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Sin Educación no hay Soberanía

Por: Edgardo Zablotsky.

“Sin educación pública no hay soberanía”. Fue la consigna, en palabras de Rodolfo Baradel, de la Jornada de Protesta llevada a cabo por el Frente de Unidad Docente de la provincia de Buenos Aires, un día después de concretarse un nuevo paro docente que generó 28 días sin clase en lo que va del año lectivo. Un joven que ingresó en 2013 a una escuela pública habrá perdido, durante los seis años de su escolaridad, 90 días de clase.

La Argentina es un país extraño; el líder del sindicato, que ha impedido el dictado de clases durante prácticamente un mes, considera la educación pública como un medio indispensable para gozar de una real soberanía.

Es claro que el Sr. Baradel no se puede estar refiriendo a la soberanía individual, es decir, al derecho natural o moral de todo individuo a controlar su propia vida, mientras no afecte a un tercero. De ser así estaría profundamente confundido pues, como alguna vez señaló el ex presidente de Francia, Nicolás Sarkozy: “El ignorante no puede ser libre”.

Los estudiantes están sistemáticamente perdiendo días de clase y, aunque supuestamente los recuperen, sólo servirán para cumplir las formas. Hace ya mucho tiempo que han perdido la cultura del esfuerzo. El capital humano no lo están adquiriendo, a pesar de cumplir con la formalidad de, eventualmente, terminar sus estudios secundarios.

Sin capital humano, en la globalizada sociedad del conocimiento en que les toca vivir, ¿qué posibilidades tienen para desarrollarse, progresar y alcanzar la movilidad social que alguna vez fue sinónimo de la Argentina? Definitivamente pocas.

Posiblemente el Sr. Baradel entiende que el rol de la educación no es la formación de capital humano sino la transmisión de valores que le son propios, los cuales, por supuesto, respeto pero no comparto.

Retomemos historias de nuestro pasado cercano. Recordemos el accionar de los talleres de la Cámpora en diversas escuelas de nuestro país, con el propósito de difundir los ideales kirchneristas entre los alumnos, sobre todo, de establecimientos secundarios. Franco Vitali, titular por entonces de la llamada Dirección de Fortalecimiento de la Democracia, llegó a señalar: “Creemos que este momento político requiere una participación fuerte de los jóvenes, sobre todo para defender este modelo de país que desde 2003 para acá ha empezado con Néstor y ahora con Cristina necesita consolidarse”. No recuerdo que el Sr. Baradel se haya opuesto a estas prácticas. Yo creo que el rol de la educación es otro.

El vivir en una sociedad en la cual exista la igualdad de oportunidades independientemente de la cuna, en una sociedad donde cada hombre sea libre de realizarse tomando los riesgos que desee afrontar, accediendo al fruto de sus decisiones acertadas y pagando los costos de sus errores, ¿de qué depende sino de la educación?

Sin educación no hay soberanía personal posible. El ignorante no puede ser libre, millones de personas que subsisten en base a planes sociales son cruda evidencia de esta realidad.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/educacion-soberania_0_QqzmAhSJK.html

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El todo y las partes

Por: Francisco Cajiao.

No cabe duda de que ha llegado el momento de una reforma profunda de la Ley 30.

Ya Aristóteles tenía claro que el todo es más que la suma de sus partes, y este principio se aplica de manera muy precisa a la educación. Por eso resolver el problema de la educación superior no implica que de inmediato tendremos un mejor sistema educativo en Colombia.

Ha sido muy importante la movilización de los estudiantes a lo largo de este mes, y, aunque todavía no hay noticias claras sobre el resultado de la negociación con el Gobierno, sería deseable continuar con las actividades académicas antes de concluir el año, pues no tiene sentido reclamar grandes sumas de dinero para luego tirarlas al caño, como sucedería si se cancela el semestre. Eso, por supuesto, no impide que se continúen las conversaciones, dándoles un alcance que supere los asuntos coyunturales.

No cabe duda de que ha llegado el momento de una reforma profunda de la Ley 30, que tiene más de un cuarto de siglo, en el que los cambios tecnológicos, sociales y culturales han sido enormes. Colombia diseñó un sistema de educación superior que apenas compensaba los mínimos de un país que aún no se imaginaba (como tampoco es capaz de hacerlo ahora) un destino de modernidad. Para poner solo un ejemplo, en 1992, año de la ley, no se había establecido internet en Colombia (Cetcol apareció en 1994), y, por lo tanto, era imposible calcular las inversiones que se requerirían en sistemas y telecomunicaciones.

La discusión sobre lo esencial no puede concluirse en un par de semanas ni de meses, pero, sobre todo, no puede abordarse sin mirar qué ocurre con el resto del sistema educativo. Más de la mitad de los cuantiosos recursos que demanda una educación universitaria de buena calidad se pierden, pues la tasa de deserción sigue rondando el 50 por ciento y la de graduación no llega al 40 por ciento en algunos casos. Y esto sucede también en las instituciones públicas.

Se trata de un fenómeno complejo relacionado con factores socioeconómicos, pero, en muy alto grado, con problemas que provienen de la educación básica. Basta ver los resultados de las pruebas nacionales e internacionales en relación con capacidad de leer y escribir, pensamiento matemático y pensamiento científico. Desde la primera infancia se cultivan las capacidades, actitudes y el gusto por el conocimiento, la ciencia, el compromiso de desarrollar soluciones para mejorar la vida individual y colectiva. Si allí los niños se limitan a obedecer, estar quietos y repetir incansablemente contenidos triviales y rutinas de sumisión, sería imposible que mágicamente se conviertan en talentos productivos a los 15 años.

Esto lo saben de sobra los países más desarrollados del mundo, y por eso abordaron reformas educativas verdaderamente audaces, mientras que nosotros seguimos poniendo pequeños y conflictivos parches sin orientación precisa. Está bien hablar, por ejemplo, de jornada única, pero es ingenuo esperar de ella resultados si no hay un currículo que marque el norte. No en vano, la Unesco define el currículo como un acuerdo político y no como una malla de asignaturas y contenidos inconexos y sin significado alguno.

Nadie mejor que la actual ministra de Educación, a quien la urgencia no le ha dado tiempo para ocuparse de lo importante –que conoce muy bien–, para abordar en su conjunto la discusión sobre un sistema educativo que no es más que un archipiélago de subsistemas que no se comunican ni se alimentan. Los maestros son producto de las universidades, los estudiantes de primaria alimentan la educación secundaria, las vocaciones del futuro se maduran desde la primera adolescencia, la participación ciudadana comienza en el gobierno escolar, y la salud de los niños se inicia antes del parto.

Necesitamos encontrar salidas para los problemas inmediatos de la educación superior, pero las soluciones reales no se conseguirán sin articular los mil pedazos de nuestra educación en un todo coherente.

Fuente del artículo:  https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/francisco-cajiao/el-todo-y-las-partes-columna-de-francisco-cajiao-298266

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Desbocados

Por: El Comercio. 

El Congreso del Perú de los últimos años, si somos honestos, no se ha caracterizado por ser especialmente responsable ni diligente. Desde iniciativas que se han tenido que resolver en el Tribunal Constitucional por su afrenta al ordenamiento legal, hasta las que conllevan un serio riesgo fiscal, el Congreso ha tenido una actuación con pocas miras al desarrollo y sostenibilidad de largo plazo. Recordemos, si no, la ley que prohibía la publicidad estatal en medios de comunicación privados o la norma recientemente aprobada sobre la negociación colectiva en el sector público.

Esta actitud imprudente parece haber alcanzado niveles aún mayores con el reciente debate sobre la norma que repone a los profesores interinos que fueron retirados del servicio educativo en el 2014 por no contar con título pedagógico. La disposición, aprobada por la Comisión de Educación del Congreso el lunes pasado, pasará a ser debatida por el pleno.

Según explicó el titular del Ministerio de Educación (Minedu),Daniel Alfaro, los maestros interinos tuvieron casi 30 años para obtener las calificaciones necesarias e incorporarse a la carrera magisterial, pero no lo hicieron. Además, para dar oportunidad de demostrar capacidades adquiridas, en noviembre del 2014 el Minedu convocó una evaluación para 14.863 maestros nombrados sin título, pero solo 5.315 se presentaron. De estos, apenas 546 ingresaron a la carrera magisterial; el resto fue correctamente retirado de la función pedagógica pública. Por supuesto, las plazas de aquellos docentes que no aprobaron la evaluación están hoy ya ocupadas por casi 9.000 profesores certificados, quienes se preparan todos los años para los exámenes de nombramiento.

El esfuerzo de evaluación del 2014 del Minedu no fue gratuito; se trataba de una parte de la aplicación de Ley de Reforma Magisterial del 2012 y que prioriza hoy la meritocracia para permanecer y ascender en la escala docente. En ese sentido, la iniciativa delCongreso para permitir el reingreso de docentes interinos sin capacitación suficiente afecta la médula del trabajo sostenido de un Minedu que, aunque a tropezones, ha luchado por modernizar y fortalecer la función docente en los últimos años.

Estos tropezones, de hecho, no han sido todos autoinfligidos. Como se recuerda, fue este mismo Congreso el que –de modo injustificado y prepotente– truncó el trabajo de los ministros de Educación anteriores Jaime Saavedra y Marilú Martens.

No es, así, la primera vez que algunos parlamentarios aprovechan el poder público para congraciarse con determinados grupos de influencia a costa de la calidad de enseñanza. En esta ocasión, sin embargo, el daño puede ser irreversible y perjudicar a cientos de miles de alumnos por varios años, sin mencionar la injusticia para los docentes preparados que podrían ser separados de sus funciones.

Peor aún, los vacíos de poder generados a partir del enrarecido clima político actual no contribuyen a poner orden en el Parlamento sobre propuestas tan perniciosas como esta. Sin embargo, el pleno del Congreso aún está a tiempo de reflexionar sobre el proyecto de ley aprobado por la Comisión de Educación y regresarlo al archivo donde corresponde. De lo contrario, la pelota volverá a estar en la cancha del Ejecutivo, que debería observar, una vez más, una norma que desanda lo avanzado en los últimos años.

Fuente del artículo: https://elcomercio.pe/opinion/editorial/congreso-minedu-maestro-evaluacion-editorial-desbocados-noticia-580751

 

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¿Por qué el Día Internacional del Profesor se celebra el 27 de noviembre?

Por: El País.

El 27 de noviembre se celebra en España el Día del Maestro 2018, jornada dedicada a los docentes. La jornada no coincide, sin embargo, con el Día Internacional del Profesor sugerido por la ONU, el 5 de octubre. La fecha fue elegida para celebrar al patrón de los profesores, San José de Calasanz, sacerdote, pedagogo y precursor de la educación moderna a través de la primera escuela cristiana popular y gratuita en Europa. Las escuelas Pías, que fundó en el siglo XVII, se encuentran repartidas hoy por todo el mundo.

El aragonés José de Calasanz Gastón (Peralta de la Sal, 11 de septiembre de 1556 o de 1557 – Roma, 25 de agosto de 1648) defendió la universalización de la enseñanza y la utilización de la lengua nacional de cada país de la Europa católica, acompañada por el latín, que era el idioma educativo preponderante de la época. Su teoría se expandió gracias a las más de 10.000 cartas que escribió y a los documentos y reglamentos de carácter práctico, donde asentó la fundación, organización y funcionamiento de los centros y la congregación.

Los alumnos no contaban con recursos para comprar el material escolar. Calasanz utilizó para esto el poco dinero que recibió de su trabajo con el cardenal Colonna. Con la ayuda de otros profesores jóvenes a los que contagió su entusiasmo, Calasanz dedicó desde aquel momento toda su vida a una misma idea: abrir las puertas de las escuelas a todos. Entre otras enseñanzas, sistematizó la educación escolar por niveles y ciclos de primaria y también de formación profesional.

Cada país rinde homenaje al profesorado en diferentes fechas del calendario y Google lo sabe. Así, aunque en varios países se celebre el 5 de octubre, otros como España eligen su propio día y el buscador lo celebra a través de sus famosos doodles. Por ejemplo, en Argentina es el 11 de septiembre, en Brasil tiene lugar el día 15 de octubre y en Chile el 16. Pero aquí lo importante no es cuándo tiene lugar el Día Internacional del Profesor, sino el objetivo que hay detrás de una jornada que pretende visibilizar y reivindicar la importancia de un colectivo fundamental en la sociedad como son los profesores.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2018/11/27/mamas_papas/1543303554_212299.html

 

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UNHCR welcomes UNESCO report on refugee education, says more investment needed

North America/ United States/ 26.11.2018/ Source: www.unhcr.org.

UNHCR, the UN Refugee Agency, today welcomed the release by UNESCO of a major global education report and in particular its focus on migration and displacement. With more than half the world’s 7.4 million refugee children denied schooling UNHCR’s Assistant High Commissioner for Protection, Volker Türk, said the report was a timely reminder that that commitment of the UN’s Sustainable Development Goals to leaving no one behind had to apply to families and children fleeing persecution and conflict too.

The report reinforces the importance of including migrants and forcibly displaced children and youth in national education systems as the only way to ensure inclusive and equitable education for all and contribute to stable and productive societies, in line with the Sustainable Development Goals.

Türk, who was speaking at the report launch in Berlin, said that with millions of refugees having to live in exile over many years – often far longer than a childhood – education was not only one of the most important ways to solve the world’s crises but also fundamental to responding effectively to any refugee emergency.

“The launch of the [Global Education Monitoring] report is very timely, coinciding with the development of two global compacts, one on migration and one on refugees,” he said. “Of all the latest data, one statistic for refugees stands out: Today there are 4 million refugee children out of school… We need to do more.”

UNESCO’s report says that an increasing number of governments are assuming education responsibilities for refugee children in their national education systems, but it also highlights continued obstacles – including refugee children being detained while their asylum applications are being processed, the concentration of refugees in remote camps, absent funding, neighborhood deprivation, the special needs that many refugee children have, and language difficulties.

UNHCR’s own findings on education for refugee children have acknowledged a similarly troubled picture. In a report issued in late August and entitled Refugee Education in Crisis UNHCR said less than two thirds of refugee children are getting to attend primary school, below a quarter in secondary school, and barely one in a hundred in higher education.

Türk said the adoption in 2016 of a New York Declaration on Refugees and Migrants and the forthcoming Global Compact on Refugees, under development for two years and expected to come before the UN General Assembly in mid-December, provided potential to fundamentally change the lives of refugees and host communities by promoting togetherness and inclusion, including in national education systems.

“Three main areas of focus are needed: First is systematic inclusion of refugees in national education systems and plans; second is financing authorities and hosting communities to support education for refugees; and third is ensuring the children and young people are learning,” he said. “It is everyone’s business to educate refugees. The private sector, humanitarian and development organizations as well as governments must come together to increase funding for education and design more innovative, flexible and sustainable solutions to support education for refugees and ensure quality learning for all children.”

Link of the document: http://unesdoc.unesco.org/images/0026/002658/265866E.pdf

Source of the notice: https://www.unhcr.org/news/press/2018/11/5bf410654/unhcr-welcomes-unesco-report-refugee-education-says-investment-needed.html

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Los jóvenes de hoy viven peor que los mileuristas de hace una década

Por: Luis Doncel. 

Los jóvenes de hoy, nacidos en los noventa, sufren más temporalidad y tienen sueldos más bajos que los que nacieron una década antes a pesar de estar más formados

Más precarios, más pobres, más pesimistas y muchos, muchos menos. Pero también mejor preparados. Los menores de 30 años viven peor que sus hermanos mayores, los mileuristas de hace una década. Los veinteañeros de hoy crecieron con la palabra crisis cosida a su existencia, y muchos creen que jamás podrán escapar de ella. Precisamente por arrastrar unas expectativas tan bajas han decidido estudiar en masa. Cuentan, así, con más herramientas para enfrentarse al futuro.

Al comparar los jóvenes actuales con la generación que estrenó los 20 antes de la crisis que en 2008 sacudió al mundo, dos aspectos llaman poderosamente la atención: la precarización del empleo y la sangría demográfica. El primero se traduce en una devaluación salarial vivida entre 2008 y 2016 por prácticamente todos los trabajadores, pero que se concentró en las franjas de edad más bajas: el salario medio de los menores de 20 sufrió un descenso del 28%; la caída para los de 20 a 24 fue del 15%; y del 9% para los de 25 a 29, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial.

El segundo gran cambio estructural es el adelgazamiento de la nueva generación: los 4,8 millones de españoles de 20 a 29 años que el INE contabilizaba a principios de año suponen un descenso de casi el 30% respecto a los 6,7 que había en 2005. Un impresionante bajón demográfico.

«Se están acentuado tendencias precarizadoras instaladas hace ya tiempo. Un joven consolida su proyecto vital sobre dos pilares: condiciones laborales y acceso a la vivienda. Y tanto la temporalidad como los precios del alquiler han ido a peor estos años», asegura Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud de CC OO, sindicato que acaba de publicar #Generaciónmóvil, una radiografía de la juventud cuya principal conclusión es que la precariedad «no se define ya como una fase inicial o transitoria», sino que «cada vez más se extiende como una mancha de aceite que conforma una nueva normalidad del mercado de trabajo».

Los jóvenes de hoy viven peor que los mileuristas de hace una década

La precariedad juvenil en el trabajo puede analizarse desde dos grandes patas: la temporalidad y la rotación de un puesto a otro. Mientras la temporalidad cayó en la última década para el conjunto de trabajadores, esta ha vuelto a repuntar para los menores de 29 y es ya superior a la de antes de la crisis. Pero el gran triunfador en las prácticas laborales de los veinteañeros es el contrato a tiempo parcial, en su mayor parte no deseado. Durante la crisis, la destrucción de empleo afectó sobre todo a los trabajos a tiempo completo. La consecuencia es que los contratos por horas para los menores de 29 años pasó del 15% al 27%, según calcula CC OO con datos de la EPA.

Los jóvenes de hoy viven peor que los mileuristas de hace una década

Frente a tanta negatividad, el catedrático de Sociología Luis Garrido es mucho más optimista. Según sus estudios, las tasas de temporalidad se han mantenido sorprendentemente estables en cada franja de edad en generaciones anteriores. Y no ve ningún motivo para que esto vaya a cambiar en el futuro. Garrido huye de cualquier discurso que lleve la coletilla de «generación perdida». «De generación perdida nada. ¡Todo lo contrario!», protesta. Él detecta dos factores que colocan a los jóvenes de hoy en una situación mucho más favorable que la de sus predecesores: la vuelta en masa a los estudios —sobre todo de las chicas— que dieron tras el shock de la crisis y la menor competencia por la caída demográfica.

Las malas perspectivas de encontrar empleo hundió drásticamente el abandono escolar: en 2006, el número de varones de 16 a 24 años trabajadores llegó a igualar a los estudiantes. Este año, el 63% de los chicos y chicas de esa edad se dedican tan solo a los libros, frente a un 15% de los que solo trabajan. «Muchos jóvenes dicen estar desesperados por las malas perspectivas. Pero tienen ventajas descomunales. Entre otras, el ser poquísimos. No hay ninguna ventaja comparable a esta», concluye Garrido, que lleva décadas escudriñando los datos de la EPA.

Pese a este futuro luminoso que les anticipa el catedrático de Sociología, los jóvenes se enfrentan a un presente muy difícil. Así se desprende del informe que esta semana va a publicar el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Este barómetro muestra que el impacto de la crisis fue mayor entre los jóvenes españoles que en los de otros países europeos. «Para medir la emancipación, estudiamos las políticas públicas, la situación económica y factores culturales. En este aspecto, España sigue por debajo de sus vecinos. Y la brecha sigue creciendo», dice Eulalia Alemany, del Centro Reina Sofía. Otro problema al que tendrán que enfrentarse jóvenes como Severino Edjagn. «Mis amigos y yo vemos muy difícil dar con un buen trabajo estable. Más bien pensamos que iremos saltando de un puesto a otro», sintetiza este estudiante de FP de 25 años.

Fuente del artículo: https://elpais.com/economia/2018/11/23/actualidad/1542990291_009623.html

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Can Sturgeon’s bid to narrow the ‘educational gap’ survive austerity

By: Kevin McKenna.

The first minister has praised the contribution of Catholic schools to ‘modern Scotland’

There was a time not very long ago – perhaps 25 years, maybe 30 – when Scotland wasn’t obsessed with how its education system was delivered.

This is not to suggest that education was ever deemed less than crucial to the nation’s future. It’s just that, until recently, you never had the sense that education on its own could destabilise governments. There was a received wisdom that Scotland possessed the finest education system in the world. This probably resonated for many years after it ceased to be true.

The intensity we now bring to any debate on the subject was also largely absent. The optimism inspired by Anthony Crosland’s expansion of the comprehensive education system in 1965 cannot be overstated. For tens of thousands of UK families, these stretched horizons and parted clouds. They held out the genuine prospect of “bettering” yourself. The vast deposits of emotional trust that working-class people invested in Harold Wilson’s Labour government as a result cannot be overstated.

This was an era when working-class people were still content to rent their homes from the local authority and the concept of home ownership – moving on, up and beyond the environs of your birthplace – was unknown. The idea of living in an area with a “good school” was also exotic. You simply took the school you were given; we all knew who the bright children were and who would start every day two goals down. The nature and quality of a school couldn’t change that.

In Scotland, as in the rest of the UK, remorseless free market capitalism began to undermine the concept of comprehensive education. Schools once considered to be excellent were soon deemed to be “rough”, as “aspirational” families moved from their traditional heartlands. The schools where they began to settle quickly had “desirable” status conferred upon them. As newspapers began to publish league tables of academic attainment, house prices rose and education became the main topic of conversation where the expanded middle classes gathered. To be caught short at the school gates on the details of the Herald’s academic league tables was to risk becoming a social pariah.

There was an increase in expectations of families who had once simply been grateful that the 11-plus system had been replaced with the much fairer comprehensive one. The concomitant pressure on successive Scottish governments to meet these heightened expectations has become almost unbearable. Initiatives have tumbled forth: Higher StillCurriculum for Excellence and still the attainment gap between the disadvantaged and the affluent remains.

‘The medical school at Glasgow University has overseen an astonishing increase in the number of poorer students accessing medicine.’
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 ‘The medical school at Glasgow University has overseen an astonishing increase in the number of poorer students accessing medicine.’ Photograph: Alamy Stock Photo

Scottish Conservatives relish those times of the year when measures of attainment are published. They never consider the effects of punitive austerity in neighbourhoods left devastated by it. How does a child concentrate on his studies when he doesn’t know what will confront him when he gets home? When the question is not: “What’s for dinner?” but: “Will there be dinner?”, double maths takes a back seat.

Yet, Nicola Sturgeon has publicly – and repeatedly – staked her career on narrowing the gap. Some developments in the last few weeks have relieved the pressure on her. Scotland’s two greatest universities, Glasgow and Edinburgh, announced that their widening access programmes for children from disadvantaged communities have begun to bear rich fruit. In particular, the medical school at Glasgow University has overseen an astonishing increase in the number of poorer students accessing medicine, one of the most coveted and elite courses in the UK. Painstakingly constructed over 10 years, the initiatives that have delivered this success are also beginning to trickle down through entire year groups in schools within the target lowest 20% of MD (multiple deprivation) communities.

The first minister has also had cause to acknowledge another much older and well-established success story. Last week was the centenary of the passing of the 1918 Education (Scotland) Act, which paved the way for state-funded Catholic schools. In a speech this year, Sturgeon went further than any previous first minister in acknowledging and endorsing the hugely significant contribution Catholic schools have made to Scottish society.

As she unveiled an extra £100,000 of funding for Catholic teacher training, she said: “Catholic schools have made a tremendous contribution to Scottish education and this is something we want to see continue. We value the contribution that Catholic schools make to modern Scotland.” She is aware of the extraordinary academic results achieved by Catholic schools in deprived areas. If the educational attainment gap is to narrow then Catholic schools will be a key factor. She knows it and so does her government.

Of course, in enlightened, progressive and modern Scotland, you can still hear liberal voices, usually on phone-in shows on BBC Radio Scotland, offering opposition to these schools. Some have recently come from the scarecrow wing of the SNP’s Westminster group. Their manufactured tolerance comes with strings attached regarding some of the teachings of the Catholic church.

This is when they pretend to be concerned with “bigotry” and “sectarianism”. If they did, they might wonder why Catholics in Scotland are more likely to be the victims of hate crime than all other faiths combined. Must be those wretched Catholic schools encouraging their pupils to be Catholic and upsetting people.

Source of the article: https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/nov/25/catholic-schools-improve-lot-poor-children

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