Uruguay y el acceso a la educación de personas migrantes como estrategia de desarrollo

El país prioriza el derecho a la educación por sobre la situación administrativa de quienes llegan del exterior

Dentro de ese conjunto heterogéneo, dos corrientes migratorias se destacan con fuerza en la última década: la llegada de personas cubanas y venezolanas, que eligieron Uruguay como destino en busca de estabilidad frente a contextos sociales, políticos y económicos adversos en sus países de origen. Estas comunidades se han convertido en protagonistas de la nueva etapa migratoria del país, junto a otras nacionalidades (en menor medida) como la haitiana y la dominicana.

Para 2025 se registró un aumento significativo en el número de personas extranjeras residentes, superando las 100.000. Este escenario plantea desafíos concretos en materia de integración, entre ellos, el acceso efectivo a la educación pública.

La educación aparece como uno de los ejes centrales de integración y, en ese aspecto, Uruguay presenta ventajas en comparación con la mayoría de los países de la región. El Estado promueve la inclusión de estudiantes extranjeros a través de normativas, guías y políticas públicas que facilitan el acceso a todos los niveles educativos, reconociendo la diversidad cultural y buscando una integración efectiva.

Los procesos incluyen la reválida de estudios, la presentación de documentación básica (como cédula, pasaporte o carné de salud) y, en algunos casos, entrevistas o mecanismos de asignación de cupos. A esto se suma un énfasis en la adaptación pedagógica y el acompañamiento emocional, especialmente en el ámbito escolar, con el objetivo de asegurar la participación y el aprendizaje de todos los estudiantes.

Estas políticas se inscriben, además, en una estrategia de desarrollo de largo plazo, vinculada a la baja densidad poblacional del país y a la necesidad de atraer y retener población joven. En ese marco, Uruguay no exige residencia legal definitiva para inscribirse en una institución pública: basta con acreditar identidad mediante pasaporte, cédula extranjera o documento del país de origen para que niños, adolescentes y adultos puedan acceder a escuelas, liceos, UTU, formación docente y a la universidad pública.

En los niveles de educación inicial, primaria y media, el sistema educativo uruguayo aplica un criterio de inclusión inmediata para niños y adolescentes migrantes. En el ámbito de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el enfoque se centra en garantizar el derecho a la educación en igualdad de condiciones, promoviendo la inclusión a través de guías de inscripción, procesos de reválida y espacios de fortalecimiento educativo y convivencia, con acciones orientadas a la sensibilización y el acompañamiento.

ANEP apoya el ingreso de migrantes al sistema educativo uruguayo

En la educación media, tanto secundaria como la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU) buscan asegurar una inclusión rápida y el acceso universal, garantizando la inscripción (incluso provisional) conforme a la normativa vigente. Se promueve la educación intercultural, se solicita documentación básica y se facilitan los procesos de reválida para asegurar la continuidad educativa. Además, existen puntos de asesoramiento especializados para personas migrantes. En ese marco, se habilitan mecanismos de revalidación de estudios secundarios cursados en el extranjero, permitiendo incluso el ingreso a la universidad sin contar inicialmente con toda la documentación, bajo resoluciones del Consejo Directivo Central (CODICEN).

La Universidad de la República (Udelar) también ha incorporado mecanismos que facilitan el acceso de estudiantes migrantes al sistema público. La institución permite el ingreso con documentación provisoria y acepta, en una primera instancia, certificados sin apostilla, otorgando plazos razonables para regularizar la situación administrativa. Este enfoque busca evitar que los trámites burocráticos se conviertan en un obstáculo para la continuidad educativa. A su vez, ofrece instancias de orientación académica y acompañamiento, reconociendo las dificultades de adaptación derivadas de diferencias entre sistemas educativos y barreras culturales.

La Udelar tiene una política de puertas abiertas para extranjeros

Otro aspecto relevante es la integración cultural. En el caso de inmigrantes no hispanohablantes, especialmente de origen haitiano o africano, se han implementado apoyos en lengua española, tutorías y mediadores interculturales en centros educativos públicos, factores que inciden positivamente en los procesos de integración.

Desafíos

A pesar de los avances, el modelo uruguayo de acceso educativo para personas migrantes no está exento de tensiones y limitaciones. En algunos territorios, la incorporación de nuevos estudiantes ejerce presión sobre la infraestructura existente y sobre equipos docentes que ya trabajan con altos niveles de demanda. A esto se suman las dificultades para la reválida de estudios en determinados niveles, la falta de cupos en algunas orientaciones y los desafíos pedagógicos y culturales que emergen en aulas cada vez más diversas.

La integración efectiva requiere, además, mayores recursos, más formación docente en enfoques interculturales y una coordinación más fluida entre el sistema educativo y las políticas migratorias, para evitar que la inclusión normativa no se traduzca en desigualdades en la práctica cotidiana.

Uruguay y el acceso a la educación de personas migrantes como estrategia de desarrollo

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