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La reforma educativa de 1955.

Por: Demetrio Reynolds

El balance del tema educativo no es muy halagüeño: a tantas reformas, otros tantos fracasos. ¿Cuándo tendremos éxito en ese campo? El día que eso suceda, hasta el mar nos vendrá de yapa, decía el otro día mi vecino. Bromas aparte, el problema es serio, demasiado serio como para desentenderse. Los llamados tigres del Asia apostaron su progreso a la educación; pero como somos «ilusos y descreídos», ni ellos pudieron convencernos.

En la perspectiva del tiempo, fueron tres las grandes reformas que Bolivia realizó en el siglo pasado. En el periodo liberal se fundó en Sucre la primera Escuela Nacional de Maestros (1909), y se publicó Creación de la pedagogía nacional, «un libro de reflexión y de batalla», según dijo su propio autor: Franz Tamayo (1910). Después, casi a un siglo, el MNR incorporó a su paquete de cambios estructurales la Reforma Educativa (1955). Finalmente, la que se implantó en 1996. Las tres coincidieron en valorar, por lo menos en teoría, el rol de la docencia.

Ninguna reforma es actividad aislada. Se da en el marco de una realidad histórica; su eficacia depende más «de la atmósfera cultural en que íntegramente flota que del aire pedagógico artificial creado en las aulas». Lo ideal es que las condiciones y la necesidad de aplicarla tengan el mismo signo de prioridad; lo que se suele llamar el tiempo político que sostiene y alimenta. Esos factores se dieron con el Nacionalismo Revolucionario que desplazó del poder en 1952 a la oligarquía minero – feudal. El gobierno del MNR estimó entonces necesario adecuar la educación a la nueva realidad el país.

Por la dispersión caótica de normas preexistente, era preciso conformar una sola estructura funcional y coherente. Así nació el Código de la Educación Boliviana para que perdure en el tiempo. Al dar ejecutoria al decreto – Ley de la Reforma Educativa, el presidente Paz Estenssoro informó que dicho documento doctrinal fue elaborado por una comisión de pedagogos «con diversas filiaciones políticas, y con una orientación predominantemente técnica». En esa misma ocasión, el ministro de Educación manifestó: «daremos todo el apoyo material y técnico, pero si fracasa el recurso humano, el maestro, habrá fracasado Bolivia».

Resultó premonitoria esa expresión. No llegó a implantarse la reforma sino parcialmente. Sin el andamiaje político ésta no podía sostenerse. Y la revolución se derrumbó por impacto de dos factores: la gravitación de un poder externo y las disensiones políticas internas. En lo económico, la modalidad prebendal impuesta por el sindicalismo determinó la quiebra de la Comibol, la principal empresa productiva del país. Según Sergio Almaraz, el proceso fue cayendo poco a poco; pedazo a pedazo. Y en noviembre de 1964 «se disparó en Laicacota sobre el cadáver de la revolución».

En varios aspectos importantes, el antiguo Código aún se halla vigente; ninguna reforma posterior ha dejado de mencionarlo; se transcribió incluso casi textualmente las bases y fines donde están los principios y las orientaciones fundamentales de la educación boliviana.

Fuente: http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20171013/columna/reforma-educativa-1955

Imagen: http://1.bp.blogspot.com/-pql8mjuHsKs/ULPp9eorpYI/AAAAAAAAAGM/-ys3HMTvH_A/s1600/re+ed.jpg

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Registran dos denuncias de bullying por día en Paraguay.

Dos denuncias de casos de violencia escolar se registran al día en este 2017 en el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Los supuestos hechos tienen que ver con el acoso escolar, la violencia entre pares o de parte de docentes, las drogas o abuso sexual, todo en el ámbito educativo o en el entorno de las escuelas, indicaron desde la Dirección General de Niñez de la cartera estatal.

América del Sur/Paraguay/17.10.2017/Autor y Fuente: http://www.ultimahora.com/

«Es un hecho que cada año aumentan las quejas o denuncias que recibimos en el Ministerio, la gente se anima más ahora», sostuvo la directora general de Niñez del MEC, Sonia Escauriza.

En ese sentido, explicó que este incremento no necesariamente implica que surjan más casos concretos.

«Algunos se descartan o se cierran por los procedimientos; otros no pueden corroborarse», agregó.

protocolo. Escauriza comentó que existe un protocolo ya vigente para todas las escuelas, sean públicas, privadas o subvencionadas, que básicamente implica alertar a instancias como la supervisión de la zona. Pero la costumbre de muchos directores es no dar a conocer este tipo de sucesos.

«Especialmente se da en el ámbito privado. Los directores suelen minimizar los casos de bullying hasta que la situación se desborda completamente», lamentó la experta.

En estos casos lo que suele ocurrir es que la víctima o sus padres deciden que quieren cambiar de institución educativa. «La vida del chico ya no es la misma después», agregó.

Nuevo. Un presunto caso de acoso en el ámbito educativo se dio en el Instituto Sagrada Familia de San Lorenzo, donde un niño fue diagnosticado con depresión del tipo 1 a raíz de un supuesto hecho de bullying. «El caso es grave y lastimosamente no tuvimos información desde Niñez para intervenir», dijo Escauriza.

Ahora el chico lleva dos semanas sin asistir a clases por temor. La familia está alarmada. Como respuesta, los directivos del instituto informaron al MEC que ya pidieron a la madre que el chico vuelva al colegio, sin recibir supuestamente una respuesta.

Desde la entidad estatal siguen investigando el suceso.

Fuente: http://www.ultimahora.com/registran-dos-denuncias-bullying-dia-paraguay-n1113038.html

Imagen: http://media.ultimahora.com/adjuntos/161/imagenes/007/040/0007040123.jpg

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Bolivia: Encuentro de Institutos Técnicos y Tecnológicos presentará 159 proyectos innovadores.

América del Sur/Bolivia/17.10.2017/Autor y Fuente: http://www1.abi.bo

El Décimo Encuentro Plurinacional de Investigación e Innovación, que se desarrollará entre el 18 y 20 de octubre en el coliseo «Julio Borelli» de la ciudad de La Paz, presentará 159 proyectos innovadores, informó el viernes el director de Institutos Técnicos Tecnológicos, Edgar Pari.

    «Los proyectos que se van a presentar son investigaciones e innovaciones que se pondrán a disposición de la población, empresas y gobiernos municipales, además de contar con una rueda de negocios en la ciudad de La Paz», dijo a los periodistas.     Pari explicó que los proyectos que serán presentados responden a las demandas y características socioeconómicas y culturales de las comunidades, municipios y regiones del país.

Indicó que en 2016 se consolidó una inversión de 5 millones de bolivianos en el Noveno  Encuentro Tecnológico, por concepto de intenciones de negocios, por lo que se prevé este año superar esa cifra, ya que los proyectos que se presentarán «son altamente competitivos».

Los proyectos que se conocerán en el acontecimiento corresponde a 93 institutos técnicos y tecnológicos del país en las áreas de agropecuaria, construcción de equipos y máquinas, electricidad industrial, construcción civil, mecánica automotriz, informática industrial, turismo comunitario, gastronomía, contabilidad, industrial textil, industria de alimentos y robótica.

Fuente: http://www1.abi.bo/abi/
Imagen: http://www.formaciontecnicabolivia.org/webassets/noticias/800x_645__dsc-0457.jpg
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Libres de varios colores.

Por: Oscar Sánchez.

En la provincia de Tumaco-Barbacoas, que tiene cerca de 400.000 habitantes y diez municipios (La Tola, El Charco, Magüí Payán, Mosquera, Barbacoas, Olaya Herrera-Bocas de Satinga, Francisco Pizarro-Salahonda, Roberto Payán, Santa Bárbara-Iscuandé y Tumaco), solamente uno de cada diez niños logra convertirse en bachiller, y si se va más allá de la ciudad de Tumaco, esas cifras se disparan.

Ver a un chico o una chica de más de 12 años yendo al colegio se vuelve una rareza; obviamente, las oportunidades de acceso a la educación técnica o universitaria son casi inexistentes, y la oferta educativa dista mucho de comprender por qué esta población se mueve todo el tiempo, prefiere la oralidad a la escritura o les da más valor a sus tradiciones culturales y artísticas que a los conocimientos que propone el mundo que por siglos los ignoró. Y cuando los maestros, después de mucho esfuerzo, logran arraigarse, comprender el contexto y ganar la confianza de las comunidades, las autoridades educativas los cambian: (http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/oscar-sanchez/no-somos-una-nalga-oscar-sanchez-columna-el-tiempo-54550).

Gracias a programas como Vive la Educación, que adelantan allí Save the Children y el Consejo Noruego para los Refugiados con recursos de la cooperación canadiense (https://www.elespectador.com/noticias/educacion/falla-educacion-del-pacifico-colombiano-articulo-501105), las comunidades, los docentes y los propios jóvenes comienzan a sentir que el derecho a la educación hay que valorarlo, exigirlo y adaptarlo a la realidad. Pero conversar con los chicos y chicas que han persistido en la escolaridad rompe el corazón, pues en esas zonas rurales extremadamente aisladas, donde las economías ilegales campean, sus sueños de éxito tienen pocas posibilidades de cumplirse por el camino tradicional. ¿Y nos preguntamos por qué esos chicos son la excepción y muchos se dedican a cultivar coca?

Hace 250 años, al finalizar el período colonial, en el litoral Pacífico la explotación de oro en minas cuyos propietarios vivían en el mundo andino llevaba dos siglos de historia. Varios de estos municipios fueron fundados en el siglo XVI. En el siglo XVIII se definía como libre en los censos a quien no pertenecía a ninguna de las otras cuatro categorías con las que se ordenaba esa sociedad de castas (eclesiásticos, blancos, indios, esclavos y… libres). En las provincias del Pacífico, la población indígena había sido menguada, la población esclava estaba dejando de ser importante porque el auge de la minería del oro estaba decayendo, y comenzaba a volverse mayoritaria una población negra que había comprado su libertad o nacido de padres cimarrones, dedicada a la agricultura de subsistencia, la pesca, la caza y el lavado de oro, muy dispersa a lo largo de los innumerables ríos y quebradas y que, unida a algunos mestizos y mulatos aventureros, el censo de 1787 denominó “libres de varios colores”.

Las comunidades, los docentes y los propios jóvenes comienzan a sentir que el derecho a la educación hay que valorarlo, exigirlo y adaptarlo a la realidad

Pasaron otros dos siglos; Colombia se independizó, la urbanización se disparó en el mundo andino, se construyeron, para bien y para mal, las instituciones y dinámicas socioeconómicas que hoy nos definen, y el mundo negro del Pacífico siguió viviendo una realidad aparte. Las tasas de mortalidad infantil, analfabetismo e ingreso comenzaron a ser noticia hace 40 años, cundo vivieron un terremoto y tsunami sin precedentes en el país, y aún hoy tienen niveles de desarrollo humano semejantes a los de Congo y Haití. Tuvo que llegar el siglo XXI para que se terminara de construir y pavimentar la única carretera para comunicarse con el centro del país.

Y entre tanto, la cultura oral y musical, de la solidaridad, de la movilidad humana; el sentido del tiempo, una gran capacidad de producción orgánica de productos como el cacao y hasta la relación comercial intensa con otros países en esas sociedades y su territorio megadiverso e hiperdotado habrían podido mostrarnos a todos los colombianos una nueva idea sostenible del progreso. Pero en los últimos años, del centro de Colombia (Estado, comercio, guerrillas y paramilitares), y de sus propias élites políticas regionales, esos pueblos han recibido unos cuantos programas asistenciales, una pizca de modernidad excluyente y depredadora y lo peor de la guerra y la corrupción.

Comunidades como la que vivió la masacre de la semana pasada tienen cada vez mayor conciencia de su realidad y cada vez mayor interés en una educación pertinente y sólida para que sus jóvenes tengan alternativas. Es lo que hemos visto quienes visitamos escuelas allí en estos tiempos recientes de tregua (que por lo visto se acabaron).

Pero si no hay respuesta para sus nuevas generaciones, mucho me temo que mientras más estudien y su proyecto colectivo de bienestar tenga mayor claridad, ante la crudeza de las circunstancias, cada vez van a protestar más. Esperemos que el país consiga ofrecerles algo más que coca y plomo, para que sean al fin libres. O, mejor dicho, para que algún día en Colombia podamos ser genuinamente “libres de todos los colores”.

Fuente: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/oscar-sanchez/libres-de-varios-colores-educacion-en-tumaco-140194

Imagen: https://encolombia.com/wp-content/uploads/2012/12/sistema-educacion-colombiano.jpg

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La educación ¿un problema?

Por: Jorge Grünberg.

La opinión sobre nuestro sistema educativo depende de nuestra visión del país. Si aspiramos a transformarnos en un país próspero y generador de oportunidades para sus ciudadanos en la sociedad del conocimiento, debemos transformarnos en un país productor de bienes y servicios con alto contenido de conocimiento y tecnología. Nuestras empresas y universidades deberán competir en base a emprendimiento e innovación y nuestros ciudadanos estar preparados para aprender y reaprender constantemente. Nuestro sistema educativo actual no tiene la capacidad de formar a nuestros ciudadanos para alcanzar estas metas.

Esta disfuncionalidad existe desde hace décadas, pero sus consecuencias se han agravado a causa de los cambios tecnológicos de los últimos años y se agravarán mucho más y más rápido en el futuro. A diferencia de otros países, Uruguay no ha buscado ocultar sus carencias. Nuestro país se somete voluntariamente a evaluaciones externas internacionales como las pruebas PISA o las acreditaciones universitarias del Mercosur, y en los últimos años fue creado el Instituto Nacional de Evaluación Educativa con la misión específica de evaluar en forma independiente el funcionamiento de nuestro sistema educativo preuniversitario.

Pero la crítica y la autocrítica no alcanzan. Para lograr cambios sostenibles se deben hacer reformas. Desde el retorno a la democracia los sucesivos gobiernos han realizado esfuerzos para lograr mejoras educativas. Uno de los esfuerzos más importantes fue el aumento sustancial de fondos públicos destinados a la educación pública. También se introdujeron cambios legales ampliando la educación obligatoria desde el nivel preescolar hasta la secundaria superior. Uno de los cambios políticamente más discutidos fue la reforma del gobierno de la educación pública que introdujo un régimen electoral interno para elegir algunas de las autoridades. El cambio más ambicioso fue la incorporación de tecnología, conectando todas las escuelas y liceos del país y entregando computadoras a los docentes y alumnos de instituciones públicas.

Estas iniciativas y proyectos muestran la voluntad de los sucesivos gobiernos de realizar inversiones y cambios en gran escala para mejorar la educación. Sin embargo, estos costosos esfuerzos han conseguido resultados limitados o efímeros. Logramos aumentar la cantidad de alumnos, pero la cantidad de graduados continúa estancada y la calidad del aprendizaje en descenso. Más de 30 años después del retorno de la democracia la gran mayoría de los jóvenes de escasos recursos no terminan bachillerato ni acceden a la universidad, y el rendimiento de nuestros alumnos en las pruebas internacionales es cada vez peor en relación a países con los que debemos compararnos.

Nuestros déficits educativos no se resolvieron ni se resolverán aumentando el presupuesto, cambiando el método de elección de los directivos o agregando computadoras. Estos son cambios necesarios pero no suficientes para modernizar nuestro sistema educativo. Estos enormes esfuerzos económicos y políticos no han traído aparejadas mejoras educativas porque la mejora de la educación uruguaya no es un problema. La mejora de la educación uruguaya es un dilema. Un dilema que debe ser enfrentado desde una perspectiva ética y moral y no económica ni tecnológica.

La reforma educativa es un dilema porque refleja un conflicto entre dos derechos. Por un lado el derecho de las instituciones y corporaciones a mantener sus hábitos, beneficios y privilegios históricos. Por otro lado el derecho de las nuevas generaciones a acceder a un sistema educativo que se adapte a sus necesidades y les brinde la oportunidad de acceder a un aprendizaje de calidad que les permita desarrollarse como personas en la sociedad del conocimiento. Es posible y deseable conciliar ambos derechos, pero debe reconocerse que ambos existen y que en determinadas circunstancias un derecho puede primar sobre otro por razones éticas, morales o de interés social. En el pasado reciente la opción ha sido no optar. Pero cuando no se opta entre dos derechos prevalecen la inercia y el poder.

Resolver nuestro dilema educativo requiere el esfuerzo de enfrentar costos en el presente para obtener mejoras en el futuro. Requiere escuchar el reclamo de los que no tienen voz, que son los más jóvenes. Requiere otorgarle un valor inviolable al derecho de aprender. Las escuelas deben ser santuarios para sus alumnos, especialmente para aquellos que tienen menos estabilidad en sus propias casas y menos contención de sus propias familias. Requiere la autoconfianza necesaria para creer que podemos efectivamente ser un país exportador de tecnología e innovación como lo han hecho otros países que eran más pequeños y pobres que el nuestro. Superar nuestro dilema educativo requiere la convicción de que el derecho a una educación de calidad es uno de los más esenciales derechos en la democracia. Requiere la capacidad de valorar nuestro pasado educativo sin transformarlo en una jaula que nos impida imaginar un futuro distinto y mejor adaptado a una sociedad muy distinta de un nuevo siglo.

Siempre es difícil arbitrar un conflicto entre derechos. Pero ese es el dilema de nuestra sociedad y el desafío que debe finalmente enfrentar nuestro liderazgo.

Fuente: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/jorge-grunberg/educacion-problema.html

Imagen: http://gastv.mx/wp-content/uploads/2014/01/Telesecundaria-monta%C3%B1a-baja-de-Guerrero-2.jpg

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De “tiza y pizarrón”: ellos buscan ser el mejor profesor de Chile

Chile / Autor: María José Blanco y Paula Yévenes / Fuente: La Tercera

Estos son los cinco docentes finalistas de The Global Teacher Prize, en su versión criolla, que desde 2016 organiza la ONG Elige Educar. Quien resulte ganador representará al país en el capítulo internacional del mismo evento, administrado por la Fundación Varkey y que es conocido como el “Premio Nobel de la Enseñanza”.

Marcela Rodríguez (30), Región de Arica y Parinacota: “Yo me tengo que adaptar a los alumnos”

Desde los 15 años que ayudaba a los más pequeños que iban a clases particulares de sus padres, ambos también docentes. Hace cinco que ejerce como profesora de matemática en el Liceo A1 Octavio Palma Pérez, en Arica, pero no siempre supo que quería serlo. De hecho, al no tener claro qué estudiar en la universidad, ingresó a ingeniería. Los números se le daban, pero no terminó. Decidió cambiarse a pedagogía, a pesar de que personas externas le decían “no seas profesora, tú eres para más”.

Ya como docente, llevó los números a otras asignaturas. Como no todos los alumnos presentan habilidades matemáticas, al mezclarlos con otras disciplinas lograba aumentar su confianza. “Por eso trato de que si no se llevan bien con matemáticas, se lleven bien conmigo”.

Dice que no tolera las burlas y es exigente. Sin embargo, su método de enseñanza es en base a chistes y proyectos. Todo depende del perfil del curso. “Si son más artistas, lo relacionamos con arte. Si son deportistas, con deporte. Siempre he pensando que yo me tengo que adaptar a los alumnos”. Esa característica la llevó a ser nominada por su alumna Natalia Meriño Correa: “Me gusta como intenta llegar a los alumnos, es muy trabajadora y siempre está innovando”.

Eduardo Cortés (35), Región de Valparaíso: “Todo se puede, está en atreverse”

Cuando entró a estudiar pedagogía a la U. de Playa Ancha (Valparaíso), su meta no era la docencia sino cambiarse a periodismo. Sin embargo, en su primera práctica profesional vinculada al área pisó una sala de clases. Y de allí no salió más.

Para ayudar a mejorar la situación económica familiar, lavaba los autos de los profesores de la Facultad de Artes. Estaba en esas cuando un docente lo vio y decidió llevarlo al programa “Quién Merece Ser Millonario”, en 2006. Además de ganar más de $ 3 millones, confesó en televisión: “Si el rector lo permite, quiero trabajar en mi colegio”. Al año siguiente fue contratado como profesor de Tecnología, en la escuela industrial Bertelsen Temple, de Quillota.

“El esfuerzo está por sobre todas las cosas”, le decía Marta, su madre. Esa es la misma enseñanza que Eduardo intenta traspasar desde hace diez años a sus alumnos, así como la ruptura de parámetros y que ellos mismos busquen soluciones a sus proyectos. “Todo se puede, está en atreverse. En confiar en el alumno y en darle espacios”, dice. Marcelo Cantillana, alumno de 4to medio, lo describe más allá de lo académico. “Nos enseña qué es la responsabilidad, el respeto y la honradez. Además de ser buen profesor, es una buena persona. Un amigo. Un ejemplo”.

Beatriz Saavedra (59), Región Metropolitana“Hay una deuda con la educación inicial”

El que su abuelo no supiera leer ni escribir la marcó para toda la vida, sobre todo porque ella se esforzaba en enseñarle, pero él no veía necesidad de aprender. A ello se sumó el gusto por cuidar a los más pequeños de la familia. “Durante la época de vacaciones en el campo, la gente iba a cosechar. Las mamás me dejaban a sus niños para no tenerlos bajo el sol. Ahí empecé a descubrir que me agrada mucho estar con ellos, me energiza”, confiesa Beatriz, primera educadora de párvulos finalista del Global Teacher Prize.

Su sala no es como la de otros niveles educacionales. Es un área de juego, donde no hay rutina estable. “La metodología tiene que ser muy activa, que considere el juego, y que de alguna forma les dé oportunidades a todos, porque no todos aprenden igual”. Por ello se enfoca en preparar a los niños para que puedan enfrentar una educación formal. Y se mantiene crítica al respecto.

“El país tiene una deuda con la educación inicial, porque si bien hace muchos años que se instaló, hay muchos sectores donde aún no llega. Hay muchas profesoras que también han hecho lo imposible por sacar adelante a los niños que les tocan. Nosotros atendemos máximo 35 por año, pero sabemos que hay otros 35 que no están siendo atendidos”.

Mauricio González (58), Región de Tarapacá: “En Colchane tenemos todo por hacer”

Su primer acercamiento con la pedagogía lo tuvo en un lugar poco común: el servicio militar. Allí tenía compañeros que no habían terminado de estudiar y encontró en ellos un grupo al cual ayudar. Motivado por eso, dejó Santiago para estudiar pedagogía general básica en la U. de Tarapacá y convertirse en profesor rural.

La oportunidad de ir a Colchane, en pleno altiplano, llegó en el momento preciso. Con una hija de nueve meses y una esposa profesora, emprendió el viaje. Al comienzo no fue fácil ganarse a la comunidad. “Ellos querían profesores aymaras y eso nos dolía un poco, pero un día se nos acercaron dos vecinos que necesitaban 8° básico para sacar licencia de conducir y querían que les hiciéramos clases. Al final llegamos a tener 32 personas estudiando con nosotros”, contó. De eso ya han pasado 28 años, y hoy sus ex alumnos agradecen su decisión. “El no era de Colchane, pero decidió quedarse”, dijo Militza Castro, ex alumna.

Como se especializó en ciencias, Mauricio se ha dedicado a sorprender en sus clases con experimentos. Alvaro García, otro de sus ex alumnos, cuenta de un día que salieron a terreno, les enseñó a usar la brújula y diseñar coordenadas. “Él nos hacía ser protagonistas de las clases”.

Marcela Henríquez (38), Región del Biobío: “La palabra vulnerabilidad no es excusa”

Pese a tener un montón de méritos académicos, que le permitirían trabajar en cualquier lugar, Marcela ha elegido como opción de vida ejercer su título de profesora de lenguaje en Quirihue, una pequeña comuna de la Región del Biobío. La misma zona que la vio crecer y que, según ella, le da sentido a sus estudios, “porque todo ha sido pensando en que mis alumnos tengan a la mejor profesora. Es lo que se merecen”, agrega.

Para sus estudiantes, lo que la distingue de los demás docentes es la forma en que plantea las lecturas. “Ella nos hace leer textos clásicos importantes que nos permiten desarrollar el sentido crítico”, dice Gustavo Vásquez, alumno de 4to medio. Su opinión la comparte su compañera Catalina Caro, quien define a Marcela como una profesora que enseña del corazón. “Nosotros, como alumnos, percibimos eso”, dice.

Pese a su éxito, para Marcela no existe otra fórmula más que nunca dejar de intentarlo. Por eso, se ha propuesto que los apoderados vuelvan a confiar en la educación pública, e intenta “reivindicar” su profesión mostrándose como una profesora feliz y levantando la pedagogía como una válida opción de estudios y de vida.

Fuente de la Noticia:

http://www.latercera.com/noticia/tiza-pizarron-buscan-mejor-profesor-chile/

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Argentina: Nada de educar tras las rejas

La Facultad de Agronomía de la UBA denunció el cese de Reverdecer, un programa que desde hace cinco años brinda capacitación teórica y práctica en el complejo penitenciario de San Martín. La decisión fue tomada como castigo tras la fuga de tres internos.

América del Sur/Argentina/pagina12.com.ar

“Había personas analfabetas que con el proyecto encontraron un lugar de disfrute y aprendizaje. Trabajar con la tierra es sanador, ver cómo crece una planta, el cuidado de la vida.” María Marta Bunge, quien pronunció ayer esa frase, es la coordinadora del programa de educación en cárceles Reverdecer, que lleva adelante la Facultad de Agronomía de la UBA. La institución denunció el “desmantelamiento” del programa y un “avasallamiento a la educación en contexto de encierro en el Complejo penitenciario de San Martín”. Reverdecer funciona desde 2012 y por sus actividades pasaron más de 400 detenidos, más de un centenar de estudiantes y profesores. El Servicio Penitenciario bonaerense resolvió darle fin después de que se fugaran tres internos del penal, un hecho por el cual fueron apartados seis guardias.

Bunge, que coordina el proyecto desde su inicio, explicó a PáginaI12 que fue desmantelado “por un hecho aislado” que ahora le quita la posibilidad de seguir educándose a los detenidos que participan y han participado de las actividades y capacitaciones en jardinería, huerta, producción de plantas ornamentales, cría e incubación de aves, expresión creativa, decoración de macetas y prácticas restaurativas, entre otras.

La excusa para cerrar el programa fue la fuga que se produjo el pasado 23 de septiembre. Los tres internos que se escaparon (había un cuarto pero no pudo huir) lo hicieron un sábado en el horario de visita, simplemente con una soga y un gancho sortearon el muro perimetral. Por supuesta connivencia, seis miembros del Servicio Penitenciario fueron apartados de sus funciones.

Bunge cuenta que, sin mayores explicaciones, las nuevas autoridades del penal le dijeron que el programa no continuaría dictándose en la unidad 47 –donde se produjo la fuga–; mientras que en la unidad 48 sí continúan las actividades del proyecto. Los penitenciarios vaciaron el invernáculo, entregaron las gallinas al INTA y desarmaron los espacios educativos y de formación para el trabajo.

La semana que viene desde la facultad tendrán una entrevista con el interventor del Servicio Penitenciario provincial. El penal, por ley, debe cumplir con tareas de reinserción de los detenidos. Por si fuera poco, el penal no gasta plata con el programa; la Secretaría de Políticas Universitarias puso este año 40 mil pesos para gastos de materiales.

El año pasado se terminó de construir un aula universitaria en el espacio de Régimen Abierto de la Unidad 47, en el cual se dicta el Plan Fines (para terminar la primaria o secundaria de modo semipresencial), además de distintos talleres. Dos estudiantes que pasaron por Reverdecer, luego de la experiencia, decidieron comenzar a dar clases en el Fines: “Es uno de los impactos positivos que genera el programa”, dijo Bunge.

“Las instituciones y sus estudiantes se benefician porque hacemos educación popular”, agregó. Todos los miércoles por la mañana, durante tres horas o más, estudiantes y profesores compartían con los detenidos los distintos espacios al aire libre del programa. Allí, además de tener clases prácticas y teóricas, conversaban sobre lo que pasaba afuera, la angustia que padecían muchos por estar lejos, espacial y temporalmente, de sus familias. “Humanamente es muy enriquecedor, se dialoga con otros códigos, hay otras formas de intercambio.”

Lo producido por los detenidos en la huerta y demás espacios de Reverdecer se comercializa en la feria de la facultad y lo recaudado se deposita por expediente en cuenta judicial, con un porcentaje del 80 por ciento para los alumnos internos.

Pablo Rush, secretario de Extensión de Agronomía, evaluó como “muy positivo” el programa de educación en contextos de encierro y destacó que la extensión es uno de los pilares de la universidad. “Nos interesa tener contacto con diferentes comunidades para abordar diferentes temáticas con problemáticas diversas en distintos territorios”, dijo Rush.

“Queremos volver, es necesario defender el derecho a la educación –concluyó Bunge–. Creemos que no tiene nada que ver con nuestro trabajo lo que sucedió, que nuestra tarea les hace bien a los detenidos y a la cárcel.”

Informe: Gastón Godoy.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/68800-nada-de-educar-tras-las-rejas

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