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Paraguay: No asisten a centro educativo 83.000 personas en edad escolar por pobreza

Paraguay/24 julio 2017/Fuente: Ultima Hora

De casi 2 millones de personas en situación de pobreza y pobreza extrema en Paraguay, 962.542 tienen entre 0 y 17 años, según la Encuesta Permanente de Hogares. Piden garantizar acceso a la educación.

La pobreza que afecta a 1.900.000 personas también tiene cara de escuela en Paraguay. Es que no solo una de cada dos personas en situación de pobreza o pobreza extrema es menor de 18 años. Además, el 40% de los niños y jóvenes en estas condiciones está en edad escolar con 5 a 17 años.
Así lo apunta la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 2016, que establece que son 690.000 las personas de entre 5 y 17 años (edad escolar), que provienen de familias de escasos recursos. Es decir, el lugar común que tienen estos 690.000 chicos debe ser la escuela.

Pero miles de estos estudiantes no acceden a servicios básicos como programas complementarios en la escuela. Asisten a clases sin almuerzo o merienda escolar, estudian en aulas bajo árboles o en precarias condiciones.

Y más de 83.000 chicos dentro de estos índices de pobreza que deberían estar en algún centro escolar, no forman parte del sistema educativo.

Cuando les consultaron los motivos, la mayoría respondió que no acuden porque no cuentan con recursos suficientes en el hogar.

Otro factor que incide negativamente en la situación de pobreza es la deserción escolar, que según datos del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) afecta cada año a más del 7% de la población.

Oferta educativa. La asistencia sanitaria como educativa a la primera infancia es una deuda pendiente en el país. La cartera educativa inició un programa de asistencia a la primera infancia para menores de 5 años; pero este proyecto es aún incipiente.

Teniendo en cuenta este dato se toma a la población de 5 a 17 años para establecer la edad escolar en la EPH de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec).

¿Por qué hay miles de chicos que no van a la escuela? Según la Encuesta, un 38% de los niños y jóvenes que no van a la escuela entre los 5 y 17 años, no lo hacen porque en la casa no hay recursos económicos.

La necesidad de trabajar a corta edad es el problema para el 17% de los escolares de entre 12 y 17 años.

Tipo de gestión. Teniendo en cuenta el tipo de establecimiento escolar al que llegan los menores de 18 años, el 99% de los que están en situación de pobreza extrema asiste a una institución educativa de gestión pública.

El 1% restante concurre a un colegio de gestión privada subvencionada.

Luego el 92% de los alumnos que pertenecen a la franja de la pobreza extrema van a locales públicos. Los chicos fuera de la pobreza solo van en un 74% centros oficiales.

 Fuente: http://www.ultimahora.com/no-asisten-centro-educativo-83000-personas-edad-escolar-pobreza-n1098116.html
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Bolivia: Google es educación, expertos dan pautas para usar apps gratuitas

Bolivia/24 julio 2017/Fuente: La Razón

Herramientas. El gigante de la internet brinda servicios poco aprovechados por los usuarios.

En el marco del programa Impact Lab, expertos internacionales capacitaron a docentes bolivianos en el uso de aplicaciones educativas de Google —de descarga gratuita— para darles nuevas habilidades en el aula.

Esta es la primera vez que el programa, que tiene un año de duración, se desarrolla en el país organizado por Google Education y EdTechTeam.

Los profesionales autorizados que dictaron talleres, charlas y laboratorios sobre las diversas herramientas de Google —destinadas a educación y redes sociales— fueron Mónica Martínez (EdTechTeam), Gabriel Muñoz, Kelly Kermode, Ana Elsa Ruvalcaba, Iván Martínez y Jaime Hernández (Business Development and Educational Partnerships).

Al evento asistieron unos 400 docentes de las ciudades de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, según los organizadores. El programa Impact Lab tiene una duración de 12 meses y es semipresencial.

Los participantes iniciaron el proceso de formación hace cuatro meses y aprenden a aprovechar las aplicaciones de descarga gratuita disponibles en los servicios de Google para introducirlas en las aulas.

La Universidad Privada Boliviana (UPB) fue la sede para recibir a los educadores en Cochabamba y La Paz, y en Santa Cruz, la Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz de la Sierra (Utepsa).

Mónica Martínez

Entrenadora de Google

Para los docentes, yo sugiero las siguientes herramientas: Gmail, para envío y recepción de datos; Calendario Google, para la organización, uno puede poner documentos y compartirlos en grupos que trabajen proyectos en común;Google Drive, para realizar una misma tarea (o varias) desde diferentes lugares; Google Hangouts, para videoconferencias, teléfono, chat en pantallas compartidas; Snapseed, para fotografías (manejo profesional); Google Photos, para el aula porque permite crear álbumes y los GIF de animación y todo se sube a la nube; Stretwiew, para crear contenido en 360 grados; y Translate, para comunicarse en diversos idiomas. Ana Ruvalcaba

Maestra de idiomas en Texas

La tecnología entró con fuerza en la educación hace 15 años, hoy ya no quieren que usemos libros, sino que creemos con base en las herramientas en línea. En lo personal utilizo Google Drive, dentro de la que está Google Slides, con la que tanto yo como los estudiantes creamos nuestras presentaciones y las compartimos; Google Sheets, para tomar exámenes; Google Docs, para que los alumnos tomen notas, y Google Sites, para guardar información producida por el docente a la que el alumno acceda. Los docentes temen equivocarse y borrar todo porque están con la idea de almacenar en una memoria USB, pero ahora todo está en la nube.

Kelly Kermode

Experta en juegos

Los juegos son importantes en el aula; los estudiantes necesitan saber cómo trabajar juntos, comunicarse y colaborar, y lo lúdico ayuda a ello pues es una herramienta de aprendizaje con la que los alumnos pueden mostrar sus diversas capacidades. Se puede dedicar de 20 a 60 minutos de clase a los juegos dentro del aula. Con ellos se pueden desarrollar capacidades como escuchar al otro, mantener a los alumnos siempre alertas, generar discusión sobre cómo juntar capacidades. Les invito a explorar Time Worp, que es un juego para el nivel secundario y adultos, es de comunicación. Debemos conocer y usar la tecnología en el aula.

Iván Martínez

Experto en YouTube  (México)

YouTube no solo es entretenimiento, es información y formación porque uno puede estar informado constantemente sin filtros. También es compartir al mundo contenidos, conocimientos y vivencias. En YouTube se generan ocho millones de videos diarios. Algunos tips que sugiero son: que la gente cree sus canales de YouTube; usar esta red como un medio para la libertad de expresión donde haga falta; ser conscientes de lo que se sube, pues no sabemos a dónde llega. Los errores comunes son la piratería y subir cosas incoherentes. En educación, los docentes deben entender que hay infinidad de recursos en YouTube para llevarlos al aula.

Fuente: http://www.la-razon.com/suplementos/financiero/Google-educacion-expertos-pautas-gratuitas_0_2748925139.html

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Protocolo de inclusión educativa para personas con discapacidad se ve como el inicio de un proceso que busca generar debate

Por: Facundo Franco

Si bien era pleno junio, los 18 grados eran propicios para estar al aire libre, más allá del revoloteo de algún mosquito. La actividad convocaba a ir a la sede de la Cátedra Alicia Goyena del Consejo de Educación Secundaria, o Casa de Alicia –como se le llama desde hace algún tiempo–, a construir colectivamente una “educación inclusiva”. Si bien el tema planteado, la inclusión en el sistema educativo de personas con discapacidad, requiere mucho pienso, para lograr dicho objetivo también es necesario rever el vínculo con el cuerpo.

Es por ello que antes de las habituales exposiciones orales en este tipo de instancias, la educadora Denisse Neumar, en un taller con el título “Todo se mueve”, invitó a aprender distintas dinámicas que a su vez sirvan para “transformar todos juntos”. En concreto, buscó dotar de herramientas a educadores para replicar ese tipo de dinámicas con el objetivo de romper el hielo en grupos cuyos integrantes no se conocen, o favorecer aprendizajes que no necesariamente se logran por medio de la exposición oral o escrita de conocimientos. La tallerista explicó que esas dinámicas sirven para trabajar la discapacidad de una forma corporal, pero también para abordar otro tipo de temas. Por ejemplo, mencionó que en algunos momentos, al trabajar con niños o adolescentes es necesario “canalizar las energías” del grupo, y para ello puede ser útil plantear alguna dinámica que requiera movimiento. Por lo tanto, señaló que es posible “cambiar el modo de dar una clase” y salir de las metodologías más tradicionales y transmisivas.

Ya adentro de la sala de conferencias de la Casa de Alicia, se intercambió sobre la situación de la inclusión para las personas con discapacidad en el sistema educativo uruguayo y se habló en particular sobre el Protocolo de actuación para la inclusión de personas con discapacidad en los centros educativos. Dicha norma reglamenta parte de la Ley de Protección Integral a las Personas con Discapacidad y fue sancionada mediante un decreto presidencial el 20 de marzo, luego de un proceso de discusión y consulta promovido por la Comisión de Continuidad Educativa y Socio-Profesional para la Discapacidad del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). El protocolo debe aplicarse tanto en la educación pública como en la privada. Entre otras cosas, prevé que los entornos y materiales de trabajo en los centros educativos sean accesibles física, comunicacional y cognitivamente, además de que para garantizar el acceso de las personas con discapacidad, desde la institución se ofrezcan los apoyos y ajustes necesarios.

Una herramienta

Jorge Méndez, coordinador de la Comisión de Continuidad Educativa y Socio-Profesional para la Discapacidad del MEC, explicó que el protocolo comenzó a gestarse en 2016 y busca revertir la situación de “familias que acumulan dolor por el rechazo” del sistema educativo, pero también de la sociedad en general, ya que se visualizó como un problema el hecho de que no existe una política pública unificada para las personas con discapacidad. Si bien dijo que en el Estado hay instituciones que trabajan articuladamente, planteó que eso “es complejo”, y, por ejemplo, ilustró que para la elaboración del protocolo no fue sencillo ponerse de acuerdo en algunos puntos, por lo que consideró que es difícil llegar a consensos en el tema.

Méndez planteó que se trata de una herramienta “perfectible” que va a ser evaluada y por tanto puede incorporar, cambiar o suprimir contenido, y al mismo tiempo señaló que se trata sólo de un instrumento, porque la inclusión “no se decreta ni se puede hacer un recetario” para que se cumpla. Según añadió, se trata del inicio de un proceso “que permite discutir el tema desde otro lado”, generar debate, “empoderar” a los actores y al mismo tiempo reconocer buenas prácticas. En suma, Méndez indicó que la norma “invita a perder el miedo y a darle lugar al otro”, en referencia a las personas con discapacidad y a sus familias. No obstante, dijo que es importante que otras instituciones del Estado acompañen las acciones, que no pueden quedar exclusivamente en manos del sistema educativo.

Para Méndez, también es necesario jerarquizar el tema en la formación de los docentes, que actualmente no tienen formación obligatoria en discapacidad. En ese sentido, destacó la existencia de un buen diálogo con actores del Consejo de Formación en Educación, que actualmente está discutiendo el cambio de sus planes de estudios. Al mismo tiempo, consideró que en Uruguay se necesita “más investigación en educación y no sobre educación”, en referencia a la necesidad de generar más estudios sobre pedagogía. Como síntesis, señaló que para que la educación sea inclusiva se debe dar un cambio de paradigma, y para ello se requiere de “mucha reflexión” y de preguntarnos “cómo podemos ser accesibles”. “Si no lo sabemos les preguntamos a otros, a otros docentes o a la propia familia”, se respondió. Según Méndez, es necesario dejar “que la discapacidad nos interpele” y “romper barreras internas para darle lugar al otro en el sistema”.

Falta

Silvia Prida, profesora de literatura y militante por los derechos de las personas con discapacidad, consideró que contar con un protocolo firmado por el presidente de la República “es muy importante e implica un cambio”. Según dijo, las personas con discapacidad en Uruguay históricamente han estado “encerradas” y “segregadas”, al tiempo de que se partía de la idea de que el solo hecho de poner a la persona con alguna discapacidad en un espacio común haría que se pareciera a los demás, según dijo. Para ilustrar la falla de ese sistema, contó la experiencia de dos estudiantes con síndrome de Down que ingresaron al liceo sin saber escribir su propio nombre, ya que en la escuela las maestras los sacaban de la clase durante buena parte del tiempo de aula.

La profesora advirtió que la inclusión es difícil de lograr, y que para ello se requieren dos bienes escasos: tiempo y dinero. Si bien dijo que actualmente hay dos centros de recursos para personas con discapacidad en secundaria que funcionan muy bien, uno para ciegos y otro para sordos, consideró que ello no es suficiente. Por ejemplo, advirtió que dentro del panorama de dificultad de acceso, las discapacidades intelectuales son las que quedan más relegadas en el sistema educativo, porque “todos les huyen”. Al respecto, consideró que la idea de que las personas con una discapacidad de ese tipo no pueden aprender “es falsa”, y para argumentar citó el trabajo de Miguel López Melero en materia de neurociencia. Según dijo, a partir de su trabajo puede afirmarse que la inteligencia en las personas se desarrolla en la medida en que tienen oportunidades para hacerlo y que “no todo está en los genes”.

Prida consideró inadmisible que haya excluidos de la educación en una sociedad democrática y reclamó la existencia de una política en la materia que vaya desde las autoridades a los docentes, pero también en la dirección contraria, ya que señaló que el compromiso de los últimos es fundamental. Por ejemplo, planteó que muchos docentes sin formación específica en la materia han logrado buenos resultados con personas con discapacidad “a ensayo y error”, probando qué cosas dan mayor resultado.

En particular, Prida se refirió a las personas con síndrome de Down, de quienes dijo que la sociedad uruguaya tiene “representaciones equivocadas”, generadas a partir de “mitos y prejuicios”. Según explicó, los prejuicios tienen que ver con “un error” del doctor John Down, quien hace años asoció el síndrome con grupos nómadas de Mongolia. Para revertirlo, llamó a “sacarnos las vendas de los ojos” y poder ver que, más allá de que haya personas con una discapacidad, al mismo tiempo tienen “muchas otras capacidades”. Como ejemplo, señaló el caso del maestro y escritor español Pablo Pineda, quien tiene síndrome de Down y da charlas y conferencias por todo el mundo. Al mismo tiempo, proyectó videos que muestran los casos de una consejera municipal en España y de una maestra preescolar en Argentina, ambas con síndrome de Down.

La profesora concluyó su exposición con la definición de inteligencia planteada por López Melero, que fue leída por su hija, que también tiene síndrome de Down. Según dicha definición, la inteligencia es “la emoción por conocer”: cuando un estudiante está interesado en algo, lo aprende.

 Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/6/protocolo-de-inclusion-educativa-para-personas-con-discapacidad-se-ve-como-el-inicio-de-un-proceso-que-busca-generar-debate/

 

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Desigualdad y pobreza, causas del abandono escolar en Latinoamérica

24 de Julio de 2017/Baez

Según un informe de Unicef, medio millón de jóvenes argentinos está fuera de la escuela y solo el 45% logra terminar sus estudios secundarios. En Uruguay apenas el 28,5% completó el segundo ciclo. En Brasil, finaliza el 59% mientras que en Chile lo hace el 90%. La desigualdad social, la pobreza y la falta de políticas educativas relevantes son algunos de los escollos que afrontan los más jóvenes.

El panorama en la educación secundaria argentina es desalentador, ya que, según un informe que presentó Unicef, Posicionamiento sobre adolescencia en el país– un documento sobre la realidad en salud, educación y derechos de los chicos y las chicas de entre 10 y 18 años-, más de la mitad de ellos no termina el secundario y uno de cada seis trabaja.

Se trata de un rango de edad que cubre 5,5 millones de jóvenes. De ellos, medio millón está fuera de la escuela y solo el 45% logra terminar sus estudios secundarios.

El panorama en la educación secundaria argentina es desalentador

El informe remarca que el abandono escolar “está fuertemente relacionado con la inserción temprana en el mercado de trabajo, sobre todo entre los varones, y el embarazo entre las mujeres”. El 15% de los nacimientos en Argentina son de embarazos adolescentes: seis de cada diez no son planificados y uno de cada diez mujeres abandona la secundaria por tal motivo.

Aunque la educación secundaria es obligatoria en Argentina por la Ley de Educación Nacional 26.206, de 2006, cerca de 500.000 chicos y chicas están fuera de la escuela y menos de la mitad de los adolescentes que ingresa a la secundaria logra completarla, el 45%.

La desigualdad también se manifiesta en al acceso a la protección social. Si bien la Asignación Universal por Hijo alcanzó a un millón de adolescentes entre 12 y 17 años, a partir de los 13 años los niveles de cobertura tienden a descender y esto se acentúa en la población de 16 y 17 años.

El caso de Uruguay

Desde 1973 existe la Educación Media Básica obligatoria a través de la ley 14.101. “El sistema educativo uruguayo es altamente centralizado y burocratizado, la elección de escuelas aplica para la oferta (los docentes) pero no para las familias”, advierte Emiliano Pereiro, sociólogo e investigador de Ceibal (programa One Laptop per Child de Uruguay).

 A los 18 años, la diferencia entre niveles socioeconómicos alcanza los 49 puntos.

Aunque el porcentaje de jóvenes que culmina el ciclo sin atraso aumentó desde el 2006, en 2014, apenas un 28,5% de los jóvenes de 18 a 20 años completó el segundo ciclo de educación media. Y continúa en último lugar cuando miramos el grupo de edad de 21 a 24 a pesar de haber subido 10 puntos porcentuales.

De acuerdo al profesor y especialista Miguel Lagrotta, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Ineed, revela que a los 17 años, el 96% de los adolescentes de los hogares más ricos accedía al sistema educativo. Entre los más pobres, la cifra cae al 59%. A la misma edad, la diferencia también se nota en el atraso: entre los más ricos, el 76% asiste sin rezago y entre los más pobres, lo hace el 17%. A los 18 años, la diferencia entre niveles socioeconómicos alcanza los 49 puntos.

A los 22 años, el porcentaje de graduados en la educación media superior presenta diferencias marcadas: el 71% de los jóvenes de hogares más favorecidos, mientras que solo egresa un 15% de los que pertenecen a los hogares más desfavorecidos.

Brasil, con problemas similares

El 84% de los jóvenes de 15 a 17 años asiste a la escuela, pero solo el 59% finaliza a los 19 años, de acuerdo a los datos del Anuario Brasileño de Educación Básica, producidas por Todos por la Educación.

El 84% de los jóvenes de 15 a 17 años asiste a la escuela, pero solo el 59% finaliza a los 19 años

El 99% de los niños y adolescentes de 6 a 14 años de las familias más ricas concluyeron la enseñanza primaria. El 97% de los más pobres están matriculados, pero en este estrato está la mayoría de los 430.000 niños y adolescentes de ese grupo de edad que no frecuentó ni concluyó.

Hoy, 1,7 millones de jóvenes de 15 a 17 años no están matriculados en la enseñanza media. La tasa neta de matriculación está en el 62,7%. Los modelos de enseñanza media han sido criticados por reforzar las desigualdades históricas: el 86,6% de la tasa de atención de la enseñanza media es para la población más rica.

La crisis de la enseñanza media se revela en indicadores preocupantes: el 14,6% de los jóvenes De 15 a 17 años  no estudian y no concluyeron este paso.

Chile, la diferente

Según el sociólogo y especialista en jóvenes, Raúl Zarzuri, asegura que en Chile el 90% de los adolescentes culmina el secundario. Hoy en día, es el país con mayor porcentaje en este ámbito, al contrario de lo que sucede en Uruguay o Argentina , donde hay una gran deserción.

Por otro lado, Zarzuri remarca, que en casos de embarazos adolescentes hay programas para enfrentarlos para que no haya abandono escolar. Ya que la secundaria es obligatoria desde el Gobierno de Ricardo Lagos (2000- 2006).

Chile tiene la tasa más alta de alfabetización de toda Latinoamérica

En cuanto a la tasa de alfabetización, en Chile es del 96%, la más alta de Latinoamérica por delante de Argentina o Brasil. En 2003, se aprobó una ley que impuso la educación obligatoria hasta los 18 años, es decir, 12 años de educación obligatoria.

La mayoría de los estudiantes, el 93%, se beneficia vales que entrega el Estado y un 7% prefiere asistir a escuelas privadas. Este sistema de vales escolares también se usa en otros países como Dinamarca y Suecia,  y se introdujo en Chile en 1981.

Casi el 100% de los niños entre 6 y 14 años realizan la educación primaria y cerca del 88% continúa durante la secundaria.

Fuente: http://www.bez.es/703515046/desigualdad-pobreza-causas-abandono-escolar-Latinoamerica.html

 

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Reseña: Simón Bolívar: Su natalicio 24 de Julio de 1783

Venezuela/24 de Julio de 2017/Biografía

Si se forzase a los historiadores a designar el más decisivo protagonista de los convulsos procesos que, en las primeras décadas del siglo XIX, condujeron a la emancipación de la América Latina, no hay duda de que resultaría elegido el militar y estadista venezolano Simón Bolívar (1783-1830), justamente honrado con el título de «Libertador de América».

Tras no pocos reveses, Simón Bolívar lideró las campañas militares que dieron la independencia a Venezuela, Colombia y Ecuador. Y al igual que otro insigne caudillo de la independencia, José de San Martín, Bolívar comprendió la ineludible necesidad estratégica de ocupar el Perú, verdadero centro neurálgico del Imperio español. Las victorias de Bolívar en la batallas de Junín y de Ayacucho (1824) significaron la caída del antiguo Virreinato, la independencia de Perú y de Bolivia y el punto final a tres siglos de dominación española en Sudamérica.

Tal fue la trascendencia de su figura que ha podido afirmarse que, en el ámbito sudamericano, la historia de la emancipación es la biografía de Bolívar y parte de la de San Martín. Y no menos admirable resulta su total entrega al ideal emancipador, causa a la que había jurado consagrarse con sólo 22 años en un evocador escenario: el Monte Sacro de Roma. Políticamente, su sueño fue unir las colonias españolas liberadas en una confederación al estilo estadounidense; tal proyecto se materializó en la «Gran Colombia» (1819-1830), que presidió el mismo Bolívar y llegó a englobar Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.

Pese al realismo y rigor de su pensamiento político (siempre juzgó que era preciso adaptar las doctrinas europeas a la realidad americana), el éxito no le acompañó en la monumental empresa de configurar las nuevas repúblicas; sometida a la presión de los caudillismos y las reivindicaciones territoriales, la desmembración de la Gran Colombia también hubiera sido inevitable sin el prematuro fallecimiento de Bolívar.

Biografía

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Venezuela era entonces una Capitanía General del Reino de España entre cuya población se respiraba el descontento por las diferencias de derechos existentes entre la oligarquía española dueña del poder, la clase mantuana o criolla, terratenientes en su mayoría, y los estratos bajos de mulatos y esclavos.

Los criollos, a pesar de los privilegios que tenían, habían desarrollado un sentimiento particular del «ser americano» que los invitaba a la rebeldía: «Estábamos (explicaría Bolívar más tarde) abstraídos y, digámoslo así, ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del Estado. Jamás éramos virreyes ni gobernadores sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares sólo en calidad de subalternos; nobles, sin privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados ni financistas, y casi ni aun comerciantes; todo en contravención directa de nuestras instituciones».

Ésta era, por lo demás, la clase a la cual pertenecían sus padres, Juan Vicente Bolívar y Ponte y María de la Concepción Palacios y Blanco. El niño Simón era el menor de cuatro hermanos y muy pronto se convertiría, junto a ellos, en heredero de una gran fortuna. Bolívar quedó huérfano a los nueve años de edad, pasando al cuidado de su abuelo materno y posteriormente de su tío Carlos Palacios; ellos velarían por su educación, aunque también la negra Hipólita, su esclava y nodriza, continuaría cuidando del muchacho.


La lección de Andrés Bello a Bolívar, de Tito Salas

Entre los valles de Aragua y la ciudad de Caracas discurrió la infancia y parte de la adolescencia del joven Simón. Combinaba sus estudios en la escuela de primeras letras de la ciudad con visitas a la hacienda de la familia. Más tarde, a los quince años de edad, los territorios aragüeños cobrarían un mayor relieve en su vida cuando, por la mediación que realizó su tío Esteban (ministro del Tribunal de la Contaduría Mayor del Reino ante el rey Carlos IV), fue nombrado subteniente de Milicias de Infantería de Blancos de los Valles de Aragua.

Mientras esto sucedía, tuvo la suerte de formarse con los mejores maestros y pensadores de la ciudad; figuraban entre ellos Andrés Bello, Guillermo Pelgrón y Simón Rodríguez. Fue este último, sin embargo, quien logró calmar por instantes el ímpetu nervioso y rebelde del niño, alojándolo como interno en su casa por orden de la Real Audiencia, lo cual sería la génesis de una gran amistad. Pero ni el apego al mentor ni el ingreso en la milicia fueron suficientes para aquietar al muchacho, y sus tíos decidieron enviarlo a España a continuar su formación.

La estancia en Europa

Corría el año 1799 cuando Bolívar desembarcó en tierras peninsulares. En Madrid, a pesar de seguir sus estudios, el ambiente de la ciudad le seducía: frecuentaba los salones de lectura, baile y tertulia, y observaba maravillado la corte del reino desde los jardines de Aranjuez, lugar éste que evocaría en sueños delirantes en su lecho de muerte. Vestía de soldado en esos tiempos en los cuales España comenzaba a hablar de Napoleón, y así visitaba al marqués de Ustáriz, hombre culto con quien compartía largas tardes de conversación.

En una de ellas conoció a María Teresa Rodríguez del Toro, con quien se casaría el 26 de mayo de 1802 en la capilla de San José, en el palacio del duque de Frías. Mientras Bernardo Rodríguez, padre de la muchacha, decidía dar largas al compromiso, Bolívar los siguió hasta Bilbao y aprovechó para viajar a Francia: Bayona, Burdeos y París. Inmediatamente después de la boda, los recién casados se trasladaron a Caracas y, a pesar de los resquemores que canalizaban los criollos a través de sus conspiraciones, Bolívar permaneció junto a su esposa, llevando una vida tranquila. Esta serenidad conyugal, sin embargo, no duraría mucho: María Teresa murió pocos días después de haberse contagiado de fiebre amarilla, en enero de 1803. Bolívar, desilusionado, decidió alejarse y marchó nuevamente a Europa.

Mientras el caraqueño Francisco de Miranda, desde Estados Unidos y las Antillas, reunía pacientemente apoyos para una expedición militar que diese la independencia al país, los acontecimientos en Venezuela comenzaban a tomar aires de revuelta. Ajeno a todo aquello, Bolívar se reunió con su suegro en Madrid, para trasladarse a París en 1804. A la sombra de Napoleón Bonaparte (quien no tardaría en proclamarse emperador de Francia) se había formado una clase aristócrata, hallada entre la burguesía, que se reunía en los grandes salones a los cuales asistía Bolívar en compañía de Fernando Toro y Fanny du Villars.


El juramento del Monte Sacro

Allí el joven Bolívar, especie de dandy americano, se contagiaría poco a poco de las ideas liberales y la literatura que habían inspirado la Revolución Francesa. Era un gran lector y un interlocutor bastante interesado en la política de la actualidad. En esos tiempos conoció al eminente naturalista alemán Alexander von Humboldt, expedicionario y gran conocedor del territorio americano, quien le habló de la madurez de las colonias para la independencia. «Lo que no veo (diría Humboldt) es el hombre que pueda realizarla».

Su antiguo preceptor, Simón Rodríguez, se hallaba por entonces en Viena; Bolívar, al enterarse, corrió en su búsqueda. Posteriormente el maestro se trasladó a París, y en compañía de Fernando Toro emprendieron un viaje cuyo destino final era Roma. Cruzaron los Alpes caminando hasta Milán, donde se detuvieron el 26 de mayo de 1805 para presenciar la coronación como rey de Italia de Napoleón, a quien Bolívar admiraría siempre. Después visitaron Venecia, Ferrara, Bolonia, Florencia, Perusa y Roma. En esta última ciudad tuvo lugar el llamado Juramento del Monte Sacro: en presencia de Simón Rodríguez y Fernando Toro, Simón Bolívar juró solemnemente dedicar su vida y todas sus energías a la liberación de las colonias americanas.

La gestación de un ideal

Evidentemente, tal propósito y convicciones no habían nacido en Bolívar de forma espontánea o repentina; el fervor del momento y sus conversaciones con importantes intelectuales (empezando por su maestro Simón Rodríguez) le habían hecho comprender la injusticia que entrañaba el sometimiento de América al yugo de España. Tras tener noticia de las fallidas expediciones libertadoras de Francisco de Miranda en Ocumare y la Vela de Coro, Bolívar decidió emprender el viaje de vuelta.

Tras una corta estancia en Estados Unidos, Bolívar regresó a mediados de 1807 a Caracas, donde hubo de retomar sus antiguas ocupaciones de hacendado. José Antonio Briceño, un vecino de tierras y fincas, le esperaba con un cerco en sus tierras; tal asunto debía resolverse cuanto antes. Pese al fracaso, las incursiones de Miranda habían tenido la virtud de adherir algunos caraqueños al proyecto emancipador; sin embargo, la gran mayoría de los criollos se conformaba con rebelarse pasivamente violando las normas que se dictaban desde España.


Simón Bolívar

En 1808 Bolívar se había ya incorporado a las actividades conspirativas. Ese mismo año tuvieron lugar gravísimos sucesos en la metrópoli: Napoleón invadió la península, mantuvo retenidos en Bayona a Carlos IV y a su hijo Fernando VII y dio la corona a su hermano José I Bonaparte. Tal usurpación desencadenó la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), convulsa etapa en la que los continuos combates contra el invasor y el rechazo popular al impuesto rey francés ocasionaron un vacío de poder en España, cubierto apenas con el establecimiento en Sevilla de la Junta Suprema de España e Indias (27 de mayo de 1808).

La situación era propicia para que Martín Tovar y Ponte, entonces alcalde de Caracas, presentara a la Capitanía General un proyecto para crear una junta de gobierno adscrita a la Junta Suprema de Sevilla, expresando así las demandas criollas de participación política. En un comienzo, las autoridades coloniales se mostraron reacias al proyecto, pero posteriormente, ante el vacío de poder que se había producido, decidieron pactar con los conspiradores. Enterado de la situación, Bolívar abrió las puertas de una casa de verano familiar (la Cuadra de Bolívar) para acoger las reuniones. Se negó categóricamente a participar en cualquier alianza; para él, debía clamarse por la emancipación absoluta.

En las vísperas del jueves santo de 1810, arribaron a la ciudad los comisionados del nuevo Consejo de Regencia de Cádiz, órgano de gobierno que actuaba en la península en sustitución de Fernando VII, tras haber relevado a la Junta Suprema. Fueron recibidos por Vicente Emparan, máxima autoridad colonial en tanto que gobernador y capitán general de Venezuela, pero al día siguiente los criollos lo sitiaron y lo obligaron a dirigirse al cabildo. La mitología venezolana recoge de esta fecha (19 de abril de 1810) el instante en el cual Vicente Emparan se asomó al balcón del cabildo de Caracas para interrogar al pueblo enardecido acerca de su predisposición a continuar aceptando su autoridad, con el clérigo José Cortés de Madariaga detrás de él haciendo señas con el dedo al pueblo para que negasen. Tras un rotundo «¡No!» por parte de la población, Vicente Emparan cedió: «Pues yo tampoco quiero mando».

Comenzaba así la famosa revuelta caraqueña que, sin proponérselo, daba inicio al proceso de independencia de Venezuela. Se constituyó la Junta Suprema de Venezuela, órgano gubernativo teóricamente fiel al rey Fernando VII que, entre otras disposiciones, nombró a Simón Bolívar coronel de infantería y le asignó la tarea de viajar a Londres, en compañía de Andrés Bello y Luis López Méndez, en busca de apoyos para el nuevo gobierno.

En Londres fueron recibidos por el ministro de Asuntos Exteriores, Lord Wellesley, quien después de varias entrevistas terminó por mantenerse neutral frente a la situación. Bolívar, a pesar de ver frustrado el intento, encontró en esta coyuntura una reorientación y clarificación de sus ideas sobre la emancipación de la América Latina. El momento clave fue su entrevista en Londres con Francisco de Miranda, ideólogo y visionario de la independencia de América, quien ya había ideado, entre otras cosas, un proyecto para la construcción de una gran nación llamada «Colombia», que había de reunir en su seno a todas la antiguas colonias, desde México hasta Chile y Argentina. Bolívar se empapó de las ideas del gran precursor y las reformuló a lo largo de una campaña que duraría veinte años.

Bolívar regresó a Caracas convencido de la misión que había decidido atribuirse. Miranda no tardaría en seguirlo; su figura era algo mítica entre los criollos, tanto por el largo tiempo que había pasado en el exterior como por su participación en la independencia de Norteamérica y en la Revolución Francesa. Casi nadie lo conocía, pero Bolívar, convencido de la utilidad de Miranda para la empresa que se iniciaba, lo introdujo en la Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía, creada en agosto de 1810.

La independencia de Venezuela

Partidarios a ultranza de proclamar una independencia absoluta para Venezuela, Bolívar y Miranda instaron a los miembros de la Sociedad Patriótica a pronunciarse en ese sentido ante el Congreso Constituyente de Venezuela, reunido el 2 de marzo de 1811. Fue a propósito de ello que Bolívar dictó su primer discurso memorable: «Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar es perdernos». El 5 de julio de 1811, el Congreso Constituyente declaró la independencia y se aprobó la Constitución Federal para los estados de Venezuela.

La primera República se perdió como consecuencia de las diferencias de criterios entre los criollos, de los resentimientos entre castas y clases sociales, y de las incursiones de Domingo Monteverde (capitán de fragata del ejército realista) en Coro, Siquisique, Carora, Trujillo, Barquisimeto, Valencia y, finalmente, Caracas. Estaba claro que una guerra civil iba a desatarse de inmediato, pues la empresa en cuestión era todo menos monolítica. Bolívar tomaría conciencia del carácter clasista de la guerra y reflexionaría sobre ello a lo largo de todas sus proclamas políticas.


Simón Bolívar

En esta oportunidad, sin embargo, le tocó defender la República desde Puerto Cabello. A pesar de su excelente labor política y militar en defensa del castillo, todo fue inútil; las fuerzas del otro bando eran superiores, y a ello se le sumaba la ruina causada por los terremotos ocurridos en marzo de 1812. El 25 de julio se produjo la capitulación del generalísimo Francisco de Miranda; si bien era necesaria en su opinión, Miranda no había consultado a sus compañeros, y la rendición llenó de ira a Bolívar, quien, al enterarse de los planes de Miranda de abandonar el territorio, participó en su arresto en el puerto de La Guaira: «Yo no lo arresté para servir al rey, sino para castigar a un traidor».

La estrategia de Bolívar fue entonces huir hacia Curazao, desde donde partió a Cartagena, en la costa caribeña de Colombia. El 27 de noviembre de 1811, Cartagena y otras ciudades del Reino de Nueva Granada (actual Colombia) habían proclamado su independencia y constituido las Provincias Unidas de Nueva Granada. La intención de Bolívar, arropada en el manto de un discurso deslumbrante, era encontrar apoyo en las fuerzas neogranadinas para emprender la reconquista de la República en la vecina Venezuela. «Yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en medio de sus ruinas físicas, y políticas»: con estas palabras se iniciaba el Manifiesto de Cartagena, carta de presentación de Bolívar ante el Soberano Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada, en la cual trazaba un diagnóstico de la derrota al tiempo que ofrecía sus servicios al ejército de esa región. Los granadinos lo acogieron otorgándole el rango de capitán de la guarnición de Barrancas.

Bolívar libró unas cuantas batallas, incluso desobedeciendo órdenes, y bajo el mismo procedimiento inició su arremetida hacia Venezuela. En mayo de 1813 emprendió la «Campaña Admirable», gesta que consistió en la reconquista de los territorios del occidente del país (mientras, de forma simultánea, Santiago Mariño tomaba los de oriente) hasta entrar triunfalmente en Caracas en agosto del mismo año. A su paso por Mérida le llamaron «el Libertador», y con ese título fue ratificado por la municipalidad de Caracas, que lo nombró, además, capitán general de los ejércitos de Venezuela. Pero la Segunda República iba a ser, en esencia, tan efímera como la primera.


Bolívar en la Batalla de Araure (5 de diciembre de 1813)

Estaba claro que la naturaleza de la guerra era cambiante, lo cual no tardaría en demostrarse nuevamente. La astucia con la cual Bolívar intentó polarizar los bandos a través del Decreto de guerra a muerte de 1813 («Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes. […] Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables»), no fue suficiente para mitigar las diferencias existentes entre los ejércitos de mulatos y negros frente a la gesta emancipadora. La furia de los ejércitos realistas, al mando del español José Tomás Boves, forzó a los patriotas a abandonar Caracas en julio de 1814. La República caía nuevamente.

Había que repensar la situación. Después de un corto pero victorioso tránsito por la Nueva Granada (dirigió las tropas que ocuparon Santafé de Bogotá, sellando así la adhesión de Cundinamarca a las Provincias Unidas de Nueva Granada), Bolívar marchó hacia Jamaica en mayo de 1815. En Kingston se dedicó a divulgar, a través de una copiosa correspondencia con personalidades de todo el mundo, el propósito de la guerra que se estaba librando en el territorio de la América meridional. Hasta entonces, el mundo sólo conocía la versión de los realistas.

De estos documentos divulgativos, el más famoso es la Carta de Jamaica. En ella reproduce el panorama de todas las luchas que se llevaban a cabo simultáneamente en América, especula acerca del futuro del territorio y adelanta la idea de la unión colombiana. Y es que la escritura fue un capítulo importante en la vida de Bolívar. Puede decirse que el poder que ejercía su pluma le garantizó gran parte de sus triunfos. Revolucionó el estilo de la prosa haciendo de su letra el reflejo vivo de sus pasiones, pensamientos y acciones. Sus amanuenses y secretarios convenían en que los dictados del Libertador «tenían ganada la imprenta sin un soplo de corrección». Al mismo tiempo, desde el despacho de Jamaica, Bolívar preparaba la nueva estrategia para Venezuela.

La «Gran Colombia»

La reconquista de Venezuela tardaría seis años en conseguirse. Las expediciones se iniciaron en la isla Margarita y continuaron su escalada por el oriente en dirección hacia Guayana. La batalla de San Félix (1817) dio a los independentistas la región de Guayana y la navegación por el Orinoco. En 1819, Bolívar emprendió la Campaña de los Andes, y, tras derrotar a los realistas en la batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819), obtuvo el control de las Provincias Unidas de Nueva Granada (la actual Colombia), que habían caído en manos de los españoles en 1816. Finalmente, la victoria en la batalla de Carabobo (24 de junio de 1821) selló definitivamente la independencia de Venezuela y Colombia.

Fueron los tiempos del temible general realista Pablo Morillo, al que el absolutista monarca español Fernando VII, repuesto en el trono una vez finalizada la Guerra de la Independencia Española, había encomendado la misión de aplastar toda insurgencia. Vencerlo fue tarea difícil, y Bolívar tuvo que emplear nuevas estrategias de adhesión: proclamó la libertad de los esclavos y ofreció tierras a cambio de lealtad militar. Obtuvo así la colaboración de los ejércitos llaneros al mando de José Antonio Páez, vitales para el desarrollo de la contienda, como también lo fue la ayuda de un importante contingente de soldados y generales europeos, británicos fundamentalmente, quienes anhelaban unirse al Libertador.


Bolívar y Francisco de Paula Santander, vicepresidente de la «Gran Colombia»

Simultáneamente, Bolívar se encargó de la reconstrucción política de la región. En febrero de 1819 convocó el Congreso de Angostura, ante el que pronunció un célebre discurso en el cual instaba a los representantes a promulgar una constitución centralista que había de ser el fundamento jurídico de la soñada República de la Gran Colombia. Presidida por el mismo Bolívar, la «Gran Colombia» quedó constituida ese mismo año, y agrupaba por el momento los territorios de las actuales Venezuela y Colombia.

El sur se encontraba en la mira de la Gran Colombia, es decir, de Bolívar. La liberación y adhesión de las provincias de Quito y Guayaquil (el actual Ecuador) resultaba fundamental para consolidar y mantener la hegemonía en el continente de la recién creada República. Ello fue logrado, desde el punto de vista militar, en la batalla de Pichincha (1822), y desde el punto de vista político, por las negociaciones adelantadas por Antonio José de Sucre y Simón Bolívar, gracias a las cuales la región aceptó integrarse en la Gran Colombia una vez liberada.

El proceso de emancipación de Latinoamérica terminaría en Perú dos años después. El valor estratégico que tenía la conquista y liberación de este territorio por parte del ejército libertador era vital: en tanto que verdadero centro neurálgico del poderío español, la caída del Virreinato del Perú significaría la salida definitiva de los españoles del territorio americano. Tal victoria supondría, además, el triunfo de la ideología bolivariana republicana sobre la propuesta de construir monarquías en los territorios del sur, defendida por la oligarquía peruana y secundada, aparentemente, por otro gran caudillo de la independencia americana: José de San Martín.

En una inolvidable gesta que incluyó la travesía de los Andes desde Argentina, San Martín había liberado Chile en 1817; desde allí, al frente de un nutrido ejército que trasladó por mar, desembarcó en Perú, ocupó Lima en 1821 y proclamó la independencia. Pero apenas un año después, la disensiones internas y el hostigamiento de los realistas, que controlaban de hecho la mayor parte del territorio, habían debilitado sensiblemente su posición. Ambos libertadores se reunieron en Guayaquil en julio de 1822 con el fin de tratar éste y otros asuntos relativos a la guerra. Nunca se supo de qué hablaron Simón Bolívar y José de San Martín, pero el curso de los acontecimientos brinda la evidencia de un profundo desacuerdo; poco después, San Martín renunció a su cargo de Protector del Perú y regresó a Chile.


Tras constituir la «Gran Colombia», Bolívar derrotó a los españoles en Perú, poniendo fin a tres siglos de colonialismo

La definitiva liberación del Perú quedó así en manos de Bolívar. Apenas dos años después, tras hacerse cargo en persona de los preparativos, las batallas de Junín y de Ayacucho (agosto y diciembre de 1824) acabaron con la resistencia realista: la caída del Virreinato del Perú ponía fin a tres siglos de dominación española. En el Alto Perú, liberado en los primeros meses de 1825, se constituyó la actual República de Bolivia, presidida por su lugarteniente Antonio José de Sucre. Culminadas así todas las operaciones militares, Bolívar regresó a rendir cuentas al Congreso colombiano.

Bajo su impulso medio continente había alcanzado la independencia, pero, pese a haber reflexionado largamente sobre la forma de gobierno que convenía a los territorios americanos, ni la fortuna ni la clarividencia le acompañarían en su acción política. Bolívar abogó en todo momento por la edificación de un Estado centralista que lograra cohesionar aquello que, en virtud de una heterogeneidad racial, cultural y geográfica de la que era muy consciente, no resistía la perfección de una federación; pronto se puso de manifiesto, sin embargo, que el proyecto de mantener unidas en confederación a las nuevas naciones era una quimera.

Si bien logró todavía aplacar la sublevación de la Cosiata (1826), Bolívar intentó luego evitar la desmembración de la Gran Colombia invistiéndose de poderes dictatoriales (1828), lo que sólo sirvió como pretexto para que, el 25 de septiembre del mismo año, se perpetrase un atentado fallido contra su persona que minó profundamente su moral. Todo era inútil: el general victorioso en las luchas por la libertad de las naciones se veía vencido en aquella nueva etapa de lucha para la verdadera construcción de las mismas. El 27 de abril de 1830, Bolívar presentó su renuncia ante el que sería el último Congreso de la Gran Colombia. Las pugnas caudillistas y nacionalistas desbarataron toda posible conciliación y condujeron a la separación de Venezuela y Ecuador.

Durante los meses que precedieron a su muerte, el Libertador había de evocar constantemente su amarga derrota política. Recordaba a su último amor, Manuela Sáenz, que al salvarle la vida en el atentado del 25 de septiembre de 1828 se había ganado el título de «Libertadora del Libertador»; también evocaba otros amores y otros atentados. Lloraba la muerte de Sucre, el fiel lugarteniente asesinado el 4 de junio de 1830 en Berruecos; recordaba y deliraba, y así murió, solo y defenestrado de los territorios que había liberado, por causa de una hemoptisis, en la Quinta San Pedro Alejandrino, el 17 de diciembre de 1830. En 1842 el gobierno de Venezuela decidió trasladar los restos de Bolívar, según su último deseo. Desde entonces, su legado ha devenido mito y veneración como fundador de la patria.

Fuente: https://www.biografiasyvidas.com/monografia/bolivar/

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Rusia difunde programas universitarios en Ecuador

Rusia/24 de Julio de 2017/Telesur

Russia Study es el sitio oficial para quienes deseen iniciar el proceso de inscripción y matriculación en las universidades del territorio ruso. Tienen la oportunidad de aspirar a una beca por licenciatura, maestría y doctorado, por lo que Rusia desea ampliar el número de estudiantes provenientes de Ecuador.

El director del sitio, Fiódor Medvédev, resaltó que su país es líder en diferentes áreas, principalmente en las relacionadas con telecomunicaciones, Internet y tecnologías financieras.

«En Rusia se obtiene educación y diplomas que se aceptan en todos los países del mundo y con él puede regresar a Ecuador y encontrar trabajo o puede continuar sus estudios en Europa, en Norteamérica y en otros países» expresó en el marco de una charla informativa en la Universidad SEK, en Quito.

Para elevar el interés de los jóvenes en la educación rusa, el Gobierno de ese país impulsa un programa de becas con el financiamiento de 15.000 plazas paras los estudiantes extranjeros con el presupuesto de la Federación Rusa, de las cuales 100 son destinadas a los ecuatorianos.

 «En Rusia pueden estudiar en más de 80 ciudades, en más de 500 universidades, todas las especialidades y carreras de licenciaturas, maestrías (que duran dos años) y luego tres años para el doctorado» afirmó Medvédev.

 Por su parte, Andrés Martínez, uno de los beneficiados con este programa quien realizó estudios en la Universidad Estatal del Suroeste de Rusia, manifestó que el costo de la educación en Rusia suele ser mucho más accesible que en otros países de Europa.

«Tiene un estándar y por eso en todos los centros de estudios, en cualquiera, es prácticamente el mismo nivel de educación», afirmó Martínez.

Con el sistema de becas se destina un año para aprender el idioma y luego se procede al inicio de la formación universitaria. El alumno podrá mantener su beca si cuenta con un promedio de al menos 4/5 puntos en su carrera.

Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Rusia-difunde-programas-universitarios-en-Ecuador-20170720-0080.html

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Bolivia: Amplían por media hora el horario de invierno en La Paz para nivel inicial y primario

Bolivia/24 de Julio de 2017/La Razón

«Para la zona andina del departamento de La Paz se amplía el horario de invierno en media hora más”, informó el director Departamental de Educación, Basilio Pérez, este jueves.

Pese al intenso frío, este lunes 24 los escolares de las zonas altas de La Paz retornar a clases tras tres semanas del receso académico y en ese marco la Dirección Departamental de Educación ha dispuesto la ampliación por 30 minutos en el horario de invierno.

«Para la zona andina del departamento de La Paz se amplía el horario de invierno en media hora más”, informó el director Departamental de Educación, Basilio Pérez, este jueves.

«Significa que los estudiantes que ingresaban a las 09.00 tanto inicial y primaria ahora ingresarían a las 09.30 y en la tarde, si salían a las 17.30 tendrían que salir a las 16.00, o si salían a las 18.00 tendrían que salir a las 17.30”, explicó la autoridad de educación.

La disposición regional fue asumida en coordinación con el Ministerio de Educación y tras una reunión que sostuvo Pérez con personeros del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) y del Servicio Departamental de Educación (Sedes) de La Paz.

Es el segundo ajuste al horario de ingreso de los escolares puesto en mayo el mismo despacho había dispuesto la demora de media hora desde el 15 de ese mes para evitar la proliferación de Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs).

El ministro de Educación, Roberto Aguilar, confirmó el miércoles que en los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Tarija las labores escolares se reiniciarán desde el próximo lunes 24 de julio.

Antes, el 17, lo hicieron los departamentos de Chuquisaca, Cochabamba, Santa Cruz, Beni y Pando. (20-07-2017)

Fuente: http://www.la-razon.com/sociedad/Amplian-invierno-Paz-inicial-primario_0_2749525072.html

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