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La radio vuelve a ser la escuela de miles de niños en Colombia

La radio vuelve a ser la escuela de miles de niños en Colombia

Bogotá, 13 jun (EFE).– La pandemia del coronavirus ha sido como un viaje en el tiempo para miles de niños colombianos que estudian con la escuela virtual más antigua: la radio, la misma con la que se educaron en los campos sus padres y abuelos y que resurge como alternativa ante la obligada ausencia de la educación presencial.

La cuarentena que comenzó el 25 de marzo cerró las escuelas y obligó a las familias a adaptarse a las clases virtuales, una experiencia que choca con la imposibilidad de acceso a internet de millones de familias y de los propios centros educativos.

El 96 % de los municipios del país no tiene los recursos ni la cobertura para desarrollar cursos virtuales, según un análisis del Laboratorio de Economía de Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana.

“Menos de la mitad de los estudiantes de grado once tienen computador en su hogar”, constata la investigación.

EDUCAR DESDE EL SALÓN DE CASA

Ante la situación, quitarle el polvo a la radio y sintonizar las decenas de emisoras que ofrecen clases en esta coyuntura es una solución para las zonas sin cobertura o para aquellos que no pueden permitirse pagar una tarifa de internet.

En Bogotá, cuatro de cada diez niños no tiene internet en su hogar, según la Secretaría de Educación que impulsó la iniciativa “Aprende en casa”, una web con materiales educativos que se apoyan en clases por televisión, Youtube y radio.

Una de las voces protagonistas es la del locutor Martín Estrada, que recibe a Efe en el estudio adecuado en una habitación de su casa desde donde dicta clase a los más pequeños.

A través de las ondas hertzianas su voz se convierte en una guía para miles de niños los días lunes, miércoles y viernes durante media hora, cuando sintonizan la emisora local Colmundo Radio.

Con 18 programas ha llegado a más de 60.000 niños que escuchan “temáticas sobre biodiversidad, cultura, deporte y aprenden también inglés” explicó.

Estrada contó con el apoyo del estudio de radio de Colmundo FM que se encarga de los aspectos técnicos mientras que él se las arregla como puede para compartir espacio con su esposa y su hijo, con quienes se turna la habitación.

CLASES EN FAMILIA

Su voz viaja hasta el salón de la casa de Diego Mora en el populoso barrio bogotano de Kennedy, cerrado por la alta incidencia del coronavirus.

Sus hijos Isabel y Juan Diego, de 10 y 8 años, escuchan con atención la clase, que les ayuda a no perder el hilo de las asignaturas después de dos meses sin poder ir al Colegio Inem.

Mora afirmó a Efe en su vivienda que las clases por radio le ayudaron a guiar a sus hijos en las “tareas diarias, porque con la radio es como si estuvieran en clase en el salón, en vivo”.

Isabel y Juan Diego a veces le preguntan a su padre por qué no pueden ver la clase en directo y él les responde que “esto no es de ver, es de escuchar”.

MEMORIAS DEL PASADO

Con el método, Diego Mora recuerda su propia infancia en el campo donde asistía a clase también gracias a las ondas radiales. Eran los tiempos de la desaparecida Radio Sutatenza, una emisora que entre 1947 y 1988 alfabetizó mediante clases impartidas diariamente a unos ocho millones de campesinos colombianos.

Por su accidentada orografía, Colombia ha sido siempre un país de radio, no solo con fines informativos sino también de educación y de comunicación entre la gente, y en ese sentido la iniciativa de Radio Sutatenza se convirtió en una de las industrias culturales de mayor impacto social en América Latina y fue incluida en 2013 en el Programa Memoria del Mundo de la Unesco.

Entonces era más “difícil” porque “si faltabas un día no podías recuperarlo como ahora con el celular; si no estaba uno allí se perdía”, recuerda Mora.

La educación en casa unió a la familia: “antes uno confiaba mucho en lo que le daban en el colegio, les mandaba al colegio y ellos aprendían, pero ahora toca sentarse con ellos, uno interactúa más”, añade.

ACCESO A LUGARES REMOTOS

Con las limitaciones causadas por la pandemia, numerosas radios locales se ofrecieron al servicio público de educar a distancia, llegando a zonas remotas donde no hay energía y mucho menos computadores o internet, como en el abrupto Cañón de Las Hermosas, ubicado entre los departamentos del Tolima y el Valle del Cauca, en el sur del país.

El lugar, de exhuberante vegetación y difícil acceso, fue hasta no muchos años escenario de frecuentes combates entre el Ejército y la guerrilla de las FARC, hoy desmovilizada y convertida en partido político con escaños en el Congreso.

A la iniciativa se sumó también Colombia Estéreo, la emisora del Ejército colombiano, por medio de la cual se imparten clases a más de 700 estudiantes del Instituto Técnico Agropecuario Álvaro Molina, situado en esa zona.

Los docentes hacen las grabaciones, edición y ambientación de las clases en celulares mediante aplicaciones que aprendieron a manejar. El resultado se escucha a las cinco de la tarde, cuando los estudiantes toman clases de español, matemáticas, sociales, ciencias naturales e inglés.

Las ondas de la radio traspasan así las barreras invisibles para el acceso a la educación de los niños y adolescentes en Colombia y consiguen distraerlos del encierro colectivo en que la pandemia tiene al país.

Fuente de la Información: https://laoferta.com/2020/06/14/la-radio-vuelve-a-ser-la-escuela-de-miles-de-ninos-en-colombia/

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Académicos chilenos piden la renuncia del ministro de Ciencia

Académicos chilenos piden la renuncia del ministro de Ciencia

La petición se hizo pública mediante carta abierta, la cual ha sido suscrita por más de 100 personalidades del universo científico y ciudadanos en general.

Investigadores, docentes universitarios y científicos de Chile emitieron una carta abierta denunciando las manipulaciones de las que han sido objeto los datos estadísticos de la pandemia en el país. También pidieron la renuncia del ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve.

El documento cuestiona la lesividad ética que representa el ocultamiento de información sensible para la salud humana.

“El valor y la legitimidad que tiene la ciencia se basa en la responsabilidad, la integridad y la transparencia. Alterar evidencia, ocultar datos, encubrir tendencias o avalar estos comportamientos bajo cualquier pretexto son prácticas reñidas con esa ética”, expresa.

“Esto se agrava si hay vidas humanas involucradas. En el área de la salud, se les enseña a los estudiantes el principio primum non nocere: lo primero es no dañar. Por ello, las faltas que provocan daño y pérdida de vidas humanas son éticamente inaceptables”, agrega la misiva.

Paola Dragnic@PaoladrateleSUR

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/news/academicos-chilenos-piden-renuncia-ministro-ciencia-20200615-0017.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=10

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Argentina: Buscan alternativas que permitan la habilitación de jardines maternales

Buscan alternativas que permitan la habilitación de jardines maternales

El secretario de Educación de Santa Fe Víctor Debloc, sostuvo que «desde el Ministerio de Educación se comprende la dificultad laboral y productiva que atraviesan todas y todos los trabajadores de las guarderías, jardines maternales y centros de cuidado infantil».

Cabe destacar que los jardines maternales dependen de la ley nacional de Educación. Por lo tanto es Nación quien tiene que habilitar su funcionamiento. No obstante, la provincia está trabajando en la temática y las autoridades recibieron a las personas que se manifestaron frente a Casa de Gobierno.

En tal sentido, Debloc aclaró que “la crisis sanitaria provoca consecuencias que todos padecemos, por ello hay que tener en cuenta que los epidemiólogos y especialistas, tanto en Nación como en la provincia, son los que definen las aperturas o no. La provincia está trabajando junto a las autoridades nacionales para buscar las alternativas que permitan algún tipo de excepción para habilitar a este sector”.

Debloc brindó detalles del regreso a las aulas provinciales y sostuvo que “estamos trabajando en conjunto con los Ministerios de Educación y Salud de la Nación, con el Consejo Federal de Educación y con el Ministerio de Salud de Santa Fe para avanzar en el armado de protocolos sanitarios preventivos, que serán herramientas claves para el pensar el regreso a las aulas”.

Al respecto, el funcionario señaló que “el ministro Trotta y nuestra ministra Adriana Cantero han sido muy claros cuando manifiestan que después del receso invernal o al inicio de agosto será el momento de volver a las escuelas”.

En tanto que, respecto a las alternativas que se manejan para el reinicio de la presencialidad escolar, Debloc subrayó que “a nuestra provincia, en general, le está yendo muy bien en el manejo de la crisis sanitaria y no podemos descuidar en el momento de volver a la escuela, la salud de nuestros niños, niñas y adolescentes”.

“Estamos manejando los documentos preliminares de Nación que plantean escenarios áulicos con 15 alumnos como máximo y, en ese contexto, desde la cartera educativa pensamos que el regreso a la escolaridad presencial deberá iniciarse con los primeros grados por la cuestión de la escritura; los séptimos grados por su promoción a otro nivel educativo y los que finalicen la educación secundaria, sean de quinto o sexto año, para continuar con sus trayectorias educativas en el nivel superior o insertarse al mundo laboral”.

Para finalizar, Víctor Debloc manifestó que “no sólo se trabajan con los equipos técnicos y pedagógicos sino también con los gremios docentes y de trabajadores estatales, porque ellos tienen mucho para aportar desde sus miradas y desde su trabajo territorial para permitir poner a la educación en cuidado con lo sanitario porque lo determinante es la salud pública”.

Fuente de la Información: https://www.unosantafe.com.ar/santa-fe/buscan-alternativas-que-permitan-la-habilitacion-jardines-maternales-n2590913.html

 

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Venezuela: El país y las universidades

El país y las universidades

Piero Trepiccione

Revisando los datos que recoge #MonitorObu, etiqueta que agrupa las principales informaciones que se generan en Venezuela en relación al sector académico, y sistematizadas por el Observatorio de Universidades, nos damos cuenta en cuál estatus de prioridad están las universidades públicas del país.

Durante el ciclo marzo-mayo, en pleno confinamiento por la pandemia, se registraron más de noventa hechos delictivos en las diferentes sedes públicas del país. De estos, el 50% fue denunciado por autoridades universitarias y el 30% por representantes estudiantiles. A la par, se produjeron 61 comunicados de los centros de educación superior. Y de estos, 54% por ciento se refirieron a pronunciamientos en rechazo a los hechos delictivos.

Pero, para el periodo comprendido entre noviembre 2019 y febrero 2020, ya #MonitorObu reflejaba alrededor de 44 incidentes referidos a hurtos y robos a las instalaciones universitarias. Es decir, toda una avalancha de acontecimientos que han ido desarticulando la capacidad de servicio de las universidades públicas del país. La gama de afectaciones por parte de la delincuencia es extremadamente alta. Desde equipos de computación hasta neumáticos de vehículos; pasando por aires acondicionados, cableado eléctrico, baterías, material clave de investigación y todo lo que tenga algo de valor. No se han salvado ni las bibliotecas que han sufrido también daños irreversibles en casos tan emblemáticos como la de la Universidad de Oriente. Las fotos de este hecho han recorrido el mundo para mostrar semejante acto de barbarie en pleno siglo veintiuno.

La falta de presupuesto para las universidades públicas no ha permitido contrataciones de vigilancia privada para resguardar las instalaciones como corresponde por razones de autonomía. Pero el cuidado que las autoridades policiales deben dar en los alrededores de las mismas, brilla absolutamente por su ausencia. Vale decir que, desde el Estado, la política dirigida al sector ha sido la de ir limitando paulatinamente el margen de maniobra financiero para debilitar el liderazgo de las universidades en su propia conducción.

Universidades: punta de lanza para la recuperación

Resulta paradójico que, ahora que el país va a requerir la experticia acumulada por décadas de sus centros de educación superior, se los esté prácticamente dejando en la anomia. Más allá de las disputas políticas e ideológicas, nuestras universidades son extremadamente necesarias para la recuperación del país.

Según el Observatorio de Universidades OBU, en sus estudios de condiciones de vida de 2018 y 2019, la vocación y el deseo de servir al país desde allí, son los elementos esenciales por los cuales nuestros docentes universitarios no se han ido mayoritariamente del país, aun teniendo las enormes limitaciones financieras a las que han sido sometidos durante los últimos años.

El país entero debe valorar esto. El Estado venezolano tiene la gran responsabilidad histórica de apoyarse en las grandes capacidades del sector universitario nacional para relanzar su economía y su gobernabilidad. Para ello, sus políticas públicas orientadas al sector deben ser claras, transparentes, justas y no sesgadas ideológicamente. Talento universitario hay y en gran cuantía. Aprovechémoslo más temprano que tarde en la recuperación del país.

Fuente de la Información: https://efectococuyo.com/opinion/el-pais-y-la-importancia-de-las-universidades/

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Uruguay: Uno no sabe si cuando hablamos de ellos, los muertos queridos nos escuchan

Uno no sabe si cuando hablamos de ellos, los muertos queridos nos escuchan

Por Mario Hernandez

M.H.: Eduardo Germán Hughes Galeano, nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940 en el seno de una familia de clase alta y católica de ascendencia italiana, española, galesa y alemana. Fue un niño muy creyente, sabía que esa búsqueda de Dios en los demás permanece, aunque la figura de Dios con mayúscula se le cayó por el agujerito del bolsillo y nunca más lo encontró. Como él mismo recordaba, en ese período místico de la infancia, empezó a garabatear dibujos, en la adolescencia, sus primeras caricaturas fueron publicadas en El Sol, un semanario socialista de Uruguay con el seudónimo “Hughes”. En los 60 fue editor del semanario Marcha y luego director del diario Época. Tenía 31 años cuando publicó Las venas abiertas de América Latina, un texto que encarnó la educación sentimental y política de varias generaciones, un clásico de la izquierda latinoamericana, por el cual fue censurado por las dictaduras uruguaya, chilena y argentina.

V.Z.L.: Hermoso recuerdo que hacés de Eduardo, a través de algo muy importante, abrevar en la infancia. Porque ahí es donde podemos afirmar, estar seguros, se juega a cara o cruz el destino de la gente.

Me parece muy bien que empieces esta recordación de Eduardo, que tendría de estar vivo con 80 años, para la que me convocaste, a partir de contar datos de su vida infantil que en general no son muy tomados en cuenta por los lectores que se lanzan a la obra escrita en general aunque, por supuesto, siempre hay alguno que le interesa conocer un poco más de quién está detrás de ese libro.

Ahí está Eduardo, también nombraste un libro que es fundamental en la cultura latinoamericana como Las venas abiertas de América Latina aunque te cuento, porque he tenido muchas charlas con Eduardo a partir de nuestra amistad, pero también muy importante en la vida cotidiana de uno el compartir el trabajo, y nosotros hemos sido durante años compañeros de trabajo, dirigimos en distintos momentos la revista Crisis, y también en el final de la primera etapa la hemos dirigido en conjunto, hemos trabajado mucho juntos. Eso da un conocimiento más profundo de las personas.

Y terminando lo que había empezado sobre Las venas abiertas de América Latina recuerdo que una noche habíamos ido a comer, estábamos sentados y de golpe se levanta una pareja de jóvenes y se acercan a hablarle del libro y de cómo los había influido en su vida. Cuando se fueron le dije “qué fuerte que ha sido lo que sembraste con ese libro” y él me contesta “sí pero llega un instante en que preferiría que la gente se acerque a preguntarme por las otras cosas que he escrito, porque pareciera que quedo pegado para siempre a un solo libro”.

No es así, porque si bien la figura de Eduardo empezó a difundirse en América Latina, en España y otras partes donde se tradujo su obra que tuvo un gran ímpetu en Occidente en ese momento, también es cierto que a veces uno deja con algo de nuestra vida una huella tan profunda, que sin prejuicio que luego se pueda decir desde el punto de vista más estrictamente literario, artístico, uno pueda elegir algún otro texto de algún otro momento de la vasta escritura de Eduardo, también es cierto que ese libro, si bien toca zonas muy políticas, ideológicas, ya desnuda que Eduardo tenía un talento muy potente para el arte de la escritura.

M.H.: Libros que marcan, como a vos te ha marcado tus Conversaciones con Enrique Pichon Rivière ¿no?

V.Z.L.: Sí. Son de la misma época. Tengo conciencia que ese libro, por el tema que abordaba estaba dirigido a un público no tan extenso como Las venas…, sin embargo, también había un auge del psicoanálisis y una lectura social de lo que podían llamarse los conflictos de cada sujeto  y pocas personas como Pichon habían navegado por ese río y que me cruzara con él, siendo yo joven con todas las preguntas y desafíos y el coraje para desafiar a un maestro, rindió su fruto y fue también una obra que por ser de un género no común, porque no son habituales los libros de diálogo, siguiendo el camino de Platón, que sus diálogos marcaron todo un estilo en la cultura de Occidente; pero es cierto, a veces uno queda marcado con un libro.

Pero en el caso de Eduardo, si bien Conversaciones…, ya que los comparaste, tuvo una gran difusión, también es cierto que Las venas abiertas de América Latina tuvo una difusión por fuera de lo común de los escritores latinoamericanos. Debe ser uno de los libros más, me atrevo a sospechar, difundidos en las últimas décadas del siglo pasado y que ahora sigue siendo material de lectura para muchos jóvenes.

M.H.: Voy a mencionar, para no quedarnos solo en Las venas abiertas de América LatinaVagamundo y otros relatos de 1973, Memorias del fuego de 1982, El libro de los abrazos de 1989, Las palabras andantes de 1993, Patas arriba. La escuela del mundo al revés de 1998, Una historia casi universal de 2008 y Los hijos de los días de 2012, entre otros.

Mencionaste la juventud, no te voy a preguntar por la pinta que tenían ustedes, tanto vos como Eduardo, me imagino que no solamente se acercaban parejas de jóvenes, seguramente también hermosas mujeres en aquellos años. Pero no quiero introducirme en estos temas que son muy privados, no quiero que Regine se enoje. Pero quiero referirme a temas personales, porque me acabo de enterar que jugaban al fútbol en Palermo, en el circuito KDT, vos, Eduardo, Jorge Asís, Kovadloff, cosa que me sorprendió porque lo tengo muy ubicado en otro espacio y lugar intelectual y político.

V.Z.L.: Sí, pero la gente cambia. Yo lo quiero a pesar de que tenemos una mirada distinta sobre el mundo, porque hemos compartido miradas parejas en aquellas épocas. Además le debemos todos, en general, las gigantescas traducciones que hizo de la obra de Güimaraes Rosa uno de los más grandes escritores latinoamericanos y que él lo tradujo con una dedicación y una perfección que nos abrió la puerta a una obra que es de las pocos que me alcanzan los dedos de una sola mano para mencionar entre las que me han tocado profundamente el alma.

Su traducción es de un nivel impecable, porque Güimaraes Rosa inventa una lengua brasilera para reflejar la vida de una zona muy dolorosa, desértica, brutal, única del Brasil. Con un lenguaje muy especial, casi como un dialecto del portugués. Yo leí con mucho cuidado la obra en ese portugués especial y no una vez, porque estaba enamorado de ese libro, con gigantescas dificultades.

Ese es un libro que marca la cultura latinoamericana y Kovadloff fue capaz de traducirlo y recrear en español. También Eduardo Galeano, que fue el que lo convocó para la revista lo quería mucho. Y volviendo al fútbol, se podían dar la mano entre Galeano y nuestro amigo traductor para ver quién jugaba peor, los dos estaban muy entusiasmados, pero la verdad es que uno desde la literatura y el otro desde la filosofía han curtido obra importante, pero en la historia del fútbol, ni en el submundo aparecerían.

Por más que Eduardo después escribió un libro sobre el fútbol que también fue muy leído. Después de haberlo visto jugar, porque jugábamos en el mismo equipo, no leí su libro, jugaba tan mal que cuando me enteré que iba a sacar un libro del tema no lo leí. Él amaba el fútbol y las pasiones más populares.

Y ya que hablás del amor y las compañeras, hay una parte positiva en esto, yo le presenté a quien fue la mujer de su vida, con quien se casó y vivió desde 1974 hasta el final de su vida. Una historia de amor muy fuerte con Elena Villagra, abogada, que había sido esposa de Rodolfo Ortega Peña, con quien estaba el día del atentado a Rodolfo. A ella también le pegaron un tiro en la cara, la bala entró y salió, pudo haber muerto también, como Rodolfo que falleció ahí en Arenales y Carlos Pellegrini.

Elena quedó muy conmocionada, yo era muy amigo de ella y obviamente mucho más de Rodolfo Ortega Peña, habíamos armado un grupo de intelectuales que defendíamos los Derechos Humanos y editábamos libros y revistas, junto también con Gustavo Roca, el hijo de Deodoro Roca, el de la gran Reforma Universitaria; con Eduardo Luis Duhalde, su gran compañero en el trabajo pero también en la escritura y en la edición; han editado hermosas revistas históricas y de militancia como Militancia y De frente. Y como yo era muy amigo de Eduardo y más todavía de Ortega Peña, conocía a Elena y después de la muerte de Ortega, ella todavía conmovida no solo por esto sino porque ella también había sufrido ese brutal ataque de la Triple A y llevaba en su rostro la marca de esa bala.

Ella estaba muy angustiada, muy marcada por su tragedia, me llamaba y hablaba con ella, íbamos siempre a un mismo bar a charlar para tratar de ayudarla para salir a flote de esa angustia. Un domingo a la mañana, me llama Elena para charlar, recuerdo que ese día yo también estaba muy caído por algunas cosas personales que me habían pasado, entonces sentí muy fuerte tener que ir a encontrarme con Elena y escuchar otra vez la historia del atentado y todo su dolor, y se me ocurre llamarlo a Eduardo. Lo llamé y le conté quién era Elena, lo mal que estaba y lo mal que estaba yo también para ir a juntar dos tristezas. Le pedí que me diera una mano y como él era muy generoso vino, nos pusimos a charlar los tres y yo había quedado en ir a almorzar a la casa de Federico Vogelius.

M.H.: Que había sido el mentor de Crisis.

V.Z.L.: Claro, el fundador de la revista que lo había invitado a Eduardo a dirigirla y luego a mí a ser parte de la revista y a hacerme cargo de la dirección cuando Eduardo por razones políticas tuvo que alejarse de Buenos Aires. Entonces le digo a Eduardo que lo conocía mucho a Vogelius también, que viniera a comer y la invitamos a Elena. Nos fuimos a San Miguel a la quinta de Vogelius, almorzamos todos juntos y como él era un hombre de mil actividades simultáneas se tuvo que ir, pero nos invitó a quedarnos ahí hasta el día siguiente. Eso hicimos.

A la noche tomamos unos vinos, seguimos una hermosa conversación, yo vi que ellos seguían conversando y yo estaba muy cansado y me fui a dormir. Serían las 5 am antes de que amaneciera, me golpean en la puerta y era Elena que me dice “perdón Vicente, somos nosotros” los hago pasar y entran tomados de la mano. La voz de Eduardo en nombre de ambos me dice que se habían enamorado y que le había propuesto que se casaran. Y que como yo había generado ese encuentro y también había sido amigo de Rodolfo O. Peña, tenía que ser algo así como un padrino y me pidieron mi “bendición” a ese encuentro porque en poquitos días iban a arreglar sus papeles y se iban a casar.

Yo pensé que Eduardo había tomado algo, pero Elena estaba muy emocionada y nada de bebida. Eduardo tampoco, porque tampoco era de tomar mucho. Así que me desperté un poco mejor y me sentí parte de una historia de amor. O sea que sí, es cierto que Eduardo era muy buen mozo, le gustaba vestir bien, desprolijo, pero elegante; Elena también era una mujer hermosa y muy inteligente e hicieron una fantástica pareja que duró hasta hace cinco años cuando Eduardo murió.

M.H.: Siempre sacás un conejo de la galera, no dejás de sorprenderme.

V.Z.L.: Mejor recordar a Eduardo desde un lugar que tal vez la gente no conoce, porque es un recuerdo íntimo y además un recuerdo feliz, porque recordar a los amigos y compañeros muertos no es fácil.

La última vez hablamos de otro gran amigo, que también era muy amigo de Eduardo, Julio Cortázar, ahí quise recordar esa gigantesca tarea en el campo de los Derechos Humanos que él siempre mantuvo en secreto pero de la que fui testigo porque trabajábamos juntos en ese campo. Ahora de Eduardo quiero recordar esto.

Y ya que estoy, también quiero hablar del cariño que supe que Eduardo me tenía, por más narcisista que suene, porque hay un libro que se llama Días y noches de amor y de guerra donde cuenta historias de gente que conoció, un libro con mucho éxito. Son historias cortas, algunas del Che Guevara, otras de Juan Gelman, de revolucionarios, artistas que él conoció, de gente también muy humilde pero que provocaron impacto en él. Y si prestás atención vas a ver que de todos cuenta una historia, pero de mí cuenta cuatro historias muy fuertes que él conoció y que le impresionaron mucho de mi vida, que no las he contado. Porque yo le conté algunas, otras las vivió conmigo.

Eduardo escribía tan hermosamente bien, que por más que el personaje soy yo y que me nombra y todo, son historias que yo nunca cuento ni jamás escribí. Él las convirtió más que en algo mío, en cuatro historias de un personaje, en el que él me convirtió. Entre ellas cuenta un partido de fútbol, del equipo del que hablábamos antes.

Fuimos a un campeonato de distintos diarios y revistas y nos inscribimos como “Crisis”. Y yo en general, por más que amo el fútbol y lo he jugado mucho, como era domingo y yo los sábados me acostaba tarde por hábito y porque tenía una intensa actividad política, hasta revolucionaria me atrevo a decir, que hacía que los sábados fueran de reuniones que terminaban muy tarde.

Recuerdo que el viernes anterior a ese domingo estábamos con Eduardo en la revista preparando el último número y me dice “Vicente este partido no lo podemos perder”, me hace la cabeza y después me dice “y nos falta uno porque (no me acuerdo cuál amigo periodista no iba a poder ir) no conseguimos a nadie, así que por más que vayas con un ojo medio abierto y el otro cerrado vení que tenés que jugar”.

Yo fui con los dos ojos abiertos porque arreglé mis cosas para dormir temprano, fui al partido y puse toda mi pasión como solía hacerlo. También es cierto que comparado con el resto de “Crisis” adquirí ahí un protagonismo, porque los otros jugaban bastante mal. La cosa es que por suerte, porque la suerte interviene mucho en el fútbol, íbamos cero a cero y como en las películas para chicos, jugábamos con alma y vida, ellos jugaban mejor pero no podían hacernos un gol. Y ya cuando terminaba el partido veo que uno del equipo nuestro corre y siento que es la oportunidad, corro y me quieren agarrar pero llego hasta el arco y le pego a la pelota en el aire y de cabeza metí el gol.

Ese gol y esa jugada Eduardo la registra en Días y noches de amor y de guerra. Pasan los años y cuando alguna gente joven me habla de fútbol yo cuento que jugaba bien, pero como ahora soy un hombre grande, con el pelo todo blanco me miran como si mintiera o tuviera grandes fantasías. Entonces yo esgrimo la prueba fundamental y los mando a leer ese libro y ese cuento. Así que Eduardo, aunque uno no sabe si cuando hablamos de ellos los muertos queridos nos escuchan, yo gracias a él pude más de una vez decir con emoción y orgullo que cuando jugaba al fútbol jugaba bien.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/uno-no-sabe-si-cuando-hablamos-de-ellos-los-muertos-queridos-nos-escuchan/

 

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Bolivia: Confesión de un estudiante sobre la obligatoria tarea de pensar el desafío de la educación en tiempos de cuarentena

Confesión de un estudiante sobre la obligatoria tarea de pensar el desafío de la educación en tiempos de cuarentena

Sobre la situación actual de los procesos educativos y cómo repensarlos en la actual coyuntura debido al coronavirus.

Diversos méritos se le han atribuido a lo largo del tiempo desde su existencia a la educación que, por su propia definición, prentende o cree en el caso de Bolivia, apoyar de forma positiva al desarrollo ético e intelectual de los estudiantes como es debido, pero en esta ocasión no se realizará a profundidad un juicio de esa cuestión en sí. La pregunta esta vez, involucra a esta educación de dudosa efectividad aplicada en un medio no físico, es decir que atraído por la situación actual de cuarentena se le presenta la necesidad de buscar otros recursos para mediar este proceso. Me gusta pensar la educación desde las palabras de Freire, al considerarla como un proceso para llegar a ser críticamente conscientes de la propia realidad, de tal forma que introduzca a una acción eficaz sobre ésta.

Es menester mencionar tres actores básicos y quizá obvios de la educación que son: educador, estudiante y el medio en el que se propaga la información circulante que no siempre es del primero hacia el segundo, por claro que parezca este tercer elemento, en muchas ocasiones no es debidamente considerado.

Existe un cuarto componente que se verá implementado implícitamente o explícitamente en la exposición de los anteriores tres; este cuarto objeto de nuestra explicación, no es más que la estructura de poder a cargo de manejar y regular las acciones de las otros dos partes primeras situados en el tercer elemento de este proceso; ahora bien ¿Cómo es que este sistema se debe auto regular en caso de que surja un cambio en el medio por el cual toda enseñanza y recepción de la misma fluye, si en concreto en este caso pasamos de lo presencial y físico a un plano virtual? Foucault decía algo determinante y que sintetiza el soporte crítico reflexivo de lo que trato de decir que el saber es el único espacio de libertad del ser. Y obviar ese espacio, o censurarlo de alguna manera es atentar contra el mismo criterio de humanidad.

No se puede proceder con coherencia un juicio a posteriori al educador si antes este no fue evaluado a priori por los sujetos que hicieron posible su contratación (el equipo pedagógico institucional), por lo que la causa primera del éxito o del fracaso del educador en el medio que tenga que ser, es otorgada a los mencionados contratistas, porque no solo en ellos reside la obtención de un personal más para la educación sino también guarda la responsabilidad, la obligación de evaluar con efectividad y en cada aspecto que requiera, con medidas que aseguren que dicho examen se aplique a toda esa gama de multiplicidad en cuanto a virtudes cognocitivas y morales se refiere; se debe tomar en cuenta de igual forma el medio en el cual trabajará el educador, porque no todas las virtudes del buen maestro son aplicables en todos los ambientes que se le otorga. Pero sería inapropiado y una falencia en realidad, otorgarle toda la causalidad a un tercero; siempre es comprensible un margen de error en las pruebas que, ojo, también tendría que ser tomada en cuenta por los coordinadores. Los elementos constituyentes que apodícticamente todos los educadores deben tomar en consideración son tres en general: material, método y dinámica; usualmente la falencia está entorno a uno, dos o los tres elementos, el material y método no serán objetos de valoración ahora, ya que implican en su amplitud a todo el sistema educativo.

La dinámica se definirá en brevedad, al modo en el que se desarrolla el método mismo con los materiales cuáles fueran que fuesen. Por ser este el elemento más libre de todo arraigo superior es que convierte el mismo, en el factor decisivo del triunfo del educador en el medio impuesto. Volviendo a la sintonía foucaultiana no hay que olvidar que todo sistema de educación es una forma política de mantener o de modificar la adecuación de los discursos, con los saberes y los poderes que implican.

Si bien el educador juega parte fundamental, el estudiante es finalmente quien determina si el proceso de educación que obtuvo tendrá éxito o no, al menos en su individualidad; esto no significa que objetivamente el proceso haya sido efectivo o no, ya que dentro de su experiencia propia existen elementos de los que no nace necesariamente una sugestión directa hacia el procedimiento. Bien podría ser decisión personal el no absorber la enseñanza aun sí fuese eficiente el proceso en general, empero si el sujeto da el rendimiento máximo de sí, de manera que pueda conjugar bien el proceso de enseñanza que le llega con el proceso interno de aprendizaje que él mismo genera en convenio con el anterior; y aun así existan las falencias, no hay otra opción que atribuirle el yerro a una de las dos cosas, claramente dejando de lado la explicación de una actitud personal negativa por parte del estudiante.

En cuanto a la falencia interna de aprendizaje, definámosla como el impedimento al estudiante que está fuera de control de su voluntad; es decir que es una imposibilidad del receptor, atribuible a un factor cognitivo y/o del saber, con esto me refiero a que si un sujeto no puede absorber la enseñanza y la falencia está en el mismo, en su propio proceso de aprendizaje es porque no es intelectualmente capaz (lo que tiene solo solución interna en esencia) o bien porque no tiene en su entendimiento los conceptos necesarios para captar de manera este proceso; este último argumento tiene causalidad en el proceso educativo que recibió previo al actual.  Las consecuencias de un procedimiento que no haya sido efectivo, son esas, que entonces a su vez pueden desatar en una interminable reacción en cadena; ante esto, lo único que hace el proceso es bajar sus probabilidades de éxito ya que enseñar algo para lo que aún no se está listo es propiamente inhibirlo; por lo que en este ultimo caso la culpa no solo es del estudiante.

En cuanto a la falencia externa de enseñanza, es muy simple; claramente las causas de ésta residen en el educador o en el medio en el que se propaga la información. Esta es la demostración de la razón por la cual anteriormente determinamos que el educador es fundamental en el proceso como cualquiera de los tres elementos; además de la dinámica que vaya a emplear es sumamente determinante.

Si las fallas se presentan en cualquiera de los dos procesos, es menester que el coordinador educativo realice maniobras que puedan solucionar el conflicto, puesto que la educación tal y como la conocemos es colectiva, los inconvenientes en procesos singulares desatan el mismo fenómeno en diferente proporción en lo plural.

Los principales actores del proceso educativo han sido expuestos, tenemos toda la potestad de poder hablar acerca del medio y de lo que implica este mismo en relación con la situación actual de cuarentena.

El medio ha cambiado en los últimos años por los avances tecnológicos que se dieron y se están dando; es imposible pensar que una cátedra, trabajos, proyectos y exámenes son sólo posibles si se cuenta con la presencia física del educador y el estudiante o simplemente del educador. El internet ha abierto una puerta a nuevas opciones en educación, no me refiero en tanto solo haya cambiado el medio mismo, sino que consigo cambia irresistiblemente el método, el material y la dinámica, creándose nuevos caminos y haciéndose cada vez más autodidactico el proceso educativo lo cual es mucho más provechoso siempre y cuando se eviten algunas situaciones que rayarían en lo absurdo.

Pretender que la educación sea igual o incluso parecida a como es en un medio físico, es totalmente vano e inútil; aclarar y estar concientes de esta disyuntiva es de gran ímpetu, puesto que el medio hace que cambien todos los elementos del educador, incluso el método del que anteriormente se había mencionado estar preso a una coordinación de orden superior al particular, pero ¿Por qué el medio cambia también la posibilidad de a su vez modificar el método y los materiales pedagógicos? Considerando que la situación actual de cuarentena es una anomalía social, de modo que ha cambiado bruscamente la rutina; se le va contar al medio virtual como una exclusión de todo medio planificado, es decir que esté por ser un accidente operativo que tiene su causalidad en extremo separada de él, no cuenta con el habitual control superior; control ridiculo, nefasto y ominoso. Aunque la eventualidad accidental no sea, el cambio de método implica igualmente todo lo anteriormente mencionado.

Tanto el buen educador como el buen estudiante sabe que cual sea que fuese el medio no puede por sí solo afectar en gran medida el proceso educativo, si y solo si consideramos la homogeneidad en los estudiantes, cosa inmediatamente negable ya que la colectivización de éste mismo produce asertoricamente heterogeneidad.

El cambio es el terror de quien no evolucionará jamás, de los moralistas. Como algún genio sostuvo poco antes de morir; “escandalizar es un derecho, pero ser escandalizado es un placer”, y los que niegan ser escandalizados, los estáticos, son moralistas (Ultima entrevista, Pier Paolo Pasolini 1975). El escándalo es propio de algo que no cumple con los esquemas sociales o de institucionalización como algo normalizado, que mejor ser escandalizado por quienes flotan eternamente en una rígida roca de ideales estáticos.

En resumen, lo mejor que se puede hacer eventualmente con el medio virtual, es aprovechar la libertad que se confiere ahora y además contando el tiempo disponible de ambos protagonistas educativos, es posible renovar incluso la manera en cómo vemos cada una de las asignaturas. El querer siempre se impone al deber, es más, la voluntad de poder tendría que ser uno de nuestros más sagrados mandamientos, ser canon de todo lo que hacemos; porque sin esto solo resentimiento, rechazo, frustración y un montón de congojas invaden nuestro estado más animal humano, nuestra alma curiosa ebria de inquietud. Manteniendo siempre vehemente la libertad plena en el proceso porque esta es, como  Kant señala la que hace que surjan las espontaneidades en el mundo, la idea de un inicio necesario; los brotes de genialidad, para amar lo que se hace y amar lo que se piensa.

De la promoción del colegio San Agustín – ernestito9324490@gmail.com

Fuente de la Información: https://www.opinion.com.bo/articulo/ramona/confesion-estudiante-obligatoria-tarea-pensar-desafio-educacion-tiempos-cuarentena/20200614023232772705.html

 

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Colombia: Entrevista con Alex Beard: «Ser maestro debe ser el trabajo más importante del siglo XXI»

Entrevista con Alex Beard: «Ser maestro debe ser el trabajo más importante del siglo XXI»

Alejandro Millán Valencia

Alex Beard era maestro en una escuela en el sur de Londres hasta que, después de un tiempo de sentirse estancado en su oficio como profesor, decidió partir en búsqueda de nuevas alternativas.

Y ese viaje, que incluyó más de 20 países, le sirvió a Beard para encontrarse con escuelas que incuban los principales métodos para afrontar los retos que presenta el siglo XXI.

Su recorrido terminó en el libro «Otras formas de aprender» (Natural Born Learners), en el que no solo recoge los ejemplos más destacados sino también reflexiona sobre lo que tal vez son los temas más importantes que afrontará la educación en las próximas décadas.

«La creatividad, la capacidad de resolver problemas y la importancia de los maestros son los grandes desafíos de las escuelas. Y todo esto, envuelto bajo la gran incógnita de cómo manejar las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial», señaló.

Esta es la entrevista de Beard con BBC Mundo con motivo del Festival Hay en Cartagena.

¿Cuáles son los peores errores que se están cometiendo en educación estos días?

Es una buena pregunta, que nos tenemos que hacer con urgencia. Mira, yo comencé como maestro en una escuela del sur de Londres, en Kent Road -que, para que te des una idea, en el juego Monopolio es la propiedad más barata- y ahí me golpeó el hecho de que enseñaba con los métodos que utilizaba Sócrates en el ágora hace unos 2.000 años a unos niños que tenían sus celulares y vivían en el futuro.

Creo que ese es el mayor error que estamos cometiendo actualmente: las escuelas se quedaron en el pasado y, bajo estos métodos caducos, nos pasamos 12 años dentro de las aulas, por lo que es muy difícil cambiar nuestras ideas sobre cómo debe ser la escuela.

El segundo reto que afronta la educación de hoy es que no sabe con claridad en qué debe enfocarse, en qué debe centrarse teniendo en cuenta el futuro. Cuando me veo de nuevo en un aula de clases, me veo como un profesor que entrena a los niños para que superen un examen.

Para que saquen una nota aceptable, que es lo que necesitan, si hablamos en términos prácticos, para pasar de grado en el colegio.

«Las escuelas está viviendo en el pasado y bajo estos métodos nos pasamos 12 años dentro del colegio, por lo que es muy difícil cambiar nuestras ideas sobre cómo debe ser la enseñanza».

Y eso no tiene nada que ver con formar profesionales del futuro…

Exactamente, los estamos entrenando para empleos y oficios que en el futuro van a poder hacer los robots. Me queda claro que no los estoy preparando para nada de lo que viene. Y el error que estamos cometiendo es que ponemos mucha de esa culpa en los maestros.

Lo que creo que debemos hacer es convertir al maestro o maestra en una de las personas más importantes de la sociedad. Porque al final son ellos los que van a moldear nuestra creatividad, nuestra cohesión social, los que van a sentar las bases que lleven a crear una economía fuerte y sostenible.

Debemos esforzarnos por darles autonomía y fortalecer su profesionalismo, en vez de culparlos porque las generaciones más jóvenes no dan la talla.

En ese sentido, ¿qué habilidades deben enseñar los maestros en las aulas para afrontar el futuro?

Creo que los niños requieren tres cosas. La primera es aprender a pensar, pero de una manera acorde a los retos del futuro. Deben pensar de forma crítica sobre el mundo, sobre el rol que quieren ejercer a partir de un conocimiento profundo de ellos mismos.

Lo segundo es aprender a actuar, pero especialmente cómo ser unas personas creativas. Ahora estamos afrontando retos inmensos en cuestiones ambientales, el aumento de la desigualdad, un escenario donde los trabajos actuales serán reemplazados por máquinas… Así que allí vamos a necesitar que los niños desarrollen a fondo su creatividad.

Y eso significa que los niños no solo deben aprender a ser creativos, sino también a trabajar, con la ayuda de las nuevas tecnologías, en conjunto con otras personas.

¿Los maestros serán reemplazados por robots? Beard cree que no será así.

Y lo tercero, aplicar esa creatividad en la resolución de problemas que afronta el mundo moderno. Para cuidarse a ellos mismos y a las personas que los rodean.

Mientras la sociedad se polariza cada vez más, los estudiantes necesitan desarrollar su inteligencia emocional para ser capaces de conectar y sentir empatía con otras personas, ya sean de su comunidad o a nivel global.

Pero sobre todo que aprendan a comprender su propio desarrollo emocional, para que sean capaces de manejar su bienestar en un mundo en el que cada día es más difícil vivir.

Hay un tema que está presente en su libro «Nuevas formas de aprender»el papel de la educación en ayudar a buscar «el sentido en las cosas que estamos haciendo».

Una de las cosas que está transformando la forma en que entendemos la educación es la investigación sobre cómo funciona nuestro cerebro, en el campo de la psicología, el desarrollo temprano e incluso la neurociencia.

Y una de las cosas que los científicos cognitivos han encontrado es que hay una jerarquía en nuestras experiencias cuyos resultados nos llevan a aprender. Si insistimos en repetir y memorizar, entonces vas a retener una cierta cantidad de conocimiento y vas a aprender en alguna medida.

Pero, pero si las cosas que estás aprendiendo te causan una reacción emocional – o sea, te hacen sentir entusiasmado, triste, confundido, te estremecen y así- es posible que retengas más conocimiento que a través de la memorización.

Robot educador

«Las escuelas hoy en día no saben con claridad en qué deben enfocarse, en qué deben centrarse teniendo en cuenta el futuro»

Lo más importante de eso es que tanto los investigadores como los psicólogos han llegado a la misma conclusión: que si ese aprendizaje tiene un sentido para los estudiantes, es entonces cuando realmente ocurre.

¿Y qué significa que el aprendizaje tenga sentido?

Puede que una enseñanza tenga sentido porque hay un trabajo en particular que quieres tener y quieres que las cosas que aprendes te ayuden a conseguirlo y a ejecutarlo.

Pero esa es una visión muy estrecha del aprendizaje. Puede tener mucho sentido para ti porque es algo que amas hacer. Es importante para ti como persona. Tal vez ames las matemáticas, aprender nuevos idiomas, la música.

Y, cuando comienzas a hacer estas cosas que amas, tienen sentido para ti porque tienen que ver con tu identidad y tu manera de expresarte.

La gente incluso puede encontrar su propia autoexpresión en crear códigos. Por ejemplo, donde esta idea se convierte en una búsqueda creativa o donde puedes encontrar significado en lo que haces al ver que ayuda a resolver un problema sobre cosas que te importan en el mundo.

Por lo tanto, es posible que te interese el cambio climático, que te importe la creciente desigualdad dentro de la sociedad y si puedes aplicar el aprendizaje que se está llevando a cabo en el aula a intentar resolver problemas relacionados con esos temas que a ti te importan, entonces encontrarás significado en el aprendizaje y en la aplicación de ese aprendizaje.

Uno de los únicos recursos ilimitados que tendremos en el futuro será nuestra creatividad.

El libro habla de la conexión entre el aprendizaje, la tecnología y la inteligencia artificial ¿es posible que el ser profesor pueda ser considerado una profesión obsoleta en el futuro?

Bueno… una de las razones por las que emprendí este viaje es que cuando trabajaba como profesor en Londres sentía que estaba estancado.

Veía cómo las nuevas tecnologías, las redes sociales y el surgimiento del big data estaban tomándolo todo alrededor y, de un momento a otro, mi principal interés fue saber cómo esas nuevas tecnologías, entre las que se cuenta la inteligencia artificial, se aplicaban en el campo de la docencia. Si realmente las nuevas tecnologías podían transformar el modo en que aprendemos.

Por eso, si la premisa era que los robots nos iban a quitar nuestro trabajo, mi primer destino fue Silicon Valley. Yo pensaba que, tras la estrepitosa derrota de Gary Kasparov ante Deep Blue en 1997, la inteligencia artificial iba a arrasar con todo.

Pero mi visita al Silicon Valley me enseñó otra cosa. Y allí vi por primera vez a un robot profesor. Y no era un androide que estaba de frente a un salón de clases: era, en cambio, un software de inteligencia artificial dentro de un ambiente de aprendizaje por internet.

«El problema es que yo enseñaba con los métodos que utilizaba Sócrates en el ágora hace unos dos mil años a unos niños que tenían sus celulares y ya viven en el futuro»

¿Cómo funcionaba eso?

Ellos tenían un laboratorio de enseñanza donde había un profesor y unos diez niños de 5 años, cada uno frente a un computador, con audífonos. Todos los niños estaban callados, concentrados en su computadora, donde había programas diseñados para ayudarles con su aprendizaje de lengua o con la solución de problemas matemáticos.

Lo interesante allí era que mientras el programa ayudaba a los estudiantes, a la vez «aprendía» con los datos que obtenía en cada sesión cuáles eran las debilidades y fortalezas de esos niños y automáticamente adaptaba esa experiencia para la siguiente sesión.

Así que al final se ofrecía un trabajo casi personalizado de aprendizaje, a la vez que estos datos se pasaban a los profesores, que contaban así con más información sobre cada uno de sus estudiantes.

Este es un ejemplo de lo que ha ocurrido: la inteligencia artificial no ha sobrepasado a los maestros, sino que se ha convertido en una herramienta útil, en un complemento muy necesario.

Otro ejemplo: en 2013, un estudio de la Oxford Martin School reveló que había 700 profesiones que podrían ser reemplazadas por robots en el futuro, pero ninguno de los trabajos relacionados con la docencia -o sea, maestro de primaria, preescolar, profesor bachillerato e incluso universitario- iban camino a desaparecer. Y es verdad. Y eso ocurre porque enseñar es el proceso humano definitivo.

«Silicon Valley es sede de grandes avances en el tema de la educación para el futuro.»

¿Y no hay riesgos en esas convivencias con los datos y la inteligencia artificial?

Aunque haya inteligencia artificial o robots, la educación depende de la interacción humana. Aprendemos de manera natural, pero nacemos para aprender en sociedad. Nosotros conocemos las cosas de otras personas. Y en el futuro, vamos ver muchos avances tecnológicos, pero van a ser incorporados y utilizados por los maestros.

El gran riesgo es que esa inteligencia artificial logre ser mejor que los peores maestros en algunas zonas del mundo. Y el riesgo existe porque la inteligencia artificial es barata. Y tal vez no sea la mejor educación que un maestro pueda dar, pero al menos va ser más barata. Y eso es un gran peligro.

Pero esa es mi versión pesimista del futuro. Yo creo que podemos evitarla si invertimos más en los maestros, en su formación, que dé como resultado profesores más expertos y mucho más capaces de manejar adecuadamente las herramientas tecnológicas.

Pero hablando de eso, varias veces has dicho que los profesores son bastante reacios a aceptar esas nuevas maneras de enseñar, ¿por qué ocurre esto y cómo se puede resolver?

Creo que, en primer lugar, la enseñanza va ser el trabajo más importante del siglo XXI.

Estamos viviendo una era en la que los recursos de la Tierra se están agotando, nos estamos quedando sin nada.

Y lo único que es ilimitado, el único recurso ilimitado que tenemos, es la inteligencia humana, el ingenio humano, nuestra capacidad para resolver problemas. Los maestros son los que cultivan ese potencial humano.

Maestro ayudando a un niño

«El único recurso ilimitado que tenemos es la inteligencia humana, nuestra capacidad para resolver problemas y los maestros son los que cultivan ese potencial humano»

Así, sostengo que enseñar es el trabajo más importante de nuestro siglo. No tengo ninguna duda al respecto, pero por el momento no estamos preparando a los maestros para que tengan el mayor índice de éxito posible en ese trabajo.

Podemos tomar el caso de Finlandia: el curso más difícil de acceder es el de maestro de primaria. Y si entras, la carrera en sí es bastante rigurosa. Es difícil de aprobar y graduarse.

En mi mundo ideal, yo formaría a los profesores de la misma manera en que se enseña a los médicos. Es decir, los profesores se graduarían de la universidad y después deberían pasar tres años combinando la enseñanza con el aprendizaje de otros profesores más experimentados.

De ese modo, en su primer día como maestros no solo estarían aplicando lo que recibieron en la universidad, sino que además continuarían con su proceso en compañía de otro profesor que le ayudaría a mejorar sus capacidades.

Para Beard, la educación siempre va a necesitar el elemento humano para ser efectiva.

Hablando de la región, ¿cuál crees que son los principales desafíos que enfrenta la educación en América Latina?

El principal es el tema de la inequidad. Creo que el sistema educativo en América Latina es significativamente desigual en el mayor nivel con relación al de los niveles más bajos.

Hay unos colegios excelentes, pero la gran mayoría de ellos solo son accesibles para el sector pudiente de la sociedad. Y al mirar hacia el otro lado del espectro, tienes unas escuelas que realmente están luchando por sobrevivir.

Esa desigualdad es mucho más evidente entre centros urbanos y zonas rurales. Y ése es un desafío al que debe prestarse atención no solo de manera integral, sino urgente.

El otro gran desafío creo que es el acceso a la educación misma para muchos niños. Ya ni hablar de educación de calidad: hay lugares donde los niños solo tienen acceso a cinco años de colegio, no más.

Y el tercer punto, creo que el más crítico, son los maestros. Que es el mayor desafío también alrededor del mundo. Hay que resolver los problemas de formación, pero no solo eso, sino de capacitación, de fomento de la vocación y de que no dejen el oficio por otros trabajos mejor pagos.

Creo que tenemos que hacernos la preguntas sobre varios aspectos: ¿cómo podemos formar mejores maestros dentro de las escuelas?¿Cómo podemos hacer que la enseñanza sea una profesión atractiva para las personas?

«En América Latina hay unos colegios excelentes, pero la gran mayoría de esas instituciones solo son accesibles para la parte pudiente de la sociedad»

Muchas de las escuelas en América Latina tienen un cariz religioso o confesional, ¿eso no es un obstáculo para un proceso de aprendizaje óptimo?

Bueno, creo que hay dos elementos que son fundamentales en el trabajo que realiza la escuela hoy en día.

Por un lado, ayuda a los estudiantes a entender quiénes son como ciudadanos, como miembros de una comunidad. Y transmite los valores de esa comunidad.

Y por otro lado, está el objetivo de formar personas creativas y comprometidas con la sociedad y que deseen acceder a la mayor cantidad de conocimiento posible.

Los colegios religiosos, en la mayoría de los casos, hacen muy bien lo primero, pero el error en el que no pueden caer estos colegios es el de limitar la ejecución de proyectos educativos excitantes que ayuden a desarrollar las habilidades necesarias para afrontar el siglo XXI.

La capacidad de crear proyectos colaborativos serán fundamentales para los desafíos que trae el siglo XXI.

Yo estoy convencido de que lo pueden hacer. También sé que es difícil porque requiere un cambio cultural, pero si logras separar estos aspectos es posible que puedas llegar a desarrollar proyectos maravillosos.

Por ejemplo, hay un colegio en Barcelona que se llama «Escola Nova 21», que es dirigido por religiosas pero a la vez es una de las escuelas más futuristas e interesantes de todas las que visité para documentar el libro.

Allí están verdaderamente conectados con el tema de la tecnología, con que los estudiantes lleven a cabos proyectos basados en temas de la vida real, donde aprenden a colaborar entre ellos para resolver problemas en un entorno de aprendizaje natural.

Pero, a la vez, todas las maestras son monjas. Y ellas viajan por el mundo hablando sobre la educación en el siglo XXI, sobre cómo preparar a los jóvenes para afrontar desafíos económicos y sociales actuales, como la inequidad y el calentamiento global.

Otro de los proyectos del que hablas en tu libro es la Academia Khan, que en América Latina funciona, por ejemplo, en algunas lugares del Amazonas.

Sí, uno de los retos que constantemente enfrentan los lugares como América Latina es que hay algunos lugares donde el acceso desde los centros urbanos es casi imposible.

Por esa razón se deben crear nuevos modelos, para que los niños y jóvenes puedan tener una buena educación en lugares donde es muy difícil que lleguen los maestros

En mi mundo ideal, yo formaría los profesores de la misma manera en que se le enseña a los médicos»

Y el ejemplo de la Academia Khan es muy bueno porque logra utilizar de forma adecuada las nuevas tecnologías para crear proyectos de educación a distancia, que les funcionan muy bien y que pueden ayudar al buen desempeño de los estudiantes.

Pero lo cierto es que la idea de la Academia Khan necesita de una infraestructura de acceso a internet para funcionar. Y además, aunque tengas la infraestructura, uno de los grandes desafíos que enfrentaba este lugar es la baja retención que tenían los cursos de educación a distancia.

Así que es revolucionario lo que están haciendo allí, porque entendieron el proceso de educación a distancia pero no se olvidaron de la importancia de los maestros para optimizar la educación que se imparte.

«Nos estamos moviendo hacia una sociedad que comparte sus ideas, desde una fuente de conocimiento sin restricciones», esa es una frase tuya, ¿cómo se traduce ese concepto en la educación del futuro?

Uno de los grandes problemas que tiene el sistema educativo actual es que establece una especie de competencia constante entre los estudiantes.

En Corea del Sur -que es uno de los países que visité para escribir el libro- hay un ejemplo extremo de esto: los estudiantes practican un examen a los 18 años para establecer un rango nacional que casi decide cuál es el trabajo que puedes tener y a qué universidad puedes ir.

Básicamente, toda tu salud, riqueza y felicidad, y todo el sistema educativo hasta ese momento es esencialmente una carrera para llegar tan alto como sea posible.

Y esto causa una serie de comportamientos terribles. Los cuatro o cinco años antes del examen, los jóvenes deben pasar estudiando 15 horas diarias los días de semana y el fin de semana, 12 horas. Se vuelven muy competitivos en estos centros de entrenamiento.

El siglo XXI debe ser el inicio de proyectos menos competitivos y mucho más colaborativos.

Allí no comparten el conocimiento. No hay colaboración. Les aterra la idea de hacer un proyecto alterno, porque eso significa que en el tiempo que ellos dedican a eso, los otros están preparando el examen.

Y eso crea un ambiente cerrado, de poca creatividad, nula colaboración. Y ahora sabemos que esos tres valores, apertura, creatividad y colaboración, son fundamentales para el mundo actual.

Estamos enfrentándonos a desafíos que solo podrán ser superados mediante la colaboración y la imaginación humana. Eso nos obliga a contar con personas que estén diseñadas para desarrollar una inteligencia colectiva más allá de una inteligencia individual.

Pero todavía vemos que en nuestros sistemas educativos los estudiantes no comparten el conocimiento ni colaboran porque están compitiendo. Incluso hay maestros que no aceptan que nadie venga a decirles cómo pueden hacer su trabajo mejor.

Una de las cosas que más me impactó cuando era maestro es que ningún colega venía a mi salón de clase y yo tampoco iba al salón de otros colegas. Parece que lo que estamos haciendo es tan vergonzoso que no merece que lo vea nadie. Personalmente, creo que hay que abrir nuestras aulas.

Hay muchos estudios y muy serios que demuestran la efectividad de los sistemas abiertos, donde se fomenta la creatividad, donde se generan más ideas, Y eso nos lo enseña la propia naturaleza: mientras un animal va creciendo, logra ser mucho más efectivo a la hora de concretar y canalizar la energía que necesita para sobrevivir.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 30 de enero y el 2 de febrero de 2020

Fuente de la Infformación: https://www.bbc.com/mundo/noticias-51229314?fbclid=IwAR1UwBPTA-kTqyQtcrVO68KE7bOerNl-7o54f4J-mzQzmsaRx-dMverZXjI

 

 

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