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Argentina: La resistencia carcelaria, antídoto contra la “amnesia” colectiva

Por: Sergio Ferrari

No fue apenas una amenaza aislada sino una política sistemática de destrucción aplicada día tras día, sin tregua, que incluso terminó con la vida de algunos detenidos.

Tercera edición del libro Del otro lado de la mirilla

 

El próximo 18 de marzo se presenta en Santa Fe, Argentina, la tercera edición del libro Del otro lado de la mirilla que recopila los testimonios anónimos y colectivos de ex presos políticos de la prisión de Coronda durante la última dictadura. Seis días después, el 24 de marzo, se cumplen los 45 años del golpe militar que abrió en ese país sudamericano una de las páginas más represivas, dramáticas y dolorosas de América Latina. “Entendemos esta nueva edición de tres mil ejemplares como un aporte más a la lucha por la memoria y contra el olvido”, subraya Victorio Paulón. Dirigente sindical metalúrgico en los años setenta, actual secretario de derechos humanos de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), fue uno de los 1153 presos políticos que pasaron por esa cárcel emplazada en la provincia de Santa Fe, a 450 kilómetros al noroeste de Buenos Aires. “No nos consideramos víctimas, sino parte de una generación de resistencia” subraya Victorio Paulón al iniciar este diálogo exclusivo.

 

P: El prólogo de Del otro lado de la mirilla la presenta como una obra colectiva, anónima. ¿Por qué tal definición?

 

R: Hace referencia a algo maravilloso. ¿A quién se lo podría ocurrir un libro de setenta, ochenta o cien autores? Y nuestro libro no se trata de una enciclopedia ni de un diccionario ilustrado. Es una experiencia colectiva hija de varios años de convivencia en condiciones horribles de persecución y tortura sistemática. Cuenta el día a día de la vida de los presos políticos de la dictadura en condiciones de aislamiento y restricción sin límites. Aislados, sin visitas, sin recreo, sin permitírseles hablar entre sí, golpeados físicamente y hostigados psicológicamente, día y noche, lograron soportar resistiendo y superar las normas impuestas para encontrarse, comunicarse a través de las paredes, las ventanas, los sanitarios. Mantuvimos una resistencia colectiva al límite de lo imposible. Con algo no menos genial: una cuota permanente de humor como un soporte esencial para la sobrevivencia.

 

Jugar al gato y al ratón

 

P: ¿Qué significa, en este caso, la resistencia colectiva?

 

R: Una voluntad unitaria de centenares de compañeros que compartíamos un mismo pabellón, la misma cárcel. Sentir el sufrimiento del otro como propio. Saber que el compañero de la celda de al lado estaba dispuesto a dejar su vida por defender la del otro. Además, pienso también a una inteligencia colectiva que permitió el funcionamiento grupal, esquivando el control de los guardias.

 

Se inventó “el periscopio”, un espejo hecho con un pedacito de vidrio pulido en sus bordes, humeado con fósforo de un lado, envuelto en plástico derretido, sostenido por un palillo de escoba. Lo sacábamos por los agujeritos para la respiración que tenía en su parte inferior la puerta de la celda. El periscopio servía para ver cuando los guardias entraban o salían a nuestro pabellón. Soporte de un *juego* constante de ratones con el gato represor. Cuando comprobábamos que los carceleros estaban fuera del pabellón, en su propia sala de guardia, era el momento favorable para el estudio, los ejercicios físicos, el intercambio con los otros compañeros por las ventanas o bien por los sanitarios. Un sofisticado sistema de “palomas” (hilos de plástico del tipo de tanza para pescar) permitía los envíos de pequeños paquetes de una celda a otra.

 

P: ¿Es esta vida cotidiana la que 20 años después recrearon en Del otro lado de la mirilla?

 

R: Así es. El recorrido del relato transcurre entre fines del año 1974 y mediados del 1979, cuando Coronda dejó de albergar a presos políticos que fueron trasladados a otros penales. Junto con ese cierre, se comienza a alimentar la memoria de esa maravillosa historia de resistencia en una situación tan brutal como desigual. Todas las vivencias transcurrieron en ese lapso y fueron rescatadas 20 años más tarde en varios encuentros de ex presos. Y se convirtieron en papel y tinta de autoría colectiva. Su lectura sirve para comprender que no nos consideramos víctimas sino resistentes. Nadie pensó nunca ser un héroe, sino que fuimos parte de un colectivo de sobrevivencia, lucha y solidaridad. Fueron necesarios 20 años para que en el 2003 apareciera la primera edición de Del otro lado de la mirilla. ¿Por qué ese tiempo de dos décadas? nos preguntamos muchas veces. Aunque en nuestro colectivo hay escritores, sociólogos, historiadores, periodistas, pienso que nadie se sintió con la autoridad moral y política de escribir en tanto individuo, solo, esa historia que le pertenece a los 1.153 presos políticos que pasamos por Coronda.

 

Tercera edición con “final feliz”

 

P: ¿Hay alguna diferencia entre esta 3era edición de Del otro lado de la mirilla con respecto a las otras dos anteriores?

 

R: La versión original se compone de testimonios compaginados en 38 capítulos que conforman un mosaico de vivencias de la resistencia carcelaria. Ahora, la completamos con un capítulo final – acompañado de un cuadernillo con fotos y dibujos en color- que trata sobre el juicio a los comandantes de Gendarmería que fungieron como directores del penal en esa época. Y que concluyó el 11 de mayo del 2018 con severas condenas de 22 y 17 años de prisión por crímenes de lesa humanidad contra los dos acusados. En esta 3era edición actualizamos la introducción y el prólogo, adaptándolo al paso del tiempo y pensando en los jóvenes de hoy como principales destinatarios. Tratamos de compartir ciertas claves de comprensión sobre como la resistencia colectiva y unitaria de ayer puede aportar a los nuevos actores sociales de hoy. Además, esta 3era edición se enriquece con los retornos extraordinariamente positivos de la edición de nuestro libro en francés, publicado el año pasado en Suiza con el nombre de Ni fous, ni morts (Ni locos, ni muertos), que está teniendo una enorme receptividad incluso entre el público joven europeo francófono (https://www.nifousnimorts.com/ )

 

Ni locos, ni muertos. La memoria viva…

 

P: Del otro lado de la mirilla y Ni locos, ni muertos: dos títulos, un mismo contenido, una denominación muy fuerte.

 

R: Coronda durante la Dictadura argentina de (1976-1983) implementó un régimen cotidiano que respondía a la política aplicada en todas las cárceles y centros de detención con el objetivo del aniquilamiento del que piensa distinto. Esa política se resume en aquella frase del director del penal, el comandante de Gendarmería Adolfo Kushidonchi (condenado luego a 22 años de cárcel): “Ustedes no van a salir más de aquí. Y si llegaran un día a salir, saldrán muertos o locos”. No fue apenas una amenaza aislada sino una política sistemática de destrucción aplicada día tras día, sin tregua, que incluso terminó con la vida de algunos detenidos.

 

P: Pareciera que la MEMORIA sigue siendo para los ex presos políticos de Coronda una brújula innegociable…

 

R: Sin duda. Pero aclaro que no es un tema esencial solo para nosotros. Sino también para muchas-os otra-s ex presa-os política-os, como las compañeras que estuvieron detenidas en la Cárcel de Devoto durante la dictadura y escribieron Nosotras, presas políticas, una obra ejemplar. Y que siguen elaborando también “su” historia colectiva. El trabajo de memoria sigue siendo esencial para las organizaciones de derechos humanos, y para las-los familiares y sobrevivientes del Terrorismo de Estado. ¿Cómo explicar, si no, que, en los últimos quince años en muy diversos procesos, han sido sentados en el banquillo de los acusados más de 1000 represores de la última dictadura? Y que los juicios continúan… La MEMORIA tiene un valor político, sociológico, social, ideológico enorme en la sociedad argentina. Creo que es una realidad que encuentra pocas comparaciones en otros países que han vivido dictaduras y dramas represivos. Estamos convencidos que la memoria hace a la identidad misma de un pueblo. Y es imposible aspirar o construir una sociedad efectivamente democrática con olvido, negacionismo o impunidad.

 

Tema universal

 

P: ¿Las vivencias y relatos de ese campo de destrucción física, psicológica, ideológica, tal como usted lo describe, puede compararse a otras realidades?      ¿Piensa que de trata de una temática de valor global?

 

R: Sin duda. Y está estrechamente ligado a la pregunta esencial sobre ccuál es el límite físico y psíquico ante el tormento sistemático. La respuesta está aún pendiente. Los ex presos políticos de Coronda recorrimos un camino y dejamos este testimonio. Vehiculiza una respuesta, la nuestra, para soportar un régimen carcelario inhumano, durante años. Y también encierra una clave de sobrevivencia: la resistencia colectiva y organizada no ha encontrado aún ninguna otra forma que la supere en situaciones límites y en condiciones desiguales.

 

Abu Ghraib, Guantánamo, y muchas otras cárceles en el mundo, aplicaron y lo siguen haciendo, estos métodos perfeccionados en la brutalidad.

 

Tomar conciencia de esta vejación que no solo se limita a una cárcel en Argentina, está a la base del compromiso personal y colectivo con la MEMORIA, la justicia, el castigo y la reparación. No por casualidad muchos de los protagonistas de Del otro lado de la mirilla son todavía activos militantes en defensa de los derechos humanos, sindicales, asociativos, políticos etc. La brutalidad policial, hija de las dictaduras militares, ha penetrado profundamente en las estructuras de los cuerpos armados que nos controlan en lugar de protegernos. Del Otro Lado de la Mirilla, en tanto experiencia colectiva desafía a las teorías represivas que pretenden el aniquilamiento de todo opositor. E insisto sobre el valor de nuestra experiencia. El poder que detentan los poderosos es un tema universal, al igual que la resistencia de los pueblos ante la injusticia. Las formas varían a lo largo de la historia de la humanidad y según las características propias de cada sociedad, pero, esencialmente, se trata de un mismo tema: la eterna disputa entre quienes sojuzgan a los pueblos y quienes anhelamos a vivir en libertad. En síntesis, como lo mencionamos en la introducción de esta 3era edición de Del otro lado de la mirilla, cuál es la diferencia entre ser asesinado en un campo de exterminio europeo o en uno en América Latina; entre morir enfrentando a una dictadura latinoamericana o en las aguas del Mediterráneo escapando de las hambrunas, las guerras o como refugiado climático. Reconstruir la historia de las luchas por la emancipación de los pueblos es un aporte a la memoria universal y un antídoto contra la repetición de las brutalidades recurrentes del poder. Y un antídoto contra la amnesia colectiva como dijo Eduardo Galeano comentando nuestro libro en 2003.

 

Más información: https://elperiscopio.org.ar/

 

Cuadrito

 

 El poema de la vida en resistencia

 

“La verdad vive en un pozo…, ¿cómo sacarla? Las historias no empiezan, las historias suceden y no tienen un principio. O al menos ese principio no se ve, se escapa, porque ya estaba inscripto en otro principio, en otra historia. Tal vez la cercanía de la muerte nos hizo estar tan unidos. Y ya no pudimos despegarnos. El verdadero protagonista de la historia que hemos vivido, no somos nosotros, es la historia que hemos vivido”, reflexiona en voz alta Jorge Miceli, ex preso político de Coronda, poeta, actor y titiritero cuando piensa a Del otro lado de la mirilla. Y el verbo se hace poesía y la memoria verso…

 

“En atletismo existe una carrera en equipo llamada de postas o de relevos. Cada uno de los corredores de un equipo recorre una determinada distancia y allí lo espera un compañero a quien le debe entregar un tubo de unos 30 cm llamado testimonio o testigo. Algo parecido, aunque difícil de visualizar, ocurre en la historia de un país: cada generación entrega su “testimonio” a la que sigue para continuar su interminable carrera. Carrera de relevos generacionales que van tejiendo la trama política, social, cultural de un pueblo.

 

Esa inmensa trama sufrió en la Argentina un inmenso tajo producido por una bayoneta en la década de 1970. Por ese espantoso agujero negro cayeron 30 mil corredores, compañeros, militantes portadores de testimonios valiosos difíciles de suplantar. Otros quedaron aferrados a los bordes de la trama, resistiendo a rabia, a diente, a imaginación la cruel tempestad desatada por una dictadura cívico militar eclesiástica.

 

Y la generación que continuó la carrera de relevos después de la tormenta, extendió su mano para tomar el testimonio, pero su mano estaba vacía. No había nadie detrás. Lo que quedó de esa diezmada generación de las décadas de 1960/70, aferrada a los bordes de ese tajo criminal, fue subiendo lentamente tratando de unir los bordes, hilo a hilo, hebra a hebra.

 

Había que reparar la trama, continuar la carrera, entregar el testimonio. Ellos y ellas son miles. Cientos de ellos, “locos Quijotes de Coronda”, resistieron la dictadura de forma solidaria y colectivamente, y colectivamente decidieron escribir su testimonio. Colectivamente escribieron “Del otro lado de la mirilla” que se transformó en “Ni locos ni muertos “en su traducción al francés y ahora vuelve a ser reimpreso, enriquecido. Luchadores empecinados siguen diciendo “aquí no se rinde nadie” y extienden orgullosos su testimonio a las jóvenes manos que se están extendiendo para recibirlos. (SFi)

Fuente e imagen: https://www.alainet.org/es/articulo/211381

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Despatriarcalizar la memoria: evocaciones a partir de Rosa

Escrito por: Mariana Menéndez Díaz

Apelamos a la memoria larga y cantamos en las calles “somos la nietas de todas las brujas que no pudieron quemar” y en ese grito trajimos a nosotras toda la fuerza de aquellas mujeres que lucharon antes. Entre esas brujas, llegó Rosa.


A Mariana y su hija Matilda, para celebrar la vida nueva

Las luchas pasadas le regalan al presente pistas para la transformación, la memoria colectiva se activa entra en conversación y reescribe la historia. La rebelión feminista de estos últimos seis años en el Río de la Plata trajo consigo bellas palabras e imágenes del pasado. Buceamos lejos en el tiempo ávidas de palabras que nos ayudaran a nombrar nuestra experiencia, nos fuimos enlazando con tradiciones de luchas diversas. Mezclamos todo porque no nos creemos que de lo Uno, lo homogéneo, nazca la fuerza. Apelamos a la memoria larga y cantamos en las calles “somos la nietas de todas las brujas que no pudieron quemar” y en ese grito trajimos a nosotras toda la fuerza de aquellas mujeres que lucharon antes, incluso antes que el capitalismo se consolide como el sistema de muerte que conocemos.

Entre esas brujas, llegó Rosa. Sus textos circularon entre nosotras en distintos momentos. También leímos sus cartas personales y vibramos con sus deseos, miedos y preocupaciones. Han sido sobre todo los desafíos que abrió el paro del 8M del 2017 lo que nos llevó a releer sus reflexiones sobre la huelga, y en general nuestra búsqueda de entrar en conversación con las mujeres que lucharon antes a retomar otras aristas de su pensamiento. Rosa ha sido siempre un nombre icónico para las que venimos de las experiencias de izquierda pero ahora podíamos revistarla con nuevas preguntas.

La larga pollera de Rosa

Una amiga y compañera de Minervas, Mariana, me dijo que cuando pensaba en Rosa siempre le venia a la cabeza su larga pollera. ¡Es cierto! Al inicio de nuestra experiencia feminista siempre nos impactaba mucho su cuerpo de mujer en medio de la política masculino-patriarcal de izquierda. Tengo grabada la imagen de su pollera en medio de un acto, tomando la palabra rodeada de varones. Pero las imágenes, como las palabras, pueden ser fuente de fuerza y sentido o piedras que aplastan la imperiosa necesidad de significar cada experiencia de lucha a partir de sí y en diálogo con el pasado. Dicho de otro modo, a veces la imágenes se cristalizan y se constituyen en modelos a seguir, en referencias idealizadas siempre frustrantes que nos hacen sentir que nunca estaremos a la supuesta altura de los acontecimientos. Y el nombre de Rosa lo han usado muchas veces en nuestra contra para achacarnos su grandeza y escupirnos impotencia.

Pero por suerte muchas veces las imágenes se vuelven inspiradoras[1], se componen con otras y dejan pasar a través de sí nuevos deseos de revolucionarizar. Entonces en lugar de modelo a seguir nos  fuimos haciendo amigas de Rosa, leímos sus cartas de amor, supimos de su gusto por las plantas, los pájaros y la lectura[2]. Nos emocionamos con su deseos de una vida tranquila y tal vez hijxs. Nos regocijamos con su testimonio de que su yo íntimo se parecía más a los gorriones que a sus camaradas. Todos esos gestos vitalistas que la alejan del bronce y la acercan a la sensibilidad de una mujer que vibra con la vida y la lucha, y no las separa. Pienso en Audre Lorde (2003), quien afirmaba que no pensaba renunciar a ninguna de las dimensiones de su experiencia, y evocar a Rosa implica retomar toda la polifonía de su existencia y creatividad. Pensarla como militante revolucionaria y como teórica, y también como mujer y como judía. Todos sus desacatos y sus pasiones por lo vivo los guardamos como un tesoro. En palabras de otra amiga “ella nos cuida y nos ronda”, algo así como un paganismo feminista.

Cada fragmento de su vida y su pensamiento, como el de otras tantas luchadoras, tienen para nosotras un valor incalculable porque ha sido un arduo trabajo retejer memorias a contrapelo de las narrativas dominantes en el campo de las luchas. Porque la memoria es un terreno de disputas, y si la historia oficial siempre olvida a los vencidos, al decir de Benjamin, al interior de los vencidxs se dan injusticias similares[3]. Los relatos suelen estar centrados en protagonismos masculinos y blancos o blanquizados y en el terreno del conflicto capital-trabajo asalariado. Retomar otros  hilos de memoria, tomarse en serio el pensamiento político elaborado por mujeres teóricas y militantes y alumbrar otros terrenos de lucha, como por ejemplo las luchas reproductivas, son modos de despatriarcalizar[4] la memoria. Pero no solo se trata de señalar la producción de olvido y desarmar las genealogías patriarcales – y coloniales- sino de “habilitar un retejido de memoria que recupere a las mujeres y sus horizontes políticos, que permita inscribirse en linajes feministas (…) pensar la memoria desde una clave reapropiatoria, en tanto despatriarcalizar supone establecer estrategias contra el despojo y la expropiación” (Sosa, Menéndez & Castro: 2020).

El ejercicio de inscribimos en linajes feministas, abiertos y plurales, como plantea nuestra compañera Noel Sosa (2020) es un proceso para desplazarnos de la orfandad en la que han querido instalarnos; a contra pelo de la separación creada entre nosotras por el pacto entre varones nos disponemos a retejer diálogos con las mujeres que lucharon antes sin mediaciones patriarcales (Gutierréz, Sosa & Reyes, 2018). En este sentido, son conocidos los debates interminables entre feminismos e izquierdas, y el tal “matrimonio mal avenido”[5], aquí en nuestro país se habla también de un amor no correspondido. En cualquiera de los dos casos mas vale huir, y desordenar para armar otras constelaciones posibles. La relectura y los diálogos con la obra de Rosa en medio del tiempo de rebelión feminista es parte de estas nuevas constelaciones.

Conversaciones con Rosa

Para nosotras ha sido una conversación plural y a dos tiempos, porque leíamos a Rosa a la vez que íbamos encontrando los debates que diversas mujeres en los años 60’ y 70’ mantenían entre sí respecto a Rosa. Por ejemplo el filoso libro de Raya Dunayevskaya, “La liberación femenina y la filosofía marxista de la Revolución” (1981), donde la autora en el segundo capítulo retoma el pensamiento de Rosa y de Marx en diálogo con la lucha por la liberación femenina y negra. Raya afirma que el movimiento de liberación femenina de su época no se pareció en nada al anterior, porque implicó la novedad de proceder de la propia izquierda y a la vez dirigió duras críticas contra ella. En los 70’ esos conflictos y fricciones incluían la figura de Rosa, y las consideraciones acerca de su posicionamiento feminista y su rol en la lucha de las mujeres respecto a la política partidista. Desde los feminismos negros Doris Wrigth plantea: “Dejen de hablarnos, ni aún con las voces de las mujeres (de la antigua izquierda), de lo grande que fue el Movimiento de Mujeres Socialistas Alemanas. Ya sabemos cuántos grupos de trabajadoras organizó Clara Zetkin (…) Y también sabemos que ninguna de ellas, había expuesto el chauvinismo masculino en el partido (…) Ahora les preguntamos ¿es accidental que los dirigentes varones del SPD se lanzaran tan fácilmente a aquellas malolientes observaciones chauvinistas masculinas cuando Rosa Luxemburgo rompió con Kaustky y Bebel?”[6]. Gestos como este generaba tirria entre las feministas ya que implicaban la utilización por parte de los varones de izquierda del nombre de Rosa para menospreciar la lucha feminista y silenciar las criticas en nombre de la disciplina partidaria.

Dunayevskaya (1981) por su parte crítica las posiciones feministas que no retoman el pensamiento político de Rosa aduciendo que no tenía nada que decir sobre la política feminista, porque ve en ello una gran pérdida para lucha por la liberación de las mujeres. Es más, la autora afirma que no se puede leer la relación entre Rosa y Clara sin comprender su profunda amistad política y alianza, y esto incluye su trabajo mancomunado en el movimiento de mujeres. Además sabemos que Rosa elaboró varios artículos sobre la lucha de las mujeres en el periódico alemán “Igualdad” dirigido por Zetkin y en otras publicaciones. Por ejemplo, en 1902 escribe: “(…) con la emancipación política de las mujeres, un fresco y poderoso viento habrá de entrar en la vida política e intelectual (de la socialdemocracia) disipando la atmósfera sofocante de la actual vida familiar filistea que tan confundiblemente pesa sobre los miembros de nuestro partido, tanto en los obreros como en los dirigentes” (Luxemburgo citada por R. Dunayevskaya). Recordemos que algunos años después, en medio de la revolución rusa se abre el debate sobre el matrimonio y la familia, el amor libre y el llamado matrimonio proletario en palabras de Lenin[7].

La huelga, su pensamiento y sus metáforas

Entre 1906 y 1909 se suceden una serie de huelgas en Rusia y en su tierra natal Polonia, un terreno fermental para el pensamiento de Rosa quien saco importantes conclusiones teóricas y político-organizativas a partir de dichos acontecimientos revolucionarios.  En ese periodo escribe dos textos claves, ahora muy conocidos, “Huelga de masas, partido y sindicatos” y “La revolución rusa”. No es casualidad el revuelo y las estrategias de borramiento que provocaron ambos, tanto en Alemania como en Rusia. En el primero Rosa proponía, interviniendo en un debate crispado entre anarquistas y marxistas, la huelga de masas como elemento central de la estrategia revolucionaria. Afirma que la organización no precede a la acción, y plantea repensar la relación entre “dirección consciente” y espontaneidad, “Si el elemento espontáneo desempeña un papel tan importante en las huelgas de masas en Rusia, no es porque el proletariado ruso sea «insuficientemente educado», sino porque las revoluciones no se aprenden en la escuela” (Luxemburgo, 2015: 66).

Más que enseñar en los tiempos extraordinarios de rebelión/revolución se trata de aprender. Su modo de acercarse a las huelgas nos muestra una práctica de pensamiento que teoriza a partir del despliegue concreto y situado de la lucha[8]. Donde teorizar no es una abstracción desentendida de los procesos y acontecimientos sociales, sino una elaboración permanente que es capaz de dar cuenta de los movimientos, de los desplazamientos. Donde se parte de una experiencia subjetiva antagonista, que integra procesos vividos en primera persona, para crear un conocimiento localizado[9] valiosísimo. Un modo en sintonía con la acepción de teoría como aquella “visión o perspectiva alcanzada tras un viaje corporal, cognitivo y espiritual” (Brown, 2019: 95).

Para Rosa cada huelga elabora su propio pensamiento político, en sus palabras no puede ser “ejecutada con prudencia y según un plan decidido por las instancias supremas de los sindicatos, vemos un fragmento de vida real hecho de carne y de sangre que no se puede separar del medio revolucionario en su totalidad” (Luxemburgo, 2015: 57). Y para describir ese cuerpo vivo hecha mano a bellas metáforas acuáticas, para dar cuenta del movimiento permanente y lo interconectado dice  “(…) todas esas formas de lucha se entrecruzan o se rozan, se atraviesan o desbordan una sobre la otra; es un océano de fenómenos eternamente nuevos y fluctuantes” (Luxemburgo, 2015: 58).

En sus ideas y metáforas resuenan nuestras huelgas feminista (8 de marzo, 2017-2020), en la posibilidad de construir un cartografía concreta y situada de las potencias y los límites de la lucha. Porque como dice Rosa la huelga no es un acontecimiento único sino un proceso, de él surgen renovadas estrategias y formas de antagonismo – en nuestro caso antipatriarcales, pero no sólo-. No hay proyección y plan fijo posible, allí donde aparece un límite inamovible acontece un desplazamiento capaz de remover profundamente lo que pensábamos. La huelga feminista, tal como se desplegó en el Río de la Plata, Uruguay y Argentina, no sólo habilitó procesos de auto organización, sino que permitió un nuevo desborde de la lucha feminista (Menéndez, 2019). Porque si bien el catalizador central de las acciones masivas en las calles fue la impugnación a la violencia feminicida, la herramienta de huelga recreada por la política feminista permitió señalar la relación orgánica entre violencia y acumulación capitalista (Gago, 2019), o como afirma Cristina Vega (2019) enlazó el problema de la violencia machista con el de la explotación. Es más, transformo de forma honda los debates sobre las posibilidades de transformación social en  nuestra región, visibilizando y dándole carácter político al trabajo de reproducción y sostenimiento de la vida. Trabajo central para seguir con vida, ganar terreno en nuestra posibilidades de autodeterminación y mantener abierta la lucha, o como dice Silvia Federici  “la zona cero de la revolución”. Nuestra huelga posee su propio pensamiento, y Rosa lo ha nutrido como las abuelas amorosas nutren a sus nietas.


[1] Un debate similar sobre las imágenes de cambio es trabajado por Amador Fernández-Savater en su libro Habitar y gobernar. Inspiraciones para una nueva concepción política.

[2] Ver de Pierina Ferreti, (2020) “Rosa, la última lectora” 

[3]Se puede consultar para este debate: Diego Castro (2019) Autodeterminación y composición política en Uruguay. Una mirada a contrapelo de dos luchas pasadas que produjeron mandatos. Tesis para obtener el grado de Doctor en Sociología. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

[4]La propuesta de despatriarcalización  es trabajada por Mujeres Creando (Bolivia) y por una de sus fundadoras María Galindo en No se puede Descolonizar sin Despatriarcalizar, 2013.

[5]Título del articulo clásico de Heidi Hartmann, “Un matrimonio mal avenido: hacia una unión más progresiva entre marxismo y feminismo”.

[6]Doris Wright, “A Black Woman Writes” (1971) citada por Raya Dunayevskaya en Rosa Luxemburgo. La liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución.

[7]Se puede consultar Wendy Goldman (2010). El Estado, la mujer y la revolución. Buenos Aires: Ediciones IPS.

[8]Raquel Gutiérrez desarrolla este debate en Los ritmos del Pachakuti: movilización y levantamiento indígena-popular en Bolivia, 2009.

[9]La idea de localización es una propuesta de la feminista Adrianne Rich en su texto “Apuntes para una política de la ubicación”, 1984.

Referencias

Brown, Wendy ( 2019). Estados de agravio. Poder y libertad en la modernidad tardía. Madrid: Lengua de trapo.

Dunayevskaya, Raya (2005). Rosa Luxemburgo. La liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución. México: Fondo de Cultura Económica.

Gago, Verónica (2019). La potencia feminista. O el deseo de cambiarlo todo. Buenos Aires: Tinta Limón.

Federici, Silvia (2010). Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes. Buenos Aires: Tinta Limón.

Lorde, Audre (2003). La hermana, la extranjera. Madrid: Horas y horas.

Luxemburgo, Rosa (2012). Cartas de amor. Montevideo: Casa Bertolt Brecht – FRL.

Luxemburgo, Rosa (2015). Huelga de masas, partido y sindicatos. Madrid: Siglo XXI.

Luxemburgo, Rosa (2017). La revolución rusa. Madrid: Akal.

Menéndez, Mariana (2019). “Entre mujeres: nuestro deseo de cambiarlo todo. Apuntes sobre el reemerger feminista en el Río de la Plata”. En Producir lo común. Entramados comunitarios y lucha por la vida, VV. AA. Madrid: Traficantes de sueños.

Sosa, Maria Noel (2020) De la orfandad al linaje. Hacia una genealogía de las luchas feministas en el Uruguay post dictadura. Tesis para optar por el título de Doctora en Sociología, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Sosa, María Noel, Menéndez, Mariana y Castro Diego (2021). “Despatriarcalizar y desestatalizar la memoria de las luchas sociales” (en prensa).

Vega, Cristina (2018). Rutas de la reproducción y el cuidado por América Latina. Apropiación, valorización colectiva y política. En Comunalidad, tramas comunitarias y producción de los común. Gutierrez, Raquel (coord). México: Editorial Pez en el árbol.

Fuente:  https://zur.uy/despatriarcalizar-la-memoria-evocaciones-a-partir-de-rosa/

Imagen:  Agustina Faulord

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Un año de COVID: Informe demoledor de la Organización Mundial de la Salud sobre las políticas en los países occidentales

Fuentes: De Wereld Morgen

La Organización Mundial de la Salud expone en un informe tajante el cúmulo de fallos. Describe cómo los gobiernos y las organizaciones de salud pública de todo el mundo han sido lentos e ineficaces a la hora de responder al coronavirus. Sorprende la torpeza de muchos países occidentales.

Sin preparación

El informe, elaborado por un grupo de expertos,icomienza afirmando que el mundo no estaba preparado para esta pandemia. Sin embargo, durante décadas se había predicho que era inevitable una pandemia viral de este tipo.

Hace cinco años la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que había una necesidad urgente de investigar más sobre los coronavirus. Para los gigantes farmacéuticos esa investigación no era rentable en aquel momento y, por lo tanto, apenas se realizó. El afán de lucro primó sobre el interés general.

Ignorar las advertencias

Entonces llegó la pandemia. A principios de enero de 2020 se descubrió un nuevo coronavirus en Wuhan. El 24 de enero quedó claro que este virus podía transmitirse de persona a persona y que además era muy contagioso. Una semana después, el 30 de enero, la OMS declaró una emergencia médica internacional.

Algunos países no esperaron a esa declaración y pasaron inmediatamente a la acción. Así es como Vietnam ya introdujo el distanciamiento social y el endurecimiento de los controles fronterizos desde mediados de enero. Ya el 12 de enero (¡!) Taiwán envió a dos epidemiólogos a Wuhan para estudiar el virus. Desde principios de febrero en muchos aeropuertos de África se examinó sistemáticamente a los viajeros extranjeros

Tanto la OMS como otros organismos emitieron repetidas advertencias señalando la gravedad de la situación. Pero la mayoría de los países occidentales pensaban que eran inmunes. “Demasiados países desatendieron esa señal”, dice el informe.ii

Los países occidentales sólo tomaron medidas reales a partir de mediados de marzo, después del desplome de los mercados bursátiles (el 12 de marzo). Según el grupo de expertos, “solo unos pocos países aprovecharon plenamente la información disponible para responder ante las pruebas de una epidemia emergente”.

Un tiempo precioso perdido

De este modo, se perdió un tiempo especialmente valioso, al menos un mes y medio. Sin embargo, cada día cuenta en el inicio de una epidemia. En la fase inicial de la primera ola, es decir, antes de que se impusieran las medidas de protección, el virus se multiplicó por diez cada diez días. Es decir, si los gobiernos occidentales hubieran intervenido diez días antes, la tasa de infección (la curva) y el número de muertos habrían sido diez veces menores.

Debido a esta reacción tardía las salas de la UCI se llenaron rápidamente a expensas de otros pacientes que requerían operaciones urgentes, lo que también incrementó el número total de muertes. La consecuencia queda clara en el gráfico.iii Richard Horton, redactor en jefe de la célebre revista médica The Lancet, concluye que la mayoría de las muertes por COVID en Bélgica se podrían haber evitado.

El informe también reprocha a las autoridades sanitarias su lentitud a la hora de responder a los primeros indicios de que personas sin síntomas también podrían difundir el nuevo coronavirus. Sin embargo, informes de China y Alemania ya habían documentado este fenómeno en una fase temprana. Pero las principales autoridades sanitarias, incluida la propia Organización Mundial de la Salud, dieron consejos contradictorios y a veces engañosos.

Políticas torpes

La mayoría de los gobiernos occidentales se negaron a aprender de las experiencias de los países que habían sido los primeros en verse afectados. Medidas evidentes como el distanciamiento social o el uso de mascarillas se convirtieron en nuestras regiones en temas de debate político. Se descartaron los confinamientos porque no encajaban con nuestros “valores occidentales”… hasta que, por supuesto, no tuvimos otra opción.

En muchos países faltaron suministros esenciales al principio de la pandemia, como mascarillas, ropa protectora, oxígeno, respiradores, etc. El libre mercado no es aparentemente eficiente para hacer frente a una crisis sanitaria imprevista. Años y años de austeridad neoliberal también hicieron que faltara personal sanitario (suficientemente formado): quedó dolorosamente claro en nuestras residencias para personas mayores.

Salvo excepciones, los gobiernos no han logrado establecer un sistema eficaz de pruebas, detección y aislamiento necesario para controlar el COVID-19. En Bélgica este sistema aún no está a punto.

No hay confianza en el gobierno

En Occidente la desconfianza de la población hacia sus gobiernos era ya bastante elevada. La torpeza de las políticas relacionadas con el COVID no hizo más que aumentar esta falta de confianza. Sin embargo, esa confianza es esencial para lograr buenos resultados en una lucha contra una pandemia, algo que también nos enseñan las experiencias de los países asiáticos.

Como resultado de esta desconfianza, se reduce el cumplimiento de las medidas, proliferan las teorías conspirativas y abundan las ideas erróneas. Lo primero lleva a más infecciones y a una prolongación de las medidas de seguridad. Los otros dos factores hacen que las dudas sobre las vacunas sean alarmantes en muchos países.

El informe de la OMS lo resume así: “En algunos países la crisis de la COVID-19 ha puesto de relieve un déficit de confianza entre las personas, las instituciones y sus líderes. La falta de confianza también ha alimentado ‘la infodemia’iv y ha creado un círculo vicioso de desinformación y respuestas inadecuadas. Ese profundo déficit de confianza en combinación con el uso que se hace de las redes sociales […] y las repercusiones que esto conlleva muestran también el fracaso de una respuesta analógica [medios clásicos, n.d.r.] en una era digital”.

¿Tu dinero o tu vida?

Según el informe, los gobiernos se guiaron y se guían demasiado por consideraciones económicas, con la idea de que unas medidas demasiado estrictas perjudicarían demasiado a la economía. Un error.

“Una observación del Grupo previa a la realización de su estudio es que los resultados económicos han sido mejores en aquellos países que han aplicado debidamente medidas estrictas de control de la salud pública, que son, a su vez, los países en los que también se han registrado unos resultados sanitarios […] sustancialmente mejores que los resultados de los demás. El mismo patrón parece aplicarse al ritmo de recuperación: aquellas medidas de salud pública más estrictas vienen acompañadas de recuperaciones económicas más sólidas.”

La falta de una política firme ha provocado meses de (semi)confinamientos e incertidumbre en los mercados, lo que el año pasado costó a la economía mundial un 7%, es decir, 6 billiones de dólares. “Este es claramente un caso en el que la inversión de unos miles de millones puede suponer un ahorro de billones”, concluye el informe.

La debacle de las vacunas

En el pasado Tedros, Secretario General de la OMS, había expresado en repetidas ocasiones su enfado por el comportamiento acaparador de los países ricos con respecto a las vacunas. Mientras que los países ricos tendrán suficientes dosis este año para vacunar a sus ciudadanos de tres a cinco veces, una gran proporción de la población de los países más pobres no verá ninguna dosis.

El informe de la OMS es especialmente tajante al respecto: “No será posible aprovechar al máximo el potencial que ofrecen las vacunas si se deja que los criterios para determinar quién accede a ellas vengan dictados por el poder económico y los estrechos intereses nacionales […]. No podemos permitir que arraigue el principio de que resulta aceptable que los países de ingresos altos puedan vacunar al 100 % de su población, mientras los países más pobres deben arreglárselas con una cobertura de apenas el 20 %. El hecho de que una persona haya ido a nacer en Liberia, en Nueva Zelanda o en cualquier otro lugar no debería ser el factor que determine su lugar en la lista de las vacunación”.

Gráfico: ¿Cuándo se podrá disponer ampliamente de las vacunas contra el coronavirus?

El nacionalismo de las vacunas también es miope. En palabras de Tedros: “Cuanto más esperemos a proporcionar vacunas, pruebas y tratamientos a todos los países, más rápido se afianzará el virus, más cepas surgirán, más probable será que las vacunas actuales sean ineficaces y más difícil será la recuperación de todos los países. Nadie está a salvo hasta que todo el mundo esté a salvo.”

El informe confirma esta opinión: “Solo la aplicación de principios de universalidad y equidad podrá hacer que el mundo salga unido de esta crisis”.

Mea culpa

El panel también hace autocrítica. La propia OMS no emprendió reformas fundamentales para prepararse para una pandemia. Pero el problema es más profundo. A la institución “le ha faltado poder para hacer el trabajo que se espera de ella”. Funciona sobre la base del consenso de los gobiernos nacionales y no tiene poder para hacer cumplir las normas. Según el informe, existe una enorme diferencia entre lo que se espera de la organización y la cantidad de dinero que recibe.

Todo esto “ha dejado al mundo peligrosamente expuesto, como demuestra la pandemia de COVID-19. Las consecuencias de esta pandemia deben servir para aprovechar una de esas oportunidades que se presentan una sola vez por generación: la de que los Estados miembros reconozcan como algo que redunda en beneficio común el hecho de que el sistema internacional disponga de un conjunto de herramientas debidamente reforzadas para cumplir firmes funciones de alerta de pandemia y contención de brotes”.

* * *

La coronapandemia es la mayor crisis sanitaria de los últimos cien años. Todas las crisis ponen a prueba la resistencia y la preparación de una sociedad. Para la mayoría de los países occidentales los resultados de esta prueba son devastadores.

Esperemos que esto nos ayude a deshacernos de nuestro obstinado sentimiento de superioridad hacia el resto del mundo. Pero más importante aún es que aprovechemos esta crisis para reflexionar detenidamente sobre dónde y por qué salieron mal las cosas, y qué se necesita para evitar una debacle semejante en el futuro.

El informe de la OMS confirma los análisis de Richard Horton, Michel Collon y otros.v Es sorprendente que los principales medios de comunicación no cubran o apenas cubran estas voces y se nieguen a abrir el debate fundamental sobre las políticas del COVID. Todavía queda mucho trabajo por hacer.

Traducido del neerlandés por Sven Magnus

Fuente: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2021/03/12/een-jaar-covid-vernietigend-rapport-van-de-wereldgezondheidsorganisatie-over-de-aanpak-in-de-westerse-landen/

Notas:

i El informe se presentó el 19 de enero. Fue preparado por un Panel de la Organización Mundial de la Salud, encabezado por Helen Clark, exprimera ministra de Nueva Zelanda y por Ellen Johnson Sirleaf, exresidenta de Liberia. El texto completo se puede leer aquí.

ii Por supuesto, el informe no habla explícitamente del fracaso de los «países occidentales». Pero si se consideran los países a los que se aplican las críticas del informe, se llega automáticamente a esa conclusión.

iii Fuente: The Economist; Worldometers.

iv El término ‘infodemia’ procede de la Organización Mundial de la Salud. Se trata de una abundancia de información, tanto on line como off line, con el objetivo de imponer una visión dominante. “Incluye los intentos intencionados de difundir información errónea para socavar la respuesta de salud pública y promover agendas alternativas de grupos o individuos.”

v Richard Horton, ‘La catástrofe de COVID-19. What’s Gone Wrong and How to Stop it Happening Again’, Polity 2020; Michel Collon, ‘Planète Malade – Enquête & Entretiens’, Investig’Action 2020.

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Chile: Declaración contra la red creada por el Alcalde Alessandri para delatar a estudiantes del INBA

Santiago,15 de marzo de 2021

Con la publicación del medio digital Interferencia donde se denuncia el funcionamiento de un grupo de Whatsapp para espiar y delatar a estudiantes movilizadas/os del establecimiento educacional público Internado Nacional Barros Arana (INBA). elForo por el Derecho a la Educación Pública constata nuevamente que los defensores del mercado, a través de sus representantes en el gobierno y en las alcaldias, persisten en la persecución a estudiantes para tratar de controlar las legitimas aspiraciones de la sociedad en general para recuperar la educación pública para Chile.

Sin pudor ni vergüenza, el actual alcalde de Santiago y candidato a la reelección, Felipe Alessandri, encabezaba ungrupo de espionaje , delación y represión contra estudiantes del INBA, compuesto por efectivos de Carabineros de altagraduación de la 22º comisaria de Quinta Normal, funcionarios de la Dirección de Educación Municipal de Santiago ydirectivos y docentes del establecimiento que actuaban concertadamente y usando redes sociales para vigilar yposteriormente sancionar las actividades de dirigentes estudiantiles.

Repudiamos enérgicamente esta práctica, ilegal y criminal propia de una dictadura . Este tipo de acciones vulnera los derechos humanos de estudiantes, en su mayoría menores de edad, y exigimos que el Ministerio Público abra una investigación para que se sancione penalmente a

las y los responsables . Consideramos que este hecho representa una serie de prácticas de persecución sistemática contra comunidades educativas de los liceos públicos en Chile, en especial en la comuna de Santiago.

Rechazamos todo tipo de persecución y criminalización hacia estudiantes, incluyendo este tipo de prácticas, que se suman a las expulsiones arbitrarias, seguimientos, agresiones, y la propia Ley Aula segura que ha legitimado este orden represivo en las escuelas y liceos.

Desde el Foro por el Derecho a la Educación pública nos hemos organizado para transformar la educación como un derecho social, esto implica el derecho a la participación y libre expresión de todo miembro de la comunidad educativa. Fin al Aula Segura y todo tipo de criminalización de la protesta social.

¡Contra la delac ión de estudiantes organizadxs!

¡Basta de criminalización del movimiento estudiantil!

¡Derogar la Ley Aula Segura!

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Paraguay: MEC suspende clases presenciales en zonas de alto contagio de Covid-19

MEC suspende clases presenciales en zonas de alto contagio de Covid-19

El Ministerio de Educación y Ciencias suspenderá las clases presenciales en 20 a 21 distritos por el alto nivel de contagios.

El ministro de Educación, Juan Manuel Brunetti, adelantó que se dará el cierre de clases presenciales en 20 o 21 distritos que están en zona roja por los contagios de Covid-19, según informó el periodista René Ramos. El domingo saldría el decreto presidencial que oficializaría la medida.

Las autoridades de la Sociedad apoyaron fuertemente el regreso a las instituciones educativas con una conferencia días antes del comienzo del año lectivo el 2 de marzo pasado.

Esta nueva decisión coincide con la de otros especialistas en Salud Pública y también con gremios de docentes y de directores de los establecimientos educativos.

Desde un principio, qué modalidad elegir fue el principal foco de debate entre padres y encargados de alumnos.

Son muchas las instituciones que se encuentran en pésimas condiciones, sin las infraestructuras mínimas para el cumplimiento de los protocolos sanitarios.

Días atrás, la jueza en lo Civil y Comercial Liz Carina Caballero rechazó el recurso de amparo presentado por la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), que pedía suspender las presenciales hasta la Semana Santa.

Al poco tiempo de iniciar las clases en aulas varias escuelas reportaron casos de Covid-19 y algunas tuvieron que cerrar parcial o totalmente.

De acuerdo al último informe oficial, los contagios treparon a 179.072 y el total de fallecidos subió a 3.456.

Fuente de la Información: https://www.ultimahora.com/mec-suspende-clases-presenciales-zonas-alto-contagio-covid-19-n2931477.html

 

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En un año la pandemia desnudó la crisis capitalista y las desigualdades

En un año la pandemia desnudó la crisis capitalista y las desigualdades

Aram Aharonian

Ya ha transcurrido un año desde el comienzo de la crisis y, lamentablemente, todavía no tenemos un plan de acción mundial. Hace ya un año que vivimos en una pandemia, que colocó en el centro todo aquello que hasta entonces estaba en la periferia y visibilizó el vínculo umbilical entre la crisis capitalista y la socioecológica, los supuestos modelos de desarrollo y la salud, dejando a la intemperie las enormes desigualdades sociales entre personas y entre países.

La pandemia del COVID-19 es incomparable con otras: sabemos que cambiará el mundo, pero no tenemos certezas cómo ni hacia dónde. En esta pandemia de incertidumbres, famosos filósofos como Slavoj Zizek, Byung-Chul Han o Giorgio Agamben arriesgaron predicciones que variaban entre el fin del capitalismo, variopintas teorías conspirativas y futuros sombríos de más aislamiento e individualismo.

Todas estas predicciones tienen algo en común: carecen de evidencias. Seguramente no haya un modelo único de sociedad para después de la peste y, entonces, lo que harían falta son pensamientos serios y fundados con perspectiva histórica y social. Porque no cabe duda de que el mundo será muy distinto y los problemas fundamentales serán el desempleo, el hambre y la necesidad de alimentar a millones y millones en todo el orbe.

Pero sin ideas ni imaginación responsable y rigurosa es imposible pensar soluciones progresistas que permitan construir sociedades más equitativas y mejor preparadas para combatir no solo epidemias sino otros problemas, con especial atención a los más necesitados y urgidos en un mundo instalado en la derecha y con fuertes tendencias irracionalistas y autoritarias, con destellos xenófobos y discriminatorios..

En lo que respecta a nuestra América Lapobre, la debacle económica amenaza con terminar de hundir los avances conseguidos y también el futuro de una región que ha perdido los caminos de la integración y unidad, más que necesarias en épocas de crisis económica, social, sanitaria, ambiental, máxime cuando dos técnicos del Fondo Monetario Internacional presagian el apocalipsis para mediados del año próximo.

Entonces,  cuando los gobiernos piensan que lo peor ya ha pasado, tras una campaña exhaustiva de vacunas y paquetes billonarios de reactivación económica, el mundo, de repente, se enciende: hay batallas campales en cientos de ciudades, y los edificios en llamas se proyectan en millones de pantallas de televisión. Los gobiernos caen en elecciones tumultuosas, señalan Philip Barrett y Sophia Chen,  en su informe Las repercusiones sociales de las pandemias (enero del 2021).

Allí señalan que una pandemia “pone de manifiesto las fracturas ya existentes en la sociedad: la falta de protección social, la desconfianza en las instituciones, la percepción de incompetencia o corrupción de los gobiernos”. Lo dice el FMI: Amén

Pandemia de obviedades

La pandemia nos ha llenado de obviedades. La primera lección que debemos aprender es que debemos invertir más en nuestros sistemas de salud pública, sobre todo después del escándalo de los negociados de las trasnacionales farmacéuticas  y el acaparamiento de las vacunas por los países más ricos, que parecen no tener en su vocabulario la palabra solidaridad o creen que ésta sólo se trata de un sindicato polaco anticomunista.

La segunda, es que aunque todos los seres humanos somos huéspedes potenciales del virus, éste no es democrático en dos aspectos fundamentales, ya que supone un mayor riesgo para algunas personas y  sus impactos económicos no se sentirán por igual en todas las partes del mundo, recayendo sobre todo sobre los países en desarrollo.

La crisis ha demostrado el grave peligro que supone el ocaso del multilateralismo y la desunión mundial. Se han perdido muchas vidas debido a la incapacidad de los líderes mundiales -y de cada país- para trabajar juntos. Quedó al desnudo lo fracturado que está el sistema internacional y reveló lo peligrosa que es esta situación.

¿Será que la naturaleza está poniendo a prueba nuestro sistema de respuesta global para ver cómo podríamos manejar algo mucho peor en el futuro?, se preguntan algunos románticos. La forma en que hemos manejado la pandemia nos quita esperanza de que estemos capacitados, de que podamos manejar algo un poco más complicado como el cambio climático o el aumento de la influencia de la inteligencia artificial.

Los optimistas esperan que la pandemia haya servido como campana de atención para la humanidad. Hay un nacionalismo mal entendido y difundido: el nacionalismo significa cuidar a tus compatriotas; no odiar a los extranjeros. Si todos los países cooperaran existe la posibilidad de que la covid-19 sea la última gran pandemia de la historia. Si…

En el centro de la pandemia

América Latina, que suma apenas un ocho por ciento de la población mundial, se convirtió en el epicentro de la pandemia, con más muertes en el mundo. Y, paralelamente se fue produciendo una relegitimación o retoro a un Estado fuerte, pese a gobiernos neoliberales. Este retorno demuestra también –y paralelamente- un repliegue hacia agendas nacionales y no regionales o multilaterales.

El Covid-19 provocará el cierre de 2,7 millones de empresas en América Latina y el Caribe, y la pérdida de unos 8,5 millones de puestos de trabajo, advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). La pandemia magnificó los problemas estructurales que arrastraba la región y el choque del distanciamiento y cierre de actividades se comió siete años de avances regionales en materia de desarrollo social.

El regreso a las clases presenciales de escolares y liceales en varias de nuestras capitales estuvo tensionado por muchísimas dudas y una única certeza: nada es igual que antes. Las formas de convivir entre niños, familias y docentes se redefinen día a día, y cambian de escuela en escuela. ¿Cómo se aprende y se enseña cuando el futuro a corto plazo no ofrece garantías? Problemas edilicios, malabares pedagógicos, reencuentros, expectativas y nuevas formas de vincularse a la distancia

En general, ante la pandemia, nuestrosEstados apostaron a intervenir a través de políticas públicas sanitarias, económicas y sociales, pero la pandemia desnudó las limitaciones estructurales y coyunturales. El covid-19 puso en el centro los debates sobre las urgencias de una transición económica, ecológica y social, que trascendió de los planteos de activistas e intelectuales –incluso algunos de ellos elaborados años atrás- a la agenda pública.

Y las reuniones por internet promovieron debates y manifiestos de científicos, intelectuales y académicos, que abarcaban desde el cambio climático y una agenda verde, hasta una renta básica universal y la condonación de la deuda externa de los países pobres.

Desde la academia se insiste en que la pandemia generó cambios importantes en la conciencia colectiva en América Latina y la expansión de un ambientalismo popular en varios países. Pero lo cierto es que el virus acentuó aún más las desigualdades sociales y territoriales existentes y dejó un cóctel explosivo, con ingredientes como el hacinamiento y la falta de acceso a la salud, la insuficiencia de la estructura sanitaria, el desempleo,  la informalidad, la brecha de género, la pobreza creciente.

Este año de pandemia nos ha llenado de metáforas y conceptos con los que tratamos  de catalogarla,  pero siempre conservado el lenguaje político de la metáfora bélica, la alusión a la guerra contra el virus, que sirvió para ocultar y desdibujar las causas estructurales de la crisis, apuntando sólo a los síntomas, con lo que se esperaba lograr la cohesión social frente al daño, ante un enemigo invisible y desconocido.

Mientras seguimos con el barbijo puesto y el temor (¿o terror?) en nuestros corazones, la pandemia marcó un repliegue generalizado a las agendas nacionales, relegando o poniendo en discusión el valor del  multilateralismo y los liderazgos mundiales, debido a la realidad comprobada de la falta de estrategias cooperativas e internacionalistas.

En el último año, en plena emergencia, la paralización de las actividades económicas se tradujo en una reducción de 7% de la emisión de gases de efecto invernadero, a pesar de que el neoextractivismo no cesó sino que se aceleró como apuesta de los gobiernos a la exportación agrícola y minera en busca de divisas que apuntalaran una reactivación económica en esta etapa que algún publicista vende como “la nueva normalidad”.

La crisis produjo estallidos sociales en varios países de la región, pero no cayó ningún gobierno. Los que pagaron los desastres de sus gobiernos fueron los ministros de salud, cargo que se convirtió como el más inestable desde la aparición de la covid-19 hace ya más de un año. Perú, Ecuador, Bolivia y República Dominicana han cambiado de titular de la cartera de Salud al menos tres veces en los últimos de doce meses. En Argentina y Perú, la vacunación con privilegios tumbó a los ministros.

Desde el 26 de febrero de 2020, cuando se registró el primer caso de coronavirus en Latinoamérica, una veintena de ministros de sanidad –que habían ganado gran capacidad de gasto y por ende poder político- han debido abandonar sus cargos. Las causas, desde divergencias políticas hasta fallos estratégicos, desde corrupción en la compra de insumos y medicinas hasta en el proceso de distribución y aplicación de las vacunas

Había una vez algo llamado trabajo

Millones y millones de personas sin trabajo en todo el mundo. Gente que muere de hambre, que mendiga, más delitos, más violencia, esperanzas rotas y sueños destrozados. Más de cien millones de personas se verán ahogados en  la pobreza extrema, informa el Banco Mundial. Otra década perdida para América Latina, y van…

Según un informe de la CEPAL sobre el rol de las cuidadoras durante la pandemia, la misma en Latinoamérica dejará a 118 millones de mujeres viviendo en la pobreza, lo que implica un 22% más que en 2019. En este mismo informe se detalla que 15,2% de las mujeres quedaran desempleadas, seis puntos más que en 2019.

Alrededor de 13 millones de mujeres en nuestra región vieron desaparecer sus empleos o limitarse su desarrollo laboral por la pandemia de Covid-19, que exarcebó las brechas de género en los mercados de trabajo de la región, señaló la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Dos mil millones de personas, más del 61 por ciento de la población empleada en el mundo, se ganan la vida en la economía informal sin acceso al diálogo social; el 58 por ciento de las mujeres y el 63 por ciento de los hombres del mundo trabajan en la economía informal.

Aquí también las mujeres, tienen muchas más probabilidades que los hombres de pertenecer a los segmentos más vulnerables de la economía informal como trabajadores domésticos, trabajadores a domicilio o trabajadores familiares auxiliares, lo que significa que tienen poca o ninguna protección contra el despido y poco acceso a la protección social, incluida la licencia de enfermedad remunerada.

La pandemia ha puesto de manifiesto amplias deficiencias y desigualdades en el mundo del trabajo, y las ha acentuado. Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores del sector informal, que se encontraban en una situación muy desfavorable antes de que comenzara la crisis, han padecido algunas de sus peores consecuencias.

Por otro lado, ha aumentado la concienciación pública sobre la labor, a menudo compleja e infravalorada, de determinados grupos, en particular los trabajadores de los sectores sanitario y de atención social y los servicios de limpieza, así como los trabajadores domésticos, cuya labor ha sido y sigue siendo primordial para superar la pandemia.

Y como si todo esto fuera poco, la ONU informa que más de 30 millones de personas en más de tres docenas de países, están a solo un paso de la declaración de hambruna y 10 millones de ellas se encuentran en grave riesgo de morir de hambre. Pero la causa principal de esta situación no es la pandemia, que ha acelerado procesos de empobrecimiento en el mundo entero, sino que se trata de una consecuencia directa de los conflictos armados vigentes y que ni siquiera el coronavirus detuvo.

¿Futuro?

No, no habrá una recuperación rápida, posiblemente –dicen los optimistas- una recuperación frágil y débil. Es que estamos sufriendo el fuego de la crisis capitalista. Tantas esperanzas hechas añicos, hambre y miseria no por causa de un virus, sino para recuperar la rentabilidad del capitalismo.

Lo cierto es que no podemos respirar,  no es sólo el covid… el capitalismo nos está matando.

* Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente de la Información: https://rebelion.org/665214-2/

 

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Perú: Luego de más de 20 años se reanuda la causa contra Fujimori por las esterilizaciones forzadas

Luego de más de 20 años se reanuda la causa contra Fujimori por las esterilizaciones forzadas

Esterilizaciones forzadas: Fiscalía sustentó cargos contra Alberto Fujimori

Tras más de 20 años, se retomó el caso de las esterilizaciones forzadas. Este lunes se instaló la audiencia pública en la que la Fiscalía sustentó los cargos en contra el expresidente Alberto Fujimori y sus exministros de Salud por la muerte de cinco mujeres y lesiones graves contra otras 1.300.

La diligencia, presidida por el juez Rafael Martín Martínez, fue suspendida desde el 11 de enero debido a que la sala no contaba con un traductor de una variante del quechua para facilitar el mensaje a las víctimas que estaban presentes en la sesión.

En la audiencia de este 1 de marzo, el fiscal Pablo Espinoza Vásquez sustentó los cargos y la denuncia que también alcanza a Eduardo Yong, Marino Costa Bauer y Alejandro Aguinaga, quienes fueron titulares del Ministerio de Salud en el régimen fujimorista.

El último de ellos también es candidato al Congreso de la República por la región Lambayeque del partido fujimorista Fuerza Popular. Además, mantiene una relación cercana con Keiko Fujimori, hija del exmandatario y lideresa de la agrupación política en mención.
Fiscal formalizó denuncia contra Fujimori

El representante del Ministerio Público imputó a los investigados como presuntos autores mediatos de las esterilizaciones forzadas de más de 1.300 mujeres durante el régimen fujimorista.

“Este Ministerio Público formaliza denuncia penal como autores mediatos de la presunta comisión del delito contra la vida, el cuerpo y la salud; lesiones graves seguida de muerte en un contexto de graves violaciones contra los derechos humanos y por el delito de lesiones graves”, dijo Espinoza Vásquez en la audiencia.

El expresidente Alberto Fujimori decidió no participar en la audiencia. Su abogado César Nakazaki sostuvo que se mantiene en su condición de extraditado, por lo que considera que no debería ser procesado por este caso. “Asistir a la audiencia implicaría la renuncia a esa condición”, dijo el letrado.

Asimismo, algunas víctimas también estuvieron presentes en la sesión, junto a sus defensores legales, luego de que hayan incluido al intérprete del quechua para que puedan entender la conducción del proceso.

La sesión duró más de cuatro horas y media y el juez Rafael Martínez suspendió la audiencia de presentación de cargos hasta este martes 2 de marzo a las 9.30 a. m. Se espera que culminada la sustentación de la Fiscalía y la defensa de los imputados, el magistrado decida si inician una investigación judicial sobre el caso o no.

De acuerdo a la Defensoría del Pueblo, son en total 272.028 operaciones de ligaduras de trompas y 22.004 vasectomías ejecutadas entre 1996 y 2001 en personas campesinas, indígenas, andinas y amazónicas que vivían en zonas rurales y urbano populares.

Estas acciones fueron parte de la política de planificación familiar impuesta por el régimen de Alberto Fujimori. Las víctimas aseguran que fueron engañadas y obligadas.

La República


Caso ‘Esterilizaciones forzosas’: Las víctimas por fin podrán ser escuchadas

Entre 1996 y el 2000, en el gobierno del expresidente Alberto Fujimori, se realizó una campaña denominada “Anticoncepciones Quirúrgicas Voluntarias”, en donde más de 270.000 mujeres y 22.000 hombres la mayoría de ellos provenientes de comunidades indígenas quechua y de familias con pocos recursos económicos, fueron esterilizados, de acuerdo con la información entregada por el Ministerio de Salud. Ahora, en la Corte Superior de Justicia se escucharán sus historias por primera vez, para considerar si pueden proceder sus reclamos y compensación después de una batalla legal que lleva más de 25 años en marcha.

El programa de control de natalidad fue implementado como medida para combatir la pobreza, según el gobierno de turno, con el fin de reducir las tasas de natalidad en sectores de escasos recursos.

Al principio los responsables señalaron que los procedimientos quirúrgicos fueron realizados con el consentimiento de los pacientes, sin embargo, en el 2002, una investigación del Congreso de la República evidenció que había suficientes pruebas para demostrar que funcionarios de salud habían sido presionados para alcanzar cuotas de las esterilizaciones realizadas sin aprobación de las mujeres.

Más de 2.000 mujeres han manifestado que fueron forzadas, chantajeadas, engañadas o acosadas para dejarse practicar la operación, según entrevistas realizadas por la BBC y los reportes del Congreso.

– Historias desastrosas –

Algunas de las víctimas fueron entrevistadas por medios internacionales y contaron sus desastrosas historias. Es el caso de Serafina Ylla Quispe, quien en 1997 despertó en la cama de la morgue de un hospital de Cusco, después de que la declararon muerta durante una operación de ligadura de trompas. En ese entonces ella tenía 34 años y afirma que no autorizo el procedimiento quirúrgico.

Ese mismo año y en ese mismo hospital, Victoria Huamán fue supuestamente anestesiada y despertó varias horas después sin darse cuenta de que la habían sometido a un procedimiento de esterilización, cuando tenía apenas 29 años.

Por otro lado, en 1996, Rudecinda Quilla de 24 años en aquel entonces, los doctores le dijeron que no le iban a entregar el certificado de nacimiento de su cuarto hijo a menos que se hiciera la operación de ligaduras de trompas.

A pesar de que ella se rehusó, la pusieron por la fuerza sobre la cama de un hospital mientras le inyectaban un anestésico, de acuerdo con su testimonio, que ahora está siendo utilizado como evidencia legal.

Quilla se despertó horas más tarde y el personal de salud que la atendía le dijo que ya no “iba a seguir pariendo como un animal”.

-Crimen internacional –

Las esterilizaciones forzadas son consideradas un crimen contra la humanidad bajo la ley internacional. Por ello, el año pasado, la AMPAEF (Asociación de Mujeres Peruanas Afectadas por las Esterilizaciones Forzadas) presentó una denuncia en contra de Perú ante el Comité de Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), en la que pedía que el país investigara y ofreciera reparación a las víctimas de las esterilizaciones forzadas.

“Es básicamente falta de voluntad política, una falta de comprensión sobre lo que son los derechos humanos, falta de sensibilidad hacia las víctimas y una total negligencia por parte del Estado”, afirma la BBC, la vocera de la AMPAEF, Esther Mogollón.

Finalmente, un registro oficial para las víctimas fue finalmente en 2015 y desde entonces se han conocido más de 7.200 testimonios.

– Compensaciones –

Las victimas están reclamando por sus derechos, más no por “una caridad” así lo señala Mogollón. Además, a principios de este año, el Congreso peruano cambió la ley de reparaciones para incluir a las víctimas de delitos sexuales, lo que generó esperanzas entre quienes fueron esterilizados a la fuerza durante la década de los 90s.

Pero Mogollón dice que “después del cambió la ley, no han visto voluntad política para una indemnización integral a las víctimas”.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2021/03/peru-tras-25-anos-se-reanuda-la-causa-contra-fujimori-por-esterilizaciones-forzadas/

 

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