Page 96 of 141
1 94 95 96 97 98 141

Panamá y México definen diversos proyectos de cooperación.

                         Centro América/Panamá/05.11.2016/Autor y Fuente:http://www.tvn-2.com/

Diplomáticos de Panamá y México acordaron la ejecución de 21 proyectos bilaterales de cooperación para los próximos dos años, en materias de ciencia, educación y cultura, informó hoy la Cancillería panameña.

En la VIII Reunión de la Comisión Mixta de Cooperación Técnica y Científica y la IX Reunión de la Comisión Mixta de Cooperación Educativa y Cultural, en Ciudad de Panamá, ambos países definieron como sectores de cooperación ambiente, protección social, pesca, salud, emprendimiento y diplomacia.

También, televisión educativa, educación especial, inclusiva, técnica e intercultural, desarrollo artístico, derecho de autor y juventud, indicó la Cancillería de Panamá en un comunicado en el que no precisó la fecha de la reunión.

 Así, el VIII Programa de Cooperación Técnica y Científica 2017-2018 quedó conformado por 11 proyectos, y el IX Programa de Cooperación Educativo-Cultural por 10 proyectos.

«Ambos programas cuentan con los elementos necesarios para determinar su viabilidad técnica y financiera», indicó la fuente oficial.

Las delegaciones acordaron ejecutar el Programa de Cooperación mediante acciones de capacitación, intercambio de experiencias y asesoría técnica para la formación de recursos humanos.

Las reuniones culminaron con la lectura y aprobación de la cartera de proyectos que formarán parte del Programa de Cooperación Bilateral 2017-2018 y la firma de las Actas y Programas de Cooperación Bilateral Panamá – México (2017-2018), precisó la fuente.

La viceministra encargada de Asuntos Multilaterales y Cooperación de Panamá, Rebeca de Rojas, y el embajador mexicano, José Piña Rojas, suscribieron el acta del Convenio Técnico-Científico.

El acta de Cooperación Educativa Cultural fue firmada por De Rojas y la directora general de Cooperación Técnica y Científica de la Agencia de Cooperación para el Desarrollo de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Martha Navarro Albo.

Panamá y México tienen relaciones diplomáticas desde hace 112 años.

Fuente:http://www.tvn-2.com/nacionales/Panama-Mexico-proyectos-cooperacion-Noticias_0_4609789025.html

Imagen:http://images.tvn-2.com/nacionales/Acido-Saint-Stiglitz-Nueva-York_7937532.jpg

Comparte este contenido:

Historia panameña, ¿ciencia o ideología?

Por: Olmedo Beluche

En Panamá, al mes de noviembre se le conoce como el “mes de la Patria”, ya que en su transcurso se conmemoran multiplicidad de gritos independentistas, algunos verdaderos y otros supuestos, en diversos municipios. Produciéndose la ironía de que es el país que más independencias celebra, siendo uno de los más dependientes del imperialismo norteamercano en América Latina. Por supuesto, la ocasión es propicia para, además de festejar y cantar loores a la patria, reflexionar sobre nuestra historia nacional, a ver si alguna moraleja extraemos de ella que sea útil para el presente.

Desde el aparato del estado, entes gubernamentales, medios de comunicación e ideólogos de diversa calaña aprovechan la ocasión para repetir los consabidos mitos y falacias erigiendo estatuas de pulido bronce a los abuelos de la oligarquía istmeña y trastocando hechos. Esta labor es particularmente enjundiciosa en torno a la conmemoración del 3 de Noviembre de 1903, fecha en que se produjo la separación de Panamá de Colombia.

Es que cuesta trabajo presentar una intervención armada norteamericana y un acto de vil traición a la patria, panameña y colombiana, como si fuera un acto de heroica liberación. Por ello, los ideólogos de la burguesía panameña se esfuerzan por remozar y apuntalar el mito al que cada año le salen más grietas por donde se escapa la simple verdad del acontecimiento tan celosamente escondida a los ojos del pueblo.

Ya lo dijo Carlos Marx hace tiempo: “la ideología dominante es la ideología de la clase dominante”. Porque la ideología es tan o más efectiva que las armas para garantizar la dominación, la opresión y la explotación. Mientras un pueblo crea los cuentos de la clase dominante no hará falta reprimirlo para imponer el orden.

Lo que da grima es ver tanta gente seria, tanto historiador profesional y hasta autotitulados marxistas que, con toda candidez, repiten los cuentos de hadas que relata la oligarquía y sus amanuenses. Francamente asombra tanta ausencia de pensamiento crítico.

Una actitud crítica no requiere haberse leído los tres tomos de El Capital, ni hacer gárgaras con El Manifiesto Comunista. Basta con usar la lógica y preguntarse: ¿La historia que nos echan sobre el 3 de noviembre es cierta o es falsa? ¿Tiene sentido todo lo que se afirma? ¿Qué dicen los hechos?

La historia puede ser ideología o puede ser ciencia. Lo que distingue a la segunda de la primera son los hechos objetivos, es decir, lo que realmente pasó. Y los hechos están ahí a la vista del que quiera ver, en multiplicidad de libros de historiadores reputados, nacionales y extranjeros. Pero cierta izquierda inconsecuente prefiere quedarse en el marco de los prejuicios y hacerse eco del mito porque es más cómodo y así no se corre el riesgo de caer mal. Misma actitud que prevalece sobre el debate respecto a los derechos sexuales y reproductivos, en especial de las mujeres. Mejor seguir la corriente.

Cuando alguien saca a relucir los hechos bochornosos que rodearon la “indepencia” de Colombia, la primera tontería que suele responderse es que se trata de un “antipatriota” que no quiere a Panamá. Por esta vía resulta que quienes trabajaron para que Estados Unidos impusiera un canal controlado “como si fueran soberanos” son los patriotas, los próceres. Quien cuestione ese proceder es antipatria. Ya de salida los argumentos se mueven al terreno de los prejuicios y la actitud científica se esfumó.

De ahí deriva en que debemos llamar “independencia” al acontecimiento que convirtió a Panamá en un protectorado de Estados Unidos, logrado por la ocupación militar de facto del Istmo por miles de soldados yanquis y decenas de acorazados del Army Navy, que creo la Zona del Canal, que impuso nuestra versión de la Emienda Platt en el artículo 136 de la Constitución de 1904. Hecho en el que los actores centrales fueron los empleados de la transnacional imperialista Panama Rail Road Company y la Compañía Nueva del Canal (francesa) y su adminstrador en Nueva York, William N. Cromwell.

No hace falta el ingenio de Galileo Galilei para preguntar con suspicacia: ¿Si fuera cierto que la separación es un acto de liberación del pueblo panameño frente a la opresión colombiana, dónde están las luchas de liberación, las manifestaciones populares, las insurrecciones y las proclamas? ¿Los liberales de Victoriano y Belisario Porras? Victoriano peleaba por la tierra y los derechos de los indígenas, como consta en sus biografías. Y Belisario escribió como colombiano y contra la separación en La Venta del Istmo (mayo de 1903).

O, ¿el gobierno colombiano oprimía, “mantenía en el olvido” sólo al pueblo panameño, o también al cartagenero, antioqueño, tolimense y caucano? ¿Los comerciantes istmeños eran también oprimidos o participaban de ese gobierno? ¿No fueron Tomás Herrera y José D. Obaldía presidentes de Colombia? ¿Y Justo Arosemena, José A. Arango, Manuel Amador Guerrero y tantos otros senadores, funcionarios y ministros? ¿No eran corresponsables?

Es evidente que la “leyenda dorada” y la seudomarxista “versión ecléctica” pretenden exonerar a la oligarquía comercial panameña de los males que aquejaban a Colombia, convirtiéndolos en supuestos adalides de la “liberación nacional”. No se entiende como alguien que se llame marxista pueda defender una falacia tan evidente.

Los argumentos más sofisticados, llegados a este punto, se mueven al siglo XIX, para justificar los acontecimientos de 1903. La “prueba” serían las llamadas “actas separatistas” de 1826, 1830, 1831, 1840, el estado federal de 1855. Pero resulta que la interpretación de esos acontecimientos es fruto de una historia reescrita luego de 1903, para justificar la separación, y se ha hecho descontextualizando el conjunto de las circunstacias específicas que los rodearon y que afectaron a toda Colombia.

Labor de falseamiento e ideologización de la historia desembozadamente propuesto por Carlos Gasteazoro, padre de nuestra historiografía, en su presentación de la reedición del Compendio de Historia de Panamá, de Sosa y Arce, publicado por la Universidad de Panamá en los años 70. Asunto que ya hemos abordado en nuestro ensayo Estado, nación y clases sociales en Panamá (1997) y en el artículo El debate del Centenario, publicado por la Revista Lotería (2006), y que no vamos a repetir aquí.

La suma de toda la ignorancia posible la expresan quienes en una osadía sin parangón ni sonrojo, alegan que ya existía una “nación panameña” desde que Balboa descubrió el Mar del Sur, e incluso antes con nuestros pueblos originarios. ¿Nuestros indígenas eran “panameños”? ¿O eran ngabes, bugleres, kunas, cuevas, bokotas, bribri, etc.? ¿Balboa era panameño o era español?

Estos argumentos expresan una ignorancia tan supina que no merecen mayor demostración, cuando en este continente, pese a las ideas precursores como Miranda, la idea de la indepencia, es decir la ruptura de la nación hispanoamericana, no quedó sólidamente colocada sino hasta el fracaso de la Constitución de Cádiz en 1810. Y, aún después, le costó a los libertadores sumar a su proyecto nacional a las clases explotadas como indígenas y esclavos negros, quienes veían a la oligarquía criolla como enemiga fundamental y al rey español como aliado en la lucha por sus derechos.

Pero el paroxismo irracional, rayando en la xenofobia, llega cuando, acabados todos los argumentos, se dice que “bueno, pero los gringos nos hicieron un favor, porque si no estaríamos vueltos un desastre como lo es Colombia”. Y, sí, Colombia duele, y es lamentable la situación a la que ha sido conducido el hermano pueblo por una oligarquía antidemocrática y paramilitar. Pero esa no es la discusión.

Los crímenes de la burguesía colombiana contra su pueblo no justifican los crímenes de la burguesía panameña contra el suyo. Además, nadie ha propuesto volver a ser una provincia de Colombia. De lo que se trata es de reconocer a los enemigos de nuestros pueblos, colombiano y panameño: el imperialismo norteamericano y nuestras clases gobernantes. Y eso es lo que no quieren que sepa el pueblo y por eso usan la historia como ideología. Sólo sobre la base de esa verdad podremos luchar por una unidad continental con un fundamento más realista y efectivo que soñado por Bolívar al crear la Gran Colombia.

Finalmente, la verdadera dimensión del acontecimiento de noviembre de 1903 la da el hecho de que los siguientes 100 años de nuestra historia, el pueblo panameño tuvo que luchar contra las consecuencias del hecho: el Tratado Hay – Bunau Varilla y la presencia norteamericana en el canal. Esto es una verdad irrebatible.

En esa lucha contra el imperialismo norteamericano, y no contra Colombia, en la que generaciones panameñas forjaron con sangre de sus verdaderos héroes (en 1925,1947, 1964) se formó la nacionalidad panameña, resisitendo la asimilación y la aculturización anglosajona.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=218793&titular=historia-paname%F1a-%BFciencia-o-ideolog%EDa?-

Comparte este contenido:

República y proyecto de Nación: pasado y futuro

Por: Marco A. Gandasegui Hijo

Hay una pregunta de fondo: ¿Contribuyó la creación de la República —el 3 de Noviembre de 1903— al proyecto de nación de los panameños? La respuesta a la pregunta no la podemos encontrar en el estudio de los personajes o solo en los textos existentes sobre los acontecimientos de aquella fecha. Es necesario someter a un exhaustivo examen la historia centenaria de la República para determinar si hemos avanzado en la consolidación de nuestro proyecto de nación o si, por el contrario, nos hemos estancado o si hemos retrocedido.

En el caso de Panamá, el 3 de Noviembre de 1903 existía un grupo de panameños decidido a hacer realidad un proyecto de país que le permitiera a esa elite tomar plena posesión de la ruta de tránsito y disfrutar de su enorme potencial económico. Hemos usado el término ‘proyecto de país’ y no proyecto de nación, ya que no está muy claro si estas eran las intenciones de los próceres. Ricaurte Soler calificaría a este grupo social separatista como ‘clase antinacional’.

El proyecto de emporio comercial de los conspiradores del 3 de Noviembre fracasó. EE.UU. tomó posesión de la posición geográfica y de la ruta de tránsito. Pero los ‘próceres’ dejaron las bases para construir la República. Otros grupos sociales iniciaron la lucha por la recuperación de la ‘soberanía’ perdida y por el ‘proyecto de nación’. Así lo entendió Diógenes de la Rosa, quien le planteó al país la necesidad de dejar atrás las pequeñeces del debate en torno al 3 de Noviembre y que comenzáramos todos a construir la nación panameña. Con más pesimismo, también lo planteó Roque Javier Laurenza.

En más de cien años de República hay que preguntarse nuevamente, como lo hicieron De la Rosa y Laurenza: ¿tenemos la capacidad para dirigir a un pueblo dispuesto a caminar hacia la consolidación de un proyecto de nación? La respuesta es afirmativa. Por un lado, persisten las dudas sobre las circunstancias que marcaron el nacimiento de la República el 3 de Noviembre de 1903. Por el otro, hay que decir con claridad y fuerza que en los cien años de República se han despejado las dudas sobre la existencia de un pueblo panameño que impulsa un proyecto de nación en permanente proceso de construcción.

Hay que mencionar tres hitos en la lucha por constituir el proyecto de nación de los panameños. En primer lugar, el rescate de la República producida por los liberales populares encabezados por Belisario Porras. La alianza entre el arrabal de Santa Ana y los pequeños agricultores de Azuero le dio vida nacional al país y recompusieron los pedazos dejados por el fracaso de los conspiradores de 1903. En segundo lugar, la reincorporación a la nación por parte de la llamada pequeña burguesía de Acción Comunal y el liderazgo posterior de su caudillo Arnulfo Arias.

Tercero, el populismo de Omar Torrijos que creó un amplio abanico social que incluyó a la clase obrera, las organizaciones campesinas y los empresarios nacionales. Las luchas estudiantiles y la gesta del 9 de Enero sirvieron de antecedente e inspiración para que la alianza populista recuperara la soberanía perdida.

La alianza de estas cuatros clases sociales —empresarios nacionales, capas medias, obreros y campesinos— le permitió a la nación negociar el fin de la colonia norteamericana en territorio panameño, la evacuación de las bases militares y la transferencia del Canal.

No existe, en la actualidad, claridad sobre qué grupo social debe encabezar el país. La alianza entre las cuatro clases sociales que logró negociar con éxito los Tratados Torrijos-Carter parece haberse desvanecido. Los campesinos y obreros, que identificaron su proyecto de nación, se encuentran a la defensiva. Los empresarios han perdido el ímpetu y, a la vez, el discurso nacionalista que los caracterizó durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX. Regresaron al poder, a fines del siglo XX, los conspiradores del 3 de Noviembre de 1903, sin proyecto de nación, protegidos por las bayonetas norteamericanas.

Este grupo, formado por conspiradores y especuladores, toma decisiones sobre el país, sin proyecto de nación. Sus flancos están abiertos a los ataques tanto externos como internos. En este 3 de Noviembre corresponde a los panameños reflexionar no solo sobre el pasado de la República, sino también sobre el futuro de la Nación.

Fuente: http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/republica-proyecto-nacion-pasado-futuro/23969060

Comparte este contenido:

Panamá: Ologwagdi, el guardián del escudo

Centroamerica/Panamá/04 de noviembre de 2016/www.prensa.com/Por: Ohigginis Arcia Jaramillo

El artista guna fue escogido por la Comisión de los Símbolos Patrios  para corregir las anomalías en el escudo nacional de armas.

Los elementos que ideó Nicanor Villalaz en 1904 para el escudo de Panamá fueron adulterados con el tiempo: piqueta en lugar de azadón, águilas de cualquiera especie o colores a gusto de los gobernantes del momento.

Era un símbolo patrio viciado, hasta que en 2010 hubo un malestar colectivo en el país luego de que el Gobierno de entonces imprimió 60 mil pasaportes con un escudo en el que se plasmó un mazo y no el azadón, que representaba el trabajo.

La situación motivó la creación de la Comisión Nacional de los Símbolos Patrios en 2012, la cual se encarga de cuidar que los emblemas: la bandera, el escudo y el himno se apeguen a sus diseños originales.

LA SELECCIÓN

En el caso del escudo, la Comisión eligió a Armando Díaz, quien prefiere que lo llamen Ologwagdi, para mantener vivo e intachable el legado de Villalaz.

Hoy, desde un pequeño espacio en el Ministerio de Educación en Ancón, este artista guna cura las heridas de la insignia nacional.

Su labor implica dibujar y pintar siete escudos modelos con 10 estrellas, que representan a las 10 provincias, para entidades como la Presidencia de la República, la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Nacional. Estos escudos serían el camino a seguir para futuras réplicas.

Ologwagdi sabe la responsabilidad que tiene sobre sus hombros. “Sería mi mayor legado en mi carrera artística”, sostiene el guna de 63 años, quien espera concluir el trabajo en 2017.

El también activista considera que el escudo es un símbolo “perfecto” desde su creación, ya que su selección fue de manera democrática.

Precisamente, en noviembre de 1903 se llevó a cabo un concurso a través del cual se recibirían proyectos de modelo para el Escudo Nacional. En total, se presentaron más de 100 propuestas, pero la elegida fue la de el también poeta Villalaz.

“No fue un escudo impuesto por una monarquía. Fue un concurso y lo considero un buen ejercicio democrático, pensando en cómo se gobernaban los países en aquel momento”, acotó.

Cada día, este pintor nacido en la provincia de Colón retoca los óleos, ya que tardan hasta meses en secarse. Su idea es hacer escudos intachables que sean dignos de un país como Panamá.

A la vez, lamenta que durante estas últimas décadas no se le haya dado la importancia que merece. “Lo que hago está muy adherido a la vida y también a la patria”, subraya Ologwagdi, quien ha pintado murales en Bolivia y Costa Rica, y tiene pendiente elaborar uno en Estados Unidos.

EL NACIONALISMO

Su arte siempre lleva tintes nacionalistas y sus argumentos también lo denotan. Por ejemplo, plantea que en el tema educativo hubo

retrasos cuando entre 2009 y 2014 el Ministerio de Educación decidió eliminar la asignatura de relaciones entre Panamá con Estados Unidos. “Eso fue un bajón para los estudiantes de secundaria. Estos chicos nos representarán en el futuro y deben conocer la historia”, aportó.

Este gobierno decidió incluir l materia nuevamente dentro del currículum del sistema educativo.

Ologwagdi, de baja estatura, pómulos salientes y voz pausada, considera que dibujar y pintar las correcciones del escudo es una labor muy afín con su discurso. No duda en señalar que este trabajo será un buen cierre para su vida artística.

Por otra parte, en pleno mes de la patria, en el que se le brinda una atención especial a los símbolos patrios, indica que los ciudadanos deben “hacer patria”, es decir defender las causas justas.

Entre los ideales de Ologwagdi están las mejoras al obrero de la construcción, que se le brinde la importancia al tema educativo y a los estudiantes, así como que la clase política sea más transparente.

“Me considero un ciudadano más, pero con gestión de patriota. Nuestro escudo, bandera y también el himno tienen vida para mí”, dijo.

Además, pidió “respeto” para el uso de estos emblemas, no solo en el país sino en el extranjero. En ese sentido, recomendó a los músicos, deportistas y profesionales que salen del país y que quieren mostrar estos símbolos patrios colocarlos siempre por delante.

“He visto a algunos que llevan la bandera como toalla o como una capa y eso no debe ser. Deben presentarla adelante o al lado, ya que se trata de la tela de nuestros amores”, puntualizó.

Ologwagdi, quien pinta y habla sobre la patria, aduce que solo con ser un ciudadano responsable se le rinde tributo a Panamá, sobre todo hoy 3 de noviembre, cuando la nación está de fiesta.

Tomado de: http://www.prensa.com/sociedad/Ologwagdi-escudo-perfecto_0_4612038801.html

Comparte este contenido:

Panamá: De la exclusión al sistema de inclusión en educación

Panamá/03 noviembre 2016/Autor: Alexis Rodríguez Mójica/Fuente: La Estrella de Panamá

Con la creación de espacios que fomentan el aprendizaje, la experimentación científica, las habilidades tecnológicas y lingüísticas promueven el desarrollo integral.

La inclusión de los niños y niñas fuera de la escuela es uno de los seis objetivos y compromisos de educación para todos acordados en las Conferencias de Dakar (2000), Addis Abeba (2010) y Jomtien (2011).

En dichas Conferencias se exhortaba a los gobiernos a ampliar los esfuerzos en materia de inclusión e igualdad.

En Panamá, en las últimas décadas, siguiendo las directrices de las conferencias en educación, se impulsaron políticas dirigidas al cierre de la brecha en la cobertura. Existe un avance significativo en las áreas urbanas y rurales.

En el marco de las políticas de educación para todos, el acceso y la calidad de oferta educativa mejoró también en las áreas comarcales, en tanto se promovió un modelo de infraestructura escolar innovador con la creación de espacios que fomentan el aprendizaje colaborativo, la experimentación científica, las habilidades tecnológicas y lingüísticas, y promueven el desarrollo integral de los alumnos (BID 2015).

Sin embargo, persisten brechas de cobertura según niveles, áreas geográficas, grupos poblacionales y condiciones del servicio educación. Las brechas incluyen a niños, niñas y adolescentes en edad obligatoria de asistencia a la escuela que asistieron, pero abandonaron el sistema educativo; que ingresaron tarde; que no ingresaron. No obstante, la ausencia de registros estadísticos sobre la relación entre edad y grado escolar limitan la posibilidad de desarrollar políticas efectivas en materia de inclusión escolar dirigidas a cerrar las brechas y barreras que impiden el cumplimento de las metas en educación, vinculadas en su momento a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Consorcio de Estadísticas para el Desarrollo en el siglo XXI, Programa de trabajo 2009–2010 PARIS21, Reunión del Comité Directivo PARIS21, 5–6 junio 2008.).

En el caso de los niños, niñas y adolescentes fuera de la escuela, el Comité de Derechos del Niño hizo recomendaciones relevantes. En el apartado 63a.de las Observaciones finales del Comité de Derechos del Niño recomendó al Estado Panameño abordar la cuestión de los niños que no completan su educación y abandonan la escuela, ofreciendo segundas oportunidades y formación profesional para los niños que quedan fuera del sistema educativo formal (Comité de los Derechos del Niño 58º 2011).

Para el Comité la realidad de los niños, niñas y adolescentes fuera de la escuela es diversa.

Según el Comité, existen dos tipos de población y dos salidas para la política pública. Por un lado, abordar y enfocar el caso de los niños, niñas y adolescentes que no completan el ciclo escolar obligatorio y tampoco cumplen con la educación obligatoria.

MISIÓN Y VISIÓN DE FLACSO

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) es un organismo regional, instituido por la UNESCO para impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de las Ciencias Sociales.

El Programa FLACSO-Panamá busca dotar a la población de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.

Por el otro, afrontar y atender el caso de los niños, niñas y adolescentes que abandonan la escuela. Igualmente, el Comité reconoce la emergencia de dos tipos de políticas. El primer tipo de políticas estaría orientado hacia la segunda oportunidad para incorporarse al sistema educativo.

El segundo tipo de políticas se centra en la formación profesional.

INCLUSIÓN ESCOLAR FLEXIBLE

Las iniciativas dirigidas hacia la inclusión escolar y la segunda oportunidad tienen entre sus objetivos la superación de la rigidez y los factores de expulsión, sostenidos por dispositivos altamente verticales, estructurados y formalizados (OREALC/UNESCO 2009).

Por tanto, para garantizar la inclusión, es necesario modelar según las características de la población, espacios educativos, contenidos curriculares, formas de evaluación y apoyos al proceso educativo.

En materia de políticas y programas, la emergencia de la segunda oportunidad educativa incorpora en un primer momento, formas de detección temprana de problemas asociados al desempeño escolar, relaciones sociales al interior de la escuela, socioeconómicos, psicosociales; mientras que, en un segundo momento, estrategias de apoyo pedagógico, tutorías, atención psicosocial, becas o subsidios, entre otros (OREALC/UNESCO 2009).

De igual manera agrega al proceso educativo, espacios educativos alternativos que sirven de puente, tránsito y/o preparación para el retorno al sistema educativo formal en cualquiera de sus modalidades, equipos multiprofesionales, sistemas de tutorías y apoyo personalizado articulado con alianzas y soportes locales (OREALC/UNESCO 2009).

EXPERIENCIAS EN INCLUSIÓN ESCOLAR

Las experiencias de inclusión escolar flexible desarrolladas en distintas regiones del mundo indican que para alcanzar la inserción efectiva de los y las adolescentes fuera de la escuela es necesario estructurar un modelo de educación flexible orientado hacia: (1) el acompañamiento pedagógico del aprendizaje, (2) flexibilidad en los tiempos de aprendizaje y, por último, (3) acreditación de los aprendizajes.

Actualmente el desarrollo de las iniciativas orientadas hacia la inclusión escolar incluye soportes tecnológicos capaces de organizar contenidos curriculares, facilitando monitoreo, seguimiento y evaluación del conocimiento adquirido, e integrando pedagogías innovadoras (CEPAL 2012).

Con la incorporación de la tecnología se flexibiliza la presencialidad, se incorpora infraestructura tecnológica acorde a cada contexto, se aumenta la cobertura geográfica; se promueve la auto-educación, autogestión y se desarrollan de competencias; se adecuan programas académicos alternativos y complementarios (UDG Revista Apertura 2010). El proceso de escalamiento de la inclusión escolar tiene a su base, entre otros, la informática educativa; los aprendizajes colaborativos; las tecnologías de la información y comunicación; la conectividad educativa y aprendizaje en línea (Cepal 2012).

Por ello, al mismo tiempo que emergen las modalidades, se adecuan las formas de gestión y evaluación sin reducir los estándares de calidad en la educación.

PERSPECTIVAS

La reducción de la deserción y el abandono escolar requiere la identificación de los riesgos, barreras y determinantes asociados a las características socioeconómicas, académicas, personales e institucionales. En tanto fenómenos multidimensionales parecen desplegarse en la vida cotidiana de la sociedad panameña a partir de patrones y determinantes que se reproducen según contextos y relaciones entre comunidad, escuela y familia. Así como la permanencia escolar señala la existencia de éxitos sociales previos, la deserción escolar y el abandono escolar evidencian complejos mecanismos de exclusión e invisibilidad social. La ruptura del ciclo escolar desencadena sucesivas formas de exclusión, marginación y vulnerabilidad social con implicaciones directas en la inserción precaria (bajos niveles de educación, salarios y uso de tecnologías).

De allí que la inclusión de los niños y niñas fuera de la escuela sea una tarea urgente e inmediata para garantizar el desarrollo humano sostenible de la sociedad.

Fuente: http://laestrella.com.pa/panama/politica/exclusion-sistema-inclusion-educacion/23968354

Comparte este contenido:

Panamá: Decenas de miles de estudiantes han dejado las aulas en seis años en Panamá

Panamá / 02 de noviembre de 2016 / Fuente: http://www.tvn-2.com/

Casi cien mil estudiantes han dejado las aulas antes de tiempo en los últimos seis años. La cifra no la ha contenido ni siquiera el subsidio de la Beca Universal, aumentado hace dos años.

El Ministerio de Educación cree que hay problemas mayores detrás: los núcleos familiares son débiles, hay pobreza y embarazos precoces. La mayor parte de las niñas que tienen un hijo no vuelve a pisar un salón de clases.

“Muchas veces ese querer aprender se nos torna cuesta arriba cuando hay elementos como esos. En el caso de los embarazos precoces han ido en aumento en Panamá Oeste, Colón y David”, dice Mario Rodríguez, director de Educación del Meduca.

El mayor nivel de deserción ocurre en la premedia, y las áreas con más bajas son Panamá Centro, Panamá Oeste, Chiriquí y Veraguas, aseguran informes del Meduca.

En 2014, 19,621 niños no fueron más a clases y en 2015 20,653 hizo lo mismo.

Pero el Meduca espera, de todos modos, que la Beca Universal tarde que temprano se convierta en un aliciente.

“Ojalá que este año impacte y se pueda decir que uno de sus beneficios ha sido bajar la deserción escolar”, se esperanza Rodríguez.

El Instituto de Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos (Ifarhu) destina $170 millones para el pago de este subsidio.

Fuente noticia: http://www.tvn-2.com/nacionales/educacion/Decenas-estudiantes-dejado-aulas-Desercion-escolar-Educacion-Panama_0_4610538993.html

Comparte este contenido:

¿Evaluación educativa?

Por:Lesbia González.

Para estar más claros, la razón por la que siempre pensamos en calificaciones, notas y cálculos, como método de valorar algo, se la debemos a la corriente llamada, conductismo, surgida en los años 20 del siglo pasado, esta planteaba que los humanos actuamos por castigo o recompensa. Si bien es cierto que tal corriente puede tener algo de razón, los humanos evolucionamos y lo que antes pudo haber “funcionado”, hoy no funciona, pues lo que llamamos “fracaso” es un planteamiento hueco y simple para lograr algo esperado. Es obvio, entonces, que si hay un rango o medidas esperadas, a las personas que no llegan a ellas les endilguemos haber fracasado.

Esa explicación, tan absurda como simplistista, de la mente humana, de ese poderoso y extraordinario cerebro ilimitado, es tanto un extravío como una falacia. Lo triste es que ha calado tan fuerte que, a pesar de los grandes aportes de teorías, como las inteligencias múltiples, el constructivismo, la inagotable creatividad humana y otras, se sigue creyendo en medir, por métodos cuantitativos conductistas y usando estándares para todos, por igual.

Abogamos por una escuela que se adapte a las inteligencias múltiples, que abra su mente a las capacidades extraordinarias de las personas y las use en su beneficio, de modo que se borre esa idea arcaica y nefasta de hablar de fracaso, y se abandone la idea de que hay que calificar contenidos, en vez de “formar en el uso y razón”, con el significado que esto tiene en la construcción de nuevos formas, teorías o conceptos que ayuden al ser humano a ser mejor cada día. El hombre, al descubrir sus capacidades y usarlas para su éxito, transforma su vida y la de quienes lo rodean, sana y productivamente, así contribuye a la paz.

Con los métodos tradicionales, arcaicos e inmaduros, se promueve la competencia insana, el irrespeto, la baja autoestima, las falsas comparaciones, los títulos y los honores que, a la postre, no promueven el potencial extraordinario que tenemos.

Si la educación sigue tan atrasada en nuestro país, no es porque ahora seamos menos capaces, sino porque antes había un conformismo social que permitía seguir en esa cómoda zona; es porque todavía se enseña creyendo, erróneamente, que todos aprenden de la misma manera; que deben ser comparados con notas; o que todos debemos estar sentados, oyendo la clase de un experto, mientras nosotros nada sabemos o nada podemos opinar ni aportar, salvo cuando hacemos un examen, y si no lo completamos –como el creador quiere– obtenemos mala calificación y nos llaman fracasados, sin evaluar todos los componentes que llevan a esa falsa conclusión.

Que quede claro que hablamos de educación integral, no de aquella para conseguir trabajos o llenar vacantes con las “competencias” que requiere el comercio y las empresas; hablamos de mejores personas y ciudadanos, de seres pensantes con capacidades para ser dueños de su felicidad y su éxito, que aporten a un mejor país.

No nos llamemos a engaño, no tapemos el sol con un dedo, la educación panameña llegó al colapso. No nos detengamos en ver cuándo gana nuestra educación ni en la eterna queja de que salimos mal en cuanta prueba nos pongan; esto seguirá mal mientras no entendamos que se necesita una revolución educativa y un cambio paradigmático. Dejemos el miedo, de nada nos sirven los índices económicos que nos “hacen un país próspero”, si nuestra educación es de tercer mundo.

Si queremos cambiar los altos índices de violencia y mejorar al país, empecemos con mejorar la educación. ¡Hagámoslo ya y de frente! Nos urge centrarnos en el ser humano, capaz y extraordinario, que entra todos los días a la escuela, ávido de descubrir esas capacidades. Necesitamos maestros, con vocación, dispuestos a desempeñar esa tarea; necesitamos cambiar por completo el sistema educativo. Esto se puede lograr.

Fuente:

 http://www.prensa.com/opinion/Evaluacion-educativa-Lesbia-Gonzalez_0_4608289224.html

Imagen:

http://images.prensa.com/opinion/Evaluacion-educativa-Lesbia-Gonzalez_LPRIMA20161028_0174_26.jpg

Comparte este contenido:
Page 96 of 141
1 94 95 96 97 98 141