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Las mujeres palestinas se manifiestan por primera vez contra la violencia machista

Asia/Palestina/rtve

Isra´a disfrutaba con lo que hacía, era maquilladora en su pueblo, Beit Sahour, cerca de Belén, en la Cisjordania ocupada. Pero lo que más le ilusionaba era casarse con su novio. Se prometieron a mediados de agosto y estaba tan contenta que lo publicó en sus redes sociales. La alegría le duró muy poco. El 22 de agosto murió en un hospital.

Según los primeros datos de la investigación abierta, cayó de un balcón de su casa. Tres de sus hermanos están detenidos, acusados de arrojarla. No aprobaban su relación. Isra´a llegó viva al hospital, pero allí volvieron a golpearla hasta la muerte. Unos audios que han visto la luz lo confirman.

La familia niega la mayor y apunta a que la joven se tiró al vacío porque sufría problemas mentales. Una versión que los amigos de Isra´a y activistas de derechos humanos rechazan.

Al menos 18 mujeres han muerto por los conocidos como «crímenes de honor»

Tenía 21 años y se ha convertido en la víctima número 18 de los conocidos como “crímenes de honor” en este 2019 en los territorios palestinos. Su asesinato ha levantado una ola de indignación, primero en redes sociales, y después en manifestaciones en distintas ciudades: Ramala, Belén, Jerusalén…

“Ya está bien. Hemos perdido suficientes mujeres; asesinadas, torturadas, violadas, acosadas. No hay justicia”, clama Amal Khayyat. “Es una vergüenza que en el año 2019 todavía tengamos que discutir si alguien tiene el derecho de asaltar o matar a otra persona. No tiene ningún sentido”, añade Fares Arouri.

Por primera vez, cientos de mujeres palestinas han dejado el miedo en casa y están alzando la voz contra un sistema patriarcal y machista que las maltrata impunemente.

“Queremos un sistema de justicia moderno, leyes que nos protejan”, exige Ahlam al-Washsh, de la Unión Palestina de Mujeres. El código penal palestino es de 1960 y está en el centro de la polémica. Apenas protege a las mujeres y las penas a los maltratadores y asesinos, cuando las hay, son menores.

El primer ministro palestino dice que se está investigando el caso

Muchos miran estos días a la Autoridad Palestina, criticada por mirar hacia otro lado con demasiada frecuencia. En esta ocasión, la presión es tan grande que hasta el primer ministro palestino ha tenido que intervenir: “Estamos investigando el caso de Isra´a Ghrayeb. Varias personas están detenidas y están siendo interrogadas”, ha asegurado Mohammad Shtayyeh.

Para muchas mujeres palestinas no es suficiente. Quieren cambios reales y profundos a nivel legislativo y social. “Hay que desarrollar programas que enseñen el principio de igualdad de género”, han declarado en un comunicado la Unión General de Mujeres Palestinas e Instituciones Feministas.

Están determinadas a que algo cambie para siempre. Amal Khayyat lo tiene claro: “Nosotras somos todas Isra´a y continuaremos protestando hasta conseguir justicia por ella y por tantas otras”.

Fuente: http://www.rtve.es/noticias/20190906/mujeres-palestinas-se-manifiestan-primera-vez-contra-violencia-machista/1978700.shtml

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China construirá 20 nuevas zonas piloto de desarrollo innovador de IA

Asia/China/spanish.xinhuanet.com

China construirá alrededor de 20 nuevas zonas piloto de desarrollo innovador de inteligencia artificial (IA) para 2023, indica una directriz de trabajo reciente emitida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

La directriz revela que las zonas piloto promoverán la integración profunda de la IA y el desarrollo socioeconómico, además de mejorar la capacidad y el nivel de innovación de la IA.

Las zonas piloto tienen como objetivo construir modelos de desarrollo innovador de IA de nueva generación y proporcionar una referencia para el sector.

Las ciudades que soliciten ser zonas piloto de IA deberán tener abundantes recursos en ciencia y educación, base e infraestructura industriales sólidas y medidas de apoyo claras.

 

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2019-09/06/c_138371416.htm

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Los desplazados en el norte de Siria pagan por dormir bajo los árboles

Redacción: Rebelión

Más de 40.000 sirios desplazados han contraído enfermedades tropicales en solo dos meses como consecuencia de dormir en campos abiertos sin agua limpia ni saneamiento; este es solo uno de los aspectos de la abrumadora crisis humanitaria que acompaña a la mayor oleada de desplazamientos desde la guerra de Ruanda en la década de 1990.

La campaña de bombardeos desatada en el norte de Siria por el régimen de Asad y sus aliados rusos e iraníes entre finales de abril y el 18 de agosto de este año ha provocado el desplazamiento de unas 576.000 personas, la mitad de ellas niños, a través de varias zonas controladas por la oposición, según datos publicados por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA, por sus siglas en inglés) la semana pasada.

La cifra incluye más de 72.000 desplazados en el curso de la recuperación de la ciudad estratégica de Khan Shaykhun y partes adyacentes de la provincia norteña de Hama por parte del régimen; es decir, combates que se produjeron solo durante los primeros dieciocho días de agosto. Por su parte, el Grupo de Coordinación de Respuesta para Siria dijo, en un informe publicado el 26 de agosto, que el número de desplazados dentro de la provincia de Idlib desde octubre de 2018 supera ahora el millón.

A la luz de estas cifras impresionantes, puede decirse que el norte de Siria se enfrenta actualmente a la mayor ola de desplazamiento colectivo que se haya presenciado en este siglo. Las organizaciones humanitarias que operan en el área dicen que la mayoría de los campamentos que existen -ya sean oficiales o improvisados- están acomodando muchos múltiplos por encima de su capacidad; algo que ya había sucedido antes de que el último desplazamiento empeorara aún más las cosas. Estos campamentos, algunos de los cuales han sido ampliados por los consejos de gobierno locales en cooperación con organizaciones internacionales, no han podido contener, y mucho menos reducir, la magnitud de la catástrofe humanitaria, especialmente a causa de los continuos bombardeos y otras operaciones militares por parte del régimen y su socio ruso focalizadas en un ámbito de territorio cada vez más extenso.

La exacerbación de la miseria de los desplazados internos (IDP, por sus siglas en inglés) coincide con el fracaso del Plan de Respuesta Humanitaria (HRP, por sus siglas en inglés) de la ONU para asegurar la financiación necesaria para desarrollar su trabajo de forma adecuada. El Fondo Humanitario Transfronterizo de Siria (SCHF, por sus siglas en inglés), establecido por la ONU en 2014, había asignado 22,5 millones de dólares para esta respuesta, y solicitó 29 millones de dólares para llevar a cabo 45 proyectos de 33 organizaciones asociadas que trabajan en la región. Sin embargo, al 22 de agosto, el plan no había logrado recaudar más del 28% de los fondos necesarios, según datos de la ONU.

43.000 casos de enfermedades tropicales en dos meses

Las organizaciones humanitarias sirias que trabajan sobre el terreno afrontan tres desafíos principales, según Hisham Dirani, cofundador de la Organización para el Desarrollo de BINAA.

“El primero de estos desafíos es el desplazamiento de un gran número de su personas junto con los desplazados de las provincias de Idlib y Hama, lo que ha multiplicado la carga”, dijo Dirani a Al-Jumhuriya.

“El segundo desafío es la grave escasez de fondos, ya que los donantes y la ONU solo están cubriendo el 10-15% de las necesidades extremadamente urgentes. Y el tercer desafío es la ausencia de refugio”.

Sobre el terreno, “la respuesta de la ONU ha sido muy débil”, dijo Dirani. “No hay fondos suficientes, especialmente para las necesidades verdaderamente urgentes de los desplazados internos, ante todo refugio, agua limpia y baños. En la última asignación de fondos de emergencia no hubo suficiente reserva para cubrir estas necesidades; en cambio, la financiación se reasignó a combustible, calefacción y consumibles”.

Dirani ofrece el siguiente ejemplo para ilustrar la insuficiencia del mecanismo por el cual la ONU se ocupa de la magnitud y naturaleza de la catástrofe humanitaria en el norte de Siria.

“La ONU distribuyó unos pocos miles de tiendas de campaña a los desplazados internos en los últimos meses, sin tener en cuenta sus necesidades de agua, saneamiento y duchas. La carencia de estas necesidades urgentes provocó que se registraran unos 43.000 casos de leishmaniasis entre los desplazados en los últimos dos meses”.

El Dr. Mohamad Katoub , director de promoción de la Sociedad Médica Sirioamericana (SAMS, por sus siglas en inglés) en Turquía, confirma que las necesidades más apremiantes en el período actual son refugio y agua, y declara a Al-Jumhuriya que “la respuesta ha sido financiada hasta ahora por las propias reservas de las organizaciones humanitarias, mientras que la ONU se ha limitado a proporcionar 9.000 tiendas de campaña, sin asignar fondos para las necesidades básicas de los habitantes de esas carpas, como agua potable y saneamiento”.

“A pesar de que la oleada actual de desplazamientos en el norte de Siria es la más grande desde la guerra en Ruanda [1990-1994], se ha encontrado, sin embargo, con una respuesta muy débil, con una asignación total de respuestas de emergencia para el fondo de ayuda humanitaria por parte de todos donantes combinados que asciende a solo 22,5 millones de dólares para todos los sectores: sanidad, vivienda, agua, saneamiento y alimentación. Esa cifra es el equivalente a lo que la ONU asignó para la rehabilitación de un único hospital en las áreas controladas por el régimen de Asad”.

Según el informe publicado el lunes por el Grupo de Coordinación de Respuesta de Siria, los requisitos mínimos esenciales para responder a esta crisis de desplazamiento incluyen más de 51.000 tiendas de campaña, 121.369 cestas de alimentos, 78.698 cestas de ayuda no alimentaria, 98.742 tanques de agua potable, 50 clínicas móviles, 22.365 unidades de baños, y una provisión diaria de 150.000 litros de agua potable y 202.365 paquetes de pan.

Pagar para dormir bajo los árboles

Como si lo anterior no fuera suficiente, decenas de miles de desplazados internos no tienen acceso a ningún tipo de refugio, por lo que se ven obligados a dormir al aire libre a la sombra de los olivos o dentro de sus camiones. Según fuentes locales, las razones de esta situación son dos: La primera es la simple falta de espacio en cualquiera de los campamentos en el norte de Siria y el aumento del coste de alquiler de las viviendas. La segunda es la ausencia de viviendas disponibles en las áreas más seguras que están más cerca de la frontera turca. En ciertas regiones es imposible encontrar una sola casa vacía, dijeron estas fuentes a Al-Jumhuriya, y agregaron que dos o incluso tres familias están habitando un mismo apartamento.

En cuanto a las zonas menos seguras, más cercanas al territorio controlado por el régimen -particularmente las que se encuentran cerca y al este de la carretera que va de Damasco a Alepo-, algunas de las cuales están siendo bombardeadas y pueden convertirse en objetivos de futuras operaciones del régimen y sus aliados en el período inmediato, muchos desplazados internos prefieren mantenerse alejados de ellas, por temor a verse de nuevo obligados a trasladarse dentro de poco tiempo. Otros, sin embargo, no tienen más remedio que recurrir a ellas para evitar dormir a la intemperie, en cuyo caso pueden encontrar viviendas a precios más bajos, o no necesitar alquilar en caso de que los locales les abran sus puertas de forma gratuita en un gesto de solidaridad.

Sin embargo, incluso en campos abiertos, muchas familias están obligadas a pagar una cantidad a los propietarios a cambio de su permiso para habitar las sombras de sus olivos. En otros casos, dado el aumento de los alquileres, que se extiende incluso a los olivares, se aprecia un cierto grado de solidaridad local, lo que reduce el sufrimiento de algunas familias al ofrecerles alojamiento gratuito o rebajas en el alquiler, o facilitándoles diversas formas de ayuda. Por supuesto, estos actos individuales de solidaridad, respaldados por entidades locales mal financiadas, no son suficientes para enfrentar la gravedad del desastre humanitario, que requiere una intervención internacional urgente para contenerlo, como las cifras antes mencionadas publicadas por el Grupo de Coordinación de la Respuesta demuestran claramente.

El sol saldrá mañana sobre los niños al aire libre en la provincia de Idlib y sobre los pueblos y ciudades que el régimen y los aviones de combate rusos borraron de la faz de la Tierra, sin ninguna reacción internacional a nivel político, ni siquiera a nivel humanitario. Ante una crisis de desplazamiento sin precedentes en este siglo, las voces que piden el fin de la continua matanza y aniquilación que tienen lugar a plena luz del día ante los ojos del mundo han desaparecido por completo.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260219

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Una red de matronas se extiende por las áreas rurales de Afganistán

Redacción: Europa Press

A primera vista, se parece a cualquier clase de medicina ordinaria: una sala llena de mujeres, todas con uniformes azules, bolígrafos y libretas en la mano, mientras escuchan a su maestra. Pero una vez que las 37 mujeres hayan completado sus estudios, la mayoría se irá a casa para convertirse en la primera matrona de su aldea.

En el Instituto de Ciencias de la Salud de Herat, la ONG World Vision capacita a mujeres para ser matronas. Es el programa de salud más grande de la ciudad donde, desde 2004, más de 300 parteras han sido formadas.

Herat es una provincia en el oeste de Afganistán que tiene una población de aproximadamente dos millones de personas, y aunque la mayoría de la población se concentra en la capital, la provincia se extiende por amplias zonas rurales. Cuando los partos se vuelven complicados, estar a horas de distancia caminando del hospital más cercano puede ser muy peligroso, incluso mortal.

El programa de formación, que matricula a mujeres de entre 18 y 35 años, funciona bajo la condición de que las jóvenes regresen a sus pueblos y aldeas una vez que hayan finalizado sus estudios, con el objetivo de ayudar a expandir la red de matronas en la provincias rurales afganas y reducir así la mortalidad maternoinfantil.

Después de la graduación, reciben el instrumental necesario y se les paga un salario de hasta un año. «Inicialmente es World Vision quien paga el salario, pero estamos trabajando para que sea el Gobierno quien se haga cargo», explica Soraya Faiz, maestra de la clase y una de las primeras graduadas del programa.

Soraya, después de terminar sus estudios hace 13 años, trabajó como partera durante cuatro años en diversas clínicas antes de asumir el papel de docente en el programa de World Vision.

LAS PRIMERAS MATRONAS DE SU PUEBLOS

Atefeh Jeboria, de 17 años, es una de las estudiantes del programa. Originaria de un pueblo a unos 30 kilómetros de Herat, dice que ha visto morir a demasiadas madres y bebés en los últimos años. «No tenemos clínica y muchas veces, cuando hay complicaciones, es demasiado tarde para ir a la ciudad», explica la joven. «Comencé a pensar en ser matrona cuando vi a mis familiares morir en el parto. Sabía que esas muertes se podían evitar», añade.

La aldea de Atefeh es una comunidad rural con caminos sin pavimentar, casas de barro, dos escuelas, una para niños y otra para niñas, pero no hay ni rastro de instalaciones médicas ni farmacias.

«Cuando un anciano del pueblo se me acercó para preguntarme si estaba interesada en ser partera, vi una gran oportunidad para ayudar a mi comunidad», comenta Atefeh, sentada en una silla, fuera de su clase. Desde que se comprometió hace dos años con el proyecto financiado por World Vision, ha viajado diariamente a Herat para asistir a las clases.

«Nuestro tiempo de estudio está muy planificado. Primero nos enseñan teoría y seguidamente hacemos prácticas en el laboratorio. Después, para terminar nuestra formación, vamos al hospital donde observamos a las matronas y trabajamos directamente con madres y bebés», cuenta orgullosa Atefeh.

Razia Yusefi, de 19 años, se unió al programa desde la localidad natal de Armalergh, una comunidad agrícola a casi tres horas en coche de Herat. Vive en una residencia femenina de estudiantes, a las afueras de la ciudad, lo que le permite tener mucho tiempo para estudiar: «Si viviera en mi casa, estaría haciendo tareas domésticas, pero aquí solo puedo concentrarme en mi formación», explica.

Razia dice que fue su padre, un mulá religioso, quien la empujó a estudiar mucho y finalmente le permitió mudarse a Herat para continuar sus estudios. «Pienso en mi pueblo a menudo y sé que actualmente todavía no tenemos matrona», dice. «Vine a Herat con otra chica de mi pueblo y nuestra comunidad estaba emocionada por enviarnos lejos para ser parteras», asegura Razia.

«Circular por Armalergh es peligroso», dice la joven, «no hay carreteras de verdad y si tienes coche, conducir es muy peligroso». «Por eso, muchas mujeres no buscan atención médica cuando se ponen de parto. Creo que la situación va a cambiar cuando regresemos a nuestra aldea e inauguremos la clínica para atender los partos», confía. «Y esto mismo es lo que van a hacer todas nuestras compañeras de clase en sus pueblos y aldeas», añade.

Fuente: https://www.europapress.es/internacional/noticia-red-matronas-extiende-areas-rurales-afganistan-20190831082233.html

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India: Los niños que aprendieron a atrapar la lluvia

Redacción: El País

Un pueblo de India supera sus problemas con el agua con ayuda de una estación meteorológica instalada en el colegio y manejada por los alumnos.

El colegio del pueblo de Kothapalli, en el sur de India, dispone de muy pocos medios: pizarras, pupitres, sillas, y un patio con un banco de madera bajo un árbol. Sin embargo, cuenta con un recurso poco corriente: una estación meteorológica automática. El centro, acurrucado entre las casas de los agricultores, es la única escuela pública del estado indio de Telangana, y posiblemente de todo el país, con una de estas herramientas en sus instalaciones, aseguran los científicos encargados de su supervisarla.

Los alumnos de tercero de Secundaria, todos ellos hijos de los agricultores locales, registran las precipitaciones, la humedad, la velocidad del viento y la temperatura del aire como parte de un proyecto más amplio dirigido por un instituto internacional de investigación de los cultivos cuyo objetivo es adaptar la agricultura del pueblo al agua disponible.

«Entiendo cómo funciona. Sé que, si el día anterior ha llovido lo suficiente, es un buen momento para abonar las cosechas», explica Vamshi Voggu, de 14 años, un estudiante al que no le gustan mucho las clases de ciencias, pero que disfruta con la tarea de seguimiento de las condiciones meteorológicas que realiza en el colegio por la mañana. «Mis padres son agricultores y esta información los ayuda», añade durante una pausa entre clases mientras sus risueños amigos interrumpen para contar lo mucho que los campesinos del pueblo se benefician del dispositivo.

Hace dos décadas, Kothapalli se enfrentó a una grave crisis en el suministro de agua. Los recursos disponibles eran insuficientes para regar los campos o para beber, y las mujeres tenían que caminar kilómetros para ir a buscarla. Los habitantes del pueblo cuentan que casi la mitad de los niños no estaban escolarizados, y muchos de ellos pastoreaban el ganado para complementar los ingresos familiares. Más o menos al mismo tiempo, los empleados de una oficina del Instituto Internacional de Investigación de los Cultivos para los Trópicos Semiáridos (ICRISAT, por sus siglas en inglés), situada a unos 60 kilómetros de Kothapalli, proyectaban reproducir en algún pueblo un proyecto de gestión de cuencas experimentado en laboratorio.

El estudiante Vamshi Voggu revisa la estación meteorológica instalada en el colegio de Kothapalli, India.

Un político local llamó su atención sobre la falta de agua en la aldea. El proyecto, que trajo consigo pozos para la recogida del agua de la lluvia, diques, balsas agrícolas y la estación meteorológica ha dado como resultado cosechas abundantes en los últimos años. Además, el nivel freático ha subido unos cuatro metros y la agricultura está cada vez más en sintonía con la pluviometría. Mientras que, en los últimos años, la lucha por el agua en India se ha intensificado, y en numerosos pueblos y ciudades este precioso recurso está agotándose, Kothapalli se mantiene a flote.

Kothapally se ha convertido en un laboratorio de experimentos para el cambio social

«El número de días de lluvia en la zona está descendiendo, lo que supone periodos de sequía más largos y mayor cantidad de lluvia en un día», explica el agroclimatólogo Kesava Rao, miembro honorario del ICRISAT en Hyderabad. Con la alteración de los patrones climáticos y el mejor acceso al agua del subsuelo, las prácticas agrícolas tradicionales de Kothapalli han cambiado. Los campos en los que se cultivaba principalmente algodón se han diversificado para incluir especies que permiten un uso eficiente del agua, como el sorgo, el maíz, el guandú, las hortalizas y también las flores. Registrar por primera vez las precipitaciones que recibe el pueblo ha proporcionado igualmente indicadores clave de la humedad de los suelos para ayudar a planificar las pautas de cultivo, añade Rao.

Al principio, los científicos del ICRISAT visitaban la estación meteorológica una vez al mes para realizar las lecturas, afirma. «Pero se nos ocurrió involucrar a la comunidad, así que la trasladamos al colegio hace una década. Cada año formamos a los niños durante dos días para que sepan realizar las lecturas. Ahora los alumnos están orgullosos de lo que tienen en la escuela», explica el especialista.

Una labor matutina

Cuando, hace cuatro años, Binkam Sudhakar llegó al instituto de Kothapalli para ocupar el cargo de director, nunca había visto una estación meteorológica. Ahora piensa que es la mejor herramienta que tiene el centro para dar clases prácticas sobre el cambio climático, muy diferentes del método de memorización habitual en el sistema educativo indio.

Cada mañana, antes de la asamblea escolar, dos alumnos se dirigen a la estación con un cuaderno y un lápiz, extraen el monitor en forma de teléfono móvil y comprueban los registros de lluvia y temperatura pulsando unos cuantos botones. A continuación, apuntan las mediciones en el gráfico multicolor del tiempo pintado en la pared exterior de la escuela.

Los agricultores locales aseguran que los boletines diarios les son de gran ayuda. «Es muy importante. De camino al trabajo, comprobamos aquí la lluvia que ha caído», cuenta Voggu Anjaiah, de 50 años y propietario de 2,5 hectáreas de terreno, que consulta cada día los valores registrados. «Yo cultivo algodón, melón amargo, judías verdes y guandú. Antes solo tenía algodón. No sabíamos cuánto llovía. Ahora sabemos también cuándo la humedad del suelo es la adecuada, así que hemos empezado a cultivar hortalizas», explica.

Vamshi Voggu y Gurulingam Goud, apuntan los registros de la estación meteorológica instalada en su colegio.ampliar foto
Vamshi Voggu y Gurulingam Goud, apuntan los registros de la estación meteorológica instalada en su colegio. ROLI SRIVASTAVA THOMSON REUTERS FOUNDATION

Sin embargo, como muchos agricultores del pueblo son analfabetos, menos de la mitad consultan los registros de la estación como hace Anjaiah. Hay niños que leen en voz alta la información del tablón a sus padres, que nunca fueron al colegio. Otros notifican las novedades importantes cuando vuelven a casa después de clase como, por ejemplo, si llovió bastante el día anterior. Los jóvenes «hombres y mujeres del tiempo» piensan que participan en una tarea importante. «Nunca falto a mi turno», declara Vamshi.

Un giro radical

Cuando Venkat Reddy, de la organización proderechos de los niños Mamidipudi Venkatarangaiya, visitó Kothapalli por primera vez en 1991 vio grandes extensiones de secano y niños trabajando como peones. Al cabo de cuatro años, tras varias campañas intensivas en las que participaron jóvenes que iban de puerta en puerta instando a los padres, los empresarios y los funcionarios del Ayuntamiento del pueblo a que mandasen a los niños al colegio, Kothapalli fue declarado municipio sin trabajo infantil por parte del Gobierno local.

«Todo el pueblo se unió en defensa de sus niños», cuenta Reddy por teléfono desde la ciudad de Hyderabad, en el sur del país. El número de alumnos de la escuela primaria del pueblo aumentó, y ahora hay suficientes estudiantes que han seguido con su educación para que exista también un instituto que ofrece clases hasta cuarto de Secundaria.

Razia Begum y us marido Mohammad Sarvar en su granja de Kothapalli.
Razia Begum y us marido Mohammad Sarvar en su granja de Kothapalli. ROLI SRIVASTAVA THOMSON REUTERS FOUNDATION

A medida que más estudiantes se matriculaban en el colegio, las mediciones de la estación meteorológica se volvieron accesibles para más agricultores. «Mis padres nunca obtenían beneficios de la agricultura. Éramos muy pobres. Me sacaron del instituto después de cuarto de ESO», recuerda Malleshwar Goud, cuyo hijo Gurulingam, de 13 años, cursa tercero en el instituto local. Goud cultiva legumbres, soja, maíz y hortalizas en sus tierras, y dice que ya no depende de una sola cosecha para sobrevivir todo el año. Nunca consulta los datos meteorológicos, ya que su hijo le informa de las mediciones cuando vuelve del instituto.

Los activistas y los científicos reconocen que, aunque nadie lo planificase, Kothapalli se ha convertido en un laboratorio de experimentos para el cambio social. Según Reddy, de la Fundación Mamidipudi Venkatarangaiya, su organización reprodujo la campaña de Kothapalli para acabar con el trabajo infantil en los pueblos del estado de Telangana y su vecino Andhra Pradesh, mientras que el ICRISAT amplió su innovador proyecto de gestión a 13 pueblos de diferentes estados del país. Mientras, Goud espera que una buena formación y la mejora de los rendimientos de sus cosechas a lo largo del año protejan el futuro de su hijo. «Seguirá estudiando hasta que encuentre un buen trabajo», afirma el agricultor.

Este reportaje ha sido escrito por Roli Srivastava y editado por Laurie Goering para la Fundación Thomson Reuters, la sección sin ánimo de lucro de Thomson Reuters dedicada a informar sobre temas humanitarios, derechos de las mujeres y LGTB+, tráfico de personas, derechos de propiedad y cambio climático.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/08/29/planeta_futuro/1567088422_743860.html

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China acusa al movimiento de protestas de intentar derrocar a gobierno de Hong Kong

Redacción: TeleSUR

El Gobierno chino acusó este martes a los manifestantes, que desde hace 13 semanas protestan en Hong Kong, de intentar derrocar al Ejecutivo hongkonés para tomar el control de la ciudad y  y convertirla en una «entidad independiente» a las autoridades de Beijing.

«Quieren causar inestabilidad en el Gobierno de la Región Autónoma Especial de Hong Kong y robarles sus derechos para convertirla en una entidad política independiente o semiindependiente», indicó la Oficina para Asuntos de Hong Kong y Macao del Gobierno chino.

En rueda de prensa, el portavoz Yang Guang, indicó que «quieren ejercer una autoridad completa en la región de Hong Kong y trabajar contra el Gobierno chino».

El principal organismo de Beijing para los asuntos de Hong Kong afirmó que las protestas en esta región administrativa especial son apoyadas por «fuerzas extranjeras».

Muchos son conscientes de que las protestas ya no son por el proyecto de ley de extradición, sino que apuntan contra el Gobierno de Hong Kong y cuenta con el apoyo de fuerzas extranjeras que quieren desestabilizarlo,

Las declaraciones del vocero se producen cuando este martes se cumplen dos días de paro de actividades en escuelas de la isla y la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, rechazó que quiera renunciar, luego que se conoció una grabación en la cual expreso sus intenciones de dimitir.

«No permitiré en contemplar la renuncia, si tuviera esa opción. ¿Estamos claros ahora?, Serviré al pueblo de HK porque les he cumplido bien», indicó Carrie Lam en su cuenta de Twitter.

El portavoz Yang reafirmó que «es el momento de defender el sistema ´Un país, Dos sistemas´ (principio rector por el que la ciudad mantiene cierta autonomía con respecto al resto de China) y la paz y la estabilidad en Hong Kong».

El vocero describió la situación en la región como «sombría y compleja» y señaló que el pequeño número de actos agitadores constituyen crímenes violentos en cualquier país y sistema legal, lo que convierte a sus perpetradores en completos maleantes.

En su intervención, Yang renovó su apoyo a la jefa del Gobierno local, Carrie Lam, y a la policía de la isla, ante una situación que «aún es compleja», ya que «las acciones violentas todavía no están totalmente bajo control». Las protestas son un acto de «intimidación y secuestro político».

«Hay que llevar ante la Justicia a los delincuentes, y en concreto a los planificadores, organizadores o líderes. Todos debemos actuar ya. Nadie escapará a la espada de la Justicia», sentenció.

Ante la posibilidad de se pida ayuda a las tropas del ejército chino acuarteladas en Hong Kong, Yang dijo que «las instituciones chinas en Hong Kong, incluida la Oficina del Ministerio de Asuntos Exteriores y las tropas, representan la dignidad y soberanía del Gobierno central».

Jefa ejecutiva Carrie Lam descarta renunciar

Un total de 1.117 sospechosos habían sido arrestados hasta el lunes por involucrarse en delitos durante la ola de violencia en Hong Kong, reportó la agencia china de noticia Xinhua News.

«He dicho en varias ocasiones anteriormente y también lo han reafirmado mis colegas de la Oficina Ejecutiva en respuesta a la pregunta de los medios de comunicación, que a lo largo de este período, desde el principio hasta ahora, yo nunca he presentado mi renuncia al gobierno central».

En rueda de prensa, Lam también comentó que «ni siquiera he contemplado discutir una renuncia al gobierno chino», agregó, tras indicar que la decisión de permanecer es su «propia opción».

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/china-hong-kong-protestas-carrie-lam-injerencia-extranjera-20190903-0015.html

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Resolución del Consejo de Derechos Humanos desafía el enfoque del Banco Mundial sobre educación

En julio el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (UNHRC, por su sigla en inglés) adoptó por unanimidad una resolución en la que se reconocen los Principios de Abiyán sobre el derecho a la educación. Los Principios de Abiyán se adoptaron en Costa de Marfil en febrero y fueron concebidos como un texto histórico que establece las obligaciones jurídicas internacionales existentes de los Estados de proporcionar educación pública y regular la participación del sector privado en la educación.Entre las organizaciones de la sociedad civil (OSC) crecen las preocupaciones sobre la participación del sector privado en la educación y el apoyo del Banco Mundial a ella (véase el Observador de Invierno de 2017). En un informe de abril, Oxfam analizó la cartera de educación primaria y secundaria del Banco entre 2013 y 2018 y constató que más de una quinta parte de los proyectos incluían apoyo a los gobiernos para la educación privada. Un estudio separado de 2017 realizado por la OSC estadounidense RESULTS concluyó que la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del sector privado del Banco, ha cuadruplicado su financiación a escuelas privadas con fines de lucro desde 2006.En la presentación de su último informe sobre la privatización de la ONU, en junio, la Dra. Koumbou Boly Barry, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre Educación, señaló que: “Con demasiada frecuencia, tratando de maximizar los beneficios, estos actores [el sector privado] lo hacen mediante la contratación de maestros no cualificados, la exclusión de estudiantes que no pueden pagar las cuotas escolares, la infraestructura inadecuada y las clases superpobladas”, es decir, desafiando el derecho a la educación y el logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4). Las OSC mostraron su apoyo en una declaración en la que se instaba a los Estados a considerar el uso de los Principios de Abiyán como insumo para sus acciones hacia la aplicación del ODS 4 y de sus programas nacionales de educación.

Además, la Alianza Mundial para la Educación (AME), que apoya la reforma educativa en los países de bajos ingresos, aprobó por unanimidad un proyecto de estrategia del sector privado en junio, conviniendo en que “no se pueden utilizar fondos de la AME para apoyar la provisión de servicios educativos con fines de lucro”.

A la luz del reconocimiento por parte de los Estados de los principios en el UNHRC, en un comunicado de prensa de julio, Sylvain Aubry, de la OSC Global Initiative for Economic, Social and Cultural Rights, señaló: “Después de años de intentos fallidos de mejorar los servicios mediante la privatización o comercialización de los sistemas educativos, los Estados y las partes interesadas en la educación se están dando cuenta de que la creación de un mercado educativo anárquico no está cumpliendo con el derecho a la educación y que se necesitan normas y estándares si hemos de tomarnos en serio el desarrollo de sistemas educativos justos”.

Fuente; https://www.brettonwoodsproject.org/es/2019/09/resolucion-del-consejo-de-derechos-humanos-desafia-el-enfoque-del-banco-mundial-sobre-educacion/

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