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De los países alienados a los países No Alineados (Análisis Internacional)

Por: Jesús Chucho García

“Aquí está el Movimiento NOAL creo que entrando a una nueva etapa. Así lo creo. Necesario es que confluyamos los movimientos, las ideologías, los gobiernos y los pueblos”

Hugo Chávez Frías
La Habana, 2006

Dentro de pocos días la República Bolivariana de Venezuela, será la sede de la XVII Cumbre de los Países No lineados, organización que ha venido jugando un papel esencialmente antihegemónico frente a las superpotencias capitalistas mundiales, sobre todo aquellas de signos neoliberales.

Cerca de 118 países conforman el Mnoal, como se le conoce a esta organización que fue fundada en 1961 por los presidentes Joseph Tito Broz (antigua Yugoeslavia), Kwame Kruma (República de Ghana), Pandit Jawaharlal Nehru (India), por Egipto, Gamal Abdel Nasser, y el presidente de Indonesia, Achmed Sukarno.

COLONIALISMO Y ALIENACIÓN

Los países asiáticos, árabes y africanos habían sufrido, como el resto del planeta, un proceso bestial de colonización, marcado por los proyectos mineros extractivos y reparto de sus territorios por las potencias europeas y Estados Unidos. La conferencia del reparto de Africa conocida como la Conferencia de Berlín 1885/86 fue un ejemplo de ello, mientras que por otro lado Inglaterra se apoderaba de la India, intervenía en China, y Francia, aparte de África, se impuso en Indochina (hoy Vietnam). Pero mas allá de ese reparto también introdujeron la alienación a través del Indirect Rule (término inglés: gobernar indirectamente con los “nativos” pero como los colonizadores querían) o la asimilación francesas: que gobiernen pero bien “asimiladitos” a nosotros.

La resistencia heroica de los pueblos asiáticos y africanos tuvo como resultado la famosa Conferencia de Bandung, realizada en Indonesia en 1955, la cual destacaba el principio de respeto a la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones. Es de ahí de donde 5 años más tarde se crearan las condiciones para lanzar el Movimiento de los No Alineados, integrado por aquellos países que dejaron de ser ALIENADOS y sometidos al colonialismo y al neocolonialismo.

En esa oportunidad, fueron cinco pensadores marcados por la autodeterminación y anticolonialismo de distintas partes del planeta para romper con el proceso de dependencia que había marcado el colonialismo y mantener una posición ante las dos potencias mundiales de ese entonces como lo eran Estados Unidos y Rusia. Precisamente fue el general Tito Broz, que planteó esa reunión en Belgrado, ya que este no se afilió al bloque soviético dirigido por Josepf Stalin. Todo fue una voz soberana en el marco de la Guerra Fría. Desde el ataque al régimen del viejo apartheid en Sudáfrica y hasta la lucha contra el imperialismo, marcaron las líneas del Mnoal.

RECORDANDO A CHÁVEZ EN LOS ALINEADOS

En la Cumbre de los No Alineados en 2006 en La Habana, Cuba, la prensa cubana expresó en torno a la intervención de Chávez diciendo que bromeó con su propia costumbre de traspasar el límite de tiempo de comparecencia en este tipo de reunión y lo sobrepasó para denunciar las amenazas del Gobierno de Estados Unidos no solo contra Cuba y Venezuela, sino contra otros gobiernos y finalmente contra la humanidad. Pidió en ese contexto unidad al Movimiento No Alineado y a los países del Sur para construir un nuevo orden internacional y un mundo mejor de paz y fraternidad, frente al actual “con una potencia policíaca y de guerras”. En representación del grupo de América Latina y el Caribe en el Movimiento NOAL, el Presidente venezolano destacó el papel histórico y actual de Cuba, de su Gobierno y de su líder, Fidel Castro, como “ejemplo de resistencia ante los atropellos del imperialismo norteamericano”. Expuso lo que definió como una reflexión dirigida a los “hermanos de Asia, de África y Europa, ustedes que nos visitan a este ‘Caribe Nostrum’ a esta América Latina, igual que ustedes colonizada, arrollada, masacrada durante siglos”, y reclamó unión para un mundo mejor, que, manifestó, es posible. “Aquí está el Movimiento NOAL creo que entrando a una nueva etapa. Así lo creo. Necesario es que confluyamos los movimientos, las ideologías, los gobiernos y los pueblos que batallamos por un nuevo orden internacional, por otro mundo necesario e imprescindible, absolutamente posible”. “Aquí está el mundo levantándose de nuevo”.

REUNIÓN EN NUEVA ESPARTA DEL MNOAL

Esta XVII Cumbre de los No Alineados se realizará a partir del 13 de septiembre en la isla de Margarita, y se da en un contexto complejo a nivel mundial donde, pese al poderío de Estados Unidos, ya no tienen el control total del mundo con sus aliados europeos. En estos diecisiete años, con el liderazgo del expresidente Chávez, nuestro país cumplió o complementó el sueño de Bandung y de Belgrado en la lucha contra el imperialismo y la creación de nuevas políticas de integración, y por ello unos de los puntos de esta cumbre es “el establecimiento de una alianza internacional con bloques de integración regional de América Latina, en el contexto del auge de un mundo multipolar”. También se abordará el rechazo a las agresiones y el terrorismo en Medio Oriente, así como a las acciones intervencionistas de Estados Unidos,”. El neoliberalismo en América Latina está de vuelta, es una realidad, desde Bolivia, Venezuela, Cuba, Nicaragua y algunos países del ALBA y Petrocaribe se resiste a volver a caer en el neoliberalismo salvaje, la alienación, alineación y neocolonialismo. Por su parte, la oposición venezolana buscará por todos los medios sabotear la cumbre, conjuntamente con sus aliados de Mercosur y evitar que asumamos la presidencia de este estratégico movimiento que tiene el 55 por ciento de la población mundial y el 80% de los recursos estratégicos del planeta.

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/opinion-libre/paises-alienados-a-paises-no-alineados-analisis-internacional/

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La centralidad del juego

Por: Rosa Violante

En esta conferencia Rosa habla de la centralidad del juego en el Nivel Inicial, diciendo que constituye uno de los pilares de la didáctica de la Educación Inicial. A partir de allí, son muy interesantes las preguntas que realiza: ¿Cómo explicar la relación entre juego y enseñanza? ¿Se puede enseñar contenidos a través del juego? Posterior a esto, dice una frase de Assoumou: «Todo es juego y nada es juego.» Sostiene que quien decide jugar es el jugador y es quien decide la intencionalidad del juego. Además, hace referencia a unas notas características del juego que son: 

  • Intersubjetividad, creación de un espacio compartido, de un contexto compartido, actividad compartida.
  • Ficción, Cuando los jugadores entran en el juego saben lo que es ficcional, aquello que no es verdadero. Hay una complicidad, un acuerdo, construcción de un marco de acción-ficción. «Algo es lo que no es»
  • Formato, son los segmentos previsibles encadenados entre sí. El formato es otro rasgo característico del juego y tiende a repetirse. Las reglas hacen referencia al formato.
Luego explica las distintas apariciones del juego a través del tiempo, nombrando  a varios autores, los que para ella son muy importantes y significativos.
Nos habla de las críticas del Juego-trabajo por parte de Hilda Cañeque, sosteniendo según ella que el mismo es direccionado por el docente.
Galperin se manifiesta a favor del juego trabajo, ya que plantea que le permite al niño elegir, seleccionar, desarrollar su creatividad y su juego, relacionarse con otros.
Se trata entonces, de ¿Jugar por jugar? ¿se enseña o se juega?, ¿Jugar para?, es decir siendo el juego un medio para la enseñanza o para ¿Jugar en el contexto escolar? (jugar y enseñar)
Hay que volver a recuperar el juego. No se trata de ludificar todo, no todo es juego.
El juego es un contenido de alto valor cultural, para el desarrollo cognitivo, ético, estético, motor y social.
También enuncia las distintas modalidades del juego y nos brinda las características, particularidades y ejemplos de cada una.
  • Juego trabajo
  • Juego de construcción (conocimiento físico)
  • Juegos grupales
  • Juegos tradicionales
El docente es quien propone entrar al campo lúdico, promueve la realización de un formato, según los contenidos, los saberes necesarios para jugar y los diferentes grados de direccionalidad externa.
Además, promueve un espacio para que se lleven a cabo juegos teatrales, dramatizaciones.
Rosa nos explica que el Juego dramático es una estructura didáctica, propone diferentes roles sociales e imaginarios. El docente es el que enriquece el juego, propone, guía, coordina la elección de los roles. Los chicos son quienes interactúan en pequeños grupos, eligen, sistematizan la información.
Después nos cuenta algunas características principales de cada juego que son:
Juegos tradicionales, Son parte de nuestra historia, de nuestra cultura, no necesitan de mucho material y se pueden jugar con las familias.
Generan un clima óptimo, de placer. Hay juegos de destrezas motrices, de canciones y más. Se trata de recuperar los juegos tradicionales.
Juegos grupales, Reúnen los diferentes contenidos vinculados a las distintas áreas. Juegos tranquilos y tradicionales, respetando el formato de cada uno.
Juegos de construcción, vinculados con el conocimiento físico. Permiten a los niños desarrollar la creatividad y la imaginación, que puedan construir las propiedades de los objetos a partir de la observación a través de la acción que ejercen sobre el mismo.
Son muy interesantes los diversos ejemplos de proyectos de actividades que nos muestra.
Juego trabajo, es una estructura didáctica. La importancia de la coordinación, se estructura a partir de la lógica de la multitarea.  Ofrece cosas desafiantes.
Permite que el niño pueda elegir, en un marco adecuado de elecciones, alternativas conocidas. No hay que limitar la cantidad de niños, hay que respetar su elección. Los niños van obteniendo el conocimiento de lo nuevo en cada rincón.
Este juego permite el desarrollo de la autonomía, el trabajo en pequeños grupos, el intercambio, el respeto por el tiempo de cada uno.
¿Qué es enseñar en clave lúdica?
En clave de juego, ya que es un pilar en el Nivel Inicial. Implica recuperar situaciones lúdicas, enriquecer el juego, construir conocimientos. El juego tiene que estar dentro de la organización cotidiana del jardín.
Los pilares…
  • Educación integral (el juego la favorece)
  • Articulación globalización
  • Centralidad del juego
  • Multitarea- trabajo en pequeños grupos
  • Enseñar construyendo escenarios
  • Experiencia directa y situaciones problemáticas
  • Tiempos, flexibilidad
  • Acompañante afectivo y mediador cultural
  • Lazos entre familias, niños, docentes e institución.
Las últimas palabras de la conferencia expresadas por Rosa Violante son, reconozco al juego como algo principal en la vida del niño.  Afirma que a jugar se enseña, es un derecho de todos y tiene un alto valor cultural.  Queda en nosotros hacer realidad estas situaciones.
Termina la misma con una frase de Pastorino:
«Abrazar la aparente alegría que tiene el jugar con la construcción compartida del conocimiento, instalar el encuentro entre el goce desafiante que desencadena el jugar, comprometerse y cooperar, es una aventura que vale la pena ser vivida.»
Fuente: http://edinarrativa.blogspot.com/2014/06/la-centralidad-del-juego-por-rosa.html
 
 

 

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Hacia la construcción de una Izquierda Pedagógica

Por: Martín Torres

Los sistemas educativos viven una crisis importante, acompañando la que atraviesa el capitalismo global. Las élites gobernantes y corporaciones empresarias presionan por subordinar completamente la escuela a su ambición de ganancias. Apuestan a ganarse a la sociedad, abrumándola con discursos ‘pedagógicos’ engañosos y cínicos. Los educadores resisten en las calles. Unir las resistencias al neoliberalismo anti-educativo y construir propuestas que transformen la educación para que aporte a la superación de esta sociedad injusta y desigual. Desafíos para poner en pie una Izquierda Pedagógica, que decenas de docentes y estudiantes debatimos el sábado 3/9 en la Universidad Nacional de Córdoba.

Gabriela Ceballos y Martín Torres

En la misma semana, y no por casualidad.

La docencia argentina realiza una huelga nacional, reclamando reiniciar las negociaciones salariales, puesto que los magros aumentos ofrecidos a comienzos de año han sido deglutidos por la inflación a los pocos meses.

Ese día La Nación[1], un periódico por el que habla -desde siempre- la oligarquía del país, publica una nota titulada “Alarma la falta de docentes de alta calidad en América Latina”, basada en el informe presentado por la organización ‘Diálogo Interamericano’ conducida por los ex presidentes Lagos (Chile) y Zedillo (México)…con sede en Washington acompañada por una “Guía” para aumentar la presión sobre los educadores[2].

Al día siguiente, una maestra de nivel primario es golpeada y amenazada de muerte por la madre de un estudiante en la capital de nuestra provincia.

Tres días después, el periódico La Voz –el más poderoso de Córdoba- informa que “Cuatro de cada diez adolescentes pobres no asisten a la escuela”[3].

Pinceladas sobre lo que pedimos, recibimos y sentimos los educadores.

Cambios en educación, dos caminos

Ya no hay análisis serio que niegue la existencia de una crisis en la escuela y en los sistemas educativos de los países y regiones. Amplísimos sectores de la sociedad aspiran a que se produzcan cambios que ayuden a encontrar el rumbo perdido, para llegar al puerto de la ‘Calidad Educativa’. Y es justo que millones quieran la mejor educación posible para sus hijos, que son lo más preciado.

Pero a partir de allí, los caminos propuestos se bifurcan irremediablemente.

Por un lado, organismos como Banco Mundial, OCDE, BID, FMI vienen bombardeando (y no es completamente metafórico el término) a la población con estadísticas, informes de sus áreas de especialistas en educación y foros que se realizan en todo el mundo.

La tesis: tenemos una educación obsoleta, que no genera “productos de calidad” y los responsables son los docentes.

La respuesta: se deben evaluar y medir los resultados de los aprendizajes, premiando o castigando según los estándares internacionales, demandados por el complejo industrial y tecnológico internacional, para ser respetados a escala planetaria.

Lo que no sirva a las necesidades del poder concentrado, será señalado, castigado y posteriormente modificado para que nadie se salga del molde. Retomando lo que plantea el artículo reciente de Luis Bonilla[4], se propone avanzar aceleradamente rumbo a un “Apagón Pedagógico Global”.

A tono con esta propuesta, en nuestro país, a mediados de octubre debutará el operativo de evaluación nacional “Aprender 2016”.

Del otro lado, miles de docentes y estudiantes de magisterios y profesorados rechazan las recetas de los verdugos de la pedagogía y salen a las calles a enfrentar sus ataques. México está en la avanzada de un movimiento docente que ha puesto y sigue poniendo todo de sí para defender una educación pública, laica, gratuita, científica y popular. El encuentro propuesto por el Instituto McLaren y la CNTE[5] es una buena noticia, que debe ser difundida y aprovechada por los educadores de América Latina.

Esta mirada tiene otra tesis: los problemas en la educación son problemas sociales, producidos por un modo de organización social que no da respuesta a las demandas esenciales de la especie humana, profundizando la desigualdad e incluso ha comenzado a generar procesos de devastación a nivel de la naturaleza. Los sistemas de educación masivos y toda batalla por políticas de inclusión y democratización en ellos representa un obstáculo, que el poder económico y los gobiernos subordinados quieren reducir a la mínima expresión. Por eso, luego de quitarles presupuesto, dejarlos presionar por las corporaciones y abandonarlos a su suerte, los evalúan con una mirada meritocrática e individualista, promoviendo la producción de personas de ‘calidad’, adaptables a cualquier tarea, salvo a la de pensar por su propia cuenta.

La respuesta desde la mirada de las pedagogías críticas apunta a profundizar los aspectos democráticos, críticos, reflexivos dentro de la escuela. Salirse del rol docente-reproductor de un orden social injusto. Distribuir el conocimiento social y apostar a producir nuevos conocimientos, pero desde la perspectiva de la transformación positiva de la sociedad y de la personalidad, no para fomentar la competencia y el éxito individual.

Izquierda Pedagógica, ahora es cuando

Estamos asistiendo a un capítulo muy importante de la batalla por el derecho a la educación.

Los resultados de esta pulseada impactarán considerablemente en los sistemas educativos de todo el mundo.

Hay que multiplicar los esfuerzos para lograr una sólida articulación de quienes queremos frenar el neoliberalismo anti-educativo. Debemos hacerlo a escala local e internacional. La fragmentación es utilizada en nuestra contra. Encuentros, foros, debates, producciones colectivas, declaraciones, redes, tienen que comenzar a generarse con urgencia. No sólo para responder a los ataques, sino para generar debates en grandes sectores antes de que se intenten implementar las contrarreformas. La atomización –provocada o permitida por sindicalistas amigos del poder- impide que el movimiento docente tome conciencia de sus propias fuerzas. Tenemos que aportar nuestro esfuerzo a que esto se pueda lograr.

Y conjuntamente con esto, debemos intervenir con nuestras propias voces en el debate sobre los cambios que necesita la educación. Para llevarle al pueblo nuestra mirada, la de quienes somos educadores de sus hijos. Aprovechando los valiosísimos aportes de Paulo Freire, Giroux, McLaren y muchos otros, animarnos a elaborar nuestras propias respuestas.

En el marco de la convocatoria Universidad Anticapitalista, desarrollada por el MST de Córdoba, decenas de docentes y estudiantes nos empoderamos, construyendo nuestros caminos y soluciones. Esa es la fuerza, la mística, que da razón de existir a una Izquierda Pedagógica.

Viaje de ida, por el futuro de nuestros hijos.

Estamos en marcha.

[1] Diario La Nación, Argentina, 24 de agosto de 2016. http://www.lanacion.com.ar/1930958-alarma-en-america-latina-la-falta-de-docentes-de-alta-calidad-profesional

[2] Idem. http://www.lanacion.com.ar/1930940-guia-para-superar-la-crisis-en-la-region

[3] Diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina. http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/cuatro-de-cada-10-adolescentes-pobres-no-asisten-la-escuela

[4] Luis Bonilla-Molina; Apagón Pedagógico Global. Las reformas educativas en clave de resistencias. http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/139174

[5] Declaración del Simposio Internacional de Educación Comparada. México. 8 de agosto de 2016. http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/133129

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La muralla de la paz

Por: Marco A. Gandásegui, Hijo

Hay murallas que se construyen para la paz. Esa es la muralla de Nicolás Guillén (1902-1989), poeta cubano, quien cantó para que todas las manos se juntaran y evitaran la guerra. Su plegaria pretendía unir a los pueblos del mundo. La muralla ha sido grabada por el grupo chileno Quilapayún, así como los españoles Ana Belén y Víctor Manuel. Son muchas las murallas que por mala fortuna han sido levantadas para la guerra. Así es la muralla que pretende construir Trump para separar los pueblos que viven a orillas del río Grande, entre México y EE.UU.

Según Trump la muralla que se construiría entre EE.UU. y Mexico tendría una extensión de 1600 kilómetros y un costo de 8000 millones de dólares. El especulador norteamericano asegura que esa cantidad es una ‘cantidad muy pequeña comparada con el dinero que EE.UU. pierde con México ‘.

Trump asegura que México pagará la construcción de la muralla si gana las elecciones en noviembre. Según un diario de la capital mexicana, ‘como es habitual en las promesas electorales del candidato a la Casa Blanca, los números no encajan y a veces son mentiras ‘. A pesar de las amenazas de Trump contra los empresarios norteamericanos que inviertan en México, muchos no le hacen caso a su proyecto de muralla. La segunda empresa de automóviles de EE.UU., la Ford Co., anunció que va a invertir 1600 millones de dólares en una nueva fábrica en la localidad mexicana de San Luis Potosí, que dará empleo a 2800 personas, casi todas mexicanas.

Como es habitual en las promesas electorales del candidato a la Casa Blanca, los números no encajan, y algunos de ellos son mentiras. Las grandes multinacionales de EE.UU. no le están haciendo mucho caso.

El Gobierno mexicano pagaría la muralla, según Trump, en tres pasos. El ‘primer día ‘ en la Casa Blanca, el magnate exigirá que los ‘extranjeros ‘ que residan en EE.UU. presenten pruebas de su residencia legal para realizar transferencias de dinero fuera del país.

El ‘segundo día ‘ de su presidencia, asegura Trump, México elevaría una protesta diplomática por la medida anunciada. ‘En el tercer día ‘ de su presidencia, Trump exigirá al Gobierno mexicano que pague una cantidad indeterminada de miles de millones de dólares para construir el muro. Si no lo hace, Trump le prohibiría a los mexicanos indocumentados transferir fondos a sus familias. Los asesores de Trump dicen que los mexicanos en EE.UU. envían a su país 24 000 millones de dólares anuales en remesas. El monto ‘actúa como una red de protección social en México ‘.

De antemano, Trump anuncia la guerra. Hay una masa electoral en EE.UU. que apoya la guerra. Por esta razón hay mucho miedo en el mundo.

Los pueblos latinoamericanos luchan por la paz. El pueblo norteamericano también. Pero hay ‘alacranes y ciempiés ‘ que quieren tomarse el poder político (entre ellos candidatos como Donald Trump o golpistas más al sur) para separar los pueblos y hacer la guerra.

A diferencia de los guerreristas como Trump, los latinoamericanos sabrán abrirle la muralla ‘al corazón del amigo ‘. También hay ‘rosas y claveles ‘ a las cuales la muralla les abrirá paso.

Lean más abajo La muralla de Nicolás Guillén, adaptada a Trump.

Para hacer esta muralla / tráiganme todas las manos. / Los negros, sus manos negras, los blancos, sus blancas manos. Ay, una muralla que vaya… desde la playa hasta el monte / desde el monte hasta la playa, bien / allá sobre el horizonte. ¡Tun, tun! / ¿Quién es? / Una rosa y un clavel… / ¡Abre la muralla! ¡Tun, tun! / ¿Quién es? / El sable de Trump … ¡Cierra la muralla! ¡Tun, tun! / ¿Quién es? / La paloma y el laurel… ¡Abre la muralla! ¡Tun, tun! / ¿Quién es? / El alacrán y el ciempiés de Trump … / ¡Cierra la muralla! Al corazón del amigo, abre la muralla / al veneno y puñal de Trump , cierra la muralla; Al mirto y yerbabuena, abre la muralla / a la serpiente d e Trump , cierra la muralla; Al ruiseñor en la flor, abre la muralla… Alcemos una muralla, juntando todas las manos; los negros, sus manos negras. Los blancos, sus blancas manos. Una muralla que vaya / desde la playa hasta el monte / desde el monte hasta la playa, bien / allá sobre el horizonte…

Fuente: http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/la-muralla-de-la-paz/23960023

Fuente de la imagen: http://www.spain.info/es/que-quieres/arte/monumentos/lugo/murallas_de_lugo.html

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Cuestiones de mentalidad

Por: Graziella Pogolotti

Veloces pasan los días y van sumando años. Ha transcurrido un cuarto de siglo desde el derrumbe de la Unión Soviética y su consiguiente repercusión en lo psicológico y en lo económico. Bajo esas señales de desconcierto y precariedad crecieron los menores de 30.

Por la subestimación del otro que implica, nunca he simpatizado con las actitudes paternalistas. Prefiero acogerme al «empínate» de Mariana Grajales: un modo de estimular las capacidades latentes de cada cual hacia el logro de la plena realización personal y colectiva, nunca como vía para exacerbar la insaciable competitividad, fuente de angustia y frustración. Sin embargo, el modelo de justicia propuesto por el socialismo aspira a erradicar el tormento existencial de quienes viven bajo amenaza del desempleo, tanto como por la incertidumbre ante la enfermedad, la invalidez o el desamparo en la ancianidad.

Acontecimientos recientes evocan la cadena de suicidios producida por la crisis de las inversiones inmobiliarias y por las políticas de ajuste.

Con el triunfo de la Revolución, quedaron atrás situaciones que se abatían sobre las víctimas de desahucios y desalojos, sobre la orfandad de muchos. Los padres pudieron soñar con un futuro mejor para sus hijos. Muchos sintieron el orgullo de asistir a la graduación universitaria de quien estrenaba por primera vez un título, al cabo de una larga genealogía de excluidos. Sufrimos las limitaciones del racionamiento. Aprendimos a adaptar ropas usadas, a veces torpemente, para adecuarnos a la moda. En los 80 del pasado siglo, aparecieron los mercaditos.
Ya entonces, la nueva mentalidad que privilegiaba el reconocimiento al mérito, empezaba a mostrar fisuras inquietantes. Los juegos de azar no desaparecieron del todo y el mercado negro asomaba en la sombra. Algunos empezaban a «resolver».

La agudización de la escasez, compensada por el crecimiento de un mercado negro de dudoso origen, la pérdida del poder adquisitivo del salario, la presencia de una remuneración diferenciada en las empresas mixtas y en el turismo, tuvieron consecuencias de distinta naturaleza. Una creciente permisividad diluyó los límites entre lo legal y lo ilegal, inhibió los juicios de valor hasta entonces dominantes y removió las aspiraciones y perspectivas de vida. En el espacio familiar, niños y adolescentes observaron la duplicidad entre lo declarado de manera pública y la conducta. La voluntad de superación para acceder a un ejercicio profesional calificado cedió el paso a la preferencia a labores que ofrecieran ingreso inmediato más satisfactorio. Junto al trapicheo de mercancías, hubo ganancias jugosas derivadas del acaparamiento, el «desvío» de recursos y otras fuentes subterráneas.

De una antigua memoria, surgió el conocido perfil del «bicho» cubano. La estructura secular de la economía cubana, paliada por la Revolución al conceder atención prioritaria a los territorios situados más allá de la capital, sufrió un retroceso. Las ventajas históricas de La Habana con sus atractivos turísticos atrajeron un flujo de emigrantes dispuestos a cubrir plazas menospreciadas por los capitalinos y a cubrir oficios de baja calificación. Los reclamos del presente sustituyeron la proyección hacia el futuro. Esta mentalidad permeó la vida cotidiana, sin afectar valores esenciales construidos a través de un largo proceso histórico y afianzados por la política nacional e internacional alentada por la Revolución. La noción de prosperidad se asocia a la tenencia de dinero.

La actualización del modelo económico requiere el acompañamiento de políticas concertadas a partir de estudios que definan en términos concretos las situaciones urbana y rural de la heterogeneidad que nos caracteriza. Atajar los problemas de corrupción y su reflejo económico y moral, fortalecer el respeto a la legalidad, pueden conducir paulatinamente al rescate de un control social efectivo y consciente. Conocer la realidad y sus contradicciones en la base comunitaria contribuye a hacer más efectivo el trabajo en cada una de ellas.

La capacitación de los cuadros favorece un cambio de mentalidad conducente a adecuar lineamientos generales a lo específico de cada zona, tanto en la protección de los más vulnerables, como en el auspicio de fuentes locales de empleo. Herencia de antiguas rutinas, la autosatisfacción ante el cumplimiento mecánico de tareas sin tener en cuenta los objetivos propuestos debe ser desterrada. El amplio conglomerado institucional tiene que esforzarse por alcanzar lo más recóndito y llegar, como proclamaba la propaganda de una pasta dental, «hasta donde el cepillo no toca».

Desde lo local, es necesario conjugar la defensa de lo propio con la irrenunciable perspectiva integradora del país. Solo la articulación de voluntades en un proyecto común, renovador de las expectativas de vida, contribuirá a la solución de muchas dificultades que afectan a todos. En este sentido, cada minúscula batalla ganada acrecienta la confianza.

«El patio de mi casa es particular; cuando llueve se moja como los demás», decía una ronda de otrora. Somos solidarios en momentos críticos. Integremos ese sentimiento al día a día. Limpiemos el patio de todos para encontrar el granito de felicidad en una filosofía del buen vivir.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/06/13/cuestiones-de-mentalidad/#.V9FeyhJGT_s

Fuente de la imagen: http://cinereverso.org/?p=13303

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La marcha de la ignorancia

Por:Gloria Hurtado

El miércoles anterior Colombia hizo una demostración palpable de ignorancia. O como escribió Juan Esteban Constaín, mostró los efectos de lo que produce un “pensamiento delirante”. Se lanzó un concepto, “cartillas que promueven homosexualidad”, sintonizó con la desinformación colectiva, conectó fantasmas religiosos, la agitaron sectores ultraconservadores e incultos y allí está el resultado. Ignorancia rampante caminando por las calles, liderada –que pena- por las Iglesias cristianas y católicas. Olvidan que hace siglos condenaron a hombres a la hoguera porque se “atrevieron” a decir que la tierra era plana… (que yo sepa, todavía no nos hemos caído de esta tierra redonda).

Fue la marcha de la ignorancia porque así no nos guste aceptarlo, no nacemos con comportamientos de hombre y mujer. Tenemos el empaque (el cuerpo), tema biológico, pero el contenido se construye, tema humano. No es ideología de género: es ciencia y es realidad. Los seres humanos no somos sólo naturaleza, ni nos guiamos únicamente por instinto como el reino animal.  Todos los defensores de lo que “hace” la naturaleza, tendrán que aceptar que el amor no pertenece al terreno de ella, puesto que la naturaleza se agota en lo instintivo. El amor pertenece a la construcción humana, un escalón mas arriba del terreno de la naturaleza, marcado principalmente por el lenguaje y la historia. La caminata del miércoles fue la expresión mas palpable de ignorancia y mentiras como tal vez nunca se había registrado en Colombia. Alguien dijo que “afortunadamente” pudieron caminar, expresarse y opinar. Es verdad, pero produce dolor qué tanta desinformación e ignorancia deambulan por las calles. Y los hogares. Los colegios no sólo deben educar estudiantes. Valdría la pena que le dieran “una manito” a los papas.

A propósito de padres de familia, la gran mayoría de ellos (sin preparación e información especializada) no son aptos para manejar el tema de la educación sexual de sus hijos. Para muchos,  sería mas conveniente que no les hablaran de “eso”, “que no les abran los ojos”, mantener a sus retoños en “la inocencia” como si la ignorancia fuera mas protectora que el conocimiento. La educación sexual debe estar en manos de expertos (psicólogos) y no de “opinadores” de psicología que son la gran mayoría de participantes en la discusión, incluídos los medios de comunicación. ¿Cuántas personas siguen creyendo que la homosexualidad es “una enfermedad curable”(¡)? Mas ignorancia, imposible… Por eso, desde esa elementalidad, creyeron también que la heterosexualidad u homosexualidad se “construyen” leyendo una cartilla o los profesores la “enseñan” en clase. Si son Dios o la naturaleza los que “nos hacen” hombres o mujeres  ¿por qué preocuparse? Desde que nacen “ya están hechos” o sea que “oir estupideces” no les haría daño. ¿O será que no están “bien hechos” por ese ”maravilloso” Dios?

La sexualidad no es sinónimo de anatomía ni se agota en los genitales. Construir identidad sexual (que no empaque) es el resultado de muchos factores incluída la historia familiar, la genética y el medio que rodea. La angustia que culturalmente produce los comportamientos sexuales diferentes, hace que mas de uno pierda el sentido de la realidad. Y de los afectos. ¿Sucede así Senadora Morales?

Fuente: http://www.revolturas.com/en/articulos

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Nueva Comunicología Latinoamericana

Por: Francisco Sierra Caballero

Hay tiempos que condensan la aceleración de la historia y la viva potencia transformadora de las turbulencias de la naturaleza. Nuestro tiempo, el actual proceso de transición histórica podría decirse que es de este tenor. En CIESPAL, observamos en los últimos años que los cambios tienen lugar con la profundidad y espesor que uno experimenta en la propia vida cotidiana y parece ser que la Academia de algún modo,  si bien tardío, también comienza articular otro sentido de su práctica teórica. A riesgo de equivocarnos, sentimos que algo empieza a moverse en la Comunicología Latinoamericana tan necesitada, tras la contrarrevolución conservadora que asaltó las universidades en los ochenta, de nuevas miradas y un retorno a sus fuentes originales como pensamiento de la liberación. El próximo encuentro de INTERCOM en Sao Paulo es una prueba de ello. La pionera escuela paulistana celebra el 50 Aniversario de la ECA y con ello mi estimado colega Giovandro Marcus Ferreira, responsable de Relaciones Internacionales de Intercom, nos convoca a distinguidos colegas como Jorge González, Raúl Fuentes, Immacolata Vassallo y, desde luego, el propio Marques de Melo, entre otros, a repensar la investigación en comunicación en América Latina.

Que la Comunicología Latinoamericana requiere un giro o ruptura epistemológica es, sin duda, a nuestro modo de ver incuestionable. En el último número de CHASQUI apuntábamos algunas ideas a este respecto que quisiéramos apuntar en esta entrada para anticipar algunos debates en Sao Paulo.

Primero, y antes que nada, a decir de Raúl Fuentes, es preciso reconocer tres obstáculos subjetivos de progreso del pensamiento crítico en América Latina: el dogmatismo, la militancia voluntarista y el enfoque maniqueo de las contradicciones y conflictos de la comunicación moderna. De ahí la pertinencia de una revisión crítica, tanto histórica como cognitiva, en términos metateóricos, del despliegue y desarrollo académico regional. Pero para ello es preciso deconstruir ciertas posiciones de observación y conceptos al uso de la práctica teórica. En un camino de ida y vuelta, de la economía política a la teoría crítica y la estética de la recepción, para volver a la geopolítica de la cultura, el giro decolonial constituye, en este sentido, una exigencia para la COMUNICOLOGÍA DEL SUR. Más aún en un contexto de creciente captura y subsunción del trabajo intelectual. La cultura y el modo de producción del Capitalismo Cognitivo, como explica Jameson, se han fusionado produciendo la subsunción del trabajo académico bajo las exigencias neopragmáticas de circulación y valorización del capital en una suerte de tiempo pseudocíclico y neopositivismo aceptado acríticamente por los trabajadores de la cultura y del conocimiento. A ello ha contribuido significativamente la política científica dominante. Los organismos nacionales e internacionales de ciencia y tecnología imponen el dogma fundamentalista del empirismo abstracto, la razón de la existencia constatada de un orden inmutable al cual están sometidos todos los acontecimientos y al que la academia regional ha terminado, lenta pero paulatinamente, adaptándose de forma acrítica, con perniciosos efectos no solo en las formas y agendas de investigación sino en el propio sentido de la praxis científica. Como decimos, la década perdida y el neoliberalismo no solo incidieron en las políticas económicas y sociales. La restauración conservadora de la era Reagan y el Documento de Santa Fe significó, de facto, un retroceso de los estudios y potencial emancipatorio del pensamiento latinoamericano, traduciéndose en una suerte de colonización interna de modos y visiones de la Universidad y la investigación comunicológica, contraria a la rica tradición de los años setenta.

En este escenario, parece evidente la necesidad de repensar la ruptura o quiebre epistemológico del campo si de verdad se trata, como antaño, de recuperar la función social del intelectual, del comunicólogo, como traductor colectivo que convoca a la comunidad a repensar el papel de la comunicación y las nuevas mediaciones digitales en el escenario de crisis global del capitalismo. El reto no es otro que tratar de ofrecer herramientas de conocimiento y liberación social de acuerdo a la diferencia teórico-metodológica de la escuela crítica en América Latina. Este giro, de lo decolonial, exige, en lógica coherencia, una crítica de la crítica (Rancière dixit), revisando conceptos, triangulando perspectivas teóricas, reconstruyendo las lógicas del sentido y la genealogía moderna de la comunicación regional. Una suerte en fin de economía política del conocimiento comunicológico, entre la sociedad, la cultura y la economía, en la que se logre vislumbrar nuevas miradas potentes en la dialéctica productiva entre tradición y modernidad, en este caso reconociendo la riqueza de los saberes ancestrales.

A partir del reconocimiento de la alteridad, de la diferencia, con Martín Barbero cobra forma, como es sabido, la idea de otra modernidad en América Latina; una modernidad inconclusa, en fin, para la mirada dominante y diferente o novedosa para la mirada alternativa. De acuerdo con Mattelart, esta relación en América Latina ha suscitado interrogantes originales sobre la articulación entre las culturas populares y la producción industrial de cultura. Desde la comprensión de las identidades y sus luchas contra los flujos de la modernidad hasta la comprensión de los usos de lo popular, las complicidades, las apropiaciones y las resistencias de los receptores, en la Escuela Latinoamericana de Comunicación (ELACOM) subyace una teoría que piensa la sociedad latinoamericana, más que desde la deuda o la carencia del desarrollo de la modernidad, desde la diferencia y la diversidad de lo social mediatizado que hoy los estudios sobre la decolonización del saber-poder deben actualizar y trascender con nuevos interrogantes y/o cuestionamientos en la medida que el contexto es otro bien diferente.

La emergencia del movimiento indígena ha transformado políticas y deliberación en las Ciencias Sociales a nivel regional en un momento de crisis de paradigmas y transición. Los casos de Ecuador y Bolivia sobresalen en este contexto de cambios y transformación por el reconocimiento explícito a nivel constitucional de los pueblos originarios al declararse estados plurinacionales. Ahora bien, este es apenas, como señala Boaventura de Sousa Santos, un punto de partida, “una victoria del movimiento social, del movimiento indígena y del movimiento popular” (De Sousa Santos, 2010a: 61).

Más allá del plano normativo, hoy es preciso además la justicia cognitiva global y ello pasa por repensar el estatuto de las ciencias sociales y de la Comunicología en particular. De Freire a Escobar, de Martín Barbero y García Canclini a Dussel y Quijano, y los estudios poscoloniales, pasando por Boaventura de Sousa Santos, la apuesta por la decolonialidad del saber-poder informativo plantea, en este sentido, el reto de reformular las bases del discurso científico comunicacional a partir de una crítica del poder mediador del pensamiento hegemónico angloamericano desde las matrices culturales del paradigma amerindio.

Históricamente, el redescubrimiento de lo propio como empoderamiento del pensamiento y la realidad latinoamericana se ha traducido en la Comunicología latinoamericana en una reivindicación de la diferencia. Pero también en un cuestionamiento y antagonismo de la norma y el pensamiento dominante de la modernización occidental y la ciencia positiva hegemónica en el Norte. En su origen, por ejemplo, la Escuela Crítica Latinoamericana demuestra con su emergencia y potencia crítica deconstructiva que “un pensamiento de fronteras, márgenes (que es donde mejor se ve la gramática del poder); está en las rutas, plazas, pueblos, marchas con las poblaciones y también en los foros, las cumbres, las jornadas de discusión, en las asambleas constituyentes en todos estos vertiginosos años” (De Sousa Santos, 2010b: 5) que cuestionaron la hegemonía angloamericana. Así, por ejemplo, con el movimiento NOMIC y posteriormente la defensa del Informe McBride, América Latina lideraría un debate sobre el acceso a la información y la democratización de la comunicación como componente fundamental de los Derechos Humanos que marcaría un punto de inflexión en las agendas de investigación partiendo de las prácticas negadas de la comunicación comunitaria y el derecho de acceso a los medios. Como consecuencia, y fruto del debate abanderado por destacados pensadores y activistas como Luis Ramiro Beltrán, la región asistiría a la emergencia en el marco de la teoría de la dependencia de políticas públicas, en países como México, para el acceso a los medios de comunicación de las comunidades indígenas, legitimando un saber-hacer que, como advirtiera Luis Ramiro Beltrán, constituye un elemento distintivo original de la Comunicología Latinoamericana, a saber: la dimensión praxiológica.

Conscientes de la necesidad de asunción de la ambivalencia y el potencial de las derivas y lógicas sociales que la cultura moderna negó por omisión, hoy  estimamos por ello, siguiendo la tradición del pensamiento de la liberación regional, la pertinencia de vislumbrar a corto y medio plazo, en el horizonte cognitivo de América Latina, la emergencia de una nueva conciencia posible que permita definir una nueva lógica y pensamiento del Sur actualizando para trascender la experiencia de ELACOM.

Sin entrar a discutir la pertinencia o no de esta distinción, que se nos antoja ociosa cuando no limitadamente malinchista, definimos la Escuela Latinoamericana de Comunicación como el corpus de análisis de la comunicación y la cultura, con elementos epistémicos y metodológicos diferentes a los desarrollados en los ámbitos de la academia de Europa y Estados Unidos, en virtud de una hibridación teórico-metodológica original que atiende a la especificidad histórica y la emergencia de sincretismos y nuevas lógicas de modernización marcada por la pluralidad de las culturas populares massmediatizadas. Tal reconocimiento da lugar a un corpus conceptual y a una práctica teórica surgida como ruptura y desconstrucción frente a las corrientes dominantes en las antiguas y nuevas metrópolis occidentales, es decir, frente a las teorías foráneas del funcionalismo norteamericano y la teoría crítica marxista de la Escuela de Frankfurt, al mismo tiempo que se enunciaban nuevas agendas propias adaptadas al contexto de movimientos y luchas políticas y sociales de la región, construidas desde la dialéctica de la hibridación y el mestizaje que reconoce la praxis, la diversidad y la participación como medulares en la comunicación entendida como mediación social. Es, en suma, desde el reconocimiento de las particularidades históricas y culturales (mestizaje, diversidad de identidades) de América Latina desde donde se comienza a tejer la propuesta de comprensión de la comunicación desde la perspectiva social y cultural. Con el surgimiento de explicaciones más críticas en la investigación latinoamericana de la comunicación lideradas por Pasquali, Mattelart y Freire (entre otros), los estudios de comunicación ganaron entonces la perspectiva de la localización, en la vida social y cultural de la realidad latinoamericana. En el caso particular de Freire, se habla de una propuesta que “apunta hacia el núcleo del proceso de dominación social: la ausencia de dialogicidad en la comunicación cotidiana y su proyección en el silencio secular de las poblaciones oprimidas de todo el continente…” (Marques de Melo, 2000: 286). Estas dos tendencias marcarán el desarrollo de la investigación en América Latina entre los años 70 y los 90, definiendo por un lado los análisis desde marcos sobreideologizados y por otro, el culturalismo que resta peso al valor ideológico, donde el exceso etnográfico se impuso como una nueva forma de populismo cultural con una defensa acrítica de todo consumo como resistencia. En sus alcances teórico-metodológicos, en cualquier caso, la propuesta de investigación desde la relación comunicación/cultura ha permitido comprender el desarrollo y el reconocimiento de las identidades culturales en el marco del mestizaje entendido como procesos de continuidades en la discontinuidad, conciliaciones entre ritmos que se excluyen desde donde se piensan las formas y sentidos culturales. Y ha sido la base o punto de partida de definición de una propuesta autónoma de investigación en el marco desarrollista de la modernización acelerada en el que estaba inmersa América Latina. Esto es, la ruptura y deconstrucción frente a las corrientes dominantes en las antiguas y nuevas metrópolis occidentales, es decir, frente a las teorías foráneas del funcionalismo norteamericano y la teoría crítica marxista de la Escuela de Frankfurt, tienen lugar al mismo tiempo que se enunciaban nuevas agendas propias adaptadas al contexto de movimientos y luchas políticas y sociales de la región, construidas desde la dialéctica de la hibridación y el mestizaje que reconoce la praxis, la diversidad y la participación como medulares en la comunicación entendida como mediación social, al tiempo que son permeadas, como criticara Escobar, por visiones eurocéntricas de progreso.

Cuando hoy reivindicamos la deswesternización del pensamiento comunicológico latinoamericano, problematizando la colonialidad del saber-poder comunicacional es justamente para construir desde dicha diferencia conocimiento consistente, liberador y referenciado en las ecologías de vida.  En otras palabras, de la cultura clásica y el barroco a la era del neobarroco gubernamentalizado de las Américas y la decolonialidad del saber-poder informativo, que atraviesa las nuevas mediaciones y disciplinamientos, hoy se nos antoja pertinente y necesario recorrer los ejes vertebradoras de nuestra crisis civilizatoria y de sentido para apuntar nuevas matrices para el buen vivir, para las ecologías de vida que se construyen en el nuevo entorno mediatizado actualizando la propuesta de ELACOM desde un nuevo giro o ruptura epistemológica. Se trata de tomar en serio el diálogo de saberes y asumir la diferencia de la modernidad evitando cierto dominio eurocéntrico hegemónico, hoy básicamente angloamericano, para afirmar una suerte de ethos barroco como programa científico vital para la región.

La afirmación de una radical singularidad o diferencia del modelo de construcción de lo social en Latinoamérica debe asumir, por principio, la diversidad no solo como lo real concreto de las ecologías de vida, sino también en la propia forma de producción del conocimiento. Pues, siguiendo en ello a Bolívar Echeverría, si pensamos desde América Latina, hemos de reconocer que “las configuraciones históricas efectivas de la modernidad aparecen como el despliegue de las distintas re-formaciones de sí mismo que el occidente europeo puede inventar – unas como intentos aislados, otras coordinadas en grandes proyectos globales – con el fin de responder a esa novedad absoluta desde el nivel más elemental de su propia estructura. Más o menos logradas en cada caso, las distintas modernidades que ha conocido la época moderna, lejos de agotar la esencia de la modernidad y de cancelar así el trance de elección, decisión y realización que ella implica, han reavivado ese trance cada cual a su manera” (Echeverría, 1997: 143). Ello se traduce en formas distintas de pensar, de producir ciencia, tal y como el propio Echeverría razona a propósito del ensayo en Latinoamérica. Esta fue la razón de ser de la propuesta epistémica de hacer visible la construcción de pensamiento desde la praxis como posibilidad de reflexión y elaboración de teoría desde la práctica/acción, de acuerdo con Ramiro Beltrán, y la Investigación-Acción Participativa como metodología colectiva de producción de conocimiento, siguiendo las exploraciones de Orlando Fals Borda en Colombia en torno a la experiencia de lo popular y lo cotidiano.

La incursión de la llamada comunicación alternativa sustentada en la oposición a lo constituido, lo alterno a lo establecido, lo otro distinto a lo institucional en contraposición a los grandes medios, abrió una de las ventanas de discusión y aporte más importante al debate de la comunicación desde América Latina y en cierto modo por vez primera visibilizó las culturas indígenas. Los análisis y las investigaciones sobre el tema aparecen con mayor fuerza en México, Bolivia y Ecuador y se centran en estudiar los procesos de apropiación de tecnologías de la comunicación y la información desde las radio hasta las tecnologías más recientes como procesos de reconocimiento cultural. Se constituye así una Comunicología de la praxis, esto es, un saber para la acción, una nueva lógica del sentido, las bases de reflexividad y metacognición que anticipa muchos de los debates contemporáneos del constructivismo por el énfasis en el contexto, la historia conectada, y la triangulación compleja y recursiva en la emergencia de una Comunicología Otra.

Hoy esta línea de desarrollo, abandonada en la academia por influencia del conservadurismo intelectual que dominó las universidades durante el neoliberalismo, adquiere nuevo sentido y relevancia en un horizonte de discusión conceptual que apunta la pertinencia de redefinir agendas, matrices de pensamiento y culturas de investigación. Pero para ello sea posible es preciso empezar por lo elemental. Por ejemplo, una de las tareas pendientes de la investigación comunicacional sigue siendo la de sistematizar el estado del arte. Llama la atención que si bien en la década de los setenta revistas de referencia como CHASQUI promovió el debate sobre cultura indígena y medios de comunicación, la literatura especializada en la materia en América Latina es casi episódica hoy, limitándose bien a redes más amplias sobre cultura popular o tradicional en la que se incluiría las formas de comunicación indígena, caso de FOLKCOMUNICACIÓN en Brasil, o centrada en dos problemas fundamentales de estudio: las radios o medios comunitarios, sobre todo abordado en México y Colombia; o el estudio del impacto de la innovación tecnológica en comunidades tradicionales, caso de Brasil y Chile. Por otra parte, en la necesaria transición y ruptura de las hibridaciones y cambios de demarcación que tienen lugar en el contexto es preciso definir nuevas direcciones y agendas de investigación capaces de reconectar, como sugiriera Williams y Hall, la cultura y la política, la economía y la comunicación, la identidad y las transformaciones históricas en una suerte de nueva imaginación comunicacional que construya pensamiento desde el humus y formas inmediatas de reproducción social. Así, como apuntábamos al analizar las formas de producción y consumo cultural en América Latina, hoy mediatizados en grandes centros urbanos como Londres, Madrid o Los Ángeles, realidades como la diáspora como problema, la lucha de clases como telón de fondo de la globalización, sitúa la hibridación como un problema de deseo emancipatorio de las nuevas clases subalternas que exige otra mirada constitutiva de la academia como en su momento ensayaran los Estudios Culturales Latinoamericanos. La asunción de este reto comunicológico es estratégica en la era postmedia, pues el reino de lo extraordinario y de lo espectacular integrado, la creatividad, el acto de lectura que evoca, sugiere, proyecta e impugna la práctica teórica se torna norma fundamental de acumulación en el Capitalismo Cognitivo. La referencia del filósofo Santiago Castro Gómez es, en este sentido, del todo pertinente pues la nueva forma de organización del trabajo en el Capitalismo Cognitivo, el modelo de producción postfordista, valoriza la dimensión simbòlica, social, afectiva, comunicativa y emocional de las formas comunadas, proyectando una nueva ciudadanía cultural, tal y como apuntamos en anteriores trabajos: Francisco Sierra; Carlos Del Valle y Javier Moreno (Eds.) (2010). Cultura latina y revolución digital. Matrices para pensar el espacio iberoamericano de comunicación, Barcelona: Gedisa; Francisco Sierra; Carlos Del Valle y Javier Moreno (Coords.) (2011). Políticas de comunicación y ciudadanía cultural iberoamericana, Barcelona: Gedisa. SIERRA, Francisco y MARTÍNEZ, Marcelo (Eds.) (2012). Comunicación y Desarrollo. Prácticas comunicativas y empoderamiento local, Barcelona: Gedisa.

Si, como demuestra Eagleton, la lógica de la dominación es la forma estética de la ideología apolítica del sentido común y la sensibilidad del espectáculo como mediación del inconsciente político (Eagleton, 2006) eludir en el plano teórico los márgenes y formas obliteradas de conocimiento y praxis social constituye, en este sentido, cuando menos, un ejercicio de irresponsabilidad histórica. La apuesta, de acuerdo con Boaventura Sousa Santos, de una Epistemología del Sur  exige comenzar a repensar desde donde observamos y qué atención se da a la emergencia de sujetos, saberes y ecologías culturales negadas. Más aún cuando sabemos que “los fenómenos semi-modernos son elementos (fragmentos, ruinas) de civilizaciones o construcciones no occidentales de mundo social, que mantienen su derecho a existir en el mundo de la modernidad europea pese a que el fundamento tecnológico sobre el que fueron levantados ha sucumbido ante el avance arrasador de la modernización. La vitalidad que demuestran tener estos elementos aparentemente incompatibles con toda modernidad – pese a que son integrados en exterioridad, usados sin respetar los principios de su diseño, de manera muchas veces monstruosas – es la prueba más evidente de la limitación eurocentrista que afecta al proyecto de la modernidad dominante” (Echeverría, 1997: 189).  Y que hoy por hoy debe ser impugnada, tal y como propone el giro decolonial, a fin de tratar de explorar productivamente el mosaico de identidades y pensar los flujos descentrados: la ruptura o corte epistemológico del eurocentrismo.

CIESPAL apuesta en esta línea, como política científica, por una teoría de la mediación deswesternizada, politizando el análisis cultural y de las mediaciones mediante la reconexión del pensamiento para el cambio social en una línea fronteriza entre EPC y Estudios Culturales frente al dominio del Capitalismo Cognitivo eurocéntrico. Pensar la Comunicología de la Liberación, ensayar una teoría del Sur y desde abajo, significa, a nuestro modesto entender, superar dato, base material, e interpretación, mediación subjetiva, trascendiendo la binaria forma dominante que desconoce otras formas de vida y conocimiento tanto como otros lenguajes y formas de representación obliterados por la academia. Y aquí entroncamos con el giro lingüístico y la crítica que hace años formulara Homi Bhabha. La misma que hoy hace posible una nueva potencia crítica con el giro decolonial. Y que asume, con todas las consecuencias, la crítica cultural y de la comunicación latinoamericana en la inestabilidad intersticial de lo no reconocible que desafía a las disciplinas organizadas.

Esta reflexividad apunta a las tensionalidades de la decolonialidad del saber-poder, a una escritura desbordante especialmente en un tiempo como el nuestro en el que tienen lugar mutaciones readaptativas sin cesar, un tiempo encrucijada, de transición y crisis, en fin, de paradigmas y modelos civilizatorios que nos obliga a asumir prioritariamente una ruptura epistemológica y vital. En otras palabras, la constatación del fin de una era y la emergencia, que se vislumbra apenas, de un nuevo modelo de reproducción y, por ende, de mediación social, exige de una institución como CIESPAL repensar sistemas categoriales, matrices epistémicas y la propia práctica académica empezando por deconstruir el discurso cínico de la colonialidad que impera en la Universidad.

Si la política es el arte de lo posible, la voluntad incisiva de este trabajo de política científica es una inadecuada y paradójica iniciativa de acción transformadora que recupera el sentido originario de la teoría crítica latinoamericana, cultivando la memoria de nuestra contingencia. Con esta voluntad convocamos el último monográfico de CHASQUI y con esta esperanza abrimos diálogo no solo en Ecuador, Bolivia (ABOIC), Chile (UFRO) sino en diferentes espacios y colectivos sociales que piensan que la Comunicación más que nunca es, de acuerdo con Muniz Sodré, una CIENCIA EN COMÚN y exige una sociología de las emergencias basada en el diálogo de saberes y en una ruptura con los hábitos tradicionales.

De acuerdo con Escobar, se trata de reconstruir en la práctica académica en Comunicación las formas diferenciales del lugar, del ser y del conocer de las prácticas indígenas como conocimiento local cualitativamente valioso en función de un enfoque enactivo de la Comunicología, generar en fin nuevas relaciones entre los diferentes tipos de conocimiento, desde una dinámica de heterarquía, esto es, entendida como entrecruzamiento abierto y multidimensional sin la certeza, por otro lado habitual en la racionalidad instrumental y el neopositivismo, de superioridad o importancia de unos elementos sobre otros, en este caso, de unos conocimientos sobre otros.

Frente a cada una de las monoculturas y lógicas dominantes precisamos asumir radicalmente cinco ecologías sostenibles para el campo: la ecología de los saberes, para aceptar el valor de otros saberes y otros criterios de rigor que dan credibilidad contextual a los saberes; la ecología de las temporalidades, para recuperar el sentido de los ciclos y del tiempo circular, propio de los procesos biológicos y de la naturaleza; la ecología de los reconocimientos, en los movimientos sociales, la diversidad social y cultural, las luchas por la emancipación y el actuar colectivo; la ecología de las transescalas, como recuperación simultánea de las tensiones y articulaciones entre lo local y lo global; y la ecología de las productividades,  para recuperar y valorar los sistemas alternativos de producción que se generan en las organizaciones económicas populares a través de la autogestión, la organización cooperativa y la solidaria (De Sousa Santos, 2009: 103-126).

En definitiva, debemos, de acuerdo a las tesis de Boaventura Sousa de Santos, Descolonizar la Comunicología, por medio de:

  1. 1. La ruptura de los abismos epistémicos. La teoría crítica de la comunicación sólo será renovada abriendo espacios analíticos para realidades emergentes donde, como sucede en los espacios tradicionales de los pueblos originarios amerindios, subsisten prácticas, cosmogonías y formas de saber-hacer ocluídos, obliterados o directamente clasificados como no saber por la Academia. Un conocimiento comunicacional situado desde las matrices del paradigma amerindio significa, en este sentido, reivindicar un conocimiento prudente y situado que dé proyección al saber común del “instinto Caribe”, del saber para la vida de la raza cósmica, dando continuidad a la “estética de la fome” o , en sentido epistemológico, a una Comunicología decolonial, compleja y liberadora, que, heredera de la praxis teórica antropofágica, asuma radicalmente la legítima canibalización de la diferencia como propia de la subalternidad de las culturas populares latinoamericanas en la crítica de la negación inequitativa de un pensamiento anclado en lo local, de un ser y un conocer articulado en los lugares sagrados de los que son protagonistas los nuevos actores políticos del siglo XXI en la región.
  2. 2. El diálogo Sur-Sur. Desde la Teoría de la Dependencia, la Comunicología Latinoamericana es consciente de la necesidad de una historia conectada, de la importancia de la hermenéutica diatópica que confronta, redescubre y construye las tramas de sentido común, activadas en el caso del movimiento indígena con las cumbres, redes, políticas y también universidades de la tierra, de la Pachamama. En el mismo sentido, la investigación en comunicación para una nueva Epistemología de la Comunicación desde el Sur ha de tratar de conectar, reescribir y contrastar experiencias, saberes y prácticas de mediación en la región, en coherencia con el principio de clinamen y la práctica de la relación del paradigma amerindio, tal y como enseña Viveiros de Castro en Metafísicas caníbales. Línea de antropología posestructural, Buenos Aires: Katz (2010).
  3. 3. La politización de la investigación en comunicación. La rearticulación del pensamiento crítico latinoamericano pasa por una epistemología del Sur y desde abajo de la práctica teórica, concebida como superación de la relación fantasmática entre teoría y práctica del culturalismo cosificado de los años noventa. Una práctica teórica que por su circularidad y empobrecido potencial liberador termina siendo tautológica, una suerte de “adecuación ceremonial”, de acuerdo con la feliz expresión de Thorsten Veblen, no corresponde al “espíritu de los nuevos tiempos” que, como hemos indicado, da cuenta de nuevas formas de apropiación, activismo tecnológico y, en el caso de los movimientos indígenas del continente, nuevas formas de acción colectiva de las políticas de representación.
  4. 4. La discusión de la Economía Política de la Comunicación y del Conocimiento en la era del Capitalismo Cognitivo en forma de Arqueología del Saber-Poder Informativo en la modernidad otra de América Latina. Ello significa situar la agenda de investigación en Comunicación en un desplazamiento de la metrópoli a la frontera o periferia en una suerte de aculturación a la inversa o cambio de código y matrices epistémicas. Y en un desplazamiento de la visión culturalista a la economía política. De acuerdo con Castro Gómez, “para conceptualizar (la ruptura epistemológica que proponemos) se hace necesario realizar un giro metodológico: la genealogía del saber-poder, tal como es realizada por Foucault, debe ser ampliada hacia el ámbito de macroestructuras de larga duración, de tal manera que permita visualizar el problema de la invención del otro desde una perspectiva geopolítica” (Lander, 2001: 169). Y, al tiempo, problematizar los sistemas de saber y conocimiento tal y como las Universidades de la Tierra están planteando desde los movimientos indígenas, mientras los currículos formales de las Escuelas y Facultades de Comunicación de América Latina ignoran o marginan en sus agendas de formación e investigación el reto de pensar la diversidad cultural y las ecologías de vida del contexto inmediato en la región.

Si el campo y la academia están en un punto de inflexión como consecuencia de los cambios estructurales de la globalización capitalista, la Comunicología Latinoamericana puede renovar, como ya  hiciera antaño, los paradigmas y modelos teóricos aprendiendo de la experiencia insurgente de los movimientos indígenas, tal y como está ocurriendo en otras disciplinas (Derecho, Antropología, Sociología, Historia), pero para ello es necesario proceder a una ruptura epistemológica de la colonialidad del saber comunicológico dominante. Pues si se muda la estructuración y composición del campo desde nuevas bases epistémicas no es posible construir una nueva teoría crítica de la mediación sin dar la centralidad que merece a la insurgencia emergente desde el 94 en la región iniciada con la lucha zapatista.

Ello requiere, al menos, tres condiciones para la práctica científica:

  1. a. Construir formas institucionales más fuertes, coherentes y supranacionales, articulando redes de investigación potentes y transversales que contribuyan al fortalecimiento del campo autóctono. Necesitamos una primavera académica contra la privatización y monopolios privados del conocimiento que la globalización impone en el Capitalismo Cognitivo a favor de una mirada, teoría y práctica o estilo de investigación angloamericano o eurooccidental que, de facto, cercena los saberes condicionando las prácticas científicas autónomas y comunitarias en la región. CONFIBERCOM (Confederación Iberoamericana de Asociaciones Académicas de Comunicación) representa en este sentido la voluntad de una nueva institucionalidad creativa, flexible, polivalente, rizomática y con voluntad liberadora, que trata de sumar y garantizar convergencias a la hora de tratar de construir un futuro para nuestro pensar en común. Pero también CLACSO, CIESPAL, ALAIC, FLACSO, CLAD, ULEPICC y otros espacios de construcción de pensamiento crítico en la región. En esta línea, si el capitalismo y las políticas de ciencia y tecnología separan, externalizan y disuelven las comunidades científicas que nos identifican, el reto es, justamente, tratar de religar, juntar, unir, conectar, compartir y reconstruir lo procomún latino para un pensamiento renovado, poscolonial y divergente, un pensamiento, en fin, de la disidencia y la diferencia reconocida y potencialmente emancipadora. Sólo así podremos acometer los retos de una Comunicología renovada y, lo que es más importante, sólo bajo esta condición tendremos la legitimidad que necesitamos atendiendo las demandas y necesidades de desarrollo de los pueblos y multitudes que, sólo indirectamente, nos interpelan porque no nos conocen ni nos esperan.
  2. b. Favorecer la reflexividad científica y la metainvestigación para definir agendas, cuestionar el campo y permitir una mayor capacidad de autoobservación. El metaanálisis y la teorización siguen siendo pobres, notoriamente insuficientes, y hoy con las políticas de I+D, crecientemente marginales, por el imperio absoluto de indicadores y sistemas de evaluación orientados tan pragmáticamente, que lo urgente y necesario es desplazado por una miope visión de conjunto. Así, justo cuando más precisamos complejizar nuestra práctica científica y ganar potencia reflexiva para alterar el locus del campo, se observa una notoria carencia de perspectiva estratégica y producción epistémica en esta dirección. Por ello, si hemos de evitar la propia disolución, vía consumo mercantil, de toda práctica científica por inoperancia o falta de efectividad, la discusión de las agendas, la arqueología del saber-poder comunicacional en los marcos nacionales tanto como los estudios comparados constituyen prioridades en la conformación de un programa fuerte y articulado supranacionalmente para dotar de sentido y hacer política científica que fortalezcan el campo ante las nuevas transformaciones visibles y transversales que recorren el ámbito científico y práctico de la mediación.
  3. c. Fomentar la naturaleza aplicada, productiva y creadora del campo de la comunicación. Si la cultura digital es la intelectualización de todo trabajo como actividad creativa y representa la socialización del poder de producción simbólica, parece contraproducente no explorar esta dimensión, convirtiendo la Universidad, en verdaderos laboratorios multimedia o medialabs, que, permeando la práctica científica, procuren contribuir, por medio de metodologías de investigación colaborativa, una estrecha participación con los usuarios para producir y generar nuevos contenidos, valores y servicios como podemos aprender escuchando de las Universidades de la Tierra Indígenas. Ello pasa por refundar el modelo de Universidad del Siglo XXI, como apunta Boaventura De Sousa Santos, en su crítica del papel de la educación superior. Una Comunicología de, para, en y desde el Sur implica un modelo de reproducción del conocimiento basado en el reconocimiento, la ecología de saberes, la justicia cognitiva global y una cultura académica anticolonial, anticapitalista y democrática de la producción del saber sobre la Comunicación en línea con muchas de las experiencias que están liderando los pueblos amerindios.

Los debates que tengamos en el Coloquio Latinoamericano previo a INTERCOM 2016 espero caminen en el sentido de los cambios emergentes en nuestro entorno. Este es el sentido del trabajo colectivo que venimos construyendo en CIESPAL.

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Fuente: http://www.franciscosierracaballero.com/nueva-comunicologia-latinoamericana/

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