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Inglaterra implementa una educación sexual progresista, aunque los padres se quejan

Por: Iliana Magra.

Las escuelas inglesas ampliarán de manera significativa la educación en materia de sexo y relaciones para cubrir temas que incluyen las relaciones entre personas del mismo sexo, las personas trans, la menstruación, el abuso sexual, la salud mental, la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado, la pornografía y el sexteo.

El gobierno anunció los cambios, que representan la primera revisión del programa educativo sexual desde 2000 en esa nación y que han sido recibidos con una oposición vocal por parte de algunos padres y escuelas religiosas, que quieren poder evitar algunos de los elementos en sus programas. Pese a la oposición, el programa de estudios ya es ley y entrará en vigor en septiembre de 2020.

“No hay una guía para la educación sexual y en materia de relaciones con la que todos vayan a estar felices”, dijo Damian Hinds, ministro de Educación del Reino Unido ante el Parlamento el 25 de febrero, después de anunciar las revisiones.

“Nuestros lineamientos se basan en que estos temas obligatorios deberían ayudar a mantener seguros a los niños, ayudarlos a prepararse para enfrentar el mundo en el que están creciendo” y también “ayudarlos a fomentar el respeto a los demás y a la diversidad”, agregó.

Los padres podrían excluir a sus hijos de algunos elementos, entre ellos los que son más explícitamente sexuales, pero no de otros, explicó Hinds. Sin embargo, eso será posible solo hasta que los estudiantes tengan 14 años: a partir de los 15 dependerá del estudiante decidir si participa en todas las materias de educación sexual ofrecidas.

El programa educativo desarrollado por el gobierno británico será obligatorio para cualquier escuela en Inglaterra que reciba financiamiento público, incluidas las escuelas religiosas. Escocia, Gales e Irlanda del Norte, los demás países que conforman el Reino Unido, tienen estándares distintos.

Para el lunes por la mañana, cuando el nuevo plan de estudios fue establecido como ley, una petición en línea para que los padres tengan más poder de decisión respecto a lo enseñado a los estudiantes había acumulado más de cien mil firmas. Mientras el Parlamento debatía la política ese día, discusión que no afectó la política final, decenas de manifestantes estaban reunidos afuera.

El gobierno “prácticamente está adoctrinando a los niños con una ideología específica acerca de que no existe el bien ni el mal y que todo es como a ti te plazca, básicamente”, dijo Musa Mohammed, de 32 años, padre de tres que se unió a la manifestación. “Estos son nuestros hijos; sus padres deben encargarse de ellos, no el Estado”.

Britta Riby-Smith, madre de tres, dijo que acudió a las protestas frente al Parlamento para apoyar “la causa cristiana”.

Riby-Smith criticó que con el nuevo programa “la agenda LGBT se hará más fuerte”  medida que los niños crezcan. “Es algo que quiero que sepan mis hijos; definitivamente no quiero que sean ignorantes, pero me gustaría ser yo quien se lo enseña”.

No obstante, la parlamentaria Helen Jones, del opositor Partido Laborista, insistió en que el nuevo programa no defendía ningún conjunto de opiniones en específico, sino que estaba diseñado con el fin de preparar a los niños para que se enfrenten al mundo tal como es.

“Es menos probable que los jóvenes que reciben una buena educación en materia de sexualidad y relaciones tengan sexo antes de tiempo; también es mucho menos probable que se contagien de alguna enfermedad de transmisión sexual”, comentó.

Algunas defensoras de la salud de las mujeres habían organizado una campaña a favor de enseñar acerca de la menstruación pues argumentaron que las niñas a menudo no estaban conscientes de posibles señales de padecimientos dolorosos o peligrosos relacionados.

Jessica Ringrose, profesora de Sociología de Género y Educación en University College London, dijo que el programa era prometedor. Agregó en entrevista que “será genial que logren abordar todos esos temas”.

La educación sexual ya existe en la mayoría de las escuelas inglesas, pero, según la política de 2000, el programa es más limitado y está más enfocado en las escuelas secundarias; además, gran parte del programa no es obligatorio. Los niños generalmente comienzan la educación secundaria a los 11 años.

Los nuevos estándares incluyen educación obligatoria en primaria y secundaria acerca de qué factores hacen a una relación sana o nociva, parte de un enfoque más amplio respecto de la salud mental y física. Se recomienda comenzar la educación sexual básica en los últimos años de la escuela primaria, pero no es un requisito.

El programa de educación sexual en secundaria y preparatoria incluye temas nuevos como el hecho de que “hay distintos tipos de relaciones estables de compromiso”, sobre “qué constituye el acoso y la violencia sexuales” y respecto a que el “material pornográfico a menudo presenta una imagen distorsionada de las conductas sexuales”.

Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/que-es-la-educacion-inclusiva/100528.html

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Los puntos clave para trabajar la orientación en la educación obligatoria

Por: Clara Sanz López.

La orientación educativa se enfrenta al reto de responder al planteamiento global de la orientación a lo largo de la vida.

La intervención esperada se dirige a todo el alumnado y, por tanto, debe facilitar a cada uno la adquisición de las competencias que le permitan llegar lo más lejos posible en su formación integral y a desenvolverse como ciudadano miembro de una sociedad en continuo cambio. Una condición que le obligará a formarse permanentemente, a tomar decisiones, previstas o imprevistas, sobre su situación profesional y vital, así como a integrar el cambio como característica propia de su época.

La responsabilidad de la orientación, compartida con la educación, es que las personas estén equipadas con competencias personales y sociales transferibles a variedad de contextos, y que den la máxima capacidad para gestionar su propia vida y tomar decisiones. Son las habilidades para la gestión de la carreraque devienen un contenido nuclear de la orientación.

Evidentemente, será en el periodo de la educación obligatoria cuando deban incorporarse estas competenciasimprescindibles para todos los ciudadanos. La orientación en el ámbito educativo pasa a ser un subsistema de un planteamiento más amplio: la orientación a lo largo de la vida. [1]

Esto obliga a repensar la intervención orientadora, planteando la necesidad de que cada centro diseñe su currículo secuenciado de orientacióna lo largo de los niveles de cada etapa. El orientador no intervendrá únicamente en momentos críticos de decisión; su intervención tendrá carácter permanente, sistemático y planificado para incorporar este aspecto a la educación de todos los alumnos. Su perfil cambia respecto al del momento de su aparición. Pasa de ser un especialista psicopedagógico centrado en el alumnado con necesidades educativas específicas, a desempeñar un papel mucho más integrado en el proceso educativo general, que opera desde la globalidad del centro y se dirige a la totalidad del alumnado. Su tarea se plantea desde una perspectiva multifactorial, manejando variables e informaciones provenientes de sectores como el análisis de estilos de aprendizaje o la prospectiva de empleo por sectores profesionales a medio y largo plazo.

El currículo de orientación integra tres bloques que han de articular toda la intervención:

1. Career counselling: autoconocimiento y toma de decisiones.
2. Career education: habilidades para la gestión de la carrera.
3. Career information: exploración de contextos de formación y de trabajo.

Los dos primeros bloques se integran en el ámbito del apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje, que tiene dos partes diferenciadas: una, dirigida a todo el alumnado, esencial en la labor orientadora desde el enfoque actual; y otra, dirigida a estudiantes con necesidades educativas específicas.

El currículo de orientación [2] de estos bloques incorporará y garantizará el trabajo secuenciado de contenidos que forman parte de la formación global del alumno:

  • Autoconocimiento
  • Toma de decisiones
  • Habilidades personales
  • Iniciativa personal y espíritu emprendedor
  • Habilidades sociales, de relación y comunicación
  • Habilidades de participación activa

No podemos obviar la atención a los alumnos con necesidades educativas específicas, cuyo enfoque ha de desplazarse desde el diagnóstico a la atención de sus necesidades educativas individuales y los recursos a poner en marcha para lograr su máximo desarrollo personal.

El tercer bloque se concreta en el ámbito de la orientación académica y profesional:

  • Descubrimiento del mundo laboral
  • Itinerarios formativos
  • Hábitos de trabajo y técnicas de búsqueda de empleo o autoempleo.

Es el ámbito de intervención más desenfocado, por cuanto suele limitarse a intervenciones puntuales ligadas a toma de decisiones académicas. Olvidamos que la orientación educativa no es en sí misma un fin. El alumnado no puede recibir una orientación de itinerarios educativos con finalidad en sí mismos y no percibidos como propedéuticos para una futura ciudadanía activa en una sociedad en la que ha de participar a nivel personal y profesional.

La orientación se constituye así en aseguradora de la calidad de procesos de elección, de toma de decisiones «bien informadas» basadas en evidencias objetivas y no en el imaginario profesional de cada comunidad, como puente entre los itinerarios educativos –punto de partida- y los itinerarios profesionales –punto de llegada-, relacionando sectores profesionales y ocupaciones con las opciones de formación asociadas.

La acción tutorial plantea, desde esta perspectiva, los tiempos específicos para desarrollar el currículo de orientación.

Será en este marco -y no en otros- donde la práctica orientadora responda a lo que se espera de ella y se ajuste a las complejas demandas que la sociedad le plantea.

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Educación inclusiva: todos iguales en la diversidad

Por: Educación 3.0.

A priori, se podría pensar que la Educación Inclusiva (EI) se refiere al alumnado que precisa de apoyo específico por presentar algún tipo de dificultad, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo o por tener condiciones personales o de historia escolar que requieran de una atención educativa diferente a la habitual. Es decir, a los alumnos con necesidades especiales.

Sin embargo, inclusión abarca más que integración. Este último término “se utilizó por primera vez en 1985 para integrar en colegios ordinarios a aquellos alumnos que estaban escolarizados en centros específicos, lo que supuso un gran avance desde el punto de vista de la discapacidad, pero tan sólo se garantizaba su acceso, no una educación equitativa y de calidad”, afirma Coral Elizondo, orientadora del EOEIP del Gobierno de Aragón (ver entrevista nº 31 de la revista).

La escuela inclusiva da respuesta al derecho que tiene todo niño, sin ningún tipo de distinción, a una educación de calidad que contribuya a su formación integral, porque lo importante es el propio alumno en sí y no tanto los objetivos pedagógicos, cumplir el currículo o ‘las notas’ que obtenga. En definitiva, “el colegio inclusivo es una apuesta transformadora para garantizar que la educación se adapte y dé respuestas a las características de todo su alumnado y de su entorno”, puntualiza Eduard Vallory, director de Escola Nova 21, una red formada por cerca de 500 colegios públicos y concertados catalanes.

qué es la educación inclusiva

La educación inclusiva, por tanto, “promueve el uso de metodologías activas y de nuevas tecnologías, así como cambios organizativos y estructurales con el fin de dar una respuesta educativa de calidad a todo el alumnado, a todo”, reflexiona Elizondo.

Cómo poner en práctica la educación inclusiva

Es posible acudir al ‘Index for Inclusion’, una guía que permite detectar los diferentes ‘obstáculos’ que deben ser eliminados. Así y paso a paso, va tutelando a los centros de forma que puedan poner en práctica la educación inclusiva, con la constitución de un grupo coordinador, analizando la situación de la que parte el centro, elaborando  un plan de mejora, implementando, evaluando… “Es una herramienta magnífica para determinar qué barreras deben tenerse en cuenta, según los diferentes planos o dimensiones culturales, políticas y prácticas de los centros. Y aunque todavía su uso es muy restringido, ofrece un enorme potencial para el cambio y la transformación de las escuelas”, afirma Efrén Carbonell, asesor en materia de necesidades educativas especiales al Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya.

alumnos y educación inclusiva

Además, conocerás la experiencia práctica de María Eugenia Pérez, profesora de Pedagogía Inclusiva en el IES Ítaca de Tomares (Sevilla) donde se trabaja por la diversidad, la inclusión y una educación equitativa y de calidad desde que se creara hace 10 años. También la de Nerea Agirregoitia, responsable del equipo TIC y docente de Pedagogía Terapéutica en el Colegio Ángeles Custodio de Bilbao: en este centro, el entorno de aprendizaje Alexia Classroom ha sido clave para atender la diversidad en sus aulas. Por otro lado, el equipo del CEIP Nuestra Señora de Gracia (CdA) de Málaga lleva 15 años trabajando la igualdad y la diversidad a través actividades tanto dentro como fuera del colegio.

Esto es un pequeño extracto del reportaje de 12 páginas publicado en el nº 33 de la Revista Educación 3.0 impresa, correspondiente a invierno de 2019.

Para leerlo al completo, junto a la entrevista a David Bueno, profesor e investigador de Genética Biomédica en la UAB y experto en neurociencia, y consultar el especial de la Feria Bett 2019 de Londres, es necesario suscribirse a la edición impresa.

Podéis hacerlo como centro o como particular llamando al teléfono 91 547 00 95 o a través de lapágina web. ¡Aprovecha ahora el 20% de descuento hasta el 5 de marzo!

En este vídeo podéis ver un avance de algunos de los contenidos publicados en el nº 33 de la revista en papel que tiene 100 páginas.

Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/que-es-la-educacion-inclusiva/100528.html

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La escuela rural como motor del cambio educativo

Por: Manuel Andrades.

La administración, los ayuntamientos de los pueblos y los propios docentes necesitan trabajar unidos para evitar que la escuela rural, como modelo de innovación y cambio, desaparezca. Así lo cree Manuel Andrades, profesor de Educación Física en el CRA de Cabanillas de la Sierra (Madrid).

En educación, son muchos los que apuntan hacia Finlandia cuando el punto de mira lo tenemos en casa. Más concretamente en las escuelas rurales. Y es que dichas escuelas son motor del cambio educativo hacia una sociedad transformadora en la que tradición e innovación convergen sin disputas. Como ha dicho el docente Manu Velasco: “La innovación tiene corazón antiguo”; así que, no tener en cuenta esto sería faltar el respeto a grandes pedagogos como María Montessori, Reggio Emilia, o Giner de los Ríos, entre muchos otros.

Las posibilidades de la escuela rural

Este motor de cambio deriva hacia una gran variedad de beneficios como los que, a continuación, se indican:

Creación de aulas internivelares con ratios de aula no elevados

Permite observar como en el día a día, el proceso de enseñanza-aprendizaje se enriquece independientemente de la edad que tenga cada alumno, colaboran entre sí, aprenden unos de otros, se solidarizan… Es uno de los motivos por los cuales nos sentimos más orgullosos los maestros rurales, que ejercemos como guías en el arte de la enseñanza. Cuando enseñar es un arte, aprender es un placer.

Creación de aulas internivelares

Se potencian las metodologías activas

Este es el caso del Aprendizaje Basado en Proyectos, el Aprendizaje Basado en Juegos y  el Aprendizaje Cooperativo, entre otras muchas. En esta última quiero hacer un inciso y es que, como todo aprendizaje, se aprende más con el ejemplo que con lo que se dice. Es por ello que como docente debemos remar en una misma dirección, poner puntos en común, seguir una misma línea que genere un proyecto educativo definido y generar sinergias. Hacerlo excusándonos en faltas de apoyo sería renunciar al mejor recurso del que dispone la escuela: sus maestros y maestras.

Horarios más flexibles

Una de las ventajas de esta flexibilidad es que es posible construir aprendizajes globalizados. Existen numerosos casos en áreas tan importantes como la Música, la Educación Física y la Plástica que sirven de base para construir el resto de conocimientos, llevando así a la práctica aprendizajes más emocionales y significativos.

Aulas abierta

La escuela rural ayuda a crear aulas abiertas donde las familias tienen una gran implicación. Incluso, pueden participar otros agentes del municipio. Esta misma apertura de puertas permite interactuar con el entorno, escucharlo, sentirlo, disfrutarlo y, en consecuencia, actuar con el mismo.

alumnos trabajando en el campo

Inclusión y atención personalizada, favorecidas

Al disponer de un número reducido de alumnos, se trata de atender a la diversidad entendiéndola como aquella dificultad que tiene un estudiante como parte de su proceso de enseñanza- aprendizaje. De la misma manera, se favorecen sus potencialidades ya que se conoce al alumnado en todas sus dimensiones.

Una visión más amplia del aula

Extensible también al desarrollo psico evolutivo de cada niño y entendiéndole en toda su dimensión.

Los desafíos pendientes

La infancia da vida a un pueblo y si se cierra la escuela rural el pueblo muere. Por esta razón, tenemos grandes desafíos a los que hacer frente: somos los propios docentes – junto a las administraciones y los ayuntamientos- quienes debemos trabajar juntos para que no desaparezca la escuela rural. Ese apoyo debe ser entendido como una inversión para el municipio ya que estamos ante un modelo pedagógico con múltiples potencialidades que son transferibles a otros contextos educativos.

Por otro lado, entiendo que las escuelas deben ser por y para los niños. Hay que respetar, cuidar y valorar a los docentes que quieren transformar la escuela rural para transformar también la sociedad. Esta situación es perfectamente aplicable a otros centros que, de la misma manera, se encuentran en riesgo de desaparecer.

la escuela rural

Otro de los desafíos está relacionado con el conocimiento, el reconocimiento y la difusión de la escuela rural por parte de las universidades de Magisterio dentro de los planes de estudio. La gran mayoría del alumnado sale de la universidad desconociendo la idiosincrasia, la organización y el funcionamiento de la escuela rural, y esto genera una gran problemática. Así como la escasez de cursos de formación permanente al profesorado respecto al funcionamiento y organización del mismo. Digo esto, ya que, una vez dentro del cuerpo de maestros, bien como interino o como funcionario, existe la posibilidad de que en concurso de traslados se tenga la gran oportunidad de vivir una de las mejores experiencias como docente.

Como consecuencia de esta falta de formación nos encontramos ante una de las mayores dificultades: el periodo de adaptación al grupo y al centro. La adaptación se dificulta debido a que la organización es muy diferente a la de otros centros. Cuidar y proteger la escuela rural es tarea de todos ya que se contribuye de una manera muy significativa a la mejora de la calidad educativa. Por tanto, invito a los docentes en activo y a los futuros que vivan esta experiencia debido a su gran enriquecimiento tanto personal como profesional.

Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/escuela-rural-motor-del-cambio-educativo/99848.html

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Sex education is not a matter for ministers

By: Simon Jenkins.

Who should teach children about sex? The education secretary, Damian Hinds, must be desperate for attention. This week of all weeks, he has taken the government into battle with Christian, Jewish and Muslim groups, probably half the Conservative party and 100,000 petitioners to parliament. Hinds wants instruction in LGBT “sensitivity and inclusiveness” to be “integral throughout the programme of study”. He wants to reform and expand “relationships education” through all schools, and to end a parent’s right to withdraw a child from sex education once he or she reaches 15.

These changes gave rise to a Commons debate on Monday, stimulated in part by a coalition of parents, churches and minority groups, almost all declaring a “fundamental right to decide what their children learn” about sex and relationships. Many were deeply offended at this right now being denied. It was, said a Tory MP, a “shift of power from the individual to the state”. It was not government’s job to dictate parental, communal and religious mores.

In principle I am with Hinds. What are now called life skills should lie at the core of a liberal education. Even if controversial, they should be tackled. Knowing how to handle the real world of work and play, money and credit, the law, mental and physical health, self-presentation, online security and human relationships should be “the curriculum”. This must embrace getting on with other people of all sorts, learning how to disagree without anger, text without cruelty, and love without harm. Children are bombarded with pressures against which they need help.

I have been a governor in various schools, none of which taught these skills. Once a child has learned to read and write, the curricular dinosaurs still lumbering around Britain’s classrooms – maths, science, modern languages – should be classed as “optional extras”. They are subjects learned and forgotten, drilled into children only to be measured by the state and then discarded. They are not essential to anyone’s start in life.

But where I am not with Hinds is that this is none of his business. His job is to administer and resource a public service, not to dictate how its staff do their work. I wonder what doctors would say if a health minister told them how to cure lung cancer, or a transport minister told pilots how to fly.

Everyone thinks they know how to teach. They don’t. It is very hard. A teacher friend tells me he never taught his pupils anything as tough or embarrassing as sex. The worst part was having to show a dire BBC video. Children learn the facts of life either from other children or from a responsible adult. I would prefer an adult. But in the race between the classroom and the playground, the playground usually wins. Sex educationis for trained counsellors in small groups.

Either way, this is for schools to decide. They have suffered the worst from government over-centralism since Thatcher’s assault on local democracy in the 1980s. From Kenneth Baker’s reactionary “national curriculum” of 1988, through Ed Balls’ wheelbarrow of directives to Hinds’ sex manuals, the trend has been the same: centralise and standardise. Whitehall even issues guidance on punctuation marks. Hinds complained last month that central testing was so ubiquitous that children were doing homework for Sats. But they are his tests. Why order them and then stop schools fighting to win?

To hark back to days when education was a local service is hardly archaic. It is in most liberal-minded countries. Helping children get on with others in their community, including those from different backgrounds, should be a communal function specifically because it is delicate. With the decline of churches, schools are the only places to perform this task. They either show themselves sensitive to local characteristics, traditions and even prejudices, or communities fragment and collapse. A school should never be an obedient cog in a nationalised machine, an NHS of the blackboard jungle.

On Monday, petitioners against these reforms claimed that sexuality and the “physical, psychological and spiritual implications” of LGBT should not be part of a mandatory curriculum. They are right only on the word mandatory, but there they are spot on. If ever there was a topic for ministers to leave to professionals, it is this. Leave a difficult job to those for whom it is a vocation, not a headline opportunity.

 

Source of the article: https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/mar/01/ministers-sex-education-schools

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8 de marzo; educación sexual para derrotar al machismo

Por: Pablo Ortiz.

 

Escribía Michel Onfray en su “Teoría del cuerpo enamorado” que “El discurso cristiano se erige sobre el modelo falocéntrico. Desacreditando el placer, los machos se dispensan de antemano de la obligación de estar a la altura física de sus impulsos. El libertinaje invita a aniquilar estas angustias, a superarlas y, por lo tanto, a querer a las mujeres como iguales, como compañeras y como cómplices. El libertinaje propone virilmente una doctrina feminista”

Vivimos tiempos raros, en pleno siglo XXI algunos mensajes que llegan a la opinión pública a partes iguales por “voceadores” y por presuntos responsables políticos son aquellos que pretenden volver a años pretéritos donde la mujer carecía de valor social más allá del de “producir en serie” mano de obra, y del de proporcionar placer y alivio genital a varones pudientes que ejercían y practicaban la doble moral como quien no quiere la cosa… una cosa que en miles de casos, llevaba al ejercicio de la violencia de ellos sobre ellas, pues entendían a sus parejas, no como un igual en derechos, sino como seres inferiores a los que poder utilizar a su antojo sin consecuencia alguna, incluso con la potestad de quitar la vida si se diera el caso.

Son mensajes que una parte de la sociedad española actual vuelve a “comprar” porque otra parte de esta sociedad, aquella que representa las “Derechas Españolas” (nada de centro político, a cada cosa por su nombre) no se cansa de repetir a la que les ponen un micro delante. Es más, y si no tienen micro, pintan en un autobús la cara del genocida Hitler y no dudan en equipararlo con el legítimo y necesario movimiento feminista. Pedir listas negras de trabajadores y trabajadoras contra la violencia de género, defender los vientres de alquiler, identificar aborto con asesinato, plantear la transexualidad y la homosexualidad como enfermedades psiquiátricas, blanquear a terroristas machistas diciendo que “son personas que no se portan bien”, falsificar datos sobre denuncias por violencia de género o agresiones a varones por parte de mujeres, e incluso permitirse el lujo de decir que una mujer necesita de un varón para “saber lo que llevan dentro” durante el embarazo, son una pequeña muestra de todo lo que nos viene encima si no somos capaces de desmontar estos mitos y estas “fake news”, además de seguir saliendo a la calle para defender que otra realidad y otro tipo de sociedad, equitativa e igualitaria, es posible.

8 de marzo volvemos a tener la oportunidad de practicar este ejercicio, el sano y democrático ejercicio de tomar la calle para reivindicar que otro modelo es posible, para demostrar que entre todas y entre todos sumamos más de 45000 voces (posiblemente multipliquemos por 50 o por 100 esta cifra en toda España) que al unísono le decimos a la derecha trifálica que ¡NO!, que España es un país moderno, un país igualitario, un país donde varones y mujeres vamos de la mano conquistando derechos sociales y sexuales, un país donde todos ellos no pueden tener hueco, ni espacios, ni representación alguna.

Pero todos los días han de ser 8 de marzo, para triunfar en la guerra de la razón, no basta con ganar una batalla. Tenemos que ser constantes, tenemos que luchar a diario, frente a la sinrazón tenemos que plantear la defensa argumental como un ejercicio de constancia. No todos los días podemos salir físicamente a la calle para combatir su ideología, pero sí todos los días, cada una y cada uno desde su ámbito más cercano, puede hacer su aportación para vencer al machismo. Desde el trabajo, desde la familia, la escuela, las redes sociales, los amigos… cualquier momento es bueno para desmontar aquellos posicionamientos que solo pretenden una regresión en derechos hacia una sociedad patriarcal, heterosexual y heterosexualizadora, genital y coitocentrista.

Yo, por mi parte, seguiré haciendo lo que sé y para lo que me formé: Educación Sexual Integral y Científica, una educación de y para los sexos alejada de ese imaginario colectivo donde la educación sexual es sólo enseñar a poner condones. Porque educar es mucho más que prevenir, hacer educación sexual es mucho más que hablar de interrupciones voluntarias al embarazo o de infecciones genitales. Una educación que va más allá de hablar de genitales y de prácticas eróticas. Una educación sexual que habla de comunicación, de habilidades sociales, autoestima, afectos, placeres, deseos, amor, relaciones, límites, orientaciones, identidades, cuerpos, vivencias y un largo etcétera. Mi apuesta es la misma que la que defiende la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología, además de firme y contundente: una educación sexual universal, intensa, extensa, sistemática, para la convivencia de los sexos y procuradora de nutritivas sinergias intersexuales. Una Educación Sexual que persiga la equidad y la igualdad, una educación sexual que debe ser impartida solo y únicamente por profesionales que tengan una cualificación acreditada por una formación adicional específica en Sexología con carácter de post-grado, en definitiva, una educación sexual del siglo XXI para combatir el machismo.

Fuente del artículo: https://www.periodicoclm.es/opinion/pablo-ortiz/educacion-sexual-derrotar-machismo/20190301182549009349.html

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Limitar la cátedra, contrasentido de la educación

Por: Leonardo Fabio Martínez Pérez.

 

La movilización social en defensa de la educación pública, realizada por amplios sectores de la sociedad colombiana y especialmente protagonizada por los universitarios en el reciente paro estudiantil que duró más de 3 meses, no solo puso de presente la crisis de financiación que enfrentan las instituciones de educación superior públicas, sino también propuso en la agenda social el debate sobre la importancia y el papel de la educación en Colombia.

La educación volvió a estar en el centro de la opinión pública y el respaldo de los colombianos fue contundente al valorar que este proceso formativo es esencial para el desarrollo integral humano y que constituye la posibilidad de acceso a las ciencias, la cultura y los distintos campos del conocimiento humano, y a su vez la oportunidad de mejorar el bienestar de las personas.

Nuevamente surge un cuestionamiento frente al papel de la educación, ahora suscitado por el proyecto de ley 312 de 2019, radicado por un representante a la Cámara, mediante el cual se pretenden establecer prohibiciones al ejercicio de la docencia del profesorado colombiano. Como ha sido alertado por distintos sectores, este intento violaría lo previsto en el artículo 27 de nuestra Constitución Política que garantiza las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra. Sin embargo, más allá de esta implicación jurídica que, a todas luces, es altamente preocupante, el citado proyecto estaría en contravía de lo que significa, per se, la educación.

Analicemos detenidamente el proyecto de ley 312 para establecer un punto de vista consistente. El objetivo del proyecto consiste en instituir prohibiciones comportamentales a docentes y directivos de las instituciones educativas del territorio nacional con el fin de preservar el orden legal, los derechos fundamentales, los valores humanos y la ética. De aprobarse este proyecto, los docentes y directivos que actúan en la educación preescolar, básica y media no podrían “realizar proselitismo político dentro de los planteles educativos” o usar asignaturas no relacionadas con las ciencias sociales para incitar discusiones políticas. No es conveniente justificar un proyecto en la presunción de la violación de la ley por parte de los docentes y directivos pues, efectivamente, desde el punto de vista jurídico y ético, estos actores no deben realizar proselitismo político; a todas luces, el ejercicio docente implica una responsabilidad ética y un compromiso social con la formación integral de los educandos que se aleja en sí misma de influenciar al estudiantado para apoyar alguna perspectiva ideológica. Bajo el argumento legítimo de proteger el libre desarrollo de los niños y su derecho a la libertad de aprendizaje, equivocadamente se juzga que es imposible usar asignaturas distintas a las ciencias sociales para incitar discusiones políticas, estableciendo una censura académica al papel que tienen las distintas áreas del conocimiento en la formación política de los estudiantes.

Prohibir la reflexión académica desde de otras asignaturas como las ciencias de la naturaleza, las matemáticas, el lenguaje, entre otras, para no incitar discusiones políticas es un contrasentido para la educación misma, pues estas áreas del conocimiento también poseen un alto contenido formativo en materia política, como ha sido reportado por innumerables estudios.

Los maestros y educadores que nos dedicamos a la formación en ciencias de la naturaleza sabemos que el conocimiento científico y tecnológico tiene unos efectos sociales, económicos y políticos que se deben analizar rigurosamente para que nuestros estudiantes fundamenten su formación ciudadana de manera amplia y crítica, de tal manera que cuenten con las herramientas conceptuales y metodológicas para participar activamente en la vida social.

Por ejemplo, cuando estudiamos el tema de hidrocarburos, no solo debemos entender su disposición en la naturaleza, sus propiedades y estructuras químicas, sino también analizar su importancia social, los procesos de explotación y los usos sociales que, en su mayoría, están asociados a la generación de energía a partir de la mezcla de hidrocarburos más famosa que conocemos en el mundo y que denominamos petróleo; al estudiar este tema no solo debemos comprenderlo científicamente, sino considerar simultáneamente que esta mezcla de sustancias orgánicas representa el componente central de la matriz energética del mundo y que produce serias implicaciones ambientales en la generación de dióxido de carbono, una de las sustancias responsables del calentamiento global que afecta el clima en el planeta y que puede generar riesgo para la vida de las distintas especies que lo habitamos.

La educación es un proceso formativo que implica una dimensión política, pues éticamente un profesor debe preguntarse para qué y por qué educa. Así, cuando el profesor enseña un tema particular de su especialidad debe comprender que está comprometido con un ejercicio complejo que implica abarcar los múltiples factores implicados en dicho tema. La misión del maestro no debe reducirse a un ejercicio meramente técnico e instrumental en el sentido de transmitir unos contenidos sin sentido e importancia social; por lo contrario, la educación constituye la forma de entender realidades y forjar transformaciones sociales y culturales.

Como diría Paulo Freire: “Y no se diga que, si soy profesor de Biología, no puedo me extender en otras consideraciones, que debo apenas enseñar Biología, como si el fenómeno de lo vivo pudiera ser entendido por fuera de las tramas histórico-sociales, culturales y políticas. Como si la vida, la pura vida pudiera ser vivida de manera igual en todas sus dimensiones en los barrios populares, en los estrechos lugares donde vive mucha gente pobre o en una zona feliz de los ‘jardines’ de São Paulo. Si soy profesor de Biología, obviamente, debo enseñar Biología, pero al hacerlo no puedo desarticularla de aquella trama”.

Aprobar un proyecto altamente punitivo para los docentes y directivos que se atrevan a incitar discusiones políticas en sus clases, constituye un peligro para el ejercicio profesional del profesor y para la misma construcción de una cultura política democrática, que con responsabilidad ética debe propiciarse en las instituciones de educación básica primaria y media. Al contrario de esta pretensión, debemos fortalecer la formación política como baluarte de la educación.

Fuente del artículo: https://www.elespectador.com/opinion/limitar-la-catedra-contrasentido-de-la-educacion-columna-842537

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