin embargo, para el Estado la carga es muy importante y el banco sigue recibiendo el dinero”, lamenta Camila Rojas.
La diputada, que hoy preside la comisión investigadora del CAE en el Parlamento, creada para indagar si el beneficio de los bancos ha sido en detrimento de los estudiantes y qué respuesta ha dado el Estado ante eso, comenta que le han llegado denuncias de que no todos los bancos aplicaron la baja de interés del mismo modo. “Algunos en vez de bajar al 2% bajaron en un 2%, quedando el interés al 4%”, detalla. Por eso, desde la instancia que lidera se ha propuesto esclarecer las responsabilidades políticas y administrativas del crédito, que sospecha que podría tener cláusulas abusivas e ilegales.
El beneficio de los bancos
Uno de los consensos que se ha instalado con fuerza entre los actores sociales y políticos del país es sacar a los bancos de la educación. Es una idea que hoy se defiende desde la derecha hasta la izquierda y el centro del abanico político en Chile. Después de más de una década, las autoridades y representantes se han dado cuenta de que las entidades bancarias han sido los principales beneficiarios de una política que ha exprimido las arcas fiscales del Estado.
Según el estudio Endeudar para gobernar y mercantilizar: El caso del CAE, de la Fundación Sol, que investiga y analiza temas sobre trabajo, sindicalismo y educación, en el país suramericano la implementación del CAE logró cumplir con la promesa inicial de aumentar el acceso a la educación superior, pero el 70% del incremento se concentró solo en 20 centros educativos. La mayoría de ellos pertenecen a cuatro grandes grupos educativos privados y, además, varios están siendo investigados por lucrar con las utilidades que, según establece la ley, debieran ser reinvertidas en las universidades.
Fotografía: Movimiento Deuda Educativa
“El CAE tiene una incidencia muy importante en el aumento exponencial de las matrículas de estas instituciones privadas, lo que refuerza la idea de que el sistema de educación superior se mercantiliza y el sector público se hace más pequeño, con un índice de matrículas del 15%”, expone Marco Kremerman, uno de los autores del estudio.
El documento también revela que para hacer este negocio aún más atractivo para las entidades financieras, el Estado se comprometió a subsidiar a los bancos a través de un sistema de compra de créditos con sobreprecio. Pese a que inicialmente se comprometieron a comprar cada año el 25% de los créditos entregados, con un sobreprecio del 6%, entre 2006 y 2017, la administración recompró el doble de los créditos comprometidos con un sobreprecio de 26,1%, es decir, 4,3 veces más que lo que se requería.
Sacar a los bancos
A pesar de que en su último gobierno, la expresidenta Michelle Bachelet instauró un sistema de gratuidad para el 60% del alumnado más pobre, el CAE hoy representa el 26,5% del presupuesto de la partida destinada a Educación Superior, 24 puntos más que en 2006, y ha comprometido recursos para 2018 por 549.630 millones de pesos (casi 750.000 euros).
Para los que no pueden acceder a la gratuidad, la ex mandataria también propuso crear un nuevo Crédito Estatal de Educación Superior (Cepes) que excluía a la banca y se adaptaba al sueldo que reciben los profesionales más jóvenes. Sin embargo, dejó fuera dos aspectos innegociables para el movimiento estudiantil: salir del sistema de crédito y condonar la deuda a quienes quedaron atados al CAE.
La propuesta de Bachelet no alcanzó a avanzar y Piñera la retiró apenas llegó a su segundo gobierno en 2018. El presidente ha presentado ahora otro proyecto de ley -también basado en el crédito- para crear el llamado Sistema Único de Créditos (SUC), un mecanismo administrado por el Estado y sin intervención de la banca que establece en un 10% del salario el pago máximo que deberá hacer cada estudiante una vez haya finalizado sus estudios y tenga ingresos. El crédito tendrá una tasa de interés del 2% anual y la deuda se condonará a los 15 años de pago.
“Va a ser un sistema que lo va a administrar el Estado y, de esa forma, vamos a evitar muchos de los problemas que generó la participación del sistema financiero en el actual CAE (…) El sistema que estamos proponiendo pone fin a muchas y discriminatorias diferencias que existen hoy en día”, aseguró Piñera.
Sin embargo, la iniciativa no ha dejado satisfechos a los estudiantes, que critican que no se haga cargo del problema de los morosos y que no condone la deuda. “Eliminar el CAE es eliminar un problema para futuros estudiantes, pero no para los morosos actuales o para los que finalizarán sus estudios dentro de dos años y que habrán cursado el 80% con CAE. Ellos van a seguir siendo deudores y morosos”, lamenta Marco Kremerman.
La deuda educativa carga sobre las espaldas de un país con unas tasas de endeudamiento que, en general, ya son muy elevadas. Las cifras estratosféricas que enfrentan los jóvenes que quieren formarse han hecho de la demanda por una educación gratuita y de calidad la principal bandera del movimiento estudiantil, que persistentemente no ha dejado de presionar para que los gobiernos les den una respuesta. Al final, lo que reclaman no es que se garantice el acceso a la educación, sino que se garantice el derecho.
América del sur/Ecuador/21 Junio 2018/Fuente: Prensa Latina
El alcance de la Misión Ternura, programa diseñado para atender a infantes entre 0 y cinco años, crece hoy en Ecuador con su llegada a nuevos cantones de este país sudamericano.
Cañar, ubicado en la provincia homónima, es la nueva localidad que recibirá el impacto positivo del plan nacional, con énfasis en los primeros mil días de vida.
Un total de tres mil 398 infantes de ese territorio, y sus familias, recibirán los beneficios dela iniciativa que busca, entre otros objetivos, combatir la desnutrición crónica.
‘Cada niño y niña de forma particular tendrá atención a través de un paquete integral de servicios en salud, educación, nutrición y cuidado. Nuestra niñez merece crecer libre, sin discriminación y bien alimentada’, aseguró Berenice Cordero, titular del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), ente regulador de la aplicación de la misión.
La ayuda forma parte de una estrategia para promover la consejería familiar, con la finalidad de aportar a las familias conocimientos que contribuyan a la edificación de espacios destinados a facilitar un buen inicio en la vida.
Específicamente en Cañar, la prevalencia de la desnutrición crónica alcanza al 30 por ciento de la población infantil, por lo cual constituye uno de los 90 cantones priorizados por el gobierno, para implementar el programa, cuyo alcance es nacional.
Misión Ternura prevé atender de manera integral, en una primera fase, las necesidades de 180 mil menores de cero a cinco años en todo este país andino, a través de varios ejes, entre los que desatacan la lucha contra la desnutrición, el fomento de la lactancia materna e impulso al desarrollo integral durante los primeros mil días de vida.
Según datos del MIES, la prevalencia de desnutrición crónica es casi el doble en niños indígenas (42,3 por ciento) que en mestizos (24.1).
Las mayores incidencias se concentran en la Sierra Central, en las provincias Chimborazo (48,8 por ciento), Bolívar (40,8), Tungurahua (35,2), Cañar (35,1), Santa Elena (37,3) y el Cantón Pichincha de Manabí (75).
Teniendo en cuenta esos datos, el trabajo que comprende la misión, a través del diseño e implementación de mecanismos de política pública y coordinación interinstitucional, nacional y local prevé disminuir ese indicador, actualmente fijado en 23,9 por ciento, a 14 puntos porcentuales para el 2021 y erradicarla por completo en menores de dos años.
América del sur/Paraguay/21 Junio 2018/Fuente: Prensa Latina
El especialista en demografía, Roberto Cano, consideró hoy que la cifra del alumnado paraguayo desertor de la Educación Escolar Básica (EEB) se debe a la precariedad y pobreza con que viven algunos sectores en el país.
Solamente el 41 por ciento de los menores que empiezan el primer grado llegan a concluir la enseñanza secundaria, mientras que el otro 59 por ciento lo culmina, pero dentro de un gran margen de años, expresó.
El también impulsor de leyes relativas a la educación, destacó que no se puede decir que los niños abandonan los estudios directamente por que quieren, existen varios factores desencadenantes de la deserción.
Cano recordó que ese es un problema en toda Latinoamérica, ya que la realidad de los países presenta una pobreza desmedida y los jóvenes buscan una salida laboral rápida.
Esta situación solo es soluble si el Estado ofrece garantías reales, desde las articulaciones laborales, consideró.
Mencionó al Servicio Nacional de Promoción Profesional y al Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral como dos de esos enlaces laborales, que son espacios que proporcionan un puesto laboral rápido.
La mayoría de estos abandonos -apuntó-, se deben al factor económico, algunos casos porque no quieren seguir estudiando, pero otro 10 por ciento deja de lado el colegio e inclusive la escuela, por casos de embarazo, subrayó el experto.
Además, existe una franja de jóvenes de entre 15 a 29 años, que no trabaja ni estudia. Hablamos de un aproximado de 250 mil personas, expresó el investigador.
La tan arraigada idea de que ser bueno o buena en matemáticas es una especie de don y no producto del estudio y del trabajo, pareciera afectar a las niñas. Por otro lado, la asociación que se hace entre matemáticas y competitividad tampoco las favorece, pues según estudios en el ámbito de la antropología, en las sociedades patriarcales como la nuestra, las mujeres tenemos tendencia a presentar aversión al riesgo y a evitar situaciones en las que tengamos que competir.
Junto al grupo de colegas del Colectivo de Mujeres Matemáticas en Chile, llevamos un par de años ofreciendo charlas a escolares, y cada vez que pedimos a la audiencia el nombre de alguna científica, usualmente el único que se escucha es el de Marie Curie. Por supuesto que esta no es una queja hacia el estudiantado, pues incluso nosotras que tenemos una formación científica, no conocimos sino que hasta bien avanzados nuestros estudios la figura de Emmy Noether, considerada la madre del Álgebra Abstracta y catalogada por Albert Einstein como una de las matemáticas más importantes. El de Emmy Noether es un clásico ejemplo de invisibilización de los aportes que las mujeres han hecho a las ciencias, lo que a su vez es un síntoma de algo más complejo y que está directamente relacionado con las demandas de una educación no sexista por parte de las estudiantes en Chile.
El sexismo en la educación involucra tanto las prácticas como el contenido que se transmite, entendiendo por prácticas cosas como a quienes se les otorga más la palabra y/o la mirada en la sala de clases, el tipo de tareas que se les asigna a hombres y a mujeres, o de quienes se espera un mejor desempeño en determinadas asignaturas. La literatura sugiere que la educación en Chile es sexista en varios aspectos. Por ejemplo, conocido es el estudio realizado en Chile por Mizala, Martínez y Martínez que sostiene que profesoras y profesores tienen menores expectativas respecto al rendimiento de las niñas en matemáticas en comparación al de los niños, diagnóstico que coincide con otro realizado por la OCDE y que extrapola este comportamiento a las expectativas de carrera que madres y padres tienen para sus hijas e hijos. En cuanto a contenidos, además de la invisibilización de las mujeres en las ciencias, está el caso de Lenguaje, donde el número de autoras a leer es bajo en comparación al de escritores, o el de Historia, donde las menciones a mujeres no dejan de ser anecdóticas y asociadas generalmente a un varón. ¿Quién habrá escuchado en el colegio que, durante la revolución francesa, Olympe de Gouges redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía para protestar contra el hecho de que la Declaración de los Derechos del Hombre no incluía a las mujeres? (que por cierto, no se trataba sólo de un problema de androcentrismo en el lenguaje).
Volviendo a Emmy Noether, a pesar de que fue una matemática extraordinaria, debió enfrentar muchas de las dificultades de su tiempo asociadas al ser mujer. Un hecho que a primera vista parece una simple curiosidad, pero que al analizarlo se descubre que posee gran carga simbólica, es el trato que recibía de parte de sus contemporáneos. Algunos se referían a ella como Der Noether (artículo masculino en alemán) en señal de “respeto”, evidenciando con esto la contradicción que percibían en que Noether fuera a la vez mujer y una matemática reconocida. Durante los más de 80 años que han transcurrido desde que Noether nos dejó, muchas cosas han cambiado para mejor. Por ejemplo, las mujeres ya no estamos sujetas, como sí lo estuvo Noether, a la prohibición de enseñar en universidades. Sin embargo, aún es difícil que se nos reconozca como seres a quienes se les puede atribuir las virtudes esperadas de un buen matemático. Probablemente debido a que la objetividad, la racionalidad y la genialidad son cualidades que en nuestra cultura se alinean fuertemente con la masculinidad y no con la feminidad. De hecho, un estudio reciente de Leslie, Cimpian, Meyer y Freeland parece reforzar este punto al arrojar que existe una correlación inversa entre las expectativas de “genialidad” en una disciplina y la proporción de mujeres que obtienen un doctorado en el área. Es decir, mientras más “brillantes” se crea que son quienes se dedican a una determinada especialidad, el porcentaje de mujeres ahí será menor. Y esto no sólo incumbe a disciplinas del área de las ciencias como Física o Matemáticas, pues en las artes y humanidades respectivamente, Composición Musical y Filosofía son otro ejemplo de especialidades con aura de genialidad y pocas mujeres. En este punto, alguien podría argumentar que las mujeres no eligen esas disciplinas simplemente por una cuestión de habilidades. Sin embargo, hay una serie de trabajos que sugieren que los estereotipos y las prácticas juegan un papel importante en alejar a las mujeres y a las niñas de esas áreas del conocimiento. A partir de observaciones y entrevistas en la sala de clases, se ha comprobado que las niñas, incluso si tienen buen rendimiento, experimentan dificultad para autodenominarse buenas en matemáticas si su buen desempeño fue producto del esfuerzo. Por el contrario, no tienen inconveniente en tachar de buenos o buenas en matemáticas a quienes obtienen notas similares pero sin necesidad aparente de mucho estudio (ver trabajos de Radovic en Chile). La tan arraigada idea de que ser bueno o buena en matemáticas es una especie de don y no producto del estudio y del trabajo, pareciera afectar a las niñas. Por otro lado, la asociación que se hace entre matemáticas y competitividad tampoco las favorece, pues según estudios en el ámbito de la antropología, en las sociedades patriarcales como la nuestra, las mujeres tenemos tendencia a presentar aversión al riesgo y a evitar situaciones en las que tengamos que competir.
Erradicar estereotipos de género no parece ser una tarea fácil ni mucho menos de corto plazo, pero tal vez sí ayude el dirigir esfuerzos en desmitificar ciertas disciplinas, como las matemáticas en nuestro caso. Un primer paso podría consistir en diversificar el tipo de actividades a desarrollar en la sala de clases, ofreciendo por ejemplo tareas que privilegien la reflexión pausada y la colaboración, estilo de trabajo que por cierto es mucho más cercano al quehacer real de quienes investigamos en matemáticas. Y por supuesto, recordando al mismo tiempo de que las mujeres no hemos sido y no somos ajenas al desarrollo de la disciplina. Así como Emmy Noether hay más ejemplos. En esa dirección, la exposición Retratos de Matemáticas[1] intenta ser un aporte, exhibiendo la diversidad de trayectorias de carrera y de vida de mujeres matemáticas contemporáneas de Chile y de América Latina. Pues aunque en nuestro país no superemos el 20% entre quienes forman el cuerpo académico del área, es importante que las nuevas generaciones tengan modelos de rol en los que apoyarse.
No es justo que terminemos la enseñanza media e incluso la educación superior, convencidas de que nuestro aporte al desarrollo de la humanidad ha sido prácticamente nulo, ni tampoco que experimentemos inseguridad respecto a nuestra capacidad para desenvolvernos en ámbitos que son distintos a los que se nos suele relegar.
[1] Entre el 9 y el 30 de Junio en la Biblioteca VIVA de
Europa/Ecuador/21 Junio 2018/Fuente: Prensa Latina
Una docena de unidades docentes de Ecuador se beneficiarán con la colaboración de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), mediante un proyecto impulsado por el gobierno, para mejorar infraestructura y calidad en la educación.
La ayuda se insertará en el Programa ‘Apoyo a calidad e inclusión del sector Educación en Ecuador’, inaugurado recientemente para promover la repotenciación de instituciones dedicadas a la enseñanza a nivel nacional.
Para concretar la cooperación, una delegación de AFD visitó el país por cinco días, período en el cual cumplió una agenda de actividades, según detalló el Ministerio de Educación.
Como parte del plan desplegado, tras ser recibidos por la viceministra de Gestión Educativa, Mónica Reinoso, los visitantes revisaron detalles de los componentes del Programa Apoyo, y recorrieron dos de las instituciones beneficiadas (Unidad Educativa Comunitaria Intercultural Bilingüe-Guardiana de la Lengua Kichwa Miguel Egas Cabezas, de la provincia de Imbabura; y la Unidad Educativa Vicente León, en Cotopaxi).
El equipo francés estuvo integrado por Claire Galante, Jefe de Proyecto del Departamento de Educación de AFD, Marco Varea, Representante de la instancia en Ecuador, y Alejandro Barreneche, rncargado de Proyectos en este país andino.
La iniciativa responde a un convenio suscrito en abril de 2017 por el Ministerio de Economía y Finanzas y AFD, para el financiamiento del Programa ‘Apoyo a calidad e inclusión del sector Educación en Ecuador’.
El aporte permitirá mejorar las escuelas,teniendo en cuenta sus principales necesidades, con un diseño conforme a la pertinencia cultural, materiales locales y zona climática, equipadas según el bachillerato técnico y productivo.
Asimismo ayudará en el desarrollo de programas claves para el fortalecimiento profesional del docente, con particular atención al sistema de educación intercultural bilingüe.
Los establecimientos escogidos para la colaboración fueron identificados teniendo en cuenta la necesidad de organizar la distribución de espacios educativos de manera integral, considerando la demanda local real, el estado de la infraestructura y la capacitación del docente.
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