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Educación pone en marcha un nuevo proyecto de igualdad.

La fábrica de valores: construyendo relaciones’ estará destinado a alumnos de Secundaria.

Por: laopinion.es

La Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias iniciará este curso académico un nuevo proyecto educativo que lleva por título, La fábrica de valores: construyendo relaciones. Está destinado a fomentar la igualdad en los centros educativos de Educación Secundaria. Se centra en ofrecer herramientas a los estudiantes para detectar todas aquellas situaciones relacionadas con la violencia de género, a la vez que pretende formar al profesorado y al alumnado para prevenir estos casos de casos de violencia desde su inicio.

Se procederá a implantar en 24 centros públicos y se distribuirá de la siguiente manera: siete de Gran Canaria, siete de Tenerife, tres de Lanzarote, tres de Fuerteventura, dos de La Palma, uno de El Hierro y uno de La Gomera. Se dirigirá a los alumnos de segundo y de tercero de Educación Secundaria Obligatoria, y estará guiado por educadoras especializadas de la Asociación Desea3, que hasta junio de 2018 trabajarán junto al profesorado de cada centro.

Fuente: http://www.laopinion.es/sociedad/2017/11/25/educacion-pone-marcha-nuevo-proyecto/829103.html

Imagen: http://fotos01.laopiniondemalaga.es/2016/03/08/318×200/m019ma05.jpg

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Togo: los sindicatos de la educación unen sus fuerzas para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los docentes.

África/Togo/28.11.2017/Autor y Fuente: https://www.ei-ie.org

Los docentes de educación primaria y secundaria del sector público han emprendido una huelga de tres días para obtener mejores condiciones de vida y de trabajo por parte del gobierno de Togo.

Las federaciones de sindicatos de docentes que forman parte del Marco de Consulta Permanente (Cadre Permanent de Concertation-CPC) y la Coordinación de Sindicatos de Docentes de Togo (Coordination Syndicale des Enseignants du Togo-CSET) convocaron una huelga del 13 al 15 de noviembre. Las dos afiliadas a la Internacional de la Educación (IE) en Togo: la Fédération Nationale des Syndicats de l’Education du Togo (FENASYET) y la Fédération des Syndicats de l’Education Nationale (FESEN) son miembros de las confederaciones sindicales que han convocado la huelga.

Los docentes han lamentado el hecho de que las autoridades públicas no hayan cumplido las promesas que habían realizado y aplicado las medidas necesarias para el año escolar.

El ministro de la Función Pública, del Trabajo y de las Reformas Administrativas, Gilbert Bawara, no ha sugerido una solución a las reivindicaciones de los docentes, alegando que detrás de ciertas reivindicaciones que respaldan la huelga él percibía una especie de «confusión y de amalgama entre activismo y medidas sindicales y políticas».

Por consiguiente, el personal docente ha decidido intensificar sus esfuerzos para obtener resultados satisfactorios.

El objetivo de la huelga de tres días consistía en obtener «una copia del estatuto especial entregada al jefe del Gobierno; entablar negociaciones para establecer el porcentaje correspondiente a las primas y subvenciones e incorporar la subvención fija de 20 000 francos CFA (30 Euros) a los sueldos básicos de los docentes que son remunerados con arreglo a la subvención estatal para educación religiosa.

Otras reivindicaciones del personal docente comprendieron la revisión del trato de los 1 045 docentes confesionales que son remunerados con fondos del presupuesto adicional de la subvención, la redacción y la firma de un acuerdo de colaboración entre el Gobierno y el sector educativo confesional tan pronto como resulte posible, y el organización de un examen de ingreso especial para los docentes voluntarios del sector público para que se conviertan en docentes empleados por el Estado.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/15548/togo-los-sindicatos-de-la-educaci%C3%B3n-unen-sus-fuerzas-para-mejorar-las-condiciones-de-vida-y-de-trabajo-de-los-docentes

Imagen: https://www.ei-ie.org/resources/views/admin/medias/timthumb.php?src=https://www.ei-ie.org/media_gallery/original_34f50.jpg&w=1200&h=530&zc=1

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Nivel superado.

Un proyecto Erasmus + pone al alcance de padres, profesores, educadores y niños con dificultades específicas de aprendizaje una serie de herramientas para que mejoren su rendimiento escolar, videojuego incluido.

Por: Pilar Benito.

Bajo la denominación ´Training of learning disabilities for parents and teachers. New strategies and methologies and ict contribution´ se esconde un proyecto europeo que ofrece una serie de herramientas, muy variadas en su metodología, para mejorar el rendimiento escolar en los estudiantes con dificultades específicas de aprendizaje. En él han participado cinco países, uno de ellos España, que ha estado representada por el Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) de Molina de Segura.

Una plataforma web, un videojuego, cursos para profesores, talleres para familias, una guía metodológica de buenas prácticas con metodologías alternativas de aprendizaje, y un cuestionario sobre necesidades destinado a padres y profesores, son los principales instrumentos que tienen a su disposición quienes intentan que estos alumnos no sufran fracaso escolar ni tampoco vean la escuela como una carrera de obstáculos interminable.

Todos estos materiales son gratuitos, se ofrecen en los cinco idiomas oficiales de los países participantes en el proyecto Erasmus+ (español, polaco, lituano, italiano y turco) y en inglés, y a ellos se puede acceder a través de la web www.helpdeskindl.com.

Son estudiantes que tienen dislexia, disgrafía, disortografía, discalculia, trastornos del aprendizaje no verbal y Déficit de Atención con más o menos Hiperactividad (TDAH). «El alumnado con dificultades específicas de aprendizaje puede tener un rendimiento escolar, si no inferior a la media, al menos por debajo de su verdadero potencial intelectual. La mayoría de ellos, además, suspenden algunas áreas del currículo», explica Juana Guillén Caballero, psicóloga, directora del EOEP y coordinadora del proyecto por parte de España.

Guillén detalla que esta iniciativa surgió al constatarse que en muchos países se han desarrollado leyes educativas que tratan de introducir estrategias que ayuden a este alumnado a alcanzar los objetivos educativos, pero las mismas adolecen de materiales que permitan a docentes y familias lograrlos.

«Cuando entrevistamos a profesores y padres que tienen alumnos o hijos con dificultades específicas de aprendizaje, siempre dicen que necesitan más entrenamiento en cómo ayudarlos, teniendo en cuenta que estos alumnos son inteligentes, pero no aprenden de acuerdo con su verdadero potencial intelectual», añade.

La web está dividida en tres grandes ejes de intervención, con los que se pretende cubrir todos los elementos de lo que se considera ´buenas prácticas´ en dificultades específicas de aprendizaje. Uno son metodologías inclusivas, «la necesidad de dar la vuelta a lo que se hace en el aula y en un centro educativo». Otro, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) «para trabajar funciones ejecutivas y otras capacidades que se encuentran normalmente alteradas en los niños con dificultades de aprendizaje». Y el tercero, las medidas específicas de acceso al currículo que necesitan estos niños, según la dificultad.

Fuente: http://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2017/11/26/nivel-superado/878177.html

Imagen: http://fotos02.laopiniondemurcia.es/2017/11/25/328×206/externas20171125123455.jpg

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Rectores/coordinadores y la calidad educativa.

Por: Jose Darwin Lenis Mejía.

Los directivos docentes son una ficha fundamental en el rompecabezas de la calidad del sistema escolar. Porque sobre su gestión directiva, administrativa,  pedagógica, humana y académica se soporta la misión y el impacto de la gestión social de las instituciones educativas.

En pleno siglo XXI, movilizar con solvencia las competencias de Liderazgo (capacidad de realización efectiva y motivacional para hacer en favor de un bien común) Diseño (modelación  y proyección de metas) y de Seguimiento Escolar (acompañamiento a compromisos o realizaciones institucionales) son fundamentales para garantizar el éxito integral de las instituciones escolares. Es probable que, una institución avance poco en su modelo educativo si los directivos les falta dimensionar planes pertinentes de articulación y desarrollo de la escuela en la comunidad. Soñar con una mejor escuela es un compromiso  posible, si quienes dirigen u orientan las instituciones tienen las metas claras y una ruta diseñada para recorrer el camino que los integrantes  primarios (estudiantes y profesores) demandan. Liderar una institución escolar va mucho más de simplemente dirigir unas personas para que cumplan un “trabajo educativo”. Implica motivar, diseñar, comprender, potenciar, acompañar y evaluar lo que se hace, ¿cómo se hace?  ¿Por qué se hace? y ¿Para quién(es) se hace? aquí las consignas que interrogan el hacer en un sentido amplio establecen y evidencian las percepciones e imaginarios  del concepto  calidad  que en su integralidad tienen los directivos. La calidad educativa, se relaciona con las formas de hacer las cosas bien desde la planeación, en la ejecución y en la verificación de las actuaciones que se proyectan para bienestar de toda la comunidad.  Para Joseph Juran, la calidad como principio de acción del equipo directivo es disponer buenas formas para relacionar de manera eficiente la planeación, la actuación, el control y el mejoramiento. Esto no depende de un direccionamiento del MEN, es por el contrario la capacidad de hacer lo mayormente posible con lo que se tiene con miras al éxito de  estudiantes y de la comunidad en general. La calidad no se supedita a medir resultados, hay una falsa concepción desde el MEN, donde calidad es igual a lo cuantificable en concreción numérica.  La calidad también se puede medir en el bienestar, la gestión y aporte que una institución hace al desarrollo del entorno y la comunidad, no solo en el educar niños y jóvenes para apropiar conocimiento. Calidad es pensar en la armonización de convivencia, impulsar  las capacidades de la población y educar en diferentes contextos de bienestar común para la comunidad.

En las últimas décadas hemos entrado en una contradicción entre las competencias del mercado económico vs la educación como formación humana,  porque por un lado se disminuyen los resultados académicos y del otro aumentan los conflictos escolares de todo tipo. Como ejemplo las escuelas viven hoy un conflicto misional, como factor de mejoramiento el MEN solicita a las instituciones altos resultados en las pruebas saber, éstas a su vez a través de los rectores o coordinadores exigen a sus profesores y estudiantes elevar desempeños, pero algunos padres de familia increíblemente reclaman  dejar cero tareas o actividades complementarias por considerarlas inadecuadas e impertinentes para las ocupaciones de sus hijos y de ellos mismos. En este sentido, la educación va en retroceso, sin exigencias mínimas reclamamos calidad total o queremos ser los mejor educados de Latinoamérica.

Aunque en términos institucionales la calidad escolar es una responsabilidad compartida y además transversal a todos los participantes de la comunidad educativa, insisto en que los rectores y coordinadores son pilares en los que se soporta ésta como proceso de mejoramiento integral e institucional. No solo son fundamentales por su investidura del cargo, sino también por la experiencia, impulso y gestión que asumen en sus espacios escolares y comunitarios. Factores como la motivación, los ambientes de aprendizaje, la infraestructura y los materiales de apoyo aportan, pero no definen la calidad. En sí misma, la calidad tiene componentes humanos que armonizan las visiones compartidas entre directivos, docentes, estudiantes, administrativos, padres y agentes comunitarios.

Algunos principios como la comunicación asertiva, la empatía, la organización, el gerenciamiento o los protocolos, determinan la armonía laboral e institucional. También, los planes de mejoramiento, la autoevaluación y la planificación colectiva aportan valores agregados al trabajo diario escolar. Todos ellos,  en acción en micro, mediano y macro contexto (aula, institución y comunidad). En otras palabras, calidad no es necesariamente saber más.

Desde esta óptica estandarizar la noción calidad es una equivocación, se requiere pensar otras formas para medirla por ejemplo en términos de valores aprehendidos por lo sujetos, formas de convivencia, aportes institucionales al desarrollo de las comunidades o en el uso de inteligencias para vivir armónicamente en el planeta.

Finalmente, rectores, coordinadores, estudiantes, profesores, padres y comunidad ¿Cómo comprender o dimensionar la calidad? si en la actualidad se presenta como paradigma único de resultados en un mercado comercial que desconoce la unidad de la condición humana.

Fuente: https://www.elespectador.com/opinion/rectorescoordinadores-y-la-calidad-educativa-columna-724140

Imagen: http://www.pasto.edu.co/images/proyecto2017/Portada21212.jpg

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El docente, eje del debate educativo.

Por: Julian Stratenshulte.

La última entrega del Informe PISA ha vuelto a sacar los colores a España. En este caso, por la poca capacidad de nuestros docentes para trabajar en equipo, en comparación con los resultados obtenidos por otros países miembros de la OCDE.Y aunque pueda parecer una cuestión menor que no tiene por qué influir directamente en la formación de los alumnos, no hay que olvidar que los profesores son el eje en torno al cual giran los debates del pacto de Estado por la Educación que negocian los principales partidos políticos en el Congreso.

Es cierto que muchos profesores han de enfrentarse a incómodas situaciones en sus centros, debido, en primer lugar, a la pérdida de autoridad en las aulas, en las que resulta casi imposible imponer una mínima disciplina. El continuo cambio legislativo, además, aumenta su insatisfacción, ya que los criterios implementados, que interfieren en sus funciones, son más de naturaleza política que pedagógica. Finalmente, la actitud de muchos padres, cuestionando los métodos didácticos y culpando exclusivamente a los docentes de los malos resultados de sus hijos, contribuye a crear una imagen de desprestigio profesional que desincentiva una labor que tiene mucho de vocacional. Sin embargo, cada vez hay más consenso en la comunidad educativa en que la calidad del profesorado es un factor crítico que se encuentra en el origen de parte de las deficiencias y disfunciones del sistema y que determina necesariamente sus resultados. Urge, por tanto, que las negociaciones parlamentarias aborden sin prejuicios esta cuestión.

Tal y como algunos especialistas han apuntado, es necesario revisar la selección y la forma de acceso del profesorado. En este caso, la implantación de un MIR educativo permitiría, como ocurre en otras profesiones, formar durante años a los candidatos, previamente seleccionados mediante oposición.También están en cuestión los planes de estudios de los que aspiran a ser maestros y profesores, cuyos contenidos tendrían que actualizarse y ampliarse, para reforzar la formación del profesorado. Una formación, que no debería abandonarse a lo largo de la carrera profesional de los docentes.

Coincide también la comunidad educativa en que ha de incentivarse a los profesores y a los centros que mejores resultados obtengan. A pesar de las reticencias de los sindicatos, que no aceptan que una parte del sueldo del profesorado dependa de los objetivos, como ocurre en el sector privado, los docentes que mejor lo hacen deben cobrar más que los que no están interesados en progresar. Para ello, habría que recuperar las inspecciones por parte de la Administración como herramientas de control y vigilancia de la labor de los docentes en el aula. Por último, en la línea de lo que denuncia el Informe Pisa, es fundamental romper el aislamiento de los profesores y promover la colaboración entre ellos, dentro y fuera de los centros

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2017/11/22/5a148673268e3e776c8b4592.html

Imagen: http://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2017/11/21/15112946816336.jpg

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Protocolos escolares y seguridad.

Por: Cecilia Ester Castañeda

Los sucesos recientes registrados a nivel internacional en instituciones educativas nos obligan a revisar los protocolos establecidos para proteger a las generaciones más jóvenes. Porque tenemos protocolos, ¿verdad?

Quizá no sea yo la única en dudarlo. Pero hoy —como nunca— prevenir no está por demás. Ya ni siquiera sorprenden las noticias en torno a ataques perpetrados por personas armadas en lugares públicos: entre pistoleros desequilibrados, asaltantes, miembros del crimen organizado, terroristas y alumnos sintiéndose poderosos, la proliferación de las armas también ha alcanzado a las escuelas de todo nivel.

Ciertamente se trata de datos en varios países y las posibilidades de ser testigo de dichas agresiones continúan siendo mínimas, mientras que las tendencias de peligro varían según la región. Sin embargo, en los últimos meses en la zona fronteriza se han presentado en planteles o las inmediaciones de éstos casos que hacen sonar la alerta. El Diario, por ejemplo, reportó en el municipio de Juárez un alumno armado en una secundaria, un mensaje amenazante a la entrada de una primaria y una doble ejecución junto a un kínder el presente mes, una persecución que culminó en homicidio en el interior una primaria en septiembre y una balacera desde vehículos en movimiento cerca de otra en mayo. (Hasta ahora, las amenazas de bomba registradas en periodo de exámenes en las instituciones de educación superior parecen obra de alumnos que no estudiaron.)

Luego están los desastres naturales y las contingencias provocadas por la actividad humana que, como de nuevo quedó claro este 19 de septiembre, pueden costar vidas de todas las edades. ¿Existe riesgo de sismos en Ciudad Juárez? ¿De tornados? ¿De derrumbes? De acuerdo con el Atlas de Riesgos Naturales y Atlas de Riesgos Antropogénicos 2016 del Instituto Municipal de Investigación y Planeación, a los problemas de seguridad pública se suman las lluvias extraordinarias y los deslizamientos de laderas vinculados con la falta de infraestructura y la marginación, así como los incendios, los derrames químicos y las fugas de gas, como los mayores riesgos para la población juarense. Las zonas más vulnerables, según el mismo documento, se localizan sobre todo al poniente y suroriente de la ciudad.

Eso es del lado mexicano. Porque los fenómenos climatológicos no conocen fronteras, además de que, tristemente, tampoco las influencias culturales como la violencia necesitan pasaporte.

Mi maestro de sexto año decía que, en caso de entrar el vecino país en un conflicto bélico, nuestra cercanía con Fort Bliss nos ponía en peligro. Eso fue hace 40 años. Desde entonces Estados Unidos ha desplegado sus fuerzas militares sin que haya habido siquiera indicios de que alguien planeara atacar El Paso, Texas, o su base militar. Sin embargo, en esta época globalizada de bravatas nacionalistas y pruebas con misiles intercontinentales últimamente recordé aquellas palabras. También vino a mi mente la historia sobre el cohete de prueba V-2 lanzado en 1947 desde White Sands, Nuevo México, que cayó por error cerca del cementerio Tepeyac. Vaya, el argumento de mi profesor de primaria no me suena ahora tan descabellado.

No pretendo ser pesimista. Francamente no creo que Kim Jong-un llegue a apuntar a El Paso teniendo más cerca poblaciones de mucha mayor importancia en la costa oeste norteamericana —y habiendo fallado varios de sus recientes lanzamientos balísticos de prueba—. Pero en Japón, por donde hace casi tres meses cruzó un misil norcoreano, sí se implementaron ya simulacros antimisiles.

“A fin de salvar una vida más, promoveremos medidas preventivas para abordar diversos tipos de desastres y un plan de prevención bien equilibrado basado en la autoayuda, la asistencia pública y la cooperación”, dijo el primer ministro Shinzo Abe tras el simulacro, informó Reuters.

Japón es un país acostumbrado a los ejercicios colectivos de prevención, en especial debido a su gran número de terremotos. ¿Se fomenta con estas medidas el miedo entre la población? Eso habría que preguntárselo a los japoneses que, señalaron los medios, al sonar la alarma buscaron ni tardos ni perezosos refugio bajo tierra o en un edificio sólido después de haber visto días antes ir a dar al mar al misil norcoreano.

Lo menciono porque este mes en el Bachilleres 6 se suspendió un simulacro de balacera a raíz de las protestas de varios padres de familia que consideraron contraproducente el ejercicio. En los tiroteos en particular, dicha polémica ha resultado determinante en la falta de continuidad de medidas preventivas de este tipo realizadas con anterioridad en los planteles de Ciudad Juárez.

Lo primero, creo yo, es desarrollar una cultura de prevención, ya sea ante sucesos de violencia o desastres. Saber qué hacer en diversos escenarios contribuye a brindar sensación de control. Esto resulta tranquilizante en un entorno de riesgo, pero puede ser crucial en caso de emergencias.

Mi aplauso para los infaltables maestros que han mantenido la calma y actuado con rapidez en momentos de crisis, ésos gracias a los cuales los alumnos se calmaron oyendo música o se protegieron, a los que han tomado con presteza medidas al detectarse un arma de fuego a algún estudiante. La información y los protocolos, me parece, contribuyen a formar funcionarios escolares capaces de responder con la rapidez necesaria al presentarse emergencias.

Tal vez en los planteles sea imposible instalar detectores metálicos o implementar con regularidad la denominada “Operación Mochila”, pero medidas como cerrar las puertas y mantener un adulto de guardia a la hora de entrada son un principio contra los sucesos de violencia.

Y tener conocimiento sobre los posibles escenarios puede llegar a permitir elegir la respuesta correcta. Por ejemplo, según expertos, a diferencia de los tiradores que van contra alguien especial, en el caso de los pistoleros “masivos” lo mejor es alejarse o mantenerse en movimiento para no presentar un blanco fijo.

Lo importante es hacer de medidas como los simulacros una parte integral de nuestra vida colectiva. Es como vacunarse, al reconocer el peligro nuestras “defensas” entrenadas se activan en automático con las herramientas adecuadas. Y en los planteles educativos es mejor vacunar a todos juntos.

Pero los protocolos se siguen en cualquier lugar.

Trágicamente, a juzgar por las menores agredidas esta semana en Ciudad Juárez, aún no parecemos preparados para salvaguardar la integridad física de nuestros hijos en nuestros propios hogares. De acuerdo con reportes periodísticos, mientras sus padres trabajaban las hermanas de 10, 11 y 12 años fueron ultrajadas sexualmente en su domicilio, perdiendo la mayor de ellas la vida estrangulada. Sin embargo, informaron medios, ni una hermana de 17 años ni una vecina que escucharon ruidos los reportaron.

No podemos juzgar a las mujeres por no intervenir, marcar de inmediato el 911 o buscar ayuda de madrugada en una colonia del Norponiente con antecedentes de inseguridad. Sin embargo, en mayo del 2014 en un fraccionamiento de clase media de Ciudad Juárez se registró un caso de violencia doméstica en el que un hombre asesinó a su esposa, de quien se hallaba separado, y tres hijos en el interior del domicilio familiar. Esa noche varios vecinos oyeron llanto y gritos. ¿Adivine qué? Ninguno llamó a la policía.

Por lo visto, no hemos aprendido algo elemental: todos formamos parte de los protocolos. Todos.

Fuente: http://diario.mx/Opinion/2017-11-25_ea006dfa/protocolos-escolares-y-seguridad/

Imagen: https://i0.wp.com/portaleducativo10.com/wp-content/uploads/2017/01/Manual-Y-Protocolos-De-Seguridad-Escolar.jpg?resize=660%2C374

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Elogio del aburrimiento.

Por: Frenando Aramburu.

No estuve allí; pero, a partir de los datos de que dispongo, juraría que los pasajeros del Titanic pudieron sentir de todo menos aburrimiento mientras el barco se iba a pique. Tampoco alcanzo a imaginar a los soldados implicados en la batalla de Waterloo bostezando indolentes, amodorrados, o arreglándose las uñas sin más motivo que no estar ociosos en plena refriega.

Le planteé la cuestión a un experto en conductas humanas a quien conocía someramente. Habíamos coincidido por segundo año consecutivo en la fiesta al aire libre de un amigo común. Pensó que bromeaba. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, él se refugió en la ironía. Fue entonces cuando le dije, ahora ya sí de broma, que me parecía extraño que la ciencia psicológica careciese de explicación para lo que a mi juicio es el verdadero meollo del asunto, esto es, que en el aburrimiento se esconde una convicción engañosa. ¿Cuál? La de estar en la vida como si dispusiéramos de una provisión interminable de tiempo.

La risa anula momentáneamente la conciencia de la tragedia. El aburrimiento, a su modo, también. La primera la vemos como positiva, pues da gusto. El segundo, al hombre moderno, se le figura una calamidad. Yo intuyo, añadí, que, bien gestionado, el aburrimiento puede ser una bendición. El psicólogo me preguntó si en aquellos momentos, en aquel jardín donde ya ardían las brasas de la barbacoa, yo me estaba divirtiendo. No conozco otra posibilidad, le contesté.

En mi modesta y poco autorizada opinión, el truco está en persuadirse de que la vida dura las dos horas y pico que tardó el Titanic en hundirse. Y como el tipo acogiese mis palabras con una mueca risueña, agregué, rivalizando con él en impertinencia, que con los años he desarrollado ciertas aptitudes para guipar al simio que lleva dentro cada ser humano, razón por la cual no suele ser difícil para mí hallar entretenimiento en la observación de las personas cuando no tengo mejor cosa que hacer. Mi interlocutor debió de sentirse aludido, se fue en busca de bebida y ya no volvió.

Agradezco a mis progenitores esto, lo otro y lo de más allá, pero particularmente que no estuvieran pendientes de que no me faltase diversión en cada minuto de la infancia. Ocupados en las tareas propias del sostenimiento de la familia, en un medio social humilde, de limitado acceso a los bienes culturales, el ocio del hijo no era un asunto que reclamase su atención, al menos no con la misma intensidad que la salud, la nutrición, la ropa y calzado o la educación escolar.

En consecuencia, uno, a edad temprana, no tenía más remedio que arreglárselas para colmar los tiempos muertos de la vida cotidiana con actividades que no consistieran principalmente en la queja por la falta de actividad. «Papá, mamá, me aburro», se oye lamentarse a veces, con clara intención de chantaje, a algunos niños. Me aburro significa en tales ocasiones: dame espectáculo, cúmpleme un deseo.

No se me ocurre respuesta más adecuada ni cariñosa en tales casos que esta: «Excava en tu hastío, hunde la pala, busca el diamante». La idea no es otra que estimular al pequeño a que se acostumbre a tomar decisiones. Se le convida a extraer provecho de su imaginación, a ejercitarse en la tenacidad y la paciencia, y a encontrar, en fin, por sí mismo solución a sus problemas.

Por los días en que daba clases se hablaba mucho de la pertinencia de motivar a los alumnos. La palabra motivación era el bebedizo mágico con el que obrar todos los días, en el aula, maravillas pedagógicas. Al alumno había que hacerle la enseñanza atractiva. Las matemáticas debían saberle a fresa; la física y química, alegrarlo como un número de circo. El alumno no debía aprender por obligación, sino por curiosidad natural. Incluso había programas educativos que postulaban la flexibilidad máxima de las actividades. El alumno llegaba a clase y, ante la oferta de tareas, podía escoger la que le hiciese tilín.

Daba la casualidad de que los niños no vivían en la escuela. Por las mañanas llegaban al aula determinados por ciertos hábitos no siempre constructivos y rara vez conformes con el plan escolar de convivencia y trabajo. Muchos de ellos tendían a prolongar dichos hábitos en las horas lectivas. Y así, atiborrados de televisión, años después de consolas de videojuegos, Tamagotchis y lo que fuera que estuviese de moda (hoy día lo ignoro, pues cambié de oficio), el alumno mostraba pulsiones claramente adictivas, era incapaz de concentrarse en nada y enseguida se cansaba de los recursos motivadores del frustrado profesor, convertido en una especie de camarero o sirviente de los niños. El resultado no era el previsto por las directrices. Al final, el alumno detestaba el colegio con ardor tan sostenido como el de los chavales de mi época, sometidos por regla general a una férrea disciplina.

Creo que las autoridades educativas harían bien en introducir clases de soledad en los colegios. Serían económicas. Ni siquiera precisarían de personal docente especializado. Aprender a estar a solas y en silencio con los propios pensamientos es un arte que no todo el mundo domina. Y, sin embargo, en dicho arte radica uno de los antídotos más efectivos contra el aburrimiento, la ansiedad, las actitudes gregarias y la falta de iniciativa.

Metan ustedes durante varias horas a un niño de ocho años, a una muchacha de catorce o a un señor de sesenta y seis en un cuarto de paredes blancas, sin ventanas ni aparatos. Tan sólo con una mesa en el centro o adosada a la pared, y, sobre la mesa, un trozo de madera y un juego de gubias. Transcurrido el tiempo, las posibilidades de que al entrar ustedes en el cuarto no hallen una figura tallada son con toda seguridad mínimas. Pongan rotuladores y hojas de papel, y hallarán, al final de la sesión, textos o dibujos. No pongan nada y llegará un momento en que el recluso se arrancará a cantar, a rememorar su pasado o a hacer ejercicio físico.

La idea de que el aburrimiento ha de combatirse solamente mediante estímulos externos me parece un error grave. Ojo, no hay por qué desdeñar dichos estímulos. ¿A quién no le agrada asistir a un buen espectáculo? Y aun en tales casos cultivar un espacio mental para el disfrute de lo que se está presenciando ayuda a no dejarse arrastrar por la blanda pasividad. ¿Cuántas veces no se le habrá ocurrido a uno la idea para un proyecto, el dato que faltaba, el verso inicial de un poema, en unos de esos momentos en que tantos congéneres nuestros mirarían el reloj fastidiados? Se me hace a mí que el aburrimiento es un regalo de la Naturaleza que permite a los seres humanos crearse un mundo interior propio con el cual vencer, mire usted por dónde, el propio aburrimiento.

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2017/11/26/5a19b4eae2704e9e1d8b4605.html

Imagen: http://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2017/11/25/15116341348846.jpg

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