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Políticas públicas y la formación docente en competencias investigativas

Marta De Sousa (*)

En la actualidad, las políticas y reformas educativas han concedido mayor importancia a la escuela, destacándose la autonomía y la participación escolar como centro de una política educativa que pretende mejorar los resultados de la prestación del servicio educativo, expresados en términos de acceso, eficiencia y calidad; sin embargo, es elevado aún el desconocimiento que persiste en la sociedad venezolana sobre la manera en que deben concebirse el proceso educativo, el cual se expresa mediante las políticas del Estado para alcanzar resultados y sobre la forma de diseñar e implementar planes de mejoramiento.

Las políticas públicas constituyen el puente entre el gobierno y la sociedad para la definición de los lineamientos que permitirían su dirección o establecimiento de las diversas acciones; razón por la cual podrían concebirse como el conjunto de directrices sustentadas en las leyes y planes de desarrollo que posibilitarían emprender acciones en la búsqueda del bienestar, así como la promoción y la garantía de los derechos de los ciudadanos (Salamanca, 1994).

En tal sentido, Escalante y Graffe (2011) señalan que “…las políticas públicas constituyen un conjunto de herramientas que usadas por el Estado pueden mejorar su gestión. Su objeto debe ser la búsqueda del bienestar y la cohesión de la sociedad, para lo cual es de vital importancia que en estas se considere el régimen político en el cual van a ser desarrolladas; así como los límites de las políticas, las posibilidades de aplicación y el significado que tengan para su cumplimiento por parte de los actores que las ejecutan”. (p.5).

De hecho, las políticas públicas de la Educación Universitaria diseñadas e implementadas a favor del crecimiento de la dimensión económica, en el caso venezolano han estado sustentadas, fundamentalmente, en la teoría del capital humano (Schultz, 1972), como principal factor generador del conocimiento, aunque deberían fundamentarse también en el desarrollo del capital social el cual, de acuerdo con Kliksberg (2003), se refiere al clima de confianza, conciencia cívica, actitudes y el grado de asociación que posibiliten sinergias entre los diferentes actores sociales en aras del desarrollo integral. Adicionalmente para la consecución de esto, es necesario tomar en cuenta el uso racional de los recursos materiales existentes en el suelo y el subsuelo, los cuales se convierten junto con los recursos financieros y tecnológicos disponibles en fundamentos tangibles para viabilizar elementos favorables que marcan el Desarrollo Integral de un país.

En este contexto, en Venezuela se propone el Proyecto de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación Superior. En razón de estos objetivos se definen dos componentes del Proyecto: calidad del sistema de educación universitaria y equidad en el acceso y optimización del desempeño de los estudiantes de educación universitaria. Uno de los objetivos del primer componente, se refiere a la necesidad de «brindar a los profesores universitarios del sector público, los incentivos y remuneraciones acordes con su nivel y su desempeño académico, a través de la creación de un sistema nacional de la carrera académica» (CNU/OPSU, 2006).

Al respecto, Parra Sandoval (2008) señala “Es de esperar que la aplicación de esta política, que supone la evaluación permanente de los profesores, encuentre el clima apropiado de recepción…, sino como la oportunidad de conocer mejor las capacidades y ponerlas al servicio de una universidad de calidad” (p.10).

Sin embargo, Parra-Sandoval (ob.cit) al referirse a la implementación de las políticas de educación superior señala:

Se ha planteado un dilema que enfrenta la pertinencia social, tal como el gobierno la concibe en la práctica, y lo que ello significa para la libertad académica. De acuerdo con esto, la producción de conocimiento estará subordinada a la orientación política e ideológica del gobierno, que decide quién, cómo y qué se investiga, en la medida en que regula la posibilidad de financiar la investigación de acuerdo con sus criterios de pertinencia social y su orientación “revolucionaria”. (p.11).

Asimismo, la Ley de Universidades de la República Bolivariana de Venezuela (1970), señala en su artículo 83: “La enseñanza y la investigación, así como la orientación moral y cívica que la universidad debe impartir a sus estudiantes, están encomendadas  a los miembros del personal docente y de investigación”. (p.35)

Se ha ampliado la concepción de comunidad educativa, en lo atinente a los encargados de planear y organizar la prestación del servicio educativo desde la óptica local, regional y nacional, como a los rectores y maestros responsables de la relación directa con los educandos, así como también padres y representantes de éstos; llamados a integrar un todo, a la hora de revelar resultados notables en una sociedad, en proceso de avance, progreso y coordinación con las políticas educativas novedosas que se han están realizando en Venezuela en estos últimos años.

Siendo necesario reflexionar sobre las competencias de los docentes en su rol de investigadores ante  la docencia, para que valoren la investigación en su justa dimensión como una de las fuentes del conocimiento, por lo que será indispensable transmitirlo por iniciativa propia evitando ser repetidores de las metodologías de otros, estando motivados a creer y a demostrar con hechos cual es su posición afectiva frente a la investigación dentro del ámbito educativo.

En el contexto universitario, el asumir el rol de investigador trae consigo diversidad de formas de abordarlos, es decir, supone tomar conciencia de las diferencias que poseen los alumnos; estas discrepancias se basan en las capacidades, los estilos de aprendizaje, las estrategias cognitivas, las experiencias y los conocimientos previos, la motivación, la atención, el ajuste emocional y social, entre otras. La tarea de los psicólogos y los pedagogos es fundamental para que en el ámbito universitario sea capaz de atender adecuadamente a la diversidad. El orientador es un asesor para el desarrollo de la calidad de la atención a las unidades de desarrollo y bienestar estudiantil, ya que se prestan a optimizar el desarrollo y el crecimiento de las individualidades de sus alumnos.

En la estructura de la competencia profesional participan, por tanto, formaciones psicológicas cognitivas (hábitos, habilidades), motivacionales (interés profesional, valores, ideales, la autovaloración), afectivas(emociones, sentimientos) que en su funcionamiento se integran en la regulación de la actuación profesional del sujeto en la que participan recursos personológicos tales como: la perspectiva temporal, la perseverancia, la flexibilidad, la reflexión personalizada, y la posición activa que asume el sujeto en la actuación profesional.

La finalidad del docente-investigador es proporcionar una interpretación integral y disciplinada, cuya intención es impresionar a personas con mente clara, incluidas aquellas cuyas preconcepciones o preferencias estén en contra de los resultados. Es más, la información obtenida sirve para quienes indaguen o interpreten en forma independiente. Cuyo propósito fundamental es recoger información pertinente y válida para emitir juicios de valor, orientados a la toma de decisiones de mejora y de cambio. En cuanto a la toma de decisiones como actitud investigativa se refiere a reflexionar sobre la conveniencia o necesidad de continuar la indagación a través del detectar los puntos débiles y fuertes de la investigación como base para su modificación, expansión o reducción. (Pérez Serrano,  2000).

Es por ello que la formación docente en un país como Venezuela es de vital importancia para el desarrollo de su gente. Para así poder contribuir con el desarrollo integral local y nacional, la universidad tiene el compromiso de formar un profesional altamente competente que responda a las exigencias del entorno. Para lograr esto hay que adaptar los programas de estudios a las exigencias de las sociedad y esta la razón de ser del trabajo realizado.

También, avanzar hacia un enfoque de formación basada en competencias más que en conocimientos, desde la perspectiva teórica se transformaría de manera radical los roles de los estudiantes y profesores, buscando un acercamiento más comprensivo de construcción colectiva y formando a profesionales capaces de adaptarse a nuevas situaciones.

Finalmente, el tema de las políticas públicas y su impacto en el desarrollo y condiciones de la profesión académica no han sido abordados a profundidad, es por ello que se debe dar la importancia que merece si se desea una educación universitaria de calidad, fomentando la investigación en la formación inicial de docentes como una manera de reorientar la reflexión.

Referencias

CNU/OPSU, (2006). Informe sobre Educación Superior en América Latina y El Caribe. (2000-2005) La metamorfosis de la Educación Superior. Primera edición. Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC). Venezuela.

Escalante Moreno, A. y Graffe, G. (2011). Políticas Públicas de Educación Universitaria para el Desarrollo Integral de Venezuela: Hacia una Aproximación Conceptual. Universidad Central de Venezuela. Docencia Universitaria, Volumen XII N° 1, Saprol-UCV. Disponible: file: ///H: /Doctorado/Sociopolítica/Políticas%20Públicas% 20 en%20 EDU. %20 Superior.pdf. [Consulta:2014-07-07].

Kliksberg, B. (2003). Capital Social y Cultura. Claves olvidadas del desarrollo. En Jarmillo, F. y Szquer, M. T. (Editores) (2003). Capital social. Clave para una agenda integral de desarrollo. Caracas: Corporación Andina de Fomento – CAF.

Ley de Universidades (1970). República Bolivariana de Venezuela.

Parra Sandoval (2008). Los cambios en las políticas de Educación Superior Venezolana y la profesión académica. Las políticas de educación superior en Venezuela ¿En busca del tiempo perdido?. Perfiles118horizontes 1/16/08.

Salamanca, L. (1994). La política pública como la ciencia de la intervención del gobierno en la vida social. El estado de la cuestión en la literatura. Politeia, 17 (pp.223-282).

Schultz; T. W. (1972). Inversión en capital humano. En Blaug, M. (1972). Economía de la educación. Madrid: Tecnos.

 

(*)Marta De Sousa

contacto: dsousamarta@gmail.com

La autora forma parte del  Doctorado Latinoamericano en Educación Políticas Públicas y Profesión Docente.

El presente es un artículo inedito, publicado con el consentimiento de la autora.

Fuente de la noticia:http://userscontent2.emaze.com/images/ad09a3d6-45ed-4c78-a961-9a834acf007d/e4c0fcb5-cc1f-4d0c-993c-caa5b8844842.jpg

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Universidad, infraestructura y calidad

Por: Ignacio Mantilla

Algunos informes se acompañan de frases y sentencias apocalípticas que anuncian el cierre de programas, la suspensión en la admisión a algunas carreras y el comienzo del fin de la Universidad.

En mi larga vida universitaria, cuya mayor parte ha transcurrido en la Universidad Nacional, me he acostumbrado a oír este tipo de anuncios que transmiten un mensaje de inconveniencia para elegir la Institución como casa de estudios. Y es curioso que casi siempre, como ahora, sea también coincidente con la época de admisiones. Sorprende, sin embargo, que la admisión para el primer semestre de 2017 sea la más grande manifestación de interés por ingresar a la Universidad Nacional. En efecto, 70 740 aspirantes se han inscrito para presentar, en los próximos días, el examen de admisión a alguna de las 94 carreras que hoy ofrece la Universidad Nacional. A este enorme grupo de aspirantes hay que sumar aún los miles de aspirantes a los programas de posgrado, que serán convocados posteriormente.

No existe en el país universidad pública o privada alguna que atraiga tantos jóvenes. La Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos, sigue siendo, de lejos, la mejor opción, la que congrega el mayor número de aspirantes que desean cursar una carrera profesional. La Universidad hoy está más vigorosa que nunca, brinda acceso con equidad en un proceso absolutamente transparente, y es reconocida por su calidad, esa que  identifica fácilmente a nuestros egresados.

No pretendo ocultar las dificultades en materia de infraestructura, pero sí quiero contar a los lectores cómo es la composición de nuestros campus que, como toda propiedad, requieren de mejoramiento y adaptación permanentes para mantenerse en condiciones que les permitan afrontar nuevas exigencias y mayores retos.

La Universidad cuenta con sedes en Bogotá, Medellín, Manizales, Palmira, San Andrés, Arauca, Tumaco y Leticia, más algunas dependencias en otras ciudades, principalmente consistentes en centros de investigación y práctica, museos, estaciones y granjas agropecuarias. Nuestras ocho sedes, son pequeñas ciudades dentro de su ciudad, son ejemplo claro de arquitectura al servicio de la educación y la investigación. Se han constituido en verdaderos pulmones verdes, con fauna y flora propias, algunas desde hace más de 80 años, como la Ciudad Universitaria en Bogotá que se ideó en el gobierno visionario de Alfonso López Pumarejo.

Hoy, la Ciudad Universitaria, diseñada por el arquitecto alemán Leopoldo Rother, está compuesta de 142 edificaciones, 17 de ellas declaradas por el Estado como Bienes de Interés Cultural de la Nación. Allí se encuentran edificios tan emblemáticos como el Auditorio León De Greiff, terminado en 1973; el edificio de la Facultad de Ingeniería, construido en 1945 y recientemente restaurado, y uno de los más antiguos de la Ciudad Blanca, el hermoso edificio de la Facultad de Ciencias terminado en 1938 junto con el Estadio Alfonso López. Por fuera de la Ciudad Universitaria se cuenta con 61 edificaciones más.

En Medellín tenemos el conjunto arquitectónico de la Facultad de Minas inaugurado en 1944 y diseñado por el maestro Pedro Nel Gómez, uno de los más importantes arquitectos, ingenieros, artistas y muralistas de nuestro país. Junto con el campus principal de El Volador y demás predios, 60 edificaciones componen la Sede Madellín.

En Manizales la sede de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura en la antigua Estación El Cable, el Campus de Palogrande y el moderno Campus La Nubia, alojan 30 edificaciones.

En Palmira tenemos uno de los primeros ejemplos en el país de arquitectura bioclimática, el edificio Ciro Molina Garcés, construido en la década de los cuarenta del siglo pasado y 17 edificaciones más.

Incluyendo las sedes en las fronteras, constituidas por una veintena de edificios, la Universidad Nacional dispone de más de 320 edificaciones. Pero nuestra misión como Universidad del Estado nos obliga a innovar: por ejemplo, en las sedes de frontera hemos desarrollado la arquitectura tropical y algunas edificaciones, para aulas y laboratorios, cuentan con sistemas de generación sostenible de energía

Hace apenas unos meses inauguramos en la Ciudad Universitaria el edificio de la Facultad de Enfermería y hace menos de dos años el edificio de Archivo que cuenta con las más avanzadas condiciones técnicas. En los últimos tres años hemos inaugurado dos nuevos y modernos edificios en la Sede Maizales y uno en la Sede Medellín para el bienestar de los estudiantes, y hace apenas unos meses el Hospital Universitario Nacional, primer hospital de propiedad de la Universidad en sus ya casi 150 años de historia.

Además del mantenimiento permanente de sus campus, la modernización y renovación de sus equipos, adecuación de áreas comunes, calles y andenes, la Universidad debe responder a exigencias legales relacionadas para cumplir con las actuales normas de sismo-resistencia y los requerimientos de accesibilidad para personas con discapacidad. Estas exigencias estatales, aunque importantes, no han sido respaldadas económicamente por los gobiernos. Al generar las normas no se piensa que deben acompañarse de recursos para hacerlas realidad. En nuestro caso, la Universidad ha tenido que destinar en los últimos años importantes recursos de su diezmado presupuesto para atender estos requerimientos. Pero también ha tenido que desalojar, intervenir y hasta demoler una edificación; esto no significa que la Universidad se acabe, pero sí nos alerta de un deterioro que hay que detener con diligencia y prontitud.

Con los casos cada vez más frecuentes, de edificaciones que deben ser atendidas, especialmente en Bogotá, la emergencia y la ausencia de nuevos recursos se convierten en los principales enemigos de la planeación. Consciente de esta situación, el Consejo Superior ha creado una comisión especial para buscar una solución que garantice a la Institución llevar a cabo la tarea de modernización de la vieja infraestructura.

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/universidad-infraestructura-y-calidad

Fuente: http://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-empresas_comunitarias_desde_la_gran_colombia-seccion-la_general-nota-34552

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Es peligroso pensar, amigo

Por: Ivan Brunet Cubillos

Cierto escándalo ha provocado un extraño ppt emanado del Ministerio de Educación donde aparece la propuesta de eliminar la asignatura de Filosofía como obligatoria en el plan común de enseñanza. Se sugiere que sus contenidos sean absorbidos por una nueva asignatura: Educación Ciudadana. Los argumentos dados desde el ministerio y apoyados, al parecer, por Educación 2020, sostienen que es una sugerencia de la comisión Engel y que, además, perseguiría un principio de Equidad en la educación al hacer esta nueva asignatura obligatoria en el currículo de la Educación Técnica.

En otras palabras: una comisión destinada a prevenir la corrupción de nuestra clase política hace sugerencias en el ámbito de la Educación, entre otras muchas sugerencias que hasta ahora son resistidas por los acusados de corrupción, pretende cambiar la asignatura de Filosofía por otra que absorberá solo una parte de sus contenidos, supongo que lo relativo a Ética y Filosofía Política, dejando fuera de sus márgenes la Lógica, la Teoría del Conocimiento, la Psicología y la Metafísica, las que serían ahora parte de un electivo.

Lo interesante y paradójico es que esta propuesta, en extremo vaga y sin fundamentos desde el mundo académico e intelectual del país, se da en los mismos días en que es removido el fiscal Arias, que pretendía llevar una investigación a fondo de la corrupción en la promulgación de la Ley de Pesca y en que el país completo debate acerca del tipo de sociedad que hemos formado, que se olvida y condena a los niños desvalidos a deshumanizarse en una institución como el Sename y a nuestros ancianos a vivir en la mendicidad producto de un sistema que ocupa los ahorros previsionales de los chilenos para aumentar la riqueza de una élite económica que compra a políticos, ministros y leyes, coimeando a todo el espectro ideológico de la clase política.

O sea, se pretende hacer electiva la reflexión acerca de los temas fundamentales de la vida, que no son tratados por otra asignatura, para combatir una corrupción que por otro lado cuenta con la protección del Estado a través de sus leyes y sus estructuras burocráticas de poder. A lo menos sospechoso.

También se apela al principio de Equidad, y esto es el peor de los argumentos: se elimina algo que solo tenían unos pocos para que todos tengan un poco de lo mismo, pero en un nivel inferior. Sería tan absurdo como eliminar las pensiones sobre los $500.000 y hacerlas todas de $150.000, para que haya equidad. Empobrecer más nuestra ya pobre educación bajo el principio de la equidad es un sofisma carente de respeto a la inteligencia del país.

Si se quiere realmente equidad y si realmente inspira esta agenda educativa el afán de perfeccionar el desarrollo moral e intelectual de niños y jóvenes debería enseñarse a pensar y filosofar desde la educación básica, como lo hacen los colegios donde asisten los hijos de las élites política y económica, los que son educados para mandar, heredar y dirigir las posiciones de sus progenitores.

¿Los que están detrás de este diseño tienen a sus hijos en la educación pública? Sin investigar el tema mi apuesta va a que sus hijos estudian en colegios particulares pagados donde sus propuestas son descartadas a priori y debe provocar regocijo al saber que el Estado y sus políticas no son una competencia para ellos y que cada día se programa más la distancia entre una educación hecha para hegemonizar y otra programada para gente destinada a obedecer sin pensar.

Por otra parte, tiempo atrás se preguntaba en qué están los filósofos chilenos en una época de crisis moral y sistémica como la nuestra. La respuesta venía a decirnos que los doctos de la filosofía están investigando y leyendo textos de otros filósofos, por lo general europeos o estadounidenses, y publicando papers que pocos leen, con un lenguaje sin muchas sutilezas retóricas, en un estilo académico seco, llenos de citas y bibliografías extensas como desiertos en revistas especializadas con ‘puntajes’ de acuerdo a su indexación. La extensa masa humana se queda afuera del banquete filosófico de la academia.

Así, la Filosofía universitaria en la época del mercado totalizador se transforma en ejercicio de lectura, comentarios y análisis de las mismas. Lo que en sí no podemos decir que sea bueno o malo. La Filosofía como ejercicio hermenéutico es una necesidad del pensamiento.

Lo empobrecedor del pensamiento es la reclusión en sí mismo, en total abstracción del ser que somos en lo inmediato. De ahí la grandeza de Marx, Nietzsche, Darwin y Freud: somos seres naturales que necesitan trabajar para vivir, que necesitan del otro desde antes de la gestación hasta que se deshacen de sus huesos; seres sintientes, pensantes, sentipensantes que son dominados por sus instintos y emociones, por sus deseos inconscientes; seres sexuados y deseosos de dominio sobre otros, aunque la consciencia y sus desarrollos morales los conflictúen en nuestra cabeza. Seres de carne y hueso, “existentes”, donde parece concluir la evolución inconsciente y comenzar la evolución consciente de la naturaleza.

Una Filosofía recluida y exiliada del Ágora se hace sustancial para el normal funcionamiento del mercado. Se subvenciona el trabajo bibliotecario-filosófico y se diluye el impacto que el análisis filosófico puede tener sobre los acontecimientos del mundo histórico en el que fluimos operacionalmente.

Hemos creado una sociedad trastornada de acuerdo a los principios y valores guías de la Razón: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Parece triunfar el egoísmo en su versión más atávica y reptiliana: ataca, coge y corre, aunque el mercado y sus luces disfrazan de modo más civilizado y cristiano estos procesos de depredación como estrategia de sobrevivencia.

En este marco contextual, en este escenario teórico, el pensar el pensamiento y luego publicar en revistas especializadas textos que esperan ser citados en otros textos de esa u otra revista, es el ejercicio propio reservado a una elite intelectual que parece no reflejar directamente ni interpretar las más profundas necesidades del ‘existente’ de nuestros días, de nuestros días históricos. Nos hace falta otra filosofía también, otras disposiciones del pensamiento.

El principal filósofo vivo que tenemos es un biólogo, el principal, tal vez, de los que nos han dejado, un biólogo y místico meditador ebrio de Budismo. Si se busca el Conocimiento, la Episteme, la Complejidad se hace la nueva estrategia del pensamiento: es necesaria información de los otros campos del conocimiento para sistematizar el nuevo contexto histórico y poder intervenir operacionalmente en los acontecimientos, crear o provocar agendas o sucesos cuyo poder simbólico sirva para llegar a cierto Orden que confiera mayor estatus a los valores de la Razón.

La Libertad, la Igualdad (o Equidad, mucho mejor conceptuada) y la Fraternidad (solidaridad, empatía, consideración, respeto y cuidado por el prójimo) son las Ideas-Fuerza que mueven el desarrollo de la Consciencia desde que desacralizamos los mitos y descubrimos la poderosa herramienta de transformación interna y externa que es el Logos.

Somos el animal que conversa y que en el conversar crea su mundo y su sentido. La Filosofía es, en tanto su esencia es la pregunta por el ser en sus distintas manifestaciones, la síntesis del pensamiento humano. La Filosofía es el concepto singular de las filosofías o reflexiones profundas que ha desarrollado la humanidad. Son tan filósofos Tales como Pitágoras, Lao Tse como Bertrand Russell, Nagarjuna como Nietzsche, Siddhartha como Maturana. Privarnos de esta genial capacidad de abrir mundos, crear culturas, crear sentidos, es hacernos programadamente carentes de la riqueza del espíritu humano, es simplemente programar a la sociedad a someterse acríticamente a las normas exclusivas del mercado.

No es la Filosofía que necesitamos esa sepultada en papers, lejos de los acontecimientos ‘existenciales’, vitales. La Filosofía debe incitarnos a ‘pensar’ más que a divagar. La Filosofía en este momento de decadencia de un paradigma construido durante tres milenios, es una necesidad del Espíritu: de nuestra esencia sentipensante.

Necesitamos de la Filosofía tanto como de la Ciencia, del Arte, la cultura física, la Consciencia. Necesitamos Filosofía porque nuestra esencia es la ‘conversación’. Somos el animal que conversa y a través de la conversación formamos mundos, formamos el mundo en el que vivimos. A esta esencia apuntaba Heráclito y a partir de ahí se le ha llamado Logos. Logos es ‘recoger’, seleccionar y dar sentido, a través del lenguaje, de la conversación, a la naturaleza circundante, a nuestro lugar en el Cosmos. Dejar de pensar es someterse a una estructura negadora de nuestra esencia, alienarse y transformarse en una pieza más de un entramado técnico-económico. Ahí sí: el Hombre ha Muerto.

El problema fundamental de nuestra educación, de nuestra ‘mala’ educación, no se circunscribe principalmente a una falta de recursos e inversión en el desarrollo del Conocimiento, cosa evidente, sino que aún más profundamente a la carencia de una Paideia, de un modelo de hombre digno que se quiera formar.

Desde que irrumpió como una marea totalizadora el ‘pensamiento’ neoliberal y se impuso violentamente en nuestra sociedad, el conocimiento se hizo un lujo. Se mercantilizó. Sometió a la academia. Para sobrevivir había que hacerse funcional al sistema.

El modelo neoliberal no requiere filosofía, aborrece del pensamiento crítico, no tolera la divergencia, hace que las palabras vayan perdiendo su significado, que la conversación se haga irrelevante, salvo para negociar, en el sentido mercantil de ‘negociar’. Negación del Ocio: de la reflexión, del autoconocimiento, del Arte, de la Ciencia que no vende a las exigencias de un complejo técnico-farmacéutico-militar dominante. No se requiere seres críticos, conversaciones cuestionadoras.

El pensamiento, la cultura, son suplantadas por el espectáculo, por la explosión de estímulos audiovisuales que llenan de ruido la mente, que silencian el espíritu, la esencia nuestra, lo inasible, ininteligible y sentido profundamente que se materializa en el habla, la escritura, la lectura, el diálogo, en los besos y abrazos y la risa y las lágrimas.

El neoliberalismo entendido como mercantilización y depredación de la vida y sus recursos es una negación del proceso de desarrollo moral, intelectual y emocional del ser humano. Por eso es que corrompe todo lo que invade: negocios, política, religión, salud, educación.

Por eso, por esa carencia de proyecto digno de persona que resulta funcional al sistema neoliberal, depredador y corruptor, en Chile ‘No’ tenemos Educación de calidad: no hay formación humana, no hay un sistema que tenga como objetivo desarrollar las potencialidades del ser humano, sino que hay un sistema que agobia a niños y jóvenes mientras afuera son bombardeados de estímulos distractivos, hipnóticos e idiotizadores (recluidos en sí mismos –en algún sentido similar al aislamiento de la filosofía y la cultura en la academia de mercado–). No hay un ideal humano inspirador, dignificador, esencializador, sino su opuesto: la producción en masa de empleados alienados y consumidores temerosos de perder su celular y su empleo.

El Ágora de la filosofía hoy en Chile es el aula e Internet: ahí parece transcurrir más que nada la conversación de la sociedad hoy. Tanto el aula como la plataforma electrónica tienen sus códigos conversacionales.

Hoy, con la explosión de la información en la palma de la mano, el pensamiento filosófico tiene que adaptar su lenguaje y formato al momento que vivimos: debe entregar las herramientas apropiadas a un pensamiento que se haga operativo positivamente en el desarrollo de la sociedad.

El pensamiento filosófico se ha manifestado en distintos programas de pensamiento de acuerdo a época, idioma y lugar. Nació la filosofía de la mano de la poesía con Jenófanes, Parménides, Heráclito y otros. Después se hizo Diálogo, debate en la plaza pública, texto, conversación al caminar, elaboraciones lógicas y experiencias místicas, ensayo, tratado, novela… la plasticidad del pensamiento y nuevas estrategias operativas en coherencia al ‘dónde’ y ‘cuándo’ se exige pensar: buscar la respuesta apropiada a la pregunta correcta.

El ‘Hoy’ nuestro exige al pensar operar para salvar la consciencia, para desarrollar un nuevo paradigma que posibilite el máximo de cooperación y armonía entre los seres humanos.

Se trata de elevar la conversación bajo el supuesto de que estamos en peligro, que el grave peligro que afrontamos somos nosotros mismos: nuestra estupidez o estrechez epistemológica que corrompe la conversación con las mentiras, las falacias, los dogmas, las creencias mesiánicas y la voluntad de poder.

A todo nivel institucional la corrupción de la conversación lleva a toda otra corrupción y así se termina por no creer lo que se escucha y no decir lo que realmente se piensa y se cree. La esencia de la Incomunicación operando entre las instituciones y los ciudadanos. La filosofía tiene un rol fundamental al momento de llevar la conversación, la comunicación y el entendimiento a un nivel que facilite el desarrollo armónico de la sociedad y entre las distintas sociedades.

Como asignatura de aula es la gran privilegiada con el deber de ocupar nuestro Logos en la búsqueda de respuestas y sentido a las grandes interrogantes de la existencia humana, provocar conversaciones que alimenten el desarrollo espiritual en valores y capacidades argumentativas. Sacar la filosofía bajo cualquier pretexto es despreciar el valor del Logos, es jibarizar la sociedad con fines económicos basados en el actual modelo depredador, extractivista y banalizador de la existencia humana.

Sin embargo algo muy bueno ha brotado explosivamente a partir de este exabrupto ministerial que pretende incentivar la falta de pensamiento. Desde el mundo académico y cultural, y también desde el mundo ciudadano, hastiado de la corrupción, de las mentiras, de la incoherencia entre el discurso político y sus retóricas artificiosas que trivializan la conversación al hacer todo lo contrario de los principios que predican, ha emergido una defensa aplastante de la filosofía como parte esencial del desarrollo humano que debe fomentar una verdadera educación, de la cual se pretende alejarnos constantemente bajo el sometimiento ideológico a una élite corrupta, codiciosa y tacaña que se aferra a su poder desde todos sus medios.

La sociedad comienza a despertar de un letargo programado por la clase hegemónica con el fin de someter ‘pacíficamente’ a los ciudadanos a través del miedo y la alienación. Se ha despejado ya toda duda al respecto, ya queda claro de qué es continuidad este sistema. Ya no se trata de quemar los libros, como lo hacía la dictadura para prevenir el peligro de que la gente piense. Eso quedó obsoleto: ahora se hacen reformas educacionales.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/08/29/es-peligroso-pensar-amigo/

Fuente de la imagen: http://hombre.starmedia.com/interesante/cosas-que-gente-que-sobrepiensa-cosas-esta-harta-pensar.html

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La disolución del sindicato de maestros en Ecuador

 Por: Edgar Isch

El gobierno de Ecuador ha decidido disolver la Unión Nacional de Educadores (UNE) con argumentos administrativos que ocultan la intencionalidad política que, sin duda, existe en el interés de ilegalizar a una de las más viejas y mayores organizaciones laborales del país.

Para la UNE, esto no es nuevo. La agrupación ha sido participante de todas las luchas contra las políticas neoliberales y por propuestas educativas alternativas, por lo que varios gobiernos la han atacado, pretendido dividirla y, en la pasada dictadura militar, fue ilegalizada, obligándola a realizar su congreso en la clandestinidad.

La UNE fue cercana al gobierno de Rafael Correa en sus inicios, cuando éste dio paso a la aplicación de políticas planteadas en las largas luchas de las organizaciones populares. La ruptura vino por dos lados: el intento gubernamental de controlar toda agrupación social, al grado de que el presidente se pronunciara como legítimo representante de la sociedad civil, y con la aplicación de políticas educativas que incluyeron el debilitamiento de derechos sindicales garantizados por convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la aplicación de una evaluación docente punitiva. El control de las organizaciones ha sido un proceso a tres bandas: cooptación de dirigentes; si no funciona, viene la división al grado de contar hoy con agrupación paralelas en prácticamente todos los sectores sociales, sin representatividad real y un comportamiento que en México se calificaría de charro, y, por último, la criminalización de la protesta social, que ha implicado a más de 700 perseguidos, muchos condenados a largas penas en juicios por terrorismo y cargos afines.

El control supuso eliminar tiempos de permiso para que los dirigentes realicen su labor sindical, prohibir huelgas en el sector público y que se efectúen actividades de la UNE en recintos educativos, impedir los descuentos de los aportes voluntarios para la organización, establecer sanciones a maestros y directores de escuelas por realizar declaraciones a los medios de comunicación, junto con un permanente ataque cargado de insultos, amenazas y denostación pública de los dirigentes. Los ataques, a su vez, buscaban responsabilizar a los profesores de la crisis educativa. El diálogo fue negado y el ministro de Educación justificó eso diciendo que la UNE primero debe ofrecer disculpas por el daño hecho a la enseñanza. Pedido imposible para la organización, que enfrentó la imposición de las recetas neoliberales y plantea una propuesta de educación para la emancipación.

La resolución que disuelve a la UNE se da a pocos días de que la organización, junto con otras, participó en Ginebra en la reunión del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y de insistir que el Estado ecuatoriano cumpla con los reiterados señalamientos de la OIT conminándolo a respetar el derecho a la libre asociación de los adherentes de la UNE. De manera previa se había dado un plazo de 15 días para que la UNE respondiera bajo amenaza de disolución, con base en el decreto presidencial 739, por incumplir las obligaciones previstas en la Constitución, la ley y este reglamento (que regula las organizaciones sociales), o por incurrir en las prohibiciones aquí establecidas. Como se ve, una acusación que no señala con claridad cuál es el supuesto incumplimiento, haciendo imposible defenderse y que se efectúe el debido proceso.

Luego se señaló que no inscribió la directiva, aunque la UNE presenta los oficios en los que procuró cumplir con la norma, pero se le impedía con argumentos como que eran copias simples o que no se presentó la información personal de los cerca de 60 mil votantes (de más de 100 mil afiliados) que en elecciones secretas y libres eligieron la directiva en mayo 2014. La solicitud se consideró acto de intromisión y amedrentamiento. Por su parte, la OIT, en diciembre de 2015, pidió al Estado ecuatoriano reconocer esa directiva.

En días recientes un reiterado argumento del ministerio ha sido que la UNE se “vende como sindicato de maestros, cuando sólo sería una ‘organización social’ más cercana a una ONG. La prueba estaría en que la UNE, que nació en 1944, fue reconocida legalmente como gremio profesional en 1950 y porque limitaría para ser sindicato el tener un solo patrón, mientras la UNE agrupa a docentes públicos y del sector privado de todos los niveles educativos. Sin embargo, según convenios de la OIT de los que Ecuador es signatario, la denominación o título de la organización no es trascendente, sino su condición de agrupación que promueve los derechos laborales.

El proceso continúa y ya se anuncia que el 25 de agosto una comisión liquidadora se hará cargo de los bienes de la organización. Para el mismo día, la UNE y el Colectivo Unitario de Organizaciones Nacional de Trabajadores, Indígenas y Organizaciones Sociales han convocado a marchas en todas las provincias del país en demanda de derechos y plataformas de todos los sectores. Las calles permitirán una constatación de las posiciones en juego, previo al inicio del proceso electoral para nombrar presidente de la república y congresistas.

Si la UNE es disuelta, quedará un peligroso antecedente que podrá ser utilizado por distintos gobiernos de la región que tienen conflictos con las organizaciones de maestros. Por ello es un asunto sobre el que los trabajadores de la región deben pronunciarse.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/09/04/mundo/022a1mun

 

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Reflexiones en torno a la interdisciplinariedad

Por: Adania Guanche Martínez

La interdisciplinariedad, como forma de concebir el conocimiento en la actualidad, es una alternativa para relacionar coherentemente, tanto las disciplinas científicas, como las asignaturas en los currículos escolares. Se impone una síntesis de los diferentes enfoques, a fin de comprender mejor las diferentes aristas de esta filosofía que se ha dado en llamar interdisciplinaria.

La interdisciplinariedad es considerada por muchos especialistas como una forma de pensar y de proceder, a fin de lograr cambios en la forma de ver el mundo en la actualidad, y así lograr que nuestros alumnos también lo vean de esta manera. Si los alumnos no piensan de una forma interdisciplinaria, el cambio en la forma de pensar coherentemente va a tornarse mucho más difícil.

En aras de lograr este cambio en la forma de pensar y hacer, tiene que existir un diseño curricular que refleje esa interdisciplinariedad; de este modo, deben elaborarse programas que reflejen una determinada forma de agrupar contenidos para las diferentes asignaturas.

Sin embargo, estas diferentes asignaturas deben ser coherentes intra-disciplinariamente, antes de serlo interdisciplinariamente, lo cual quiere decir que, si se parte de asignaturas que presenten sus contenidos organizados de manera lógica, teóricamente podrían lograrse integraciones interdisciplinarias de modo más sencillo.

Hay que partir de una reflexión: cada una de las ciencias tiene sus métodos de estudio, sus leyes, su dinámica, sus dimensiones. Por ejemplo, un concepto tratado en química difiere de la forma en que se trata en física o en biología. Las asignaturas, como reflejos que son de esas ciencias, reciben de estas una organización en los conocimientos, así como puntos de vista diferentes al analizar un mismo fenómeno. Pero cada alumno que recibe varias asignaturas es uno solo y por lo tanto, el estudio de esos procesos que se presentan ante él, difieren en la forma de ser abordados por cada profesor desde el ángulo de cada materia curricular.

El lograr que ese currículo esté impregnado de “interdisciplinariedad” para entonces formar a los estudiantes en esa filosofía de trabajo, implica diferentes vías para lograrlo, y requieren del concurso de especialistas que integren coherentemente en el programa de una sola asignatura, esos hechos estudiados por distintas ciencias.

Esa hipotética asignatura de la naturaleza, que podría tomar nombres como Ciencias de la Naturaleza, Estudios Naturales, u otra denominación cualquiera, debe mostrar a los estudiantes ciertos “caminos” para saber más de la forma en que se desarrolla el fenómeno estudiado, sin marcar el campo de estudio de las diferentes ciencias particulares que lo han abordado. Se ha hecho alusión a las ciencias naturales, porque, por ejemplo, en cualquier grado de secundaria básica, es muy difícil integrar una serie de asignaturas de ciencias, sin “amalgamarlas”, lo cual resultaría un programa en que se abordaran temas de física y después otros de química y luego, un pedazo de biología; si se hiciera una asignatura con estas características, y no se lograría el objetivo interdisciplinario que se pretende, porque no se integran coherentemente los contenidos. Por tanto, esto no es interdisciplinariedad.

En Cuba, en la asignatura Ciencias Naturales en quinto y sexto grado, por ejemplo, en la cual el contenido que se trata es menos profundo, por la edad de los escolares, se trató de llegar a un nivel de integración, y se logró en una buena medida, sin que estuviera exento de problemas de interdisciplinariedad, de modo tal que no caben dudas de que ha constituido una asignatura integradora. La asignatura “El Mundo en que vivimos», de primero a cuarto grado, una disciplina antecedente de las ciencias naturales, integra aspectos sociales y naturales, mediante los cuales se trata de acercar al niño a su entorno, desde pequeños, porque lo primero que se enseña es la familia, el abuelo, el papá, quién es mamá… y después se aborda la escuela, su ámbito diario, luego “el barrio”, sus organizaciones, continúan el municipio, la provincia, hasta lograr el conocimiento del país, sus efemérides, su flora, su fauna, su clima, el estado del tiempo cada día, etc.  De modo que la concepción de la asignatura es empezar por el entorno, enseñarle al niño que vaya de lo cercano a lo lejano. Se trata, sin dudas, de un enfoque interdisciplinario, mediante el cual se integran aspectos naturales y sociales, con los enfoques axiológicos correspondientes a las edades.

Históricamente analizando, los proyectos más globalizadores que han existido, como los Centros de Interés de Ovidio Declory, (que se aplicaron en primaria), el Método de Proyectos de María Montessori, que se aplicó también en primaria, pero se utilizó también en secundaria, el Proyecto Curricular de Humanidades de Stenhouse en Inglaterra, que era de un nivel superior de enseñanza, la Investigación-Acción, como manera de estructurar un currículo, era de educación superior, es decir que en todos los niveles se pueden citar ejemplos de una lógica del pensamiento, una forma de hacer integraciones, tomando como centro o punto de partida, diferentes conceptos.

En Cuba la utilización de las “Unidades de Trabajo” fue muy dinámica en las décadas del 30 al 40 del pasado siglo en toda la enseñanza primaria, pero en la formación de profesores en las Escuelas Normales de Maestros se trabajaba con proyectos integradores, por ejemplo se trabajaba con Estudios Sociales, no se estudiaba ninguna de las ciencias sociales en particular, desde el punto de vista docente, de modo que si se enfoca de esta manera, o sea, por fenómenos, por problemas, esta puede constituir una línea directriz o un enfoque en el cual es posible “poner a interactuar” disciplinas diferentes, en función de un fenómeno, de un problema. Esta es una manera de lograr interdisciplinariedad.

Sin embargo, actualmente, se aprecia que cuando se disponen los profesores a concebir un programa interdisciplinario, aflora en cada uno de ellos una mentalidad tendiente a sobrevalorar su disciplina o asignatura, y esto les impulsa a considerarla como el punto máximo en el proceso integrador. Aparece así una contradicción, hasta cierto punto inevitable, a favor de que los contenidos sean nucleados alrededor de tal o cual materia. Por ejemplo, hay ocasiones en que, por ejemplo, el profesor de física trata de imponer los problemas de esta asignatura como eje alrededor del cual deben nuclearse otros conocimientos de biología o de geografía.

En estos casos, es menester realizar un razonamiento lógico, y proponer, como una forma de resolver la contradicción, que se priorice la descripción de un determinado fenómeno, se parta de su explicación y después colocar en el programa algún que otro problema donde se involucren fenómenos físicos con otros químicos o biológicos. En estos casos, la enseñanza problémica puede ayudar, porque, por ejemplo, al tratar fenómenos térmicos, después de describirlos y explicarlos, pueden sugerirse problemas como este: “Al salir del agua, después de un agradable baño de mar, en un día soleado de verano, se siente en la piel un frío tremendo, a pesar de que esa persona se encuentre “a pleno sol”. ¿Por qué se siente tanto frío al sol, si no se sentía esa sensación térmica dentro del agua? En este caso podrían hallarse otros casos de problematización si los docentes dominan los contenidos de varias disciplinas, cosa que se impone de antemano, a la hora de trabajar un programa interdisciplinario.

Ahora bien, en el nivel superior de enseñanza, no se debe eliminar la especialización de los profesores, porque estos necesitan dominar la ciencia de la que se deriva la asignatura que explican, aunque deban ser cada vez profesores más integrales

En el nivel teórico subsiste la carencia de una didáctica interdisciplinaria, a pesar de que hay una didáctica general que aborda estos problemas metodológicos, pero debe construirse esta nueva disciplina pedagógica que estudie las funciones de interrelación y cooperación necesarias para que funcione la interdisciplinariedad, además de las formas en que pueden agruparse los conocimientos, cómo pueden lograrse integraciones, los ejes de contradicción como modos de agrupar a su alrededor ciertos contenidos relacionados, entre otras funciones y problemas que podrían constituirse como teoría de la interdisciplinariedad.

Algunos autores, como los doctores en Ciencias Pedagógicas Jorge Fiallo, Fernando Perera, Diana Salazar y Berta Fernández, han ido aportando enfoques, recursos, en fin, partes de una teoría de la interrelación entre disciplinas curriculares. Todos ellos han contribuido a construir esta teoría.

A veces se han producido soluciones que han resultado exitosas. Por ejemplo, el programa de Ciencias Naturales y su Metodología, que se estableció para la Licenciatura en Educación Primaria, con 72 horas/clases, se empleó con mucho provecho en el Plan C para los institutos superiores pedagógicos y estuvo vigente por varios años. En él se concibió un eje de integración que fue “la energía” y así los estudiantes aprendieron a apreciarla desde el Universo, hasta el organismo humano, pasando por el aire, el agua, el suelo, los ecosistemas, los seres vivos, en fin, siempre que se estudiaba un nuevo elemento, se explicaba cómo fluye la energía, sus manifestaciones y consecuencias.

Como los estudiantes tenían como nivel de ingreso un preuniversitario aprobado, ya tenían bastante información sobre muchos de estos procesos y fenómenos naturales. Por eso el enfoque interdisciplinario aludido anteriormente resultaba casi siempre en una organización o sistematización de conocimientos, que contribuyó a su formación como maestros primarios, habida cuenta de que este profesional de la Educación tiene que tener una formación completa en cuestiones que a menudo son motivos de curiosidad por parte de los escolares y hay que tratar de llevarles la cientificidad, como un principio didáctico.

Otro caso en que hay que acudir a la interdisciplinariedad es al concebir el sistema de evaluación integrado para algunas asignaturas del campo de la Pedagogía en la formación de nuevos docentes. La mejor forma de comprobar la aplicación de métodos, el empleo de medios de enseñanza, la manera de desarrollar la secuencia de actividades, y otras concepciones didácticas, es mediante proyectos integradores o demostrando ante un tribunal cómo se puede desarrollar una clase y en esos casos tienen que estar incluidos todos los conocimientos asimilados. Ese es el caso de la sustitución del examen final por el desarrollo de una clase modelo, o la creación de una pequeña investigación o proyecto, que se defienda ante un tribunal. En este momento están coexistiendo la didáctica, la metodología de la investigación y el diseño curricular, entre otras disciplinas pedagógicas. Por eso esta forma de evaluar se erige como un enfoque interdisciplinar.

Otra manera de ver la interdisciplinariedad es a través de los programas directores, pues se trata de que en las asignaturas de la enseñanza general converjan los objetivos formativos generales, que propician el desarrollo de habilidades y la formación en valores. Ejemplos de estos programas directores son los de Lengua Española, Ecología, Educación Laboral, etc. Cada programa director se convierte en una vía de lograr la interdisciplinariedad, porque trata articular los conocimientos, las habilidades y los valores, y se logra ese objetivo común de todas las disciplinas que conforman el plan de estudio de los diferentes niveles de enseñanza.

Estos programas directores tienen semejanza con los denominados ejes transversales, que contribuyen a formar valores, mediante un sistema de influencias desde diferentes asignaturas del currículo.

En Cuba se han desarrollado, en diferentes etapas, los turnos de reflexión, que son momentos de la semana en que el profesor guía se reúne con sus escolares de secundaria o de preuniversitario (de acuerdo con el nivel en cuestión), para tratar problemas de la cotidianidad, como las modas, la cultura, los programas televisivos, las películas, las costumbres de los jóvenes, el comportamiento en el hogar, la escuela, la calle, en fin, fundamentalmente se conversa sobre su formación como ciudadanos, para que se inclinen, adopten o mantengan valores universales, que formen parte de una personalidad solidaria, creativa, laboriosa, altruista. En esos momentos, se escuchan sus opiniones y se les informa, orienta, educa y guía, todo lo cual constituye un momento interdisciplinar.

Otros momentos interdisciplinares se producen cuando el profesor proyecta y desarrolla una excursión docente, que no solamente puede originarse en Ciencias Naturales, que es donde se tienen mayores experiencias, sino mediante las visitas a los museos, al área histórica de su localidad, a un monumento. En esas ocasiones se dan oportunidades enormes para integrar conocimientos de diferentes disciplinas curriculares.

Otro enfoque de la interdisciplinariedad se aparta un tanto del currículo o de la Didáctica en particular. Se hace referencia al hecho de que una disciplina científica se integra con otra, como sucede, por ejemplo, con la Biotecnología. Esta se convierte en una disciplina por sí sola, y adopta sus propios métodos que están en un nivel superior, que diferente cualitativamente a los de la biología y a los de la tecnología en particular. De estos casos, se ven muchos actualmente, por ejemplo, bioenergética, geotérmica, entre otros.

En definitiva, la interdisciplinariedad, sea de un modo u otro, constituye un reto muy grande para los educadores en nuestras instituciones escolares, porque hay que aumentar los conocimientos, para que se pueda enfrentar en el currículo, así como hay que convencer a los directivos, en las instituciones, para que contribuyan con ideas y hechos, de modo que se logre el desarrollo de los escolares, que es la máxima aspiración de todos los que somos maestros verdaderos.

Fuente: http://redesib.formacionib.org/blog/reflexiones-en-torno-a-la-interdisciplinariedad-dra-c-adania-guan

 

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Apuntes sobre geoeconomía desde el Sur (2015-2016)

Alfredo Serrano Mancilla

I. La resistencia hegemónica de los Estados Unidos

El país hegemón se resiste y hace lo imposible para recuperar el terreno perdido en el siglo XXI. Estados Unidos necesita del monopolio del dólar para sostener su endeudamiento billonario en lo comercial (505.000 millones de dólares) y en lo fiscal (59,4 billones de dólares). La economía made in USA depende interna y externamente del poderío de su moneda a escala global. Así lo reconoce por ejemplo el mismo Jared Bernstein (economista jefe entre 2009-2011 del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y miembro actual del equipo económico de Barack Obama) en el mismo New York Times: “el papel del dólar como moneda de reserva mundial pasó a ser un principio fundamental de la política económica de Estados Unidos». Sin embargo, en la última década, el proceso progresivo de desdolarización en la acumulación mundial de reservas hace peligrar precisamente la posición exclusiva dominante de los Estados Unidos en materia geoeconómica. 

Dos variables son claves para comprender la dimensión de este fenómeno: 

1) La participación del dólar en las tenencias de reservas mundiales pasó de representar el 71,1% en 2000 hasta el 60,7% en 2011; esta evolución se explica por el creciente rol del yuan chino que ya es usado como moneda de reserva en un total 40 bancos centrales; y 

2) A los Estados Unidos tampoco le conviene económicamente que el intercambio comercial entre grandes países se realice cada vez más en monedas propias sin necesidad de transitar por el dólar (Rusia con China, Japón con China, también previsto para los BRICS).

En lo que llevamos de siglo XXI, Estados Unidos tampoco cuenta con el monopolio en relación a las grandes transnacionales, pero sí va dando signos de recuperación en este pasado 2015. En la última década, fueron apareciendo grandes corporaciones mundiales con casa matriz en China, América Latina, Rusia, India; además de las que ya existían en Japón y en Europa. Antes del estallido de la crisis, Estados Unidos solo tenía 34 compañías entre el centenar de empresas más valiosas del mundo. No obstante, durante este periodo de gran recesión, las empresas estadounidenses han sabido recuperar posiciones. En la actualidad, ya disponen del 54% de ese top 100 mundial. El dato demuestra recuperación del capital estadounidense en el tablero global pero aún insuficiente para aseverar que su hegemonía es la misma que la que ostentara en el siglo pasado. Los países emergentes se han convertido a día de hoy en países suficientemente emergidos y protagónicos. El ejemplo de China es el más destacado en este sentido que en la actualidad cuenta con un significativo 11% en dicho top 100 mundial (a fines de s.XX sólo tenía el 2%). Otro ejemplo es que en la clasificación Fortune 500 -que reúne a las mayores empresas del mundo por facturación-, el número de compañías cuya sede está en algún país emergente ha pasado de 21 en el año 2000 a 132 en 2014 (95 de ellas son chinas). 

Estados Unidos no ha perdido la hegemonía pero sí la debe compartir con otros bloques económicos consolidados a nivel mundial. Frente a ello, la estrategia económica estadounidense se ha centrado fundamentalmente en vencer en la guerra de las expectativas económicas. Durante todo el año 2015, la Reserva Federal (FED) ha anunciado una subida de la tasa de interés que finalmente se ha producido a final de año y en escala menor. El objetivo era (y aún es) realizar un efecto llamada a los capitales financieros que se habían ido de casa en busca de otros destinos más rentables. Pero además con esta subida y con la apreciación del dólar en el último año, pretende decirle al mundo que la economía estadounidense está en plena forma.

Luego de unos años de una excesiva expansión monetaria, usada para sanear a grandes bancos y fondos de inversión recomprando buena parte de su deuda intoxicada, Estados Unidos anuncia al mundo que está preparado para crecer y volver a ser el único epicentro de la economía mundial. Su deseo es claro: hacer resucitar al Consenso de Washington como único centro de gravedad del nuevo orden geoeconómico mundial. No lo tendrá fácil, pero tampoco hay que infravalorar su capacidad para lograrlo. No se debe olvidar que tiene nuevos aliados gracias a sus invasiones y a nuevos movimientos de ajedrez (Irán). Además, su imperio en la economía del conocimiento en pleno auge del mundo tecnológico le permitirá seguir ganando terreno en esta guerra de posiciones económicas a nivel global. También cuenta con otra arma de destrucción masiva: el monopolio de las agencias de calificación de riesgo (Moody’s, Standard & Poor`s, Fitch). El mundo financiarizado aún pivotea fuertemente sobre suelo norteamericano. Su arquitectura económica-financiera internacional aún continúa siendo soporte de las relaciones geoeconómicas (FMI, OMC, BM, CIADI, etc.).

A pesar de este gran hard power, Estados Unidos no está solo en la escena mundo; lo sabe y buscará como sea poder resarcirse para gobernar económicamente el planeta tal como lo hizo en las últimas décadas del siglo pasado. El tablero y sus piezas están servidos. La partida para el 2016 recién comienza; veremos cómo acaba. 

II. Sobre el precio del petróleo

A pesar de la consolidación de las nuevas fuentes energéticas, el petróleo sigue siendo el rey. Este recurso fósil representa un tercio de la matriz energética mundial. Su papel geoeconómico es indiscutible. El siglo XXI se ha caracterizado por un Gran Cambio en este asunto debido fundamentalmente a la recuperación del rol de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) frente a la AIE (Agencia Internacional de la Energía). Los países OPEP fueron paulatinamente recobrando su protagonismo y soberanía en relación a la determinación del precio a nivel internacional. A junio del 2014, el precio por barril alcanzó hasta 115 dólares. Sin embargo, desde ese momento, se ha producido un derrumbe continuado. El año 2015 acabó con un precio por debajo de 40. Su valor alcanza el mínimo de los últimos 11 años.

Son muchos los factores en juego para explicar esta caída tan abrupta. Mucho se dice acerca de que todo se debe a un incremento de la oferta petrolera en este último tiempo. Se han sucedido varios hechos claves en este sentido: 

1) aumento de la producción de la producción de esquisto en Estados Unidos que se fue aprovechando de la subida pasada de los precios (pasó desde los 5,1 millones de barriles diarios en 2009 hasta los 9,32 millones en los que terminó el año 2014)

2) Arabia Saudí ha sobrepasado la producción de 9 millones de barriles al día

3) Irak ya está por encima de los 4 millones de barriles al día, y 

4) y además, en clave de expectativas, Irán prevé un aumento de su producción petrolera en 500.000 barriles por día a partir de este año gracias al levantamiento de las sanciones (debido al pacto con Estados Unidos). 

Es por tanto cierto que este incremento de oferta petrolera tiene mucho que ver en el descenso del precio. Sin embargo, no es la única razón de esta situación. El mismo Congreso de Estados Unidos considera que, «el 30% del precio del petróleo se debe a la especulación de los Fondos de Inversión y grandes bancos»; y la consultora Goldman Sachs considera que el impacto de este fenómeno es del 40% en el precio. Esto quiere decir que no todo se debe a un frío calculo de oferta y demanda, sino que a esta explicación hay que sumarle el interés especulativo de los grandes capitales mundiales en base a claves geopolíticas/geoeconómicas.

Se prevé un leve incremento de la demanda del crudo a nivel internacional. Pero la oferta seguirá creciendo al menos en el corto plazo. No parece fácil imaginar un acuerdo pleno entre los países OPEP para reducir la cuota ofertada. Arabia Saudí no parece querer hacer nada para incrementar los precios a pesar que su record en déficit fiscal (es actualmente del 15% de su PIB). Irán ha anunciado que aumentará sus exportaciones petroleras. Por otro lado, Estados Unidos, con estos precios tan bajos, no podrá mantener la cuota de producción del petróleo de esquisto tal como ha venido ya sucediendo en el año pasado. Un precio tan bajo del petróleo tiene un efecto inmediato en la rentabilidad económica de este tipo de inversiones. Si el precio continúa a la baja, habrá mucha producción que cesará porque no podrán soportar los actuales costes de producción. Nuevamente, el factor tecnológico se convierte en determinante en este asunto para quien quiera sobrevivir a precios tan reducidos.

La guerra del precio del petróleo está servida sobre la mesa. Existen multiplicidad de predicciones. Algunos analistas consideran que el objetivo a largo plazo del reino saudita es mantener bajos los precios para, de esa forma, dejar fuera de mercado a los productores de petróleo no convencional o de esquisto. Si esto fuera así, entonces sí, el precio podría volver a remontar hasta valores impredecibles. La mayoría de estudios internacionales (Westpac, Barclays, Wells Fargo, Unicredit y Société Générale) estiman el valor en un intervalo entre 41-60. Según Goldman Sachs, el año que viene la sobreoferta mundial será de 580.000 barriles diarios; así que los inventarios seguirían llenándose. Moody’s cree en su informe petrolero anual que el desequilibrio del mercado petrolero se prolongará hasta más allá de 2016. Lo mismo considera la Agencia Internacional de la Energía.

La ecuación sobre los precios del petróleo no se resuelve en base a la matemática. La (geo)economía política tiene mucho que decir en este asunto. Arabia Saudí e Irán compiten por su posición hegemónica en Oriente Medio. El conflicto en Siria tampoco puede pasar desapercibido en esta discusión. El intento de castigar a Rusia, quien elevó en un 7,5% sus exportaciones de petróleo en 2015, es otro elemento clave para entender lo que pasará en la evolución de los precios del petróleo. El fin de la prohibición a las ventas del crudo de Estados Unidos fuera del país es otro ingrediente en este gran maremágnum petrolero.

Es complejo hacer predicciones sobre el precio a partir de cuotas de oferta y demanda petrolera teniendo en cuenta que lo que está en juego son las cuotas de poder geopolítico. Detrás de todo ello, el pulso entre la OPEP y la AEI está en el centro de la actual batalla geoeconómica en materia petrolera. 

III. Los ataques contra los BRICS, contra China

El comercio Sur-Sur cada vez es más importante a nivel mundial. Pasó de suponer un 6% en 1985 a un 24% en 2010; mientras que el comercio Norte-Norte retrocedió al 38% en ese mismo periodo); en materia de inversiones extranjeras directas, las de flujo Sur-Sur ya son casi 50%. Por su parte, los BRICS representan al 45% de la población mundial, el 25% del PIB mundial, el 41% de las reservas de divisas y 45% de la producción agrícola del mundo. Su comercio intra bloque supone el 17% del comercio mundial. Este grupo de países además viene construyendo una arquitectura financiera paralela a la hegemónica, con su propio Banco de Desarrollo y su Fondo de Reservas; y como se ha dicho anteriormente, realizan una gran parte de su transacciones comerciales sin necesidad de pasar por el dólar.

China es indudablemente el vértice principal de este nuevo pentágono geopolítico. Poco a poco, Pekín va configurándose como la única potencia capaz de establecer, a medio plazo, una verdadera ‘rivalidad estratégica’ con Washington. Tan es así que el mismo FMI reconoció recientemente que la economía china es la mayor del mundo. China representa el 16,479% del PIB mundial medido en Paridad de Poder Adquisitivo, frente al 16,277% de Estados Unidos. La reciente creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) pretende reforzar esta posición en el terreno de lo financiero. El BAII pretende rivalizar con el FMI y BM, y también con el Banco Asiático de Desarrollo (creado en 1966, y muy controlado por Japón). Ni Tokio, ni Washington se han adherido al BAII; pero ya se han adherido unos 57 países, entre ellos los BRICS (Brasil, Rusia, la India y Sudáfrica), así como Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Países Bajos, Australia, Corea del Sur, Israel, etc. Esto constituye una enorme victoria diplomática de China en materia financiera internacional.

A pesar que el FMI todavía no le concede mayor cuota de participación a China en su actual estructura [1], sí se ha aprobado la inclusión del yuan chino en su cesta de monedas de reserva, integrada hasta ahora sólo por el dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina y el yen. Esto tiene un importante valor simbólico y real en el camino de la internacionalización del yuan como moneda referencia a nivel global.

Desde el inicio del siglo XXI, China viene aumentando sus inversiones directas en el exterior, alcanzando una media de 200.000 millones de dólares al año; en este sentido, las inversiones chinas comprometidas para América Latina son de 250.000 millones de dólares para los próximos diez años. Con América Latina también se han incrementado de manera espectacular los intercambios comerciales (entre 2000 y 2013, se multiplicaron por 22). 

Estos datos reflejan que la transición geoeconómica es un hecho en gran medida debido al papel de China. El Consenso de Beijing, como muchos lo denominan, actúa como contrapeso al Consenso de Washington. Estados Unidos no está solo en este mundo. Lo saben y por ello reaccionan contra los BRICS y contra todo aquel país que no se atenga a su mandato. Así vienen procurando en los últimos meses construir un sentido común global, en lo económico, de que todo es culpa de los BRICS, todo es culpa de los países emergentes, todo es culpa de China. Lo han hecho y lo seguirán haciendo. Llueven los estudios que afirman que los BRICS, y muy particularmente China, no podrán continuar siendo países de destino de inversiones a escala global. Se percibe este intento de restauración conservadora neoliberal a nivel mundial en lo económico para que todo vuelva a la hegemonía de antes, a la del siglo XX.

La campaña contra China tiene visos que continuarán en el año 2016. Que el modelo económico chino tiene graves fallas estructurales no lo discute nadie, pero tampoco es riguroso decir que se acabó el milagro chino, que ya no crece como antes, que está en el pleno colapso financiero. Todo suena a un excesivo ataque coral contra las expectativas económicas Chinas. Resulta preciso ser cuidadoso a la hora de aseverar ciertas visiones catastrofistas que más se parecen a deseos de profecías auto cumplidas. Es fundamental tener en cuenta que no hubo milagro chino alguno; más bien todo ha sido fruto de una estrategia económica de inserción mundial muy acertada para recuperar una posición dominante, muy en correspondencia con el tamaño de país que representa. China usó su potencial exportador en un mundo económico neoliberal y posfordista en el que la fragmentación geográfica de la producción mundial les permitió insertarse ventajosamente a escala global. Así inició una senda de crecimiento de doble dígito que nunca es fácil de sostener en el tiempo. Sin embargo, no debería minusvalorarse que todas las predicciones coinciden en afirmar que la economía seguirá creciendo por encima del 6% a pesar de haber decidido cambiar su modelo económico puertas adentro. China apuesta por un proceso de sustitución de importaciones para satisfacer la demanda interna. Desea reducir su dependencia exportadora aunque ésta siga siendo clave en los próximos años. Este hecho económico será determinante a escala global porque seguramente pueda incidir en el comercio mundial, y en el precio de los commodities a escala internacional como ya ha venido sucediendo en el último tiempo.

Además, hay que destacar que China ha cambiado su patrón de relacionamiento exterior: si hace pocos años, el comercio ocupó la principal actividad económica exterior, hoy en día, han crecido las relaciones financieras y las inversiones. Esto significa que China se convierte así en un socio económico estratégico creciente más allá de las relaciones comerciales. Esto no cambiará en el año 2016, ni en los venideros. Esto justifica que los ataques contra China continuarán. Seguramente habrá nuevos intentos para afirmar un gran crash financiero en el país asiático. Ya sucedió este 2015. Si bien fue cierto que se produjeron en dos momentos consecutivos caídas abruptas del valor de las bolsas de China, también es cierto que en el primer semestre del año 2015, hubo una gigantesca capitalización bursátil en el gigante asiático. Es decir, en suma, en el año 2015 no le fue mal a la capitalización bursátil china.

En definitiva, es importante no caer en “lecturas” económicas fijadas desde el capitalismo neoliberal que procuran ir contra China para hacernos creer que se desinfla su economía y será la culpable del freno en la economía global. Ni esto ni tampoco decir que el gigante asiático tendrá su misma política económica que hace unos pocos años. 

IV. Europa y su Sur

Europa continúa entrampada en su encrucijada económica. Apenas crece. La Comisión Europea estima un crecimiento para la eurozona en 2016 de hasta el 1,9%, pero en base a valores del comercio mundial muy por encima de lo que pronostican el resto de organizaciones internacionales. La producción industrial tampoco presenta síntomas de recuperación. La productividad por hora trabajada tampoco ha crecido significativamente en los principales países de la UE. El desempleo sigue siendo elevadísimo, muy particularmente el juvenil; la pobreza y exclusión social se constituye como un gran déficit estructural de todas las economías europeas. El endeudamiento social es un principio rector conexo con las nuevas fórmulas de políticas económicas aplicadas en la Unión Europea (UE). El Estado del Bienestar europeo está más cerca de estas alturas de constituirse como el Estado de malestar que exige el capital para que su tasa de ganancia recupere los niveles exaltados de otros tiempos. Incuestionablemente, la integración por arriba desintegró a los de abajo.

La moneda única, el euro, es la moneda del pensamiento único en lo económico. Frente a la crisis europea del modelo fallido neoliberal, la salida es más neoliberalismo bajo una reconfiguración hacia dentro para insertarse de otra forma puertas afuera. Diferenciar mucho más lo que es centro de lo que supone la periferia se convierte en un objetivo básico para estos tiempos en la Europa de las dos velocidades. El patrón de desarrollo desigual europeo se exige cada vez más pronunciado en el nuevo reordenamiento interno para que la inserción exportadora de las grandes transnacionales sea la respuesta efectiva frente a la actual crisis económica. La depreciación del euro parece ser uno de los caminos elegidos para seguir vendiendo afuera lo que adentro no se compra. Y además, el BCE, luego de haberlo iniciado muy tardíamente, seguirá seguramente con su programa de compras de deuda hasta 2017 para seguir “saneando” a la gran banca privada europea. Las respuestas económicas en la zona euro continúan dando la espalda a todo lo que tenga que ver con la economía real.

Así es como el estado-nación llamado Alemania impone su modelo: un esquema supranacional europeo a su merced que le permita competir afuera. En este marco impuesto por el centro, la única alianza sin nacionalidad permitida casa adentro es aquella que existe en el plano de las transnacionales con casa matriz en la UE. Ese pacto está bien sellado por todas las grandes empresas privadas europeas, y en él, no tiene cabida el pueblo griego ni sus derechos sociales. El gran capital europeo quiere esta UE y no otra. No acepta ni tolera que a ningún pueblo del Sur se le ocurra decir lo contrario.

El año pasado 2015 se inició con la victoria del pueblo griego, y acabó con un nuevo gobierno portugués de coalición de izquierdas, y con una realidad política española más multipartidista, con la inclusión de una fuerza política, Podemos, que demanda otra economía al servicio de los ciudadanos. En medio, el pueblo griego sufrió un importante revés porque el gobierno no pudo llevar a cabo lo que la democracia y las urnas así demandaron. Alemania se impuso en Grecia y avisó a navegantes europeos que las consultas para decidir algo diferente a lo que dictamine la troika no son bienvenidas. Las llamadas “decisiones técnicas” son para los capitales europeos más importantes que aquello que emane de una elección democrática.

De todas formas, Grecia no se queda sola en este nuevo escenario europeo. El Sur europeo comienza a decir “Basta Ya” a seguir siendo denominados peyorativamente los cerditos, esto es, los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España). Esto no gustar a Alemania ni a los grandes capitales. Grecia aislada representa poco cuantitativamente en la economía europea. Pero en cambio su poder simbólico, unido a la potencial llegada de otros países del Sur que se sumen a esta interpelación del modelo europeo, ocasionaría un grave riesgo para la sostenibilidad del proyecto made in Germany. Esto no significa que estén dadas las condiciones objetivas y subjetivas para un cambio inmediato en el corto plazo. Pero sí se observa como el Sur comienza a constituirse como un nuevo todo que aparece a través de los eslabones más débiles del modelo europeo reclamando otras políticas económicas más justas, más a favor de la garantía de los derechos sociales.

La tensión está servida entre un Sur que empuja hacia otro rumbo y una superestructura económica europea que resiste los embistes. He aquí la cuestión: restauración conservadora o ruptura democrática. El euro, la arquitectura institucional política y económica europea, la presión de la gran banca privada y de los grandes capitales harán lo imposible para que nada emerja para ni siquiera proponer alternativas. La idea de Thatcher está más vigente que nunca: “no hay alternativas”. En ello se sustenta la solidez del neoliberalismo. En no permitir que aparezca otra opción posible. Sin embargo, puede que esto esté cambiando. En Grecia, a pesar de todos los sinsabores, el pueblo griego no elige a los representantes que la UE desea. En Portugal, la presencia de la izquierda en el nuevo gobierno ha dado al traste con las esperanzas de proseguir silenciosamente con la gestión efectiva de las políticas de austericidio. Lo último ha sucedido en España donde el Partido Popular tiene a dos tercios de los votos en su contra. Podemos, como alternativa real de cambio, representa el 20% del electorado y se constituye como pieza clave en los próximos años. Los que siempre presumen de democracia, ahora son los mismos que hablan de incertidumbre institucional o falta de estabilidad política cuando la mayoría en España ha decidido otro parlamento más plural, con una reveladora presencia de otras voces que critiquen fuertemente las políticas de déficit social que afecta a la cotidianidad de la ciudadanía.

Aquello que dijera Angela Merkel en un mitin de su partido en mayo de 2011 vislumbra perfectamente que su preocupación de antaño está cada vez más justificada en el tiempo presente: “No podemos tener una moneda común mientras unos tengan tantas vacaciones y otros tan pocas, o mientras en Grecia, España y Portugal la gente se jubile mucho antes que en Alemania”. El Norte queriendo conducir al Sur. El rumbo geopolítico en disputa. Y todo dependerá, en gran medida, de cómo las fuerzas del Sur sigan creciendo, consolidándose y coordinando su acción frente al norte europeo. En ello, mucho tendrá que ver también cómo se confronte contra el modelo hegemónico dominante. O se acomodan a él, y por tanto, es muy difícil que haya una mejora sostenible para las mayorías. O, por el contrario, se implementa otra política económica alternativa dentro de los límites y márgenes estrechos que concede el sistema europeo, y mientras tanto, se avanza estratégicamente en acumular fuerzas para interpelar los aspectos determinantes estructurales, y poder realizar una transformación más radical para democratizar la economía. 

V. América Latina en disputa

América Latina está más en disputa que nunca. En el tramo final del año, ocurrió un suceso muy novedoso para lo que venía siendo el siglo XXI. Es la primera que vez que un gobierno progresista en la región pierde unas elecciones presidenciales. La restauración conservadora se impuso en Argentina con una gran alianza encabezada por Mauricio Macri. En Venezuela, aunque no se ha perdido el ejecutivo, el pasado 6 de Diciembre del 2015 la Revolución Bolivariana también sufrió un importante revés electoral en la Asamblea Nacional. Después de una década ganada en muchos países de la región gracias a gobiernos que antepusieron políticas soberanas a favor de la recuperación de sectores estratégicos y políticas económicas redistributivas garantizadoras de derechos sociales, mejorando los niveles de vida en muchas dimensiones (incluida el consumo), después de estos años, se abre una nueva fase de cambios al interior de este cambio de época. Ya no se puede afirmar que la derecha regional opositora no sabe ganar elecciones en lo que va de siglo XXI en aquellos países que optaron por una vía contra hegemónica (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina). La política efectiva de cambios materiales en las condiciones de vida a favor de la mayoría ha sido insuficiente en algunos países para tener el apoyo mayoritario en las urnas (elección presidencial en Argentina y parlamentarias en Venezuela).

El abanico de las razones de este viraje electoral es muy amplio. En el caso argentino, un asunto fundamental es la elección del candidato. Ahora sí se puede afirmar que no sirve cualquiera para continuar con un proyecto de cambio por muy bien engrasado que éste esté. Scioli no es lo mismo que Cristina Fernández de Kirchner. Esto obliga a pensar con mayor responsabilidad el tema de la sucesión, quién, cuándo, cómo, qué identidad política representa. Otro tema sustancioso es la dificultad de los procesos de cambio para disputar el futuro, sin caer en un excesivo relato retrospectivo. La campaña del miedo, de la vuelta a un pasado peor, no parece suficiente para ganar. La nueva mayoría, propia del cambio de época, no cree a estas alturas que se pueda volver atrás. El nuevo ciclo histórico de transformaciones logró instalar un nuevo sentido común de irreversibilidad. Y a partir de ahí, toca pensar en el futuro; disputarlo y ganar la batalla de las expectativas para volver a encantar a las mayorías. La fidelidad se sostiene con desafíos hacia delante y sería un craso error obcecarse con querer construir la historia echando demasiado la mirada hacia atrás. Este aspecto es válido para Argentina, pero también para otros países. Se necesita reinventar una narrativa esperanzadora, de oportunidades futuras, que no rompa con el pasado, que sirva como detonante de motivación y entusiasmo. Se precisa identificar cuáles son las nuevas demandas de la ciudadanía para seguir avanzando. No sirve de nada viejas respuestas si existen nuevas preguntas.

Otro rasgo característico de esta nueva disputa que se abre en adelante es que el cambio de época ha provocado un cambio en la derecha regional. Macri no es Menem; Capriles tampoco es Caldera; ni Mauricio Rodas se parece a Nebot. La derecha del siglo XXI ya no es la del siglo XX aunque arrastre ciertos lugares comunes del pasado. Se presenta como la política de la buena onda, más amigable, revestida excesivamente de marketing, evitando exceso de confrontación. Esta nueva derecha ha venido ampliando su base de apoyo a costa de aglutinar nuevas demandas y valores más individuales (ecologismos, oenegismos, etc.) Fueron agregando siglas, creando coaliciones, alianzas territoriales. Véase Cambiemos en Argentina, y la Mesa de Unidad en Venezuela. Fueron creando una aparente unidad en medio de un mar de múltiples intereses no idénticos. Es una estrategia cada vez más poliédrica que comienza a darles algunos resultados positivos.

A estas claves, hay que sumar seguramente los errores propios de la gestión gubernamental, el desgaste propio de más de una década y la imagen de deterioro azuzada siempre por los medios de comunicación hegemónicos. Sin embargo, en estos últimos años existe una razón de peso que sobresale por encima de las demás: el flanco económico. La caída de precios del petróleo, la contracción del comercio mundial y el estrangulamiento financiero internacional constituyen un frente externo adverso que añade obstáculos a este momento histórico. Además, cada vez son más notorias las tensiones y contradicciones económicas internas propias de cualquier proceso de cambio a tan alta velocidad. El rentismo importador del siglo XXI hace tanta mella como el rentismo exportador del siglo XX; el cambio de modelo productivo es imperioso comenzando por aquellos sectores más prioritarios para sostener el alto consumo en bienes básicos para la población.

Se abre por tanto un año 2016 de alta intensidad de disputa entre diferentes modelos económicos. El debate se abre de par en par. Cada proyecto político pondrá encima de la mesa aquello que considera más oportuno para afrontar los desafíos inminentes. Esta vez sí hay una singularidad: los proyectos que eran opositores en Argentina y en Venezuela, ahora tendrán que ser protagonistas y propositivos. En Argentina, el electroschock económico de Macri ya se ha iniciado. Apenas un par de semanas de gobierno han bastado para no dejar ninguna duda acerca del modelo económico que pretende la derecha argentina para los próximos años. La apuesta es evidente: ponerse al lado del campo argentino, de las pocas grandes empresas agroexportadoras, permitiéndoles que sean ellos una suerte de “para Banco Central”, con capacidad suficiente para elegir qué hacer con los dólares del país. No solo eso, sino a cambio de dar “libertad” en comprar dólares, el país se endeudará de manera externa-eterna para las próximas décadas. Se acabó la soberanía y cualquier ilusión de seguir caminando hacia la independencia económica del país.

En Venezuela, la oposición tendrá que decidir, sí o sí, en el seno de la Asamblea Nacional si su propuesta es pedir prestado al FMI, volver a liberalizar el tipo de cambio, llevar a cabo políticas de ajuste en detrimento de la inversión social, o descapitalizar el país poniendo a la venta los activos más importantes de los sectores estratégicos. Es momento de no poder esconderse. Tendrán que dejar de criticar para pasar a proponer. No están acostumbrados a ello pero tendrán que hacerlo dada su nueva fuerza parlamentaria.

A partir de ahí, se inicia un pulso entre diferentes proyectos económicos. Cada uno pondrá encima de la mesa sus cartas. Los procesos de cambio aún en marcha, muy especialmente el venezolano, deberán procurar buscar soluciones internas frente a la restricción externa que no impliquen un ajuste neoliberal. No se puede superar este momento negociando los derechos sociales. Por ejemplo, en Venezuela, el Estado de las Misiones ha de ser precisamente el músculo económico a utilizar para la nueva etapa. La inversión social ha logrado realmente crear un nuevo universo económico siempre minusvalorado por el neoliberalismo. La cara económica de lo social es preciso valorarla en su justa medida. No es marginal ni desdeñable que el Estado haya puesto en funcionamiento una maquinaria de políticas públicas inclusivas a favor del área social para una mayoría ciudadana. Hay que aprovecharlas, hay que utilizarlas eficazmente como efecto multiplicador en lo económico. La nueva matriz de políticas públicas tiene un gran potencial económico para afrontar este escenario externo adverso. Esta nueva economía que pivota en torno a lo social ha de ser aprovechada como detonador para un salto adelante en lo productivo. Por ello, es imprescindible una nueva política de compras públicas a favor de un nuevo tejido productivo, democratizado, más eficiente. Por ejemplo, en Venezuela, se requiere internalizar la actividad económica derivada de la Misión Vivienda, de otras misiones relacionadas con el sistema de alimentación, con la sanidad, con la educación.

Lo interno ha recobrado además más importancia ahora que “el país económico” es más amplio, más incluyente. Gracias a la mejora en las condiciones sociales, económicas y laborales, la democratización del consumo en estos procesos ha sido significativa garantizando así una sólida demanda interna. Centrar la política económica en cambiar la matriz productiva a favor de una nueva oferta interna es cuestión imprescindible. En este sentido, también cabe planificar una oferta supranacional, a nivel regional, poniéndose de acuerdo entre los países amigos para conjuntamente repensar cómo realizar la gran transformación productiva latinoamericana, considerando además un mundo con cadenas globales de valor muy fragmentadas geográficamente. A veces, puede ser más rentable producir cualquier insumo con alto valor agregado insertándose inteligentemente en el mundo en vez de querer producir cada bien pero teniendo que importar gran parte del valor agregado.

A esta vía interna hay que añadir también lo tributario porque es posiblemente el camino más confiable para compensar la caída de los ingresos públicos por los bajos precios del petróleo. La soberanía tributaria se erige en estos tiempos en la senda más sostenible para hacer irreversible todo lo logrado en lo social. Hay margen de maniobra suficiente para recaudar más fondos públicos bajo principios de justicia social. En Venezuela, por ejemplo, se ha dado un paso acertado en este sentido con la última decisión acerca de eliminar los ajustes por inflación que utilizan los grandes capitales para dejar de pagar impuestos; la implementación del impuesto sobre transacciones financieras también constituye un mecanismo acertado para evitar que el capital financiero evada impuestos. Una política de tolerancia cero contra la evasión y elusión fiscal se hace cada vez más indispensable. Los impuestos directos todavía tienen gran capacidad para recaudar.

Se precisa también una revisión de la regulación de la inversión extranjera directa para que los dividendos no sean repatriados en su totalidad hacia las casas matrices. Más bien, hay que buscar las fórmulas para que la ganancia generada dentro de casa se vuelva a reintegrar en el orden económico interno, y multiplicarlas productivamente. Esta tarea no es únicamente obligatoria para Venezuela; también para Ecuador y Bolivia. Hay que encontrar alternativas a los Tratados Bilaterales de Inversión de neoliberalismo pero con efectividad. Frente a la limitación financiera internacional, se precisa explorar mejor los mecanismos de atracción de inversiones productivas a favor del modelo de desarrollo que se pretende construir en adelante.

Se hace necesario además un uso más eficaz de las divisas: una suerte de acupuntura en la colocación de las escasas divisas para que el modelo económico interno florezca. Es por ello que el cambio de paradigma recientemente aprobado en Venezuela, va en el buen camino. Se sustituye el viejo mecanismo de entrega de divisas a cambio de demostrar que no se puede producir por otro que permite acceder a las divisas (para las necesidades de importación de los insumos productivos) bajo el requisito de cumplir con una determinada cuota obligatoria de producción. Esta es la verdadera discusión de la política cambiaria: cómo, cuánto, cuándo, y a quién otorgarles divisas para darles el uso más productivo posible evitando la utilización ociosa y especulativa de las mismas. Luego de ello, sí que será necesario revisar la política de tipo de cambio frente una economía mundial en la que el dólar se aprecia, pero también en la que existen otras monedas cada vez más relevantes en el ámbito del comercio internacional.

En esta gran batalla geoeconómica tampoco se puede descuidar el papel de las translatinas, que son las nuevas multinacionales de origen latinoamericano y con casa matriz en América Latina, nacidas del boom económico en la región y que aprovecharon el mundo neoliberalmente globalizado. Este nuevo tejido empresarial (un gran capital privado latinoamericano) tienen gran capacidad económica para hacer y deshacer a su antojo en cada uno de los países del continente. Son actores decisivos en este nuevo tempo económico: tienen fuerza suficiente para provocar guerras económicas efectivas si quieren, pero también pueden ser aliados sostenedores de procesos si lo desean. No es un tema baladí ni para que sea pasado por alto. Empresas como Vale, Cemex, Latam, Mexichem, Odebrechet, Embraer, Falabella, Femsa, Avianca, América Movil, Copa Airlines, son entre otras, claves en el panorama geoeconómico regional y mundial. Conforman en realidad un nuevo modelo de integración económica para la región: piensan en otra hoja de ruta económica más a favor de su tasa de ganancia. El rumbo de los próximos meses y años dependerá en gran medida de qué tipo de políticas económicas afronten esta nueva realidad geoeconómica. No hacer nada frente a ello es permitir que se afiance una alianza del gran capital latinoamericano, a lo europeo, que solo necesite los Estados-nación para que le acomoden las instituciones a su antojo.

Son estos algunos elementos económicos fundamentales en esta nueva década en disputa. La presión desde afuera, así como las tensiones adentro, fuerza a elegir un camino u otro. El punto de bifurcación está a la vuelta de la esquina. Hay que decidir si la restricción externa se convierte en restricción interna, o si por el contrario se aprovecha estas circunstancias adversas para dar un paso adelante avanzando en la verdadera independencia económica. Porque de no ser así, la región también tiene otro bloque neoliberal que avanza aunque no sea sin problemas sociales casa adentro. La Alianza del Pacífico continúa con su política económica de bobo aperturismo al mundo, cediendo soberanía en los sectores estratégicos, y políticas públicas cada vez más anti sociales. Este revival del ALCA para el siglo XXI avanza con sus tratados de libre comercio desmantelando el pequeño tejido productivo nacional que existía en estos países, destruyendo al campesinado, generando una mayor dependencia importadora en bienes básicos, y lo que es más grave, acuciando un patrón de acumulación cada vez más concentrado en pocas manos a costa del mal vivir de las mayorías. A esta opción del Pacífico, hay que sumarle la interna en Mercosur, con una Argentina representada ahora por Macri, con un empresariado brasileño que empuja y empuja para que se firme un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

La geoeconomía latinoamericana está en pleno movimiento, y este año 2016 será decisivo. La Unasur y la Celac han optado por la vía política dejando de lado casi todo lo que tiene que ver estrictamente con lo económico (como si esto no fuera también político). Aún tiene mucho por delante para poder avanzar (por ejemplo, por qué no una agencia latinoamericana de calificación de riesgo). La Alianza del Pacífico no quiere dejar esta oportunidad de intento restauración neoliberal a escala global. Mercosur es a día de hoy un gran interrogante con una correlación de fuerzas cambiante. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América  (ALBA) ha de emerger y reapropiarse de una agenda económica regional que ha perdido relativamente en los últimos años. Lo que suceda en Venezuela será determinante para la región, pero también lo será cómo Bolivia continúe saltando escollos, entre ellos el más inminente, el referéndum que habilitaría una nueva reelección del Presidente Evo Morales. No hay que olvidar a Ecuador que, luego de haber aprobado una enmienda constitucional que permite la reelección presidencial indefinida pero no aplicable para el caso de Rafael Correa, viene de un año de alto voltaje político. En este caso, el país dolarizado ha de superar la restricción externa como si fuese interna. En suma, este eje de cambio, de ruptura con el viejo modelo neoliberal que partió de diferentes procesos constituyentes, afronta su etapa más complicada en este cambio de época, en el que lo económico tiene un papel privilegiado.
Nota
[1] Para adoptar una decisión importante en el seno del FMI es necesario el 85% de los derechos de voto; Estados Unidos dispone del 16,74% de los votos; la UE unida también posee más del 30% de los votos para vetar; China sólo tiene el 3,81% de los votos.

Alfredo Serrano Mancilla, Doctor en Economía, Director CELAG.

Fuente del articulo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207468
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Largo camino, buen destino

Javier Luque

El occidente de Honduras es una región extremadamente montañosa de bellos y exuberantes bosques de pinos. Está habitada por la población de origenlenka, descendientes de Lempira, quien fue gran antecesor de la independencia de América Latina. Por otra parte, es una de las regiones de Honduras con mayores retos de desarrollo en la actualidad.  Sus tasas de pobreza son mayores a las del resto del país, lo cual se relaciona con el escaso logro educativo de su población. Los jóvenes de 20 años solo cuentan con un promedio de siete años de educación, lo que significa que uno de cada dos niños que acaban sexto grado se matricula en séptimo. Es decir, en total, cada año aproximadamente 14.000 niños de 12 y 13 años interrumpen su proceso educativo.

Frente a ello, el gobierno de Honduras decidió adoptar medidas rápidas a través de su Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social, la coordinación y empuje de la Secretaría de Educación y el apoyo del BID. A pesar de la intención de actuar velozmente, surgieron una cantidad de interrogantes: ¿Debemos instalar colegios en dichas comunidades? ¿Qué tipo de escuelas se podrían construir? ¿Debemos darles a los estudiantes un bono de transporte? ¿Vendrán los alumnos? ¿Estudiarán?

Se tomaron decisiones difíciles.

Se acordó, en una primera fase, atender áreas con una gran población graduada de sexto grado, pero que no continuaba en séptimo por falta de oferta educativa local. O, por otra parte, enfocarse en aldeas, centros poblados o ciudades cercanas accesibles durante todo el año.

Debido a los escasos recursos, se decidió emplear la experiencia del Sistema de Aprendizaje Tutorial (SAT), el cual es un programa de educación secundaria alternativa que ofrece instrucción de 7mo a 12vo grado a jóvenes que viven en comunidades rurales aisladas en cinco países de  Latinoamérica.

De esta manera, se brindaron servicios educativos a través de instructores que utilizan materiales en distintas materias para guiar el aprendizaje de los alumnos. También se empleó el conocimiento local y el entusiasmo del Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER). La experiencia fue lanzada a comienzos del 2014, creando oferta educativa en 100 aldeas rurales.

Dada la importancia del proyecto para el desarrollo de esta zona de Honduras, tuve la oportunidad de visitar algunas escuelas del área en Octubre de 2014. Una de mis visitas me llevó a la Escuela José Trinidad Cabañas de la comunidad El Portillón del municipio San Marco, en el departamento de Intibucá.  Para llegar a esta escuela, desde la capital departamental, primero tomamos un camino consolidado. Luego, pasamos a uno también asentado, pero mucho más angosto e irregular, un camino de herradura. Las lluvias de la época le añadieron un poco de emoción al viaje: por seguridad, tuvimos que descender del vehículo que nos transportaba en varios puntos del camino.

a comunidad cercana, San Marco de la Sierra, se encuentra aproximadamente a cinco kilómetros en línea recta y a diez kilómetros por el camino de herradura. La  vía directa tiene varias montañas en su camino, con una pendiente promedio de 24 grados y con picos que pueden llegar a 45. En época seca, les tomaría a los alumnos caminar dos horas de ida para llegar a la escuela y dos de vuelta para regresar. Por otro lado, el camino de herradura les tomaría a los estudiantes 30 minutos en transporte. Sin embargo, este camino se cierra en época de lluvias, lo que afecta la asistencia a las clases. Cabe acotar que la pendiente promedio de esta vía es de 14%, dificultando así que los alumnos se trasladen en bicicleta.

Al final del camino, llegamos a la escuela. El viaje (y el dolor de espalda) fue gratamente recompensado al ver un aula que, si bien, se encontraba en condiciones muy precarias, estaba llena de estudiantes ¡estudiando! Los alumnos, acompañados por un instructor totalmente comprometido, estaban avanzando de acuerdo al plan educativo. Debido a nuestra visita, la mayoría de los padres estaban presentes, extremadamente agradecidos por la oportunidad de la que disfrutaban sus hijos. Como gesto de gratitud, nos ofrecieron un manjar de la zona: una rica sopa indígena de gallina.

El éxito del programa no solo se ha registrado en esta aldea. En total, se matricularon más de 2.500 estudiantes en 100 centros educativos en 2014. La deserción durante el año fue mínima. Las escuelas han empezado clases en el 2015, atendiendo nuevos alumnos en séptimo grado y a aquellos que fueron promovidos de séptimo a octavo grado. El gobierno, en coordinación con el BID, está evaluando alternativas para potenciar el modelo, mejorando las condiciones de prestación del servicio educativo e incluyendo tecnologías de información.

Adicionalmente, el gobierno de Honduras está consciente de que hay muchas escuelas que están en áreas aún más remotas, donde no llega ni el camino consolidado, ni el camino de herradura. Es por esto que, en cooperación con el BID y otros organismos locales e internacionales, se está en proceso de identificar otras soluciones creativas para mejorar el desempeño educativo de la zona y potenciar su crecimiento sostenido.

Fuente del articulo: http://blogs.iadb.org/educacion/2015/05/26/largo-camino-buen-destino/

Fuente de la imagen:http://blogs.iadb.org/wp-content/blogs.dir/39/files/largo-camino-1-baja.jpg

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