Page 2063 of 3046
1 2.061 2.062 2.063 2.064 2.065 3.046

‘Micos’ ministeriales

Por: Francisco Cajiao

Lo que se necesita para el desarrollo rural y la búsqueda de la equidad no es reformar la educación superior, sino hacer bien hecho lo que ya las leyes dicen que hay que hacer.

No fue fácil llegar al final de las negociaciones con las Farc, y quienes hemos creído en la solución política del conflicto nos alegramos de que este gobierno lo haya logrado. Pero en el largo trecho que queda por recorrer, no se deben dar argumentos a una oposición empeñada en demostrar los abusos del Gobierno para conseguir sus propósitos. Por eso se debe cuidar el uso de las facultades otorgadas al Presidente.

No se acababan de aprobar las primeras leyes indispensables para la desmovilización, mediante el procedimiento abreviado, cuando se les ocurrió a las ministras de Educación y del Trabajo la idea peregrina de meter por este mecanismo el Sistema de Educación Terciaria que está en el Plan de Desarrollo, pero no en los acuerdos de La Habana. Y con el ‘mico’, orangután o gorila se ha alborotado la comunidad académica: asociaciones de instituciones universitarias, academias científicas, la Universidad Nacional, el representante de los profesores en el Cesu y las agremiaciones de estudiantes de educación superior.

En las comunicaciones, que incluyen mensajes al Presidente, renuncias y comunicados de prensa, se destacan tres objeciones de forma, que podrían resumirse así:

No debe usarse el fast track para legislar por decreto en materias que no hacen parte de los acuerdos, y pretender que el desarrollo rural y la paz dependen de una reforma de la educación superior parece bastante forzado.

Durante dos años se han tenido reuniones con rectores y representantes de las instituciones de educación superior, pero de allí no se desprende que haya claridad ni consenso sobre el propósito y los mecanismos de implementación de las propuestas del Gobierno.

Organismos creados por ley, como el Cesu (Consejo Nacional de Educación Superior), no han sido consultados, omitiendo un procedimiento que le da legitimidad al desarrollo de las políticas públicas del sector.

De ñapa, no se sabe qué pitos toca la firma de la Ministra del Trabajo en una reforma de la educación superior que está en la órbita exclusiva del Ministerio de Educación.

Pero si los aspectos de forma son impresentables y suficientes para claudicar de la idea, peores aún son los de fondo. Basta leer los primeros seis u ocho párrafos de los considerandos para asombrarse de la rara capacidad de raciocinio de quienes los redactaron… prefiero no usar calificativos.

Lo que se necesita para el desarrollo rural y la búsqueda de la equidad no es reformar la educación superior, sino hacer bien hecho lo que ya las leyes dicen que hay que hacer. Lo que es inaplazable es mejorar de verdad la educación básica y media en el sector rural, para lo cual no se necesita más legislación sino mejor gestión, más recursos y mayor flexibilidad y pertinencia en los diseños curriculares. Eso sí está en los acuerdos firmados.

Durante décadas, el Sena ha desarrollado programas de transferencia de tecnología en el sector rural y ha sido una entidad insustituible en la formación técnica y humana de los campesinos de todo el país, sin necesidad de ser asimilada al sistema de educación superior, lo cual es posible que le haga más mal que bien. ¿Por qué no aprovechar tantos años de experiencia haciendo cada vez mejor lo que ya se ha demostrado que se hace bien?

Tratar de convertir el Sena en una semiuniversidad ha sido un capricho que responde más a necesidades estadísticas –cobertura de educación superior todavía muy precaria– que a criterios de calidad. Es claro que haberle otorgado centenares de registros calificados, por una especie de fast track, sin aplicar los rigurosos criterios que el Ministerio de Educación exige a las demás instituciones no garantiza que la calidad haya mejorado.

Avanzar en la idea de un sistema de educación terciaria es importante y vale la pena, pero hacerlo a la brava no asegura el éxito ni garantiza la consolidación de la paz.

Fuente:http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/micos-ministeriales-francisco-cajiao-columna-el-tiempo/16812196

Comparte este contenido:

Perú: Ministerio de Educación no reducirá las horas de religión en los colegios

Perú / www.peru21.pe / 8 de Febrero de 2017

La ministra de Educación aseguró que el Currículo Nacional Escolar 2017 no contempla eliminar horas del curso de religión de los colegios públicos.

Marilú Martens señaló que durante la reunión que tuvo con el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Salvador Piñeiro, se confirmó el compromiso del estado peruano con el acuerdo suscrito con el Vaticano sobre la religión en los colegios públicos.

“Nosotros nos hemos reunido con monseñor Piñeiro y le hemos dicho que no se está ni reduciendo las horas ni quitando el curso de religión en los colegios públicos”, sostuvo la ministra en Andina.

Además, Martens aseguró que también ha conversado con los obispos sobre el contenido del nuevo texto curricular y los resultados son positivos.

Como se recuerda, días atrás la Conferencia Episcopal Peruana convocó una conferencia de prensa para pronunciarse contra el Currículo Escolar 2017. Una de las quejas era que en él se incluía la llamada ‘ideología de género’.

Citaciones al Congreso

La Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso de la República ha citado a la ministra Marilú Martens para que brinde detalles sobre la cuestionado Currículo Nacional Escolar 2017.

Fuente: http://peru21.pe/politica/ministerio-educacion-no-reducira-horas-religion-colegios-2269971

Comparte este contenido:

Comunicación integradora, clave para comunalizar la educación universitaria

Por. Ana Cristina Chávez

Comunalizar la educación universitaria en el estado Falcón significa adaptar los contenidos curriculares, las estrategias pedagógicas y recursos didácticos a las realidades del territorio y las comunas, saliendo del claustro universitario y abriéndose a nuevos paradigmas educativos e investigativos, que promuevan la innovación, demostrando –como lo afirmaba Aquiles Nazoa- que sí creemos en los poderes creadores del pueblo. En este orden de ideas, me atrevo a asegurar que son realidades, porque la realidad comunal falconiana no es única, sino diversa, puesto que cada comuna posee características propias que la diferencia de las otras, bien sea su historia de lucha, los aspectos organizativos, las capacidades y potencialidades productivas, la cultura, las costumbres o las tradiciones, así como las condiciones físicas, geográficas y políticas del territorio, lo que obliga a que la educación universitaria responda a ese entorno y contribuya con su desarrollo y crecimiento.

   ¿Pero cómo hacer esto posible? Pues allí está el punto álgido del asunto. Nosotros, los docentes que estamos ligados a este proceso comunal que se está dando a la par de la transformación universitaria junto con la construcción de las bases de las universidades politécnicas territoriales, somos los convocados a brindar las soluciones a esa inquietud. Por tanto, desde mi área de conocimiento, como lo es el lenguaje y la comunicación, aunada a mi experiencia en el trabajo con las comunidades, propongo que esta transformación curricular bajo un enfoque comunal se fundamente en los procesos de interacción social y diálogo de saberes, en donde la comunicación horizontal y dialógica transversalice la relación comuna-universidad.
   En este sentido, es preciso resaltar que para que una educación humanista sea verdadera, auténtica, debe propiciar el diálogo, entendido por Freire (2010) como “el encuentro amoroso de los hombres, que, mediatizados por el mundo, lo pronuncian, esto es, lo transforman y, transformándolo, lo humanizan, para la humanización de todos.” Como se sabe, Freire es el padre de la educación para la transformación, del concepto de dialogicidad como instrumento para la emancipación. El diálogo freiriano se fundamenta en el encuentro de seres en movimiento, que coinciden, desde sus posibles diferencias, en conocimientos y saberes, en emociones y espíritu, protagonizando un acto de amor transformador reflejado en la palabra verdadera producto de la reflexión-acción. 
   La palabra, para Freire, se convierte en creadora de realidades, pues es consecuencia de actos reflexivos que invitan a la acción, al cambio y a la superación. De allí la necesidad que el aprendizaje de los procesos comunicativos, del uso adecuado del lenguaje como forma de expresión y de convivencia humana, aunado al aprender a ser sujetos en comunión con otros, con principios y valores éticos y humanistas, se fortalezca en los Programas Nacionales de Formación (PNF), donde no prevalezca el conocimiento tecnicista y tecnológico sobre el conocimiento humano y social, así como sobre la capacidad de reflexión y crítica, sino que todos estos conocimientos se unan, y juntos, construyan un conocimiento integral que forme hombres y mujeres integrales para la vida y la transformación de la sociedad.
   Pues tal como afirma Freire (1967), la formación técnico-científica no es antagónica con la formación humanista, ya que la ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de su liberación permanente, de su humanización; mientras que el pensar crítico permite concebir la realidad como proceso en constante movimiento y no como algo estático. Pero para lograr eso no sólo debe realizarse un cambio curricular en los PNF, lo fundamental es realizar un cambio en las prácticas pedagógicas de los docentes que dictamos la unidad curricular Proyecto y sus saberes asociados, al igual que de los respectivos tutores y asesores, que permita darle un nuevo rumbo a lo que veníamos haciendo en las comunidades.
   Si practicamos la escucha activa, atendiendo y reflexionando sobre las exigencias de nuestro entorno, nos veremos obligados a mirarnos hacia adentro, a evaluarnos, y descubriremos en qué hemos estado fallando y por qué los proyectos no han dado el 100 % del resultado esperado. Como profesores, necesitamos aprender a ser autocríticos, a practicar la reflexividad, repensando nuestro quehacer educativo e interpelándonos sobre los conocimientos que traemos y los que debemos aprehender. Estamos obligados a superar los obstáculos que nos impiden comprometernos con la labor comunitaria y mostrarnos más sensibles ante las realidades que nos circundan.
    Así mismo, los docentes debemos convertirnos en líderes que propicien la integración y la liberación espiritual, emocional y del saber, practicando la humildad y la educación dialógica, asumiendo el rol de acompañante, asesor y guía de nuestros participantes, pero también de los voceros y habitantes de las comunidades con las que trabajamos.     Debemos luchar  para formar estudiantes responsables y comprometidos con las  actividades comunitarias y que a su vez sean personas críticas y reflexivas, con actitudes de liderazgo y habilidades comunicativas bien desarrolladas, que sepan cómo socializar con otros y desarrollen sus potencialidades y conocimientos en la búsqueda de beneficios colectivos en los territorios en los que se inserten durante la ejecución de sus proyectos.
     De igual manera, nos corresponde fomentar el aprender a convivir con otros, promoviendo el respeto, la empatía, la solidaridad y la confianza, para lograr que el trabajo propuesto a través de los proyectos sociointegradores llegue a feliz término, pues la convivencia, el compartir sincero, permanente y continuo por parte de los estudiantes junto con sus profesores, es una exigencia de las propias comunidades a las que se está incorporando la universidad, y para que además, está relación pase de ser una simple vinculación a convertirse en verdadera integración.    
  Finalmente, en el marco de la transformación universitaria que se adelanta en Venezuela, en consonancia con el cambio político y social como línea de gobierno, las comunidades y las universidades deben integrarse en un solo bloque que propicie el intercambio de experiencias científicas, tecnológicas, académicas, populares y ancestrales orientadas a la generación de prácticas y conocimientos que impulsen el desarrollo territorial; donde la socialización, la interacción y el diálogo que se establezca entre esos saberes son de vital importancia para el logro de los propósitos planteados. Por eso, interacción social, diálogo de saberes y transformación son conceptos que de manera conjunta están presentes no sólo en la pedagogía de Paulo Freire, sino también en los Lineamientos Curriculares de los Programas Nacionales de Formación que se imparten en las instituciones universitarias del país.
  Queda mucho por hacer, pero en este andar debemos ir sumando voluntades ganadas al cambio, a transformar nuestra práctica y convertirla en praxis, donde acción y reflexión sean un binomio indisoluble y representen el primer paso para la transformación, para la verdadera transformación universitaria orientada a la transformación de la sociedad.
Fuente:https://www.aporrea.org/educacion/a241025.html
imagen: http://3.bp.blogspot.com/-dWlZ_avZ2Fg/
Comparte este contenido:

Para “copiar”: Brasil manda a estudiar a sus futbolistas

Brasil / www.diariohoy.net / 8 de Febrero de 2017

La Confederación de Fútbol firmó un convenio con Universidade Brasil para fomentar la educación, especialmente apuntando a los jugadores, quienes no suelen terminar el secundario 

No por nada se le decía  “Maestro” a Carlos Timoteo Griguol, ya que, además de ser un magnífico entrenador, también fue un padre futbolístico abocado a la educación, porque obligaba a sus jugadores a estudiar y seguir desarrollándose más allá del fútbol. Pero como él, muchos otros profundizaron en la materia. Tal es el caso de Juan Sebastián Verón, quien el año pasado participó del proyecto Aprendizaje-Servicio de Estudiantes. Años atrás, tanto Boca como Tigre, entre otros, apostaron a la campaña “Si vas a la escuela, el ídolo sos vos”.

Actualmente, con el crecimiento exponencial que tuvo el negocio en el fútbol, cada vez son más los ejemplos en los que los mánagers o importantes clubes contratan pequeños jóvenes, cortándole así el sistema educativo para explotarlos deportivamente. Incluso, las familias son las primeras en permitirles dejar los estudios con el objetivo de que puedan dedicarse de lleno a la disciplina, y así augurar una salvación económica basada en una presión hacia los menores que, mayoritariamente, se hace insostenible.

En Sudamérica son innumerables los casos en los cuales los representantes apuestan a nuevos talentos menores, ya no de 15 años, sino incluso de 10 o menos. Es por ello que el aprendizaje se deja a un lado, especialmente en zonas aisladas o en las periferias de las grandes urbes. En ese sentido, es normal que muchos de esos chicos no lleguen a cumplir sus sueños y terminen en la calle, aislados del sistema, inmersos en la delincuencia o dedicándose a trabajos que nunca imaginaron.

Un convenio a seguir

Para que ello no suceda, Brasil, el país de América Latina que mayor cantidad de analfabetos tiene (14,1 millones de personas lo son) recurrió a las fuentes. Y más allá de la ilusión que genera ser jugador profesional o vestir la camiseta de un seleccionado, hicieron hincapié en uno de los factores más importantes: la educación.

Tan es así que la Confederación Brasileña de Fútbol firmó un vínculo con la entidad educativa Universidade Brasil con la misión de fomentar la enseñanza y, además, para que los integrantes de los planteles nacionales (seleccionados Sub 15, Sub 17 y Sub 20) accedan a un plan de estudios progresivo provisto por el nuevo socio estratégico de la organización.

De esta manera, la Confederación les facilitará a los jóvenes futbolistas la herramienta básica para poder manejar su presente y encontrar el camino correcto a futuro, ligado o no al fútbol. También se pretende que esta misma iniciativa se pueda llevar a cabo en todos los clubes afiliados a la asociación, y de alguna u otra manera inciten a sus jugadores a estudiar.

“Queremos aportar nuevas posibilidades de formación y cultura a los jugadores, acercando aún más el fútbol a la educación y la capacitación profesional”, afirmó Marco Polo del Nero, presidente de la CBF.

“Esta es una iniciativa que se ha construido para desarrollar un deseo de la CBF de formar un nuevo modelo de fútbol brasileño. Que preserve sus características y su tradición, pero que proyecte su futuro con la ayuda de la educación. En muchos países del mundo el deporte ya se utiliza para formar a la ciudadanía y necesitamos evolucionar mucho en este aspecto”, agregó el secretario general de la mencionada entidad, Walter Feldman. Sin dudas, un ejemplo a copiar…

Brasil, el fútbol y la educación

– Población: 202 millones de personas.

– Futbolistas: 30 millones (14,8% de la población).

– Clubes: 800 ligados a la CBF.

– Federados: 11.000 jugadores.

– Educación: hay 14,1 millones de brasileños analfabetos.

– Exportación Brasil es el país que más futbolistas exporta en el mundo (1.800).

Fuente: http://diariohoy.net/el-clasico/para-copiar-brasil-manda-a-estudiar-a-sus-futbolistas-88553

Comparte este contenido:

Extensión universitaria: clave para la transformación de la educación

Por: Víctor Hugo Malagón Basto, columnista online

 

Cuando se aborda el tema de la educación y, particularmente, el ámbito de la educación superior universitaria, suele coincidirse en definir ésta última a partir de tres funciones sustantivas: Docencia, Investigación y Extensión.

Un ejercicio de definiciones realizado por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia a modo de glosario, que incluye referencias de diversas fuentes, nos arroja las siguientes definiciones de estos tres quehaceres de la universidad:

Define la Docencia como esa función de las instituciones de educación superior “que implica la realización directa de los procesos sistemáticos de enseñanza – aprendizaje, lo cual incluye el diagnóstico, la planificación, la ejecución y la evaluación de los procesos formativos y sus resultados, y de otras actividades educativas dentro del marco del proyecto educativo institucional”.

Por su parte la Investigación como aquella función sustantiva que se refiere “al proceso de búsqueda y generación de conocimiento, mediante una actividad intelectual compleja caracterizada por la creatividad del acto, la innovación de ideas, los métodos rigurosos utilizados, y la validación y juicio crítico de pares. La investigación es un proceso social que surge en grupos cercanos, consolidados o en proceso de formación, y se refina en el diálogo y debate con grupos más amplios de la comunidad científica internacional”.  

Y finalmente, pero no menos importante, la extensión universitaria que “tiene como propósito el desarrollo de procesos continuos de interacción e integración con los agentes sociales y comunitarios, en orden a aportar en la solución de sus principales problemas, a participar en la formulación y construcción de políticas públicas y a contribuir en la transformación de la sociedad en una perspectiva de democratización y equidad social, regional, política y cultural. Para ello propende por el fortalecimiento de la comunidad universitaria con el medio social, por la formación y capacitación de la comunidad, por el intercambio de experiencias y saberes, por la construcción de conocimientos específicos y pertinentes en los procesos sociales, por la asesoría y la transferencia de conocimientos y por la promoción, la divulgación, la circulación y la comunicación del conocimiento científico, tecnológico, artístico y humanístico en la sociedad”.

En otras palabras la docencia (transferencia de conocimiento), la investigación (creación de  conocimiento) y la extensión (aplicación del conocimiento en la sociedad), hacen parte de una triada indisoluble que, con distintos énfasis, vocaciones e inspiraciones particulares, terminan por definir la labor de nuestras instituciones de educación superior.

En Colombia, la tradición de la educación superior se ha caracterizado tradicionalmente por contar con instituciones especializadas y concentradas en la docencia; a medida que el mundo ha avanzado hacia una sociedad del conocimiento, la investigación y la innovación, las instituciones de educación superior han tenido también que evolucionar hacia el fortalecimiento de sus capacidades de investigación y sus modelos, políticas y procesos de creación, difusión y apropiación de nuevo conocimiento pertinente, gracias a ello hoy tenemos universidades colombianas que avanzan en liderazgo y posicionamiento de investigación, no solamente en el ámbito nacional sino también en el concierto

Habría que reflexionar si, en ese ánimo bienintencionado de evolucionar hacia universidades de docencia que hacen investigación de calidad y que pretenden ser universidades de investigación hemos, aún sin quererlo, subordinado la docencia a las categorías, parámetros, urgencias y modos de calificación y clasificación de la investigación.

En otras palabras, si en la triada que mencionábamos de docencia, investigación y extensión, cada una de estas dimensiones debe tener la misma importancia estratégica o si nos podemos dar el lujo en nuestras universidades de aceptar superioridad de alguna de las tres dimensiones sobre las demás.

Esta reflexión cobra especial relevancia cuando nos referimos a la importancia, validación y comprensión misma de la función de extensión en nuestras instituciones de educación superior. Y es que si nos preocupa una posible subordinación de la docencia a la investigación, qué decir de una suerte de “subestimación” que suele tener la extensión en la vida universitaria.

Más allá de funciones concretas de educación continuada, consultoría  y gestión social, la extensión universitaria debe entenderse como una dimensión comprehensiva de todo el impacto (pasado, presente y futuro) de la acción educativa en la creación (o destrucción) de valor de la universidad en su relación con complejos y diversos grupos de interés. Desde esa perspectiva, por supuesto, la aplicación del conocimiento para la solución de las grandes y complejas necesidades de nuestra sociedad es el foco principal de la pertinencia en la creación, transmisión y aplicación del conocimiento.

Creo no equivocarme si digo que en las universidades le damos gran relevancia a las discusiones sobre docencia e investigación, pero una prioridad e importancia algo menor cuando la discusión se trata de la extensión universitaria, lo que se refleja incluso en el diseño organizacional de la mayoría de nuestras instituciones de educación superior.

Muchas son las voces que vienen denunciando y reclamando cambios y adaptaciones drásticas en los modelos educativos, mayor creatividad, mayor utilización de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, más pertinencia en la búsqueda de conocimiento que dé respuesta eficaz a necesidades concretas de sociedades concretas, más y mejores ambientes de creación y co-creación de conocimiento por parte de los educandos, entre muchas otras cuestiones.

Mucho me temo que las respuestas que estamos buscando ante estos reclamos y denuncias, se encuentran en la mejor comprensión del alcance y la importancia de la extensión como una de las funciones sustantivas de nuestra educación superior. Más allá de la retórica, debemos comprender más y mejor el alcance de esta dimensión que le permite a la universidad fortalecer la pertinencia y la calidad en su permanente relación con colaboradores, alumnos, proveedores, empresas, comunidades, gobiernos y, en definitiva, con la sociedad en general.

Fuente:http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/extension-universitaria-transforma-educacion-victor-malagon/241664

Comparte este contenido:

Ministra de Educación de Colombia: “Hay que impulsar la formación de docentes para la paz»

Colombia / mba.americaeconomia.com / 8 de febrero de 2017

La ministra de Educación de Colombia, Yaneth Giha, dice que se ha avanzado en detener la deserción universitaria, pero preocupa la brecha entre zonas urbanas y rurales. Solo el 22 % de los bachilleres del campo acceden a la educación superior. En 15 años la meta es pasar de 28.000 a 135.000 matriculados.

Accesibilidad, deserción y posconflicto son solo algunos de los retos que mantienen despierta a Yaneth Giha, quien apenas hace tres meses se estrenó como ministra de Educación, después de estar dos años al frente de Colciencias. Y ya tiene propuestas para cada uno de estos retos, que concibe como un paso determinante en el objetivo de convertir a Colombia en el país mejor educado de Latinoamérica para 2025.

-¿Cuál es su principal desafío como ministra de Educación en lo que resta del gobierno Santos?

Elevar la calidad de la educación para acercarnos a la meta de hacer de Colombia el país mejor educado de América Latina. Además, tenemos un desafío muy importante: formar mejores seres humanos, que practiquen el respeto, la honestidad, la solidaridad y otros valores fundamentales para construir paz. Ese es el mejor aporte que podemos hacerle al posconflicto.

-¿Realmente ve posible cumplir la meta de ser el país más educado de América Latina en 2025?

Por supuesto. Los resultados de las pruebas PISA, en los que Colombia se destacó como uno de los tres países que mejoraron su desempeño en las áreas evaluadas (22 puntos más en lectura, 17 en ciencias y 14 en matemáticas), demuestran que podemos.

-¿Hasta ahora qué logros se han materializado en la persecución de esta meta?

Le menciono dos: la excelencia docente y los avances en calidad. 4.667 profesores están cursando maestrías en las mejores universidades del país. Esto se traduce en estudiantes que salen del colegio mejor formados y con más oportunidades de acceder a la educación superior. Y ya son 47 las instituciones de educación superior con acreditación de alta calidad, que pueden ofrecerles a sus egresados mayores posibilidades de enganche laboral y mejores salarios.

-Sin embargo, la Encuesta Integrada de Hogares del DANE reveló que el 49,57 % de los jóvenes que se graduaron en 2014 prefirieron trabajar que seguir estudiando. ¿Qué factores han identificado como responsables?

La falta de capacidad económica de las familias para pagar la educación de sus hijos y la necesidad de los jóvenes de aportar al hogar, especialmente en zonas rurales. Por eso la importancia de programas como Ser Pilo Paga, que hoy beneficia a más de 30.000 estudiantes talentosos que por falta de recursos no habrían podido acceder a la universidad.

-¿Qué otras iniciativas se están implementando?

El Gobierno actual ha hecho posible el ingreso de 403.022 colombianos a la educación superior con líneas de crédito por medio del Icetex. Adicionalmente, más de 257 mil jóvenes han podido estudiar gracias a la entrega de créditos condonables y apoyos de sostenimiento.

-¿Qué tanto ha disminuido la deserción universitaria?

En los últimos cinco años evitamos que más de 40.000 jóvenes abandonaran la universidad. Entre 2010 y 2015, la deserción en los programas de formación profesional universitaria pasó del 12,9 % al 9,25 %, gracias al Sistema para la Prevención de la Deserción, al esfuerzo de las instituciones por garantizar la permanencia de sus alumnos y a estrategias de orientación socioocupacional para que los bachilleres tomen mejores decisiones al definir su futuro.

-Entre las causales de deserción priman los factores económicos. ¿Es posible mejorar el sistema de apoyo financiero para la educación superior?

La reforma tributaria, recientemente aprobada por el Congreso permite la creación del sistema de Financiación Contingente al Ingreso (FCI), que desde 2018 reconocerá las características individuales de cada persona, es decir, le permitirá aportar de acuerdo con sus ingresos y solo cuando comience a percibirlos; elimina el concepto de codeudor, intereses de mora y el reporte en centrales de riesgo. La reforma también contempla beneficios tributarios para quienes realicen donaciones a la educación, de tal forma que podamos tener más recursos para financiarla.

-¿Cómo le ha ido a la primera generación de “pilos” tras dos años de inicio del programa?

Estamos muy contentos con los resultados. Evaluaciones de impacto externas han demostrado que ser beneficiario de Ser Pilo Paga disminuye el riesgo de deserción y aumenta la probabilidad de tener más materias aprobadas. Algunos estudiantes ingresaron a la universidad con desventajas en su rendimiento en áreas como matemáticas, pero después de iniciar su pregrado, cerraron la brecha. De las primeras dos versiones de Ser Pilo Paga, menos del 1 % ha desistido del programa.

-¿Cómo se están incentivando desde el Ministerio programas e iniciativas que propendan por la reconciliación y promuevan una educación para la paz y el posconflicto?

El reto es enorme. Tenemos que cerrar las brechas que existen en educación superior entre zonas urbanas y rurales. Solo el 22 % de la población rural graduada del colegio tiene tránsito inmediato a la educación superior. Por eso nos hemos propuesto incrementar la matrícula en educación superior rural para pasar de 28.000 jóvenes a 135.000 en un plazo de 15 años, fortaleciendo la infraestructura física y tecnológica, generando una oferta pertinente, fomentando el acceso y la permanencia e impulsando la formación de docentes para la paz.

Fuente:http://mba.americaeconomia.com/articulos/entrevistas/ministra-de-educacion-de-colombia-hay-que-impulsar-la-formacion-de-docentes

Comparte este contenido:

¿Educación de tercera o terciaria?

Por: Ronald Montoya

Una crítica ciudadana al llamado Sistema Nacional de Educación Terciaria.

El gobierno, pretende la aprobación por “tubería o fast-track” (directamente por el presidente sin necesidad de ir  al congreso) del llamado “Sistema Nacional de Educación Terciaria – SNET”, el cual busca unificar la educación superior con la formación para el trabajo y el desarrollo humano, bajo el argumento altruista de que servirá para atender principalmente a excombatientes, así como acercar a las áreas rurales las instituciones académicas regionales, entre otros fines loables y dignos del estado más utópico posible (según la descripción de motivos, el SENA es “incompetente”).

Primero decir, y en aras de la objetividad, que mejorar y revisar el SNET (me da pereza copiar eso tan largo) es una necesidad imperante, dado que los empresarios colombianos no encuentran mano de obra calificada para diferentes oficios en el mercado laboral colombiano, es decir, que las empresas van por un lado y la academia va por otro (debate para otra ocasión). Para explicar al ciudadano de a pie el asunto, tomaré un solo artículo de la propuesta de ley y pondré un ejemplo de lo que pasa en Colombia.

El artículo 14 de la propuesta de ley dice: “Movilidad educativa entre los pilares del SNET y reconocimiento:  El Ministerio de Educación Nacional y el Ministerio del Trabajo, de acuerdo con las competencias establecidas en la ley y en sus decretos reglamentarios, generarán mecanismos y condiciones para el reconocimiento de los aprendizajes adquiridos a lo largo de la vida, garantizando la movilidad educativa y formativa, promoviendo la movilidad laboral.” En plata franca, lo que esto quiere decir es que cursos que un estudiante haya visto en la formación para el trabajo le servirán para validar cursos de educación superior o profesional. En primera instancia parece lógico, pero en la realidad es nivelar el sistema educativo por lo bajo. En este punto viene el ejemplo.

Una de los programas de formación para el trabajo que más buscan las mujeres colombianas es el de “Técnico Laboral en Cosmetología y Estética Integral”, palabras más, palabras menos, el cual capacita personas para realizar labores de estética y belleza de diversa índole. Estos programas entregan un certificado más no un título (educación no formal). Cualquiera sabe que estos programas son ofrecidos por personas e instituciones de dudosa reputación (no hay quién vigile estas instituciones, literalmente). Por mis pesquisas, estos programas con el fin de obtener rentas, sacrifican los procesos de contratación y selección de personal docente, además de realizar procesos laxos de evaluación, con el fin de aumentar el flujo de estudiantes (clientes = ganancia). Y los procesos de actualización curricular y demás de carácter académico, pues obvio, no existen, hemos dicho que estas instituciones son tierra de nadie (alguien me puede referenciar una institución de estas sancionada por mala calidad?).

Ahora resulta que estos cursos podrán ser validados ante una institución de educación superior que evalúa y revisa sus procesos académicos. Si uno de estos estudiantes egresa de una carrera como Nutrición y Dietética (es perfectamente viable bajo la nueva ley), usted confiaría en el criterio de dicho profesional? Estaríamos ante un caso similar al de los avivatos cirujanos plásticos colombianos que con cursitos de mediano pelo en Brasil se acreditaron en Colombia para desfigurar (y matar) mujeres (espero me haya hecho entender).

Por esto es que diferentes sectores de la academia reclamamos que toda reforma al sistema educativo (sabemos que se requieren), sea primario o terciario, el que sea, sean discutidas de cara al país, además, y por n-sima vez, atender seriamente diversos estudios que han diagnosticado los problemas y propuesto soluciones (hay un montón de propuestas, nacionales e internacionales, así usted no lo crea).

PD: la actual ministra de educación estudió con juicio el posgrado de “Estudios de la Guerra”, más no el de “Resolución de Conflictos”. En Colciencias peleó con todo el mundo, y la tendencia parece ser la misma en el ministerio. Ojalá se acuerde del segundo posgrado, para bien de todos…

Fuente: http://www.las2orillas.co/educacion-tercera-terciaria/

Comparte este contenido:
Page 2063 of 3046
1 2.061 2.062 2.063 2.064 2.065 3.046