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Cuando el aula es una Torre de Babel

 Por: Mariana Castiñeira

En un mismo salón dentro de la Facultad de Humanidades se encuentra el mundo. Estudiantes de la institución trabajan con inmigrantes de diferentes países que buscan aprender.

Por el salón de informática en el tercer piso de la Facultad de Humanidades pasaron personas de prácticamente todos los continentes. Sierra Leona, Gambia, Brasil, Irán, Siria, Rusia, Camerún; es viernes por la mañana y el blanco del pizarrón empieza a llenarse de nombres y nacionalidades con la finalidad de encontrar algo en común.

«Ahora el idioma» propone uno de los alumnos de la facultad que oficia de coordinador, y en seguida los cinco inmigrantes que asistieron al taller se ríen. Yaya, de Sierra Leona, habla inglés, mandinga, wolóf y «un poquito de español». Donald, de Camerún, maneja el francés, se defiende bien en español y además habla makaa, mientras que Joana, de Brasil, solo sabe portugués, pero como buena brasileña domina el español con poco esfuerzo. La única opción que les queda es el idioma local, «y bien lento». Ahora toca el turno a los deportes y todos acuerdan en lo mismo, el fútbol es el denominador común.

Este viernes son cinco los inmigrantes que llegaron al aula. Cerca del mediodía se suman dos más. La mayoría son africanos, pero todos los días llegan personas de diversas nacionalidades para aprender un poco más sobre el país en el que viven. Desde 2014 en la Facultad de Humanidades el departamento de Antropología Social y el Centro de Lenguas Extranjeras (Celex), organizan talleres y cursos para inmigrantes. Lo que empezó solamente con español y computación se diversificó y ahora, con el trabajo de alumnos de diferentes universidades y áreas, hay talleres de fotografía, relaciones laborales, música y deporte.

De aquí y de allá.

Umaru Bangura está organizando su próximo cumpleaños. Este sierraleonés de 23 años quiere celebrar sus 24 con un partido de fútbol entre uruguayos y africanos, y los estudiantes de la facultad que trabajan con él están invitados. El joven llegó al país hace dos años, en un barco que primero fue de su país a China y finalmente a Uruguay. Según cuenta, las oportunidades laborales en Sierra Leona no eran buenas. A pesar de tener enormes reservas de minerales, se trata de uno de los países más pobres del mundo.

«La gente me llevó a organizaciones que intentaron ayudarme, entonces pensé que este era un buen país para quedarme», recuerda. Primero solicitó la calidad de refugiado, pero como no se la dieron ahora está esperando para obtener la residencia. Cuando la consiga, espera poder traer a sus hermanos, que lo esperan en Sierra Leona. Si bien su hermana mayor tiene 25 años, en su país es el hombre más grande el que tiene la responsabilidad por el resto de los hermanos.

Cuando empezaron los talleres, en 2014, la mayoría de los migrantes venían de África subsahariana. La crisis que desató el ébola y los conflictos locales empujaron a muchas personas a emigrar, y así llegaron de Nigeria, Sierra Leona, Ghana y Camerún, entre otros. «Muchas veces han perdido a sus familias y el mayor es el que sale a buscar. Para eso se atraviesan un océano», cuenta Laura Masello, directora del Celex. «La noción del hermano mayor es muy importante».

Por ahora, los cursos formales de español, que coordina Masello, no están funcionando, pero la docente espera que comiencen a fines de agosto. Lo que sí está en marcha son los talleres, que tienen una dinámica más flexible, donde se aprende de todo un poco. Desde cómo hacer un currículum hasta la organización de un equipo de fútbol.

Para este semestre los cursos de español van a estar divididos en dos grupos. Uno tendrá dos niveles para quienes vienen de países arabófonos, principalmente porque han llegado muchas personas desde Siria. El otro será para los que manejan lenguas «vehiculares», que en este caso pueden ser inglés o francés. Este tipo de cursos se arman en coordinación con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y el Servicio ecuménico para la dignidad Humana (Sedhu). A algunos de los que ya cursaron español se les consiguió el estatuto de estudiantes universitarios, lo que les facilitó el acceso al comedor universitario, a boletos de ómnibus y la biblioteca.

«¿En tu país comen? ¿Tienen casas para vivir?» Esas son algunas de las preguntas que le han hecho a Bangura. Si bien históricamente Uruguay parece un país abierto a la migración, en los hechos, para los africanos no ha sido fácil. Bangura está trabajando en una carta que se va a compartir en el encuentro sobre Migración y Ciudadanía que el Ministerio de Relaciones Exteriores organizó para el jueves que viene. En ella agradece la apertura del país, pero deja ver los problemas que ha tenido que sortear.

«Nadie nunca nos motiva a permanecer mucho tiempo en el mismo empleo», dice. Él, por ejemplo, tuvo varios trabajos hasta que llegó a la empresa Fripur, como otros inmigrantes africanos, y tuvo que arreglárselas de nuevo cuando la empresa cerró. Eso dio lugar a los primeros talleres de relaciones laborales, ya que había varios extranjeros en su misma situación. Además de la inestabilidad laboral, muchas veces tienen que lidiar con el racismo local. «Los que nos critican la mayoría de las veces no son los empleadores, sino los que trabajan con nosotros. Eso es muy doloroso porque aunque trabajemos muy duro lo que recibimos son palabras de desaliento», prosigue la carta. «Quien se dispone a migrar ya tiene una predisposición de apertura al idioma», explica Pilar Uriarte, antropóloga que coordina los talleres. «Puede que ellos tengan algunas dificultades para comunicarse, pero muchas veces es más la poca voluntad por escucharlos que las dificultades en sí».

De todas formas, Bangura ya se siente como en casa. «Uruguay es tranqui, no tenés problemas», dice con una sonrisa en el rostro.

Canal de salida.

Anait Karapetian habla y concentra la atención de todos. Necesita trabajo y un lugar donde vivir con su madre, que tiene 91 años y está enferma. Mientras cuenta su historia, la desborda la angustia. Nació en Azerbaiyán pero vivió como refugiada en Moscú entre 1990 y 2014 tras la guerra que enfrentó al país con Armenia a comienzos de la década de 1990. En 2014 tuvo que huir de Rusia, porque según cuenta, vivía en medio de una situación de violencia.

Si bien está en Uruguay desde hace dos años, no ha logrado establecerse. Es enfermera, pero cuenta que no ha podido conseguir quien la emplee como tal. Ha ido a la embajada rusa, consultado con la comunidad armenia y con el gobierno uruguayo, pero no sabe a quién más pedirle ayuda, porque teme tener que vivir en la calle con su madre. «Es muy mala mi historia, tengo miedo», dice. Por ahora vive en una casa de salud, pero tiene un mes para conseguir un nuevo hogar.

Los estudiantes la contienen, le dicen que no está sola, que hay muchos en su situación, le recomiendan con quién hablar y a dónde recurrir, pero le advierten que no espere que con una sola llamada se le solucionen todos sus problemas. Es que los talleres a veces sirven como forma de canalizar angustias y de compartir historias.

La situación de Joana Chaim es otra. La brasileña llegó al país en enero de este año junto con su esposo y su hijo, y en las últimas semanas estuvo trabajando en su currículum. En Brasil era maestra y quiere seguir ejerciendo mientras esté en Uruguay. Esta semana terminó de armar el documento y, con sus conocimientos revalidados, está en busca de trabajo. Espera conseguir un puesto en alguna escuela, enseñando portugués y además está preparándose para inscribirse en una especialización en educación en la Facultad de Humanidades.

Así como el fútbol o las relaciones laborales, cualquier tema se puede imponer, según quiénes sean los alumnos. «No tenemos una tabla de contenidos, nosotros vamos adaptando la propuesta en la medida que se va modificando la población que viene», explica Uriarte. Es que los talleres canalizan varias necesidades y se van formando a partir de ellas. «Algunos siguen y otros no. Cuando no siguen nos ponemos contentos, porque quiere decir que no nos precisan tanto».

DE CAMERÚN A URUGUAY, TRAÍDOS POR UN CONFLICTO

Donald Susthince Nkound es camerunés, tiene 26 años y llegó a Uruguay con el objetivo de convertirse en futbolista. Cuenta que estudió economía durante tres años en una universidad de su país pero que dejó de hacerlo cuando decidió que quería entrenar. En el medio, un conflicto al norte de su país lo obligó a emigrar y con la recomendación de un amigo aterrizó en Uruguay en febrero. Mientras busca un club que lo pruebe, trabaja en una empresa en el Cerro, pero lo que quiere es obtener contactos en clubes que lo acepten y después, tampoco descarta seguir con sus estudios. Otro camerunés que llegó hace algún tiempo es Maxime Sylar que, gracias al contacto de un amigo, obtuvo un trabajo en un restaurante que vende sushi. El principal problema que varios encuentran es conseguir documentos. Estos cursos están diseñados para personas que no hablan español y tienen más dificultades para insertarse en el país por razones idiomáticas.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/que-pasa/aula-torre-babel-que-pasa.html

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UNESCO: 45 países se comprometen a erradicar la violencia homofóbica y transfóbica de las escuelas

Uruguay/ Agosto de 2016/ibercampus.es

El Llamamiento Ministerial a la Acción, una iniciativa para erradicar la violencia homofóbica y transfóbica en el sector educativo, ha recibido el apoyo de 45 países. La iniciativa tiene como objetivo fortalecer y mejorar las respuestas del sector educativo a fin de garantizar que las escuelas sean lugares donde los niños y los jóvenes puedan aprender sin estar sujetos a amenazas y violencias.

El Llamamiento Ministerial a la Acción, una iniciativa para erradicar la violencia homofóbica y transfóbica en el sector educativo, ha recibido el apoyo de 45 países. La iniciativa tiene como objetivo fortalecer y mejorar las respuestas del sector educativo a fin de garantizar que las escuelas sean lugares donde los niños y los jóvenes puedan aprender sin estar sujetos a amenazas y violencias.

Albania, Alemania, Andorra, Argentina, Canadá, República Checa, Colombia, Dinamarca, Grecia, Honduras, Israel, México, Noruega, Perú, Filipinas, Rumania, Serbia, Suiza y Uruguay se incorporaron a la lista de 26 otros países que apoyan el Llamamiento a la Acción, que compromete a sus signatarios a fortalecer y mejorar las respuestas del sector educativo a fin de garantizar que las escuelas sean lugares donde los niños y los jóvenes puedan aprender sin estar sujetos a amenazas y violencias.

El informe mundial de la UNESCO titulado  Out In The Open  que trata del tema, muestra que los estudiantes que supuestamente no se ajustan a las normas vigentes relativas al sexo y el género, comprendidas las personas lesbianas, gays, bisexuales o transgénero (colectivo LGBT), son especialmente vulnerables. En los Estados Unidos, el 85 por ciento de los alumnos LGBT ha padecido violencia homófobica y transfóbica en la escuela, mientras que en Tailandia el 24 por ciento de los estudiantes heterosexuales fueron víctimas de la violencia porque se consideró que su expresión de género no se ajustaba a las pautas vigentes.

Tolerancia cero con todas las modalidades de acoso

En la reunión celebrada en la UNESCO en mayo pasado, el Ministro de Educación e Investigación de Noruega, el Sr. Torbjørn Røe Isaksen, declaró: “Este no es únicamente un hecho terrible para todos los alumnos o padres involucrados, sino que también constituye un grave problema para nuestras sociedades. Debemos tener tolerancia cero con todas las modalidades de acoso y prestar especial atención a los grupos ya vulnerables”, afirmó.

La Ministra danesa de la Infancia, la Educación y la Igualdad de Género, la Sra.Ellen Trane Nørby, dijo que el acoso homófobico y transfóbico que se ejerce en la escuela tiene graves consecuencias para el bienestar y las perspectivas futuras de niños y jóvenes.

El texto final del Llamamiento Ministerial a la Acción, en el que figurará la lista de todos los países adherentes, se publicará en septiembre de 2016. El documento figurará en una nueva publicación de la Oficina de la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niñosque tratará de la protección de los niños contra el acoso y el ciberacoso. Esta publicación saldrá a la luz durante la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGA), que tendrá lugar en octubre de 2016.

Los países que hasta el momento se han adherido al Llamamiento Ministerial a la Acción son los siguientes: Albania, Alemania, Andorra, Argentina, Austria, Bélgica, Bolivia (Estado Plurinacional de), Cabo Verde, Canadá, República Checa, Chile, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, El Salvador, España, Fiji, Filipinas, Finlandia, Francia, Grecia, Guatemala, Honduras, Israel, Italia, Japón, Madagascar, Malta, Mauricio, México, Moldova, Montenegro, Mozambique, Países Bajos, Nicaragua, Noruega, Panamá, Perú, Rumania, Serbia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Estados Unidos de América y Uruguay.

Fuente: http://www.ibercampus.es/45-paises-se-comprometen-a-erradicar-la-violencia-homofobica-y-transfobica-33524.htm

Fuente de la Imagen: https://www.google.co.ve/search?q=inclusi%C3%B3n&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjEvODuvr_OAhUCLSYKHQrdB4gQ_AUICCgB&biw=1024&bih=485#tbm=isch&q=+No+homofobia&imgrc=mxYW9il7nTY4rM%3A

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Paraguay: Lanzan globos pidiendo una mejor educación

América del Sur/Paraguay/14 Agosto 2016/Fuente y Autor: ultimahora
Poco después de las 16.30 unos 200 globos fueron lanzados al cielo como una señal de protesta ante la precariedad en materia de educación. Cada uno contenía un anhelo estudiantil enfocados en una mejor formación académica en el Paraguay.
Según la representante estudiantil, Johana Romero, los adolescentes decidieron convocar al sector para realizar una acción diferente, debido a que las marchas, protestas y sentatas se volvieron «algo tedioso» y que incluso muchas personas trataron a los estudiantes de vagos por preferir manifestarse antes que entrar a clases.
Luego de inflar los coloridos globos, cada participante debía escribir con un pincel el modelo de educación que deseaba, para luego dejarlos volar con cada petición.
La actividad fue organizada por estudiantes de varios colegios públicos dentro de la campaña denominada «Camino al 7%» o Educaton.
Unos 100 participantes acudieron al encuentro, según la representante de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes).
Fuente de la noticia: http://www.ultimahora.com/lanzan-globos-pidiendo-una-mejor-educacion-n1015624.html
Fuente de la imagen: http://www.ultimahora.com/adjuntos/161/imagenes/005/996/0005996683.jpg
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BID selecciona 7 proyectos de estudios sobre temas de juventud en Uruguay

América del Sur/Uruguay/12 de Agosto de 2016/Fuente:BID

Investigadores jóvenes presentaron 41 proyectos tras convocatoria lanzada en junio pasado

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Uruguay anunció la selección de siete proyectos de estudios sobre la juventud en las áreas temáticas de La Mujer y la Realización de Cuidados y La Finalización del Nivel Medio de Educación.

La selección se realizó entre 41 proyectos de estudios presentados tras la convocatoria a investigadores jóvenes lanzada en junio por el BID, a través de la Red de Conocimiento Local en Juventud (RCL), con objeto de promover un análisis que permita reflexionar y generar insumos para las políticas públicas orientadas a la mujer joven y la realización de cuidados, y a la finalización del nivel medio de educación en los jóvenes.

Adicionalmente, y desde una perspectiva generacional, el objetivo es contribuir con el desarrollo académico y profesional a través de la premiación de los resultados de sus investigaciones y la posibilidad de publicar los mejores estudios.

Los proyectos seleccionados fueron:

  • “El Impacto de un Programa de Inclusión Educativa sobre el Rendimiento Académico”, presentado por Emilio Aguirre y Federico Veneri
  • “Impacto de Programas de Tránsito entre Ciclos en las Trayectorias de Educación Media de Estudiantes en Situaciones de Vulnerabilidad Social”, presentado por Jennifer Viñas
  • “Estudio de Mejores Prácticas en Centros Educativos Públicos y Privados para la Finalización del Nivel Medio de Educación”, presentado por Florencia Racioppi Ruschi
  • “Maternidad Adolescente: Una Pieza en el Análisis de la Desvinculación Escolar”, presentado por Cecilia Velázquez
  • “Empleo Femenino, Juventud y Políticas de Cuidado. Evidencia para Uruguay”, presentado por Elisa Failache, Sharon Katzkowicz y Martina Querejeta
  • “Estrategias de Cuidado y Sostenimiento del Proyecto Educativo en las Mujeres Jóvenes Cuidadoras”, presentado por Sol Scavino y Fernanda Ferrari.
  • “Jóvenes, Cuidados y Corresponsabilidad de Género: Aportes para una Estrategia que Contribuya a la Emancipación y Autonomía de las Jóvenes Uruguayas”, presentado por Emiliano Santa Cruz, Jimena Curbelo, y Alejandro Sosa Sanchez.

Los investigadores cuyos proyectos de estudios fueron seleccionados tienen plazo hasta fin de año para desarrollarlos, se les asignará un referente académico de la temática elegida para acompañamiento y orientación, y recibirán un premio de US$6.000 para su realización.

Fuente: http://www.iadb.org/es/noticias/anuncios/2016-08-10/ganadores-para-investigadores-juventud-en-uruguay,11534.html

Fuente de la imagen: http://www.iadb.webdamdb.com/bp/#/folder/48294

 

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Inscripciones abiertas: Taller de formación para profesores de secundaria «El Planeta Azul»

Unesco/ unesco.org / 11 de agosto de 2016.

Convocamos a un taller de formación de 1 y ½ jornada de duración, en el marco de CILAC 2016, Foro Abierto de Ciencias Latinoamérica y el Caribe: “El Planeta Azul” que consiste en un modelo para el estudio de temas relacionados con el agua, basado en una metodología de “educación al aire libre”, adecuado al nivel de enseñanza secundaria.

Esta metodología incluye talleres integrales, donde los alumnos y docentes realizan actividades fuera del aula siendo el aire libre el principal ambiente educativo, estimulando las diferentes capacidades de aprendizaje de los estudiantes y promoviendo la habilidad del docente en lo referente a la enseñanza basada en el razonamiento y orientada hacia el desarrollo de un nivel superior de reflexión, con especial énfasis en el agua y el medio ambiente. El objetivo a través de este enfoque es generar capacidades en torno al recurso agua y promover el aprendizaje para una ciudadanía activa y responsable.

En esta oportunidad, el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO para América Latina y el Caribe junto con la Comisión Nacional para la UNESCO (Red de Escuelas Asociadas de la UNESCO) y el Centro de Formación de la Cooperación Española convocan a un taller de formación liderado por docentes uruguayos.

Estos docentes se formaron inicialmente en la iniciativa “El Planeta Azul”, desarrollada por el Instituto Weizmann de Ciencia de Israel en colaboración con la Universidad Ben Gurión del Neguev de Israel, que enfatiza en la educación al aire libre, y han adaptado esta metodología a la realidad y contexto del Uruguay. Desde el 2012 hasta la fecha han realizado diversos talleres educativos con docentes y estudiantes, con el apoyo de UNESCO, por medio de los Programas de Participación y de ANEP,  a través del Programa Prociencia.

El taller tendrá lugar en el Centro de Formación de la Cooperación Española (25 de mayo 520) los días 9 (jornada completa) y el 10 de septiembre de 2016 (media jornada) incluyendo una salida de campo en una localidad cercana a Montevideo en la tarde del día 9 de septiembre. Está dirigido a profesores de enseñanza media en las áreas de ciencias sociales y ciencias naturales (química, biología, física, geografía, educación ciudadana, historia, astronomía, filosofía, matemática y otras asignaturas). El eje central será el agua y su interacción con los diferentes subsistemas terrestres.

Invitamos a los interesados inscribirse en http://bit.ly/2aDuemn hasta el día 25 de agosto de 2016. El proceso de selección basado en los cupos disponibles y los perfiles de los postulantes estará a cargo de los Organizadores y notificado a los profesores seleccionados antes del 30 de agosto de 2016.

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Separados ¿pero iguales? La segregación educativa en Uruguay: un fenómeno fuera de agenda

Por: Soledad Roselli y Nicolás Machado

Revista Hemisferio Izquierdo/ Nro 4

Segregación urbana y segregación educativa

La segregación educativa, inicialmente de menor magnitud, se ha convertido en un problema central de nuestro sistema educativo, siendo particularmente importante en la ciudad de Montevideo.

Comencemos por definir segregación educativa como: “separación y concentración de los alumnos según su nivel socioeconómico en circuitos educativos, que brindan condiciones de aprendizajes, expectativas de socialización y saberes asimétricamente diferentes” (Veleda, 2012 pp.24 -25). Ocurre que está ampliamente aceptada la existencia de centros educativos que nuclean exclusivamente a los estudiantes más pobres del país.

¿Qué factores contribuyen a la concentración de estudiantes según su nivel socioeconómico en la capital? En forma esquemática podríamos mencionar: 1) La segregación inherente en la existencia de una oferta educativa privada (cada vez más diversa). 2) Los criterios para la distribución de estudiantes y la segregación dentro de la educación pública (circuitos públicos diferenciales). 3) Las familias de la capital que, dada la combinación de los factores mencionados, se encuentran fuertemente condicionadas a convertirse en un tercer agente de segregación.

La segregación dentro de la educación pública.
“Los que ninguna vez han de encontrarse juntos en los bancos de una escuela”

A los liceos de Montevideo asiste casi un tercio de la matrícula de secundaria pública del país. En esta ciudad, como en muchos centros urbanos, se viene observando el desarrollo de procesos de segregación urbana, o sea, una separación territorial creciente entre ricos y pobres.

En este panorama, el hecho de que en el sistema público sea el lugar de residencia el factor que determine el centro educativo al que debe asistir un estudiante, lleva a la división social del sistema educativo. Esta división “(…) transforma a las escuelas en guetos en los que sólo se encuentran los miembros de sectores sociales semejantes” (Ibíd., p 17).

En estos guetos educativos, que concentran a la población estudiantil con condiciones socioeconómicas adversas, se constata que el porcentaje de estudiantes que alcanza niveles académicos aceptables es sensiblemente menor a los registrados entre estudiantes socioeconómicamente más favorecidos.

Distribución de los estudiantes en Secundaria

La oficina reguladora de la inscripción liceal es la encargada de asignar los estudiantes de una escuela primaria a un determinado liceo. El criterio utilizado para distribuir la matrícula es el lugar de residencia, a los estudiantes de una determinada escuela, reguladora los asigna a un determinado liceo, utilizando como criterio principal la cercanía. Es decir que los liceos reciben cada año, estudiantes procedentes de las mismas escuelas de los mismos barrios (los compañeros de clase son asignados en conjunto al mismo liceo). Es por lo tanto posible establecer una relación directa entre el contexto de las escuelas y el contexto que tendrán a su vez, los liceos.

En el mundo se pueden observar dos grandes modelos para la asignación de estudiantes a los centros educativos: uno es el de la regulación estatal, el otro es el de “cuasi mercado”. Históricamente los Estados oscilan entre gradientes de uno y otro modelo (Maroy, 2008).
El de regulación estatal implica que el Estado asume para sí la mayor cantidad de intervenciones reguladoras de la población estudiantil.

El modelo de cuasi mercado, otorga un nivel alto de decisión a las familias promoviendo la competencia entre centros educativos, lo que se ha observado que lejos de revertir la segregación, la agudiza. Siendo Chile un claro ejemplo de ese modelo, cuyo índice de Duncan (de segregación educativa) es de los más altos del mundo.

La regulación en Uruguay tiene, evidentemente, como matriz el modelo de regulación estatal. Sobre ello cabe realizar algunas precisiones.

Las familias de mayores recursos pese a la regulación estatal, tienen una libertad de elección muy similar a la que otorga el modelo de cuasi mercado. Ello se debe a que pueden desplegar dos tipos de acciones: 1) integrarse en los circuitos públicos más favorecidos (ya que cuentan con el capital social y las redes necesarias); 2) acceder a centros educativos privados (ya que cuentan con los recursos económicos).

La regulación estatal en definitiva, regula especialmente a los más pobres debido a que no cuentan con los recursos necesarios para desmarcarse de la regulación que se le impone.
Lejos de ser absurdo, este arreglo de la población estudiantil tiene una lógica que, analizada desde una óptica foucaultiana, entiende imprescindible concentrar a la población estudiantil en un medio (un liceo) homogeneizando, generando regularidades sobre las que actuarán formas de poder tales como la gubernamentalidad. Para construir y delimitar el medio, la población debe estar circunscripta a él, inhibiendo su espontánea circulación pues ello tendría como consecuencia una pérdida de control. Se trata de un orden que responde a un cálculo de economía de poder que posibilita que sobre estas poblaciones se desplieguen (como instrumento técnico esencial) los dispositivos de seguridad.

La lógica de esta gubernamentalidad (Foucault, 2009) naturalizó la segregación educativa como una realidad inalterable invisibilizando el fenómeno, normalizándolo.

La segregación educativa, un fenómeno más agudo que la segregación urbana

Señala Dubet (2012) que cuanto más separados estén en las ciudad los pobres de los ricos, más amplifican los establecimientos escolares esta segregación espacial, dado que los afectados tratan de escapar de esta realidad poniendo en juego una serie de acciones que apuntan a procurarse una salida individual.

“(…) las familias menos pobres de los barrios populares saben que les conviene escolarizar a sus hijos en otro lado que en las escuelas del barrio y acercarse a los establecimientos donde los alumnos son más favorecidos. (…), le conviene apuntar a lo más alto posible, y las desigualdades escolares acaban por profundizarse (…)
Las clases medias escapan de los establecimientos populares, y se esfuerzan por subir en la jerarquía de los establecimientos escolares, mientras los más pobres no tienen opción y terminan agrupados en los establecimientos más desfavorecidos. Al cabo de estos procesos, las desigualdades sociales se acentúan por la segregación escolar» (Dubet, 2012, p.10).

En las últimas décadas en Montevideo (especialmente en las zonas periféricas), estos mecanismos de fuga se han disparado por la forma en que se dio el ingreso de sectores de la población tradicionalmente excluidos de la enseñanza secundaria (1).

Incluidos pero lejos

La forma como se llevó adelante la inclusión en la capital, esto es, sobre la base de un proceso avanzado de segregación urbana, profundizó aún más la segregación educativa.

La asignación masiva de poblaciones estudiantiles de contextos desfavorecidos a los liceos periféricos (2), llevó a una fuga de los menos desfavorecidos del barrio hacia otro circuito educativo ya sea público (3) o privado. Esto derivó en una sobrerrepresentación (en los centros educativos periféricos) de una población estudiantil socioeconómicamente desfavorecida, y a su vez una sub-representación de los sectores más favorecidos del barrio. En este sentido son muy gráficos los datos presentados por Alonso y Fernández (2011:12), en el que hacen mención a que la elección de un liceo periférico con contexto muy desfavorable prácticamente desaparece de las preferencias de las familias menos sumergidas de la misma zona de Montevideo.

Al final de este proceso, la segregación educativa se hizo de mayor magnitud que la residencial. Esto significa que la composición del centro educativo no representa la composición social del barrio, lo que aumenta aún más la brecha entre los diferentes circuitos educativos (4).

La regulación estatal da inicio a un complejo proceso que permite que se consolide la guetificación del sistema educativo. La existencia de guetos es a su vez terreno propicio para justificar la implementación de currículos diferenciados, atendiendo a las características particulares del estudiantado.

Cuando la población estudiantil pobre se encuentra territorialmente concentrada, la idea de adaptar el currículo al medio halla su justificación en procurar conocimientos “accesibles y significativos” para esas poblaciones.

En liceos públicos de zonas periféricas y pauperizadas de Montevideo, han comenzado a intercambiarse horas de clases por talleres (financiados por empresas) con una clara impronta en la formación de recursos humanos (5). Recientemente surgen también planes de estudio (Plan 2016) que proponen como forma de invisibilizar las inequidades advertidas entre los niveles de promoción de estudiantes de diferentes quintiles, la promoción total para centros que concentran “estudiantes del primer quintil” (6).

Es en estas zonas donde surgen las Escuelas Charter (como los liceos Jubilar e Impulso) que acentúan la segregación por sus técnicas de selección. Como señala Giroux (2012) los empresarios reciben exoneraciones por su aporte lo que implica que se pierden ingresos fiscales mientras se cede control de estas escuelas (financiadas con dineros públicos) a los empresarios que evidentemente, financiarán aquellas propuestas que le resulten convenientes.

Un sistema educativo segregacionista sobrecondiciona negativamente los logros educativos de los más vulnerables.

Una vez verificada la existencia de segregación educativa cabe detenerse a reflexionar sobre sus consecuencias:

“Si los resultados educativos fueran determinados únicamente por las condiciones socioeconómicas de origen limitándose la escuela a traducir las desigualdades “de entrada” en desigualdades “de salida”, la segmentación podría considerarse un problema menor. (…) el sistema educativo no podría ser responsabilizado por la inequidad (…) Sin embargo, se ha acumulado evidencia empírica suficiente como para asegurar que los factores endógenos al sistema educativo tienen un impacto significativo en los resultados. Tanto los recursos institucionales (….) como la composición social de la escuela (a través del conocido “efecto de pares”) repercuten en el rendimiento. Así, la segmentación presente en nuestro sistema educativo resulta un fenómeno de gravedad, ya que estaría contribuyendo no sólo a reproducir sino también a ampliar las desigualdades de origen”. (Krüger, 2012, p.p. 141-142) (7).

En lo concerniente al grupo de pares, es ampliamente reconocido que un mismo estudiante en situaciones educativas diferentes, tendrá resultados académicos diferentes, ya que no sólo interviene su condición socioeconómica, sino la de sus compañeros.

Las políticas educativas focalizadas no atienden el riesgo que implica la propia composición social de la escuela. Katzman y Retamoso (2006) señalan:

“La composición social de las escuelas define el perfil del grupo de pares con que el niño tendrá oportunidades de contacto cotidiano. De los estudios de desempeño en el aprendizaje surge evidencia suficiente como para otorgar relevancia a la influencia del grupo de pares en al menos cuatro aspectos fundamentales (…) Primero, los compañeros de escuela moldean las expectativas de logro educativo” (Kaztman y Retamoso, 2006, p.24)

El segundo de los aspectos mencionados por Kaztman y Retamoso relaciona la heterogeneidad del grupo de compañeros con el mayor desarrollo de habilidades cognitivas y destrezas sociales claves. El tercero, señala las consecuencias igualmente positivas sobre desempeños académicos ligados al capital social acumulado en redes de pares socialmente heterogéneas.

¿Qué distancia hay de Montevideo a Colonia?

No sólo abunda la bibliografía sobre los efectos negativos de la segregación educativa sino que la monitorización oficial de nuestro país, parece sugerir un alto impacto de este fenómeno en los resultados educativos.

Los niveles de promoción de Ciclo Básico en Montevideo no sólo son los más bajos del país, sino que en el año 2014 el porcentaje de promoción del conjunto de los estudiantes de la capital estuvo por debajo del correspondiente a los estudiantes del primer quintil de todo el país (obviamente incluido Montevideo).

Es decir que los estudiantes del primer quintil obtienen resultados tanto mejores en el interior del país, que aún promediados con los de ese mismo quintil de Montevideo, igualan o superan el porcentaje de promoción del total de estudiantes la capital (8).

Para observar las diferencias entre los niveles de promoción de la Capital y departamentos con escasa o nula segregación educativa es útil recurrir a la comparación con datos del departamento de Colonia, ya que la particular distribución de la población de este departamento hace que abunden las ciudades donde todos los estudiantes asisten a un mismo centro educativo público (9). Bien, Colonia tiene los porcentajes de promoción más altos del país.

Por ejemplo, según los resultados del Monitor Liceal, en el 2012 la promoción de estudiantes de Ciclo Básico en Montevideo fue del 59,19% mientras que la del departamento de Colonia fue del 83,18%. En el 2014 los resultados de estos departamentos son de 64,3% para Montevideo y 85.9% para Colonia.

Según los últimos datos presentados por el Monitor educativo:

Parecería que al hablar de “crisis del sistema educativo” sería prioritario elaborar hipótesis plausibles tanto sobre las diferencias de resultados entre estos departamentos como del hecho de que el porcentaje de promoción de Montevideo sea inferior al del primer quintil del país. Sin embargo estos análisis se encuentran ausentes de un sistema segregacionista que agrupa, muchas veces en contra de su voluntad y siempre en contra de sus intereses, a la población más pobre en aulas separadas del resto de los estudiantes.

Aunque no existe una ley natural que obligue a que el principio rector que nuclee a estudiantes (ya adolescentes) sea su lugar de residencia y no, por ejemplo, su inclinación a determinadas áreas de la cultura y el conocimiento; este criterio de asignación parece ser un tema indiscutible para la mayoría de los actores de la comunidad educativa.

Lo más naturalizado, es sin duda lo que más nos debe preocupar. Se habla de los resultados de liceos de la periferia montevideana. Se hace un ranking de centros y se estigmatiza (inclusive sin intencionalidad). Se habla de “bajas expectativas”, “bajo capital cultural”, “vulnerabilidad”, ingreso temprano al mercado laboral y embarazo adolescente. Entonces, siendo así: ¿por qué están todos juntos en el mismo centro educativo? La respuesta única, suficiente y categórica es su lugar de residencia. Así entonces la segregación urbana sirve de justificación a la segregación educativa, brinda una explicación y consolida el paisaje social de lo normalizado.

El sistema educativo uruguayo se encuentra afectado por un proceso de
fabricación de la demanda.

Se ha utilizado el término demanda manufacturada para hacer mención a una estrategia por la cual el capital, en su búsqueda de nuevos mercados, transforma en mercancía algo que en un principio no lo era.

Entendemos que la educación se encuentra atravesando un proceso análogo que podría denominarse de fabricación de la demanda. Esta implica una serie de estrategias tendientes a fabricar demanda de educación privada, o sea a crear en todas las personas la disposición a pagar un precio por este derecho, convirtiéndoselo así en mercancía.

El término fabricar procura dar cuenta de una serie de operaciones que utilizando los medios de comunicación masiva crean inseguridad entorno al servicio educativo público.

Así, se multiplican en los medios de comunicación la difusión de investigaciones, consideraciones en torno a la “inseguridad” en los centros educativos públicos, discursos desacreditadores del profesorado, análisis sobre “malos resultados” educativos y artículos alarmistas de diversa índole.

Estos mecanismos terminan por fabricar una necesidad social. La consecuencia es que un servicio público en el que amplios sectores de la población históricamente habían depositado su confianza, pierde credibilidad profundizándose un proceso de emigración de los estudiantes socioeconómicamente más favorecidos a instituciones privadas.

La matrícula en educación privada se disparó en la década del ochenta. El papel del Estado en este incremento fue señalado por Kaztman y Retamoso (2006) subrayando la vinculación entre el fuerte desarrollo de la educación privada y el bajo porcentaje del PBI invertido por Uruguay en educación en esta década, significativamente menor incluso al de países de la región.

“A partir de mediados del ochenta se registró un aumento sustancial de la cantidad de niños en las escuelas privadas en Montevideo. Entre 1984 y 1994, dicho aumento fue de cerca del 50%. Al inicio del período, uno de cada dos niños en edad escolar de los estratos altos de ingreso, y uno de cada cinco de los estratos medios, asistían a establecimientos privados.
Diez años después, las relaciones eran de 3 de cada cuatro en los estratos altos y de más de 2 de cada 5 en los estratos medios (…)
Los cambios en la segmentación educativa no fueron determinados solamente por la privatización de la enseñanza. Dada la estrecha asociación entre la composición social de los barrios y la composición social de las escuelas públicas, la tradicional función integradora de éstas se fue desvaneciendo a medida que avanzaba la segregación espacial en la ciudad.” (Kaztman y Retamoso, 2006, pp.10-11)

El abandono presupuestal por parte del Estado neoliberal inició una fuga de sectores que contaron con los recursos para hacerlo (10).

Por otra parte, el concepto de fabricación de la demanda procura deconstruir una forma de análisis del sistema educativo que trata a la educación pública y a la privada como sistemas aislados. No existe un sistema educativo público y uno privado aislados e independientes el uno del otro, ambos forman un único sistema sometido a intereses entre los cuales algunos procuran la privatización de la totalidad o gran parte de este servicio ya que es visto como negocio rentable debido a varios factores, entre los que se destacan: las exoneraciones fiscales, los bajos niveles de riesgo y la posibilidad de subvenciones estatales.

La fabricación de la demanda se nutre de la segregación educativa y la agudiza.

La existencia de segregación educativa es clave para el proceso de fabricación de la demanda ya que la educación privada procurará captar a las familias menos desfavorecidas de los barrios más populares. Éstas estarían en condiciones y dispuestas a movilizar sus recursos para evitar que sus hijos asistan al liceo del barrio, del cual conocen su entorno socioeconómico e incluso sus resultados académicos.

Especialmente en las zonas periféricas la “inclusión” con segregación favoreció aún más el proceso de fabricación de la demanda que se esforzó por ofertar un entorno social más favorable, cosa que también procuran las escuelas charters al contar con diversos mecanismos de selección del estudiantado.

Así, las inversiones en educación pública, son percibidas cada vez por más sectores de la población como un sobrepeso, pues ya han pagado un alto costo por la educación de sus hijos, generando un escenario propicio para la imposición de un discurso que promueva que tal peso sea quitado del Estado.

A modo de cierre

Los actuales problemas del sistema educativo tienen como una de sus bases fundamentales la profundización del fenómeno de la segregación educativa.

El sistema educativo uruguayo no se ha propuesto atacar su contribución a la segmentación y segregación social, no existe ninguna estrategia institucional que apunte a transformar esta situación. La segregación es convertida en un modo aceptado de funcionamiento del sistema y su falta de problematización contribuye a que los agentes de segregación se multipliquen.

En perspectiva foucaultiana (Foucault, 2012), se puede señalar que no existe un espacio libre donde el mercado actúa y otro donde el Estado interviene para frenar sus “efectos negativos”. El mercado para convertir a la educación en una mercancía necesita una gubernamentalidad activa, requiere al Estado gobernando para el mercado. En su interés se ponen en marcha una serie de acciones: escasa inversión pública, una regulación que segrega, exoneraciones y renuncias fiscales para instituciones privadas y diversas propuestas para que fondos públicos las financien directamente. Todo lo cual termina por ajustar la política gubernamental a los mecanismos que requiere el mercado para su expansión.

Como actores de la educación hemos denunciado la falacia que propone a la educación como principal nivelador social, como si esta pudiera lograr por sí misma que los miembros de los sectores socioeconómicos más desfavorecidos superen (todos, como clase) su situación económica, o dicho de otra forma como si a la educación le fuera posible conseguir que funcione un capitalismo sin pobres. Eso sí, seguimos omisos en lo que a la educación sí le compete. Es responsabilidad de un gobierno autónomo de la educación actuar en pos de los intereses académicos de los estudiantes, en especial de los que históricamente han sido relegados y perjudicados. Llama la atención que dado el volumen de discursos sobre equidad e inclusión no sea motivo de análisis y problematización un fenómeno que ha llegado a ser central.

La educación media debe trascender la segregación urbana y comenzar a considerar propuestas educativas que nucleen a los estudiantes según sus intereses académicos y culturales en diferentes zonas de la ciudad. Debe procurar un modelo de regulación estatal que busque minimizar la segregación dentro de la educación pública.

Como señala Veleda (2012) un “sordo cinismo” parece atravesar tanto al Estado como al conjunto mismo de la sociedad y en este contexto de sedimentación de las desigualdades sociales, es de esperar que cualquier política de regulación orientada a lograr una mayor diversidad en las aulas, se tope con una cruda resistencia. Resistencia que nos lleva a recordar las dificultades que sufrieron los afrodescendientes en Estados Unidos para terminar con la segregación racial en el sistema educativo. No creemos que el sistema educativo uruguayo se deba erigir sobre el principio: “separados pero iguales”.


Notas

1) Según Mancebo (1999) el ciclo básico de educación pública (secundaria y técnica) contaba en 1980 con 60.067 estudiantes, en el 2016 la matrícula de secundaria pública por sí sola es de 122.489 estudiantes para este ciclo, lo que supone un incremento del 104% respecto al total de la educación media básica en 1980. En Montevideo la cobertura de ciclo básico para el primer quintil (el 20% de menores ingresos) en 1993 era del 55,8% (Mancebo, 1999); según datos del Ministerio de Educación y Cultura en el 2013 la cobertura a los 13 años de edad de este mismo quintil es del 92 % en todo el país.

2) El proceso de segregación también se ha visto favorecido por la construcción de liceos en zonas periféricas, un claro ejemplo es la construcción del liceo N° 73 en el barrio Borro.

3) Cabe destacar que una de las estrategias más frecuentes para escapar a de la regulación estatal consiste en mentir la residencia, consiguiendo una factura en la que figure un domicilio cercano a la institución educativa a la que se aspira.

4) Se entiende por circuito educativo el trayecto construido por las familias y/o por el Estado que genera un tránsito por diferentes instituciones de Primaria, Ciclo Básico y Bachillerato. Por ejemplo es frecuente que a Bachilleratos públicos ingresen estudiantes que han cursado Primaria y Ciclo básico en instituciones privadas.

5) Por ejemplo en el liceo 65 de bachillerato del barrio Ituzaingó se ceden horas de clases para llevar adelante el programa “Educación para el desarrollo” de Pepsico, no parece probable que esta misma situación pudiera permitirse en el IAVA.

6) El primer quintil es el 20% de menores ingresos de la población e históricamente es el quintil que registra la promoción más baja

7) Haciendo la salvedad que el concepto de segmentación educativa tiene diferencias con el de segregación, el primero pone énfasis en la partición horizontal del sistema, en la conformación de circuitos diferenciales (social y académicamente desiguales) en la estructura del sistema; mientras que, por otra parte, el concepto de segregación educativa le otorga mayor importancia a las decisiones que toman los actores.

8) Efectivamente, la promoción del 2014 en Montevideo es del 61,2%; 67,7%; 64,9% para primer, segundo y tercer año, mientras que la promoción correspondiente a estos mismos niveles de los estudiantes del primer quintil es de 61,9% 69,7% y 64,2%. en todo el país.

9) No existen centros educativos privados

10) El aumento presupuestal de la última década no apuntó a revertir este proceso, sino que lo consolidó a través de políticas focalizadas, planes diferenciales para liceos de contexto crítico, etc.


Referencias bibliográficas

Alonso, L., Fernández, T. (2011). El tránsito de primaria al ciclo básico en Maroñas. Montevideo: UDELAR-FCS-DS.

Dubet, F. (2012). Prólogo. En C. Veleda. La segregación Educativa. (pp. 7-15). Buenos Aires: La Crujía.

Foucault, M. (2009). Seguridad, territorio, población. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Foucault, M. (2012). Nacimiento de la biopolítica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Giroux, H. (2012). La educación y la crisis del valor de lo público, Montevideo: Criatura editora & Sello Editorial de Extensión Universitaria.

Kaztman, R. (2001). Seducidos y Abandonados: El aislamiento social de los pobres urbanos. Revista de la CEPAL, 75, pp.171-189. Recuperado de:
http://www.cepal.org/publicaciones/xml/6/19326/katzman.pdf

Kaztman, R., Retamoso, A. (2006, Noviembre). Segregación Residencial en Montevideo: Desafíos para la Equidad Educativa. Ponencia presentada en “Reunión de Expertos sobre Población y Pobreza en América Latina y el Caribe”, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Santiago de Chile.

Krüger, N. (2012) La Segmentación Educativa Argentina: Reflexiones Desde Una Perspectiva Micro Y Macro Social. Páginas de Educación, volumen 5 (número 1), pp.137 -156. Recuperado de:
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Mancebo, M.E. (2001). Los procesos contemporáneos de cambio en la educación secundaria en Uruguay. En C. Braslavsky (Ed.), La Educación Secundaria. ¿Cambio o inmutabilidad? Análisis y debate de procesos europeos y latinoamericanos contemporáneos (pp. 373-406). Buenos Aires: Santillana.

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Veleda, C. (2009). Regulación estatal y segregación educativa en la Provincia de Buenos Aires. Revista de Política Educativa, (numero 1), pp. 37-65. Buenos Aires: Prometeo Libros.

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Fuentes Consultadas

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Consejo de Enseñanza Secundaria, (2015b), Resultados finales ciclo básico por liceo – Año 2014, Recuperado de:
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Dirección de Educación Ministerio de Educación y Cultura, (s.f.), Logro y nivel educativo alcanzado por la población 2013 Área de Investigación y Estadística (AIE) http://educacion.mec.gub.uy/innovaportal/file/53773/1/presentacion_logro-2013.pdf

INEEd (2014), Informe sobre el estado de la educación en Uruguay 2014. Resumen ejecutivo,
INEEd, Montevideo. Recuperado de: http://ineed.edu.uy/sites/default/files/Resumen%20ejecutivo%20INEEd%20para%20Web.pdf

Fuente: http://www.hemisferioizquierdo.uy/#!Separados-%C2%BFpero-iguales-La-segregaci%C3%B3n-educativa-en-Uruguay-un-fen%C3%B3meno-fuera-de-agenda/nnsaa/5797784a0cf24688e198ab28

Imagen:  «La piñata», Diego Rivera (1953)

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Educación en cárceles: montajes y ficcione

Por María Eugenia Bové Giménez

Revista Hemisferio Izquierdo/ Nro 4

Hay 10.000 personas adultas en nuestro país que viven encerradas por decisión judicial entre cuatro paredes, usualmente húmedas, mohosas, sucias y oscuras.

Su tiempo de encierro se reparte entre estar en su pieza-celda compartida, en el espacio común de esa u otras piezas-celdas, o circular por la cárcel para ir a algún lugar, o para no ir a ningún lado. Uno de esos lugares posibles, fuera de la celda, dentro de la cárcel, es el aula. A veces no tienen tanta suerte y esa aula es una mesita en el rincón de una sala común, o una rodilla donde apoyar un cuaderno para recibir una clase desde el otro lado de una reja.

Las clases son en la cárcel un respiro al encierro. No siempre cambian la humedad de las paredes, pero siempre cambian las personas, el tono de la voz y la postura corporal. Son un espacio de encuentro con lo que está más allá de los muros y más allá en el tiempo. La mayoría de las personas que estaban presas en el 2011 no estudiaban al momento de su detención (solo un 5% de las presas y un 3% de los presos [Vigna, 2012, p. 28]⁠). La educación en las cárceles es viajar en el tiempo y volver a lugares abandonados hace muchos años (40 % de las personas presas pasó por la escuela, 33% por el liceo [Departamento de Sociología, 2010, p. 10)]).

Eso no es tan raro en la cárcel: la cárcel es un viaje en el tiempo donde los adultos pierden gran parte de su autonomía y alguien vuelve a decirles a qué hora tienen que comer, dónde tienen que dormir, con quién pueden hablar y con quién no, cómo se tienen que dirigir a sus mayores. A veces lo dicen las autoridades formales, a veces las informales. La infantilización de las personas es una de las formas en las que la cárcel te empieza a desarmar, para que abandones todo lo que te trajo a ella, para que empieces a convertirte en lo que debes ser: el más pesado o la más pesada, o el más arrepentido o arrepentida.

Pero la clase te lleva, en ese viaje en el tiempo, a un lugar nuevo: estudiar en la cárcel es ser el mejor de la clase. Para poder ir a clase tenés que tener buenas evaluaciones de conducta, tenés que portarte bien en el salón, tenés que llevarte bien con los funcionarios de la cárcel, tenés que poner mucha dedicación. La educación es un derecho de todos los uruguayos que debe ser garantizado por el estado, pero que en las cárceles solo alcanza para a un 25% (1) y este porcentaje baja a 6,8 % en las zonas más críticas del sistema, como los módulos 8, 10 y 11 del COMCAR (2), siendo que se considera “asistencia” a ir una vez por mes a algún tipo de actividad. La educación en las cárceles lejos de funcionar como un derecho universal e inherente al ser humano, se inscribe en varios sistemas de privilegio constitutivos de las cárceles modernas, llámese progresividad del tratamiento o redención de pena. En algunos casos el acceso a la educación es en sí mismo el premio para el que fue necesario tener buena conducta y “compromiso con la rehabilitación”. En otros es parte de los requisitos a cumplir para poder acceder a los privilegios: mantener una buena evaluación que permite mejores condiciones de vida (pasar o permanecer en un modulo o una cárcel con menor violencia y mayores libertades), obtener un buen informe para el juez (quien autorizará o no salidas transitorias y libertades anticipadas). Si, como se plantea en la academia, la educación se tensiona entre ubicarse como una herramienta más de las tecnologías punitivas (especialmente dentro del tratamiento penitenciario como herramienta para la rehabilitación) o ubicarse como un derecho que debe ser garantizado y exigido (dentro y fuera de la cárcel), los diferentes mecanismos que llevan a que la educación sea formalmente opcional pero informalmente obligatoria hace que los profesores deban desandar un largo camino para que los estudiantes consideren que estos espacios son algo más que una moneda de cambio o un requisito para su vida dentro de la cárcel.

La educación en las cárceles se vuelve así un juego de ficciones y montajes. Montaje como “maneras determinadas de organizar y presentar una acción que conduce a una conclusión interpretativa sobre el acto como tal” (Butler, 2010)⁠ que construye ficciones que permiten tanto generar una falsa acusación como embellecer una obra.

La educación es presentada así por la misma cárcel como una herramienta para la rehabilitación, como una buena práctica y como un indicador de salud del sistema. Es uno de los recortes de la realidad que le permiten mostrar que hace algo además de encerrar: hay presos que estudian, que aprueban materias, que hacen obras de teatro y manualidades. Cuando se quiere mostrar, enmcarcar, que la cárcel puede funcionar, que se puede recuperar a los irrecuperables, que la rehabilitación es un proyecto que los mismos presos desean, aparecen notas institucionales sobre logros educativos, se organizan ceremonias de entrega de títulos y exhibición de productos. Marcos que muestran vidrios sin rejas, paredes decoradas y personas felices.

La educación para la institución carcelaria tiene muchas funciones: además de brindar herramientas para la rehabilitación, o sea, trabajar en uno de los objetivos propuestos, ayuda a descongestionar (las celdas diariamente, las cárceles a largo plazo acortando el tiempo de pena por redención), reduce la violencia y tensión disminuyendo el ocio, permite espacios de evaluación de los presos, genera espacios deseables que aceitan mecanismos de premio-castigo, aumenta los recursos humanos con que cuenta el sistema (mediante convenios) y crea “buenas prácticas” que mostrar, aún cuando se trate de programas focalizados y de alcance limitado.

Si observar el marco que la cárcel coloca a estas actividades, las formas en que las embellece, permite estos análisis, también exige que miremos lo que queda por fuera de este marco. El desarrollo de la educación exige a las actividades enfrentar una serie de obstáculos. Primero encontrar las formas de acceso a la institución, que en muchos casos siguen criterios poco claros y recorridos vernáculos. Luego ajustarse a las dinámicas burocráticas y securitarias: autorizaciones, horarios y tiempos de acceso, revisiones físicas, restricción de materiales, disponibilidad de espacios. Después sostener procesos colectivos en medio de la inestabilidad permanente: criterios de acceso y permanencia a los cursos cambiantes, suspensión de actividades por medidas nuevas de seguridad o por superposición de actividades, por ejemplo. Este marco no muestra tampoco a la cantidad de personas que quieren estudiar y no se pueden inscribir (porque no hay lugar, porque no se han portado lo suficientemente bien, porque no se sabe si lo aprovecharán) o a aquellas que empiezan y no cuentan con ningún apoyo para continuar (un apoyo frente a un día deprimente, un guardia que no le deja ir a clase ese día, un juez que no le autoriza a salir a rendir un examen, un cuaderno que pueda no ser roto en la requisa). Sin duda que no muestra, como mencioné antes, que las personas que están presas se acercan a la educación porque hay mútilples formas de coacción para que lo hagan, que será solo luego de procesos específicos, dentro del aula, que encuentren que estos espacios pueden tener un sentido diferente que cumplirle al juez, al abogado, a la guardia o a la psicóloga que hace la evaluación.

Trayendo a Butler a la cárcel de nuevo, ella nos dice que estos marcos, con sus fines y arreglos adecuados a agendas específicas, son aún así incontrolables. Ese marco, la interpretación que genera y la forma en que afecta a su contenido, irremediablemente rompe con el contexto específico de su creación, al cambiar de tiempo y espacio y ser reposicionado, reinterpretado, desde otros contextos. Cuando una “buena práctica penitenciaria” logra salir del salón asignado y del folleto oficial para presentarse en un teatro, con público y prensa, cambian las formas en que es posible definir esa escena. Cuando una clase de secundaria genera pensamiento y escritura que se imprime y circula, y narra un motín desde un lugar diferente al de la crónica roja, habilita una ruptura con el marco previo, desbordándolo (3). La obra de teatro presentada en el Centro Cultural Goes por el colectivo “Las olvidadas” no le otorga la libertad a las presas que la hicieron y representan, no responde tampoco a su pregunta sobre qué pasará el día después que salgan, pero genera las condiciones para una evasión temporal, de ellas y del mismo marco, que genera otros diálogos, que visibiliza situaciones que no se querían mostrar de ese primer contexto, que genera afectos nuevos con interlocutores nuevos (4). La segunda función fuera de la cárcel nunca fue autorizada.

Y así es que el montaje permite otra operación que sostiene a la educación en cárceles: la posibilidad de una ficción. Una noción de la ficción no como lo falso, sino como lo que se desprende, por momentos, de la realidad más dura, la que no tiene fisuras, la que no muestra más que determinaciones. La educación como ficción se puede pensar entonces como la literatura, aquella que “despliega un saber y a veces la verdad sobre un universo reprimido, secreto, insconciente… [aquella que] del orden abstracto y frustrante de los signos sociales hace un juego, espacio de fantasía y de placer” (Kristeva, 1995, citado en Richard, 2009)⁠. Una ficción que encuentra un asidero en la realidad en la medida en que permite imaginar otras formas de esa realidad.

Cuando un programa de educación secundaria sostiene la ficción de que es posible inscribirse en la Universidad, genera una ficción que permite romper también con otras ficciones: que habiendo pasado por la cárcel solo se puede trabajar de cajera en un super o volver a vender pasta base. Permite también el reclamo de otras ficciones: si la educación es un derecho universal e inalienable a todos los uruguayos, por ende, el juez debe autorizar las salidas transitorias para asistir a clases terciarias. Sostiene la ficción de que todos somos iguales y el estado nos garantiza nuestros derechos. Son ficciones que dialogan con las múltiples ficciones que la cárcel sostiene sobre sí misma, introduciendo líneas de pensamiento, de afecto, de fuga, que abren la vida en la cárcel a múltiples horizontes. Y todas las ficciones juegan con “la realidad”, esa suma de discursos históricos y políticos, producto y construcción: las ficciones-relatos que se dicen reales por más que todos sabemos (desde nuestra experiencia más concreta) que no lo son, y las que diciéndose ficciones-relatos cambian la forma en que las cosas pueden ser, y cambiando el horizonte pueden cambiar también lo que son. Una ficción (el estudiante) dentro de otra ficción (el rehabilitado) que genera espacios nuevos y abiertos, desafíos a las variadas formas de control con que la cárcel quiere transformar-someter a las personas: la mujer que llega como incapaz de tomar buenas decisiones y que se debería volver una buena madre que prioriza el bienestar de su familia, se puede transformar en profesional, en dramaturga, en diseñadora de modas.

Y la que es ficción en tanto futuros posibles, es también montaje de nuevos escenarios dentro de la cárcel, permitiendo la asunción de roles también nuevos y diferentes: escritora, poeta, profesor, bibliotecario, joyera, diseñadora, estudiante, defensor de derechos humanos, fotógrafa. El contraste con los roles posibles fuera de los salones y dentro de los muros puede ser abismal, puede dar opciones alternativas a “la arrepentida” o “el violento”, posibilidades de vínculos diferentes a la imposición o el sometimiento.

Si el montaje es una ficción, una interpretación guiada, un relato específico, que no puede controlarse y desborda los intereses de aquellos que los montan, hay un punto en que la educación sostiene una de las realidades más inverosímiles: las personas que estudian en las cárceles redimen pena y pueden salir antes. Esto, como decía antes, condiciona a la educación en tanto requisito para, pero en la cárcel ¿qué puede ser más real que salir antes? ¿Qué puede ser más parecido a un sueño que salir antes? La educación en la cárcel conlleva así los extremos de lo pedagógico: la finalidad disciplinadora y normalizadora, exacerbada como discurso vacío en un contexto epocal donde su promesa meritocrática resulta inverosímil, y al mismo tiempo la posibilidad emancipadora de apertura a sujetos y mundos nuevos e inciertos.

La educación permite sostener la mayor de las ficciones: que los presos, los chorros y los pichis tienen algo que decir y pueden hacerlo, no solo sobre ellos sino sobre la cárcel, sobre la forma que le encontramos a la justicia. Saberes sometidos que encuentran espacios donde ser escuchados y valorizados. Ficciones que nos dicen, a los que no estamos en la cárcel, que estos irrecuperables e incorregibles, pueden hacer cosas diferentes y mostrarnos, a nosotros, las ficciones de nuestra integración y los encierros dentro de los que vivimos.

* La siguiente nota se basa en el trabajo realizado para la tesis “Coerción y libertad: la educación en cárceles. Un estudio de caso en una cárcel de mujeres de Uruguay”.

** Licenciada en Psicología (UDELAR) y Magíster en Estudios Políticos y Sociales (UNAM) con una tesis sobre educación en cárceles. Cursa Doctorado en Sociología en la UNAM.

Notas

1) Elaboración propia en base a datos publicados por el Ministerio del Interior (2014, p. 88). Estos número incluyen actividades educativas, deportivas y culturales, y no es clara la forma en que son construidos. Se podría considerar un piso superior del dato “real”.

2) Según datos del Comisionado Parlamentario Penitenciario (2016).

3) Se puede leer al respecto en http://brecha.com.uy/pres-y-diario-de-nuevo-en-la-calle/

4) Se puede ver una crónica al respecto en http://ladiaria.com.uy/articulo/2014/11/teatro-de-las-liberadas/

Referencias:

Butler, J. (2010). Marcos de guerra: Las vidas lloradas. Buenos Aires: Paidós.

Comisionado Parlamentario Penitenciario. (2016). Segundo informe extraordinario sobre la situación de los Módulos 8, 10 y 11 de la Unidad No. 4 COMCAR. Recuperado en https://parlamento.gub.uy/camarasycomisiones/comisionadministrativa/cpp

Departamento de Sociología. (2010). Informe del I Censo Nacional de Reclusos. Montevideo. Recuperado en https://www.minterior.gub.uy/images/stories/informe_censo_reclusos_dic.pdf

Ministerio del Interior. (2014). Los Caminos a la Libertad. Montevideo: Ministerio del Interior.

Richard, N. (2009). La critica feminista como modelo de critica cultural. Debate Feminista, 40, 75–85.

Vigna, A. (2012). Análisis de datos del I Censo Nacional de Reclusos, desde una perspectiva de Género y Derechos Humanos. Montevideo. Recuperado en http://www.inmujeres.gub.uy/innovaportal/file/24956/1/infocenso.pdf

Fuente:http://www.hemisferioizquierdo.uy/#!Educaci%C3%B3n-en-c%C3%A1rceles-montajes-y-ficciones/nnsaa/5797f5160cf2b686e718bd93

Imagen:http://i0.wp.com/otrasvoceseneducacion.org/wp-content/uploads/2016/08/e686bc_16f6e909b0194652a5124f45f44487d1-mv2.jpg?resize=290%2C290

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