El diálogo para poner fin a la huelga nacional de docentes se ha visto truncado por la oposición de los maestros a acceder al formato de evaluación de rendimiento del docente formulada por el Poder Ejecutivo. A raíz de las exigencias de los docentes que protestan, cabe hacerse algunas preguntas:
, y ¿cuál es el esquema de la evaluación propuesta por el MINEDU?
¿En qué beneficia a la educación un examen de rendimiento a los profesores?
Así como se evalúa a los alumnos debería medirse el rendimiento de los profesores. Los resultados obtenidos por los escolares peruanos en los últimos exámenes internacionales no son buenos y, para mejorar, se debe buscar las causas del bajo rendimiento. No se puede atribuir estos resultados directamente a los docentes mientras no haya una evaluación de rendimiento, en la que se obtienen datos sobre el desempeño del educador, lo que permitirá localizar las debilidades y mejorar en esos aspectos.
¿Cuáles son los sistemas de evaluación utilizados por los países con mejor educación?
Estos son 5 sistemas educativos exitosos alrededor del mundo:
En Finlandia, el modelo está basado en la confianza al docente. El Ministerio de Educación y Cultura finlandés no establece una evaluación formal del profesorado, sino que los directores se encargan de comprobar si se cumplen los objetivos del currículo nacional y, en base a eso, establecen las medidas que consideren necesarias para mejorar la calidad educativa de su escuela.
En Noruega, la evaluación se fundamenta en la opinión del alumno obtenida mediante encuestas y con eso se realizan mejoras en el sistema de ese país.
En Singapur, se cuenta con un sistema de evaluación bastante rígido pero efectivo, que se fundamenta en un Sistema de Gestión del Rendimiento Mejorado (EPMS) de los docentes con tres ejes: itinerario profesional, incentivos económicos y sistema de evaluación.
En Chile, se cuenta con evaluaciones obligatorias al docente. Está conformada por un portafolio (una grabación de una clase), una pauta de autoevaluación, una entrevista por un evaluador a la par y un informe de referencia de terceros.
En Bélgica, se da una evaluación completa al maestro. Para eso se toma en cuenta un gran número de aspectos, entre los que se encuentra los siguientes: los resultados en el aula como la implicación de los profesores en su centro escolar y con las familias, su evolución profesional o su capacidad innovadora.
El gobierno del Perú debe crear un sistema de evaluación que sea coherente con su realidad educativa, para poder lograr mejoras en esta.
Es hora de que se piense que los colegios oficiales deben tener un administrador.
Por: Francisco Cajiao.
Resulta interesante observar la manera como suelen abordarse muchos problemas de la educación, pero en especial los de calidad.
Cuando se revisan los documentos que explican los planes sectoriales, sean nacionales o locales, no solo de Colombia sino de otros países, se nota una tendencia muy cercana a la obsesión taxonómica que se desarrolló a partir de la Ilustración.
Aproximarnos a la realidad nos obliga a hacer distinciones de las cosas que observamos, y para comprenderlas y actuar sobre ellas recurrimos a clasificarlas y ordenarlas. Esto ya se hacía desde épocas muy remotas, antes de que la taxonomía se convirtiera en una ciencia. Pero el afán de penetrar en los secretos de la naturaleza nos llevó más allá, diseccionando plantas, animales, personas y toda clase de organismos, con el fin de comprenderlos por partes cada vez más pequeñas.
Así como los anatomistas hacían disecciones desde la época de Herófilo y Erasístrato en la Grecia del siglo III a. C., con el objeto de comprender el cuerpo humano, los administradores y científicos de la educación diseccionan hoy las instituciones educativas, pieza por pieza, tratando de entender por separado el desempeño de los maestros, el liderazgo de los rectores, la inclusión de niños con dificultades, el matoneo, la ciudadanía, las competencias comunicativas, la primera infancia, las competencias blandas, la alimentación, y así hasta los mínimos detalles de la vida escolar.
Al igual que los anatomistas, los técnicos de la educación terminan trabajando con cadáveres, pues no basta entender cada pedazo del cuerpo para comprender cómo funciona. Diseccionar con propiedad un cuerpo requiere gran experticia si, además, se quiere describir con precisión cada parte. Pero lo que no es posible es volverlo a armar y hacer que funcione sin enfrentarse a un Frankenstein.
Por eso no deja de sorprender la dificultad que tenemos en Colombia –y entre los asesores que importamos, y en las universidades que ofrecen soluciones y en la literatura especializada– para comprender los colegios como organismos vivos que desarrollan una personalidad propia de acuerdo con las condiciones ambientales en las cuales deben desarrollarse.
La Ley 115 de 1994 entendió muy bien el asunto haciendo del colegio y de su Proyecto Educativo Institucional (PEI) el eje del sistema de educación básica y media. También entendió que debía hacerse con la participación de los miembros de la comunidad y que la principal función de los rectores debía ser formar comunidad educativa, pues ella es la garantía de convivencia, identidad y claridad en los propósitos centrales de la tarea educativa.
Pero, en la práctica, el ministerio y las secretarías que tienen cómo hacerlo comienzan a disecar los colegios desde sus propias dependencias, encargando a cada una de un pedazo. Así se diseñan programas que al llegar a la institución la seccionan y merman la capacidad de la comunidad de entenderse a sí misma como una unidad orgánica.
Es hora, por ejemplo, de que en la discusión sobre el Sistema General de Participaciones se piense que los colegios oficiales deben tener un administrador, de manera que los rectores desempeñen su rol de liderazgo pedagógico en la comunidad, porque hay una gran incoherencia al comparar la eficiencia de los colegios privados y sus resultados en calidad, cuando ellos disponen de amplios márgenes de autonomía y cuentan con gerentes administrativos que los públicos no tienen.
Los colegios son la unidad básica de calidad del sistema educativo, tanto en los aspectos formativos como en los intelectuales, y por eso deben ser entendidos y atendidos de manera integral y no por pedazos. La experiencia muestra que mientras no se fortalezca la institucionalidad del colegio, no hay fórmulas eficaces para la calidad.
Desde el inicio de la actual administración se reconoció a la educación de calidad como un eje central y transformador en la construcción de una sociedad más justa e incluyente.
En este contexto, el Nuevo Modelo Educativo puesto en marcha es muestra clara de que la reforma educativa avanza, algunos de sus beneficios son ya tangibles para millones de alumnos y maestros, principalmente en los niveles de educación básica y educación media superior.
En términos generales, dicho modelo se sustenta en los siguientes cinco pilares: Que los alumnos aprendan a aprender, es decir, que tengan capacidad por sí mismos de formarse una conciencia crítica, colocar a la escuela en el centro de la transformación educativa, garantizar la equidad y la inclusión en el Sistema Educativo Nacional, fortalecer la formación y el desarrollo profesional docente y proponer una nueva Gobernanza Educativa.
Sin duda, un logro primordial es la puesta en marcha del Programa Escuelas al Cien, el cual busca que la infraestructura educativa tenga las condiciones idóneas para contribuir al aprendizaje de los estudiantes. Para dimensionar su relevancia, cabe señalar que en las dos administraciones anteriores se invirtió en este rubro 20 mil millones de pesos, mientras que este gobierno ha cuadriplicado la inversión para alcanzar los 80 mil millones de pesos.
En este contexto, el Nuevo Modelo pone al país en la ruta correcta para contar con maestros mejor preparados, escuelas dignas y mejores contenidos educativos, para que las y los niños y jóvenes estén en condiciones de enfrentar los desafíos del siglo XXI.
De allí la pertinencia de dar seguimiento a los resultados de esta trascendental estrategia, con motivo del inicio del ciclo escolar 2017-2018, durante el cual se implementarán algunas medidas concretas del Nuevo Modelo Educativo, a través de la cuales se pretende beneficiar a casi 26 millones de alumnos que cursan actualmente la educación básica.
Así, por ejemplo, se van a poner en marcha programas piloto fundamentales como el de Salud en tu Escuela, Cultura en tu Escuela, Educación Infantil Temprana previo al preescolar y la autonomía curricular que es parte central del nuevo modelo.
También, va a dar inicio el programa piloto de Escuelas Inclusivas, se trata de 250 escuelas que tendrán todas las condiciones tanto de infraestructura como de capacitación en los maestros, para que niños y niñas que tienen alguna discapacidad puedan convivir y llevar clases con aquellos que no se encuentran en dicha situación, fomentando los valores centrales de la convivencia social como la solidaridad, el respeto y la tolerancia.
Por último, se estarán terminando los nuevos libros de texto, mismos que están trabajando 90 reconocidos especialistas en pedagogía del país. Paralelamente, va a iniciar la capacitación gratuita para un millón 200 maestros de educación básica, con el objeto de que conozcan a detalle el nuevo modelo y los nuevos planes de estudio.
Con la implementación de esta serie de medidas, se prevé continuar con la transformación del Sistema Educativo Nacional más importante en la historia del país y llevar a todas las aulas, en todas las escuelas del país, una educación de calidad, para brindar las mismas oportunidades a las niñas, niños y jóvenes, que les permita desarrollar sus habilidades y capacidades de cara a los nuevos retos del presente siglo.
El ciclo escolar 2017-2018 es significativo para México. Se pone a prueba el modelo educativo, y los agentes relevantes debemos asumir como principal reto que la educación es un proyecto social, que es anterior y superior a un proyecto de gobierno. Son injustos y dañinos los planteamientos fatalistas o triunfalistas, la idea de que el cambio a la constitución y las leyes tiene la caducidad de un gobierno, o vive sólo al fluctuante ritmo de su prestigio o su desprestigio.
El error más grande que podemos cometer en estas semanas y meses, sería no considerar el compromiso y las capacidades que se deben desarrollar en los agentes educativos y sociales, para que sean de verdad agentes de cambio.
¿Quiénes son los agentes que deben implementar en la realidad, en la práctica, la formación docente adecuada, la asistencia técnica a la escuela, la realización del “informe de actividades y rendición de cuentas” que en todo plantel del país debe realizarse, según lo marca el artículo 14 de la Ley General de Educación? Son los equipos estatales. Son los funcionarios intermedios de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Son los maestros formadores de docentes. Son los supervisores. Son las familias y estudiantes. Son los miembros en los consejos de participación. Son los directores de las escuelas.
No podemos olvidar –sentados con miopía en el mirador de la Ciudad de México- que son los 31 estados quienes administran las escuelas y son los formadores y empleadores de los maestros. La Federación no es suficiente para resguardar el derecho de los niños.
No hay reforma sin reformadores. La implementación de la política pública implica actitudes que no se pueden obviar: un cumplimiento de atribuciones y responsabilidades que no sea selectiva, la voluntad de ir más allá del mínimo indispensable. Se necesitan también capacidades. No alcanza con buenos deseos, no basta con muchos ideales.
Se necesita contar también con información relevante, habilidades técnicas y oportunidades de ejercitarlas, recursos materiales distribuidos según la equidad, un marco regulatorio adecuado también en lo micro, en lo local; contar, sobre todo, con espacios de participación y vías de comunicación con las autoridades y una intensa interacción con las realidades del terreno: con la experiencia de los maestros, de las familias y de los alumnos mismos, sus quejas y propuestas cotidianas, y no sólo sus discursos en eventos.
La fase de implementación de muchas políticas educativas será crucial en este ciclo escolar. Como país federal, nos tiene que salir bien en este año 2017-2018 una serie de procesos que no son de las autoridades, sino que tiene realidad en los estados y las supervisiones y las escuelas.
Lo que hace arraigarse a una transformación educativa, lo que la afianza, es que se desarrollen las capacidades y el compromiso para que cumpla exitosamente esta fase. Respondiendo a las propuestas y exigencias de los propios agentes educativos, de la academia y las organizaciones de sociedad civil, el ejecutivo y el legislativo federales dieron un gran paso con reformas a la Constitución y las leyes. Lo que siguió, lo que sigue y seguirá prospera en la medida en que no sea el proyecto de una administración, sino sólo en la medida en que se sepa y se sienta que es un proyecto social, un proyecto de todos.
Hacemos un llamado a que todos nosotros, los distintos agentes, no dejemos para después y para otros lo que sí podemos hacer, a no esperar las soluciones desde arriba y desde afuera, sino a construirlas desde abajo y desde adentro.
Al gobierno federal pedimos que se concentre en sus tareas de coordinación, en el debido respeto a la dinámica del federalismo, y en el cuidado para realizar sus tareas de diseño de las piezas de política pública con la consulta oportuna a los estados y con una ejecución pulcra en lo técnico y lo financiero. A los estados les pedimos asumir su responsabilidad y atribuciones. A la sociedad civil a no claudicar, a no dejarse acallar o intimidar, a reiterar la exigencia ante lo omitido o simulado.
Nuestra visión es de esperanza razonada: ni triunfalismo ni fatalismo. Nuestra visión es social; nada, y menos la educación, es un proyecto que dependa de un solo hombre o mujer. Ni hay, ni esperamos un supermán para salvarnos; no lo ha habido nunca en educación.
Hay mucho avanzado, y hay que multiplicar las ocasiones de hacerlo ver, de hacerlo tangible. Gobiernos de todos los partidos han dado pasos fundamentales. Los maestros tienen otra expectativa sobre sí mismos. Hay directores jóvenes, por primera vez. Se está restaurando la alianza entre maestros y familias. Sí valió la pena. Sí vale la pena. Vamos por más.
Con el inicio del ciclo escolar 2017-2018 arranca el año quinto de la Reforma educativa puesta en operación por el actual gobierno. Será un año educativo en relación con la educación básica y media superior de expectativas y retos. Para el inicio del siguiente ciclo en las escuelas habrá nuevos libros de texto acordes a los nuevos planes y contenidos del modelo educativo que se pretende aplicar. Asimismo, se pondrán en marcha programas piloto para la aplicación del modelo en cuestión. En otras palabras, con el nuevo modelo educativo se pondrá a prueba un nuevo sistema pedagógico que el gobierno dio a conocer en marzo masado y que deberá uniformarse en el septiembre del año de las elecciones para elegir al nuevo presidente de la nación. Regresan a las aulas de todo el territorio nacional sólo en el nivel básico que comprende preescolar, primaria y secundaria 25.6 millones de alumnos, 1, 211, 911 docentes que laboran en 224, 976 establecimientos escolares (véase Reforma, 21/08/17). Además de la puesta a prueba del programa piloto del nuevo modelo educativo en el presente ciclo escolar se buscara aplicar la equidad e inclusión, la estrategia nacional para el aprendizaje del Inglés y la transformación de las Escuelas Normales que es por donde debe empezar toda reforma que se llame educativa, misma que debe hacerse sobre la marcha y con la sustitución e interrupción inmediata de los viejos programas de estudio de las instituciones formadoras por los nuevos acordes a los del nivel básico. Un modelo que encomiablemente al menos por sus buenas intenciones persigue dejar de lado la educación bancaria tradicional que tanto cuestiono Paulo Freire por no genera concienciación (concientización), porque descansa en la memorización. No debemos perder de vista que la nueva propuesta pedagógica se sustentara en cinco ejes, a saber. Planteamiento curricular, la escuela al centro del sistema educativo, formación y desarrollo profesional docente, inclusión y equidad y gobernanza del sistema educativo.
En el caso de la inclusión y de la equidad, la SEP acondicionara 250 escuelas en todo el país con las condiciones adecuadas para la observación de este programa. ¿Cuántas y en dónde se establecerán este tipo de escuelas en Zacatecas?
Aunque no faltara quienes piensen que con la reforma que se comenzó a aplicar se en su faceta laboral administrativa para depurar a los profesores no idóneos con evaluaciones insuficientes, desaparecerían los problemas, no ha sido así, ni podrá en un gremio que por su gigantismo y complejidad cada uno de sus miembros representa un potencial conflicto. En dos estados con fuerte y mayoritaria presencia de la CNTE: Oaxaca y Chiapas se supo de condicionamientos para el inicio del ciclo escolar. En el primero los profesores amagaron con parar labores y no regresar a clases hasta que el gobierno no de cumplimiento a sus demandas y los chiapanecos acordaron iniciar con las clases, pero amenazaron con estallar en paro el 13 de septiembre en caso de que no se emita la convocatoria para el relevo de la dirigencia sindical de la Secc. 7 del SNTE, la que agrupa a los maestros federal que son la mayoría de los mentores. Por su parte Nuño, uno de los que se manejan como presidenciables declaro que se iniciarían y habría clases en Oaxaca y en todo el país. Al parecer así ocurrió, pues ahora que si se aplican los descuentos a quien falta, los mentores le piensan para suspender sus labores.
Por su parte Mexicanos Primero el principal censor y vigilante de la Reforma, urgió a priorizar ésta al señalar por enésima vez que hay estados que observan grandes rezagos. Para esta organización patronal muy identificada con Televisa y la clase empresarial incluidos concanacos y concamines, el rezago se ubica sobre todo en aquellas entidades bastiones de la disidencia magisterial entre los que nombra a Zacatecas en donde considera que no está consolidada la Reforma, (Reforma, 23/08/2017).
Cuando estaba con iniciar el ciclo escolar en curso nos desayunamos con la noticia sobre un convenio administrativo financiero entre el el gobierno del estado y el COBAEZ con la intermediación de uno de los dos sindicatos que representan a sus TRABAJADORES y que reúne a la mayoría, el SUPDACOBAEZ titular del contrato colectivo de trabajo. Dicha restructuración que se dijo no afecta los derechos laborales, se anunció que busca el ahorra de 100 millones anuales que busca reducir un déficit de más de seiscientos, lo que significa que de ser exitosa y crear nuevas plazas sólo con sustento y techo financiero adecuados, dicho déficit podría desaparecer cuando termine la administración tellista. El COBAEZ tiene la peculiaridad de ser una ODES (un organismo descentralizado) cuyo sostenimiento depende de dos fuetes: un presupuesto federal y otra parte del Estado que, al faltar el dinero en la entidad, ocurre el retraso e incumplimiento en el pago de las prestaciones, las que según el gobierno se acordaron demasiado jugosas y benignas, muy por encima de la capacidad financiera de un estado pobre como Zacatecas. Acaba de ser investido en el cargo su nuevo director y llega con la misión de sanear la institución que su anterior directivo dijo dejar en “el mejor momento educativo y financiero en 30 años… que dejará un Colegio en su mejor momento en temas de calidad educativa, administración de los recursos y transparencia de los derechos sindicales”, ¿será? (El Diario, 20/08/2017).
Los siguientes doce meses serán importantes para ver el rumbo que tomara la Reforma. No tanto por el éxito o fracaso de las pruebas piloto, pues estas tienen garantizado su éxito de antemano. Entre junio y agosto próximos escucharemos que el nuevo modelo educativo va viento en popa y que está a la altura del de Finlandia o Corea del Sur.
Mark Twain famously said that “it is by the goodness of God that in our country we have those three unspeakably precious things: freedom of speech, freedom of conscience, and the prudence never to practice either of them.”
In his unpublished introduction to Animal Farm, devoted to “literary censorship” in free England, George Orwell added a reason for this prudence: there is, he wrote, a “general tacit agreement that ‘it wouldn’t do’ to mention that particular fact.” The tacit agreement imposes a “veiled censorship” based on “an orthodoxy, a body of ideas which it is assumed that all right-thinking people will accept without question,” and “anyone who challenges the prevailing orthodoxy finds himself silenced with surprising effectiveness” even without “any official ban.”
We witness the exercise of this prudence constantly in free societies. Take the US-UK invasion of Iraq, a textbook case of aggression without credible pretext, the “supreme international crime” defined in the Nuremberg judgment. It is legitimate to say that it was a “dumb war,” a “strategic blunder,” even “the greatest strategic blunder in the recent history of American foreign policy” in President Obama’s words, highly praised by liberal opinion. But “it wouldn’t do” to say what it was, the crime of the century, though there would be no such hesitancy if some official enemy had carried out even a much lesser crime.
The prevailing orthodoxy does not easily accommodate such a figure as General/President Ulysses S. Grant, who thought there never was “a more wicked war than that waged by the United States on Mexico,” taking over what is now the US Southwest and California, and who expressed his shame for lacking “the moral courage to resign” instead of taking part in the crime.
Subordination to the prevailing orthodoxy has consequences. The not-so-tacit message is that we should only fight smart wars that are not blunders, wars that succeed in their objectives – by definition just and right according to prevailing orthodoxy even if they are in reality “wicked wars,” major crimes. Illustrations are too numerous to mention. In some cases, like the crime of the century, the practice is virtually without exception in respectable circles.
Another familiar aspect of subordination to prevailing orthodoxy is the casual appropriation of orthodox demonization of official enemies. To take an almost random example, from the issue of the New York Times that happens to be in front of me right now, a highly competent economic journalist warns of the populism of the official demon Hugo Chavez, who, once elected in the late ‘90s, “proceeded to battle any democratic institution that stood in his way.”
Turning to the real world, it was the US government, with the enthusiastic support of the New York Times, that (at the very least) fully supported the military coup that overthrew the Chavez government – briefly, before it was reversed by a popular uprising. As for Chavez, whatever one thinks of him, he won repeated elections certified as free and fair by international observers, including the Carter Foundation, whose founder, ex-President Jimmy Carter, said that “of the 92 elections that we’ve monitored, I would say the election process in Venezuela is the best in the world.” And Venezuela under Chavez regularly ranked very high in international polls on public support for the government, and for democracy (Chile-based Latinobarómetro).
There were doubtless democratic deficits during the Chavez years, such as the repression of the RCTV channel, which elicited enormous condemnation. I joined, also agreeing that it couldn’t happen in our free society. If a prominent TV channel in the US had supported a military coup as RCTV did, then it wouldn’t be repressed a few years later, because it would not exist: the executives would be in jail, if they were still alive.
But orthodoxy easily overcomes mere fact.
Failure to provide pertinent information also has consequences. Perhaps Americans should know that polls run by the leading US polling agency found that a decade after the crime of the century, world opinion regarded the United States as the greatest threat to world peace, no competitor even close; surely not Iran, which wins that prize in US commentary. Perhaps instead of concealing the fact, the press might have performed its duty of bringing it to public attention, along with some consideration of what it means, what lessons it yields for policy. Again, dereliction of duty has consequences.
Examples such as these, which abound, are serious enough, but there are others that are far more momentous. Take the electoral campaign of 2016 in the most powerful country in world history. Coverage was massive, and instructive. Issues were almost entirely avoided by the candidates, and virtually ignored in commentary, in accord with the journalistic principle that “objectivity” means reporting accurately what the powerful do and say, not what they ignore. The principle holds even if the fate of the species is at stake – as it is: both the rising danger of nuclear war and the dire threat of environmental catastrophe.
The neglect reached a dramatic peak on November 8, a truly historic day. On that day Donald Trump won two victories. The less important one received extraordinary media coverage: his electoral victory, with almost 3 million fewer votes than his opponent, thanks to regressive features of the US electoral system. The far important victory passed in virtual silence: Trump’s victory in Marrakech, Morocco, where some 200 nations were meeting to put some serious content into the Paris agreement on climate change a year earlier. On November 8, the proceedings halted. The remainder of the conference was largely devoted to trying to salvage some hope with the US not only withdrawing from the enterprise but dedicated to sabotaging it by sharply increasing the use of fossil fuels, dismantling regulations, and rejecting the pledge to assist developing countries shift to renewables.
All that was at stake in Trump’s most important victory was the prospects for organized human life in any form that we know. Accordingly, coverage was virtually zero, keeping to the same concept of “objectivity” as determined by the practices and doctrines of power.
A truly independent press rejects the role of subordination to power and authority. It casts the orthodoxy to the winds, questions what “right-thinking people will accept without question,” tears aside the veil of tacit censorship, makes available to the general public the information and range of opinions and ideas that are a prerequisite for meaningful participation in social and political life, and beyond that, offers a platform for people to enter into debate and discussion about the issues that concern them. By doing so it serves its function as a foundation for a truly free and democratic society.
¿Dónde deberíamos ir después de la última frontera; dónde debieran volar los pájaros después del último cielo?
Mahmoud Darwish, poeta palestino.
Lo que llama la atención no es que haya ocurrido. Lo que llama la atención es que casi nadie lo recuerde. El 15 de mayo de 1948 fue un día trágico. Pocas horas después que David Ben Gurión leyera la declaración de la independencia de Israel y el día en que concluía el mandato británico sobre Palestina, se iniciaba la primera guerra entre el nuevo Estado israelí y los países árabes. La guerra de 1948 fue para Israel la gran gesta de su independencia. Pero también fue la guerra que produjo uno de los más brutales éxodos que se hayan conocido en la historia de la humanidad: el del pueblo palestino, despojado de su tierra, desplazado de su nación, amordazado, encarcelado, silenciado. Un pueblo al que, desde entonces, las naciones más poderosas del planeta han tratado de aniquilar, volviéndolo invisible; un pueblo al que han tratado de reinventar, condenándolo a la inexistencia.
Una mujer. Un cuerpo sufriente. Una mujer tapando su boca. Una mujer en un campo de refugiados: Baqa´a, Jordania. Una palabra: nakba. Una ausencia: la tierra. Una nación: Palestina. Un trabajo colectivo: la memoria.
ampliar fotoÉxodo palestino, 1948. Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO
Nakba: catástrofe, desastre. Éxodo: la expulsión palestina que comienza en 1948. 700 mil seres humanos desplazados, empujados al abismo de la incertidumbre, para siempre, sin otra esperanza que la de mantener activa la memoria, para recuperar algún día lo que le han robado y a casi nadie le importa.
La guerra de 1948 que condujo a la creación del Estado de Israel, tuvo como consecuencia la devastación de Palestina. La dialéctica de la muerte y el renacimiento, tan propia del mundo occidental, reunidas en un mismo acontecimiento. En un mismo grito de dolor, en un mismo símbolo de barbarie, silenciado ante el mundo
Éxodo palestino, 1948. Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO
Cincuenta años después / estoy tratando de contar la historia / de lo que se perdió / antes de mi nacimiento / la historia de lo que estaba allí / antes de que la casa de piedra cayera / el mortero explotó / las rocas sueltas fueron llevadas lejos para nuevos propósitos, o aplastadas / la tierra se declaró limpia, vacía.
Lisa Suhair Majaj, poeta palestina.
ampliar fotoEscuela en un campo de refugiados palestinos. Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO
Cada una de las distintas generaciones que han sobrevivido a la catástrofe puede armar un rompecabezas de piezas que se han astillado, convirtiendo las casas de las aldeas en millones de partículas de piedras dispersas por el desierto. Una montaña de escombros que más tarde serviría para edificar el muro que sigue separando, aislando, deportando a los palestinos de su historia. El muro que pretende silenciarlos y mantenerlos invisibles.
“La visión más desgarradora fueron los gatos y los perros ladrando y haciendo jaleo, tratando de seguir a sus dueños. Yo escuché a un hombre gritarle a su perro: Vuelve. ¡Tú al menos puedes quedarte!”
(Citado en: Ahmad H. Sa´di & Lila Abu-Lughod. Nakba. Palestina, 1948 y los reclamos de la memoria. Editorial Canaán, Buenos Aires, 2017)
ampliar fotoÉxodo palestino, 1948. Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO
Después de la Nakba, no todos abandonaron Palestina. Algunos quedaron bajo el control territorial del Estado de Israel. Palestina fue confiscada, dividida en Cisjordania y la Franja de Gaza, en territorios controlados colonialmente, infectados por check points que bloquean o autorizan ocasionalmente el tránsito de los palestinos, transformados así en refugiados en su propia tierra. Los palestinos, aquellos cuya presencia fue sustituida por la ausencia, como alguna vez sostuvo Edward Said.
Palestina y los palestinos viven bajo la constante amenaza del desvanecimiento de la memoria. Viven una carrera contra el tiempo, tratando de transmitir la experiencia del despojo a las jóvenes generaciones, las cuales han nacido lejos de su propia patria y han crecido envueltas en narrativas que silencian o niegan la opresión colonial de su pueblo. La “generación de la Nakba” se vuelve anciana, se cansa, se vuelve un verdadero “cuerpo archivo”, vital para el ejercicio de la transmutación de la memoria oral a las palabras escritas. Una carrera contra el tiempo, como la del sujeto colonizado que describe Frantz Fanon: “Llega usted demasiado tarde, tardísimo. Entre ustedes y nosotros habrá siempre un mundo.»
Familia palestina, 1948. Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO
عودة
Él retornó, dijo, para plantar en ella el árbol del conocimiento / y él era ese árbol. / Él nació en Jaffa y a Jaffa retornó, para permanecer / allí por la eternidad, cerca del árbol del paraíso.
Mahmoud Darwish, poeta palestino
ampliar fotoEscuela en un campo de refugiados palestinos. Archivo Fotografico de la UNRWA / Memoria del Mundo, UNESCO
El poder de una potencia colonial no reside en disminuir o maquillar las evidencias de su prepotencia invasora, sino, fundamentalmente, en borrar las marcas, los trazos y las filigranas en las que puede leerse la memoria, la narrativa, el relato que cuenta la historia de quien está siendo colonizado. Por eso, los poderes coloniales matan, destierran y silencian a los intelectuales, despedazan sus bibliotecas, incineran sus libros, silencian las voces que cantan y cuentan otra historia, aniquilan a quienes representan el pasado y, justamente por eso, pueden edificar un camino de esperanza hacia el futuro. En Palestina, el Estado de Israel hizo todo esto. Pero hizo mucho más. Arrancó los olivos, los desmembró, atravesándolos con un muro. En su lugar, ocasionalmente, plantó abetos europeos. El poder colonial se imprime en el paisaje, se diluye en el horizonte como parte de una nueva geografía, con una implacable transformación del ambiente, creando, más bien, inventando la tierra misma, sus ríos, sus plantas, sus montañas y praderas, el aroma, el color y los sonidos que brotan de ese espacio desconocido, que alguna vez fue nuestro hogar. El ejército de Israel siempre supo que además de protegerse de las piedras que surcan el cielo de Palestina, había que protegerse de la sombre de los olivos, esos sitios insurgentes en los que habita encarnada la memoria de los desplazados. Los olivos fueron un objetivo militar, porque allí sobrevivía la historia de los que alguna vez volverán.
La colonización de la memoria supuso el exterminio de los trazos que marcaron la presencia de los palestinos en su propia tierra. Unos y otros, colonizadores y abetos, extranjeros en esa tierra de dolor y desamparo. “Solo los árboles de olivo – sostendrá Darwish – permanecerán como un sustituto viviente, fragmentado de la experiencia colectiva en Palestina.”
Somos las víctimas de las víctimas –lo cual es bastante inusual (…) estamos sujetos a un colonialismo único. Nos quieren muertos o exiliados. (…) Las vidas de los israelíes y palestinos están desesperadamente entrelazadas. No hay modo de separarlas. Ustedes pueden tener una fantasía y negar o poner al pueblo en guetos. Pero en realidad hay una historia en común. Tenemos que encontrar el modo de vivir juntos. (…) Nosotros nos mantenemos firmes en el tema de la identidad como algo mucho más significante y políticamente democrático que la mera residencia y servidumbre que Israel nos ofrece. Lo que nosotros pedimos como palestinos es el derecho a ser ciudadanos (…) Elegir esa identidad es hacer historia, no elegirla es desaparecer.
Edward Said, intelectual palestino.
Nakba: catástrofe, desastre. Quizás también: persistencia de la memoria, retorno, dignidad, verdad, justicia.
Las fotografías corresponden al Archivo Fotográfico de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), incluido en la Memoria del Mundo de la UNESCO.
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