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A poor quality education is almost like no education

Fuente: globalpartnership.org / 9 de junio de 2016

Once children are in school, the next challenge is to ensure that they are learning to read, write and count, and acquire the skills they will need to become productive members of society.

Since 2000 significant gains have been achieved in access to primary education globally, however, the quality of learning remains a major challenge.

According to UNESCO, an estimated 250 million children either don’t make it to grade 4 or reach grade 4 without basic skills in reading, writing and math.

Factors such as poverty and extreme inequality put children at greater risk of not learning the basics. Living in rural areas or in remote parts of a country also reinforces disadvantages.

Schools in remote areas frequently lack trained teachers, and instructional materials are inadequate and often in short supply. These factors make it difficult for children and youth from marginalized groups to develop strong foundational skills in reading, writing and numeracy.

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UCU report: ‘academics work two days a week unpaid’

Fuente Times Higher Education / 9 de junio de 2016

The average academic is working unpaid for the equivalent of two days every week, says a new study on the growth of “unreasonable, unsafe and excessive” workloads.

Academic staff work an average of 50.9 hours per week, according to the latest University and College Union workload survey, Workload is an Education Issue. The study is based on responses from about 12,100 university staff, most of whom work full time.

This means that academics work on average 13.4 hours – almost two days – more than the normal 37.5 hour working week, and work in excess of the 48 hour maximum recommended by the European Working Time Directive.

Senior academic staff work even longer hours on average, says the report, which was published at the UCU’s congress, held in Liverpool from 1 to 3 June.

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Professors work 56.1 hours on average and principal research fellows 55.7 hours, although there is also a culture of long hours, often unpaid, among many early career academics, says the report.

One in six academics aged 25 or under work 100 or more hours each week when part-time appointments are adjusted to their full-time equivalent, it adds.

The vast majority of staff (83 per cent) also say that the pace or intensity of workload has increased over the past three years, with only 14 per cent reporting that their workload is not heavier.

Adam Price, professor in the University of Aberdeen’s Institute of Biological and Environmental Sciences, told congress that the UCU’s findings were borne out by studies of official timesheet data at his university compiled by the local branch.

“I work 55 hours a week and began to think ‘this is not normal’, but it is normal,” said Professor Price.

Other delegates said that the introduction of new technology has increased their workload as they are now expected to put together packages of online materials for students in addition to their existing duties.

Ron Mendel, senior lecturer in sociology at the University of Northampton, said the extra work generated by this type of technologically enhanced teaching has a “deleterious effect on workload, professional well-being and [staff’s] professional lives”.

According to the workload survey, some 13 per cent – about one in eight respondents – feel they work “unreasonable, unsafe and excessive hours”, while 29 per cent say their workload is “unmanageable” all or most of the time. Two-thirds (66 per cent) say it is unmanageable at least half the time.

On the activities that now consume much more of their time than three years ago, teaching and research staff most often cite departmental administration (51 per cent), while student-related administration is mentioned by 45 per cent and departmental meetings by 31 per cent.

Some 28 per cent of academics say their marking load has increased significantly, while 26 per cent say they carry out much more pastoral care for students than in 2013.

The long hours culture is far less prevalent among professional and support staff, although the average 42.4 hour working week reported indicates these employees also undertake significant amounts of unpaid overtime, the report suggests.

jack.grove@tesglobal.com

Enlace original:  https://www.timeshighereducation.com/news/ucu-report-academics-work-two-days-week-unpaid

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Colombia: ¿Qué opina el sindicalismo sobre la realidad nacional?

Fuente FECODE / 9 de junio de 2016

Docentes y comunidad educativa han desarrollado varias marchas para denunciar lo que está ocurriendo y exigir soluciones inmediatas. La administración ha hecho caso omiso a sus necesidades.

La tercera Encuesta de Opinión Sindical, contratada por la Escuela Nacional Sindical, evidenció el reconocimiento del gremio con el trabajo de Fecode y su gestión en defensa de los derechos del magisterio, así como el acompañamiento al proceso de paz y las precarias condiciones del derecho a la sindicalización en un estado de derecho como Colombia.

Los sindicalistas del país consideran que los tres temas en los que el gobierno debe centrar su atención son: a) generación de trabajo decente, b) disminución del desempleo y c) las libertades sindicales. La encuesta destacó el trabajo de fecode con un 86.5% por su liderazgo social, político y de restitución de derechos.

Este es un documento visibiliza la opinión de los sindicatos y trabajadores, su quehacer para incidir en la agenda nacional sobre temas estructurales como el trabajo decente, el proceso de paz y la violación al derecho a la sindicalización.

“Nos encontramos que instituciones relacionadas con el mundo laboral, como el caso de los jueces laborales, la Corte Constitucional y la Contraloría General de la Nación, entre otras, tuvieron un porcentaje de desconfianza bastante alto, lo que evidencia que la desconfianza en este tipo de instituciones aumentó. Sin embargo, permanece la percepción que tienen los líderes y lideresas sindicales sobre el maltrato que reciben de instituciones como la ANDI, Fedesarrollo, etc., y el poco reconocimiento que estas mismas les dan a ellos como representantes de organizaciones de los trabajadores”, precisó Carmen Lucía Tangarife, responsable de la temática Trabajo Decente y Mundo Laboral en la ENS.

Un dato tremendamente relevante es que tan solo el 1% de los líderes encuestados tiene entre 25 y 35 años. De ahí la importancia de insistir en la vinculación de jóvenes a las organizaciones, de motivar el derecho a la sindicalización y la reivindicación laboral, que garantice el relevo generacional. La encuesta es una muestra contundente de la importancia del liderazgo sindical y su incidencia real en el diseño y aplicación de políticas públicas y sociales en el país.

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Simposio sobre derechos humanos y valores en la educación: Los valores universales son el objetivo de la educación sobre derechos humanos

Fuente: Internacional de la educación / 9 de mayo de 2016

El mensaje de hoy en Riga, Letonia, se ha centrado en los cimientos de una educación con un enfoque inspirado en los derechos humanos, que incluya valores universales como la comprensión y la tolerancia, y que entienda las diferencias culturales como una oportunidad en lugar de como una amenaza.

Hoy se ha alcanzado un consenso sobre la importancia de una educación que fomente la aceptación por encima del odio en un simposio sobre derechos humanos y valores en la educación organizado por la Internacional de la Educación y LIZDA, el Sindicato de docentes de Letonia.
El Secretario General de la Internacional de la Educación (IE), Fred van Leeuwen, inauguró este simposio de dos días de duración con una defensa apasionada de un enfoque holístico sobre un sistema educativo que permita la convivencia de sociedades democráticas diversas.
«En nuestras sociedades multiculturales, la identidad es un aspecto crucial. El orgullo de la identidad propia debería complementarse con el respeto por la identidad de los demás», afirmó. «Nuestros centros escolares deberían reconocer las identidades de cada alumno, con independencia de su origen o procedencia. Las escuelas deberían ser lugares donde los niños y jóvenes aprendieran a convivir y entender la riqueza de la diversidad, porque todas las sociedades en las que les tocará vivir en el futuro serán democracias diversas y multiculturales».
También recogió esta visión la ponente Sneh Aurora, que realizó un repaso general de los instrumentos internacionales que abordan las cuestiones de la educación sobre derechos humanos y ciudadanía global, debatidas y definidas por la comunidad internacional y cuyo resultado han sido declaraciones y documentos sobre política adoptados por organizaciones intergubernamentales como la UNESCO y la ONU. La amplia investigación de Aurora incluye un documento de referencia sobre Educación en derechos humanos publicado por el propio simposio. Puede descargarse aquí.
El día se cerró con debates del panel y talleres en los que los participantes pudieron compartir experiencias y prácticas recomendadas de sus países, así como aprender de otros colegas.
Haldis Holst, Vicesecretaria General de la IE, resumió el éxito de la convocatoria. «Los docentes son piezas clave en el fomento de valores sociales: democracia, igualdad, comprensión cultural, respeto por los derechos…», declaró. «El objetivo último de la profesión docente es el deseo de conseguir la igualdad en el aula, en el colegio y en la sociedad. Los sindicatos de docentes ponen soluciones sobre la mesa y muestran el camino hacia la democracia, los derechos humanos y el futuro sostenible».
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Chile: Estudiantes realizan hoy marcha y paro multisectorial

Chile/09 junio 2016/Fuente:Telesur

Las organizaciones estudiantiles reiterarán su llamado a una «educación pública, marco regulatorio para evitar el lucro y un nuevo sistema de financiamiento».

La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) junto a otras organizaciones estudiantiles convocó para este jueves una movilización nacional y paro multisectorial bajo el lema «Chile se cansó» y «A cambiar la mala educación», con lo que reiterarán su llamado a cumplir con los compromisos asumidos por el Gobierno en materia educacional.

En esta nueva manifestación reiterarán a las autoridades que respondan a los tres ejes propuestos por el movimiento estudiantil: el fortalecimiento de la educación pública, un marco regulatorio que impida a las instituciones de educación seguir lucrando y un nuevo sistema de financiamiento, donde la gratuidad sea universal y se consagre la educación como un derecho fundamental para todos y todas.

La actividad está prevista para las 10H00 hora local y contará con la participación de la Confech, la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones) y la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarias (Aces).

La Intendencia Metropolitana, organismos técnicos y el municipio de Santiago, autorizaron el recorrido de la marcha.

Según lo previsto, el trayecto comenzará en el cabezal norte de Parque Bustamante para continuar por la calzada sur de la Alameda hasta calle Echaurren, donde habrá instalación de una tarima, informó El Mercurio.

Los representantes de la Confech se comprometieron a velar por el desarrollo pacífico de la marcha, dando un cierre claro del fin de la manifestación, como también a mantener el desplazamiento por la calzada sur.

En la víspera, los estudiantes realizaron un banderazo por la reforma educacional frente a La Moneda en Santiago, la capital donde protestarán “por una educación pública, que trascienda la propiedad las instituciones”, en palabras de la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Diego Portales, Carolina Figueroa.

Con esto los universitarios denunciaron el endeudamiento de miles de familias chilenas y reiteraron sus demandas en torno a la gratuidad universal y también a la condonación de la deuda de todos los estudiantes.

En Contexto
La mandataria chilena, Michelle Bachelet, promulgó en septiembre pasado una reforma tributaria, mediante la que pretende recaudar ocho mil 300 millones de dólares anuales para financiar la reforma educativa y gastos sociales.
Los estudiantes afirman que la reforma no cumple con sus expectativas y tampoco con las promesas hechas por el Gobierno, porque «el proyecto no da gratuidad universal y no acaba con el lucro».
EL DATO: Las normas actuales de funcionamiento del sistema educativo chileno rigen desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y son rechazadas desde hace años por la sociedad.

Fuente:

http://www.telesurtv.net/news/Estudiantes-realizan-hoy-marcha-y-paro-multisectorial-en-Chile-20160609-0001.html

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Se necesita una escuela entera, si no toda la sociedad, para enseñar sobre derechos humanos

Fuente: Internacional de la educación / 9 de Junio de 2016

Preparar a los estudiantes de hoy en día para su realidad multicultural va más allá de la enseñanza de los derechos humanos como lección independiente de una clase; al contrario, requiere la creación de un entorno donde todos comprendan, valoren y protejan los derechos humanos.

Eleanor Roosevelt, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas entre 1946 y 1952, fue una de las primeras defensoras de la educación en los derechos humanos y definió el enfoque necesario para transmitir estos conocimientos al destacar que «los derechos humanos no tienen ningún valor si la gente no los conoce, los comprende y exige que se respeten».
Para consolidar los progresos en este ámbito, el Consejo de Europa, que ha desarrollado y publicado una Carta sobre educación para la ciudadanía democrática y educación en derechos humanos completa, puso en marcha el Centro Wergeland de Europa. Ana Perona-Fjeldstad, Directora del Centro, explica cómo los objetivos más amplios de la educación implican preparar a los alumnos a través de una base de conocimiento profunda y avanzada para la vida y el empleo sostenible, pero también como ciudadanos de sociedades democráticas.
«En numerosos sistemas educativos europeos, desarrollar la capacidad de comportarse como un ciudadano tiene una prioridad menor que adquirir las destrezas y conocimientos necesarios en el mercado laboral», declaró. «Por este motivo, el Consejo de Europa ha desarrollado un marco que describe las competencias principales que permiten a los ciudadanos participar de forma efectiva en una sociedad democrática. Esto no se puede conseguir con la enseñanza de una única lección en clase, sino que requiere que toda la comunidad escolar y la sociedad en su conjunto adopten los valores representados por los Derechos Humanos».
Sneh Aurora, asesora sobre educación en derechos humanos, incide en la idea de que la educación sobre derechos humanos es clave para desarrollar una cultura sobre ellos y una sociedad que promulgue la dignidad, la inclusión y la igualdad.
«La educación sobre derechos humanos es un proceso de aprendizaje de por vida que intenta fomentar el conocimiento, por una parte, y los valores, actitudes, comportamientos y actos por la otra», reflexionó.
Guntars Catlaks, Director del Centro Nacional para la Educación de la República de Letonia, destaca otro aspecto importante.
«El aprendizaje sobre derechos humanos conforma el primer paso fundamental hacia el respeto, el fomento y la defensa de dichos derechos. El conocimiento y la comprensión de los derechos humanos puede aportar a los jóvenes las competencias necesarias para conseguir una sociedad más pacífica y justa», afirma. «Para tratar estos aspectos, los docentes requieren apoyo y formación con el fin de desarrollar las destrezas necesarias».
Perona-Fjeldstad, Catlaks y Aurora fueron los principales ponentes en el Simposio sobre derechos humanos y valores en la educación de la Internacional de la Educación (IE) que se celebró en Riga (Letonia) el 7 y 8 de junio de 2016.
Haga clic aquí para descargar un documento de referencia sobre los enfoques de la educación en derechos humanos redactado por Sneh Aurora. Su presentación de Powerpoint está disponible aquí.
La presentación de Ana Perona-Fjeldstad está disponible aquí.
Fred van Leeuwen, Secretario General de la Internacional de la Educación, inauguró el simposio. Su intervención está disponible aquí.

 

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¿Cuánto y cómo ha avanzado la reforma educacional?

Chile/06 junion 2016/ Autor: José Joaquín Brunner/Fuente: El Mercurio

«Ni los éxitos proclamados por la reforma educacional son tales, encontrándose pendiente aún la implementación de casi todas las iniciativas, ni las expectativas sembradas -entre utópicas e ingenuas- podrían satisfacerse….».

Nuestro debate sobre políticas educacionales sufre de una progresiva distorsión. Por un lado, el Mineduc proclama como éxitos de la reforma cosas tales como: «Se terminó la educación de mercado», «pasó a ser un bien público», «la educación ha dejado de gravitar en torno al dinero» o «la ley establecerá un sistema de educación superior inclusivo, pertinente y de calidad». Por otro lado, la autoridad declara que el sistema escolar estaría enfilado hacia un nuevo rumbo, dirigido hacia una mayor igualdad en la sociedad chilena.

En ambos lados, hay un conjunto de mistificaciones que conviene aclarar.

Por lo pronto, hasta ahora los avances de la reforma son leyes aprobadas o proyectos en tramitación o preparación. La Presidenta así lo reconoce. Dijo el 21 de mayo: «La tarea principal para los próximos años es implementar esta gran reforma educacional: pasar de las leyes a las acciones concretas que impactan positivamente en las familias». Es decir, sabe que las reformas no existen ni producen efectos antes de haberse aplicado. Allí reside la diferencia entre un cambio de papel y uno de verdad.

En esto debemos aprender de los estudios llevados a cabo por la OCDE.

Por ejemplo, insisten que una implementación efectiva supone aumentar las capacidades en la base, a nivel de aulas y colegios. Recomiendan contar con directores que sean verdaderos líderes pedagógicos capaces de «dar vuelta» colegios fallidos. Subrayan la necesidad de crear o fortalecer comunidades profesionales que puedan llevar las innovaciones hasta el interior de las salas de clase. Asimismo, se recomienda evitar iniciativas que desestabilicen a los colegios o que desconozcan el contexto dentro del cual se desenvuelven.

La mayoría de los proyectos de reforma impulsados por la administración Bachelet en este sector no ha considerado estas elementales lecciones. Su diseño fue improvisado, no se incluyeron dispositivos de evaluación, se puso énfasis solo en los aspectos legislativos, se dejó a un lado la articulación de acuerdos, se pasó por alto el conocimiento existente y se hostilizó a los sostenedores, las comunidades escolares y las instituciones de educación superior.

La sala de clase, las prácticas pedagógicas, la calidad de los aprendizajes, el cierre de brechas sociales, una mayor equidad, la capacitación de los docentes en ejercicio, una educación superior dinámica y vinculada con el desarrollo del país y las regiones, todo eso se halla lejos del corazón de la reforma.

Con todo, las principales mistificaciones se ubican en otro lado: el del (supuesto) poder que se atribuye a la educación para producir -como una nueva «mano invisible»- una sociedad más equitativa, movilidad social, igualdad de estatus y una mejor distribución del ingreso.

Originalmente, esta tesis fue planteada por la teoría del capital humano y acompañó a la visión neoliberal del mundo. Se postuló (y creyó) que la educación contribuía significativamente a todos esos fines sociales. Además, a crear empleo, aumentar la productividad, ensanchar el emprendimiento, facilitar la difusión de innovaciones tecnológicas e incrementar la competitividad de las empresas y la economía nacional.

Tan expectante tesis llegó a ser adoptada de manera casi uniforme, e igualmente acrítica, por economistas convencionales, organismos internacionales y fervorosos creyentes en el mejoramiento automático de las oportunidades de vida.

Por el contrario, la sociología, más realista -y más escéptica también cuando no se deja llevar por los vientos de alguna utopía- postula que la educación, entregada a los mecanismos espontáneos de transmisión de la familia, la escuela y la sociedad, termina reproduciendo las desigualdades de la cuna y sirviendo como un dispositivo de selección, clasificación, estratificación y jerarquización de las personas. No osaría, por lo mismo, prometer la igualdad en la tierra o la movilidad ascendente hacia el cielo. Pues sabe -desde hace más de un siglo- que para emparejar oportunidades, compensar diferencias, reconocer méritos y cerrar brechas de aprendizaje y bienestar, la educación necesita domesticarse, civilizarse, cultivarse y transformarse.

La distorsión óptica bajo la que hemos vivido estos últimos años se genera por ese enfoque economicista y por la idea de que las reformas impulsadas por la actual administración estarían operando como un interruptor de la reproducción educacional de las desigualdades.

Para llegar a ese punto habríamos requerido un programa de reformas muy distinto. Debimos partir por la gestión, el liderazgo y la profesionalización docente de los colegios subvencionados que atienden a los niños y jóvenes que no alcanzan el umbral mínimo de habilidades en los dominios cognitivos centrales. Esas escuelas deberían tener, adicionalmente, menos alumnos por profesor, redes de apoyo para sus docentes y estudiantes (de salud, psicológica, de orientación vocacional, asistencia social, etc.), y un currículum reforzado para ofrecer una formación humana más completa (física, ciudadana, de medios y redes, para el consumo, la convivencia y la autorregulación personal). Por último, debimos atender prioritariamente las carencias de los hogares de esos alumnos, pues allí comienza a gestarse la brecha de oportunidades que luego se va ensanchando a lo largo de la vida.

En fin, ni los éxitos proclamados por la reforma educacional son tales, encontrándose pendiente aún la implementación de casi todas las iniciativas, ni las expectativas sembradas -entre utópicas e ingenuas- podrían satisfacerse.

Para retomar la senda del esfuerzo compartido, necesitaríamos liberarnos primero de estas ilusiones y enseguida enfrentar los verdaderos retos.

Cómo tuvo que ser la sorpresa de 300 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Georgia (EE UU) al conocer que una de sus profesoras era una máquina. Ocurrió hace tres semanas, cuando, tras más de seis meses atendiendo a un curso online de desarrollo tecnológico, supieron que la tutora que les asistía a través de la pantalla, llamada Jill Watson, no era más que un programa informático del superordenador Watson, desarrollado por la compañía IBM. “Es una prueba más de las capacidades que están adquiriendo los sistemas cognitivos. Si tras tantos meses dando clases con la herramienta, no supieron que Jill Watson era una máquina, es que las posibilidades de estos avances tecnológicos son enormes”, explica el director de soluciones cognitivas de IBM para España, Javier González.

Jill Watson estaba diseñada para solventar todas las dudas posibles acerca del curso, además de responder con expresiones coloquiales dependiendo del tipo de consulta de los estudiantes. Pero más allá de esta anecdótica prueba, lo que parece confirmarse es la tendencia de la entrada de todas estas herramientas en los sistemas docentes. “Siempre con la intención de mejorarlos, para que sean mucho más eficientes”, recalca González, que añade cómo estos avances tienen mucho más potencial de crecimiento en el ámbito educativo que en otros. Al menos de momento.

“En la educación tiene mucha importancia la interacción entre los humanos”, prosigue González. Por eso, la inteligencia artificial, por un lado, que intenta asemejar el comportamiento humano en una máquina; y por el otro los sistemas cognitivos, que tratan de ir mucho más allá de la mentalidad humana, tienen múltiples posibilidades.

Una de ellas es conseguir entender el lenguaje a la perfección. Tanto oral como escrito. “Estas herramientas pueden utilizarse, por lo tanto, para corregir los ejercicios y los exámenes de los estudiantes, incluso los que no sean de tipo test o de respuestas cortas, permitiendo a los alumnos expresarse como mejor consideren”, explica el científico e investigador en el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC, Pere Garcia. Sin embargo, no todo se reduce al momento de la evaluación. “La verdadera revolución de estos métodos es que identifican cómo se debe trabajar con cada estudiante”, comenta el directivo de IBM.

La inteligencia artificial y, sobre todo, los sistemas cognitivos, tienen muchísimo más alcance en la transmisión de conocimiento y de contenido. “Cada alumno es un mundo, y gracias a la tecnología, cada estudiante puede tener su propio profesor, sus propios libros de texto y unos itinerarios totalmente personalizados”, recalca el investigador del CSIC. El resultado no es más que una educación adaptada de forma milimétrica a las necesidades y los objetivos de cada uno. “Aplicando los algoritmos adecuados, se pueden desarrollar herramientas que se ajusten a cada objetivo”, explica Garcia. Así, por ejemplo, la máquina dicta a cada estudiante un ejercicio u otro dependiendo de sus capacidades, “para que los más avanzados no se estanquen, y aquellos a los que más les cuesta vayan evolucionando”, señala.

De la misma forma que se pueden desarrollar libros de texto inteligentes para que cada estudiante avance en sus contenidos a su ritmo, o modificar el itinerario de un curso en función de cada uno de los matriculados y de sus necesidades, “ya que hoy en día los cursos suelen tener sus contenidos totalmente cerrados”, añade Garcia.

Se trata de democratizar la educación, ya que estas herramientas, al fin y al cabo, frenan muchas de las trabas del sistema educativo. “Cualquier profesor, a grandes rasgos, es capaz de llevar a cabo cualquier tarea. Pero en la docencia, el factor tiempo o el volumen de alumnos determinan todos los resultados”, afirma Javier González. De la misma forma que las aspiraciones profesionales dentro de un aula no tienen que ser las mismas.

La inteligencia artificial y el resto de herramientas, sin embargo, no amenazan la función del profesor. Más bien, la fortalecen. Garcia insiste en que no todo puede sustituirse por máquinas y robots. Por su parte, González recalca que mientras los docentes dejen de tener tanto peso en la transmisión del conocimiento, comenzarán a ganar más importancia en la experiencia educativa, convirtiéndose su figura en un auténtico facilitador que saca lo mejor de cada uno de sus alumnos. “Con estas herramientas, el profesor tiene el control de su aula, dirige teniendo más información y puede sacar el máximo rendimiento”, señala Garcia.

Un cambio de paradigma

El profesional del siglo XXI debe ser una mezcla de persona y de ordenador. Así lo cree, al menos, el filósofo, escritor y pedagogo, José Antonio Marina. Sin embargo, todos estos cambios, que también afectan al mundo de la educación, no tienen que ser percibidos con ningún miedo. “Simplemente, nos enfrentamos a un cambio de los ecosistemas de aprendizaje, en los que habrá que redefinir las escuelas, sumar a ellas todos los agentes que participarán en el proceso educativo y modificar las funciones del profesorado”, explica Marina. Una figura que, en su opinión, continuará siendo necesaria.

La inmersión de la inteligencia artificial en el ámbito docente, además de democratizar la educación si su gestión es correcta, también servirá para adaptar a los estudiantes a las necesidades del futuro. La entrada de la robótica y de otras máquinas y herramientas tecnológicas en el mundo de la empresa es ya una realidad, y cuanto antes se empiece a normalizar la relación directa con todos estos elementos, más satisfactoria será su acogida en el futuro.

Fuente:

http://www.elmercurio.com/blogs/2016/06/05/42313/Cuanto-y-como-ha-avanzado-la-reforma-educacional.aspx

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